Entrevista a Laura Giordani realizada por Darío Teich para Foroliterario, 2002.

Frente a la idea, o la urgencia expresiva, ni una sola concesión a la palabra como juego o experimento. Ni una sola concesión, sí, pero qué estupendas la imaginería, la precisa musicalidad intertextual y la libertad rigurosa de sus ritmos. Si tuviera que dar una opinión acerca de la poesía de Laura Giordani diría pocas palabras: intenso compromiso con los temas (la pertenencia, el tiempo, semilla de sí mismo, la fragilidad mágica del instante y la vida, la explícita pero delicada denuncia, un amor expresado en visiones amplias, universales), resultado de la observación única y particular del mundo; cuidada atención a las formas, es decir: auténtica creatividad poética; atención al relato, que es cambiante, enraizado y aguarda la re-lectura atenta, reflexiva. La entrevista a Laura nos revela una conciencia madura, ecuánime, segura de sus pensamientos y sus decires, ávida de vivencias, asentada en sus pérdidas, íntima. Y cierta calma interior. Que se refleja en su poesía, que aquí traemos. Darío Teich, 2002.

Mar presentido. Oleaje sólo tú o rendida deriva de agua fría fría al tacto de las manos que se vuelven serpientes de sal a mi tacto aún. A mi tacto frío de muerto sin saberlo
A Darío Teich, del poeta Alejandro Romera.

DT: ¿Cuándo comenzó a escribir? ¿Porqué? LG- Comencé a escribir alrededor de los 17 años y no puedo definir exactamente porqué; sí recuerdo con nitidez la urgencia –casi dolorosa- a escribir; una motivación que provenía del interior y que se expresaba en aquellos primeros intentos en forma de prosa poética. DT-Cuéntenos brevemente su formación, sus publicaciones, si las tiene, su historia literaria. LG-Mi formación –que no considero concluida- es fruto de variadas búsquedas personales. Estudié Lengua Inglesa y algunos años de Psicología. El amor por la letras quizás tenga mucho que ver mi madre, profesora de literatura, que nos acunaba a mi hermano y a mí con versos de Guillén. La poesía estaba muy presente en casa donde convivían en total armonía cacerolas y romanceros.

Desde muy temprano surgieron inquietudes de tipo espiritual que me llevaron a una búsqueda intensa por caminos diversos como la filosofía, la astrología, budismo, misticismo cristiano. He recogido mis poemas en 3 poemarios: “Celebración del Brote”, “De la Carne y las Estrellas” y “Apurando la Copa”. Algunos de estos poemas han sido publicados en dos antologías y en algunos periódicos y revistas. DT-Coménteme acerca de su autor o sus autores preferidos. ¿Por qué lo son? LG- En mis inicios leía a los simbolistas franceses: Baudelaire, Verlaine, Rimbaud y también me entusiasmaban los surrealistas Breton, Eluard y Aragón. Uno de los autores que más me ha impactado ha sido Herman Hesse. Especialmente me caló su Sidharta con esa combinación de literatura y mirada filosófica. A mis dieciocho años abrió un mundo nuevo: el de la búsqueda de la verdad en los niveles más elevados como minúsculos de la existencia. Han habido otros autores de los que me he nutrido –quizás superiores en el oficio literario- pero Hesse significó en esos años una invitación a explorar la realidad espiritual, un catalizador de esa pasión por el auto-descubrimiento que siempre me ha acompañado. Movimiento tectónico interior ante sus palabras que abrían interrogantes y coronaban intuiciones: “El credo al que me refiero no es fácil expresarlo con palabras. Podría explicarlo así: Creo que a pesar de su aparente absurdo, la vida tiene sentido; y aunque reconozco que este sentido ultimo de la vida no lo puedo captar con la razón, estoy dispuesto a seguirlo aun cuando signifique sacrificarme a mi mismo. Su voz la oigo en mi interior siempre que estoy realmente vivo y despierto. En tales momentos, intentaré realizar todo cuanto la vida exija de mi, incluso cuando vaya contra las costumbres y las leyes establecidas. Este credo no obedece órdenes ni se puede llegar a él por la fuerza. Solo es posible sentirlo"

DT-Jules Renard ha dicho: "Cuanto más se lee menos se imita". ¿Cree usted que la lectura estimula favorablemente a la escritura? ¿O le pone trabas? Creo que la lectura estimula muy favorablemente a la escritura; ensanchando los límites de la percepción del mundo, incorporando elementos lingüísticos, culturales y sobre todo, dotando de cierta perspectiva para evaluar la propia escritura; algo así como sentido de ubicuidad. Sin embargo, deberían existir momentos de silencio y de combustión personal que permitan adueñarse de lo leído y hacerlo propio.

DT- La identidad propia suele considerarse como un logro, aunque complejo. ¿Qué opina de este tema? LG- La identidad propia es, sin duda, un logro para cualquier escritor. Esta singularidad está latente en todo ser humano; sólo que en algunos alcanza su plena estatura. No creo que esta identidad se construya solamente incorporando elementos adecuados (buenas lecturas y herramientas lingüísticas, en el caso de la escritura); sino que es fundamentalmente un camino tendido hacia adentro. Y esto exige intrepidez; intrepidez para penetrar zonas inexploradas en nosotros mismos y algo

de vocación funámbula porque ese voz propia no se escucha en la periferia donde dominan los automatismos y la gravedad de la época. Supongo que la singularidad es el resultado de haber atravesado desiertos, soledades y de haber invocado intensamente lo que somos en verdad. Y en esa empresa no hay cosmética posible ni atajos.

DT- Hay un "ojo" pictórico-fotográfico; hay un "oído" musical; una "intuición" filosófica. ¿Existe un "sentir" literario? ¿Cómo juega la música en la puesta en palabra? LG- Creo que existe un “sentir” literario y una sensibilidad especial respecto a la palabra. En las descripciones más recientes de inteligencia, como la de Gardner se distinguen distintos tipos: la inteligencia emocional, espacial, motriz, etc. y se señala la inteligencia “lingüística”. Pero este “sentir” literario va más allá e incluye ese sentido musical interno que ordena las palabras y la capacidad para tender esos hilos invisibles y luminosos que son la nervadura de un buen texto.

DT- ¿Cree en el aprendizaje? ¿Cree que hay técnicas y métodos para mejorar la escritura? LG- Claro que sí, al igual que ocurre con otras disciplinas como la música o la pintura. Existen herramientas de aprendizaje bastante accesibles; talleres de escritura y foros como éstos en internet.

DT-¿Cuál es su opinión sobre la crítica literaria? LG-Los escritores solemos ser bastante vulnerables a la crítica y en ese sentido, somos seres frágiles. Deberíamos ser permeables a la buena crítica si tenemos el privilegio de contar con ella. Hacer una buena crítica requiere mucho oficio y una mirada rigurosa, pero no exenta de generosidad. Y no es frecuente encontrar esto.

DT- Coméntenos acerca de la elección de sus temas y sus procesos de escritura. ¿Tiene una posición inspiración, ideológica, un pensamiento o una inspiración pre-escritura? LG- No tengo una posición deliberada al abordar la escritura. Tampoco suelo elegir con antelación los temas; éstos se presentan con su propia gravedad. Es como si un área de la realidad se iluminara y adquiriera una elocuencia que impele al pulso. Como esas fotos en blanco y negro con algún objeto coloreado. Esto es especialmente frecuente al escribir poesía. Lo habitual es que con la atención abierta a lo inesperado, surjan los primeros versos. Es un ritmo, un aire, el “runruneo metafísico” del que habla Ramón Gaya. Existe, sin duda, un trasfondo personal que inclina a determinados temas. Desde hace un tiempo estoy tratando de trabajar el silencio, haciendo un vacío creador que precipite la palabra justa. Un intento de no imponer el monólogo de la memoria a la realidad y de auscultar el latido íntimo de las cosas antes de revestirlas de palabras.

DT- ¿Cómo cree que se vuelca la experiencia de su vida en la obra? LG- Toda vivencia se vuelca en la obra. Hay una unidad inefable entre el autor y su obra. Mi padre estuvo un tiempo desaparecido durante el proceso militar argentino y mi familia sufrió persecución. Esto culminó con un exilio en España. Creo que estas experiencias a edad temprana están presentes en lo que escribo. El sentimiento de vulnerabilidad ante el tiempo y fragilidad están presentes, desde luego.

DT- ¿Cuál es su visión del auge de la poesía en Internet? ¿Qué opina del medio? LG- Internet está generando nuevas maneras de comunicación y relación. Respecto a la poesía desempeña un papel difusor pues existen excelentes portales de poesía en castellano que se hacen accesibles a todo el mundo a través de la red. Una necesidad no cubierta aún es la de espacios de reflexión sobre la nueva poesía, el trabajo creativo y la palabra. Los foros de poesía brindan la posibilidad de publicar y recibir simultáneamente comentarios de otros poetas físicamente distantes. Muchas personas que nunca han publicado en papel se animan a publicar sus escritos en la red; es accesible y veloz. Además, no suelen existir restricciones en cuanto a calidad de los textos. Sin embargo, albergo algunas reservas. La poesía requiere una lectura sosegada y reflexiva y el ritmo de la mayoría de los foros es vertiginoso. Casi imposible detenerse... a menos que nos sustraigamos a la multitud de estímulos que nos reclaman. La velocidad de las autopistas digitales parece colarse en el mundo de las letras. Es el ritmo de "zapping" que domina nuestra atención algo saltimbanqui e insatisfecha. Destacar, en este sentido, que Foroliterario ha intentado desde sus inicios fomentar la calidad y no la cantidad de inserciones. Otro tema que no está estrictamente conectado con la poesía, pero sí con las interacciones en la red, es esa impunidad que parece conferirnos un nick. A veces he sentido deseos de abandonar mi participación en algunos espacios virtuales por desánimo ante agresiones verbales, multiplicidad de nicks, y otros escollos al faltar esa dimensión tan importante en al comunicación que es la no verbal. Es como si en los intercambios en la red se otorgara al "otro" -invisible- una condición existencial precaria. Quizás sea nuestra conciencia la que tenga que acelerar el paso para estar a la altura de estas facilidades tecnológicas. DT- ¿Que importancia le da al medio impreso? LG- El medio impreso es importante; es algo concreto, sujeto a la gravedad y aparentemente con un carácter más permanente. DT- ¿Ha pensado para quién escribe? LG- Sinceramente, no suelo detenerme a pensar para quién escribo ni a visualizar determinado tipo de lector. DT- Háblenos un poco de sus intereses y aficiones. LG- El tiempo libre que me deja mi trabajo en una compañía dedicada a las Artes Gráficas, suelo pasarlo leyendo, escribiendo y escuchando música. Soy básicamente

una persona de interiores, aunque también disfruto de una buena caminata por la montaña o la playa. Me posee una curiosidad vital insaciable; continuamente me entusiasma la vida y me invita a explorar todos sus recodos.