Noticias 21 octubre 2012

Abusos casi invisibles
Se estima que cientos de miles de ciudadanos son agredidos cada año en el País Cada año, más de 310,000 personas en Puerto Rico enfrentan algún tipo de violencia por parte de otros individuos o del Estado por el simple hecho de ser o considerárseles más débiles. Entre ellas figuran los niños y niñas, las miles de personas de edad avanzada abandonadas, golpeadas o humilladas; las mujeres, las personas golpeadas o asesinadas por motivo de su identidad o preferencia sexual; los más de 170,000 niños y adultos con impedimentos, inmigrantes, particularmente sin documentos legales, y los más de 3,000 individuos sin hogar. Cifras de algunas de estas agresiones son consignadas en documentos públicos y académicos. Otras, son estimados generados por estudiosos del tema de la violencia porque en algunos casos como el de homosexuales y los inmigrantes- las agencias públicas no las proveen. Son datos que suelen ignorarse ante la crudeza de que cada año mueren asesinadas cientos de personas -1,201 el año pasado, según el Instituto de Ciencias Forenses, y más de 700 en lo que va de año, según la Policía. “La violencia es un fenómeno muy complejo y amplio en su alcance, que va mucho más allá de la manifestación de la criminalidad, que ha sido el foco de atención del Estado y en la elaboración de políticas públicas”, reconoció Víctor García Toro, trabajador social y criminólogo. Atribuyó el destaque de ese enfoque a que la mayoría de “la criminalidad es física, observable y cuantificable, pero muchas otras dimensiones de la violencia no se observan a simple vista y es muy difícil atribuirle el origen”. Advirtió, sin embargo, que urge que tanto el Estado como los medios de comunicación y por ende la sociedad, dejen de pasar por alto las demás manifestaciones de violencia. Ahí es donde sociólogos, antropólogos, estudiosos de la conducta humana y gestores de iniciativas sociales, sobre todo de base comunitaria, han jugado un rol importante. Los perciben 'inferiores' “Los inmigrantes, la población LGBT, las mujeres y las comunidades de bien bajos recursos están más expuestas a la violencia porque viven en desigualdad, lo que quiere decir que socialmente puede haber una percepción de que son menos seres humanos que otras poblaciones”, expuso Amárilis Pagán, directora de Proyecto Matria, entidad que ayuda a

sobrevivientes de violencia doméstica y en pobreza. Explicó que los inmigrantes indocumentados son vulnerables porque viven al margen de los sistemas legales y hay quienes sienten que por las debilidades del sistema pueden abusar de ellas y quedar impunes. Pedro Julio Serrano, activista de derechos humanos y portavoz de Puerto Rico para Todos, explicó que en el caso de la población LGBTT (lésbica, gay, bisexual, transexual y transgénero), la raíz principal de la violencia es que el Estado no ha reconocido que el discrimen por orientación sexual e identidad de género debe ser prohibido. “Todavía hay un permiso implícito de que se puede discriminar”, alertó. Según estimados de grupos LGBTT, en los últimos tres años 30 personas han sido asesinadas en Puerto Rico por causa de su identidad o preferencia sexual, similar número de personas han sobrevivido ataques casi letales y una cifra indeterminada sufre discrimen y maltrato, pero por la misma falta de reconocimiento no hay estadísticas. En el caso de los menores, el Departamento de la Familia estima que unos 11,000 son víctimas de maltrato cada año. Otros indicadores: en el año fiscal 2010-2011 la Administración de Tribunales emitió 4,949 órdenes de protección por custodia y pensión alimentaria; mientras, en el Departamento de Educación informes de monitoría del tribunal en el Pleito de Clase Rosa Lydia Vélez señalaban el año pasado más de 35,000 incumplimientos de servicios a niños de educación especial. Entre las mujeres, 294 han muerto desde el año 2000 por violencia doméstica o los llamados motivos pasionales. Los tribunales emitieron unas 8,000 órdenes de protección en el año fiscal 2010-2011. “Hay una percepción de que merecemos ser disciplinadas y que tenemos que ser regresadas a 'nuestro lugar' cuando nos queremos salir, por eso un agresor asesina y golpea, porque siente que tiene permiso para hacerlo”, señaló Pagán. alternativas de solución Respetar la diversidad, educar para sensibilizar mediante campañas públicas y adiestramientos, y adoptar modelos salubristas y planificados para prevenir la violencia son algunas de las propuestas para frenar estos abusos, expuestas por conocedores como Pagán y Francisco Torres Cardona, de Iniciativa Comunitaria, y García Toro. “No debería de existir esa vulnerabilidad ante la violencia porque seríamos capaces de proteger esas poblaciones dentro de una posición de respeto”, dijo Pagán. Y celebró que pese a todo, existen esfuerzos que ya adelantan pasos en esa dirección, entre ellos, Taller Salud, Centro ALAPÁS, Iniciativa Comunitaria y el Proyecto Enlace del Caño Martín Peña.

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