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Guía de Estudio de la Biblia

(Lecciones de la Escuela Sabática)

“BUSCAD A JEHOVÁ, Y VIVID”
Grandes lecciones de los profetas menores

Edición para adultos Abril - Junio de 2013

Contenido
Introducción ........................................................................ 2 1. Adulterio espiritual (Oseas) ............................................ 5 2. Amor y juicio: el dilema de Dios (Oseas) ....................... 12 3. Un Dios santo y justo (Joel).......................................... 19 4. Señor de todas las naciones (Amós) ............................ 26 5. ¡Buscad a Jehová, y vivid! (Amós) ................................ 33 6. Ansioso por perdonar (Jonás) ...................................... 40 7. El pueblo especial de Dios (Miqueas) ............................47 8. Confiar en la bondad de Dios (Habacuc) ...................... 54 9. El día de Jehová (Sofonías) .......................................... 61 10. ¡Las primeras cosas primero! (Hageo) .......................... 68 11. Visiones de esperanza (Zacarías) ................................. 75 12. El mejor don del cielo (Zacarías) .................................. 82 13. ¡Para que no olvidemos! (Malaquías) ............................ 89
La Guía de Estudio de la Biblia es preparada por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, una subcomisión de la Comisión Administrativa de la Asociación General (ADCOM), que publica las guías de estudio de la Biblia. Las guías publicadas reflejan las sugerencias de una comisión mundial de evaluación y la aprobación de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, de modo que no representan exclusivamente ni necesariamente la intención del autor de ellas.

Autor Zdravko Stefanovic Director general Clifford R. Goldstein Dirección Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial Rolando A. Itin Diseño Nelson Espinoza Ilustración Lars Justinen

Colección Guía de Estudio de la Biblia
GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS (Sabbath School Lessons), (USPS 308-600). Spanish-language periodical for second quarter, 2013. Volume 118, No. 2. Published quarterly by the Pacific Press® Publishing Association, 1350 North Kings Road, Nampa, ID 83687-3193, U.S.A. Subscription price, $10.20; single copies, $3.99. Periodicals postage paid at Nampa, ID. POSTMASTER: Send address changes to GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS, P .O. Box 5353, Nampa, ID 83653-5353. Printed in the United States of America. TEXTO Y DIAGRAMACIÓN: CASA EDITORA SUDAMERICANA. IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN: PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. DERECHOS RESERVADOS. COPYRIGHT © 2013, BY PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. SE PROHÍBE LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE FOLLETO SIN EL PERMISO DE LOS EDITORES

Guía de Estudio de la Biblia
(Lecciones de la Escuela Sabática)

“BUSCAD A JEHOVÁ, Y VIVID”
Grandes lecciones de los profetas menores

Edición pa­ ra adultos Abril - Junio de 2013

Contenido
Introducción......................................................................... 2 1. Adulterio espiritual (Oseas)............................................. 5 2. Amor y juicio: el dilema de Dios (Oseas)........................ 12 3. Un Dios santo y justo (Joel).......................................... 19 4. Señor de todas las naciones (Amós)............................. 26 5. ¡Buscad a Jehová, y vivid! (Amós)................................. 33 6. Ansioso por perdonar (Jonás)....................................... 40 7. El pueblo especial de Dios (Miqueas).............................47 8. Confiar en la bondad de Dios (Habacuc)....................... 54 9. El día de Jehová (Sofonías)........................................... 61 10. ¡Las primeras cosas primero! (Hageo)........................... 68 11. Visiones de esperanza (Zacarías).................................. 75 12. El mejor don del cielo (Zacarías)................................... 82 13. ¡Para que no olvidemos! (Malaquías)............................. 89
La Guía de Estudio de la Biblia es preparada por la oficina de las Guías de Estudio de la Biblia para Adultos de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. La preparación de estas guías ocurre bajo la dirección general de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, una subcomisión de la Comisión Administrativa de la Asociación General (ADCOM), que publica las guías de estudio de la Biblia. Las guías publicadas reflejan las sugerencias de una comisión mundial de evaluación y la aprobación de la Comisión de Publicaciones de la Escuela Sabática, de modo que no representan exclusivamente ni necesariamente la intención del autor de ellas.

Autor Zdravko Stefanovic Director general Clifford R. Goldstein Dirección Marcos G. Blanco Traducción y redacción editorial Rolando A. Itin Diseño Nelson Espinoza Ilustración Lars Justinen

Colección Guía de Estudio de la Biblia
GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS (Sabbath School Lessons), (USPS 308-600). Spanish-language periodical for second quarter, 2013. Volume 118, No. 2. Published quarterly by the Pacific Press® Publishing Association, 1350 North Kings Road, Nampa, ID 83687-3193, U.S.A. Subscription price, $10.20; single copies, $3.99. Periodicals postage paid at Nampa, ID. POSTMASTER: Send address changes to GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA PARA LA ESCUELA SABÁTICA EDICIÓN PARA ADULTOS, P .O. Box 5353, Nampa, ID 83653-5353. Printed in the United States of America. TEXTO Y DIAGRAMACIÓN: CASA EDITORA SUDAMERICANA. IMPRESIÓN Y DISTRIBUCIÓN: PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. DERECHOS RESERVADOS. COPYRIGHT © 2013, BY PACIFIC PRESS® PUBLISHING ASSOCIATION. SE PROHÍBE LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE FOLLETO SIN EL PERMISO DE LOS EDITORES

INTRODUCCIÓN

ACTO INHUMANO

L

a mente, dijo alguien, nunca está satisfecha, nunca. Esto es porque enfrenta una cruel paradoja: la mente, que puede contemplar lo eterno, está compuesta por materia que no es eterna y, peor todavía, sabe que no es eterna. Como los pollos y las ostras, vamos a morir. La diferencia, sin embargo, es que los pollos y las ostras no lo saben. Nosotros sí lo sabemos, y darnos cuenta de esto nos produce mucha angustia y sufrimiento. ¿Cómo llegamos a estar en este problema? Por supuesto, la respuesta es una palabra: pecado. El pecado lleva a la muerte. Los humanos pecan; por lo tanto, los humanos mueren. Es así de sencillo. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom. 5:12). Sí, los seres humanos mueren. Y aquí está la dificultad: nunca se esperaba que muriéramos. Fuimos originalmente creados para la vida eterna. El plan, desde el principio, fue que viviéramos para siempre. La muerte, entonces, es un intruso: el acto más inhumano. Estamos tan acostumbrados a la muerte que la damos por sentada; la aceptamos simplemente como una “parte de la vida”. ¿La muerte como una parte de la vida? Si eso suena paradójico y absurdo, es porque lo es. La muerte es la negación de la vida, no un aspecto de ella. En este contexto, vamos a las lecciones de este trimestre. Tal vez se pueda expresar mejor con la cita famosa en la que Elena de White escribe que el gran tema de la Biblia es “la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre lo que este no puede hacer por sí mismo” (TM 456). Y ¿qué es lo que Dios hace por nosotros que no tenemos el poder de hacer por nosotros mismos? Por supuesto, es salvarnos del más inhumano de los actos, la muerte; la muerte eterna, que sería nuestra si no fuera por la gracia de Dios revelada en el plan de salvación. En otras palabras, es el llamado que nos hace, como individuos y como iglesia: “Buscad a Jehová, y vivid”.

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Ese es el tema que estudiaremos: lo que Dios hace por nosotros que nunca podremos hacer por nosotros mismos, que es darnos el don de la vida, vida eterna en Jesús. Sin embargo, lo exploraremos en un lugar donde no vamos muy a menudo, los “profetas menores”, los doce breves libros con que termina el Antiguo Testamento. Estos profetas han sido apodados “los profetas menores” no porque sean de menor importancia que los mayores, sino solo porque sus libros son mucho más breves que los de los otros escritores del Antiguo Testamento. En realidad, sea por medio del casamiento de Oseas con una mujer infiel, o por el intento de Jonás de huir del llamado profético de Dios (o, por lo menos, tratar de hacerlo), o por la sorprendente visión de Zacarías acerca de Josué y el ángel (y también con todos los demás), los profetas menores juntos tienen un mensaje poderoso, que aparece vez tras vez, que es acerca de la gracia de Dios hacia los pecadores que no la merecen. El mensaje es que Dios quiere salvarnos de nuestros pecados, salvarnos de la devastación que el pecado, la rebelión y la desobediencia producen. Una y otra vez en estos libros, vemos a Dios suplicando a su pueblo que se arrepienta, que ponga a un lado sus pecados, que vuelva a él y encuentre vida, y no muerte, salvación y no condenación, esperanza y no desesperación. No hay nada “menor” acerca de ese tema. Es verdad presente: el mensaje de Dios para nosotros hoy, así como lo fue para quienes vivieron en el tiempo de estos escritores, quienes, aunque desaparecidos hace mucho, todavía hablan. La pregunta es: ¿Escucharemos? La respuesta es: Por supuesto, ya que es un asunto de vida o muerte. Zdravko Stefanovic es profesor de Teología en la Universidad del Hospital de Florida, en Orlando, Florida, Estados Unidos. Está casado con Bozana, profesora de Matemáticas, y tienen dos hijos varones. La familia guarda cálidos recuerdos de sus doce años de servicio misionero en el Asia Oriental y sus doce años de docencia en la Universidad de Walla Walla.

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CLAVE DE ABREVIATURAS
AR&SH BJ CBA CRA CS CSS DTG Ed HAp MC ML NVI PR PVGM TM TI Adventist Review and Sabbath Herald [Revista Adventista, en inglés] Biblia de Jerusalén Comentario bíblico adventista, 9 tomos Consejos sobre el régimen alimenticio El conflicto de los siglos Consejos sobre la salud El Deseado de todas las gentes La educación Los hechos de los apóstoles El ministerio de curación Manuscritos liberados La Biblia, Nueva Versión Internacional Profetas y reyes Palabras de vida del gran Maestro Testimonios para los ministros Testimonios para la iglesia, 9 tomos

BIBLIOGRAFÍA
Heschel, Abraham J. The Prophets. Mass.: Prince Press, 2001. White, Elena G. de, Notas biográficas. Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1995.

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Lección 1: Para el 6 de abril de 2013

ADULTERIO ESPIRITUAL (OSEAS)

Sábado 30 de marzo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Oseas 1:1-3; Ezequiel 4:1-6; Oseas 2:12-18; 4:1-3; Santiago 5:1-7; Apocalipsis 14:6-12.
PARA MEMORIZAR:
“Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío” (Ose. 2:23).

PENSAMIENTO CLAVE: Aun en medio del adulterio espiritual y los juicios divinos, el amor de Dios por su pueblo nunca vacila.
EL PROFETA OSEAS ministró al final de un período muy próspero de la historia de Israel, justo antes de la caída de la Nación ante los asirios en el año 722 a.C. En ese tiempo, el pueblo escogido de Dios ya no adoraba solo a Dios sino también servía a Baal, un dios cananeo. Ubicado al comienzo de los profetas menores, el libro de Oseas trata el tema central de la proclamación profética durante este tiempo de apostasía: ¿Ama Dios todavía a Israel, a pesar de su adulterio espiritual? ¿Tiene todavía un propósito para él, a pesar de sus pecados y del juicio inminente? La historia personal de Oseas y su profecía están inseparablemente ligadas a su libro. Así como el profeta había perdonado a su esposa infiel y estaba dispuesto a recibirla de nuevo, Dios está dispuesto a hacer lo mismo en favor de su pueblo. ¿Qué podemos aprender de la experiencia de Oseas y de la forma en que Dios trató con el Israel descarriado?

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Lección 1 // Domingo 31 de marzo

UNA ORDEN EXTRAÑA
“La primera vez que el Señor habló por medio de Oseas, le dijo: ‘Ve y toma por esposa una prostituta, y ten con ella hijos de prostitución, porque el país se ha prostituido por completo. ¡Se ha apartado del Señor!’ Oseas fue y tomó por esposa a Gomer, hija de Diblayin, la cual concibió y le dio a luz un hijo” (Ose. 1:2, 3, NVI).

Durante siglos, los estudiantes de la Biblia debatieron la naturaleza de esta orden, planteando preguntas como estas: ¿Era Gomer una prostituta, o solo una esposa infiel? ¿Era ella inmoral antes de casarse con Oseas o llegó a ser infiel después de ello? No lo sabemos con certeza. Sin embargo, una cosa es segura: cuando el Señor habló a Oseas y por medio de él, quería llamar la atención de la gente comparando la historia de Oseas con la historia de amor de Dios con Israel. Siendo que Gomer era israelita, la historia de su casamiento con el profeta Oseas se combina bien con la historia del pacto de Dios con Israel. Hay similitudes importantes entre la historia de Oseas y la experiencia de Dios con Israel. En el ámbito humano, Gomer fue adúltera con Oseas; en el ámbito espiritual, Israel fue infiel a Dios. Así como la inmoralidad de Gomer hería el corazón de Oseas, la idolatría de Israel entristecía el gran corazón de Dios. Oseas fue llamado a soportar un corazón quebrado y un matrimonio roto. Debió de haber sufrido la indignación y la desgracia públicas. No obstante, cuanto más experimentaba la infidelidad de Gomer, tanto más profunda era su comprensión del dolor de Dios y su frustración con Israel.
A menudo Dios les pidió a otros profetas cosas más allá de la predicación. Lee los siguientes pasajes y explica cómo las acciones de los profetas simbolizaban el trato de Dios con su pueblo. (Isa. 20:1-6; Jer. 27:1-7; Eze. 4:1-6.)

¿Qué clase de testimonio para Dios son, no solo tus palabras, sino también tus actos? ¿Qué hay en tu vida que revela no solo que eres una buena persona sino también que eres un seguidor de Jesús?

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Lunes 1º de abril // Lección 1

ADULTERIO ESPIRITUAL
Cuando Gomer, la esposa de Oseas, cometió adulterio contra él, este sufrió la agonía de la traición, la humillación y la vergüenza. A sus vecinos y a sus amigos que veían su dolor, Oseas les entregó un mensaje divino por medio de palabras y actos: Israel, la esposa de Dios, era justo como Gomer. El pueblo elegido cometía adulterio espiritual. Jeremías comparó al pueblo infiel de Dios con “una prostituta” que vivía con muchos amantes a pesar de todo lo que Dios le proveía (Jer. 3:1, NVI). En forma similar, el profeta Ezequiel llamó al Israel idólatra “una mujer adúltera” que se había separado de su verdadero esposo (Eze. 16:32). Por eso, la idolatría se considera en la Biblia como adulterio espiritual.

Lee Oseas 2:8 al 13. ¿Qué advertencia se da aquí? ¿De qué maneras, como adventistas, estamos en peligro de hacer, en principio, lo mismo?

La expresión “el trigo, el vino y el aceite” también se usa en Deuteronomio (Deut. 7:12-14) para describir los alimentos producidos en Israel, de los que la gente gozaba en abundancia, de acuerdo con las promesas de Dios dadas por medio de Moisés. En el tiempo de Oseas, la gente era tan desagradecida a Dios, estaba tan involucrada con el mundo que la rodeaba, que estaba presentando estos dones, que originalmente le daba Dios, a sus dioses falsos. ¡Qué advertencia debería ser esto para nosotros, de que los dones que recibimos deberíamos usarlos en servicio a Dios, y no de maneras que nunca tuvieron la intención de serlo! (Mat. 6:24.) “¿Cómo considera Dios nuestra ingratitud y falta de aprecio de sus bendiciones? Cuando vemos el menosprecio o mal uso de nuestros dones, nuestros corazones y manos están cerrados contra él. Pero, los que recibieron los misericordiosos dones de Dios día tras día, año tras año, aplican mal su generosidad, y descuidan a las almas por las que Cristo dio su vida. Los medios que él les ha prestado para sostener su causa y edificar su Reino se invierten en casas y tierras, derrochados en orgullo e indulgencia propia, y el Dador es olvidado” (AR&SH, 7 de diciembre de 1886).

Piensa en cuán fácil es tomar los dones que Dios nos dio y usarlos en forma egoísta, o aun en forma idolátrica. ¿Cuáles son algunas formas prácticas de prevenir este pecado en nuestras vidas?

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Lección 1 // Martes 2 de abril

UNA PROMESA DE RESTAURACIÓN
Lee Oseas 2. ¿Cuál es el mensaje básico de Dios a su pueblo aquí? ¿Cómo se revela en este capítulo el evangelio?

El mensaje de Oseas presenta la profunda verdad del perdurable amor de Dios hacia un pueblo que no lo merece. Oseas 2 contiene un largo discurso de Dios acerca de la apostasía de Israel, que se contrasta con el infalible amor de Dios por su pueblo. Después del castigo, el esposo llevará a su mujer en un viaje por el desierto, donde se volverán a casar. Así, el capítulo termina con un cuadro de un tiempo futuro, más allá del juicio, cuando Dios cortejará a Israel para que lo ame como antes (Ose. 2:12-15). Los animales silvestres del campo ya no devorarán las vides y las higueras de la esposa, sino que serán socios en el nuevo pacto (Ose. 2:18). Además, todos los hijos recibirán nombres nuevos, revelando otra vez la disposición de Dios de sanar y perdonar las transgresiones pasadas de su pueblo.
Dios ofrece gratuitamente perdonar nuestros pecados. ¿Cuánto le cuesta el perdón a Dios? ¿Cuál fue el costo personal de esta lección para Oseas? Ose. 3:1, 2.

Habiendo Oseas crecido como varón en Israel, estaba destinado a gozar una situación privilegiada en esa sociedad patriarcal. Pero, este privilegio involucraba una gran responsabilidad. Un hombre, en el antiguo Israel, habría tenido que hacer un esfuerzo tremendo para perdonar y tomar de nuevo a una esposa infiel, sin mencionar el aceptar como hijos propios a los que otro hombre hubiera engendrado. Mantenerse con su esposa y sus hijos de esa manera, y soportar el rechazo social, debió de haber sido una de las experiencias más difíciles de la vida. Sin embargo, Oseas la volvió a “comprar”. En un sentido, Dios hizo lo mismo con la raza humana, pero el costo fue la muerte de Jesús en la cruz. Solo mirando a la cruz, entonces, podemos obtener un cuadro más claro de lo que le costó a Dios comprarnos de nuevo de la ruina que el pecado había causado.
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Miércoles 3 de abril // Lección 1

EL CASO CONTRA ISRAEL
Oseas 4:1 al 3 presenta a Dios como el que acusa o promueve una disputa legal (heb. rîb) contra Israel. La nación escogida era culpable ante su Dios porque no había vivido a la altura de los términos del Pacto. La verdad, la misericordia y el conocimiento de Dios debían ser cualidades de la relación de Israel con él. De acuerdo con Oseas 2:18 al 20, estos son dones que Dios otorga a su pueblo al renovar el Pacto. A causa del pecado, la vida de Israel no tenía estos dones de gracia. Los crímenes enumerados por Oseas habían llevado a la Nación al borde de la anarquía. Los líderes religiosos, los sacerdotes y los profetas por igual compartían responsabilidades en el deterioro de la vida de Israel, y eran tenidos por responsables de ello. Si no confrontaban los abusos y no condenaban los actos de injusticia, Dios los condenaría a ellos mismos. En el Antiguo Testamento, la adoración de ídolos es el pecado más serio porque negaba el lugar de Dios, el Señor, en la vida de la Nación y de las personas. A raíz del clima seco, las lluvias, en la tierra de Israel, eran asunto de vida o muerte. Los israelitas llegaron a creer que sus bendiciones, tales como la lluvia dadora de vida, provenían de Baal. Así, edificaron altares a dioses extranjeros y comenzaron a mezclar la inmoralidad con la adoración. Al mismo tiempo, la injusticia social era corriente en la tierra. Las clases ricas de Israel explotaban a los campesinos para poder pagar el tributo a Asiria. Muchos recurrían al fraude y las trampas (Ose. 12:7, 8). Por estas cosas, el período anterior de paz y prosperidad condujo a un tiempo de turbulencia política y social. El país estaba al borde del caos total. “Los pobres hombres ricos, que profesan servir a Dios, son dignos de piedad. Mientras profesan conocer a Dios, por sus obras lo niegan. ¡Cuán grande es la oscuridad de tales personas! Profesan creer en la verdad, pero sus obras no están de acuerdo con su profesión. El amor a las riquezas los hace egoístas, exigentes y altaneros. La riqueza es poder; con frecuencia, el amor a ella deprava y paraliza todo lo noble y toda semejanza a Dios que hay en el hombre” (TI 2:600, 601). Lee Santiago 5:1 al 7. ¿De qué modo estas palabras se adecuan a la verdad presente expresada en los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12? Cualquiera que sea nuestra situación económica, ¿cómo podemos protegernos de los peligros que el dinero presenta a los seguidores de Cristo?

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Lección 1 // Jueves 4 de abril

LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

El nombre Oseas, en hebreo, significa “Dios salva”, y está relacionado con los nombres Josué, Isaías, y aun Jesús. El profeta llama al pueblo a rechazar el pecado y encontrar refugio en su Dios porque él es su Creador y Redentor. El propósito de los juicios divinos era recordar a los pecadores que su vida y su fortaleza vienen de aquel a quien deben regresar. De este modo, aun en medio de todas las advertencias y las declaraciones de juicio, el libro de Oseas presenta los temas tanto del arrepentimiento humano como del perdón divino. El profeta suplica a la Nación, que estaba pereciendo en el pecado por “falta de conocimiento” (Ose. 4:6), que siga conociendo a Dios plena y completamente, y que viva en armonía con sus principios eternos. Era la falta de conocimiento del pueblo, de conocimiento de Dios, lo que los llevó a rebelarse y finalmente resultó en juicio. En contraste, por medio de la fe y la obediencia, podían llegar a conocer a Dios por sí mismos. Este conocimiento puede ser también estrecho e íntimo. Precisamente por eso, una y otra vez, el matrimonio es un símbolo de la clase de relación que Dios quiere tener con nosotros. También por esto la vida cristiana consiste principalmente en una relación con el Dios vivo. Por esto Dios llama a la gente a conocerlo y a seguir su voluntad para sus vidas. El problema del pecado produjo una terrible separación entre Dios y la humanidad. Pero, por medio de la muerte de Jesús en la cruz, se preparó un camino para que cada uno de nosotros pueda tener un caminar cercano a Dios. En realidad, podemos conocerlo por nosotros mismos.

¿Cuál es la diferencia entre nuestro conocimiento acerca de Dios y nuestro conocer a Dios? ¿De qué modo se refleja este conocimiento en nuestra vida diaria? Si alguien te preguntara “¿Cómo puedo llegar a conocer a Dios?”, ¿cómo le responderías? ¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca de la importancia de “conocer a Dios”? Éxo. 33:12, 13 _________________________________________________________ Jer. 9:23, 24 __________________________________________________________ Dan. 11:32 ____________________________________________________________ 1 Juan 2:4 ____________________________________________________________

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Viernes 5 de abril // Lección 1

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Al pasar el tiempo, Oseas llegó a darse cuenta del hecho de que su suerte personal era un espejo de la aflicción divina, que su tristeza era un eco de la tristeza de Dios. En este sufrimiento similar, como un acto de simpatía con la aflicción divina, el profeta probablemente vio el sentido del casamiento que había contraído por pedido divino. [...] “Solo al vivir en su propia vida lo que el divino Consorte de Israel experimentaba pudo el profeta simpatizar con la situación divina. El casamiento fue una lección, una ilustración, en vez de un símbolo o un sacramento” (A. Heschel, The Prophets, p. 56). “En un lenguaje simbólico Oseas presentó a las diez tribus el plan que Dios tenía para volver a otorgar, a toda alma penitente que se uniese con su iglesia en la Tierra, las bendiciones concedidas a Israel en los tiempos cuando este le era leal en la Tierra Prometida. Refiriéndose a Israel como a quien deseaba manifestar misericordia, el Señor declaró: ‘Empero he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y daréle sus viñas desde allí, y el valle de Achor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto’ ” (PR 223). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Tendemos a pensar que la idolatría es arrodillarse ante estatuas. ¿De qué maneras la idolatría puede ser algo mucho más sutil y engañoso que eso? 2. En la clase, exploren más esta idea de lo que significa conocer a Dios. Si dices que “conoces a Dios”, ¿qué quieres decir con eso? ¿Cómo se adquiere este conocimiento? 3. Algunos teólogos antiguos alegaban que Dios es impasible; es decir, él no experimenta dolor o placer por las acciones de otros seres, tales como los humanos. ¿Qué puede llevar a las personas a sostener esa posición? No obstante, ¿por qué la rechazamos nosotros? 4. Medita en el hecho de que nuestra redención es tan costosa. ¿Qué nos dice eso acerca de nuestro valor para Dios?

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Lección 2: Para el 13 de abril de 2013

AMOR Y JUICIO: EL DILEMA DE DIOS (OSEAS)

Sábado 6 de abril LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Oseas 7:11, 12; 10:11-13; Mateo 11:28-30; Romanos 5:8; 1 Pedro 2:24; Oseas 14.
PARA MEMORIZAR:
“Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre” (Ose. 12:6).

PENSAMIENTO CLAVE: Oseas revela más del amor de Dios por su pueblo descarriado.
UNA MANERA COMÚN en la que los autores bíblicos hablan acerca de la relación de amor de Dios con su pueblo es el uso de metáforas. Una metáfora transmite algo profundo acerca de un tema poco conocido por medio de algo que ya es conocido o familiar. Las metáforas son símbolos, usados para explicar algo diferente de sí mismos. Las dos metáforas bíblicas más comúnmente usadas con respecto a la relación de Dios con su pueblo son las metáforas de esposo-esposa, y padre-hijo. La semana pasada observamos la metáfora de esposo-esposa. Esta semana consideraremos unas pocas metáforas más de Oseas, de las cuales la más dominante es, realmente, la de padre-hijo. Oseas usó metáforas por la misma razón por la que Jesús enseñó en parábolas: Primero, para explicar verdades acerca de Dios por medio de cosas de la vida que eran familiares para sus oyentes; segundo, para impresionar en la mente de la gente importantes principios espirituales que pudieran ser aplicados a la existencia diaria.
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Domingo 7 de abril // Lección 2

FÁCILMENTE ENGAÑADOS Y SIN ENTENDIMIENTO
“Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarán a Egipto, acudirán a Asiria. Cuando fueren, tenderé sobre ellos mi red; les haré caer como aves del cielo; les castigaré conforme a lo que se ha anunciado en sus congregaciones” (Ose. 7:11, 12). Lee estos versículos en su contexto. ¿Qué advertencia se da aquí? ¿Qué principio vemos aquí que es útil para nosotros mismos?

Efraín era el nombre del hijo menor de José, y el nieto favorito de Jacob. Como Efraín era el nombre de la tribu principal del reino del norte de Israel, ese nombre se aplicó a todo el reino, así como el nombre de Judá se aplicó al reino del sur. Aquí, Israel se compara con un pájaro sin entendimiento (cotejar con Jer. 5:21), que se deja atrapar por una red de cazador. En este contexto, buscar ayuda en otras naciones era un acto de rebelión contra Dios. ¿Por qué? Porque una alianza con el poderoso Imperio Asirio o con el ambicioso Egipto demandaría que Israel reconociera la supremacía de los dioses de esos dos superpoderes (ver también Isa. 52:4; Lam. 5:16). Ir a ellos significaba, necesariamente, apartarse de Dios. Lo que ellos necesitaban era volverse a Dios, arrepentirse, obedecer sus mandamientos y abandonar sus falsos dioses. Esa era la única esperanza que tenían, no las alianzas políticas con los paganos. “La posición geográfica de Palestina la exponía a ser invadida por esos dos antiguos imperios. [...] Ese camino, que unía las fértiles cuencas del Nilo y el Éufrates, era un botín muy codiciado, por el cual luchaban esos dos poderosos imperios. Los reinos de Israel y de Judá fueron atrapados en esa rivalidad internacional, y quedaron agobiados por los dos rivales. Israel no tenía confianza espiritual en su Dios, y cayó en la desesperación y recurrió neciamente, primero a uno y después a otro, en busca de una ayuda que solo podía convertirse en una trampa para su propia seguridad nacional” (CBA 4:931).

Es muy fácil buscar ayuda humana para nuestro problema en lugar de buscar a Dios. Por supuesto, Dios puede usar agentes humanos para responder a nuestras oraciones. ¿Cómo podemos estar seguros de que, en situaciones desesperadas y en necesidad de ayuda, no cometamos el mismo error que Israel?

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Lección 2 // Lunes 8 de abril

UNA NOVILLA DOMADA
Lee Oseas 10:11 al 13. ¿Qué mensaje da Dios a su pueblo aquí? ¿Cómo entendemos la frase “hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia”? (NVI).

En Oseas 10, el hijo de Dios, Efraín, es comparado con una novilla adiestrada que le gusta trillar porque podía comer mientras trillaba. Así, en lugar de ser productiva, la existencia de Israel había estado centrada en sí misma. Cuando Dios pusiera el yugo a Israel para trabajar en campos abiertos, como debía hacerlo la Nación, la justicia y la bondad crecerían. En los tiempos bíblicos, el yugo era un instrumento de servicio. Los animales jóvenes eran adiestrados para ser dóciles trabajando primero en la era de trilla (Jer. 50:11). Mientras estaban bajo el yugo, sencillamente tenían que pisar las gavillas con sus patas. En la siguiente etapa, ellos tiraban un trillo sobre las gavillas (2 Sam. 24:22). Este tipo de trabajo los preparaba para la tarea más disciplinada, que era arar surcos en un campo (1 Rey. 19:19; Jer. 4:3). Dios tenía un plan similar en su adiestramiento de Israel. Él pondría un yugo sobre el cuello de Efraín para hacerlo trabajar duramente, arando y rompiendo el suelo. En Oseas 10:12, el profeta presenta lo que Dios desea de Israel mediante la obediencia a su palabra. La justicia y un amor perseverante eran los dones prometidos por Dios a su esposa cuando se renovara el pacto (Ose. 2:19). Si el pueblo sembraba en justicia, cosecharía bondad. Solo buscando a Dios y su voluntad podía Israel librarse del castigo venidero. La puerta de la misericordia todavía estaba abierta para un posible arrepentimiento de parte del pueblo escogido de Dios. La amonestación de sembrar justicia tiene que ver con las relaciones de persona a persona; la búsqueda de Dios tiene que ver con la relación entre Dios y su pueblo. Romper el suelo representa la reforma, y la renovación espiritual y social. Dios y su pueblo trabajarían juntos en una relación mutua, para traer bendiciones a la tierra. El resultado sería un florecimiento glorioso que llenaría toda la Tierra (Ose. 14:5-7).

Lee la invitación de Cristo de tomar su yugo sobre nosotros (Mat. 11:28-30). ¿Cómo puede ayudarnos a encontrar descanso para nuestras almas el aprender a ser “manso y humilde de corazón”?

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Martes 9 de abril // Lección 2

UN HIJO INFANTE
“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. [...] Enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba” (Ose. 11:1, 3).

En estos versículos, Oseas dice que el camino de Dios es como el cuidado tierno que da un padre reciente. Así como un padre, tierna y pacientemente, enseña al niño a caminar tomándolo por la mano, para evitar que caiga, así Dios cuidó de Israel desde el mismo comienzo. Dios, quien ama y perdona, es el corazón del mensaje de Oseas. Aun cuando él aplica disciplina, es profundamente compasivo. Su ira puede ser aterradora, pero su misericordia está más allá de la comprensión.
Lee Deuteronomio 8:5, Proverbios 13:24, Hebreos 12:6 y Apocalipsis 3:19. ¿Qué punto tienen estos textos en común? ¿Qué consuelo podemos obtener de estos textos?

Por medio de Moisés, Dios informó al rey de Egipto que Israel era su hijo especial (Éxo. 4:22, 23). Aunque todas las naciones de la Tierra, incluyendo a Egipto, son hijos e hijas de Dios, la nación hebrea fue elegida por Dios para ser su hijo primogénito, con privilegios especiales. Pero, junto con esos privilegios vinieron responsabilidades. En el desierto, Dios llevó a su pueblo del mismo modo en que “lo hace un padre con su hijo” (Deut. 1:31, NVI). A veces los disciplinó como “un padre disciplina a su hijo” (Deut. 8:5, NVI). “Todos los que en este mundo prestan verdadero servicio a Dios o al hombre reciben una educación preparatoria en la escuela del dolor. Cuanto mayor sea la confianza y más elevado el servicio, más estrecha será la prueba y más severa la disciplina” (Ed 151). No hay dudas, cualquier padre que ama a sus hijos los disciplinará, y siempre para el bien de ellos. Si los seres humanos caídos y con fallas hacen eso, ¿cuánto más podemos confiar en el amor de Dios por nosotros, aun durante los momentos de pruebas?

Para muchos de nosotros, el problema no es acerca de confiar en la disciplina de Dios. Más bien, la lucha es conocer cómo interpretar las pruebas que nos llegan. ¿Cómo sabemos si lo que nos pasa es, en realidad, que Dios nos enseña en la “escuela del dolor”, o si es otra cosa? Trae tus respuestas a la clase el sábado.

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Lección 2 // Miércoles 10 de abril

LA COMPASIÓN ES MÁS FUERTE QUE LA IRA
“¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad” (Ose. 11:8, 9).

Este pasaje sirve como una ventana al corazón de Dios: ¿Entregará Dios a su hijo rebelde para ser apedreado a muerte, como lo demanda la ley (Deut. 21:18-21; ver también Gén. 19:17-23)? ¡Qué asombrosa vislumbre nos da del sufrimiento propio de Dios a causa del pecado humano, y de su deseo de salvarnos! Aunque el pecaminoso Israel merecía la destrucción total, Dios, en su misericordia duradera, sigue amando a su pueblo mientras lucha para que se arrepienta. En el tiempo de Abraham había cinco ciudades situadas en el valle del Jordán, al sudeste del Mar Muerto (Gén. 14:8). Eran conocidas como “las ciudades de la llanura”: Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Zoar. De ellas, solo Zoar no fue destruida. Los nombres de las otras cuatro llegaron a ser proverbiales por la destrucción total que cayó sobre ellas a raíz de sus caminos malvados y su falta de disposición a arrepentirse (Deut. 29:23). A algunas de estas ciudades se está refiriendo Oseas en los versículos citados. Oseas 11 enseña que los caminos de Dios trascienden los de la humanidad pecadora. Dios no permite que la amargura gobierne sus decisiones. El amor de Dios procura traer sanidad, salud y restauración a su pueblo. El propósito de la disciplina divina es corregir, enmendar y reconciliar, no destruir y vengar. Muchas personas, aun cristianos profesos, no entienden este aspecto de Dios; en cambio, lo ven como vengativo, airado y buscando encontrar faltas para castigarlas por sus pecados. Aun peor, algunos creen que quemará a los perdidos en el infierno por toda la eternidad. Esto, sin embargo, no es el cuadro de Dios que se presenta aquí.
Lee Romanos 5:8, 1 Pedro 2:24 y Gálatas 3:13. ¿De qué modo estos textos, aun más que los que vimos en Oseas, revelan la amplitud del amor de Dios por la humanidad?

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Jueves 11 de abril // Lección 2

SANADOS, AMADOS Y ALIMENTADOS
Algunos eruditos antiguos consideraban a Dios, tal como es revelado en el Antiguo Testamento, como severo y no perdonador, en contraste con Jesús, como es revelado en el Nuevo. ¿Por qué esta conclusión es equivocada? ¿De qué modo el mensaje de Oseas 14 muestra cuán equivocada es esa conclusión? ¿Qué revela este capítulo acerca del amor de Dios por su pueblo?

El último capítulo de Oseas es un clímax apropiado para el mensaje proclamado por el profeta. Reafirma la promesa de que Dios dará la salvación. El capítulo se inicia con un llamado para volverse de toda iniquidad. El profeta pide al pueblo que vuelva a Dios, y le da las palabras exactas que debe decir en la adoración. Su pedido debía ser que Dios quitara la culpa que los hizo tropezar. También debían renunciar a depender de otras naciones y debían rechazar totalmente la idolatría. En los tiempos bíblicos, ninguna persona debía presentarse delante de Dios con las manos vacías (Éxo. 23:15). Más que traer un animal como sacrificio, la gente debía traer palabras de arrepentimiento como ofrenda de gratitud. Luego de una confesión penitencial del pueblo, Dios respondía con una serie de promesas. La principal de ellas era la curación de las enfermedades del pueblo por el Médico divino. La relación renovada de Dios con Israel es comparada con el rocío que provee la única humedad disponible para las plantas en la estación seca (verano) en Palestina. También está vinculada con el olivo, que se consideraba muy valioso. Su follaje proporcionaba sombra y frescura, y su aceite se usaba como alimento, loción para la piel y combustible para las luces. Los cedros del Líbano son considerados los árboles más útiles en las tierras bíblicas. Su madera era muy apreciada, y servía para la construcción de templos y palacios reales (1 Rey. 6:9, 10). Las raíces plantadas por Dios producirán tal abundancia de plantas nuevas que Israel llegará a ser un jardín lleno de bendiciones para todo el mundo.

Lee los últimos versículos del capítulo. ¿Qué condiciones se requieren para que todas estas promesas se cumplan? ¿Por qué esto no es diferente hoy para nosotros como adventistas?

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Lección 2 // Viernes 12 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Comparar las siguientes dos citas con los mensajes presentados en Oseas 7 al 14. “Dios había hablado al mundo por medio de la naturaleza, las figuras, los símbolos, los patriarcas y los profetas. Las lecciones debían ser dadas a la humanidad en su propio lenguaje. [...] Los principios del gobierno de Dios y el plan de redención debían ser definidos claramente. Las lecciones del Antiguo Testamento debían ser presentadas plenamente a los hombres” (DTG 25). “A través de los largos y oscuros años durante los cuales un gobernante tras otro se destacaba en atrevido desafío al Cielo y hundía cada vez más a Israel en la idolatría, Dios mandó mensaje tras mensaje a su pueblo apóstata. Mediante sus profetas, le dio toda oportunidad de detener la marea de la apostasía, y de regresar a él. [...] Nunca iba a ser dejado el reino de Israel sin nobles testigos del gran poder de Dios para salvar a los hombres del pecado. Aun en las horas más sombrías, algunos iban a permanecer fieles a su Gobernante divino y, en medio de la idolatría, vivirían sin mancha a la vista de un Dios santo. Esos fieles se contaron entre el residuo de los buenos por medio de quienes iba a cumplirse finalmente el eterno propósito de Jehová” (PR 78, 79). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Se ha sugerido que por medio de la vida y el ministerio de Oseas la palabra de Dios a Israel, en un sentido, “había llegado a ser carne”. ¿De qué modo esta idea es solo un pequeño reflejo de la gran verdad acerca de la humanidad de Jesús? Ver Juan 1:14. 2. El antiguo Israel no se separó de Dios de la noche a la mañana. En cambio, su apostasía fue un proceso gradual. Prepárate para compartir con los miembros de tu clase algunas de las maneras en las que uno puede permanecer fiel a los principios eternos de Dios en un mundo que cambia constantemente. 3. Algunas personas creen que el mensaje del evangelio acerca del gran amor de Dios y la salvación se presenta claramente solo en el Nuevo Testamento, pero no en el Antiguo. ¿Qué tiene de erróneo esta idea? 4. En la clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final de la sección del martes. 5. El Antiguo Testamento era la Biblia que Jesucristo y el apóstol Pablo leían. Busca en el Nuevo Testamento las citas de Oseas que se encuentran en Mateo 9:13, y Romanos 9:25 y 26. ¿De qué modo usaron Jesús y Pablo el mensaje del evangelio en Oseas con el fin de proclamar la verdad para nosotros?

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Lección 3: Para el 20 de abril de 2013

UN DIOS SANTO Y JUSTO (JOEL)

Sábado 13 de abril LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Joel 1; 2:28, 29; Hechos 2:1-21; Joel 2:31, 32; Romanos 10:13; Mateo 10:28-31.
PARA MEMORIZAR:
“Truena la voz del Señor al frente de su ejército; son innumerables sus tropas y poderosos los que ejecutan su palabra. El día del Señor es grande y terrible. ¿Quién lo podrá resistir? (Joel 2:11, NVI).

PENSAMIENTO CLAVE: Dios puede usar las crisis para hacer que su pueblo sea sensible tanto a su dependencia de él como a su necesidad de renovación y reforma espirituales.
EN LA MASIVA PLAGA de langostas y la severa sequía que estaban devastando el reino del sur, de Judá, el profeta Joel –un profeta contemporáneo de Amós y de Oseas– ve una señal de un “grande y espantoso” día de juicio (Joel 2:31). Confrontados con una crisis de tal intensidad y proporciones, él llama a todo el pueblo de Judá a renunciar al pecado y volver a Dios. Describe las langostas como el ejército de Dios y ve en su llegada el castigo de Dios sobre el Israel infiel. Joel profetiza que la plaga de langostas sería algo pálido en comparación con los futuros juicios de Dios, pero que ese mismo juicio traería bendiciones sin paralelo a quienes fueran fieles a Dios y obedecieran sus enseñanzas; es decir, no importa cuán severo fuera el juicio, este podía conducir a la salvación y a la redención de aquellos cuyos corazones se abrieran a la conducción de Dios.

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Lección 3 // Domingo 14 de abril

UN DESASTRE NACIONAL
Lee Joel 1:1 al 12. ¿Qué sucedía en la tierra de Judá?

El profeta, que vivía en una sociedad agrícola, llama a los agricultores a sentirse consternados ante la pérdida de su cosecha de granos y frutas. La destrucción ecológica podría incapacitar la economía de la Nación durante años. Además de la pérdida de alimentos, sombra y leña, estaba la amenaza de la erosión. Algunos árboles frutales en Palestina demoran veinte años en crecer antes de ser productivos. En realidad, la devastación agrícola y la deforestación eran tácticas típicas de los invasores, que castigaban a los conquistados haciendo imposible una recuperación a corto plazo.
Lee Deuteronomio 28:38. ¿Cómo nos ayuda esto a comprender lo que sucedía en Judá?

Joel usa cuatro términos diferentes para las langostas (Joel 1:4), a fin de expresar la totalidad de la plaga. La destrucción causada por las langostas fue peor por la sequía. Todas las cosechas se marchitaron y los agricultores se desesperaban porque no tenían nada para comer o vender; ni siquiera semillas para volver a plantar. El hecho de que un desastre similar nunca había sucedido antes destacaba la importancia de la situación. El profeta también anuncia la destrucción de los suministros básicos en la tierra de Israel, tales como las uvas, los granos y el aceite (Deut. 14:23; 18:4). El trigo y la cebada eran los granos más importantes en Palestina. Las vides y las higueras, en la Biblia, simbolizan una vida pacífica con abundancia de las bendiciones de Dios en la Tierra Prometida (1 Rey. 4:25; Miq. 4:4; Zac. 3:10). La imagen idílica de paz y prosperidad es la de sentarse bajo la viña y la higuera propias. Todo esto ahora estaba amenazado por el juicio divino producido por causa de sus pecados. La siega era un tiempo de alegría (Sal. 4:7; Isa. 9:3). Aunque la tierra de Israel era un don de Dios, todavía le pertenecía a Dios. Se esperaba que Israel fuera mayordomo fructífero de la tierra. Por sobre todo, se esperaba que la gente adorara y obedeciera a Dios porque él era quien le había dado la tierra.
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Lunes 15 de abril // Lección 3

¡TOCAD TROMPETA!
Cuando suceden los desastres naturales, estos provocan muchas preguntas, tales como: “¿Por qué permitió Dios que esto suceda?” “¿Por qué algunos pueblos viven, en tanto que otros mueren?” “¿Hay alguna lección aquí que podríamos aprender?” Joel no dudaba de que la plaga de langostas podría conducir a una vislumbre del plan de Dios. En el capítulo 1, el profeta relaciona la crisis nacional con la situación espiritual en la Tierra. Las langostas no dejaron nada que pudiera ser ofrecido como sacrificio a Dios. La ofrenda de granos y la de bebidas eran parte de las ofrendas diarias en el Templo, según las instrucciones de Éxodo 29:40 y Números 28:58. La eliminación de los sacrificios fue severa, pero era una advertencia al pueblo de que su condición era grave. El no poder ofrecer los sacrificios simbolizaba la ruptura del pacto entre Dios e Israel. Pero, a diferencia de muchos de los otros profetas, Joel no tomó mucho tiempo analizando los fracasos del pueblo. Él estaba mucho más interesado en detenerse en la curación como la prescribía el divino Médico de Israel.
Lee Joel 1:13 al 20. ¿Qué le dice Joel al pueblo? ¿De qué manera lo que él dice era una súplica que comúnmente se ve a través de toda la Biblia, en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento?

El profeta ruega a los líderes espirituales que llamen a un día nacional de ayuno y oración para que el pueblo escudriñe sus corazones, renuncie a sus pecados y se vuelva a su Dios. De este modo, ellos saldrían de esta experiencia con una confianza renovada en el amor y la justicia de Dios. Al fin, este desastre podría llevar a los creyentes a una relación más profunda con su Dios. En todas las Escrituras, se describe a Dios como el Señor de la naturaleza, el que la creó, la sostiene y también la usa para sus propósitos divinos. En este desastre natural, en lugar de rasgar sus vestimentas, el profeta Joel le dice al pueblo que debería rasgar sus corazones, y abrirlos a la gracia y la compasión de Dios.

Los desastres golpean de diversas maneras. Cuando lo hacen, sin tomar en cuenta nuestra comprensión de ellos y sus causas, ¿a qué promesas bíblicas podemos aferrarnos a fin de tener esperanza y fortaleza para soportar? ¿Qué promesas son especialmente significativas para ti?

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Lección 3 // Martes 16 de abril

EL DON DEL ESPÍRITU DE DIOS
Lee Joel 2:28 y 29, junto con Hechos 2:1 al 21. ¿Cómo interpreta Pedro aquí la profecía de Joel?

En el día de Pentecostés, el apóstol Pedro anuncia que Dios había cumplido su promesa, como la había anunciado Joel, con respecto al derramamiento del Espíritu Santo. Acompañando el derramamiento del Espíritu Santo, y como señal visible de la intervención sobrenatural de Dios en la historia de la humanidad, Dios causará fenómenos extraordinarios que se verán en la naturaleza, tanto sobre la tierra como en el cielo. “El Señor anunció por boca del profeta Joel que una manifestación especial de su Espíritu se realizaría en el tiempo que precedería inmediatamente a las escenas del gran día de Dios. (Joel 2:28.) Esta profecía se cumplió parcialmente con el derramamiento del Espíritu Santo, el día de Pentecostés; pero alcanzará su cumplimiento completo en las manifestaciones de la gracia divina que han de acompañar la obra final del evangelio” (CS 12). En el contexto inmediato de Joel, al arrepentimiento seguiría un gran derramamiento del Espíritu de Dios. Esto traería una maravillosa renovación. En vez de destrucción, seguiría el don de bendiciones divinas. Dios asegura a su pueblo que restaurará su creación y liberará a la Nación de los opresores. El Espíritu se derrama sobre el pueblo de Dios, así como en el ungimiento el aceite se derramaba sobre las cabezas de aquellos a quienes Dios elegía para un ministerio especial. El Espíritu también es un don de poder otorgado a quienes lo reciben, con el fin de que puedan hacer una obra específica para Dios (Éxo. 31:2-5; Juec. 6:34). Solo que, esta vez, la manifestación del Espíritu asume proporciones amplias. En este gran momento de la historia, la salvación estará disponible a todos los que buscan a Dios. El Espíritu de Dios caerá sobre todos los fieles –sin tomar en cuenta edad, género o posición social–, en cumplimiento del deseo de Moisés de que todo el pueblo de Dios llegara a ser profeta y que Dios pusiera su Espíritu sobre ellos (Núm. 11:29).

¿Qué cosas puedes hacer en tu propia vida que te hagan más receptivo al derramamiento del Espíritu Santo?

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Miércoles 17 de abril // Lección 3

PROCLAMAR EL NOMBRE DE DIOS
“El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado” (Joel 2:31, 32).

El oscurecimiento del sol y el cambio de la luna en sangre no deben entenderse como desastres naturales, sino como señales sobrenaturales de la cercanía del día de Dios. En los tiempos bíblicos, muchas naciones paganas adoraban los cuerpos celestes como sus dioses, algo que Moisés dijo que los israelitas nunca debían hacer (Deut. 4:19). La profecía de Joel predice que los ídolos de las naciones comenzarán a desvanecerse cuando Dios venga a juzgar. Joel 3:15 añade que aun el ejército de estrellas perderá su poder y no dará más su luz, porque la presencia de la gloria de Dios resplandecerá más que todo lo demás.
Aunque la aparición de Cristo aterrorizará a los no arrepentidos, ¿cómo darán los justos la bienvenida a su Señor? ¿Cuál es la diferencia vital? Ver Isa. 25:9; Joel 2:32; Hech. 2:21; Rom. 10:13.

En las Escrituras, la expresión “invocar el nombre del Señor” no solo significa llamarse un seguidor del Señor y reclamar sus promesas. También puede significar proclamar el nombre de Dios; es decir, ser un testigo ante otros acerca del Señor y lo que él ha hecho por el mundo. Abraham edificó altares y proclamó el nombre de Dios en la tierra de Canaán (Gén. 12:8). A Moisés, en el Monte Sinaí, Dios proclamó su bondad y su gracia (Éxo. 33:19; 34:5). El salmista llama a los fieles a dar gracias a Dios e invocar su nombre, dando a conocer a las naciones lo que él hizo (Sal. 105:1). Las mismas palabras se encuentran en un canto de salvación compuesto por el profeta Isaías (Isa. 12:4). Así, proclamar el nombre del Señor significa tanto ser mensajeros de las buenas noticias de que Dios todavía gobierna el mundo como llamar a la gente del mundo a considerar todo en el contexto de los actos y el carácter de Dios. También significa contar a todos acerca del generoso don de la salvación que Dios ofrece a cada ser humano.

¿Qué significa para ti “invocar el nombre de Dios”? ¿Cómo lo haces, y qué sucede cuando lo haces?
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Lección 3 // Jueves 18 de abril

REFUGIO EN TIEMPO DE AFLICCIÓN (Joel 3)
Los profetas comparan la venida del juicio de Dios con el rugido de un león, un sonido que estremece a todos (Joel 3:16; Amós 1:2; 3:8). En la Biblia, Sion designa el lugar del trono terrenal de Dios en Jerusalén. Desde allí, Dios castigará al enemigo, pero al mismo tiempo vindicará a su pueblo que espera la victoria de Dios y compartirá su triunfo cuando renueve la creación. Para algunas personas, el cuadro que presenta la Escritura del Juicio Final es difícil de comprender. Es bueno recordar que el mal y el pecado son muy reales, y que sus fuerzas tratan de oponerse a Dios y destruir toda forma de vida. Dios es enemigo del mal. Por esto, Joel nos invita a examinar nuestras vidas para asegurarnos de que estamos del lado de Dios, a fin de ser protegidos en el día del Juicio.
Lee Mateo 10:28 al 31. ¿De qué modo estos textos nos ayudan a comprender, aun en tiempos calamitosos, lo que tenemos en Jesús?

Dios sostiene a quienes perseveran en la fe. Puede traer desolación sobre la Tierra (Joel 3:1-15); no obstante, su pueblo no necesita temer sus actos de juicio porque él ha prometido protegerlo (vers. 16) y darle seguridad. Sus actos soberanos y llenos de gracia demuestran que él es un Dios fiel al pacto y nunca más permitirá que los justos sean avergonzados (Joel 2:27). El libro de Joel termina con una visión de un mundo transformado, donde fluye un río en medio de la Nueva Jerusalén, y la presencia del Dios eterno está entre su pueblo perdonado (Joel 3:18-21). Este mensaje profético nos desafía a caminar en el Espíritu, a seguir una vida cristiana de todo corazón y a alcanzar a quienes todavía no conocen el nombre de Cristo. Al hacerlo, reclamamos la promesa divina de la presencia permanente de Cristo, por medio del Espíritu Santo, que mora en los corazones de su pueblo fiel.

“Debemos conocer nuestra verdadera condición, pues de lo contrario no sentiremos nuestra necesidad de la ayuda de Cristo. Debemos comprender nuestro peligro; pues, si no lo hacemos, no huiremos al refugio. Debemos sentir el dolor de nuestras heridas, o no desearemos curación” (PVGM 122). ¿Cómo entiendes tu “verdadera condición”? ¿Qué dolores estás sufriendo? ¿Cómo experimentaste el “refugio” que Cristo nos prometió?

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Viernes 19 de abril // Lección 3

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El nombre del profeta, Joel, era común en los tiempos bíblicos, y significa “El Señor es Dios”. Este nombre es apropiado al tema general del libro: solo Dios es completamente santo y justo, y su obra es soberana en la Tierra. La historia de su pueblo, así como la de las naciones, está en sus manos. Lo mismo es cierto en la vida de cada ser humano. “Los tremendos y eternos resultados que están en juego exigen de nosotros algo más que una religión imaginaria, de palabras y formas, que mantenga la verdad en el atrio exterior. Dios pide un reavivamiento y una reforma. Las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola, deben oírse desde el púlpito. Pero la Biblia ha sido despojada de su poder, y el resultado se ve en la reducción del tono de la vida espiritual. En muchos sermones que se pronuncian hoy no hay manifestación divina que despierte la conciencia y comunique vida al alma. Los oyentes no pueden decir: ‘¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?’ (Luc. 24:32). Son muchos los que están clamando en pos del Dios viviente y anhelando la presencia divina. Permítase a la palabra de Dios que hable al corazón, y que aquellos a quienes solo se habló de tradiciones, teorías y máximas humanas oigan la voz de aquel que puede renovar el alma para vida eterna” (PR 462). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿De qué maneras el mensaje de Joel es especialmente importante para nosotros, al vivir al final del tiempo, cuando, sin duda, eventos serios y solemnes nos aguardan? 2. Lee todo el libro de Joel de una vez, y responde la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto se aplicó el mensaje de Joel a su generación, y hasta qué punto tiene aplicación futura? 3. El libro de Joel describe varios tipos de bendiciones divinas que Dios derrama sobre su pueblo. ¿Hace esta profecía una distinción entre bendiciones materiales y espirituales? Si la hace, ¿de qué manera? 4. ¿De que modo nuestra comprensión de la gran controversia nos ayuda a entender las terribles pruebas y calamidades que afronta el mundo? 5. La cita de Elena de White en la sección del viernes analiza una “religión imaginaria”. ¿Qué podría significar esto? ¿Cómo podemos saber si nuestra religión es real o es imaginaria?

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Lección 4: Para el 27 de abril de 2013

SEÑOR DE TODAS LAS NACIONES (AMÓS)

Sábado 20 de abril LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Amós 1, 2; Isaías 58; Lucas 12:47, 48; 1 Reyes 8:37-40; Amós 4:12, 13; Abdías.
PARA MEMORIZAR:
“Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará? (Amós 3:8).

PENSAMIENTO CLAVE: Los actos inhumanos son pecados contra Dios y serán juzgados conforme a eso.
UN LEÓN, EN LAS ESCRITURAS, a menudo representa al rey del mundo animal. Su apariencia evoca fortaleza y majestad irresistibles así como ferocidad y poder destructor. Aun cuando no esté cazando activamente, se puede oír al león; su rugido se oye desde gran distancia. Amós, un pastor, fue enviado a los israelitas para advertirles que él había oído rugir a un león, ¡y el león no era otro que su Señor! Movido por el Espíritu Santo, el profeta Amós comparó la forma en que Dios habla a las naciones, así como a su pueblo, con el rugido de un león (ver Amós 1:2). Amós fue llamado a profetizar a una sociedad que vivía en paz y prosperidad, a un pueblo privilegiado y religioso. No obstante, este mismo pueblo oprimía a los pobres, y permitía negocios deshonestos y corrupción en el tribunal. Esta semana escucharemos lo que Dios tiene para decir acerca de estos actos despreciables.

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Domingo 21 de abril // Lección 4

CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD
Lee Amós 1 y 2. ¿Por qué Dios advierte que el castigo viene?

Los primeros dos capítulos del libro de Amós contienen siete profecías contra naciones vecinas, seguidas por una profecía contra Israel. Las naciones extranjeras no son juzgadas porque son enemigas de Israel, sino por sus violaciones de los principios humanos universales. Dos cosas se destacan en la condenación que hace Amós: la ausencia de lealtad y la ausencia de misericordia. Por ejemplo, Tiro era una ciudad mercantil importante, ubicada sobre la costa del Mar Mediterráneo, al norte de Israel. Por causa de su casi inexpugnable fortaleza isleña, la ciudad se jactaba de su seguridad. Más aún, los líderes de Tiro consiguieron tratados de paz con varias naciones que la rodeaban, tales como la de los filisteos. La ciudad se alió con Israel con un “tratado de hermandad” durante los reinados de David y Salomón (1 Rey. 5:1, 12), y aun del rey Acab (1 Rey. 16:30, 31). No sorprende leer, en 1 Reyes 9:13, que Hiram, rey de Tiro, llamó a Salomón “hermano”. Sin embargo, el pueblo de Tiro había violado el “pacto de hermanos”. Tiro no fue condenada por llevar lejos a los cautivos, sino por entregarlos a los enemigos de Israel, los edomitas. Así, el pueblo de Tiro fue responsable por las crueldades que estos cautivos sufrieron a manos de sus enemigos. Desde la perspectiva de Dios, la persona que ayuda y apoya un crimen es tan culpable como la persona que lo comete. Como Dios es soberano de todos, él tiene el destino de todo el mundo en sus manos. Tiene propósitos y preocupaciones que llegan mucho más allá de las fronteras de Israel. El Dios de Israel es el Señor de todas las naciones; toda la historia humana es su preocupación. Él es el Dios creador, que da vida a todos, y todos tienen que dar cuentas ante él.

¿Quién, entre nosotros, no se eriza de miedo ante las increíbles injusticias que vemos? Si no hubiera Dios, ¿qué esperanza tendríamos de que alguna vez se hiciera justicia? ¿Qué significa para ti la promesa, que se encuentra en toda la Biblia, de que Dios traerá justicia y juicio al mundo? ¿Cómo podemos aprender a aferrarnos a esa promesa en medio de todas las injusticias que vemos ahora?

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Lección 4 // Lunes 22 de abril

JUSTICIA PARA LOS OPRIMIDOS
El juicio universal de Dios es una de las enseñanzas centrales que encontramos en Amós. Al comienzo de su libro, el profeta anuncia el juicio de Dios sobre varios de los vecinos de Israel por causa de sus crímenes contra la humanidad, pero declara que Dios también juzgará a Israel. La ira de Dios iba dirigida no solamente contra las naciones sino también contra el pueblo que él había escogido. Judá había rechazado la Palabra de Dios y no había guardado sus instrucciones. Pero Amós trató con Israel mucho más que con Judá, porque quebrantó el pacto de Dios y cometió muchos pecados. La prosperidad económica y la estabilidad política de Israel llevaron al deterioro espiritual, y esto se mostró en injusticia social. En Israel, los ricos explotaban a los pobres; y los poderosos, a los débiles. Los ricos se interesaban solo en sí mismos y sus ganancias personales, obtenidas a expensas de los pobres (no cambió mucho desde entonces, ¿verdad?). Amós enseñó que Dios se interesa en cómo tratamos a otros. La justicia es más que una idea o una norma: es una preocupación divina. El profeta advirtió que las casas de piedra de Israel, los muebles con incrustaciones de marfil, los alimentos y las bebidas de alta calidad, así como las mejores lociones para el cuerpo, todo sería destruido.
Lee Isaías 58. ¿De qué maneras este capítulo capta aspectos de la verdad presente? Con todo, ¿de qué maneras nuestro mensaje al mundo es mucho más que esto?

La Biblia enseña claramente que la justicia social debería ser un producto natural del evangelio. A medida que el Espíritu Santo nos hace más semejantes a Jesús, aprendemos a compartir las preocupaciones de Dios. Los libros de Moisés y los profetas hablan de que Dios se preocupa por un trato justo a los extranjeros, las viudas y los huérfanos (Éxo. 22:21-24), y los menos privilegiados (Isa. 58:6, 7). El salmista llama a Dios “padre de huérfanos y defensor de viudas” (Sal. 68:5). Cristo mostró gran preocupación por los que la sociedad rechazaba (Mar. 7:24-30; Juan 4:7-26). Santiago nos llama a poner nuestra fe en acción y ayudar a los necesitados (Sant. 2:14-26). Ningún seguidor de Cristo puede hacer menos y realmente ser un seguidor de Cristo.

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Martes 23 de abril // Lección 4

EL PELIGRO DEL PRIVILEGIO
La intención del mensaje profético de Amós no era que se limitara a la situación de Israel, sino que se expandiera más allá de Israel y de Judá. En el Antiguo Testamento, Israel tenía un derecho especial, pero no exclusivo, sobre Dios. Lee Amós 3:1 y 2. El hebreo yadá, “conocer” (en el versículo 2), tiene un sentido de intimidad. En Jeremías 1:5, por ejemplo, Dios “conoció” al profeta y lo puso aparte aun antes de nacer. Así fue con Israel. No era solo otra nación entre las naciones, sino que Dios la había puesto aparte con un propósito sagrado. Tenía una relación especial con él. Dios eligió a Israel y lo sacó de la esclavitud. El éxodo de Egipto fue el evento más importante al comienzo de la historia de Israel como nación. Lo preparó para los actos de redención de Dios y la conquista de la tierra de Canaán. Pero, la prosperidad de Israel lo condujo al orgullo y la complacencia con respecto a su situación privilegiada como pueblo elegido de Dios.
Lee la declaración de Cristo en Lucas 12:47 y 48. ¿Cómo podemos comprender el principio que se enseña allí: que cuando se abusa de grandes privilegios en la vida, estos serán reemplazados por grandes castigos?

Bajo inspiración divina, el profeta advierte que por ser Israel el pueblo elegido de Dios debía dar cuenta de sus acciones. Dios decía que la relación de Israel con él llevaba consigo obligaciones, y resultaría en castigos si no cumplían esas obligaciones. En otras palabras, Israel, como pueblo elegido por Dios, era responsable de sus juicios, porque el privilegio acarrea responsabilidades. La elección de Israel no les daba solo una condición privilegiada; debían ser testigos al mundo acerca del Dios que los había bendecido.

“Las iglesias profesas de Cristo de esta generación disfrutan de los más altos privilegios. El Señor nos ha sido revelado con una luz cada vez mayor. Nuestros privilegios son mucho más grandes que los del antiguo pueblo de Dios” (PVGM 258). Piensa en todo lo que se nos ha dado como adventistas. ¿Por qué nos deben hacer temblar las responsabilidades que vienen con estos privilegios? ¿Nos asustan o sencillamente nos hemos acostumbrado a ellos? ¿Somos complacientes acerca de lo que se nos ha dado? Si es así, ¿cómo podemos cambiar?

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Lección 4 // Miércoles 24 de abril

REUNIÓN DE ISRAEL CON DIOS
“Prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel” (Amós 4:12).

El capítulo 4 de Amós comienza con la descripción de los pecados de Israel y termina con el anuncio del día de rendición de cuentas. Dios tiene por especialmente responsable a su pueblo por la manera en la que vive y trata a otros. Amós enumeró una serie de desastres naturales, cualquiera de los cuales debería haber sido suficiente para volver la Nación a Dios. La lista está compuesta por siete desastres, la plenitud completa de los castigos por quebrantar el pacto de Dios (de acuerdo con las palabras de Moisés en Levítico 26). Algunos de los desastres nos recuerdan algunas de las plagas que Dios envió sobre Egipto, mientras la descripción de la última calamidad menciona la destrucción total de Sodoma y Gomorra. De acuerdo con la oración de Salomón en la dedicación del Templo, ¿qué debe hacer el pueblo, normalmente, al enfrentarse con desastres? 1 Rey. 8:37-40.

El pueblo de Dios ya no se comportaba más como un pueblo normal, y Dios halló que era imposible captar su atención. Además, los juicios de Dios habían resultado en un endurecimiento del corazón del pueblo. Como el pueblo no volvió a Dios, Amós presentó una última oportunidad de arrepentimiento. El juicio final era inminente, pero Amós no especificó cómo sería el castigo. La perturbadora incertidumbre en las palabras de Amós hizo que la amenaza de juicio fuera aún más siniestra. Israel no había buscado a Dios, así que Dios sale a encontrarse con Israel. Si falla el castigo, ¿podrá salvarlos un encuentro con Dios? Amós 4:12 comienza con las palabras “de esta manera te haré a ti”, que es un eco de una fórmula tradicional de juramento. Esta solemne declaración pide una respuesta de Israel, de prepararse para encontrarse con su Dios como sucedió antes, en la aparición de Dios en Sinaí (Éxo. 19:11, 15).

Lee cuidadosamente Amós 4:12 y 13. Si de repente escucharas la advertencia: “Prepárate para encontrarte con tu Dios, oh ________________ [aquí pon tu nombre]”, ¿qué responderías? ¿Cuál sería tu única esperanza? (Ver Rom. 3:19-28.)

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Jueves 25 de abril // Lección 4

EL ORGULLO QUE CONDUCE A LA CAÍDA
Lee el libro de Abdías. ¿Qué importantes verdades morales y espirituales puedes obtener de esta lectura?

Abdías es el libro más breve del Antiguo Testamento, e informa de la visión profética del juicio de Dios sobre la tierra de Edom. El mensaje del libro se concentra en tres problemas: la arrogancia de Edom (vers. 1-4), la próxima humillación de Edom (vers. 5-9) y la violencia de Edom contra Judá (vers. 10-14). Los edomitas eran los descendientes de Esaú, el hermano de Jacob. La hostilidad entre los israelitas y los edomitas retrocede a la pelea familiar entre aquellos mellizos, quienes más tarde fueron padres de dos naciones. Así, los israelitas recibieron de Dios la orden: “No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano” (Deut. 23:7). A pesar de esto, las hostilidades entre las dos naciones siguieron durante siglos. Cuando Babilonia destruyó Jerusalén y llevó cautivos a sus ciudadanos, los edomitas no solo se regocijaron, sino también despojaron a los israelitas al huir y también ayudaron a saquear Jerusalén (Sal. 137:7). Por esta razón, el profeta Abdías advirtió que Edom sería castigado con su propia norma: “Como tú hiciste, se hará contigo” (Abd. 15). Los edomitas no se portaron como hermanos hacia el pueblo de Judá en su peor hora, sino más bien se unieron a las fuerzas enemigas (Lam. 4:21, 22). La región ocupada por Edom está al sudeste del Mar Muerto. Es una tierra montañosa, llena de altas cumbres, despeñaderos abruptos, cavernas y hendiduras donde se podían esconder ejércitos. Varias ciudades edomitas se construyeron en estos lugares casi inaccesibles. Sela (también conocida como Petra) era la capital de Edom. La nación desarrolló una confianza arrogante resumida en la pregunta: “¿Quién me derribará a tierra?” (Abd. 3). Dios tiene por responsables a quienes se aprovechan de otros en su tiempo de angustia. Abdías advirtió, al orgulloso pueblo de Edom, que Dios traería humillación sobre sus cabezas. No se puede escapar de Dios (Amós 9:2, 3). El venidero día de Dios traerá tanto juicio como salvación. Edom bebería la copa de la ira de Dios, mientras la fortuna del pueblo de Dios sería restaurada.

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Lección 4 // Viernes 26 de abril

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee las siguientes citas y nota cómo te ayudan a comprender de una manera más clara los mensajes de Amós y de Abdías. “Desde los comienzos de la religión israelita, la creencia de que Dios había escogido a este pueblo específico para cumplir su misión ha sido tanto la piedra angular de la fe hebrea como un refugio en momentos de angustia. Y, no obstante, los profetas sintieron que para muchos de sus contemporáneos esta piedra angular era una piedra de tropiezo; este refugio, un escape. Tuvieron que recordar al pueblo que el haber sido elegido no debía confundirse con un favoritismo divino o la inmunidad contra los castigos, sino que, por el contrario, significaba estar expuesto más seriamente a los juicios y los castigos divinos. [...] “El hecho de ser elegidos ¿significa que Dios está preocupado exclusivamente por Israel? El Éxodo de Egipto ¿implica que Dios está involucrado solo en la historia de Israel y es totalmente ajeno a la suerte de otras naciones?” (Abraham J. Heschel, The Prophets, pp. 32, 33). “Una vez derribadas las defensas del alma, los extraviados adoradores no tuvieron barrera contra el pecado, y se entregaron a las malas pasiones del corazón humano. “Contra la intensa opresión, la flagrante injusticia, el lujo y el despilfarro desmedidos, los desvergonzados banquetes y borracheras, la licencia y las orgías de su época, los profetas alzaron la voz; pero vanas fueron sus protestas, vana su denuncia del pecado. Declaró Amós: ‘Ellos aborrecieron [...] al que habla lo recto’. ‘Afligen al justo, y reciben cohecho, y a los pobres en la puerta hacen perder su causa’ (Amós 5:10, 12)” (PR 211). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Es fácil ser amable con alguien que tiene algo para ofrecerte. ¿Qué sucede con los que están en angustia y no te pueden ofrecer nada, pero, en realidad, necesitan lo que puedes darles? ¿Qué atención debemos mostrar hacia tales personas? ¿Qué clase de actitud les muestras? 2. Piensa en lo que tenemos como adventistas. La mayoría de los cristianos no tienen idea de las bendiciones del sábado (mucho menos de su importancia en el tiempo del fin). Muchos creen que los muertos van inmediatamente al cielo o a los tormentos del infierno. Muchos no creen en la resurrección física de Jesús, ni en una segunda venida literal. ¿Qué otras verdades hemos recibido que la mayor parte de la gente no conoce? ¿Qué responsabilidades nos vienen con estas verdades?

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Lección 5: Para el 4 de mayo de 2013

¡BUSCAD A JEHOVÁ, Y VIVID! (AMÓS)

Sábado 27 de abril LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Amós 5:1-15; Hebreos 5:14; Isaías 5:20; Amós 7:10-17; 9:11-15; Hechos 15:13-18.
PARA MEMORIZAR:
“Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová de los ejércitos estará con vosotros, como decís” (Amós 5:14).

PENSAMIENTO CLAVE: Amós nos recuerda que solo en buscar a Dios hay vida.
“SI LOS HIJOS DE ISRAEL hubieran sido fieles a Dios, él podría haber logrado su propósito honrándolos y exaltándolos. Si hubiesen andado en los caminos de la obediencia, él los habría ensalzado ‘sobre todas las naciones que ha hecho, para alabanza y para renombre y para gloria’. ‘Verán todos los pueblos de la tierra –dijo Moisés– que tú eres llamado del nombre de Jehová, y te temerán’. Las gentes ‘oirán hablar de todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido es esta gran nación’ (Deut. 26:19; 28:10; 4:6). Pero, a causa de su infidelidad, el propósito de Dios no pudo realizarse sino por medio de continua adversidad y humillación” (DTG 20). Esta semana, al seguir estudiando Amós, veremos aún más de las formas en que Dios suplicó a su pueblo que dejara a un lado sus pecados y regresara a él, la única verdadera fuente de vida. Al fin, todos tenemos solo una de dos elecciones: vida o muerte. No hay terreno intermedio. Amós muestra un poco más de las diferencias absolutas entre estas elecciones.
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Lección 5 // Domingo 28 de abril

¡ODIEN EL MAL Y AMEN EL BIEN!
Las cosas se habían arruinado en Israel: la corrupción, la opresión, el pecado. Se llegó al punto en el que la misma supervivencia de la Nación estaba en juego. Por esta razón, Amós compuso una elegía para lamentar la próxima muerte de Israel (Amós 5:1-15). A menudo, en los libros proféticos no se hace distinción entre la palabra del profeta y la palabra de Dios. De este modo, el lamento de Amós es también el lamento de Dios sobre Israel. El propósito del canto fúnebre en Amós 5:1 al 15 era sacudir al pueblo para que afrontara la realidad. Si persistían en sus pecados, seguramente morirían. Si, por otro lado, rechazaban el mal y se volvían a Dios, vivirían. El carácter de Dios es tal que él espera la conformidad con la voluntad divina.
Lee Amós 5:14 y 15 (NVI). ¿Cómo aprendemos a “odiar el mal y amar el bien?” Ver también Heb. 5:14; Rom. 12:9; Prov. 8:36.

Amós invita a la gente no solo a dejar de buscar el mal sino también a odiarlo, y amar el bien. Los mandatos de esta sección son progresivos. Los verbos amar (heb. ‘ahav) y odiar (sane’ ), en la Biblia, a menudo se refieren a decisiones y acciones, no sencillamente a sentimientos y actitudes. En otras palabras, el cambio en las actitudes de la gente conduciría al cambio en sus acciones.
En este contexto, ¿qué advertencia se encuentra en Isaías 5:20?

“Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza, y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque, los que han de ser fieles a Dios serán perseguidos; sus motivos, condenados; sus mejores esfuerzos, desfigurados; y sus nombres, denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y oscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno; y lo bueno, por malo” (HAp 355).

¿Cómo podemos aprender a amar lo bueno y a odiar lo malo, si podemos ser engañados para llamar malo a lo bueno y bueno a lo malo? ¿Cuál es nuestra única protección contra este engaño?

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Lunes 29 de abril // Lección 5

RELIGIÓN COMO SIEMPRE
Lee Amós 5:23 y 24; Oseas 6:6; Mateo 9:13; Salmo 51:17. ¿Qué indican estos textos? Más importante, ¿cómo se puede aplicar directamente el principio que observamos aquí a nuestra propia vida espiritual hoy, como adventistas? Es decir, ¿de qué maneras podríamos ser culpables de hacer exactamente lo que aquí se advierte? (Recuerda, también, que es muy fácil autoengañarse en esta área.)

Más que la mayoría de los demás libros de la Biblia, Amós se concentra en la injusticia, la crueldad y la inhumanidad. También ofrece la perspectiva divina de esas prácticas. Amós predicó que Dios despreciaba los ritos vacíos del formalismo muerto de la gente, y la llamaba a reformarse. Dios no estaba contento con formas externas y vacías de adoración ofrecidas a él por quienes, al mismo tiempo, oprimían a otros por intereses personales. Sus vidas revelaban que no captaron todo lo que significaba ser seguidores de Yahweh; también entendieron totalmente mal el significado más profundo de su ley. En realidad, Dios rechazó sus ritos religiosos porque no provenían de vidas de fe. Las palabras culminantes en Amós 5:14 y 15 son la orden de buscar a Dios, y vivir. Buscar a Dios se contrasta con peregrinar a los famosos centros religiosos de Bet-el, Gilgal y Beerseba (Amós 5:5), tres ciudades con sus santuarios, que estaban destinados a la destrucción. Lo que Dios realmente quería era justicia y equidad en la Tierra. El mandato de “buscar a Dios” es paralelo con el de “buscar el bien”. Dios llama al remanente a distanciarse de las prácticas malas y del formalismo religioso y, en cambio, permitir que la justicia fluya como un río; y el derecho, como una corriente que nunca se seca. Mientras la justicia se preocupa por el establecimiento de lo que es recto delante de Dios, el derecho es la calidad de vida en relación con Dios y los demás en la comunidad. El cuadro presentado aquí es el de un pueblo religioso cuya religión se había degradado hasta no ser sino formas y ritos sin un cambio de corazón que debe acompañar la fe verdadera. (Ver Deut. 10:16.) ¡Cuán cuidadosos debemos ser!

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Lección 5 // Martes 30 de abril

LLAMADO A SER PROFETA
El hogar de Amós era Tecoa, en Judá, pero Dios lo envió a profetizar a Israel. Fue al reino del norte a predicar con tal poder que “la tierra no puede sufrir todas sus palabras” (Amós 7:10). Ciertamente, muchos israelitas miraban a Amós con sospecha y lo rechazaron como mensajero de Dios. A pesar de ese rechazo, él fielmente realizó su ministerio profético.
Lee Amós 7:10 al 17. ¿Qué esquema familiar se ve aquí? ¿Qué otros ejemplos puedes encontrar en la Biblia en los que sucedió lo mismo? ¿Qué debemos aprender de todos estos ejemplos?

Entre las personas a quienes no les gustó la predicación de Amós estaba Amasías, el sacerdote de Bet-el, quien acusó a Amós de conspiración contra el rey de Israel. Bet-el era uno de los dos santuarios regios, los centros mismos de adoración apóstata. Amós había predicho en público que, si Israel no se arrepentía, su rey moriría por la espada y el pueblo sería llevado cautivo. Amasías ordenó que Amós volviera a la tierra de Judá, donde sus mensajes contra Israel serían más populares. En su respuesta al sacerdote, Amós afirmó que su llamado profético venía de Dios. Él declaró que no era un profeta profesional cuyos servicios podían alquilarse. Amós se distanció de los profetas profesionales que profetizaban para lucrar. Hablar la verdad de ninguna manera garantiza la aceptación, porque la verdad a veces puede ser incómoda y –si perturba al poder– puede producir oposición seria. El llamado de Dios impelía a Amós a predicar tan abierta y osadamente contra los pecados del rey y de los nobles del reino del norte que fue acusado de traición.

¿Cuál es nuestra actitud cuando se nos dice que nuestras acciones y/o estilos de vida son pecaminosos y traerán castigos sobre nosotros? ¿Qué nos dice nuestra respuesta acerca de nosotros mismos y, tal vez, de la necesidad de un cambio de corazón y de actitud?

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Miércoles 1º de mayo // Lección 5

EL PEOR TIPO DE HAMBRE
“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente, discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán” (Amós 8:11, 12). ¿Cómo hemos de entender el significado de estos versículos?

En Amós 8, el profeta describe los efectos devastadores de los juicios de Dios sobre un Israel no arrepentido. Dios castigaría al pueblo por sus pecados enviando hambre sobre la tierra. Pero, en los versículos 11 y 12, el profeta habla de hambre y sed de oír la Palabra de Dios. La mayor tragedia es un hambre de la Palabra de Dios, porque Dios estará en silencio, y ninguna otra hambruna puede ser peor. A menudo, al experimentar gran angustia, el pueblo se volvía a Dios buscando un mensaje profético, una guía. Esta vez, la respuesta de Dios será el silencio. Una parte del juicio de Dios sobre su pueblo será la ausencia de su Palabra por medio de los profetas. Si el pueblo sigue desobedeciendo, dice el profeta, vendrá el tiempo cuando ansiará escuchar un mensaje, pero será demasiado tarde para volver a la Palabra de Dios con la esperanza de escapar del juicio. Este es el resultado de rehusar con persistencia el mensaje de Dios por medio de Amós. Como Saúl antes de su última batalla (1 Sam. 28:6), la gente un día se dará cuenta de cuánto necesita la Palabra de Dios. Una población entera buscará frenéticamente la Palabra de Dios, la misma Palabra que eligieron ignorar en el tiempo del profeta. Especialmente afectados serán los jóvenes. Aunque las generaciones anteriores habían oído la Palabra de Dios y la rechazaron, la gente joven nunca tendrá la oportunidad de escuchar la proclamación profética.
¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca de los terribles efectos del silencio de Dios? 1 Sam. 14:37; Sal. 74:9; Prov. 1:28; Lam. 2:9; Ose. 5:6; Miq. 3:5-7.

¿De qué maneras es posible silenciar la voz de Dios en nuestras vidas? ¿Cómo podemos estar seguros de que eso no nos suceda?
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Lección 5 // Jueves 2 de mayo

LA RESTAURACIÓN DE LAS RUINAS DE JUDÁ
El profeta pasa del oscuro cuadro del pecado del pueblo y del juicio resultante a las promesas de la restauración futura (Amós 9:11-15). El día de Dios, descrito antes como el día del castigo (Amós 5:18), es ahora un día de salvación, porque Dios desea la salvación, y no el castigo para su pueblo. Sin embargo, la salvación vendrá después del castigo, no en lugar del castigo. En medio de la ruina, Amós cierra su libro con un mensaje de esperanza. Frente a la perspectiva de un exilio inmediato, la dinastía de David ha caído tan bajo que ya no puede llamarse una casa sino una choza. Pero, el reino de David será renovado y unido bajo un gobernante. Más allá de las fronteras de Israel, otras naciones invocarán a Dios y gozarán de sus bendiciones junto con Israel. El libro concluye con esta nota feliz y esperanzada. Los profetas no enseñaron que Dios castiga por castigar, sino que siempre llama a la redención. Aunque el exilio era inminente, Dios los animó con la promesa de la restauración a su tierra. El remanente gozaría la renovación del Pacto, y vería que Dios actuó para salvar y restaurar.
¿Cuál es el cumplimiento final de las promesas de Amós acerca de la restauración del pueblo de Dios? Ver Luc. 1:32, 33; Hech. 15:13-18.

Muchos rabíes consideraron Amós 9:11 como una promesa mesiánica dada a Abram, reafirmada a David y expresada en todo el Antiguo Testamento. El nuevo rey de la línea de David reinaría sobre muchas naciones, en cumplimiento de la promesa de Dios a Abram (Gén. 12:1-3), y aun sobre enemigos como Edom. Las ruinas restauradas del pueblo de Dios nunca más serían destruidas. Por medio de la venida de Jesucristo, el mayor Hijo de David, Dios confirmó su promesa llena de gracia. Santiago citó este pasaje de Amós para mostrar que la salvación está abierta a los gentiles, para gozar de los privilegios del pacto confiados a la iglesia. Dios ofrecería estas bendiciones a judíos y a gentiles en el Mesías prometido, el descendiente de Abram y de David.

El cumplimiento final de estas promesas a todo el que las acepte, judío o gentil, se verá solo en la segunda venida de Cristo. ¿Cómo podemos mantener vivas esa esperanza y promesa, y que no se desvanezca en medio del estrés de la vida?

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Viernes 3 de mayo // Lección 5

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Nuestra situación delante de Dios depende, no de la cantidad de luz que hemos recibido, sino del empleo que damos a la que tenemos. Así, aun los paganos que eligen lo recto en la medida en que lo pueden distinguir están en una condición más favorable que aquellos que tienen gran luz y profesan servir a Dios pero desprecian la luz y, por su vida diaria, contradicen su profesión de fe” (DTG 206). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Como clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta del domingo acerca de aprender a odiar el mal y amar el bien, así como el peligro de llamar bien al mal; y a lo bueno, malo. ¿Por qué ese peligro es especialmente generalizado cuando la cultura y la sociedad comienzan a cambiar sus valores de manera que aceptan ciertas conductas, estilos de vida y actitudes que claramente están condenados en la Biblia? Como individuos y como iglesia, no somos inmunes a las tendencias culturales y sociales que nos rodean. ¿Qué cambios sucedieron en tu propia cultura y sociedad con los años? Por ejemplo, ¿qué cosas que una vez se consideraron vergonzosas ahora se expresan y practican abiertamente, y aun son consideradas buenas o, por lo menos, no malas? ¿Cómo impactaron estos cambios en las actitudes de la iglesia hacia estos actos? ¿Qué podemos hacer para protegernos de caer en esta trampa peligrosa de llamar a lo malo bueno? Al mismo tiempo, ¿qué cambios culturales para el bien impactaron a la iglesia de una manera que refleja más estrechamente los principios del amor y la aceptación revelados por la vida de Jesús? 2. Medita en esta idea de un “hambre” de la Palabra de Dios. ¿Cuál es una manera probable en que podría producirse? ¿Esconde Dios intencionalmente la verdad de la gente o es que las actitudes de las personas las han hecho totalmente impermeables a la Palabra de Dios? ¿O podrían ser ambas causas? ¿O alguna otra cosa totalmente diferente? Analiza. 3. Como adventistas que vivimos con tanta luz y tenemos tantas razones para creer en las verdades que nos han sido dadas, ¿no estamos en peligro de pensar que nuestro conocimiento de estas maravillosas verdades es todo lo que necesitamos? ¿Cómo deberían las verdades con que hemos sido bendecidos impactar la forma en que vivimos e interactuamos con otros, no solo en la iglesia sino también en nuestra comunidad? En otras palabras, ¿cómo podemos vivir las verdades que se nos han confiado? ¿Por qué es importante que lo hagamos?

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Lección 6: Para el 11 de mayo de 2013

ANSIOSO POR PERDONAR (JONÁS)

Sábado 4 de mayo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jonás 1-4; Salmo 139:1-12; Isaías 42:5; Apocalipsis 10:6; Mateo 12:39-41; 2 Crónicas 36:15-17.
PARA MEMORIZAR:
“Mas yo, con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová” (Jon. 2:9).

PENSAMIENTO CLAVE: El libro de Jonás revela, entre otras cosas, que Dios está más dispuesto a perdonar de lo que a menudo lo estamos nosotros.
LA HISTORIA DE JONÁS, este mensajero poco usual de Dios, es una de las mejor conocidas de la Biblia. El profeta había sido enviado por Dios para amonestar a Nínive de su destrucción próxima. Él sospechó que este pueblo no hebreo podría arrepentirse de sus pecados y que Dios podría perdonarlos. Siendo un profeta verdadero, Jonás sabía que el plan de Dios era salvar a Nínive, no destruirla. Tal vez por esto, al principio trató de escapar. A causa de fuerzas más allá de su control, sin embargo, Jonás cambió su decisión y obedeció la orden de Dios. En respuesta a la predicación de Jonás, toda la ciudad creyó el mensaje y se arrepintió de una forma en que, desgraciadamente, Israel y Judá no lo hicieron. Jonás, entretanto, tenía una cantidad de lecciones importantes que aprender. La historia muestra cómo Dios pacientemente le estaba enseñando a este profeta intolerante y obstinado de qué tratan la gracia, la misericordia y el perdón.
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Domingo 5 de mayo // Lección 6

EL PROFETA DESOBEDIENTE (Jonás 1)
No se sabe mucho acerca de Jonás y de su pasado familiar. En 2 Reyes 14:25, se nos dice que vivía en la parte norte de Israel; ministró durante el siglo VIII a.C. El mismo texto revela que Jonás predijo una expansión territorial del reino de Israel. Nínive era una de las tres grandes ciudades de Asiria, un país importante situado junto al río Tigris. Siendo que Dios es el Señor de todas las naciones y todos los pueblos son responsables ante él (Amós 12), envió a su siervo Jonás para advertir a los ninivitas de la destrucción inminente. El mandato de Dios registrado en Jonás 1:2 es “pregona contra ella”, que también puede ser traducido como “predícale a ella”. La crueldad de los asirios era notoria. Como un siglo después, el profeta Nahum llamó a Nínive “ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña” (Nah. 3:1). Jonás fue enviado a entregarle un mensaje de Dios. Entre otras cosas, tal vez el temor a los odiados asirios fue lo que motivó la actitud de Jonás. Cuando Dios le dijo que viajara hacia el este, a Nínive, el profeta rehusó y trató de huir al oeste por barco, a Tarsis. Al principio, todo pareció ir bien para Jonás, pero entonces Dios envió una gran tormenta contra el barco, para enseñar a su siervo la lección de que nadie puede esconderse de Dios. Jonás escapó de Dios porque no quería hacer la voluntad del Señor. Todavía hoy la gente tiene muchas razones para escapar de Dios. Algunos lo hacen porque no lo conocen personalmente. Otros hasta rechazan la idea de Dios y de su Palabra; y en muchos casos lo hacen para no sentirse culpables por la manera en la que viven. Después de todo, si no hay ningún poder superior al cual rendir cuentas, ¿por qué no hacer lo que uno quiere? Hay incluso algunos cristianos que evitan a Dios cuando él los llama a hacer algo que no quieren hacer, algo que va contra su naturaleza inherentemente egoísta y pecaminosa.

Lee el Salmo 139:1 al 12. ¿Cuál es el mensaje básico allí para nosotros? ¿Qué clase de sentimientos evoca en ti esta verdad fundamental? O, considéralo de este modo: creemos que Dios no solo ve todo lo que hacemos sino también conoce aun nuestros pensamientos. ¿Vivimos siempre dándonos cuenta de esto o tratamos de borrarlo de nuestra mente? ¿O estamos tan acostumbrados a la idea que no le prestamos mucha atención? ¿Cuán diferente sería tu manera de actuar si siempre fueras sensible al hecho de que Dios conoce cada uno de tus pensamientos?

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Lección 6 // Lunes 6 de mayo

TESTIGO RENUENTE
En Jonás 1, Dios quería detener la huida de Jonás, y así produjo una fuerte tempestad que amenazó con un naufragio. Los marineros invocaron a sus dioses pidiendo ayuda. A causa de la severidad de la tormenta, sintieron que alguien debió haber provocado la ira de los dioses. Echaron suertes, para decidir quién sería el primero en ofrecer información acerca de sí mismo que expusiera tal ofensa. Para echar suertes, cada persona llevaba una piedra o un marcador de madera identificable. Estos objetos eran puestos en un recipiente, al que sacudían hasta que uno de los elementos salía. La suerte cayó sobre Jonás, que confesó su pecado y pidió a los marineros que lo arrojaran al mar. La historia es notable, porque los marineros no hebreos actúan en forma positiva, mientras que Jonás aparece bajo una luz negativa. Aunque los marineros adoraban a muchos dioses, ellos mostraron gran respeto por el Señor a quien oraron. También mostraron bondad de corazón hacia el siervo de Dios, Jonás, y se esforzaron por acercarse a tierra. Finalmente, aceptaron la sugerencia de Jonás de que lo tiraran por la borda. Habiendo hecho esto, la tormenta se serenó, y los marineros hicieron un sacrificio a Dios y lo alabaron.
En el versículo 9, ¿cómo describe Jonás a Dios, a quien él decía que temía? ¿Qué es importante acerca de la manera en la que él describió a Dios? Ver también Apoc. 14:7; Isa. 42:5; Apoc. 10:6.

La confesión de fe en Dios como Creador del mar y la tierra subraya la inutilidad de sus intentos de escapar de la presencia del Señor. La inmediata terminación de la tormenta después de que los hombres arrojaron a Jonás al mar les mostró que Dios, como Creador, controlaba el mar. Por esto, los marineros adoraron a Dios tanto más. Cuánto duró su recién encontrado temor y reverencia por el Creador, no se nos dice. Sin embargo, no hay duda de que aprendieron de esta experiencia algo acerca de él.

Apenas podemos comprender muchas de las maravillas del mundo que nos rodea, y mucho menos todo lo que está más allá del alcance de nuestros sentidos o aun de nuestra imaginación. ¿Cómo te habla el Creador por medio de lo que él ha hecho?

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Martes 7 de mayo // Lección 6

EL SALMO DE JONÁS
Cuando Jonás fue arrojado al mar, un gran pez lo tragó por mandato de Dios. Jonás debió de haber pensado que la muerte sería realmente su única manera de escapar de la misión a Nínive. Pero el gran pez (no se lo llama ballena en el libro) fue un medio de salvación para el profeta. A diferencia de Jonás, esta criatura respondió inmediata y obedientemente al mandato de Dios (Jon. 1:17; 2:10). La providencia de Dios obró de una manera asombrosa aquí y, aunque algunas personas se burlan de la historia, Jesús testificó de su veracidad (Mat. 12:40), y aun la usó en referencia a su propia muerte y resurrección corporal.
Lee Jonás 2, a menudo llamado el salmo de Jonás. ¿Qué quiere decir él allí? ¿Qué aprendió? ¿Qué principios espirituales podemos obtener de este capítulo?

El salmo de Jonás celebra su liberación por obra de Dios de las peligrosas profundidades del mar. Es la única parte poética del libro. En ella, Jonás recuerda su oración pidiendo ayuda mientras se hundía en las aguas y afrontaba una muerte segura. Al darse cuenta plenamente de su salvación, agradeció a Dios por ella. El himno indica que Jonás estaba familiarizado con los salmos bíblicos de alabanza y gratitud. El voto de Jonás probablemente consistía en un sacrificio de gratitud. Estaba agradecido porque, aunque merecía morir, Dios le había mostrado una misericordia extraordinaria. A pesar de su desobediencia, Jonás todavía se consideraba leal a Dios, porque no había sucumbido a la adoración de ídolos. Cualesquiera que fueran sus fallas de carácter, estaba decidido a tratar de ser fiel a su vocación.

Algunas veces se necesita una experiencia terrible para que abramos nuestros corazones a Dios, para darnos cuenta de que él es nuestra única esperanza, nuestra única salvación. Medita en una experiencia que hayas tenido en la que hayas visto claramente la mano de Dios obrando en tu propia vida. ¿Por qué es tan fácil olvidar la manera en la que Dios te guió, aun milagrosamente, especialmente cuando surgen nuevas pruebas?

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Lección 6 // Miércoles 8 de mayo

UNA MISIÓN EXITOSA
Después de esa liberación milagrosa, cuando Dios le dio la segunda orden para ir a predicar a Nínive, Jonás obedeció de inmediato. En su proclama, Jonás (3:1-4) usó un lenguaje que recuerda la destrucción de Sodoma y Gomorra por parte de Dios (Gén. 19). Pero, en el hebreo original, la palabra para “destruida” (ver Gén. 19:21, 29; Jon. 3:4), en la proclama de Jonás, también puede significar “convertirse” o “transformarse” (Éxo. 7:17, 20; 1 Sam. 10:6). La predicación que realizó Jonás del mensaje divino no fue en vano. El mayor logro de la carrera profética de Jonás fue el arrepentimiento de la ciudad. Después de los marineros, los ninivitas fueron el segundo grupo, en este libro, de personas no hebreas que se volvieron a Dios, y todo a causa de la interacción con este imperfecto mensajero de Dios. El resultado fue asombroso. Humillado ante Dios, el pueblo se vistió de saco y cilicio, puso ceniza sobre su cabeza y ayunó. Todas estas eran señales externas de tristeza y arrepentimiento.
Lee Mateo 12:39 al 41 y 2 Crónicas 36:15 al 17. ¿Qué se nos dice aquí acerca de la importancia del arrepentimiento?

El notable cuadro de un fuerte monarca asirio humillándose en ceniza ante Dios era una aguda reprensión a los muchos orgullosos gobernantes de Israel y a su pueblo, quienes rechazaron los llamados proféticos al arrepentimiento. Por causa del énfasis del libro de Jonás sobre la gracia y el perdón de Dios, el pueblo judío lo lee cada año en el punto culminante del Día de la Expiación, que celebra el perdón divino de sus pecados. “Nuestro Dios es un Dios compasivo. Con longanimidad y tierna misericordia trata con los transgresores de su ley. Y, no obstante, en este nuestros días, cuando los hombres y las mujeres tienen tantas oportunidades de familiarizarse con la ley divina como está revelada en la Santa Escritura, el gran Soberano del universo no puede mirar con ninguna satisfacción las malvadas ciudades, donde reina la violencia y el crimen. Si la gente de esas ciudades se arrepintiera, como lo hicieron los habitantes de Nínive, se darían muchos mensajes más como el de Jonás” (Elena de White, AR&SH, 18 de octubre de 1906).

Lee Jonás 3:5 al 10. ¿Qué se revela aquí acerca de la naturaleza del verdadero arrepentimiento? ¿Cómo podemos aplicar estos principios a nosotros mismos?

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Jueves 9 de mayo // Lección 6

PERDONADO, PERO NO PERDONADOR
Lee Jonás 4. ¿Qué lecciones importantes necesitaba aprender Jonás? ¿Cómo se revela aquí su propia hipocresía?

Jonás 4 revela algunas cosas asombrosas acerca del profeta. Parece preferir la muerte antes que presenciar la gracia y el perdón de Dios. Aunque antes Jonás se había alegrado en su liberación de la muerte (Jon. 2:7-9), ahora que Nínive vive él prefiere morir (Jon. 4:2, 3). En contraste con Jonás, se presenta a Dios, en la Biblia, como alguien que dice: “no quiero la muerte del impío” (Eze. 33:11). Jonás y muchos de sus compatriotas se alegraron por las misericordias especiales a Israel, pero deseaban solo la ira sobre sus enemigos. Tal dureza de corazón es reprendida severamente por el mensaje del libro.
¿Cuáles son algunas de las lecciones que podemos aprender de los errores de Jonás? ¿Cómo compromete nuestro testimonio cristiano el prejuicio?

Se ha observado correctamente que el libro de Jonás es un manual de cómo no ser un profeta. Jonás fue un profeta de espíritu rebelde y prioridades equivocadas. No podía controlar su deseo de venganza. Tenía una mente estrecha y era de mal genio. En lugar de alegrarse por la gracia que Dios mostraba también a los ninivitas, Jonás permitió que su orgullo egoísta y pecaminoso lo hiciera resentido. Las últimas palabras de Jonás son un deseo de muerte (Jon. 4:8, 9), mientras que las últimas palabras de Dios son una afirmación de su inmensurable gracia, una afirmación para vida. El libro de Jonás tiene un final abierto. Sus últimos versículos confrontan a los lectores con una pregunta importante, que queda sin respuesta del autor: el milagroso cambio de corazones en Nínive ¿resultó en un cambio radical en el corazón de Jonás?

Hay mucho en la historia de Jonás que es difícil de comprender, especialmente acerca de Jonás mismo. Tal vez la lección más clara sea que la gracia y el perdón de Dios se extienden mucho más allá de los nuestros. ¿Cómo podemos aprender a tener más gracia y perdón por quienes no lo merecen, como vemos que hizo Dios con Jonás y los ninivitas?
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Lección 6 // Viernes 10 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee las siguientes citas y analiza cómo nos ayudan a comprender los mensajes del libro de Jonás más claramente. “Todas las veces que los hijos de Dios están en necesidad, tienen el precioso privilegio de recurrir a él en procura de ayuda. No importa cuán inadecuado sea el lugar, el oído misericordioso de Dios está abierto para sus clamores. No importa cuán desolado y oscuro sea el lugar, el hijo de Dios que ora lo puede convertir en un verdadero templo” (CBA 4:1.027). “Confundido, humillado e incapaz de comprender el propósito que tenía Dios al perdonar a Nínive, Jonás había cumplido sin embargo la comisión que se le diera de amonestar a aquella gran ciudad y, aun cuando no se cumplió el acontecimiento predicho, el mensaje de advertencia no dejaba de haber procedido de Dios. Cumplió el propósito que Dios tenía al mandarlo. La gloria de su gracia se reveló entre los paganos” (PR 203, 204). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. El libro de Jonás enseña que Dios está en el control pleno de la naturaleza. Imagínate que uno de tus amigos haya perdido a un miembro de su familia por causa de un desastre natural. ¿Cómo podrías explicarle que Dios todavía está en el control, a pesar de la presencia de desastres naturales que devastan partes de nuestro mundo y quitan la vida de muchos seres humanos? 2. Lee el último versículo de Jonás. ¿Qué nos enseña acerca de nuestra responsabilidad para que la misión alcance todos los rincones del mundo? 3. En la parábola del siervo no perdonador (Mat. 18:21-35), Jesús comparó a Dios con un rey enojado que revocó su perdón y arrojó a la cárcel a su esclavo que una vez había sido perdonado. ¿Revoca Dios realmente su perdón? Algunos cristianos alegan inflexiblemente que no lo hace. Como iglesia, ¿qué posición tomamos sobre este tema, y por qué? 4. Para muchas personas sumergidas en el secularismo, la idea de que un hombre sea tragado vivo y que siga viviendo dentro de un “gran pez” no es algo para considerar seriamente. Como vimos antes, sin embargo, Jesús claramente testificó de la veracidad de la historia. ¿De qué modo la historia de Jonás nos ayuda a darnos cuenta de cuán estrecha y limitada es realmente una visión opuesta a lo sobrenatural?

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Lección 7: Para el 18 de mayo de 2013

EL PUEBLO ESPECIAL DE DIOS (MIQUEAS)

Sábado 11 de mayo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Miqueas 1:1-9; 2 Corintios 11:23-27; Miqueas 2:1-11; 5:2; 6:1-8; 7:18-20.
PARA MEMORIZAR:
“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miq. 6:8).

PENSAMIENTO CLAVE: Aun en medio de la peor apostasía, Dios está dispuesto a perdonar y sanar a su pueblo.
EL PROFETA MIQUEAS ministró durante uno de los períodos más oscuros de la historia de Israel. El país se había dividido hacía mucho en dos reinos. Finalmente, Asiria puso fin al reino del norte, y Miqueas podía ver el mal y la violencia que penetraban lentamente en Judá, en el sur. Predicó contra los pecados fatales de la deshonestidad, la injusticia, el cohecho y la desconfianza. Miqueas fue el primer profeta bíblico que predijo la destrucción de Jerusalén (Miq. 3:12). No obstante, por medio de la inspiración divina, el profeta vio luz en este tiempo oscuro. Con la ayuda de la perspectiva de Dios, miró más allá del castigo venidero. Miqueas ofreció palabras de ánimo y dijo que el Líder ungido del Señor vendría desde Belén. El Mesías sería el líder que salvaría a Israel y hablaría paz a las naciones, enseñándoles a “martillar sus espadas para azadones” (Miq. 4:3). La reprensión de Dios sería el canal de restauración y bendiciones, en última instancia.

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Lección 7 // Domingo 12 de mayo

LA AGONÍA DEL CORAZÓN DEL PROFETA
En Miqueas 1:1 al 9, el profeta invita a toda la tierra a presenciar el juicio de Dios sobre su pueblo pecaminoso. Las ciudades capitales de Samaria y Jerusalén se distinguen porque sus dirigentes fallaron en ser el modelo de lo que significaba seguir a Dios con corazones indivisos. Estas dos ciudades serían las primeras en sufrir la destrucción. El pensamiento de un juicio destructivo produjo una verdadera tensión en la vida de Miqueas. Por causa de que su llamado profético lo unía con el propósito de Dios, no tuvo otra opción que anunciar lo que vendría en el futuro próximo. Pero el profeta también amaba al pueblo al que pertenecía, y la idea de su cautividad lo condujo a un lamento personal. A veces, las malas noticias tuvieron un efecto devastador sobre la mente y el cuerpo del profeta.
¿Qué enseñan los siguientes textos acerca de la dura suerte de los profetas? Núm. 11:10-15; 1 Rey. 19:14; Jer. 8:21-9:2; Eze. 24:15-18; 2 Cor. 11:23-27.

Los profetas de Dios estaban muy involucrados en los mensajes que proclamaban. No se alegraban de hablar de las cosas terribles que sucederían. A menudo, usaban lamentos para expresar sus reacciones ante los desastres que se aproximaban. Su dolor era real. Para sus oyentes, el mensaje estaba contenido tanto en las palabras proféticas como en las señales externas, que a menudo delataban un profundo dolor que salía de adentro. La reacción de Miqueas ante el juicio divino nos recuerda la de Isaías, quien por tres años caminó medio desnudo y descalzo, como señal visible de la vergüenza que traería la cautividad. Si tienes la posibilidad, puedes leer acerca del gran sufrimiento que soportó Elena de White en su ministerio; eso te ayudará a comprender mejor lo que tuvieron que pasar estos siervos de Dios.
Lee 1 Pedro 4:14 al 16, y luego examínate y considera las pruebas por las que pasas. ¿Cuánto sufrimiento tuviste que experimentar por causa de tu fidelidad a Dios? ¿Cuánto se debió a tu falta de fidelidad?

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Lunes 13 de mayo // Lección 7

LOS QUE MAQUINAN INIQUIDAD
Lee Miqueas 2:1 al 11 y el capítulo 3. ¿Cuáles son los pecados que amenazan con traer juicios sobre este pueblo?

“La ascensión de Acaz al trono puso a Isaías y a sus compañeros frente a condiciones más espantosas que cualesquiera que hubiesen existido hasta entonces en el reino de Judá. Muchos que habían resistido anteriormente la influencia seductora de las prácticas idólatras se dejaban persuadir, ahora, de tomar parte en el culto de las divinidades paganas. Había en Israel príncipes que faltaban a su cometido; se levantaban falsos profetas para dar mensajes que extraviaban; hasta algunos sacerdotes estaban enseñando por precio. Sin embargo, los caudillos de la apostasía conservaban las formas del culto divino, y aseveraban contarse entre el pueblo de Dios. “El profeta Miqueas, quien dio su testimonio durante aquellos tiempos angustiosos, declaró que los pecadores de Sion blasfemaban al aseverar que se apoyaban ‘en Jehová’, y que, mientras edificaban ‘a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia’, se jactaban así: ‘¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros’ (Miq. 3:10, 11)” (PR 238). Uno de los problemas constantes que la nación hebrea afrontó era el engaño de que su situación especial como pueblo de Dios –su conocimiento del verdadero Dios, a diferencia de la necedad de la idolatría pagana (ver Sal. 115:4-9)– los hacía de algún modo inmunes a la retribución divina. Sin embargo, la terrible verdad era que, precisamente porque tenían una situación especial delante de Dios, eran tenidos por mucho más culpables por sus pecados. Una y otra vez, tal como en el libro de Deuteronomio, Dios les advirtió que todas las bendiciones, la protección y la prosperidad que serían de ellos estaban condicionadas a la obediencia a sus mandatos, como se ve en esta advertencia: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparte tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Deut. 4:9).

Por más que tratemos de engañarnos, ¿de qué manera nosotros, como adventistas, con tanta luz, estamos en peligro de cometer el mismo error?

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Lección 7 // Martes 14 de mayo

UN NUEVO GOBERNANTE DE BELÉN
En el libro de Miqueas, el humor cambia a menudo drásticamente, del abatimiento a una esperanza sublime. Esta esperanza se ve en una de las profecías mesiánicas más famosas.
Lee Miqueas 5:2. ¿De quién se habla aquí y qué nos enseña acerca de él? Ver también Juan 1:1-3; 8:58; Col. 1:16, 17.

De una pequeña aldea de Judea saldría Alguien, desde la eternidad, para ser el gobernante de Israel. Miqueas 5:2 es uno de los versículos más preciosos de la Biblia, escrito para fortalecer la esperanza de la gente, que aguardaba ansiosamente al Líder ideal prometido por los profetas. Su gobierno iniciaría un tiempo de fortaleza, justicia y paz (Miq. 5:4-6). David era nativo de Bethlehem, un pueblo también llamado Efrata (Gén. 35:19). La mención de esta aldea enfatiza el origen humilde, tanto de David como de su futuro sucesor, quien sería el Verdadero Pastor de su pueblo (Miq. 5:4). En la humilde aldea de Belén, el profeta Samuel ungió al hijo menor de Isaí, David, quien había de ser rey sobre Israel (1 Sam. 16:1-13; 17:12). Cuando los sabios vinieron buscando al recién nacido “rey de los judíos”, el rey Herodes les preguntó a los expertos en la Biblia dónde buscar (Mat. 2:4-6). Lo enviaron a este pasaje, que predecía que el Mesías vendría del pequeño pueblo de Bethlehem. Por incomprensible que sea para nuestras mentes finitas y caídas, el bebé que nació era el Dios eterno, el Creador de los cielos y la Tierra. “Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre” (DTG 11). Por increíble que sea la idea, es una de las verdades más fundacionales del cristianismo: el Dios creador tomó sobre sí la humanidad y, en esa humanidad, se ofreció como sacrificio por nuestros pecados. Si te tomas el tiempo suficiente para meditar sobre lo que nos enseña acerca del valor de nuestras vidas y de lo que significamos para Dios, puedes tener una experiencia que cambiará tu vida. Cuando tantas personas luchan para encontrar un propósito y un significado para su existencia, nosotros tenemos el fundamento de la cruz, que no solo nos ancla en lo que significa nuestra vida, sino también nos da la esperanza de algo más grande de lo que el mundo alguna vez pudiera ofrecernos.

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Miércoles 15 de mayo // Lección 7

LO QUE ES BUENO
Al principio de Miqueas 6, Dios dialoga con su pueblo, enumerando todas las cosas que él hizo en favor de ellos. En respuesta, el adorador que viene al Templo pregunta qué puede hacer para agradar a Dios. ¿Qué es lo que constituye una ofrenda aceptable: becerros de un año, una multitud de carneros, ríos de aceite, o aun el primer hijo del adorador? Hay un constante aumento del tamaño y el valor de las ofrendas enumeradas en este texto.
Lee Miqueas 6:1 al 8. ¿Qué verdad vital se enseña aquí? ¿Por qué es esto especialmente importante para nosotros, como adventistas? ¿Qué nos dice esto acerca de cómo la verdad es más que solo una doctrina correcta y una comprensión detallada de la profecía? Ver Mat. 23:23.

El profeta declara que Dios ya ha revelado lo que quiere. Por medio de las enseñanzas de Moisés, el pueblo sabía lo que Dios había hecho en favor de ellos (Deut. 10:12, 13). La respuesta de Miqueas no era una revelación nueva que señalaba un cambio en los requisitos de Dios. Los sacrificios y los servicios sacerdotales no eran la primera preocupación de Dios. El supremo deseo de Dios era tener un pueblo que actuara con justicia hacia sus vecinos, con devoción consistente y amor hacia Dios. La ofrenda más generosa que el pueblo puede dar a Dios es la obediencia. Miqueas 6:8 es la declaración más sucinta de la voluntad de Dios para su pueblo. Resume todas las enseñanzas proféticas sobre la verdadera religión: una vida que exhibe justicia, misericordia y un caminar estrechamente con Dios. La justicia es algo que la gente hace cuando es impulsada por el Espíritu de Dios. Tiene que ver con la equidad y la igualdad para todos, especialmente con los débiles y los impotentes que otros explotan. La bondad significa mostrar amor, lealtad y fidelidad voluntaria y libremente a otros. Caminar con Dios significa poner a Dios primero y vivir en conformidad con su voluntad.

¿Por qué es más fácil guardar estrictamente el sábado que hacer lo justo, amar misericordia y caminar humildemente delante de Dios?

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Lección 7 // Jueves 16 de mayo

EN LO PROFUNDO DEL MAR
El libro de Miqueas comienza con una descripción de juicios, pero termina con palabras de esperanza. Hay personas que tratan de explicar o negar la realidad de los juicios de Dios. Hacerlo es caer en la trampa en que cayeron los contemporáneos de Miqueas, quienes creían que Dios nunca enviaría juicios sobre la nación escogida. La justicia de Dios es el otro lado de su amor y su interés. La buena noticia presentada por Miqueas es que el castigo nunca es la última palabra de Dios. Las acciones de Dios en la Escritura, en forma consistente, van del juicio al perdón, del castigo a la gracia y del sufrimiento a la esperanza.
Lee Miqueas 7:18 al 20. ¿De qué modo se revela el evangelio en estos versículos? ¿Qué esperanza se ve aquí para todos nosotros? ¿Por qué la necesitamos desesperadamente?

Los versículos finales de Miqueas presentan su alabanza llena de esperanza. La pregunta “¿Qué Dios como tú...?” concuerda con el nombre de Miqueas, que significa “¿Quién es como Dios?” Sirve como un recordativo de la singularidad de Dios y afirma la verdad de que no hay otro como él. ¿Cómo podría haberlo? Después de todo, solo él es el Creador. Todo lo demás es creado. Pero, más importante aun, nuestro Creador es un Dios de gracia, de perdón, un Dios que fue a extremos inimaginables para salvarnos de la destrucción que es, con justicia, nuestra. Él lo haría por la nación hebrea, y lo hará también por nosotros. Es posible que hoy estemos rodeados por circunstancias difíciles y experiencias dolorosas que nos dejan preguntándonos por qué Dios permite que suceda todo esto. Algunas veces es muy difícil encontrar sentido en las cosas. En esos momentos, nuestra esperanza solo descansa en Dios, quien promete arrojar nuestros pecados a la profundidad del mar. Hay esperanza para el futuro al recordar lo que Dios hizo en el pasado.

Obsérvate sinceramente. ¿Por qué tu única esperanza se encuentra en la promesa de que Dios arrojará tus pecados “en lo profundo del mar”?

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Viernes 17 de mayo // Lección 7

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Si Jerusalén hubiese conocido lo que era su privilegio conocer, y hecho caso de la luz que el Cielo le había enviado, podría haberse destacado en la gloria de la prosperidad, como reina de los reinos, libre en la fuerza del poder dado por su Dios. No habría habido soldados armados a sus puertas. [...] El glorioso destino que podría haber exaltado a Jerusalén si hubiese aceptado a su Redentor se presentó ante el Hijo de Dios. Vio que hubiera podido ser sanada por él de su grave enfermedad, librada de la servidumbre y establecida como poderosa metrópoli de la Tierra. La paloma de la paz hubiera salido de sus muros rumbo a todas las naciones. Hubiera sido la gloriosa diadema del mundo” (DTG 529, 530). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Si quieres comprender en un contexto más moderno el sufrimiento que soportaron los profetas de Dios con frecuencia, lee el libro Notas biográficas de Elena G. de White [Life Sketches]. ¿Qué enseña este libro acerca de los trabajos y las pruebas que pueden afrontar los fieles mensajeros de Dios? 2. Es muy fácil enredarse en las formas, las tradiciones y los ritos religiosos, cosas que pueden ser buenas. Pero, al mismo tiempo, puede suceder que estas formas y ritos lleguen a ser fines en sí mismos, en lugar de señalarnos hacia lo que realmente significa ser un seguidor del Dios al que adoramos con esas formas. 3. Medita en la idea de la encarnación, el hecho de que el Dios creador tomó sobre sí mismo la carne humana. Como lo dijo un teólogo medieval: “Reteniendo todo lo que era, Cristo tomó sobre sí mismo lo que no era”, y eso es nuestra humanidad. Piensa en lo que esta sorprendente verdad revela acerca del amor de Dios por nosotros. ¿Por qué esta verdad debería llenarnos de esperanza, gratitud y alabanza, no importa cuáles sean nuestras circunstancias?

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Lección 8: Para el 25 de mayo de 2013

CONFIAR EN LA BONDAD DE DIOS (HABACUC)

Sábado 18 de mayo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Habacuc 1:1-17; 2:2-4; Gálatas 3:11; Hebreos 11:1-13; Habacuc 3; Filipenses 4:11.
PARA MEMORIZAR:
“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Hab. 2:14).

PENSAMIENTO CLAVE: No siempre podemos entender por qué sucede la tragedia, pero podemos confiar en Dios, no importa qué suceda.
DESPUÉS DE PREDICAR acerca de la presencia permanente de Dios en medio de las adversidades de la vida, el pastor atendió a una mujer que se le acercó y con lágrimas le preguntó: “Pastor, ¿dónde estaba Dios el día cuando murió mi único hijo?” Leyendo un profundo dolor en el rostro de ella, el pastor mantuvo silencio y luego replicó: “Dios estaba en el mismo lugar donde estuvo cuando su único Hijo murió para salvarnos de la muerte eterna”. Como nosotros, Habacuc presenció injusticias, violencia y mal. Aun peor, Dios pareció guardar silencio en medio de todo, aunque le pidió a Habacuc que confiara en sus promesas. El profeta no vivió para ver el cumplimiento de esas promesas; no obstante, aprendió a confiar en ellas, de todos modos. Su libro comienza con una queja a Dios pero termina con uno de los himnos más hermosos de la Biblia. Como Habacuc, debemos esperar con fe hasta el momento cuando el mundo sea “lleno del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar”.

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Domingo 19 de mayo // Lección 8

PROFETA PERPLEJO
Lee Habacuc 1. ¿Cuáles son las preguntas que el profeta le dirige a Dios? Aunque su situación es, por supuesto, diferente de la nuestra, ¿cuán a menudo nos encontramos haciendo estos mismos tipos de preguntas?

Habacuc es singular entre los profetas porque no habló por Dios a la gente, sino más bien habló a Dios acerca de la gente. El profeta comienza su lucha por comprender los propósitos de Dios con un clamor de perplejidad: “¿Hasta cuándo, oh Jehová?” En la Biblia, esta pregunta es típica de un lamento (Sal. 13:1; Jer. 12:4). Implica una situación de crisis de la cual el orador busca liberación. La crisis acerca de la cual Habacuc pide ayuda es la violencia que satura a la sociedad. La palabra hebrea para “violencia” es hamas, y se usa seis veces en el libro de Habacuc. El término implica actos de daños, tanto físicos como morales, infligidos a otros (Gén. 6:11). Siendo profeta, Habacuc sabe bien cuánto ama Dios la justicia y odia la opresión; de manera que quiere saber por qué Dios permite que la injusticia continúe. Él observa violencia y quebrantamiento de la ley por todos lados, y parece que los malvados triunfan sobre los justos. Los poderosos pervierten la justicia, como sucedió en el tiempo de Amós (Amós 2:6-8), y como ocurre tan a menudo hoy. La respuesta de Dios revela sus planes futuros. El Señor usará el ejército de Babilonia para castigar al pueblo. Este anuncio sorprende al profeta. Él no esperaba que Dios usara un ejército tan cruel para disciplinar a Judá. En el versículo 8, la caballería babilónica se compara con un leopardo, un lobo y un águila, tres depredadores cuya velocidad y poder producen muerte violenta a sus presas. La cruel arrogancia de Babilonia no reconoce responsabilidad, no busca arrepentimiento, no ofrece reparación. Viola el orden más fundamental de la vida creada. Se le dice a Habacuc que Dios usará al ejército de Babilonia como “vara de mi [de Dios] ira” (Isa. 10:5, NVI). El castigo ocurrirá en tiempos de la vida de Habacuc (Hab. 1:5). Toda esta situación plantea preguntas aún más difíciles acerca de la justicia divina.

¿Cómo podemos aprender a confiar en la bondad y la justicia de Dios cuando el mundo parece estar tan lleno de maldad e injusticia? ¿Cuál es nuestro único recurso?

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Lección 8 // Lunes 20 de mayo

VIVIR POR FE
En Habacuc 1:12 al 17, la respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc plantea una pregunta aún más inquietante: ¿puede un Dios justo usar a los malvados para castigar a los que son más justos que ellos? La pregunta de Habacuc en el versículo 17 tiene que ver con la justicia divina. Habacuc estaba perplejo, no solo por la degeneración de su propio pueblo sino también por la certeza de que su país sería juzgado por otra nación, peor que él. El profeta percibía bien los pecados de Judá, pero, según cualquier norma, su pueblo, específicamente los justos entre ellos, no eran tan malvados como los babilonios paganos.
Lee Habacuc 2:2 al 4. ¿Qué esperanza se presenta aquí?

Habacuc 2:2 al 4 es uno de los pasajes más importantes en la Biblia. El versículo 4, específicamente, expresa la esencia del evangelio, el fundamento del versículo que inició la Reforma Protestante. Por medio de la fe en Jesucristo, recibimos la justicia de Dios; se nos acredita con la justicia de Dios mismo. Su justicia llega a ser la nuestra. Esto es lo que se conoce como justificación por la fe.
El versículo 4 es una declaración resumida de la manera en que obra la salvación y de la enseñanza bíblica acerca de la justificación por la fe. ¿Cómo usaron este versículo los escritores del Nuevo Testamento? Rom. 1:17; Gál. 3:11; Heb. 10:38.

En medio de toda esta agitación y de las preguntas sobre el mal, la justicia y la salvación, Habacuc 2:4 presenta un agudo contraste entre el fiel y el orgulloso. La conducta de cada grupo determina su suerte: el arrogante fracasará, mientras que el justo vivirá por fe. La palabra hebrea para fe (‘emuna) se traduce mejor como “fidelidad”, “constancia”, “responsabilidad”. Aunque el que vive por fe no se salva por sus obras, sus obras muestran que vive por fe. Su fe se revela en sus obras, y así se le promete a esa persona la vida eterna.

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Martes 21 de mayo // Lección 8

PORQUE LA TIERRA SERÁ LLENA
La respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc en Habacuc 1:17, como está registrada en el capítulo 2, continúa en la forma de un canto que se burla del orgulloso opresor. No menos de cinco ayes (Hab. 2:6, 9, 12, 15, 19) afirman el mensaje de que la suerte de Babilonia está sellada. El castigo del enemigo estará en armonía con el principio de “medida por medida”. Lo que el malvado hace a su víctima, al final, le será hecho a él. Cosecharán lo que sembraron, porque Dios no puede ser burlado por los orgullosos seres humanos (Gál. 6:7). En contraste con el opresor, quien es al fin juzgado por Dios, el justo tiene la promesa de la vida eterna en Cristo, sin importar lo que le suceda aquí en esta vida. Al describir al remanente fiel en el tiempo del fin, el libro del Apocalipsis presenta la expresión “la paciencia de los santos” (Apoc. 14:12). En realidad, los justos son persistentes en su espera de la intervención divina, aun si la verán solo en la segunda venida de Cristo.
Lee Hebreos 11:1 al 13. ¿Cómo nos ayudan estos versículos mientras luchamos, en nuestro propio contexto, con las mismas preguntas con que luchó Habacuc?

La respuesta última de Dios a las preguntas de Habacuc fue la afirmación de su presencia permanente. Confianza en la presencia de Dios y confianza en su juicio a pesar de la apariencia en sentido contrario; ese es el mensaje del libro de Habacuc, así como el mensaje de toda la revelación bíblica. La fe profética es confiar en el Señor y su carácter inmutable. “La fe que fortaleció a Habacuc, y a todos los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, es la misma fe que sostiene al pueblo de Dios hoy. En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la Fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y su valor” (PR 285).

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Lección 8 // Miércoles 22 de mayo

RECORDAR LA FAMA DE DIOS
Lee Habacuc 3. ¿Qué hace aquí Habacuc, y por qué eso es tan importante, especialmente dadas las difíciles circunstancias y preguntas serias que afronta?

Habacuc expresa su aceptación de los caminos de Dios en una oración puesta con música (Hab. 3:19). Siendo plenamente consciente del poder de Dios, le pide al Señor que recuerde su misericordia cuando comience el juicio. El profeta reverentemente evoca informes de los grandes actos de Dios en el pasado y ora para que traiga la redención ahora. Parece ubicarse en medio de los tiempos. Con un ojo mira hacia atrás, al acontecimiento del Éxodo, mientras que con el otro mira hacia adelante, al día del Señor. Anhela una demostración del poder de Dios en su situación presente. El himno del capítulo 3 describe poéticamente la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto efectuada por Dios. Lo que sucedió en el tiempo del Éxodo es un anticipo del gran Día del Juicio. Los piadosos no deben estar ansiosos acerca del día del Señor, sino que deben esperar, perseverar y regocijarse en la esperanza que tienen. El himno también es una celebración del poder, la gloria y la naturaleza victoriosa de Dios. Se describe al Señor como soberano sobre toda la Tierra. La revelación de su gloria es comparable con el esplendor de una salida del sol (Hab. 3:4). Dios juzga a las naciones opresivas; no obstante, al mismo tiempo trae la redención a su pueblo en sus “carros de victoria” (Hab. 3:8). Superficialmente, el poder de Dios no siempre es visible, pero la persona de fe sabe que Dios está allí, no importa qué ocurra. Habacuc nos invita a mirar con expectativa la salvación de Jehová, cuando él establecerá su justicia sobre la Tierra y llenará el mundo con su gloria. Al cantar alabanzas al Señor, el pueblo de Dios se anima mutuamente (Efe. 5:19, 20; Col. 3:16) a meditar en las acciones pasadas de Dios y a esperar el futuro glorioso. El ejemplo mismo de Habacuc demuestra cómo uno puede perseverar viviendo con esa visión.

Medita en cómo Dios te guió en tu vida pasada. ¿De qué manera te ayuda esto a aprender a confiar en él y en su bondad, no importa qué traiga el futuro inmediato? ¿Por qué es tan importante contemplar el futuro eterno y final que nos espera?

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Jueves 23 de mayo // Lección 8

DIOS ES NUESTRA FORTALEZA
“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento [...] con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Hab. 3:17-19). ¿Qué es lo bueno de esta actitud del profeta? ¿Cómo podemos cultivar tal actitud nosotros mismos? Ver también Fil. 4:11.

Las palabras finales de Habacuc (Hab. 3:16-19) expresan la respuesta del profeta a la revelación del poder y la bondad de Dios. Una nueva mirada a los actos salvíficos de Dios le da valor a Habacuc mientras espera el ataque del enemigo. El temor conmueve su ser más íntimo mientras espera que caiga el juicio divino sobre su nación. La invasión puede resultar en la devastación de las higueras y los olivos, junto con los granos, las vides y el ganado. Pero, la firme fe del profeta permanece inconmovible porque él tuvo una visión del Dios viviente. Basado en sus experiencias pasadas, Habacuc conocía la fidelidad absoluta de Dios. Por esto se resignaba a los propósitos presentes de Dios (Hab. 3:16-19). A pesar de todas las circunstancias desfavorables, el profeta está decidido a poner su confianza en Dios y en su bondad, no importa cuán desesperada parezca su situación. Habacuc espera con confianza y fe, aun cuando no haya señales inmediatas de salvación. Es un profeta que, por medio del diálogo, las reprensiones y un himno de alabanza, ha instruido a los fieles a través de los siglos para que desarrollen una fe viviente más profunda en el Redentor. Por su propio ejemplo, anima a los piadosos a dialogar con Dios, a probar su lealtad hacia él en tiempos duros, a desarrollar la esperanza en Dios, y también a alabarlo. Habacuc cierra su libro con una actitud de fe bellamente expresada: no importa cuán dura sea la vida, se puede encontrar gozo y fortaleza en Dios. El mensaje básico del libro señala la necesidad de esperar con paciencia la salvación de Dios cuando la opresión parece no tener final. El tema de “esperar en el Señor” domina el libro de Habacuc. ¿Cuán relevante debe ser ese tema especialmente para nosotros, como adventistas, ya que nuestro mismo nombre expresa nuestra fe en la venida de Jesús?

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Lección 8 // Viernes 24 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee el siguiente comentario y analiza cómo nos ayuda a comprender mejor los mensajes de Habacuc. “Hay una respuesta a la pregunta de Habacuc. Es una respuesta, no en términos de pensamiento, sino en términos de eventos. La respuesta de Dios sucederá, pero no se puede expresar en palabras. La respuesta seguramente vendrá; ‘y si parece lenta, espérala’. Es cierto, el período de espera es difícil de soportar; el justo se horroriza por lo que ve. A esto se le da la gran respuesta: ‘El justo por su fe vivirá’. Es una respuesta, otra vez, no en términos de pensamiento, sino en términos de existencia. La fe profética es confiar en él, en cuya presencia la quietud es una forma de comprender” (Abraham J. Heschel, The Prophets, p. 143). “Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano de las promesas de Dios, y aguarda la liberación que ha de venir en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de reyes y Señor de señores. El tiempo de espera puede parecer largo; el alma puede estar oprimida por circunstancias desalentadoras; pueden caer al lado del camino muchos de aquellos en quienes se puso confianza; pero, con el profeta que procuró alentar a Judá en un tiempo de apostasía sin parangón, declaremos con confianza: ‘Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra’ (Hab. 2:20)” (PR 286). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Resume el diálogo de Habacuc con Dios. ¿Cuál era su queja básica? ¿Cómo respondió él a las respuestas de Dios? 2. ¿Podría ser que, a los ojos de Dios, preguntas honestas e incluso dudas sean actitudes religiosas más aceptables que una creencia meramente superficial? Justifica tu respuesta. 3. Todos los adventistas de generaciones pasadas creían que Cristo ya habría regresado a esta altura de la historia, y que ellos habrían visto el cumplimiento final de todas estas promesas maravillosas. ¿Cómo aprendemos a mantener la fe mientras nosotros, otra generación, espera su retorno?

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Lección 9: Para el 1º de junio de 2013

EL DÍA DE JEHOVÁ (SOFONÍAS)

Sábado 25 de mayo LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Sofonías 1:14-18; Joel 2:1-11; Sofonías 2:1-3; Isaías 11:4; Sofonías 3:1-5; Isaías 62:5; Nahum 1-3.
PARA MEMORIZAR:
“Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones” (Sof. 2:11).

PENSAMIENTO CLAVE: El Juicio viene; pero la gracia y la misericordia todavía están disponibles para quienes las buscan sinceramente.
SI LOS LIBROS de los profetas estuvieran en orden cronológico, Sofonías estaría entre Isaías y Jeremías. La predicación de Sofonías condenó la corrupción que había en la sociedad judía. Señaló la necesidad de arrepentimiento basada en el hecho de que el amor de Dios todavía llamaba a su pueblo a la humildad y a la fidelidad. Su mensaje era doble: hay una amenaza de juicio inminente y universal, que incluirá hasta al pueblo de Dios; y no obstante, también se promete que los salvados de todas las naciones se unirán al remanente de Israel en servir a Dios y gozar de sus bendiciones. El estudio de esta semana mostrará que el mensaje de Sofonías todavía interesa a quienes proclaman el mensaje de esperanza a un mundo caído.

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Lección 9 // Domingo 26 de mayo

UN DÍA DE OSCURIDAD
El punto focal del mensaje de Sofonías es el “día de Jehová” (Sof. 1:7). Para los profetas bíblicos, el día de Jehová se refiere a un período específico de tiempo en el que Dios interviene en los asuntos humanos a fin de salvar y juzgar. La mayor parte de la gente en el antiguo Israel creía que en ese día Dios salvaría y exaltaría a Israel mientras que las naciones enemigas serían destruidas para siempre. Para gran sorpresa de quienes escuchaban, el profeta declaró que el día de Jehová sería un día de condenación hasta para el pueblo de Dios (Sof. 1:1-5), porque habían pecado contra él (Sof. 1:17).
Compara Sofonías 1:14 al 18 con Joel 2:1 al 11, y Amós 5:18 al 20. Juntos, ¿qué cuadro presentan acerca del “día de Jehová”?

Sofonías iguala el juicio venidero con la eliminación de toda vida en los días del gran diluvio (Gén. 6-8). El catálogo de muerte en Sofonías 1:2 y 3 está dispuesto más o menos en orden inverso al orden original de la creación: la humanidad, los animales terrestres, las criaturas del aire, y las del mar (comparar con Gén. 1:20-27). El profeta advirtió a la gente que no podría comprar una escapatoria del juicio (Sof. 1:18). Ni la plata ni el oro la protegerían de la ira de Dios. El pueblo complaciente de Jerusalén pretendía que Dios no haría ni bien ni daño. Sencillamente, esperaban que Dios no hiciera nada (Sof. 1:12). Pero, los juicios divinos revelan que Dios obra activamente para asegurar que habrá un futuro para su pueblo fiel. Sofonías aclara que el juicio de Dios no es solo punitivo sino también correctivo. Dios extiende una promesa de proteger a quienes lo buscan (Sof. 2:3). El día de Jehová es más que el fin del mundo. Es el comienzo del futuro establecimiento del gobierno de Dios, que durará para siempre.

Lee Sofonías 1:18. ¿De qué maneras aun ahora experimentamos la verdad del principio expresado aquí? Es decir, ¿qué clase de situaciones hemos afrontado en las que todo el dinero del mundo no podía salvarnos?

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Lunes 27 de mayo // Lección 9

LOS HUMILDES DE LA TIERRA
En Sofonías 2:1 al 3, encontramos el llamado al arrepentimiento que hace el profeta. Aun cuando la destrucción es inminente, hay todavía tiempo para ser protegido de la calamidad, pero solo si la Nación se arrepintiera. Los malvados que rehúsan arrepentirse serán consumidos como paja, en el Día del Juicio. En Salmo 1:4, los malvados también son comparados con la paja, y al fin, perecen. Con las palabras “Buscad a Jehová”, Sofonías anima a los que se humillan ante Dios a aferrarse a su fe. El profeta enseña que buscar a Dios es lo mismo que buscar justicia y humildad. Esta actitud de arrepentimiento es esencial para escapar del juicio venidero.
Sofonías llama al pueblo arrepentido “los humildes de la tierra” (Sof. 2:3). ¿De qué modo los siguientes pasajes arrojan luz sobre esta expresión, que también se traduce como “los pobres de la tierra”? Mat. 5:3; Sal. 76:9; Isa. 11:14; Amós 8:4.

Los humildes son aquellas personas que permanecieron fieles a Dios, y a quienes él guía y enseña. El salmista dice: “Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera” (Sal. 25:8, 9). A los humildes se les suplica que se preparen para el juicio venidero buscando a Dios, la justicia y la humildad. Para los humildes que son fieles, la posibilidad de sobrevivir se expresa por medio de la palabra quizás. La supervivencia depende de la gracia divina, y la gracia es algo que no debe darse por sentado. Frente a la ruina inminente, hay esperanza para el futuro, pues Dios es misericordioso. Dios ha prometido proteger a todos los que confían en él (Joel 3:16; Nah. 1:7). Este tipo de confianza elimina la suficiencia propia, el engaño y la impostura.

“No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible, como el alma que siente su insignificancia y confía por completo en los méritos del Salvador. Mediante la oración, el estudio de su Palabra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil ser humano puede vincularse con el Cristo vivo, quien lo tendrá de la mano y nunca lo soltará” (MC 136). ¿Cuál fue tu propia experiencia con estas increíbles promesas? ¿Cómo puedes aprender a tener esa clase de caminar íntimo con Dios?

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Lección 9 // Martes 28 de mayo

UNA CIUDAD CORRUPTA
Un proverbio chino dice que el lugar más oscuro de una habitación está inmediatamente debajo de la vela. Este proverbio podría aplicarse a la condición moral de Jerusalén en los días de Sofonías. El profeta ha completado la proclamación de los juicios divinos sobre los países vecinos de Judá (ver Sof. 2), tales como Filistea, al oeste; Moab y Amón, al este; Cush, al sur; y Asiria, al este. No obstante, no se detiene allí. Sigue exponiendo los pecados de quienes viven en la ciudad propia de Dios sobre la Tierra, en Jerusalén misma.
Lee Sofonías 3:1 al 5. ¿A quién se condena, y por qué? Pregúntate: ¿Cómo podía el pueblo de Dios, los que recibieron tanta luz y verdad, acabar tan corrompidos? ¿Cómo podemos protegernos de que nos ocurra lo mismo?

La capital de Judá está en el centro de la preocupación de Sofonías. Acusa a sus dirigentes de la degradación moral de la ciudad. La corrupción surge directamente de su fracaso como líderes en vivir a la altura de las funciones y las responsabilidades que les han sido asignadas (comparar con Jer. 18:18; Eze. 22:23-30). La corte corrupta, manejada por oficiales, se compara con “leones rugientes”, y los jueces son caracterizados como “lobos nocturnos”. El Templo no lo pasa mejor, porque los sacerdotes no enseñan la palabra de Dios, ni los profetas hablan la verdad. “Durante el reinado de Josías, la palabra del Señor fue comunicada a Sofonías, para especificar claramente los resultados de la continua apostasía, y llamar la atención de la verdadera iglesia a las gloriosas perspectivas que la esperaban. Sus profecías de los juicios a punto de caer sobre Judá se aplican con igual fuerza a los juicios que han de caer sobre un mundo impenitente en ocasión del segundo advenimiento de Cristo” (PR 287).

Mira a tu alrededor. Por atrayente que sea, el mundo, en última instancia, está condenado a la destrucción. Uno ni siquiera tiene necesidad de creer en la Biblia para ver cuán fácilmente podría ocurrir esta destrucción. ¿Por qué Dios es nuestra única esperanza, y cómo podemos aprender a depender más de él y no confiar en las cosas vanas de este mundo?

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Miércoles 29 de mayo // Lección 9

LA MAYOR DELICIA DE DIOS
“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos” (Sof. 3:17).

En la sección final de su libro (Sof. 3:9-20), el profeta se vuelve de un tema de ira a uno de restauración. Más allá del juicio, llegamos a las metas últimas de Dios. Cuando las naciones hayan sido disciplinadas, juntas invocarán a Dios y lo servirán de todo corazón. Los labios de la gente serán purificados, de modo que todos alaben y adoren a Dios, sirviéndolo. Un remanente pequeño, pero humilde y fiel, sobrevivirá en Judá y ocupará el lugar de los orgullosos líderes. Más importante, Dios morará entre su pueblo y corregirá sus errores pasados. Ya no necesitarán vivir con temor, porque Dios estará con su pueblo, morando en medio de ellos. Él será el Libertador y Salvador. “Ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice” (Sof. 3:13). Tales bendiciones normalmente harían que el pueblo de Dios se alegre por él, pero el profeta declara que Dios se regocijará sobre ellos. Su amor y su gozo por su pueblo serán tan grandes que gritará sobre ellos con júbilo.
¿Cómo describe el profeta Isaías el gozo de Dios sobre su pueblo redimido? Isa. 62:5; 65:19.

El gran Rey, el divino Guerrero, protegerá y vindicará a su pueblo. Le otorgará todos los beneficios de su victoria, la que ganó por nosotros en la cruz. Él exaltará a los humildes y transformará la desgracia, el sufrimiento y la alienación en una experiencia de honor, de bendiciones, y estará con ellos. Se dará prominencia a los cojos y los descarriados, un tema que está en el centro del mensaje proclamado por Jesucristo.

Aun en medio de tales advertencias abrumadoras, Dios ofrece esperanza a su pueblo. ¿De qué manera podemos, como adventistas, confiando en la promesa de la segunda venida, aprender a vivir cada día con esa esperanza? ¿Cómo podemos aprender a mantener viva esa esperanza, especialmente en tiempos de dificultades, cuando el mundo no ofrece nada sino dolor?

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Lección 9 // Jueves 30 de mayo

LA RESPUESTA DE DIOS A LA INJUSTICIA
Lee Nahum 1 al 3. ¿Qué versículos especialmente nos enseñan acerca del carácter de Dios? ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra comprensión de los eventos de los últimos días?

La profecía de Nahum es la Palabra de Dios contra el reino de este mundo como lo representaba Nínive. Mientras el profeta observaba este mundo, veía a Dios moviéndose contra el Imperio Asirio. Anunció que su capital, Nínive, pronto caería, para no levantarse más. Nahum habló con gran confianza porque conocía a Dios y, por medio del don de profecía (Nah. 1:1), Dios le había mostrado lo que sucedería. Dios no dejaría sin castigo al culpable (Nah. 1:3; Éxo. 34:6, 7). Los asirios habían saqueado muchas naciones y tenían una insaciable sed de poder. Su crueldad era conocida. Como la “navaja” de Dios (Isa. 7:20), con ansias habían trasquilado a sus vecinos. Ahora era el tiempo en que la navaja debía quebrarse. Los instrumentos de los juicios de Dios no están exentos de juicio. Nínive ya no existe, pero el testimonio profético sigue viviendo. Nos recuerda que, aunque la justicia de Dios parezca lenta, al fin nada la detendrá. Como ya vimos, años antes del tiempo de Nahum, los ninivitas que oyeron la predicación de Jonás se habían arrepentido, y Dios perdonó su ciudad. Pero, el arrepentimiento no duró; el pueblo volvió a sus viejos caminos. Muchos países que habían sufrido bajo su yugo opresor habrían de recibir la noticia de la caída de Nínive con estruendoso aplauso. Un mensajero vendrá para traer la noticia (Isa. 52:7) de que el poder de Asiria está quebrado, junto con sus dioses. El pueblo de Dios podrá otra vez adorar en paz (Nah. 1:15). Aunque la ira de Dios es grande, más tierna es su misericordia. Él protege a los que esperan en su bondad. Nahum enseña que Dios cuida a quienes confían en él, pero que perseguirá a sus enemigos con oscuridad (Nah. 1:8). Dios había decidido que el día del juicio de Nínive había llegado. El profeta muestra que Dios tiene gran poder. Toda la creación tiembla ante él. Él no tolera el pecado para siempre, pero es un Salvador para todos los que confían en él. No hay terreno neutral. Estamos de un lado o del otro. “El que no es conmigo, contra mí es”, dijo Jesús (Mat. 12:30).

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Viernes 31 de mayo // Lección 9

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Con infalible exactitud, el Infinito sigue llevando cuenta con las naciones. Mientras ofrece su misericordia, y llama al arrepentimiento, esta cuenta permanece abierta; pero, cuando las cifras llegan a cierta cantidad que Dios ha fijado, el ministerio de su ira comienza. La cuenta se cierra. Cesa la paciencia divina. La misericordia ya no intercede en favor de aquellas naciones” (PR 269). “Frente a los mundos no caídos y al universo celestial, el mundo ha de dar cuenta ante el Juez de toda la Tierra, el mismo a quien han condenado y crucificado. ¡Qué día de ajuste será aquel! Es el gran día de la venganza de Dios. Cristo entonces no estará en el tribunal de Pilato. Pilato y Herodes, y todos los que se burlaron del Señor, lo azotaron, rechazaron y crucificaron, comprenderán entonces qué significa sentir la ira del Cordero. Sus hechos aparecerán ante ellos en su verdadero carácter” (TM 132). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Algunas personas del tiempo de Sofonías hicieron cosas terribles contra Dios y contra sus conciudadanos, mientras otros fueron sencillamente complacientes mientras se desarrollaban esos males. ¿Cuál de estos dos pecados crees que es peor a los ojos de Dios? Justifica tu respuesta. 2. Repasa la pregunta final de la sección del lunes, donde se citan estas palabras: “No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible, como el alma que siente su insignificancia y confía por completo en los méritos del Salvador”. ¿Qué significa confiar “por completo en los méritos del Salvador”? ¿Cómo nos revelan estas palabras la gran verdad de la salvación por solo la fe en Cristo, y por qué esta verdad es tan central en todo lo que creemos? Si no confiamos en sus méritos, ¿en los méritos de quién podemos confiar? 3. ¿Por qué es tan fácil, especialmente para los que viven en abundancia y comodidad, olvidar cuán totalmente dependientes somos de Dios por todo lo que tenemos? ¿Cómo podemos protegernos contra este engaño fatal? 4. Medita en la idea de que Dios canta y se alegra sobre su pueblo. Tendemos a pensar en que nosotros cantamos y nos alegramos en Dios, y en lo que él hizo por nosotros. ¿Qué significa que él cante y se alegre sobre nosotros? ¿Cómo puede ser, considerando el estado más bien patético en el que todos nos encontramos?

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Lección 10: Para el 8 de junio de 2013

¡LAS PRIMERAS COSAS PRIMERO! (HAGEO)

Sábado 1º de junio LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hageo 1; Juan 2:19; Esdras 3:1-6; Mat. 1:23; 12:6; Hageo 2; Lucas 24:13-27.
PARA MEMORIZAR:
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos” (Hag. 2:8).

PENSAMIENTO CLAVE: El mensaje de Hageo es sencillo: ¿Cuáles son nuestras prioridades y por qué es tan importante que sean las correctas?
EL LIBRO DE HAGEO, uno de los más breves de la Biblia, fue escrito en un momento crítico en la vida de Judá. Los exiliados habían regresado de su cautividad en Babilonia casi veinte años antes; no obstante, parecían haber olvidado la razón de su retorno. Dejaron que el Templo de Dios estuviera en ruinas mientras dedicaban sus energías a construir sus propias casas. Por eso, el profeta exhorta a los exiliados retornados a pensar cuidadosamente en su situación. Su mensaje era sencillo y lógico. La gente había trabajado mucho pero había ganado poco. Esto ocurría porque habían equivocado sus prioridades. Necesitaban poner a Dios primero en todo lo que hacían. Como Jesús mismo dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat. 6:33). También hoy, es muy fácil caer en la trampa de la lucha por la existencia y olvidarnos de cuál necesita ser nuestra primera prioridad que, por supuesto, es hacer siempre la voluntad de Dios.

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Domingo 2 de junio // Lección 10

PLANTAN MUCHO, COSECHAN POCO
Lee Hageo 1:1 al 11. ¿Qué sucedía aquí y, más importante, por qué sucedía eso? Aún más importante, ¿cómo podría el mismo principio estarse aplicando hoy nosotros? ¿Cómo podríamos ser culpables de hacer lo mismo?

“Durante más de un año quedó descuidado y casi abandonado el trabajo del Templo. La gente habitaba en sus casas, y se esforzaba por alcanzar prosperidad temporal; pero su situación era deplorable. Por mucho que trabajase, no prosperaba. Los mismos elementos de la naturaleza parecían conspirar contra ella. Debido a que había dejado el Templo asolado, el Señor mandó una sequía que marchitaba sus bienes. Dios les había concedido los frutos del campo y de la huerta, el cereal, el vino y el aceite, como pruebas de su favor; pero, en vista de que habían usado egoístamente estos dones de su bondad, les fueron quitadas las bendiciones” (PR 419, 420). Hageo confrontó a la gente con su situación actual. La inutilidad del trabajo era una de las maldiciones que resultaron de quebrantar el pacto de Dios (Lev. 26:16, 20). Hasta que el pueblo volviera su atención a esta prioridad, no habría prosperidad para ellos. Hageo poseía gran celo por el Templo del Señor y quería que la gente completara su reconstrucción de inmediato. Su deseo iba en contra de la complacencia de quienes no se interesaban por el Templo tanto como se interesaban en su propia comodidad. La gran preocupación de Hageo era el Templo, la de la gente era sus propias casas. Dios usó a Hageo para sacudir los corazones de la gente hacia las preocupaciones de Dios. Él no podía ser honrado mientras su casa estuviera en ruinas. El Templo en Jerusalén simbolizaba la presencia divina entre la humanidad. Era un recordativo visible a todo el mundo de que el Señor soberano es Dios del cielo y de la Tierra. ¿Cómo podía Israel testificar del verdadero Dios cuando el símbolo de ese Dios (ver Juan 2:19; Mat. 26:61) y de todo el plan de salvación estaba en ruinas? Esta actitud hacia el Templo revelaba un problema más profundo: la pérdida del sentido de su misión divina como pueblo remanente de Dios. ¿Ves alguna advertencia aquí para nosotros?

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Lección 10 // Lunes 3 de junio

LA MAYOR PROMESA DE DIOS
Lee Hageo 1:12 al 14. Nota el sentido de unidad de propósito que se observa aquí. ¿Por qué eso era tan importante para que ellos hicieran lo que habían sido llamados a hacer?

Esta vez, los líderes y el pueblo remanente obedecieron instantáneamente el mensaje. Hicieron preparativos, reunieron materiales y reanudaron la obra en el Templo tres semanas más tarde. En otra semana más, levantaron un altar y restauraron la adoración con sacrificios (Esd. 3:1-6). En menos de cinco años, el Templo estaba completado. Si bien el Reino de Dios no puede identificarse con un edificio material, el libro de Hageo es un recordativo de que Dios a veces usa cosas materiales, tales como edificios, para fines espirituales. Si se considera el acatamiento del mensaje profético como una medida del éxito del profeta, entonces Hageo se destaca como uno de los profetas de mayor éxito. Su predicación movió a la gente a la acción. Antes de un mes, se reanudó el trabajo en el Templo, mientras los profetas de Dios aseguraban al pueblo que Dios los ayudaría. Hageo 1:12 al 14 informa de la respuesta de los líderes y el pueblo al mensaje de Hageo. Todos obedecieron a Dios porque reconocieron que él había enviado a Hageo. “Temió el pueblo a Jehová” (vers. 12), y mostró eso al adorarlo y darle la atención debida. Así, Hageo podía ahora entregar una nueva palabra de Dios: “Yo estoy con vosotros” (vers. 13). Tan pronto como la gente decidió obedecer a Dios, los mensajes de reproche se reemplazaron con palabras de ánimo. La seguridad de la presencia de Dios les dio la promesa de todas las demás bendiciones. La afirmación: “Yo estoy con vosotros” retrocede a las promesas del pacto que Dios hizo durante el tiempo de los patriarcas y de Moisés (Gén. 26:3; Éxo. 3:12; Núm. 14:9).

Por supuesto, la mayor manifestación de Dios “con nosotros” es Jesús (ver Isa. 7:14; Mat. 1:23; 28:20). Medita en la idea de Jesús, el Creador y Sustentador del universo, viviendo entre nosotros. ¿Qué nos dice eso acerca de nuestra importancia en el universo, que es tan grande que fácilmente podemos considerarnos como nada, como insignificantes? Trae tus respuestas a la clase el sábado.

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Martes 4 de junio // Lección 10

¡NO TEMÁIS!
Hageo 2:1 al 5 presenta una consecuencia interesante del gran reavivamiento que sucedió en el pueblo de Dios. Cerca de un mes después de reiniciado el trabajo, Dios envió un mensaje animador al remanente que había decidido, sin recursos apropiados, reconstruir la casa de Dios. Hageo les preguntó a los ancianos cómo se comparaba el Templo actual con el anterior al exilio. Claramente, el aspecto en ese momento no era comparable con la gloria anterior. La gente podría haberse desanimado ya que no podían duplicar el esplendor del Templo de Salomón. El profeta animó a la gente a seguir trabajando, porque el Espíritu de Dios estaba con ellos. Invitó a todo el remanente a ser fuerte y a trabajar con diligencia, porque la presencia del omnipotente Dios estaba en su medio. Las palabras de Hageo a los líderes, “¡Sed fuertes! ¡No temáis!”, suenan como las palabras de Dios a Josué después de la muerte de Moisés (Jos. 1:5-9). Cuanto más pequeños eran los recursos de Israel, tanto mayor era su necesidad de tener fe en Dios. El profeta declaró que Dios haría que la gloria posterior de este templo fuera mayor que la anterior. Eso fue cierto solo porque Uno mayor que el Templo estuvo en él (ver Mat. 12:6). La presencia del Espíritu confirmó la continuidad del Reino de Dios en Israel. El Espíritu de Dios, que había guiado a Moisés, a los ancianos y a los profetas con mensajes inspiradores, estaba en medio del remanente. La respuesta piadosa de los líderes y del pueblo testificó de la reforma espiritual que ocurrió. El Espíritu estaba presente al renovarlos y al llevarlos más cerca de Dios. La presencia del Espíritu también les garantizaba abundantes bendiciones. El profeta animó a los miembros de la comunidad a seguir las promesas divinas hasta su cumplimiento. Hageo ministró la Palabra de Dios a la gente que conocía la dureza de la vida y el chasco por esperanzas no cumplidas. Dirigió su atención a Dios, quien es fiel y de quien dependen los ciudadanos responsables de su Reino, que perseveran en el bien hacer, y que encuentran el verdadero significado y propósito de sus vidas.

Un hombre de 35 años que había abandonado su creencia en Dios escribió una nota de suicidio de 1.900 páginas antes de matarse. En su nota, decía: “Cada palabra, cada pensamiento y cada emoción se resume en un problema central: la vida no tiene significado”. ¿De qué manera no es solo nuestra creencia en Dios sino nuestra disposición a obedecerlo lo que da significado a nuestras vidas?

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Lección 10 // Miércoles 5 de junio

EL DESEADO DE TODAS LAS NACIONES
Lee Hageo 2:6 al 9. ¿Qué se promete aquí y cómo hemos de entender su cumplimiento?

Por medio de Hageo, Dios anunció un gran temblor entre las naciones el día de Dios, en que el Templo se llenará con la presencia divina. El profeta llamó a sus contemporáneos a mirar más allá de las presentes adversidades y pobreza, a la gloria futura del Reino de Dios hacia el cual apuntaba el Templo. La principal razón para el esplendor incorporado en el Templo de Jerusalén era hacerlo digno de la presencia de Dios. No obstante, de acuerdo con este texto, Dios estaba dispuesto a habitar la casa menos que gloriosa y posteriormente darle esplendor. La gente no necesitaba preocuparse demasiado por la forma en que podría financiar la reconstrucción del Templo. Todos los tesoros le pertenecen a Dios, quien prometió morar en este Templo nuevo. Dios mismo era el proveedor del esplendor del Templo. “Mientras el pueblo procuraba hacer su parte y obtener una renovación de la gracia de Dios en su corazón y en su vida, le fue dado un mensaje tras otro por medio de Hageo y Zacarías, para asegurarle que su fe tendría rica recompensa y que las palabras de Dios acerca de la gloria futura del Templo, cuyos muros se estaban levantando, no dejarían de cumplirse. En ese mismo edificio se vería, vencido el plazo, al Deseado de todas las gentes como Maestro y Salvador de la humanidad” (PR 423). Dios prometió que el esplendor de ese Templo sería mayor que la gloria del Templo anterior. Sería un tipo diferente de gloria, porque este Templo sería honrado por la presencia de Jesús, en la carne. En realidad, la presencia de Cristo hizo que la gloria del Templo nuevo fuera mayor que la del Templo de Salomón.

Lee Hebreos 8:1 al 5. Cualquiera que haya sido la gloria del Templo terrenal, nunca debemos olvidar que solo fue una sombra, un símbolo del plan de salvación. Piensa en lo que significa, ahora mismo, que Jesús esté ministrando en nuestro favor en el “tabernáculo verdadero”, hecho por Dios, no por el hombre. ¿Cómo podemos aprender a apreciar mejor la importancia del mensaje del Santuario en el plan de salvación?

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Jueves 6 de junio // Lección 10

EL ANILLO DE SELLAR DE DIOS
“En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos” (Hag. 2:23).

El mensaje final de Dios a Hageo fue dado el mismo día que el anterior, para complementarlo (ver Hag. 2:22, 23). Dios advirtió de la venidera destrucción de reinos y naciones durante el día del Juicio de Dios. Pero el mismo día, dijo el profeta, el siervo del Señor realizará la obra de salvación designada por Dios. Esto puede entenderse mejor como cumpliéndose, en forma definitiva y plena, solo en la segunda venida de Cristo y durante todos los eventos que la siguen. El líder político de la Nación está asociado aquí con el glorioso reinado del rey de Israel, David, de quien él era descendiente. Zorobabel era nieto del rey Joaquín y heredero legítimo del trono de David después del exilio babilónico. Sirvió como gobernador de Judá bajo el rey persa Darío el Grande y fue la fuerza motora detrás de la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Josué fue el sumo sacerdote que también ayudó a reconstruir el Templo. El profeta dijo que Zorobabel sería el anillo de sellar de Dios, un objeto que proporcionaba evidencia de autoridad real y de propiedad. Como un rey sellaba documentos legales con un anillo, Dios imprimiría su sello al mundo entero por medio de la obra de su siervo. Aunque el papel clave de Zorobabel en la reconstrucción del Templo nunca debe ser subestimado, no fue en él que se cumplieron todas las promesas que Dios le dio por medio de Hageo. Los escritores inspirados de los evangelios apuntan a la persona y al ministerio de Jesucristo, tanto hijo de David como de Zorobabel, como el cumplimiento final de todas las promesas mesiánicas que se encuentran en la Biblia.

Lee Lucas 24:13 al 17, concentrándote especialmente en las palabras de Cristo a los dos hombres. ¿Qué mensaje importante les da él y de qué manera sus palabras nos muestran la importancia de comprender la profecía del Antiguo Testamento, y por qué es tan relevante para los cristianos aún hoy?

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Lección 10 // Viernes 7 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Pero aun en esa hora sombría había esperanza para los que confiaban en Dios. Los profetas Hageo y Zacarías fueron suscitados para hacer frente a la crisis. En sus testimonios conmovedores, esos mensajeros revelaron al pueblo la causa de sus dificultades. Declararon que la falta de prosperidad temporal se debía a que no se había dado el primer lugar a los intereses de Dios. Si los israelitas hubiesen honrado a Dios, si le hubiesen manifestado el respeto y la cortesía que le debían, haciendo de la edificación de su casa su primer trabajo, lo habrían invitado a estar presente y a bendecirlos” (PR 420). “Al segundo Templo no le fue conferido el honor de ser cubierto con la nube de la gloria de Jehová, pero sí fue honrado con la presencia de Uno en quien habitaba corporalmente la plenitud de la Deidad, de Uno que era Dios mismo manifestado en carne. Cuando el Nazareno enseñó y realizó curaciones en los Atrios Sagrados, se cumplió la profecía gloriosa: él era el ‘Deseado de todas las naciones’, que entraba en su Templo. Por la presencia de Cristo, y solo por ella, la gloria del segundo Templo superó la del primero” (CS 27). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. En la clase, examinen las respuestas que dieron a la pregunta de la sección del lunes, sobre la presencia de Jesús en la Tierra. Piensen en las implicaciones no solo de su presencia sino también de su sacrificio propio por los pecados del mundo. Analicen lo que esto significa para nuestro valor como individuos. Piensen en cuán diferente es el concepto que esto presenta respecto del valor de la humanidad en contraste con los conceptos ateos evolucionistas tan comunes hoy. 2. Isaías habla acerca del orgulloso rey de Babilonia que, en el pináculo de su poder, “hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos” (Isa. 14:16, 17). ¿Cuán diferente es ese temblor de la intervención de Dios como la describe Hageo en el capítulo 2 de su libro? 3. Los antiguos israelitas a menudo fueron desobedientes a los mensajes que proclamaron los profetas de Dios. Prepárate para compartir con los miembros de tu clase algunas maneras en que el pueblo de Dios actual está resistiendo los mensajes que Dios envía a su pueblo. 4. La Biblia es muy clara: el antiguo Templo y su sistema de sacrificios perdió todo valor después de la muerte de Jesús. ¿Qué nos dice Hebreos 8 y 9 acerca de las cosas que Cristo hizo y hace por nosotros, que el Santuario antiguo nunca pudo hacer?

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Lección 11: Para el 15 de junio de 2013

VISIONES DE ESPERANZA (ZACARÍAS)

Sábado 8 de junio LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Zacarías 1, 2; Romanos 15:9-18; Efesios 3:1-8; Zacarías 3, 4; Éxodo 25:31-40; Zacarías 7.
PARA MEMORIZAR:
“En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera” (Zac. 3:10).

PENSAMIENTO CLAVE: Aunque Israel fue castigado por sus pecados, era tiempo de vivir otra vez en una relación con Dios de acuerdo con sus promesas.
EN EL MURO de un viejo castillo de Europa central, una breve inscripción latina dice: “¡Dum spiro, spero! ” Significa, “¡Mientras respire, tengo esperanza!” Este dicho puede resumir el mensaje de Zacarías al pueblo de Dios. Cerca de veinte años después del retorno de la cautividad babilónica, el desánimo reemplazó el entusiasmo anterior entre los que comenzaron a preguntarse si Dios todavía estaba presente entre su pueblo. Zacarías (“Dios recuerda”) comenzó su ministerio profético unos pocos meses después de que Hageo comenzara el suyo (Hag. 1:1; Zac. 1:1). Por visiones proféticas, Zacarías conoció los planes de Dios, presentes y futuros. El eterno Reino de Dios vendría pronto, pero el profeta llamó a los que vivían en su tiempo a servir a Dios ahora. En gran parte del libro les dice cómo habían de hacer precisamente eso. Esta semana, y la próxima, consideraremos lo que Dios nos reveló por medio de Zacarías.

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Lección 11 // Domingo 9 de junio

CONSOLADORAS PALABRAS DE VIDA
Lee Zacarías 1. ¿Cuál es el mensaje esencial aquí? Concéntrate especialmente en Zacarías 1:3. ¿Qué le dice Dios a la gente?

El retorno de los exiliados de Babilonia encendió el gozo en los corazones del pueblo remanente. Pero el retorno también provocó ansiedad. ¿Estarían seguros en su tierra o vendrían otra vez los enemigos para acosarlos? ¿Había Dios perdonado su falta de fidelidad pasada o seguirían con el castigo? ¿Qué tenía reservado el futuro para el pueblo elegido de Dios y para las naciones? En su visión, Zacarías vio a un ángel de Dios moverse para interceder por Judá. Comenzó con la pregunta: “¿Hasta cuándo?” En la Biblia, esta pregunta se usa a menudo como una expresión de la angustia de la gente y su súplica a Dios pidiendo ayuda (Sal. 74:10; Isa. 6:11; Dan. 8:13). La respuesta a la pregunta vino directamente por medio del ángel intérprete, que luego la pasó al profeta. Contenía palabras que prometían la bondad y el consuelo de Dios. A Zacarías se le dijo que proclamara que su Dios estaba muy celoso por Jerusalén (Zac. 1:14). Los celos pueden tener connotaciones negativas, pero en la Biblia también pueden ser una expresión del amor de Dios. Dios amó a su pueblo y esperaba que ellos fueran fieles. En contraste con su amor por Jerusalén, el ángel dijo que Dios estaba enojado con las naciones que habían tratado tan duramente a su pueblo. La plena acusación contra las naciones era que añadieron, a la calamidad de la disciplina divina, el ir demasiado lejos en su trato duro con los cautivos. Zacarías 1:14 reconoció que Dios había estado enojado, pero que prometía devolverles consuelo. Dios comisionó al profeta para que proclamara que su propósito era que volvieran a Jerusalén con compasión. Dios consolaría a Sion (ver Isa. 40:1), mientras que su enojo sería dirigido a sus enemigos. Jerusalén sería restaurada, y otra vez sería la morada de Dios.

Considera de nuevo Zacarías 1:3. ¿Cómo “vuelve” una persona a Dios? ¿De qué maneras es este un llamado a una relación personal restaurada entre Dios y su pueblo? ¿Cómo “volvemos” a Dios cada día, si es que volvemos?

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Lunes 10 de junio // Lección 11

EL SEÑOR VIENE
Lee Zacarías 2. Aquí se registra una visión en la que el profeta ve una Jerusalén renovada, tan llena de gente que sobrepasa las murallas. Eso atraería a incontables gentiles, un pensamiento que debió de haber sonado muy extraño al pueblo. El versículo 10 comienza con un llamado al gozo, seguido por la razón para tal júbilo: la venida personal de Dios para vivir entre su pueblo.

El dramático retorno de Dios para habitar en su casa reconstruida causa alabanza a quienes han regresado del exilio. Sion, la morada del gran Rey, es llamada “hija de Sion”, un término profético de cariño. En vista de su gloriosa perspectiva, Sion es invitada a regocijarse, porque Dios mismo cuidará de su pueblo. Cualquiera que tocare al pueblo de Dios, toca la pupila de su propio ojo (vers. 8). El profeta dijo que, en el día de Jehová, muchas naciones no hebreas vendrán y se unirán al pacto del Señor. El plan original de Dios era que las naciones vecinas vieran cómo el servicio de Israel al verdadero Dios resultaba en bendiciones y prosperidad; así, ellas serían conducidas a unirse al Señor. De esta manera, el remanente de Israel y los creyentes gentiles juntos llegarían a ser un pueblo, en cuyo medio habitaría Dios mismo. Este evento cumpliría la promesa de Dios a Abram y Sarai de que por medio de su posteridad todas las naciones del mundo serían bendecidas (Gén. 12:1-3).
¿Cómo había de cumplirse esta profecía? Rom. 15:9-18; Efe. 3:1-8.

Por medio de la profecía de Zacarías, Dios promete no destruir las naciones sino incluirlas entre el pueblo del Pacto de Dios. El futuro prometido es el resultado de la iniciativa propia de Dios y era el anhelo de muchos profetas bíblicos. Jesucristo comisionó a su iglesia para predicar a todo el mundo las buenas noticias de la salvación que todos pueden encontrar en Jesús, si la aceptan para sí mismos. El apóstol Pablo llamó a este plan de Dios “el misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” (Rom. 16:25).

¿Cómo debería impactar en nuestra vida la comprensión de la universalidad del mensaje evangélico y la idea de que es para toda la humanidad? Es decir, ¿cuánto de nuestra vida, nuestro tiempo y nuestros pensamientos están centrados en alcanzar al mundo con las maravillosas verdades que se nos han dado?

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Lección 11 // Martes 11 de junio

LA DISPOSICIÓN DE DIOS A PERDONAR
Lee Zacarías 3. ¿Cómo se pinta el evangelio aquí?

Tal vez con la excepción de Isaías 53, ninguna porción del Antiguo Testamento revela mejor la maravillosa verdad de la salvación por la fe sola como lo hace Zacarías 3. En esta visión, el sumo sacerdote Josué es probado sobre la base de acusaciones presentadas por Satanás. Las acusaciones contra el sumo sacerdote se aplican, además, a la nación que él representaba. El nombre Josué (también escrito Jeshua, o Jesús) significa “Dios salva” (ver Mat. 1:21). En la Biblia, estar de pie a la derecha es una posición de defensa y protección. El salmista dice: “A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido” (Sal. 16:8; ver también Sal. 44:3). Aquí el acusador está haciendo lo opuesto (Sal. 109:6). Mientras que Josué intercede delante de Dios por su pueblo, Satanás trae acusaciones contra ellos fundadas en su pecaminosidad. El Señor rechaza las acusaciones, recordando al acusador que, en su misericordia, ya ha elegido a Josué. Además, su pueblo ya ha sufrido la medida total del castigo divino. Josué y el pueblo remanente fueron arrancados como un tizón del fuego destructor (Amós 4:11) de la larga cautividad en Babilonia. A la orden del ángel de Jehová, las vestiduras de Josué, que representan los pecados del pueblo, se quitan, y él es limpiado, y se le dan vestidos nuevos de salvación y justicia. Finalmente, se comisiona a Josué para que haga la voluntad de Dios y camine en sus sendas, lo que resultará en bendiciones de Dios. “El sumo sacerdote no puede defenderse a sí mismo ni a su pueblo de las acusaciones de Satanás. [...] En sus andrajos sucios, que simbolizan los pecados del pueblo, que él lleva como su representante, está delante del Ángel, confesando su culpa, aunque señalando su arrepentimiento y humillación, y fiando en la misericordia de un Redentor que perdona el pecado. Con fe, se aferra a las promesas de Dios” (PR 428). Por supuesto, esas promesas incluyen ser cubiertos por la justicia de Cristo.

Imagínate estar delante de Dios en tus propias “ropas sucias” (NVI ). ¿Qué gran esperanza se presenta aquí, y cómo puedes no solo reclamar esa esperanza para ti sino también revelar esa esperanza por medio de una vida santa?

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Miércoles 12 de junio // Lección 11

NO CON FUERZA HUMANA
Lee Zacarías 4. ¿Qué esperanza se presenta al pueblo?

En esta visión, Zacarías ve un candelero alimentado por dos olivos, que se corresponde con el candelabro ubicado en el Lugar Santo del Tabernáculo del desierto (Éxo. 25:31-40). Las siete lámparas están dispuestas alrededor de un gran recipiente que sirve como depósito del aceite. El recipiente, con su abundante suministro de aceite, simboliza la plenitud del poder de Dios por medio de su Espíritu. Las siete lámparas brillan con mucha luz y simbolizan la presencia de Dios, que disipa la oscuridad. Así como el aceite de oliva es conducido al recipiente de aceite encima del candelabro sin ayuda humana, el poder que viene de Dios es constante y suficiente, y no necesita agentes humanos. La visión dada al profeta era que el Templo de Jerusalén pronto sería reedificado. El Espíritu de Dios, no los esfuerzos humanos, garantizaba la terminación de la obra. Este era un mensaje osado, por los obstáculos que enfrentaban los constructores, que parecían tan grandes como un “monte” (vers. 7). Al profeta no se le dice qué representa el candelabro, pero podemos decir que los dos árboles de olivo representan a los dos líderes de Judá, Josué y Zorobabel. La posición de Zorobabel nunca podría compararse con el poder real de David o de Salomón. Desde un punto de vista humano, todos los recursos disponibles eran inadecuados. No obstante, la Palabra de Dios promete que un rey no se salva por el tamaño de su ejército, ni un guerrero por su fortaleza (Sal. 33:16). De este modo, se les dice a los líderes que solo cuando el Espíritu los guía, cada detalle del servicio puede glorificar a Dios. En este pasaje profético, los cristianos recibimos un principio importante para recordar: Dios puede llamarnos a tareas difíciles, pero por la obra de su Espíritu él puede realizar su propósito (ver Fil. 2:13; 4:13). Por el Espíritu, Dios provee el poder para hacer su obra ahora como lo hizo entonces. Esta se realiza no por poder o fuerza humanos, sino por Dios, obrando por medio de aquellos que están abiertos a ser usados por él.

Lee cuidadosamente Zacarías 4:6. ¿Por qué es tan importante recordar nuestra absoluta dependencia de Dios? ¿Qué puede suceder cuando olvidamos que todo lo que tenemos, o que podemos hacer, viene de Dios y de su poder que obra en nosotros?

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Lección 11 // Jueves 13 de junio

MÁS ALLÁ DEL AYUNO
Durante el tercer año del ministerio de Zacarías, una delegación de Bet-el fue a Jerusalén para hacer una pregunta a los sacerdotes y a los profetas (ver Zac. 7:1-3). Cuando estaban en el exilio en Babilonia, el pueblo ayunaba durante el quinto mes, para llorar por la destrucción del Templo (2 Rey. 25:8, 9). Esto era además de los ayunos del cuarto, del séptimo y del décimo mes (Zac. 8:19). En el cuarto mes se recordaba la rotura del muro de Jerusalén (Jer. 39:2). El ayuno del séptimo mes, en el Día de la Expiación, era el único ayuno ordenado por Dios mediante Moisés (ver Lev. 16). Finalmente, en el décimo mes el pueblo lloraba el sitio contra Jerusalén (Jer. 39:1). Como el exilio había concluido y la reconstrucción del Templo casi había terminado, la gente se preguntaba si todavía era necesario ayunar en el mes quinto.
Lee la respuesta que les dio Dios (Zac. 7:8-14). ¿De qué modo se pueden aplicar las palabras a nosotros hoy?

La respuesta de Dios por medio de Zacarías es doble: primero, era necesario que el pueblo de Dios recordara el pasado, a fin de que no lo repitiera. Dios había advertido a los antepasados que él esperaba que viviesen en confianza y obediencia. El exilio era un castigo por su rebelión persistente. Así, el pueblo es emplazado a aprender de sus errores pasados. Segundo, Dios no se deleita en el hambre de la gente. Cuando ayunan y se humillan ante Dios, el arrepentimiento y la humildad necesitan reflejarse en lo que hacen. Ayunar a fin de sentir lástima de sí mismos es una pérdida de tiempo y esfuerzo. Ayunar, entre otras cosas, debe representar la clase de muerte al yo necesaria para poder poner el yo a un lado y salir a ministrar las necesidades de otros. “El espíritu del ayuno y la oración verdaderos es el espíritu que entrega la mente, el corazón y la voluntad a Dios” (CRA 224).

¿Cuáles son algunas maneras en las que podemos hacer que prácticas religiosas válidas, tales como el ayuno y aun la oración, lleguen a ser sustitutos de lo que debería ser la fe cristiana verdadera? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

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Viernes 14 de junio // Lección 11

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Satanás sabe que aquellos que buscan a Dios fervientemente para alcanzar perdón y gracia los obtendrán; por lo tanto, les recuerda sus pecados para desanimarlos. Constantemente busca motivos de queja contra los que procuran obedecer a Dios. Trata de hacer aparecer como corrompido aun su servicio mejor y más aceptable. Mediante estratagemas incontables, y de las más sutiles y crueles, intenta obtener su condenación. “El hombre no puede, por sí mismo, hacer frente a estas acusaciones del enemigo. Con sus ropas manchadas de pecado, confiesa su culpabilidad delante de Dios. Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica eficaz en favor de todos los que mediante el arrepentimiento y la fe le han confiado la guarda de sus almas. Intercede por su causa y vence a su acusador con los poderosos argumentos del Calvario. Su perfecta obediencia a la ley de Dios le ha dado toda potestad en el cielo y en la Tierra, y él solicita a su Padre misericordia y reconciliación para el hombre culpable. Al acusador de sus hijos declara: ‘¡Jehová te reprenda, oh Satanás! Estos son la compra de mi sangre, tizones arrancados del fuego’. Y los que confían en él con fe reciben la consoladora promesa: ‘Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala’ (Zac. 3:4)” (PR 430, 431). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Lee la cita de Elena de White copiada arriba. ¿Cómo nos ayuda a comprender la gran verdad que es la salvación solo por la gracia? En momentos de gran desánimo personal acerca de nuestras propias faltas y limitaciones, ¿cómo podemos obtener consuelo y esperanza de estas palabras? ¿Cómo podemos aprender a hacer de esta maravillosa verdad una fuente de fortaleza que nos ayude para no alejarnos de Dios, con total desesperación, por nuestro propio sentido de indignidad? En su lugar, ¿cómo podemos hacer que esta maravillosa verdad sea la fuente de nuestra determinación de seguir amando a Dios y guardando todos sus mandamientos? 2. Como clase, repasen la pregunta final de la sección del jueves. ¿Por qué es una trampa en la que es tan fácil caer? Al mismo tiempo, ¿qué peligros potenciales hay cuando hacemos de nuestra religión nada más que una clase de servicio social? ¿Cómo llegamos a tener el equilibrio correcto? 3. Por difíciles que sean algunas partes del libro de Zacarías (y algunas partes son difíciles), ¿qué lecciones prácticas acerca de la vida cristiana puedes obtener de él?

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Lección 12: Para el 22 de junio de 2013

EL MEJOR DON DEL CIELO (ZACARÍAS)

Sábado 15 de junio LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Zacarías 8; 9:9; 12:1-10; 13:7-9, 14; Mat. 21:9; Juan 19:37.
PARA MEMORIZAR:
“Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra” (Zac. 9:16).

PENSAMIENTO CLAVE: Zacarías tiene algunas profecías mesiánicas maravillosas que señalan a Jesús y afirman nuestra fe en él.
EN EL CENTRO del mensaje bíblico se encuentra la historia más hermosa que alguna vez se contó, la del Dios creador, quien, en la persona de su Hijo, dejó la gloria del cielo para salvar a la humanidad del pecado y de la muerte. En la segunda mitad de Zacarías hay varias profecías mesiánicas –promesas proféticas del Antiguo Testamento acerca de Jesús–, de aquel que hizo todo por nosotros. Estas promesas específicas se dieron primero al pueblo de Dios que vivía en los peligrosos tiempos de Zacarías a fin de guardarlo concentrado en la promesa de la redención. Aunque el contexto original de estas profecías nunca debería ser ignorado, su importancia tampoco debería ser limitada a cumplimientos pasados. En cambio, consideraremos las maneras en las que se cumplieron en Jesús, cumplimiento que es universal, no local, porque produce un impacto en el destino último del mundo, y no solo en los antiguos Israel y Judá.
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Domingo 16 de junio // Lección 12

“EL MANTO DE UN JUDÍO”
Comenzando con el capítulo 8, el libro de Zacarías da un giro radical. Una serie de mensajes enviados por Dios cuenta el futuro del mundo y el papel del pueblo de Dios en él. Algunos de los pasajes de estos capítulos no son fáciles de comprender, pero el futuro final es claramente positivo.
Lee Zacarías 8. ¿Qué principios puedes aprender de allí que es relevante para nosotros, como adventistas, y el llamado de Dios que recibimos?

El plan de Dios era que Jerusalén volviera a ser un lugar seguro, en el que los ancianos podrían sentarse en las calles llenas de niños juguetones (Zac. 8:4, 5). Para los que habitaban en una ciudad arrasada por conquistadores, la promesa de calles seguras para jóvenes y ancianos sonaba como un sueño. En lugar de permanecer para siempre como una pequeña nación subordinada, el pueblo de Dios debía ser un imán al cual las naciones se acercaran para adorar al Señor, el Rey de toda la tierra (Zac. 14:9). El uso de la expresión “de toda lengua”, en Zacarías 8:23, indica que la profecía preveía un movimiento universal. Como Isaías (Isa. 2) y Miqueas, contemporáneo de Isaías (Miq. 4), Dios le mostró a Zacarías que vendría el día cuando una multitud de personas de muchas ciudades y naciones subiría a Jerusalén a orar y buscar al Señor. La presencia de Dios en Sion se reconocería en general, como lo serían las bendiciones que vendrían sobre quienes lo adoraban. Los informes de los evangelios cuentan que las promesas mesiánicas comenzaron a cumplirse por medio del ministerio de Jesucristo. En una ocasión, por ejemplo, Jesús dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Juan 12:32). La iglesia de Cristo, también llamada “el Israel de Dios” (Gál. 6:16), posee el privilegio, en nuestro tiempo, de tener una parte en esa misión. Hemos de llevar la luz de la salvación a los confines de la Tierra. De ese modo, el pueblo de Dios puede ser una gran bendición para el mundo.

Lee especialmente Zacarías 8:16 y 17. En momentos en que nuestra iglesia está buscando un reavivamiento y una reforma, ¿cómo podemos aprender a evitar las cosas que Dios dice que aborrece?

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Lección 12 // Lunes 17 de junio

EL REY DE PAZ
Lee Zacarías 9:9. ¿Cómo se aplica esto a Jesús en el Nuevo Testamento? Ver Mat. 21:9; Mar. 11:9, 10; Luc. 19:38; Juan 12:13-15.

La entrada triunfal de Jesús consistió en que el futuro Rey entrara a Jerusalén cabalgando sobre un asno. En la Biblia, la alegría y los gritos de gozo se asociaban especialmente con la celebración de Dios como Rey (Sal. 47, 96, 98). Este tierno Gobernante traería justicia, salvación y una paz duradera, y su dominio llegaría hasta los fines de la Tierra. Cuando Jesús entró triunfante sobre un asno en Jerusalén, solo unos días antes de su muerte, un gran número de personas celebró su llegada. Algunos se alegraban esperando que Cristo derrocara el poder de Roma y estableciera el Reino de Dios en Jerusalén. En lugar de permitirse ser el rey de Israel, Jesús murió en la cruz y luego se levantó de su tumba. Sin duda, chasqueó a muchos de sus seguidores, que buscaban a un líder militarista. Lo que ellos querían no era nada en comparación con lo que, en cambio, recibirían por medio de la muerte de Jesús. “Cristo seguía la costumbre de los judíos en cuanto a una entrada real. El animal en el cual cabalgaba era el que montaban los reyes de Israel, y la profecía había predicho que así vendría el Mesías a su reino. No bien se hubo sentado sobre el pollino, cuando una algazara de triunfo hendió el aire. La multitud lo aclamó como Mesías, como su Rey. Jesús aceptaba ahora el homenaje que nunca antes había permitido que se le rindiera, y los discípulos recibieron esto como una prueba de que se realizarían sus gozosas esperanzas y lo verían establecerse en el trono. La multitud estaba convencida de que la hora de su emancipación estaba cerca” (DTG 524).

Mucho se ha escrito acerca de cómo la multitud, cuando las cosas parecían buenas, estaba entusiasmada con Jesús; cuando las cosas no iban bien, sin embargo, muchos de la misma multitud se alejaron de él (y algunos hasta se volvieron abiertamente contra él). ¿Qué podemos aprender de este incidente acerca del peligro de las falsas expectativas? Reclamas una promesa de curación, por ejemplo, o la victoria sobre un pecado, y no ves los resultados que esperabas. ¿Cómo puedes desarrollar una fe que no falle, aun cuando las cosas no salgan como esperabas o como habías pedido en oración que salieran?

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Martes 18 de junio // Lección 12

AL QUE TRASPASARON
Los capítulos 12 al 14 de Zacarías revelan varias cosas que podrían haber ocurrido si Israel hubiese sido fiel a Dios. Primero, el Señor le habría dado la victoria total sobre los poderes del mal y sobre las naciones hostiles que hubieran tratado de oponerse a su plan de salvación (Zac. 12:1-9). Aunque Jerusalén había de ser el instrumento de Dios para este triunfo, la victoria misma habría ocurrido por la intervención del Señor. Al final, el enemigo habría sido derrotado y destruido totalmente. Zacarías 12:10 marca la transición del movimiento desde la liberación física, de lo que habría sucedido si Israel hubiese sido fiel, a la liberación espiritual del pueblo fiel de Dios. Al obtener la victoria, el pueblo de Dios abrazaría a su Señor. El Espíritu divino de gracia y de suplicación sería derramado sobre los dirigentes y el pueblo. Esta obra de convicción del Espíritu resultaría en un arrepentimiento y un reavivamiento espiritual de gran alcance, algo que nuestra iglesia está buscando. Mientras Dios derrama su Espíritu, su pueblo considera a aquel a quien traspasaron y lamenta sobre él como quien lamenta sobre la muerte de un hijo único. La palabra hebrea para “traspasaron” siempre describe algún tipo de violencia física, que generalmente resulta en muerte (Núm 25:8; 1 Sam. 31:4). La intensidad del dolor del pueblo se realza por la percepción de que sus propios pecados causaron la muerte de Jesucristo.
Lee Zacarías 12:10. ¿De qué modo el apóstol Juan conecta este pasaje con la crucifixión de Cristo y su segunda venida? Ver Juan 19:37; Apoc. 1:7.

Es muy interesante que una interpretación tradicional judaica sostiene que este versículo apunta a la experiencia del Mesías. Por supuesto, están en lo correcto: está hablando acerca de Jesús y de su muerte en la cruz (compara con Isaías 53).

“Las escenas del Calvario despiertan la más profunda emoción. Tendrás disculpas si manifiestas entusiasmo por este tema. Que Cristo, tan excelso e inocente, hubiese de sufrir una muerte tan dolorosa y soportar el peso de los pecados del mundo es algo que nuestros pensamientos e imaginaciones no podrán nunca comprender” (TI 2:192). ¿Cómo puede crecer tu aprecio por lo que su muerte significa para ti y por lo que te ofrece?

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Lección 12 // Miércoles 19 de junio

EL BUEN PASTOR
Durante siglos, los lectores de la Biblia, tanto judíos como cristianos, encontraron que el libro de Zacarías tiene numerosas referencias al Mesías y a los tiempos mesiánicos. Por supuesto, los cristianos han comprendido que estos pasajes se aplican a la vida y el ministerio de Jesucristo: el Rey triunfante aunque pacífico (Zac. 9:9), el que fue traspasado (Zac. 12:10), el Pastor que fue herido (Zac. 13:7). En Zacarías 13:7 al 9, se muestra al profeta una escena en la que la espada del juicio de Dios sale contra el Buen Pastor. En una ocasión previa, el profeta vio que se levantaba la espada contra el “pastor inútil” (Zac. 11:17). Pero, en este pasaje, el Buen Pastor es herido, y el rebaño se dispersa. Su muerte resulta una gran prueba para el pueblo de Dios, durante la cual algunos perecen; no obstante, todos los fieles quedan refinados.
Lee Mateo 26:31 y Marcos 14:27. ¿Cómo aplicó Jesús esta profecía a lo que sucedería esa noche? Más importante, ¿qué debe enseñarnos todo este incidente, el de los discípulos que huyeron frente a la adversidad (ver Mat. 26:56; Mar. 14:50)? ¿Qué nos dice acerca de la fidelidad de Dios en contraste con la infidelidad humana?

La imagen de Dios como pastor se encuentra en muchos lugares de la Biblia. Comienza en el libro de Génesis (Gén. 48:15; “el Dios que ha sido mi pastor”, BJ), y termina en Apocalipsis (Apoc. 7:17). Por medio de Ezequiel, Dios reprendió a los pastores irresponsables de su pueblo, y prometió buscar a las ovejas perdidas y cuidar de ellas. Aplicando estas palabras a sí mismo, Jesús declaró que él es el Buen Pastor, que pone su vida por las ovejas (Juan 10:11).

Piensa en las ocasiones en las que has sido infiel a Dios. A pesar de eso, ¿cómo sigue él mostrándote misericordia y gracia? ¿Cuál debe ser tu respuesta a esa misericordia y gracia?

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Jueves 20 de junio // Lección 12

REY DE TODO EL MUNDO
Lee Zacarías 14. ¿Cómo hemos de entender lo que se dice aquí?

En el último capítulo, Zacarías describe un día cuando todas las naciones no arrepentidas se reunirán contra Jerusalén. A último momento, Dios intervendrá y liberará a su pueblo, y establecerá su Reino eterno sobre la Tierra. Después, todos los adversarios serán destruidos y todas las naciones adorarán al único verdadero Dios. El Señor será rey sobre todo el mundo. Habrá un solo Dios y su nombre será exaltado sobre todos los nombres. El gran “YO SOY” expresa todo lo que Dios es y siempre será. Aunque estas cosas debieron haber ocurrido si Israel hubiese sido fiel, todavía se cumplirán, pero en una escala mayor, durante la redención final del pueblo de Dios. Cuando Zacarías anunció la venida del Mesías, no separó su primera venida de su segunda venida. Igual que otros profetas, él vislumbró el reino del Mesías como un futuro glorioso. Solo a la luz de la primera venida de Cristo podemos ahora distinguir entre las dos venidas. Agradecemos todo lo que realizó para nuestra salvación en el Calvario y esperamos con gozo el eterno Reino de Dios (ver Dan. 7:14). Al final de este libro profético, se describe a Jerusalén en su gloria, exaltada, llena de gente y segura. Los salvados de todas las naciones participarán en la adoración del Rey eterno. La ciudad de Jerusalén entera estará llena de la santidad del Templo. Cuando se estudian estas promesas junto con la enseñanza general de la Biblia, llegamos a la conclusión de que su cumplimiento definitivo sucederá en la Nueva Jerusalén, donde el pueblo de Dios de todas partes se reunirá y lo adorará por siempre. Esto ocurrirá solamente después de la segunda venida de Jesús. Los temas de sus alabanzas perpetuas serán el Dios de la salvación, su bondad y su poder, así como lo expresa el famoso Canto del Mar, que concluye: “Jehová reinará eternamente y para siempre” (Éxo. 15:18). Los profetas antiguos y el pueblo fiel del pasado miraron con ansiosa expectativa hacia este evento culminante.

Medita en la redención final que se nos promete: un cielo nuevo y una Tierra nueva sin pecado, muerte, sufrimiento o pérdidas. ¿Qué razones tienes para esta esperanza, y cómo puedes mantenerlas ante ti, especialmente en momentos de dificultades y dolor?

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Lección 12 // Viernes 21 de junio

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “En los días más sombríos de su largo conflicto con el mal, le fueron dadas a la iglesia de Dios revelaciones del propósito eterno de Jehová. Se permitió a sus hijos que mirasen más allá de las pruebas presentes hacia los triunfos futuros, al tiempo cuando, habiendo terminado la lucha, los redimidos entrarán en posesión de la Tierra Prometida. Estas visiones de gloria futura, cuyas escenas fueron descritas por la mano de Dios, deben ser apreciadas por su iglesia hoy, cuando se está acercando rápidamente el fin de la controversia secular y se han de cumplir en toda su plenitud las bendiciones prometidas [...]. “Las naciones de los salvos no conocerán otra ley que la del cielo. Todos constituirán una familia feliz y unida, ataviada con las vestiduras de alabanza y agradecimiento. Al presenciar la escena, las estrellas de la mañana cantarán juntas, y los hijos de los hombres aclamarán de gozo, mientras Dios y Cristo se unirán para proclamar: No habrá más pecado ni muerte” (PR 533, 541). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Por mucho que los seres humanos hayan luchado para mejorar las cosas en nuestro mundo, el mundo sigue empeorando. De acuerdo con la Biblia, solo cuando Cristo retorne y rehaga este mundo, este será el paraíso que tanto anhelamos. Aunque conocemos esta verdad, ¿por qué todavía se nos pide que traigamos a este mundo todo el bienestar, la curación y el solaz que podamos? 2. La sección del jueves señaló el importante hecho de que muchas profecías del Antiguo Testamento acerca de la venida de Jesús parecían referirse a un solo evento, no a dos. ¿Qué nos dice eso acerca de cuán estrechamente vinculadas están la primera y la segunda venidas, en términos del plan de salvación? ¿Por qué esto es así? ¿Por qué sin la primera venida no podría haber segunda; y por qué sin la segunda venida la primera no serviría de nada? 3. Al buscar un reavivamiento y una reforma entre nosotros, ¿qué podemos aprender del estudio de Zacarías que puede ayudarnos, individualmente y como iglesia, a estar preparados para el derramamiento del Espíritu Santo, que es vital para el reavivamiento y la reforma que tan fervientemente necesitamos?

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Lección 13: Para el 29 de junio de 2013

¡PARA QUE NO OLVIDEMOS! (MALAQUÍAS)

Sábado 22 de junio LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Malaquías 1; Levítico 1:1-3; Malaquías 2; Efesios 5:21-33; Malaquías 3; Éxodo 32:32; Malaquías 4.
PARA MEMORIZAR:
“Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos” (Mal. 1:11).

PENSAMIENTO CLAVE: Malaquías enseña el compromiso de Dios con su pueblo y las sagradas responsabilidades de este.
EL NOMBRE MALAQUÍAS significa mi mensajero. No sabemos nada de él excepto lo que vislumbramos en su breve libro, que concluye la sección del Antiguo Testamento llamada Profetas Menores (o El libro de los doce). El mensaje central de Malaquías es que, aunque Dios ha revelado su amor por su pueblo a lo largo de la historia, ese amor hizo que el pueblo debiera ser responsable ante él. Dios esperaba que la nación elegida y sus líderes obedecieran sus mandamientos. Aunque la idolatría abierta parecía haber desaparecido, el pueblo no estaba viviendo a la altura de las expectativas del Pacto (parece que se escribió para los judíos que retornaron de la cautividad babilónica). Aunque simulaban una observancia religiosa, era un formalismo árido, sin una convicción del corazón. ¡Como iglesia, prestemos atención!
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Lección 13 // Domingo 23 de junio

GRANDE ES JEHOVÁ
Lee Malaquías 1. ¿Qué problema está tratando el profeta? ¿Cómo podemos hoy ser tan culpables de la misma actitud que condujo a este reproche?

Malaquías contrasta el amor de Dios por su pueblo con la actitud de los sacerdotes, a quienes acusa del pecado de desprecio del santo nombre de Dios. Cuando realizaban sus deberes en el Templo, estos descendientes de Aarón aceptaban animales cojos, ciegos y enfermos para los sacrificios a Dios. De este modo, el pueblo fue descarriado hasta pensar que los sacrificios no eran importantes. No obstante, Dios había indicado a Aarón y a sus hijos, en el desierto, que los animales para los sacrificios debían ser físicamente perfectos, sin mancha (ver Lev. 1:1-3; 22:19). El profeta, luego, enumera tres razones importantes por las que el pueblo de Dios debía honrar y respetar a Dios. Primera, Dios es el Padre de ellos. Así como un hijo debe honrar a sus padres, el pueblo debe respetar a su Padre celestial. Segunda, Dios es su Amo y Señor. Así como los siervos obedecen a sus amos, el pueblo de Dios debía tratarlo del mismo modo. Tercera, Dios es un gran Rey, y un rey terrenal no aceptaría un animal enfermizo o defectuoso como regalo de uno de sus súbditos. Así, el profeta está preguntando por qué el pueblo presentaría tales animales al Rey de reyes, el que gobierna todo el mundo. Por supuesto, sus acciones eran más ofensivas a la vista de Dios porque todos estos sacrificios señalaban a Jesús, el inmaculado Hijo de Dios (Juan 1:29; 1 Ped. 1:18, 19). Los animales debían ser sin mancha porque Jesús tenía que ser sin mancha para poder ser nuestro sacrificio perfecto. “Para honra y gloria de Dios, su amado Hijo –el Garante, el Sustituto– fue entregado y descendió a las prisiones de la tumba. La tumba nueva lo encerró en sus rocosas cámaras. Si un solo pecado hubiera manchado su carácter, la piedra nunca habría sido quitada de la puerta de la rocosa cámara, y el mundo con su carga de culpabilidad hubiera perecido” (ML 10:385). ¿Sorprende, entonces, que los sacrificios que señalaban a Jesús debieran ser perfectos?

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Lunes 24 de junio // Lección 13

AMAR Y RESPETAR A OTROS
La voz de Dios, que domina el libro de Malaquías, es la voz de un padre amante que suplica a sus hijos. Cuando el pueblo plantea preguntas y presenta sus quejas, él está listo para dialogar con ellos. La mayor parte de los problemas analizados por Dios y su pueblo tienen que ver con unas pocas actitudes básicas.
Lee Malaquías 2. Aunque se tratan numerosos problemas, ¿cuáles prácticas condena Dios especialmente? Ver Mal. 2:13-16.

Aunque todos los judíos reconocían a Dios como Padre y Creador en su adoración, no todos ellos vivían como si Dios fuera el Señor de sus vidas. Malaquías toma el matrimonio como un ejemplo para ilustrar la falta de fidelidad y compromiso mutuos. De acuerdo con la Biblia, el matrimonio es una institución sagrada establecida por Dios. El pueblo de Israel fue advertido contra los casamientos fuera de la fe, porque el hacerlo pondría en riesgo su compromiso con el Señor y caería en la idolatría (ver Jos. 23:12, 13). Dios tuvo la intención de que el matrimonio fuera un compromiso de por vida. En el tiempo de Malaquías, sin embargo, muchos hombres estaban quebrantando sus votos que habían hecho antes, con “la mujer de tu juventud”, como dijo el profeta. Viendo que sus esposas se volvían mayores, los esposos se divorciaban de ellas, y se casaban con mujeres más jóvenes y atrayentes. Por esta razón, Dios dice que él aborrece el divorcio (Mal. 2:16). Esta fuerte declaración revela cuán serio es Dios acerca de los compromisos del matrimonio, que a menudo la gente toma muy livianamente. Las reglas estrictas de la Biblia acerca del divorcio muestran cuán sagrado es el matrimonio. Como el divorcio era legal en Israel (Deut. 24:1-4), algunos hombres no vacilaban en romper sus votos matrimoniales. Hacia el fin del período del Antiguo Testamento, el divorcio parece que había llegado a ser común, algo así como sucede en muchos países hoy. No obstante, en la Biblia, el matrimonio es presentado en forma consistente como un pacto santo ante Dios (Gén. 2:24; Efe. 5:21-23).

Lee Malaquías 2:17. ¿Qué advertencia debe tomarse de estas palabras, especialmente en el contexto de esta lección? ¿O aun en forma más general? ¿Cómo podríamos estar en peligro de abrigar la misma actitud, aun inconscientemente?

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Lección 13 // Martes 25 de junio

EL DIEZMO EN EL GRANERO
Lee Malaquías 3:1 al 10. ¿Qué dice Dios aquí a su pueblo? ¿Qué elementos específicos se encuentran en estos textos, y por qué estarían todos vinculados? Es decir, ¿de qué manera estas cosas están mutuamente relacionadas?

Con estos versículos, Dios declara otra vez el mensaje básico de los Profetas Menores: su amor permanece constante e invariable. En el versículo 7, el llamado de Dios se oye una vez más: “Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros”. El pueblo, entonces, pregunta: “¿En qué hemos de volvernos?” Esta pregunta es similar a la que hay en Miqueas 6:6, acerca de traer sacrificios a Dios. En el caso de Malaquías, sin embargo, se da una respuesta específica y, sorprendentemente, tiene que ver con la cuestión de diezmar, o la falta de hacerlo. De hecho, los acusa de robar lo que le pertenece a Dios. Esto sucedió porque no eran fieles en la devolución de sus diezmos y ofrendas. La costumbre de diezmar, entregar el diez por ciento de los ingresos, se presenta en la Biblia como un recordativo de que Dios es el Dueño de todo y lo que la gente tiene viene de él. El diezmo era usado en Israel para el sostén de los levitas, que ministraban en el Templo. Descuidar la devolución del diezmo es, de acuerdo con Malaquías, lo mismo que robar a Dios. Malaquías 3:10 es uno de los pocos textos de la Escritura en los que Dios desafía a la gente a ponerlo a prueba. En las aguas de Meriba, en el desierto, los hijos de Israel repetidamente “probaron” la paciencia de Dios, algo que había hecho enojar al Señor (Sal. 95:8-11). Sin embargo, aquí Dios está invitando a Israel a ponerlo a prueba. Quiere que ellos vean que pueden confiar en él en este asunto, que, de acuerdo con los textos, es algo de gran importancia espiritual.

¿En qué forma el acto de devolver el diezmo (y de dar ofrendas) te fortalece espiritualmente? En otras palabras, cuando haces trampa con el diezmo, ¿por qué te haces trampa a ti mismo, y no solo a Dios?

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Miércoles 26 de junio // Lección 13

UN ROLLO DE MEMORIA
En Malaquías 3:13 al 18, el pueblo se queja de que Dios no se preocupa por los pecados de la Nación. Los que practicaban el mal y la injusticia parecían escapar sin que los notaran, y así muchos se preguntaban por qué debían servir a Dios y vivir rectamente, cuando el mal parecía quedar sin castigo.
Lee Malaquías 3:14 y 15. ¿Por qué es fácil comprender esa queja?

¿Cómo respondió Dios? (Mal. 3:16-18)

Es fácil en este mundo, donde existe tanta injusticia, preguntarse si alguna vez se hará justicia. Sin embargo, aquí el mensaje es que Dios sabe todas esas cosas y que él recompensará a los que son fieles a él.
La expresión “un rollo (o, un libro) de memoria” se encuentra solo aquí en la Escritura. ¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca de los libros de Dios en los que se registran los nombres y los actos de la gente? Éxo. 32:32; Sal. 139:16; Isa. 4:3; 65:6; Apoc. 20:11-15.

La conclusión es que Dios conoce todas las cosas. Él sabe quiénes son los suyos (2 Tim. 2:19) y quiénes no lo son. Todo lo que podemos hacer, como pecadores, es clamar por su justicia, reclamar sus promesas de perdón y poder, y luego –dependiendo de los méritos de Cristo– morir al yo, y vivir para él y para los demás, sabiendo que al final nuestra única esperanza es su gracia. Si ponemos nuestra esperanza en nosotros mismos, seguramente hemos de quedar chasqueados, de un modo u otro.

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Lección 13 // Jueves 27 de junio

EL SOL DE JUSTICIA
En una ocasión previa, la gente preguntó: “¿Dónde está el Dios de justicia?” (Mal. 2:17). Al comienzo del capítulo 4, se da la solemne seguridad de que un día Dios ejecutará sus juicios sobre el mundo. Como resultado, el orgulloso será destruido junto con el malvado, así como el rastrojo es consumido por el fuego. La paja es la parte de la espiga que no se puede usar, y se quema en solo segundos cuando se la arroja a un horno. En el Día del Señor, el fuego será el agente de destrucción, así como el agua lo fue en los días de Noé.
Lee Malaquías 4. ¿Qué contraste se presenta aquí entre los salvados y los perdidos? Ver también Deut. 30:19, Juan 3:16.

Mientras que la suerte de los malvados se describe en el versículo 1, el versículo 2 se concentra en las bendiciones futuras de los justos. La pregunta: “¿Dónde está el Dios de justicia?” se responde nuevamente, pero esta vez da la seguridad de que vendrá un día cuando el Sol de Justicia se levantará con sanidad en sus alas. El nacimiento del “Sol de Justicia” es una metáfora para el amanecer de un nuevo día que señala una nueva era en la historia de la salvación. Entonces, el mal será destruido para siempre, los salvados gozarán del fruto final de lo que Cristo ha realizado por ellos y el universo quedará eternamente seguro. Malaquías cierra su libro con dos amonestaciones que caracterizan la fe bíblica. La primera es un llamado a recordar la revelación de Dios por medio de Moisés, los primeros cinco libros de la Biblia y el fundamento del Antiguo Testamento. La segunda amonestación habla del cometido profético de Elías. Lleno con el Espíritu Santo, este profeta llamó al pueblo a arrepentirse y regresar a Dios. Aunque Jesús mismo vio a Juan el Bautista como el cumplimiento de esa profecía (Mat. 11:13, 14), también creemos que tiene un cumplimiento al final del tiempo, cuando Dios tendrá un pueblo que sin temor proclamará su mensaje al mundo. “Los que lleven a cabo la obra de preparar el camino para la segunda venida de Cristo están representados por el fiel Elías, del mismo modo en que Juan vino con el Espíritu de Elías para preparar el camino del primer advenimiento de Cristo” (CSS 72).

¿Cómo hemos de cumplir este sagrado cometido? ¿Cuán bien estamos haciendo esta tarea?
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Viernes 28 de junio // Lección 13

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Dios bendice el trabajo de las manos de los hombres, para que ellos le devuelvan la porción que le pertenece. Les da el sol y la lluvia; hace florecer la vegetación; les da salud y capacidad para adquirir recursos. Toda bendición proviene de su mano bondadosa, y él desea que hombres y mujeres manifiesten su gratitud devolviéndole una porción en diezmos y ofrendas, ofrendas de agradecimiento, de buena voluntad y pacíficas. Han de consagrar sus recursos al servicio de él, para que su viña no permanezca árida. Deben estudiar lo que el Señor haría si estuviese en su lugar. Deben llevarle en oración todos los asuntos difíciles. Han de revelar un interés altruista en el fortalecimiento de su obra en todas partes del mundo” (PR 522). PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Medita en la Biblia y el matrimonio. Siendo que el matrimonio es tan sagrado, algo creado por Dios mismo, hay algunos criterios estrictos acerca de lo que bíblicamente se permite para disolverlo. Después de todo, ¿cuán sagrado, cuán importante, sería el matrimonio si se lo pudiera terminar fácilmente? Si pudieras deshacer tu matrimonio por las razones más triviales, entonces el matrimonio mismo no tendría importancia. ¿De qué modo las reglas estrictas contra la finalización del matrimonio demuestran precisamente cuán especial es? 2. Como clase, repasen cuidadosamente Malaquías 2:17. ¿Qué tenemos para decir, como adventistas, acerca de nuestra comprensión del juicio previo al advenimiento, a los que expresan los mismos sentimientos indicados en este versículo? 3. Malaquías 4 habla acerca de la destrucción final de los perdidos. Nada queda. ¿Cómo contrasta esta enseñanza con la idea de un infierno de fuego que arde eternamente? ¿Por qué este contraste entre las dos ideas es un buen ejemplo de la forma en la que la falsa doctrina puede llevar a una falsa comprensión del carácter de Dios? 4. En su clásica obra El gran inquisidor, el gran escritor ruso Fiódor Dostoievski describió la institución de la iglesia, en su tiempo, como que tenía todas las cosas tan bien controladas que ya no necesitaba más a Cristo. ¿Estamos afrontando el mismo peligro hoy? Si es así, ¿cómo? ¿De qué manera podría este peligro ser más sutil de lo que nos damos cuenta?

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