CHARLA STOP DESAHUCIOS ANDOAIN PONENTE: SALVADOR GONZÁLEZ, Activista Stop desahucios Debagoiena

T

odos hemos visto como el número de desahucios ha ido subiendo de forma exponencial a medida que las consecuencias de esta crisis-estafa se han ido haciendo totalmente visibles.

Ciudadanos y ciudadanas de a pie, seguimos preguntándonos por qué los esfuerzos de aquellos que nos deberían defender, van siempre encaminados a aquellos (entidades y personas) que están arruinando el país. Nos vemos solos e indefensos ante leyes que tan sólo son legales, no son justas. Leyes obsoletas que no se corresponden ni pueden actuar ante las múltiples agresiones que sufrimos a diario y que no se actualizan (ni siquiera se plantean modificaciones que modernicen esas leyes para tener en cuenta aspectos que hoy se dan y cuando se crearon no existían) Una de las más crueles, es la ley hipotecaria. Una ley completamente desfasada que no contempla ninguno de los aspectos reales que sufrimos en la actualidad quienes tenemos la losa de la hipoteca sobre nuestros hombros y sobre la que estamos muy poco informados, porque hasta hace poco, confiábamos en bancos, asesores… supuestos “amigos” que nos han dado una puñalada trapera dolorosa con las hipotecas (y con las preferentes y con más cosas…pero ese es otro tema)

Por ello, personas como Salvador González, “Salva”, se presta a poner en común todos los conocimientos adquiridos en años de lucha por mejorar y defender a la clase trabajadora, a la gente de a pie, a la mayoría de de nosotros, la base social. Y comienza la charla poniendo sobre la mesa dos conceptos fundamentales: 1. LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS 1.1. ARTÍCULO 1 - Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. 2. CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 2.1. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos

Estos dos conceptos son básicos a la hora de realizar un desahucio, puesto que si se dan por hecho ambos preceptos, la persona y/o familia que es desahuciada no entiende cómo su propio gobierno permite que se le expulse de su hogar y de la manera en la que realiza. Nadie quiere ser un moroso per se, todos queremos llegar a un acuerdo porque para nosotros el derecho a tener una vivienda, un hogar, es un derecho inalienable, adquirido, propio. Conocemos la raíz de la crisis, la causa que nos ha llevado a esta estafa que ya venía bien organizada desde décadas anteriores y que no es otra que la mal llamada burbuja inmobiliaria. Si hacemos un poco de historia, la gran mayoría recordamos cómo en tiempos de nuestros padres, abuelos (incluso bisabuelos para los más jóvenes), aquellos que emigraban de las zonas rurales a las ciudades vivían de alquiler. Esta cultura de alquiler no gustaba a los gobernantes, que ya por los años 50-60 empezaron a inculcar la cultura propietaria. La clave la da José Luis Arrese, el primer ministro de vivienda de la Historia, que suelta la máxima que guiará el destino del país: “Queremos un país de propietarios y no de proletarios” Con esa frase de Arrese el primer paso para extender el virus de la especulación ya estaba dado. Los españoles, aunque tengan pocos recursos, comprarán una casa. En 1961 arranca un plan de vivienda masivo. Durante 15 años se edifican casi seis millones de pisos. En Europa, los pobres, tardarán 3 décadas en construir lo mismo. Además, ellos lo hacen para el alquiler. Aquí, no. Aquí se compra. El Régimen atrae la inversión privada con truco: libertad absoluta para la empresa privada. Habrá subvenciones a fondo perdido, materiales libres de impuestos o ventajas tributarias. Las empresas afines controlan los planes urbanísticos. Se legisla al servicio de la especulación. Lluís Bilbao, historiador, nos cuenta como franco facilitaba a las empresas constructoras el negocio con las leyes. La ley del suelo de 1956 y 1975 era una

legislación al servicio de la especulación. Por ejemplo, el régimen podía expropiar terrenos para dárselo a los promotores. Pero la sensibilidad de los tiempos la transmiten mejor los poetas que las leyes. Arrese, hábil con el verbo, suelta la frase que explica el caos: "Primero la vivienda y después, urbanismo". Esos son los polvos, y estos los lodos: Ocharcoaga, Bilbao. 114 bloques de pisos inaugurados por Franco en 1964. En este tiempo han sufrido problemas de toda índole. Cristóbal Ribera, uno de los dueños, habla de humedades, filtraciones y más de 200 viviendas declaradas inhabitables. La publicidad de las promociones no se anda con ambages: sólo se vive una vez, por qué no vivir bien. La única forma de conseguirlo que se nos cuenta es comprando. El país está convencido. La maquinaria se pone en marcha: las instituciones financieras del momento calculan que entre 1975 y el año 2000 hará falta construir en España 14,8 millones de viviendas. Se marca así el camino para eximir al estado de la responsabilidad de garantizar una vivienda. Esto vendría a ser equiparable a la deslocalización de una empresa o a los falsos autónomos. De hecho, éste proceder no pasaría inadvertido para las organizaciones como la ONU, que ya en 2004 y después en 2006, a través de su relator especial de Naciones Unidas sobre vivienda adecuada, Millon Kothari, pusieron de manifiesto la alarmante conclusión de que en España se estaba violando el derecho a una vivienda digna. (Fuentes: canalsolidario.org y elpais.com ) Como en nuestro país los diferentes gobiernos hacían oídos sordos a las señales de alarma, cuando llegó la tan avisada burbuja inmobiliaria, explotándonos ante nuestras narices y golpeando duramente a quienes más expuestos estaban, trabajador@s en situación precaria, desemplead@s, jubilad@s y toda aquella persona y/o familia que perdiera su nivel adquisitivo ya que las hipotecas suponían la gran parte de los ingresos de la familia, por lo que modificar las condiciones laborales, la pérdida de puestos de trabajo, el aumento de los impuestos, los recortes en todo tipo de políticas sociales y sanitarias… hacen que los ciudadan@s lleguemos a plantearnos el utilizar nuestros pocos recursos para comer y alimentar a la familia o para pagar hipotecas infladas y con cláusulas abusivas. Miles de familias comienzan a perder sus hogares de una forma cruel y sin miramientos, sin poder negociar y con mil obstáculos (trampas) para poder mantener su casa. Empezamos a darnos cuenta de que quienes creíamos que eran nuestros amigos (nuestro asesor en el banco de toda la vida) nos ha metido en un pozo sin fondo y que no contentos con echarnos de nuestro hogar, nos sigue quedando la deuda (una deuda que no podemos pagar, porque si pudiéramos estaríamos pagando la hipoteca) y que además viene con la sorpresa añadida de la plusvalía. Todo este caos, esta intolerable falta de humanidad por parte de gobierno y banca, desemboca en el nacimiento de las primeras Plataformas de Afectados por la Hipoteca, en los primeros años de 2000. (Movimiento por una Vivienda Digna en España)

Ya entonces, estos movimientos sociales denunciaban lo que hoy día bien conocemos tod@s: La ley hipotecaria que está en vigor data de 1909, no se ha mejorado y en ella se revelan hechos como el que tengamos que responder con todos nuestros bienes en caso de impago o la gran lucha que actualmente lidera la PAH no hay dación en pago Nuestra confianza en la banca, incrustada en la cultura popular, nos ha llevado a confiar en los bancos, firmando sin saber que decía la letra pequeña, porque ni siquiera los notarios se preocupaban de explicárnosla (se ceñían a leer de carrerilla la documentación, mientras el asesor del banco te decía “no te preocupes que está todo bien”) La responsabilidad compartida entre la banca y el gobierno, que van de la mano en la creación de Políticas de Vivienda (se compraron políticos, se recalificaron terrenos, tasadores que inflaban las hipotecas…). Con unas leyes sumamente laxas en las que no se regulan los precios de las viviendas y que evitaron la creación de parque social (vivienda social), la única salida que nos dejan a l@s ciudadan@s es la de solicitar una hipoteca, que además nos lo vendieron como derecho a tener una hipoteca (que también viene de la inducción en la cultura popular de “tener propietarios que no proletarios”) A fin de entender todo este maremágnum, os recomendamos ver este video “CON TU DINERO”

Estas políticas de vivienda (denunciadas por los movimientos sociales), hicieron que se liberara el crédito, con lo cual bajan los intereses y se aumenta el endeudamiento de las familias al hacer como obligatorio el tener una hipoteca para acceder a una vivienda. Por otro lado, se construyó sin control, haciendo que hubiera una enorme cuota de pisos con los que especular, llevándonos poco a poco a este caos financiero. (Caos donde las deudas se convierten en negocio entre bancos, dado que estas deudas se venden como paquetes financieros con los que los propios bancos especulan) Todo esto nos lleva a los ciudadanos a movernos y a crear plataformas que nos expliquen, que pongan de manifiesto estas malas praxis y las denuncien. Se pone en marcha la ILP de Dación en Pago y varios grupos políticos intentan que la antigua ley de 1909 se modifique. Esta ILP es una ley de mínimos que exige: 1. Paralización de los procesos de ejecución de desahucios 2. Dación en Pago

3. Alquiler social de las viviendas a sus propietarios cuando no puedan pagar la hipoteca (entendiendo como alquiler social que sea el 30% de los ingresos familiares los que vayan destinados al pago del mismo)

Ahora que sabemos más sobre de donde viene esta grave pérdida de derecho a una vivienda digna, muchos nos preguntamos ¿CÓMO FUNCIONA UN PROCESO DE DESAHUCIO? Existen dos vías: 1. VÍA EXTRAJUDICIAL En el caso de la vía extrajudicial, las PAH han peleado duramente con los notarios para que se paralicen subastas por clausulas abusivas o de mala fe (clausula techo o suelo). Esta vía había dejado al descubierto la gran facilidad que tenían los postores para quedarse con el bien subastado.

2. VÍA JUDICIAL 2.1. Con 3 cuotas impagadas la entidad financiera comienza a el envío masivo de cartas, el acoso a través de empresas que gestionan este tipo de cobros 2.2. Envío de un buro fax, que da igual si lo recibes o no, se da por valido solamente por su envío, con lo cual si el buro fax dice que tienes un tiempo x para solucionarlo y tú no lo recibes, se te pasa el plazo y tu derecho a solicitar una renegociación o solución 2.3. La demanda. La entidad financiera toma la iniciativa de reclamar judicialmente el cobro. Se le notifica la demanda al deudor en el domicilio indicado y tiene dos posibilidades: que pague con un plazo previsto en la demanda o que se oponga a la misma. Si no efectúa ninguna de estas dos; se da la siguiente etapa del proceso de desahucio y se pasa a la fase de ejecución propiamente dicha. 2.4. La siguiente etapa del proceso se centra en la subasta de la vivienda. El banco pide al Registro de la Propiedad un certificado de cargas y el inmueble sale a subasta. El valor de la misma se desprende de la tasación efectuada para conceder el préstamo. Esta subasta puede ser pública o privada. El deudor puede pagar las cuotas antes de que se subaste. El día de la subasta, la mejor puja se queda la propiedad. Si no existe puja alguna, el banco se la puede quedar por el 50 o el 60% del valor de la tasación (dependiendo de si se trata de una vivienda habitual o no). 2.5. La última etapa de un proceso de desahucio es el lanzamiento judicial. Una vez efectuado el cambio de nombre de la titularidad, el deudor deja de ser el propietario y se le da un plazo para que abandone la vivienda. 2.6. Algo que poca gente sabe es que al año siguiente de ser desahuciado, la familia recibe otro golpe más. El pago del impuesto de plusvalía en la declaración de la renta

La dación en pago, así como el desahucio y la pérdida de la vivienda tras la correspondiente subasta judicial, presentan unas repercusiones fiscales poco conocidas por la ciudadanía, en general, y por las propias personas que se han quedado sin hogar, en particular. La primera de ellas es la obligación de pagar a los Ayuntamientos el Impuesto de plusvalía. A pesar de su denominación, este

Entonces, ¿QUÉ NOS QUEDA? Legalmente, solicitar la justicia gratuita que nos permita poder defendernos en un juicio. Si nuestros ingresos s no llegan al doble de IPREM* (IPREM 2013 = 532,51€)
* El Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) es un índice empleado en España como referencia para la concesión de ayudas, becas, subvenciones o el subsidio de desempleo desempleo entre otros. Este índice nació en el año 2004 para sustituir al Salario Mínimo Interprofesional como referencia para estas ayudas. De esta forma el IPREM fue creciendo a un ritmo menor que el SMI restringiendo el acceso a las ayudas para las economías familiares iliares más desfavorecidas.

Desde el año 2007 se han realizado ya unos 450.000 procesos de desahucios. 1. Fueron los inmigrantes 2. Fueron los ciudadanos de a pie 3. Ahora también los pequeños autónomos Todo esto trae graves consecuencias. En las familias desahuciadas se crea un sentimiento de desarraigo. Se somete a la gente al terror de no poder alimentar a su familia, por lo que tampoco se facilitan las as cosas a la hora de volver a trabajar, si se encuentra trabajo, dado que la deuda contraída hará que parte de la nómina de esa persona sea embargada, con lo cual se está creando un ejército de gente desempleada que busque trabajar en en B, para no tener embargada su nómina, con lo cual habrá menos cotizantes… cotizantes… la pescadilla que se muerde la cola. Nos queda seguir peleando, continuar con la presión para que se admita la ILP Dación en Pago, no quedarnos en casa, salir a las calles y hacer visible este grave problema.

Las Plataformas estamos abiertas a tod@s tanto para asesorar e informar, como para recibir ideas y colaboración.

LA VIVIENDA ES UN DERECHO NI GENTE SIN CASA, NI CASAS SIN GENTE

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