PODEMOS CAMBIAR LA HISTORIA Lcdo.

Miguel Romero Mucho se ha comentado sobre la grave situación fiscal, económica y crediticia por la que atraviesa nuestra Isla… ¡y no es para menos! Las tres principales agencias evaluadoras de nuestro crédito nos bajaron las notas y si no hacemos nada para mejorar, nos van a “colgar”. Más allá del debate generado por las posibles “soluciones” que se han presentado y sus efectos, me parece importante que reflexiones sobre cómo es que llegamos a este punto. Repasemos: durante los 90, nuestro crédito gozaba de una buena clasificación, había un plan de desarrollo económico, se hizo obra, los presupuestos no tenían los déficit que tienen hoy y gozábamos de una mejor situación económica. Luego llegó la virazón. En 2001 cambió la Administración y con ello su política pública. Fuimos testigos de cómo paralizaron la obra, comenzaron los descuadres presupuestarios, desmanes administrativos y el endeudamiento. La economía comenzó a colapsar, agudizándose con la crisis mundial en el sector financiero e inmobiliario. Y en el 2006, tras el cierre del Gobierno, comenzó la recesión económica más profunda en nuestra historia. Como consecuencia, todas las casas evaluadoras nos degradaron el crédito a tan sólo una clasificación por encima del término conocido como “chatarra”. Posteriormente, en el 2008 el electorado tomó la decisión de cambiar el rumbo que llevaba Puerto Rico, eligiendo a un nuevo equipo para que asumiera las riendas de una administración casi en quiebra, con un déficit presupuestario de $3,300 millones, un déficit en caja de $4,459 millones y más de $700 millones en deudas a suplidores. Luego de procesos complejos y acciones correctivas, la situación fiscal mejoró, se redujo el déficit y se aumentaron los ingresos al tiempo que se rebajaron las contribuciones y se hizo obra. En 2012, por primera vez en 6 años, la economía entraba en positivo. La labor realizada tuvo el efecto de que las casas evaluadoras aumentaron nuestra clasificación por primera vez en 30 años. Sin embargo, volvió otra virazón. En las elecciones pasadas el Gobierno cambió y con ello se esfumó el optimismo que había comenzado a emerger. Hoy, tras los primeros 100 días del nuevo gobierno, ante la falta de un plan económico y de un plan concreto para sacarnos de la crisis, vemos cómo todas casas evaluadora están degradando los bonos del gobierno central y de las principales corporaciones públicas. En términos del crédito, hemos regresado al pasado y hoy, de nuevo, estamos al borde de “chatarra”. Las consecuencias de una degradación serían devastadoras. A nivel personal, nuestros ahorros e inversiones, como nuestras casas y cuentas IRA, perderían parte de su valor. Nuestra economía continuaría en recesión, no habría inversión pública ni se crearían empleos, y la confianza estaría en

debemos solidificar nuestro entorno económico para que atraiga el capital que necesitamos y que no tenemos. Debemos continuar en la ruta por la cual avanzamos en los pasados 4 años.el piso. habilidad en la ejecución y desprendimiento en el corazón. Pero estoy convencido de que podemos traer otra virazón. Si queremos más y mejores empleos. Debemos continuar bajando las contribuciones al ciudadano y a los pequeños y medianos negocios. Estoy convencido de que podemos cambiar la historia para reencaminarnos por el sendero del progreso y bienestar. simplificar aún más el proceso de permisos y bajar el costo de energía. Lo que debe estar claro es que el peso de la solución no debe recaer en aquellos que menos recursos tienen. Reconozco que la situación económica es precaria y que la situación fiscal de los Sistemas de Retiro es compleja y hasta confusa. Pero se requiere claridad en la visión. pero que esta vez sea positiva. . Sólo siendo más competitivos podemos hacer que los sectores económicos y de inversión pongan sus ojos y su dinero en la Isla.

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