Calumniando las instituciones. Durante más de veinte años, he ejercido mi tarea de docente en el Grupo Educativo Marín.

Su educación se ha caracterizado por fomentar la tolerancia y el respeto a la vida humana. Ha mostrado un fuerte rechazo a la discriminación, la homofobia y la violencia. Pero sobre todo, ha intentando generar un ámbito de paz y respeto, sin dejarse arrastrar por el odio irresponsable o la marginación enferma. Y este espíritu ha sido el eje de la formación; que allí también se me ha impartido como alumno. El supuesto acontecimiento, en el que un grupo de alumnos del colegio, han golpeado a un joven, en razón de sus preferencias sexuales, no ha sido más que un engaño. Se trata de una escena falsa y mentirosa, en la que la presunta víctima ha intentado enlodar a esta institución. El señor Pedro Robledo, que se ha presentado como una víctima discriminada, se ha transformado en un falaz discriminador. En esta difamación, las reales víctimas han sido la clase media, San Isidro, el catolicismo, el papa y las instituciones educativas, que no han tenido posibilidad alguna de defenderse. Todo ha sido armado con una intención artera y engañosa, que ha herido la buena fama del colegio. Detrás del desmesurado deseo de figurar del señor Robledo, se esconde un engañoso ataque, basado en la calumnia y la difamación. Lo cierto es que los discriminadores alumnos Amenabar, no pertenecen al colegio, no usan su uniforme ni asisten a sus clases. El mayor de ellos ha terminado hace unos tres años y el menor fue invitado a retirarse hace un largo tiempo. Y ante semejante maniobra falaz, no podemos más que manifestar nuestra indignación. Tampoco el papa ha intervenido en esta historia. Sin duda que en sus convicciones está la apertura, el dialogo y la misericordia. Pero también reconoce la sana Tradición de la Iglesia, para la cual “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida… y no pueden recibir aprobación en ningún caso”1. Cuando los rivales del dialéctico de Robledo, le sugirieron que no es lo habitual establecer relaciones infértiles, le estaban manifestando que “el amor natural tiende a ser fecundo… Llamados a dar la vida los esposos participan del poder creador y la paternidad de Dios”2. Pero lo que realmente importa, es que el fin del católico está en protegerlos “con respeto, compasión y delicadeza”. Evitando, “respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”3. Es por ello, que la comunidad educativa del colegio ha “expresado su gran consternación, ante la injustificada agresión que padeció el señor Pedro Robledo”4. Manifestando enfáticamente su “desaprobación a cualquier tipo de discriminación que vulnere el respeto a la persona humana, no sólo a quien ha sido agraviado, sino a todo su entorno familiar y social”5. En su relato, el señor Robledo, manifiesta su deseo de casarse y adoptar hijos. Habría que expresarle junto con la Iglesia, que es “destructivo presentar esta ficción jurídica como “matrimonio” y pretender el derecho a la adopción de niños. Toda esta tendencia, que puede invadir tantas naciones, es claramente contraria al derecho divino, a los mandamientos de Dios y es la negación de la ley natural”6. Al mismo tiempo, el novel político, sostiene que es católico y comulga frecuentemente. Con respecto a ello podemos agregar la siguiente reflexión: “¿Puede permitirse el acceso a la comunión Catic 2357. Catic 2366. 3 Op. cit. 2358. 4 Mensaje del Grupo Educativo Marín a su comunidad. 5 Ibidem. 6 XI Asamblea ordinaria del Sínodo de Obispos, Vaticano 7 de octubre de 2005.
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eucarística a quienes niegan los principios y los valores cristianos?.. “El que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente… come y bebe su propia condenación” (1 Cor11, 27. 29)… Los políticos y los legisladores deben saber que, proponiendo y difundiendo los proyectos de leyes inicuos, tienen una grave responsabilidad y deben poner remedio al mal hecho y difundirlo para poder acceder a la comunión con el Señor, que es Camino, Verdad y Vida (Jn, 14, 6)”7. El problema de ciertas personas, es que su confesión no es válida, si no muestran un real propósito de enmienda. En este caso, en vez de buscar evitar el pecado, Robledo ha buscado enlodar a otros, con el fin de figurar. Como en su intención jovial no puede, no quiere o no intenta dejar de pecar, no puede comulgar. También la pareja menciona en sus relatos, que iban de la mano sin escandalizar, a lo que un poco más tarde cambian su exposición, manifestando que se besaban en público. ¿Para qué tanta mentira y tanto deseo de incomodar? ¿No es más fácil demostrarse el amor en privado y evitar cualquier provocación? ¿Pueden estos infundios y el medio que los ha fogoneado tener tanta impunidad? ¿Por qué tanta saña con una institución católica? A nosotros, como fervientes católicos, sólo nos queda rezar por ellos y por su conversión.

Horacio Hernández. http://www.horaciohernandez.blogspot.com.ar/

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Ibidem. 2

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