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HABILIDADES COMUNICATIVAS

Los adultos que trabajamos a diario con adolescentes, somos
conscientes de la importancia de establecer con ellos una
comunicación fluida, en la que podamos decirle todo lo que nos
proponemos y a la vez, él nos transmita todo lo que necesita.

Para fomentar una comunicación eficaz entre ambos se recomienda
trabajar una serie de habilidades.
Antes de desarrollarlas tendremos en cuenta que, a través del
diálogo, pretendemos inculcar unos principios entre los que
destacamos el cariño y la capacidad de reconocer los errores; es
importante transmitirle que los adultos somos humanos, que nos
podemos equivocar y somos capaces de reconocerlo.
La mejor enseñanza se aporta cuando se le ofrece un modelo
capaz de dialogar, de ceder, de comprender y de escuchar.

1. Una escucha activa
Es decir, mostrar una atención tanto física como psicológica a
la persona que habla, en la que podamos comprender no sólo
el contenido de su diálogo, sino también la carga emocional
que con ello nos expresa.
Se recomienda empezar sus conversaciones escuchando.
Diversos autores: (Costas y López, Dendlin, Roji), explican
algunas claves:

- No inicie la conversación con un juicio previo.
- Observe lo que le están diciendo y cómo se lo están
diciendo.
- Asuma una postura activa, inclinándose hacia el
interlocutor, colocando su cuerpo frente al del que
habla.
- Mantenga un contacto visual, mírelo a lo ojos.
- Realice gestos y produzca indicaciones verbales (“vale”
“lo entiendo”, que le indique a la persona que le está
escuchando.
- Resista las distracciones externas (ruidos, llamadas,…)
y las internas (preocupaciones, prisas,…)
- No le interrumpa, déjelo hablar.
- No rechace lo que siente.
- No confeccione soluciones preestablecidas, ni
precipitadas.
2. La capacidad de empatizar.
Consiste en ser capaz de ponernos en su lugar, que no
significa estar de acuerdo. Cuando alguien se porta de una
forma, es que tiene un motivo o razón para actuar de esa
manera.
Para empatizar debemos observar sus expresiones, el tono de
voz, su comunicación corporal. Esta actitud podemos
demostrarla a través de frases como “entiendo lo que sientes”.
Es muy importante permanecer en el papel de adulto que nos
corresponde, y no convertirse en su amigo, para el que ya
tiene el grupo de iguales.

3. Resumir sus ideas y darle información útil.
Al resumir las ideas y sentimientos de lo que nos acaba de
transmitir, le hacemos comprender que hemos estado atentos
a lo que decía.
Utilizar frases del tipo:” … lo que quieres decir es…”

Pero esto no es suficiente, es necesario completar sus ideas,
aportando una información que le sea útil y positiva orientada
hacia el presente y el futuro (Costa y López).
Es importante comunicarle:
- lo que se espera que haga,
- lo que se espera que no vuelva hacer
- y alternativas para mejorar.

4. Elegir el lugar y el momento adecuados.
Destacar la importancia de este aspecto, pues cualquier
habilidad utilizada en lugar o momento inapropiado puede
producir el efecto contrario.
Además, decidir el lugar y esperar a que llegue el momento
adecuado, permite preparar la estrategia y enfriar los ánimos.

Se pueden seguir las siguientes pautas:
- Si vas a criticar o pedir explicaciones espera a estar a
solas.
- Si vas a elogiarlo, resulta muy positivo que lo hagas con
su grupo o personas significativas.
- Reflexiona si necesitas del apoyo de otro adulto.
- Si ha comenzado una discusión y ves que no es el
momento apropiado utiliza frases como “si no te importa
podemos seguir discutiendo más tarde…
5. Uso de los mensajes
Generalmente, cuando queremos expresar nuestro disgusto
por algo, lo acusamos y generalizamos la situación. Se utilizan
con frecuencia mensajes del tipo: ” Tú siempre…” “Nunca…”
Se proponen algunas ideas:
- Concretar: “Cuando tú…”
- Expresar sentimientos: “…yo me he sentido…”
- Explicar el porqué de este sentimiento: “…porqué…”
- Explicar el cambio: “…por ello te pediría que la próxima
vez…”
Se pretende cambiar el mensaje TÚ ( generalización) por el
mensaje YO.

MENSAJE TÚ MENSAJE YO
Eres un gamberro (alborota la Me preocupa que no te centres en la
clase) tarea, pronto haremos los exámenes
y no vas a estar preparado para
hacerlos bien, te propongo que
preste atención durante las clases.

6. Llegar a un acuerdo parcial
Significa ceder, reconocer, que los demás también pueden
tener parte de razón. Nuestra opinión cobra más importancia
si mostramos que somos capaces de equivocarnos y rectificar,
que reconocemos nuestros errores.
El acuerdo parcial pude expresarse:
“es posible… pero…” “no dudo que no sea cierto lo que me
dices, pero…”
El acuerdo parcial no se lleva a cabo para eliminar problemas
o discusiones, sino que es el resultado de una reflexión.

7. Acuérdate de recompensar
Cuando sólo atendemos a los malos comportamientos, ocurre
que reforzamos sin darnos cuenta las conductas que
queremos eliminar.
Es importante recordar que recompensaremos siempre las
mismas conductas (no un día una y al siguiente día la
contraria).
Definiremos de forma clara los comportamientos positivos que
vamos a reforzar.
La recompensa tiene un efecto muy positivo sobre la persona,
aumentando su autoestima, y sobre la situación, reduciendo el
estrés.
Los refuerzos de valor emocional (una sonrisa, un
reconocimiento, una palmada en la espalda) tienen más
efecto que los materiales.

8. El mejor final: una sonrisa
Todas estas habilidades anteriores se utilizarán en situaciones
serias y de desacuerdo; siendo muy recomendable que
acaben con una situación reconciliadora.
Para ello el mejor final para el encuentro es acabar sonriendo,
siendo la sonrisa el indicador más claro de que se va por buen
camino.

Para terminar recordar, que ante una situación de comunicación
hostil solemos caer en la tentación de responder a ella rápidamente,
por diversos motivos: por defendernos, y negarlo todo, para salir
bien de la discusión o para mostrar nuestra propia agresividad.

Teniendo en cuenta que cuando va aumentando la hostilidad en el
adolescente, nuestros argumentos no conseguirán ningún efecto
positivo, todo lo contrario, se sentirá atacado; por ello nuestra
actitud deberá ser de escucha y empatía, y una vez que ya se haya
calmado podremos discutir y expresar nuestros sentimientos
relacionados con el problema. Podremos pedirle cambios, y aclarar
malentendidos… SUERTE.

Este documento ha sido elaborado basándome en bibliografía de
los autores:
- Juan M. Fernández Millán
- Gualberto Buela-Casal

Febrero, 2009

Victoria Calatayud