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4 de abril… y tres años sin la madre

¡Parece mentira cómo pasa el tiempo con su ritmo inexorable! Hace tres años se fue nuestra MADRE: se marchó sin retorno, se murió para siempre, desapareció de nuestros ojos de hijos, hermanos y parientes; su ausencia produjo un gran vacío de familia, un hueco imposible de llenar; desajustó nuestros esquemas de convivencia y mis afectos personales se fueron al borde del precipicio. Sin embargo ¡cosa extraña!, la fecha del triple aniversario ha pasado de largo, sin lágrimas, recuerdos ni suspiros: como una jornada más entre actividades diarias y rutinas sin importancia. No sé qué opinar de este lapsus si lo comparo con esos abriles de los años dos mil once y doce: es el primer gran aniversario traído al recordatorio cuatro días después del aciago cuatro de abril; lo descubrí al repasar rutinariamente la agenda del año anterior. El tiempo juega su papel y mi memoria no es una excepción; además, mis sentimientos no son una excepción, y mi creatividad literaria, ante la madre ausente, también comienza a chirriar más de la cuenta, un poco en la línea de lo habitual entre el común de los mortales. Estos días no los siento como fue hace dos abriles; menos aún si lo comparo con el primer aniversario, y no digamos nada frente al día grande y terrible de la despedida en la colina de San Miguel... No quiero, no me gusta olvidarla, pero alguien se encarga de hacerlo por mí. Así es la vida humana: las personas vamos quedando petrificadas en las orillas de los senderos o caminos, de los ríos, playas o carreteras… y el mundo sigue adelante como si nadie importara, como si nada hubiera sucedido; bastante tiene con sus dolores y esperanzas, con sus proyectos y fracasos, con su futuro incierto en presente improbable. Desde luego, no queda mucho tiempo entre los seres vivos para los seres muertos que van quedando atrás convertidos en recuerdos cada vez más lejanos. Pero nuestra madre es nuestra madre, y mi amatxo es la mía, la única madre, irrepetible y especial: no es la Madre de Dios, pero tampoco es la madre de un cualquiera; es mi madre, la única posible, real, tangible, pero ahora ausente: eso lo escribiré siempre con letras de orgullo y eternidad… Que otros lloren, escriban, canten, hablen o se olviden olímpicamente de sus madres; de TEÓFANA me encargo yo. Madre sólo existe una y la nuestra, la mía, es tan singular, vive tan adentro de mis entrañas que el maldito tiempo no podrá contra ella, del todo al menos. Seguiré escribiendo su nombre, echaré mano a las anécdotas, historias o curiosidades; sus rasgos se irán plasmando aquí y allá, nunca faltarán alabanzas a su entrega generosa como madre; además, ¿quién me impedirá agradecerle, como hijo agradecido, durante todos los días, meses y años que me resten de existencia sobre esta jodida tierra de vida, amor y muerte?

por nuestra amatxo. aún sigo trabajando en el proyecto de un mundo mejor. ¡¡Qué Dios te bendiga a lo largo y ancho de ese cielo infinito donde habitan tus reclamos de eternidad!! “Tres años y cuatro días duelen una eternidad: cuando te busco y no estás. pasados cuatro días del “tercer aniversario de su partida”. mi estrella en el firmamento y la fuente de donde bebo amores y recuerdos sin fin. soy y existo... ella es mi ídolo a imitar.TEÓFANA es mi madre. sueño y escribo! Por ti. por ella lucho. La quiero y la amo mucho más. muchísimo mejor que cuando aún respiraba por sus cansados pulmones. Madre. ¿Qué digo?... Y hoy. por haber hecho de mí lo que soy y he sido. de su muerte. amatxo mía. madre de mi soledad. desde ella soy hombre de fe. ente con muchas dudas y hombre de bien. sin lágrimas ya la recuerdo. nuestra AMATXO: un orgullo para mí ser hijo de tus entrañas y admirador de tu figura. el respeto. la exalto y alabo con más entusiasmo que en los días renqueantes de su pequeño cuerpo arrastrando sus huesos descalcificados y su memoria hecha añicos.” 8 – jorraila . además. ¡Gracias. TEÓFANA. en la lejanía de su tumba y desde la distancia de tres años y cuatro días de su muerte.. trabajo y aguanto con paciencia. a tres años y cuatro días de su deceso irreparable. MADRE.2013-04-08 Kankintú Astelehena xabierpatxigoikoetxeavillanueva . pero no. por ella pienso. el amor y el agradecimiento de años atrás. por lo que pienso. de su ausencia definitiva. hasta las peores figuras femeninas quedan reconciliadas para siempre en la figura de mi madre. su figura de mujer y madre me reconcilia para siempre con todas las mujeres y madres del mundo entero: con las buenas y con las que han destrozado mi equilibrio existencial.. Muchísimas declaraciones y actos retóricos podría subscribir en su nombre...Por ella. sólo me atrevo a decir: . fantaseo e imagino. pero con el cariño. oh madre. de nuestra amatxo.

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