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CARTAS A LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS Introducción Las Cartas de Pablo difieren unas de otras por su extensión y su contenido

, pero todas tienen una capacidad común: la de ser escritos circunstanciales. Fueron enviadas para suplir una acción directa, que la ausencia del Apóstol hacía imposible, y están dirigidas a una comunidad o a una persona determinada. Solamente dos de ellas –las Cartas a los Romanos y a los Efesios– intentan presentar de manera más sistemática una síntesis doctrinal. Si bien son verdaderas cartas, pocas veces tienen un carácter íntimo y familiar, porque generalmente tratan asuntos de interés común y se dirigen a toda la comunidad o a personas constituidas en autoridad. Las Cartas paulinas tienen el valor de un testimonio inmediato sobre la vida, las dificultades y el crecimiento de las comunidades cristianas en el mundo pagano. En ellas se encuentra vívidamente reflejada la excepcional personalidad de Pablo: su fe ardiente, su rica sensibilidad, su temperamento apasionado y combativo, su voluntad siempre tensa, aunque sujeta a desalientos pasajeros y, especialmente, su condición de Apóstol, con toda la fuerza que el lenguaje cristiano ha conferido a esta palabra. Ellas atestiguan también la progresión de su pensamiento, que no alcanzó de inmediato su forma definitiva, sino que se fue desarrollando gradualmente bajo el impulso del Espíritu. A pesar del carácter ocasional de sus escritos, Pablo arroja en cada página una nueva luz sobre el misterio de Cristo y de la Iglesia. De este modo, él creó las fórmulas clásicas de la fe cristiana, asegurando con ello la definitiva autonomía de la Iglesia con respecto al Judaísmo. LAS CARTAS A LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS SON LAS SIGUIENTES: Epístola a los Romanos: Para preparar su visita a los cristianos de Roma, el Apóstol les envió una Carta, donde les exponía más detalladamente los mismos temas que ya había tratado en su Carta a los Gálatas. Pero aquí el tono es diferente. El ardor de la polémica se ha suavizado, y Pablo ha podido completar y matizar su pensamiento y sus expresiones. En una admirable síntesis doctrinal, describe la universalidad del pecado y la obra redentora de Cristo; la función de la Ley de Moisés en el designio salvífico de Dios y la justificación por la fe en Jesucristo; la libertad cristiana, el Bautismo y la nueva Vida en el Espíritu. Además, en esta Carta hay un tema desarrollado con particular amplitud: el de la situación del Pueblo judío en la nueva disposición divina, fundada sobre la fe en Cristo y no sobre las obras de la Ley. La riqueza y la profundidad de su doctrina y la variedad de los temas tratados, han conferido a esta Carta una excepcional importancia dentro del Cristianismo. Primera Epístola a los Corintios: Pablo permaneció allí más de un año y medio, y logró establecer una comunidad entusiasta y fervorosa (Hech. 18. 1-18 ). Pero fue precisamente en Corinto donde alcanzó su punto más crítico la confrontación del Cristianismo naciente con el pensamiento y las costumbres paganas, y apenas Pablo se alejó comenzaron a surgir graves conflictos.

La llegada de Apolo (Hech. 18. 24) y de otros predicadores cristianos que se presentaban como emisarios de Pedro, dividió profundamente a la comunidad, provocando la formación de bandos rivales (1. 11-13). Y SE PRESENTARON PRACTICAS NO ACORDES A LA DOCTRINA CRISTIANA. Advertido de estos abusos, Pablo envió la PRIMERA CARTA A LOS CORINTIOS para restablecer el orden y responder a las consultas que se le habían hecho. Con su mirada penetrante, él va exponiendo grandes temas doctrinales a propósito de varios asuntos de orden práctico, algunos de ellos aparentemente insignificantes. Ningún otro escrito del Nuevo Testamento nos muestra de una manera tan concreta la vida de una comunidad y su situación ante el paganismo. Segunda Epístola a los Corintios: es el más apasionado y polémico. Aunque su decidida intervención, a través de la primera Carta, había restablecido momentáneamente el orden interno de la comunidad, poco después se produjeron nuevos incidentes que reavivaron la crisis. En su forma actual, la llamada "Segunda Carta a los Corintios" da la impresión de ser la recopilación de varios escritos de Pablo, provenientes del dramático y prolongado intercambio epistolar que él mantuvo con la Iglesia de Corinto. De las tres partes que la integran, la primera (caps. 1-7) reproduce probablemente aquella Carta de "reconciliación", mientras que la última (caps. 10-13) sería la que el Apóstol escribió "con gran aflicción y angustia" (2. 4), para hacer recapacitar a la comunidad rebelde y salvaguardar así la unidad de la Iglesia. Epístola a los Gálatas: escrita probablemente en el año 56, es uno de los más espontáneos y vehementes escritos de Pablo. Su tema central es la libertad del cristiano, llamado a recibir la salvación como un don de Dios que se alcanza por la fe en Jesucristo, y no por el sometimiento a las exigencias de la Ley. Para comprenderla debidamente, es conveniente leerla a la luz de la Carta a los Romanos, que fue escrita un tiempo después y vuelve sobre los mismos temas de una manera más completa y sistemática. Epístola a los Efesios: es una contemplación del plan de Dios realizado en Jesucristo y en la Iglesia, con la consiguiente exhortación a llevarlo a la práctica en todos los actos de la vida. Pablo pone de relieve la función "cósmica" de Cristo, su dominio sobre las potestades angélicas y su soberanía sobre todo el universo (1. 20-21). La Iglesia es presentada como instrumento de Cristo en su obra salvífica que se extiende a toda la creación: ella es el Cuerpo y la plenitud de Cristo (1. 22-23), donde judíos y paganos se reúnen para formar un solo Pueblo de Dios (2. 14-18 ); y es también el Templo, que tiene como "piedra angular" al mismo Jesucristo, y que se va edificando por la acción del Espíritu Santo (2. 19-22). Epístola a los Filipenses: Cuando los filipenses se enteraron de que Pablo estaba prisionero –probablemente en Éfeso– se apresuraron a enviarle un nuevo subsidio por medio de un discípulo llamado Epafrodito (4. 18 ). A su regreso, este llevó consigo una Carta, donde Pablo agradece a sus amigos la ayuda recibida, aprovecha para comunicarles algunas noticias personales, y los exhorta a practicar las virtudes cristianas a ejemplo de Cristo. Además, los previene contra cualquier clase de desunión y les pide que se mantengan firmes en la fe, a pesar de la hostilidad de sus enemigos.

27). Para contener la agitación. 1-5). se citaba la autoridad de Pablo. 1-15). era un puerto importante del mar Egeo. la capital de la provincia romana de Macedonia. Otros estaban preocupados. a comienzos del año 51. resultando una carga para sus hermanos.. que los Profetas y los Escritores judíos solían emplear para anunciar la Segunda Epístola a los Tesalonicenses: La primera Carta a los cristianos de Tesalónica fue muy bien recibida. el Apóstol intervino otra vez. bajo la guía del mismo Jesucristo. como también la de la segunda a los Tesalonicenses. Pablo escribió poco después de su llegada a Corinto.debió abandonar la ciudad precipitadamente (Hech. Epístola a los Colosenses: Pablo escribió su CARTA A LOS COLOSENSES. y que ahora ejerce en el cielo una mediación eterna. Primera Epístola a los Tesalonicenses: Tesalónica. desde Atenas (3. en particular. compuesta en su mayor parte de paganos convertidos a la fe. A la vez. cargado de imágenes y símbolos. le están sometidos. la inminencia del acontecimiento. este trajo al Apóstol noticias muy alentadoras: la comunidad se había mantenido firme en la fe y recordaba a Pablo con afecto. Preocupado. Pero su permanencia fue muy breve. que es un texto inestimable para conocer el pensamiento de Pablo acerca de la persona y de la obra redentora de Jesús. La comunidad quedó en medio de la persecución y con una insuficiente formación religiosa. Esta Carta tiene muchos puntos de contacto con la que un tiempo después el Apóstol dirigió a los Efesios. 17. ya . sobre las jerarquías angélicas. Para responder a estas inquietudes. Pablo envió a Timoteo. Nadie puede compararse con él. a los signos que deben precederla. En apoyo de estas afirmaciones. En ella destaca claramente la supremacía absoluta de Cristo sobre todas las cosas y. En ella merece destacarse el himno de 2. Pablo llegó a esa ciudad en el año 50. más que al hecho mismo. durante su segundo viaje misionero. su PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES: la lectura de esta Carta. entre los años 61 y 63. Epístola a los Hebreos: Para exhortar a los cristianos a seguir el camino que conduce de este mundo perecedero al mundo celestial. La comparación con los personajes e instituciones del Antiguo Testamento destaca la suprema grandeza de Cristo y la superioridad de la Nueva Alianza con respecto a la Antigua. y algunos anunciaban. describe el itinerario del nuevo Pueblo de Dios en marcha hacia la Tierra prometida. en nombre del Espíritu.. A su regreso. algunos esperaban con impaciencia la Venida del Señor y se negaban a trabajar. . pero no produjo todos los frutos deseados. El tema central de la SEGUNDA CARTA A LOS TESALONICENSES es nuevamente la Venida del Señor al fin de los tiempos. La preocupación por el retorno de Cristo se hacía más intensa. y todos los poderes. Sin embargo. el autor presenta a Jesucristo como el Sumo Sacerdote que con su muerte selló la Nueva Alianza entre Dios y los hombres.El tono de la CARTA A LOS FILIPENSES es particularmente íntimo y familiar. Allí fundó una comunidad cristiana. pero aquí la atención se dirige. supone una cierta familiaridad con el estilo "apocalíptico". que es "la esperanza de la gloria" (1. 6-11. porque suponían erróneamente que los cristianos que ya habían muerto no iban a estar presentes cuando viniera el Señor. sin excepción.