Sanga Ugu Oopachicla Cómo se hacían las bodoqueras

Resguardo Guanguí - Colombia

Introducción
De las artes de caza, no todos los indígenas utilizan cerbatanas envenenadas. Muchos grupos indígenas envenenan sus flechas o dardos con venenos sacados de plantas, bejucos, raíces, pero son solamente los Embera y Eperara del pacífico colombiano los que han usado las ranas Kokoi para envenenar sus dardos. En Colombia hay 3 especies de Ranitas Kokoi: Una en Risaralda, que utilizan los indígenas Embera Chamí, En Chocó, utilizada por los Embera. La ranita Kokoi dorada del Saija, que utilizaban los indígenas Eperara. ¡Esta ranita es la más venenosa de las 3, y es la rana más venenosa del mundo!
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Como es la más venenosa, los indígenas de Guanguí las capturaban con mucho cuidado, con unas hojas para no tocarlas con la mano, las ponían en una canasta y las iban sacando una por una.

Luego, cogían un dardo y lo untaban en la piel de la rana. ¡El dardo quedaba envenenado! Con una rana podían envenenar 2 o 3 dardos. Las fotos que mostramos ahora fueron tomadas en el resguardo Guanguí entre octubre y noviembre de 1971. Hacer una cerbatana de estas le tardaba a las personas entre 15 días y 2 meses.
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Fabricación de la cerbatana El primer paso es encontrar una buena palma de chonta, de 15 a 18 metros de altura y 25 cm de grueso.

Se tumba la palma con un hacha

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El tronco de la palma se raja con el hacha y se corta en bastones que midan 3 metros.
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Se seleccionan los bastones de mejor calidad, se recortan las puntas y se van preparando.
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Luego se eligen 2 buenos pedazos para hacer la bodoquera y se llevan para la casa.

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Allá en la casa, se les da la forma con un machete y luego se les hace un surco en el centro, que será el tubo donde ponemos los dardos.
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Luego pintamos la bodoquera con una tintura sacada de una planta, para saber donde debemos tallar en el centro, y darle forma al tubo que queda en medio de ambos trozos de chonta. Se hace una línea recta que pasa por el medio, ambos pedazos de chonta deben ser iguales para hacer que la cerbatana sea más precisa y tenga mejor calidad.

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Con un cincel se va tallando el interior de la chonta, haciendo un surco, por donde van a pasar los dardos cuando esté completada la cerbatana.

Este trabajo tenemos que hacerlo con mucho cuidado, y tallar esta chonta les tomaba a nuestros ancestros mucho tiempo, ¡hasta más de una semana!

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Con una cuchilla de metal se pulen los bordes del interior y se hace lisa, quitando las astillas y dejándola suave. También se alisa el surco del centro.

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Cuando se han pulido los bordes y se hace el surco de en medio de los dos pedazos de la bodoquera, lo lijamos con la arena húmeda del río. Así, le quitamos las astillas y permite que cuando se junten, queden bien pegadas.

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Los dos pedazos deben encajar perfectamente, también deben quedar bien lijados para que la cerbatana funcione bien. Se miden hasta que parezca un tubo de manguera.
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El siguiente paso es pegar y amarrar los dos pedazos de la bodoquera. El pegante se saca de la resina de un árbol, de la misma resina que se usa para arreglar las canoas. Esta resina se calienta al fuego y al derretirse se derrama en los bordes de los dos pedazos, para unirlos con mucho cuidado...
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Después de pegarla, la bodoquera se amarra con unas lianas alrededor. La corteza de un árbol se deja un día sumergida en agua para hacerla más flexible y evitar que se raje. Con esa corteza se cubre toda la bodoquera.
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La bodoquera queda suspendida en el aire y se envuelve con fibra vegetal.

La corteza se recorta y pule con un machete, se corta a lo largo con un cuchillo en hilos de 1 cm o menos. Esto se enrolla alrededor de la bodoquera como una protección y para apretarla, comenzando desde la punta hasta cubrirla completamente a 1 cm de distancia.

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Se le da vueltas para evitar que se suelte. Cuando se ha cubierto toda la bodoquera hacia abajo, se le da otra vuelta hacia arriba. La idea es dejarla bien amarrada. Al final se hace la boquilla de la cerbatana, se le dan vueltas para poner los labios y soplar los dardos con veneno.

También se hace un palo delgado para limpiar el interior de la bodoquera.

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Una guadua de 25 cm por 7.5 cm contiene los dardos.

La guadua en la selva se corta cerca a la base, cerca del suelo, para que tenga mayor resistencia.

Se le hace la cubierta al tarro y abren huecos para amarrarlo a la cintura.

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Dos cáscaras de frutas se amarran alrededor de la guadua, y se rellenan con una fibra parecida al algodón que más adelante se utiliza para realizar los dardos.

Los dardos, de 20 cm, se hacen de la misma palma de chonta. Son cortados y afilados con un cuchillo. Alrededor de cada dardo se tallan círculos cada 2 cm para que puedan cargar el veneno.
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Así fabricaban las cerbatanas los indígenas eperara del Cauca. Es una tradición que sobrevivió durante muchos años, y permitía que los mayores les enseñaran cosas útiles a los niños y niñas que vivían cerca del río. Se muestra la sabiduría de los pueblos indígenas, y cómo manejaban el mundo que los rodeaba con equilibrio y respeto. Es muy importante no dejar morir las tradiciones, y enseñar a los jóvenes que la cultura de nuestros antepasados todavía está viva.

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