UNIVERSIDAD AUTÓNOMA TLAXCALA

DE

DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA Y LETRAS

DISEÑO Y PLANIFICACION DE LA INVESTIGACIÓN. “3.1.- MIEDOS Y HERENCIAS”.

Salvador Nicolás Gómez Pérez

3.1 Miedos y herencias1 En este apartado propongo explicar las actitudes ante la muerte mediante el miedo a morir y la preocupación del moribundo a quien deja sus bienes de la clase pudiente indígena tlaxcalteca. Con base en esto, también se permite explicar el papel de la familia en el último momento de vida en base una doble función; primero como receptora, cuidadora y reproductora de las herencias. Por último, como transmisora de tradiciones, actitudes y ceremonias. Para este apartado solo usaré el ejemplo del gobernador de Tlaxcala para el año de 1755 José Martínez de Soria y su esposa Agustina Rosa Zapata cacica principal de las cuatro cabeceras tlaxcaltecas quienes hicieron su testamento entre febrero y noviembre del mismo año.2 El siglo XVIII representó el proceso histórico novohispano entre la tradición y el cambio. Específicamente la segunda mitad, marcó la pauta para lo que sucedería en el XIX con todo el proceso de independencia y la creación de la nación mexicana. La investigación total se basa en los años de 1755 a 1785, en las regiones centro y norte de la provincia de Tlaxcala. En esta temporalidad se articulan los testamentos correspondientes a los años, para entender cuáles eran las actitudes, miedos y ceremonias ante la muerte del sector social más importante de la época: la clase pudiente. Dicha clase estaba compuesta por criollos, españoles y principales indígenas que ocuparon un papel importante dentro de la vida política, económica y cultural de la época. Dentro de las funciones que cumplían nos encontramos con: gobernadores, teniente de capitán, escribanos, clérigos, hacendados y comerciantes, para el caso criollo y español. En cuanto a los principales indígenas: cacique principal, ya fuese de alguna cabecera en particular, o de las cuatro principales cabeceras e intérpretes. Es importante explicar que debido a la falta de una definición concreta de este grupo de poder tlaxcalteca, lleguè a la conclusión llamarla clase pudiente, debido a
Este apartado forma parte del tercer capítulo de la investigación: 3.- La Socialización de la Muerte en Tlaxcala en el siglo XVIII. 2 AHET, Fondo: Colonia, Sección: R. I. P., Número: 210, Año: 1755.
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que cumplen una serie de funciones importantes de la vida cultural, económica y política arriba mencionadas, teniendo dos elementos en común: los recursos para realizar el testamento y la influencia que tienen para con el resto de la población3. La geografía de la investigación está en torno a las poblaciones del centro y norte de la provincia de Tlaxcala: ciudad de Tlaxcala, Santa Ana Chjiautempan, Ixtulco, San Pablo Apetatitlán, Huamantla y Tlaxco. La justificación de la región reside en la importancia económica de la misma y el paso obligado tanto de mercancías como de comerciantes hispanos, así como de otras ciudades del reino. El papel de la religión católica sobre la sociedad novohispana gozó de un peso importante. Este dominio cultural en la vida diaria se ve reflejado en las actitudes ante la muerte durante la temporalidad a tratar y se ve reflejado en las diversas actitudes y ceremonias que se desplegaban ante la muerte dentro de la sociedad novohispana y en nuestro caso tlaxcalteca.. Esto se explica debido a que dentro de la doctrina cristiana el cuerpo humano está dividido en dos partes: el cuerpo material y el alma, a la hora del bautizo las fuerzas del bien y el mal empezaban una lucha mortal para ganar el alma del cuerpo hasta la muerte del mismo4. Y las actitudes que adoptó esta clase pudiente ante la muerte intentaron ganarse la salvación de su alma ante el tribunal divino por el lado espiritual, mientras que en el lado terrenal la preocupación de dejar arreglados los asuntos materiales también implicaba actitudes particulares de esta clase. Puesto que el bautismo significaba la aceptación del cristianismo como forma de vivir de la persona, no quedaba exento de los tropiezos que el mal le presentaría durante su paso en este mundo, de ahí que a la hora de la muerte el futuro difunto tenía que realizar una serie de actitudes, ritos y ceremonias que le garantizaran
Para este apartado de final de cuatrimestre solo usaré a la clase pudiente indígena en 1755, posteriormente al final de la investigación se anexará completamente a toda la clase pudiente. 4 LUGO, María Concepción Olín, Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord), “Enfermdedad y Muerte en la Nueva España” en Historia de la vida cotidiana en México: La ciudad Barroca, México, Ed. F. C. E. y Colegio de México, 2005, 611p
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su paso al cielo5. El momento final de la muerte desplegaba diversas actitudes, siendo la más destacada la agonía, que era a veces prolongada, en ocasiones efímera y en otras sin rastro alguno. Agonía es un término griego que lleva implícita la idea de contienda 6. Es en este preciso momento cuando se ponían en práctica las costumbres, enseñanzas y preceptos que establecía la iglesia católica para ordenar las conductas de los participantes7. Haciendo hincapié que dichos actos preparaban al difunto hacia la vida eterna, este debía soportar la enfermedad, accidente u otro acontecimiento extraordinario que Dios le había enviado para morir en paz. La noticia de la muerte del ser querido era difundida con el objeto de reunir en torno al cadáver a todas aquellas personas cercanas que lo acompañaban en sus últimos momentos sobre la tierra. En forma paralela los sobrevivientes recurrían a hacer lo necesario para manifestar, por medio del luto, el dolor por la ausencia del desaparecido8 El miedo a perder la esencia de cada hombre el “alma” y consumirse bajo el fuego desgarrador del infierno era notorio en la agonía del difunto, de ahí la importancia de la fe y la esperanza del futuro difunto en la familia para alcanzar el perdón de sus pecados y llegar al cielo9. Es importante mencionar lo difícil que es percibir le miedo en los documentos, sin embargo, las aportaciones de Verónica Zárate Toscazo, Phillipe Ariés y Jean Delumeau, permitieron un acercamiento importante a este aspecto de la vida diaria. El miedo está
ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México: actitudes, ceremonias y memoria (1750-1850), México, El Colegio de México y el Instituto Mora, 2005, 484p 6 ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México, Op. Cit. p115. 7 LUGO, María Concepción Olín, “Enfermdedad y Muerte en la Nueva España”, Op. Cit p231. 8 TANK, de Estrada Dorothy, Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord), “Muerte Precoz. Los niños en el siglo XVIII” en Historia de la vida cotidiana en México:el siglo XVIII: Entre tradición y cambio, México, F. C. E. y Colegio de México, 2005, 592p. 9 FERREIRA, Carmen Mariana Espar, La Economía Espiritual entre lo terrenal y lo celestial Pamplona siglo XVIII, Colombia, Universidad Industrial de Santander – Escuela de Historia y Editorial [SIC], 2001, 141p.
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íntimamente ligado con el hecho mismo de hacer el testamento, el lugar de elección de entierro, las plegarias de intercesión y los santos intercesores10. Al mismo tiempo la preocupación de la herencia se relaciona con el miedo debido a que la creencia vida – muerte del cristiano católico giraba en torno a lo que realizara la familia en la tierra para que el alma del difunto lograra pasar al paraíso 11. Así también, aunque una parte de la herencia era destinada a las obras pías, la familia tenía el deber de velar para que se cumplieran y con ello el alma del difunto, lograra escapar de las garras del infierno y llegar al cielo. Con base en esto, se pudo abstraer los elementos básicos para observar el miedo a morir. Por otro lado, hombre novohipsano del siglo XVIII sabía que Dios era un ser justo y omnipotente por lo tanto lo convertía en alguien a quien temer y respetar, de ahí que la elección del santo intercesor sea reflejo del miedo a morir y ser juzgado por Dios12. Ahora bien, el caso tlaxcalteca es particular, debido a un elemento de real importancia: es una república de indios y como tal la población indígena es mayor que la hispana. Partiendo de esta premisa, me encontré con dos problemáticas: la primera es que a pesar de ser una república de indios existía también dentro de la provincia el ayuntamiento español y como tal la lucha por el poder y hegemonía era constante13 La segunda es el complejo imaginario de la clase principal indígena sobre los supuestos privilegios otorgados desde el siglo XVI a la provincia de Tlaxcala por el apoyo a la corona en el proceso de conquista14. Con base en esto, la apropiación de conductas hispanas por estos principales se refleja en los miedos a
En cuanto al tema de los santos y las advocaciones cristianas se explicarán en el último apartado de este capçítulo. 11 DELUMEAU, Jean, El miedo en occidente. (siglos XII – XVIII) Una ciudad sitiada, Madrid, Taurus, 2005, 655p, ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México: actitudes, ceremonias y memoria (1750-1850), ARIÉS, Phillipe, El hombre ante la muerte, Madrid, ed. TAURUS, 1999, 510p. 12 LUGO, María Concepción Olín, “Enfermdedad y Muerte en la Nueva España” en Historia de la vida cotidiana en México: La ciudad Barroca , Op. Cit. p271. 13 Esto se refleja en la basta información de quejas, ventas de tierras y casas, testamentos, diferencias entre el cabildo indígena y el ayuntamiento español.
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morir y a heredar. También se puede añadir, que el ejemplo de la familia más importante de Tlaxcala para la década de 1750 moría en los albores del cambio más importante del siglo XVIII mexicano las Reformas Borbónicas en 1762, permite observar cómo era la percepción de la muerte antes de las Reformas y al final de la investigación se podrá observar si existió algún cambio significativo después de 1762. Para 1755 la situación política tlaxcalteca se encontraba en una encrucijada, la preocupación giraba en quién iba a ser el próximo gobernador de la provincia y quién sería el ó la siguiente cacique de las cuatro cabeceras principales15. Y la preocupación se acentuaba cuando el 17 de febrero de 1755 el gobernador José Martínez de Soria español, amaneció con la angustia que la muerte propiciaba al fiel cristiano de saber que su hora final no pasaba de las seis de la tarde de ese terrible día. Mandó llamar por medio de su amigo el cacique principal de Tizatlán Simeon Flores Juarez Ximenez Xicotencatl de Zalazar y el visitador Juan Nicolas Jazinto Flores al escribano público y real Miguel Ruiz de Tagle, quien apenas iniciaba su jornada laboral cuando inesperadamente se le eran requeridos sus servicios. El llamado debía ser lo más pronto posible ya que el gobernador de la Provincia de Tlaxcala empezaba su agonía. Como fiel creyente cristiano, el gobernador se preparaba para realizar un derecho como católico y una obligación tanto espiritual como civil; el hacer su testamento bajo la norma eclesiástica de la época. Para ello mandó a llamar a sus tres testigos por obligación junto con los dos testigos del escribano para brindarle legalidad ante la sociedad16. Al mismo tiempo el papel de la iglesia estaba representado por el cura Nicolás Jacinto y Flores, quien a su vez fungía como intérprete de la familia gobernante. Alrededor del
Para mayor información sobre los privilegios de la corona a la Provincia de Tlaxcala véase Gibson, Charles Tlaxcala en el siglo XVI, México, F.C.E., 2000, 15 He de comentar que por falta de tiempo no pude buscar la forma en que se escogía el cacique tlaxcalteca, ni quién fue el sucesor o sucesora en 1755. 16 ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México, Op. Cit.
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mediodía la agonía se hacía presente y el momento de la muerte se acercaba, así el gobernador demostraba su fe en el testamento: “hallase enfermo en cama y en su libre juizio y cumplida memoria creyendo como firme y verdaderamente cree en el augusttisimo e ynefable misterio de la Santa trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espiritu Santo tres personas distintas y un solo Dios verdadero… vaxo de cuia feé creencia e vibido y prottesto vivir y morir eligiendo como lo hare por su Abogada é yntercesora a la purissima Reyna de los Angeles. La virgen Santa Maria Madre de Dios señora Nuestra concebida en gracia y gloria en el efimero momento de su purissimo ser y a su fidelissimo y castissimo esposo el patriarcha señor san Josephpara que yntercedan por mi alma en el tribunal divino y le alcanzen perdon de sus pecados”17. Al ser Dios un ser justo, destaca la necesidad de pedir la protección e intercesión de un santo para que el alma no sufriera el calvario del purgatorio. El purgatorio como bien menciona Jacques Le Goff, es el espacio intermedio entre el cielo y el infierno, como tal se hacían los juicios pertinentes y un ajuste de cuentas al alma del difunto para saber si su vida en la tierra había sido justa y ejemplar, al final se sabría si pasaba al cielo con San Pedro o se quedaba para siempre en las llamas del infierno18. Por otro lado, vemos que el miedo a morir refleja fragilidad en la fe de esta familia, ya que por un lado están las misas requeridas para el alma no sufriera en el purgatorio y por el otro la agonía. El 10 de noviembre de 1755 a tan solo 9 meses y días de la muerte del gobernador José Martínez de Soria su esposa la cacica principal de las cuatro cabeceras Agustina Rosa Zapata se encontraba con la muerte para dejar el mundo terrenal. Al igual que su esposo mandó llamar al escribano Miguel Ruiz de Tagle y los dos testigos Cristóbal de Linares y Juan de Sande para preparar el testamento de la cacica19.
AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1755 LE GOFF, Jacques, El nacimiento del purgatorio, Barcelona, ed. CRITICA, 2000. 19 AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1755
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Agustina Rosa Zapata escribía en su testamento: “hállaze enferma en cama y creyendo como firmes y verdaderamentte crée el augusttisimo e ynefable mistterio de la Sacro Santa e yndidivua Trinidad… protesta vivir y morir como catholica y fiel christiana eligiendo como elige Portu abogada e yntercesora á la serenissima Reyna de los Angeles la virgen Maria Madre de Dios y señora nuestra…”20. Como podemos ver en los dos casos la virgen maría erala intercesora ante Dios para redimir los pecados de la familia más importante de la Provincia de Tlaxcala para 1755, el hecho de escoger los santos intercesores respondía a la creencia y fe en cada uno de ellos dependiendo de las habilidades del santo21. En este caso la virgen María y su esposo José respondía a dos preocupaciones: a la necesidad de sentirse protegidos como hijos pequeños que temen a lo desconocido como la muerte y al ser los padres de Jesús uno viene a la tierra a seguir el ejemplo de él, de ahí la importancia de la virgen22. Ahora bien, pasemos a los ritos y ceremonias de esta familia importante. Como clase pudiente se tenía la costumbre de hacer una serie de ceremonias y rituales que engalanaban el último momento de la vida del difunto entre ellas encontramos el entierro en la parte más alta e importante de la iglesia de preferencias para que así el alma estuviera más cerca del cielo y bajo el resguardo de la casa de Dios23. Esto se demuestra cuando el gobernador de Soria pedía de la manera siguiente su entierro: “Lo primero encomienda su alma a Dios nuestro señor que la crio a su ymagen y semejanza y redimio su preciosísimo hijo nuestro señor Jesuchristto con su preciossisima sangre y del cuerpo de que fue formado el qual su falleciendo ordena sea sepulttado en la yglecia parte y lugar con el acompañamiento disposicion y forma que pareciere a sus albaceas á cuia eleccion lo
Idem. Este tema será abordado en la investigación final de la tesis. 22 FERREIRA, Carmen Mariana Espar, La Economía Espiritual entre lo terrenal y lo celestial Pamplona siglo XVIII, Op. Cit. p 101. 23 TANK, de Estrada Dorothy, “Muerte Precoz. Los niños en el siglo XVIII”, Op. Cit.
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deja.”24. En este caso el gobernador no le toma tanta importancia al hecho de ser enterrado como se puede observar, esto posiblemente sea porque la agonía del moribundo era ya avanzada y no hubo tiempo de explicarlo. O posiblemente los albaceas ya conocían los deseos del difunto, ya que normalmente la clase pudiente tlaxcalteca elegía como lugar de descanso al que en aquel entonces era el convento de San Francisco, este lugar denostaba el estatus social de quien fuera enterrado en aquel lugar sagrado. El caso de su esposa es el siguiente: “Lo primero encomienda su alma a Dios nuestro señor que la crio a su ymagen y semejanza y redimio su precioso nuestro señor Jesuchristo con su santtissima sangre pasion y muertte y el cuerpo a la tierra de que fue formado el qual enfalleciendo hordena sea sepultada en la Yglecia de los Natturales de esta ciudad en las gradas del Alttar maior y se le cantte misa de Cuerpo presentte y vigilia cuios Dderechos se paguen de sus vienes”25. Aquí se observa que al ser descendiente directa del linaje de Maxixcatzin era importante ser enterrado en el lugar más importante de la ciudad, pero sin olvidar sus raíces indígenas, con ello se demuestra el mestizaje cultural de la elite tlaxcalteca indígena. Si bien el gobernador es español y la cacica mestiza pero de sangre noble indígena, esta última tenía que tratar de mantener el poder y la hegemonía social que tenía tanto como cacica como esposa del gobernador. El punto clave donde se demuestra cómo las ceremonias y ritos demuestran el miedo a morir se encuentra en la parte de las obras pías que se dan por parte del futuro difunto. Las obras pías era una obligación por parte del testador ya que dependiendo de las mismas era las posibilidades de obtener un lugar en el cielo, esto por una pare por la otra, servía para dejar una parte ya fuese grande o de menor valor a la iglesia para cumplir con el mandato de arreglar las cosas materiales para que el alma pudiera acceder al paraíso26. El gobernador
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pedía

lo

siguiente:

“Alas

mandas

forzozas

y

AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1755 Idem.

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acostumbradas ordena se le den a cada uno a doz pesos de plata… Ordena se depositen por su alma cnquentta misas rezadas pagada su limosna de la pitania ordinaria dandose la quartta á la parrochia de á quittocatl durante un año.”27. Como se puede observar al tener un título y un rango dentro del poder político tlaxcalteca la importancia de estos pedimentos va en función de demostrar su posición social y la importancia de su persona ante los demás. Aunque en el documento no se explica pero es sabido que cuando un personaje importante de la sociedad novohipana moría, se hacían importantes procesiones desde el lugar de donde moría el personaje hasta la iglesia de la elección del entierro, haciendo del luto familiar un momento público y de ejemplo a los demás 28. Además, el evento se tornaba colectivo y así se reproducían las actitudes ante la muerte dentro de la sociedad y quién mejor de ejemplo que el propio gobernador y su esposa como ejemplo de la familia poderosa. Doña Agunstina Rosa Zapata pidió los guiente: “Hordena seden á las mandas Forzosas y acostumbradas, a un rreal de platta acada una conque las asistte y apartta de Derecho que podian repetir de sus vienes.”29. Aunque se pude percibir de primera mano que no le presto tanta importancia en este aspecto, se puede deducir que al ser enterrada en la parte más alta del atrio de la iglesia representaba su estatus importante dentro de la sociedad indígena y española de Tlaxcala y por ende la ceremonia pudo haber sido de la siguiente manera: después de haber preparado su testamento y de recibir el santo viático junto con la extremaunción y la confesión se despidió de sus hijos exhortándolos a mantener el estatus social que llevaban en la sangre por ser descendientes del linaje Maxixcatzin por medio de entregar sus bienes de la siguiente manera: “Hordena y es su voluntad que ttodo el mueble y quadros luego que fallesca se le
FERREIRA, Carmen Mariana Espar, La Economía Espiritual entre lo terrenal y lo celestial Pamplona siglo XVIII, Op. Cit.. p97 27 AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1755 28 ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México, Op. Cit. p102 29 AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1750
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entreguen a Don Juan Joseph Guerrero su hijo de mejor a verla manttenido eseptto, los de mi señora de Guadalupe, nuestra señora de los Dolores y nuestra señora de la Piedad, que se los deja á Don Cayettano Guerrero tamvien su hijo, ya doña Gerttrudis Lopez de Fuenttes su muger el de nuestra señora de la Soledad á doña Anna Gerttrudis Guerrero ttamvien su hija la caja grande. Á el dicho don Juan Joseph y que las bancas se parttan”30. Al acercarse el ocaso del día se iniciaba la ceremonia final del difunto, se reunía la familia de doña Agustina Rosa de Zapata para llevarle flores de xenpazúchitl, incienso y posiblemente alguna danza representativa, elementos netamente prehispánicos bajo el ropaje de la cruz. Cuando se postraba en la caja lujosa que serviría como su descanso eterno la misa iniciaba antes que terminase el alba para que aun encontrara luz el alma de doña Agustina y no se perdiera en las trampas del demonio31. Al ser de noche se esperaron hasta el día siguiente mientras el resto de la población acudía al llamado del cura intérprete Nicolás Jacinto y Flores para darle el último adiós a la máxima representante de la sociedad indígena ante el español para 1755. Así hasta el mediodía del once de noviembre era llevada bajo una larga procesión que partió desde su casa ubicada en Ixtulco parte de Santa Anna Chiautempan a la iglesia de los naturales ubicada en el centro de la ciudad de Tlaxcala, posiblemente a lo largo del camino la gente se fue incorporando al viaje del féretro para acompañar su cuerpo y ayudar el alma de la difunta llegar con bien al cielo. El dolor y el llanto de la familia principal de Tlaxcala era del común con el resto de la población y la resignación era lo único que les quedaba por hacer, teniendo la esperanza que en el cielo la cacica pudiera seguir gobernando a los fieles tlaxcaltecas que se habían muerto antes. Toda esta ceremonia servía como ejemplo a los demás de cumplir cabalmente la doctrina cristiana para la salvación del alma, entendiendo que el mal aprovecharía cualquier situación para hacer
Idem. MALVIDO, Elsa, “Ritos funerarios en el México colonial” en Arqueología Mexicana, VOL. VII, NUM: 40, noviembre – diciembre 1999, p46 – 51.
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caer al creyente en las trampas del mal, de ahí que este tipo de ceremonias también sirvieran para adoctrinar y reafirmar la fe en los santos, Dios, el cielo, el purgatorio, el infierno y el alma32. Lo mismo pudo haber ocurrido con el gobernador de la Provincia de Tlaxcala, las cincuenta misas rezadas y cantadas que pidió en su nombre pudieron haber tardado hasta el ocaso del 18 de noviembre de 1755 para después ser enterado a lado de la casa de Dios y demostrar la importancia del poder que tenía ante los demás. Como se puede observar éstas ceremonias pueden representar un simbolismo del poder que sirvió como herramienta para esta familia pudiente y principal de Tlaxcala para 1755, también cabe recalcar que la presencia de la religión católica siempre estuvo latente como en la vida diaria del virreinato para hacer cumplir los preceptos cristianos hasta la muerte y en el más allá, la fe ante todo. La familia tenía una doble función importante que se ve reflejada a la hora de heredar no solo los bienes sino las actitudes ante la muerte específicos de una clase pudiente que tenia el control y el poder político de Tlaxcala. Como ya había mencionado la primera función de la familia como tenedora, poseedora y reproductora de los bienes es representada así: “Declara por sus bienes una casa que esta enlacalle de Tlaxinca que era del mencionado D[o]n Fran[cis]co, unas tierras q[ue] compro el ottorgantte como constta desus escripturas y sus sinco pedasos contiguos del Rancho que se alla en el pueblo de Acuitlapilco, y quedo por vienes de dicho su padre, nombrado de titular consutierra, y el otro juntto a la cassa de dicho Rancho Dos pottreros de el Poniente, y el otro en el barrio de Tlascuttapan y otros de Ystulco como consta de sus escripturas… “33. Como se puede observar tanto el gobernador como su esposa destinaron la mayoría de sus bienes a sus hijos Francisco de veintinueve años, doña Anna Maria Josepha doncella de veinte y ocho años y a doña Petronila, los cuales tenían la obligación de mantener
ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México, Op. Cit p99. 33 AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1756
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la memoria de sus padres así como reproducir los bienes y acrecentar el prestigio familiar34. Se ha podido observar que el miedo a morir de esta familia y la preocupación de quien iba a ser el heredero de los bienes materiales se articulaba en dos aspectos: el espiritual donde encontramos las misas y plegarias que pidieron cada uno para la salvación del alma y el material donde el heredar significaba mantener el prestigio social, la memoria del difunto y la opción de acrecentar la fortuna. Es importante este ejemplo porque permite analizar cómo se articuló dentro de la misma clase pudiente la cosmovisión española de la muerte con el gobernador Martínez de Soria y la cosmovisión mestiza de la muerte con la cacica Agustina Zapata. El primero con el miedo a morir y no saber quién iba a ser su sucesor y si la familia mantendría el prestigio social. Doña Agustina como representante de los indígenas ante las instituciones españolas, demostrando el privilegio tlaxcalteca de incursionar en la forma de vida de los españoles. Cabe aclarar que esto no quería decir que esta cacica realmente representara los reales intereses y preocupaciones del resto de la población indígena, debido a que para la segunda mitad del siglo XVIII el papel del español en la vida política tlaxcalteca estaba a punto de acabar con la imagen y el papel del cuerpo indígena gobernante de la provincia35.

Este aspecto familiar se tratará con profundidad al final de la investigación de Tesis 35 Tlaxcala Una historia Compartida, siglos XVIII – XIX, México, CONACULTA, 1995, p 100 – 127, TOMO IX.
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Conclusión Para terminar quiero resaltar algunos puntos a consideración. Primero, este trabajo es parte de la tesis de licenciatura y representa el primer apartado del tercer capítulo que aborda el tema de la socialización de la muerte de la clase pudiente tlaxcalteca en el siglo XVIII, de ahí que quedasen algunas interrogantes, como el de insertar todo el universo documental por la falta de tiempo y lo largo del estudio, me limité a rescatar estos dos ejemplos ya que sigo en el proceso de trascripción final de la documentación y la base de datos titulada La Clase Pudiente tlaxcalteca. Estos casos representan perfectamente el miedo a morir pero con sus particularidades de cada familia, solo que la familia Martínez Zapata tenía una diferencia: la percepción española y mestiza de la muerte. Otro elemento a destacar es que posiblemente en el siglo XVIII la importancia de mantener la hegemonía indígena dentro del aparato político local tomara mayor importancia, ya que en el exconvento de San Francisco de la ciudad de Tlaxcala se encuentra una pintura alusiva a los cuatros principales señores de Tlaxcala del siglo XVI pintadas en el XVIII. Estas pinturas representan a estos principales aludiendo a los supuestos privilegios que se le otorgaron a Tlaxcala por la ayuda en la conquista de Tenochtitlán, en las que destaca la vestimenta, ya que Gibson menciona que uno de los privilegios era el de vestir como español y representarse como gente importante. Con base en esto, las actitudes presentadas en este trabajo y algunas pinturas de la época como la de los cuatro principales, posiblemente respondan a la necesidad de esta elite indígena tlaxcalteca de mantener su posición social y poder político. Pero esto se verá reflejado al final de la investigación.

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Bibliografía

LUGO, María Concepción Olín, Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord), “Enfermdedad y Muerte en la Nueva España” en Historia de la vida cotidiana en México: La ciudad Barroca, México, Ed. F. C. E. y Colegio de México, 2005, 611p ZÁRATE, Verónica Tscano Los Nobles Ante la Muerte en México: actitudes, ceremonias y memoria (1750-1850), México, El Colegio de México y el Instituto Mora, 2005, 484p TANK, de Estrada Dorothy, Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord), “Muerte Precoz. Los niños en el siglo XVIII” en Historia de la vida cotidiana en México:el siglo XVIII: Entre tradición y cambio, México, F. C. E. y Colegio de México, 2005, 592p FERREIRA, Carmen Mariana Espar, La Economía Espiritual entre lo terrenal y lo celestial Pamplona siglo XVIII, Colombia, Universidad Industrial de Santander – Escuela de Historia y Editorial [SIC], 2001, 141p. DELUMEAU, Jean, El miedo en occidente. (siglos XII – XVIII) Una ciudad sitiada, Madrid, Taurus, 2005, 655p LE GOFF, Jacques, El nacimiento del purgatorio, Barcelona, ed. CRITICA, 2000.

Fuentes Documentales.

AHET, Fondo: Colonia, Sección; R. I. P. número 210, Año: 1750

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