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EL HÉROE SUMISO

SEXUALIDAD
Y

LIBERTAD

EN

EL

AMANTE LESBIANO DE JOSÉ

LUIS SAMPEDRO

PATRICIA GALLEGO BECERRA JUAN A. CUADRA PÉREZ

ÚLTIMAS CORRIENTES

DE LA

LITERATURA ESPAÑOLA

3º FILOLOGÍA HISPÁNICA CURSO 2001-2002

UNIVERSIDAD

DE

MÁLAGA

JUNIO, 2002
ESTE
TRABAJO ESTÁ SUJETO A UNA LICENCIA

CREATIVE COMMONS ATRIBUCIÓN-NOCOMERCIAL-SINDERIVADAS 3.0 UNPORTED

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

INTRODUCCIÓN
Dentro de la perspectiva literaria actual, y a pesar de encontrarnos ya en el siglo XXI, el tema de la sexualidad sigue siendo desgraciadamente tabú. Y cuando decimos sexualidad no nos referimos a la presencia de imágenes sexuales en las novelas, ya que el sexo es casi omnipresente en nuestros días en todos los medios de difusión, sino a un concepto amplio de sexualidad, entendida como crecimiento y desarrollo personal, como parte integrante del ser humano. En este desierto que sólo presenta erotismo (o directamente pornografía) y castidad, José Luis Sampedro se convierte en un oasis salvador. En todas sus obras la persona no va desligada de la sexualidad, como nos quieren hacer creer, sino que vive y crece con y mediante ella, como sucede en realidad. Y dentro de este remanso de salvación, El amante lesbiano es el punto de referencia último y necesario, ya que en él encontramos prácticamente un manifiesto a esa sexualidad vital y libre que construye a la persona. Sin embargo, no es fácil acercarse a una obra desde esta perspectiva. La crítica tradicional, surgida en un entorno y una época sexualmente aséptica, por no decir represiva, hace imposible alcanzar la profundidad simbólica de una obra como esta. Eso ha hecho necesario que en nuestra aproximación nos internemos en los caminos que rodean la crítica psicoanalítica, y que acudamos directamente a las fuentes del pensamiento de Sampedro para tratar así de arrojar luz sobre su texto, interpretándolo no solamente desde el resultado sino desde la materia prima que le da sustancia. Por ello, nuestro trabajo ha adoptado una disposición doble: en primer lugar nos ocuparemos de la visión más tradicional y formal de la obra, atendiendo a su composición, división y estructura, presentando antes una panorámica del autor (que aquí se verá que es más que necesaria); la segunda parte tratará de ser un viaje más profundo, a las simas de donde parte la inspiración y a los mensajes que escapan a través del texto, polarizados en la filosofía de Rumí y la importancia del mito de Edipo. Finalmente, y a modo de excurso

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globalizador, no hemos podido evitar realizar un pequeño estudio comparativo entre la obra que nos ocupa y la trilogía de Los Círculos del Tiempo, del mismo autor, digresión que pretendemos sirva para confirmar aún más nuestra visión de El amante lesbiano como una concreción última de toda la obra de Sampedro. La primera parte estará a cargo de Patricia Gallego, por su mayor conocimiento de la vida de Sampedro, mientras que la segunda correrá a cargo de Juan Cuadra, más versado en lidiar con conceptos psicoanalíticos.

PARTE I: LA OBRA,

SU

AUTOR,

SU

MUNDO
por Patricia Gallego Becerra

EL AUTOR

EN EL

MUNDO

José Luis Sampedro nace en Barcelona en 1917 en un ambiente familiar sumamente variado, ya que sus padres y abuelos nacieron en distintas partes del mundo, aportando así un amplio abanico de culturas que le enriquecerán desde pequeño. Con tan sólo un año de vida la familia se trasladará a Tánger donde residirá hasta los trece años. Este hecho contribuirá en gran medida a que la mentalidad de Sampedro sea muy abierta y sepa respetar a todas las religiones y culturas ya que en Tánger había tanto cristianos como musulmanes y judíos. En Tánger irá al colegio del Sagrado Corazón en el que recibirá una educación católica de mano de los padres franciscanos. Esta influencia y enseñanza católica le repercutirá negativamente por su condición de represiva, pero Sampedro sabrá años más tarde darse cuenta y dejar constancia en sus libros de lo positivo y lo negativo de la religión. En Tánger nacerán sus dos hermanos, Carlos y Carmen. En los años cuarenta, ya en Madrid, estudiará Ciencias Económicas,

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llegando a publicar varios libros de economía. Paralelamente a esto desarrollará su vocación como novelista. Sus primeras obras publicadas serán La estatua de Adolfo Espejo , La sombra de los días y El río que nos lleva. Pero el reconocimiento como novelista no le llegará hasta la vejez, en 1980, con La sonrisa etrusca, su obra más leída. La siguiente obra que verá la luz será Octubre, Octubre, una extensa novela que le ocuparía veinte años escribir y que él mismo ha calificado como su “testamento vital”. Luego vendrán La vieja sirena y Real Sitio, que son las otras dos obras más importantes de Sampedro y que formarán junto a Octubre, Octubre una trilogía llamada Los Círculos del Tiempo. Las obras de esta trilogía no están unidas temáticamente ni tienen los mismos personajes, ni otros rasgos característicos de las trilogías. José Luis Sampedro las considera trilogía a un nivel más profundo, en un sentido vital. En el año 1995 escribirá un relato acerca de su estancia en un hospital de Nueva York. Será Monte Sinaí, tras el cual declaró que no publicaría nada más. Pero en el año 2000 nos encontramos con El amante lesbiano, a los ochenta y tres años de edad. En esta obra retomará temas e ideas esbozadas en libros anteriores y las concretará transformándolas en el motor de esta novela. Podría considerarse como epílogo o colofón a toda su producción literaria, puesto que tras leer el resto de sus obras, sobretodo la Los Círculos del Tiempo , comprendemos que Sampedro escribe para dejar constancia de su vida y de un conjunto de creencias y experiencias vitales que desea que la gente conozca. El amante lesbiano es la pieza que completa el puzzle de su obra. En ella se exponen una serie de teorías y de hechos que Sampedro no podía dejar de plasmar en el papel.

EL AUTOR

EN SU

MUNDO

Son múltiples los elementos autobiográficos que aparecen a lo largo de
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

la obra. Este rasgo hace que sea un libro muy

personal y cercano al

autor. Podemos hallar elementos de la vida de José Luis Sampedro en otras obras (Octubre, Octubre), pero en El amante lesbiano es mucho más frecuente encontrar referencias del autor. De su biografía 1 y la más amplia entrevista2 que se le ha realizado a Sampedro, podemos extraer muchos datos que veremos reflejados a lo largo de las páginas de este libro. Nuestro protagonista, Mario, es un hombre anciano, al igual que Sampedro, que contaba con ochenta y tres años cuando escribió la obra. Mario tiene la oportunidad de verse completamente realizado en la vida justo antes de morir, o más bien entre la vida y la muerte. Podría decirse, arriesgándonos a equivocarnos, que Sampedro escribe la historia que le hubiera gustado vivir en cierto modo, o quizás, y sería otra teoría, refleja su propia experiencia al final de su vida, pero más plásticamente para que sea más fácil de entender. Aparecen lugares en común ya que José Luis Sampedro vivió un tiempo en Tánger y conocía bien la cultura árabe. Del mismo modo, Mario también tenía vinculación con esta cultura puesto que vivió en Argelia y su padre y su tío conocían bien todo lo relacionado con lo árabe y lo rifeño. Es también destacable la fascinación de Sampedro por el sufismo 3. En varias ocasiones, Mario, nos deja patente su amor por los objetos. La devoción por todo aquello que perteneció al pasado, a su familia o a él mismo, y que al verlo le provoca nostalgia, ternura, añoranza de lo pasado. Por ejemplo la caja de postales de Mario fue un gran hallazgo: Sampedro se ocupa de relatarnos varias páginas sobre las postales y todo lo que significan para él:
Contemplo reverente las postales como se manejan objetos sagrados, o con la

1 Página web oficial de José Luis Sampedro http:\\www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro.home.htm 2 3 Gloria Palacios, José Luis Sampedro. La escritura necesaria, Siruela, Madrid, 1996. El sufismo es un tema de enorme presencia y trascendencia en la obra de José Luis Sampedro en general y en El amante lesbiano en particular, por lo que se le dedicará un apartado propio más adelante, POR LA SENDA DE RUMÍ. 4

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano precaución para tratar a los muy peligrosos[…]4

Nuestro autor también nos declara ser amante de los objetos e incluso ser supersticioso respecto a llevar unos u otros encima. Tendrá cajas llenas de cosas para él muy valiosas aunque no lo sean en precio. Mario tratará con sumo cuidado y cariño cada cosa que encuentra en el escritorio de su padre, los zapatos de la madre y cada prenda que Farida le proporciona. No se tratará de materialismo sino de devoción y sentimientos provocados por lo que estos objetos significan para él, lo que le sugieren.

ESTRUCTURA INTERNA
y “El Suceso”.

Y

EXTERNA: VIVENCIA

Y

SUCESO

La estructura externa de la obra consta de dos partes: “La Vivencia” Mientras la primera ocupa más o menos las doscientas cincuenta primeras páginas, “La Vivencia” sólo ocupa las tres últimas. Esta descompensación no está así por azar, sino que posee un significado, el cual se explica atendiendo a la estructura interna. “La Vivencia” contiene desde la llegada de Mario a Las Afueras, pasando por los encuentros con personas de su pasado, hasta la iniciación con Farida que le llevará a la plenitud vital. “El Suceso” nos lleva , al lugar y momento que Mario comenta al inicio de la obra:
[...] el electro resultó como siempre. El doctor Navarro me dejó tranquilo [...]Bajé en el ascensor. El pavimento siempre resbaladizo [...]Pero después, nada: un vacío [...]

En “El Suceso”, Mario ha muerto cuando salía de la consulta de su médico; habla el conserje del edificio y dice que antes de morir dijo “¡Mamá! ¡Sí!” que es justamente lo último que dijo al final de “La Vivencia”. Por lo tanto, Sampedro, deja patente que lo importante de estos hechos, lo relevante de su obra, es “La Vivencia”, el éxito de Mario en la vida justo en el momento de la muerte. Es la idea de que no importa cuándo ocurra, lo importante es que ocurre. Se podría decir que nunca es
4 Todas las citas de obras de José Luis Sampedro aquí presentadas corresponden a la edición de El amante lesbiano de Círculo de Lectores (ver Bibliografía), por que para mayor comodidad no volveremos a señalarlo. Debe suponerse que todas las citas que aparezcan sin referencia bibliográfica pertenecen a dicha obra. 5

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

demasiado tarde para corregir lo errores y realizarse en la vida, en este caso a través del sexo. La última frase del libro recoge muy bien la idea: “Un suceso como tantos”. Volviendo a la estructura interna de la obra habría que desarrollar un poco más los acontecimientos de “La Vivencia”. Tras encontrarse en Las Afueras, Mario va reconociendo lugares de su pasado y en ellos se le van apareciendo sus familiares en forma de aparición aunque puede tocarlos. Estos familiares le van haciendo una serie de revelaciones que desencadenarán un gran cambio en él. Primero se encuentra con su madre, que le hará recordar a gente, lugares y actitudes del pasado, como por ejemplo que permaneció con pantalones cortos durante más tiempo que otros jóvenes y que esto no ayudó a hacerse un hombre tan pronto como él hubiera querido. Este dato es importante puesto que su madre siempre esperó de él una hombría que él no podía ofrecerle. Esto se convirtió en la frustración que le persiguió durante toda su vida. Además de todo esto la madre le da a entender algo muy esperanzador cuando Mario dice «Pues aquí me tienes, mamá. Pero no imagino para qué. Nuestra vida ya está hecha» , y la madre le responde « ¿Tú crees? Para algo estaremos aquí”». La siguiente persona con la que se encuentra es su tía Luisa. Mario sentía una gran devoción hacia ella, un gran apasionamiento, pero “ajeno a la carne”, según el mismo Mario. Con su tía Luisa charla acerca de las parejas y la relación existente entre los sexos. Mario le da a entender que quizá si él hubiera sido mayor podían haber estado juntos, pero su tía le responde así:
[...] ahora no puedes equivocarte. Ya has pasado por lo que era emparejarse. Éramos iguales, del mismo género débil: Sumisos. Igual que tu padre, por eso me llevaba yo también con él [...] sólo para hacer música, no para vivir juntos. Como tú y yo: ambos necesitamos el complementario, el dominante, el que nos hace darnos a él o a ella, entregarnos de pies y manos.

Estas palabras empiezan a introducir a Mario dentro del contexto en el que se encuentra. Empieza a entender para qué está ahí y cuál es la

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finalidad, aunque no será hasta mucho más adelante, junto a Farida , cuando comprenda y acepte todo lo que le está ocurriendo. Seguidamente se le aparecerá su tío Juan, el cual le aclarará cuestiones en relación con su tía Luisa y su tormentoso –en aparienciamatrimonio. Juan le explicará a Mario cómo a pesar de lo mal que fue tratada Luisa por su marido, ella era feliz, y ambos se querían. Esto le ayudará a entender un poco más el concepto de «sumisión». Luego será el turno de alguien muy especial : su dios interior. Charlará con él sobre temas teológicos. Se le aparece en forma de hombre:
Aspecto de señor bondadoso, pero no blando, actitud de haber vivido y estar de vuelta, aire reposado pero ojos sabios y muy vivos [...]traje convencional, con corbata muy discreta [...]

Pero más tarde y conforme a los cambios que se van produciendo en Mario, se aparecerá en forma de mujer. El encuentro más relevante será el de Farida, una mujer que conoció siendo joven. Ella y su marido eran conocidos de su padre y él tuvo algunos encuentros con ella en la adolescencia que lo marcaron aun sin saberlo él. Con ella empezará su Iniciación. Farida lo someterá a la Ipsoterapia5 e irá poco a poco comprendiéndose y aceptándose a sí mismo como lesbiana, tras definir su preferencia, género y posición (dominante/sumiso). Ciñéndonos a un orden estructural de la obra, hay que señalar dentro de este encuentro con Farida una subdivisión. Estará compuesta por los distintos estadios de la iniciación de Mario, introducido cada uno por un ritual, correspondientes a los Sacramentos de la Iglesia Católica. «La Vivencia» culminará con la realización de Mario y la reconciliación plena con su madre, junto a la superación del problema de Farida, gracias al propio Mario.

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«Tendría que haber maestros de vida [...] no para enseñar a ser como todos, ser cada uno diferente [...] Eso es la Ipsoterapia. Enseñar a volar con alas propias».

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

PERSONAJES
En el amante lesbiano encontramos una clara distinción entre personajes principales y personajes de menor relevancia. El único personaje con plena entidad es Mario, el protagonista, y el segundo con mayor presencia es el de Farida. El resto son apariciones, a un nivel secundario. En estos últimos incluiremos a su madre, a su padre, a la tía Luisa, al tío Juan y a su dios interior. Mario es nuestro protagonista, es un hombre anciano que no ha logrado ser feliz plenamente, ni siquiera ha vivido su verdadera vida, más bien es como si hubiera vivido la de otro. Fue dando todos los pasos equivocados, por no aceptarse él mismo, y no aceptarlo los demás. Desde pequeño su madre esperó de él algo que nunca conseguiría: que fuera un hombre en todos los sentidos. Mario se casó y su matrimonio fue un fracaso, un engaño puesto que él no se sentía atraído por su mujer, la cual esperaba una masculinidad o virilidad que Mario no podía ofrecerle: nunca logró mantener relaciones sexuales con su mujer, era impotente hacia ella. Gracias a Farida, comprenderá que era sumiso, no dominante, que su sexo era masculino, su preferencia femenina, pero su género femenino. Esto sólo pudo desarrollarlo junto a una persona como Farida, que ejercía de dominante con él, así su impotencia desapareció y pudo sentirse tranquilo y feliz consigo mismo. El personaje de Mario es una víctima producto de la represión de la sociedad y de la educación dada por su madre. Sampedro no narra la vida de Mario, el libro comienza en el interregno de la vida y la muerte, es el epílogo de la vida de Mario. Lo que conocemos de todo lo pasado es a través de los recuerdos que tiene. Mientras vivió, nuestro protagonista fue todo lo contrario al héroe: fue la víctima. No encontraba su lugar en el mundo y se sentía fracasado y decepcionado con todo. Pero en las páginas de esta obra, Mario se va convirtiendo en el héroe, en el protagonista de su propia vida, se convierte en el «héroe sumiso» 6. Sufre
6 Ver al respecto la sección dedicada a este tema en la segunda parte del trabajo, EL HÉROE SUMISO: UNOS 8

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una transformación y logra salvarse, aunque sea en el último instante: resurge de sus propias cenizas para morir en paz. La realización de Mario, como ya se ha señalado antes, se da en el terreno sexual y a todos los niveles. Mario explora y hace resurgir toda su parte femenina, es decir acepta su género. Para eso se deja llevar por lo que siente de verdad e investiga en su interior cómo es él realmente, cómo es esa mujer que lleva dentro, Miriam, que es el nombre que le dará Farida para su nuevo yo que realmente no es nuevo sino que siempre estuvo ahí pero no lo dejaba salir. Farida bautiza a Mario con su nuevo nombre: —Un nombre de mi raza: desde ahora te llamarás Miriam. Tu antiguo nombre,
pero con tu nuevo género.

Mario no es un transexual, de hecho no tiene que someterse a ninguna operación, puesto que no se trata de un cambio de sexo —que sigue siendo masculino— sino de género, de actitud ante la vida, la forma de pensar y de sentir. Como ejemplo de esto, unas palabras de Farida:
—No acabas de entender tu estado. No vas a cambiar de sexo; no lo necesitas y además está en cada célula tuya. Se trata de aceptar tu género, de asimilar esa condición femenina asentada en tu cerebro. Tampoco has de cambiar tu preferencia por las mujeres, ni tu actitud sumisa. Recuerda: en el esquema de las variantes tu único eslabón diferente es el del género y claro que vas a asumirlo; toda tu vida lo has hecho, aunque bajo una represión que lo ocultaba y que te impedía realizarte. Farida

le enseña a comportarse como una mujer sin dejar de ser un

hombre. Le hace que acepte su cuerpo, sin prótesis ni disfraces, lo viste con ropa de mujer porque lo es y debe aprender a sentirse bien con ella puesta: —Aprender a mentalizar lesbianamente esas excrecencias que te cuelgan.
Acepta tu clítoris hipertrofiado [...] Tienes los ovarios caídos [...] por eso tu vulva y tu vagina están situadas hacia atrás [...] Anomalías anatómicas, que no borran tu mentalidad femenina, ni tu género de lesbiana activa y convencida [...].

Farida también le hace mirarse al espejo y aceptar y amar lo que ve en él reflejado: —Mírate bien, tu clítoris y tus ovarios, los órganos de tu género femenino, tu
verdadero género, repito [...] No eres un transexual pasado por las cirugía ni un
APUNTES SOBRE PSICOANÁLISIS Y EL MITO DE EDIPO.

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano travestido simulador, aunque sí un travestofílico; vestir prendas femeninas excita tu líbido. No te sobran esos genitales sino que los feminizas y los aprovechas, ofreciendote con ellos para amar a la mujer desde la mujer que sientes ser [...]

Farida es el personaje catalizador de todos los cambios producidos en Mario. Es una mujer que conoció en su adolescencia y que lo marcó puesto que se convirtió en su mito sexual. He aquí una descripción del recuerdo que de ella tenía Mario antes de volverla a ver en Las Afueras:
[...] ella era una mujer joven cuya sencilla naturalidad tardé en apreciar por mi deslumbramiento ante sus rasgos exóticos; ojos entre grises y azules, inesperados en su rostro beréber, pómulos altos, altivo andar y, sobre todo, el pequeño tatuaje azul en forma de aspa, visible en su mentón.

Farida y Mario/Miriam se complementarán porque ambos cumplirán las condiciones necesarias para poder amar y realizar a la otra persona. Por una parte, Farida conoce lo que Mario necesita para ser él en realidad; sabe el tipo de terapia que debe administrarle para ejercitar su parte femenina; ella había pertenecido a un club de sadomasoquismo, en el que actuaba como dominante junto a otras mujeres, allí aprendió todo lo que sabe:
[...] en el secreto club de mi Maestra, conseguí mi homologación profesional [...] A veces me preguntaba si estaría yo equivocada pero por fortuna descubrí las obras de Laing7 [...] decidí consagrarme a estudiar el mundo de las llamadas «perversiones», sobre las que yo tenía abundantes experiencias reales [...] Al fin acabé adhiriéndome a la Ipsoterapia, que ya conoces, donde se permite el crecimiento natural de los pies de las chinas, sin impedirlo con vendajes

Gracias a todo esto, Mario pudo desarrollar su parte sumisa y mantener relaciones sexuales de manera satisfactoria, no como durante su matrimonio:
No sé si con otra mujer hubiera ido mejor, pero a la mía, mi manera de ser hombre no la ponía en marcha [...]

Mario es justamente la persona que Farida necesita para superar su trauma puesto que es de sexo masculino pero tiene un género femenino y es sumiso, y de preferencia femenina. Ella lo define como « lesbiana», no «lesbiano», porque antepone su género a su sexo. Farida quería
7 Ver EL HÉROE SUMISO: UNOS
APUNTES SOBRE PSICOANÁLISIS Y EL MITO DE

EDIPO 10

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

convertirlo en «un hombre muy mujer», ya que es la única forma de que ella lo acepte como su amante y pueda amarlo de verdad. Al final de la obra vemos cómo ambos consiguen mantener relaciones satisfactorias, ejerciendo cada uno su papel (dominante/sumiso) y superando los traumas, tanto el de la violación de Farida, como los de Mario, su complejo edípico 8 y su identidad sexual. El resto de los personajes son apariciones, que como ya se reseñó antes en el apartado de ESTRUCTURA
INTERNA ,

no son personajes reales, con

toda entidad, sino que intervienen para hacer saber a Mario diferentes historias o sucesos. Entre todas estas personas —su madre, su tía Luisa, su tío Juan, su dios interior y su padre— habría que resaltar a su tío Juan por una cuestión. Apenas se habla de su vida, no se apuntan datos personales que puedan servirle a Mario de guía o ayuda. Él más bien lo que hace es narrar cosas acerca de los otros familiares para que Mario lo sepa. Le cuenta acerca de la vida matrimonial de la tía Luisa, la relación de sus padres e incluso es el que le revela el secreto de Farida. Sobre él mismo sólo sabemos ciertas peripecias de cuando era joven, como « e anticipó a todos los europeos interesados en las minas [situadas en Marruecos y deseadas por su padre] y fingiéndose moro se adentró por el territorio del Rogui». Pero lo más importante es que se puede apreciar que su tío Juan fue parecido a él en lo que a sexualidad se refiere. Tras contarle el secreto de Farida le dice que siga adelante y que sea perseverante y añade:
[...]piensa que la historia vital no se mueve por razones sino por emociones [...]Te quiero mucho ¿sabes? y me gusta verme en ti.

Esas últimas palabras son descritas por Mario como « sibilinas» y él ve que tienen un sentido que va más allá, parece ser que su tío era como él.

TIEMPO

Y

ESPACIO

Todo lo que acontece en la obra está en el interior del protagonista,
8 Ídem. 11

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

dentro de su

memoria, por lo tanto el tiempo y el espacio también lo

estarán. En la obra todo está supeditado al protagonista. El único espacio y tiempo que podemos considerar reales o fuera de él es el referido al «El Suceso», que es el momento en el que muere. Hay que tener en cuenta algo muy importante dentro de la obra y es el hecho de que toda ella se desarrolla en unas condiciones idóneas para que se cumpla el objetivo de Mario. Mientras en su vida se produjeron ciertos destiempos y desencuentros 9 que impidieron que él fuera feliz y se encontrara a sí mismo, ahora en Las Afueras no existen estas trabas y el éxito está asegurado, no cabe el fracaso: si quiere lograrlo lo logrará.10 El espacio se adapta a Mario y a su búsqueda, es fluctuante y responderá a sus necesidades. Las Afueras es un lugar idílico en el que se encuentran todos los lugares que él necesite y quiera o deba visitar. Estará desde su casa de Madrid hasta las playas de Ras-Marif en Argelia. La casa de Madrid podemos considerarla dividida en dos espacios por un eje patri-materno: un espacio será el del padre y otro el de al madre, ambos muy distintos entre sí. Mario se percata de ello y reflexiona de esta forma:
[...] las dos habitaciones eran representativas de uno y de otra [...] el pasillo separaba los dos polos de un mismo eje [...]Me asombra no haberme dado cuenta hasta hoy de esa oposición dinámica inserta en el corazón de este doméstico microcosmos donde fue formándose la persona que soy.

En relación a esta división tenemos también una separación entre lo externo, lo público, y lo privado, casi secreto:
Ahora el pasillo no es la frontera, sino un largo eje cuyos polos extremos son: hacia delante la calle principal, el conjunto de alcoba y cuarto de estar, señoreado por el retrato materno; hacia atrás las tres habitaciones con ventanas al patio interior: la cocina, el baño y el que fue mi primer dormitorio y estudio. Un polo se orienta más a la ciudad, a lo público y convencional, mientras el otro conduce a un pozo cerrado, de Para los conceptos de destiempo y desencuentro ver el APENDICE A: EL AMANTE LESBIANO: UN EPÍLOGO DE LOS CÍRCULOS DEL TIEMPO 10 La obra puede por lo tanto considerarse como un sueño en el que uno consigue lo que desea. Ver nuevamente EL HÉROE SUMISO: UNOS APUNTES SOBRE PSICOANÁLISIS Y EL MITO DE EDIPO, en la segunda parte. 9 12

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano ropas tendidas e intimidades a veces sorprendidas en ventanas traseras.

Hay referencias al espacio físico de Las Afueras, se dice que puede percibirse «una infinita, luz lechosa, como un velo que esconde un más allá indescifrable», también se dice que no hay sol ni nubes. Y en otro momento, cuando más confundido se encuentra nuestro protagonista, se asoma por una ventana « pero una niebla baja envuelve el edificio impidiendo la visión» . Más adelante esta percepción cambiará, el cielo se tornará claro y luminoso (« Ahora en lo alto se insinúa cierta claridad. ¿Acaso el resplandor de la dorada ciudad abierta?») justo en el momento en que Mario empieza a comprender para qué está allí y sus ideas se van aclarando. Por lo tanto el espacio, en lo que a obscuridad y claridad se refiere, va cambiando según el estado del personaje. Existe otro espacio muy relevante en el desarrollo de Mario/Miriam, relacionado con los rituales que se van realizando (Bautismo, Comunión, etc). Este espacio es la clínica y sus subespacios. Entre los más importantes se encuentran el baño, la sala de tratamientos («con instrumentos de metal, de cuero o de cuerda y red colgando ordenadamente en las paredes [...] una mesa [...] con estribos en las

piernas»), el despacho de Farida, su dormitorio y la jaima. Cada uno de estos lugares representa una parte de cada personaje, cada lugar es oportuno para explorar una parte diferente de la persona y acudirán a uno u otro dependiendo del propósito. Por ejemplo, la jaima está envuelta en un ambiente desértico absoluto, da la impresión de que no estuviera dentro de la clínica sino que al entrar allí se trasladara de verdad a su tierra argelina.
Me envuelve un aire cálido y seco, tan diferente del mundo dejado atrás que Farida me explica sin detenerse, alegre: —El desierto. Lo notas ¿verdad?

Y sigue describiéndolo así:
Estoy en un terreno llano, ilimitado al parecer, con muy pocas plantas esparcidas. Lavandas y matojos ásperos [...] A pocos pasos la impensable sorpresa; una gran tienda de nómada en pie de camello, una jaima armada sobre puntales y sujeta con cuerdas fijadas a estacas en el suelo. 13

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

En el baño acontecerá uno de los momentos más decisivos en la historia : la pérdida de la «virginidad» de Miriam. El baño será como la capilla, en la que se va a producir un sacrificio:
Me ordena pasar al baño para vestirme allí [...] Entro en el recinto de agua, luz y espejos que hemos convertido en capilla para mis sacramentos.

El tiempo, a nivel físico, desaparece, tan sólo a nivel subjetivo podrá ser apreciado: unas veces se alarga y otras se hace más breve. Desde el momento que Mario llega a Las Afueras su reloj se para y de la misma forma todos los relojes que encuentra lo estarán. Se puede decir que está fuera del tiempo. Esto contribuirá, al igual que el espacio, a que se cumpla su destino de manera inevitable. Mario reflexiona sobre el tiempo y su estancia en Las Afueras al principio de su llegada allí:
¿Cuánto tiempo llevo aquí? Imposible saberlo: mi reloj se ha parado. Inexplicable, venía funcionando bien, lo llevaré a componer, pero llegué hace rato, ¡Cómo han pasado las horas! Seguro no es más de mediodía [...]

El protagonista es consciente de que no está sometido a las leyes naturales, tanto por la pérdida de la noción del tiempo como por el «lugar de lugares» en el que se encuentra, y por la gente que se le va apareciendo, supuestamente ya fallecida en el pasado, y que en cambio ahora puede hablar con ellos e incluso tocarlos. Pero a pesar de darse cuenta de esto, Mario, aunque lo vive con extrañeza, lo acepta con naturalidad.

LÉXICO

Y

EXPRESIÓN

A lo largo de la obra, el lenguaje y la expresión de Mario va cambiando, dependiendo tanto de su interlocutor como de su evolución e identificación en el rol de sumiso. En sus primeros encuentros con los familiares, Mario retorna a la infancia expresándose como si fuese un niño. Toma una actitud infantil y las palabras dirigidas a su madre se tornan muy afectuosas, muy cariñosas y
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

al mismo tiempo su madre le habla como si aún fuese pequeño. Él la llama «mamá» y ella le dice que él sigue siendo un niño , «mi niñito». Lo mismo podremos observar cuando interactúa con su tía, con su tío y con su padre. En definitiva se produce un extrañamiento en el tratamiento del lenguaje, sobre todo el de Mario. Por otra parte, cuando empieza a vincularse más a Farida, vamos descubriendo como va evolucionando su actitud, y junto a ésta su lenguaje. Se dirigirá a Farida siempre con palabras sumisas y de devoción absoluta. Ahora su lenguaje no podemos tacharlo de infantil o de maduro, sólo propio de alguien que se entrega totalmente, que desea convertirse en su esclavo y servirla siempre. Farida es su guía, su « raptora», y dice Mario:
[...] y yo también me entrego [...] seguro de que ella me sabe suyo, pensamiento infinitamente liberador aunque sea propio de un cautivo.

Estas palabras de Mario ejemplifican el pensamiento de una persona como él: su esclavitud lo hace libre. Dedicándose en cuerpo y alma a la otra persona consigue hacerse más él , así le demuestra su amor, su entrega: «Me libera de mí para entregarme a mí». Podríamos decir que la sumisión de Mario empieza por el lenguaje.

LÉXICO ESPECÍFICO
Recorren la obra una gran cantidad de términos relacionados específicamente con las prácticas de dominación/sumisión, al igual que terminología religiosa, y amorosa árabe. A cerca de la primera tipología ya se ha comentado y nombrado bastantes términos íntimamente relacionados con esto. Pero habría que añadir algunos más, por ejemplo todas las cosas que nombra y explica Farida a Mario sobre lo que se imparte en su clínica y los instrumentos que usan para ello:
Es un espacio amplio y claro, con instrumentos de metal, de cuero o de cuerda y red colgando ordenadamente en las paredes [...] Una mesa como de operaciones, incluso con estribos para las piernas, un par de mesas alargadas con tableros [...] y anillas de

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano sujeción, una jaula de barrotes, [...] espalderas en una pared junto con una gran X de dos maderos en forma de cruz [...] y también poleas de donde penden cadenas o cuerdas [...]

Se nombrarán los diferentes tratamientos que se imparten con esos materiales, acuáticos». A pesar de la crítica que subyace en algunos rincones de la obra hacia la educación católica, un vocabulario específicamente católico va marcando los avances de Mario/Miriam en su ascesis. Básicamente serán los Sacramentos los que Sampedro utilizará para ir nombrando los distintos estadios. Tendremos un Bautismo, una Comunión, una Confirmación y unas Nupcias (dobles). Mario recibirá su nuevo nombre, Miriam, en su bautizo, el cual Farida lo oficia sobre el bidé, que hará de pila butismal. La comunión la recibirá en la jaima, y de la siguiente forma:
Ahora levanta mi falda –dice Farida a Miriam- justo lo imprescindible para meter tu cabeza entre mis pies y penetra hacia mí por esa oscura caverna [...] adora todo lo que encuentres, busca el Santo Grial

como

por

ejemplo

«encierros»,

«estiramientos»,

«suspensiones», «aislamientos absolutos», «tratamientos térmicos y

La confirmación también la recibirá en el bidé, marcando Farida « su territorio»,y Miriam se sentirá consagrada. La confirmación concluirá con un baile, vestida Farida de esmoquin y Miriam con un vestido rojo. Las nupcias serán dobles, primero, Farida poseerá a Miriam en el baño con su «Cetro de Gran Maestra» (un falo artificial), y luego Miriam, en la jaima poseerá a Farida.

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

PARTE II: TEMAS, SÍMBOLOS

Y

TEORÍAS
por Juan A. Cuadra Pérez

En esta segunda parte de nuestro estudio, una vez establecidas las bases formales y contenido en la parte primera, vamos a tratar de profundizar en ciertos aspectos de la obra de Sampedro a mi ver especialmente interesantes. Lo primero será señalar la concepción de la obra como sendero iniciático, lo que nos llevará inevitablemente a tratar de trazar un paralelismo entre el camino del protagonista y las enseñanzas del sabio persa Rumí. Tras ello, adentrándonos ligeramente en el terreno psicoanalítico, realizaré un breve comentario sobre una posible interpretación de la novela desde las teorías psicoanalíticas y sobre la importancia de la inclusión del conflicto edípico en la trama, todo ello resumido bajo el epígrafe de «El héroe sumiso», que da título a este trabajo. Finalmente, la última parte, que por no referirse únicamente a El amante lesbiano hemos colocado en un apéndice, se dedicará a marcar las líneas generales de relación entre El amante lesbiano y las tres novelas de Los Círculos del Tiempo, y el significado de esta.

RITO

DE INICIACIÓN E INICIACIÓN

MÍSTICA: EL CAMINO

DEL

CAMBIO

El amante lesbiano es indudablemente un rito de iniciación, aunque un rito más bien atípico. Pero, ¿qué se entiende por «rito de iniciación»? Hoy en día se hace necesario detenerse a puntualizar este concepto, ya que la desaparición de los ritos de iniciación es uno de los elementos que definen la sociedad moderna. Atendiendo a la definición de Mircea Eliade11, denominaríamos iniciación al
[...] conjunto de ritos y enseñanzas orales que tienen por finalidad la modificación radical de la condición religiosa y social del sujeto iniciado. Filosóficamente hablando, la iniciación equivale a una mutación ontológica del régimen existencial. Al final de las pruebas, goza el neófito de una vida totalmente diferente de la anterior a la iniciación, se ha convertido en otro. 11 Esta y las demás referencias sobre el concepto de iniciación pueden encontrarse detalladas de manera breve pero precisa en la obra de Eliade, Mircea, Iniciaciones místicas, Madrid, Taurus, 1986. 17

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

La iniciación sería por lo tanto, adoptando un símil natural, el proceso de crisálida que eleva al sujeto desde un estado inicial de ignorancia e infelicidad hasta las alturas, transformándole totalmente. Este elemento de cambio, de realización personal en esencia, se presenta continuamente a lo largo de la obra de Sampedro: desde el comienzo estamos ante un continuo proceso de transmutación de la persona que afecta a todos los niveles, desde el espiritual hasta el mental e incluso el físico. Y este proceso de cambio no permanece oculto, sino que se hace evidente incluso para el personaje
No estoy acabado, sino empezando; mi vida hasta ahora fue un prólogo, y todas estas gentes y este Centro colaboran en mi construcción.

Precisando todavía más dentro del ámbito de los ritos de iniciación, podría concretarse diciendo que estamos ante un rito de iniciación a la pubertad, de paso al estado adulto si se prefiere. Una mirada superficial a la obra parecería desmentir completamente este presupuesto, ya que el protagonista no es tan sólo adulto, sino más bien anciano, y difícilmente podría un anciano realizar un rito de paso a la pubertad. Pero esta aparente dificultad desaparece cuando recordamos el aspecto simbólico de la novela. Fuera del tiempo, fuera del espacio, el concepto de edad física no es vinculante, y las experiencias vitales son lo único que tiene importancia. Y a ese nivel vital se nos va mostrando en la obra una enorme fractura que bloqueó e impidió la correcta realización del rito de iniciación en su momento (fractura que nos remitirá al problema edípico, que trataremos más adelante). Ahora, una vez desaparecidas las barreras físicas, ese rito adolescente se retoma desde donde se dejó para lograr completarlo, lo cual queda claramente expresado en la propia estructura narrativa: todos los hechos rememorados por Mario pertenecen no a la adolescencia, sino a la infancia, situándose antes de ese simbólico momento de su fin marcado por los primeros pantalones largos. Así, veremos como los «pantalones cortos» son una trabazón para el primer atisbo a la sexualidad adulta,
Yo me desvivía por parecer mayor de lo que sugería mi pantalón corto a mis trece

18

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano años, maldiciendo al destino que podía haber adelantado la entrega de mi primer traje largo, ya probado pro el sastre...

y más tarde se convertirán en una imposición materna, cuando la llegada de la guerra haga más seguro ser niño que adulto. No hay por lo tanto verdadero paso al estado de madurez en el momento en que debió producirse, sino que ese viaje de iniciación queda bloqueado por medio de la relación materno filial coercitiva, y no podrá reiniciarse hasta estos momentos finales. Por ello, de todo lo sucedido en la vida del personaje desde esos días hasta el presente apenas se nos dan unas levísimas pinceladas, un resumen que viene a decir que nada de ello importa, porque es ajeno al tema, que no es otro que completar lo incompleto, realizar y traer a la existencia a la persona que debió ser y no fue.

POR

LA SENDA DE

RUMÍ12

En ese largo camino que es la realización personal existen muchas rutas posibles, y de todas ellas Sampedro elige una claramente definida y que sigue con casi total exactitud: la vía mística del sabio persa Rumí. Esto, obviamente, no es una opinión arbitraria. Para el conocedor del sufismo de Rumi, el paralelismo se hace evidente; y para el lector ajeno a él, tenemos muchas evidencias, como las palabras de Farida
fui [guía] antes que nada, en un círculo afín a los derviches de Mawlana Rumí

o las palabras del padre de Mario
Viviremos con Rumí y su amante Shams, según canto en aquel cuarteto que conoces: En verdad somos un alma única tú y yo. Nos mostramos y nos ocultamos tú en mí, yo en ti. Esa meta persiguen nuestros cuerpos al enlazarse, pues tú y yo no existimos ni yo ni tú.

o
El hijo mayor del poeta Rumí escribió una obra biográfica sobre su padre, el Ibtibah Nameh o Libro de la Iniciación . Yo adopto ese mismo encabezamiento para 12 Para este apartado, la fuente principal utilizada es el libro de A. Reza Arasteh, Rumi, el persa, el sufí , Buenos Aires, Paidos, 1976. 19

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano agrupar estas notas obre mi reencarnación en una nueva existencia.

Pero antes de pasar a comentar la ruta mística de Rumí, vista desde la óptica de El amante lesbiano, hay que señalar un punto clave de la cultura persa, que no es otro que la sumisión. En el Irán tradicional, toda relación se entendía como sumisión-dominación, siendo esta dicotomía la fuente de la seguridad y de crecimiento. Esta relación en la que
[...] el individuo sumiso necesitaba de la persona dominante para que ésta le indicara cómo actuar, de la misma manera que ella a su vez necesitaba de él para adquirir y ejercer su poder 13

impregnaba todos los niveles de la sociedad, lo cual, probablemente, sea una de las causas por las que es Rumí y no otro místico el utilizado como modelo de ruta de salvación. En esencia, el camino del persa sufí no es tan radicalmente diferente de otros sufíes, ni tampoco del misticismo cristiano como para que no hubiese podido utilizarse otra base o tan sólo la simbología católica, más cercana al lector; pero esta se limita, curiosamente, tan sólo al léxico, a la estructura superficial de la novela en lugar de a sus líneas profundas. Una posible explicación a esto podría estar en que el cristianismo preconiza la aceptación del sufrimiento, pero no realmente la relación de dominación-sumisión que es el eje de la novela. Para las doctrinas católicas la sexualidad es inaceptable, sólo el sexo reproductivo, lo cual la hace imposible como vía de salvación, ya que esta salvación se produce mediante una sumisión impregnada de un sensualidad y sexualidad que el mundo católico rechaza. Dice Farida
Viví el umbral del dolor y también su frontera, donde se confunde con el placer y a partir de ahí se transforma del todo en éste: una vez más el erotismo conecta con los místicos y con los mártires, dichosos en la tortura. [...] Conocí, en fin, el dolor como puerta de acceso a una experiencia física y como meta de llegada a otra experiencia más alta: enamorada. Porque la relación amorosa entre dominante y dominado, cualesquiera que sean sus sexos, llega a su hondura hasta la unidad de ambos celebrantes, allí donde el sumiso es tan dueño como el amo y éste es un servidor de aquel.

Por ello lo católico adopta a lo sumo un papel de antagonista, a través de una educación represiva en el terreno sexual. La única
13 Íbidem. 20

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

posibilidad de redención del catolicismo le viene por la mística, que puede realmente considerarse una corriente casi universal que enlaza al cristianismo, islam y judaismo, con unos valores muy similares. Por ello las citas iniciales presentan esa posibilidad de salvación incluso para el «enemigo», y por ello se toma una terminología que acude a los mártires cristianos, volviéndolos «a lo profano». Pero para la verdadera filosofía de crecimiento vital es necesario desligarse de una tradición estrictamente no sexual, y por ello acude al amante sufí por excelencia, Rumí. Una vez justificado el por qué Rumí, pasemos a ver los puntos claves de su vía de iluminación. El sufismo distingue entre el ser fenoménico, fruto de la cultura y el ambiente y que no refleja nuestro verdadero ser; y el ser universal, producto del universo en evolución. Este ser cósmico es lo que debe ser desvelado, pero sin embargo se encuentra en nuestro inconsciente, mientras que el ser fenoménico implica la conciencia. El problema radica en que
[...] el ser cósmico nos abarca totalmente mientras que el ser fenoménico designa sólo a una parte de nuestra existencia. 14

Por lo tanto, la aspiración de cualquier persona debe ser alcanzar ese ser cósmico. Esto se complica, sin embargo, porque al estar sumido en el inconsciente normalmente no es accesible a nuestro yo consciente, ni siquiera sabemos de su existencia, por lo cual la vida transcurre con frecuencia, como con el Mario de El amante lesbiano, marcada por una infelicidad, un no encontrar el lugar en el mundo, de origen desconocido. Sólo en puntuales destellos podemos intuir brevemente a ese ser universal que es nuestra verdadera y profunda aspiración vital, y una vez que su presencia nos ha sido revelada, debemos iniciar el largo camino hasta alcanzarlo. Así, dice Mario
Yo siento también una gran ansia de ser otro, una necesidad de revisión, de replanteamiento. Te parecerá pueril pero a estas alturas algo me manda empezar otra vez.

En este camino hacia el verdadero ser, Rumí presenta tres factores
14 Íbidem. 21

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necesarios: el abandono de la sociedad, el guía, y el amor. Ya que el ser fenoménico es fruto de la sociedad, es casi imposible para el sujeto lograr desprenderse de él sin aislarse de la sociedad. Es necesario un alejamiento total de todo lo que refuerza la consciencia, para que así el inconsciente pueda liberarse y el ser universal logre desarrollarse, de ahí que se adopte un espacio fuera del espacio y un tiempo fuera del tiempo (ver el apartado X, en la parte primera del trabajo). Sólo una vez que el individuo está lejos de todas las presiones que en el día a día le impiden no ya ser él mismo, sino ni siquiera buscarse, puede realmente iniciarse la peregrinación espiritual, la búsqueda del verdadero ser. Por ello la verdadera iniciación y transformación de Mario no ha podido tener lugar en su vida «real», sometido a presiones maternas heredadas incluso tras la muerte de ésta, presionado por unas sociedad que exige el cumplimiento de ciertos comportamientos «normales» sin tolerar excepciones, y limitado por su propia falta de confianza en que pudiese alcanzar esa realización personal. Será en las Afueras cuando la libertad, entendida como ausencia de coacciones externas, alcance al personaje y pueda dar el primer paso por la senda de Rumí. Pero esta labor no puede ser desarrollada por uno mismo, ni siquiera en soledad. En la filosofía de Rumi es imprescindible la presencia de un guía, que como alma más iluminada que el buscador le vaya conduciendo por el camino adecuado y le ayude a desvelar su verdadero ser. En la obra, esta figura será Farida, y Mario la identifica como tal desde el primer momento
Tengo que encontrar a esa persona: es una inmensa ventana al pasado, a mí mismo, a lo que sin duda me ha traído aquí.

Como se ve, en esta simple frase se reúnen tres ideas: en la estancia en este lugar hay un motivo, un motivo que apunta a la construcción de el sí mismo del personaje, y que pasa inevitablemente por el pasado, siendo Farida la puerta y guía para esa construcción. Por ello, ya próximo el final del proceso de transformación, dice de ella
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano Yo te siento muy distinta. Guía, inspiradora, Gran Maestra de un culto esotérico, mágico...

Pero la presencia del guía no esta sólo en la figura de Farida, que indudablemente es su mayor exponente. Mientras que Farida es el guía autoritario, que ordena el camino a seguir y lo impone (al fin y al cabo recordemos que estamos en un proceso de salvación sumisa), existe un guía secundario, que enseña con el ejemplo. Este no es otro que el propio padre de Mario, que mediante la narración de su propia entrega y autodescubrimiento va iluminando la senda del protagonista. Esto se realizará de un modo doble: mediante la narración directa en conversación, y por la lectura del diario de su padre, que irá acompañando a Mario a lo largo de toda su evolución, como refuerzo de las enseñanzas de Farida y ejemplo, casi parábola, de su situación de entrega salvadora. Finalmente, la única y verdadera vía que considera Rumí como posible para seguir este camino y lograr finalmente alcanzar el verdadero ser es el amor. El amor será en Rumi la fuerza ilimitada, la energía arrolladora que puede superar cualquier barrera y conducir al buscador finalmente hasta el verdadero renacimiento que implica abandonar definitivamente el ser fenoménico e identificarse con el ser universal. En El amante lesbiano este amor es indudablemente la senda ha seguir, el camino de salvación, pero no es un amor en el sentido clásico del pensamiento judeocristiano occidental, sino más bien un amor unido a los ideales persas y orientales, un amor sumiso, o una sumisión amorosa si se prefiere.

EL HÉROE SUMISO: UNOS

APUNTES SOBRE PSICOANÁLISIS Y EL MITO DE

EDIPO

Además de las referencias místicas, en el libro encontramos un fuerte contenido psicológico e incluso psicoanalítico. Del mismo modo que existen referencias explícitas al sufismo, hay referencias psiquiátricas. Así, Farida se presenta como seguidora de la «ipsoterapia» y de Laing.
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano —Yo aplico las teorías de un grupo que practica lo que llamamos Ipsoterapia; es decir, ayudar a cada cual a vivir de acuerdo con su ser auténtico y su derecho a realizarse, sin más restricción que el respeto a los demás. [...] la Ipsoterapia prefiere reconocer la licitud de parafilias y, salvo en casos realmente patológicos, hace ver al supuesto enfermo que comportarse según su ser, sin daño para otros, es simplemente atenerse a la ley natural de la vida humana.

Esto, si seguimos la propia declaración de Farida, nos conduciría a las teorías sobre la locura de Laing:
Durante mucho tiempo la diferencia entre locura y no locura ha sido equiparada a la diferencia entre anormal y normal. También durante mucho tiempo la locura ha sido tratada más desde el punto de vista del individuo que del de la sociedad. En todo caso, ha habido pocas dudas de que existía una enfermedad mental llamada «locura». En varias de sus obras [...], Ronald D. Laing y, con él, el movimiento de la llamada «antipsiquiatría» ha insistido en que la locura, la enfermedad mental, es un mito. No es un fenómeno psicológico-individual o fisiológico; es un fenómeno social, esto es, uno producido por la misma sociedad que cree poder dictaminar sobre la naturaleza de la enfermedad mental y de la locura. Según Laing, la locura, o los estados psicóticos o esquizofrénicos, carecen de existencia como hechos psicológicos, químicos o neurofisiológicos. De ello resulta, al entender de Laing, que el usual diagnóstico de locura sea un acto político y no un dictamen psiquiátrico. 15

Como se puede ver, el concepto de libertad individual y sexual frente a las imposiciones no surge de la nada en la estructura de la obra, sino que se presenta como una opción vital lógica y razonable, sustentaba sobre sus propias bases científicas y aceptada, aunque minoritariamente, por el mundo. Sin embargo, no podemos quedarnos en lo evidente en la búsqueda de referencias psicológicas. Es obvio que los trabajos de Laing son una de las bases, o más bien una de las justificaciones del desarrollo de El amante lesbiano, pero no tienen entidad propia, no llegan a ser un tema en sí mismos. Si nos fijamos, en esencia las premisas que se presentan son similares a las del sufismo: rechazo a la imposición social, y búsqueda individual de la aceptación y la felicidad. Debemos pues dar un paso más allá de lo evidente, y tratar de ahondar en la verdadera clave para la
15 J. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Ariel Referencia, Barcelona, 1994 24

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

interpretación psicológica de la obra, que se nos va apuntando discreta pero repetidamente, y que encierra el verdadero eje de la historia. A lo largo de toda la obra, breves atisbos nos van dando las claves de la fractura interna y primigenia que impide la realización total del personaje. Inicialmente, el problema parece situarse en la falta de identificación con el genero propio, el problema del «amante lesbiano», podría decirse. Sin embargo, cuando Mario ya ha entrado en contacto con su verdadero ser y ha pasado a ser Miriam, cuando el rito de iniciación ya ha transformado completamente a la persona y ese cambio ha traído a la luz al verdadero ser, la obra no termina. Y si la obra no termina, es porque el argumento principal no se ha resuelto. Esto implica un cambio en la piedra angular que sustenta la trama. Si Mario ya es Miriam y sigue en las Afueras, es porque esa transformación no era el objetivo que la retenía allí, sino parte del camino. Debe haber, por lo tanto, un trauma más profundo, una idea más importante que hace que la aceptación del propio género no sea más que un paso previo para poder resolverla. Veamos cuál puede ser este. En el despacho de Farida, entre las cosas que habitan su mesa se encuentra
[...] sobre un macetero [...] aquel arbustillo de fucsia favorito de mamá que ella cuidaba tan amorosamente, hablándole incluso, mientras lo regaba, como a una criatura. [...] No puede ser aquél, claro está, pero es tan igual que lo miro fascinado.

A la hora de buscar una confesión de Mario, su madre utilizaba la frase «desembucha», que Farida repite, situándose además justo delante del retrato materno.
-Algo pensarías [...] ¡Vamos, desembucha! Alzo la vista y por sobre la cabeza de Farida veo el retrato. [...] Al ponerse en pie tapa el retrato y en lugar de este veo su rostro.

Y más adelante
-Vamos, desembucha. La palabra mágica hace su efecto y me someto en la misma postura en que obedecí siempre a mi madre cuando era niño: dejándome caer desde el diván y sentándome en la alfombra junto a sus rodillas.

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

En un revelador sueño (y será conveniente no olvidar esta palabra), Mario ve como Farida se presenta en su salón, y
[...] allí estaba mi madre, que al verla llegar se levantaba de su sillón y la abrazaba. Yo las miraba asustado, pero ellas se lanzaban a bailar en la sala [...] Ellas giraban y giraban y a mí se me pasaba el susto, me daba alegría verlas, la pareja se convertía en una peonza rapidísima, una sola figura danzante [...] y al final la danzarina se detenía y me miraba: era Farida. Me decía no sé qué y me desperté, convencido de haber oído la voz de mamá...

Por ello dirá más tarde, hablando con el retrato de su madre
«¡Pero si os entendisteis, si os vi bailar juntas entrelazadas, unificadas! ¡Si sois uno y yo no hago diferencias!»

Todo ello tendrá su culminación en el último instante del libro. Una vez que se alcanza la unión sexual y liberadora definitiva con Farida,
[...] De pronto ella gira el cuello y es el vivo retrato de mamá, el perfil a tres cuartos, ahora sobre mí como soñé de niño ante el mihrab sagrado... «¡Mamá! ¡Sí!» claman mis labios, justo cuando mi cuerpo estalla, se desintegra todo y a sacudidas me vació en mi amante, me vacío en dolor, me acuchilla la luz violentísima que, al cegarme, me sepulta en la noche absoluta.

Después de esta visión, y por no seguir abundando en ejemplos, intentemos reconstruir todos estos acontecimientos (y otros muchos relacionados) desde el punto de vista psicoanalítico más simple, arriesgándonos a esbozar cuál puede ser la verdadera trama subyacente: el niño Mario crece sin poder desarrollar su verdadera personalidad. Identificado con lo femenino en su madre, desea ser como ella, pero en este punto se produce un rechazo, ya que la madre desea para su hijo (y para sí misma) un rol masculino dominante, frente a las aspiraciones femeninas pasivas del Mario niño. Tras la separación materna y la llegada a la vida adulta, ese trauma no superado queda anclado en el interior de Mario, que pasa por una vida no satisfactoria, intuyendo que su verdadero ser se encuentra unido a la sumisión, pero sin acabar de creer que eso sea posible. Ese deseo de unión, espiritual y sexual (como mito original no superado) con la madre permanece latente en él. Finalmente, en el instante último, un Mario anciano y agonizante se da la posibilidad de
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

solventar ese conflicto original. Para ello crea un mundo forjado con recuerdos y deseos, que le permita primero desarrollar su verdadero yo femenino; y después solventar el trauma insatisfecho que le une a su figura materna, esto es, el no haber podido cumplir sus expectativas, fallarle no ya como hijo sino como varón. Por lo tanto crea una figura materna, femenina y dominante, pero que presenta una herida que impide su felicidad, una herida que solamente puede ser curada por un hombre sumiso y de género femenino. Crea pues un mundo a su medida, a la medida del trauma que debe ser superado, en el que pueda tanto expresarse como «salvar» simbólicamente a esa madre a la que decepcionó. Sin embargo, hay una imposibilidad de base en ese realidad que se crea, en ese camino; y es que hay una innegable carga sexual en esa unión no resuelta que ahora pretende solucionarse. El tabú del incesto, el mito de Edipo impiden que pueda aparecer la figura materna en un rol sexual, como iniciadora y partícipe. Es por ello que se utiliza un simple mecanismo de sustitución. Ya que todo el mundo interior de la peregrinación está construido por recuerdos, se recurre a otro recuerdo, concretamente al recuerdo del primer mito sexual de su juventud no tocado por el tabú del incesto (anterior a Farida está la imagen de la tía Luisa, que por cercana es intocable). Aquí encontramos la solución de una aparente incongruencia, como era que un personaje en realidad secundario de la vida de Mario, y a todos efectos olvidado, tome total protagonismo en su camino de salvación. Todo ello es posible porque Farida no es Farida, sino una figura materna no prohibida, una madre posible camuflada en el cuerpo de otra mujer, que puede realizar las funciones iniciáticas y de guía y ha un tiempo ser salvada (vital y sexualmente), resolviéndose así el conflicto original. Ese es el verdadero eje de la novela: la superación de esa fractura materno-filial no superada, mediante el triunfo de un héroe sumiso. Pero no podemos quedarnos aquí, ya que si se pretende realizar una crítica completa, aunque sencilla, desde el punto de vista psicoanalítico, no podemos olvidar el plano metanovelístico. La obra se encuentra
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

dividida en dos niveles, separando lo real (el suceso) de lo «imaginado» (la vivencia). Y digo «lo imaginado» por no adelantar el término que sería lo adecuado: lo soñado. Para el psicoanálisis los sueños tienen una función básica (aunque no única) centrada en la satisfacción de deseos, deseos que la propia censura consciente no puede aceptar. Una vez en el sueño, las represiones de la vida desaparecen 16 y puede salir el verdadero ser. Pero aún hay otra característica más propia del sueño:
[...] en el sueño pueden emerger impresiones de tempranas épocas de nuestra vida, de las cuales no dispone nuestra memoria en la vigilia. 17

Así acude Mario a los recuerdos de su infancia olvidados, porque allí está también el origen de su deseo insatisfecho. Dice Freud que
[...] en algunos sueños [...] el mismo deseo que ha provocado el sueño que lo realiza procede de la vida infantil, haciéndonos ver, con asombro, que en el sueño continúa viviendo el niño con sus impulsos infantiles. 18

Por lo tanto puede verse como el sueño será el elemento solventador de ese trauma, de ese deseo no satisfecho, tal y como lo es en el día a día a menor escala; y por ello se vale Mario de sus mecanismos para transformar el único concepto que no puede aceptar, al menos hasta el final. Me estoy refiriendo, obviamente, al complejo de Edipo no superado, que hace transformar la figura materna mediante la condensación, que une a la madre con Farida, mito sexual de su adolescencia; y el desplazamiento, que centra la atención en la parte de Farida de esa figura doble, hasta el momento del reconocimiento final. En conclusión, acudiendo esta vez a una palabras de Jung,
[...] Cuanto más influida está la consciencia por prejuicios, errores, fantasías y deseos infantiles, más se ensanchará la brecha ya existente haciendo [...] que conduzca a una vida más o menos artificial, muy alejada de los instintos sanos, la naturaleza y la verdad. La función general de los sueños es intentar restablecer nuestro equilibrio psicológico produciendo material onírico que restablezca, de forma sutil, el total 16 Del mismo modo que el alejamiento del mundo preconizado por Rumí permitía el surgir del verdadero ser. En esencia, las ideas de la historia del pensamiento humano son pocas (al menos las buenas), y se repiten con pasmosa similitud, probablemente por esa tendencia tan nuestra de negar cualquier idea ajena anuestro modo de pensar antes de escucharla. 17 Sigmund Freud, La interpretación del os sueños, Alianza Editorial, Madrid, 1972. 18 Íbidem. 28

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano equilibrio psíquico [...] El sueño compensa las deficiencias de su personalidad[...] 19

lo cual, aplicado directamente a El amante lesbiano viena a decir que lo que la consciencia y la sociedad han roto, y que conduce a la infelicidad y el autoengaño, puede ser solucionado (al menos parcialmente) por los sueños, mensajeros de la verdad y sometidos a nuestro pensamiento, esto es, un mundo a la medida de la propia salvación, Las Afueras, con lo que se completa el tema (complejo de Edipo) y su solución (comprensión mediante el sueño), con el inusual y definitivo añadido de que esta solución se produce en el mismo instante de la muerte.

19 Carl G. Jung, El hombre y sus símbolos, Aguilar, Madrid, 1966. 29

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

CONCLUSIONES
Tras hacer un recorrido esperamos que no demasiado arduo por las rutas habituales de la estructura y el contenido, y las menos recorridas del sufismo y el psicoanálisis, las últimas palabras nos parecen obvias. Indudablemente, estamos ante una novela con un claro objetivo: presentar la idea de libertad unida a la de sexualidad, y considerarlas no sólo posibles sino inevitables. Tanto los recursos literarios como filosóficos que sustentan el texto van enfocados en la misma dirección, aunando esfuerzos para que esa idea primordial quede claramente grabada en la mente del lector, y mucho más en la del crítico que se detiene a buscar el significado de los pequeños detalles. Porque esta es una obra construida completamente a base de esos pequeños detalles: reminiscencias, recuerdos, fragmentos de otras obras de Sampedro que regresan como un eco apenas distorsionado. Sampedro no realiza aquí su obra más compleja ni más amplia, tampoco la más cuidada en los detalles, pero indudablemente nos trae su obra más sincera, deshaciéndose de los frenos sociales o mentales que le impedían alcanzar la claridad de ideas, la precisión en los conceptos que logra definir aquí. Estamos pues ante lo que intuíamos al principio de este trabajo: no sólo una magnífica novela que explora y llena de luz un tema apenas tocado, sino un verdadero epílogo vital del autor, un hermoso sueño en forma de cuento de más de doscientas páginas que nos desvela su moraleja en la última línea: vive como quieras, pero vívelo. Cuento para adultos (y no para todos), pero indudablemente cuento. ¿Dónde si no podría la felicidad triunfar sobre la muerte?

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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

APENDICE A: EL

AMANTE LESBIANO: UN EPÍLOGO DE

LOS CÍRCULOS

DEL

TIEMPO

No hace falta hacer una lectura demasiado cuidadosa de las obras de Sampedro para percatarse de que en las tres novelas que forman Los Círculos del Tiempo (Octubre, Octubre; La Vieja Sirena y Real Sitio) se da un curioso proceso de diseminación y repetición de ideas, ideas que después serán reunidas y sintetizadas en El amante lesbiano, pasando de ser un elemento más de la historia, accesorio incluso, a ser el núcleo y motivo último de la escritura. Los puntos a mi ver más importantes son cuatro: el concepto de libertad, el concepto de sumisión, el amante lesbiano, y los destiempos y desencuentros. El concepto de libertad es una constante en la obra de Sampedro, entendida no sólo en el sentido tradicional, sino que siempre va cargada de un inequívoco matiz sexual. Así, en Octubre, Octubre el sexo es el camino que conduce a la liberación y transformación personal de Agueda en Agata, mediante la vía de la sumisión. En La Vieja Sirena la libertad frente a lo establecido se presenta por igual en el personaje de Glauka y en el de Krito. Ambos rechazan las convenciones sociales en busca de alcanzar su plenitud, pero con la diferencia de que Glauka representa la valentía y la aceptación, mientras que Krito es la inseguridad y la debilidad. La defensa de la libertad podría en este caso concretarse en las palabras que Glauka dirige a Krito ante las dudas de este:
Nada de lo que es puede ser monstruoso: desde el momento en que la naturaleza lo ha creado es natural. La vida no produce monstruos; los producimos nosotros. 20

Por su parte, en Real Sitio, a pesar de que los temas sexuales tienen mucho menor importancia que en las otras dos, por considerarlo Sampedro poco adecuado, sigue estando presente esa idea de libertad, en la historia del caballero Eon, y vertida «a lo político» en la idea de la República como libertad frente a la opresión del totalitarismo. Paralelísticamente, la libertad, entendida siempre como libertad sexual, es el motivo en torno al cual gira El amante lesbiano: Mario, que
20 La vieja sirena, Círculo de Lectores, Barcelona, 1994 31

EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

no ha podido ser libre en toda su vida, alcanza esa libertad en un viaje interior definitivo y último, donde todas las barreras y limitaciones del mundo y la sociedad han desaparecido, para permitir que el individuo alcance así su propia realización y su felicidad. La sumisión será un elemento clave en Octubre, Octubre, ya que será el camino de salvación que unirá a Luis y Agata. En esta caso, todo un arco argumental se articula en torno a este principio. En La Vieja Sirena, la sumisión se da entre Glauka y Ahram, en un sentido menos fetichista pero estando igualmente clara la relación de poder. En cierto modo y con menor entidad, la sumisión también se dará entre Krito y Palmira. En Real Sitio esta idea aparece también, pero de nuevo desligada del sexo, y articulada en torno a la relación de Janos y Marta. En El amante lesbiano la sumisión es el vehículo a través del cual todo el argumento se desarrolla, presente en varios niveles: el nivel principal de Mario y Farida, pero también niveles secundarios, como Farida y sus iniciadoras, o el padre de Mario y su amante, e incluso la sumisión vital, que no sexual (al menos en el plano explícito), de Mario a su madre. El amante lesbiano también es un motivo recurrente en Los Círculos del Tiempo. En Octubre, Octubre será Luis el que encarne ese concepto, con su incapacidad sexual cuando debe ejercer como dominante y ese disfrute de ser penetrado, aunque sea de modo inesperado en este caso. Será Krito el que en La Vieja Sirena se defina a sí mismo como amante lesbiano, actuando como tal con Glauka y en cierto modo con Palmira, esta vez exclusivamente de modo pasivo. En Real Sitio este concepto se trata de un modo más marginal, en la figura del caballero Eon, con su imposición definitiva de las ropas femeninas. Al fin y al cabo debemos recordar que estamos ante un asunto de género, no solamente de sexo. En El amante lesbiano, como su propio título indica, este concepto es primordial, uno de los pilares de la obra a todos los efectos, por lo que
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EL HÉROE SUMISO Sexualidad y Libertad en El amante lesbiano

no resaltaré más el punto. En cuanto a los destiempos y los desencuentros, creo que vale la pena detenerse un momento a explicar el concepto. En la obra de Sampedro, los destiempos son el desafortunado giro del destino que hace imposible que dos personajes puedan amarse por la diferencia de edad; mientras que el desencuentro implica una diferencia de lugar. En Octubre, Octubre el elemento del destiempo estará centrado doblemente en el romance imposible de Pablo y María, que acabará trágicamente con la muerte del primero, y por la relación que no fue entre Miguel y Nerissa, en el segundo plano de la novela. En La Vieja Sirena el destiempo y el desencuentro aparecen, pero como enemigos vencidos: la propia naturaleza de Glauka la hace vencerlos y atravesarlos en busca de Ahram, dándose el ansiado encuentro. Será en Real Sitio cuando Janos nos presente los destiempos y desencuentros como un tema por derecho propio, aunque también con final trágico. En El amante lesbiano, estos destiempos y desencuentros aparecen, siendo el vencerlos uno de los objetivos principales del mundo que Mario va creando a su alrededor. Así, el destiempo está presente en la relación entre Mario y su tía Luisa
—Te quería muchísimo, tita... Si yo hubiese sido algo mayor...

y también con Farida, en ese primer encuentro entre ambos, tanto en palabras de ella
«¿Por qué eres tan joven», dijo...

como en las del protagonista
Mi instinto lo decidió en Toledo antes de que lo razonara mi cerebro, pero la decisión se agostó por prematura, al decretar el destino el alejamiento absoluto de Farida. [...] Un Mario con la evidencia, ante tantos encuentros y pruebas, de que he venido aquí para reunirme con Farida [...]

A parte de estos temas principales, hay otra serie de rasgos secundarios que también se presentan de forma reiterada en las novelas, como el mundo árabe o la diferencia de edad en las relaciones. Respecto
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a lo primero, la presencia de un pasado relacionado con el mundo árabe en uno de los personajes protagonistas se dan tanto en Octubre, Octubre como en Real Sitio (obviamente, en La Vieja Sirena es imposible, dado la época en la que se ambienta). El padre unido al mundo árabe de Ágata (Octubre, Octubre) y de Marta ( Real Sitio), protagonistas femeninas de las dos novelas, se presenta en Mario/Miriam, que es la protagonista femenina de El amante lesbiano. Y no sólo eso, sino que la presencia de Rumí también se encuentra en otras partes de Los Círculos del Tiempo , siendo el camino inspirador, aunque no realizado, del Miguel de Octubre, Octubre, que llena sus pensamientos de comentarios sobre el persa y citas de sus poemas
Avivadas ganas de peregrinar a la cuna de Rumí, Balj, mi tierra prometida a la que, como Moisés, no llegaré nunca [...] [...] Filosofía de Rumí: rechazar todas las categorías analíticas para comprender el vivir humano, sólo interpretable mediante símbolos y analogías. Dos objetos no pueden coexistir a la vez en el espacio, pero dos voluntades sí. ¡Cómo se rasgarían las vestiduras quienes reducen la antropología y las ciencias sociales a modelitos y análisis de sistemas! Rumí sabía más hace ya siete siglos. [...] En su Mathnawi canta Rumí: «¿Dónde está el amado; dónde “nosotros” y “yo”...? Cuando el hombre y la mujer se hacen uno, Tu eres ese Uno; Cuando cada unidad se disipa, tú eres la Unidad.» 21

En El amante lesbiano, de un modo en cierto modo paradójico pero a la vez complementario, la presencia explícita de Rumí es muchísimo más escasa que en Octubre, Octubre, porque sus principios no son enunciados, sino llevados a cabo y completados. En cuanto a las relaciones asimétricas respecto a la edad están presentes doblemente en Octubre, Octubre, tanto en el plano novelístico, con el amor frustrado por la muerte de Pablo, o por la atracción que Paco siente por doña Flora; como en el plano metanovelístico, en la turbulenta relación de Miguel con la joven Isolina. En La Vieja Sirena esta asimetría
21 Octubre, Octubre, Plaza & Janés, Barcelona, 2000 34

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queda un poco oculta, pero existe entre Ahram y Glauka, que vivirán con intensidad su relación hasta la muerte de este por vejez. Finalmente, en Real Sitio ese amor desde la edad es imposible por el destiempo que sitúa a Janos junto a Marta, a destiempo con ella y también con la Malvina del pasado. Así pues vemos que en las tres novelas de Los Círculos del Tiempo, a pesar de tener tramas completamente distintas, con lugares y épocas diferentes, hay una serie de elementos comunes que subyacen y dan cohexión al conjunto, aunque siempre supeditados a la trama principal, siendo parte importante de la historia pero no la historia en sí. Como ya hemos dicho, según palabras del propio José Luis Sampedro, con Real Sitio consideraba cerrada su producción literaria, todo lo que deseaba contar ya estaba contado. Y surge El amante lesbiano. ¿Qué tenemos en él? La historia de un anciano, con un pasado relacionado con el mundo árabe, que mediante una relación asimétrica en edad busca la libertad mediante la sumisión, y burlando a los destiempos y los desencuentros se descubre lesbiano y alcanza la realización. Todas las constantes que sustentaban las historias anteriores aquí se independizan, prescinden de lo accesorio y cobran vida por sí mismas para convertirse en el cuerpo, motivo y fin de la historia. Por ello nuestra tesis de que El amante lesbiano aunque indudablemente puede disfrutarse por sí mismo, no debería considerarse como una obra aislada, sino entenderse como lo que evidentemente es: un epílogo a Los Círculos del Tiempo y a todas las ideas que José Luis Sampedro ha ido planteando en sus libros, y que aquí concreta a modo de colofón y quizás, por qué no, de moraleja.

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APÉNDICE B: ESQUEMA

DE LOS APUNTES PARA UNA EXPOSICIÓN

Marco real Alegoría

Lugar exterior

Renace r

LAS AFUERAS (Lugar interior) Lugar fuera del tiempo VS Destiempos Liberación sexual Lugar fuera de los lugares VS Desencuentros Peregrinaje místico PERSONAJES Personajes - No personajes El héroe sumiso

TRAMA Búsqueda interior
(Éxito inevitable)

Rito de iniciación Misticismo sufí Iniciación Mística VS Represión VS Pasado Comprensión del pasado incomprendido

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APÉNDICE C: SELECCIÓN

DE TEXTOS DE

EL

AMANTE LESBIANO DE JOSÉ

LUIS SAMPEDRO

—Es forzoso atacar primero la raíz de todo, por donde empiezan a aplicarte la represión. No se sale de esa cárcel mental por la ventana, sino por la misma puerta por donde te encerraron, para que la reconozcas y sepas que es afuera donde está la hoguera de la vida en libertad. Recuérdate de niño, ahora que comprendes cómo te envenenaron con creencias antivida mediante la educación y cómo te domaron para la obediencia a los poderes. Deja eso atrás y sitúate en esta tarde. Has confesado y ha sido un ejercicio de transparencia. Has soportado en silencio que, al parecer, yo no abordara directamente lo que querías oír. Ya me has escuchado y seguiremos, porque vendrás a mi casa; te devolveré esta invitación. Entre tanto acepta la sumisión, saboréala, entrégate como hoy. Avanzaremos jugando, lo que no significa fingiendo sino al contrario: el juego es una forma del placer y, por tanto, del vivir. No es verdad que la vida sea sueño, como nos repiten para que la perdamos soñando con otra futura e ilusoria. Servir devotamente también es juego y vida, como tú me has servido el té. Y el sacrificio ofrecido, el que gozó tu tía en su final. Recuerda nuestro primer acuerdo: «te amasaré para hacerte pan, te forjaré para hacerte espada». Lo compartiremos, porque al forjarte me darás mi placer y mi dolor... ¿Vas viendo adónde vamos? ¿Te asusta? —Aún entre brumas me apasiona ese horizonte... A tu lado nada me asusta. Nada. [...] —Ya sabes que a las niñitas de las grandes familias manchúes les vendaban brutalmente los pies para mantenerlos pequeños deformándolos hasta dejarlos inútiles. ¿Por qué? Aquella sociedad había decidido que esa pequeñez era admirable y exquisita, frente a la fealdad atribuida al crecimiento natural. En consecuencia, las madres y los médicos «curaban» la «enfermedad» del pie natural y la «corregían» según el canon de la belleza oficial... Semejante barbarie duró siglos,
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torturando mujeres y mujeres. —¿Y que enseñanza sacamos de ello? —Ahora nuestra sociedad está dominada por una mitología religiosa cuyos libros, declarados sagrados e infalibles, imponen una moral enemiga del placer carnal y tan antinatural que valora la castidad como más perfecta que el sexo dado a los humanos por su creador. Una moral que declara contra natura, aberrantes y perversas, las modalidades del placer no encaminadas a la procreación, aunque esas variantes sean espontáneas manifestaciones de la vida. No detallo más porque todo eso tú ya lo conoces. [...] —Enséñame —exclamo. —Pide. —Lo primero, tú ya lo sabes... Dime qué soy yo y lo que esa identidad me ofrece. Sitúame en esa tipología de variantes afectivas. Brota suave su sonrisa. —Eso es un buen comienzo. Aquí la tienes. Del mueblecito saca una hoja con un gráfico parecido a los árboles genealógicos, sólo que en él todas las sucesivas ramificaciones son binarias. ¿Lo tenía preparado ya esperándome? En el gráfico hay pocos rótulos y sólo dos símbolos: los bien conocidos círculos que, con una crucecita abajo o una flecha arriba y a la derecha denotan el sexo femenino y masculino respectivamente. Las ramificaciones se van produciendo a distintos niveles, rotulado el primero de los cuales como «sexo», mientras que el segundo está etiquetado como «género». Miro a Farida, interrogante: —El sexo —me aclara— está determinado por los cromosomas y los genitales, a veces con intersexualidades, aquí omitidas para simplificar. El género, en cambio, lo aporta el cerebro, especialmente el hipotálamo, y aunque la moral impuesta rechace la idea, no siempre coincide con el sexo. Hay machos que se sienten hembras y hembras que se sienten machos.
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Sigo adelante por esos senderos de la humanidad, encontrando una nueva bifurcación para cada rama del género, llegando así al tercer nivel: «preferencia». Farida sigue ilustrándome: —Con cualquier combinación de sexo y género, coincidentes o no, la persona puede sentir atracción hacia los hombres o hacia las mujeres, sean o no sus iguales, y también hacia ambos en la bisexualidad, aunque este diagrama básico no analiza esas bivalencias ni grados de intensidad, que multiplican los casos posibles en la muy compleja variedad real. La última horquilla abierta desde cada rama preferencial no se señala con los símbolos del sexo, sino con las letras D y S, iniciales de «Dominante» y «Sumiso», según aclara una nota al pie. Y ahí termina ese diagrama binario que, insiste Farida, es sólo una primera aproximación. —Frente a las dieciséis variantes finales, el modelo oficial sólo tolera la castidad o la dominación del varón y la sumisión de la hembra en la pareja heterosexual. Los demás experimentos de la Vida se ven forzados a adaptarse, fingir, frustrarse o sufrir las etiquetas de «pecadores» o «pervertidos», con todas las consecuencias. Como escribió Jean Lorrain, «llaman vicio al placer que la sociedad no admite». [...] —A veces en mi vida llegué a preguntarme si era homosexual. Pero los hombres no me atraían y en cambio las mujeres sí; lo cual no me resolvía nada porque con ellas, frecuentemente, yo fallaba como hombre, sin poder explicármelo. Acabo de encontrar la respuesta. Mi sexo es masculino, pero mi género es femenino, atraído hacia las mujeres y, para concluir, sumiso. Así es que resulto lesbiano. [...] —Querrás decir lesbiana: Acepta tu género. Lo esencial es el modo de amar y tú amas a la mujer, pero sintiéndote mujer. ¿Verdad? [...] —Por hoy es suficiente para ir aprendiendo que casi todas las relaciones humanas son, en el fondo, situaciones de dominación; muy rara vez de equilibrio. Y has adquirido además un conocimiento decisivo: ya sabes
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claro quién eres, ¿lo recuerdas? —Soy lesbiana —declaro con cierto esfuerzo.

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BIBLIOGRAFÍA
· Freud, S., La interpretación de los sueños, Alianza Editorial, Madrid, 1972. · Jung, C. G., El hombre y sus símbolos , Aguilar, Madrid, 1966. · Palacios, G., José Luis Sampedro. La escritura necesaria, Siruela, Madrid, 1996. · Reza Arasteh, A., Rumi, el persa, el sufí, Paidos, Buenos Aires, 1976. · Ruiz Ruiz, M, La estructura científica de la psicopatología , Universidad de Málaga, Málaga, 1982 · Página web oficial de José Luis Sampedro http:\\www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/sampedro.home. htm

Obras de José Luis Sampedro - El amante lesbiano, Círculo de Lectores, Barcelona, 2000 - Octubre, Octubre, Plaza & Janés, Barcelona, 2000 - Real Sitio, Plaza & Janés, Barcelona, 1999 - La vieja sirena, Círculo de Lectores, Barcelona, 1994

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ÍNDICE INTRODUCCIÓN PARTE I: LA OBRA,
EL AUTOR EL AUTOR
SU

1

AUTOR,

SU

MUNDO

2 2 3
Y

EN EL EN SU

MUNDO MUNDO
Y

ESTRUCTURA INTERNA PERSONAJES TIEMPO LÉXICO
Y Y

EXTERNA: VIVENCIA

SUCESO

5 7 11 14 14

ESPACIO EXPRESIÓN

LÉXICO ESPECÍFICO

PARTE II: TEMAS, SÍMBOLOS
RITO POR 18
LA SENDA DE

Y

TEORÍAS
MÍSTICA: EL CAMINO
DEL

16 CAMBIO 16

DE INICIACIÓN E INICIACIÓN

RUMÍ EDIPO TIEMPO 22 28

EL HÉROE SUMISO: UNOS CONCLUSIONES APENDICE A: EL 29 APÉNDICE B: ESQUEMA 34 APÉNDICE C: SELECCIÓN BIBLIOGRAFÍA

APUNTES SOBRE PSICOANÁLISIS Y EL MITO DE

AMANTE LESBIANO: UN EPÍLOGO DE

LOS CÍRCULOS

DEL

DE LOS APUNTES PARA UNA EXPOSICIÓN

DE TEXTOS DE

EL

AMANTE LESBIANO DE JOSÉ

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