La conspiración literaria

Berg, Edgardo H. “ Emancipémonos de lo Imposible, de todo lo que

buscamos y creemos a veces que no hay, y peor aún, que no puede haber. Nada entonces debe detenernos en la búsqueda de una solución plena, sin restricción, sin residuo irreductible” Macedonio Fernández, Museo de la novela de la Eterna

Piglia ha tomado en consideración para la construcción de su segunda novela, La ciudad ausente, ciertos datos biográficos y pensamientos de Macedonio Fernández que funcionan como centros propulsores de la narración y dispositivos secretos del deseo. Sabemos que muerta Elena de Obieta, la mujer de Macedonio, en 1920, la familia se disgrega y sus hijos quedan al cuidado de familiares maternos. Macedonio Fernández inicia un largo período de residencias transitorias por casas de campo de amigos, hoteles o pensiones de Buenos Aires.A partir de esta experiencia trágica, buena parte de sus ensayos filosóficos y poemas comienzan a discurrir sobre el tópico de la nulidad o cesación de la muerte. La nada y el concepto de tiempo que la sostiene, para Macedonio, son impensables. Un caso ejemplar es el poema “Elena Bellamuerte”, escrito en tiempos de la desaparición física de su mujer. El texto evoca la ausencia-presencia de Elena y su triunfo definitivo sobre la muerte. La literatura, muchas veces, convierte en presencia real las réplicas y los objetos virtuales de un mundo ausente y ya desaparecido. En este sentido, muchos relatos han convertido en anécdota una imposibilidad: la posibilidad de eternizar la mujer amada. La pérdida de la mujer amada suscita la reflexión filosófica y dispara la narración hacia la construcción alternativa de un mundo virtual. Piglia con La ciudad ausente desarrolla una peculiar filosofía cognitiva sobre los mundos paralelos y posibles, explorando en su desarrollo argumental la posibilidad óntica de los mundos ficcionales. El ardid de Piglia es inventar una máquina expectante, que transforma la creencia en enunciado. La máquina narrativa suscita, fabrica lo “real”, es performativa: vuelve creíble lo que narra y actúa sobre “lo real”. La intriga básica de la novela de Piglia se condensa en el enigma de una máquina de narrar que capta la obsesión de los habitantes de una Buenos Aires futura. Junior, el periodista de El Mundo encargado de la investigación, va tras los rastros que expliquen el secreto de la máquina y las causas que determinan su desactivación y traslado del Museo de la ciudad al de Luján por parte del Estado, para provocar que la gente la olvide. El Museo detrás del Congreso, donde se halla la máquina, no es el archivo oficial de la memoria, no es el lugar de a tradición donde se conservan textos y

o la rosa azul fabricada en una quinta abandonada de Temperley. explicará más tarde. donde se desdibujan las fronteras entre vigilia y sueño. el anillo de oro de la nena o la foto. Para poder encontrar una respuesta a la intriga inicial. se encuentran las réplicas del pasado y del porvenir. antiguo hábitat del Astrólogo arltiano. lo real y lo virtual. el inventor clandestino de réplicas y autómatas. reproducciones y réplicas. Russo. En esa circulación de relatos hay un casillero vacío. Los mundos posibles son las variables de una misma historia de ausencia: la ausencia de una mujer. Itinerarios. trazan los caminos de orientación sobre una trama fracturada y siempre diferida. la fotografía de un laboratorio en una isla. contiene la génesis de lo impensable al sustituir y corroer la temporalidad lineal y homogénea en la superposición espacial. en su viaje al refugio del Tigre. Y si bien la .documentos que el Estado ha querido guardar para preservar cierta versión del pasado. Junior debe entrar y salir por los múltiples pasajes y tramas que reproduce la máquina. el motivo de la construcción de la máquina. en los talleres de Avellaneda y las galerías y en los pasillos de los subterráneos. El deseo de retener a Elena de Obieta más allá de su muerte corpórea motiva a Macedonio a aliarse con el ingeniero Emil Russo para eternizar a Elena en el relato: “La máquina es el recuerdo de Elena. En ese callejeo por una ciudad desconocida. una historia de amor y pérdida. del hijo abandonado por su madre. En ese refugio de los mundos posibles. tiene la forma de un relato futuro: la promesa por venir. Junior. un espejo que preanuncia la primera historia de amor. además. Pero. siempre lo conducirán al secreto. Es un museo que contiene una colección de mundos posibles. arte y vida. cualquiera sea la huella o el relato que Junior siga. los fragmentos y las escenas memorables del pasado cultural así como las virtualidades y sedimentos utópicos del futuro. en las salas del museo se hallan los indicios de los relatos futuros que vamos a leer u objetos o situaciones que rellenan blancos de algún relato ya leído: la réplica del consultorio de Arana. Es como si la descarga óntica de esos mundos los tornara de consistencia real o los hiciera actuar sobre la empiria. Pero esa misma pérdida autoriza un anticipo. Un punto secreto o no dicho en la vida de Macedonio Fernández. conocerá finalmente el secreto. hallada en un hotel de provincia. le revelará el pacto faústico y la desdicha eterna de la mujer máquina. pasajes. un tango. las unidades indiciales e índices de los mundos ficcionales. debe recorrer un itinerario urbano porque la ciudad es un mapa de relatos superpuestos. una lengua o una patria. una ciudad. en las librerías de Corrientes y en los bares del Bajo. como lo habíamos leído en Los lanzallamas de Roberto Arlt. De allí la emergencia de ciertos objetos como la daga de Moreira. A su vez. Materializa una genealogía literaria y crea un espacio virtual e imaginario donde se exhiben fotografías. relatos múltiples: las historias son los mapas –pistas– de un viaje –una investigación– que describen direcciones. es el relato que vuelve eterno como el río” ( La ciudad ausente: 163). Relatos que circulan en la ciudad por circuitos marginales y clandestinos. las manchas de sangre y el vagón donde se suicidó Erdosain.

opuestos. el río Liffey que define la topografía de la isla del Finnegan’s: la patria que ilumina todos los paisajes del deseo. Captar la mente ajena para controlar las posibles desviaciones al criterio normalizado de lo real. El Estado vigila y controla lo que la máquina de Macedonio articula y narra: la utopía de los guetos rebeldes o la de los “ex” en la conspiración lingüística de la isla del Finnegan’s. El discurso de la ausencia pronunciado por la máquina asume todas las identidades y voces femeninas posibles. con sus cánones y sus fugas. históricas o mitológicas: Amalia (Mármol). Si el Estado era una máquina de persecución paranoica contra la aventura de desciframiento de la Historia en Respiración artificial. La novela termina con el museo clausurado. con la isla del texto políglota de Joyce. de mundos paralelos y alternos. Esa catarata de relatos. Como una música eterna que se va tocando en distintos tonos y registros. articula y narra su contrafigura utópica: la ficción de los inventores. siempre furtivos y desplazados. Ellos desdicen o subjuntivizan el mundo a partir de la gramática de los modos optativos e hipotéticos. .novela de Piglia reconoce cierta deuda con Bioy Casares –el ingeniero Russo y Morel como dos inventores de mundos clandestinos.. una trama política. Pero sobre esos relatos que hace circular se desenvuelve una guerra implícita. En una sala de vidrio se halla abandonada la máquina. el “invento de pasión” de Macedonio Fernández. debe desembocar en el río de la esperanza. es la política del Estado moderno. a la vez. es una máquina de conectar flujos semióticos y transformar historias. las literarias. ahora es una máquina de control y vigilancia que actúa sobre la memoria íntima y privada de los habitantes de Buenos Aires. el vouyerismo estatal: ojos vigilantes en las estaciones de los subterráneos. Piglia cruza las referencias y une las series. La figura tradicional del narrador anónimo que comunica la experiencia ajena de boca en boca es reemplazada por una máquina tecnológica de enunciación. La acción del Estado o de sus aparatos de control liquidan y desintegran aquellos instantes únicos e irrepetibles de la experiencia privada. Cada uno tiene su propia refutación. hermeneutas o alucinados. Hipólita (Arlt). la comarca utópica ideada por Macedonio en el corazón de la selva paraguaya. la máquina provoca el desfase narrativo. Estos creadores incesantes de antimundos. la máquina arma una cadena de relatos conspirativos: articula y trenza los dialectos under de los nómadas contemporáneos. la máquina de Macedonio no es una máquina de reproducir imágenes o cristalizar sombras como la de la isla de los locos de La invención de morel de Adolfo Bioy Casares. Al igual que una telaraña. cámaras filmadoras en los hospitales y patrullas policiales que asedian la ciudad. cada uno afirma que el mundo puede ser otro. niegan la realidad tal como es. forjadores de ensueños tecnológicos para rescatar a dos mujeres. dos relatos simétricos y. Contra el relato monológico y estereotipado del Estado que quiere imponer el modo de percibir el mundo y el criterio sobre lo real. extraviadas y perdidas sobre los vacíos y nudos blancos de la memoria. Es así como la máquina literaria y la del Estado se erigen como dos políticas enfrentadas.

La realidad ausente es un surco. el relato que vendrá: abandonada en una playa. En su interminable delirio y canto. como un pozo en el pasto”. Lo que está ausente o se halla en germen es la promesa por venir. dice Macedonio – como recuerda Russo– en la novela (La ciudad ausente: 161). Elena de Obieta. A partir del motivo de la máquina narrativa. Lo que está latente es una ficción genealógica que hace leer el pasado como si fuera un relato del porvenir: deja leer a Mac como apócope de Macedonio. el complot futuro: el archivo abierto e infinito que no tiene ningún lugar porque circula por todas partes. una defensa de las naturalezas falsas y los mundos posibles. nuevos mundos e historias virtuales. de su vientre comienzan a surgir nuevas formas de vida. la máquina femenina narra su eterna desdicha y en su canto discordante cuenta un nuevo mito de origen. una madriguera o un pozo cavado por “el viejo topo”: “la ausencia es una realidad material. Contra el criterio estandarizado de lo real masmediático. La máquina narrativa de Piglia es un homenaje a los relatos futuros de Macedonio Fernández. la novela de Piglia es un homenaje al poder de la ficción. las madres “locas” de Plaza de Mayo y las madres de los soldados de Malvinas.Molly Bloom y Ana Livia Plurabelle (Joyce). Piglia construye una ficción genealógica y un relato utópico sobre los posibles narrativos. Evita. En la novela no deja de manifestarse la influencia de una televisión narcotizante que anticipa y reproduce los pensamientos de sus espectadores. ¿Todavía será posible oír el rasguido de una guitarra en una pensión cerca de Tribunales? .

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