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Problemas de Aprendizaje

La Historia de Sara
Cuando Sara estaba en primer curso, la maestra comenzó a enseñarle a leer. Los padres de Sara estaban realmente sorprendidos cuando ella tuvo dificultades. Como Sara era lista y ávida, ellos pensaron que aprender a leer sería fácil para ella. Pero no lo fue. Ella no podía conectar las letras con sus sonidos o combinar las letras para formar palabras. Los problemas de Sara continuaron hasta el segundo curso. Aún no podía leer y tenía además dificultades al escribir. La escuela le pidió a la mamá de Sara permiso para llevar a cabo una evaluación para averiguar la causa de sus problemas. La mamá de Sara dió su consentimiento para la evaluación. La escuela realizó la evaluación y se enteraron de que Sara tiene un problema del aprendizaje. Inmediatamente comenzó a recibir ayuda especial en la escuela. Sara aún recibe esa ayuda especial. Ella trabaja todos los días con un especialista en lectura y con un maestro en la sala de recursos. Ahora ella está en cuarto grado y ¡ha progresado mucho! Está trabajando duro para ponerse al día con la lectura y ortografía. Con la ayuda de la escuela, ella seguirá aprendiendo y progresando.

La Historia de Juanito: Un caso real
Diario Norte 28 de Junio de 2002
Juanito representa a todos los niños que de una u otra manera tienen dificultades de aprendizaje, en especial de lecto-escritura. La historia de Juanito es real, pero también nos muestra el terrible dolor que padecen los alumnos normales e inteligentes que no pueden aprender a leer. O que no comprenden porque leen incorrectamente.

Esta historia se repite una y otra vez, presentando siempre un trasfondo común que es el fracaso escolar, el cual a su vez repercute en la personalidad del niño con diversos trastornos emocionales que muchas veces se confunden con trastornos de conducta. En realidad estos trastornos se derivan de la impotencia que siente el alumno que no puede aprender a pesar de sus esfuerzos. El sabe que algo extraño sucede pero nadie le explica la causa de este impedimento. Muy por el contrario, siente que nadie lo comprende y que los adultos le exigen esfuerzos que no puede realizar. Un niño como tantos disléxicos llegó a mi. ¿Cómo es Juanito?. Un niño tímido e inseguro que no sabe muy bien para que lo traen a verme. Ya no tiene esperanzas de aprender. Claro, ha llegado a 3er. Grado y aún no puede leer. Confunde las letras y no recuerda tampoco como se escriben. Juanito se sienta frente a mi y lo tranquilizo explicándole que sólo tendrá que dibujar, que me agradaría que me haga un dibujo de regalo, de aquello que mas le guste. Por supuesto, le digo también que no le pondré nota. ¿Es que acaso una nota trasluce la capacidad real de un niño? La mamá me comenta que se encuentra desganado, que tiene dolores de estómago y se pelea con los compañeros de clase. Los comentarios del niño me informan que posee una capacidad normal para aprender. Tiene respuestas acordes a su edad, espontánesa y comentarios inteligentes. Pero su dibujo podría ser el de un niño mucho más pequeño. Esto es común que suceda porque los niños con problemas de aprendizaje se valen del lenguaje simbólico del dibujo para expresar sus conflictos derivados de su dificultad para aprender. Su timidez y retraimiento hacen que también se los confunda con niños regresivos, cuando no es así. Esta regresión es momentánea porque Juanito asume una conducta muy infantil, de un niño de menor edad, en verdad desea que lo protejan. Es su modo de decir a los adultos que necesita ayuda. Sin embargo esa impresión que nos transmite al verlo de un niño que "no crece" puede

hacernos equivocar acerca de sus verdaderas posibilidades intelectuales. Estos alumnos por no manejar los símbolos abstractos del lenguaje, ya que no leen, mantienen su potencial intelectual escondido. No nos equivoquemos, podemos rotularlo negativamente y ello le cerrará las puertas del futuro. Acerquémonos con comprensión a estos alumnos y poder conocer de esta manera su rico potencial para aprender. El niño debe percibir nuestro interés por ayudarlo para que se produzca el encuentro maestro - alumno.
Sunsi martínez Soler Para ver el nombre de la empresa, crea una cuenta de usuario en XING. 03/02/2010, 21:17 CARTA DE UN NIÑO CON PROBLEMAS DE APRENDIZAJE A SU PROFESOR/A... Sé que no soy un niño fácl, que me distraigo con frecuencia y que no obedezco. Sé que a veces nterrumpo las clases e incluso hago que los otros niños no aprendan. Sé que hago tu trabajo más difícil de lo que habitualmente es. Me duele pero sé que no soy lo que a los demás les gustaría que yo fuera. Pero todo eso es por fuera, porque por dentro soy un niño como los otros con una inteligencia maravillosa y un gran corazón, sólo que cubierto con una camisa de tristeza Y un abrigo de indiferencia para disimular. Precisamente con ese gran corazón es que puedo decirte: GRACIAS. Gracias por ser paciente y aguantar mi inconstancia. Gracias por protegerme: a veces de los adultos que no me soportan, a veces de los otros niños y gracias por protegerme a ellos de mí. Creo que en ocasiones sin querer les hago mal. Gracias por recogerme cuando los demás me desechan, por no reírte cuando los demás se burlan de mí, por entenderme cuando no sé expresarme. Gracias por creer en mí. aún cuando nadie cree. Por estar segura de que yo saldré adelante aún cuando todo el mundo apuesta por mi fracaso. Gracias por no darte por vencida, aún cuando a veces te sientes cansada. Gracias por aceptar el reto que significa el manejar un niño como yo. Gracias por ser ingeniosa y recursiva; por inventarte mil cosas para que yo logre mis objetivos. Gracias por ser muda cuando me merezco una crítica, gracias por ser sorda cuando otros te hablan de mí. Gracias por gritar mis logros, sabiendo que costaron un poco más de esfuerzo que para los otros. Gracas en fin por todo. Sin ti, sin tu esfuerzo no saldré adelante, tu eres mi gran aliad@, nunca me faltes.

(Tomado de "Déficit de Atención e Impulsividad, Manual para padres y docentes" FUNDESCO, Jairo Sánchez Grajales, Psicólogo.) Un abrazo sunsi

La Lectura favorece el desarrollo intelectual en niños con síndrome de Down:
¿Cómo funciona su cerebro? Diario Norte - 17 de abril de 2002
Hasta no hace mucho tiempo se pensaba que para que un niño pudiera acceder al aprendizaje de la lectura, deberia tener por lo menos seis años de edad cronológica y no valdría la pena intentarlo si tuvieran un cociente intelectual inferior a 50. Vale decir entonces, que no se hacía nada en este sentido por los chicos con Síndrome de Down, dado que las antiguas concepciones sobre este tema, aseveraban que el grado de retraso que sufrían era severo, cuando en realidad se ha comprobado en la actualidad que la mayoría funciona con un retraso leve o moderado.

Las teorías se han modificado debido a la acción de importantes psicólogos y educadores, que siguiendo la escuela fundada por Vigotsky, han dado cada vez más importancia a la estimulación temprana para ganar tiempo al desarrollo y actuar en las funciones psicofísicas del niño a fin de coadyuvar a su maduración lo

antes posible. Es entonces que no debemos esperar la madurez de los seis años, que los adultos establecemos arbitrariamente, por muchos motivos, siendo el principal de ellos el que el desarrollo del niño puede adelantarse dentro de ciertos límites como efecto de la educación. El aprendizaje actúa estimulando a la neurona, la célula de nuestro sistema nervioso y siempre que el mismo se imparta a través de metodologías adecuadas aplicadas con una acción educativa persistente, produce efectos enriquecedores en la cognición del niño, elevando a su vez su edad mental. Ninguna función del organismo se encuentra tan sometida a la acción del ambiente, en este caso de la educación, como la función intelectual. Podemos afirmar que un organismo con sus genes alterados puede superarse en mucho con el aprendizaje, especialmente de la lectura, puesto que lo que sé trata en definitiva, es de elevar la cognición del niño al plano abstracto, al plano de lo simbólico, representado por los signos del lenguaje y, por supuesto, de las matemáticas. No se trata entonces de aprender cualquier cosa, intentar que la mente del niño sea un receptáculo de datos vacíos de contenidos aprendidos de memoria, sino nada más ni nada menos que llevar sus categorías conceptuales hasta donde el pueda y también hasta donde nosotros dirijamos su aprendizaje con optimismo y empuje. Entonces el niño con Síndrome de Down, si bien a un ritmo más lento, puede aprender como cualquier otro. Nadie puede afirmar hasta donde llegará. Pero, por supuesto, necesitará que sepamos como funciona su cerebro y las delicadas conexiones que se establecen entre las neuronas para aprender a leer a fin de que podamos implementar metodologías acordes a sus necesidades. A estos niños les cuesta recordar lo aprendido, debido a las dificultades que presentan las neuronas de ciertas áreas de su corteza cerebral para asociar la información que reciben. Ello explica la lentitud que presentan en el desarrollo del lenguaje y en la expresión verbal. Por lo tanto, el aprendizaje de la lectura deberá basarse en métodos audiovisuales que combinen la información auditiva con la información visual. El método fonográfico se está aplicando con óptimos resultados en la enseñanza de la lectura en estos niños, quienes abrevian notablemente los tiempos de asociación de sonidos con letras, permitiendo el logro de la decodificación lectora.

La enseñanza de la lectura en los niños con retraso mental
Diario Norte - 28 de febrero de 2003
Hemos iniciado el presente año ampliando el campo de los Problemas de Aprendizaje con temas de Educación Especial, referentes al retraso mental.

Los llamados problemas de aprendizaje se definen como un déficit en la adquisición de determinadas habilidades neurocognitivas, debido a alteraciones en el procesamiento central de la información que el paciente recibe. Ellos son: a) Trastornos del desarrollo de la lectura o díslexia: el niño no puede leer a pesar de que muchas veces puede copiar o reconocer las letras, siendo dificultosa la escritura al dictado. b) Trastornos de la expresión escrita o disortografía: el niño no puede lograr pleno dominio de su mano al escribir y la letra aparece ilegible con relevantes faltas de ortografía que se vuelven crónicas. e) Trastornos del cálculo o discalculia: el joven tiene problemas para el logro del razonamiento matemático, aprender las tablas, realizar operaciones, etcétera. d) Trastornos diversos del lenguaje: que afectan: 1) la articulación (tartamudez, díslalias con incorrecta emisión del sonido de las Letras); 2) la expresión (el niño no puede codíficar, teniendo pobre vocabulario, no pudiendo construir palabras o frases, con errores graves de sintaxis, con orden inadecuado de palabras o no pudiendo recordar las palabras apropiadas al texto) y 3) de la comprensión del niño que, al no poder decodificar, tiene dificultad para comprender palabras y frases o para recordar secuencias y sonidos de las letras. e) Trastornos del desarrollo motor: estos niños no corren ágilmente, se llevan las

cosas por delante, se manifiestan con movimientos torpes, por lo tanto se les caen las cosas de las manos. Estos déficit no se deben a falta de inteligencia, ni a problemas neurológicos, sensoriales o emocionales, sino a un funcionamiento atípico de ciertos procesos cerebrales (memoria, atención, habilidad viso espacial, entre otros) que se corrigen sobre la base de aprendizajes especializados y diferentes a los que brinda el colegio. Estos "trastornos específicos", se presentan en una o varias áreas del desarrollo del niño, permaneciendo las demás normales. Los niños que adolecen de retraso mental, muestran un déficit parejo y global en todas las áreas de su desarrollo psicomotriz, permaneciendo siempre atrás de sus compañeros de la misma edad. Su capacidad cognitiva limitada en diferentes grados es motivo frecuente de fracaso escolar. No obstante, desprendidos de todo prejuicio y asumiendo la postura de Vigotsky, podemos al igual que él (y sin negar las limitaciones que la naturaleza impone), descartar la explicación determinista de las funciones mentales superiores. Fue psicólogo, maestro y antropólogo, y en sus investigaciones demostró que los procesos mentales superiores no son universales ni estáticos ni inmutables. Su estructura cambia según el modo de vida social y la presencia o ausencia de herramientas para aprender, de las que, la lectura y la escritura deben considerarse fundamentales para el desarrollo del pensamiento. Por ello continuaremos hablando sobre la importancia de su enseñanza en niños con retraso mental.