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El Conflicto: Lugar de encuentro entre el exterior y el interior ¿Qué es un conflicto?

(Christian Fleche)

No se trata, como algunas veces se indica, de un hecho exterior, como por ejemplo, una muerte, un despido, una mudanza, una discusión…la única causa que provoca un conflicto. Si fuera solo esto sería mucho más fácil de desactivar, de hacer una unión entre la enfermedad y el acontecimiento exterior. La terapia sería muy efectiva y la prevención aún más, pero esto no se corresponde con la realidad. Numerosas personas han tenido muchas dificultades (divorcio, discusiones con vecinos, enfrentamientos, problemas profesionales, problemas con los estudios…) y ninguna enfermedad se ha expresado a través de su cuerpo, mientras que otros que aparentemente lo tienen todo para ser feliz, manifiestan diversas patologías. Es como una injusticia aparente que responde a una lógica oculta. Ahora si observamos las necesidades interiores, nuestros deseos y nuestras creencias, nuestra historia, es como si el conflicto tuviera su origen cuando se encuentran estas dos realidades: la necesidad interior y la exterior. “Tengo hambre, pero no tengo nada para comer”. “Tengo necesidad de ser amado, reconocido, me siento solo, incomprendido, nadie se interesa por mi”. “Tengo necesidad de un trabajo, de un territorio, pero estoy en paro, hay recesión económica, crisis”. Es así como mi necesidad interior biológica (comer, tener un territorio, marcarlo, defenderlo,…) no puede ser satisfecho por la realidad exterior (paro, crisis, guerra, soledad,…). Estos dos elementos nos van a permitir comprender algunas patologías digestivas como las que pueden aparecer desde la boca hasta el ano. La coloración global o tonalidad es: yo no acepto el mundo exterior. En efecto a través de la alimentación nos apropiamos del mundo exterior y este se vuelve nuestra propia carne, para ello debe franquear con éxito numerosas barreras biológicas. Después de un conflicto, un bocado puede ser para mi más o menos impuesto, obligado. “ Soy una adolescente que quiere ir a divertirse, pero me obligan a hacer mis deberes”. Estoy en el trabajo y he acabado con mis tareas pero me piden de hacer más”. La demanda exterior puede ser más o menos fuerte, violenta, agresiva, provocar presión. La resistencia interior también puede ser más o menos importante: me someto o me opongo. Cuatro casos de ejemplo lo pueden demostrar:  Cuando la presión exterior es máxima (no te quiero si no haces esto, te despediré si rechazas hacer este trabajo, eres culpable si no me aceptas…) y la resistencia interior es muy débil (No sé decir no, no vale la pena rechazar esto, me siento culpable si el otro está triste y creo que soy la causa de ello, no puedo rechazar nada…) el bocado puede ir muy lejos en el interior, porqué yo dejo que hagan cualquier cosa conmigo, lo acepto todo, y el bocado puede llegar muy lejos en mi interior, penetrarme profundamente. La patología que puede tener lugar afectará al colon.  Si la presión exterior es fuerte, pero yo no me dejo hacer u opongo un poco de resistencia, el bocado irá menos lejos: aquí podemos encontrar patologías de estómago o de esófago, por ejemplo.  Cuando la presión exterior es débil (No me gusta que tú hagas esto, este trabajo extra hazlo cuando tu quieras,…) y la resistencia interior también es débil (No siempre puedo decir que no, no siempre consigo expresarme claramente,…) dejo que el bocado descienda dentro mío hasta el intestino.  Si la presión exterior es débil y la resistencia interior es fuerte, nos encontraremos en una situación ideal: ¡No tendremos patologías digestivas! Este mismo esquema lo podemos aplicar a otras patologías. NEOSANTE, BELGICA. REVISTA INTERNACIONAL DE SALUD GLOBAL. Nº JULIO-AGOSTO 2011