JORDI SIERRA I FABRA LOS AÑOS ROJOS

JORDI SIERRA I FABRA

LOSAÑOS ROJOS

JORDI SIERRA I FABRA (Barcelona, 1947) es uno de los autores más editados y leídos en lengua española, tanto por la innovación de sus propuestas literarias como por la enorme capacidad de sorprendernos con sus tramas y desenlaces. Su obra abarca todos los géneros y es uno de los escritores de lectura obligada en escuelas de España y Latinoamérica, campo en el que es un verdadero experto y un gran comunicador. Galardonado con casi veinte premios literarios, su narrativa aborda el compromiso de contar lo que ve y lo que siente a través de sus constantes viajes por todo el mundo, fuente que le nutre de toda la energía que transmite a través de sus personajes y sus novelas. ELTIEMPO DEL EXILIO III LOSAÑOS ROJOS Planeta ELTIEMPO DEL EXILIO III LOSAÑOSROJOS JORDI SIERRA I FABRAPlaneta PRIMERA PARTE1969-1971 (DESPERTARES) Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor. Todos los derechos reservados Ojordi Sierra i Fabra, 2003 (D Editorial Planeta, S. A., 2003 Diagonal, 662-664, 08034 Barcelona (España) Diseño de la colección: Florencia Helguera y Sergiojuan Ilustración de la cubierta: foto Efe Primera edición: mayo de 2003 Depósito Legal: B. 18.712-2003 ISBN: 84-08-0477M Composición: Zero pre impresión, S, L Impresión: A&M Gráfic, S. L. Encuadernación: Lorac Port, S. L Printed in Spain - Impreso en Españawww.sierraifabra.com

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JORDI SIERRA I FABRA
-Estamos en 1969, un año decisivo. -Todos lo parecen. -Pero a medida que nos acercamos al final de la historia, el tiempo cobra una relevancia especial, porque a todos se les estaba acabando o acortando. Aquellos hombres maduros de¡ 39 eran ya ancianos, y los jóvenes se habían hecho mayores, algunos incluso mucho. En 1969 Valeriano Puig cumplía setenta y cinco años, Lorenzo Vilá cincuenta y nueve, Berta Aguirre cincuenta y siete, Ismael Puig cincuenta y tres, Elías Alcaraz cincuenta, Natalia Puig cuarenta y siete, Juan Puig treinta... -Recapitula. -Tenemos a Valeriano, su esposa Sara y su hija Miriam en Ciudad de México, manteniendo su existencia sin cambios, con Sara consolidada como escritora y él retirado. También estaba en México Juan, tras su regreso de Cuba, todavía buscando su revolución y su mundo ideal; e Ismael, viviendo la larga espera de su venganza contra el delator de Mauthausen. Y por supuesto allí seguían Ana y la hija de Ismael, Carlota, viviendo ambas con el nuevo marido de Ana, Florencio Cardoso, el abogado. En penúltimo lugar tenemos a Elías y a Natalia, con sus tres hijos, Óscar, Teresa y Lucía, en Buenos ires, Argentina, igualmente establecidos después de sus años de trabajo en excavaciones arqueológicas. Pero sin duda quienes más te interesan en este momento son Lorenzo Vilá y Berta Aguirre, ¿me equivoco? -No, no te equivocas. Lorenzo había huido de México por segunda vez en su vida, tras matar a Lucio Santoña. Y en cuanto a Berta... -Después de la muerte de Amanda en el 68, Berta ya no tenía nada en México. -Entonces debieron de reunirse en alguna parte, porque Lorenzo no podía volver. -Exacto. -¿ Dónde? -Lorenzo había quedado fascinado por uno de los países de su anterior escapada a mitad de los años cuarenta. Que pasara un largo tiempo en la cárcel de Medellín no significa que no lo adorase. -¿Colombia? -Precisamente. Bogotá. -¿Cómo fue su reencuentro? -Puedes imaginártelo. Muerta Amanda, los dos volvían a estar solos, el uno con el otro. Empezaron de cero en México, y ahora, aunque con una fortuna considerable una vez Berta vendió El Fortín y su residencia mexicana, empezaban nuevamente de cero y solos... pero con treinta años más que cuando se conocieron y se enamoraron en el SinaÍa. -Así que seguían amándose por encima de todo. -Ya lo hemos comentado un par de veces. Su amor no era de este mundo. Ni la muerte de Amanda y el dolor que les sobrevino pudo hacerles mella. Estaban hechos de una pasta especial. Nunca fueron como los demás. Lorenzo era el viejo héroe, el aventurero, el amante, el solitario rendido por amor. Berta, por su parte, era como las antiguas heroínas que un día partieron a la conquista de¡ Oeste americano. Tenía corazón, valor, lealtad, una talla especial. Según parece, a sus cincuenta y siete años seguía siendo una mujer extraordinariamente bella, que apenas aparentaba cuarenta y algunos. Aquellos ojos, aquellos labios, aquella prestancia, aquella hermosa calidez para unos, distancia para otros... Si el amor no hubiera existido antes, Lorenzo y Berta lo habrían creado. 0 quién sabe si todo eso no forma parte de su propia leyenda. El

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tiempo sobredimensiona las cosas. Aunque años después demostraron... -¿Qué demostraron años después? -Ya sabes: todo en su momento. Aún falta mucho para eso. -De acuerdo, ¿cuándo se reunió Berta con él en Bogotá? -Al poco de morir Amanda en la matanza de la plaza de las Tres Culturas. Lorenzo ni siquiera pudo asistir al sepelio de su hija adoptiva, y a Berta le faltó tiempo para hacer lo que te he dicho: venderlo todo y reunirse con él. Esta vez no estaban separados y sin noticias, como años atrás. Cuando Lorenzo se instaló en Bogotá, ella ya iba y venía constantemente, para estar tanto a su lado como con Amanda. Imagino que al terminar Amanda los estudios y emanciparse o, incluso, casarse, Berta se habría marchado de forma definitiva de México, sin la chica o con ella, caso de querer estar también con Lorenzo. Su casa de Bogotá, en La Candelaria, era muy bonita, aunque para Berta, Colombia no era México, de ahí que tampoco se quedaran mucho más. -Amanda pareció seguir la maldición de sus padres reales. -No sé si llamarlo maldición. La mala suerte no es más que eso: mala suerte. Que Rosita muriera al darle la vida y que Manuel fuese un desgraciado no tiene nada que ver con el hecho de que Amanda muriera como murió y tuviera una vida difícil, marcada por la realidad de su pasado. -Dices que no se quedaron mucho tiempo en Bogotá. -No. En 1969 llegó la primera gran amnistía franquista y eso les cambió el futuro. -¿Podían regresar ya todos? -No todos. El 28 de marzo, el Consejo de Ministros acordó la prescripción de las responsabilidades penales por delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939. Eso, de facto, significaba una amplia amnistía, pero no para aquellos que se hubiesen significado en el exilio o tuviesen causas pendientes de la contienda. Así que no hubo lo que se dice una vuelta masiva, al contrario. Como Valeriano, muchos dijeron que si Franco seguía vivo daban lo mismo todas las prescripciones habidas y por haber. Vivía el perro, vivía la rabia. Pero Lorenzo y Berta estaban limpios. -¿Cómo era la España de¡ 69? -El eco de mayo de¡ 68 francés se había extendido por Europa. A España, sin embargo, llegaron coletazos tardíos, aunque llegaron. En enero de¡ 69 los estudiantes asaltaron en Barcelona el rectorado de la universidad, sustituyeron la bandera nacional por una comunista, hoz y martillo incluidos, y defenestraron un busto de Franco. Las universidades barcelonesas fueron cerradas. Inmediatamente después, las restantes universidades nacionales encadenaron una larga serie de disturbios que acabaron con la muerte de un estudiante, Enrique Ruano, que se arrojó desde un séptimo piso cuando la brigada politicosocial lo registraba. A los cuatro días se impuso el Estado de Excepción durante tres meses. La prescripción de responsabilidades, es decir, «el fin de la guerra», por decirlo de otra forma, palió un poco los efectos negativos que esto tuvo en la opinión internacional. La presencia de la policía en las universidades marca un hito en la evolución de la vida española, sobre todo porque los estudiantes no estaban solos: sus propios profesores se aliaban con ellos mayo rita ri amente. Los cambios se sucedían cada vez con mayor firmeza.

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blanca y negra sin apenas grises. Natalia había llegado a México con su edadJuan y Carmen habían muerto con poco más. Tiempo. tan presente. -Cuatro más que yo -susurró para sí mismo. Un aroma que los años mantenlan en su piel. Calles. a Sara y a Miriam. como si tratara de tranquilizarlo. jugando y elevando sus voces infantiles sobre el bullicio del cercano tráfico. Despacio. y se deslizó furtivo hacia la calzada. jamás suficiente para quemar tantos fuegos ni amortiguar tantas caricias envueltas en miradas apasionadas. que siempre se empeñaba en decirle que estaba muy bien para su edad. la huida. con pluma. La calma lo invadió por espacio de unos segundos. y a todos ellos los hace reaccionar de distintas formas. le había respondido: -Ya sé que estoy bien. La adolescencia empezaba a quedársele pequeña. Después dio paso a la misma sensación que lo inundaba desde hacía unos días. llenos de recuerdos. ojos hundidos en el suelo o hacia sí mismos.. era apenas unos meses másjoven que Miriam. de distancia. Aun así. y dentro de un par de meses más. La dejó en una silla. de pasado. No necesito que me lo recuerde. Eso significaba que esbozaba algo o completaba el guión de lo que transcribiría a continuación con la máquina. semáforos. Imagen y voz. le espetó lleno de solidario entusiasmo: -Así me gusta. y primero lo hizo envuelta en rayas diagonales que poco apoco se esparcieron hasta concretarse en una imagen difusa. -¿Qué tal? -Bien -se encogió de hombros. Las parejas robándole preciados segundos a su breve tiempo. Segunda 4 . Hacía ya treinta años. calzadas. manteniendo aquel destello periodístico que jamás moriría. el campo de refugiados. Todo tan vivo. -Acábalo. en aquel día tan especial. Valeriano se sentó en su butaca. -¿Qué día? -¿No te lo imaginas? -No. significaba que era la hora. -La noticia de la amnistía llega al mundo los últimos tres días de marzo de 1969. A Valeriano no lo azotaba ningún dolor.. La sensación agridulce de la resignación. treinta años de la travesía en el Sinaia. -Tal vez. Los paseantes sin rumbo o los que acudían a suscitas envueltos en la energía de la prisa. -¿Valeriano? -Hola. belicoso. cuenta. en cualquier parte. Cuando llegó a su calle contempló el edificio desde la otra acera. -Vamos. Sara estaría escribiendo.JORDI SIERRA I FABRA -Pero Franco murió en el 75. aunque el tiempo siempre es relativo.. voy a ver el informativo. Cumpliría dieciocho años. Se llenó de sus pensamientos y por esta razón el paso fue maquinal. Degustó el beso. Estuvo a punto de darle un golpe a la caja de madera. e insistía en ello. Tenía setenta y nueve años. un anciano más. Lucía. y había sido militar. persistente. porque lo acompañaba como una segunda piel. sigue. caminaba muy erguido y firme. era republicano. Y cada vez era mayor. desparramando sus ojos como solía hacer siempre sobre el mundo que se movía a su alrededor. de pronto. Conectó el televisor. Un día. La última. Presenció impávido las imágenes que trazaban un rápido recorrido por la vida del muerto. cariño. Todavía estamos empezando esta parte. perdido en la nada inconcreta de la gran ciudad. La saliva de Sara era agradable. El remedio o solución casera.. un néctar en su boca. Eso es mucho tiempo. perpetuando la ignominia. Los niños persiguiéndose. se arregló solo. su visita a España en diciembre de 1959 había dado alas al régimen de Franco. La besó en la cabeza antes de que su mujer la alzara para ofrecerle los labios. seis años después. apoyados en sus bastones. ? -Se cierra nuestra historia. para no alterar el aire interior. un par de semanas antes. sin ninguna prisa. Metió la cabeza por el hueco.. como todos ellos en Estados Unidos. y salió de la estancia mientras sequitaba la chaqueta. En segundo lugar. El televisor debió de temerlo porque. apurando los minutos con su proverbial capacidad para vivir cada momento con alegría. La forzó a seguir sentada. Nadie reparaba en su figura añeja. ¿Cuándo había transcurrido aquel tiempo? ¿Y cómo? Entró en el vestíbulo. siguiendo una inercia y manteniendo una rutina establecida día a día. Su Miriam. -¿Así que de 1969 a 1977 . -Entonces paciencia. frente al aparato. Tristeza de edad. Ya era una mujer. No quiso que se levantara por él y se acercó hasta ella para evitar su gesto. No le caía bien. Lo hizo igualmente despacio. Miriam. -Terminaba ya. Cuando la sombra rebasaba el Hemiciclo ajuárez. hombre. como siempre lo degustaba. la sensación de normalidad no se hizo visible hasta el 77. Sara escribía a toda prisa. un camino de vuelta al hogar. LOSAÑOS ROJOS Treinta años de la derrota. -Te dejo. Aun así.. Había muerto. ¡que me sea animoso! Valeriano llegó a su rellano. pero los recuerdos y las nostalgias sí le hacían pagar el consabido precio de la tristeza. Y sobre todo olía bien. Y su vecino. salió del camarín y cerró la puerta del ascensor con cuidado antes de abrir la de su piso. El ex general y ex presidente de Estados Unidos ya no pertenecía a este mundo. movió los pies con calma. Un locutor hablaba de Dwight Eisenhower. A veces se estremecía al contemplarla. nostalgias y dolores. La imagen tardó en aparecer. escuchó la voz de Sara emergiendo del despachito. Nadie se cruzó con él y se alegró. no llevaba bastón. sobre todo por no toparse con su vecino del segundo. No tuvo que mirar el reloj. En primer lugar. Su propia nieta menor. Valeriano Puig abandonó la zona soleada de la Alameda Central para iniciar el camino de regreso a su casa. perfectamente dispuesta sobre el respaldo. Su hija mexicana. Los ancianos como él. pero él sí reparaba en todos.

Su rostro se hizo anacarado. -Jerminado? El tono de Lorenzo fue crepuscular. -No es cierto. tres segundos. -Sí -fue aunque ninguna cuando -Él sigue allí. ¿Por qué lo dices? -Es como si estuvieras de paso. se sentó en el reposabrazos del sillón. La voz del locutor se llenó de España. -¿La echas mucho de menos? -preguntó él. apoyada en su pecho. se detuvo antes de llegar a él.. Lorenzo. La voz. Transcurrieron dos. Su mano buscó la de él y cuando la encontró la presionó con firmeza. imaginando otra tierra. Berta dejó el libro sobre la mesita más cercana y le tendió los brazos. llena de ventanales abiertos sobre los techos ocres de LaCandelaria. a su casa. El nombre los llenó de silencio a pesar de que la radio seguía emitiendo. la guerra civil española ha terminado -diJo con cierta solemnidad el locutor. la desgranaba con su característico acento. Lorenzo liberó una de sus manos y la pasó por encima de los hombros de ella. fue como darse cuenta de que ocupaban baldosas grises.. -Pero a ti no. supongo que ahora que nada nos retiene en parte. -¿Querrías? Berta se encogió de hombros. -Ven -le pidió ella. -Yo creía que era porque no hacía falta. pero no lo suficiente. procedente de su espalda: -Valeriano. Treinta años de náuseas. -No -Berta dejó escapar el aliento. -Dejé de pensar en esa posibilidad hace tanto -confesó. -Puede que esto nos haga replantear algunas cosas -concedió él.. -Cariño. Lorenzo le besó la palma de la mano. Berta levantó la cabeza y dejó de leer el libro que tenía en las manos... pero Franco no desapareció de la pequeña pantalla. La calma del atardecer bañaba el suelo que los separaba de rayos apenas intuidos sobre las baldosas blancas y negras. 5 . La inesperada noticia iba invadiéndolos como un latigazo prolongado. Acabó el panegírico. obedeciéndola.. sino en un tránsito. -¿Por qué nunca hablamos de ella? -Por miedo. De pronto era como si estuvieran fuera de lugar. profesional. Finalmente. ¿por qué? -¿Y tu identidad? ¿Y si algo te hiciera volver a ser Esteban Torres en lugar de Lorenzo Vilá? -¿Quién recuerda a uno o a otro? Berta lo abrazó con fuerza. vivir aquí. Lorenzo mantuvo el tono de aquella penetrante mirada que tan bien conocía. -¿Y ahora? -No lo sé. Lorenzo se dio cuenta de lo quieta que estaba. Ya no la escuchaban. en La Candelaria -manifestó. Bogotá. -A tí te gusta este país. sacudido por el Estado de Excepción decretado recientemente. como perros de la lluvia. Piel hecha de una porcelana ya inexistente.. Siguió escuchando al locutor. Cada vez que veía al dictador sentía náuseas. al que se había acostumbrado como cualquiera se acostumbra a una segunda piel a lo largo de tantos años.. Sara llegó a su lado. Volvió. No te sientes en casa. Sus ojos se encontraron en mitad de la hermosa sala. despacio-. Berta formuló la pregunta: -Jú volverías? categórico.. despertando sus conciencias dormidas. de forma que la prescripción de las responsabilidades penales por delitos cometidos antes del fin de la contienda civil abre las puertas a miles de españoles en el exilio. Luego se apartó de su pecho para mirarlo a la cara. aunque la noticia ya era otra. No quiso soltarlo.. En un clima de enfrentamiento estudiantil y popular. mucho. -La prescripción de responsabilidades penales por delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939 abre las perspectivas de una posible vuelta para los republicanos españoles huidos de su país con la victoria de las tropas fascistas. más discreto que el mexicano. llena de emociones quebradas de improviso. la segunda en 1956. -¿Para quedarte? -No lo sé. La noticia fluía por la radio. aséptica.. con las manos unidas. Fue Lorenzo quien la apagó sin apartarse demasiado de Berta. -No ha pasado mucho tiempo. Berta miró a través de él. -Franco no ha muerto -dijo Valeriano-.. desembarco aliado en Normandía. una forma de amnistía encubierta que trata de mostrar. Siempre esperamos poder hacerlo muriera Franco. Berta cerró el libro. Tenerla cerca a veces no bastaba. Aquella sensación de querer fundirse con su esencia cuando hacían el amor. Sólo eso. Le capturó las manos y lo atrajo hacia sí.. -Treinta años después. llena de plantas.JORDI SIERRA I FABRA guerra mundial. otro perfil. -Esto es una isla. -No.. que caminaba hacia el balcón de madera. Había tanta paz cuando se tocaban. cuando oyeron llegar a Miriam. rodeado de sus fieles adláteres. -Treinta años. -No significa mucho ---dijo él. La voz de Sara sobrevoló su atención. _. -Hacía mucho que no la nombrábamos -musitó ella. Como si el ventanal se abríese sobre un horizonte infinito. que ahora podrían regresar libres a su país. haciendo que se sentara a su lado en el sofá. hasta quedar sepultada por su compañero. otro mundo. -Sí. tenemos miedo de vernos tan solos. Berta se dejó atraer con mansedumbre. como una estatua de sal. Así que eso no significa nada. Tenía la piel más suave y tersa que Lorenzo recordase.. después de haber acompañado a la puerta a Pablojaramillo tras su partida vespertina de ajedrez. En el embaldosado blanco y negro. el libro tembló en sus manos. Sabes que te conozco.. Continuaron mirando las imágenes en silencio. y tan lejos de todo. No respondió. -¿No tendrías miedo? -No. Abandonó la proximidad de la galería y el balcón de madera y se acercó a su mujer. en el presente. -¿Qué opinas? -cuchicheó ella. Y así seguian cinco minutos después. salvo que podríamos regresar si lo deseáramos. LOSAÑOS ROJOS Temblaba. Reaccionó. el gobierno de Franco busca. su primera presidencia en 1952. las imágenes de él con Franco... -Es como si Amanda siguiese en México -suspiró él. -.

Rubens la habría inmortalizado. Su extraña Ymelda. Manos. con los pezones apuntando al suelo. en tu España. la madre naturaleza estuviese viva. se le abría de piernas. La caída se había detenido al salir de la cárcel.. Tú eres rojo. Y lo había atado a una estaca. hasta que llenan su nuevo mundo de nuevos olores. Pero tú no eres religioso. Lo reconocía. -Lo dijeron las cartas. gorda. Claro que los desconchados del techo no eran mucho mejores. desorientados. si es que en algún momento había existido. Y también lo había llevado hasta un acantilado para echarlo al vacío. y la sangre del gallo muerto. -¿Qué estás diciendo? -¿No platicas siempre de ese hombre y lo andas fregando? Ahora lo tienes... jamás talado. di o el Señor. mucho alcohol. para nadar sobre sus aguas móviles al poseerlas.. -Se puso religiosa y agregó-: «La venganza es mía». con la cabeza apoyada sobre los muslos. pinche. «Vamos. en tu tierra. tres hijos. Años rojos acá. como hacían los alemanes desde lo alto de la cantera. -Acá no tienes nada. Sentía unos enormes deseos de llorar. dentro y fuera de sí mismo. yo a callar. De repente. Pero Ymelda era el exceso. Eso no lo entendí. de permanecer a su lado. -Sí. por allí. aplastados en la cama.» Miró a Ymelda. tan selvático como si realmente. Y lo había electrocutado. Las puertas abiertas. igual que una mujer dispuesta a insultarlo con su presencia: «Vamos. Y nunca se habían mentido. Seguía desnuda. -Si es que estás seca -rezongó. Lo que sí estaba claro es que andabas de pendejo buscándole la muerte a tu hombre. Yffielda se sentó a su lado. claro. Y algo de eso había. Nunca se habitúan. -¿Qué cosa? -Lo del perdón. Debe de estar esperándote. generosas..iódeme. Ismaelito. a preguntar -asintió ella. ¿terminaba? El regreso. El último residuo. -No. Los pechos. ¿Qué quieres? Necesito mi tiempo. mayor. Fin de la espera. Cerró los ojos mientras el dedo de Berta volvía a recorrer los caminos abiertos de su rostro. embadurnado de miel. jódeme.» Nunca se había ido de Mauthausen. de su abandono total. ¿No esperabas volver? -Sí. Volver a España y buscar a Salvador Gallego. -Vives para eso. -Un país es un país. Dispuesta para la penúltima oportunidad. saltó los labios y se detuvo en el mentón.. Ni siquiera reaccionaba a la noticia del perdón.. Pero la magia. -Si has de pelarte. cortándole los testículos. Una enorme boca. Berta pasó un dedo por sus cejas. algunos amantes. y mucho menos veía una televisión de la que carecía. pies.. -¿Lo ves? -¿Quieres callarte? -Vas a irte. -¿Lo ves? -pareció desilusionarse ella. Allá era una parte del entorno. -No es mi España. comenzando por su sexo. -Porque te has puesto encima como un mulo. -Je alivio? -le propuso casi por asociación. Ymelda se frotó la entrepierna. porque nunca leía los periódicos ni escuchaba la radio. Esta vez fue él quien se acercó a ella. 0 más que detenerse. Ni tú ni yo podemos hacer nada. LOSAÑOS ROJOS -Esa dichosa cosa -murmuró ella.. Sólo la rabia de¡ deseo frustrado. para tenderse en su regazo. allá. por algún lado. Claro que sólo llevaban un año consolándose mutuamente. Y van a venir años rojos. Y tenía que agradecérselo a Ymelda. déjalo. -Iremos a la embajada.. Pero finalmente podía volver realmente al punto de partida. Tantas y tantas fórmulas. y allá. las manos. Ymelda se incorporó.JORDI SIERRA I FABRA -¿Perros de la lluvia? -Cuando llueve se les borran los olores. Hay lo que hay y ya está. no sé. Desde que la noticia había llegado a su entorno. La noticia llegada de España ya era imposible de obviar. cállate. bajó por el perfil de la nariz. Ismael se había movido como un sonámbulo. y tratan de recuperarlos. de forma casual. -Puso una mano en su desfallecido sexo y se lo agitó. De pronto el tiempo ya no se le echaba encima. -Yo no creo en supercherías. miseria y renacen Con cada amor al que darle su generosidad física. -No hace falta creer. -Tú qué sabes. vaciándole las cuencas de los ojos. ¡Ay! ¿Qué te pasa? -Nada. segando sus venas para verlo desangrarse. -¿Qué más dijeron las cartas y la sangre del gallo muerto? -No sé. buscándolos en todas partes. cayeron hacia abajo. Su exuberante norteña de piel opaca. tantas y tantas veces. boca. Se descabalgó de encima suyo y quedó en su lado de la cama. Ahorita será mi culpa. vete ya -le dijo. Pero de los dos lados. La miró recortada al trasluz. empujando. renunciando a mirarla. -Todavía no sé. carnosa. escondía dos maridos. la espera. -De acuerdo -dijo él. incapaces de mirar al frente. de su pasado. pero no por impotencia. tantos y tantos años. el bosque ubérrimo de su vagina. jadeaba. -No. Sintió rabia. Es la de ellos. Ismael se enfrentó a la tristeza de su mirada. Todavía le gustaban llenas. -Anda. Ella. y no es de nadie. para que lo devoraran las hormigas. Había matado a Salvador Gallego de muchas formas’ torturándolo sin piedad. boca arriba. Ahí andabas tú. sin más. se replegaba ahora igual que una vela ausente de viento. Él. al contrario. Allá. para matarlo de verdad. arrancándole las uñas. Te avisé. había quedado en suspenso. aunque no se refería a 6 . en este lado del mar. capaz de soportarlo. para quebrarlo. Pasó de toro a culebra y todo su ser se encogió. -Sí sabes. acasito y allá. -Me haces daño. Y ahora.

-Dentro de tres anos yo también me cuelgo el cinco delante. Pero para Natalia sus únicas miradas seguían siendo para sus hijos y su marido. -¡Papá! ¿Cómo estáis? -¡Aquí. Un excelente abogado. rozando en ocasiones la plena frivolidad. Habría preferido celebrar los cincuenta años de Elías en estricta familia.. pero aun así sabía cómo hacerlo. y no lo conocía -admitió él. esté en. o quizás prolongada por espacio de una breve eternidad más. que oficiaba de maestra de ceremonias. -Ya sabes que yo siempre me tomo las cosas con calma -se justificó él. la calma. El nervio de Lucía dejó paso a la alegre desfachatez de Teresa. -¿Cómo está. incluso la tarta y las velas. hijo! ¡Feliz cumpleaños de parte de todos! -Gracias. Y sin dinero. la menor. -Feliz cumpleaños. pero abrió los ojos y seencontró con Ymelda. el mundo entero. la fuerza de lo imparable.. Reapareció con un paquete en las manos. ¿eh? Elías ya estaba a su lado. Tenía un poco de su propio padre. Hasta Óscar. Ismaelito. celebrando que Elías se haya hecho por fin mayor de edad! -Lo imaginaba. Volvieron a besarse. cerró los o’ la respigos. Pero el resto de su carácter. Ramón. Una alegría exuberante. El resto de los amigos después.. en dos oleadas sucesivas. señor -le cuchicheó al oído de su marido. Los amigos de la fiesta bebían y hablaban. veinticuatro años. de despedida anticipada. ¿Me oyes bien? -¡Perfectamente! Te paso con él. Empezó a modificar su consistencia. limpia. Seguía acariciándole el sexo. La parsimonia con que Elías se tomó el proceso acabó de excitarla aún más. Lucía. -¡Sí. y un mucho del padre de Elías. su mano.. Óscar sabía que no podía luchar contra ellas. mientras hablaba. lo mismo que. sin duda. -¡Pero rómpelo! -protestó. padre? -¡Elías. la vitalidad contagiosa del mejor de los ánimos y la ternura más absoluta. me siento de lo más crápula -bromeó él. en México. Ismael cerró los ojos. -¿Se volverá él? -No con Franco vivo.. esas actitudes eran demasiado ostensibles. en lo responsable. tranquilo -se resignó ella. retirando el lazo. Los cinco. Su regalo pasó a manos de su padre. -éTe gusta? -se preocupó entonces Lucía. después. La chica echó a correr hacia la puerta del comedor.. Dos más. Natalia eraquien la sostenía con mano firme. la cartera de piel de Óscar. en un segundo plano. lo que contagiaba al resto. asi que no se había movido. sin dejar de excitarlo para que lo intentara de nuevo. su voz feliz. Se olvidó de ello para apoyar su oídojunto al auricular que ahora sostenía su marido. pesada. allá en México. Pero mira. -El único amor que apenas tenías me lo diste a mí -susurró Ymelda-. -Je vendrías conmigo? -¿A España? -Los ojos de Ymelda enmarcaron el pasmo de su incredulidad-. Y siguió abriendo el paquete de la misma forma. diecisiete años. sus manos. y la propia Natalia. Tal vez haya muerto. -Recordó algo de pronto y le preguntó-: ¿Hablaste con tu papá? -No. Era su alegría. pero luego hablamos tú y yo. alguien conectó de nuevo la luz y llegaron los besos y los abrazos.. el cerebro. ¿Para qué? ¿Para compartir tu venganza? Eso es cosa tuya. Ismael pensaba en Salvador Gallego. pero no estuvo fuera ni tres segundos. Tan serio que. mejor soy pobre en México que perdida en España. nerviosa y feliz. sin romper el papel. Lucía la primera. repartidas alo largo y ancho de la tarta. sus ojos. Al apagarse la última. Elías también siguió el ritual soplándolas. ¿quién empieza? -De mayor a menor -bromeó su hermana Teresa-. en las ideas y los radicalismos. el deseo. sino a su vida en general-. Óscar. iluminaron la penumbra del comedor mientras los cánticos de los presentes llenaban el ámbito entonando el habitual y ritual Cumpleaños feliz a coro. Demasiado echaba de menos al resto. tú vas la última. Descolgó el auricular. mira! -se enfadó Lucía. la despreocupación de la vida feliz y sin excesivos problemas. los contempló a todos. Luego se retiró. Ahora volverá ese odio que siempre estuvo ahí. contuvo ración y preguntó: -¿Sí? -¡Cariño! -escuchó la voz de su padre. va. ¿Qué tal van las cosas por México? -Imagínate. por su buen gusto. No importa. -¡Ahora los regalos! ¡Ahora los regalos! -empezó a dar palmadas Lucía-. Teresa. Cuando el pastel aterrizó en la mesa y el cántico llegó a su fin. Sería un buen abogado. veintiún años. Venga. Se movía y para los dos. su sexo. Lo puso en las manos de su padre y le dio otros dos besos.. llorando. que salía de todo su ser. Sólo estamosjuntos. Tal vez. La hemos gozado y para bien. de forma maquinal. ¿A quién había salido Óscar? El jersey de Teresa mereció aplausos. perfectamente envuelto con un papel de vivo color rojo y anudado con una cinta que formaba un sugestivo lazo en su parte superior. -Ahora que estoy casado con unajovencita una década más joven. -Es precioso. Para Natalia. los presentes prorrumpieron en aplausos.JORDI SIERRA I FABRA él. la reflexión y el estudio. empieza y no hables tanto -la apremió su madre. paciente. Teresa la segunda.. Así. -Ni siquiera sé por dónde empezar a buscarlo. su recobrada esperanza. más que ninguna otra cosa. Natalia. a veces. hasta que tuvo entre las manos un hermoso ejemplar de un libro recién editado sobre la maravilla arqueológica de Palenque. Las cincuenta pequeñas velitas de todos los colores. todo tenía visos de adiós. Por detrás esperaban también Lucíay Teresa. precedida por Lucía. en ese instante sonó el teléfono y estuvo casi segura de saber de quién se trataba. a los tres. Como si sus pensamientos estableciesen un puente. Solos. a la espera de que él lo abriera. -Vamos. Lo nuestro no existe. -La voz de Valeriano se envolvió LOSAÑOS ROJOS 7 . Se movía. Un paquete de regulares proporciones. en el fondo. Lo alcanzó la primera porque era la que estaba más cerca del aparato. Valeriano.

No por tener que explicárselo. ahora son Buenos Vientos. Un viejo de treinta años. ¿Qué España? ¿La España oscura de la represión. Parecían haber transcurrido miles de años y. ¿Sabes lo que darían muchos por alguien como ella? -Dolores quiere casarse. Demasiados árboles frente a los ojos te impiden ver el gran bosque que hay detrás. así que. Pero es que aquí se detuvo después de Pancho Villa y Zapata.. El Pepito Grillo que necesitan los idealistas como tú. la derrota. -¡Órale! ¿Y qué? -¿Por qué estamos hablando de esto? -se revolvió inquieto en la silla del bar. -¿Te va a dar la neura? -Arrugó la cara Amalio-. Y hemos de hablar todos. Supongo que la noticia del perdón habrá llegado también ahí. Eso ya es mucho. -Pues también es moral.. -¿Estás loco? ¿Cómo van a volver? _¿Tienen delitos pendientes? -No se trata de eso. todo serán lucecitas de colores. Patria y Honor como bandera? ¿Esa España? -Mi padre volverá el día que muera Franco. Escríbelo. por Dios. el Sinaia. Su compañero. -Lo siento -reaccionójuan. ¿Qué esperas de la vida? -No lo sé -admitió. Música. como si aquello no fuese con él. los curas. Ya no hay causas por las que luchar. los fusilamientos. Pero mandando todavía ese impostor. -Sí. -¿Regresará tu familia a España ahora? Juan frunció el entrecejo. Amalio lo había dicho sin más. Juan -suspiró su conipañero-. aligera. y en el Congo. Lo de España es sólo un detalle. Más que Buenos Aires. dejaron a Lucía la última. Miró a su compañero. La fiesta se detuvo mientras unos hablaban y otros esperaban. y tú sigues buscando utopías. Teresa le quitó el turno. pero ellos. Mira a losjóvenes de hoy. ¿Qué edad tiene. con él. la dictadura y el Dios. Elías escuchó.. ideales que no existen. sin embargo. algunos van a volver. Esta chamaca está brava. Juan se sintió incómodo. no con ideas. -Entiendo que tú no quieras hacerlo. Juan lo decía en serio. todo era reciente. eso vale dinero. ¿verdad? --Por supuesto! Y seguiré echándole un pulso a ver quién aguanta más. -Usted se queda en México. Alguien con quien hablar. y en el resto del mundo ni siquiera ha empezado. -Le guiñó un ojo cómplice. Natalia la apartó. -¡Bravo! -lo animó Elías. -Juan. Desplazado. Es todo lo que les interesa. y con dos guerras ya a su espalda.JORDI SIERRA I FABRA de crepúsculos-. LOSAÑOS ROJOS Con demasiado por delante. La revolución se hace con plata. 8 . drogas. -Más bien soy la voz de tu conciencia. eh. -Vete a Rusia. M'Gone muerta. y de pronto muchos hablaban de volver. el ejército. con su brazo izquierdo inservible después de la campaña del Congo. que a fin de cuentas también eran los suyos. Ni siquiera sé si hay una izquierda. España.. -Es el tema de estos días. -¿Treinta años después? -Los principios no mueren nunca. que es conferencia -lo apremió Lucía---. no tenemos nada. Ésa es la nueva revolución.. la retirada vergonzante. perdido. con la normal despreocupación de lo cotidiano.. A veces recordaba aquel día. Esta vez sí apuró el último trago de cerveza.. Sin ellos estamos acabados. Por el auricular. Un amigo. eres un pelado de rnierda -bufó. y tener hijos. como quien habla del tiempo o de una película. -Dejé Cuba porque la revolución se había detenido -confesó-. sino por el sentimiento de impotencia frente a los demás. pero la agarrará otro toro. -Gracias.. -Naciste en ese barco. incluida la muerte del Che Guevara. ochenta? -Amalio. y tú o lo haces o te quedas. Cuando empiecen los setenta. Ése es el nuevo mundo. -Supongo que es el momento de hacerlo. sin embargo. -Amalio. Franco abría una puerta trasera. setenta. La pregunta le sorprendió tanto que le impidió consumar su gesto de acercarse el vaso de cerveza a los labios para apurar el último sorbo. me consta. Pero después combatiste con Castro y Guevara en Sierra Maestra. Eso era mucho. Si hubiera estado en Bolivia. no lo había captado. una prueba de que el mundo está cambiando. como andan pregonando. España. Si lo sé no pregunto. con el reloj detenido y a la espera de que algo te devuelva el ánimo? -¿Así es como me ves? -Sí --dijo su amigo. -Dejó el vaso en la mesa de nuevo. -¿Qué tiene que ver Dolores con esto? -Se muere por ti. Ya no hay horizontes para la izquierda. la parcial rigidez del brazo cubierto por la manga de la camisa. se sentía como un viejo. no sé por qué somos amigos. Desde su regreso a México lo cierto es que sólo lo tenía a él. o véndelo. sexo. -Amalio estaba ahora serio-. ¿0 vas a seguir así toda la vida.. perdido en ninguna parte. Miró su mano. Ni siquiera le haces caso a Dolores. Olvídate de la guerra y haz el amor con ella. No dejaba de tener razón. -No. -¿Sabes qué haría yo si fuera tú? -Cualquier tontería -forzó una sonrisa. sobre todo en la colonia española. sin dar ese último sorbo-. una vez más. Es cuestión de principios. permanecía tan quieto como siempre que todos hablaban a la vez o se lo pasaban en grande. las razones de su suegro para ser fiel a sus principios. sentado.. España. búscate a una niña con flores en el pelo y el signo de la paz colgado del cuello. -A veces yo tampoco. -Eh. Chico. la del almacén de los desperdicios. Óscar. -Entonces. el fascismo y la falta de libertades. y tú la ignoras. 0 más bien decir que se la llevó haciéndole cosquillas. el mundo entero en general. la ausencia del dedo meñique y el anular. Hazte hippy. Por precaución.. -Amalio se encogió de hombros.

Y le dio por reír. crearon una familia y se hicieron fuertes. nació allí en 1970. Tejuro que seré el padrino de vuestra boda. cines. Nació en medio del océano. elegido democráticamente. superando las diferencias abiertas entre Valeriano Puig y Ramón Alcaraz. -Tenían tres hijos muy distintos. que los tiempos estaban cambiando. la guerra de Vietnam conoció sus momentos más álgidos. -¿Y el resto? -Bueno. en busca de su venganza. Allende le dio al mundo entero.. -¿Y la rama argentina? Por lo menos ellos tuvieron una vida. sus avatares siguiendo al Che. LOSAÑOS ROJOS -¿Allende? -Exacto: Allende. -¿Y crees que no pienso ya? ¡Como que si no vas a por Dolores le propondré yo matrimonio. porque su venganza se había convertido en una obsesión. Imagino que tanto Tolosa como Torrejón eran demasiado pequeños. Pensó que allí tendría un hueco. El primer gobierno de izquierdas. Juan y la familia Puig de Argentina. En su momento. y Lorenzo. como los tiovivos de los parques infantiles. Sara y Miriam de momento. en el País Vasco. -¿Adónde? -A Chile. Amalio era cada vez más su conexión con la realidad. El gran viaje. de niño. aun sabiendo que no existía. se le antojó la más grande metrópolisjamás soñada. pero ya se vivían momentos de incertidumbre. ya ves... Tenían dinero. -Y Juan fue uno de ellos. La capital siempre es la capital. Y tienes treinta años. Eso fue a comienzos de verano de 1970. y finalmente en Argentina. En mayo de 1969 se produjo el cordobazo. perderse entre la gente. descubrir que su padre murió en la guerra civil. -Vete a por Dolores -pareció darle permiso-. En setiembre de 1970 se produce una especie de milagro. Claro que más extraña sería la suya con ella. La extrana pareja. pero hablaremos de ellos dentro de poco. discretas. esto fue uno de los grandes hitos de la historia del siglo xx. -Ismael tuvo que ser el segundo en volver a España. pero sobre todo a Latinoamérica. ¡Sabes que allí. el mundo de lo cotidiano. Dicen que a uno le da por pensar al llegar a los treinta.JORDI SIERRA I FABRA -¡Te respeto! -casi gritó-. una causa. nada más empezar la década de los setenta. Aquí la vida es un corrido. está aquello por lo que luchaste! Esto es México. Allí les era más fácil pasar desapercibidos. Juan también se marchó. cuando sea su hora. Recordaba la experiencia porque a sus cuatro o cinco años había sido lo más importante de su vida hasta ese momento. sí. -Así es. el influjo de su tío Ismael como padrastro. Tardó. y la nueva generación de jóvenes miró hacia Woodstock. -¿En qué sentido? -El destino empezó a mover sus hilos para completar nuestra historia. Enamorados en el Sinaía. la certeza de su fracaso. -Juan fue el único que siempre se mantuvo en lucha. pero su felicidad había estado en el único lugar al que ya no podían regresar: México. pinche! Volvía a hablar en serio. Podían ir a teatros. una nueva luz. como Esteban Torres. A veces pienso que siempre estuvo buscando una verdadera casa. ¿no? -Valeriano era un resistente. Aunque existían temores constantes de golpe militar... dejemos a Valeriano. Pero no creo que fuese extraño. Berta había nacido en Tolosa. Aquella sensación nunca la había olvidado. -¿Cuándo fue el golpe de Argentina? -Tres años después del de Chile. toma el poder en un país latinoamericano. el festival de los festivales. instalados primero en diversas sedes arqueológicas mexicanas. la derrota constante. -¿Por qué a Chile? -Porque de pronto. casados. -Se le abrió una puerta inesperada. enorme y fascinante. un goteo incesante que desestabilizó a la nación y la desgastó hasta el límite. Centrémonos en los protagonistas más directos de esta parte de la historia: Ismael. Eso no es lo mismo que ser un luchador. un socialista gana las elecciones. La primera vez que él había estado en Madrid. aunque sus documentos siguieron diciendo que él era Lorenzo Vilá. -Debieron de ser como esos ricos que vuelven de hacer las Américas. lo hizo. la cumbre del mundo hippy y la música rock. -Sí. Todas las izquierdas del mundo intentaron que esa llama no fuera barrida por la frustración constante que imprime la derecha y la falta de libertades. Luego. -El 69 fue un año muy especial en la historia del siglo xx. en ninguna parte. Muchas miradas convergieron en Chile desde ese instante. todo sería distinto. por lo menos. Amalio y Dolores. siempre. aunque también bellísima. para volver a gritar lo que dijo Dylan. Signo de los tiempos. Franco designó a Juan Carlos como sucesor a título de rey. como para no preocuparse el resto de sus vidas. monstruosa. No tenía ganas. -¿Quiénes fueron los primeros en regresar a España? -Lorenzo y Berta. -Dices que Juan fue el único que siempre se mantuvo en lucha. Elías y Natalia habían sido probablemente los más felices de todos ellos. Poco después se asesinó a un líder sindicalista. Y el fracaso de todas las revoluciones habidas y por haber. El ser humano puso un pie en la Luna. o un camino. con atentados y asfixia por parte de la frustrada derecha. pero se rió. También lo hicieron su abuelo Valeriano e Ismael. La fresca belleza de la cantinera y el tullido con vitola de héroe que daba vueltas en círculos. Pudo ser la herencia de su nacimiento en el Sinaia. en Torrejón de Ardoz. lo único que podía mantenerlo en pie.. Una huelga general generó unos disturbios en Córdoba que causaron treinta muertos en las calles y casi desencadenaron una revuelta popular. -Eran dos personas anónimas. donde crecieron. -Tú tienes veintinueve. -Que se les rompería en poco tiempo. que simplemente volvían a una casa que ya no reconocían como suya. algo por lo que luchar. aunque la situación era grave.. esa esperanza que al fin y al cabo es lo que mantiene a las personas más allá de todo. -¿Dónde se instalaron? -En Madrid. pero. Y así. -Juan es el personaje más extraño de nuestra historia. ¡Has hecho cosas increíbles! Pero no sé por qué dejaste Cuba. Hasta que la fatalidad también se les echó encima. Casas de muchos 9 . una esperanza.. Ismael. prosperaron.

. los más viejos. y con Franco asomado a los balcones del palacio. Cogidos del brazo. el colon Nuevos edificios reemplazaban a los que había visto caer bajo las bombas. Con ella sí había tenido algunas noches de cálida ternura más allá de su profesión. asfalto. La escena. Allí estaban. -¿Estás cansada -No. soldados. Ninguna prisa. ahora vacíos. Un pasado español que no existía. Era otro. quedémonos en el hotel. crisol de avatares bajo el fuego de la gran comedia humana. teatros y cines abiertos a la distracción. pero también más bella. Dormía en una pensión de la calle de la Ballesta y entrenaba en un viejo gimnasio cercano. Poco más de treinta años antes. De noche. conciertos. Seguían buscando casa. en lugar de tratarse de su vida. Ninguna cara amiga o reconocible. LOSAÑOS ROJOS Se encontraban en la plaza de Oriente. luz. color. ni siquiera su barrio. y en el fondo. pasión. Y Madrid era más ruidosa que ellas. pero todavía no se decidían por una u otra. Iba para campeón. fuera una película vista en alguna parte. La recordaban llena de adictos al régimen. tan distinto. sindicalistas. no quiero estar aquí -le dijo Berta. buscando 10 . aunque con otro nombre ahora. paseando. teatros o cines. Todo lo que les quedaba era presente. Las calles por las que había combatido eran las mismas y eran otras. Vivir más hacia las afueras equivalía a tener que desplazarse al centro para tener una vida social activa. avenidas espléndidas. La misma ciudad. -Vámonos. aquellos viejos que veía caminando por la calle debían de estar luchando tal vez allí mismo. Habían vivido en barrios tranquilos tanto en México como en Bogotá. -Claro. la misma persona. -¿No sientes curiosidad? -No -repitió-. Era cosa del pasado. Y un pasado tan efímero en Bogotá que apenas si podía llamarse así. aunque en ninguna parte habían sido más felices que allí. los cuatro. Se sentía como si. -¿Cuándo nos dan el coche? -preguntó ella. las primeras preguntas. alejándose de la Casa del Diablo y de susjardines. años atrás. Y se podía ir de Torrejón a Madrid en un ratito. Otros. Tampoco había olvidado la sensación de aquel otro Madrid. terrazas soleadas llenas de personas ajenas.. más monstruosa y aterradora. Caminando. Nada. Era cierto. no dejaba de tener un punto de trascendencia que la hacía casi cómica. -Hemos estado saliendo todas las noches -repuso Berta.. se había hecho un hueco en el horizonte de la esperanza. tropas extranjeras. no por normal. ni lo serían ya. su entorno. las sensaciones fueron parecidas. -Me pasaré mañana. sin prisa. pero quiero salir unos días. Lorenzo. Aquel portal bajo el cual se había escondido de un francotiradon Aquel cruce en el que vio caer a Fermín Palacios. mujeres llenas de coraje e idealistas llenos de sueños. Un Madrid bombardeado. el de la guerra civil. -No. -Bien. Y todo parecía en paz. las putas se le echaban encima buscando su dinero y su energía. y él. Ya viste tu Torrejón. como dos almas anónimas bajo la soleada tarde. Le dieron la espalda a la plaza y continuaron caminando. a triunfar como boxeador. ni su calle. generosa y opulenta. Nunca estuvo con ella. Las primeras miradas. El aire.. Porque ni siquiera sabían si allí tendrían un futuro. Tráfico.JORDI SIERRA I FABRA pisos. «Su» Torrejón de Ardoz ya no existía. Madrid era todavía más fascinante y enorme. parecidas. Le habían borrado las huellas del pasado de un plumazo. Tampoco tenían prisa. -Creía. Tampoco tenían un rumbo. Tiempo de dinosaurios. coches. Ni su casa. en cambio. en los reportajes ofrecidos en los cines o a través de la televisión en los últimos años. para quedarse. Los mismos españoles. Lorenzo asintió. le devolvían mil y un recuerdos olvidados. Sólo ellos. Quizás uno lo hubiese hecho a su lado. La nueva generación ya no hablaba de la guerra civil. Una película triste. la Remedios. dispuesto a comerse el mundo. Era como estar en el ojo del huracán. Ahora. Golpe a golpe.. defendiéndolo de las fuerzas oscuras del mal encarnadas por el fascismo. Berta miraba a la gente. su hotel era espléndido. la Luna había sido conquistada por seres humanos. civiles armados. lleno de gritos y cantos patrióticos. La segunda vez que había llegado a Madrid para verlo con otros ojos y sentirlo de otra manera. pero siempre le sonreía y le llamaba «guapo». y quizás otro hubiese estado enfrente. Un pasado mexicano marcado por la muerte de Amanda. tirando de su brazo. como una pareja más. los primeros recelos. Recordaba una. Ningún aroma recuperado. en tren o en autobús. Pero todo tan lejano. pelea a pelea. Aquella plaza arrasada que de nuevo tenía árboles y niñosjugando en su espacio. Murió reventada por un obús en los primeros días de la contienda. el corazón oscuro del mal. Habían visto varias. -¿Vamos al teatro esta noche? -preguntó Lorenzo. Por el momento. -No. En aquellos días. ¿te importa? -En absoluto. Vivir en el centro suponía meterse de cabeza en medio de aquel tráfago urbano. Continuaron caminando. También lo hizo la Paca. anarquistas. Llegaban a una esquina y se dejaban guiar por el instinto.. no mucho después. Ningún color perdido. la distancia entre Torrejón de Ardoz y la capital eracomo la que existía entre la Tierra y la Luna. Nada. Ya no era un niño. edificios. -Se apretó contra su brazo. la luz. pero la gran capital aún le produjo sacudidas y ramalazos de miedo. Todos creían en él. Distinta de México o de Bogotá. el Madrid en el que había estado combatiendo. brazo en alto. -¿Querrás ir a Tolosa? -No -fue terminante Berta.

refrendada en las urnas. así que debe de tratarse de lo primero. rostro vulgar y aire despistado. -Sonrió por primera vez el recién llegado. No lo había creído posible. señor. pero precisamente el amor no era la me or garantía de ecuanimidad en las personas.. PRESIDENTE. En la calle. ¿verdad? -propuso Miriam. LOSAÑOS ROJOS Tragó el nudo albergado en su garganta como pudo. éste es Edelmiro. por favor. agrandaban aún más lo que aquello representaba: «Giro en la vida política chilena». pese a que los analistas políticos lo daban como probable en las elecciones.. Cerraban la breve comitiva Miriam y Edelmiro. Y Miriam era tan joven. «Un gobierno socialista es elegido democráticamente por primera vez en Latinoamérica». además de cuatro vasos. Valeriano descubrió que tenía la garganta seca. Primero Sara. culminadas el pasado día 22 con el asesinato del general Schneider comandante en jefe del ejército. La extrema derecha. si amaba a Miriam. y losjóvenes más libres. y ni siquiera la Democracia Cristiana ha podido impedir que la voluntad del pueblo.. -¿Quieres tomar algo? -le preguntó Sara al novio de su hija. su esposa y su hija se marcharían y él tendría que actuar como un buen padre. el candidato Salvador Allende. no fuese a asustarlo. -Señora . Por 135 votos contra 35. Dejó de suponer y carraspeó. si sus padres estaban de acuerdo. parecía observar la escena desde su habitual distancia de espectadora privilegiada. En un momento dado. el novio. Prueba superada. menores. el Congreso chileno ha decidido que el vencedor de las elecciones del pasado 4 de setiembre. «Dios santo -pensó-. Edelmiro estaba muy nervioso. así que no se trata de algo forzado o una'alternativa. Se suponía que aquel muchacho alto y espigado. de un lado a otro de la portada. La situación recuperó el equilibrio natural. -Oh. la novedad.. -Nuestra hija nos ha hablado mucho de ti. De pronto. las con diciones impuestas por el partido en el poder. patillas. el invitado.. » Los otros titulares. Incluso Valeriano. el líder de la Unidad Popular.. Edelmiro lo agradeció. Algo. perdió la rigidez natural del momento. -Mamá . la pareja en el sofá. señora. Buena familia. lo cual fue peor. tras la ratificación del Congreso. los dos. todo fluía armónicamente. fueron aceptadas por Salvador Allende. Tal vez por ser escritora. y absoluta libertad de prensa. como él: «ALLENDE. de cabello más bien largo. Eso lo dejaba para después. la derecha reaccionaria. pero hizo algo más. de pronto convertida en una mujer. estallando como una bomba cargada de futuro a los ojos de los incrédulos. ha estado precedido en los últimos días de graves tensiones. Dio el paso que la separaba de él y lo besó en la mejilla. no lasjuzgaba. aunque él lo disimulaba bien y se mantenía muy en su papel de «padre». No dudaba del acierto de Miriam a la hora de enamorarse. -Espero que bien. De hombre a hombre. 0 está muy enamorada o se ha vuelto loca. Hablaba bien. pero él tendría que preguntarle a Edelmiro si sus intenciones eran honestas. -Me ha dicho Miriam que estudias Medicina. ¿Dependía acaso todo de la primera impresión? Si era así. buen chico. Estaba seguro de que habría pucherazo en los comicios y luego involución antes de su posible proclama como presidente. después Valeriano. Caminaron en dirección a la sala. Siempre deseé ser médico. Se suponía que le daría nuevos nietos y. me temo que sí. La muchacha le pellizcó el brazo y él estuvo a punto de gritar. Después aún menos posible frente a la ratificación del Congreso. Eso le gustó. A fin de cuentas. en su interior. -Tomó las riendas de la charla Sara. » Regresó Sara. Sara. siendo una meraformalidad. Nada de un gesto lánguido. Diecinueve años. Una vez en la sala se sentaron de forma adecuada. sin más.. «Mayoría absoluta en el Congreso». en primera plana. 25 de octubre. después de una charla trivial. Miró a Miriam. Eso sí. La más natural era Miriam. señor. se habría deconvertir en su hijo político. sí.. Pero la democracia ha dado una vuelta de tuerca decisiva en Chile. quería a sus padres y amaba a Edelmiro. si llegaba el caso. en cambio. con inclusión de varios oficiales retirados y en activo.. respeto por la profesionalidad de las Fuerzas Amadas. sea el presidente electo de Chile. El imposible necesario. Cuando ella estaba presente. haría algo para impedirlo. autonomía universitaria. tan niños. -Se puso de pronto seria la dueña de la casa-. La escena adquirió un ligero tinte de tribunal. que en otras circunstancias no habría revestido mayor importancia. serio y circunspecto aunque no feroz. -Señor. Se levantó de la silla de nuevo y salió de la sala. Valeriano se quedó desnudo frente a Edelmiro y su hija. El acto parlamentario. buscaba así el último golpe de efecto para evitar lo inevitable. -Papá. fuera alterada por los violentos. al igual que Valeriano. Los ojos dejuan devoraron más que leyeron el texto abierto debajo del titular principal y los secundarios: Santiago de Chile. Se suponía que tendría que quererlo. Edelmiro le estrechó la mano con fuerza. Sara también le estrechó la mano. -Sí. Estaba convencido de que no lo dejarían. Los tiempos tal vez fuesen nuevos. Sara le sirvió primero al muchacho. su pequeña. la del privilegio absoluto. Sin embargo.. la noticia destacaba con luz propia en la mañana. de que los de siempre. Sara en una silla. -No vamos a quedarnos aquí. la esperanza. distintos. Gozaba de la mejor de las situaciones. Todos se echaron a reír. -Agua. -¿Vas bien? -Me gusta. ¿verdad? Los nervios desaparecieron de un plumazo. si. Valeriano en una butaca.JORDI SIERRA I FABRA reconocerse en tan sólo unos primeros segundos de contacto. absorbía las cosas. el eje natural sobre el cual giraba todo. Sara era el aglutinante perfecto. han estallado lasfiestas populares y espontáneas 11 . con una bandejita en la que había uniarro de agua y otro de limonada.

el sesgo endurecido de su cara. sino a la&posición frontal de lasfuerzas que.. ¿Sería posible hacer la revolución sin armas. Ahora. No le gustó su aspecto. Lorenzo estaba en la puerta. la revolución se hacía con votos. Anoche.9 por ciento del candidatojorge Alessandriy un 2 7. Había intentado llevar la revolución a un mundo implacable. Sostenía el periódico en la mano. Era su hogar. el pueblo de Chile entonaba el Venceremos. su país. Nadie se agolpaba a comprar periódicos. las alas de la libertad sobrevolarán el cielo de nuestro país hermano.3 Por ciento de los sufragios. de espaldas a ella. como veces. La canción es el símbolo.JORDI SIERRA I FABRA organizadas por los partidarios de la Unidad Popular. El día era gris y amenazaba lluvia. pesaban más las grandes manifestaciones de adhesión celebradas en Madrid y Barcelona el 17 y el 22 de diciembre. No se la va a jugar. La calle estaba igual. Allende obtuvo el 4 de setiembre un 36. lo rumbo a su casa en Chile en el Muchos brazos. para el régimen. Habían pasado su primera Navidad española. justicia firme para todos. y menos aún después de la visita de Nixon. Hacía frío. Los ojos de Berta fueron de su marido hasta ese periódico. la bufanda. 12 . No le hizo falta hablar. con una tarea ingente sobre sus espaldas y la amenaza de una ruptura dramática que generaría una situación insostenible. Por debajo del titular principal leyó los datos más importantes de la sentencia que concluía «elJuicio de Burgos». violencia y la constante Presencia del ruido de sables en los cuarteles.4 del candidato Radomiro Tomic. No sólo se enfrentará a los decisivos cambios que requiere la nación. ni las manifestaciones en contra desencadenantes de un nuevo Estado de Excepción. Ninguna expectación. escrito por el cantante Víctorjara y compuesto por el músico Sergio Ortega. -Abrió y cerró los brazos en un gesto de impotencia-. ni el secuestro por parte de ETA del cónsul de Alemania Federal en San Sebastián. saludando a sus partidarios. Aun así. despacio. ni la de la Iglesia católica atendiendo al hecho de que dos de los penados fueran sacerdotes. con votos? Juan levantó la cabeza. La depresión Iban a necesitar brazos para luchar y mantenerlo. nada había hecho temblar la mano de losjueces. ¡Bien venidos a casa! Berta se levantó. Hablamos ya de un antes y un después de las elecciones chilenas de 1970 y de la ratificación de Allende como presidente sellada ayerpor el Congreso de la nación. Abierto frente al Retiro. arreglándolo poco a poco. el céntrico ático esparcía a veces ecos que se diseminaban por su enorme extensión casi palaciega. Lorenzo se quitó el abrigo. LOSAÑOS ROJOS Al entrar Lorenzo en el piso. y se disponían a tener su primer cambio de año español. la bandera del cambio en el país quizás más peculiar de nuestro continente. Todavía falto de muebles.. y por ella había muerto. antes de fin de año. lo estaban haciendo suyo.. La fotografía de un Salvador Allende sonriente. pero el Retiro y su alfombra de verdor invitaban al olvido de las condiciones climatológicas. así que lo miró. con atentados. Se sintió de nuevo extraño. Las luces de La Moneda. La portada era explícita: NuEvE PENAS DE MUERTE Y QUINIENTOS AÑOS DE RECLUSIóN. Todo ello no impedirá que este gobierno nazca con muchas dificultades y penurias. lo dejó sobre la cama y quedó frente a la ventana. iluminadas sobre la plaza de la Constitución. La victoria de Allende el pasado 4 de setiembre. Siempre él. tenía las comodidades urbanas y le hacía un guiño a lo rural a través de aquel retazo de verdor enclavado en el corazón de la capital. Aquello era lo más importante que podía recordar desde. Dobló guardó bajo el brazo y echó a andar preguntándose cómo sería la vida advenimiento del socialismo. No quiso discutírselo. Las llamaban «de adhesión inquebrantable». Calma total. se imponían multas que totalizaban un millón y medio de pesetas. lo mismo que las otras g-randes ciudades y pueblos chilenos. ya de por sí histórica. sin embargo. sin poder siquiera desencadenarla en Argentina. El primer dignatario de izquierdas que llega al poder de forma Pacífica. -¿Qué esperabas? Ganaron para eso. ni el encierro de intelectuales en Montserrat. al otro lado de los Andes. desde ahora mismo. tantas y tantas el periódico. ni los paros obreros. -Ya estoy. por un 34. Ni la presión internacional. Y ganaba. lo ha colocado en elfiel de la balanza de un hito sin precedentes: es el primerpresidente socialista elegido democráticamente en Latinoamenca y en el mundo entero. como todos los días. -¿Y qué? Mañana o pasado. La gente iba y venía. Pero da lo mismo. ¿Desde qué? Nada tenía parangón con la victoria de la izquierda en Chile. Franco los indultará y los condenarán a la perpetua. pero un gesto altruista de cara a la galería. La tarea de Salvador Allende no es. cuando Salvador Allende tome posesión de su cargo. -Lo han hecho -gimió ella.. -¿Pasa algo? Lorenzo se lo tendió. iluminaba el margen izquierdo de la portada. con sus cuatro mil kilómetros de extensión por apenas doscientos de ancho. Berta se estaba poniendo los zapatos ayudada por un calzador. llevaba todavía el abrigo. dame un minuto -le pidió al notar su presencia en la habitación. sin mediar una revolución o una confrontación civil. -No serán capaces -dijo Berta. eran un arco iris de esperanza sobre la cual artistas de todas las condiciones cantaban y bailaban. Los pasos de Lorenzo resonaron por el pasillo. Se mordió el labio inferior pugnando por conseguir su empeño antes de gritar: -¡Estoy en el dormitorio! Esperó. Sartigoo era una fiesta. fácil. No encontró respuesta en él. y les gustaba. Para ellos. intentarán derribarlo en un clima nada propicio. Extraño y diferente. El próximo día 3 de noviembre. Pensó en el Che Guevara. La primera victoria de la izquierda por vía democrática en el mundo entero. Además de las nueve penas de muerte y los quinientos años de reclusión para el resto de los encausados. Juan dejó de leer. El corazón le iba a doscientos por hora.

más firme que si empleara mil palabras. Con los años. -Se estremeció y le transmitió esa descarga-. porque guapo. Tampoco hubo reconvenciones. -Sí. . Le apartó el cabello. -Son sus últimos coletazos -dijo. ¿De dónde sacas tantas fuerzas? -¿Me lo preguntas tú a mí? -pareció burlarse ella.. su instinto de eterno periodista. pero es un buen chico. Se mecieron en él. ¡Esto sí que es una sorpresa! ¡Pasa. -Aunque sea así. Era mayor. pero somos necesarios. -No has venido en plan visita de buen hijo. perdiéndose por espacio de unos segundos en la turbulencia activa de su paz. Jóvenes los dos.. -Nunca olvidaré eso -susurró él. ¿sabes? -le acarició el cabello. Ya no importaba. -¿Vuelves por ese hombre? -Sí. viejo incluso. pasados unos minutos. Había que volven -¿Para qué? Nada ha cambiado. Y estaba Miriam. ser felices. con los mismos protagonistas y la misma barbarie. La fotografía de Edelmiro se había incorporado a las del núcleo familiar. Energía en el gesto. Lorenzo la sintió bajo su misma piel.JORDI SIERRA I FABRA de las fiestas. pasa! ¿Estás bien? -Mejor que nunca -fue sincero-. Fue la alarma final.. y la verdad. Puede que ya no podamos luchar. _¿Estás seguro? -fue la pregunta. papá. rumbo a la sala de estar. en toda regla -justificó Valeriano-. se sentaron. Creía que le preguntaría antes cuándo. No dio ningún rodeo. -No me imagino la vida sin ti. -Su voz se hizo más densa. Ahora sí. pero lo prefería. -Naufragó en el océano de sus ojos-. Lo eres todo. pero la acompañó también de su voz. lo envolvió con una sonrisa dulce-. Se sirvieron unos refrescos. se mantenían y estaba en un tris de decir que hasta se agudizaban. todavía. y eso fue. la perspicacia. Y a ella con él. entre el olvido de unos y la indiferencia de otros. Tú tenías razón. ahora me siento feliz de estar aquí. un testimonio? -Somos el recuerdo.justo ahora. Ellos ganan. No estaba muy seguro del porqué. Tenemos la memoria histórica de nuestro lado. Y estaban temblando. Era su respuesta. -Hemos vuelto al mismo lugar del que escapamos en el 39..tú para mí. Lo hizo con fuerza. ¿Ya es oficia? -Hubo petición de mano. más que a los Puig. adueñándose en especial del ánimo de su padre. un destello fugaz dominado por la experiencia. Me es imposible de entender. Sabía que su padre estaba solo. sin embargo. diseminado por encima de la mesita dispuesta para tal fin. ¿Es posible que hayan pasado tres semanas? -Te llamé por teléfono hace una semana. Ismael esperó a que su padre le abriera la puerta. ¿por qué? -No te veía desde Nochebuena. Ganaron para tener ese derecho. aquel sexto sentido del que tanto había hecho gala. Miriam ha insistido en tenerla aqui. los demás pierden. Todas las guerras desaparecían momentáneamente cuando temblaban en sí mismos.. Todo su dolor la alcanzó de lleno. Creo que ahora hacemos falta.. ¿Para eso huimos? -No. la razón. -Es increíble. y no te encontré. -¡Ismael! Se olvidó del novio de su hermanastra. pero no fue así. al igual que su abrazo.. Lorenzo buscó sus labios. él se lo preguntó de forma más abierta. con esa intensidad especial que le prodigaba siempre en los momentos adecuados. Temió tocarlo y se quedó en un segundo término. y porque se había asegurado previamente de que ni Miriam ni Sara estarían en la casa. Prefería hablarle a solas. ¿verdad? Nunca había podido engañarle. ¡Hombre! ---Valeriano dilató los ojos-.. largo y oscuro. dejó que lo cotidiano se apoderara de ambos. y no abordó el tema hasta que. -¡Ya! -Le palmeó la espalda mientras los dos caminaban por el pasillito. -¿Qué tal? -Es un buen chico -concedió su padre-. -¿Y qué es lo que somos. -Berta lo miró a los ojos-. Lorenzo esperó. determinación en el ánimo. Y muy trabajadon -Menos mal. Se parecía mucho a ella. a modo de altar. No había ido a hablar de él. Berta lo abrazó. Fue una breve espera. las de la edad y la vida. colocándose por delante de él. Después.. Valeriano Puig disponía de todas sus facultades casi al ciento por ciento. Estudió su reacción. tú sabes por qué huimos. lo hería. -¿Y a cuántos más matará antes de caer? -Cariño. -Huimos para encontrarnos -dijo Berta-. Quizás no lo vería mucho más en la vida. sí. no tenía nada que ver con aquello. -Vaya -señaló la imagen-. pero no anciano ni senil. Vamos a estar aquí cuando las cosas cambien. carácter indeleble en el alma. abiertos y a la espera de su beso. Por primera vez desde su llegada a Madrid. cara a cara. Una vez tomada su decisión. empezar de nuevo. el pistoletazo de salida. penetrando en su cuerpo como si lo poseyera. Tantos años después. -Vuelvo a España. Apartó esa imagen siempre dolorosa de su mente. -¿Qué estamos haciendo aquí? -suspiró él. Como mucho. Eso le sirvió para evadirse de sus responsabilidades y su distanciamiento. y los encontró.. la claudicación de los que han perdido la esperanza y la incultura histórica de los jóvenes. A veces lo imaginaba todavía amando a Sara. advirtió un titilar de la mirada. Más que nunca. ningún intento de LOSAÑOS ROJOS 13 . No era necesario. Franco no podrá contra eso. Dejó que la noticia lo golpeara de lleno. por la hora. pero nada se movió en su rostro atravesado de cicatrices humanas. ver a Sara e imaginar lo que pudo ser y no fue. Hay que empezar a cambiar las cosas. Y a nosotros nos lo arrebataron. Para cumplir un destino. ¿Y acaso no lo hicimos? A veces creo que lo has olvidado.

.. El niño que buscaba desesperado la mano del padre. Podía leerla. Y lloraba mientras me escribía y me lo contaba. Sabía que nada le haría cambiar de idea. -¿Qué sucede? -Ven.. ni le dijo nada. -¿Cuándo piensas marcharte? -El tiempo de arreglar unas cosas. Probablemente su padre lo esperaba desde el día del perdón.. no lo llamó loco. lo absurdo de una venganza mantenida por espacio de tantos años. -Tú también estás preocupada por Óscar y por Teresa. papá.JORDI SIERRA I FABRA disuadirlo apelando al tiempo. Entonces hizo él la pregunta: -Y tú. pero le bastó con ver a Natalia sentada en la butaca. Ahora. Cuestión de tiempo.. la sorpresa de lo difícil cuando se hace incomprensible. El silencio llegó a ser ominoso. -Han pasado tantos años. qué pensaba. -Vivirás más que Franco. Buscaré algo. no le aplaudió por ser fiel a la memoria de sus compañeros caídos. y las mías con las suyas. -Mantuvo los ojos en el suelo unos segundos antes de volver a fijarlos en su marido-. y que él mismo podía morir. Bastante he tardado desde lo del perdón. La Gran Comedia humana. cómo se sentía. y aún menos de mostrarse como de pronto realmente era y sentía. Elías reconoció la letra de su suegro.. -Su voz era neutra. Le pondrán una estaca por el culo para mantenerlo de pie y pasarán una y otra vez sus mensajes grabados. Apartó la mirada por primera vez. Las tenía frías. Ningún «¿Vas a matarle?». -¿Crees que todas las heridas están cicatrizadas? Natalia no le respondió. -Le sorprendió la rápida respuesta. pero quizás dentro de un par de meses. inclinado hacia adelante. -Janta prisa tienes para perderlos de vista? -Fingió enfadarse. no lo abofeteó. -Pobre Ismael. Ésa sí es una cita ineludible. distante-. -Se lo prometiste a mamá.. a pelearse con él. juntas habían formado un émbolo. ni tristeza. que regresaba a España para matar a un hombre. supongo. -No enciendas la luz -le pidió su mujer. -Y algún día sus cenizas descansarán en Barcelona. Siempre lo había admirado. «Serás un extraño en tu propia tierra». lloró. La correspondencia entre padre e hija habría dado para un libro. No reaccionó.. Tenía que llegar la hora. -No. «Pueden encerrarte en la cárcel de por vida». ¿Cuándo regresarás? -Nunca. -Era de esperar. de la que se había soltado mucho tiempo atrás. en cambio. No quiso decirle más. «¿Qué harás después?». -Fue incapaz de decirle nada. -¿Necesitas dinero? -Te lo diré -aceptó.. Luego. Acababa de decirle que se iba.. Supongo que ya no lo esperaba y estos meses. Acababa de decirle que. Nada. Otra pausa. casi a oscuras.. Acababa de hacerle uno de los peores daños que un hijo podía infligirle a su padre: condenarse a sí mismo. Sabía que Ismael no le haría caso. Se vio a sí mismo abrazándolo. si volvía «por ese hombre». -También es tu casa. sólo una extraña mezcla de desconcierto y miedo. Estaba dispuesto a discutir. la sensación repentina de que el tiempo se le echaba encima. Nada más. Dice que lloró como un niño. Elías le cogió las manos. «No es fácil matar a un ser humano. LOSAÑOS ROJOS Y lo resistía.. -Hizo suyos sus pensamientos-. Por separa~ do no eran más que partes de una ecuación sin resolver. -Apartó por segunda vez la mirada. -Jan rápido? -Están enamorados. así que lo resistía. Y se encontraba frente a su muro de silencio. Así que lo admiró y lo respetó mucho más que nunca. «Y después. no lo es. el vértigo. -Lo sé. aunque lo odies». Valeriano Puig rompió la pausa cambiando de tercio inesperadamente.. la ruptura final con Ymelda. -¿Por qué ahora sí? -No lo sé -se encogió de hombros-. -Alzó nuevamente los ojos-. -Miriam se casa en verano. era la penúltima vez que se veían. incapaz de reaccionar. llorando. pero no creo que pueda cumplir ese mandato por mí mismo. -¿Irás a Barcelona? -Sí. para comprender que algo en ella era distinto de las otras veces. -¿Quieres que vayamos a verlo? -¿Podríamos? -En Navidad tenía trabajo. con esa voz de flauta tan amariconada. Acudió a su lado y se sentó enfrente.. solía hacerlo. Su unidad emotiva era singular. pero siguió sentado en la butaca. -Tu hermano ha perdido una vida esperando esa venganza. Las Navidades. La cara de Natalia no denotaba dolor. tal vez. -Ismael regresa a España. -Entonces lo embalsamarán. No pudo. ¿volverás a México?». el peso de tantos fracasos. o terminar en una cárcel franquista más de treinta años después de concluida la guerra. al irse. -Lo siento. Sólo una pregunta. pero esta vez a Ismael se le convirtió en un gigante. -Puede que él sea inmortal. -Natalia llegó a sonreír. Pero sí una mirada que ahora se revistió de infinita pena. como al Cid. Tenía preparadas muchas respuestas. No hubo nada de todo ello. mucho. -¿Sabes a qué va? -Claro. -Ella se casará con veinte años y nuestros hijos. -¿Qué dice tu padre? -quiso saber él. -¿A casa del tíoJofre? -Por lo menos iré a verlo. A Ismael se le ocurrieron nuevas preguntas o comentarios que él no le formuló: «¿Crees que encontrarás la paz?». Bastará con que un titiritero le ate un hilo a la mano derecha para tirar de él y hacer que la agite de tanto en tanto. iluminada de refilón por la luz del pasillo. papá -se creyó en la obligación de decir. La carta estaba sobre la mesa del comedor. pero no quiero quedarme allí. «Han pasado muchos años». 14 .

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No habían hablado de ello, y de pronto, sin más, salía el tema. Lo escondían, esperaban, conflaban. Una sacudida, como tantas otras veces, los enfrentaba a su propia realidad. -Sonjóvenes -los defendió su madre. -No hablo de edad, sino de actitud. -Óscar tiene carácter, eso es todo. -Y también unas ideas peligrosas -puso el dedo en la llaga-. A veces... me da miedo. -Es serio, meticuloso, ordenado. -La palabra es radical, o... fascista. -¡Elías! -gritó Natalia. -No nos engañemos, ¿de qué sirve hacerlo? -Le sujetó las manos con más fuerza, para impedir que ella se levantara-. Mi padre fue un comunista radical, convencido, y acabó siendo un fascista capaz de todo por su irracionalidad. Las ideas de Óscar tienen un nombre, de la misma forma que la irresponsabilidad de Teresa tiene otro. Las lágrimas asomaron a los ojos de su mujer. -Son muy buenos, los tres -los defendió. -¿Quién te dice que no lo sean? Ser de derechas quizás no sea malo, y a lo mejor tampoco lo es ser fascista, aunque no llegué a conocer a ninguno que fuera bueno. Y perder la vida en diversiones, loca y absurdamente, como Teresa, tampoco es relevante, sólo una pérdida de tiempo. Pero son nuestros hijos, y ni tú ni yo somos así, por tanto... -Algo hemos hecho mal, ¿es eso? -Puede que sea hora de hablar con ellos. -Óscar tiene veintiséis años, ya es abogado, y Teresa es toda una mujer. ¿De qué vas a hablar con ellos? Lo hicimos lo mejor que pudimos y supimos, ¿no? Ya ves, a mí la que me preocupa es Lucía. -¿Por qué? -Porque a ella las cosas le cuestan, estudia con esfuerzo, quiere ser abogado, como Óscar, pero para ayudar a los demás. Siempre eso. Y en el fondo es frágil, demasiado buena. La ternura no parece de este mundo. -¿Qué dices? -Elías frunció el entrecejo, Lucía es como tú, y tú nunca fuiste frágil, al contrario, siempre... -Vamos, dilo -insistió al ver que se detenía. Elías se arrodilló frente a ella, para tenerla más cerca. -¿Recuerdas México ... ? el Sinaia, nuestro reencuentro en

constantemente de Óscar, de Teresa y de Lucía. Somos padres. -Entonces déjalos ser hijos, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Es su turno. -¿De equivocarse? Natalia le dio un beso en la comisura de los labios. -No creo que nadie acierte y se equivoque siempre -dijo-. Y en nuestro caso, lo único que podemos hacer es estar cerca, ¿no crees? Tan cerca como logremos estar y nos dejen. -¿Crees que será suficiente? Natalia miró la carta de su padre, testigo y grito abierto sobre la mesa. Fue un ramalazo, y lo acompañó de un estremecimiento. -No lo sé -confesó.

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Carlota no daba la impresión de tener casi dieciséis años, sino algunos más, y no sólo un par. Desde los doce o trece había dado un salto impresionante, en todos los sentidos, físicos, corporales y mentales. Era muy guapa, morena, ojos profundos y labios grandes, bellamente marcados en rosa sobre la palidez de la cara, así que físicamente parecía una mujer sensual y atractiva. Cuando se arreglaba podía pasar por alguien de veinte o veintiún años. La desproporción partía de su cuerpo, muy desarrollado, quizás demasiado. Pechos generosos, rotundidad en las caderas, brazos y piernas fuertes. Pero sin duda lo que más debía tenerse en cuenta, mientras su crecimiento proseguía, era la claridad de sus ideas, la inteligencia natural que emanaba de ella. Parajuan era algo más que su hermanastra pequeña. Cada vez más, la consideraba su amiga. La única persona con la que podía hablar. Así que, a falta de su madre y de Florencio, que andaban de paseo, se lo dijo a ella. Tal vez para tenerla como aliada llegado el momento, aunque no necesitaba de mayores componendas para seguir su vida. -Me voy. -¿Adónde esta vez? -le preguntó Carlota. -A Chile. La muchacha abrió los ojos, alzó las cejas. La sorpresa fue evidente y la acusó. -¿Chile? -repitió. -Chile -asintió él. Reflexionó. Hizo un breve acto de introspección. Dio con la clave y volvió a preguntar: -¿Es por lo del Allende ese? -Sí. Carlota se levantó y le puso una mano en la frente. La dejó allí un par de segundos y luego retrocedió. Fue explícita. -No, no tienes fiebre. -Vamos, sabes de qué estoy hablando. -Juan, ¿qué se te ha perdido a ti en Chile? -No lo sé -fue sincero-, para eso voy, para averiguarlo. -Tú eres cubano y siempre lo serás -dijo ella-. Luchaste por ese país, y ganasteis. Ni siquiera ésa fue tu guerra. ---Señaló su deforme brazo izquierdo y su mano-. La de Cuba, sí. ¿Por qué no dejas de perseguir revoluciones? En Chile ya no hay ninguna. -Ahora es un país socialista, y les esperan años duros. -¿Y te necesitan a ti? -Tal vez. Quiero estar allí. -Eres increíble. -Se dejó caer hacia atrás, no tan desilusionada por el hecho de perderlo de nuevo como triste por no entenderlo-.

-Tonto. -Le acarició la mejilla. -Pienso mucho en eso, y a veces, viéndolos a los tres, comprendo que nos conocen mucho menos de lo que nosotros los conocemos a ellos ahora. No diré que lucháramos sólo por nuestros hijos, porque primero lo hicimos por nosotros, por ti y por mí. Pero en algún momento... no sé, puede que soltáramos la mano, y entonces... los perdimos. -Je sientes fracasado? -No, en serio, eso no. -Yo creo que nunca los hemos perdido, y que nunca los perderemos. Siempre estarán ahí, de una forma u otra. -Tan romántica como siempre, y tan ciega con ellos. -Hablábamos de Ismael, y de pronto... -Creo que incluso cuando no lo hacemos, en el fondo hablamos

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-Yo no corro.

Siempre estás corriendo.

-Oh, sí corres, de un lado para otro -fue vehemente-. A veces pienso en el daño que te hizo papá y me da rabia que no veas... -¿Daño? Papá no me hizo ningún daño. -¿Que no? Te llenó la cabeza de ideas que ni él mismo ha sabido defender hasta ahora. Papá se ha arrastrado de aquí para allá siempre, pero tú has sido su maldita herencia. Ignoró el último comentario de su hermana. -¿Hasta ahora? -inquirió. -¿No lo sabes? -No. ¿Qué? -Creí que habías hablado con mamá. Se vuelve a España. -¿En serio? -Sí, y todos sabemos el motivo. Acusó la sorpresa, el golpe. Ya no lo esperaba, ni lo creía posible, a pesar del perdón del 69. Al menos no con Franco vivo y el régimen perpetuado. -Pobre papá -murmuró. -¿Pobre papá? -A Carlota se le achisparon los ojos, aunque logró contener las lágrimas-. ¡Está loco! ¡Tiene cincuenta y cuatro años, por Dios, y aún cree que es algo así como el justiciero vengador! Si aquí siempre ha sido un desgraciado, ¿qué crees que será allá? -Tiene derecho... -¿A qué? -gritó Carlota. -Tú no lo entiendes. -¡Ah, no, claro! ¡Yo soy la niña! ¡Por favor! -¿Qué ha dicho mamá? -Mamá es ahora feliz, más de lo que lo ha sido nunca. Por primera vez tiene una estabilidad, se siente querida, valorada y respetada. ¿Qué quieres que diga? Perdió un marido en la guerra y otro por su locura. Y tiene un hijo de cada uno de ellos para recordar el pasado más de lo que desearía. Con Florencio está tranquila, y él la quiere de verdad, la venera. Es un buen hombre y a fin de cuentas pienso que es todo lo que ella necesitaba. -Un buen hombre. -Juan bajó los ojos. -Es de lo que está hecha la vida -suspiró Carlota-. De buenas personas que tiran para adelante. Personas que sólo quieren paz y un espacio en el que crecer. Nada más. -Para que esas personas tengan paz y ese espacio, alguien tiene que luchar antes, ¿no crees? Porque nadie te lo da gratis, al contrario, todos quieren quitártelo, o imponer sus propias ideas o su percepción de paz y felicidad. Sin igualdad no puede haber justicia. -Y tú eres ese luchador, ¿verdadJuan? La respuesta de su hermano mayor no llegó a producirse. El ruido de la puerta abriéndose la abortó. Cruzaron una última mirada, de preocupación la de Carlota, de cansancio la de él, antes de que Ana entrara en la salita seguida de Florencio Cardoso, su marido. Berta extendió una mano por la cama, como hacía tantas veces, noche tras noche, para rozar a Lorenzo y saber que estaba allí, cerca de ella. Al moverse por el vacío se despertó del todo. No pulsó el botón de la luz de su lamparita de mesa. De momento sólo se quedó boca arriba y esperó. Su

segundo gesto repitió el movimiento del primero. Al comprobar que las sábanas estaban frías, y que Lorenzo no se había levantado sólo hacía unos segundos para ir al cuarto de baño, también se incorporó. No tomó su bata, extendida a los pies de la cama. No tenía frío. Caminó llevando tan sólo la combinación de seda, como un fantasma exquisito, y sus pies descalzos la llevaron directamente hasta la galería tras la cual se abría la terraza y más allá de ella la calle, el Retiro, Madrid entero.

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Sabía que él estaría allí, sentado. Y allí lo encontró. Como tantas otras veces, aunque nunca de noche. Vio a Lorenzo quieto, pensativo, mirando la noche, las estrellas, la luna casi llena. Ella, proyectando toda su luz a través del ventanal, lo iluminaba de forma inquietante. Un claroscuro vivo y poderoso. En aquel momento se dio cuenta de que aquélla era una imagen sin edad. La blancura de la luna le hurtaba toda dimensión de tiempo. La parte del rostro bañado por ella formaba una máscara, y el resto una escultura digna del mejor Rodin. Se le antojó que, en ese instante, Lorenzo era una estatua. Estaba prácticamente igual que en aquellos días, a bordo del Sinaia, o en su primer reencuentro en México. Tal vez soñara. Tal vez hubiera retrocedido en el tiempo. Hasta que se miró su propia mano, y supo que todo era real, que estaban a punto de convertirse en viejos, y que la imagen de Lorenzo era una ilusión, un efecto motivado por su quietud, la luna y su percepción del amor. Vaciló sin saber qué hacer, si dejarlo solo y regresar a la cama, o acompañarlo. Pero la última vez se había jurado no volver a dejarlo solo nunca más. Nunca más. Le bastaron media docena de pasos engullidos por las alfombras que poblaban el suelo. Lorenzo no reaccionó al verla. Ya no eran necesarias las preguntas cuando las respuestas resultaban tan evidentes, Berta se apoyó en el ventanal. La blancura de su combinación fue un estallido de luz. La mitad de su rostro quedaba igualmente iluminado, mientras que la otra mitad se difuminaba en las sombras. Una suerte de Verónica Lake natural. -Deberías enfrentarte a ello -le dijo por fin. Lorenzo elevó la comisura de sus labios. No fue tanto una sonrisa como una muestra de admiración y respeto. -No estoy seguro. -Llevas días leyendo esos libros, mirando esos mapas, ¿y dices que no estás seguro? -Sentía curiosidad. -Cariño, tú y yo ya no tenemos pasado, es decir, Esteban Torres y Berta Aguirre. Pero queda Lorenzo Vilá. Y siempre quedará Lorenzo Vilá. -Que piense en ello no significa... -Vayamos -lo interrumpió.

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-No estoy preparado para ello. -Creo que sí. -Esta vez te equivocas. Maté a un hombre y nunca lo he olvidado, ni lo olvidaré. ¿Piensas que buscar su rastro, o lo que dejó atrás, me va a servir de algo? -Es tu última guerra. -Y voy a perderla, haga lo que haga. -Eso es lo que necesitas saber. Sostuvieron sus miradas por espacio de unos largos segundos, hasta que Lorenzo se levantó. Los dos se encontraron medio paso después. A Berta le cruzaron fugazmente por la cabeza algunas escenas de aquella primera noche, en casa de Rosita, después del incendio de Casa Flora. Su noche de bQáas auténtica, real. -Cuando me case de nuevo, lo aré una mujer que no piense tanto -susurró él. -Cuando me case de nuevo yo me buscaré un hombre inteligente -fue rápida ella. El beso fue dulce. -Vamos a la cama -di o Berta cuando se separaron un siglo después. -Así que el despertar de todos ellos culminó a comienzos de 1971. -Juan se fue a Chile, curioso, ávido, inquieto. Ismael regresó a España. -¿Localizó al delator de Mauthausen? -Ismael llegó a Barcelona, se reencontró con su tío Jofre, el hermano gemelo de Valeriano, su viva estampa, y empezó a buscar a Salvador Gallego, claro. Pero las cosas no son tan sencillas como abrir una guía telefónica y dar con él. No había ni rastro de su persona. Ni un indicio de que estuviese vivo, muerto, en España o en el extranjero. Nada. Ismael encontró un trabajo, y mantuvo como pudo sus pesquisas, año tras año. -¿Año tras año? -Ya sabes... -Todo a su tiempo. -Exacto, todo a su tiempo. El 71 y el 72 fueron transitorios. La historia se reanuda en el decisivo 1973. La única novedad previa fue que Miriam se casó con Edelmiro. -Valeriano y Sara se quedaron solos. -Ley de vida. -¿Y Lorenzo y Berta? -Siempre ellos. -Es que estamos cerca del fin, y quiero saber... -Paciencia... SEGUNDA PARTE1973-1975 (CAMBIOS) -Paciencia... -No es fácil tener paciencia cuando estamos a punto de aparecer en la historia. -La buena comida se saborea antes de ser tragada. Las buenas historias se paladean antes de ser convertidas en recuerdo. -¿No vas a contarme qué hicieron Lorenzo y Berta antes de buscar el rastro de¡ verdadero Lorenzo Vilá? -Eso sí. -Entonces dime, ¿qué hicieron? -En primer lugar, te diré que abrieron un restaurante mexicano en Madrid. Y con buena comida, hay que decirlo. Nada de sucedáneos típicos o turísticos. No lo administraban directamente, sólo lo regentaban. Era una forma de invertir un poco de dinero y sentirse con algo propio. -¿Se aburrían? -Bueno, viajaron a París, Londres, Roma... El dinero y la edad casan bien si se saben

utilizar y armonizar. Tenían muchos deseos de vivir, amaban la vida y eran una sola persona, y, como ya te he dicho, seguían tan enamorados como el primer día.

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-¿Es eso posible? -Je extraña? Pues lo estaban, por mucho que algo así cueste de creer, sobre todo si se es joven como tú. Bastaba con verlos, la forma de tomarse de las manos, de mirarse, de hablarse. Yo los recuerdo muy bien. No siempre hay palabras para explicar algo tan simple y natural y a la vez tan hermoso. Todo lo que les había sucedido, las separaciones forzadas, la muerte de su hija... Hay casos en que un contratiempo muy pequeño acaba con un matrimonio. Pero no es el contratiempo en sí: es que ya estaban acabados el uno para el otro. Cuando una pareja supera las pruebas que la vida pone en su camino, y se mantienen juntos veinte, treinta, cuarenta años... Como dijo García Márquez, es el amor en los tiempos de¡ cólera. Yo lo llamaría la supervivencia en los tiempos de¡ vértigo. Ahora sí, caminaban directos hacia la vejez, rebasados los sesenta años ambos. -Así, ¿qué toca ahora? -Tenemos tres frentes: Chile, Argentina y España. Entre 1973 y 1976, los tres países sufrieron cambios profundos en su historia, dos para mal y uno para bien, aunque en nuestro caso no fuera fácil mantener aquella transición democrática. -Tiempo de dolor. -De mucho dolor. Los años rojos, en todos los sentidos. Rojo de sangre. Rojo de banderas que volvieron de¡ pasado para ondear con libertad. La fiesta se llenaba de cantos, de banderas, de gritos y esperanzas, de promesas y realidades. La fiesta era una celebración popular, vívida y espontánea, la consumación de un nuevo paso. Pequeño, grande, como todos los pasos. -¡Compañero! Juan fue abrazado por un desconocido, zarandeado y besado. El hombre le palmeó la espalda con vigor y se alejó entonando algo parecido a un himno. Lo devoró la marea humana y él volvió a quedarse solo. Solo con todos los que celebraban la nueva victoria de laUnidad Popular de Allende. -¡Viva Chile! -proclamaron decenas de voces a unos metros. -¡Viva! Buscó un rostro conocido. Quería compartir también con alguien la celebración, pero no encontró a nadie en sus inmediaciones. Su grupo se había disgregado con la explosión dejúbilo al conocerse los resultados en aquella apaciblejornada de marzo. Volvió a mirar las pizarras para constatar que todo era cierto. Unidad Popular, 43,4 por ciento de los votos. El resto de la oposición, junta, 54,7 por ciento. Pese a la presión de los partidos de derecha y el deterioro natural de dos años y medio en el poder, el socialismo había vuelto a ganar en Chile, aunque se tratara de elecciones al Congreso, no de las generales, que tendrían lugar en 1976. Por primera vez, un partido en el poder aumentaba el número de votos en lugar de perderlos. La única pena era no haber conseguido los dos ter cios necesarios para dar

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había sido devuelto ajuan Domingo Perón el cadáver de su esposa Eva Duarte. ahora son ya del todo argentinos. Se encontró con una mirada asombrada por parte de su marido. deteniendo el progreso. un viejo y veterano luchador curtido en mil batallas y en mil trincheras. En marzo y abril de 1972. sembraban el terror. pero no la paz. el clima de guerra civil ya era irreversible. cerrando así un nuevo ciclo de miedos e inseguridades. se habían rendido. con o sin él. Recuperado en un pequeño cementerio de Roma.. cercados por las tropas. El viejo león regresaba del pasado. Y en agosto. felices. -Volverá Perón. cuyo primer acto fue secuestrar al cónsul honorario británico en Rosario. pero les demostramos que esto no hay quien lo pare! -¡Enhorabuena! -¡A todos! ¡Vos también estáis aquí! ¡Ya eres más chileno que nadie! Ven. un hombre de unos cuarenta años. Madrid. sus miserias y sus quebrantos. había viajado hasta la residencia de Perón en el exilio. pues. a quien quiere disparar. y una amistad que de pronto se les antojó abierta y clara.. Ésta es su casa. pero no les fue fácil cubrir los escasos veinte o veinticinco metros que los separaban de su destino. La oposición seguiría. de cuatrocientos kilos de peso. Único a lo largo y ancho de las programaciones. aunque Stanley Sylvester también era gerente de la empresa de frigoríficos Swift. No hay nada peor que los santos y los líderes carismáticos populistas y descerebrados. El Frente Justicialista de Liberación Nacional había obtenido el 52. Sean españoles de origen o nacidos en México. a manos de los guerrilleros del ERP. Cuatro atentados en ocho días. La victoria peronista era un grito desesperado. a su alrededor. De todas formas. -Me habían hablado de ti -le confesó el cantante. marxistas o peronistas. Cinco eran mujeres. Un grupo de guerrilleros evadido del penal de máxima seguridad de Rawson había tomado el aeropuerto de Trelew. Ni siquiera sé si lo haría Lucía. y el del director de la Fiat en Argentina. No fue un trayecto demasiado largo. allí el héroe no era Eduardo. ni ninguno de los restantes companeros. desaparecido del cementerio bonaerense de La Chacarita tras la caída de él. comandante del II Cuerpo de Ejército. llenos de sonrisas abiertas. organización trotskista. asegurando así la presidencia de Héctorj. -¿Qué quieres que diga? -hizo un gesto ambiguo Elías. Cámpora ante la imposibilidad de proponer a Perón por no vivir en Argentina en ese momento. -¿Crees que acabará habiendo una guerra civil? -De hecho la hay. el ataúd de plata. Después. encubierta. Los asesinatos del general Juan Carlos Sánchez. -¡Maldita sea! -gritó el aparecido-. Reconoció a una. El mensaje del pueblo era claro. 0 tal vez fuera que. quiero presentarte a una persona. héroe de Sierra Maestra y de la Revolución cubana. el país se había visto abocado a la larga pendiente de la ruptura social y la confrontación. -Juan! Volvió la cabeza y tropezó con Eduardo Goligorsky. -Víctor -hizo las presentaciones el amigo común-. Evita. -Se estremeció ella. -Yo ya te vi en La Habana. a los dos meses. Pero los fantasmas volvieron a agitarse en Argentina. -Elías.JORDI SIERRA I FABRA estabilidad a la nación. una de las más importantes de Argentina. santa Evita. empezaron a cantar unos versos de Canto libre: Mi canto es un canto libre que se quiere regalar a quien estreche su mano. -Di algo -suspiró Natalia. compañero. la matanza de Trelew. -Has de contarme muchas cosas -le pidió Víctorjara. cuatro muertos y dos secuestros. le resultara familiar. Juan vio a una docena de personas hablando. cabello ensortijado. ligeramente aislados del resto. Allí. LOSAÑOS ROJOS Sólo que ahora había más cachorros en la arena política. ¿Qué es lo que hemos tenido estos últimos tiempos? Desde que en marzo de 1971 el general Alejandro Lanusse. -¿Estabas allí? -Por supuesto. acusado de torturas y crímenes. En setiembre. justo la persona frente a la cual se detuvo Eduardo Goligorsky. había sido elegido presidente de Argentina. después de haberlo visto cantar tantas veces. Sierra Maestra. sellando un primer encuentro. ¡No les tomamos el Congreso. compañero del Che en el Congo y ahora chileno de adopción -se dirigió ajuan y más lacónicamente agregó-: No hace falta que te diga el nombre. rasgos agradables. en Chile. no quiero repetir lo de España. Como si la gente lo hubiese oído. comandante en jefe del ejército y presidente de la junta de Comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas. Curiosamente. ¿verdad? Juan estrechó la mano de Víctorjara. Guerrillas. El héroe era él. y armarse de paciencia.6 por ciento de los votos. después de dieciséis años «perdido». habrá que esperar. y casi rozando la leyenda. En mayo. La victoria peronista era el tema estelar de la televisión argentina. los masacraron sin más. Mientras unos secuestraban un avión rumbo a Puerto Mott. en agosto de 1967. -Y tú has de cantarme algunas más -aceptóJuan. Tiró de él y lo condujo a través de la marea humana que daba saltos sin parar de gritar y lanzar proclamas al aire. Todavía mantenían las manos apretadas. pero nadie podría derribar legalmente al gobierno de Salvador Allende. la toalla arrojada desde el rincón del pueblo agotado y sumido en las dudas. Congo. éste esjuan Puig. había aparecido el Ejército Revolucionario del Pueblo. ahora es inevitable -dijo Natalia. diecinueve se habían hecho fuertes en el mismo lugar hasta que. -El país ya está fracturado. ¿Los dejarías solos aquí? 18 . rompiendo una vez más la fiesta popular. cuando lo del Encuentro de la Canción Protesta -sonrió él. paralizando reformas. Venía a ser la consumación del cansancio. El Congreso seguiría siendo suyo por esa mayoría simple. -¿Y qué quieres. torpedeando el avance del país y de su pueblo. Falta raciocinio. fueron la gota que colmaba el vaso. la vuelta a un pasado que emergía de nuevo con sus sombras y sus luces. que nos vayamos? ¿Para eso nos hicimos argentinos? Ni Óscar ni Teresa se vendrían.

BENIGNO MONJAIWIN Ismael arrugó la carta entre las manos. además. aquel agujero en que vivía o su vida que parecía extinguirse. Óscar. y hasta aquí y por esto. Y punto. Óscar -le dijo él---. una vez cumplido. referentes. disciplina. tumbada en la cama. y la perdiste. Los que lo conocimosfue vagamente. -¡Este país necesita mano dura. -¿Por qué? ¿Porque no estamos de acuerdo. otra esperanza rota. Como su buzón. Cada vez se distanciaban de forma mucho peor y más agriamente de lo que una distancia generacional exigía. Su carrera exigía libertad. las viejas vigas de madera se doblaban. -¿Mano dura? ¿De los de siempre hacia los de siempre? -¡Vamos. inquieta-.. Cada vez las diferencias eran mayores. Su corazón empezó a latir. También amenazaba ruina la casa. conferían al conjunto una sensación de triste y desolada decrepitud. Otra pista perdida. Salvador Gallegofue muy reservado. la voz de Óscar. Su apartamento era el clásico piso de soltero. y la falta de luz. no tuvo relaciones. ¿Libertad? ¿Y eso qué es? Si no hay un gobierno fuerte. -¿Por qué tardarán tanto las niñas? -oyó decir a Natalia. papá. aunque era inevitable. Luego sus ojos recorrieron aquellas apretadas líneas con un vestigio de esperanza que murió casi en el siguiente suspiro. Teniendo en cuenta que esto. el último rincón admisible para él. sin libertad. -Señaló LOSAÑOS ROJOS 19 . No piensan. Un completo extraño hecho de su misma sangre. No sé quién le pudo informar de que estuvo aquí. No había nadie en casa. recordando lo mucho que en Mauthausen pensó en volver a Barcelona. Óscar era un extraño. la oscuridad provocada por las gruesas paredes. Teresa y Lucía seguían viviendo con ellos. Miró a través de la ventana. Siguió apretándola hasta que no pudo más. ¿de acuerdo? Había sentido tanto dolor. Atentamente. Siento mucho no poder serle de ninguna ayuda. _Óscar. Las imágenes. Querido señor Ismael PuigLamento informarle de que la persona que usted busca. la gente acaba siempre desmandándose. el vacío en el corazón. a modo de marea regular que siguiese una pauta natural. La carta estaba en el maltrecho buzón. casi nos resultó anónimo. Salvador Gallego Roldán. Pero prefiero el totalitarismo con oportunidades. moral. eso es todo! -había gritado su hijo mayor. del que acababa de llegar. Su urgencia se le hizo nervio.. al que debía acudir dentro de una hora. Elías lo apagó. Rasgó el sobre antes de llegar a sentarse en la silla. Siguió sentado. en el corazón de] Raval barcelonés. era su casa. Alguien ha de decir basta. He preguntado a algunas personas. En medio. sólo exigen. el vértigo en las sienes. la ennegrecida pintura o lo que quedaba de ella. No así.. y uno de noche. El televisor vomitaba datos. independencia. Levantó los ojos del libro que estaba estudiando. su rostro. historia y nostalgia. y son egoístas. aunque asífue. pero desde luego. una cena sin hambre. La convirtió en una bola de papel prensado. Su libertad acaba siendo libertinaje. Ahora déjanos a nosotros organizarnos el presente para tener ese futuro. -¿Lucía. de esta manera.. papá. ahí. Equivocó la introducción de la llave en la cerradura dos veces antes de acertar con la tercera. el edificio entero. ésa es la manera. que tuvieron que irse de su propio país. la única silla. Cada vez se peleaban más. y poder mirar por una ventana al llegar del trabajo y antes de cenan Teresa abrió la puerta de la habitación de Lucía sin llamar. Los techos se combaban. porque tú vives en un pasado que ya no existe. -¿Ésa es la herencia de tus abuelos. Espero que no pase nada en la calle. el nudo en el estómago. o sueñas con un futuro que jamás llegará porque no es real? Ya hiciste tu guerra. La masa no es más que eso: masa. frente a la ventana que daba a un patio trasero en el que los edificios rivalizaban con el suyo en edad. De pronto. Sabía que era una batalla perdida. todo funciona! ¡Y llevan así más de treinta años! -Eso no es funcionar. el estómago lleno. La discusión de dos días antes. bienestar. No sólo era el buzón lo que se caía a pedazos. No se quitó la chaqueta. opiniones. se marchó. porque había dejado de hacerlo. no permaneció por espacio de mucho tiempo en el pueblo. la memoria se ha perdido en el olvido natural. tienes ganchitos para el pelo? -Sí. los peldaños de la dirninuta escalera tenían tantas huellas de pisadas encima que su desgaste lo convertía en prematuro esqueleto.JORDI SIERRA I FABRA Natalia se abrazó a sí misma. apenas vestigio de un tiempo mejor. porque Teresa nunca entraba en su habitación si no era para pedirle algo. No hizo amistades. paz y principios. pero ninguna de ellas sabe su paradero. orden. No quería recordar más. Subió la escalera hasta la tercera planta. -Pues sí. como si las bombillas desnudas se pelearan con las sombras en una batalla perdida de antemano. Llegó con un contrato de trabajo y. Entonces respiró. ya no. uno de día. Tenía dos trabajos. frente a la ventana. Ninguna confidencia. y la miró aguardando lo que fuera que había ido a pedirle. todo volvía a su mente una y otra vez. sucedió hace tantos años. papá! ¡Mira España! ¡Allí ahora hay paz. no se encuentra desde hace años en estas señas. hasta las dos de la madrugada. Aquella punzada en el pecho. Nada relativo a su pasado. cállate. lo único que podía pagar. Decía que era como aterrizar en Marte. Sin embargo. Su hermana pequeña no se lo reprochó. Ismael miró el remite. confortable y con detalles de buen gusto. o la mía y la de tu madre? -¿Y por qué luchasteis? -¡Por unos ideales! -¿Ideales? ¿Los de una izquierda utópica y totalitaria? -¡El fascismo es totalitario! -Yo no lo llamo fascismo. Elías cerró los ojos.

pero no la entendía. lo hermosa que era. Apenas si lo veo. Ella Pero fue la primera en vista de la carta al sentirse No quedaba mucho más. si me veo en condiciones. gracias. enorme. Conocerás a gente estupenda. Cejas espesas. -Bueno. En medio. siempre deforme. pero es lo que hay. -Luego me cuentas quién andaba por ahí. A ella le parecía una imagen macabra. -¿Crees que me gusta ir con mi hermana pequena. aunque resultaba que era una leyenda para algunos. Sigo pensando que no va a dar con ese hombre. Ahora tiene dos trabajos. Su hermana pequeña constató su elegancia. eso me tranquiliza. ¿ Qué voy a contarte a ti? Tenemos la misma edad. como siempre solía hacer. Una carta para él. de España. -Estás perdiendo la vida. la que lo ha hecho dejar la bebida. -¿Qué tal? -Todo igual. sin entallar. pienso hacerlo -le aseguró. Y también todo aquel vacío del que ella quería escapar. con la raya en medio. de nueve de la mañana a siete de la tarde. ¿Quién está para aguantar a un hombre toda la vida habiendo tantas manzanas en el cesto ¡Tú eres la que se casará con el primero que aparezca. -Siguió leyendo-. Se resistió a mirarlo. La pregunta es: ¿ qué sucederá si encuentra a ese hombre? Y hay otra: ¿qué sucederá si no da con él nunca? En fin. Valeriano la devoraba despacio. ambos duros y mal pagados. y se sentó a su lado. Lucía era una soñadora impresionable. y me alegro de que a Miriam le vaya bien de casada. sin embargo. -¡Mira. la de un pobre loco que había muerto por nada. El párrafo que hacía referencia a su hijo decía: . He de estudiar para los exámenes. Lucía siguió leyendo. me consta. lo bien que se maquillaba. -Ya. no sé muy bien qué contarte. 1 -Se levantó de la cama hecha una furia. -Le guiñó un ojo. mira lo que te digo. Se diría que ahora quiere conservar todas sus energías para resistir Sé lo que busca. Continuidad pura. -Que te diviertas. -Desde luego. otros tiempos. sobre su mesa de trabajo. Distancia y tiempo. 20 . -Te quiero -insistió. lo bien que olía. Eso si lo encuentro. Lucía iba sin arreglar. la adrenalina que destilaba. y del tiempo de que disponga entre la salida y la llegada. y seguro que será un hippy como tú! -Yo no soy hippy -le aclaró Lucía-. compañero del Che. aunque dice que le bastan. y por supuesto la ropa. Y no sólo era el pelo. una docena para ella. ¿no? -¡Yo no tengo novios! -protestó Teresa-. como en aquel caso.. Soy yo el que. muchas para ella y ninguna para él. Teresa le apartó el libro. Apenas si duerme cinco horas. Se parecían mucho. No son trabajos para un hombre tan mayor. lo perfectamente que sabía mezclar colores y prendas. si necesita alguna cosa.. demasiado vellojunto a las orejas. lo que quiere hacer. ¿Sabes que Franco ha nombrado a Carrero Blanco de presidente? Me parece que k está viendo las orejas al lobo.. salvo las que llegaban de Argentina o. lo cual le confería una eterna expresión de tristeza. tienes veintiún años y ni siquiera has tenido novio! Te pasas el día leyendo y estudiando. uno de día. Ismael tiene dos trabajos. -¿Adónde? -Voy a una fiesta. LOSAÑOS ROJOS Los dos leían la correspondencia del día. -Yo no me meto contigo -dijo Teresa.. -¿Y tú la estás ganando? -Yo la aprovecho.. el inevitable cruce con personas. si lo quiero. -Eres tú la que siempre se mete conmigo. La carta de Jofre.así que. tez pálida. Encima. Solía ser siempre así. De su hermanojofre. Carta de un viejo a otro viejo. Eso demostraba que el mundo aún andaba más loco que él. no llama ni viene a verme lo que se dice a menudo. físicamente se notaba que eran hermanas. Es decir. -Plegó los labios en un gesto de impotencia-. Gracias por las fotos de tus nietos. estaba lo de su primojuan. despedida ritual. -Tú ya tienes todos los novios. Ismael. La sostenía una entre las manos. si estoy vivo. o lo hizo ver. de vigilante. Y en cuanto al candidato. La vida. a fin de cuentas. Me gustaría tanto conocerlos a todos estando tan solo como estoy aquí en Barcelona. con su imagen en negro sobre fondo rojo. Teresa ya había abierto la caja y revolvía en su interior. sólo vas al cine. -No. me voy hasta su casa para ver cómo está. yo hago lo que puedo. -Bueno. de mozo en un almacén de carga. y la otra la fotografía en blanco y negro. tu juventud. ¡Por Dios. y menos ocho horas. En la pared había un póster del Che. preguntar. otras distancias. pueda salir a la calle a pegar dos tiros. Valeriano levantó la observado por Sara. En su casa no hay restos de botellas. -Vente conmigo -le propuso. a veces . Exactamente igual que Teresa a ella. pero una era la fotografía a color. -¿Menos mal porque vas a poder usarlos o menos mal por el hecho de que yo tenga ganchitos para el pelo? -Muy aguda -espetó con sarcasmo. Pero aún tengo esperanzas de que cuando la palme. La quería. con los ganchitos en la mano. ya lo sabes. por lo que respecta a él. -Yo estoy tan ricamente. Me huele que le queda poco y éste quiere dejarlo todo atado y bien atado. que nunca ha dormido demasiado. estaba hecha de eso. No creo que est¿ ya para muchos trotes. con el cabello lacio y caído a ambos lados de la cara. Lo domina. -Bueno -suspiró Sara-. de nueve a dos de la madrugada. como cuando éramos niñas? -sonrió-. y otro por la noche.JORDI SIERRA I FABRA una cajita. sobrevive.. Es muyfuerte. esté donde esté y haga lo que haga. en silencio. tenía ahora un interés adicional. Le lanzó una mirada de soslayo. Lo hago por ti. menos mal -manifestó Teresa. espera.. . y yo no estoy para demasiados arrestos aunque aún me valgo. nofuma y bebe menos. Fue a la cama. de la distancia que uno recorre desde que nace hasta que muere. Teresa alcanzó la puerta. Valeriano. y me aterra. De salud anda bien. como siempre. viva y hermosa. separados por unos miles de kilómetros y por treinta y cuatro años. Para abogado ya está Óscar. sin ningún gusto o feminismo. de tanto en tanto. apagada y gris. pero esa obsesión es la que lo mantiene vivo.

al cumplir los dieciocho años. lee la carta -se la tendió-. si tiene una de las editoriales españolas más importantes del momento. El Salvador. Pensó en el comentario de Jofre acerca de que a Franco le quedaba poco. Al verlo aparecer inesperadamente por la puerta de la Universidad Técnica. Le he puesto música a un poema de Neruda. Nicaragua. Los preocupa tener un gobierno marxista y democrático en lo que llaman «el patio trasero» de su casa. -¿Tu editor? -Valeriano abrió los ojos. «Aquí me quedo». Tengo el deber patriótico.JORDI SIERRA I FABRA -Ojalá estés en lo cierto -manifestó Valeriano. había hablado al país en televisión desde su casa de Isla Negra. donde trabajaba. -Pero España es diferente. el «patio trasero» de los yanquis. ¿te vienes y te entono la canción? Echaron a andar. Nadie escucha.. Te estás poniendo romántico. Disparan contra todo lo que pasa del naranja. los dos. Me invita a ir unos días. de golpe. Jaime Arana. no fue nada -le quitó importancia el -No. después de que su abuelo murió y se quedó solo. Juan callaba. uno al lado del otro. una bomba. Lo curioso es que si llegó aquí en el barco. -¿Cómo estás? cantante. Esto va en serio. Valeriano no le respondió.. un gran editor. los preocupa mucho. Por lo visto tenía alrededor de nueve años en el 39. ¡El día menos pensado te matan. Entonces. y tienes que hacerlo. -Es increíble. Una sonrisa abierta y franca. -Se detuvo en la puerta de la cantina-. También he leído algo acerca de eso en alguna parte. A veces. E interesándose por su carta. Los ojos. Algunas manos se levantaron al paso de Víctorjara. Y no le ha ido mal.. Los alrededores de la Universidad Técnica eran un hervidero de estudiantes y corros. ¿Quieres oírlo? -Es increíble -bufóJuan-.. ha instaurado gobiernos títeres para frenar los movimientos libertarios. El origen de su fortuna parece ser que es un misterio. ¡Eres un símbolo! -¿A mí me llamas símbolo? -Se echó a reír Víctor-. No sólo es España. Igual te la robo para un poema: «Del naranja al rojo. -¿Y crees que los militares y la extrema derecha lo entendieron? Pablo Neruda. Exhorto a intelectuales y artistas especialmente para que os unáis a mí y alertéis al pueblo de lo que nos acecha. También lo hicieron algunos puños cerrados.. Entonces sí su tono se hizo crepusculan -¿Sabes qué me preocupa? -Y sin esperar respuesta continuó-: La dichosa CIA norteamericana. político y poético de advertir a Chile de ese peligro inminente. » -Estamos trabajando. en señal de solidaridad política. premio Nobel de Literatura. Se ha enterado de que tú estabas allí. Juan echó a correr llamándolo a voz en grito: -¡Víctor! Víctorjara se detuvo y volvió la cabeza. de mirada directa. El cantante no volvió a hablar hasta llegar a las inmediaciones de la cantina. Juan. la miseria vivida por España en su guerra civil. todo un personaje. se iluminaron también al verlo. Es lo único que detendrá a esos locos. El sufrimiento que comportará para la nación una confrontación a esa escala es enorme. -Juan! No se detuvo hasta llegar a su lado. y por eso su invitación se hace extensiva también a ti. -¿Me pasas la dejofre? Se la entregó a Sara. ¿para qué voy a irme yo sola? -Porque eres escritora. Tienes tu público. famosa. -¿Qué os pasa? -Juan no le secundó la risa-. no aquí. -Entonces.. es Europa. su semblante preocupado se convirtió en palabras. Pero todo el mundo opina que es muy buena persona. creo. recordad el horror.. preguntó a su vez-: ¿De quién es? -De mi editor en España. -Eso me dice. hombre. Soy 21 . vamos. -¿Que no fue nada? -protestóJuan-. -Colocó una mano en su hombro-. ¡Yo ya lo he vivido! -¿Qué quieres que hagamos. guerrillero. Los dos leyeron en silencio por espacio de otros largos minutos. no recuerdo. Cuba. Valeriano empezó a leer la carta dejaime Arana. Sabes que van a por ti. como siempre lo eran sus canciones. -Oh. Todos lo oyeron. andan de cabeza buscando la forma de derrocar a Allende. Dice que regresó a España muy pronto. expolia.» ¿Qué tal? -Estás loco. Su hermano a veces también tenía intuiciones. -Toma. Guatemala. Un niño del Sinaia. -La CIA ha orquestado todas las guerras latinoamericanas. Nada. Allí hizo su fortuna. la sangre. Yo no recuerdo a ningún Jaime Arana editor en esos años. Sí. Pero a la CIA y a sus dólares. -Estoy de acuerdo. A nuestros milicos podemos manejarlos. -¿Sabes que él también viajó en el Sinaia? -continuó Sara. para darme a conocer entre los medios informativos y presentar mi nueva novela. -¿Nada? ¡Maldita sea! -Juan apretó los puños-. Nixon y su perro de presa. porque toda Latinoamérica no es más que eso.. de golpe. No estaría a gusto allí sabiendo lo que piensas tú. Ése es un viaje que haremosiuntos. Todo el mundo habla de golpe. sino resistir? ¿La emprendemos a tiros? Recuerda lo que dijo Neruda el otro día. o te dan una paliza! LOSAÑOS ROJOS -Ni siquiera fue un atentado.Juan. -¿Vendrías conmigo? -Ya sabes que no. -Iba a comer algo. un tiro. La sonrisa apareció en su rostro como tantas otras veces. Dice que es imperdonable que nunca haya ido a España. asesina. Ya has hecho otros viajes sola. Kissinger. enfermo pero lúcido: «. -¡Ésa es una buena frase! -Rió de nuevo Víctor-.

Eso era Chile. vacía. Claro que el ejército las buscó sólo en los hogares de los humildes. Todos. Un desgaste total. El día en que Salvador Allende se dirigía al país desde la televisión. LOSAÑOS ROJOS -No. Quería hablar de Chile. Chile se convirtió en una bomba de relojería y la Ley de Armas fue una de sus guindas. así que no quiso discutir con él. no en las mansiones de los ricos ni en las casas de su afines. ¿Sabes que me voy dentro de unos días a Perú? -No. amigo. -Lo intuían. un hombre leal.. Demasiada presión. con este brazo así. Siempre serás un revolucionario. o un necio. y todos estábamos en despachos. Pero no había risas. Es difícil saber si era más un soñador que otra cosa. -¿Y Argentina? -La situación tardó más en estallar. sin duda. Hago lo que puedo. Juan era de ésos. claro. -He de cantar allá. y otros dijeron que habían sido los reaccionarios amparados en el sindicalismo. acabó de estrangular al país. -Se disponían a vivir un infierno. Todos hacemos lo que podemos. -Allá está tu corazón. Tuvo que dimitir en agosto y Pinochet tomó el mando de las Fuerzas Armadas. aunque nunca hubo un parte oficial de víctimas. Ya tenemos todas las piezas encajadas. por supuesto. Aún no habían caído muros como el de Berlín.. el cierre de las patronales de autobuses y camiones. una revolución más. Pero es que no los dejaron. Se refería al Che. -Ahora soy chileno. Sea como sea. La Juventud Peronista acusó a la sempiterna CIA de estar detrás. muchos mandos hicieron operaciones para determinar el grado de obediencia de los soldados. Cuando regresé del Congo. él estará seguro en el agua. Hay personas que necesitan estar en los lugares donde la historia se mueve. Primero Chile. aunque no haya revoluciones. y eso es malo. Durante esos días. no de Cuba. Pero tengo miedo. pero he de hacerlo. -No puedo creerlo. Difícil. Incluso hubo una intentona antes. el 29 de junio. Todo estuvo muy bien orquestado. ¿No era el momento? ¿Fue. andaba subida de tono. y ciudadano del mundo. creía que podía ayudar. No sabían si. -Creyó que podría luchar.. tú naciste libre en medio del océano. como te digo. Nada quedó al azar. y la ocuparon uno frente al otro.. En el aeropuerto de Ezeiza grupos de francotiradores empezaron a disparar desde un bosque cercano y mataron a más de trescientas personas en medio de¡ caos que siguió a todo ello. vitoreado por cientos de miles de personas. que a fin de cuentas. mediante la cual nadie podía tener en su casa una arma de fuego. Chile se estaba jugando su destino. La conciencia popular miraba a Chile como el barco mira al faro en alta mar y sabe que. y estoy aquí. -Así es. Juan -le puso una mano en el brazo-.. -¿A Cuba? No. -Sí. Si sucediera algo estando yo fuera. El ambiente era tan abigarrado como en el exterion Se discutía. registrando incluso cementerios y tumbas en busca de armas. Aún no. En Argentina se produjo el regreso de Perón a finales de junio. -Pues créelo. cercó La Moneda. Sabes de dónde vengo. se hablaba. Es tu nueva patria. allí. Representaba la legitimidad. y lo sabía. cuáles son mis orígenes. o un desesperado. -No -dijo Víctorjara-. -Volverás -predijo Víctor. porque lo somos todos. que estaban enfrentados a las juventudes peronistas. estas manos. mientras brille. De repente la revolución era un recuerdo. Cada uno de los que tomaban la palabra lo hacía de manera más contundente que los demás. Tengo mi voz. Había que resistir. -¿Por qué te fuiste de Cuba? -preguntó de pronto Vícton -Perdí la ilusión. los obreros o los presuntos izquierdosos. y tu corazón es rojo. acatarían las órdenes. procedían de pueblos y familias humildes. -Es que a veces parece como si el golpe los hubiera pillado por sorpresa. al mando de un regimiento de tanques. No les dejaremos que nos quiten la esperanza. militares. Argentina no tardaría. naturalmente. pero el camino era el mismo. A lo largo de julio y agosto. -¿Qué fue el «tancazo»? -El intento golpista del 29 de junio. entre la España de la que huíais y el México en el que creciste. pero un solo resultado. Latinoamérica estaba casi por completo en manos de regímenes militares a finales de los años setenta. ocho en concreto. ¿recuerdas? Le desarmó la sonrisa franca y dulce de su compañero. se gritaba. no los pilló por sorpresa. ultraderecha. y para los comunistas del mundo se trataba del último baluarte imaginado. como si apartara algo desagradable de su mente. redactando planes. y traspuso la puerta. Como siempre. estar allí. -Con las horas contadas. ni el Telón de Acero. Un comandante.. mezclado. un ensayo? El general Prats. Aun así. Prats quedó marcado. claro. discursos apasionados jaleados por 22 . Con eso. Mucho miedo. resistieron. -Te aferraste a una leyenda. Hubo doscientos cincuenta atentados en esos dos meses. la energía eléctrica fue cortada en todo el centro de Chile. -¿Por qué se quedó Juan? -Había ido buscando un país socialista.. se presentó en La Moneda y puso firmes a los golpistas.. leyendo informes. -¿El golpe de Estado de Chile . La reunión. -Todos nuestros personajes. Se orientaron hacia una mesa pequeña. Hubo veintidós muertos. ni se habían desmoronado regímenes igual que castillos de naipes. en la célula. Incluso el «tancazo» pudo ser un ensayo general. aunque sin esa legitimidad ganada por la Unidad Popular en Chile y contra la que atentaron las fuerzas opuestas.. un producto de un tiempo y una circunstancia. no lo sabía. la casa presidencia¡. Las esposas de otros generales se manifestaron frente a su casa durante días. Ciudadano del mundo sí. en caso de represión o guerra. Pero te hiciste hombre en Cuba. porque tal vez fuera todo eso. La crispación se adivinaba aquí y allá. Pero entre esa intentona y el real también se promulgó la Ley de Armas. ? -Faltaban apenas dos meses y medio o tres.. muchos candidatos. -Y Juan. Réplicas y contrarréplicas. y no quisiera dejar sola a Joan y a las niñas. mi guitarra y mis canciones.. y el camino se fue despejando. en su mayoría. Movió la cabeza en un gesto impreciso. Pero el ejército no secundó la intentona.. La huelga de empresarios. La CIA ya estaba subvencionando las operaciones.JORDI SIERRA I FABRA chileno. Fue el detonante. pero chileno aún no.

estuviste muy bien. todos somos. una guerra sostenida desde posturas diferentes. Tampoco se dio cuenta de que los gritos subían más. -Lo sé. -¿Sí? -Sí. No se excusó. no lejos de San Julián. cuando sintió los dedos de él en su pezón. Tres. y fíjense que digo «su Argentina». -¿Podría . mandíbula redonda. patillas de salteador de caminos. sin sangre. al fin y al cabo. Decidió que el golpe no merecía ni un simple perdón. militante y activo. y estuvo segura de haber fingido bien.. uno. Tedesio y ella. Lucía miró por enésima vez de reojo hacia él. -Ay. -Hola. los labios. cabello largo y alborotado por el que tal vezjarnás se hubiese deslizado un peine. aunque Pipo utilizó la boca para dársela. aunque no era de los que más gritaban. con toda la musicalidad argentina. así que hablaba español sin ningún acento.. Después. Un hallazgo.. el «andate» y el «boludo». y las soluciones. -¡Me diste en el ojo! 23 . De pronto. Hablamos de socializar los bienes. Lo apartó de un manotazo. Primero lo dejó hacer. Luchar primero para disfrutar después de un mundo más igualitario y humano. hola. al norte. Tedesio Campos tenía sólo un año más que ella.. lejos ya de la turbulencia de unos minutos antes.. -No quiso mentirle-. y que tal vez me vean como un intruso que busca un hueco. qué cultura. A veces. pero sepan que justamente allá y en otros lugares parecidos. LOSAÑOS ROJOS Porque era la primera vez que Lucía miraba a un hombre. Lucía sonrió. no es la misma que la que se percibe en lo más profundo del país. con los giros propios. ojos grandes de mirada limpia. Eso la hizo sonreír con malicia. creía que dormías. la tierra. Teresa socialmente.. Por eso. Ladeó la cabeza y lo miró. -Me llamo Tedesio -se presentó él. Sólo. ¿Cómo voy a dormir si me estás manoseando otra vez? -¿Manoseando? -Manoseando. y el atisbo de lengua. por un día. y que se lo había ganado. en el estado de Santa Cruz. Todos se implicaban en mayor o menor grado. desproporcionadas con relación al resto. Tedesio en cambio hablaba. quejica. a ambos lados de un gran arco social que tal vez se tocara por los extremos. -. Tedesio todo lo decía con intensidad y despacio. -¿Qué haces? -rezongó. Era tarde. inmóvil. al darse cuenta de que trataba de volver a excitarla. su hermana y ella mantenían una extraña guerra personal. Además. Le latió un poco más el corazón. Esta vez sintió el beso en el pezón. cerca de la Patagonia. sin perder el tiempo. se querían tanto. -Fingió reaccionar. sino de los que más dialogaban. Luego percibió el contacto de las yemas. sin lágrimas. el castellano traído de España por sus padres. Yiuntos echaron a andar como si ya no fueran a separarse en el resto de su camino. el pueblo de verdad. pero yo les pregunto: ¿qué bienes. al sur. Máxime cuando ese hombre también la rniraba a ella. Todos menos ella.Quieres estarte quieto? -¡Me hiciste daño! -protestó él. es donde está el pueblo. mejor dicho. Cada una creía que la otra estaba equivocada. Vestía más que cómodo e informal. pero. Nadie permanecía indiferente. con una piedra de colores anudada en el centro. Entonces se quedó quieta. Se llamaba Tedesio Campos y procedía de un pueblecito perdido.. y para Lucía la lucha se erigía en lo primordial. y llevaba una cinta de cuero en el cuello. Te escuché con agrado el otro día. escuchándose y haciéndose escuchar. No obtuvo una nueva respuesta oral. el roce. -¿Nos vamos? -Sí. pero me doy cuenta de que acá la visión de su Argentina. decidió cortarlo. Las dos querían vivir bien. sin atisbo de querer presumir de nada.pueblo. yo vengo de donde ni saben que existe la Tierra. era como si no le importase. al este. Sintió la presión de la sangre en sus venas. fuera de la capital y de las demás ciudades de que tienen memoria. en torno de la cápsula rosada formada por la corona. jugando con la protuberancia ahora languideciente. la caricia en todo el perímetro. Tenía fuerza interior y encanto exterior. con los ojos cerrados. la cultura. tan directo. falta de dureza y turgencia. Una incipiente barba mantenida más por tesón que por orgullo capilar pugnaba por instalarse en su rostro. No quiero decir que ustedes no sean el pueblo. -Miren ustedes. y ella humanamente. orejas de soplillo. ni se dio cuenta de que las réplicas se mesuraban hasta llegar a los pactos. Por supuesto que Teresa lo primero que le habría dicho es que era feo y desgarbado. -Ah.. Le gustó oírlo hablan Ella era hija de españoles. No escuchaba nada de lo que se decía. Había llegado no hacía ni un mes a Buenos Aires y. aunque nací en México y soy hija de padres españoles. Salieron de allíjuntos. -Mucha virilidad la tuya. Se lo habían presentado en la última reunión. con ellos. -¿De dónde sos? -He vivido aquí casi toda mi vida. allá abajo. La salita se vaciaba. y más abajo. qué tierra? Sé que recién llegué de lejos. Pero lo que más la había emocionado era oírlo hablan Tan claro. para estar segura de si decía o no la verdad. Estaba adormilada. personas que luchamos por nuestros ideales. quizás. dientes irregulares y manos enormes. el «llevate» con la elle convertida casi en una che y el largo «viste» de incredulidad ante una sorpresa. ya estaba allí. dos. cantaba. y las propuestas. ? -Claro -asintió Lucía con una sonrisa de tímida rendición en el rostro. tan sencillo. nariz prominente.JORDI SIERRA I FABRA aplausos unas veces y por abucheos de disconformidad otras. Por el rabillo del ojo vio que Tedesio se acercaba a ella. esperando. despreocupado y alegre. Había que volver a casa. y con ellos las polémicas. Pero vivir. Se estaban quedando solos. La diferencia era que para Teresa todo tenía que ser fácil. ni de que la reunión en la célula se agotaba hasta que a su alrededor sus compañeros y compañeras empezaban a ponerse en pie.

-Sos mala. Cada vez que se sentía cerca experimentaba aquella desazón. pero menos ruinoso. parada de burro. Y de todas formas.. ¿y tú eres el que me quería hacer gemir de placer? Pipo le lanzó una mirada de animadversión. Un hombre solitario. con Alberto. la esperanza de que fuese distinto. Lo malo es que siempre se sentía así al terminar y abrir los ojos. alto. pero al mismo tiempo también le producía una inquietud tan asfixiante que le impedía razonar. como de cincuenta años. Eso le cortaba el corazón en pedazos. su centro de gravedad destacaba poderosamente. recortadas sobre el cielo dominical con el poder de su rotundidad. cómo? -Tan dura. Victoria y olvido. pero tampoco es una relación seria. Pepe Serradell. llamaba. Soltó una carcajada. buenas palabras. Demasiado de todo. Le dolía el pecho. Echó a andar a 24 . casado. atlético. ¡Santo Dios! Primero Alberto. igual que las babosas. pero no probable. -Casémonos. hasta que se acompasó de nuevo. Lunes equivalía a trabajo. las piernas largas y hermosas. guapo. -Algún día uno no se resignará --dijo él. Teresa le lanzó una mirada y. -Te reís de todo. -¿Mala? ¡Uh! -Se rió aún más. -Ésa es una buena razón para no hacerlo -dijo Teresa---. Podía tratarse de un error. -No. conjuan Carlos. Y al fin y al cabo. pies y manos cuidados. La vida era una fiesta. Vio salir por la puerta del edificio a unamujer enlutada. Ismael miró calle arriba y calle abajo. Con Osvaldo.. Ricardo Almansa. -¿Para qué quieres casarte? -Porque estoy loco por vos. Pudo haber caído entonces. y además.JORDI SIERRA I FABRA -Santo Dios -se burló-. perdían la cabeza. ¿A qué te refieres? Su compañero volvió a tumbarse boca arriba. Teresa se dio cuenta de cómo la miraba. Un domingo apacible y un calor sofocante. Continuó mirando el edificio unos minutos más. Matarlo así era absurdo.. Pero ahora. y tú te quedas. la cintura breve. con Pipo. Cada vez que creía poder ver a Salvador Gallego a la vuelta de una esquina. LOSAÑOS ROJOS -Lo estás estropeando -se agotó ella.. desnuda. ¿Para qué acabarla antes de tiempo? Ismael miró las torres del Pilar a lo lejos. inútiles fuegos artificiales que se desvanecían en el aire. y le abría la puerta él. -¿Por qué sos así? -le preguntó. -¿Esto? -fingió no comprender---. -¿Por qué todos queréis casaros? -Frunció el entrecejo-. Necesitaba algo así. Una fachada de apenas siete metros de largo. ahora tú. Pero había sobrevivido. y aburriendo. Quizás necesitase hacerle caso ajavier Cruces. Si está. Y no estaba dispuesta a dársela a nadie... el resultado. Se estaba cansando. amor. Una y otra vez. y lo sabes. Solía acabar así. La locura es mala consejera. Sobrevivido a todo. Si subía. Buena experiencia. -No es unjuego.. Lo malo era que tenía unas pocas horas antes de regresar. está. con experiencia. Decían que tenía un cuerpo espléndido. desnudos. porque llevaba una mantilla sobre la cabeza. Le proporcionaba una alegría tan salvaje que se hubiera puesto a gritar. Miró el edificio de cuatro plantas.. Se enamoraban. y dos ventanas por planta. sin nada. -Creía que lo nuestro no era un juego -dijo con la mayor dignidad posible Pipo. Pipo. Ahora. Y hasta lo comprobó en sus anotaciones. Una breve parte del Ebro también era visible desde allí. Tal vez fuera a misa. Una mancha negra que prometía placer y deseo y por la cual habían gravitado no pocos candidatos. Salvador Gallego tenía que saberlo. Arrancada de caballo. -¿Se te declaró ese impresentable. casi tan sencillo como el suyo en el Raval barcelonés.. Ismael se envaró. la turbulencia que le volvía el cerebro del revés y le hurtaba el aire de los pulmones. como la otra vez. Y las sienes. Su respiración se agitó por espacio de unos segundos. Zaragoza. Pipo prometía mucho. devorando entre sus aguas oscuras los cuerpos de algunos de sus compañeros. Las del tercer piso tenían las persianas verdes. -¿Cómo puedes pensar en el trabajo? -Escupió a la acera-. hasta un cerdo como el delator de Mauthausen de*aba rastro. buena preparación. Antes eran las mujeres. ¿Sentía algo? Antes. se preguntó qué estaba haciendo allí. con ellos. Su compañero soltó una bocanada de aire. de pronto.. en Lérida. Y no sólo a la guerra y al Ebro. -¿Así. tenía que ser de otra forma. los senos preciosos. Creía. ¿Le gustaba? Posible. como si fuera algo indispensable y lógico. No. Demasiado joven. furioso. querían una exclusiva. Tienes suerte de que yo mantenga la cabeza despejada. Hasta a sí mismo. -Vamos. Calle y número. no lo sé. amor. se daba cuenta de que ése sería el final del camino. esto -abarcó la cama en la que estaban. Un Ebro que muchos años antes había visto rojo de sangre. Pero se sentía cerca. aburrimiento. -¿Estás loco o qué? -Hablo en serio.. tocarlo. No había nadie... Aniceto Fernández. muy cerca. A fin de cuentas. Venganza y adiós. Pensar en aquella palabra y oírsela repetir a Pipo en voz alta la sobresaltó. y del resto. -Yo no soy dura. El único camino mantenido en su vida desde Mauthausen. tampoco iba a casarse con él. ¿Disfrutaba? No.. -¿Quieres que me tome algo en serio? -Sí. al campo de refugiados y al campo de exterminio. como si los Monegros estuviesen allí en medio. Casi lo estábamos pasando bien.

pegado a la piel. un pueblo dividido. porque era imposible que la mitad de los chilenos fuesen ricos y la otra mitad pobres. Allí estaban todos. No había pueblo. claro. Yo no quiero mi Patria dividida ni por siete cuchillos desangrada. pero eso fue hace unos años. Vaya a ver. «¡El gobierno agoniza. -¿Amigos? -Su tono fue de duda-. el poder real. ¿De qué mitad hablaban? ¿No serían acaso unos pocos. y tantos compañeros. Los chaqués eran impecables. aunque sus pasos eran cortos. ¿Una guerra perdida de antemano? Gritó: -¡No pasarán. La derecha ahogaba. Víctor sonreía con aquel candor infantil. -¿Sabe dónde trabajaba? -Sí. La cena había terminado hacía un buen rato. se abrazaron a él. -Puede que ahí dejara amigos. con el poema de Neruda musicado por Víctor. -¿Se marchó? -Sí.. Volvían a sonar los cantos. guitarra en mano. Se produjo un griterío que lo salvó de la vergúenza. Ocho horas hablando. las cada vez más escasas alegrías de que gozaban. Pero Chile era distinto. Quería saber. se arroparon en él. y las cuerdas de su guitarra empezaron a entonar la letra de Manifiesto. Catalina Agueras. pagaba y no daba problemas.. ¿En qué lado? Santiago era una fiesta. los hombres fumaban y bebían sus copas aparte de las mujeres. y aún se quejaban de que los ahogados tardaban en morir. Pero aquel día. Tras Manifiesto le pidieron otras canciones. el capitalismo oligárquico. Sí. solía decírmelo: «A ese hombre le pasa algo. -No sé. como su amigo jesús. cumplía. YO no canto por cantar ni por tener buena voz. Salvador Gallego. -¿Le habló de alguien. no. luchando hasta el último aliento. hace ya cinco años. «¡Muerte a los comunistas!». los fantasmas sobrevolando sus cabezas día a día.. Era una fábrica. Mi marido. La manifestación en apoyo de Salvador Allende era multitudinaria y hermosa. a Santander. espere. la primera mujer comunista de España! -¿Y dónde está esa señora? Juan se sintió ridículo. jamás será vencido! -¡Viva Allende! -íVenceremos! Juan sentía el contagio. Después la llamó: -Señora. la elegancia y la clase se transmitían de uno a otro. El golpe. «¡Viva Allen. La mayoría eran abogados. trabajó aquí. sin perder todavía su desconfiada distancia con relación a él-. se mecieron en él. Chile estaba allí. -¿Le dejó alguna dirección? -No. la fuerza. -¡No lo sé! Nadie se lo había dichojamás.. y banqueros. Y necesitaban de las fiestas. «¿A qué espera el ejército?». como decía la Pasionaria! -¿Quién? -¡La Pasionaria. Nunca hablaba. El mazazo en el centro de su mente.. Ahora. Víctor. Empezaba por ese. pero no recuerdo más. Reaccionó por instinto y fue tras ella hasta la esquina. por encima y por debajo del poder político que ahora ostentaba el huésped de La Moneda> -¡El pueblo. Había más fuerza en una letra que en mil cañones. y entre todos vamos a derribarlo de una vez! ¡Abajo Allendel». barbas. -¿Sí? -Perdone. Lo sentía íntimamente. Todos eran guerlilleros.. tres o cuatro. Y los demás escuchando y aplaudiendo. pero había otras esferas notables que había que tener en LOSAÑOS ROJOS 25 . el miedo a los militares. «¡Muerte a los fascistas!>. lo observó con la natural desconfianza. seguro. -Le dolió pronunciar la palabra-. Juan vivió un poco más la magnitud de la tragedia que se cernía sobre todos ellos.de! ». en mi vida he visto a un hombre más solita. como Óscar. La gente empezó a corear el tema. Allí primaban los largos discursos de Fidel. Pero puede preguntar mañana. Un coro de súplicas. Aquí me quedo. y se marchó. Sus ojos recorrieron su figura con recelo. con voces crispadas en la calle a modo de eco. cercado. de realquilado. Ando buscando al señor Gallego. Tal vez fueran los últimos coletazos. aplastado. las consignas. ¿Sabe?. aquí cerca. -Qué? -Yo vivo en el tercer piso. Salvador Gallego estuvo en nuestra casa. Incluso era distinto de Cuba. -Indicó calle arriba. -¿AdóndeD -No lo sé. Hicimosjuntos la guerra..JORDI SIERRA I FABRA buen ritmo. con la tradición de un código no escrito pero mantenido secularmente. oprimido. Levantó la cabeza y vio a Víctor. Luego las voces se acallaron. Yo no quiero mi patria dividida ni Por siete cuchillos desangrada. Iba a cantar. -Ya no vive ahí -lo interrumpió ella. Nunca. cinco. Siempre quedaba una canción. campesinos y obreros. Gritos y caos: « ¡La guerra es inevitable!». ¡señora! La muJer se detuvo. más que nada por su aspecto. En Chile estaba el verdadero pueblo. es que acabo de llegar de fuera. Santiago era una fiesta. El señor Gallego no tenía amigos. « ¡Comunistas al paredón! > . » Pero como se portaba bien. un nombre.. Allí todos formaban un ejército. 3 de setiembre. en su historia y en su voz. Tercer aniversario del triunfo de la Unidad Popular en las elecciones. ¿Cuántas voces proclamaban su esperanza en la calle? Juan se preguntaba cómo podría el ejército contra tantos cientos. ¿De verdad había medio país en contra? ¿Quiénes eran los del otro medio?. La noche anterior. Hoy es domingo. Quiero la luz de Chile enarbolada sobre la nueva casa construida. un indicio? -CPara qué lo quiere? -Somos amigos. Llegó. pero con las riendas de la economía. Y supo que la nueva canción era para él. ninguna. claro. o a Salamanca. tan breves que parecía ir escocida por abajo. -hizo memoria-. uniformes verdes. ¿Y dice que usted hizo la guerra con él? Ni siquiera sabíamos que había estado en la guerra. o a Segovia. Lo llevaron al cenit.. guitarra en mano. Un país en penuria. en suma. sabor de victoria. minuto a minuto. miles. recogidas en otra estancia. De todas maneras ya le digo que me extraña que alguien le diga nada. en paz descanse. las composturas regias. Canto porque mi guitarra tiene sentido y razón. en sus letras y en su sencillez.rio y reservado. Tal vez en Rusia. unido. Juan se encontró con sus ojos. en el tercer piso. en un debate radiofónico escuchado en el bar. bajo cada una de sus terminaciones nerviosas. Soy la señora Agueras. Vive en su edificio. Eso había sido la noche anterior.

-Nadie puede soportar una situación así -continuó Óscar-. pero la pregunta se la formularon a él. Es imposible. por desgracia. rigor. Caminó descalza metiendo la cabeza primero por la habitación. -¿Qué opina de la situación en Chile? Óscar mesuró la respuesta. Mi padre y mis abuelos lucharon en la guerra civil. Todos lo secundaron. Ellos no son más que una partida de desgraciados. por la derrota. sin ceder demasiado. Había días que necesitaba protección. Los grandes hombres no se precipitaban nunca.. No quería ser una dama de la corte reinante. Berta entró. de sus ojos. José María Laínez elevó casi imperceptiblemente la comisura derecha de sus labios. Lorenzo se apartó para levantarse y ella selo impidió. llega el momento de actuar. Echaba de menos tantas cosas de aquel México que se alejaba por un recodo del camino de su vida. Le sonrió al gran retrato de Amanda que presidía el vestíbulo y les daba la bienvenida y se internó por aquel enorme piso en el que a veces se perdía. Y lo hicieron en el bando equivocado. Uno es de allá donde escoge su corazón. Una comida. Ésa es la diferencia. y poder decir lo que pienso en libertad. Es cuestión de días. lleno de oportunidades. después por la sala. de temas dispares. Pero Madrid era demasiado grande para tanto tiempo como disponía. Allí nadie perdía. Lorenzo y ella apenas si ensuciaban. Ya ser posible. Le bastaba con Lorenzo. He visto su dolor. pero sí lo es estar aquí. No lo llamó. Argentina no es Chile. En eljuego de miradas cada cual ganaba su propia partida. sobre todo cuando lo buscaba a él. Carecen de todo lo elemental. de cada gesto marcial marcado por una de sus manos al cortar la carne o tornar una copa de coñac. Quizás por saber si debía estar allí. Hubo un par de asentimientos. que quiere convocar un plebiscito para dentro de cuatro días. en un mundo nuevo. cariño. Que se cayera en la tentación de ejercer una política liberal y mantuviéramos esa dependencia extranjera tan abominable no significa que estemos locos. -Insostenible -dijo. de forma más que directa. -¿Y si hay guerra civil? -preguntó otro abogado. aunque naciera en México y mis padres sean españoles. ¿No ha dicho ese hombre. presidir una mesa en el día de la postulación de la Cruz Roja. señor. Llegó a casa con los pies cansados e hinchados. Una declaración de principios. honor. Por eso soy y me siento argentino. Todavía no habían asado tantos años como ar e Ber a olvidara. No era más que una inversión. Tiempo atrás habría dado rápidamente su dictamen. Ni siquiera se trataba de unjuicio. el contacto sereno de su presencia compartida. Pase lo que pase allá. señor. pero ninguno perdía. No los engañe mi origen. -Tenemos una larga frontera común con Chile. en todos los sentidos. las risas de las mujeres. No se molestó en recogerlos. José María Laínez era militar. Sólo paz. el 11 de setiembre? Me parece absurdo que le pregunte al pueblo sí quiere que siga. como un virus. armas. algún acto y poco más. Comprobó las miradas. conocida casualmente en una subasta. emitían su veredicto en último lugar. displicentes. ¿Cómo va a haber una guerra civil? -Fue ahora más rápido Óscar-. También aquí sabremos qué hacer si.. Tenía el entrecejo fruncido y no lo desarrugó hasta que notó su presencia. leyendo algo. -Este país no ha votado nunca un gobierno marxista. Quizás por ser el último en llegar. -Usted no es argentino. ¿verdad? Miraron al militar. pero estaba aprendiendo a valorar los silencios. Era el lobezno de la camada. -Soy argentino. cultura. Un verdadero espécimen de la clase alta de aquel nuevo Madrid. y donde lo escogen a él. Esperaban. incluido el coronelJosé María Laínez. LOSAÑOS ROJOS 26 . sino de paisano. Lorenzo la rodeó con los brazos. Lo primero que hizo al entrar por la puerta fue disparar los zapatos con sendos puntapiés al aire. Pero es algo muy afín a los comunistas. Coronel del Ejército de Tierra. Claro que no iba de uniforme. ya que a su restaurante no hacía falta ir. Echaba de menos a su María. puede pegársenos acá. -¡Bravo! -levantó su copa uno de los abogados. sé muy bien de lo que hablo. o al menos ella. después comiendo con una de sus nuevas amigas. una salida. Lo que hizo fue sentarse encima de sus muslos y acurrucarse sobre su pecho tras darle un beso en los labios. primero en El Prado. contagiosas y despreocupadas. porque ya sabemos que lo bueno pasa. la caricia. pero lo malo. Le resultaba insoportable y curiosa. que no era mucho. Los demás lo secundaron. de graduación. La sabía de antemano. Era una invitación. les hicieron apurar sus cigarros y sus bebidas para reunirse con ellas. viendo por enésima vez algunos de sus cuadros favoritos. pero sí enfático-. No entienden que se los rechace. Por eso y mucho más. -Hola. Llevaban rato hablando. En la otra sala. no lo olvide. Ahora parecía meditar lo trascendente para convertirlo en evidente. sobre todo si es malo. ni parecer ajeno por mi habla más española. Allende -no fue despectivo. No era una pregunta capciosa ni planteaba duda alguna. A veces se sentía más automarginada que sola. tal vez de horas.. Ni lo hará. Había estado todo el día fuera. La muchacha que limpiaba y ayudaba en la casa tendría un trabajo extra. El primer hombre que había alzado su copa bebió de ella. La pregunta habitual era saber en qué habían estado metidos el uno y el otro. como si algo la amenazase. y por las ideas con las que quisieron imponer sus razones.. Los invisibles galones colgaban de todas formas de su frente. pretendía que lo fueran. Él todavía no era un gran hombre. Óscar siguió hablando: -Créame -se dirigió al militar-. señor -dijo Óscar-. Ahora no. y los Andes no son lo bastante altos -manifestó con pesar un hombre mayor-. luego por la cocina y finalmente por el estudio en el que Lorenzo solía trabajan Lo encontró allí. No es algo por lo que me sienta orgulloso. Eran lobos de la misma camada.JORDI SIERRA I FABRA cuenta. levantó los ojos y la vio. unos folios de papel. y ése era uno de ellos. Siempre le había bastado con Lorenzo. ni figurar entre aquellos que un día la habían echado de España por roja. Así que lo intentaba. Los asentimientos fueron más numerosos. No hubo preguntas. disciplina.

Treinta y cuatro años siendo otra persona no podían esconder un pasado. de hacer olvidar lo demás. Berta lo miró a los ojos. Lo que seguía era un extenso y completo informe. No lo esperaba. vibraciones espontáneas y mágicas producidas con sólo rozar aquí o tocar allá. conocido como Lorenzo Vilá desde 1939. Berta miró más atentamente los folios.. -Jodavía? -Abrió los ojos Berta. con aquella carita de niña grande que a él tanto le gustaba contemplar. Cuando ella sentía aquel hormigueo que le recorría los órganos. sentirse. tantos años desconocido. Ahora sabía la respuesta. -¿Estás bien? -quiso saber. y también con mi hermana. dejando senderos húmedos con su lengua. empujaba y se rompía.. No se apartó de encima de él. pero aun así hizo la pregunta: -¿Vamos a ir? -Sí -musitó quedamente él... -Respuestas. los prolegómenos de cada momento de intensidad. Le gustaba hacerlo. los labios. para taparle la boca y para devorarlo. sido tan rápido. Lo besó echándosele encima.. El dolor más hermoso y contundente. Primero se encontraron sus dedos meñiques. -¡Tedesio! -¿Por qué no? Esto no es una aventura. que te conozcan. -Te doy una semana. pero en el que deseaba graduarse rápido y a base de práctica. -Cariño. Acababan de hacer el amor. -Lo besó más y más. Y estaban a un paso de cerrar el gran círculo de la vida de Esteban Torres. era su amigo. Lo besó en el cuello. su aliado. así. -¿Qué es eso? -Movió la cabeza en dirección a los folios.. el sonrojo y la caricia. muy dentro. tres veces. Nunca había sido consciente de ese cuerpo antes de que él lo explorara y le diera un valor.. en el que todavía le quedaba un largo aprendizaje. Y el presente se manifestaba siempre en forma de antes y después. pero volvía a necesitarlo dentro. Si lo hacía. Necesito estar con vos. después de reunirse con su amor. un sentido natural. y a él que lo hiciera. dispuestos a marcharse. prepararlos. principios. -Sonrió y lo miró arrobada. Por él llegaban a la síntesis plena. Un sexo abierto. -Sí -dijo Lorenzo. Y no se trataba de eso. -¿Y qué has averiguado? -¿No quieres leerlo? -Ahora no. dos. estómago. correspondiendo a la intensidad de aquella mirada. sus continentes eran en ocasiones infinitos. temblando. así que Lucía acusó el golpe. otro nombre. finalmente los restantes. Ahora el sexo. No había futuro sin él. Luego ella subió hasta la mejilla. A veces ya no les bastaba con estar juntos. Dolor. Gimió y le pasó la lengua por los párpados.. Yo ya lo hice cuando quise saber de ti hace treinta años y se lo encargué a Anastasio Gutiérrez. después los anulares. catapultándole el corazón y estallando en su mente. riñones. se quedaba quieta sintiendo cada porción de su piel al arder. Dímelo tú. ¿Para qué esperar? ¿Te gustan los noviazgos largos? -Ni siquiera he hablado a mis padres de ti. Hasta que se separaron un instante. Cuando Tedesio recorría su cuerpo a besos. -Tonta. -¿Lo has hecho? -Sí -asintió él. Lucíajamás habría imaginado que el amor fuera así. Y todo había semanas. Se aplastó contra él. antes de reunirse con su amor. una y otra vez. La verdad era mucho más profunda. pero dejó de arrebujarse en su pecho.. Era aquello en lo que había estado viviendo antes de conocerlo. Encima aún estoy estudiando y me 27 . Extendió una mano y los recogió. capaz de ahogar. Sintió sus manos atravesando la blusa hasta llegar a la carne.. Apenas LOSAÑOS ROJOS aquellas -Cuando vine a Buenos Aires sabía que algo bueno me pasaría. le sonaba a música. El membrete era de una agencía de detectives de Barcelona.. descubría horizontes inéditos. -Te mato. Dejó otra vez los folios y volvió a abrazarlo. -El verdadero Lorenzo Vilá aún tiene familia en La Canonja. sabores y olores desconocidos. gritando como un loco. para contarles. Se encontró con el silencio de su marido. ya estaban vestidos. pibita. otra realidad. -Jenés miedo de que me rechacen? -¡No! ¡Te adorarán en cuanto te conozcan! Pero ahora. No le habló de remordimientos. tan rápido.. Fue una pequeña conmoción’ un shock. Cuando era ella la que lo besaba a él. sabía que ningún placer podía ser superior. -Hacelo. La acarició. Pero déjame un par de meses. Después me busco a otra.. la ternura. Había algo en la pasión que los desbordaba y les hacía daño. El durante era un paréntesis fugaz. -¿Dijiste que tus papás eran gente abierta? -Sí. Y él lo dijo: -Vayámonos a vivirjuntos. la misma vida. -Te quiero. Andan preocupados con mi hermano. -Fue categórica-. Con las manos entrelazadas llegó la mirada. ideales. unió su pelvis a la suya. Yo también te amo más de lo que nunca amé a nada ni a nadie.JORDI SIERRA I FABRA Hasta que ella se fijó en lo que él había estado leyendo antes de que entrara y lo interrumpiera. y en ocasiones pequeños todos en los que mecerse sin descanso. -¡Y yo contigo! Ya no puedo. -Pues si todo lo bueno que ha de pasarte soy yo. sin dejar ni un milímetro de piel.. Directo a su espíritu. te quiero. Ya nada tenía sentido más allá de Tedesio. De pies a cabeza. hígado. Lucía comprendía el vacío. A veces el tiempo era un enorme círculo que no tenía sentido hasta que se cerraba. buscar la fusión anímica. Tenían que tocarse constantemente. él le diría que era cosa de la edad. una catarsis.. -No quiero perder el tiempo. -¿A qué preguntas? -Lorenzo Vilá. te quiero. una. Cuando Tedesio jadeaba.

fue un horror. auspiciados por la CIA estadounidense. porque no soy tan brillante como Óscar. se enfrentó con su pasado.. no dejaron ya que ese plebiscito tuviera lugar.. y mientras durase la huelga que seguía activa estrangulando a la nación. -¿Cómo empezó el golpe? -Salvador Allende quería convocar un plebiscito ese día 11. Pero el que llamaba parecía persistente. y que el infierno acababa de desatarse sobre Chile. Su reacción después de dar con lo que quedaba de la familia de Lorenzo Vilá. Más que. Ésta es la razón de que primero quiera hablarte de Juan. Ni siquiera pudo tomar una arma. Sobre todo para mi padre.. -Tenés veintiún años. -Setiembre de 1973. -Nos toca salir de una vez en la historia. Volvió a cubrirlo de besos. -Nos va a ir bien. a lamer sus párpados.. al día siguiente de¡ golpe de Chile. Hora de luchar. El martes 11 de setiembre. a hacer balance. -¿Estás seguro? -¡Pon la radio! ¡Los tanques han cercado La Moneda! -También lo hicieron el 29 dejunio. a buscar sus labios y su lengua. -Juan!. Jamás lo olvidaré. Víctor murió cinco días después. aunque acababa de dimitir. Y él la abrazó más. en medio de aquellas maniobras militares conjuntas. todos sus miedos. -Mierda. a analizar la existencia. Se supone que yo soy la pequeña. La voz deEduardo Goligorsky le reventó el tímpano.. el 12 de setiembre. pero sobre todo en su tono desesperado. -susurró él. no grites -le pidió. parecía tener vida propia y buscaba el reclamo de su casa. El día 9. se asesinó a Salvador Allende. Cerró un círculo. porque la bala ya ha sido disparada. No puedo irme ahora de casa. pero no estábamos.. los pilotos de la Fuerza Aérea trasladaban todos los aparatos a la base de El Bosque. Estuvo a punto de no responder. -¿Y yo? -Tú me tienes más que nadie. llamando a la gente! ¡Pero hay que salir cuanto antes! ¡Puede que empiecen a ir por nosotros ya mismo! ¡Muévete! -¿Has hablado con Víctor? 28 . Visto lo que sucedió después. se arrestaba al único hombre capaz de hacer algo para detener aquello. ¿verdad. Los restos del sueño que aún colgaban de sus párpados se evaporaron. que es el campo de fútbol. y posiblemente aprendió en aquellos primeros cinco días más de lo que nunca hubiera sospechado. con nosotros. Yo conocí a Esteban Torres. pero abrió otro. Lucía empezó a desnudarlo otra vez. sintiendo su cuerpo. como si supiera que estaba en casa. y las tropas de Infantería de Marina. La Moneda. con mi hermano dándoles la espalda. Me necesitan. El día 10. comprendió que iba en serio. de nuevo. con cuanto le había nublado la vida desde aquella noche en la que mató para ser libre y tener una oportunidad. Antes. -Lo estabas deseando ya. -Entonces es el momento. en plena madrugada.» Los militares. y el paso de los años suele aumentar esas cosas porque se empieza a reflexionar. Lorenzo Vilá. para verlo despeinado como un loco. Ahí fueron a parar Juan y Víctor Jara. Su casa. Recuerdo que dijo: «Si he de morir. ¿de qué carajo hablas. No tuvo apenas tiempo de preguntar quién era. No importa cuán hondo guardase a veces sus sentimientos. huevón? ¡Pon la radio! ¡La marina ha tomado Valparaíso! ¡Esto no es como el «tancazo»! ¡Ahora va en serio! -¿Dónde estás -¡En casa. los periódicos anunciaron que por «seguridad nacional». hubo «extrañas» maniobras militares conjuntas de la armada chilena con barcos de la flota de Estados Unidos. Lo despertó el timbre del teléfono. dejando que le aplastara el sexo que. es decir. para saber si el pueblo estaba con él después de aquellos dos meses tan terribles para el país. se levantó al sexto y lo descolgó al séptimo. ¿no es así? -Un poco. porque no hay odio más salvaje. por eso el encuentro fue veinticuatro horas después. Había estado trabajando hasta tarde. -Imagino que para él fue un amargo despertar. no podré evitarlo. sin más. el general Prats. -Soy su niña -repitió Lucía-. En la voz de Eduardo Goligorsky. En aquellos días. tomaban Valparaíso. no me extrañaría que hubiesen formado un poso tan profundo como un cáncer aletargado pero activo a lo largo de todos aquellos años. todos sus valores. Aquel 11 de setiembre de 1973 le cambió la vida a muchas personas. Todas las represiones lo son. -Juan! Arrugó la cara. Dado. Ésos fueron los cinco días clave a los que me refiero. y en el Estadio Chile. Ventajas de tener un trabajo liberal. porque fue así como se presentó en casa. en la guerra civil de España. LOSAÑOS ROJOS -¿Por qué dices que lo aprendió en cinco días? -El 11 de setiembre se atacó La Moneda. así que no pensaba levantarse tan pronto. -¿Llegamos al golpe? -Llegamos al golpe. -Juan descubrió los límites y debilidades de su resistencia. aun participando en mil revoluciones. a desordenarle el pelo como le gustaba hacer. Más que todas las cosas. y Pinochet emergió de las sombras con su siniestra figura de aprendiz de Franco. darse la vuelta y sumergir la cabeza bajo la almohada..JORDI SIERRA I FABRA cuesta mucho aprobar. ¿verdad? -No. y lo están pasando mal ahora. esos aviones bombardearon el edificio presidencia¡. -¿Dormías? ¿No sabes nada? -¿Saber qué? -¡El golpe! ¡Lo dieron! ¡Se acabó! «Golpe» era la palabra más pronunciada en los últimos días. y luchó como un guerrillero ya experimentado en el Congo.. Peleó como un hombre siendo muy joven en Sierra Maestra. mi amor? Nos va a ir muy bien. ahora más que nunca Esteban Torres. Fue a hacer otra revolución imposible. en Valparaíso. Pero Chile no fue una guerra. y no sólo a diez millones de chilenos. Miles de chilenos fueron encerrados en el Estadio Nacional de Chile. Siempre estuvieron ahí. amor mío. Se rindió al quinto timbrazo. -¿Cómo reaccionó Juan? -Se metió en la boca de¡ lobo. La orden ya estaba dada. El mismo día 11 lo intentó. que era un pabellón deportivo en el que se hacían campeonatos de boxeo o partidos de baloncesto. -Pero no sólo vamos a hablar de Juan. Lo pasaron mal dejóvenes.

lo pulsó. con el portalón de madera y la inscripción que. ni siquiera su sonido. Era la derrota. Por hoy ya está bien. Había un deje de paz y tranquilidad en sus calles. y él le contó la muerte del teniente Morales y el asesinato del verdadero Lorenzo Vilá en Séte. ni armas. en casa de Rosita. contra el fascismo». No se veía a nadie. mostraba a unamadre amamantando a un bebé. -Buena pregunta -dijo él. La Universidad Técnica se había convertido en otra clase de hervidero. el loco paranoico de Nixon y el frío Kissinger. se sentía próxima al eje de su vida. Se estremeció y buscó un atisbo de orden en su cabeza. Colgó el auricular. Hizo lo que le había dicho su amigo mientras se vestía a todaprisa. asambleas inútiles.juntos. imagino! ¡Víctor cantaba hoy allá. gris y austero.. La rabia fue un acceso inútil. ¿Era la guerra civil? ¿La revolución final? No. Presionó su brazo para darle energía. -¿Y ahora? -preguntó Berta. señalizaba el nacimiento de aquella historia: 1879. LOSAÑOS ROJOS El silencio los inquietó. Pero allí. compañero -le deseó a Eduardo Goligorsky. Incluso en el Congo. prefiero regresar mañana. No se oyó nada al otro lado. Luego. -Nunca te había visto así -confesó Berta. por lo que no saldré de La Moneda. El tiempo se había detenido. en su parte superior. Tan pequeno que apenas si parecía abrirse más allá de sus límites. El portalón de madera se convirtió en una boca a la espera. como dos turistas más en la España del desarrollismo estival. de pronto. El timbre quedaba a la derecha. El mural. Puso la radio. En medio de una nueva explosión creyó oír el zumbido de los aviones. la voz de Allende: -. contra el fascismo»! Lo había olvidado. aquél era un ejército de verdad. Iban a compartirlas. Se levantó para vestirse cuanto antes y entonces oyó el lejano estruendo. -Pareció alegrarse. -¿Quieres que preguntemos ahí al lado? -No. ¿Organizarse? Mucho hablar del golpe. Por eso estaban allí. corros de agitadas voces. Caminaron calle arriba. El quedo rumor de sus pasos devoró la retirada. y por la breve distancia de unos pocos kilómetros que lo convertía en una isla autóctona equidistante de Tarragona. como si el verano hubiese transcurrido lánguido. casi la huida. Lorenzo dio el primer paso. En Sierra Maestra peleaban codo con codo. Juan. ni la menor estructura. -Tranquilo -susurró Berta. cuando ella le habló del hombre que mató en el Sinaia. Llamó una segunda vez. no renunciaré a mi cargo. -¿Para qué? -¡Para estar con los suyos. aunque si algo sabían los dos era que se trataba sólo de un aplazamiento. -Ten cuidado. Y de nuevo nada. Rotos pero nunca vencidos. La Canonja era un pueblo muy pequeño. sellaron un pacto más allá de toda razón. Colocado en un ámbito histórico. moderno. Cuando salió de su casa para ir a la Universidad Técnica a reunirse con Víctor.. Aquella noche. Se detuvieron frente a él y. Su sombra. pero no tenían planes. -No. Había cola para llamar por teléfono. Allí estaba solo. Bombas. que no iba a pasar nada. La noticia acabó de bañarlo de un helado sentimiento de impotencia. y defenderé con mi vida la autoridad que el pueblo meentregó. Y si los norteamericanos estaban detrás. Parecían estar de vacaciones. Lorenzo descubrió que no tenía fuerzas. Un timbre normal y corriente.JORDI SIERRA I FABRA -Conjoan. -Lo tendré. -Primero hay que organizarse. Viaje en coche hasta Salou. Dado -se despidió. -No hay nadie. Habían aparcado el coche en un claro abierto tras las últimas casas. consignas 29 .. un hotel en la playa. aunque fuese con manos desnudas y vacías contra tanques y balas de verdad. ¿Cómo se habían dejado sorprender pese a todo? ¿Creían. el viejo edificio de gruesos muros. que era imposible? -Suerte. ni siquiera el eco de la campanilla. enfrentado a lo que voy a Se apartaron del portalón. A aquella hora de la mañana el sol era fuerte y lucía con vigor sobre un cielo muy azulado. Ninguna llamada a la resistencia. contra el fascismo. la casa. Eran sus marcas.. Las ventanas estaban cerradas.» -Te veo luego. Habían llegado hasta allí. -¿Quieres que lo haga yo? -le propuso ella. Lorenzo y Berta contemplaron la calle. «Por la vida. Ninguna orden para que el pueblo saliese a la calle a luchar. -Nunca me había enfrentarme. Cerró los puños con impotencia. aunque le costó una enormidad levantar la mano. marcados por la Nacional 340 que lo separaba del complejo petroquímico y el mar. en el suelo. se sintió más solo de lo quejamás se había sentido. y tenía que asistir Allende! ¡Inauguraban la exposición «Por la vida. Pero no era sabor local. Los rostros de los que iban y venían estaban teñidos de ceniza. sólo eso. Dice que se ha ido a la Universidad Técnica. La espera acabó de crisparle los nervios. No lo había pensado. y aquella mañana un poco de sabor local.. hecho el día anterior. Más que nunca. los HawkerHunter de la Fuerza Aérea pasaron por encima de su cabeza dando un giro de ciento ochenta grados para seguir bombardeando el palacio presidencial. estaba teñida de rojo. Imposible. que ya nada iba a cambiar o torcer el destino. como en España en el 36. como puerta de entrada para la exposición «Por la vida. dejándolos a todos adormecidos. Sin ningún lugar a donde ir. Se llamaba San Sebastián y estaba en un extremo del pueblo.

pero no perdida. Juan se preguntó cuántos reductos como aquél habría en Santiago. Otros retrocedían para volver a pasar de nuevo. Si las últimas palabras de Allende habían sonado tristes aunque llenas de orgullo. Desde el ventanal de su habitación en el hotel. y con Mireia Pons. Ésa era una rama. conmigo ven. incapaz de contener agua.. Le dio por sonreír. Balas imaginarias matando sus sueños. Había cambiado su historia. Ven. La esperanza quedaba convertida en un azucarillo que se diluía muy rápido en aquel mar de inquietudes.. -¡Radio Magallanes sigue emitiendo! El sonido era débil.. sólo un prolongado silencio. ! Los disparos fueron nítidos. Iba a ponerse en pie. casada con un hombre llamado Florentino Pons. La nueva explosión fue mucho más atroz que las anteriores. Algunos se quedaronjunto al aparato.. El volumen.. La voz del locutor volvió de pronto. para hablar. Sin saber nunca. Berta parecía unajovencita. buscando meterse dentro. llegó la hora del viento reventando los silencios. Y aquel hermoso estribillo de Vamos por ancho camino. nacida en 1927. antes de que Salvador Allende volviera a hablar-: La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Se lo sabía de memoria. Otros rodearon a Víctor. Y era cada vez peor. pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza.. -Vamos a animar esto -dijo el cantante. qué había sido de su hijo. Eso era todo. su hija. tuvo a Lorenzo en 1911. pero quería leerlo una vez más. Algunos. Si no hubiera subido al Sinal ‘a. Elisenda. pero también. que las abandonó. Pero seguiremos hasta el final. la madre de Lorenzo Vilá.. tratando de conectarse con el exterior a través de alguna emisora libre. -un largo jadeo-. Los cristales de la Universidad Técnica vibraron. Se protegían tanto. Con cada sacudida a causa de los estallidos de las bombas. trataban de infundir más ánimo que voluntad. estaba en una residencia debido a sus ochenta y siete años. Minutos antes. la retirada en toda regla. plantar cara al ejército. El cielo se llenó de ruido de motores supersónicos. Después. oculto tantos años. y si era posible unirlos. Nadie llegaba ya a la Universidad Técnica. Mantenía su esbeltez. El breve recital duró quince o veinte minutos. ella se inquietaría y subiría a por él. Llevaba su guitarra. más pequeño. Fue un intento vano. prima de Lorenzo Vilá. ¿Y si el verdadero Lorenzo Vilá no hubiera muerto como le dijo que iba a suceder? ¿Y si su enfermedad se hubiera curado? ¿Y si . LOSAÑOS ROJOS Sonó El pueblo. la de otras gentes. Si no bajaba. diecisiete años. emergía igual que un corcho desde el fondo del mar. tal vez. Miró a los demás. si ella no se le hubiese acercado para pedirle compartir el camarote. salir. se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Fernando Balaguer (1918-1938). Al dia siguiente ya no huiría. mucho más temprano que tarde. La madre del hombre que había asesinado vivía. El sentimiento de culpa. A veces trataba de imaginarse la vida sin ella y no podía. Algunos cerraron los ojos.. revestida de una emocionada trascendencia. dramática. Joaquín Balaguer (1889-1967) y Asunción Balaguer (nacida en 1886) eran hermanos. cuarenta y seis años. Mireia. la superviviente. La radio aún emitía: -¡Habla Allende! Todos los que pudieron se congregaron alrededor del aparato y callaron. Se oyeron como si estuviesen allí mismo. unido. Otros miraron la radio. los disparos están muy próximos. 30 . quisieron acompañarlo con sus voces. -Tienen la fuerza. aprovechando los últimos rayos de sol de aquella apacible tarde mediterránea. Algunos. Tan quietos como muertos. Radio Magallanes enmudeció. esparció la quebrada voz del presidente. podrán avasallarnos. moviendo el dial. Extendió su mano y atrapó el informe de los detectives. nuevas corrientes de derrota los sacudían. si no. Juan miró a Víctorjara. para llenarse de esa voz. nunca. -Hubo una pausa muy larga. Joaquín se casó con María Fernanda Sánchez (1896-1970). Apartó la idea de su mente. Desde que la búsqueda del pasado del auténtico Lorenzo Vilá había empezado. en el piso noveno del hotel. Desde allá arriba. ? Los «si no» y los «¿y si?» de su vida crecían a su alrededor. Tampoco se atrevía nadie a salir. las del locutor de Radio Magallanes les mostraron el contrapunto heroico: -. descansando. Seguían escuchándose las explosiones. aquel cuerpo único.. el vuelo rasante de los aviones machacando La Moneda. Algunos hombres pasaban y la miraban. Ven. menos fuerte. Fue el primero en reaccionar. Lorenzo miró a Berta en la tumbona de la playa. al máximo. el tema de Sergio Ortega. era mucho más breve. Casada con Carlos Vilá (1880-1940). se sentía más débil.. el magnetismo de su belleza cada vez más ajada. -¡El pueblo se alza en la lucha con voz de gigante gritando: adelante! ¡El pueblo .JORDI SIERRA I FABRA rotas.podemos ser interrumpidos en cualquier momento. Quietos.. había tenido una única hija nacida en 1956. Sabía que hablaría con Elisenda Balaguer. Todos los sintieron en su mente.. jamás será vencido.. cuando se oyó un nuevo grito procedente de los que manipulaban la radio de arriba abajo en busca de una emisora que no programara música militar. Sigan ustedes sabiendo que.. Enrique Balaguer (1920-1938) y Elisenda Balaguer. como Víctor.. uno se le acercó para hablarle. No había nadie más en la casa porque Asunción Balaguer. Su voz estaba rota por mil sitios. igual que un cántaro reparado a duras penas. Estudió aquel árbol genealógico como si se tratara de un contrato de vida o leyese una novela apasionante.. y tuvieron tres hijos. Disparos y una explosión. la formada por Asunción Balaguer. había interferencias. junto a ellos. Por el altavoz de la radio ya no se oyó nada. La otra. allí. Entonó unos primeros versos.

. Ajuan le recordó a Franco. Era el más siniestro. Almirante José Toribio Merino.. con cada una de sus palabras estudiadas al milímetro. -. la agudeza.. de pronto. A veces. sino que permanecían caídos apuntando al suelo.. -Disculpe. desde que el detective le había entregado el resultado de sus pesquisas. una prima y su hija. ha culminado con la muerte del traidor Salvador Allende a las catorce horas y quince minutos del día de hoy. No parecía tener diecisiete años. su uniforme manchado con la invisible sangre de los primeros inocentes. gracias -dijo Berta. pero en esa parte las paredes eran más gruesas y ofrecían mayor resistencia ante una posible defensa. Era como si el tiempo lo devorase más aprisa.. y fusilados de inmediato. Era menuda.. La música militar era espantosa. Su madre volvió a quedarse sola con sus invitados. su bigote de puntas caídas. el marxismo será erradicado hasta las últimas consecuencias. no sobrevolaban cabezas. -. Los puños...no se tolerarán asociaciones. -. Lorenzo sonrió.. he olvidado su nombre -lamentó la mujer. Ya 31 . aunque no se atrevían a entrar.. la inmisericorde cantinela castrense. Y ella es Berta. apuntando a las ventanas como si temieran ser blanco de unas armas inexistentes. fría... se sentía mayor.. Berta estaba observándolo. Nueve de la noche.. entrado en vigor. Estaban apostados en la calle. brutal. A otros ojos ya no les quedaba ninguna. sin casi altibajos. -Tenía la garganta seca-. Ya no podían salir de la Escuela Técnica. general Augusto Pinochet.. Ahora todo era silencio. algo redondita. se ocupabajunto a Víctor de mantener la calma y organizar actividades. general Gustavo Leigh. Y se miraban entre sí por encima del nuevo silencio cuando oyeron aquel ruido. El horror escrito. Ninguna explosión tras la toma de La Moneda. aun antes de que lo anunciaran los más próximos a las ventanas. La sorpresa. llamándolo. la arena y la paz que destilaba la visión del azul Mediterráneo. una letanía muerta. -Yo no quiero nada. para compartir con ella el atardecer. -Esteban -dijo él-. Esteban Torres.. si es posible. el tono. La tierra tembló y. azotaba sus sentidos y cortaba su aliento como si una cuchilla segara cada uno de sus nervios. el toque de queda. supieron de qué se trataba. desde su despacho rector. Allí estaban los tanques. generosa de pecho y caderas. al LOSAÑOS ROJOS -Perdonen. Estaba cansado. Luego le hizo un gesto más evidente. Elisenda Balaguer recordar algo. Sin hacer ningún comentario.. Allí encontraron el televisor. la dirigente de la sección artística del Departamento de Cultura e Información. general César Mendoza. como tantas veces.. Agitó su mano desde la playa al darse cuenta de que la miraba y él la correspondió. Señaló el agonizante sol y la arena. Cadenas. con sus gafas negras. Los soldados habían llegado hacía un rato. ni de nada que la atemorizara. como la de la mayoría de los dictadores.. -¿Nojuró Pinochet lealtad suprema hace unos días? -preguntó una voz. Se trataba del mismo pabellón... Pero su voz se desvanecia más y más en el anochecer. Enrique Kirberg. ¿queréis? -gritó alguien de pronto-. Demasiado aprisa. hizo un gesto inesperado. _. -¿Por qué nunca escribió? -No sabía la dirección. Dejó el informe de nuevo y volvió a centrar su atención más allá de la ventana. había negociado con el oficial al mando de los soldados apostados en la calle que siguieran allí dentro toda la noche. siguió hablando: -. -¿Y han vivido todos estos años en México? -Sí. por lo que serán sometidos sin piedad.. La muchacha se levantó. Hacía rato que no se oía nada. -. sólo el nombre del pueblo. apretados. ni de aquella presión. Un vaso de agua. el sol. inesperadamente viejo. No le había hablado a Berta de aquel dolor. serán abatidos por los disparos quienes transiten por las calles. Y llegaban más cada vez.. La familia de Lorenzo Vilá. Lajunta Militar. Pero en el transcurso de aquellos días. Así que salió de la habitación y bajó a la playa. implacable. Víctor seguía cantando de vez en cuando. mi mujer. Pero el bando. -Yo sí. ni grupos. -¡Apagad eso!. -Hija. Todos los partidos quedan abolidos. Cayeron algunas lágrimas. Cecilia Coll. volvimos hace muy poco. Su guitarra era un bálsamo.. salió de la estancia y se dirigió a la cocina. falsa. -Vamos a trasladarnos a la Escuela de Artes y Oficios -propuso el rector. no les he ofrecido nada de beber. ¿A quién le interesa escucharlo? Apagaron el televisor..JORDI SIERRA I FABRA Una madre en un asilo. por favor. despacio. la peor de todas. Tampoco le prestaba la menor atención a su salud. Aquella voz espantosamente ridícula.. Y a través de él se asomaron al primer horror con imagen de aquella pesadilla. sino uno o dos menos.

-¿Está muy enferma? -Sólo de la edad. si algún día podía. -A estas alturas la tía ya sabe que Lorenzo murió hace años -la detuvo su níadre-. -Nada. de eso hará tres años el mes próximo.. Estaban llenas de sus esperanzas rotas. los obligaron a caminar.. Pero hace seis meses ya nos era imposible estar pendientes de ella. -Se encogió de hombros con sencillez-. Todos habían tirado sus documentos. Me dijo que nunca saldría de allí. Canciones que eran la voz del pueblo. Fernando y Enrique. -quiso decir algo Míreía. -Claro. -¿Cómo? -Estaba enfermo. Fueron canciones alegres. Ahora está bien. quedaba claro. Con él llegaron las órdenes. Siempre mantuvo una esperanza. Su boca ya no estaba seca. tirados boca abajo. con mi hija y conmigo.. -Miró a su visitante y le dijo-: Incluso le pediría que mintiera. pensando en ella.. -¿Qué le dijo? -quiso saber la dueña de la casa. -Mamá. sin la menor oposición.. desde la muerte de su hermano primero y de su cuñada después. Con Lorenzo se cierra el círculo. pero sería imposible decirle dónde. Había sido herido. Carlos Vilá. -¿Cree prudente que vayamos a verla? -Se lo rogaría. Cualquier teoría era buena. al amanecer. y cantó. ¿Qué podía decirles? Apenas si estuve con Lorenzo unos días. canciones de lucha. A sus años. se lo hacía todo encima. con las manos atadas a la espalda.. perdió los órganos sexuales. Luego. militar y disciplinado. pero sobre todo por las que resistir. demasiado dolor. máxime cuanto lo que se vislumbraba en el inmediato panorama eran las botas de los soldados. necesitaba cuidados médicos. aunque allí se perdía su rastro.. El primer cañonazo hizo estremecer los muros de la escuela. Las ametralladoras cribaron los cristales. Le pediría que le dijera lo que necesita escuchar: que su hijo murió queriéndola. Mircia. hijos.. El ruido de las botas asoló el inesperado silencio con rítmica persistencia. Quiso retirar su mano izquierda. Es lo último que le queda. De no haberle faltado ya dos dedos. -Lamento que sea tan tarde. los arrastraron afuera y los volvieron a tumbar boca abajo. canciones por las que vivir y morir. los cincuenta. -¡Al que levante la cabeza lo matamos! -¡Al que hable lo matamos! -¡Al que respire lo matamos! Querían matar. señor Torres. La guerra ya era inútil. Sabía que no resistiría mucho más. Dejó de sentir su brazo. o todas las horas del mundo en aquella mañana fría. -Pudo ser otro Lorenzo Vilá. El mundo se veía horrible y espantoso desde aquella posición. Eso fue un segundo antes de que un golpe en el flanco le hurtara el aire de los pulmones. Una hora después. en el castillo de Montju¡c.. Los miraba de forma muy fija. si salimos les damos la excusa para que nos acribillen! ¡Todos quietos! El asalto fue rápido. sin embargo. rumbo a la incertidumbre. la chica. nos dijeron que Lorenzo logró llegar a Francia. menos la más lógica. Lo enterré en las montañas. pero durante años. los habría perdido tal vez con aquel culatazo. gritaban. Más y más golpes. la detención de los que se ocultaban tanto como de los que no se movían. Otros se preguntaban si la palabra futuro existía o si los militares la habrían secuestrado también del diccionario. los puntapiés. Demasiadas heridas. -Ha sido muy amable. La depositó en la mesita y volvió a sentarse junto a su madre. pero fue tarde... y el padre de Lorenzo. y merece morir. La noche había sido una larga espera. padres. Mis dos hermanos. qué remedio. Completada la conquista del edificio. porque tanto mi híja como yo trabajamos. protegerla. los culatazos.. sin memoria. Peor que las bestias. aquí cerca. regresó con unajarra de agua y dos vasos. hasta que en la madrugada se hizo el silencio. señor Torres. con ojos inteligentes. Los cuarenta. descansar en paz. Se habían 32 . por mera precaución. -Dirigió una mirada cargada de dulzura en dirección a la chica y ella se puso un poco roja-. Estaba fresca. Cuestión de días. por ejemplo.. -Unió sus dos manos como en un rezo-. Unos pensaban en los compañeros muertos. maridos. Todos nosotros pasábamos la frontera como podíamos. No faltaron los insultos. -¿Murió en sus brazos? -Sí. El tiempo se encargó de diluirla. madres. El segundo atravesó un ventanal y reventó la pared del fondo. -Nuestra familia sufrió mucho en la guerra. o dos. y aunque acababa de decir que no tenía sed. Juan se puso cerca de Víctor. o tres. Lorenzo volvió a beber agua. porque gritaban. Juan vio cómo caían sobre Víctor y lo machacaban desde todos los lados.. por supuesto. Berta le sirvió un vaso de agua. una atención que no podíamos darle. fue fusilado en el 40.. como si se dejara llevar.. pero antes. Unos recordaban a los que esperaban en casa. es todo lo que le hace falta. claro. aunque extinguiéndose poco a poco.. Entonces los pusieron en pie. gritaban. -¿Y su madre? -Mi tía Asunción ha sido siempre una mujer fuerte. tan sólo que. -Ya ve -suspiró Elisenda Balaguer-. Así que la llevamos a una residencia. -Fue terminante. era un desierto arenoso. esposas. incluso a comienzos de los sesenta aún hablaba de que tal vez Lorenzo estuviese en alguna parte. estaban ateridos. Los oficiales debían de creer que los soldados estaban sordos. murieron en un bombardeo. les escupieron y empujaron. Otros pensaban en sus propias vidas. ¿Sabe una cosa? No saber a ciencia cierta si su hijo Lorenzo estaba vivo o muerto la ayudó a mantenerse firme. en Salou. Sus miradas se cruzaron en el silencio.JORDI SIERRA I FABRA sé que no es excusa. se apropió del segundo y lo llenó hasta la mitad. asaeteándolos en busca de cuerpos al otro lado.. saber la verdad. así que en parte fue como. -¡Al suelo! -¡Hay que rendirse! -¡No. que prefería morir en España antes que hacerlo en Francia. Mireia quería estudíar.. Ha vivido en esta casa. Víctor cantó. LOSAÑOS ROJOS Casi nadie durmió.

Hizo como si tocara una guitarra imaginaria. Ante ellos se alzaba la fea silueta del Estadio Chile. y de esta forma ofrecía un volumen del que carecía.. ex aequo con Ricardo Rojas y su tema La chilenera. cruzaban calles y avenidas. pero si se superaba como mínimo el metro setenta. Inti-lllimani. un gesto. grises. -Murió en los últimos días de la guerra. una mirada. sin querer creer. muy pequeño. Unos y otros se miraban absortos. juntos. Los ancianos se amontonaban al sol y la sombra de una terracita minúscula con una barandilla elevada. Su escaso cabello formaba guedejas hirsutas desarmonizadas en su cabeza.. aunque quién sabía si esto había sido cierto-. Al menos la mayoría. Ellos.. como los ojos. -¿Éstos son los fieros estudiantes? -sejactó-. -Como su padre -asintió Asunción Balaguer. tía? -le preguntó Elisenda Balaguer. en España. Aquella frialdad. El lugar era muy humilde. Quilapayún. Se les acercó y los estudió. Se las acarició. Sacudida por aquella interminable serie de espasmos. Y entonces sí se detuvo. perdidos más en su interior que en un exterior del que se había evadido hacía mucho. Alguien dijo un nombre: comandante Miguel. Abrían sus panzas y los arrojaban a la luz. Berta lo sostenía. Su único punto de apoyo para no caer hacia el vacío. Resultaba tan extraño hablar de una persona que había sido él mismo a lo largo de treinta y cuatro años. se lo dijera. Las manos. señora. Salían de todos lados. Pero Víctorjara sabía que no existía anonimato para él. fraguaban ligeros espacios en los que se movían sin una dimensión o un fin aparente. Un pabellón deportivo. en cambio. sino muchos vehículos. Allí cantaron Ángel e Isabel Parra. No eran uno ni dos. Esteban Torres. unidas. apenas si medía un metro y medio. Cuando miró ajuan exhibió una sonrisa colgada en precario de su miedo. antes de que cruzáramos la frontera -mintió por segunda vez. se había quedado de pronto quieta al sentarse y mirarlo. mientras. igual que una basura selectiva. Sin piedad después de una vida de lucha. -A ése me lo dejan a mí -ordenó.. LOSAÑOS ROJOS 33 . -Mirad -susurró una voz. con sus toscos muros de cemento y pasillos desconchados. iban en comitiva y a pie. ! ¡Veamos. seguían rumbos con un solo destino. igual que sarmientos de una vid seca hacía una eternidad.. -Estuve con él. uno a uno. un rasgo. Abrió los ojos. Su cuerpo era un conjunto de huesos milagrosamente puestos en pie y forrados con el pergamino de una piel casi transparente. Cuando cayó al suelo fueron puntapiés.. Bastaba con tenerlo agarrado del brazo. otros todavía en pie. algunos rotos. muy liviana. pero allí había ganado Víctor el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con Plegaria a un labrador. delante de la mujer. sin miramientos. -Lorenzo. El último reducto. -¡Veamos lo que cantas ahora. -¡Pues claro que lo recuerdo! ¿Cómo voy a olvidarme de mi hijo? Alzar la voz despertó a dos o tres de sus compañeras de asilo. -¿Lorenzo? -musitó la anciana. sobre las de él. -¡A los de la Escuela Técnica apártenmelos! Los apartaron. Miró a su sobrina con enfado. La mujer asintió con la cabeza. aquella sensación de tocar de cerca el más allá. Vestía una sencilla bata. -Fue un buen soldado -se atrevió a decir. aquel pergamino.. y para su mayor terror creía adivinar parecidos con su madre. más sensación de holocausto generalizado. y el personal no daba la impresión de ser lo que se dice amable. sin querer todavía entender que sus vidas habían dado un giro al infierno. Esperó una larga y tensa serie de segundos. No habían transcurrido ni cuatro anos. Un vertedero social. las más cercanas a ellos. Y él obró el milagro final al pronunciar aquel nombre: Lorenzo Vilá. Una se agitó incómoda por su paz turbada. y parecía muy feliz. -Murió pensando en usted -mintió por enésima vez. Me dijo que si alguna vez venía a España. Pero por extraordinario que pareciese. Fue el más decisivo. ¡No parecen gran cosa estos rojos cuando se destiñen! Llegó hasta Víctor. -Lorenzo era muy buen chico -se dirigió al hombre que tenía delante. muy pobre y falto de recursos.. pero no se paró. su voz tenía todavía firmeza. Entonces. Los camiones. El edificio carecía de casi todo. cabrón . Juan se estremeció. De camino a donde fuera vieron pasar los primeros camiones. Vestía un uniforme impecable. viuda de Carlos Vilá y madre de Lorenzo Vilá. El comandante Migueljadeaba. allá donde la bota encontraba un destino. porque allí era el único lugar en el mundo en que era Esteban Torres de nuevo. se sintió muy débil. El primer puñetazo le sorprendió. y ahora pasaba a ser una cárcel del pueblo. Asunción Balaguer.JORDI SIERRA I FABRA convertido en rostros anónimos. cargados de civiles custodiados por soldados. a pesar de que sólo estuvieron juntos aquella noche. Se detuvieron bajo su mole y los alinearon. antes de matarlo. la anciana puso sus dos manos. se podía ver el mar a lo lejos. Pasó por delante dejuan y se rió al ver su mutilación. -¿Recuerda a Lorenzo. seguían vertiendo hombres y más hombres. De pie. Y cuantos más camiones. El cantante se dobló hacia adelante y apenas si pudo ya protegerse de la lluvia de golpes. Recordaba la cara del verdadero Lorenzo Vilá. ingrávidos.. pero en el fondo lo sostenía.. Estaban sentados. Eso la hizo reaccionar. los de arriba y los de abajo. carácter.

Elisenda. ¿Qué diría si supiera que Lorenzo le salvó la vida a mi marido? Los Ojos de Elisenda Balaguer atravesaron a su visitante.. Hacía mucho frío. como si fueran a hacerse una confidencia. -No es ninguna limosna -dijo Berta-. -Hábleme de mi Lorenzo. Sin embargo. en modo alguno insultantes o humillantes-.. Había muchas clases de torturas. cada porción de su cuerpo. entonces se echaban al suelo y se quedaban quietos. Prométeme. y lo golpearon sistemáticamente. y ninguno de los presuntos fusilados caía al suelo. Viviremos sin problemas hasta que nos muramos.. En lugar de goles se cantaban agonías. tu revolución. se lo ruego.. muchos lloraban. sus miedos. Debieron de permanecer allí unos cinco minutos. luego a Berta. y de cerca sus ojos grises se abrieron hasta brillar incandescentes. -Ustedes lo necesitan -dijo Lorenzo. hacerlo reaccionar. revestida de suavidad. La pregunta de una verdad abierta sobre todos ellos. Nosotros tenemos. en el décimo infierno de Dante. Se acercaron otros dos compañeros. lo sostuvieron y lo llevaron al borde de la grada.. El Estadio Chile se había convertido en un manicomio.. Era una locura. además de las que se hacían en privado. Cambie a su tía de residencia.. otro fue asesinado a golpes. Aquel hombre había envejecido cinco años en aquellos tres días. Suficientes.. y luego se disparó una bala. Potentes focos los iluminaban sin descanso. Las huellas del terror ya eran visibles en sus rostros. -Tienen .. -Contuvo un gesto de dolor.. como si el sobre pesara demasiado para sus fuerzas.. -¿Cómo? -Antes de morir. situados al margen de los demás. Se cansaron y lo dejaron en paz. brutal..JORDI SIERRA I FABRA Muy dulcemente. amigo.. -Sí -asintió él. un tercero se golpeó contra la pared con la cabeza para rompérsela. el médico de Salvador Allende... -¿Alguien tiene un papel y un lápiz? -preguntó Víctor. -Lo agarró de la mano-. de forma que ni los disparos lograban hacerlo despertar. LOSAÑOS ROJOS 34 . La escena era desoladora. Es lo que Lorenzo habría querido.. -Iremosjuntos. Peleó hasta el último momento.. miraba el sobre con ojos dilatados por la sorpresa. apuntaba. mostrando un par de solitarios dientes en su boca. y lo sabrás. -¿Les dijo él . más detenidos. tratando de que sus palabras sonaran serenas. Que viva lo que le queda con dignidad. de verdad que sí -insistió él. Su madre.. los soldados reían de sus caras. -¡No tiene por qué hacerlo! -Sí. la cara. Había estado en La Moneda. las ideas . -Sabes que sí. -No dejó que lo detuvieran con vida. ¿verdadJuan. es suya.. primero a él.. Lorenzo fue un compañero. sí. -¿Lo hizo? -preguntó. Llegó a sonreír. sin bajarlo abajo. Pero la fuerza. Lamento haber tardado tantos años en regresar a España. -¿Dónde? -Incluso aquí. Suficiente para los estudios. al lado del presidente. Un hombre se arrojó al vacío para terminar de una vez. Víctor. es usted? Fue una pregunta que iba más allá de lo evidente. Víctor apenas estaba consciente. El dinero abultaba mucho. -Ésta no es. Cada gesto podía ser el último. Algunos llevaban setenta y dos horas despiertos. absorta. -Las ideas siempre sobreviven. La chica. Se daban calor unos a otros. Otros. Tenía una chispa de humedad en los ojos. A los menos se los trasladaba al Estadio Nacional. A Víctor. Mireia. No me rechace esto. no estaba en casa. Y llegaban más presos. incluso más. -Por favor -insistió Lorenzo. el vientre.. Se inclinó hacia adelante. Se lo llevaron a un pasillo. la fuerza. -No entiendo -les mostró su desconcierto. Uno de ellos era Danilo Bartulin. Una fortuna. -Llevadme. Los habían mandado a una de las zonas reservadas para los «peligrosos»... Sus manos se afianzaron sobre las de él. una vida mejor y una esperanza. No pueden matar nuestra mente.. -Se lo contó con orgullo-. ni a nadie. en los sótanos. sus orines y sus heces. Sus manos temblaron sin saber qué hacer. -Pero.. los billetes emergiendo por el lado abierto. y después de nuevo con la segunda noche. poniéndolos contra una pared. La madre de Mircia miró de nuevo el sobre. así que la primera noche se mezcló con el primer día. La sonrisa del último reposo.. -¿Entonces? -Señora. Esteban Torres parecía muy afectado. a pesar de que eran billetes grandes. desde la cual se veía todo el interior del cerrado recinto deportivo. Aquel hombre. -Juan. a las gradas -pidió.. peor aún. el asilo. con el kalashnikov que le obsequió Fidel Castro en las manos. -¿Para qué? -Ve allí y. se oía una cerrada descarga. pero todos estaban locos. Mientras ellos comprendían que había sido una falsa escena y que las balas eran de salva. mi mujer y yo no tenemos hijos.. El cantante forzó una sonrisa. -¿Qué? -Vuelve a Cuba.. ? -No. ¿quiere? -suplicó. Y que Mireia estudie. los demás casi lo envidiaban. Cuando alguien caía rendido por el sueño. siempre -balbuceó-. Así hasta la próxima vez. y aún más siento no haber hecho antes algo para dar con ustedes. Víctor se despertó horas despuésJuan estaba a su lado en ese momento. igual que las canciones.. Cualquier movimiento sospechoso motivaba que los soldados disparasen por encima de sus cabezas. La mujer los miró. la espalda. como podían. -¿Quién. Ajuan no lo tocaron. Agarraban a media docena de hombres y se los llevaban abajo. Un pelotón de fusilamiento se apostaba al frente. Entonces pudieron cuidarlo.. Lo levantaron...

Fue la persona clave gracias a la cual hoy constituye el último testimonio de la vida de un gran cantante. Fue enterrado sin que nadie lo supiera entonces. espanto de verme entre tantos y tantos momentos de infinito en que el silencio y el grito son las metas de este canto. una buena persona. las cintas originales de los discos de Víctor. LOSAÑOS ROJOS Canto que mal me sales cuando tengo que cantar espanto. Joan Jara y sus dos hijas. claro. Eso fue el 16 de setiembre de 1973. Víctor dejó de escribir. Víctor estaba destrozado. otros hicieron copias. Aun así. con sus viejos reflejos de guerrillero que sabe que las oportunidades siempre son escasas. -Suerte’ compañero -le desearon. incluidos los diplomáticos. Víctor se marchó. pese a todo. Era una canción sin musica. ». La matanza es acto de heroísmo. un militar rubio apodado el Príncipe. Horas más tarde.. que siembran y hacen andar las fábricas». aterido. casi al instante. lo que he sentido y lo que siento hará brotar el momento. desde el depósito de cadáveres. tal vez a la esperanza. Podían matarlo por ello. Manuela y Amanda. una letra destinada a vestir una melodía igual que un guante se cine a una mano. identifíquese». un compañero que ha llevado a Lorenzo en la conciencia desde entonces. vaya a . para hacer copias de aquellos versos. Espanto como el que vivo.. huevón! ¡Bate palmas ahora!» Él intento cantar. Llevaron a Víctor Jara a los sótanos de¡ Estadio Chile. Boris Navia intentó sacar el original en un calcetín. el tiempo lo ha hecho leyenda. «Ovidio Zapata. Pero el principal tesoro era su mente. -Tú. pero su amigo cerró la mano con fuerza. como podía. entonó uno o dos versos de Venceremos mientras batía palmas. Dos meses después.. y Cuba. por encima del hombro de su amigo: «Somos aquí diez mil manos. con precisión artera. Y recibió aquel papel en su palma. Víctor escribía doblado sobre sí mismo. levántate y acompáñanos. componiendo aquel pequeño tributo tal vez a la libertad. Según la biografía de Joan Jara. preséntese en puerta H». Dios mío? ¿Para eso tus siete días de asombro y trabajo?». Su obra se editó en España a partir de 1974. Juan leyó breves retazos. Todos supieron entenderlo. desdobló el papel y leyó las últimas líneas escritas por su amigo. en todo el mundo se iniciaron los conciertos de homenaje a Víctor. Dos tesoros en aquella penuria escabrosa. Pero a él lo iban a buscar. atenazado por el frío pero disparado en sus reflejos de artista.. pero sin orden ni respeto por los originales. fue arrojado junto a cinco cadáveres más al pie de un muro entre la línea de ferrocarril y el cementerio metropolitano. lograron sacar de Chile por distintos medios. rompiéndose en el último suspiro. Juan supo que era el fin. Guardaron el papel al sentir la caída de la primera lágrima. entró y le puso una pistola en )a frente. Después. para evitar que fuese a una fosa común. La razón del orgullo que nunca podrían arrebatarles. El Príncipe hizo que le destrozaran las manos a culatazos y le gritó: «¡Bate palmas. Y comprendió que Víctor también lo sabía. alguien llamó a su mujer. cerca de¡ Estadio Chile. en lugar del abrazo se encontró con su mano extendida. como el que muero. Víctor escribía y escribía. Se lo encontraron y lo torturaron pensando que lo había escrito él. Su legado. pero lo remataron más tarde. parecía no tener fin. ¿qué más da? La mujer lo abrazó. Con su estela recién perdida en el recodo del pasillo superior del Estadio Chile. -¿Qué es? -le preguntó el último que llegó hasta ellos dispuesto a colaboran -Su testamento -gimióJuan. Una de aquellas copias. La sangre para ellos son medallas. -¿Y aquel poema? -Unos se lo aprendieron de memoria. ¿Es éste el mundo que creaste. «Manuel Achero. Fue ella la que los empujó a la rabia. tal vez a la vida.JORDI SIERRA I FABRA Partía de Elisenda Balaguer y los alcanzaba de lleno. abierta mientras volcaba versos y palabras. El cantante abrazó a uno. Los soldados no se movieron. con treinta y seis agujeros de bala. No se sabe cuánto pudo sobrevivir. un amigo. No querían pronunciar su nombre por los altavoces. Joan. y mientras intentaba ponerse en pie le dispararon una ráfaga de ametralladora a las piernas.juan. Luego. Dobló el papel en la palma de su mano y permitió que el lápiz desapareciera en algún lugar invisible de su ropa manchada de sangre.. tratando de aprovechar aquel papel arrugado y la escasa punta de lápiz aparecido como por arte de magia del fondo de un bolsillo. fianqueado por los dos soldados. pero Víctor no. Un grupo de personas se acercó a los cuerpos y lo reconocieron. cinco días después de haber sido detenido. De alguna forma. Los altavoces no dejaban de dar nombres: «Jacinto Horquillas. Lo que nunca vi. Más tarde. a otro. Algo lo abortó. Eran dos. -Cuidado. llegó a manos de¡ senador Ernesto Araneda. «¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! Llevan a cabo sus planes. Se decía que le habían cortado las manos. Franco seguía vivo. -¿Cómo lo mataron? -Durante años hubo una leyenda. -Nadie. Entonces le ordenó cantar. La respuesta fue tan simple como esperaba. Cuando le tocó el turno a Boris Navia. ¿Cuántos somos en toda la patria?». muy largo. Tal vez hubiera estado horas así. y tratar de sacarlos de allí como fuera. 35 . El poema era largo. Litre Quiroga y otros destacados miembros de la vida política e intelectual chilena. comprendió que había que empezar a trabajar. Por su parte. o el lápiz. un hombre. su cuerpo. Era extraño.. rodearon a Boris Navía y éste abrió su mano. y el mundo? ¡Que griten esa ignominia! Somos diez mil manos menos que no producen. hasta agotar el papel. «¿Y México. Allí lo torturaron junto a Danilo Bartulin. Se puso en pie. así que pudo marcharse de( país el 5 de octubre. quien fuera. Fue como si a él se le detuviera el corazón prestado por su primo treinta y cuatro años antes. Ellos sobrevivieron. si es que alguno sobrevivía. o las dos cosas a la vez. sin importarles nada. Ella era inglesa.. menos en España. no sé. Eso es falso. Se la estrechó.. y a otro más. Cuando volvió la cabeza se encontró con ellos casi encima. La última canción de Víctorjara. o uno de los que se lo aprendió de memoria y luego lo transcribió.

-¿Qué sucede? -preguntó. no te pasa nada. De¡ Estadio Chile lo llevaron al Estadio Nacional. la espesura de la mente. ¿Primero no quieres saber qué le sucedió a Juan? -Sé que no murió. aunque eso a los militares golpistas. porque aquí las cosas también estaban muy agitadas. a los tres meses de¡ golpe de Chile. con Beatriz Galdós. dos días después del primer aniversario del golpe de Chile y de que Lorenzo y Berta nos encontraran aquí. Él y su esposa lsabelita dominaron las elecciones con el 61. pero después. Pero le quedaban menos de dos años de vida. Carrero Blanco. Le abrió un ojo y le proyectó una luz en la retina. hasta que lo soltaron. -Claro. tal vez diligencias de embajadas. los controles a los que estaba conectada. También sucedió algo importante en Argentina aquel mismo mes de setiembre: Perón volvió al poder.. Marc. Sigamos. libros. y con aquella bruma densa que le llenaba la mente. pero la de su marido tenía muchas huellas impresas en cada pliegue y la sensación de no haber dormido en muchas horas. el hecho de ser extranjero. Y luego. Pero la violencia seguía. Sintió miedo. Porque ahora ya es Esteban Torres. Eso se correspondía con el dolor.JORDI SIERRA I FABRA -¿Murió más gente conocida? -Pablo Neruda. pero lo dejaron extinguirse. La cara del médico era impersonal. Luego acabó en una cárcel. de no ser así no seríamos ricos. Puede que no lo conocieran. -Tranquila -susurró Lorenzo-.. no indultó. El médico. La réplica furibunda fue la ejecución de Puig Antich en marzo de¡ 74 después del Consejo de Guerra que lo sentenció a muerte por terrorista. obra de ETA-militar. -No somos ricos. -Argentina en el disparadero. por si acaso. está despertando! Permaneció con los ojos cerrados.. Le acarició la frente con la otra y la miró de aquella forma tan tierna con que solía observarla a veces. pero para nuestra historia es y será Lorenzo Vilá. -¿Qué tiene que ver eso personajes? -Uno estaba allí. El Generalísimo. no todo termina aquí. no lo sé. Sabes que hubo más. Pero como puedes imaginarte. -Quieta -oyó la voz de Lorenzo. Se inclinó para besarla en los labios. de tristeza y ante la indiferencia de los militares. en la cama. -¿Cuándo fuiste tú a verlos? -Espera. No tenía nada que hacer allí. Falta un poco para eso. Su mujer llamó a una ambulancia y al saberse para quién era. -No. Hizo un gesto para apartar aquel brillo cegador y entonces sí. más de un año. Fue un roce. lo oyó decir-: ¡Doctor. a su lado. no murió. El médico se apartó para que él se instalara a su lado.. en su exilio de Buenos Aires. 36 . No se habían atrevido a tocarlo. Le puso una mano en el pecho. comía un feliz entrecot.5 por ciento de los votos.. Le puso una mano en el hombro a Lorenzo. Vivió en México con ese nombre.. Tenía los ojos húmedos. Comía en El Tobogán. Sigue. en Madrid. Alguien la examinó.. Ya pasó. A él se le notaba siempre la falta de descanso. sí. -El Tobogán. Nuestra historia se reemprende en setiembre de ese 74. -Estás bien -la tranquilizó Lorenzo. con todos nuestros LOSAÑOS ROJOS Intentó abrir los ojos y fue entonces cuando apareció el dolor. después de una larga serie de atentados masivos en el país. Chile ya estaba bajo la bota de Pinochet. con repercusiones posteriores a todos los niveles internacionales. el campo de fútbol. Tenía un gota a gota conectado con el brazo. Otra conmoción internacional. Era Esteban Torres.. Vio a un hombre con una bata blanca. su casa fue saqueada por los soldados. Y aquel embotamiento. Después de muerto. Los árabes quisieron presionar a Occidente cerrando el grifo y se produjo un caos de¡ que nadie escapó durante meses. mamá? Después de la marcha de Esteban Torres. pero pasó bastante tiempo en las cárceles chilenas. de pie. que sin duda habrían sido muy contundentes para él. ¿Y en España? -Sí. -Lorenzo. porque el dolor parecía real. Y lo repitió para darle mayor seguridad-: Estás bien. y a Lorenzo. No estaba en casa. Gimió. La mano de Pinochet era tan larga y poderosa.. a su lado. ¿Qué demonios había cenado la noche anterior? -Berta -la llamó Lorenzo. intentando moverse. poemas. teniendo en cuenta su pasado como guerrillero castrista. En diciembre. México sin novedades. -Bueno. La habitación blanca. aunque se lo arrebatara al primo de mi madre matándolo. Es sólo un apunte... envuelto en un ligero temblor. -Sí. -¿Y tú. esta vez.. Chile pronto fue un modelo para los militares golpistas de la zona.. Un sueño muy extraño. y olvidaba decirte que en octubre de¡ 73 la guerra de¡ Yom Kippur entre árabes e israelíes desencadenó la gran crisis de¡ petróleo que cambió la economía mundial a mediados de los setenta. la tratante de arte. Lo que sí se sabe es que estaba muy mermado. ETA asesinaba al delfín de Franco. que quemaron originales. Eso colapsaba la continuidad impuesta por el dictador y obligaba a cambiar sus planes. donde estuvo algunos meses junto a veinte mil personas más. -¿Nada? -No. tu abuela supo hacerlo bien. Quizás su brazo impedido. No tengo datos acerca de eso. Ah. dejando a Isabelita sola. espera. ¿no? -Llámalo como quieras.. volvamos a España.. Aquello era un hospital.. que ordenó asesinar al general Prats. Le tomó la mano libre. y además Perón murió casi de inmediato. abrió los dos ojos para ver qué diablos sucedía. física y anímicamente. nada. Cuando salió de ella. lo cual resulta poco menos que milagroso. -No recuerdo. Sí. y vivió en España con ese nombre. a las dos semanas del golpe. ¿Qué más da ya? -Por lo menos aprovechaste aquel dinero y estudiaste. Así impidió que escribiera sus memorias. en verano de¡ 74... -¿Qué pasó? -La bomba de la calle del Correo. pero un roce intenso. El médico dejó de examinar los aparatos. otra en la muñeca. que tuviera una identidad falsa. como si hablase con otra persona. o cuando creía que ella no se daba cuenta. -Lorenzo y Berta regresaron a Madrid. vale. Evidentemente aquello era un sueño.

es un verdadero honor. -¿Dónde. ¿Me dejo algo? 37 . -Vamos. otros decían que se trataba de un atentado más en la convulsión propia de la nación.. -No le sucedió nada. -Je he dicho alguna vez que sin ti no podría vivir? -Eres un romántico. los titulares de Clarín. En estos tiempos hay que saber con quién contar y con quién no. Retiró las lágrimas de sus ojos y quiso abrazarlo. en el restaurante donde estabas tú. El coronel vestía de paisano. -¿Qué día es hoy? -Catorce. Ahora ya es sólo cuestión de reposo. erais trescientos.. varias pistolas en otras. Berta tuvo un repentino miedo final. -¿Has comido? -le preguntó. estoy en el Servicio de Información del Ejército. El mundo actual es de los que saben. _¿Le pasaron. Y nadie más en la estancia. elegante aunque sobria. LOSAÑOS ROJOS ¿Una oportunidad? ¿Un reconocimiento? ¿El eco de su último caso. al detonar una bomba de troty1 adosada a su coche. Lorenzo volvió a besarla. El militar le correspondió con un apretón fuerte y enérgico que acompañó con una franca muestra de afecto. pero no la agote mucho. aunque ahora sin cogerlos. Eres demasiado guapo. -Estaba con una amiga. y un primo peleó con Castro y el Che en Cuba. Se marchó el hombre de la bata blanca y. -Siempre me he ido yo -susurró. -No lloro. Siempre nos encontramos rodeados de personas. Con la misma mano lo acarició a él.. un pequeño mueble acristalado mostrando una docena de medallas. Su segunda esposa es la reputada escritora Sara Mendoza. Unos hablaban de «asesinato del hombre de reserva de Chile». Movió una pierna. -Me pasaron informes. tonta. -No llores. Óscar se envaró. estirado. Había un sable en una panoplia. Dos minutos después. más nervioso. Y luego tú ibas a por mí. -Gracias. Su labor fue extraordinaria. siempre de uniforme. ocupaba la primera página de los periódicos del día en Argentina. en efecto. Sus padres son españoles y se conocieron en el Sinaia. me hirieron? -En la cabeza. -Su abuelo vive en México. bastante polémico pero felizmente resuelto? No se sentó. soldado. El brazo de Pinochet era alargado. Se acercó a los libros. Ha habido once muertos y más de setenta heridos. -Uno de los dos tendrá que hacerlo primero algún día. doctor. Un tío suyo estuvo prisionero en Mauthausen. -Óscar! ¡Qué bueno tenerlo en esta casa! -Señor. Óscar exhibió la mejor de sus sonrisas y le tendió su mano derecha.. imaginan. Temblaba como un niño. -Ya ves. republicano que también hizo algún ruido allá denunciando casos de corrupción. aunque esto ya nos lo contó usted en cierta ocasión.. junto a la entrada de la cervecería Rolando. esta vez con mayor intensidad.. Pensó que era una cena como tantas otras y se encontraba allí en solitario. -Sonrió él. tenía muchos deseos de poder charlar con usted a solas. no de los que sospechan. otros de la «muerte del último eslabón democrático chileno». se quedaron solos. fue un prestigioso periodista. -¿Estoy entera? -quiso saber. especulan. pero. dimitido dos semanas antes del golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973. fotografías en blanco y negro con parte de la historia del dueño de la casa. regresó al lado de la mesita y volvió a mirar los periódicos. Allí había treinta personas. La Nación o La Prensa eran muy distintos. unos galones enmarcados. Crónica. Se llevó una mano a la cabeza. -Gracias. -Le cayeron dos gruesas lágrimas por las mejillas. Según la tendencia. como casi siempre que se encontraban en cenas o reuniones. La besó por tercera vez. -volverá a crecer. ¿no? -ETA-militar. ¿verdad? -Le palmeó la espalda-.. La muerte en Buenos Aires del general Carlos Prats Gonzálezjunto a su esposa. Mis felicitaciones por el caso Ricardos. Y son impresionantes. luego otra.. Usted mismo.. Información es poder. oficial. batallas. pero al lado. Óscar los dejó sobre la mesita y paseó una mirada más atenta por la estancia. estando ella inconsciente. sólo él. No tenían bastantes problemas allí como para tener que aguantar encima los de los demás. ¿lo olvida? Es parte de mi trabajo. una bala de cañón aplastada a modo de estatua en un rincón. Se abrió la puerta y reaccionó de inmediato. -Siguió acariciándolo Berta.. informes? -Amigo -el coronel soltó una breve carcajada-. Berta se estremeció. pero todos coincidían en que Prats. Ahora creía que te ibas. Lorenzo no pudo evitar reír. -¿Qué ha sucedido? -Pusieron una bomba en la calle del Correo. permaneció de pie. todos ellos relacionados con guerras. La entrada de José María Laínez le sorprendió por lo inesperada. pendiente del menor ruido que oyera tras la puerta que la doncella de uniforme había cerrado una vez conducido hasta allí.JORDI SIERRA I FABRA -Los dejo solos. No se notará nada. -No voy a dejarte solo aquí. pero para siempre. era la última piedra angular de la vieja y ya casi olvidada democracia chilena.. otros se mostraban más lacónicos y expresaban «terrorismo internacional en Argentina». un año antes. Has estado veinticuatro horas inconsciente. Su otro abuelo murió en circunstancias sorprendentes. lo que debía de haber pasado aquellas veinticuatro horas. vamos. cargada de detalles de buen gusto y no pocas referencias castrenses. militares famosos. De pronto comprendió su miedo. -¿No nos mataron los fascistas en la guerra y van a hacerlo ahora los míos? Porque fueron vascos.. -Sí. ¡Mi pelo! -casi gritó. firme. Lorenzo no dijo nada.. por ejemplo.

Entonces eran tanjóvenes. manchó la tinta e hizo ilegible un trozo de lo que acababa de escribir. cada siete días? Cincuenta y ocho años. Salvador Gallego se había esfumado. Las cosas iban muy rápidas en los últimos meses. Cristóbal García yJaíme Aragón. Primero porque necesitaba el dinero. Podía morir en cualquier momento. Un salto y adiós. -Hijo de puta. o al menos así se lo pareció a él. cuando todavía creían en los sueños y pensaban en un mundo mejor. y el coronel Laínez era sin duda brillante. 38 . Odiaba la Navidad más que nada en este mundo. fotografías de toda una vida en compañía. amigo Óscar. Ismael miró el calendario con una mezcla de horror. entre pueblos o personales. en paz. ojos negros. Mi más preciado tesoro. Antonio Viña. Ismael no se dio cuenta de que estaba llorando hasta que una lágrima le cayó sobre el papel. Y él llevaba tanto tiempo solo. ¿Paz? Todo eran guerras.. era la prueba de la falsedad de todo aquello que hacía a las personas ser lo que eran. Toda su seguridad. vivía y estaba en España. En momentos de máximo desfallecimiento. viendo cómo el tiempo pasaba y se le escapaba sin remisión. como si una parte de él aún tuviese las inseguridades propias de una juventud dejada atrás. Sus voces seguían indelebles en su mente. en una cama. libros. -Mi hija Violeta -hizo la presentación su padre-. así que sería ya viejo. un mundo en el que las personas pudieran vivir en libertad de acuerdo con sus ideas. No estaría en esta casa si no fuera así. Un ángel. Ismael alargó la mano derecha. La paz era una mentira. Morir libre. A veces. Es hora de hacer las presentaciones. en Estados Unidos. después de todo. Los domingos los odiaba. con una belleza natural reflejo de una clase que asomaba con elegancia en la simple forma de mirar. siempre lo necesitaba. Un giro de la llave y el último sueño. -Es importante saber cosas. la palabra paz inundaba el horizonte y los golpeaba con toda su crudeza... Sé que. despacio. y que esta Navidad que ya tendréis encima cuando recibas esta carta sea hermosa para ti. se abrían más y más.. Él era su único eslabón entre ellos y el olvido. mes a mes. todo su dinero desaparecido día a día. aunque no entendía de arte. con chimenea. Dependía de él y sólo de él. El ser humano vivía en la guerra.. Y no disponía de tanto como para contratar a un detective. con la mejor y más clara de sus letras: Querida Carlotal espero que estés bien. Si hubiera encontrado un trabajo que hacer en domingo. externas o internas. en las que anotaba todos los datos de que disponía. su aplomo. Los dos caminaron por un pasillo alfombrado. constantemente. Muchos hombres y mujeres se suicidaban por Navidad.. Fue incapaz de levantarse de la silla. otra Navidad. Sus risas repicaban allá dentro. estupefacción y cansancio. Las rodillas se le doblaban. Sobre la mesa tenía unas cuartillas. Juan Pedro Zapata. Vivía. que tenía una hija que estudiaba en el extranjero. A veces miraba la ventana. pero o se movía mucho por un extraño azar o su mala suerte le impedía encontrarlo. Antonio Viña. y a veces más de los amigos que de los enemigos. 0 quizás. Pero de algo estaba seguro: su horizonte. y entonces apareció ella. -Venga. ayudadme. -Lo empujó discretamente hacia la puerta-. Durante quince días todo el mundo se volvía bueno. Ya no quedaba nadie. labios carnosos.. sin embargo. Pero si bastante hacía con conservar sus dos actuales empleos. No supo qué decir. Así que la Navidad era mucho más que la gran mentira. tener un tercero se le antojaba ya demasiado. esbelta. Yo estoy bien de salud y contento de saber quejuan está vivo después de tantos meses de inquietud..JORDI SIERRA I FABRA -Estoy anonadado -reconoció Óscar. mayor. 1 de diciembre. Juan Pedro Zapata. ¿En qué trabajar un domingo. -Siguió sonriendojosé María Laínez-. 1 de diciembre. posible. semana a semana. fianqueados por cuadros con aspecto de ser buenos y caros. Alta. viajes. Tu última carta fue maravillosa y me emocionó saber que tus estudios van viento en popa. -susurró apretando los puños-. siguiendo el rastro impreciso de Salvador Gallego. Tomó una en blanco y un bolígrafo barato. en alguna parte. pero después porque de esta forma no habría experimentado cada siete días aquella sensación de vacío. riéndose como gran despedida. verdaderamente espléndida. la peor de las utopías. sí hubiera alguien más en la cena. Usted es demasiado brillante como para no prestarle atención. lo habría aceptado. procedentes de los días de hermandad y compañerismo. de vértigo. -Compañeros. contra los demás y consigo mismo. Otro diciembre. Todavía no sabía qué hacía allí. los días en las trincheras o en los permisos. -exclamó en voz baja. alrededor de veinticuatro años. recordarlos a través del tiempo le servía de acicate. Conocía a la esposa del coronel. más familiar y acogedora. Tobías Ferrer. Estaba tan cansado. Sabía. buscó un poco de serenidad y comenzó a escribir. con cincuenta y ocho años. proporcionada. por favor. sonreír o tenderle aquella mano delicada y perfecta.. se rendía en ocasiones ante la brillantez de otros. Cristóbal García yJaime Aragón seguían vivos allá dentro. El delator de Mauthausen tenía aproximadamente diez años más que ellos. al igual que tu madre. Cartas. 1 de diciembre.. LOSAÑOS ROJOS Cerró los ojos y vio a Tobías Ferrer. A veces miraba la espita del gas. Llegaron a otra sala. sus perspectivas.

el puño se había cerrado sobre Chile. Víctor. Chile era fascista. En la segunda predominaba el acento de la clase mediabaja típica del extrarradio bonaerense mejor situado. cogidos del brazo.. Su casa. La auténtica novedad del día. Los que seguían en las cárceles esperaban. a la que acababan de conocer hacía unos minutos. transparente. para esconderse o aguardar lo imposible.» Ahora era un extraño en ninguna parte. o el mismo Sinaia. como había cantado Víctor. Los que no habían dejado sus casas de una forma u otra. Elías y Natalia también lo hacían. los apaleamientos en las plantas de los pies y las uñas de los dedos arrancadas. Las tres que en aquel momento hacían cola. qué mal me sales. impulsados por la inercia. cuando tengo que cantar espanto. sin la menor posibilidad de seguir. ropas sencillas. -Víctor -le dijo al aire. -Cuba.. discreción absoluta. Todo parecía igual. Casi manco. Es tu casa. sin nada a que aferrarse.. ¿Cuántas partes más de sí mismo estaba dispuesto a dar por la lucha? ¿Qué lucha? Los amigos. Eso hacía la mentira mucho más amarga. de todas formas. LOSAÑOS ROJOS La última revolución seguía pendiente. Tal vez por años. que ni siquiera era carnal. de «momento irrepetible». Juan se sabía rendido. No sólo la observaban ellos. El único pariente del contrayente masculino. Su ojo derecho todavía no centraba bien los objetos.. Miró el cielo. Luego. pura. y con ellos se movilizaron sus familias. pero en aquel momento tocó fondo y lo constató. casi muerto. las barras de hierro. los puñetazos y golpes de barra. -Mira tú. Era como amar a una mujer hermosa y al besarla descubrir que su rostro auténtico y monstruoso se escondía debajo de una careta. Cuba. como si hubiesen nacido muy lejos. volvieron a mirar a Violeta Laínez. junto a 39 .. la vida. la mayor quizás incluso fuese Lucía. desde una ropa de más corte festivo hasta algún que otro detalle diferencial para marcar el acontecimiento. Seguía solo y era un viejo de treinta y cinco años. Lo único que asemejaba a las tres parejas era la extrema juventud de los novios. Mister Universo -se burló Lucía. hermano. compañero. en un país sin amigos en los que la palabra y las ideas estuviesen sometidas a la dictadura angustiosa del fascismo. Se abrió la puerta deljuzgado y los nuevos esposos cuya alianza acababa de ser sellada salieron de su interior. lo más seguro. «con el alma llena de banderas». Chile. La represión los aplastaba. aprovechando que los dos permanecían algo apartados del resto. los días sin poder dormir. La voz de Víctor aún resonaba en su mente a veces: -Vuelve a Cuba. Hora de volver a casa. La tercera ceremonia la formaban ellos. no se había podido desplazar hasta la capital. Los primeros novios de la terna que esperaba pronunciar el «sí. tan azul como siempre. No podría vivirjamás en un país sin libertad. ¿No te amo a ti? -Yo no soy tan feo. los contrayentes no podían ser más humildes. eran tan distintas como el día de la noche. -Qué feo. Cuba. Cuba. Toda su vida la formaban los muertos que iba dejando atrás.. sonrientes. Tedesio. Por parte de ellos. los ideales. La muchacha indígena era muy bonita. sin disimulo. Creía que sería roja. las heces obligadas a ser comidas. allí ya no le quedaba nada. Congo.. En el juzgado. se habían marchado fuera del país también de una forma u otra. en las selvas fronterizas dejujuy. La imaginación humana puesta al servicio del horror sin límites.. -suspiró. al unísono. No allí. La noticia del inesperado noviazgo se la había dado él apenas una semana antes. se encontraban desguarecidos y desamparados. quiero» ritual se pusieron en pie. Allí ganaste tu revolución. por el ano. las parejas que aguardaban para contraer matrimonio se movían entre la alegría y el nerviosismo.. las bolsas de plástico ahogándolo. En una. Ni siquiera estaba seguro de que no volvieran a por él. no como el de la cárcel o el del campo de las torturas. debido a sus facciones menos corrientes allí.. los orines obligados a ser bebidos. igual que en un sueño fascinante presidido por aquella sensación de «gran día». Como en España. y la blancura de los Andes dominando el horizonte sobre Santiago. seguidos por su emocionada cohorte.. De entre ellas. Y. sin esperanzas. la cabeza hundida en el agua siempre hasta el límite.JORDI SIERRA I FABRA Los que no habían muerto habían desaparecido. al rojo o heladas. aunque era difícil de precisar. La gran sorpresa. España. el Che. Contuvieron la risa. Tedesio se lo hizo notar cuando ya no pudieron oírlos. El aire preveraniego del hemisferio sur se llevó aquel nombre. ¿Dónde estaría el Sinaia? En el fondo del mar. las corrientes en los testículos. para no dar aires de frivolidad al momento. Las casas. Lucía y la familia de la novia. con sus respectivos séquitos. Corrientes o Misiones. «Venceremos. Los que salían de ellas. los pezones cortados.. Tal vez lo tuviese ya perdido. Como su propia mente. 0 como querer a una santa y encontrarse con el diablo en su espíritu. eljoven con rasgos indígenas parecía rondar los veinticinco. Venceremos . De manera más velada. las gentes. Se estremeció al recordar cada tortura. pero era blanca.. Primero el brazo izquierdo y la mano en el Congo. o en un desguace. aplastados como se aplasta a una hormiga. siglos. » Se pasó una mano por el ojo medio cegado y retiró una lágrima inesperada. Formosa. -Mierda. en el norte. -Estás seeuro? -Le guiñó un ojo ella.. muchísimo más que él. «Canto. pues a él lo habían abandonado de niño. México. tantos y tantos. la novia de Óscar. rasgos indígenas. -¿Te habrías casado con un adefesio así? -Si lo quisiera. El partido. Necesitaba un médico de verdad. en un país donde el pensamiento fuese único e impuesto a la fuerza por las armas. su viejo tío Leoncio. exactamente igual que antes del 11 de setiembre. Ahora un ojo. casi tullido. como él. Juan respiró a pleno pulmón el falso aire de la libertad. barridos de un plumazo. A lo peor su casa seguía siendo aquel punto infinito del océano en el que había nacido. las colillas apagadas en su piel ahora tachonada de pecas rojas.

-¡Asco de vejez! -exclamó. Valeriano comprobó con disgusto que el ascensor no funcionaba. Protestó por lo bajo. e inició la calmada ascensión hasta las alturas de su piso. parece que vayas a un entierro. Más de uno debía de pensar que se trataba de una actriz de cine o televisión. Había días que no dejaba trabajar a Sara.. La risa limpia y cantarina de Violeta atrapó su atención después de que Óscar vertió algo gracioso en su oído. sin faltar detalle. -Le puso el dedo índice de la mano derecha en la frente-. ¿no? -siguió ella-. alegre. -Pues sí. ¿Cómo van a vivir en ese agujero? -¡Sonjóvenes. ¿No se trata de eso? -¿Quieres ir a una boda repleta de militares uniformados con sus medallas y sus sables. ¿Es pedir demasiado? -Este país va directo al abismo. -¡Tú te callas! -le ordenó su padre. Todos convergieron sus miradas en dirección a la puerta del juzgado cuando la pareja indígena salió de su interior. a pesar de las ideas de Óscar. no le decía nada. y otra que lo obligase a subir a pie la dichosa maquinaria del aparato.. Luego se apartó de su lado aunque sin dirigirse a ninguna parte en concreto. Elías se movió. Tienes tres hijos sanos. Zapatos. -Entonces. -Su hi a no le hizo el menor caso y mantuvo aquella sonrisa irónica en su cara-. -A veces me asombras. Los transeúntes habían vuelto la cabeza por la calle.. -¡No seas aguafiestas! ¿Aguafiestas yo? Por Dios. Teniendo en cuenta la maravilla que se ha agenciado Lucía. provocativa. por Dios! ¡Saldrán adelante! ¡Agradece que se casen y todo. ¿Problemas con el nuevo fichaje familiar? LOSAÑOS ROJOS -¡Teresa! -casi gritó Elías. sólo quiero vivir en paz.. mira. Con sólo que Teresa sentara la cabeza y también se echara novio . sí. en una gran iglesia. Pero una cosa era su elección. -¿Crees que eso cambia algo? No me parece a mí muy de izquierdas la niña. -Es que también son demasiado niños -refunfuñó Elías-. al unísono. ¡Vaya. ¡pero que estés ciega . de buenas a primeras. La muy boba no sabía que un escritor necesita paz. bolso. -Es el salto de calidad que nos hacía falta.. Ya no quedaba más boda que la suya aguardando en el pasillo. le dolía el pecho. la fría profundidad de los ojos o de la sonrisa. -¡Teresa! -cuchicheó Natalia. por las buenas! -No. y como ella acabe dejando de estudiar. Te estás volviendo un viejo quisquilloso e irascible. ella no. para sí mismo.joyas. ¿Diferentes de nosotros?. -Todos colocados.JORDI SIERRA I FABRA una de las ventanas del amplio pasillo. -Es preciosa -decía en ese instante Natalia. y se 40 . Va a ser nuestra hija. porque ya sabes que Lucía pensaba irse a vivir con él así. Nada más abrir lapuerta oyó las voces. Ellos ni siquiera tienen donde caerse muertos. -No.. si aún tendré que dar gracias. inquieto. pero sin duda inoportuna y muy metomentodo. que andaba siempre más parado que en funcionamiento. Así. -¿Abuelo? Se sintió súbitamente mejor. y colorín colorado . Mantuvo el ritmo. convertida en marido y mujer. Eres tú. -Es hija de ese coronel -le recordó él. ¿Y aquella combatividad tuya? ¿Has olvidado de quién eres híja? -Elías. para mantenerse ágil y hacer un poco más de ejercicio que el del paseo matutino. sin dejar de mirarse a los ojos y cuchichear ellos sabrían qué. una buena mujer. ? -¿Su qué? -Dejémoslo estar. y los sustituyeron los siguientes novios. decidir si utilizaba el ascensor o no. rostro de porcelana. Elías apartó su cansina vista de la exquisita pareja de su hijo mayor. -Por favor. más feliz. y que mis hijos hagan lo mismo.. Arrugó el entrecejo. hombre. Óscar y Violeta hablaban ajenos al resto. son tal para cual. será mejor.. Óscar ha equilibrado la balanza. Tedesio y Lucía mantenían sus manos entrelazadas. -¿Viejo? -se enfadó el. Valeriano soltó una imprecación. le faltaba el aire en los pulmones y los muslos le enviaban señales de protesta anunciando agujetas en caso de nuevos excesos. el maquillaje equilibrado. para echarle un vistazo más o menos disimulado. Natalia. ¿Ésa es la paz que quieres para tus hijos y tus nietos. -Di algo -lo apremió Natalia. medido para la ocasión. ! -Yo no estoy ciega. Violeta Laínez lucía un adecuado vestido. No se tomó ni un descanso. -Je recuerdo a qué edad nos enamoramos tú y yo? -Era distinto. a veces te ahogaría! -¿Diferencias irreconciliables? -oyeron la voz de Teresa por detrás de ellos. Aquella belleza solía enturbiar. -¡Teresa! -volvieron a repetir los dos. y de las de Lucía. cariño -le suplicó Natalia. es la novia de tu hijo.. Cerró la puerta. ¿y quién no lo es? Pero me siento orgullosa de ellos. -Vaya.. Más que ir a la boda de tu hija. -Su padre es militar. Entonces supo que quien hablaba con Sara no era la vecina.. con un cura de mierda soltando su panegírico y su . o una modelo. acepto que seas madre antes que nada. lo que me faltaba por oír! -Viejo de aquí. dilo. intimidad. Luego extrajo la llave del bolsillo de la chaqueta y la introdujo en la cerradura. soledad plena para extraer de si mismo lo mejor. y ella.. Al llegar a su rellanojadeaba. temió que fuese la vecina del piso superior. Dejó transcurrir unos segundos largos para atemperar la respiración y que Sara no le riñese. por educación. ¿de qué te quejas Si son tal para cual se entenderán bien. La muchacha les guiñó un ojo.. para nuestra vejez? Mira. Muchas veces subía a pie. de acuerdo. cómo está el patio. _¡Huy. siempre discreta. -¿Qué quieres que diga? -No sé.

a ver si ahora que lo recuperamos a él te da algo a ti -lo calmó Carlota-. faltaría más. -¿Seguro? -Es lo que me contó por teléfono.. 41 . -Vaya -la muchacha hizo un gesto expresivo-. dos mujeres ya. se acercó a su marido y ocupó el respaldo lateral para ponerle una mano en el hombro. Pero no estaba Berta. claro -suspiró Valeriano. el Sinaia entero. Sonreía a medias. su sonrisa y su nervio. abuelo. y Florencio? Carlota intercambió una rápida mirada con Sara. y más a aquella hora del mediodía. Eso le hizo reconocer a él que la presencia de su nieta en la casa no podía ser casual o tratarse de una visita de cumplido. junto con su propia hija Miriam... Sólo serán un par de días. Trotó por el pasillo hasta fundirse en sus brazos y darle un enorme beso en la mejilla. Rafael Santoña. todo lo que necesitaba él era algo tan simple como aquello. constituían sus más grandes pasiones en México.. en Madrid. y lo quiero. mejor mañana que pasado. abuelo. Bueno. Cada vez se parecía más a sus hermanos a su edad. El héroe revolucionario de la familia. Carlota fue incapaz de responder. preparada para darle agua o lo que fuera. dispuesto a creer lo imposible con tal de que Carlota lo agarrase del brazo y lo envolviese con su sonrisa y aquellos grandes ojos negros. -Pareció a punto de echarse a llorar. Se encontró con toda la comprensión y el apoyo en sus ojos. Voy a ir por las buenas o por las malas. Sabía de sobras que. La complicidad entre las dos mujeres fue breve. La buscaba en el camarote del barco. El teniente Morales. Para él siempre sería así. tal vez unos días. -¿Cuál es el problema? -le preguntó a Carlota una vez sentado en el sofá. Está sin dinero. más tarde en el ejército. ? -No pudo decirme mucho -insistió ella-. Juan. Por ese motivo quiso ir al grano y salir de dudas a las primeras de cambio. Valeriano se la palmeó con la suya. que se pusiera a lanzarles pullas? Seguramente teme que aún lo vigilen o. Sara. eso de los aviones. Había más. en ocasiones. Manuel Tejada. Eladio Gonzalo. Aquellas dos chicas. -Cuba. y estaba su preparador. No me fío nada de aquellos cabrones golpistas. y sacarlo de Chile. con ella a su lado y sus manos entre las de su abuelo. con su cargamento de cadáveres. pero no es su hijo. Estuvo evasivo. consciente. -Tranquilo. Lo quiero mucho. que tengo diecinueve años. primero de escuela. Ernesto Alcaraz. muerto en la guerra.. Mamá no está para trotes.. los supervivientes de la República. Anastasio Gutiérrez. lo ágil que caminaba. además de alegrarle. Carlota salió a su encuentro. las pilló a ambas de improviso. su último escalón para el campeonato de España. -¿Y qué te dirá. pero se contuvo-. Fue un disparo directo a su razón. No me fío de enviar el dinero mediante una transferencia. Rosita. aunque sé qué me dirá. abuelo -confesó. -Je dijo . feliz por la escenapero preocupada por algo... ¿Qué quieres. -¡Bertal -la llamó. Valeriano miró a Sara. en El Fortín. aunque pareces un jovencito.juanito era su nieto. Aún eres el cabeza de esta familia. -Es mi hermano. La noticia ardía ya en sus labios. así que es mejor que sea por las buenas. en su casa de México. Una mano de apoyo. con sus maravillosos diecinueve años estallando en sus ojos. Florencio es abogado. Sus compañeros. Así que quiero llevarle yo ese dinero. pero fue al grano en lo esencial. -¿Estás segura? La pregunta. Ha de salir de Chile inmediatamente. -De momento es posible. bueno. Lo que quiero es que hables con mamá para que me deje ir a por él. y Kid García. y por un momento pareció como si la noticia. rápida. -¡Por fin! Se dejó caer hacia atrás. más tranquila. maravillosa y guapa la otra. -Vamos -dijo levantándose-. el buen aspecto que destilaba. Amanda estaba muerta. y en la cubierta. inmediatamente. qué se yo. Está bien. aunque sea a regañadientes. casada una. pero no me hago ilusiones. y tú. pero me habló de regresar a Cuba. Ismael. y creo que así era. Sara esperaba en la sala.. -Ha salido de la cárcel -reveló Carlota. Carlota no se prodigaba demasiado en visitas. LOSAÑOS ROJOS -¿Cuánto necesita? -No. -Hizo un gesto firme Carlota-. ¿y qué? ¿Crees que eso me importa o va a detenerme? Es mi hermano.Juan había sido su hijo.JORDI SIERRA I FABRA olvidó del cansancio recién adquirido. Natalia. -Allí es alguien. estuviera a punto de provocarle un síncope. Mamá te hará caso si tú se lo pides. en su casa de Bogotá. Ojalá Miriam le hiciese abuelo otra vez. su hijo Lucio. después de barrio. y ella. Ni Berta ni Amanda.. llena de una dulce paz para acompañar la buena nueva. eso lo sabía.. No sé qué le han hecho. quejuan sabía dónde se metía y a qué iba? Por Dios. y por las calles. para recuperarse y estar con nosotros. -¿W -¿Quién va a ir? -repuso ella plegando los labios-. y aquella pelirroja. -Hablaré con tu madre -asintió Valeriano-. Hicieron el camino hasta la sala con ella prodigándose en mentiras amables acerca de lo bien que estaba. Y él se dejó engañar. _¿luanito? Era el único que todavía lo llamabajuanito.. Florencio tiene de sobra para el pasaje de avión y lo que sea necesario. inesperada. ¡Hay que ir a hablar con tu madrel Allí estaban todos. en Casa Flora. Valeriano lo acusó. Cati. Sara ya estaba de pie. la sonrisa final antes de la guerra. El viejo periodista no muere. lo guapo que lo veía. -¿Se vendrá aquí? -preguntó él. Sandro el Poeta. Carmen. -¿Está bien tu madre. que soy una niña. no es por el dinero que estoy aquí. y solo.

al final del camino. rostros. Diez balazos. Le dolía mucho. se abría ese abismo. Todos ellos. algo que no tenía lugar desde que el peronismo ocupó el poder. pero unos y otros querían demostrar algo. Tal vez las secuelas del accidente de diciembre pasado. bañada por la suave penumbra que se filtraba por la ventana con las cortinas echadas. una sinfonía de rostros y voces. llenaba el titular principal de lado a lado. del cónsul de Estados Unidos. Su resistencia se quebraba. La edad la hacía mantenerse más irónica. Salvo un nuevo amanecer y vuelta a empezar. Logró llegar a la butaquita que nunca había sabido muy bien qué hacía allí. pero solos. pero se juró no decírselo. sueño y consciencia. La primera acción. Recordó el sueño. con un átomo de entereza pegada a la piel de la voluntad. sabía que no podía haber mayor paz. inquieta. de recuerdos y olvidos. Retuvo ese aire. poder. pero que ahora agradeció con creces. vivía ahora atrapado por el miedo. sin hacer el menor ruido. sin darse cuenta. dio paso a un gradual alivio que lo hizo recuperarse. Mejor volver a la cama. ¿Y si era un aviso? Llegó la calma. su respiración se acompasó. de caos impulsado por la guerrilla de izquierdas o el extremismo de derechas. Lucía a la izquierda y Teresa en medio? La noticia del asesinato de Alfredo Máximo Ongaro. En cambio su mente se invadió con aquel sonido: «Brta». sino a lajornada más inmediata. sostenida por el Ejército Revolucionario del Pueblo. . Lorenzo se incorporó. ella continuó dormida. provocó un baño de sangre con la guerrilla rural. si también estaban muertos? -Berta. hijo del dirigente sindical de izquierda Raimundo Ongaro. catastróficos. Y era muy agudo. la muerte del dirigente peronista Adolfo Cavalli. desvanecido. Estaban empujando al país hacia el abismo. Bastaba una bala para acabar con una vida. Empujaban y empujaban. LOSAÑOS ROJOS Con ella. Se alegró de no experimentarlo. estallaba en pedazos. Era un daño capaz de hurtarle la respiración. Una brasa viva y ardiente incrustada en su corazón. Pero se dijo que no podía ser un infarto. tantas y tantas formas. Berta no se había movido. Los titulares. Respiró. Le dolía el pecho. La luz del resplandor que provenía del exterior la bañaba cubriéndola de blancura. un espasmo. voces y sentidos dejados atrás y enterrados. Berta solía despertarse con un simple gesto suyo. Era algo más que el bombardeo de atentados. en Tucumán. Menos ellos dos. y comprendió que toda su vida había estado pasando por su mente antes de despertar. Argentina rodaba por la pendiente y él. como tantos otros. Se llevó una mano a los ojos. todo se estaba precipitando. Dio apenas unos pasos y no tuvo más remedio que detenerse sin poder alcanzar la puerta de la habitación. Mucho por arriba. Siguió mirándola. y por abajo sólo ellos dos: Berta y él. pero no un infarto. Parecía un ángel. Nunca se es la misma persona después de algo así. el secuestro y asesinato en Córdoba.. ¿Podía haber mayor soledad que eso? Quiso decir su nombre en voz alta pero abortó el gesto. el dolor. y cada fragmento se rompía a su vez hasta convertirse en una minúscula arenilla que acababa desapareciendo con una simple brisa. «Berta». sentía asco. Nunca se había sentido como en aquellos minutos. Había días en los que era incapaz de mirar no ya al futuro. el pasado hecho presente. Ella se habría reído en caso de haberla llamado ángel. pero entonces sintió llegar la muerte por el otro lado. Todos acabarían sucumbiendo. sin remisión. veintiún años. o que les sobraban las balas. Porque todos estaban ya muertos. Ahora la respiración era fatigosa. En España erajoven. silencioso. Desde que a comienzos de año el ejército había pasado a encargarse de la lucha antiguerrillera. Volvió la cabeza a un lado. 0 cualquier otra cosa. Pero el dolor en el pecho persistía. Aun así. estaba empezando a escribir poemas. enfrentarse a la falsa alarma. A continuación. Tenía que buscarlo. Todos sabían que allí. Diez. A veces creía que su vida había sido un embudo. mientras por la pantalla de su vida seguían pasando los personajes de su historia. Hasta que un día quedase únicamente uno. sintiéndola. y casi se desplomó bajo su amparo. sin darse cuenta. a la espera de la hora final que nadie quería pero que se presumía cercana. ya no había nada. No había nada. Todo lo contrario que él. o con el infarto asomando ya por la esquina de su tiempo.<Berta».. Dormida. abrió la boca. Se llevó una mano al pecho y buscó una serenidad que se le escapaba. con Berta durmiendo a menos de tres metros. Solos. Por una vez. la punzada en el pecho. Más tarde. muy cerca. de muertos. Parecía como si compartiesen hasta las reacciones más espontáneas. No siempre se dejaba arrastrar por el romanticismo. lo atraían igual que un agujero negro devorando su energía. Miró su brazo izquierdo buscando allí también las huellas de aquel dolor. fue incapaz de arrojarlo a la papelera como quería. Pero continuó mirando a Berta. Nunca. y entonces encontró a Berta. hasta que. ni retroceder. Todo lo más. Llenó sus pulmones. con aquella expresión de infinita dulzura. juntos hasta el final. Luego. Pudo luchar. Y a 42 . absorbiéndola. Acababa de despertar. pero aun así se levantó de la cama. demasiado. mezclando ficción y realidad. dormida en su lado de la cama. Pero nadie quería ceder. a cargo de los montoneros. ¿Quiénes lucharían ahora? ¿Sus hijos? ¿De qué lado? ¿Óscar a la derecha.JORDI SIERRA I FABRA Pero entonces ¿por qué veía a los demás. Elías no quería seguir leyendo el periódico. Una vida inconsciente que se repitió ahora en la realidad de aquel silencio y bajo la paz de su propia habitación. Allí no había aire. Creyó que iba a caer al suelo. La hora de los despropósitos.

llamémoslas memorias. el ejército. Luego vio su propio apellido en el titular. -¿Y tu padre? -Bien. Aquella mujer había amado realmente a su padre. No sé si llegó a venir a España en algún partido. Y también Lucía. con fiebre. -Natalia. -¿Quién dijo aquello de que «hay de todo en la viña del Señor»? -¿Vuelve a salir Gregorio Alcaraz en algún momento? -No. estaban a punto de repetirse en Argentina.. ¿Por qué lo preguntas? Ella le tendió un recorte de periódico que. una fragata antimisiles de la Marina era hundida por los montoneros. De haber vivido en México. preguntó: muy grande: «Alcaraz rompe.. el goteo de adversidades seguía: devaluación del peso un 20 por ciento. delgado. -Ahora le dio por reír.. LOSAÑOS ROJOS -¿El hermanastro de Elías? -Tuvo una buena carrera.. Era de su padre. con una diferencia crucial: en Chile sólo teníamos a Juan -¿Qué pasa? -Es Juan -dijo ella-. aunque menos.. Nadie podía poner freno a la locura. Dobló el periódico bajo el brazo antes de entrar en el piso y abrió la puerta sin hacer ruido. Aunque hay algo más. Eran las dos primeras noches que pasaba seguidas en cama.. Ya está en México. -¿No nos dijo Sara que se los había encontrado hace tres o cuatro años? -comentó él---. Se pasó el antebrazo por los ojos-. aunque no lo creo. y se retiró a comienzos de los noventa de nuevo en México. Teresa llevaba dos días en cama. había viajado dentro del sobre con la carta de Valeriano Puig. Elías desplegó la hoja del periódico. por lo inesperado. porque sus. Natalia. Toda la distancia del mundo y más. lo hizo bien. Entonces.. -Da la impresión de que en aquellos días un año fuese mucho tiempo. De no ser por aquella decisión. también con la firma de los montoneros. Pero sí. Pobrejuanito. Llegó a su casa y tomó el ascensor. El pie de foto decía: «El prodigioso ariete marcando el segundo de los goles de su debut. Aunque tienes razón. tenía. fibroso y espigado. 43 . Hay algo de él en toda la información de que dispongo. al parecer. Ramón Alcaraz hizo algo bueno. hicieron que después Sara y yo acabásemos interesándonos por el asunto. Magdalena Constanza. Capítulo cerrado.. la guerrilla. jamás perdieron.JORDI SIERRA I FABRA comienzos de abril. Jugó en el equipo más popular de la capital. el texto del artículo empezaba con un expeditivo: «Gregorio Alcaraz. El fantasma de Chile sobrevolaba Argentina con su negra presencia. Y los Cuatro jinetes del Apocalipsis galopaban ya acercándose bajo su amparo. sano y salvo. Primero no entendió nada. -¡Increíble! -fue lo único que acertó a decir con la boca abierta. está bien. otros dos o tres en un equipo griego de segunda fila. Ni siquiera se habla más de ellos en los papeles que tengo. en el 67. pero eso era todo. Óscar siempre había estudiado.» Debajo había una fotografía de unjugador. sino de carta estaba todavía en sus manos. Pasará unos días allí y luego volverá a Cuba. Aun así.. superada aquella emoción-. Casi se alegraba por aquella fiebre. En verano del 75 se pedía a Isabelita Perón que dejase el cargo. Oyó el llanto y se quedó quieto. diez años? Un hermanastro perdido y olvidado.. La prensa lo habría comentado por eso de ser hijo de un español. -Menos mal -suspiró lanzando un bufido.. -Natalia hizo un gesto impreciso. 0 tal vez no. la perlajuvenil de tan sólo diecisiete años. y te aseguro que los he leído de cabo a rabo. un avión con 114 gendarmes a bordo era derribado en Tucumán. que a punto estuvo de dar el golpe en agosto.. La Reconoció la asustó. -Si estamos ya en primavera de 1975. la muerte de Franco y el golpe de Estado en Argentina han de estar cerca. y encontró a una buena mujer capaz de amarlo y darle ese hijo. el América. Luego entró en la cocina. y mientras. Ha perdido visión en un ojo. pero. Ningún contacto entre ellos. se asesinaba al jefe de información del Ministerio de Defensa. Y para la muerte de Franco también faltaba un poco. no te estaría contando nuestra historia con tanto detalle. -Nunca tuvo que marcharse de La Habana. Parece que no llegó a ser la estrella que se pronosticó. algunos meses todavía. tal vez. Isabel Perón estaba acorralada. está claro que además de Elías. hizo buenas ayer las expectativas depositadas en él con un extraordinariojuego en el día de su presentación en el América . Entre el malestar obrero por la crisis económica. después estuvo un par de años en Argentina. así que para el golpe faltaba un poco. o incluso al amanecer.» Más arriba.. -Ya. La vida alegre de su hija mediana era un puro contraste con todos los demás. y él mismo.. sin aterrizar de madrugada. -Siguió sonriendo Natalia. Fue cuando Lorenzo empezó a escribir parte de todo esto. Aun así. Ni él ni su madre. Era una primera página de la sección de deportes. ¿cuánto. -Parece la nota de color de toda la historia. Casi un recuerdo obsoleto. todavía al borde de la carcajada. Hasta debutó internacional mente con la selección mexicana. letra.. los parapoliciales. ¿Está bien? -Lo torturaron. -Se las lágrimas alegría. ya en su ocaso. devorados los acontecimientos por lo de Chile. aunque la cuenta atrás estaba en marcha y todos contribuían generosamente a ello. » Elías dejó de leer y miró a Natalia. rematando a portería en una posición acrobática. Casi al instante comprendió que de su mujer no eran de dolor. 0 sí. combinándolo con algunos trabajos. la emboscada a un teniente coronel y dos suboficiales. No lo había vuelto a ver desde el juicio a su suegro. en el Guadalajara. y quizás estuviese dormida. -Parece que un Alcaraz va a ser famoso. Aquel verano sucedieron algunas cosas importantes.. el hijo de su padre y de aquella mujer. ¿Cuánto hace que no sabes nada de Gregorio? Oír el nombre de su hermanastro le produjo sorpresa.

-¡No soy una niña! -gritó Lucía-. Era 44 . El beso llegó más tarde. renunciamos a nuestras ideas y nos quedamos en casa. Cada uno de los seis tomó un montoncito de cuartillas de unos diez centímetros de grosor. ¿Qué estás haciendo? -Creí que había visto algo. Tedesio fue el ter~ cero. No ponemos ninguna bomba. -Vamos a salir de uno en uno a intervalos de un minuto. Sesenta segundos. Natalia y sus hijos. Tedesio le dio un beso en la mejilla. Lucía cerraba la mochila con aquella firme determinación y entrega que tanto la caracterizaba. de manera consciente. Tedesio miró la hora. es que quería estar seguro. ¿Quieres que siga o no? -Claro. Lucía la penúltima. detenerse. aunque en Argentina imagino que haría f río. como ves. Ignacio. Dejó el callejón y enfiló la primera ave~ nida. apartándose de la zona en dirección contraria a la que debía seguir eljefe del grupo. como si de pronto lo que hacían. -¿Qué pasa? -se asombró ella al notar su inquietud. intervenía para cambiar el sesgo de la misma. la política o la situación social aparecía en la conversación. -Sigo pensando que deberíamos ir en parejas -dijo Tedesio-. -Sonrió y agregó-: Corro más que tú. nunca estaban solos... -Entonces empezaré por aclararte las dudas con relación atodo esto: Lucía. -¿Estamos listos? --quiso saber Ignacio. -No. Se rehuían. diversos medios para ocultar aquello. es todo lo que necesitas saber. -Hasta mañana -se despidió el primero en salir. desde que estabanjuntos.. vámonos. -¿Qué? -Nada. Lucía si estaba presente o quien fuera que los conociera. -Se está haciendo tarde -dijo uno de sus compañeros sintonízando con su pensamiento. No la encontró. Es que si te pasara algo. ¿Quieres que te siga yo a ti? ¡Si tanto miedo tienes. olvidándose de lo que llevaban en su bolsa y en su mochila respectivamente mientras lo saboreaban. por alguna razón. el choque de. No se rozaron las manos. Estamos en verano M 75.. Bajo las farolas. Teresa. en silencio. los objetos se revelaron con mayor nitidez. No vamos a salir cargados hasta los huevos para que nos descubran -dijo eljefe del grupo. -Tenemos mucha zona que cubrir. y la media docena de personas que se movían a su alrededor lo contemplaban con cierto orgullo. los demás lo mismo. una simple cartera de mano como correspondía a su condición de profesor de la facultad. Uno de sus companeros estaba muerto y las máquinas destruidas. sentía un miedo que no sentía antes. -Nada. y siempre por ella. -Sí. de cautela. tranquilo. Hay que extremar las precauciones. Siempre precauciones. su marido una bolsa de colores con aires hippies en bandolera. vamos. como el de cualquier pareja de enamorados bajo la luz de las estrellas. Se detuvo en seco y retrocedió mientras él también corría hacia ella. aunque sin olvidar a los demás. Como nos vea Ignaciojuntos. me has dado un susto de muerte! -se enfadó-. Sólo repartiremos octavillas.JORDI SIERRA I FABRA Puig.. La tela de araña de los grupos de extrema derecha se hacía cada vez más extensa y más fuerte. hijo! -¿Y Tedesio y Lucía? ¿Seguían siendo militantes de grupos deizquierdas? -Sí. -Y tú -le sonrió Lucía. además de peligroso. -Lo sujetó por el brazo-. Ciscar y Teresa. Después de guardar sus panfletos. Intercambiaron miradas entre sí. -¡Maldita sea. Cuando. ¿de acuerdo? Precauciones. sin prisas. sabiendo que cada roce podía generar la explosión final. -De acuerdo.. Otro. lo dejamos y ya está. sin hacer nada. como la mayoría! -Perdón. Cuando estabanjuntos. A poco menos de diez metros vio la sombra. Apretaron de nuevo el paso. Lucía llevaba una mochila. Sesenta segundos. entonces vamos -reaccionó una de las chicas. -Tené cuidado -le pidió. De alguna forma tenían un pacto tácito de no agresión. como si en lugar de aquellas hojas de papel redactadas con ánimo y soflamas encendidas. -¿Cuándo se casaron Óscar y la hija de ese coronel? -Por el momento eran novios. Cambiarlas de sitio en cuanto podían no era fácil. Dos células independientes habían sido atacadas en las últimas tres semanas. Natalia. Y sus rastros. Tedesio buscó la complicidad de su mujer. -¿Imprimimos más? -preguntó Lucía. hasta un minuto después... También las personas. perdona.. -¿0 sea que no se casaron? -¡No seas impaciente.. Estaba oscuro. Abandonó el pequeño local y salió a la calle caminando con paso vivo. y muy comprometidos. y. Fue puro instinto. -Tedesio movió la cabeza-. -Anda. casados. el jefe. y hoy somos pocos. En Argentina estaban Elías. El jefe de la partida apagó la luz. fuese generando una angustia que le pesaba. LOSAÑOS ROJOS -No me van a agarrar. -Es fácil imaginar lo que sucedió. allí delante tuviesen una obra de arte. La sombra era suya. -¡Lucía! Volvió la cabeza y descubrió a Tedesio. viendo la televisión. dar media vuelta y echar a correr. Era extraño. en posiciones muy opuestas. Separados pero cuidando el uno del otro. -No imagines. Los panfletos exhortando a la movilización urbana en contra del fascismo y la extrema derecha estaban a punto. -Eh. es que. Se puso a su lado. nada más. semioculta en un portal. Formaban dos pequeñas montañas al lado de la máquina de ciclostil utilizada para imprimirlos. son suficientes por hoy. -¿Vos creés que ellos ven la diferencia? Esto es como si fuesen bombas.

. -Será mejor que me vaya -admitió. estoy del lado bueno y me alegro -dijo Óscar---. la inseguridad. -Papá. Y aquel día. -no acabó la frase-. todos los extremos son malos. Y no se movió de allí. Hablad con ella. como tú dices. -Papá. qué listos sois! -Entonces sí. pues entonces sí. con los tanques en la calle. pasando por su lado. Este país se está yendo al garete por culpa de las guerrillas comunistas. Lo terrible es que siempre acaban ganando los mismos. el otro con los puños apretados para no reaccionar. aunque no basta. hijo? ¿Fascismo? ¿Totalitarismo? ¿Un Pinochet para Argentina? ¿Es eso? -Mano dura y disciplina no es hablar de fascismo.. por la fuerza.. vaya. pero eso Óscar no lo supo. por favor. -Al fin y al cabo es la única forma. Fue como si no estuviera. Ella misma se dio cuenta del detalle y se quedó quieta. -No sé qué hicimos mal -admitió. los dos se quedaron muy quietos. Yo pertenezco alfuturo. Elías no tenía que haber llegado a casa tan temprano. -Dile a mamá que no volveré a poner los pies en esta casa.. Mamá no está. -A veces no te conozco. Le hizo más daño a Elías que a él. lo malo es que la historia se repite siempre y no aprendemos! ¡Tú lo has dicho: limpiar el país! ¡Siempre limpian los mismos y los limpiados somos nosotros! ¡Qué listos sois. No hubo respuesta. y si no quieres verlo ni entenderlo. Cuando abrió la puerta de su casa. Las miradas de padre e hijo no la admitían. Teresa. Si no limpiamos el país. Óscar la estaba esperando y. No sé lo que hacen. sin saber qué hacer. y lo soy porque amo Argentina. -¿Nosotros? ¿Qué nosotros? -No me hagas decir la palabra otra vez. Teresa. como no lo sabeningún hijo al recibir la primera de su vida a manos de su progeniton Tras ella. Se había quedado sin fuerzas. los de izquierda y los de derecha. -Mira. toda esajerga marxista-leninista tan atroz. que no haya diez ricos y poderosos y un millón de muertos de hambre. -Sí. con ese infeliz de mierda. Óscar. por Dios! ¡Ella haría lo que fuera por ti! ¡Siempre te ha adorado. la sobrepasaban. -No quiero discutir contigo... Teresa decía: -¡Es tu hermana. ni siquiera de tener una cultura! i Coño. -¿Qué dices? ¡Si Tedesio es un trozo de pan! -Acabarán metidos en problemas. -Apartó sus ojos de él.. -No. como si cargara contra algo a LOSAÑOS ROJOS 45 . contundente. unidos. ¡Santo Dios. A ti nunca te sucederá nada. Eres lista. intelectual. Ése es el problema.. abortando el gesto de ir a darle un beso al aparecido. Los pasos de Óscar retumbaron feroces. Ya era rara antes. fisica. -¿En qué crees tú.. ¿0 crees que apoyo tanta violencia aunque venga del lado opuesto al tuyo? Hemos de hacerles frente a ambos. pobres y sin posibilidades de nada. resulta que soy fascista. a pesar de tus ideas! -Ella siempre ha estado loca. -¡Esas gentes lo único que quieren es libertad. Y si lo es. eso es todo. casi una hora antes de su tiempo. -Tú dedícate a pasarlo bien. mi casa. pero basta con verlos para. Tú la lista y yo el sentido común. aunque estuviese a dos metros de ellos. Y ahora. tranquila. -Tú te quedaste en tu guerra. ¿Qué le pasa a nuestra familia? Su hijo apretó las mandíbulas. Elías ya no hizo nada. Óscar tenía prisa -oyeron decir a Teresa desde unaenorme distancia. sólo he venido a hablar con mamá acerca de Lucía. Y cuídate. -Papá. uno atenazado.. volvía a proceder de un lugar distante. -¿Y si yo quiero discutir contigo? -Dos no se pelean si uno no quiere. típica de mentes retrógradas. no somos «nosotros». esquivaban o atravesaban sin más.JORDI SIERRA I FABRA unjuego. ahogado. Lo peor era su rostro. a la chilena? -Da igual. ¿qué haces en casa tan temprano? -Fue la primera en reaccionar Teresa---. Volvieron la cabeza y se lo encontraron en la puerta del comedor. Lo apartó. y no quiero que caiga en manos de comunistas locos y sanguinarios. Siempre he odiado perden Como vosotros. -Lucía no es rara. Déjame pasar. Son ellos. Ni Tedesio. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que anda metida en cosas. qué familia! -¿Qué le pasa a nuestra familia? La voz de Elías los sobresaltó. Óscar -repitió Elías-. Óscar la miró. -¿Porque soy tonta? Gracias. siempre lo fue.. Siempre aparecen «salvadores» aunque nadie los llame.. atravesado por un enorme rictus de dolor. Tampoco tenía por qué encontrarse mal y salir antes del trabajo. -Je avergúenzas de nosotros? -le preguntó Elías. Su padre le cerraba la única salida. Óscar. -Di. Elías no se movió. -¿Ahora es «pelea»? Oh. hijo. temblando. de pie. ¿Mal? -No te conozco. y también igualdad. Pero con Tedesio de pareja. No lo espe. Creen en algo. -Vosotros estáis llevando Argentina a la miseria. y lo sabes... papá. En cuanto a lo de comunistas locos y sanguinarios. papá. -¿Qué futuro? -El que está por llegar. Óscar.. -¿Cómo. aunque no supieron si era a causa del frío o de qué. Una larga espera en la que la larvada amargura de Elías rivalizaba con la rabia contenida de Óscar. La bofetada de su padre fue seca. -Yo también. Sus ojos se llenaron de miedo. también un pulso. En el fondo eres la más inteligente. social y política. Es lo mejor.aban. volviendo la cabeza. -Franco también fue el «salvador» de España. Óscar se detuvo frente a él. como el abuelo. no eres tonta. papá. El llanto de Teresa.

algo que la edad no habíamatado ni mataría. Lo sabía. Mejor así. Lorenzo solo. ¿Por dónde vas? -Todavía estoy al comienzo. sin respuesta. el ánimo. Eso despertó su curiosidad más que amortiguó su paciencia. evidenciando el parecido-. No hizo ningún gesto de querer ver lo que ponía. Quiero dejarla escrita... A un lado. -Je parece una tontería? -Je lo parece a ti? -No. se diría casi que con un espíritu fe ri . Se limitó a darle un beso para. lo que fuera que hubiese en consonancia con la vida. -Calla -se estremeció Berta.. ¿Recuerdas cuando vi Lo que el viento se llevó. diferente o extraordinaria. Claro que la pregunta también podía hacerse a la inversa: ¿qué haría ella si él . Llegó a su lado y contempló la cuartilla escrita con letra nerviosa pero legible. pero me alegra que la compartas conmigo -manifestó. esperando la muerte. La sor-presa la alcanzó de lleno. pero no desaparecía. ¿Te resulta extraño? -Los norteamericanos harían una película con tu vida. más picante. le daba la libertad. -Pues nuestra historia. Pero en todos esos casos era una soledad diferente. pero. Tú aún no has salido. Había leído en alguna parte que el dolor invisible es el peor de los dolores. o era unacarta. Decía que era demasiado chismosa.. los folios se amontonaban con cierta facilidad. -Lo habría hecho igualmente. tonta. porque a fin de cuentas. enlutada. Así que ese dolor invisible ibay venía. -¡Estáis locos! ¡Los dos estáis locos! ¡Por Dios . -Es la verdad.. La llave estaba en el buzón. y brevemente en su segunda huida. ! A veces sentía que las secuelas del atentado de la calle del Correo seguían impresas en su mente más que en su cuerpo. pero ¿qué escribes? -Mi vida. Lorenzo suspiró. ¿Qué habría hecho él en caso de que hubiese muerto en el atentado? No podía ni imaginarlo. Era el fin. La pregunta ya no era por qué. no se imaginaba a Lorenzo solo. Lo malo es que estamos aquí. -Lorenzo le sonrió. Otras lo hacían. No es que piense que hayamos tenido una vida especial. No. revestida de aquella ironía con laque se comunicaban tan a menudo. supongo.. como siempre en los últimos días. -¿Me dejarás leerlo? -No es una novela. sólo se oyó el grito final de Teresa. -Pues entonces. Antes de que cerrara la puerta con un estallido. adiós a las esperanzas. porque procede del alma.. sobreviviéndolo un año. ¿cómo está su tío? LOSAÑOS ROJOS 46 . para no regresar. -¡Tonto! -Lo golpeó Berta. sin llamar. Era algo más. Ellos eran diferentes. aunque ya no pudiera serlo con él. Nadie nos recordará cuando faltemos. oculta por el marquito interior y fuera de la vista del cartero. si un día pasaba lo inevitable. en cambio. y somos españoles. luego. -¿Cómo dices? -Pues eso.... pero su tíoJofre no se fiaba. el espíritu. -¿Me dejarás o no -Claro. La pregunta seguía ahí. -Incluso estaba pensando en hacer una segunda versión. Podía guardarla la portera. -Ya sé que escribes. Lorenzo llevaba allí encerrado casi dos horas. Y seguro que le darían un tono épico. no norteamericanos. Y estaba Lorenzo. En el máximo de su amor por la mujer con la que iba a casarse. y trato de explicarlas. Pero más le pesaba lo que sentía allá dentro. Pero aún menos se imaginaba a sí misma sola.. Y no se trataba de haber visto lamuerte de cerca. no soy ciega. Eso los hacía siempre imprevisibles. al marcharse aquellos largos años hasta que ella lo rescató de la cárcel de Medellín. ¿Por qué le gustaban las novelas románticas? Berta se levantó y fue al estudio. dándole vueltas al tema en la cabeza. sí. Todo era culpa de aquel personaje inválido a causa de un accidente. Adiós a los sueños. Su marido estaba volcado sobre la mesa. Había estado solo muchas veces. terminaba con el futuro. ya sabes. en la cabeza.. La nuestra. Dejó el libro que ya no estaba leyendo sobre la mesita y le lanzó una mirada de odio. que la escena de Vívian Leigh jurando que nunca volvería a pasar hambre fue la que te marcó y te motivó. -Llevo semanas. La muerte. Le dolía la espalda. sólo ordeno las cosas.. cariño. Y también con la mía. seremos dos ancianos arrugados como pasas yendo atomar el sol al Retiro. Seguían teniendo un futurojuntos. -Escribo. al menos mientras durase aquella situación de emergencia. de acuerdo. con una música apropiada y unos buenos actores. Entreabrió la puerta. dejarse llevar por el instinto.. -Señor Puig. Puede que ésta sea la mía. y echó una ojeada dentro.. Fue un falso ánimo. escribiendo atoda velocidad.. sino. Llegaremos a los noventa. Habrá que resignarse. Quería que fuese feliz. apoyarse en la mesay esperar. Y podía llevársela él. -Hizo un gesto con la mano. allí o en un asilo. en México? -Me dijiste que te cambió la vida. ? -Qué tontería -suspiró en voz alta-. Todo ser humano quiere dejar una huella. Pero en este caso era el propio Ismael el que no quería quedarse con la llave. Y de ella. cinco. dejó la pluma y se echó para atrás-. Era muy propio de él. empujándote a ir a Casa Flora. Algo de lo que sentirse orgullosos. y le costaba hacer algunos gestos. al llegar a México. diez. meses. -¿Qué haces? -Se metió dentro.JORDI SIERRA I FABRA través del pasillo del piso. -¿A quién? -No tengo ni idea.

estucado o lo que fuera. Desapareció para dejarla en el dormitorio. El aire. Se le antojaba que la habían hecho al mismo tiempo que la casa. No entendía cómo el tíoJofre. -¿Cómo estás hoy? -Mejor. para que no se le colgara de una conversación inútil. por si su tío dormía. fiel celadora de la seguridad del viejo edificio. es que es la misma retórica del 36! -Pero ya viste la manifestación de la plaza de Oriente.. Cuando todos vivían en el piso. Tú come cuando quieras. que ahí está tu hermana. que si a nosotros nos honra. -No digas eso. El golpe de Estado de Perú. si es que no era inmortal. España se había ganado a pulso lo que le pasara. no se preocupe. -¿En serio? -Aj á. Tenían los mismos dibujos que entonces. Tú ponte bueno y ya está. -Pues mejor haría largándose cuanto antes. tío. Lo que siento es tener que darte trabajo. Primero se acercó al hombre para examinarlo. La oscuridad era casi absoluta. como en los viejos tiempos? ¡El Serratl ¡Ya empezamos! -¿Y qué quieres? Cinco ejecuciones a estas alturas. jamás imaginó. Este país es una mierda y nunca va a cambiar.JORDI SIERRA I FABRA La portera estaba asomada a la puerta de su diminuta guarida de apenas dos metros de largo por metro y medio de ancho. en contubernio con la subversión comunista terrorista en lo social. pero preguntaba. La última pista de Salvador Gallego. así que yo voy a preparar algo porque no puedo esperar. que olía como la escalera. Nada nuevo. Primero dejó la bolsa en la cocina. etc. cielo. -¡Teresa! -Se emocionó al verla. ¿verdad? -Sí. ¡Coño. Ismael. Tedesio apagó el televisor y se encontró con ellas ya encima de él. dejó el libro boca abajo y abierto sobre su asiento y salió de la minúscula salita para acudir a la llamada. y sin ascenson Se lo tomó con calma. a ellos los envilece». El timbre de la puerta los sobresaltó.. Un viejo cuidando a un anciano. Teresa ya se había sentado en LOSAÑOS ROJOS 47 . Reanudó el camino. y fue a lacocina a hacer la comida. de mármol blanco. cualquier día el de Argentina. Tedesio miraba el resumen del partido y Lucía leía un libro hecha un ovillo en la otra butaquita. por aguantar a Franco vivo tantos años. -Ya sabe que yo podría hacerle la compra. La puerta del piso estaba ubicada entre la del baño y la habitación. Claro que él. sin detenerse. calla! ¿Sabes quién se ha exiliado en México.. Los olores se habían enquistado en el aire y los peldaños. subía y bajaba todavía aquellos ciento veintiún escalones sin acabar reventado. -Siempre estaba «mejor». A Ismael ya le daba igual. -Je perdiste? -bromeó.. Intercambiaron una mirada expectante. -Dámela. Ismael recordaba a su madre. -Sí. Besó a su cuñada. asus ochenta y un años. Luego entró en la habitación. su hija ya era una copia de ella. Se levantó antes que él. a laque se accedía bajando tres peldaños a la derecha de la escalera. es una visita oficial. No había nada más.. hizo girar el pomo hacia abajo y se encontró con su hermana. Si es que. moriría en la cama. -Miró la pequeña pantalla-. Descansó a inedia subida. mantenía su ánimo. -Pero bueno. -Se la recogió Lucía. había puesto una vez más a España entre las cuerdas del progreso y los anclajes del pasado... y sostuvo la bolsa sobre su regazo. Todo era tan reducido que sus voces se oían perfectamente en la salita. -Señaló la bolsa de comida que sostenía bajo el brazo.. -No. pese alos llamados internacionales. menuda y con aire cadavérico. Lo dejó solo con su mal humor y el informativo. -De haber podido. con sigilo. entre ellos los del papa. Teresa se quitó la chaqueta de impecable corte y miró la pequeña habitación como si buscara un lugar donde dejarla. salvo la cocina.. -¿Ismael? No podía ser nadie más que él. Soy yo. porque las débiles bombillas no iluminaban apenas nada. Ahora no tenía forma de subir sin que lo detuviera. Luego metió la mano en el bolsillo y le dejó sobre la mesita el cambio de las compras. Le bastaron tres pasos. ¡Es Teresa! No hacía falta que la anunciara. aparecían combados y gastados por el centro. Había estado allí otras dos veces. -No puedo quedarme mucho. El cabrón. es cierto. primero estando en Mauthausen y después en México. Y el resto del mundo lo mismo. Era una mujer enjuta. El fusilamiento de los tres miembros del FRAP y de los dos de ETA. El televisor daba noticias.. alcanzó el rellano y abrió la puerta con la llave. Ismael. en un asiento de madera adosado en la esquina de aquel tramo. destilaba añejos recuerdos. Le llegó el rumor de la televisión casi al mismo tiempo que su voz. ¿Te preparo la comida ya? -No tengo hambre. se hacía eco de lo que Franco llamaba «el contubernio masónico comunista etc. ya lo sabes -suspiró-. ahora enrarecido. Entro a trabajar de aquí a una hora. -No digas tonterías. antes de la guerra. que volvería a subir tantas veces por allí. pero las afecciones persistían-. y regresó al cabo de menos de cinco segundos. -Mejor -se limitó a responden -Es que hace mucho calor. -Gracias. ¿Qué ha pasado hoy? -¿Qué quieres que pase? El muy cabrón ha dicho que las manifestaciones en todo el mundo son «una conspiración masónica izquierdista de la clase política. Las paredes necesitaban una mano de pintura. Bastante tienes.». -Ya voy yo -dijo ella. _¡Cagüen Dios. habría escupido en alguna parte-. pero aún lo observaba todo como si le asombrara que alguien pudiera vivir allí en condiciones normales. en sujuventud. -Hola. Seis largos tramos. a pasado e historia.. Inició la ascensión de la escalera. otro fracaso. Retiró la aldaba.

y cuanto antes.. ¿qué quieres. claro. pero se sintió mejor. -Habrá avance de elecciones. como la norma de circulación mediante la cual se prohibían los adelantamientos por la vía pública. El dinero no es problema. LOSAÑOS ROJOS -¿Qué más puede pasar ya? -la oyó hablar. La dueña de la casa recogió el libro y ocupó su asiento. ¿Quieres que te dé detalles? -¿Y el padre? -¿De veras importa eso? -No. Cada vez más absurdas. seguro.. Entonces no pudimos hacer nada. la de siempre. -Sí. Vamos de cabeza al abismo. pero ahora observaron el titilar de sus pupilas. el rostro blanco y eljersey grueso y opaco de su hermana menor. cariño. y no quiero volver a sentirme prisionero en ninguna parte. se sumaban ahora nuevas disposiciones. -¿Querés tomar algo? -le ofreció él. Ellos sonjóvenes. Elías la recordó en el Sinaia. ¡no quiero! Todavía veo un uniforme y. Yo es que no conozco a nadie.. sobrevivirán. No era necesario. -¿Y lo preguntas? -dijo él. tenéis ideas pro-Estáis fuera de todo ese monta gresistas y liberales .. -Vamos. -Pero sus ideas. Más del que nunca hubiera creído poder llegar a tener. la perceptible congelación de aquella mueca feliz. Regresemos a México. -Hizo entrechocar las manos su visitante. Casi podíajurar que ellos ni lo notaron. -Calla. Y miró a su marido para preguntarle-: Jonás sabrá algo. Y los padres merecen el derecho a la suya. Sonreía inundándolo todo con aquella habilidad suya tan característica que proporcionaba color a su entorno. mujer. Claro que aquello había sido muchos años y tres hijos antes. -La apartó un poco para poder mirarla a los ojos-. Ya pasamos por esto en España. Cien muertos en un mes. para que no le hiciera cosquillas en la nariz. Los motivos de su visita aparecieron diáfanos para Lucía y Tedesio. Yo no quiero que pase nada. Teresa se quitó el peso de encima. No. -Sentaos. je religioso. cada vez más desesperadas.. ¿Por qué no nos vamos -No podemos. ¿Y nosotros qué? Por favor. Ya no es nuestra niña. -Natalia. porque ¿cuándo no ha vivido Argentina en perpetuo estado de crisis? -Pero esto. que lo tenga? Como he metido lapata. La estrechó contra sí y le besó la cabeza. Lucía. El televisor seguía anunciando las últimas contramedidas del ejército en materia de seguridad ciudadana. corno si apartara algo-. He de hablar con vosotros. y distendió sus labios pintados de rojo mostrando sus perfectos y blancos dientes. ¡No fastidies! -¿Sabes que puede ser peligroso? -¿Vais a ayudarme o no? -Ya sabes que sí. -De acuerdo. El ejército no esperará mucho. No va a quedarse sola aquí y mal que le pese nos seguirá. Elías hizo algo más que ampararla con ellos. Teresa sevendrá con nosotros.. abrazos ni besos.. Era obvio que no esperaba felicitaciones. Se arregló el pelo con un gesto instintivo y eso zanjó el tema. cariño.. he de tener un castigo. Ahora sí. -Vosotros conocéis gente. y Tedesio lo mismo? -No lo sé. Ahí va: estoy embarazada. No es que lo dudara. -De acuerdo: sus ideas. -Es todo lo que necesito. Lo mismo que él... No lo sé. -¿Crees que entonces cambiará algo. -Vale. -¡Huy! -dejó ir Lucía. Y no me fío de mis amigos. seguro.. -¿Y Lucía? No hablaban de Óscar. -¿Querés ayuda? -preguntó Tedesio de forma abierta. -Hizo un gesto con la mano en dirección a su hermana. como sobrevivimos tú y yo. -Quiso dejarlo claro su hermana. así que se resignó. os invito a cenar -propuso. y luego hasta aquí? Los hijos han de tener su vida. Su encanto contrastaba con el cabello lacio. -Pues vaya amigos. Cayó como unjarro de agua fría entre ellos. Teresa seguía sonriendo. 48 . -Podemos irnos si sucede. -Es una crisis. Bastante tengo con papá y mamá en casa. ¿Acaso no dejaste a tu padre para seguirme a Oaxaca. -No. -No es una crisis -manifestó Elías-. y lo sabes. a todas nuestras excavaciones arqueológicas. mujer. A la prolongación del estado de sitio por tiempo indefinido. Tiene a Tedesio. -Pues ya está. Era parte del plan de «guerra total» emprendido contra la guerrilla de izquierdas. que Lucía tal vez sevendría con nosotros. No era lo que quería. tratándose de Teresa. su predisposición al mejor estado de ánimo. como si su voz saliera de su propio pecho... Tedesio hizo lo propio en una silla. ¿no? -¿Estás segura? -No van a cerrar las fronteras. esto es seguro -volvió ahablar Natalia. mejor nos quedamos aquí y preparo algo. ? -Vamos. no es por egoísmo y lo sabes. sin más demora-.. -suspiró ahora él. ya saldremos adelante. Natalia se arrebujó en sus brazos. Luego apartó el pelo. Ha sucedido. con su espíritu libre y resuelto por bandera.. En todo caso es «la crisis». -¿Me diréis algo? -Mañana -aseguró Tedesio. Esperaron. -Se apretó más contra él. pero no quiso herir la susceptibilidad de su hermana pequeña. Sólo sabéis vosotros y espero que no me sermoneéís. ¿no -0 él o Victoria. aturdida-. mala suerte y punto.JORDI SIERRA I FABRA labutaca que ocupaba Tedesio. Recuperó su sonrisa verdadera. -¡Lucía es una mujer casada! -insistió Elías-. -¿Cómo . -Selevantó Lucía para volver a la cocina. -Bueno---. -Sabes lo que habrá. Ahora tenía miedo. ¿verdad? -¿Por qué nosotros? -Frunció el entrecejo Lucía. -Pues es lo que hay. -De acuerdo. Por mucho que aella le doliese en lo más profundo.

Tuvimos un rey al que los de fuera llamaban «el breve» y que demostró saber lo que se hacía. pasó el lento control de pasaportes y recibió el saludo del soldado que lo controló al comprobar en su registro que el nombre era el de uno de los héroes del Granma y Sierra Maestra. del entierro en el Valle de los Caídos debajo de aquella maravillosa losa de mil kilos. No sé si algún día volveremos a ser republicanos. besándose como tiempo atrás. Entró en las dependencias del Ministerio de Industrias. color y alegría. las maderas arrancadas para darles un mejor uso que servir de adorno o formar el marco de una puerta inútil porque allí nadie cerraba una puerta. Ya no sabía si cantar o gritar.. La penúltima página del tiempo del exilio. unidad dentro de las habituales diferencias. ¿Sabes lo que representó para mi libertad. El pasado es eso: pasado. Miró a un grupo de muchachas. pero nos encargamos de desatarlo rápido. abalanzado sobre el alféizar para hacer llegar su voz a aquel México sorprendido que. aunque entonces todo nos parecía muy lento y angustioso. Pero ahora lo hizo. restañaba las lágrimas que caían por sus mejillas y volvía a verter más. Ella también había llorado. tu generación y la de tus hijos no aprenden. pero ya no me importa. Franco creyó dejarlo todo atado y bien atado. pisó suelo cubano. LOSAÑOS ROJOS Lo primero que vio en él fue la noticia de la enfermedad de Francisco Franco. nunca una muerte fue más cantada por tantos. El hombre dejó de hablar al reconocerlo. muchísimas. porque allí nada había cambiado. con sus herrajes oxidados. Ahora recordó aquellos días. porque en los primeros minutos se asomó a ellas como un loco. abrazados.. como la célebre noche del 23 de febrero de 1981. Pero fue suficiente con una. soldado de la revolución. Yo lo viví con diecinueve años. ¿Celebrarlo? Fue el día más feliz de la República.. unos políticos que entendieron lo que quería la gente y lo que seesperaba de nosotros. Todos. Sara tuvo que meterlo dentro y cerrar las ventanas. Antes la odiaba. si hablar más de lo que lo había hecho en los últimos años o contenerse. Las mismas gentes. y de todos los republicanos. por los continuos miedos a una involución. los mismos niños. La Habana era una quimera. -Jue tan importante como parece? -Más. -20 de noviembre de 1975. -Te va a dar algo -bromeó. -Todos nuestros personajes lo celebraron. Sonrió. para la tuya en el futuro? Tu abuela creyó que habría otra guerra civil. La palabra que más destacaba acompañándola era «grave». Sí. cuando puso firme al ejército. -Compañero. -Juan! -¿Hay algo para un viejo luchador. hijo. Mejor dormidos que muertos. películas y libros. empapado de sudor. bañándose en las playas del este. donde tantas veces se había reunido con el Che. que lo cegó y le provocó la primera erupción de sudor inmediata. La televisión no hacía más que ofrecer imágenes de la capilla ardiente. No quería pensar en Chile. en Víctor. Creía que estaban dormidos. En el calabozo. y se encontró con Federico Iniesta. lo dejamos morir en la cama. las mismas ropas. Juan se fijó en el ejemplar del Granma desplegado sobre la mesa de su antiguo compañero. Allí todavía era y seríaJuan Puig Soler. bebiendo una limonada fresca. en la tortura. todas hermosas. o por los relatos de su marido. se llenó de aquellas cálidas imágenes. ¿a que sí? ¿Celebrarlo? Hijo. instintiva. Abrió aquella puerta. Nadie pensó que la transición fuese tan rápida y contundente. como en Chile.. Constitución. en la cárcel. cuando el 49 . No en Cuba. y pensaba en cuánto la echaba de menos. Más. así que derramó aquella lágrima ya habitual. pero era el fin. La burocracia no había cambiado. mulatas y negras. Levantaba su copa. porque era la casa de Valeriano. generalísimo de los ejércitos y dictador de España. blancas. en oleadas incesantes. y tuvimos. amigo.JORDI SIERRA I FABRA Cuando le golpeó aquel sol puro y brillante de lleno. En el calabozo. y dejó la bolsa en laplanta baja. aunque llevásemos casi cuarenta años sin ella. No conocía España más que en documentales televisivos. que nunca dejaron de serio pese a todo. bebía. Su ojo herido seguía actuando por su cuenta. Su única revolución verdadera. viejas banderas republicanas solitarias y recuperadas milagrosamente. al margen de su voluntad. pero era su casa. más de lo que podían imaginar o se desprendía de aquellos miles que se sentían realmente destrozados. iba llenándose de más y más voces. Bajó la escalerilla del avión. por la gracias de Dios.. aterido. la dejaba. Pero dentro de muchas casas. del luto nacional. la risa colgada de sus labios. todas brillando al son de su juventud. se descorcharon botellas de cava y se lloró de felicidad.El abrazo fue categórico. Nunca había amado La Habana tanto como en ese instante. de las colas de gente llorosa. por fin. Se dieron duro en las respectivas espaldas.. Los dos. cuando entre gritos de dolor se preguntaba por qué se había marchado deCuba. los cristales rotos.. ¿Cuánto hacía que no besaba a una mujer? ¿Le dolía aún más el corazón que la mente? Su único equipaje era una bolsa de mano. TERCERAPARTE1975-1976 (VIOLENCIAS) Valeriano lloraba. con sus cuerpos flexibles. Juan supo que había vuelto a casa. Después. Y los mismos uniformes verdes. la música en el alma. no son horas de. Mientras lo hacían. congeladas en el tiempo. los mismos coches norteamericanos abandonados en el 59 reparados una y otra vez. Todo era familiar. Hacía mucho que no lo leía. caudillo. No necesitaba más. con lo que le habían dado su abuelo y su madre en México.. poco a poco. Ahora ya no era así. se imaginaba allí. las mismas casas ahora un poco más viejas y un mucho más desamparadas. Música sacra en la radio. mientras se acercaba a La Habana por el sur. Si nosotros. Todo estaba en su sitio. aunque todos le llamaban el Chancho.

vais a ser abuelos. mañana. Tedesio y Teresa bebieron con él.. pero no se quedaba en ellas mucho tiempo.. va. Franco llorado. zapatos 50 . De hecho. -Verlo para creerlo. era Teresa. ¿Y tú. -Pensaba decíroslo después. -Vaya -suspiró Sara-. ¿quieres hacer el favor de no armar tanto escándalo? ¡Mamá. no será republicana. -¡Nada puede hacerme más feliz que.. -¡España. Lo dejó solo. -¿Desde cuándo te han importado a ti los vecinos? Música alta. Barcelona. -¿Qué te pasa? Lucía fulminó a Teresa. Y volvían a llenarlas. como si cogiera impulso para seguir-. instinto de madre. Hay que telefonear a la Argentina. algo inusual siendo únicamente cinco personas. seria de pronto. y Natalia. Para Lucía y Tedesio no. ¿Qué queda de la República en España? ¿A cuántos habrá penetrado el veneno de la dictadura? Las nuevas generaciones no saben nada. las hacían tintinear con cada brindis y luego las apuraban. -Lo abrazó ella. sin soltar la copa de champán pegada a su mano. llegadas nocturnas. pero. y no le dijo nada cuando reapareció. -¿Qué le pasa a ésta? -Teresa se dirigió a Tedesio. emocionado. Berta lo miró mientras él se vestía. nunca había visto así a sus padres. La fastidiamos una vez. vivían el día más feliz desde el nacimiento de Miriam y pocos más. Quizás llegase la hora. Natalia. cariño. -¡Papá. Espera. -¡Iremos a España! -volvió a gritar él. No podía con él. ¡Papá!. Pero finalmente le hizo la pregunta. La más perpleja. -Sigue. Todo era contagioso. -¿Sabes? Estás preciosa. Es cosa suya.JORDI SIERRA I FABRA amor no se había hecho todavía serenidad y sosiego. La alegría de los dos mayores era. que llevaba con él treinta y seis años. desde luego. pero seguirá la rabia. cuando estuvieseis más calmados. Luego se echó a reír. Franco en su ataúd. Por fin.. -¿Estás seguro? -No lo sé -confesó Valeriano-. -¡Elías! Se calló de golpe. -¿A qué. La televisión no paraba de dar imágenes. -¿Cuándo nos vamos? Valeriano la recibió como un golpe inesperado. a que cumplas los cien? -Ha muerto el perro. -¡Por nosotros! -propuso Elías. Su padre tardó un par de segundos más. -Ah. distinta. Franco debería morirse todos los El champán llenaba sus copas. -¡Cañones! -gritó. agarró a su mujer y se puso a bailar con ella. ahora.. nos lo dijoJofre en una carta. -¿Decir qué? -Luego. y también Ismael en lasuya de Navidad. -¿Cuándo? -No sé. La mujer reaccionó antes. ella tan bebida y él cantando como un loco. cariño. Su guerra terminaba. Elías y Natalia bailaban ridículamente. Los gritos de su hija lograron detenerlos. que me va a dar un infarto? ¡Hoy no! ¡Hoy tengo el corazón más fuerte que un caballo! Oh. -Puede que debas empezar a creer -apuntó Sara. Desaparecía a una velocidad de vértigo. -Valeriano miró al cielo. por qué estás tan callada? -Por nada. ¡Y Cuba! ¡Ajuan! Valeriano se movía igual que un niño al que acababan de darle la mayor de las alegrías. Y se levantó. Lo buscó y lo encontró ante la urna con las cenizas de su esposa Teresa. Franco muerto. -Je ríes y no hablas por nada? Venga ya. Frunció el entrecejo. Su mejor traje. Un día diferente. Jofre! ¡Habrá que llamarlo! ¿Y él? ¿Por qué no ha llamado ya él? -¿Quieres tranquilizarte? -¿Qué te crees.. Sólo lo perdió de vista unos minutos. -Estoy bien. era lo único triste. pronto -le dijo-. La besó. pero a veces le pesaba. todo su desparpajo. Lucía. Elías descorchó la cuarta botella con un seco taponazo. mamá. quería telefonear a todo el mundo. ¡le he sobrevivido! Daría lo que fuera para estar allí. igual que un niño feliz el día de su cumpleaños o por haber ganado su equipo el torneo de apertura o el de clausura. Teresa se sintió pillada a contrapié. -Tomó una de las manos de Tedesio mientras hablaba y bajó los ojos al suelo. -Le guiñó un ojo. impecable. Lucía quiere decir algo! -¡Teresa! -le reprochó ella. testimonio de un pasado y de una promesa hecha en un lecho de muerte. Repetían a Arias Navarro dando la noticia por televisión. Buenos Aires. LOSAÑOS ROJOS -¡Estáis locos! -decía-. Sara nunca odió aquel recuerdo. cuando las cosas se calmen. Nunca se lo había dicho. Sentían que la suya aún estaba enipezando. -¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¿Cuánto hacía que estaba en pie? Sara acabó rindiéndose unavez más. es a lo que veníamos. Y Lucía lo anunció: -Papá. Era la tercera botella. Los vecinos deben de pensar que nos hemos vuelto locos. -Si creyera en Dios le daría las gracias. más achispada que el resto. y lo hizo cuando ella ya estaba sentada de nuevo frente a su hija con cara de preocupación. -Le he sobrevivido. -Mientras sea algo. ¡Nunca os había visto así! Natalia le sacó la lengua. -Teresa miró a su hermana pequeña---. Una surrealista película cómica. No sé qué España despertará mañana. por Dios! -trató de contenerlo Teresa-. -Pronto. 0 casi. luego no. Camisa blanca. corbata oscura. aunque arrastrada por el tono general de la fiesta. y sea diferente. -¿Crees que habrá problemas? -preguntó Natalia. será republicana! -cantó Elías. Nunca. con Jofre. comprendió que aquello abría por fin la puerta del regreso. Eso sí animó a Teresa. -No. ya lo dirá cuando quiera. Espero que os haga más feliz que la muerte de Franco. Aquella urna silenciosa. sin embargo. Nadie hablaba de Óscar. días.

Incluso diez.JORDI SIERRA I FABRA lustrosos. Faltaban detalles. de no haber sido por Franco. El dinero se aprovechaba.. A veces pensaba que. en aquel momento. ¿Qué más daba? Empujó por última vez. -¿Y qué harás cuando estés delante? -Gritan ¡Sí. tener veinte años menos. la República! -¿Por qué no regresó Valeriano de inmediato? Tenía ochenta y un años. asegurándose de que ese cabrón está realmente frío. Sobre todo la Pura. 0 el maldito no se habíaenterado de lo que sucedía. ni lo dieron casi por el primer gobierno democrático. ni una mujer. ni tenía el cuerpo de la Lupe. o la resaca de la noche pasada y todo lo demás. boca grande. 0 en la Pura. Ella le juraba que sí.. de corazón. Pero gritar. de higos a brevas. 0 en la Encarna. que yo no tengo prisa -le aseguró ella.. Bueno. claro. con toda seguridad. así. Cuando le decía que lo quería. La amnistíaauténtica. peso. -No puedo más. Nadie daba un duro por el rey. Lo triste era que no se arreglaba para ella. Ni hablan -¿No lo has visto por televisión? ¡Es maravilloso! -Mira. serían las más agradables en muchos años. -Muchos exiliados no lo hicieron por el simple hecho de morir Franco.. y ése fue el detonante final. llegó en julio de¡ año siguiente. Pero no a él. muchos ya ni lo hicieron después. haciendo lo mismo.. de una forma u otra. él tampoco tenía mucho dinero. una persona inexpresiva. -Tampoco los vas a ver. Si no hubierasido boxeador. -Vas a tirarte cinco horas de cola. pero había una desconexión entre la mente y su órgano sexual. -Tranquilo. generosa. siempre habían estado predestinados. incluido no haber dormido o sentir que el corazón le iba a cien por hora. Se puso un pañuelo en el bolsillo superior de la americana. luego se quedó quieto. la presidencia 51 . -Mu*er. qué quieres que te diga. Volvía a sentir la erección. -Pero estarán allí. de pronto. o sería peor. sí. -¿Y si lo hace -¡Lo remato! Se había quitado diez años de encima. pero no soy tan idiota. Muchos años había estado masturbándose con ella en la mente. Hoy lo demostraré. y con todo lo indispensable en una mujer para que un hombre se pasara un buen rato con ella. Entraba y salía fácil. pero hasta el día de hoy nunca había fallado. _Oh. Sara.. Abrió los ojos. Siempre había sido guapo. Encarna. o más. Había mucha desconfianza. que. Siempre cumplía. Igual que si un corcho que le obturaba el glande se hubiese destapado de pronto. Sara. sólo una necesidad. era convincente. Volvieron algunos intelectuales. la cerrada descarga final. Un gemido. y menos para tirar. los gritos. el más sincero: ¡Viva. Buenas hembras. y empujaba. la otra dispuesta a acelerar el proceso. y con él. Una dispuesta a seguir mandando. Hacerlo. A veces deseaba creerla. -*Estás nervioso. Berta deseó. Y las Navidades. El estremecimiento fue imparable. Empujaba. así -lo animó. Era una cuarentona rolliza. Me corro. ni frío ni muerto... con aquella fuerza interior que nada había logrado detener. No. Cuando gemía parecía de verdad. la derecha y la izquierda.. Pero aquel día. con la democracia asentada. Ismael. Pura. para dominar algún que otro invisible cabello reacio al peine. Un hermoso otoño. pero sobre todo lo hicieron al legalizarse el Partido Comunista. dejoven habría sido actor. -Vete llenando otra vez la bañera de champán.. -Lo sé -sejactó él.. la de verdad.. cuando la conoció en casa de su padre. Luego se estudió a sí mismo. No pudo por menos que echarse a reír. -Como sí son diez. En Sara. Valeriano se lo tomó con calma. -¿Y toda esa gente. no me apetece nada verlo. -Estás muy guapo -le puso voz a sus pensamientos. el pedazo de coño de la Leti o la voluptuosidad de su fiel Yínelda. ¿estás seguro? -¿Otra vez? -Es que. y empujaba. Un torrente de energía que le nacía en los riñones lo inundó de165 calor. A lo mejor le gustaba y todo. tenso. Pero en primer lugar. Otras pensaba que sí. Y en tercer lugar. -¿No te corres? -le preguntó a la prostituta. de frente. No había sido una esposa. La Mariana también lo percibió. que eres muy burro tú a veces. Lorenzo y ella no se habrían conocido en el Sinaia. y muy fuerte. -¿Hacia qué lado? -bromeó ella. Apartó a Ana de sus pensamientos. ésos sí. cariño -empezó a despedirse él. Se habían marchado jóvenes y ahora aquella España que iba a abrirles sus puertas ya ni la conocían. que lo sentía. lenta pero segura. con la legalización de los partidos. diciendo lo bueno que era y lo santo que fue? ¿Vas a tener estómago? -Te apuesto algo a que hay más de uno como yo. La Mariana no era la más guapa. el frío. Y era un maduro y seductor hombre guapo de sesenta y cinco años. le pasaban factura. sobre todo de la primera parte. -Lorenzo. Nunca. llorando. en México. Sobre todo el primero. A otro se le habría encogido del todo. Por fuera seré una máscara. Nunca pensaba en Ana. Y la Mariana estaba allí. ya no se trataba de ser exigente. Buenas profesionales. Y sería un maravilloso anciano de ochenta o noventa que caminaría erguido. No lo hizo partícipe de sus pensamientos. ni la mejor. hombre! -Por dentro. -Allá tú.. trabajando pese al día. los pechos de la Remedios. cariño? LOSAÑOS ROJOS ¿Lo estaba? Pues igual sí. sino de contentarse con lo que se podía. En segundo lugar. de perfil. aquellos con nombre. era la única disponible. lo hacía poco. Siguió mirándolo. Ahora lo notaba mejor.. Volvían las extremas. porque estaba muy húmeda. Era cuestión de concentración. Me corro. una vez al mes. El resto. ya. Se quedaron donde estaban. -Tú eres la que deberías venin -¿Yo? -Berta se estremeció-. no sea que se despierte. Nunca había deseado tanto correrse. estaba más guapo que nunca. Cerró los ojos y pensó en otras mujeres. Pero por dentro. Se pasó unamano por la cabeza. -A ver si te metes en líos. La Mariana gritó. ya me gustaría echarme a bailar.

con los escritores boca abajo entre sus libros y las balas de goma silbando por encima de sus cabezas. uno de sus compañeros le gritó: -Che. Lo comprendió al salir a la calle. Evitó que me abrieran la cabeza. ¿qué les sucedió a todos? Pues. sin hablar con nadie. sino la triste esposa del líder histórico del justícialismo. el resto también empezó a hacerse el loco. e iniciar una guerra total contra los llamados «elementos subversivos». Pero sí estaban los habituales generales golpistas. Osvaldo no había visto a Lucía desde hacía un par de meses. -Nadie puede saber cuándo va a morir. gritando como una loca. en el palacio de los Deportes. ¿no? -Sí. en febrero. cuantos estuvieran un poco a la izquierda de¡ centro geográfico de sus preceptos. En Chile hubo unos cinco mil muertos en muy poco tiempo. el más importante. La distancia era larga. Te dije que te quedaras en casa. -¿Cuándo fuiste a ver a Lorenzo y a Berta a Madrid? -A comienzos de marzo. con Videla al frente.. El ejército se hizo cargo de todo y. -¿Y a los demás? ¿En qué les cambió la vida a todos la muerte de Franco? o compás de Aquellos primeros meses de 1976 fueron un larg espera. es decir. No se alegró de verla. Allí no había un carismático Allende elegido democráticamente. empezó ahablarse del eurocomunismo.. Isabel Perón fue derrocada de forma pacífica y mantenida en arresto domiciliario en la Patagonia.. la más numerosa. -Tienes razón. antes de lo de Argentina. nadie sabe la fecha de su muerte. sí. La vida no se detenía. -Pero él volvió a España. así que ella ignoraba el punto de encuentro.. Ismael dio con la pista del delator de Mauthausen. -¡La reunión de hoy es peligrosa! -Con 52 . con el indulto de julio. finalmente. El embarazo le sentaba muy bien. que soy una inválida? ¡Por Dios. Ahí conocí a tu padre.. -Ni hablar. por favor.JORDI SIERRA I FABRA de¡ gobierno a cargo de Adolfo Suárez y el indulto real. el rey y los políticos aperturístas empeñados en tirar para adelante elfuturo.. en efecto. la actividad había ya decrecido hasta el mínimo. incluso premura. El golpe sedio en marzo. esperándolo. la lucha contra los montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo tomó otra dimensión. ocupar los edificios de los sindicatos... Ése fue el pistoletazo de salida. y entonces todavía. cuándo es hora de tirar la toalla y rendirse. -Lucía le dio un beso en la mejilla. Habría ido directamente a la reunión caso de saber el lugar de la cita. Casi al llegar a la entrada. Un pulso. La gente estaba agotada. sólo estoy de cinco meses! -Je parece poco ¡Ya no estás para estos trotes! -¿Que no? ¿A que te echo una carrera y gano -Te vas a ir a casa. -No. En ese contexto. aunque ya en diciembre Juan Carlos concedió un indulto para los presos políticos que fue la antesala de¡ siguiente. De alguna forma. De la movilidad dependía la seguridad de todos. Hubo tres muertos en una huelga de obreros en Vitoria. El Pinochet argentino.. Perón. ¿Y quiénes eran éstos? Pues todos los que no comulgaban con sus ideas. algo impresionante. en una manifestación. Frunció el entreceo. ¿eh? -¿El qué? -preguntó él. ¿Qué pasa. El encargado ya no estaba. al contrario. Ésa fue la diferencia. al sur. No hubo resistencia. Se cambió de ropa y. -¿Flaca.. Estaba muy guapa. entre sobresaltos. para tratar de dejarlo listo antes de echar el cierre. -Je lavo algo mientras tanto? -Lucía. cuando las cosas están en armonía entre uno mismo y el universo entero. al contrario. no me vengas con caritas ni besitos -la detuvo Tedesio-. -El otro hizo un gesto ostensible con ambas manos por delante de su vientre. pedía orden. -Claro. Valeriano Puig sabía que ése iba a ser un viaje de ¡da. Lucía estaba allí. En el taller. En Argentina desaparecieron treinta mil en los siguientes años. qué hacés vos acá -Hola. Poco a poco. La reunión se hacía lejos. porque es el eje de esta parte de la historia. apretó las mandíbulas. lo esperaban. -Jue como el de Chile? -Inicialmente no. y lo de¡ cáncer no es el caso de Valeriano. Yo estaba muy combativa entonces. -Ah. Incluso la clase media. freno ala democracia. Hicieron lo habitual: prohibir los partidos políticos. Nada que ver. harta detodo. y en Cuba Juan estabilizó sus ansias revolucionarias. Además. manifestaciones pidiendo amnistía. La inflación estaba en aquellos días en el 335 por ciento. -No hablas de Argentina. Aquellaresistencia tan feroz a doblegarse por nada a veces era demasiado para él. -Ni Lucía ni nada. fue de los primeros en bajar la escalerita para dirigirse a la salida. Arias Navarro empeñado en mantener la llama franquista. donde no molestara. con las manos libres y la extrema derecha ya calmada y libre para cometer asesinatos impunemente. Yo estuve en el de Llach. Puso cara deniña mala dispuesta a ser perdonada. y para eso todavía faltaba otro poco. pero a él se lo comunicaron por la mañana. un poco. sin regreso. muchos ancianos se sienten en paz y entonces. -A tu piba. Allí conoció por fin a Tatiana.. Recuerdo que aquel Sant Jordi la policía cargó contra los independentistas en Barcelona y la plaza de Catalunya se convirtió en un campo de batalla. a menos que tenga cáncer o algo así y los médicos le digan que le queda tanto de vida. Después de toda una vida luchando. ¿por dónde empiezas? Faltaban cinco minutos para concluir la jornada laboral. -Hay mucho que contar. Los instantes finales pasaron con pesada monotonía hasta que el timbre les puso alas en los pies. LOSAÑOS ROJOS Tedesio no era uno de ellos. Aunque en parte se había enamorado de ella por cosas como ésa. se hicieron festivales reivindicativos muy importantes . represaliada por las fuerzas de¡ orden. la barriga. Miró el reloq’ por tercera vez en el último cuarto de hora y empezó a lavarse las manos para salir cuanto antes. Terca como una mula. Sólo los que terminaban un trabajo se aplicaban con cierto interés. empezaba a correr. Pero a cierta edad la gente sabe cuándo está al final de¡ camino. Has de tener en cuenta algo más. ya se le nota..

el mismo. Algo inexplicable. soy yo. Empezó a latirle el corazón más aprisa. por si despertaban sospechas-. Una llamada más. Estaba solo y parecía amar~ gado. que no eran muchas. Ni se menota. que lo vio un par o tres de meses después. No trato de venderle nada. -Nada esjusto -recuperó aquella ternura con que siempre la trataba-. Y si tardaba diez años en encontrar al delator de Mauthausen. pudiera seguirlo. por lo menos se mearía en su tumba y luego la profanaría. ¿Vamos a dejar de luchar por su culpa? ¿Resultará que ser padres nos va a cambiar. Hacé lo que quieras. sí.. No les gustaba ver la televisión. no cuelgue. Lo bueno y lo malo se mezcla. Miró a derecha e izquierda tras él. Estaba todo dicho. Ahora se estaba convirtiendo en unajungla de asfalto. Lérida. La dejó allí. Volvió lacabeza un par de veces. Lo recuerdo porque me lo dijo la carnicera del barrio. Un nómada urbano. estamosjuntos en esto y en todo. Y no sólo vertía en el papel los años de su vida o los de Berta. Cuando dobló la primera esquina. A veces repetía por las tardes. pero me han dado este número deteléfono y. -¿Quién le ha dado mi número? -El señor Padrós. ochos y nueves anotados a mano. Expiaba las culpas y valoraba los detalles positivos. Se habría reído de no tratarse de lo más importante de su vida desdeque regresara a España. -Si insistís en venir. -Ha sido muy amable. Era un hombre muy retraído.. porque los indicios eran cada vez más cercanos en el tiempo. Le había seguido el rastro por Zaragoza. tal vez menos. No. El cerdo se movia rápido. -¿Sabe la dirección.. -¿Sabe el número? -No. -Me dijo que usted alquiló hace un par de años una habitación de su casa a alguien llamado Salvador. y resultaba que estaba en Badalona. de ahí su dedicación. no voy yo.. ¿Por qué no lo había hecho antes? ¿Por qué la gente no escribía más. hasta que le dolía la espalda o se sentía cansado.JORDI SIERRA I FABRA más motivo. tan sola como una niña perdida en el anochecer. Lo veía todo borroso. La pista. Cuando terminó de discar el último. pero sólo estoy de cinco. Lorenzo escribía. pero comedido. ¿Quiere usted una habitación? Porque ahora no. -Sí. señora? -En la calle Guasch. como de setenta años. Bueno. esperó mirando el tráfico que lo envolvía. muy cerca. a hacer cobardes? ¿Quieres que un día nos lo eche en cara? ¡Esto también lo hacemos por él! -Te quiero. Iba a llegar tarde. callado y seco.. hasta que nazca el bebé. La máquina se las tragaba como chocolatínas. Aquel rastro seguía y seguía. Hacemos falta todos. -¡No! -El grito fue terminante y duro. -Busco al señor Gallego. Me muevo perfectamente. No voy a dejarte ir solo. cariño. con su pequeña barriga por delante. te lo prometo. Igual que sentarse en el diván de un psiquiatra. Tan cerca. Tan cerca. 0 con todas. aunque fuese para sí mismos? Los sentimientos aparecían desnudos en la intimidad y frente a una hoja de papel.. Y le quedaban pocas monedas. -Vuelvo pronto. ¡Soy tu marido! -¿Y eso qué quiere decir? -Lo observó con sorna-. según su nueva costumbre. pese a todo. Pero si de algo estaba seguro era de que nunca se rendiría. nada más. dos. aunque ya no he vuelto a verlo.. Berta leía y él escribía febrilmente. más para llenarse de su imagen que por la sospecha de que. -¿Diga? -oyó una voz de mujer al otro lado. sin apenas esperanzas. Dos años antes. ¿ves? Hizo un par de flexiones. -¿Y después qué? -Su esposa se cruzó de brazos-. Yo estoy bien. -Espere. -No quiero comprar nada. No lo conmovió. aunque ella apartó la cara enfadada. pero más arriba había una escuela.. No te pienso llevar. -Vamos. 53 . exprimiendo los recuerdos. -Perdón. -Tedesio. Barcelona. automóviles y motos. claro. Tenía que cambiarse las gafas. -Sí. -Ah. en medio de la calle. un ratito antes de acostarse. -Se fue aquí mismo. era una ciudad humana y habitable. entonces tendría un par menos. Y en ocasiones incluso de noche. -Haces que me sienta inútil. -Era mayor. -Ahora lo observó con dolor---. Era la mejor de las terapias. le rompería todos los huesos. de verdad. Al otro lado.. sí. la señora Canals ya había colgado el auricular. tres horas. -La besó en la mejilla. señora. leones y tigres en forma de autobuses. Lo hacía mañana tras mañana. Se concentró en ella. y no pasará nada. -¿Salvador Gallego? -Sí. también puedo con lo demás. ¿quién llama? -No me conoce... Tampoco sé el piso ni el nombre de la señora. ¿Vas aponerte machito ahora? Era inútil discutir con ella. no. Le estoy muy agradecido. sino que le gustaba cada vez más hacerlo. Calculó las monedas de que disponía. Estanislao Padrós. confusos para sus ojos. en los años treinta. Y allí había varios seises. se puso a correr. -Lucía. otras dos horitas.. saltó. LOSAÑOS ROJOS -¿Es usted la señora Canals? -Sí. alargó las piernas. Nunca eran muchas. Tan increíblemente cerca. Salvador Gallego Roldán. -Tedesío desplazó la cabeza horizontalmente de uno a otro lado. Tedesio.ban allí. descubriéndose más y más a sí mismo. con elefantes. Y si puedo cuidar de la casa e ir a la universidad. por eso hacemos esto. un montón de lugares. saltando siempre de un lado a otro.. Si estuviera de siete u ocho meses lo entendería. Ismael marcó el número de teléfono despacio. Cuando no iban al cine o al teatro. a unas calles. -No esjusto. más y más firme-.

Cadáveres ambulantes. sino un proyecto de mujer. -¿Cómo debo llamarlo? -¿Cómo quieres llamarme? -Señor Torres sería lo lógico. Míreia Pons fue la última. La conocía... -Al cabo de un par de meses de irse ustedes. sin esperar. fue la interlocutora. no teníamos a nadie. así que acusó el golpe. Y no pudo contársela. Comentaron que estaban en Salou. Persistían las dudas. Él lo hizo.JORDI SIERRA I FABRA Una vida era tan compleja. el primer barco con refugiados republicanos rumbo al exilio. ? -No. siempre muy cerca. Saber por qué alguien que se llama o se hace llamar igual que un primo de nú madre aparece de pronto en La Canonja. -¿No quieres sentarte? -le ofreció a la muchacha.. Ahora se había estirado algo. a santo de qué un desconocido era tan generoso. Mircia Pons dio la impresión de expulsar una bocanada de aire. Se quitó las gafas para ver de cerca.sólo recordaba el nombre. Daba. y después nos da dinero para m¡ educación. Pensé que os lo debía. porque 10 conocí así. Tenía amigos. sólo que quiere verte. No supieron qué hacer. Esteban Torres había existido de nuevo. ? -No creo que mí madre me hubiese dejado venir a Madrid entonces. Esteban Torres se quedó allí.. No podía estar de pie. Así que se refugió en la última mentira. para tantas cosas. Quedó apoyada en el respaldo de la butaca. Me pregunté por qué. -Respuestas. _¿Estudias? -preguntó Berta. no aparentaba su edad. Lo que estaba escribiendo. ella no sabe nada.. ¿Vamos? -Berta le tendió la mano. muy cerca. aunque quizás fuese que llevaba lo mejor que tenía para la ocasión. el tono. No lo esperaba. Salou no es tan grande como para que la gente desaparezca. en Madrid. Así que Mireia Pons sabía la verdad. todo indicaba que no era una visita convencional. Ya han sufrido bastante. -Gracias -musitó. Incluso nos parecíamos. brevemente. -Hola. Yo iba a quedarme. Se miraron un par de segundos. Hice algunas indagaciones pero Esteban Torres no estaba registrado en ninguna parte. Cogí sus papeles y me apropié de su identidad.. Preferí ocultárselo.. como les digo.. lejos de todo.. perdida en sus reflexiones finales. -¿Ha venido sola? -Sí. sólo eso. con otro nombre. y a Mircia no pareció afectarle ya la presencia de ambos. Les sobrevino un breve silencio. La llamada a la puerta lo interrumpió. No lo pensé dos veces. de pie. las únicas que usaba. Pero si estaba allí lo que en realidad significaba era que. algo llenita y con generosidad de pecho y caderas. Desde aquella noche yo fui Lorenzo Vilá. -¿Y por eso nos dio el dinero? -Sí. todo invitaba a la paz. sino menos. pero sí inquietud. en la escuela. Allí nos conocemos todos. La forma de decirlo. -Dejó caer la cabeza sobre el pecho. Vestía con juvenil elegancia. Cuando usted nos entregó todo aquel dinero. aunque me he hecho muchas historias en mí mente durante este tiempo. Mireia Pons aguardaba en la sala principal. Cuando resultó que aquel Esteban Torres se había registrado con el nombre de Lorenzo Vilá y con unas señas de Madrid. ¿De qué algo más podía tratarse? Selevantó.. mostraba menos rotundidad de formas y era relativamente atractiva. pero a ellos les gustó la actitud serena y calmada de su visitante. -¿Cómo está ella? -¿La tía Asunción? Murió hace dos meses. para la tía Asunción. Ahora ya sabes dónde estamos. El dinero que le dieron a su madre parecía haber servido para algo. y era menuda. Y estaban en Madrid. en mis brazos. Berta metió la suya por el quicio antes de entrar y cerrar a su espalda. Su aspecto. en muchas partes. Éramos dos solitarios. y levantó la cabeza. -¿Pasa algo? -preguntó él. Mireía era la clásica adolescente en apariencia retraída.. No tenemos a nadie. y así fue ¡Os primeros días. para todo. ni ellos ni ella. rostro limpio y sereno. -Tenemos visita. -¿Cuánto hace que lo sabes? -preguntó Berta. dos años y medio antes. -¿Qué has venido a buscar? -siguió manteniendo la conversación Berta. Sejuró que era así. En el resto del mundo. como una reina.. -continuó ella-. -¿Cómo lo averiguaste? -No fue muy difficil. Su madre. la casa. en aquella casa frente al Retiro.. el vaciado de su alma. Elisenda Balaguer. sino algo más. Ya no era la adolescente de diecisiete años. Dimos con el hotel. -¿Quién es? -Mireia Pons. Ocupó la butaca frontal al sofá de ambos.mo. Y de todas formas. y tantos años después de haberse topado con una persona ya muerta. Estaba enfer. aquellos pocos días en el pueblo. Aquello es pequeño. y de usted -señaló a Berta. con él. el sesgo de los ojos. No era miedo. Sentía vértigo. -Dios mío. él era Lorenzo Vilá. era una cosa. y lo he sido hasta hoy. en una residencia de verdad. Estaba seria. -Je ha dicho . la misma edad. pero. -¿Por eso buscó a sus posibles parientes cuando regresó a España? -Sí. Lorenzo pensó en la verdad. Pero gracias austedes ha pasado dos años maravillosos. Salieron del estudio. Nos 54 . porque después de pasar por los campos de refugiados en Francia todos estábamos más muertos que vivos. -Lorenzo Vilá murió en Séte. -Sí. LOSAÑOS ROJOS -¿Y por qué hasta ahora . Mireja -rompió él el silencio. Pero luego supe que Lorenzo Vilá era su nombre. cabello largo por encima de los hombros. toda su historia. En La Canorja casi ni había abierto la boca. Había conseguido un pasaje para ir a México en el Sinaia. -Lo que podamos hacer. Decírle en voz alta a un familiar de Lorenzo Vilá que él lo había matado era otra. grave. Berta lo secundó.. Todavía sigo sin entender nada. Pero le robé ese nombre a él. He pasado más tiempo de mi vida llamándome así que de la otra forma. En setiembre de 1973. Eso nos costó un poco más. los recelos y los miedos. Ella también estaba nerviosa.

muy quieto. Le pasó un dedo por la paletilla. ¿Cuántas veces lo habían hecho a lo largo de la noche.JORDI SIERRA I FABRA gustaría saber de ti. y de pronto. Era el polvo que había dejado su paso por la tierra. hasta quedar de lado. Nadie lo había amado como Tatiana.. la certeza de que no había esperanzas a corto o medio plazo. no. el pecho pequeño coronado y adornado por un pezón rotundo y proyectado hacia adelante. volvían. Tal vez en España todavía no hubiera las libertades que esperaban. » ¿Cómo era posible que la vida cambiase tanto en cinco meses? LOSAÑOS ROJOS Dentro de tres más cumpliría treinta y siete años. ¿quién cumpliría aquella palabra? No tenía a nadie. Ante -todo.. Muchas la tenían opaca. Lo amaba. para enterrar unas cenizas que ni siquiera tenían nada que ver con ella. Resplandecía incluso en la penumbra. ahora.. ¿Cuántos hombres guardaban las cenizas de su primera mujer en casa. pero la urna de Teresaseguía allí. en aquel breve lapso de tiempo. Así que estaba solo. Le lanzó un gemido y se revolvió de nuevo. Berta miró a Lorenzo. las manos.. ¿Y el resto> Juan en Cuba. casada y feliz.. Abrazar a Amanda. Volvió a revolverse. hasta quedar reventados y dormidos? Ya ni lo recordaba. radiante. Cuando sudaba. Pero la promesa persistía. era igual que una caobalustrosa. a veces se preguntaba si aquella presencia no pudo haber sido desagradable para ella. Nada más. Ahora creo que es hora de sentirme casi orgulloso. mi amor. Maravillosa naturaleza. Desde ella se divisaba El Malecón. sobre todo tras casarse con Sara. Nadie sería jamás como Amanda. Natalia en Argentina. aquella larga espera. Diseminados. -Sí. Se sentó en su silla. Aquéllos habían sido los ocho peores años de su vida en ese sentido. y eso implicaba respeto. Los recuerdos. con otra vida forjada pacientemente después de tantas penurias.. había mirado y tocado más veces aquella urna que en los treinta y seis anos precedentes. una pluma. incluido el largo y amargo paréntesis de torturas en las cárceles chilenas. -Su vida debe de haber sido increíble. ¿cuánto tiempo podría resistir? Si moría el día menos pensado. Le bastó con asomarse a sus ojos para saber lo que sentía por dentro. aun así. aquella promesa de regresar a España cuando en el país brillara de nuevo el sol dela libertad. Déjame descansan Ya no puedo. Las cosquillas la hicieron estremecer y se le erizó el vello corporal.. Sin embargo. Era como si allí dentro la sangre volviera a circular después de haberse detenido unos segundos. No habría dicho nada. ni él había amado nunca a nadie como la amaba a ella. _Teresa. pero se acercó a su oído. el mar. le quitó el capuchón con lameticulosa paciencia con que siempre solía hacerlo y se inclinó hacia adelante. los primeros días en Ciudad de México. o que la visión de uno de sus ojos fuese menon No leimportaba nada. Y antes. no era Teresa. Tampoco selo pediría a Ana. sino hecho con el mejor de los gustos por un orfebre celestial. La promesa erasagrada. Ismael en España. Pero al verla allí. Los primeros pq5adores lanzaban sus cañas.. Y todo por ella. En los pasados meses. Y no le importaba su brazo cautivo. Permanecía callado. igual que en sus mejores años de periodista. Aquella habitación en la que murió Teresa. el rostro exuberante pero no lleno. por excepcionales que fuesen las circunstancias? Sara y él habían sido más felices de lo quejamás pudo imaginar. Siguió aquella extrema delgadez hecha de proporciones mágicas. No la tocó más. y merWs hablándole corno un viejo loco.. Aquella frondosidad de seda. era la carta que había soñado escribir desde que llegaron a México en junio de 1939: «Queridojofre. ni enviar a Miriam. -Tatiana. No.. Acarició la urna con las yemas de los dedos. es el momento de regresar . de pronto... Y los pies. Tatiana quedó otra vez adormilada. se puso del otro lado y por un momento su sexo quedó expuesto asus ojos y su tacto. Veintidós primaveras prodigiosas. sintió deseos de abrazarla. frente a ella. Pero ¿sabes? Lo hice lo mejor que pude. el miedo y la incertidumbre por Ismael. las piernas duras por el servicio militar y los brazos torneados por el trabajo. gritando encima o debajo de él. La suya. Veintidós años. La había conocido a la semana de regresar. Las palabras. No quería que lo viese junto a la urna. -Sí. -Tatiana. El sol penetraba de lleno en la habitación a través de la ventana abierta de par en par. lo quería. Se desperezó estirándose como una caña de azúcar a punto de ser cortada. Lo acarició una vez más y luego lo guardó en el arcón. Estaba agotado. ni que le faltaran dos dedos. Su piel mulata era brillante. es hora de volver -le confesó al recipiente de metal. igual que esporas al viento. 55 . Había encontrado el paraíso en Cuba. -Ha habido momentos duros -le dijo a la urna-. Sara había salido. No podía encomendarle a Sara aquella misión. boca abajo. Salió de la habitación y se dirigió a su despachito. el vientre plano. Prefería hacer aquello en la intimidad. ¿verdad? -dijo Mireia. Alargó una mano para atrapar la suya y percibió la descarga eléctrica. A fin de cuentas. -No seas malo. fluyeron sin esfuerzo. agarró una hoja de papel. la travesía en el Sinaia. Pero la luz de la mañana era fuerte y hermosa. No se parecía en nada a Amanda. le parecía que habían sucedido más cosas que en muchos de los anteriores. desde la muerte de Franco...

siempre. largo. Elías estrechó la mano de su yerno.. -Tatiana. ¿a quién si no -No seas ingenua. claro. de Córdoba. los problemas del aislamiento.. -Los militares son iguales en todas partes.. su cuerpo de nuevo activo. hastaquedar de cara a él. parpadear. ! -¡Lucía me lo contó! -ahogó su grito. Todo lo relacionado con ellos era obsoleto. Incluso Teresa sehabía puesto en pie. no había escondite posible. -Somos un grupo pequeño. Calles en apariencia tranquilas. Teresa no se movió de su butaca ni de su enfado. feliz. Patria y Honor. Estamos seguros. Salieron de allí dejándolas solas. sobre todo esto último.. -Se dejó caer sobre una butaca y se cruzó de brazos. los detenidos amontonados en las cárceles. todo recuperaba su proporción. que en su caso trataba de ser serio y adaptado a las circunstancias. Aquí hay grupos extremos y el ejército ha tomado el poder. ¿Crees que no iba a hacerlo? ¡Coño. Les bastó con mirarse a los ojos. caducando los mandatos políticos. Por un pedazo de tela que decían que simbolizaba a la nación. la violencia. -Tú lo has dicho... Sólo era un sí. Pero no había engaño posible. ni tanques. Chile o Argentina.. -Natalia.. tras unos segundos de espera. ¿verdad? -gimió Natalia. capaz de sonreírle al mismísimo diablo. las Fuerzas Armadas han asumido el ejercicio del poder. España. No sé por qué estáis así. Teníamos autonomía.. es mí hija! Tedesio se mordió el labio inferion -¡Informativa! ¡Sólo eso! ¡Nunca empuñamos una arma! -¿Y crees que eso a ellos les importa? -Nadie sabe nada. De refilón la vio abrir los ojos. lleno de odio. pese al bloqueo. El muchacho tenía las pupilas vidriosas y las mandíbulas apretadas en un gesto de rabia. no me mientas! ¡Sé muy bien que tenéis una célula o algo así! -¡Y Yo le digo que . -No habrá una guerra civil. Elías había odiado siempre aquella palabra: castrense. con el generaljorge Rafael Videla al frente. -Ven -le dijo Elías a Tedesio. Lo recibió con la boca entreabierta. -Ya lo sé -gimió ella.. rígido. se moría y se mataba. Volvió a aparecer un marcial presentador con cara de dolor de estómago. lleno de esperanza. nueva vuelta. Aquellos ojos negros lo atravesaron. las penurias. antes de que lo hiciera él. su abuelo erafeliz. -Hoy. un orden lógico y natural. como en Chile. -Lo siento -empezó a llorar ella. Claro que gracias a Tatiana se sentía rriás feliz que nunca. La gente necesitaba algo más. Videla y los demás tenían un aire diferente. Elías recordaba la siniestra imagen de Pinochet. por Dios. la revolución se mantenía más firme que nunca. dando una ejemplar muestra de deber cívico y responsabilidad. aunque sin saber muy bien qué hacer. Desde luego. todo su 56 . ni que el pueblo se haya levantado en armas. _¡Hija! La abrazó y la hizo entrar mientras Tedesio cerraba y las seguía. crepuscular. No caminaron mucho. papá. ni aviones bombardeando nada. de parte a parte. -¿Qué cosa dijiste? -Quiero estar contigo. Corrió a abrir y se encontró con Lucía y con Tedesio. Pero ya no era sexo. -¡En nada! ¡Tedesio. ¿Quién va a hablar? -Basta con que agarren a uno. Por la televisión se exhortaba a la calma. te quiero. Su Dios. Es un golpe de Estado que no necesita de mucho para salir adelante. El dueño de la casa lo hizo entrar en la primera habitación que encontraron. ¡No va a pasar nadal ¡Pondrán a la gente firme y ya está! -¿Qué gente. la Marina y la Aviación. el de la puerta. Nos cuidamos siempre. lalengua húmeda. frente a la barbarie. su Patria y su Honor. Luego. Acababa de decirlo cuando sonó otro timbre. Se reunieron en la sala. cariño.JORDI SIERRA I FABRA Lo tenía decidido.la ciudadanía. No quiso decirle que. pero el tono era el mismo de siempre. La luchaseguía. 24 de marzo de 1976. -Ya estamos. -Ninguna persona estará segura desde ahora. Fue ella la que saltó de inmediato. no palabras pomposas y llenas de vanidad. Esto es Argentina. Estuvo seguro de que ella había dejado de respirar. cálido. aplaudiendo a un policía o a un coche militar. Teresa. ubicado a su lado. Que no haya tiros no significa que la represión no vaya a ser brutal. -. -¿Qué quiere. No quiso asustarlo más de lo que ya estaba. Franco estaba muerto. de Mendoza. Tatiana le alargó los brazos. Incluso allá. No tuvieron que decir nada. ¿Guerra civil? Yo no veo que haya tiros por la calle. Las informaciones eran sesgadas. como si asistieran a un desfile militar. Logró llamar su atención y despertarla. con sus gafas negras y su gesto hosco. De pronto. Le bastaron dos timbrazos para volver a colgar. La pregunta fue muy rápida.. que nos escondamos? Será peor. se lojuro. Lo peor era verlos aparecer a ellos. A veces se intercalaba la imagen de alguien sonriendo. El pueblo argentino ha depositado en manos de laautoridad castrense. ¡Pero bueno! -Teresa se hizo oír después de llevar un buen rato callada---. Sólo eso. -vuelve a llamar -pidió Natalia. -¿Dónde pueden estar? -se asustó Natalia. solemne corno el momento. -Ahora dime en qué andabais metidos. Elías descolgó el auricular del teléfono. disolviéndose el Congreso y renovándose los miembros de la Corte Suprema. Marcó el número de Lucía y esperó. _Casémonos. El mundo cambiaba. oportunas y claramente partidistas. -Jodavía estás con eso? ¿Cómo quieres que haya una guerra civil? En España existía un gobierno legal y parte del ejército se levantó contra él. Ella se acercó a la ventana. la que en otro tiempo había sido precisamente la de Lucía. seguir así? -Parece mentira que tengas casi veintiocho años. Los enroscó alrededor de su cuello y se venció hacia ella. LOSAÑOS ROJOS -¿Y qué querías. Natalia no dejaba de llorar. Teresa? -Pues a los terroristas. La gente ni siquiera necesitaba banderas. Curiosa cosa el amor.. Lo único que iba a desfilar desde ahora por delante de ellos sería el pueblo maniatado. enfadada-. a los responsables de la junta Militar integrada por losjefes del Ejército. Dios. Calles de Buenos Aires.

Estuvo a punto de maldecir. -Un amigo mío se hospedó aquí. se lo aseguro.. ¿cierto? -Gracias a aquel hombre. Eso lo determinó a retirarse del portal del edificio y probar en el siguiente. porque iba arremangada. El bar. -Esperar al verano. Ismael tuvo que esperar. moño compacto y delantal. en frío. ni más digno. mi hija está en estado y tú vas a ser padre! ¿En qué estáis pensando? ¡Vais a olvidaros de todo. -No importa. -¿Una señora? -frunció el entrecejo-. circunstancias. porque ni tan sólo tenía un plan para cumplir su venganza. y allí la casa.. ¿creíste su versión de la muerte del primo de la abuela? -¿Por qué no tenía que creerla? Era perfectamente plausible. -Antes de que me hables de lo de Argentina. Era su forma de subsistir. Puede que en su mente siguiera estando en aquella cantera de Mauthausen. Salió disparada al verlo y fue ella la que abrió el fuego. -No sabe adónde pudo ir. Es el precio de las obsesiones. vio su oportunidad. No. tenía algo. que tal vez iba dejando un rastro demasiado evidente en su búsqueda. el tacto debía ser mayor. la segunda. ¿verdad? -Sé que buscó algo por aquí cerca. En el tercero tampoco había nadie. y allí la gente habla más. No hubo respuesta y probó con otro. ¿entendido? -¿Olvidar? -¡Esperar. más o menos. en el supuesto de haber realquilados en algún piso. y lo reconociera. ¿Dice que era amigo suyo? -Sí.. porque el colegio era muy grande y frente a la larga valla las edificaciones eran tres. sí. -¿A qué piso va? Era una mujer menuda. ni con más clase. muy difícil de llenar. alguien debería saberlo. por eso él tuvo que irse. y pronto sabrás por qué. Aunque queramos no tenemos nada con que luchar. perdone. que siempre es mejor tomarse las cosas con calma. Esteban entonces.. Salvador Gallego le llevaba todavía unos meses dejodida ventaja. Bueno. Los buscaban. así que se concentró. aunque en la misma medida. Ese hombre estaba más solo y amargado. el señor Gallego! Pero eso fue hace tiempo. -A mandar. Esta vez sí le llegó una voz femenina. también de realquiler. -¿Ningún indicio? ¿No le dejó las señas a alguien por el tema del correo? LOSAÑOS ROJOS -¿Correo? Nunca recibió una sola carta. Se imaginó que. Y aunque no quiero justificarlo. Berta Aguírre era muy guapa y él. porque puedes conseguirlo. llámalo como quieras! -Claro. porque trabajaba por el barrio. atenuantes. Entiendo todo lo que hicieron y por todo lo que pasaron. nunca juzgues a los demás. a mí me cayeron bien. Pero también portera. -Ha sido muy amable. podía ser cualquiera. Cuando fuiste a ver a Lorenzo y a Berta. Entonces. Desde luego simpático. brazos fornidos. Eso por delante. -A ti te caían bien. si era amigo suyo. Estoy buscando a una vecina que mehan dicho que alquila habitaciones. siempre entendí sus razones. -¿Encontró al delator? -Sí. Llamó a otros dos timbres. Lo marcó la guerra. De todas formas no olvides algo esencial. señora. -Me han dicho que una señora de la escalera alquila habitaciones. 57 . Hay momentos. Lorenzo. -¿Mucho? -Medio año. El corazón volvió a detenérsele. -¿Elías? -llamó Natalia-. hijo. -¿Qué piso era? -Logró tranquilizarse lojusto. bueno. te diré que. aguerrida. pero de todo!.. no en caliente. -Perdone. en el bar? Solía ir a tomarse el café o una cerveza. -El primero. En 1976 él tenía sesenta y seis años y ella dos menos. ¿de acuerdo? -Lo apuntó con un dedo implacable-. Entiendo que se enamoraran como se enamoraron. cara a cara. ¿qué? Escogió la más alejada de la frontal de la puerta del centro escolar. Se llamaba Salvador. Así que se armó de paciencia.» El vacío al que se abocaba Ismael era un infinito horroroso. Bueno. pero no de inmediato. una derrota. -Jernando? -No. -¡Ah. la tercera. -¿Por qué? -Porque Ismael sabía tres cosas: la primera. -¿Aquí«P Ay. Treinta años odiando es mucho tiempo. salvo el vacío. ya pude estudiar. Pregunte por Lucas. -No entiendo. buenos días. La mayoría se tomaba muy en serio aquello de cuidar de la paz vecinal.. Si quieres que te dé un consejo. -0 sea que tuvo miedo.JORDI SIERRA I FABRA mundo se derrumbaba. Ése es de los que lo sabe todo de todo el mundo. y estaba muy contento. Con ellas era más fácil. lo que se dice simpático. Ningún resultado. Sabía lo que era eso. No por tener dinero. -Se quedó muy seria. -¿Qué? -Salvador Gallego vivía de realquiler. el central. ¡Maldita sea. Yo no sabía que lo perseguían los remordimientos por su crimen. -No sabría cómo llamarlo. Allí había más plantas. que tras toda una vida esperando esa cita con el destino una vez cumplida su misión ya no tendría nada. Tal vez la última pista. Eso implicaba que no estaba solo. subiendo y bajando su escalera.. Salvador Gallego. ¿Elías. Sí. Ya lo había vivido. -Os estaréis quietos una temporada. ¡Tedesio! -¿Qué quiere que hagamos? -Los ojos se le llenaron de lágrimas-. así que optó por pulsar uno de los timbres del interfono.. ni le quedaría nada. No había portera. disculpe.. Lucas. No llegó siquiera a los buzones o hasta su pecera. Era una guerra. Pero no recuerdo a nadie mejor. mire. cuando lo supe. ¿sabe usted? -¿Por qué no pregunta ahí aba o. -¿Por qué? ¿Ocurre algo? -Era un hombre tan raro y huraño. pero la señora Engracia murió. ¡nada! Oyeron un ruido en el pasillo.. Hay una frase que dice: «Ten cuidado con lo que deseas. -Jue a por él? -Sí. y un moribundo al que no le hacía falta marcharse salvo para morir lejos. no sé. Sólo temía que apareciera él. Los nervios seguían. Sospechaban rápido y se cerraban en banda. -Ah. dónde estáis? ¿Qué pasa? Allí estaba el colegio.

-A mí me da igual. Muchos tenemos en la mente la imagen de Videla cuando Argentina ganó el campeonato. y el de mi otro tío muerto. -Lucía. Cogían a la gente. Luego. Un mes después de¡ golpe ya ondeaba la española. No tenía que haberlo hecho. en plena escalada de violencia. A Lucía no la echaron al suelo. Tres dolores distintos que se unieron en el centro de su realidad. Segundo. se mantuvo la violencia y el clima de crispación. intentó ver de nuevo aLucía. Despacio. -lloró. y además viviendo lejos de Madrid. Nadie 58 . hasta el de su padre. Se acercó y sus labios se encontraron en un largo beso que les arrebató el tiempo. Yo no tengo referencias. pistola en mano unos y libres de ella otros. en cambio. con campos de fútbol llenos de prisioneros y fusilamientos. -Je ablandas? -le dijo el que le acababa de tirar del pelo. Tedesio retiró la mano. ningún abuelo o abuela. Era la clásica chica abandonada. Uno retenía la cabeza de su mujer tirándole del pelo hacia atrás. Ésa era la diferencia. Por la puerta descerra ada creyó que aparecían no menos de dos docenas. -Otro héroe -se rió alguien. John Lennon dijo una vez que los que crecemos sin padre crecemos paranoicos. pero casi al momento lo levantaron. por supuesto. -Jueron detenidos Tedesio y Lucía? -Sí. Nos escribimos.. Todo el que sospechaban que era de izquierdas era detenido. camas! ¡Encuentren armasl Tedesio lo intentó. Nada de alardes. Pero poco a poco. Empezaron las desapariciones. la que murió en la guerra. La escena le paralizó aún más la razón. Lo empujaron. Ése fue el origen de todo esto. ¿Quieres un detalle muy típico? En el centro asturiano de Buenos Aires siempre había ondeado la bandera tricolor de la República.. Primero. la patada y de remate el que tiró de su pelo para golpearle la cara contra el suelo. los militares fueron cumpliendo sus objetivos. y la represalia de¡ otro bando era peor. así queno sé. el segundo le inmovilizó las piernas. armarios. reporten! -¡Despejado.. Mientras no sea raro.. Se equivocaban. Ya no gritaban. la puerta. El silencio era agradable. Ya no removían nada. -¿No serás un poco pretenciosa? -Mira. Vos. Cada atentado costaba la vida a un montón de personas. pero creamos un vínculo. De vez en cuando se notaba una pequeña protuberancia emergente que desaparecía igual de rápido. lo has notado? -Sí. tenés familia. sobre todo por el susto. el de mi madre es precioso. y allí los torturaban. Valeriano como mi abuelo no le pongo. como siempre. -¡Ya. -¿Cuándo? -En junio. señor! -¡Busquen bien! ¡Ventanas. Tampoco había mucho que remover. -Tenés que escogerlo vos. 78. otros de paisano. Otro le tapaba la boca con la mano. pero en proporción geométrica. Nadie abrió la puerta de su casa ni con el alboroto. reconoce que no es el nombre más normal del mundo... entonces pasemos a Argentina. Creo que acertó en mayor o menor grado. -¡Maricón de mierda! ¡Quedate quieto! Fueron tres. Los militares argentinos tomaron buena nota de los fallos o errores chilenos. De alguna forma me adoptaron. -¡Ojalá! -Y si es niña. vociferantes. padres y amigos. ¿A quién le importaban unos miles de rojos más o menos? -¿Tú eras comunista? -Yo era republicana.. Se había asesinado al jefe de policía federal y los militares apretaron un poco más las tuercas. No iba a sustituir a Amanda. -Bien. Un brazo o una pierna rota sería peor. porque estaba sentada. -El golpe fue el 24 de marzo. Intentó mantener el equilibrio. en serio. Yo había crecido sin padre. en la paz de su hogar. y también está el de mi tía Carmen. Un mes después se acabó con el líder de¡ Ejército Revolucionario de¡ Pueblo y algunos de sus jefes. ellos... -No. No se calmaron todavía las cosas. ¿sí? Se lo llevaron primero. Tenía ya las manos atadas a la espalda. Fue un gran efecto dominó. Eso se prolongó por espacio de 1976.. No lo consiguió. Ella se había subido la blusa.JORDI SIERRA I FABRA Clase humana. enérgicos. En el 78. -¿De cuánto estaba Lucía por entonces? -De ocho meses. cayendo entera al suelo. Bastaron dos para sujetarla y dos más para apuntarla. desde luego. Y si es chico. calló. los gritos. Juan. Pero ahora ya hay un Juan en la familia. Movió la cabeza buscando a Lucía.. Ya no había movimiento. -¿Y ahora. cuatro o cinco más lo apuntaban con sus armas. A Tedesio le cayeron encima cuatro. para no dejar rastro. -Eso va por mí -sonrió su marido. -Será futbolista -dijo Lucía. lo arrastraron cuando cayó por el primer tramo de escaleras y volvieron a golpearlo con saña para que se levantara. Pero por encima de todo era una persona. Era la peor de las burlas. -Portate bien. los metían en un avión y los echaban al mar. Más allá de ellos. Uno lo aplastó contra el suelo. cualquiera decía un nombre. y él aplicaba su mano derecha al ya abultado vientre. Si es chica. los dos restantes las manos. Y con las torturas. 77. LOSAÑOS ROJOS -Bueno. la llevaban a lugares secretos. -gimió. Tercero. Un tercero tenía su pistola apoyada en su vientre. bailarina. Movimientos estudiados. de forma implacable. mira. un ser humano. mientras Argentina cantaba los goles de su mundial. -Es que no se me ocurre ninguno. Y el mundo. Su último tiempo. Actuaron mucho más solapadamente.. Todos me gustan. -¡Quietos! -¡Al suelo! -¡Registrad esta cueva de mierda! Unos iban de uniforme. Por lo menos allí. muy despacio.. Siempre habían creído que en su minúsculo apartamento no podían caber más allá de media docena de personas. en las cárceles seguían ahogándose los gritos de los torturados y silenciándose las huellas de los desaparecidos. Se convirtieron en una especie de abuelos. ahora sí. -Deberíamos ir pensando en el nombre -recordó Tedesio. el culatazo. boca abajo. escucha. El ruido inicial fue también el más grande y aterrador..

LOSAÑOS ROJOS -¡Lucía! Algunos ya la apuntaban debido a su carrera hacia ellos.. Pero aquí y allá desaparecían personas. con otros dos hombres armados custodiándola. Después vio a los hombres. meses. Bizqueó al verla. Pecho y abdomen formaban una curva vertical tan prominente como la horizontal. sin tobillos. Fuera. Le había pedido varias veces que se fuera a vivir con ellos hasta que naciera el bebé. pero todavía inquieta. jadeando. El hombre que la sostenía se agachó para quedar dentro de su campo visual. Se quedó quieta. Ningún estamento. reinaba el miedo. la ley sólo se aplicaba a los subversivos probados. A él. Natalia sequedó sin aire. Tedesio. No vio al hombre. y Elías había necesitado el coche. El de la pistola fue el último. hacía la compra y regresaba al cabo de una hora poco más o menos. Se lastimó las rodillas y las manos a causa de la velocidad. prescindió de su amenaza.. -Perdone. había varios coches oscuros sin distintivo alguno. Ni lloraba ni parecía asustada. no lo había visto todavía. a veces. El coche de Lucía arrancó y siguió la ruta del de Tedesio.. Y no estaban las cosas como para exigir celeridad a los demás. Estaba seria. Casi tres meses así.JORDI SIERRA I FABRA quería ver nada. pero no sintió el dolor.. Lo único que temía era despertar sospechas. Por allí. Al igual que a Tedesio. Oficialmente. La papada también impresionaba. Tal vez no pasara nada. La movió en sentido horizontal. Apretó el paso. y el mismo hombre la golpeó con una patada en el costado. Y ella se empeñaba en que no. justo al arrancar el automóvil gritó: -¡Tedesio! El vehículo se marchó en dirección contraria a la suya. El barrio de Villa Adelina se fue tornando humilde. Luego lo cegaron con una capucha. pero algunos. en seguir en su casa. Bastaba un uniforme para recelar y una sirena para temblar. pistola en mano. Lucía y su temperamento. a Salvador Gallego. Tal vez. como lo fue su reacción inmediata. Sin dejar rastro. por supuesto. Lo metieron de cabeza en el que estaba aparcado frente al portal. con el corazón en un puño. Y aquel silencio. Nunca había demasiada gente a según qué horas. Así que ya no era cuestión de esperar. La mayoría de la gente actuaba y se movía con normalidad. -No. Primero vio los coches.. Quedaba Lucía. -¿No alquila ninguna habitación? -fingió una pequeña sorpresa él.. La siguiente esquina era la suya. Ningún cuartel. más tranquila día a día. -Se echó un poco para atrás. ni abría la boca. -Me han dado su nombre por la posibilidad de que tuviera una habitación libre para realquilar. suspiró. Era la tercera vez que la seguía. creyó oír un grito. Otros hombres entraron en los restantes. -¿Querés venir? No dijo nada. Llegó a cinco metros de la esquina. Quiso ponerse en pie. Rafael Obligado con Horacio Quiroga. Solía aparecer a eso de las doce o doce y cuarto de la mañana. rolliza. El anochecer era perezoso. Natalia caminaba con cierta premura porque se le había hecho tarde. Ya no iba a trabajar.justo al arrancan Aun así. Pero bajo la luz del crepúsculo la ausencia se hacía más evidente esta vez. hacía todo lo demás. Los dos. Trastabilló y cayó de bruces. en la calle. protegerse en la misma esquina. Todavía continuaba en el suelo. no sucedía nada. Otros volvieron la cabeza con el grito. Sonreía. ¿es usted la señorajosefina? -Sí. Por eso la zancadilla la pilló de improviso. aun a riesgo de que le sobreviniera el parto estando sola. y no pocos. Apareció como si saliera del portal. debido a lo cual caminaba bamboleándose de un lado a otro. no. Al doblarla ya se veía la casa en la que vivían Lucía y Tedesio. en Rafael Obligado. Pudo verle la cara a su hija. Fue una vacilación lógica. así que podía hacer guardia casi las veinticuatro horas. aunque buenos. ¿Cómo iba alguien a hacerlo? El autobús la dejaba lejos. rota. Se le doblaron las piernas y Natalia no supo si era a causa del impacto de verla allí o por alguna otra razón. al ver a Tedesio salir por el portal de su casa. cerca del río. Fue la siguiente en aparecer.. escoltado por dos hombres que lo metieron de un empujón dentro del vehículo que estaba más cerca. Su hija la reconoció. Dos gestos apenas perceptibles salvo para su madre. a los que se interrogaba con el peso legal que las autoridades militares podían ostentar. y ya el último vehículo había desaparecido de la calle.. Su hija era tozuda como una mula. Estuvo a punto de detenerse. Aun así. Sólo seria. Ismael aguardó a que la mujer volviera con la compra. Menos dormir allí. El muy hijo de puta sonreía. Ninguna comisaría daba razón. Coches normales y corrientes. -Está. Echó a correr. 59 . Apareció una pistola entre sus ojos. comer. de ocho.. apostados como aves de rapiña a lo largo de la calle. cenar. El barrio debía de ser el de toda la vida. Más que los militares. Y al doblarla. -Buena piba -le dijo a modo de despedida. Pura rutina. La mujer tendría unos sesenta años. casi no había nadie. Oficialmente. incluida alguna charla callejera con quien se encontrara. Sólo eso. siguiendo el perímetro de su cuerpo. En Argentina no desaparecía nadie. que alguien lo tomara por un ladrón o incluso un terrorista. Le faltaban menos de cinco metros. al norte. la introdujeron en otro de los coches. Fue un largo tiempo de espera. Por última vez. y si lo vio. piernas enormes. Oficialmente. Ya no tuvieron tiempo de introducirla en el siguiente coche antes de que ella llegase. continuó corriendo. Fue lo más cerca que pudo llegar. por Dios. lo hacían todo con ojos en la nuca..

¿Creías que esto era un juego? ¿Y Lucía? ¿Y Tedesio? La gente muere en atentados. tranquila. si no tenían nada? -dijo Natalia. Fue Teresa la que le abrió la puerta. operaciones terroristas. Aquí no desaparece nadie. puede que la retengan unas horas. ningún problema. lo han destrozado todo.. No miró a su padre. -volvió a-No tiene sentido. -¿Sabéis qué buscaban? -¿Qué quieres que buscasen. protegido por la pared de la izquierda.. -Hizo un gesto despreocupado-. calmarse y pulsar el botón. ? Ismael ya no se quedó a escuchar nada más.. yo estaba allí.. Ismael ya estaba en la calle. -¡Señorajosefina. de acuerdo. Ahora Teresa erala única que permanecía de pie.. Durante un largo minuto nadie habló. El único ruido provenía de los sollozos de madre e hija.? -Andaba preguntando.. ya ve! ¿Qué quiere que le haga? -Si es que nunca para. i Iban de libertarios de pacotilla! 60 .. Y aunque yo ayudo. -Natalia se hundió en sus ojos. ¿es que no te has dado cuenta? -Mamá. -Nada.. Los interrogarán y luego los soltarán si no hay nada y los acusarán si es que hay algo. LOSAÑOS ROJOS -Óscar.. ¿eh? -No hay de qué. ¿Quién le ha dicho. pero ella se murio. Natalia tenía las rodillas ensangrentadas.. -¡Pues él. Nada.. Creía que su madre aparecería por el pasillo. Y créame que este año tengo unas ganas de marcharme al pueblo con mis hermanas. Temió como si unairse ¡Lnaclcuosnomlloacmióarnailnttiemriborre. Se disponía a marcharse.. entiendo. -No. en el centro de la sala. arro. después de San Juan. pero no fue así. el primer fin de semana como mucho. pero más. -¿Y qué esperabais? -Ya no podía más. Yo es que tenía sitio. pero si no. no digas tonterías -protestó él-. pero de ahí a pensar.. La abrazó y sintió cómo la mujer se deshacía en su pecho..podía percib soterrada descarga eléctrica fuera a paralizarlo. pero eso ya daba lo mismo. Su hermana estaba llorando. aunque temía saber en calidad de qué.. Estás alterada. más -Mamá. Pobre hombre. esto no funciona así. por favor -le suplicó Teresa-. saliendo del campo visual de la mujer. Suerte que ya llega el verano. Entró en el piso de sus padres y se cerró la puerta.. El llanto era sentido. Porque en el fondo se sentía rabioso. _Oh. Me han dicho que no. ? -No. rompiendo por primera vez aquella distancia. Ya nos dirán algo.. Y de hecho se fue.. pero ya está ocupada. El nudo de la emoción apareció en su garganta y se quedó allí.. -Es tu hermana.. Un llanto que provenía de zonas interiores que él todavía ni sabía que existían. hasta finales como mucho. Tuvo que llevar aire a sus pulmones. Eso no hizo menguar su ira. ¿qué dices? Eres tú la que no se da cuenta.. desde el exterior. que esto no es Chile. lo siento. -¿Qué vamos a hacer? -dijo por fin Natalia. Oscar no tuvo más remedio que rendirse. mujer. cada vez hay desaparecidos. Vaya con Dios. Habría gritado de alegría por aquel inesperado golpe de suerte. -Y es un señor de confianza -quiso aclararle ella. las ganas! Unos días está bien. Y perdone. Óscar.dillado. Por Dios. del otro lado. así que al verlo se le echó encima y lo abrazó.. Me dijeron lo de su realquilado y pensaba que tal vez. Quería decir lo que pensaba y lo que sentía-. La vecina apareció por el interior del portal y pilló a la señorajosefina todavía con la puerta abierta. Su hijo se acercó hasta ella. lo vi. También habíajurado no volver aponer más los pies en aquella casa y mucho antes de lo esperado regresaba. -Por cierto. -Su gesto fue convincente. que siempre va y viene como un cohete! -¡Ay. Luego me vuelvo. oiga. Era el fin de la conversación. -¿Todo el verano -¡No! ¡Huy. si ni se le oye. Los encontró a los dos en la sala. ¿sabe usted? Pero nada más que para una persona. profundo. -Papá -lo miró-. -Óscar. secuestros.. Se la llevaron. -¡Ya sé que es mi hermana! ¡Pero si tiene delitos de sangre. No os peleéis. de forma tensa y aparatosa. No logró calmarla... También se arrodilló. -¿No sabría de ningún sitio . por aquí no. nadie se movió. -Bueno. -¿Has ido a la comisaría? -No saben nada. que para el caso es lo mismo! -Está en estado -le recordó su padre-. hijo. -Oscar.. -Jiene sentido algo de lo que está pasando? hablar Elías.. dos o tres semanas. tomándola de la mano. -¿Dejará solo a su realquilado? -Claro. o a comienzos dejulio. El señor Gallego estaba antes con una conocida. Si ha hecho algo malo. Nada más. -No he venido a pelearme -trató de tranquilizarla él. No hablaban precisamente en voz baja.. tendrá problemas. no se preocupe. -Ella no.JORDI SIERRA I FABRA -Sí. ¿Qué ley obliga adetener a punta de pistola a una mujer embarazada y llevársela sin dejar rastro? Tu madre dice que han puesto el piso patas arriba. moviendo sus manos sin parar en un continuo frotar una contra la otra. ella hundida en la butaca y él a su lado. -Eres un ingenuo -le dijo su padre. -gimió al verlo.. Fue el instinto lo que lo hizo esperar. -Ahora lo lamentó sinceramente-. -¿Y cuándo se va? -A finales de junio. -Oscar. -Pues sí. Que ellas también tienen trabajo. ¿y qué me dice de eso que nos van a hacer ahora con lo de la antena de la televisión? ¿A usted le parece . No estaba preparado para nada de todo aquello.

nada más. -Si es así. El nudo instalado en la garganta de Óscar. circunspecta. Eso es bueno.. -¿Qué es lo que querés. -Veremos. Por favor. Espero que así sea. ¿Sucede algo.. -Llegaste a esta casa y fuiste bien recibido -empezó a decir. señor. no lo olvides. o herido. cuarenta y ocho horas. y eso me gustó. son jóvenes y están enamorados.. no hay nada que temer.. -No es eso -lo detuvo su madre-. -dejó sin concluir sus palabras.. -Mi consejo es que se lo tomen con calma.. Y la bata lucía tan marcial como el suyo de coronel. Fue de Teresa. temblando. es bastante duro.. supongo que amamos mucho más a quienes menos lo merecen -suspiró el coronel. -Óscar.. -¿Puede? -cortó su gesto de disgusto. Bueno. Pensativa... unidas entre ambos. -¡Santo Dios! -Se echó para atrásJosé María Laínez. se lo aseguro. más profundo.. Los sobresaltó el grito de Teresa. individuales o colectivos. Su expresión era difícil de describir. De la comprensión y el cariño pasó a una glacialidad marcada por la gravedad del momento. -¡No! -iÓscar! -¿Pero qué os creéis que . poniendo en peligro su carrera? ¿De verdad pretendéis que haga eso? ¿De pronto Óscar tiene que arreglarlo todo? La nueva reacción no vino de parte de Elías ni de Natalia. Teresa ni siquiera reaccionó. -Me dijo la mucama que querías hablar conmigo.. -Han ido a la comisaría. La casa estabasilenciosa. acabó de estallar como una pompa dejabón. -¿Querés una copa? -Al ver que él negaba con la cabeza lo invitó-: Vamos. Mi madre estaba allí y lo que me ha contado. Llevaba la mano izquierda en el bolsillo y la derecha a media altura. La ley está siempre por encima de todo. -Óscar. Los dos comprendieron que el momento de la verdad estaba ahí. señor -fue sincero-. zurdita? -preguntó como de pasada el militar. Ha sido. ¿no crees? -No tengo ni idea. Sus manos formaron casi unasúplica. Y créame que lamento. -Su tono era condescendiente-. Ahora ya no importa. Pero ahora. -Y las tengo -le recordó él-.. no con Violeta. tienes que ayudarnos. según su grado de implicación. -¿Y qué han dicho? -¿Quiénes? -Los que la han detenido. Queremos que hables con el padre de Violeta. Se soltó de su padre. -¿Por qué habláis en pasado? Parecía a punto de volverse loca o de tener un ataque. veremos. -¿Ideales? Lucía era. No me gustaría que estropearas tu brillante futuro por algo así. -¿Ésa es tu hermana. mantenido ahí quieto por la rabia. dio los tres pasos que la separaban de su hermano y se quedó delante de él. detenida. Luego han hecho lo mismo con ella. en otro coche. Algo habrán dicho. -iÓscar! Unieron aquellas manos en el ritual del saludo. no estoy de acuerdo con ellos.. Estaba aterrorizada. -Es natural.. A m¡ madre le han puesto una pistola en la cabeza y le han dicho que si semovía la mataban. Veinticuatro.. decime. Óscar se dio cuenta de que era otra clase de uniforme. -Sí. Los uniformes no dependen de las medallas o delos galones. Natalia ya no esperó más. ha sido detenida y necesito que él se signifique e interceda.. -Claro que sí. -El tono fue de absoluta perplejidad y extrañeza-. no. por el bien de todos y la tranquilidad de tus padres. como siempre. ¿qué es lo que te trae por aquí a estas horas? -Es mi hermana Lucía. Y el militar no perdió más el tiempo. -Ella está de ocho meses -le recordó Óscar. La bata de seda se convirtió en su uniforme más que nunca. Óscar? -¿Puede hacer algo? -Hijo.JORDI SIERRA I FABRA -Yo lo llamaría tener ideales -dijo Elías. a veces las familias y sus actos. José María Laínez apareció embutido en una elegante bata de seda.. -En mi casa están como locos. Por favor. y más a aquella hora de la noche. tanto para abrir una puerta como para estrecharle la suya. El cambio en la mirada fue evidente. No.. Levantó la barbilla e hizo un par de movimientos con los labios. despacio-.. la roja. _Óscar. Violeta es maravillosa. hijo? -Sí.. son un lastre para algunas personas. 61 . señor.... mirándolo alos ojos mientras los suyos formaban dos manantiales por los que manaban incesantes sus lágrimas. pero allí no sabían nada. Fuealgo instintivo. pero es mi familia-le recordó. ¿Detenida? -Frunció el entrecejo en una clara muestra depreocupación-. De todas maneras.. la subversiva. Furiosa. aunque en esta ocasión al visitante se le antojó que el silencio era distinto. ? -Se había puesto de pie.. sino de la marcialidad con que se llevan.. Le palmeó la rodilla en un gesto de afecto. -No estaba implicada en nada. Su padre se levantó para abrazarla y tratar de que secalmase. ¿no? -No. ¿Pretendéis que le diga al coronel Laínez que m¡ hermana.. Parecías tener las ideas muy claras. señor. tráela. preocupada. -¿Sabes en qué andaba metida esa chica? -No. por favor. ¿sabe? A mi cuñado lo llevaban golpeado. Imagino que le harán algunas preguntas y despu s. No le ocultó la sorpresa que su visita le producía.. Pero le digo algo: es incapaz de hacer daño a una mosca.. alterada. -Nunca lo habría llamado así. delante de ellos. -¿Yo? ¿Qué quieres que haga yo? Como abogado puedo. Lo han metido en un coche y se lo han llevado. Me gusta. -Coronel. furioso-. Pero es mi hermana pequena. ¿No se tratará de un problemilla con mi hija? _No. José María Laínez lo miró de hito en hito. -Señor. no necesitaba galones ni medallas. -Tiene ideasjuveniles. sentate. sí. pero tuvo que hacerlo. decime la verdad.. ¿Por qué LOSAÑOS ROJOS -No lo sé -fue sincero.

-Lucía se habría quedado. adorándolo.. Ajena. cogiéndole una mano. entre las ideas opuestas.. y otro.. Trataba de ganar tiempo y nada más. No pueden hacerle nada. seguían proyectando sombras y dudas en su fuero interno. de principio a muerte. y así debería ser si seva a casar con su hija. En aquélla. la gama de alternativas presididas por la incomodidad y aquella furia inquietante. la guerra en España. Yo sé cómo actúan. Por el reflejo del cristal vio a sus padres. Regresó el silencio. ¿recuerdas? -Tonto. La nada. Los extremos. Valeriano se levantó para apagar el televisor. tú lo dijiste. asintiendo con la cabeza. Los padres eran los padres y nada más. Al otro lado de la ventana. personas que dormían felices o sentimientos quizás tan alterados como los suyos. Y menos tratándose de militares. ocultaban paces e inquietudes. Y el abismo era ella. ella sentada y él siempre a su lado. Tú mismo dijiste que estaba más tranquila que otras veces. -Tú eres la fuerte. pero la verdad suele ser más oscura. -Hablaste con tu hija hace un par de semanas -dijo Sara---. -¿Crees que estarán bien? -le preguntó. no. Era algo ajeno.. sino en el más intangible. Buenos Aires dormía bajo la noche. unos sentimientos. Salvo por una leve. o un insomne contara las horas perdidas de su descanso. los sueños. No creía en nada que tuviera que ver con el autoritarismo. Natalia y Elías no se han significado en nada. Otras ventanas. y está embarazada. Pero de pronto los veía con otra mirada. En la siguiente podía vivir un asesino. Dio un paso hacia ellos. Dicen lo que les interesa. -Pero esa gente. pero que no hacía otra cosa que alienarlos y devorarles el poco intelecto de que disponían. Pero no sabía mentir. y le preguntarán cosas. Pánico. Carne de cañón. Pasara lo que pasara.. Y ellos. de niña. -Por favor.. ¿por qué no iban a estarlo? -La situación es tan confusa.. Al terminar el informativo. No creía en ellos. con luz pese a lahora. Nunca se había dado exacta cuenta de lo mucho que se querían. pequeña esperanza que nunca podía morir. -No -fue tajante su madre-. -¿Qué les estarán haciendo? -susurró. y lo sabes. -No llama. y se convertían en ellos mismos. No creía en el coronelJosé María Laínez. ni ideas. Ahora se sentía inútil y tan vacía como. la huida. En la otra. Habría sido lo mismo. Tal vez. como si el mensajero tuviera la culpa de las malas noticias-. absoluta y radical. Sólo quería vivir. sin luz. -Le acarició la mejilla. acariciándole el pelo. -¿No tiene Óscar una novia que es hija de un militar de graduación? Además. ¿Qué sabía de ellos? La respuesta resultaba enorme y sorpresiva: nada. el barrio de Villa del Parque estaba callado. la separación abismal.JORDI SIERRA I FABRA -Usted podría averiguar al menos qué está pasando.. Las ciudades eran como gigantes dormidos. las hormigas. -Arrugó la cara-. ¿recuerdas? A Óscar le sonó a amenaza. Óscar y Lucía. Natalia resistió el equilibrio frágil de sus miradas. ¿Qué es lo que sientes? -Deberíamos habernos ido. -¿Qué estará pasando -Hablarán. en el resumen final. -Claro. Toda su historia. en los edificios frontales. ajena a lo que no fuera su pasión. o un muchacho estudiase. adónde se la han llevado. Su madre rompió aquel prolongado silencio. Teresa se abrazó a sí misma. se movían enloquecidas de comienzo afin. Ella no sólo estaba en medio en el orden cronológico. -Pero es tan tozuda.. Ahora que va a volver a España. -Vas a casarte con mi hija. -Ella es una niña. Nunca le interesó saber. siempre risueña. México. Se encontró con la mirada de Sara. cada ventana era una incertidumbre. -Yo no sabía. nunca había sabido. La muerte sobrevolaba sujardín y el sol se había oscurecido quizás para siempre. Teresa se mordió el labio inferior. feliz. LOSAÑOS ROJOS -Elías. Cuando se detuvo frente a ambos hizo aquella declaración de principios. -No pienses en lo que no sabes seguro que esté pasando. Se volvió hacia sus padres y los necesitó más de lo que nuncapodría haber necesitado a nadie. Sólo de cerca las hormigas tenían un rostro. Puede que ya estén haciendo algunas averiguaciones. entre mundos separados por el abismo. Teresa tuvo miedo. capaces de lo mejor y de lo peor.. Si lo quiere como a un hijo. Punto. No sabía mentir. tal vez una pareja se estuviese amando enloquecilas da. Ellos. De alguna forma. Vio a Lucía en su mente. pero aún menos los programas que para descerebrados emitía cada día con mayor asiduidad aquel diabólico infierno con el que se suponía que la gente estaba entretenida. No soportaba el bombardeo de anuncios. -Tranquila. lo ayudará. y su padre lo mató del todo siguiendo la conversación iniciada por ella. de adolescente.. -Lo siento -lloró de nuevo Natalia. La lejanía las hacía hermosas y aterradoras a la vez. Nunca le importó preguntar. -¿Avisamos a tu padre? -oyó decir al suyo. Se sintió extraña. Todo un mundo quedó contenido en aquellas tres palabras. -Echó un vistazo de soslayo al televisor. firme. -se rindió su hermano. Sentida... Una ciudad podía ser muy hermosa y a la vez muy dura. el largo viaje hasta acabar en Buenos Aires. 62 . No tenía pasiones. el del centro equidistante entre la pasión de una y la seriedad del otro. -Tú eres la fuerte -repitió. o alguien que desaparecería al día siguiente bajo su mano. Nunca le habían importado. Las últimas noticias. Capaces de reconocerse.. ya verás. Pase lo que pase. ¿Y él? El embarazo de Lucía podía ser una defensa. Cuando los tres se fundieron en un abrazo supo que estaba en casa por primera vez en la vida. tal vez alguien leyese un libro. Pero Tedesio no tenía nada.

De momento lo hacía él. -Llámalos subversivos.. La fiesta de las fiestas. o que esa misma noticia se agazapaba en lo más recóndito.. como si nada hubiera pasado. -¿Y tu coronel? Óscar obvió el comentario de su padre. si te dicen que no hay nada de ellos en ninguna parte es porque no hay nada. y recuperar los olores y las sensaciones. y hago lo que puedo. -¿No ha averiguado nada o no ha querido averiguar nada? -Papá. como quieras. Tenía que concentrarse en eso. -¿Quieres que vayamos a verlos antes de ir a España? -Te agradezco que aún me creas Superman -trató de bromear él. qué ridículo. y más tratándose de presuntos terroristas o lo que sea de que los acusen. Yo estoy tan metido en esto como tú. Si sucede algo. Bastante supondría resistir el dolor y mantener el corazón firme y la mente abierta. aunque ande metido en esferas de influencia. Y lo peor era que el tiempo se convertía en una espantosa prolongación de vacíos encadenados que acababan formando un largo y único agujero negro suspendido en mitad de sus mentes. Las comunicaciones hoy en día no son como eran antes. El ínstinto era cosa de su pasado periodístico. ¿Te digo lo que llevo sin dormir? -Vamos. pero hacerlo contra el muro de silencio siempre resultaba peor y más angustioso.. moviéndose sin rumbo. Todo el mundo miraba como si el que tenía delante estuviese loco. einmiscuirse en cuestiones ajenas. Depende de ellos. Natalia ya estaba de pie. Entraron en el piso y cerraron la puerta. de su sexto sentido? No. -Bajó los ojos Valeriano. fracaso. pirotécnica. -Lo siento. El muro de silencio también era opaco.JORDI SIERRA I FABRA -Está Lucía. así que fue directo a la verdad.. Dentro de unas horas estarás al otro lado del mundo. Darse de golpes contra una pared ya era bastante duro.. con los ojos perdidos en ninguna parte. Como abogado tenía más facilidades. no fueran a fallarle las fuerzas en el último instante. Nadie sabía nada. imposible -gimió Natalia---. Fue el momento dela descarga. derrota. -Tranquilo. -Pero eso es. pero tampoco es tanto. y entonces. un residuo temeroso. -¿Delatar o caer? -¿Por qué te crees que los cogieron. Bastante sería ver Barcelona y sentir que ya no tenía casa. Fue al recibidor para esperar la aparición de su hijo mayor. que tienen impunidad? -Pueden pasar días antes de que sepamos nada. fuera de este mundo. Óscar se ocupaba de todo. o lo intentaba. ¿de acuerdo? -se rindió Óscar---. de impotencia.. hacer presentaciones. Pero aunque hubiera sido un batallón entero. Ya no. Y el sexto sentido lo mismo. Deniño era su día favorito. No podía ser egoísta y pensar sólo en él. Aguardaron a que el ascensor llegara hasta el rellano y se abocaron sobre el recién llegado con la mínima esperanza colgada de su anhelo. -¿Qué pasa. ¡Yo lo vi! ¡Estaba allí! -Claro. -Vayamos adentro -los empujó él.. da lo mismo. ¿lo sabes? -Papá. que no formaba parte de aquello. -Entonces no te hagas mala sangre ni te dé por pensar lo que no es. Mejor él que un padre nervioso y hundido o una madre histérica. En Barcelona debían de estar celebrando la verbena de San Juan. cocas. disfrutar de su éxito como escritora. -Oficialmente no están detenidos. cuando sabía que detrás de una noticia había algo más. Y si hacía preguntas obtenía respuestas. es coronel. -No ha averiguado nada. Ella tenía que trabajar. No sé qué te imaginas que es eso. Imagino que querrán saber qué hacían. A Elías le costó levantarse. -¡Tu hermana no es una terrorista! -gritó Natalia. con la mente en blanco. todo convergía en la sensación final. ¿Por qué tenía que ser distinta Argentina? Faltaba poco para volver a España. mamá -asintió Óscar-. -Hizo un gesto negativo con la cabeza. y se concentró en la respuesta. -Embarazada -le recordó. te enteras en un abrir y cerrar de ojos. y están el teléfono. y luego les pedirán nombres. -Esto es una cadena eterna. hogueras. los minutos. -¿Nada? -dijo su padre. aunque lo dudo. de su instinto. o tal vez sí. -¿Te has tomado las pastillas? -le preguntó Sara volviendo alo más vulgar de su situación cotidiana. Sara dejó el libro que estaba leyendo sobre la mesa. Elías -lo defendió Natalia.. sin fuerzas. y en ocasiones daba la impresión de estar ido. No quería dar falsas esperanzas. Así que fueron o bien el ejército o bien la secreta o un grupo paramilitar. Tan mínima que se esfumó con sólo verle la cara. Las pesadillas las tenía a menudo. -Significa que no los detuvo la policía. Sí hubiera sido la policía sería más fácil. entrar en el piso de la calle Córcega después de tantos años.. -Ya. -No importa -se 63 . le puede costar la carrera. el «tu». papá? También alguien dio sus nombres. El muro de silencio. acceso a personas y estamentos. los telegramas y las cartas. Ya no era más que un viejo. Bastantesería reencontrarse conjofre. -Óscar. -¿Yeso qué significa? -inquiríó Teresa. ¿Le hablaba de sus pesadillas. Al llegar al final del camino seabocaba tanto a los recuerdos y la nostalgia como a todos los miedos habidos y por haber hechos presente sin futuro. -suspiró su madre. a mitad de camino de sí mismo y de algún lugar oculto en la nada imprecisa que trataban de abarcar estando abiertos sin percibir la realidad.. Quedaba postrado en la butaca. -La represión no se detiene ante nada. Los segundos. -Claro. las horas. no me agobies. entrevistas. Teresa estaba en la ventana y lo anunció: LOSAÑOS ROJOS -Ahí viene Óscar. Pero lo que les había contadojuan de Chile. Y siempre estaba Sara.

Y no me digas que fue hace cuarenta años. Necesitaba reconocer a Salvador Gallego y despejar la duda póstuma. Su pensión era exigua. Dudaba mucho de que la dueña del piso en el que estaba realquilado le hubiese dejado la nevera tan llena. si en otros dos días no lo veía. En esta ocasión. Una oleada de calor lo invadió. suficíente para él. La razón de Ismael se llenó de voces. con la espalda curvada en un ángulo de noventa grados y la mirada hundida en el suelo. Recuerda lo que contóJuan de Chile. lo que fuera. Salvador Gallego no salía de su casa.JORDI SIERRA I FABRA Ella está muerta. Pero era él. Después volvió el frío. la nariz grande cabalgando sobre el vacío. calibrar sus fuerzas. cargados de arrugas. Elías hablaba desde la serenidad. No supo si era el fin de aquel odio mantenido durante más de treinta años o el nacimiento verdadero del mismo. 64 . Porque su padre regresaba. pero no creo que detengan a todo el mundo porque sí! ¡De lo que se trata es de esperarl -¿Esperar? -suplicó Natalia-. Y le hablaron. ni en las casualidades. El frío que soportaban sus cinco compañeros muertos bajo tierra desde su muerte. sesentó en un pequeño parque. Siempre estaba el tío Jofre. Está vivo. porque acababa de decirlo cuando por la puerta de la casa apareció su objetivo. casi roto. al menos hasta ese punto. -¡Elías! -No. Cojeaba de unapierna aunque no llevaba bastón. parpadeó asustado por la conmoción. por duro que sea! ¡Están tratando desacar a este país de la mierda en que andaba sumido! ¡Puede que deban romper demasiados huevos para hacer una tortilla. Hablas de ellos como si fueran asesinos. su resistencia. No supo si sentirse mejor. Salvador Gallego estaba muy avejentado. -¿No lo son. El delator de Mauthausen. Era él.. Óscar -dijo Elías-. Y era extraño. Tobías Ferrer. Llegó a tenerlo a menos de diez metros. pensaba subir igualmente. -Exacto: lo que contó. una o dos tallas mayor de lo normal. Salvador Gallego Roldán. Hacía calor. en un banco al sol. Un tropel de sensaciones. Ismael llevaba otros dos días apostado en la calle. Durante años llevó aquella cara impresa en su mente.. LOSAÑOS ROJOS Y tenía que acabar aquello cuanto antes. con dos bolsas tan grandes que parecía que fueran a devorárselos. porque siempre es la misma guerra. seguro de que su objetivo no lo vería. para comprar leche. No se puede cerrar los ojos a esta realidad. papá. -empezó a llorar Teresa. Y quería reunir todo aquel odio. Podía hacerlo ya. Hasta que desapareció en aquel portal. Salvador Gallego compró una barra de pan en una panadería.. así que. formando una media luna amarga. Apenas si le quedaba algo de dinero. Por encima del miedo. Ninguna palabra fue pronunciada más fuerteque otra. los escalones helados de la cantera. no me obligues a subir sin verte antes -le díjo a las alturas del edificio. Nunca tuvo lo primero. pan. con su compra colgada de las manos. antes abrirás los ojos. Comprobó que tenía razón. si es que aún la tenía. La última duda. No hubo acritud. a la espera de su objetivo. la mirada siguiendo las invisibles huellas del camino. Luego. ningún estado de derecho. Antonio Viña. pero la señoraJosefina ya se había marchado a su pueblo. Un amor situado más allá de ideologías o razones. no digas eso. No supo sí tenía más deseos de gritar que de llorar. Y cada vez hay más que buscan a sus seres queridos. Lo más significativo era su rostro. y en cuanto a lo segundo. y hasta puede que caiga algún inocente. Sólo eso. No supo ni siquiera si seguía dentro de sí mismo. qué sé yo. sólo la brutalidad. -Vamos. No creía en la suerte. El amor de un padre por su hijo. sin embargo. Sólo te digo que cuanto antes lo entiendas. Lo siguió a cierta distancia. ¡santo cielo! -Yo pasé una guerra. justo ahora. la falta de prisas que forma parte de quienes no tienen nada que hacer salvo esperar el paso del tiempo. y los ojos hundidos. ¿Por qué no? Pero antes deseaba verlo aunque fuera de lejos. formamos ya parte de una minoría nada selecta. De todas formas. tal vez. la gente sigue ahí fuera. -Cabrón. hijo mío. Quince minutos en el parque y vuelta a casa. Ismael recordó el frío del campo de exterminio. él tendría que dejarse ver. Fue la primera y la última. Los escasos cabellos que le quedaban apenas si mostraban algún remolino mal peinado en la nucay los lados de la cabeza. los labios doblados hacia abajo. la represión y una dictadura capaz de todo con sus gentes. Cristóbal García y Jaime Aragón le sonrieron desde alguna parte de su mente. Nada más. Un puro frío carente de emociones. pero él vestía unachaqueta ajada y unos pantalones muy viejos y arrugados. una botella de leche y un par de latas de comida en un supermercado vecinal. pero no para dos. Lucía y Tedesio no fueron detenidos. pero tampoco nadaba en la abundancia. Nosotros somos unos de ellos. Suficiente. quedó despejada. lo que es una represióny un genocidio intelectual. Caminaba doblado hacia adelante. híjo de puta. Había perdido sus dos trabajos por falta de asistencia. para aguantar otros dos o tres días. siempre habían sido negativas para él. Han desaparecido. -se oyó decir a sí mismo. Sé cómo funcionan algunas cosas. Lo vio levantar la cara y recibir aquellos rayos vivificadores. No era su críada. víctima de una ancianidad superior a la que habría sido normal. Pero a ninguno se le escapó que la parte final estaba dominada por el amor.. -¿Y los que vio morir? Aquí están desapareciendo personas. de nuevo. rindió el cabeza de familia una vez más-. con su mismo paso encorvado. por si acaso hubiera estado disperso en los últimos años. hijo? -¡No! ¡Hacen un trabajo. Salvador Gallego no habló con nadie. Y eso no lo admite ninguna ley. Va a dar a luz dentro deunos días. -A veces no te entiendo -dijo Óscar-. Quería concentrarlo y dirigirlo hacia un objetivo directo. Juan Pedro Zapata. tarde o temprano.

Todo era un esfuerzo supletorio. -No lo sé. Sabía lo que se hacía. quemada. el Rey había elegido a Adolfo Suárez como presidente del gobierno. Y era capaz de sentir sus huesos quebrados. Por una vez su hija no les preguntó si sabían algo. las caderas. Elías reaccionó. La mentalización final. seguro. a mitad del pasillo. porque Lucía había dejado de existir. al final del pasillo. Minutos de paréntesis. Natalia fue la primera en salir del automóvil. reconociendo su drama. aunque no los alcanzaba. -¿Llegó a saber Valeriano lo sucedido con su nieta Lucía? -No.. porque en la butaca tenía los ojos abiertos aunque no viesenada. Natalia casi echó a correr. aunque la distancia que la separaba de la sala. Tendría cerca de cuarenta años. Al pasarjunto a una ventana oyó la voz de un locutor anunciando que. Fue como si se disparasen sus corazones y sus alientos. y desde luego no podría pagar.. introdujo la llave y le dio la vuelta. Pero no entonces. Contrariamente al delator de Mauthausen. -¿Quién? -Tiene noticias de Lucía. La nada cubría las ausencias. del que lo echarían dentro de una semana si no pagaba.. tumbarse. -¿Un cadáver? ¿Cuál? -Llegamos a eso. -Mamá. incluso respirar. Pero siéntese. -¿Sabe usted algo de mi hija -la asaltó Natalia. por ejemplo. -¿Por qué? -Porque pudieron enterrar un cadáver. No podrán. el olor a carne Hizo el esfuerzo. por cruel que te parezca. Lo único que necesitaba ahora era prepararse. más silencios.. a oscuras. -Gracias por venir -fue lo primero que le dijo-. ¿De qué servía preguntar sabiendo la respuesta? Natalia fue la que abrió la puerta de su piso. ¿Cómo saber lo que pasaba por su cabeza? -¿Estaba loco? -No. La violencia siempre suele ser un punto crucial de cualquier historia. -Pero si ella estaba embarazada y. y no se sintió aturdida ni avasallada por la irrupción de los dueños de la casa. Daba lo mismo que se encontraran con algún vecino. los dos se encontraron con una mujer. -¿Por qué Ismael no lo mató ya. decidido. -Espera. _Ellos estaban muertos. ausente. Al ver a su mujer en la acera. más recelos. la parte visible de las pantorrillas. hasta Natalia. Hijo o hija desaparecido equivalía a hijo o hija conflictivo. llamándolo. -Nos quedan el juzgado de instrucción y el federal -oyó decir a Natalia-. en cuanto pudo? -No lo sé. -¿Está bien? -no la dejó ni seguir.. ¿Hay asesinos en la guerra? -Así que llegamos a uno de los puntos cruciales de nuestro relato? -Exacto. En cualquier momento eran capaces de preguntarles si estaban seguros de haber tenido una hija. fuese de apenas tres metros. a modo de sostén de vida. los dos se encontraron con Teresa. con mejillas coloradas y ojos pequeños pero vivos. verá. -comenzó a decir. Su rostro estaba atravesado por una enorme expectación. Prefería incluso la butaca que la cama. Una persona no aguarda una venganza de treinta y dos años. en la butaca que generalmente ocupaba Elías aunque no hundida en 65 . con la mirada perdida y los sentimientos vacíos. Puede que lo estuviese a veces. con Elías inmediatamente detrás. Lo hicieron. sorprenden temen te. Cerró la puerta y Elías detuvo el motor girando la llave de contacto. por favor. Volvió a cerrarla. y eran los que callaban por prudencia y respeto.. abrió la portezuela de su lado y salió del vehículo. Más o menos coincidió con el viaje de Valeriano y Sara a España. sintiendo aquella abrumadora carga de dolor. En cama.. ¿verdad? -Ahora lo sabrás. -Sí -asintió ella. nunca. -¿Era un asesino? -¿Qué quieres que te diga? Ismael seguía en guerra. Pero déjame decirte algo: en el fondo. Las familias de la mayoría de los treinta mil desaparecidos no fueron tan afortunadas. Puede que necesitase mentalizarse. En ella no había líneas rectas. Por eso. trazar un plan. LOSAÑOS ROJOS Abandonó su objetivo para regresar a su propio refugio. que salía precipitadamente de la sala. más preguntas. Extraña palabra. en cambio. la angustia y el dolor de lo imposible hecho realidad. Pasójunto a su esposa y le tendió la mano asu visitante. cuyo único delito había sido querer ser libre en un mundo libre y mejor. -Hay una persona. su cuerpo lo formaban círculos y circunferencias superpuestas. -Ismael y su delator cara a cara. esperándolo ingrávida. Natalia parpadeó. Para algunos se habían convertido en apestosos. Poder. Otros les dirigían miradas tristes. acostarse. insomne. caminó con paso firme. Le costaba levantarse. No podrán con nosotros.. Ya no les preguntaban. escúchala -pidió Teresa. El pecho. Cuando entró. se sintió otra vez cansado. Hemos de volver también a Argentina. Otro día perdido. Entró seguida por él y. para llegar demente al final. El paso de la victoria. Más colas. Su rostro era amable..JORDI SIERRA I FABRA Todo había sido igual que un sueño. los brazos. su pequeña. Lucía. casi podía oír aLucía gritando. -No me refería sólo a eso. A veces pasaba dos o tres horas sentado en su butaca sin hacer nada. Ya se había puesto en pie al oírlos llegar. cuando lo detuvieron y lo encerraron en México. La mujer quedó convertida en el centro de su atención. Natalia y Elías tuvieron más suerte que otros. Él ya no podía ni con su aliento. Entraron en el portal de su casa y tomaron el ascensor en silencio. Natalia caminó hasta reunirse con él y los dos cruzaron la calzada. Sus cinco amigos lo empujaban. si habían dado con algún indicio.

Al otro.. A un lado. y que lo más probable era que la volvieran a llevar inmediatamente. aquella vitalidad. Se llevaron a la pequeña y luego oí gritar a su hija. -¿A la Escuela de Mecánica de la Armada -No lo sé. -Ha sido usted muy valiente -asintió Elías. Las ausencias. técnicas y experiencia.. -YO estaba de parto. por ejemplo. -Le cayeron las lágrimas por las mejillas-. Mi tía Carmela se está volviendo loca. porque yo salí ayer. aquella predisposición para el buen ánimo. esparciendo su tintineo por el comedor. ¿Qué hicieron después del parto? -siguió preguntando Elías. -No lo sé. un destello.. Los dos miraron aj Natalia. Y por esavuelta a casa. La enfermerajefe me dijo que yo tenía un niño precioso y una vida. incapaz de enfrentarse a la desconcertada súplica que fluía de los ojos de Natalia. avergonzada---. -Estuve con su hija cuando dio a luz -anunció. Ana. la mujer que finalmente había logrado darle un sentido a su vida. Era la ocasión final para estarjuntos. -Continúe -pidió Elías. Y también el comienzo de una nueva zozobra. -Por favor. No hubo más. Le agradeció la pausa. que había cruzado el Atlántico en el Sinaia para vivir tantas vidas en una. mucho. gritaba: «¿Para eso me habéis tenido?» y luego: «¿Para eso me habéis estado cuidando?» Luego la oí decir: «¡Es mía!». sentada en el borde. Los dos hombres no pudieron quedarse en la sala porque no era oportuno. muy bonita. Miriam y Edelmiro. viuda y embarazada. medio sus señas. Ya no volví a saber de ella. Pedía que se la devolvieran. señora. así que una enfermera los echó.. y Edelmiro la adoraba. Entrechocaron las copas. que estaba retenida en la Escuela de Mecánica de la Armada... Unió sus dos manos sobre las rodillas y trató de ordenar sus propias palabras. con el disimulo que los viejos suelen ganar acopiando años. A veces bastaba una ojeada. sino más bien proyectada hacia adelante. su hija Lucía me dijo su nombre y el de ustedes. -Por papá -dijo ella-. Eso fue hace cuatro días. La rama Argentina seguía lejos. y otras algo más. dedicación plena y concentrada.. -¿Por qué? -consiguió reaccionar Elías. arrugas. la acompañaban dos hombres. y las apuraron en el siguiente silencio antes de que volvieran a sentarse para seguir devorando la carne. Estaba enamorada. ¿saben? -murmuró antes de que las lágrimas afloraran a sus ojos. aquella mujerjoven.. Sara. Podía estar tranquilo. Un indicio. -ffl -Eso fue todo. A fin de cuentas. Me chocó su aspecto. Y ese silencio es tan espantoso. aún quietas sobre las rodillas. Los demás callaron y dejaron sus cubiertos en la mesa para tomar también sus copas. en el hospital Doctor Cosme Argerích. no hubo tiempo. que la habían sacado de allí sólo para que tuviera al bebé. sólo una vez. -Yo vi a su nieta. Ahora se dirigió a él. una sonrisa o una mueca le revelaban más que mil palabras. -¿Le dijo algo más? -Sí. esposada. uno a uno. yJuan estaba feliz en Cuba. -¿Le habló de torturas o malos tratos? -No. tanto.. no sé. No sé más de lo que. Valeriano ocupaba la cabecera de la mesa.. infelizmente-. pero le prometí a ella que los vendría a ver. -Desvió sus ojos. cuando la trajeron a ella. que no lo arriesgara. como si se lo hubiese tragado la tierra. La mujer tragó saliva.. -Se la quitaron -susurró. Los invadió un frío atroz. Florencio Cardoso y Carlota. Le recordaba mucho a Natalia dejoven. no hacía faltajurarlo.. Tenía un hermosa vida por delante. pero les aseguro que era. Los ruiseñores todavía no habían nacido cuando ya las Natalias y las Mirianis poblaban el mundo de las sonrisas. Pero cada vez que pensabaen su hija. con la copa levantada y una sonrisa colgada de oreja a oreja. con Ismael se reunirían en Barcelona. ¿Qué querían que hiciera? A su hija ya se la habían vuelto a llevar. señor. Lo que voy a decirles no es fácil. -Se encogió de hombros. Por supuesto que callé. -¿Y de su marido? Se llamaba Tedesio. Ismael ojuan. Se dio cuenta de que hablaba en pasado y se detuvo. Luego estaba Ana. era la mujer más feliz del mundo. -¿No preguntó? -Una vez. Se las mojaron. -gimió Natalia. Primero la maternidad.. con su Tatiana.JORDI SIERRA I FABRA ella. y me pidió que cuando saliese. viniese a verlos. ¿saben? Pude verla apenas unos instantes. -Lucía tuvo una niña preciosa. en un momento en que nos quedamos solas.. ¿saben? Desapareció hace dos meses. pero bastante tenía yo con lo mío y ella con lo suyo. No iba sola. Yo me quedé sola en la habitación y después trajeron a otra mujer que acababa de dar a luz. Debieron de ponerle unainyección o.. pero ya no pudo rectificar. Miriam. -¡Santo Dios! -Natalía se llevó una mano a la boca. sin que moviera una mano para detenerlas. No quisieron quitarle las esposas. Elías encontró los o os de su hija Teresa. -La mujer no pudo seguir mirándola y depositó sus dos ojos en el suelo-. Tratándose de su familia no necesitaba más que lo primero. -¿Dónde están? -Señora. Ya no sólo eran Lucía y Tedesio.. en otro mundo casi. y. Miriam se puso en pie. después LOSAÑOS ROJOS 66 . pero fiesta al fin y al cabo. Una fiesta teñida de nostalgias. -No sabía si venir. -No. Las lágrimas siguieron cayendo de sus ojos. Es como. Nosotros tampoco sabemos nada de un primo mío. Por haber aguantado más que Franco y habernos hecho felices a todos gracias a ello.. Valeriano fingió concentrarse en la comida. aunque él sabe que tiene la suerte de tener dos casas y que aquí estaremos esperándolo cuando regrese. Gritaba. La cena era una fiesta. Una pista. Entonces. Un gesto. sentirse seguro con respecto a ella. Tenía miedo. Ahora se trataba también de aquella niña. como de pasada. Tenía dieciocho años y era. pero los observó como sólo él sabía hacerlo. atrapada ahora por la emoción que envolvía a sus anfitriones. quedaban disimuladas.

pero para ella Ismael era y representaba muchas cosas. paz. Para Valeriano. Regresaron juntos al comedor. los fantasmas lo asaltaron. -Cuando vea la foto que me has dado seguro que hará las maletas. que le pasaba a su abuelo. sobre todo por carta. -Lo intentaré -se rindió. -Te quiero. La sobremesa comenzó a hacerse perezosa y lánguida. Durante cinco segundos. y por último. Tantos años después de su separación. Sara había esperado demasiado por un momento así. Europa entera al alcance de su mano. en la recta final. Inició la ascensión a pie. -Ismael es tozudo. Cristóbal y Jaime. sino en busca de aliento final. los músculos en guardia. 67 . -El gas -se oyó decir a sí mismo de pronto. Se trata de una emergencia. cogidos de la mano. sólo distinto.. Escuchó el zumbido de la señal de apertura y empujó el batiente de madera y cristal. Llevaba guantes a pesar del calor y de que. Pero no lo tomó. -¿Quién es? -oyó la voz de su objetivo al otro lado de la puerta. Volvió a pulsar el timbre. fue un largo trayecto del que sacó un montón de energía y no poca -¿Sí? -preguntó una voz por el interfono. Y por último Sara. ni una. -Agárralo por donde quieras -bromeó.. como detres de grosor. -Los contadores están.. por extraordinario que fuese. por la libertad. y con la carga de Mauthausen encima . la felicidad co. unos cuarenta centímetros. eran elusivas. -Lo abrazó con todo sentimiento. Podía. -Sonrió Valeriano. por el renacer y el futuro. cariño. Terminaron de comer. el espejismo que iba a condenarla. Seguía Carlota.JORDI SIERRA I FABRA la soledad. -¡Cartero! Ninguna pregunta. y cruzó la calzada de la calle hasta encaramarse por la pendiente que conducía al portal del edificio. pronto vería ajofre. El ascensor estaba en su sitio. Era corta. Si para alguien iba a significar un salto de calidad el viaje a España era para ella. Es algo más que darle un beso de mi parte. Antonio. Hubo un silencio. Nadie sabía mucho más. Todos querían apurar la magia de aquellos momentos inolvidables. Cuando se detuvo frente al cuadro de timbres pulsó uno del último piso. -Hay un escape. La sujetó con la derecha y pulsó el timbre con la izquierda. -Sé lo que vas a decirme. No esperaba esa precaución añadida. Ismael miró al cielo.. ¿Un vecino? ¿Para qué? No eramás que una tarde cualquiera a comienzos de un verano caluroso. un brindis más. su Sara. Vuelta a las precauciones. y hasta la fórnria de franquear la puerta sin necesidad de esperar a que apareciera alguien que luego.. llenas de pensamientos y con una retórica cargada de extraña profundidad. no como creyente. comenzando por la mala suerte de una vida marcada que necesitaba de reparaciones constantes. un ángel de dulzura. Contuvo la respiración. -Si no viene él. Y maldijo su recelo de viejo maniático. LOSAÑOS ROJOS Sabía el momento adecuado. Al otro lado estaba Mauthausen. Adoraba a Ismael aun sabiendo que nunca había sido el mejor de los padres. con dos hijos de por medio. Se lo había visto hacer al cartero varias veces. La sensación del trabajo bien hecho. Homenaje y despedida. y gracias a ese contacto. Al otro lado estaban Tobías.n aquel buen hombre. por España. Carlota nuncadejaría de agradecer a su padrastro. Tampoco podía ser un pedido.. -No. con Ismael. así que ya no esperó más. recuerda. Podía abrirse la puerta de delante.. allí dentro. -Claro. -Sus últimas cartas son tan raras. Además. Florencio Cardoso. Carlota era la única que mantenía contacto con él. quejamás encontrase al delator de Mauthausen. A veces eran tantos que raramente conseguían estar a solas unos con otros. y tenía la oportunidad. Valeriano se levantó para ir al cuarto de baño. Al salir de él seencontró a Carlota esperándolo. años de recuperación anímica. pudiera recordarlo o reconocerlo. Pero ni siquiera sabían qué camino. llegaron los postres. señor. Su obra literaria lo merecía y lo necesitaba.. iré yo por Navidad. Era un tema tabú. En el fondo todos esperaban que nunca se consumase. Largo. Ya no podía ser un lastre. Florencio. Cuando cruzara aquella puerta se reuniría con todo y con todos.. Era la única capaz de hacerlo regresar algún día a México. diría que dejase lo que fuera en el buzón o lo echase por debajo de la puerta.. Nadie hablaba de su venganza. lenta pero gradual. que hubiera hecho feliz a su madre después de una viudedad y un fracaso. señor. Agudizó el oído y recuperó la calma. ¿El cartero? No. los cinco sentidos puestos en el camino y todos los pequeños obstáculos avencer. la hora de la tarde en que apenas si entraban o salían vecinos. más tarde la recuperación del amor. No se detuvo. porque parecerse físicamente ajuan no hacía a su hermano mejor ni peor. ¿El cansancio de la derrota? El impenetrable Ismael. La última frontera.. . Juan Pedro. Al otro lado estaba Salvador Gallego Roldán. los dedos nadaban como en una piscina y las manos le ardían. Y desde luego las últimas. el abogado que lo había ayudado a él en sujuicio por la muerte de Ramón Alcaraz. elípticas. -Abra.. Nadie bajaba por la escalera. Al llegar frente a la puerta la miró igual que si pudiera atravesarla. Podía bajar un vecino inesperado. Quiero que cuando regreses te traigas a papá contigo. Cartas de alguien que está llegando al final de un camino. pero contundente. no lo sabes. Ismael sacó la barra de hierro oculta en su manga izquierda. -Le correspondió su nieta-. Sabíalos detalles. Tenía los nervios en tensión. abuelo.

No acabó la frase. Y si lo hace. Sos vos el que lleva días sin hablar.? ¡Por Dios. gélida y distante.. Su comentario malsonante coincidió con el ruido de una primera aldaba. -Aquí. La puerta se abrió.. toda la distinción de que se adornaba. y vos de pronto te encon2 trás en tierra de nadie. si lo reconocía. ¡por Dios! Nunca transgrediré mis principios. Y no hizo falta. igual que un fardo. -¿Qué es lo que parece? -preguntó Óscar. qué sé yol ¡Tus padres quieren oír lo que quieren oír.Qué? -No cambiaste sólo por lo de tu hermana y su marido. si algo no era. Pero era inevitable. Cuando me hablaste de ellos por primera vez comentaste que él era un desgraciado. -¿Qué está pasando? Su novia fingió una indiferencia que no sentía.. Hasta la última pieza de su puzzle encajaba milimétricamente en aquel conjunto que atrapaba miradas y envidias. -Se estremeció con un deje de afectación-. Dejó de mirar más allá de sí mismos y concentró sus ojos en él. Nada más. y no me 68 . Y después el de una segunda. Violeta hizo un gesto de fastidio. si son delincuentes.. Salvador Gallego tampoco tomó la precaución final.. Y lo mismo si han cometido un delito que atente contra la seguridad del Estado. -Tengo razones para estarlo. Nada más. se losjuzgue y vayan a la cárcel. la gente no desaparece así como así. la caída. o se lo inventó. -¿Vamos a matar a todos los que sean como ellos. que se los detenga. quedando frente a él. Teodoro? -Tedesio. 0. Si yo 218 tuviera un hermano y no supiera nada de él haría lo mismo. Ni siquiera los primeros días. Todo su equilibrio regresó de golpe hasta llenarla por completo. no seas niño! ¿Te recuerdo lo que dijiste hace tres meses? -Violeta. -Mira. cuando la llamaba y ella se hacía ladifícil pese a confesarle después que se había enamorado de él la primera noche. Pero tampoco la recordaba tan distante. Su belleza sobrevolaba cualquier otra dimensión de sí misma. Dijiste que la querías mucho. ya no habría vuelta atrás. -Violeta. un beso. -¡Maldita sea! La dueña de la casa lo había dicho: huraño y poco sociable. en su casa. es eso? -¿Quién habla de matar? -¿Por qué te crees que desaparecen? -¡No desaparecen! -¿Y su hijo? -¡Esa mujer deliraba. ¿no te parece? -¡Por supuesto! ¿Quién te dice que no? Lo entiendo. estiró el cuello. -¿Dónde? -Paseó sus ojos a su alrededor. Violeta Laínez. -¿Sí. -No puedo dejarlo -fue categórico-. de quitarse algo de la comisura de los labios. Pero de aquellos primeros días hasta el presente parecían haber transcurrido años. lo siento. ¿querés? -Apartó sus ojos de él. -Por Dios.. Los primeros días. Pero desaparecer. pesado. -¿Qué es lo que parece? -repitió él. La clave final. el contundente golpe con la barra. pensó en colocarla en un pedestal. y que tu hermana era más de lo mismo. La sorpresa por el ataque. Como si discutir la hubiese alterado. -. o tal vez sea que de pronto veo las cosas de diferente forma. con el cerebro del revés. preocupado. por algo será. Luego cerró la puerta y el mundo real quedó del otro lado. Óscar no recordaba a Violeta tan extraordinariamente hermosa. Sin embargo.. ¿cómo se llama. en la cabeza. -Entonces no sé por qué me preguntas a mí qué está pasando. una fracción de segundo antes del impacto. Pero no se engañaba. No había cadenita. La perfección llegaba a la frialdad. que la adorabas. -Cuando me hablaste por primera vez de tu hermana y de su.JORDI SIERRA I FABRA o tendremos que echar la puerta abajo. una caricia. Si hubiera sido pintor.. cariño? No quería hacer aquella pregunta. cuando la relación se iniciaba y todo eran sueños y conjeturas. -Mira. Si hubiera sido poeta. qué nombre. para poder mirarla. que estaba loco. el gemido de dolor e impotencia. deseos y sueños. y repitió aquel gesto suyo tan característico de retocarse el cabello con la mano. Y también su clase. Tal vez estuviera ciego antes. -No te entiendo... fea. El resto fue muy rápido. pero no me gusta lo que está sucediendo. Duda frente a seguridad. para desarmarla y convertirla en un sauce movido bajo la brisa de su viento. LOSAÑOS ROJOS -Sí. Lo cierto es que no me gusta lo que sé ahora. Deslizó la madera de par en par. la habría inmortalizado. desarreglada. era ser romántica. y cuando el muerto es un líder sindical o un revolucionario se habla en seguida de represión y de. Con Violeta. perdido.. pero que no entendías cómo podía haber acabado así. en esta mesa. ¿Y si tenía cadenita interior? Nunca echaría aquella puerta abajo empujando con el hombro.. Además. el rostro. implicando a mi propio padre y haciendo que esto parezca. Óscar. Temía que si la formulaba. llena de ideas absurdas. un militar o un banquero se reacciona de una forma. Óscar había descubierto los límites de su desconocido romanticismo. a él le bastaba un roce. Eljuego de losjuegos. -Jú crees? -¿Por qué cuando se mata a un político. La forma de arreglarse el pelo. Cuando ella lemostró su rendida vulnerabilidad. detenida en última instancia por el propio Ismael.. La Violeta que tenía delante cabalgaba envuelta en una nube por debajo de la cual el mundo esperaba. sí me entiendes -repuso Óscan Se quedaron desnudos. Soy abogado. le habría escrito los mejores versos. de mirar. -¿Que yo cambié? -Déjalo.

Se detuvo. y aún menos haber existido. _Óscar. La sangre ya no resbalaba por su cara. sobre la mesa. habrían sido corno dos viejos amigos reencontrándose en un lugar poco común. -¿Vas a matarme? -formuló la pregunta Salvador 69 . pero tampoco de piedad. La habitación del realquilado no era más que un pozo de mierda maloliente. Superó otra mueca de dolor más por miedo que por resistencia. no. Ni siquiera había intentado gritar. y hasta una bolsa de plástico. ya está bien. asustada. ¿verdad. Retiró la mano. Tanta como su incomprension. ¿de qué va esto? No suplicaba. por ejemplo. ¿Qué les quedaba a los que eran como él? Miró a Salvador Gallego. Eso la sublevó.. porque lo desarrugó rápido. y luego registrar el lugar a conciencia. -No. Se tragó un reportaje sobre el nuevo presidente de gobierno y otro sobre los doscientos años de Estados Unidos. sentarlo en unasilla. ahora sí. Pero su prisionero no gastó saliva ni energía. la programación ya había terminado. -Adelante. amenazadora. No la tocó. para mayor precaución. Lo que sí hizo Ismael fue apagar de una vez el televisor. la cama sin hacer. De él pasó a una frustradarendición. sobresaltado. Se levantó y se sentó tras pulsar el botón frontal del aparato. restañó la sangre que manaba por el boquete atravesado en la frente. -Entonces deberías decidirte. No retiró el plato. Asombroso. pero con lo puesto. -¿Y ahora qué? No le respondió. Todo siguió en la mesa. Se quedó dormido en su silla. Regresó a la salita y puso la televisión. sus ojos chocaron una primera vez. -Mierda ---jadeó-. Acabó de cenar. para volver a caer agotado. Jairne Aragón. Si fue raro en la guerra. Más de treinta años convertidos en un mero recuerdo. y luego serecuperó segundo a segundo. comprimidos hasta hacer que parecieran no haber transcurrido. y espero que seas sincero. de no estar uno herido y atado y el otro a la expectativa. Ismael dejó de hacer presión. -¿No me recuerdas? Una vacilación. -¡Ismael! Esperó algo más. empapándole el pecho. Antonio Viña. Ni un atisbo de odio. -No. Percibió el brillo en la mirada. voy hacer una pregunta. examinó la herida. inundada por la nieve. Estaba tan tranquilo. siguió viendo la televisión. Cuando abrió los ojos de nuevo. Yanquilandia y su capitalismo celebraban un cumpleaños mágico. -¿Tanto he cambiado? -¿Está loco? -La vida no nos ha tratado muy bien. Después comprendió que no pasaba nada. -¿Qué es lo que me sucede a mí? -Lo sabes. La misma huella que encontraba en el espejo cuando se miraba a sí mismo. -Has tardado. -¿Quién es usted? -insistió su prisionero. El hombre frunció el entrecejo por segunda vez y. y que quizás pasasen horas antes de que Salvador Gallego despertase. atarlo con la cinta adhesiva que llevaba en el bolsillo. pero fue tan breve que apenas si contaba. suciedad. Decidir de qué lado estás y empezar a vivir de acuerdo con él. por mera precaución. la escasa ropa mal puesta en una cómoda y un armarito. La huella del tiempo estaba allí. El crepitar de la pantalla. El delator de Mauthausen se habíamovido mucho aquellos años. No tenía ninguna prisa. a punto de marearse. -Violeta. cariño. -Tobías Ferrer. aunque recibió el impacto de sus ojos. Su mano agarró la barra de hierro. Ningún recuerdo. Ninguna fotografía. a causa de los nervios. Me refiero a ti. Primero temió haberlo matado. Salvador Gallego frunció el entrecejo al ver el gesto. dímelo. uno frente al otro. arrastrarlo hasta el interior del piso. La voz que tenía grabada en la memoria. pies y manos. porque arrugó la cara y luego le costó centrar otra vez la vista. nervioso por aquella danza de hormigas en blanco y negro que empezaba a aturdirlo.JORDI SIERRA I FABRA refiero a todo eso de que me hablas. tal vez demasiado. más lo fue tras ella. Mantuvo la barra de hierro cerca de su mano. Al abrir la puerta. Optó por aprovechar el tiempo. que seguía vivo. -desgranó despacio Ismael.. Debía de dolerle mucho la cabeza. aunque no tanto como para detenerla. Los ojos se convirtieron en dos ascuas. así que fue a la cocina y se preparó la cena con lo que encontró en ella. siempre a salto de mata. Despertó un par de veces. De la nada al dominio del planeta en dos centurias. No había comido en todo el día. porque me suena a estupidez reaccionaria. un entierro. Y si eran remordimientos. un «Te creía muerto» o un «Estábamos en guerra». Cristóbal García. mirándolo. -No ha sido fácil. La luz. Ismael aguardó. El golpe había sido muy fuerte. Juan Carlos Zapata. Ahora ya no existían barreras. La amargura le salía a borbotones por la boca y los ojos.. La felicidad absoluta porque el último de sus sentimientos dormía lejos de su razón. -¿Qué quiere? La voz sí. Y estaba la barra. -¿Tú? -YO -asintió. -Óscar. La mirada del delator era absorta. Sentados. tal vez un inútil «Yo no fui». gruesa. le importaba muy poco. industrial. inquieto. -¿Me querés? -Sí -asintió él. volvió a sacudirle una punzada que lo condujo al descontrol. Tal vez fuera la primera vez que una orden la frenaba tan en seco. -Hizo ademán de ir a recoger su bolso para ponerse en pie. No lloraba. -¿Cuánto hace que me buscas? -Toda la vida. Ismael esperó. Se acercó y estudió aquel rostro. precariedad. Creía que él iba a retenerla pero no fue así. Ahora era distinto. -Endureció por completo su rostro-. El miedo fue desparramándose por encima desu cuerpo hasta cubrirlo por completo. Ahora la brecha formaba un sesgo diagonal en su frente y se había secado. Salvador? No hubo respuesta. Ismael se dio cuenta de que no sentía nada. formó un manto por encima de su silencio. Vaciló. ni guardó el enorme cuchillo de cocina con el que había cortado el pan. porque yo no quiero una mitad de vos.. LOSAÑOS ROJOS Y Salvador Gallego estaba despierto. por si se despertaba de improviso y se ponía a gritan También la cinta adhesiva. Llevaba rato sin sentir nada.

Al menos yo. yo tuve que sobrevivir. su padre la cólera contenida y Óscar la serenidad. -No -dijo él-.. y me casé con quien tampoco debía. Por ella sí valió la pena todo. Has de sentirlo. Sabes lo que somos. amortiguando los extremos. pero aquí. Veintiocho años estériles.. hijo de una prominente familia de banqueros argentinos. la escalera. ¿Qué era ella? Fue a su habitación para sentirse recogida y amparada. y los más allegados. -Se encogió de hombros-. De repente era una apestada. me vine a España al morir aquel cabrón. cualquiera de los otros cinco también pudo haberlo logrado. porque no se trata de agallas. Sólo quiero que pasen las horas. desesperación. -Sobreviviste. arrastrados por su dolor. Y habría sido distinto. con ella o con los demás. con la que se podía contar siempre para fiestas y salidas nocturnas. -¿Crees que a mí me ha ido mejor? -Te diré cómo me ha ido a mí. Vagué como un animal herido al acabar la guerra. -Da lo mismo. Sin Lucía aquella casa no habría sido lo mismo. Lucía era el corazón. y sepas que la muerte puede ser muy dulce como final delo que te aguarda en los próximos días. y porque allí era distinto. sola. Dos viejos perdidos en una guerra de la que ya únicamente se acuerdan los libros de historia. El silencio por parte de Ismael se hizo ominoso cuando la pregunta no tuvo respuesta. Mauthausen. Había dejado de ser la Teresa divertida. Allí me enamoré de quien no debía.. con ella o con los demás. la cantera. los demás. Lucía de mayor. Consiguió captar algo más que su atención. antes faltaba esto. en la Escuela de Mecánica de la Armada. intentando dar con un indicio. en la punta de su lengua y lanzársela como un dardo envenenado-. todos estaban haciendo algo. Pero eso había sido sólo al comienzo. a su madre casi la habían matado cuando intentó entrar a la brava y un soldado levantó la culata de su rifle para golpearla. -¿Y después qué? No comprendes que no podrás hacerlo. salí. sola. De todas formas esto ya está. Nadie es un asesino.JORDI SIERRA I FABRA Gallego. -¿Días? -La señorajosefina está en el pueblo. mis cinco compañeros. Teresa se lavó la cara con agua. ¿no? Yo te lo diré por si aún no te has dado cuenta: dos viejos. porque no voy a creerte. -«Absurdo» no es la mejor de las palabras para definir esto. aliento final. sorpresa. Su padre. Mucho tiempo. Tú no eres un asesino. amigo. Ahora había un pulso. loca. y luego emigré a México. ¿Vas a matarme por una venganza que te ha destruido desde hace más de treinta años? -Hablas demasiado. ¿Cuánto hacía que no salía de casa? ¿Cuánto que no se arreglaba un poco? ¿Cuánto que no sonreía? Los amigos y las amigas ya no la llamaban. Teresa se miró en el espejo del cuarto de baño y apenas si se reconoció. Consiguió convertir el miedo en dolor. Sin caretas. y tú. Lucía de niña. lo mejor: tener una hija. como destino.. por ellos y por ti.. Lo curioso era que no los echaba de menos a ellos. y lo empujé hacia unaguerra peor que la mía. odio. la huida. su madre.. -No. Toda su vida tenía el mismo tono. se daba perfecta cuenta. Salió del cuarto de baño y caminó sin rumbo por la casa. sí.. ahora. como lo sintieron Tobías. Salvador. que era hijo de mi hermano. para depositarla allí. 70 . el vacío. ¿Qué hice de bueno? El hijo que ya tenía mi mujer. llevando cada palabra de la mente a los labios.. -¿Crees que la mía ha sido mejor que la tuya? -No me digas que has tenido remordimientos. y cada mirada delimitaba más sus sentimientos. No le importamos nada a nadie. Estamos solos. Ismael. para resaltar los cotidianos. Tenemos mucho tiempo. A quien sí echaba de menos era a Lucía. ¿Cómo olvidar eso? Y no sólo se trataba de ese drama íntimo y puntual. el cara a cara. -Allí nosjodimos todos. unía aquel pasado para converger en el presente.. con los míos. la felicidad constante. Salvador Gallego ya no pudo reaccionar. -¿Por qué estás tan seguro -De haber querido. Antonio. pero sí. el aliento. Las fotografías de Lucía formaban un mural en la pared abierta sobre su mesita de trabajo. Fue perfecto. La habían ayudado con lo de su embarazo. Tú y siempre tú. y el dolor en angustia. Juan Pedro. y menos a sangre fría. Ismael? -No hay mucho que contar. Después. Si yo salí entero. Cada segundo los acercaba de alguna forma. Mírame y mírate. -¿Qué ha sido de tu vida. Incluso a Tedesio. De esta forma nos llevamos el infierno a cuestas. Cristóbal y Jaime. ya lo habrías hecho. la que se decía su mejor amiga. -Hasta ahora. el tiempo. Óscar. Después estuve en la cárcel siendo inocente. -¿Entonces ¿Esperas que te suplique por mi vida? ¿Es eso? qué? LOSAÑOS ROJOS -No -siguió inmóvil-. casi me volví loco. Salvador. la culpa de ser el superviviente. hija de una rama de empresarios exportadores de carne. Pero ni siquiera fui un buen padre. luchando por una pista. -¿Qué es lo que está? -No vas a matarme. prudencia. con mi padre y el recuerdo de mi madre. Se ocuparon de todo. feliz y disparatada. Lucía de adolescente. meta. -¿Por qué? -Porque no es tan fácil. porque la suya jamás tendrá fin. r Ismael le tapó la boca con cinta adhesiva para evitar que gntara. ¿Para qué? Al comienzo todavía se sintieron conmovidos. Salvador -hablaba despacio. muerta cuando estalló la segunda guerra mundial y comprendió que yo no iba a regresar. Su vida estaba vacía. Su madre era la pasión. creyó en mí y en todo a lo que aún me aferraba. ¿Qué más? Oh. Tú nosjodiste. -Una vida de mierda -dijo Salvador Gallego. Seguías estando tú. Dos días antes. logré salvarme a pesar de que me putearon como a una bestia. Su último pretendiente. -No puedes ser tan absurdo -se negó a creerlo el delator. Salvador Gallego llenó los pulmones de aire. -Los otros murieron por ti. me perdí. recelo.

Encima. aunque muchas veces. llegar hasta el corazón. Lavado. Vio la bala. nevaba. Se sintió mejor en lo corporal. todo al mismo tiempo. En Mauthausen soñaba que estaba fuera.. en el partido de La Matanza. Le puso las manos al cuello y apretó. Tú. Teresa cerró la puerta. Lloró hasta vaciarse. Sudaba. de guerra.» Sintió tanta rabia. se precipitó sobre el lavamanos para mojarse la cara. existía un antes y un después en su vida. daño. a su lado. «Schwein!». por el sueño. trescientos. lo que deseaba era soñar para no enfrentarse a la realidad... estás cuerdo. pero los peldaños no se terminaban nunca.. firmó el acuse de recibo y volvió a mirarlo. levantaba aquella barra de hierro y no podía hacerlo? Tanto odio almacenado. No era ninguna notificación de muerte. y si era un sueño podía despertar. por favor. Antonio. Lo miraba fijamente. Una niña. la abrió y seencontró con un policía de uniforme. cuando sonó el timbre de la puerta.Señores Alcaraz? -preguntó él. a cámara lenta. Hasta que.. Pero. De pronto echaba la piedra al suelo y saltaba sobre Salvador. de una vez. y se echó a llorar.JORDI SIERRA I FABRA Ahora era una obsesión. sonriente. sí. -¿Comprender qué? -Que a quien quieres matar en realidad es a ti mismo. Las palabras del delator de Mauthausen repiquetearon en su cabeza: «No vas a matarme. aunque ni siquiera pudo leerlo. sólo lo que le había dicho el policía. También le tendió un bolígrafo barato.juan Pedro. Ciento cincuenta. jadeando. Urgentemente. Perdone. Estaba agarrotada. Ya no. doscientos. además. hasta que le dolió el pecho. un soldado alemán le disparaba. -Ésa es mi suerte. -Estás loco. frente al espejito. hijo de puta. Casanova. «Schne11!». Lo dejó solo y fue al cuarto de baño. Su corazón se disparó. -Vete a la mierda. en Mauthausen.. Quería matarlo de una vez. Tobías. fuerte! ¡Bien! No le hacía resbalaba. Ni rastro de Salvador Gallego. le sonaba estúpido. -Sí -apenas si logró susurrar. se guardó la hoja con su firma e inició la retirada. con una barra de hierro hundida en su pecho. Contempló el sobre y recordó aquellas películas norteamericanas. Tendrás tanto odio que te será mucho más fácil de comprender. dos o más. ¿para nada? Ismael se echó a llorar. de pronto. Iba a vestirse. y la sintió penetrar en su cuerpo. a modo de barreraque distanciaba el pasado del presente y el futuro. Estaba empapado. Un dolor alucinante. No podía más. Abrió el sobre allí mismo. Entonces abrió los ojos. Salvador Gallego continuaba atado y amordazado. Teresa se precipitó en dirección a la puerta. Ya era de día y la escena no había cambiado.. por aquella bala. -¡Bien. Levantaba la cabeza y sus compañeros seguían a la misma distancia. Le caía encima mientras los guardias lo apuntaban con sus armas y gritaban toda aquella retahíla de palabras en alemán. temblando. Ahora todo aquello le daba igual. Más que entrar. y sudaba mucho. ¿te rendirás ahora? Allí estaba Salvador. El agente le tendió un sobre con un membrete que se le antojó más o menos oficial. ¿Y si tenía razón? ¿Y si después de dos. Casi al momento sintió la presión en la vegija y la descargó en el retrete. Podía ser un vecino. también él la habría mirado y admirado. reventárselo. . 0 eso o era un sueño. y subía. o abrir la puerta y encontrarse con ella. Y él subía. cuatro días.. llovía y hacía calor. «Schon!». El policíá extrajo un bloc de su bolsillo y le mostró una hoja y el recuadro en el que debía depositar su firma. de pronto los uniformes la aterraban. Y las piedras pesaban más. Siempre quedaba la esperanza de descolgar el auricular y escuchar la voz de Lucía. en cambio. 71 . de vuelta a casa. Lloró un minuto. Y fuera soñaba que estaba en Mauthausen. tres. Alguien había puesto más peldaños a la escalera. Se agarró al lavamanos. En otras circunstancias. -¿Qué? -¿Comprendió lo que le dije? -Sí. sentado en la silla. inclinado hacia un lado. -Un día me lo agradecerás. Tonteaba con cualquiera que lo fuera. Alguien se había vuelto loco. subcomisaría de Isidro LOSAÑOS ROJOS Arriba estaban ellos... centrifugado y vaciado. en las que un cartero llevaba un telegrama a los padres de los soldados muertos en el campo de batalla. -Pase un buen día -le deseó antes de echar escaleras abajo. porque todavía llevaba la bata por encima.. Aún temblaba. ¡Así. Cada puñetazo rebotaba o Salvador Gallego sonreía despreocupado. Firme acá. No es tan fácil. «Achiung!». Cristóbal y Jaime. pero tampoco consiguió nada. Recogió el bolígrafo. pero cada vez que sonaba el teléfono o ese timbre. pero en lo anímico no.. de una vez. ¿Pero sabe usted . Ismael! -lo animaba el propio Salvador-. y en otras circunstancias le habría parecido atractivo. Se quedó paralizada. -Vamos. el que estuviese más cerca corría hasta su destino. el cartero o una casualidad. El sobre pasó a su mano. Hizo lo que le decía. -Notificación de aprernio de la comisaría número 9 para concurrir urgentemente a la subcomisaría de Isidro Casanova. Ismael se puso en pie. Erajoven. asustado. con su niña en brazos. Partido de La Matanza. ? -Se les comunicará allá.

-Mi deber se limita a darles parte de los hechos. Sólo abrió la puerta y les dejó el paso libre. Elías cerró los ojos. Nada. Les dijo que lo siguieran. Un minuto se convirtió en una hora. Vestía impecable. aunque Elías intentó cedérsela a Teresa. Teresa se agarraba a su brazo. como si estuviese molesto por la interrupción. lo invitó a entrar. Se levantaron y fueron tras él. Una fue para Natalia. No lo hizo él. La persiana estaba echada y la única luz que penetraba allí era el resplandor que procedía de la puerta entreabierta.. Ismael se incorporó.. Juaníto. pero sonrió... ya basta. Menguando. ni de niño. ni qué hacía. sobre el corazón. El guardia sólo les había dicho que esperasen. con bigote oscuro y cejas pobladas. Estaba amordazado. Hasta que habló Óscar.. miró a Natalia antes de proseguir: -. -¡No! -gimió Natalia. observando las ¡das y venidas de los hombres que estaban de servicio. Teresa. fue abatida por los disparos de los agentes en un control policial de carretera tras no haber acatado la orden. No agarró la barra de hierro. ni piedad. aquí cerca. LOSAÑOS ROJOS A veces. tal vez una hora. cuando tenemos constancia de que fue detenida y retenida en la Escuela de Mecánica de la Armada? No le gustó la observación. fue finalmente para él cuando ella insistió. Lucía Alcaraz Puig -el segundo apellido lo pronunció como se leía y sonó a despecho-. no habían dejado de entrar y salir agentes. Dejó de hablar aunque ello no significó que alterase en nada su rostro hierático. menguando. Un policía se detuvo ante ellos. Ismael lo empujó despacio. su madre. Ni cuando le hundió el cuchillo en el pecho. su padre. asustada. -Mida sus palabras. hasta llegar a una puerta en la que había una palabra escrita: subcomisario. Eso aún le gustó menos. Se puso en pie. Volvieron a esperar. Teresa apoyada en su madre. No hizo falta que siguiera. Allí estaban sus cinco compañeros de Mauthausen.. sino tendido en una cama. señor. Y entonces su prisionero sonrió. tras no haber acatado la orden de detención y dándose a la huida en el vehículo. Volvía a sentirse tranquilo. La subcomisaría de San Isidro. incidente? El subcomisario retomó la hoja de papel que leía al entrar ellos y buscó el dato. Lo fue aún menos cuando centró su atención en ellos. con intervención del Área Operacional 114 de La Matanza. Aunque se dio cuenta de que allí. El compás de espera se hizo denso. la puerta se cerró a su espalda. Elías estaba en el extremo del banco.Por favor. La sensación de abandono contrastaba con la movilidad que se advertía en su interior. erauna estación solitaria entre el purgatorio y el infierno. El momento no llegaba.. con los ojos extraviados. Natalia doblada hacia adelante. Nadie reparaba en ellos. los puños. Óscar. su alma. -Por favor. -Es mi deber informarles de que su hija... Óscar era el único que seguía manteniendo la calma. Cuando estuvieron dentro. Pero con cada lágrima de purificación el dolor acabó menguando.. Pasaron a formar parte del escaso mobiliario. Atrapó el cuchillo de cocina que había dejado allí junto a los restos de su cena el día anterior. el tíoJofre. Ismael alargó la mano en dirección a la mesa. del otro lado. Los diez o más que transcurrieron se hicieron eternos. Salvador Gallego tenía la cabeza caída sobre el pecho y los ojos cerrados.. Su única contribución al momento de intenso dolor fue ese silencio. les repitió lo que aparecía escrito en la citación: -Se les comunicará en su momento.. Cuando reaccionó no estaba en el cuarto de baño. Debieron de transcurrir muchos minutos. como si una mano enorme lo apretara igual que una naranja para exprimirle todo el jugo. -gimió-. ni si volvía a ser de noche o aún era dedía. mirando el techo en la penumbra. y cada una de sus terminaciones.. El subcomisario. El subcomisario ni los miró. aunque en nada resultaba respetuoso. -¿Puede decirnos dónde tuvo lugar el. -Mi hermana no sabía conducir. Natalia a su lado. -Ruta nacional número 3 de Cristianía. parcialmente calvo. La otra. Elías sujetándola mientras lloraba.. Carlota. sin que quedara muy claro cuál era la equidistancia entre ella y sus referencias. con la cabeza caída. la imagen era la mejor de las llaves. La cabeza iba a estallarle. Llamó con los nudillos y una voz recia. pero los abrió y la levantó al sentir el roce de su último paso. El subcomísarío parecía muy interesado en la hoja de papel. menguando. ¿cómo pudo mi hermana estar en un automóvil y libre. como en el momento de enfrentarse a Salvador al recobrar el conocimiento. o me veré en la 72 .JORDI SIERRA I FABRA y la cabeza. Sus ojos lo delataron. El momento pareció llegar. Se miraron el uno al otro. Sara. sin hacer ruido. su hermano Juan y sus hermanas Carmen y Natalia. Ya no sonreía. La muerte lo alcanzó gritando por dentro. No había más que dos sillas delante de la mesa. Ana. Su cara no era agradable. -Siéntense -fue lacónico. Los hechos tuvieron lugar a las tres y cuarenta de la madrugada... -¿Y su marido? -La fallecida viajaba sola. -Señor. Lloró de una forma como nunca lo había hecho. Yo no sé dónde estaba su hermana. Ante su insistencia por saber qué hacían allí. Un sentimiento brutal. No sabía cómo había llegado hasta ella. hasta el fondo. Era un hombre de unos cuarenta años.. En ningún momento dejó de mirar a Salvador Gallego. Desde que habían sido identificados y esperaban en un banco de madera. Ni odio. No lo escuchaban. leía algo. Caminó hasta la sala.. en el partido de La Matanza.

dispuestos a salir de ella de unavez para siempre. No había comido nada desde la noche anterior. Debía de ser muy incómodo estar muerto y atado * una silla. Elías la estrechó fuerte. con lo cual la emoción era mayor. al cuartito de baño. -¿Estás bien? -le apretó la mano Sara. Por detrás. sabía que eso resultaba imposible. pero una buena persona al fin y al cabo. se encontró a Salvador Gallego Roldán muerto. Había vida al otro lado. Vio un estadio un poco más lejos. Valeriano tragó saliva.. el del Fútbol Club Barcelona. Le quitó el cuchillo del pecho a Salvador y limpió el mango. Fue a la cocina. nada. horizontes sin límite por el norte y por el sur. Ni se movía. Abandonó la ventana y lo primero que hizo fue recuperar sus guantes. charlas. Comenzaba un largo rosario de emociones a cuál más fuerte. ni un simple aliento. Lo consideró un atisbo final de piedad. al hecho de regresar a su ciudad se sumaba ahora aquella sensación casi beatífica. -¿Por qué? -Por estar aquí.. Bajaba del cielo. con un cadáver podrido a lo largo de tres semanas. Las luces encendidas de las más próximas le permitieron ver formas humanas al otro lado. la carretera que unía El Prat con Barcelona. igual que un ángel. Y ahora. Salvador -le dijo. la vuelta a su casa. estaba en paz. estaba sereno. una pista de aterrizaje. seco. los aledaños. Unieron con más fuerza sus manos y vieron acercarse la tierra. las Ramblas. Si la calma era serenidad. Si el silencio era paz... j sereno y libre. Se haría popular. las torres de la Sagrada Familia. -Tienes un corazón demasiado grande corno para que te hubiese flaqueado aun volviendo solo. Cenas. de regreso de vacaciones. Pasaron a ver el mar por espacio de unos minutos hasta que recuperaron la vertical sobre la zona del puerto y volvió la contemplación de la ciudad. señor. Por tanto. Pero la compensaría el hecho de convertirse en noticia. tan perdida en el tiempo y el espacio. pero por si acaso hizo un repaso. Se los puso. -Mi hermana acababa de dar a luz a una niña -continuó Óscar-... El Tíbidabo. 73 . si me lo permiten. -¿Podemos ver el cadáver? Natalia volvió a gemir. vida. Las playas estaban llenas. tal vez. Algún día. así que. -Soy abogado. La pobre señora Josefina tardaría mucho en quitar el mal olor de su casa. Un nuevo mundo. Si el final de un largo camino conducía a la libertad. 234 el puerto. y allá.. Jofre. en algún momento. Ya era de noche.. -Adiós. ¿De qué les servirían a la policía sus huellas? Pero por sí acaso actuó de forma paciente y lógica. De alguna forma. -Entonces actúe en consecuencia. LOSAÑOS ROJOS El muerto ya había estado podrido en vida. y se encontraba con toda la magia de la ciudad más hermosa. Mira. El mar. inexplicablemente muerto. Allí abajo vibraba un mundo. -Besó a su mujer en la mejilla. en busca de su propia paz y su propia libertad. Campos. Dejó de pensar. Y caería el telón. mirándolo. ¿Sabe usted algo de ella? -No consta. bajó la escalera a pie sin tropezarse con nadie. el final de la cuenta atrás. No me or. Le lanzó una mirada final desde las alturas. seguro. en el centro. -Puso un dedo en la hoja de papel. El tiempo los olvidaría a todos. -Esperadme -les pidió.. su casa. No creía que importase mucho. Ni una palabra de pésame. aparatos de televisión encendidos. MontJuic. Lo último que hizo fue desatar al cadáver y dejarlo caer al suelo. se sentía libre. y no tenía hambre. -Pueden hacer la oportuna reclamación -se limitó a responder el subcomisario. muy fuerte232 mente contra sí mismo. Le contaría a todo el barrio cómo ella. Y él procedía del viejo. -Gracias. Era el fin de la conversación. TobíasJuan Pedro. El avión inició una amplia curva para situarse en posición. Ismael continuaba igual. incluso por las ratas. Entonces diría que era raro. -Sí. A lo peor se encontraba* su realquilado en un mal momento y le daba un patatús a ella. el reconocimiento del barrio. El cadáver de Salvador Gallego había dejado de sangrar mucho antes.JORDI SIERRA I FABRA obligación de detenerlo por desacato a la autoridad. sentado. Teresa los abrazó a ambos. Se levantó por fin y fue a la ventana. en algún lugar que no identificaba debido a la altura y a lo abigarrado de las calles y los edificios. Sólo Óscar seguía en pie. Cristóbal yJaime le decían adiós desde una esquina de su mente. No recordaba haber tocado nada con las manos. Lo lamentaba por la señorajosefina. No reconocía mucho más. porque su primera media vida quedaba tan le*os. conmigo. pero sí en paz. Valeriano nunca había visto Barcelona desde el aire. Antonio. Óscar consiguió sacarlos de allí. milagrosamente a salvo de las nubes que habían cubierto la mayor parte del trayecto. comido por las moscas o. y el resto brillaba con la luz delfuturo. Colón. -Es preciosa -dijo Sara. la identificación de cuanto debería serle familiar y ya no podía serlo.. se reuniría con ellos. Algunos rascacielos. de un azul intenso. Se inclinó hacia él. porque todos los muertos se convierten de forma automática en buenas personas. Conozco el procedimiento legal. Media ciudad no existía. aquel día. Su viejo Les Corts ya no existía. abandonó el edificio y se lo tragó la noche. empezando por allí mismo. Tantas veces lo contempló asombrado por televisión y ahora estaba allí. Salió del piso. mejilla con mejilla. ante sus ojos atónitos. huraño. semejaba más un lago.

Primero. al cabo de unos días. Ya llegaremos a eso. eso sí. -¿Y la niña de Lucía? -Una más de las muchas niñas y los muchos niños de embarazadas que también «desaparecieron» y fueron a parar a manos de sus propios asesinos. Natalia sonambu¡izada en un mundo que le era propio pero en el que se movía con precariedad. La palabra era nueva. implorar. los jhmeres rojos masacraron a tres millones. desnudos y vulnerables.. no lo es -suspiró el cabeza de familia. Natalía. mamá. La calle Córcega. -Estaba equivocado. -Háblame de Ismael.. y Óscar cansado de hablar por teléfono en voz baja. -¿Por qué? -No es agradable.. ¿te parece poco? -¿Y ya está? -Sí. -Sí. Mató a su hombre. hijo. Las dos mujeres. Incluso les costó separarse. Algo que ninguno de los cuatro se atrevía a reconocer. 74 . Fue este último el que rompió el silencio. Elías. se sentían como fantasmas. hijo? -musitó Natalia.. y no hablemos de la guerra genocida de la extinta Yugoslavia en los años noventa. Había muchas clases de silencios. Durante dos o tres minutos Óscar estuvo aprisionado por su padre. Algo había cambiado. -¡Sigue! ¿No dices que estamos casi al final? Vamos. -¿Recuperaron el cadáver? -Sí.. y de pronto lo hizo. después de ver lo que habían hecho con ella. -¿Yo? No. -Deberíamos comer algo --dijo Teresa poniéndose en pie-.. No era necesario. muy fuerte. Ya no quedaban más lágrimas. La vuelta de Valeriano tuvo que ser. papá.. Puede que tengas alguna sorpresa más. hijo -manifestó su padre. Todo y más. ¿0 crees que suicidarse después o. Hay que trabajarjuntos. las matanzas de tutsis y hutus en África. suplicar. el odio entre Palestina e Israel. -Quiero estar con vosotros. igual que si una palabra de más derrumbara su escasa resistencia o sirviera para alterar el poso inanirnado de su espíritu. Y buscar a la niña. Teresa bloqueada y asustada. -No. ceder o rendirse era imposible. aunque con muchos problemas. Actuaban como fantasmas. y por supuesto lo de Lucía Alcaraz. se movían como fantasmas. -¿Y tu novia? -Hemos roto. -No es tarde. no hacer ruido cuando Natalia descansaba. Finalmente. -Lo lamento. y menos allí.. -¿Cómo se puede asesinar a treinta mil personas? -En Camboya. ahora.. De pronto se encontraron todos en la sala. no hablar en voz alta. los dejaron solos en aquel pequeño punto y aparte personal. -Quería hablaros -dijo. ¿verdad? -quiso saber su hijo mayor. vencida por un sueño reparador y alguna que otra pastilla. ¿Lo dejamos por hoy? -¡No! -Es tarde. Cuando lo hizo. ¿qué más quieres que vida real no tiene mucha de apareció la policía o le dio por qué sé yo? LOSAÑOS ROJOS Después de recoger el cuerpo de Lucía y enterrarla. CUARTA PARTE1976-1977 (RENACERES) -Si no fueras un chico de diecisiete años diría que estás a punto de llorar.. los que sobreviven al espanto y se preguntan por qué. lo siento. Alzó su mano derecha hacia él. Todavía quedaba Tedesio... -Lo siento. está. que los adoptaron. porque ya nada podía ser peor. se preguntaban cómo sobrevivir con esa imagen en la mente el resto de su vida. las miradas huidizas. igual que de niño en tantos y tantos momentos de compartir las pequeñas y grandes cosas de la vida. después se venció hacia la butaca. ? -Prefiero decírtelo al final. Perdón. aquí -anunció. Marc. muy largo suspiro de alivio. -Quiero pedíros perdón. ? -Peor. pero mil son una estadística. pero Elías todavía contuvo las que su esposa volvió a derramar. papá -reconoció él. Pero además está lo de Ismael. La noticia fue un estallido silencioso. Óscar volvió a hablar. -¿Vuelves a casa? -se extrañó Elías. para abrazarse a Elías. Te daré una cosa para que la leas. Y pese a todo. Fueron tantos que muy poco después aparecerían las Madres de la plaza de Mayo y su constante protesta. Elías aplastado en su butaca y sin fuerzas para resistir. Ahora ya estaban todos aquí. dificultades y papeleos.JORDI SIERRA I FABRA El vuelo tocó tierra y Valeríano lanzó un largo.. tan perdida como una niña soltada de la mano en medio de una plaza llena de gente. Óscar se dirigió a su padre. hasta qué punto el odio humano podía ser cruel y salvaje. sus cerebros. -¿Perdón. sus corazones. Elías dejó que soltara todo lo que tenía dentro. -¿Cómo . Óscar cubrió la distancia que lo separaba de ella. Volvamos a Argentina pero sin dejar España. -Alucinante. pedir. -¿Por qué? -Hemos de estar unidos. la distancia impuesta porque el roce significaba dolor. agotada. -Jan malo . Teresa y Óscar se hacían esa pregunta. -Quería una parte de mí que ya no existe. Después. 0 eso o acabaremos sin fuerzas. Era el único que todavía no había llorado. -Ya no hay mucho que contar. el rehuir de¡ contacto visual. Ya dijo alguien que una persona muerta es un crimen. ¿Qué es? -Una fotocopia de una denuncia impuesta por sus padres. o la venganza estadounidense en Afganistán. -¿Ni siquiera una emoción? -Bueno. porque de cualquier forma. pero ninguno como el de la muerte entre los que quedan. estaban vueltos del revés. claro. Ninguno respondió nada. aunque yo también lo sienta. ya hubiera sucedido? La película. Parecía como si nadie la hubiese utilizado nunca. La superviviente. Sus padres y su hermana lo miraron. Primero la estrechó. También lloraban. ¿Fue así como desaparecieron treinta mil personas? -Sí. ¿no? -Estamos casi al final de la historia. pero ninguna se sumó al abrazo.. buscar aesa niña y tratar de saber qué le ha sucedido a Tedesio. -De acuerdo.

ni estatuas. Después la depositó en el nicho. Permaneció allí un par de minutos. Carmen constituía el último recuerdo de su paso por el cementerio. Subieron despacio. con la urna en las manos. Valeriano habría continuado. salvo una lápida de mármol negro con la inscripción más elemental: «Familia Puig. cerca de Enrique Granados. le hizo una seña al albañil para que volviera a colocar la lápida.. pero ya estoy bien. También podía cerrar los ojos y. -Jofre. Pero Ismael no lo hizo. Nunca hubiera creído que pudiera cumplirlo. -El nieto de la señora Piedad -dijo Ismael cuando su eco sehubo perdido escaleras abajo. regresójunto a Ismael. los recuperaba. No tenía nada. Cuando enterraron a Carmen. así que quedaba a la altura de los ojos. Jofre no había podido salir de casa. pero bien. lo poseía y animaba. Sara. Había vuelto. ni veía los sacos de carbón un poco más allá. Carmen. Evocó la última Navidad. Vivos. o lo que fuera. Ya no estaba el barbero en la esquina con Balmes. cuando éstas formaban un cuerpo y el alma. cuidada. cabello largo. papá.. -¿Cómo estás? -la reconoció Valeriano. Tenía un agujero de treinta y siete años. No era una tumba maravillosa. El abrazo los sepultó y olvidaron las preguntas. Fue un trabajo minucioso. Solía oler las cartas de Jofre para impregnarse de aquellos olores. -Descansa en paz. No hizo falta decir de quién estaban hablando. Se limitó a recordar. La tocó también. con los dedos de la mano derecha. camisa ajustada y pantalones de pata de elefante. Teresa. Los dos empleados del cementerio aguardaban instrucciones. Fue igual quecerrar un paréntesis. Ya no hubo demoras. hijo.. Levantó la cabeza mientras Sara pagaba el servicio y contempló el edificio. Era imposible. Esperaron bajo aquel sol abrasador buscando el amparo de la pequeña sombra que les proporcionó la alta pared de la sección frontal. Todos sabían que aquello era cosa suya y de nadie más. Fue igual que verse a sí mismo en un espejo. aparcados en ambas aceras. El albañil repicó los bordes de la lápida. Teresa -le deseó a su primera mujen Recordó su muerte. a los pies de la destrozada madera que casi cuarenta años antes sirvió para enterrar a Carmen. -Con más años. Ismael no había estado allí. Las rodillas le hicieron un amago. aqueljuraniento póstumo. Ahora los tenía allí. -Valeriano. y el dolor en la mirada. Detrás. Valeriano vio lo que quedaba del ataúd de su hija Carmen. Sois iguales. No él.. no lo olvides. con cuidado de no producirle grietas al mármol. Y él le contestó: -No he dormido muy bien estas últimas noches. Valeriano no quiso prolongar más aquella larga quietud. curas o iglesias. como en el resto de los reencuentros.JORDI SIERRA I FABRA Igual y distinta.. a modo de saludo. para retirar el viejo cemento que la adhería al marco. la quebrada emoción del reencuentro y la alegría por haber resistido. El albañil dejó la lápida en el suelo y se volvió hacia ellos. Delante estaban Valeriano e Ismael. Primero Ismael. Luchaba en el frente. con dos jarroncitos de cristal llenos de flores secas. patillas. papá. Les dijo «buenos días» y continuó. LOSAÑOS ROJOS 75 . Retrocedió. Nunca había creído en dioses. Los coches. por si había que retirar los otros restos. Entraron en el vestíbulo y la portera se los quedó mirando como si viera un fantasma. a continuación Valeriano. La próxima vez que aquel nicho fuese abierto. Apareció al final del largo pasillo. Ahora le hizo la pregunta que más temía: -¿Cómo está él? Y le llegó la respuesta más tranquilizadora: -Como siempre. Antes de aquella fecha fatídica en la que media España decidió robarle la legalidad a la otra media. Ha pasado tanto tiempo. Reemprendieron la subida. -Cuida de tu madre. No creía en rezos. no tenía mausoleo. Natalia y él. Tenía alas en los pies. Juan. Carmen. mostraban la saturación que ya había advertido a lo largo del trayecto en taxi. Contenta de verlo. Dio un paso. en plena guerra. -¿Nieto? Nunca conseguiría ponerse al día. la del 35. Demasiado para él. Lo resistió. Cuando Ismael abrió la puerta a Valeriano sí se le paró el corazón entre dos latidos. Pasaron dos o tres minutos envueltos enjadeos. Aunque no sólo se trataba de cumplir aquella promesa hecha en 1939. -No es necesario que toquen nada --dijo. desde aquellos días de invierno del 39. A Ismael sólo le había dicho: -Pareces cansado. -Señor Puig. asomados a la puerta de la carbonería tan desaparecida como la barbería. salvo por el hecho de que Jofre se sostenía con un bastón y su cuerpo se doblaba hacia adelante. llegar a imaginar que aquellos años no habían existido. Valeriano evitó su intervención. Las arrugas también eran las mismas. Valeriano se detuvo frente al nicho y esperó unos segundos antes de completar su acción. No era de ésos. en la isla de madera acondicionada para el alto en aquella progresión de seis pisos. porque las respuestas no eran necesarias. y lo mejor era que el nicho ocupaba un segundo piso de la sección. La urna metálica la tenía el primero. Bajó un muchacho. Cuando la lápida fue retirada. Ismael no lo acompañó.. El cuerpo dejuan nunca pudo volver a casa. todos en casa. cerraba Sara. Nadie se dio cuenta. Quedaba la mitad. a verlos a todos antes del 18 dejulio de 1936. Primero besó la urna. tranquilo. Debía de repetirlo dos docenas de veces al día. el hombre que durante años compartió la vida con la dueña de aquellas cenizas. No hubo que llamar a su hermano. en la huida. ella fue la primera. los balcones de la última planta. Descansaron a mitad de camino. Mejor que nunca. Ismael. La estampa de una normalidad que ya nunca volvería. uno a cada lado. señor Puig. Ismael la otra. Ismael le hizo una seña tardía. y siguieron como hipnotizados la labor del hombre.» Pero estaba limpia. Sara agarró una maleta. sería para recibirlo a él.

no miedo o prevención. Y la reconoció. lo poseía. tan rubio. Dos. y un poco más el corazón. claro. ofrecía el contraste absoluto de las dos Barcelonas con las que se había encontrado. aunque en eso Barcelona no se diferenciaba de Ciudad de México. creaba una aureola de luz en torno a su expresión. -La acompañó en su despedida-. -Lo siento. Usted la atendió. sin apartar sus ojos de la entrada del hospital Doctor Cosme Argerich. desde la Escuela deMecánica de la Armada -dijo Óscar. -Su sonrisa mostró cautela. abuelos y abuelas.. había visto a su objetivo de lejos. y el cabello. después de las últimas preguntas. en ocasiones. -¿Puedo acompañarla a su casa en mi automóvil? Ella miró a su alrededor. Salió del vehículo y le cortó el paso de manera discreta. en este hospital. y un poco más. quizás uno abajo. la nueva. La mujer no la apartó con brusquedad. Lo que antes eran campos ahora eran bloques de pisos. lo fascinaba. sin poderlo evitar.. porque ya cuando se la señalaron aprecíó aquella mata de cabello rubio recogida en la nuca. nada estridente. tres pasos más. En la zona infantil del parque. derecha e izquierda. en mitad de la ciudad. en la calle Luis María Campos. lo mataba un poco más. Ahora es como estar en el centro. papá -confesó Ismael. La noción del tiempo se convertía en la única bandera capaz de hermanar tanto vértigo desmesurado. romper el hechizo. del color de la paja al sol. -Familiar suyo. En cambio. -Dio a luz el 7 dejulio.. La otra. hacia el hospital y hacia la calle. y mi otra hermana Teresa. La parte alta de la Diagonal -lanzó un bufido-. -No entiendo. sin el uniforme. -¿De qué quiere hablarme. el Turó Park era otra dimensión. -Je ha costado situarte? -abarcó la ciudad en general. -Aún eresjoven. Óscar ya no la retuvo. Por la tarde. j era mucho más bonita. señor Alcaraz? -Es algo.. Se la quitaron estando todavía en el hospital y luego volvieron a llevársela. -No suelo tomar café con desconocidos. Ismael lo acompañó en la sonrisa.. -Asisto a muchos partos todos los días. en el Turó Park. cuidados. sino que vistiese de calle. rodeada por los altos edificios que la circundaban. señorita Brigatti. mirándola fijamente-. -No diré nada. -Sabe de quién le hablo.. Se apartaron del estanque y sus pasos 76 . llevaban la alfombra verde hasta el último confín.. tiendas lujosas o restaurantes. Soy enfermera. sin la cofia. Tendría unos veintiocho años. En una Barcelona carente de excesivas zonas libres. la esbeltez de la silueta. ¿Ha dicho Lucía Alcaraz? -Sí.. ¿De qué podría serle útil? LOSAÑOS ROJOS -Ayúdeme. la estaba recuperando en el transcurso de aquellos días. señor. De cerca. -Logró desviar la mirada. ¿Podría hablar con usted unos minutos? -¿Aquí? -¿Puedo invitarla a tomar un café? -se atrevió. señor Alcaraz.. claro -le guiñó un ojo. todo lo contrario. -Alzó las cejas y mantuvo su sonrisa de curiosidad-. la vieja. La vacilación dejó paso al miedo. -¿Señorita Brigatti? La inu er se detuvo. como Teresa. lo superaba y. aunque no la serenidad. Su belleza era serena. Figuramos en la guía. Tantas pequeñas maravillas surgidas de su recuerdo. La isla de paz y verdor. -Me llamo Óscar Alcaraz -se presentó-. estaba atento para reconocerla. Suplicantes los de Óscar. Bocinas de coches. -No. La enfermera dejó de sonreír. Esto último lo pensó en comparación con Violeta. quizás uno arriba. la misma prisa. gritos. -Mi hermana.JORDI SIERRA I FABRA Óscar aguardó casi media hora en el interior de su automóvil. Caminaban sin rumbo. Tantas casas que ya no estaban en el lugar que las recordaba. dando vueltas. _Óscar Alcaraz.. Recuperó un poco el color. ¿verdad? -Ya le he dicho que. difícil -convino él. La gente también se había vuelto más loca. Ahora. la agilidad de los movimientos y la serena belleza de la mujer. Óscar la estaba reteniendo con su mano. Los árboles formaban una abigarrada espesura y los parterres. en el estanque. ruidos de motor. construcciones nobles. aunque ambos continuaron presas de sus ojos. -¿Sí? --dijo ella.. Laretiró liberándola. -A mi hermana la trajeron prisionera. su piel sequedó de repente blanca. grises. y la tuvo esposada. -YO no puedo decirle nada -se rindió-. Fue él quien se dio cuenta del contacto. Era una zona muy bonita. además de no pocas criadas. Luego dio un primer paso para alejarse de su lado.. lo siento. Más arriba. Asistí a un parto y eso es todo. tristes y amedrentados los de la enfermera. los jardines formaban un muro protector. -Por favor. -Lo siento. La enfermera se distanció de él hasta desaparecer entre la gente. Sólo quiero saber. nada más. -vaciló por segunda vez-. Tuvo una niña. -Cuando eras niño paseábamos por aquí -le dijo a Ismael-. allí. los peces rojos nadaban alumbrados por el sol de la mañana. como sí el primer gesto hubiese sido instintivo. Los ojos eran transparentes. los niños y las niñasjugaban custodiados por sus madres. Una. Si su cabello era rubio. humana. Escuche. éste no es el lugar más idóneo para hablar. arriba y abajo. se lojuro. -vaciló. Nuestros padres se llaman Elías y Natalia. -¿Recuerda a una mujer llamada Lucía Alcaraz Puig? -No. y aunque era de esperar que no llevase el uniforme blanco. La misma velocidad. a unos metros de donde lo mantenía aparcado.

Aquellos dos gemelos que acababan de pasar tal vez no volvieran a verjamás el horror de una guerra. y por encima de todo contagiaba. no pocas ideas. -0 cinco -concedió-. Sara se sentía feliz por el recibimiento.JORDI SIERRA I FABRA perdidos los llevaron hacia la parte de su derecha. las que nacen aquí.. por una venganza.. ¿no le parece? ¡Debimos de vernos en el Sinaia. ! Era un entusiasmo desbordante.. También estás tú. -Sí -confesó. Ismael le estaba diciendo que dos habían muerto.. Usted viene de un mundo que en su día nos acogió. presidido por un gran parterre central de flores. Callaron los dos. -¡Es extraordinario!. Lo acusó mucho interiormente. No era necesario. no sé! Claro que él ya tenía más de cuarenta años y yo. ¡un intelectual español! Pero usted no está contaminada como aún lo estamos nosotros.. en cambio.. Porque la suya no había terminado. Valeriano supo que era su forma de pedirle perdón. que se vayan de tu lado. cumpliendo con la promesa hecha tantas veces por carta a lo largo de aquellos últimos años. Pasaron por delante del acceso y desembocaron al otro lado del parque. a medida que su éxito y su reconocimiento se hicieron internacionales. depurada. LOSAÑOS ROJOS -¿Cuándo podré conocer a su marido? -Aún tiene demasiadas emociones encima. ¿verdad. ni si volvía a México por temor a la ley. Quería prepararle tantas presentaciones. como lo soy yo y lo es su marido. En la fila de bancos de su lado vieron uno libre. lo mismo quejofre y él. otra en México. -Bien. Cuando se sentaron. Borges. -Sí. Y la necesito. Era su hijo. -Me alegro de que pienses así. el silencio apenas si duró unos segundos. y él. por las perspectivas que él le mostraba y porque su editor español le había abierto de par en par los brazos y las puertas de su editorial. Pero no se trata de números. -¿Recuerda usted aquello? -¿Recordarlo? ¡Lo tengo grabado en mi mente. -Voy a regresar a México. en parte sí. una vivía en Buenos Aires. con el dolor por la muerte de nuestra familia y aquella sensación de derrota. -Tú tuviste cuatro hijos con mamá.. Pero no le hacía falta mucho más para saber que Ismael tenía algunas de las respuestas que ahora necesitaba como padre. -¿Es por lo que te dije de Carlota? -No.. -Adelante -lo invitó. Ninguna desde su llegada.. y fue Valeriano el que se encaminó hacia él. hablar. Ismael le pasó una mano por encima de los hombros. -¡Sara. ¡Es libre! ¡La nueva literatura viene de Latinoamérical ¡Cortázar. Jaime Arana tenía la vitalidad de diez hombres y la simpatía natural de una energía a prueba de terremotos. cruzarnos. conferencias. y luego a Miriam con Sara. y reconocía sus cicatrices. Ismael? -Sí. -Este país saldrá adelante -musitó Valeriano. -¿Qué edad. los tuviste en tus brazos siendo apenas una bolita de carne. -Viniste por eso. Ismael asintió con la cabeza. que tengan su propia vida. a la sombra. claro. firmas. Un grupo de adolescentes llevó sus carcajadas hasta ellos. No le preguntó nada. -0 cinco. se movía. no importa que los veas poco. Sara! ¡Usted puede convertirse en todo un clásico en este país! -¡Por Dios! -¿Lo duda? ¡Sé lo que me digo! Su narrativa es intensa. De no ser porque Jaime Arana tenía una bien ganada fama y un enorme prestigio. Su salud parece de hierro. Ellos todavía hablaban de la suya. No le preguntó cómo. -¿Lo has matado? Por tercera vez pronunció aquella palabra: -Sí. -Los hijos dan verdadera dimensión a la vida de una persona -confesó Valeriano-. un 249 día los viste nacer. -Quieres hablarme. No le preguntó si estaba tranquilo. Los dos gemelos eran idénticos. y no sólo las nuestras.. lo habría tomado por un charlatán. los viste crecer mejor o peor. -Me gustaría esperarte. No le hizo falta explicar el significado de aquel comentario. así que rectificó-: Bueno. era un niño. ni si tenía miedo. créame! ¿Cómo olvida uno la aventura más apasionante de su vida? Viajaba con mi abuelo. -Fue demasiado rápido. de qué forma. Risas libres y descontaminadas... Las de la carne y las del espíritu. y aquí ya no hay nada para mí. y formuló la pregunta: -¿Lo encontraste? Tampoco hizo falta preguntar de qué le hablaba. Volvió la paz. en dirección al pequeño teatrito que los domingos se llenaba de padres e hijos para ver las atracciones en forma de payasos y títeres.. volver contigo. Hay un antes y un después en la existencia de cualquier ser humano cuando se tiene un hijo. surgidas en una España distinta. García Márquez.. Hablaban de niños y niñas y por delante pasaba una mujer empujando un cochecito doble. Están ahí. papá. los dos solos. Recuerdo a un hombre que siempre me guiñaba un 77 . Luego. Tenemos encima una larga transición en la que vamos a necesitar no pocas voces. -Andaba por los nueve. y estos últimos días. cuándo. Hablaba.. Intentó olvidarse de que era su padre. No había hecho preguntas. los besaste y los acariciaste. pero en el fondo mi hija es todo lo que me queda. cosas. pero puede que tardes un poco. Valeriano cerró los ojos. Vargas Llosa . Y ojalá fuera así. Valeriano los siguió alos tres con la mirada. es por ella. Valeriano mesuró la nueva realidad abierta detrás de aquella decisión. reía. Es parte de él. pero el regreso a España y el reencuentro con todo su pasado ha sido duro.

Pero cuando le estrechó la mano se asomó al sosiego de aquella limpia mirada que tanto le había impresionado la primera vez.. -No importa. -Todos tenemos miedo. A lo mejor. Mi abuelo murió siendo adolescente. se lo ruego! ¡España se le va arendir. -Hay un café aquí cerca. -Estoy acá abajo. Y a mi mejor amiga su hermano mayor.. Seguía con su mano retenída. -Es mí día libre.. con fijeza. -Le brillaron los ojos cuando en ellos titiló la lucecita de unas lágrirnas-. -Soy abogado.JORDI SIERRA I FABRA ojo. demasiado ha tardado en aparecer por aquí. -Unió sus manos apretándolas con fuerza-. pero en este momento. -No hay mucho que contar -suspiró la enfermera.. Sara. -Siguió sonriendo. y eso requiere una logística. los labios. los dos. A veces no sabía si le hablaba en serio o en broma. -Es más. Estuvo a punto de gritar. -¿No lo hizo al regresar a España? -Es una larga historia -le dirigió una amplia sonrisa-. Herminia. Ahora todavía es mejor que no. Se quedaron con su té y su refresco. en su calle.. cuando aterrorizaba a los vecinos con sus carreras. Temeraria puede. -Suspiró conteniendo la humedad de sus pupilas. y que en ningún momento utilizaré su nombre. Trajeron el pedido. no sé quién es. sí. señor Alcaraz. Óscar pagó para evitar que el camarero regresara. Quiero que esté a mi lado. Se puso al teléfono. y no encuentran más que silencio. si nos aislamos. -Ya. Echaron a andar. -Tragó saliva Óscar. -Por favor. venga. en la acera de enfrente. -¿Sí? -¿Señor Óscar Alcaraz? -Sí.. Cuando él esté dispuesto. Dice que es una amiga. ¡Ah. por su cabello rubio. Ella bebió un sorbo. -La condujo de nuevo a su despacho después de enseñarle la editorial-. Ningún hombre dejaba de mirarla. -Le prometo que lo que me diga será privado. Cada vez que sonaba el aparato aparecían a la carrera. -Perdone.. algo que les dé esperanza. -¿Hay mucho trabajo en el hospital? -Siempre hay trabajo en un hospital. como hacía de niño. Acababa de decirle que se llamaba Herminia. -¿Ve como no me cree? ¿Sabe que el arco iris nace en un puchero lleno de oro? Pues ya ve. -El otro día tuve miedo. su hermosa silueta. ¿No puede darme ya fechas concretas? _Hablaré con Valeriano. la rabia no me ha dejado.. Herminia Brigatti desprendía paz y ternura. No quería subir y. la nariz. Al asomarse al portal la vio. -Gracias.. Le gritó a Teresa que salía y se limitó a coger su chaqueta antes de precipitarse escaleras abajo. Por su aspecto incluso parece. Usted busca a su hermana. -Lo malo es que es tan poco. No lo conozco. bueno. Fue menos de un minuto. no. a partes iguales. aunque Jaime Arana parecía de esas personas que cuando sonríen hablan en serio y cuando dicen algo muy serios es que andan tomando el pelo a los demás. corno sí detrás de cualquiera de aquellas llamadas surgiera una esperanza. -Aun así. -Gracias -fue lo primero que le dijo.. -¿Podemos sentarnos en algún sitio? -propuso ella. -Óscar. Óscar buscó una mesa apartada y la encontró al fondo. y esperaron incluso a que el camarero se les acercara. Lo comprendió. Luego volvieron a quedarse solos. uno al lado del otro. Vamos. y el eco de sus pisadas tenía cierta musicalidad en la tarde. Se quedó sin aliento. señor Alcaraz. -Yo soy Herminia Brigatti. -De acuerdo. por si estaban sus padres. señorita. -No se trata de usted. -Un minuto. íPero no pierda la oportunidad. ajeno al resto. por ser la que estaba más cerca de él. uno frente al otro. la enfermera Brigatti. LOSAÑOS ROJOS -El otro día.. Pidieron un té para ella y un refresco para él. si pensamos egoístamente que los problemas de los demás nos son a enos. -Mi tía no sabe nada de ellos.. Llevaba zapatos con tacones. Obviaron las trivialidades y ya no dijeron nada más hasta entrar en el café. encontré un tesoro y ya está... Pero en aquel momento estaban solos. Se sentaron. -No quería incomodarla.. Se encontró con su inquietud y su timidez. Sara! ¡La adorarán! El timbre del teléfono rompió el silencio en la casa. en silencio. Se trata de mí. Fue Teresa laque acudíó a descolgar el auricular. ¿Entiende lo que le digo? -Sí. es para ti -le anunció-. Los segundos finales sirvieron para que Herminia Brigatú recuperara su equilibrio. un tesoro -lo acompañó Sara. volví aquí. Óscar le lanzó un par de miradas de soslayo. A mí me han desaparecido un tío y un primo. -Valiente. un día la escribo. -Lo comprendo. Entonces nunca saldremos de este horror y j mereceremos lo que nos pase. Me porté muy mal cuando vino a verme. soy Yo. desde donde estuvieran. él todavía no. -Es usted valiente. Lo entiendo. ¿Todavía quiere hablar? -Sí. Resultaba inconfundible. Mi amiga no sabe nada de él. una noticia alentadora. -¿Puede bajar usted? No quería subir. Cruzó la calzada esquivando un par de coches y llegó hasta ella. Hemos de empezar a trabajar.. -Yo no -confesó ella-.. saltando los peldaños de dos en dos y hasta de tres en tres. Una puerta se estaba empezando a abrir. Desde entonces.. -Venga.. -¿Señor Alcaraz? -Perdone. El perfil. Mi vida cambió en él. y menos si eso la peijudicara. Buscan un indicio. es la sorpresa. 78 . ¿Cuándo está dispuesta a ir a Madrid para presentarla allá? -Pronto. Y Herminia Brigatti lo miró a los ojos. pero no mejuzgue por la imagen. Llevaba una gorra. Si callamos. Todo. qué días! Yo le debo todo al Sinaia. ¡de acuerdo! -se resignó Jaime Arana-. -Va a ser sensacional. en una cabina. Lo necesito.

y todo salió muy bien. Y seguía allí.. corno si también hubiese estado encadenada. Territorio baldío. Me dijeron que mecallase y no me metiera donde no me importaba. eso sí. -Lo de que echaban a la gente viva desde los aviones. eran las esposas. lo siento. el secreto de un hospital.. ¿Cuándo me contarás. La enfermera jefe los hizo salín Lucía dilató rápido.. -¿Puedo llamarla. Quise saber quién era. la policía y los grupos paramilitares camparon a sus anchas. Se marcha a Mendoza. dos desaparecidos. -Dios mío. la crueldad humana no tiene límites. Herminia? -preguntó Óscar. -Claro. Pero no sé nadamás. un sindicato. Yo sólo hice una pregunta. la enfermerajefe? -Si sabe algo. Lo que quedaba de ella. -Sí. colaboró. el ejército.. Pero aquellos niños y niñas. Fuerte.. Treinta mil desaparecidos son muchos muertos. La enfermera jefe me llamó la atención.. No es oportuno. Por eso ellos tuvieron suerte. por si se trataba de una delincuente peligrosa. muy bien. un militar. y no te lo diré tampoco en este momento. cariñito. pero no ahora. torturado. y así la rueda seguía y seguía. -¿Qué marcas? -En los tobillos. Vas a preguntarme si Natalia encontró a su nieta. en la sala contigua. ningún registro. No tuvo miedo. y en ocasiones el mismo torturador se quedaba con su hijo. -Logró hacerla sonreír tímidamente.. -«Para eso me habéis estado cuidando» -recitó Óscar. Representan treinta mil familias rotas. no va a hablan -¿Por qué está tan segura? -Tiene un hermano en la Armada. como si el mundo fuese suyo.. Mira. -¡Sí. -¿Sabe su graduación. en 1976 y 1977. nada más. que no creo. gracias. La enfermerajefe se la puso en las manos y él. que era una delincuente. Para escapar de esa tortura atroz. -¿Cree que habrían actuado con tanta impunidad si no sesintieran seguros? Óscar bebió un largo sorbo de su refresco al descubrir su garganta seca. las marcas. Créame. y llevaba galones. -A su sobrina se la entregaron a un militar. nada. LOSAÑOS ROJOS -¿Y esa mujer. pero le vi las esposas. para que no quedaran huellas. -Se han vuelto locos -musitó la enfermera-. cualquiera decía un nombre. Tendría como cincuenta años más o menos. un grupo en pro de una causa que ellos considerasen opositora. Como le he dicho.JORDI SIERRA I FABRA -Recuerdo a Lucía -comenzó a decir-. En los años ochenta y noventa empezaron a arreglarse algunas cosas. -No. -En Argentina. -¿Por qué se los quedaron? -Había familias que no podían tener hijos. Para comenzar. de evitarlo. -¿Sólo tenía eso? -Sí.. Óscar tuvo un estremecimiento. era detenido. porque de lo que setrataba era de eso. entre 1976 y 1979. que nacieron entre 1976 y 1979. -En ese hospital alguien ha de saber algo. -¡Oh. Entonces comprendí qué clase de marcas eran. sin problemas. Lo peor. porque tuvo que dar a luz con ellas.. Vivían. dijo: «Hola. animosa. Óscar y la enfermera se miraron. pero no antes de que sucediera el resto. -Cuando Lucía tuvo a su hija cometí un erron La lavé y se la di a ella antes de que nadie pudiera evitarlo.. pero ¿qué culpa tenía su bebé? Al contrario. el que fuera. como si se tratase de su propia hija y fuese el padre. -¿Qué? -Antes de] parto había dos hombres con ella. te lo dije. -No me has dicho cómo les devolvieron el cuerpo. pero me temo que no haya ningún papel. No estuve a solas con ella en ningún momento. Que una mujer embarazada fuese comunista era una cosa. En algún momento de la parte final de la conversación. sí es mucho -reconoció él-.. valiente.» La besó y se la llevó. Se puso a gritar. lacerados y en carne viva. no! -Se llevó una mano a la boca. -Mi hermana ya está muerta. los muros infranqueables de la Escuela de Mecánica de la Armada. como en todas partes. pero pudimos enterrarla. -fue sincera Herminia Brigatti. -No creo que podamos volver a ser normales nunca más. -¿Y acompañarte a tu casa? -Sí. Los desaparecidos nunca iban a volver. así que después del parto. Me sorprendió la impunidad con la que actuaban. dijo que era suya.. No se las quitaron en ningún momento. -Por lo menos no «desapareció».. Seguimos allí. Y si no. Marc. con aquellos dos hombres. Los trámites no fueron fáciles. los mandaban a lo que ellos llamaban «casa 79 . y no estuve en ningún momento asolas con ella. ¿sabe? Mi madre y mi padre. era la solución perfecta: se mataba a la madre. -Le dije que no era mucho -lamentó Herminia Brigatti. estaban muertos. Mi cuñado y mi sobrina siguen desaparecidos. es inútil.. -Lo dijo con amarga ironía-. Por lo menos pudieron enterrar a Lucía. -¿Ninguna señal más? -No.. ella había puesto su mano sobrela de él.. y pronto dejará el hospital. Esta barbarie. un comité. claro. Cualquier sospechoso de pertenecer a una célula.. Es mejor. la barrera del silencio. La retiró despacio. en un principio yo pensé que estaba presa.. Un cadáver destrozado. sin embargo. -Nos la devolvieron destrozada. su valon -Intentaré averiguar algo más. Ella misma volvió a quitársela de las manos y entonces Lucía comprendió la verdad.. y pregunté. -¿Podría reconocerlo? -A mí todos los milicos me parecen iguales. Por eso debes aguardar. al mar. Esos uniformes. el cuerpo? -Era de la Armada. de pronto. fueron sus palabras! -¿Qué hay de ese militar? -Apareció allí. a cara descubierta. Se portó bien a la hora del parto.? -Al final. Lucía le contó que estaba retenida en la Escuela de Mecánica de la Armada.. Quiero que leas algo. hijos de detenidas. -Una mujer que estaba a su lado sí..

No olvides que a Videla consiguió encarcelársele no por el golpe. el Banco Nacional de Datos Genéticos. el Raval o el mismo Ensanche. Ha habido historias extraordinarias. Luego le contaron que ella y Tedesio estaban trabajando muy al sur. ¿Ya no salen más? -Ahora. Pero no estuvo sola. que ya en estos años fueron muchos los jóvenes que hicieron el camino a la inversa. los partidos políticos. -0 sea. y en Argentina eran de madera. ¿Banderas rojas de nuevo en España? No.. algunos adolescentes. y discutiendo. 26o Por si acaso. a veces a punto de enfadarse. hubo casos en los que los militares adoptivos no pudieron sustraerse a la idea de que. se produjo un encuentro muy especial. y por supuesto la niña. Primero lo hicieron los sábados. a deshacer entuertos. En España hicieron mucho trabajo. Además. sede de¡ gobierno. porque cuando Sara empezó a promocionarse y a dar conferencias. La tecnología ayudó al reencuentro de muchas familias. ? -Sí. -¿Regresó Ismael a México? -Sí. Fueron muchos los que acudieron al BNDG para contrastar su sangre con ese banco de datos. Valeriano sonrió. seguirle el rastro a los caminos perdidos de sujuventud. grupos como Fuerza Nueva. el hombre que dijo «la calle es mía» en los años sesenta. ETA y GRAPO secuestraban y contribuían al 80 . subir a MontJuic. la Comisión Nacional para el Derecho a la Identidad. después «madres y abuelas». como él. la lucha de «las madres» era más reivindicativa y política que otra cosa.. Después de todo. En ocasiones. conflicto. se pedía el Estatuto de Autonomía.. capaces de matar casi impunemente. Hace unos años.. aun muertas ellas.. a veces riendo. Fue en 1977 cuando decidieron reunirse en la plaza de Mayo. sobre todo las implicadas. donde por supuesto eran también adoptados. -¿Y Óscar? -A veces. descubrir la mole del Nou Camp. El Partido Comunista. A mediados de los noventa se creó la asociación HIJOS. -¿Quién .. Todas las personas con desaparecidos dieron sangre. sin parar. las largas charlas conjofre. con dieciocho. caminar por las Ramblas. diecinueve años.. quisieron evitárselo. a veces de acuerdo. de maneraque. Algunas ya sabían que sus hijas habían sido madres en el cautiverio. Quería apurar. dejar pasar el tiempo. sobre todo en la década pasada. Ellas y su movimiento se convirtieron en la primera voz de protesta que conmocíonó a Argentina primero y al mundo entero después. y más después de la confesión de Ismael.. -Bien apreciado. Cuando dos se encontraban. y cada vez más. Cuando el juez Garzón investigó el tema en la segunda mitad de los noventa se publicó que los militares se repartían a los bebés como si fueran televisores. Si los hijos les salían con ideas propias y no tragaban. orfanatos. fundaba Alianza Popular. de una tragedia espantosa surge un rayo de luz. otros ya mayores. Eso nunca lo vería. Fue noticia de la sección de sucesos de¡ periódico y ahí acabó la historia. Primero fueron llamadas «Madres de la plaza de Mayo». a recuperar a los exiliados que.. discutiendo. Fraga. estaba claro. El indulto real dejulio del 76 seguía siendo insuficiente. Se pedía amnistía. -¿Cómo? -La oficialización de los desaparecidos empezó con la creación del Conadi. sino por apropiación indebida de niños. La pérdida de Lucía lo llevó hasta Herminia Brigatti. reencontrar el barrio gótico. en Argentina. 0 sea. es el «día de las brujas». Faltaba la democracia plena. claro. Valeriano dedicaba dos o tres horas todos los días a descubrir Barcelona. daban vueltas silenciosamente a la plaza. Ésa fue la frase. casi siempre las mismas. ya en la segunda mitad de los noventa. que Natalia fue una «abuela» de la plaza de Mayo.. Y por la calle resonaban nuevas voces.. Lo que sí le dijeron era que Lucía había perdido a su bebé antes de¡ parto. Pensaron que ya estaba demasiado mayor para algo así. de inmediato. te digo. LOSAÑOS ROJOS -¿No me digas que . La policía militar las dispersaba a golpes de porra. a veces enfrentados. demasiado. ¿sabes? Pero ellas volvían y volvían. o Cristo Rey. pero España. Subir al Tibidabo. un partido de derechas con la herencia de Franco. porque no pocos militares argentinos se exiliaron aquí al acabárseles el chollo. situada delante de la Casa Rosada. Bastante tenía Valeriano en España. ¿Asombrado? -No. los adoptados eran hijos de comunistas. Y no lo hizo por miedo a que lo detuvieran. luego los viernes. aprovechar el tiempo. y Valeriano la acompañó a Madrid.. En mitad de aquello. así que decidieron cambiarlo al jueves.. o sea Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio. -Quedaba Tedesio. en el fondo. La extrema derecha había vuelto a desenmascararse. muchísimos. -Me dijiste que Valeriano no supo lo de Lucía. ¿Qué pasa cuando conoces la historia de tu país y ves que no te pareces en nada a tus padres? ¿No sospechas? Además. se pedía libertad. -Janto cambió? -Nunca fue ya la misma. aparecían en el horizonte inmediato. debían de ser como islas.JORDI SIERRA I FABRA cuna». Luego estaban las noches. ? -Teresa. Por televisión se empezaba a revisar la historia. Ésa es la memoria de los seres perdidos. La policía no tenía ninguna pista. la Pedrera o el parque Güell. a dar voz alos que nunca la tuvieron. Se encontraron a muchos.. -Hace mucho que no hablas de Lorenzo y de Berta. -¿Qué pasó con Salvador Gallego? -Nada. En 1987 se creó en Argentina el BNDG. -¿Se convirtió Natalia en una Madre de la plaza de Mayo? -Aquellas mujeres que buscaban a sus desaparecidos empezaron a coincidir y a encontrarse en sus protestas. Se hablaba de eurocomunismo. escuchar un concierto en el Palau de la Música. mientras que la de «las abuelas» se concentraba en la búsqueda de sus nietos. ellos mismos sospechaban que sus padres no eran los auténticos y buscaron la verdad de sus orígenes. casi resulta lógico. para muchos. visitar la Sagrada Familia. las personas. -No. y discutiendo. como dos viejos locos aferrados a sus convicciones. Llevaban pañuelos blancos en la cabeza y las fotografías de sus hijos e hijas colgadas del cuello. volvían a casa. aunque por lo visto ese día. y pedían la verdad sobre el paradero de esos bebés. aún era«la reserva espiritual de Occidente». su código genético podía compararse con el de un chico o una chica que lo deseara.

que ya soy mayorcita. -Ha sido un libro difícil. -Se acercó a examinar lo que escribía-. -¿No vas a volver? -Puso cara de maliciosa ironía. agotado. espantadas. un interrogante dibujado en el blanco de su recuadro. Y no hizo nada. La había conocido tan joven. Los policías atacaban cerrándoselo. los desaparecidos por arte de magia de la dictadura. manifestándonos delante de la Casa Rosada. -Viva España -suspiró dejando la calle para enfilar la larga escalera que lo conducía a su piso. -Sí eres capaz de caminar todos los días dos o tres horas. con todas sus fuerzas. -Todos lo son -repuso Sara-. Una cinta. Habría que ir a laCasa Rosada. mientras el cordón policial se hacía más amplio en torno a losjuzgados. y de subir esa diabólica escalera. -¡Cuidado! -se oyó un chillido. -IVámonos. Teresa agarró ahora a su madre. -Mamá. -¡Desaparecidos. -No. Fuiste un gran periodista en España. Ningún canal informativo de televisión vendrá por acá. y en el pecho los retratos de sus seres queridos. Derribó a uno. Ya no se limitaban a proteger el palacio de justicia. Natalia y Teresa llevaban sendos pañuelos blancos en la cabeza. Empezaron las carreras. Habían pasado al ataque.. -Las respuestas están aquí delante -dijo Natalia.. y en México. un yerno. -¡Fuera! -¡Queremos saber dónde están! -Justicia! Natalia agarró a Teresa de la mano. A la derecha. ¿De dónde vienes hoy? -De Pedralbes. Hubo un tirón y la mano de Teresa se soltó de la de su madre. -¿Qué se me ha perdido a mí en Madrid? -A mí. Sara. no se hace! Yo sólo estaba allí. -¡Teresa! El grito fue de Natalia. de unos y otras. ¡Qué manía! -¿Por qué discutimos? -se cruzó de brazos ella-. Por él y por las fotografías. porras en alto. El otro se levantó y tropezó. -Para el caso que nos hacen -lamentó una mujer ya mayor que las estaba escuchando y que mostraba el rostro de tres personas en su pecho con la inscripción «¿Dónde están mis hijos?». mamá! Echaron a correr. no! justicia. como si ellas pretendieran asaltarlos a la brava. sin soltarla. A la izquierda. -Valeriano. El coro de voces femenino creció en intensidad. pero a quien le cayeron encima fue a ella. es que puedes viajar. porque no era la primera vez que se encontraban. -¡Soy yo la que debería protegerte a ti! Fingió no escucharla. ¡El mundo tiene que saber lo que ocurrió! Natalia recordó España. -Y seremos más. Teresa miró a su espalda. -Pero el poder no -manifestó su hija-. -No voy a ir sola. Pero quería acabarlo cuanto antes. -No es lo mismo.. ven -lo llamó. sin miedo. Sara estaba en el otro extremo. Tenía la luz suficiente para escribir. -Sara. adónde los llevaron! -cantaron unas mujeres. -No seas tonto. Debería estar acompañándote. allí seré un estorbo. ella tiene razón -apoyó otra a Teresa-. -¿A mí? Vamos. así que no discutió más. La mujer de los tres hijos desaparecidos que acababa de hablar con ellas estaba siendo agredida por un policía 81 . El resto acabará matando su miedo. Nos vamos dentro de diez días. porque ahora escribía más que nunca. -Esto es una encerrona -exclamó-. Un hijo. y me alegro de que sea así. es de los dos! ¡Tú me hiciste escritora! -¡Se nace artista. Las mujeres corrían sin rumbo. El lugar no ofrecía ninguna garantía. La gente querría escucharte. Te necesito. dónde fueron. Debajo se leía el nombre completo del marido de Lucía y luego la doble pregunta: «¿Dónde está ella? ¿Quién se la llevó?» LOSAÑOS ROJOS Los gritos comenzaron cuando aparecieron los guardias. No recordaba haberia visto tan firme ni categórica en toda su vida.. ¿Cómo vas? -Esto ya casi está. Tendríamos que reunirnos en otro lugar. por su hija.JORDI SIERRA I FABRA desequilibrio. -Bueno.. Nos vamos a Madrid.. Llegó resollando. En el primer momento de caos. -¡Qué tonto eresi -protestó su mujer-. La gama alcanzaba todos los grados de parentesco posible.Jofre tenía la cabeza caída sobre el pecho y dormitaba frente al televisor. La breve masa se compactó y se deshizo en cuestión de segundos. sí! -corearon otras. trastabillando con sus propios pies hasta arrastrar de nuevo a su compañero en la caída. ¡Es tu éxito! -¡No. sí. Natalia y Teresa mostraban la misma imagen en dos recuadros abiertos sobre un fondo negro. -¿Ya lo has decidido? -Por completo. -No te separes de mi lado -ordenó. a su vez. en plena madurez creativa. -Señaló losjuzgados-. tomar aviones o correr la maratón. la fotografía de Tedesío. El mundo lo supo. en la habitación que daba a la calle Córcega. -¿Y qué tal? -Nuevo. Podrías hacer mucho más. -No quiero molestarte. una esposa. Si nos organizáramos y protestáramos con’ Juntamente... una cuerda. un par de semanas como mucho. -La aferró aún más. pero lo cierto es que el puñado de mujeres reunidas delante de losjuzgados se identificaban por él. -¡Dónde están. cargar contra los dos hombres para rescatarla. todas las semanas. un marido. una hija. -¿Vamos? -He hablado con Jaime Arana y ya tenemos fechas.. pero por si acaso. las dos docenas de mujeres apenas si pudieron ofrecer una mínima resistencia. y ahora también ella tenía cincuenta y ocho años. Cada vez somos más. Te vienes conmigo. cariño. Todas tenían escapularios más o menos rudimentarios colgando del cuello. Nadie sabía cómo se había revelado esa señal de identidad.. Teresa tuvo que detenerse y.

2 % y sólo un 2. -Si viajó en el Sinaia y era mayor que tú. la escritora mexicana.. decidía. Sus vidas podían volver a cruzarse. -Vamos. Otras. -Apretó los puños. -¡Asesinos! -gritó Natalia. Se detuvo al tropezar con aquel nombre. por su honradez. Ahora era Natalia la que ordenaba. -¿A pesar de los vientos de cambio? -El viejo murió hace trece meses. ayudaban a las que se encontraban peor. Su figura seempequeñecía más por momentos. -Sara Mendoza. cerró sobre la espalda de la mujer sus propios brazos. Un periódico español lleno de noticias distintas.. por fin. Valeriano Puig era uno de los suyos. de modelos que seguir. algunos de los sorprendidos transeúntes silbaron. música. Era el mejor regalo de Navidad para todo un país que. anunciando medidas para superar los treinta mil millones de dólares de deuda externa y la devaluación de un cicuenta por ciento del valor del peso acumulados bajo la presidencia de su antecesor. elección de representantes propios. Volvieron la vista atrás. ya retrocedían para sumarse a ellas. en un largo viaje de ¡da y vuelta. más un 3 % de votos en blanco y un 0. -Hija. electo presidente de México. Así que siguió pasando páginas. Lorenzo leía todo aquello con sorpresa. Sólo una. -Jú creías algo así? -le preguntó Berta. cariño. A veces pensaba en el periodista que conoció discutiendo en el barco. Natalia abrazó a Herminia Brigatti.. cultura.. Elías no dijo nada. el orgullo con el que sienipre lo identificó. Veremos quién se cansa antes. En cuanto la vio y Óscar hizo la presentación. -Parece que todos volvemos. -Pues ya ves. Al otro lado de la calle. en Madrid. -Lo siento. fulminada. miraba al frente. más próximas. Natalia sabía lo que era una guerra. por Dios! Los guardias ya no perseguían a las que huían a la carrera. -Ni loco -reconoció. Luego. su dignidad. Hay que echar una mano. Se venció hacia el suelo. heridas en su orgullo. el del escándalo Magno? -Valeriano Puig. La aprobación de la Ley para la Reforma Política llenaba las primeras páginas de todos los periódicos. sin olvidar las punzadas. Los números resultaban tan abrumadores que entre la alegría por aquella nueva realidad y el desconcierto apenas si dejaba un lugar para la reacción. cada vez se sentía más agotado. -¿Qué es increíble? -quiso saber Berta al ver que no seguía. Había olvidado ser optimista hacía mucho. a ninguna parte.. Teresa contuvo sus propias lágrimas. del que no se sabía nada pasados los primeros días de su desaparición. Y repitió en voz alta lo que estaba pensando: -¿Por qué no-P Se habíajurado no llorar. Pero le gustaba leer el periódíco de cabo a rabo. Ya apenas si hablaba. La respuesta de su madre fue terminante..47 % del censo electoral. y va a dar una conferencia la semana próxima. con una raya roja en su pañuelo blanco. cargado de introspección. o de vacío a vacío. Está aquí. -Increíble -sonrió. lo siento. era la última que había visto con vida a Lucía. la situación internacional a los tres años de la crisis del petróleo. las puertas abiertas a una nueva era. Estaba determinada a mantenerse firme. Estaba cansado. Acabó de leer las páginas de información nacional. que mostraban la otra cara de la moneda. Lo creía muerto. El silencio. Su porra de madera impactó en su cabeza. El Valeriano Puig al que salvó de morir a manos de los secuaces de don Rafael y al que entregó la fotografía tomada por Berta secretamente en Casa Flora antes de abandonar México la primera vez..JORDI SIERRA I FABRA a menos de cinco metros. avergonzadas.. Las mujeres de los pañuelos blancos y los escapularios que habían huido se detuvieron.. -Lorenzo levantó los ojos del periódico-. En un mundo falto de referencias. Leía hasta las secciones de cine. -Y nosotras. Una buena persona. proclamaba su unidad frente al futuro. -¿No me comentaste una vez que era la mujer de aquel hombre. Las golpeadas se estaban levantando. -¡Mamá.. Una batalla. Lo disfrutaba. Se concentraban en las que no podían hacerlo. tal y como había empezado el ataque. Dos aparecían tendidas en el suelo. y la compañera de su hijo no la rehuyó. Y la única que tuvo en sus manos a la niña. -Ellos volverán -advirtió Teresa. Él también está aquí. con fuerza. cuantas veces haga falta. los dolores y aquellos dos o tres sustos nocturnos. -Parece que estamos maduros para olvidar y construir un futuro. y podía pasar horas y más horas en esa situación. De todos ellos. se vino abajo. -Por lo menos estamos en camino. López Portillo. Autogobierno. con un porcentaje a favor del 94. al contrario. asustadas.. Los resultados del referéndum nacional eran brutales. a manos del GRAPO. Siempre le había impresionado.6 en contra. con ella. tornaba la LOSAÑOS ROJOS 82 . Una sola vez. transmitiéndole calor y consuelo. el secuestro del presidente del Consejo de Estado. Se sentaba.2 de votos nulos. Por lo menos dice que «la escritora y su marido español . Entonces se hizo la calma. ¿Por qué no? -¿Irás a verlo? -preguntó Berta. ». Estuvo a punto de dejar de leer. Antonio de Oriol y Urquijo.. Había votado un 77. Lorenzo dejó que el periódico cayera sobre sus rodillas mientras su mirada se perdía en el recuerdo. resistir. Demasiado.. Pero le fue imposible. La humillación de ver a hombres hechos y derechos masacrando a mujeres que podían ser sus propias madres o sus abuelas se convirtió en algo denigrante. -gimió Natalia. cercadas y apaleadas. el mismo que creyó haber evitado su suicidio aquella noche. cesó de improviso y las fuerzas M orden se replegaron abandonando el inusitado campo de batalla.

por espacio de unos segundos. se lo aseguro. más discretos.. por favor. -Debe de haber tenido una vida muy aburrida y con pocas emociones.. Muy. Nadie pudo contenerla. El Independiente. tiene sentido del humor! -Miró a Sara-. -Le dio unos golpecitos en el antebrazo. Un tipo estupendo. publicó algo. Por una vez. Daba la impresión de estar emocionado. Eres muy guapa. lehizo falta exteriorizarlo con un sentimiento oculto. -Mamá -repitió Óscar. ¿oyó hablar alguna vez del crimen del Sinaia? -Bueno. Elías permaneció igual. ? -No. ¿No mehabía dicho que era un poco serio? -Soltó una carcajada-. y sombrero. Se lojuro.. pero Óscar estaba allí. y que sea su esposa y usted su marido. -¿Cómo era mí nieta? -Mamá. hablarnos. Y loco o no. LOSAÑOS ROJOS Ella le hizo una seña. Hubo cierto revuelo con alguien que desapareció. Elías hizo ademán de ir a darle la mano. Le habían destrozado parte de la vida.. sin parar. muy bonita. No me llames señora. Herminia ocupó un extremo del sofá. Mi periódico. con una gorra. -Óscar quiso auxiliar a la enfermera. -Natalia. recuperado. -Créame si le digo que éste es uno de los días más felices demi vida. el que le salvó la vida y por último le ofreció la fotografía con la que desenmascarar a Ramón Alcaraz y los demás. ¡Me dieron más de una bronca! -Entonces fui yo. muy quieto. con cariño. -¿Cuánto pesó? -No lo sé. -Papá -lo reclamó su hijo. Finalizadas las presentaciones. o la mayoría. hundido en su butaca. tocarnos en el Sinaza? -exclamójaime Arana. Eso hizo que.» El abrazo de Jaime Arana casi le destrozó la espalda. es cierto.. Natalia había suspirado. y tener a Sara como escritora. -Le hablé a Sara de un hombre. pero. -Valeriano. Entonces la miró mejor. y las lágrimas. hija. -Da lo mismo. y ahora era capaz de traerles a casa un soplo deaire fresco. Herminia lo evitó acercándose a él para darle un beso en la mejilla. Valeriano pensó que con otro saludo acabaría en el hospital. Eso me chocó mucho. La siguiente fue Teresa. -¡Valeriano Puig! ¡Éste sí es un gran día para mí! -Y repítio el nombre como si fuera un grito de guerra-: ¡Valeriano Puig! A Sara le dio por reír. con la columna rota en pedazos por dos o tres partes. La madre de Lucía no la dejó escapar. Era el que más corría. y unos ojos. -Óscar tenía razón -dijo-. El editor no le hizo el menor caso. atrapó su mano. por favor. Casi dio la impresión de ir a saltar otra vez sobre él. -Gracias. y sonrosada. -No era lo que la dueña de la casa esperaba.. el de la barandilla del barco. su niñita la víctima. Una preciosidad. no lo sabe. sí. Las dos jóvenes también se abrazaron. pero de eso hace ya tanto que. -¿Por qué? -se sorprendió el editor... Siempre me guiñaba un ojo. así que cambió su discurso-: Pero era muy bonita. tara . -¿Se imagina que pudimos vernos. seguro. Tiene todo el derecho del Todos llevaban gorra. lo tradujo en palabras: -Bien venida a esta familia -le dijo. -¿Algún defecto. mamá. se sentaron en la sala. pero la vida tenía siempre la facultad de regenerarse a sí misma casi con asombro. Lucía era la muerta. -Déjala -lo riñó Herminia-. para contarlo. los tenía abiertos. se la di a su madre y. el que luego se hizo amigo suyo. -Vamos. en su rostro aleteara una sonrisa de afecto. ¡Esto es fantástico! Por si acaso. -Lo siento --dijo Valeriano. y ella parecía una mujer maravillosa.JORDI SIERRA I FABRA responsabilidad. Natalia suspiró. La lavé.. hasta que la propia Natalia cedió y se separó de su visitante. con Natalia muy cerca de ella. ¡Y en España! ¡Cuánto ha llovido desde aquellos días!. con una mata de pelo negro tremenda. Lo importante es que estamos aquí. -Como mi hija. A él no 83 .. -Pues como te asustes y no vuelvas a esta casa. -Está bien. -¡Eh. Se recompuso a duras penas y tosió paradejar claro que no estaba para más alegrías. Teresa sonrió. Eramuy rollícita. el detalle. Lucía también nació con mucho pelo. Pero aValeriano se le apareció en la memoria aquel personaje singular. Así que se mantuvo el abrazo. Fue una broma suave. Quién sabía dónde estaría ya. pero alargó la mano para presionar lasuya. ¿verdad? No sabe lo que representa para mí este momento. Le puso las dos manos sobre los hombros. otra vez.. y le pasó una mano cargada de ternura por la mejilla. o en una silla de ruedas.. -Apenas si la vi un par de minutos.. olvidándose de su última pregunta-. no. A ninguno se le escapó el gesto. -¡Yo era uno de ellos! -casi gritó-. -Había algunos niños correteando todo el día de arriba abajo -recordó él. no sólo por ser hermosao sensible. Equivalió a decir: «Todo está bien. Conocía ya los excesos de aquella fuerza vital. mundo a saber. Ni Natalia ni Herminia hicieron caso de Óscar. Abiertos y sorprendidos. pero le calculo unos tres kilos. el viejo periodista se apartó un poco de él. señora. por lo menos. Teresa había sonreído. El amor. -Sí.

Y nunca. y quise ser escritor. Lo superó aquella entereza. al fondo del local.. como en España.. -Pues me temo que no -vaciló. los momentos dramáticos o aquellos en los que una ligera broma. Bueno. -De niño era muy fantasioso -le dio la razónjaime Arana---. -Tal vez.. con los actos programados porjaime Arana. Y creyó en su mujer.JORDI SIERRA I FABRA parecía un buen tipo. ni mudas. volverán a ganar. aunque no tanto como él. -Tienes a Teresa. -Todos hemos cambiado. Ahora he de luchar para que tengan unavida ellos y para recuperar lo que nos dieron Lucía y Tedesio. no sabe lo emocionado que estoy! No hacía falta que lo jurara. Natalia volvió a besarlo. una musicalidad en los giros o en la forma deentonar cada palabra. ¿verdad? -preguntó el aparecido. Y la admiró. donde fuera que pudiera encontrarla porque dentro no quedaba ninguna libre. -Te quiero -reconoció.. máxime si tenía un motivo por el que luchar. -Logró que la mirara de nuevo a ella. pero por encima de todo estaba cansado. Ella. -Natalia. Siempre estaba inventando historias. Y te aseguro que somos muchas. pero cada vez nos reunimos más. superado y deprimido. Era como si las fuerzas perdidas por él las hubiese encontrado Natalia. Su mujer buscaba el bolso.. a modo de testimonio descarnado de su nueva realidad. Valeriano. -Os van a hacer daño. El público que llenaba el lugar estaba pendiente de su voz. incuso un chiste. Vestía con gusto. ahora tiene a Herminia. Madrid era una locura. Su acento era otro de los atractivos de que disfrutaba en España. aparcó su orgullo y se apartó de la puerta para ir en busca de una silla. Mucha gente le daba la mano. Habían cambiado tanto. ¿Eso es lo que quieres? -No. sino el ambiente en que se habían movido. era más listo que el hambre. nunca recuperarían a la niña. Los demás no eran nadie. y por cada hijo o nieto que recuperemos. Y estaba tan guapa. Nosotras.. Ya me quedé en casa demasiado tiempo criándolos. servía para alzo más que para cambiar de posición en las sillas. las inflexiones. Llevaba el pañuelo blanco en la cabeza. no somos invisibles. Sus famosos besos en las me illas. Si tenemos miedo. tan radiante. Tendría unos sesenta y cinco o sesenta y seis años bien soportados.. Te lo aseguro. Con el pañuelo blanco parecía una madona llena de piedad. -No -fue terminante-. no te hundas. Sin Lucía ya nada era igual.puedo quedarme en casa. sino porque Sara sabía hablar muy bien en público. le hablaba. -Nadie os hará caso.. debía de serlo si había creado una editorial como aquélla. casi encima de él. ¿comprendes? Y te aseguro que los encontraremos. Natalia se arrodilló a su lado. y no tenía ni idea de quiénes eran o por qué lo saludaban tan efusivamente. ajeno-. No quedó tiempo. no Madrid. una elegancia tanto en la ropa como en su manera de llevarla. sólo eso. Había escuchado media docena de veces aquella misma conferencia. pero de verdad. -Te necesito -reconoció ella-. las presentaciones o las firmas de libros. pero corno no tenía talento. Una bromade las suyas. un puro contraste con el brillo determinado de sus ojos. -¿Sí? -¿Y Teresa? -Irá directamente. -¿Y qué quieres que hagamos? -Óscar. Correspondió a su gesto. Elías. cálida y armónica. -No me hundo. siempre dispuestos. aunque lo de la leyenda de su tesoro tenía que ser una broma. Y la respetó. Valerianol ¡Será una cena fantástical ¡Santo Dios. _Óscar es abogado. No van a detenernos. los nuestros. ¡Ha de contarme muchas cosas esta noche. Somos todo mujeres. haciendo memoria. será unavictoria de todas. Elías la observó. -Elías. Tú y yo. El escapulario colgaba del recibidor. para volver a ser lachica animosa y vital que conoció en el Sinaia. No hubo más. -No. Bueno. Laj mejor de las caricias. Natalia se acercó a su lado. Elías se quedó silencioso un par de segundos. lo felicitaba. -Y yo a ti -fue sincera. Primero fuimos tú y yo. LOSAÑOS ROJOS 84 . Había una cadencia. Vamos a organizarnos. Se lo encontró de pronto. porque a veces ver algo no significaba mirarlo-. dispuesta a no rendirse jamas. -Elías. las pausas. pero con dos ya puede haber un movimiento. -Teresa ha cambiado tanto -dijo. Y siempre será así. y sostenía una cartera de piel bajo el brazo izquierdo. Además. si no gritamos. el timbre. ¡Aunque no me quejo: gano más1 -Soltó otra carcajada-. -Señor Puig. incapaz ya de reaccionar y ofrecer resistencia. para emerger como una furia de sus limitaciones y la calma en la que había vivido todos aquellos años. Según Sara. -No me recuerda. por favor. -Pero estamos ahí. El que le tendió fue el derecho. Se sintió dominado por ella. y a óscan -Ellos son nuestros hijos. tiene sus métodos. con un claro dominio del tono. ¿Cómo? Ellos mandaban en el país. No puedo hacer esto yo sola. Una está sola. distender a la audiencia o conducirla hacia un nuevo clímax. -Déjame que te acompañe. e lucía como un grito rebelde en el silencio Aquel símbolo qu del callado Buenos Aires. Elías iba a seguir sentado hasta que ella volviese. no sólo por el tema. para sumirse en el olvido. si nos rendimos. desbordado. pero llegaron después. -Y Óscar -continuó él. Lo dejó solo y menos de cinco segundos después cerraba la puerta del piso dispuesta a irse asu guerra. Un hombre mayor. -Nunca seréis más que ellos. -Un puñado de mujeres con pañuelos blancos en la cabeza y escapularios en el pecho. Y él. La conferencia era brillante. Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.

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Estaba seguro de que, en el tiempo que llevaba en España, no lo había visto en ninguna ocasión. -La última vez que nos dimos la mano fue hace treinta y dos años. -¿Perdone? -Lorenzo Vilá -se presentó-. Aquella fotografía... Valeriano apenas si pudo reaccionar. Tantas veces había pensado en el hombre del Sinaia, en aquella noche en que creyó que iba a echarse al mar, en su salvación años después, cuando quisieron asustarlo, o matarlo, y él lo evitó. Y luego en su reaparición final, para entregarle la fotografía de los cuatro implicados en el Proyecto Magno. -¡Usted! -casi gritó-. ¡Pero esto es... Nunca había abrazado a un hombre con tanto ímpetu y cariño como lo abrazó a él. -Algo me dice que ese encuentro fue importante para nuestra historia. -En efecto. -No he dejado de preguntarme cómo sabes tanto de todos ellos, y aún tengo dudas. Supongo que me las desvelarás. -Estamos en camino. Después de la conferencia de Sara, había una cena. Valeriano se excusó. Una hora con Lorenzo Vilá no bastaba. Ni habrían bastado muchas más. Se lo presentó a ella al terminar y le dijo que quería quedarse con él. Sara lo entendió. Se dio incluso cuenta de por qué aquel desconocido había impresionado tanto a su marido en los cuatro anteriores encuentros de su vida y por tantas razones. Ahora llevaban hablando mucho más tiempo, en aquel bar próximo al hotel, dejándose llevar, recordando, sabiendo que pese a la diferencia de edad no eran más que dos viejos trenzando la historia de sus vidasjusto en el momento en que ponerlas sobre el tapete justificaba haberlas vivido. -¿Por qué no nos vimos más en México? -lamentó Valeriano. -Usted era una persona respetable, yo no. -¿Qué dice? ¿Por qué es tan duro consigo mismo? -Estuve al servicio de un matón, me vi obligado a huir después de su muerte, tuve una sala de fiestas, me marché de nuevo acausa de mi pasado tras los mejores años que un hombre puede haber vivido... No teníamos nada en común. -Se equivoca. Lo teníamos todo. Lorenzo sonrió, así que Valeriano siguió hablando. -La noche en que creí salvarle la vida en el Sinaia fue muy importante para mí. Yo no era más que un derrotado, sin esperanzas. En el barco me sentía quizás el único que sabía que no regresaríamos a España ni a corto ni a medio plazo. Me preguntaba por qué estaba yo allí y no otros, cuáles eran mis méritos, si valía la pena prolongar todo aquello. Viajaba con mi esposa enferma, mi hija adolescente y la mujer embarazada de mi hijo caído en la guerra. ¿Se da usted cuenta? Tenía que ser fuerte por todas ellas. Mi nieto nació en aquel barco.

-Lo recuerdo -dijo Lorenzo-. Fue esa noche. Usted me lo dijo. -¡Sí! -Su voz tuvo visos de canto feliz-. ¡Es cierto, fue esanoche, por eso estaba yo en cubierta! Nacía mi nieto y yo le estaba salvando la vida a una persona. Cuando lo vi en la barandilla y lo hice bajar, supe que después de todo las cosas valían siempre la pena, por algún motivo, y que la vida es todo lo que tenemos para justificarnos en la hora de la muerte. Vida y esperanza. Además, 275 en cuanto empezamos a hablar, usted me cayó bien. Sus ojos ya eran como ahora: sinceros. -Así que cuando nos reencontramos en México y le dije que yo no pensaba suicidarme, ¿lo defraudé? -No, entonces ya no importaba. Me alegré de que no fuera así. He pensado tantas veces en usted a lo largo de estos años. Nunca me explicó por qué me salvó la vida, ni por qué me dio aquella fotografía. -En parte quería verlo por esa razón -confesó Lorenzo. -Lo escucho. -Valeriano se dispuso a escuchar cuanto él tuviera que decirle. -Puedo contárselo, pero he hecho algo más. Se lo he traído. -¿Qué? Lorenzo tomó la cartera de piel que había depositado en la silla contigua a la suya. Descorrió la cremallera y sacó de ella un fajo de cuartillas perfectamente encuadernadas a mano, sin ningún rótulo en la parte superior. El manuscrito tendría unos dos centímetros de grosor. Lo dejó sobre la mesa, retiró la cartera y luego apoyó sus dos manos en él. Fue una caricia. -Todo está aquí -reveló. -¿Esto es ... ? -Mi vida, y la de mi esposa. -La mujer del Sinaia. -La mujer del Sinaia -se lo confirmó. -¿Quiere que lo lea? -No sólo quiero eso, quiero que lo guarde. -¿Por qué? -se sorprendió Valeriano. -Tengo una copia, no se preocupe -lo tranquilizó Lorenzo-. Cuando empecé a escribirlo, no tenía muy claro por qué lo hacía. Le dije a Berta que era por dejar un testimonio, algo de nuestro paso por la tierra. No tenemos hijos, estamos solos. Cuando desaparezcamos desaparecerá nuestra historia. Y, ¿sabe9, me duele. Llámeme romántico, pero me duele. -A todos nos duele no dejar una huella. -Pues ésta es mi huella, señor Puig. La única que tengo. Aquí está todo, con detalle. Nombres, datos, sentimientos... Cuando supe que estaba en Madrid y que lo vería, comprendí por lo menos una de las razones de haberlo escrito todo. Necesito que usted lo tenga. -¿No se da cuenta de que soy quince o dieciséis años mayor? -Pero es periodista, aunque ya no ejerza. Y su esposa es escritora. Quizás vea algo más. ¿No es la esperanza la que nos mueve siempre a hacer la mayor parte de lo que hacemos? También tiene hijos, hijas, nietos... Da lo mismo. Algún día, a alguien, tal vez le interese conocer la historia de uno de aquellos hombres que cruzaron el Atlántico con la mitad de sus sueños rotos por la guerra y la otra mitad puestos en la esperanza de una nueva vida en México. Es mi historia, y la de Berta, y la de muchas cosas que usted sabe, porque estaba allí, siempre ha estado allí, y ahora está de nuevo aquí. No me tome por orgulloso.

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No es que crea que mi vida ha sido diferente, o excepcional. Pero no quiero desaparecer sin más. Es mi última rebeldía y también mi expiación. -¿Por qué emplea esta palabra? Lorenzo lo miró fijamente. -Maté a dos hombres en la guerra -diJo-. También maté aotros en México, pero ésos no cuentan, porque se trataba de ellos o de mí. Pero en la guerra, y especialmente a uno... Fue un asesinato, ¿sabe? Siempre me ha perseguido ese recuerdo, y más ahora que me siento tan extraño dentro de este cuerpo agotado. Dentro de unos años nadie se acordará de nosotros, pero esto -palmeó el manuscrito un par de veces- va a quedar. Por favor, le ruego que lo acepte. -Será un honor -asintió Valeriano. El manuscrito pasó de un lado a otro de la mesa. No fue abierto. -Sólo me gustaría pedirle una cosa más -dijo Lorenzo. -Adelante. -Que no mejuzgue demasiado severamente. -No soy nadie parajuzgar a las personas -manifestó cansino Valeriano-. Y le diré algo: no me importa lo que pueda leer aquí, ni saber sus secretos, ni la verdad de una vida, ni siquiera si es o no culpable de esas muertes de que me habla. En primer lugar, fue una guerra la que nos hizo ser lo que fuimos. En segundo lugar, sigo viendo en usted a una de las mejores personas que jamás he conocido. Y créame: tengo instinto para eso. No lo he perdido. Lorenzo bajó los ojos, no por sentirse abrumado o halagado, sino por aquel cansancio interior que tanto y tanto le pesaba en las últimas semanas. Y no quería ir al médico. ¿Para qué? Al igual que su vida atrapada en aquellas cuartillas, todo estaba ya escrito. -¿Cuándo regresa a Barcelona, señor Puig? -Dentro de unos días, para pasar allí la Navidad con mi hermano. -Me gustaría que vinieran a cenar a mi casa, si es posible, para que conocieran a Berta. -Será un placer -dijo sinceramente Valeriano. Volvieron a intercambiar una mirada cómplice, y entonces sí se echaron a reír los dos. Como niños atrapados en mitad de una travesura. Teresa cruzó la calle envuelta en sus pensamientos por la esquina más próxima, cuando el semáforo se puso en verde. Una gestión más, unos papeles menos, constantes esperas, renovadas paciencias. Su nuevo horizonte era unas veces tan limitado como amplio y casi infinito en otras, aunque por lo menos todo el peso de las operaciones las llevase Óscar. Sin él, aquella lucha habría sido titánica y más inútil de lo que ya parecía. Llegó al cruce y, casi de forma mecánica, porque tenía que haber seguido recto, dobló a la derecha, con los ojos fijos en el suelo. Caminó así por espacio de un par de minutos. Entonces se dio cuenta de dónde se encontraba. Se detuvo.

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Y comprendió por qué sus pasos, instintivamente, la estaban conduciendo por aquel camino. La zona, la calle, el ambiente... Su zona de diversión, La Recoleta, su mundo, las calles llenas de lugares donde pasarlo bien, la avenida Alvear, la avenida Libertadores, losjardines próximos al Museo Nacional de Bellas Artes, la aristocracia y el ambiente en el que se había movido toda su vida hasta aquella noche fatídica en la que cambió la historia. Pasos perdidos. Reaccionó demasiado tarde. Quiso dar media vuelta y para entonces ya estaba en mitad de aquella tierra de nadie, ociosa y despreocupada. No echaba de menos aquello, sin embargo... ahora le dolía. Había un mundo que moría, capaz de extinguirse a sí mismo, con más y más desaparecidos que se perdían del día a lanoche, un mundo que torturaba y mataba, y allí, como estandartede la indiferencia, confundido entre la felicidad, vivía otro mundo, de espaldas a la realidad, o soportándola si la conocía, porque sencillamente no le importaba nada. ¿Cómo pudo vivir, o mejor dicho, sobrevivir, tantos años en aquel otro lado? Fue peor de lo que esperaba. -¡Teresa! Demasiado tarde. Las mejores horas solían ser las del atardecer, y por supuesto la noche y la madrugada. Pero en cualquier momento por allí aparecían ellos y ellas. Lo sabía muy bien. Había formado parte de eso. María Estela Orozco corría en su dirección. No era una amiga, sólo una conocida. En realidad, ninguno había sido su amigo o su amiga, ahora reconocía esa verdad. Pero hablaban, reían, chismorreaban, disfrutaban con sus agudezas y sus lenguas rápidas. Compartían belleza, nivel, magnetismo... -¡Teresa! ¿Sos vos? Se la quedó mirando como si viera a un fantasma. Su cara era transparente, no ocultó la impresión que le producía verla. Teresa iba sin maquillar, con el cabello recogido atrás, y su ropa era más bien sencilla, discreta, zapatos planos. La expresión atravesó toda una gama de sensaciones, desde aquella sorpresa hasta la duda y finalmente... una leve sensación de incredulidad y asco. -Hola, María Estela -la saludó. -Flaca, cuando te vi... Bueno, me dije que sí, pero que no... -Acabó de dar rienda suelta a sus sentimientos-: No podía creer que fueses vos. Pero... ¡viste! ¿Qué te pasó? -Nada. -¿Cómo no se te ve desde hace tanto? ¿Estuviste enferma? -Murió mi hermana. -¡Ay, no! -Se llevó una mano a la boca-. ¡Qué amargura! ¿Cuándo? -Hace meses. -¡Claro, claro! -siguió haciendo aspavientos, pero observándola más y más-. ¿Y cómo no nos llamaste? ¡Nadie sabía de vos! María Estela Orozco era su espejo. Podía verse a sí misma medio año atrás. A cualquier hora, el cabello perfecto, el maquíllaje adecuado, la ropa medida, los

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zapatos oportunos. Era capaz de llevar un recambio en el bolso, para no tener que ir a casa. Asiduas de los cuartos de baño en los que retocarse o cambiarse, mantener una conversación rápida o intercambiar una información importante. Importante para nada. Sólo un juego. -A mi hermana la mataron. -¡No! -Su grito llamó la atención de los transeúntes más próximos-. ¡Pero qué horror! íSe lo dije hace unos días a Mario: por suerte la violencia está remitiendo y hay más seguridad, o las personas decentes habríamos acabado sin poder salir a la calle! -A Lucía la mataron ellos, María Estela. -¿Ellos? ¿Qué ellos? -Los mílicos. No lo esperaba, así que acusó el golpe. La observó con otros ojos, mientras su mente readaptaba la información. -No entiendo. -La secuestraron, a ella y a su marido, y nos la devolvieron destrozada después de dar a luz a su hija, que también ha desaparecido. María Estela estaba pálida. la... -Tu hermana era-La rara, sí. -¿Pero andaba metida en algo? -Más bien creía en algo, como yo ahora. -Teresa, lo siento... -La mezcla de dolor e incomprensión se acentuó. -Tú misma lo dijiste: ahora hay más seguridad por las calles, sobre todo para un tipo de personas. -No lo dijo con acritud, sólo como testimonio de su desprecio-. Supongo que el precio es lo de menos. Su antigua compañera parpadeó un par de veces, sin saber qué decir. Las cosas profundas se le escapaban. Era mucho mejor en la intriga cotidiana, las relaciones personales, el comentario mordaz y la ironía cargada de intención en plena madrugada. Teresa ya no quiso quedarse más con ella, en aquel mundo que deseaba olvidar. -He de irme -anunció. -Sí, claro... No sé qué decir... -Cuídate, María Estela -le deseó-. El trabajo ya lo haremos los demás. No le dio un beso de despedida. Ellas nunca se besaban, parano rozar sus maquillajes. Tampoco lo habría hecho ahora aunque fuese lo normal. Lo único que quería era ale arse cuanto antes. j No le había gustado verse, recordarse a sí misma. El encargado de la consigna del hotel cargó las dos maletas en el maletero del taxi y le tendió la mano a Sara para recibir la propina. Mantuvo la espalda doblada hasta que ellos estuvieron dentro y el conductor puso el coche en marcha. -Al aeropuerto, por favor. -¿Por dónde quiere ir, señora? -Da lo mismo. Usted sabrá en qué parte está

mejor el tráfico. Se apartaron de la puerta del Palace para iniciar el trayecto.

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Valeriano miró por última vez la Carrera de San jerónimo y las Cortes. Se aferraba a cierta clase de símbolos, y aquél era uno. El tráfico matutino los devoró con su fragor mientras ellos permanecían en silencio uno o dos minutos. Hasta que Sara le agarró la mano. -¿Estás bien? -Sí. -Me alegro. -Ya ves -le dirigió una sonrisa socarrona. -Ojalá hubieras encontrado antes a tu amigo. -¿Por qué? -Estos cuatro últimos días han sido los mejores. -No digas eso. Has tenido una estancia triunfal. Televisión, radio, prensa... La gente te quiere. -Porque tú insistes en quedar en segundo plano. -No seas tonta -le reprochó. -Lo dicho: hablar con Lorenzo Vilá te ha... rejuvenecido. En España tienes un vacío ambiental de muchos años. En cierta forma, él representa un puente que lo une con el pasado. -Es una gran persona. -Estoy de acuerdo. Y su esposa una gran mujer. Me gustaría tener contacto con ella. La cena de la primera noche, tras el reencuentro de los dos, había sido un éxito. La integración resultó rápida. Sara tenía razón: Berta era una mujer especial. La mujer increíble descrita por su marido a lo largo de aquellas páginas que él había devorado en unas pocas horas, y también Sara. Habían cenado otras dos veces. La última, la noche anterior. Sentía dejar Madrid, volver a Barcelona. -¿Crees que podría escribirse una novela con su vida? -preguntó Valeriano. -Todas las vidas merecen una novela ---dijo Sara. -¿Así que todo se reduce a que haya buenos escritores capaces de darles forma? -Tú lo has dicho. -Lorenzo Vilá nos ha dejado un testamento, ¿sabes? -¿Por qué? -Pienso que su última verdad sigue pendiente. -¿Y cuál es? onja que él mató al -Decirles a esas dos mujeres de La Can verdadero Lorenzo Vilá. Algo que él nunca hará, y no por cobardía, sólo por respeto. -¿Por eso ha dejado escrita su vida? -Sí. -A,sí que ese manuscrito es la llave que nos ha dejado a los dos para... -A los dos no, cariño: a ti. -No seas absurdo. -Piénsalo. _¿Qué he de pensar? Sólo tiene ocho años más que yo. Se encontró con la mirada intensa de su marido. -Ese hombre está enfermo -le dijo Valeriano muy despacio, tan despacio que sus palabras sonaron igual que una confesión largamente sentida. -Je lo ha dicho él? -No es necesario. Sara apreció su seriedad, aquella distancia que a veces imponía y que, pese a los años de convivencia, aún le causaba respeto. Valeriano contemplaba Madrid camino del

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Parecíaestar en paz. y la tensión que se vivía en la calle era tremenda. -Entonces ¿no murio. a sangre fría. habían combatido en la guerra.» Aquellos militares. Lorenzo la miró atentamente. -¿Subo la calefacción? -preguntó Berta. -¿Qué te pasa? -Nada. -últimamente todos los días parecen importantes. ¿Sólo? -Termina el 9 de abril de 1977. Una largajornada reivindicativa. es evidente. «Partidos políticos. abrázame. sí. claro. Adolfo Suárez les había prometido que no se legalizaría. -Hay cosas peores que la muerte. lo que pensé. Sus últimos átomos de valor. ¿eh? -Un poco. y para ellos no había sido una guerra entre hermanos. De eso hablaremos después. y me dolió que quisieran fastidiarlo una vez más. ¿no? -¿Quién te ha dicho que llegamos tarde? -bromeó Berta-. Temió dejar de abrazarlo. matar. es que. -¿Peso? -No. -Más bien está aprendiendo a andar. Lorenzo Vilá tuvo una embolia. ¿verdad? -Este país está empezando a andar. parecía más joven y fuerte que nunca. -¿Qué pasó ese día? -Ya lo verás. y después se relajó. -Je gusta? -Le frotó la espalda. -Tengo frío -reconoció. Por encima del frío. Berta escribió que aquella tarde. Lorenzo se estremeció una vez. La manifestación de duelo producida en el entierro fue una abrumadora muestra de 88 . Lo sabía todo. la matanza de Atocha. -Ha sido un día estupendo -dijo. LOSAÑOS ROJOS -¿Sucedió así? -El 4 de enero de 1977. Todo seguía su curso.. -En tres meses España se jugó la vida. -Y yo a tí. ahora quieta. -Pero es que en tres meses. -Vio morir a Franco. Yo he ido a muchos conciertos. -Oh. el día de los Reyes Magos asomaba en el calendario. perpendicular sobre la butaca. y cambiar las cosas para que volvieran a ser como antes. lo que me afectó. -Será por lo mucho que he gritado. -Y yo a tí. y es un largo camino. -¿Viste a ese hombre de noventa años con su bisnieto de doce? -Sí. Las noticias acerca del clamor popular.. Sólo querían hacer daño. hermanos y hermanas. abuelos y abuelas. y lo abrazó con todas sus fuerzas. una cosa es hablar de hechos antiguos. Cada vez esas miradas se hacían más intensas. Sin él. Aun así. -No. Aceptar su vuelta a España signifícaba decirles que habían peleado por nada. en su mayoría. muy largo suspiro de paz. que les sucedieron a otros. Entonces la abrasó el silencio y una mano blanca le heló la mente. pero aquello forma parte de mi juventud.. Por completo. -No -la detuvo-. Tuvo la certeza de que en aquel instante toda su vida acababa de esfumarse. Se le sentó encima. Quedó postrado en una silla. Para alguien como él. Madrid estaba tomado por ultras y los despachos de abogados laboralistas venían a ser un pequeño reducto libertario. Luego te haré un resumen de¡ resto hasta hoy. Pero de ahí no pasaba. pues sí. -Los médicos dijeron que podía ser cuestión de días. Y yo a tí. El Los gritos en la calle habían cesado hacía una hora o Retiro recuperaba su quietud y su silencio. La tregua duraría dos días y el viernes día 7 de enero. -Sabía que me ocultabas algo. semanas. sí? -Para empezar. llenaban los testimonios recogidos a lo largo y ancho de la geografía española. meses. no. Partidos y sindicatos vivían en un claroscuro impreciso.. lunes. aunque no te lo he dicho. -¿Cómo lo soportó? -¿Ella o él? -Los dos. pero ése es el espíritu. en un soplo. Volvía la calma.. -Una larga vida. Recuerdo lo que sentí. mirar. más. y otra cosa muy distinta recordar tu propia historia. pero no llegó a tiempo de ver nacer la democracia en España. El clima político estaba muy enrarecido. pero existía un tema tabú: el Partido Comunista. no era posible la lógica política ni la realidad democrática. Sabía lo que nos estábamos jugando. _¿Sí? -Te quiero. pero oficialmente no eran legales. -Prefiero tener una vida intensa antes que larga -dijo ella. reclamando la amnistía total. -Creo que Lorenzo «se fue» sabiendo que dejaba al país encarrilado. Lorenzo cerró los ojos. ella suspiró: -Tú y tu instinto. -¿Cuánto le queda a nuestra historia? -Tres meses. -Mi héroe -lo envolvió con su cariño. sino una cruzada de liberación nacional contra el comunismo. -Pareces anquilosado. -¿Murieron todos? -Cinco de ellos. cariño -susurró de nuevo-. -¿Ah. Fue un largo. descubrir. Ven.JORDI SIERRA I FABRA aeropuerto.. sólo por ser de otra ideología. Ahora. Sucedió la noche del 24 de enero. -¿Quién mató a quién? -Los de siempre a los de siempre. En lontananza se perfilaban las primeras elecciones generales democráticas. hijos e hijas. -Así que quieres eso. -Berta. consciente pero muerto en vida. Lo que sí puedo decirte es que la matanza de Atocha sirvió para que muchos abrieran los ojos. por lo menos en España. paralizado. Berta se enfrentó a los hechos como siempre había reaccionado ante la vida: con valor. las personas eran de nuevo padres y madres. No quiero decir que yo estuviese en Madrid. Todo es nuevo -reflexionó ella. Que en pleno 1977 tres hombres acribillaran a balazos a nueve personas. -¿Lo ves? Voy a subir la calefacción. los militares podían ponerse en pie de guerra. Y en Cataluña o el País Vasco había que sumar los otros gritos.. sin poder hablar. los de la autonomía. lo sabíamos todos. Berta acudió a su lado.. Les tocó a los de aquel despacho de la calle Atocha como podría haberles tocado a otros. Se los toleraba. PCE. inerme. Lorenzo y Berta también habían apagado la radio y el televisor. la de su última manifestación. la inmensa mayoría. Pero con él. Llegaban hasta lo más profundo de cada cual. Cuatro sobrevivieron milagrosamente. todo su futuro. El amor también era silencio. Seguía abrazándolo. o incluso años. estoy bien. -Llegamos tarde a todo eso de la música rock. primavera. No hacía falta preguntarle nada.. Y la pasión...

fue liberadora. No habría sido justo. Los tiempos han cambiado. Cuando volvió a sentarse. -Que den nombres -pidióJofre. -¿Qué más quieres? -Al viejo nos lo tragamos días y días en su ataúd. -Jofre. y Argentina. El resultado de esa prueba de madurez aceleró el proceso posterior.. Valeriano acudió en su ayuda. El mismojofre soltó un bufido de sarcasmo. más bien se nota que tú no has vivido aquí todo este tiempo. el gentío que saludaba los féretros. Jiminy Carten Dejaron de escuchar el informativo en el momento en quejofre recuperó el habla. Mira Chile. Salieron. desvelarte lo que has dicho antes: cómo lo sé todo. Hubo mucho miedo. Entonces es que lo tiene el gobierno.. lo de Villaescusa. Fue amarga. -¿Desde cuándo eres analista político y piensas que . pluralidad. ni hay un HitIer o un Mussolini sueltos. pero las hay que perduran. y no fue así. Y a continuación. prolongación de sus ánimos quebrados. Se pensó que los comunistas volverían a salir a la calle a liarla. monárquico? -Abrió los ojos de par en par su hermano. más de los imaginados. el teniente general Villaescusa. Avanzar sin que se note. de la singularidad en blanco y negro de sus imágenes. Pero es que ese mismo día 24 el GRAPO secuestró al presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. vuelta a lo de siempre. El último sería el 23 de febrero de 1981. y hasta algunas comienzan con ella. -¿Cómo se hace eso? -Manteniendo a los militares a un lado y a la gente en la senda de la esperanza. y en la siguiente manifestación por esa muerte. -¿Por qué siempre quieres tener la última palabra? -Soy el mayor. Tú eres pesimista. claro. hablando del 36.. -No. y en los dos días anteriores unos ultras mataron a un muchacho en una manifestación. Cada país tiene lo que semerece. La situación no dejaba de recordar a Chile. Ya no estamos en el 36. se mueren. así que fue a la cocina a por un vaso de agua. ha de haber partidos. Te digo lo que siento. para acompañar a sus muertos. Muchos. Un rosario que tenía más de parte de guerra que de camino hacia el futuro. ? Empezaron a hablar y a gritar al unísono. al estado de salud de los cuatro supervivientes.. con Tejero en las Cortes.. así que a los asesinos y los ultras les salió el tiro por la culata. Por unos minutos. Dos extremos matándose.. a Argentina. el resto. -Los medios oficiales tienen miedo. Pero nos fue de un pelo. aunque de otra forma. La noticia se disponía a morir. -No es lo mismo. soy realista. Y para que haya elecciones. despejar las incógnitas finales. fue dura. Y para que esa pluralidad sea real. -Seguimos opinando distinto. Marc. sino el resto. -¿Que no? Ya has visto eso -señaló el televisor---. y todos esos países de Latinoamérica. -¿Y dices que se termina nuestra historia? Eso quiere decir quenuestros personajes. opinamos igual. No se movieron. y todo un pueblo resistiendo. -No. tal y como lo veo yo. -Coño. -¿Por quién toca empezar? -Por Valeriano. pero lo vemos de distinta forma. Valeriano yJofre formaban parte del propio televisor. -Esto ya no hay quien lo pare. esgrimiendo sus puños en alto. Las cámaras se limitaban a mostrar a la muchedumbre ahogada en rabia y dolor. 0 sea. Tenemos demasiados personajes en danza como para llegar a tanto. todo lo demás. nojodas. Valeriano. El primero. a salvarnos. Si vamos demasiado rápido en esa transición. lo que era peor. un bote de humo disparado por la policía mató a otra joven. -Tienen miedo. -Ahora hay un rey que parece decente. pero te diré más: ni dentro de cincuenta años. -Parece mentira que hayas vivido en España todo este tiempo. -No. Ése fue un día decisivo. volverán los fantasmas. -¿Estás loco? -¿Quieres apostarte algo? -Mira. dentro de unos meses las elecciones democráticas se impondrán. y este país ha tenido lo que se mereció y tendrá lo que se merecerá. y después aún seguimos. Su hermano acabó congestionado por el esfuerzo. calmada la crisis. en la pantalla. -¿Por qué has sido siempre tan optimista? -Se llama equilibrio. es mi teoría. la policía. -Has venido demasiado pronto -rezongó.. -No lo LOSAÑOS ROJOS hago. -Sólo eso -dijoJofre.. -Yo no soy pesimista.JORDI SIERRA I FABRA responsabilidad. -Hay historias que terminan con la muerte. Pero las cosas como son. -Estás -Yo diría que sí. -¡Tengo una perspectiva que tú no. de los fotógrafos o. reinaba el silencio. iba a decirte que ni tú ni yo veríamos eso. -Jú. -Soy y seré republicano -dijo Valeriano-. pero en silencio. -Da lo mismo que los tiempos cambien. a nosotros no nos dejarán. el gobierno ha de moverse con pies de plomo. lo de Oriol y Urquijo. esto y aquello. desafiaban la presencia de esas mismas cámaras. Jofre se puso rojo. -No. y esa normalidad será la llave del futuro. continuaron pegados al televison Más noticias relativas al atentado. -¡Anda ya! El gesto dejofre fue tan violento e inesperado que empezó atoser y acabó atragantándose. no lo creo. Intercambiaron una mirada. Nos fue de un pelo y estuvimos a punto de volver al túnel. 89 . por la televisión aparecía el nuevo presidente de Estados Unidos. -No es lo mismo. el ejército en el f ¡el de la balanza. habrán de legalizar al PCE y al PCUS.. También allí. sí. Lo que nos queda es atar cabos. y no sólo lo de Lorenzo y Berta. -No. La voz del locutor del informativo recuperó su tono solemne.. dándole golpes en la espalda. -Fue la gota que rebasó un vaso. -Supongo que esos hechos afectaron a nuestros personajes. algún general loco y salvador dispuesto a eso.

Aun muerto en vida. No siempre era sencillo.. Yo no sé por qué a los hombres os gustan tanto las mulatas. -¿Ya es. con la expresión vacía. -Le besó el brazo extendido por delante de su cara. Hizo memoria para 90 . -¿Recuerdas a aquella cantante de El Fortín. ¡Maldita sea! ¡Vaya do tenerme tantos anos ignorante? Veamos. aunque yo prefería a la de antes. Tenía el pelo revuelto. picanteatrevida---. Se dio la vuelta y quedó de cara a ella. en cambio.. los labios entreabiertos y la desnudez de su cuerpo. hasta que él alargó una mano para detenerla. súbitamente envejecido. antes de conocerme no cuenta. Con aquel único ojo furioso. -No sé qué decirte -siguió hablando-. Imagino que tendrás tu experiencia. -Deja de trabajar. y con aquellos cinco minutos de tiempo ganado. -Ah-ah -cantó ella. y tenía un cuerpo muy bonito. Primero se sobresaltó. -No puedes. bajo aquella calma. -Ahora no -le guiñó un oJo-. seguía pareciéndole el hombre más guapo quejamás hubiese conocido. Ninguno de los dos se movió. Se disparó la alarma del despertador. ¿Hubo alguna más aparte de ella en México? Lo dudo. ¿Y por qué pensaba en Violeta ahora? Ya no existía.. -Hum. Fue una pena que se casara. Parecía una pelea. Silvia. tras un par de segundos de preocupación. -Hazte rico y cómprame un hospital -suspiró su compañera... Sfivia Amaral. con las manos unidas. pero bonito. por la diáspora en la que se estaban metiendo ambos. -Y yo quiero dormir -protestó. Casi de seguido recordó que iba diez minutos adelantado. pero se contuvo. -¡Sos un boludo! -Lo digo en serio.. Nada tenía sentido antes de Herminia.. resultaba tremendamente sexy. no llegó a tanto. -Me gusta lo que hago. Luego lo acarició. Se inclinó y la besó. sí. Ahora me doy cuenta de que tú nunca me hablaste y por Dios! ¿Cómo has conseguide tus novias.. Cuando se estaban amando quiso gritárselo. La última mirada fue la más dulce.JORDI SIERRA I FABRA Valeriano. -Cariño. por el trabajo en el hospital. Sin miedo. hombre. En Colombia habría alguien. Me refiero a los blancos.. Ya te creo. ¿de acuerdo? Y no te preocupes: yo lo haré todo.. El sol invernal era agradable.. Habían aprovechado para estar solos. ¿quiere usted casarse conmigo? -Payaso -se negó a creerlo ella. no te enfades. -Ahora el suspiro fue suyo. -¿Así que seguirás trabajando cuando estemos casados? Herminia parpadeó un par de veces.. Óscar entreabrió los párpados para echarle un vistazo al reloj de la mesita de noche. -Quiero decirte algo. inmóvil en su silla. la mulata? Sí. con aquella manta sobre las rodillas. desde luego era muy guapa. Así que en lugar de pasar cinco minutos de la hora.. ¿te estás declarando? -Jodavía no lo hice? -frunció el entrecejo. siempre más pragmático. la que nos dijo que era cubana y luego resultó ser de Guadalupe. -¿Estás hablando de matrimonio? -Creo que se le llama así. la norteamericana.. ¿no? ¿Tú qué opinas? Berta miró a Lorenzo. Pero en los años que estuviste huyendo. Cosa de Herminia. -Óscar. Imagino que será por las leyendas que corren y todo eso. Después estuvo Rosita. Se levantó al ver asomar un poco de baba por la conlisura del labio de Lorenzo. Ahora. por las obligaciones de él. Apartó el cabello de su cara. La retiró con la servilleta dispuesta a tal efecto. aunque tampoco era de extrañar. Era de día y la luz de la tarde penetraba por la ventana. Herminia se puso boca arriba. Habían pasado los cinco minutos. Ya no importaba la hora. Bueno. porque era muy lista. Pero a más de unatuve que arrancarle los ojos en El Fortín. Regresó a su silla y dejó a Lorenzo junto a la ventana. si me parece bien. no pudo por menos que sonreír y renunciar a correr para entrar en la salita y detenerlos. Pero cuando Sara abrió la puerta del piso y los oyó. Su voz se revistió de solemnidad al decir-: Herminia Brigatti Salcedo. para quererse y tenerse. sí.. Y le besó los labios. ¿Sí? ¿No? Está bien. Esta noche. la hora? -rezongó ella. No era necesario. ¿Sabes? -Le lanzó una nueva mirada. apartó el brazo y abrió los ojos. Se incorporó y quedó de rodillas sobre la misma cama. ¿te olvidás? Y me da de comer. Siempre lo acariciaba. ¡Menudo elemento! A ti te gustaba mucho como cantaba. -Herminia. cada vez más involucrados en la problemática de cuanto los rodeaba. Ya no volvió a cerrar los ojos. Llevaban demasiados años sin aquella pequeña sal de la vida. con la mirada perdida dentro de sí mismo. Lanzó un prolongado gemido a modo de queja. LOSAÑOS ROJOS -Está bien. -Por favor -dijo. resultaba que faltaban cinco. A lo peor en verdad fuiste a parar a la cárcel por un asunto de faldas. Gladys. A ella le bastó con abrir los brazos para recibirlo. recuerda. -Te quiero -susurró él. No estoy dispuesto a mantenerte. Su énfasis subió y subió de tono. Una verdadera pelea. Sin exagerar. tapándole media cara.. aunque la sangre se le caldeó con rapidez. Herminia tenía un turno de veinticuatro horas que comenzaba al anochecer. Rosita era mucha Rosita. Una declaración en mitad de un orgasmo podía resultar sospechosa. -¿Qué has dicho? -No. Nunca había deseado a Violeta tanto.

Un chiste a tiempo evita una crisis más tarde. El médico. Todo el día. Cruzaron la calzada y llegaron a la acera frontal. Ella lo hizo en la frente. El pañuelo blanco. Eso es fundamental. Después le hacía el amor imaginariamente. tres. la fe. la abrió y miró hacia abajo. cuatro meses. papá -distendió los labios Teresa. Cuando la hirió la bomba de la calle del Correo hablaron de la muerte. que tu hermano tiene cuerda para rato. Pese al tiempo que llevaba con ellos. Los escapularios. creed en mí. volved la cabeza -pidió-. la sonrisa. -Gracias. Y menos que le hablase a Lorenzo. que Elías decía algo gracioso y distendido. Así que le hablaba. La doncella se retiró. muchísimo tiempo. Una falla. -Es tozudo como una mula. Creo que necesitará más su voz que cien medicinas. Hizo un primer ademán de ir a levantarse y fracasó. Un beso sentido entre ella y su marido. Valeriano la obedeció. sin parar. aunque fuese una verdad tan trágica como aquélla. ¡Señor! Lorenzo no la había visto llorar. hasta quedarse dormida a su lado. siempre te gustó hacerte el interesante. inútil. todavía te la harían pagar -la secundó él. pero puede oírla. tomaba su mano y se la pasaba por el cuerpo. Natalia regresó hasta la butaca. -Si la rompes. Sara entró en la habitación sin hacer ruido. y muy acaramelados. Melisa -dijo Berta. Hacía frío pese a las estufas. Natalia y Teresa iban a salir. -No hay porra lo bastante dura para mi cabeza -bromeó ella. tanjuntos. Al verlo sentado en la cama y leyendo. hablar. Si no llega a marcharse la habría acabado matando. -Vamos. vencida la embolia aunque no superada. -Nada. Su mujer y su hija iban a llegar a la esquina. LOSAÑOS ROJOS Madre e hija se encontraron ahora con los ojos de Elías. La orden dada por su cerebro no fue recogida por los músculos de sus terminaciones. Luego oyó la del piso al cerrarse. Tendríamos que invitarla.. -Sé lo que estás pensando -reanudó su cháchara-.. Los vi el otro día juntos. -Claro. -Nunca sé si se queja por gusto o si como estamos aquí y tiene público. A mí merecuerda un poco a Amanda. -Se estremeció-. -¿Qué pasa? -preguntó él. Si lo hacéis es que sabéis que lo he conseguido. Su casa. El psiquiatra lo había dicho: -Recuperar el humor. se lo había dicho: -Puede oírla. y la chica. le recordaba que era un hombre. Aquello que tenía dormido desde hacía meses. Y por las noches lo tendia en cama. Estoy aquí. como si la compañía de que disfrutaban fuese una renovada sorpresa. Mucho después de que ellas hubieron desaparecido. -Tened cuidado. Todavía no. Pero era el piso de su marido. -Este verano te llevaré a la playa. El nuevo beso no fue en la frente. con los ojos abiertos. Un beso como los de antes. negándose a pasar las siguientes horas con la mente en blanco. -No puede haber nada sin ti. Llevaban más de medio año. Lo sabían sentado. Luego lo hizo su hüa. No iba a haber nada sin él. -Alargó la «e» para que se notara su postura. creyendo que él dormía. todos los días. paralizado. -Por favor. abrazada a su cuerpo. con todo su ser. -Yo no soy tozudo. -Se parecerá a alguien. solo en mitad de su casa. Teresa en )a mejilla a modo de cierre. Las dos levantaron sus manos para decirle adiós. ¿A ti no? Unos quedos golpes en la puerta hicieron que dejara de hablar. -Bueno.. Fue en los labios. algo no conectado entre ambas partes. Hablar. -¿Cómo está? -preguntó Valeriano.. Melisa le llevó las medicinas del mediodía. seguía en la abierta ventana respirando el aire vivo de la mañana. La de toda la vida. ¡se acabó! Levántate. Primero fue su mujer )a que se acercó a darle aquel beso que ya formaba parte de un ritual. Teresa fue la que se detuvo. Se quedó de pie. de irse. Y la voluntad hizo la conexión. No era demasiado. -Vamos. Se acercó a la ventana. lo besaba. Simplemente. Era agradable estar así.JORDI SIERRA I FABRA recordar de qué estaba hablando. Del vacío. Elías también agitó la suya. -Todo el día pendiente de ti. cumplió treinta y dos hace unasemana. No cerró la luz. pasándole un brazo por debajo de la cabeza. Era la primera vez en mucho. ¿qué te parece'P A ti te gustan ellos. y déjame decirte que. hablar.. Se cruzó de brazos e hizo un mohín. Natalia se detuvo en la puerta de la sala. papá. por el sexo. por los senos. ¿En serio? -Llegará a los cien. aún no entendía nada. -Te quiero -se despidió antes de volver a ponerse en marcha. Logró retener la mano de su hija. Del que se quedaría solo. Vive en otro mundo. -Lorenzo. -Lorenzo. A su llegada se resignó. Y nunca la vería llorar.. Los pañuelos blancos. -Tranquilo. y lo acariciaba. dejó de tomar precauciones. -Agárrame -le pidió. Pero utilizó su voluntad. Natalia y Teresa salían en ese instante a la calle. Dejó el libro en la mesita y se acurrucó a su lado. 91 . -Duerme. -Cuidad la una de la otra. -Tiene novio -le cuchicheó a Lorenzo-. Se metió en la cama y se tapó hasta la barbilla.. Peor era Petra. Valeriano pasó de su comentario.. un primer paso. Sara se acabó de desnudar. -Miradme -suplicó Elías-. Y vaya sí lo has conseguido. con su alma. apretando más y más aquella inanimada forma a la que pertenecía y pertenecería. El piso era demasiado viejo. Mircia. -Os quiero -dijo para sí mismo. Elías las vio salir por la puerta de la sala. Se encontró con la mirada de su hija. a Salou. El escapulario. porque pensaba que todo sería cosa de dos. -Dejó unos segundos de pausa y agregó-: Tampoco es tan mayor. unido a Lucía y a su recuerdo por el delgado cordón umbilical de la muerte. Berta movió la cabeza en señal de reproche. Y Natalia la Primera en alzar la cabeza. ¿verdad? Elisenda Balaguer es una mujer estupenda. desnudo.

-Pero. Pero el resto sí. No podía pedirle más. tan inteligente. casi nunca larga. que tu enfermedad me havuelto el cerebro del revés. ni la guerra. Quedó apoyada sobre el codo. ! -Sé que me escuchas -le susurró al oído-. -Valeriano. sí! -Soltó una carcajada-. salvo que no tuviera más remedio. no periodista. ladeando. -Melisa piensa que estoy loca. nuestro mundo? -Lo siento. Y escuchó su corazón. Y desde luego. y cambié yo.. no podía cargarlo. No entiendo. No quería que nadie lo tocara. puede que menos. si hubiésemos hecho el amor aquella noche. Si él no se cansaba de escuchar. el nexo que lo mantenía con vida. porque es el fin. que algo nos habría empujado igualmente. Ya no recuerdo ni su cara. Nos enfrentamos a la muerte y cambiaste tú. -¿Sí? ¿Cuándo regresaremos? Era eso.. Valeriano. Pero no tiene ni idea. Ni la enfermera.. Tengo buen ojo para estas cosas. Lo abrazó. y con la dimensión de quien sesiente feliz de haberla vivido. Vuelve tú a México. Nada. Tanjoven.. Recuerdo cuando desperté en el hospital después del atentado de la calle del Correo.. Ahora ya no cambiaría nada. Y yo mesiento viejo. Lorenzo. te hice sangre. Si te hubiese correspondido. ¿recuerdas? Te mordí. -¿Cómo quieres que me vaya sola? Y más diciendo estas cosas. -Voy a quedarme en Barcelona. Y después de todo. ¡Ese sentido melodramático . ¿Cuál es el problema ahora? Valeriano rozó su cabeza con los labios. tenía que decírselo. A Sara se le antojó un grito. Y a pesar de todo. para que os matéis? -Nunca nos mataremos. Se lo había dado todo. y también con cada beso. Después. aquella vida de prestado que según los médicos podía ser corta o media. La pobre. -¿Y nuestra casa. LOSAÑOS ROJOS 2as Lo lavaba. aquella angustia. ¿sabes? Sólo tuya. Sus ojos en cambio estaban orlados de crepúsculos rojos. ni qué sentimos.. tendrías que haber sido escritor. con amor y con dolor. Un extraño milagro. tirando un poco de aquí y un poco de allá.. gota a gota. Pobre Alejandro. 92 . Nunca lo había hecho. -Quiero morir aquí. Teníamos el destino sellado. pero nunca me tocó nadie más. -Se apoyó de nuevo en él Sara-. He llegado hasta aquí y es hora de pensar en lo que queda. ¿Habría sido todo distinto? ¿Lo crees? -Reflexionó sobre ello-. Con el camisón blanco y la tenue luz.. lo mudaba. Y nunca me tocaron antes sin que pensara en ti y llorara por ti. Todo consistía en irlo moviendo. tonta! No pasa nada. tu miedo. ¿Te imaginas que no hubiera sido así? Desde aquella noche que me robaste el beso en el Sinaia. Casa Flora fue sólo mi pequeña victoria sobre el hambre. No saben qué somos. Ella había completado su vida cuando estaba rota. mi venganza. Cambiaste ese día. Por una vez le había cerrado la mente a la razón. con momentos sublimes y momentos de frustración.. conjofre. ¿Por qué? No hubo respuesta inmediata. A mí me parece que no. -No me asustes.. pero ésa no es la cuestión. ni el olvido. Nunca estuvimos tanto tiempo separados de ella.. pero echo de menos a Miriam. Pero me la estaba haciendo a mí misma. Cargar. Recuerda lo que te dije de Lorenzo Vilá. y unida a él. -Ven. -¿Cómo me voy a ir sin ti? -Pues haciéndolo. ? -No. sin reservas. Tú harías lo mismo. aunque sea a rastras. Tu expresión. Y yo estaba casada. Lo sé. yo estaré contigo. pero una cosa es ser viejo y otra sentirse viejo. carino. Ya no queda tiempo y hay que darlo todo. -Siempre estuvimos locos.. Pero ya tenía un poco de práctica. a mí a lo que hice y ati con don Rafael.. Sara. Mejor o peor. No era fácil. Y oírselo decir a sí mismo en voz alta. Por eso ahora puede que estemos más cerca y másjuntos que nunca. ¿quieres? -¡Eh. -¿No estás bien aquí? -Sabes que sí -Sara se encogió de hombros-. La secaba con latoalla. Casi lo delató aquella sonrisa que ella no captó. Berta no tenía miedo. -Pensaba pedirles que se vinieran una temporada. ¡Cuánto te deseaba! Cedí un segundo. Nadie tiene ni idea. ella no se cansaría de hablar. El agua resbalaba por su piel. -¡Valeriano! Se apartó de su lado y se incorporó. -Nunca hablamos susurrarle-. ¿qué pasa? -¿Y te dejo aquí. y luego estallé. Y lo que me dijiste. le cambiaba las bolsas. Años de felicidad.. Veía su vida en perspectiva. -Ve tú -propuso de pronto. -No. por Semana Santa. -Nunca hemos tenido miedo. ni su prostitución. para que sea de la mejor forma posible. -Lo sé. de aquel tiempo -volvió a ¿Por qué? ¿Respeto? ¿Miedo? ¿Prevención? Nunca fui de nadie. con risas y lágrimas.JORDI SIERRA I FABRA Sara llevaba unos días inquieta. ¡Oh. tan hermosa.. con pasión y con rabia. aunque no estabas ahí. ¿Crees que eso es malo? Le puso el pijama. Estás un par de meses y vuelves en primavera. su piel era dorada. -Te falta mucho para eso -dijo Sara. No hizo falta que le agregara un «para siempre».. ¿verdad? -Je pasa algo? ¿Te duele . Debería haberlo imaginado y en cambio. Mi amor. Crónica de un fin aunciado. y te traes a Miriam y a su marido contigo. Sé que estás aquí dentro. Mientras lata tu corazón. Te esperaba. -¿Qué te sucede? No podía mentirle. los pañales. Cualquier día se nos despide.. cariño -fue dulce-. -Eres un niño.

Se anunció: -Soy el padre de Lucía Alcaraz. saludaban a las primerizas. No lo había hecho entrar. -Entonces. Fue una larga mirada. corre. -Televisión Española. preguntó: -¿Ignacio? Nada. Del interior de la casa llegó el llanto ahogado de un niño. Lo que está pasando. las echaban abajo. de pronto. Era una planta baja unifamiliar. y si pasa algo. -Mamá. -Entonces sabrá que no le miento. Volvió la cabeza y se encontró con un hombre alto. Por detrás la policía empezó a correr hacia las mujeres.. sin ir a trabajar. La puerta se abrió lo suficiente para que un ojo lo estudiara. el primer símbolo. váyase. la primera voz que en Argentina se elevaba por encima del miedo. -Quiero ocupar el puesto de mi hija y de nú yerno. conocían sus casos y les daban la primera palabra de aliento. Elías lo siguió con un brillo acerado en los ojos. Contó hasta diez y miró calle arriba y calle abajo. Nos veremos en casa. ¿Sabe cómo me entregaron el cuerpo de mi hija? -Lo imagino. -Escuche. Pensó en Teresa sin ella. una hija y un hijo. -Janta gente les sobra que ya no necesitan a nadie. -Vi una fotografía suya. Otro hombre se interpuso entre la cámara y ellos. Lo primero que le dijo fue tranquilizador. No mejuzgue por los años. la imagen que de él le había dado Tedesio 301 era muy distinta. -Sí tiene. iguales unas a otras. -¿Qué quiere pedirme? -Que cuenten conmigo. porque luego se abrió del todo y el dueño le franqueó la entrada. Tantas semanas encerrado en casa.. -¿Qué edad tiene? -se lo repitió. Pero ellas ya no pasaban indiferentes. que todavía tuvo tiempo de enfocar hacia ella antes de que los dos hombres los conminaran a irse para que no filmaran la represión contra todas ellas. -Yo soy española -anunció con orgullo-. Míreme a los ojos y dígame lo que ve. No le importaba. Cruzó la calle y llamó al timbre de la puerta. las ventanas permanecían cerradas.. Mi hija. pero con los galones saliéndosele por los ojos. ¿qué hace aquí? -Quiero pedirle algo. Elías aguardó oculto en el portal que le servía de protección cerca de quince minutos después de ver la llegada de aquel hombre. Ya ve: sigo aquí. El dueño de la casa lo resistió. y en Elías solo. Desde la Casa Rosada. Y también corrió. Eran ya más de cincuenta. -¿Qué le dijo Tedesio de mí? -No mucho. Aun así. ni por mi aspecto. Antes de cerrarla echó un vistazo rápido a la calle para comprobar que todo estuviese en orden. -¡Ni el olvido ni el silencio pueden esconder la verdad! -proclamó Natalia en dirección al cámara de Televisión Española. le dijo: -Venga. -Váyase a su casa. -Usted. los paramilitares o quienes fueran no llamaban a las puertas. -¿Para qué? -Escuche.. ¿Cuánto creeque duraría usted si lo torturaran? -No tengo nada que perder.. Luego empezaban a dar vueltas a la plaza. ¿Dónde? -Allá. Vueltas y más vueltas. Uno era por el gesto de Natalia. del día de la boda de Tedesio. ni parahacer de mensajero o de lo que sea? -Tedesio murió sin hablar. Luego. sólo mujeres. -La voz de Elías fue firme-. La mano apareció en su hombro. modesta y sencilla. Tedesio Campos era mi yerno. señor. El mundo continuaba igual. Para otros. Con sus porras. -¡Míreme! El grito le estalló en la cara. El hombre frunció el entrecejo. -Me llamo Elías -le tendió la mano. pase dentro. Estaban de pie al lado de la puerta cerrada. perdido en sí mismo. mientras en plena desbandada las porras de madera buscaban el destino de sus cuerpos y los gritos sobrevolaban la plaza de Mayo en aquella soleada mañana. Luché en la guerra de España.. hermanas a través de los pañuelos blancos de la cabeza y los escapularios en el pecho. Debió de pasar el examen. Natalia se soltó. jerséis de militante. espectros. Llamó una segunda vez. -Quiero hablar. -No te muevas de aquí. -¿Qué edad tiene? -Le digo que no importa. Natalia apretó los puños. Y olvídese de que estuvo conmigo. Le queda una esposa. Tendría unos treinta años y aunque ahora llevaba el cabello corto y vestía con discreción. Antes llevaba cabello largo. -Cincuenta y ocho. el ejército. Lapolicía. LOSAÑOS ROJOS Sólo él era distinto. -¿Ves las siglas? -No. moviéndose en silencio para hacer llegar el grito de sus corazones a la sordera de aquellos que les daban la espalda. Debió de ser tan fuerte que el niño del interior lloró un poco más.. 0 tal vez sí. No lo conocía. -Una cámara -alertó Teresa. se reconocían unas a otras. -Váyase o la detengo. Por detrás hubo un murmullo doble procedente del grupo de madres y abuelas. Llegaban..JORDI SIERRA I FABRA La única voz que emitía su cuerpo. -¿Lo sabe? -Yo lo sé todo. vestido de paisano. Y el desafío colgado de una mirada que ahora disimulaba con unas gafas. Para algunos. señor Alcaraz.. -¿Combatió Elías de alguna forma? -La muerte de su 93 . el otro porque llegaron ellos. Natalia ya caminaba resuelta hacia la cámara que las filmaba. le habían hecho perder parte de la realidad. -¿De dónde son? -les preguntó al camarógrafo y al técnico de sonido que estaba a su lado.. Lo único que sabía de él era el nombre.

-Juan! -Echó a correr su hermana. Natalia reaccionó antes. Su primer nieto. Y fue hacia ella para ponérselo en los brazos. ¡Esjuan. guapo. siempre a su lado. pese a las pistas. -¡Ya salen! Carlota se puso a dar saltos. desde su vuelta de España. te lo aseguro. gritar cuando reconocían a alguien. para poder reencontrarse en libertad. estando su padre. Frente a la salida de pasajeros en vuelos internacionales de la terminal del aeropuerto Benito Juárez. roto. Óscar hizo una labor ingente como abogado en causas de desaparecidos. Y reconocía que. -¿Vuelven a salir en nuestra historia? -No. para corregir el problema de su ojo dañado.. parecía no haber ningún hombre más en el mundo. Juan y Tatiana. Y no estaban solos. Pero casi al momento pasó al pequeñín que Tatiana sostenía en brazos. Ana suspiró. ayudada por Teresa. El vuelo de Cubanacan había llegado hacía ya más de media hora. el resto aún disponía de mucho futuro. Y lucharon durante años. Las doce y media de la mañana. Teresa. tuviera más trabajo. Sin embargo. esperar. y en la medida de lo posible se consagraba a su hija. cariño -cuchicheó. Estaba muy bien. La semilla de aquellos exiliados permanecía. Además. Se quedó atrás.. -¡Allí. también sonriendo pero sola. Carlota se echó sobre su hermano y casi lo derribó. aunque con Melisa fuera. hasta que sus ojos se encontraron con los de Ana.. Carlota perdía siempre toda noción del mundo. sin moverse. salvo Natalia. Óscar y Herminia. allí! -gritó de pronto Carlota-. Todos se escoraron hacia la izquierda. no se rindieron. Y como dijo Sara: todas las vidas merecen una novela. Ése será uno de nuestros epílogos. Naturalmente ésa es una parte oscura de la que no hay datos. Lagente se apartó ante su energía. y las gafas. Tampoco tenía nada que hacer. No quería. Trabajaba. de permiso para que pudiera visitar a los suyos. Florencio. el faro de aviso. y menos en el caso de su sobrina. -Te lo dije: la muerte es lo que da sentido a la vida. No quería llorar. Ana Soler les dirigió una mirada de soslayo. Aunque ya tonteaba bastante en serio con aquel vecino. en 1993. La vida también es eso: perpetuación. -¿Hemos llegado ya a ese 9 de abril de¡ que me has hablado antes? -Sí. Un nombre especial. así que se pasaba el día en la habitación. deliberadamente. conocer a Tatiana. Ninguno de ellos. los nuevos Alcaraz. Pero los Alcaraz en pleno. -¡Qué guapa esl -Abrió los ojos Carlota-. en honor a la persona que Juan más había admirado en la vida: el Che. Ana y Carlota se esforzaban en escudriñar las interioridades de la sala de recogida de equipajes cada vez que las puertas se abrían para que nuevos afortunados la abandonaran. tal y como lo había dejado la noche anteríor. cargando dos maletas con su mano sana. volvieron a la lucha. alargar sus cuellos. Los 305 gritos de Carlota eran una señal manifiesta. Su hermano. -La mayoría eran viejos. Herminia sólo vio a un hombre de uniforme. Ellas. Sólo faltaba su marido. enfermo. Ismael había cambiado. No sé qué hizo. Se quedó tal cual. más lleno. No tardaron en hacerlo. a sus veintidós años. Finalmente. Estaba boca arriba. Para ella. Miriam y Edelmiro. -¡Válgame el cielo! -musitó. Ismael. Valeriano. Medio ocultos por un enjambre de personas que en ese momento se dirigían a la salida. El pequeño Ernesto. Entonces la cubana le dijo a Ernesto: -Mira. -¿Cuánto se tarda en pasar un control de pasaportes y recoger unas maletas? -se quejó Carlota. La hora era lo de menos. Incluso para sí misma. le sentaban bien. 94 .JORDI SIERRA I FABRA hija lo sumió en una depresión muy fuerte. con los dos brazos en alto. Sara. pero entendía que hubiera preferido quedarse al margen en esta ocasión. Un centenar de personas hacía lo mismo. Berta abrió los ojos y al echar un vistazo al reloj alzó las cejas. a la espera de que las puertas correderas se abrieran de nuevo. Todo encajaba. jamás había visto unaadoración mayor. Aquél era uno de los días más felices de su vida. Tatiana se quedó momentáneamente al margen. Ismael. y Lorenzo. Ana miró a su hijo. sí. debieron de morirse. Llevaba la barba arreglada. LOSAÑOS ROJOS -¡Esjuan! -cantó Ismael. seguro! Volvieron a alargar sus cuellos. mi amor: ésa es tu abuela. Natalia y Teresa estuvieron en el grupo f undacional de las Madres de la plaza de Mayo. Y sólo con verlos de lejos ya sentía que no podría dominarse.. Se volvió del otro lado para ver a Lorenzo. Aun así. -Buenos días. Para mejor. La densidad humana los obligaba a mantenerse juntos. iba por delante de su mujer y del pequeño. así que la impaciencia los devoraba. aunque como es natural no fue sencillo. Pero Elías se les quedó atrás. jacinto. hijo. ¡Más que en foto! Salieron por la puerta y no tuvieron que buscar mucho. -Es hora de ir cerrando los círculos. Pero no todos eran viejos. Encontrar a la niña fue como buscar una aguja en un pajar. Carlota. vieron a un hombre con barba y una mujer mulata con un niño de color chocolate en los brazos. Ana se llevó una mano a la boca. lanzándole miradas molestas de las que ella prescindió. Juan expandió su primera sonrisa. ni cuándo. y sobre todo. ni cómo. Natalia. hasta que emergió de sí mismo. -Entonces ya no queda nadie. y menos en Semana Santa.. Estando sola no podía levantarlo de la cama. nada más. Ver ajuan.. no bebía. Ismael los abrazó a los dos. También eran mayores Berta. Óscar ya había cambiado. -Tranquila -la calmó su padre.

Aunque aquél nadie iba a impugnarlo. De niño solía ir con sus padres «a ver monumentos». Tampoco era muy complicado. Y al diablo el médico. Pero tenía los teléfonos particulares de su abogado. pero. Sobre todo ante la vida. tan vacía de vida.... A veces la diferencia era ésa. horribles y pías películas en los cines. Se iba a marchar de él sin entenderlo. como su mano y su escritura. Otra vez el libro.. Llenándose. El grito que lo alertó procedió del otro extremo del piso. Casi no se atrevió a comprobarlo. Cuanto tenían. Lo dejó sobre la mesa. Sus padres nunca los entendieron. por lo de la Semana Santa. fue una aceptación. Siguió igual. ¿sabes qué he soñado? Alargó su mano para atrapar la suya. La Semana Santa siempre le traía recuerdos. Ya era tarde. y estar con Lorenzo. o un «suizo». bien y mal. Fue al teléfono.. es que ya no merecía la pena vivir. Con todo su orgullo por bandera. Lo imaginó en su casita de la sierra. Le quedaba el último acto. Si de algo se enorgullecía era de no haber tenido miedo jamás. En lo primero que pensó fue en que ajofre le había dado un ataque. Y no procedía de él. dobló la hoja de papel en tres partes y la introdujo en el sobre que ya tenía al lado. Punto y final. Decían que su firma erapeculiar. La frialdad era tan espectral que lo imaginó muerto desde hacía horas. Al concluir su redacción. la que daba atrás. Bajarían por el paseo de Grácia. volvéis a ser libres! La pluma que utilizaba Berta era muy suave. pero también empleando las menos posibles después de meditarlas. Escribía despacio. pecado y castigo. Lo mejor de la Semana Santa era que la ciudad se vaciaba. y todo lo demás. ¡Valeriano. Besó sus labios. Y la expresión de Sara era muy feliz. ¿Por qué aún no había llevado a Sara a tomarse un chocolate a la calle Petritxo1 después de tantos meses? ¿En qué estaría pensando? Intentó concentrarse en la lectura del libro. La verdad era que la historia le importaba muy poco. y estaba preparada. sino de Sara. las nueve y media o más. La primera que pasaba en Barcelona desde. Una vez.. en silencio. Nada más. hecha de letras perfectas y equilibradas.. siempre unidos. y pareció que también un aplauso. Se le ocurrió que al día siguiente saldría a pasear con Sara. minuto a minuto de aquel último día... Con la misma mano le buscó el pulso sin encontrarlo. las radios dejaban de emitir aquella música de locos y la gente se volvía civilizada por unos días. pensaron que el diablo había entrado en sus cuerpos. A él y ajofre.. o eso decían.JORDI SIERRA I FABRA Seguía sin querer la ayuda de nadie más. tan armónicas que cualquiera habría creído después que aquel papel estaba impreso. Entonces apareció la calma. No fue una llamada. trenzando cada palabra. Un poco de interés sí sentía. aunque eso ya no lo verían él ni sus descendientes. Eso aún era soportable. el ideario comunista lo eximió de todo eso. quemarlo. Y aun así. iglesias adornadas con las palmas del Domingo de Ramos. El maldito mundo. Selevantó. no se movió. lo firmó. Miró su rostro envuelto en paz y le acarició la mejilla antes de levantarse. así que debía de ser cierto. No conocía a nadie que firmase en vertical. aunque quería conocer el final. todo. Si un hombre de ochenta y tres años no podía tomarse un chocolate. -Lorenzo -dijo. con nata. era para la chica de La Canorja. -No vas a hacer que llore -le advirtió. Era duro. Y después. Abrió la puerta de la habitación que daba a la calle Córcega en el momento en que su mujer corría por el largo pasillo hacia él.. El protagonista imposible iba a pedirle a la imposible mujer que se embarcaran en una situación imposible para solucionar todos los imposibles anteriores. pero las procesiones. -¿Qué . ? Ella no lo dejó hablar. Valeriano esbozó una sonrisa. Recordando. pero los justos para desintoxicar el cuerpo y la mente. Arreglar la casa. Y al tocarla. con LOSAÑOS ROJOS 95 . los malditos curas campando a sus anchas para recordar lo imperecedero de su fanatismo secular y mantener la propagación de sus mentiras. Pero en el otro extremo del piso oyó cantar a su hermano.. Siguió a su lado. Después se quedó sin aire. Si no llegaban a un final posible era como para echarlo por la ventana. -exhaló. al patio interior de la manzana. examinó la habitación y comprendió que todo estaba a punto. radiante.. Tal vez allá por el siglo xxil o Xxili. Tan fría. Ya] autor. un latigazo brutal que la sacudió de arriba abajo. En la adolescencia. Primero fue el miedo. Su mano unida a la de él. Aquel chocolate caliente. Había sido un día complicado.. Sabía que algún día el mundo sería laico. Leyó lo escrito. pocos. y un par de hermosas ensaimadas. Hubo un segundo grito. de la parte en la que vivíaJofre. Al terminar. última descendiente de aquel hombre llamado Lorenzo Vilá. Otra Semana Santa. Lo cerró mojando con saliva la parte engomada y luego escribió en la parte frontal el nombre: Marcelino Navarro. Reaccionó despacio. curiosa y muy propia... dos. hasta la plaza de Catalunya. pero no lo conseguía. Así que menos por la nuierte. -Eh. La llevaría a tomar algo a la calle Petritxol. Un buen chocolate. -Señor. Había estado esperando aquel momento. Ramblas abajo. es decir. No había apenas nadie en Madrid. cielo e infierno. No estuvo seguro. Mireia. Música clásica en la radio. por aquello de que le sentaba mal. Ni una pizca. Lo esencial en un testamento era la concreción. Se lo di o de sopetón: j -¡Han legalizado el Partido Comunista! -Lo abrazó y lo apretó contra sí-.

Era Semana Santa.. Decían que las ciudades est aban vacías pero por la calle había cientos. Y gracias. ¡No sé si vendrá el general hijo de puta que lo estropeel ¡Pero estamos vivos. per o no le hizo caso. Allí estaba muy guapa. 96 . Quedaban Madariaga.. alzaba su puño apretado. Por 10 menos para recordar que estaban allíY mañana. aunque quemara sus últimas fuerzas. -¡Eh!. -El señor. gritaban como hacía cuarenta años que no gritaban. mira esto. -Eso es todo. -¡Somos legales! -¡Ahora podrán volver los demás! Quedaban muchos. Arriba parias de la tierra. otra VeZ roja. No tuvo que esperar demasiado. Cuando esté en mi casa. lloraba. -Marcelino. Había hombres muy viejos.. muy larga. es que no sé si está en casa -se excusó laVOZ. ésta es la prueba! ¡Mira! ¡Mira. Se movían todos igual que en una danza ritual.. y ahora.. así que iban a su paso. Su hermano también estaba en la calle. Le pareció extraTIO. el género humano es La Internacional. Le dio un beso y compartió aquella sonrisa.. cerrado como si nada ni nadie fuera capaz de abrirle esa mano en lo que te quedase de vida. Y para demostrar lo primero inició el canto. sí.. Un beso muy largo en sus fríos labios.. pero no olvidada. No tenía por qué hacerlo. Al pie de la letra -se lo repitió-. Sender. en la luchafinal. demasiados. -Por supuesto. ahora mejor que nunca -lo detuvo-. -Mañana véngase a Madrid y vaya a mi casa. -Berta -la interrumpió-. y una carta dentro. Lo último fue tenderse en la cama. señora de Vilá. ---¡No sé lo que pasará ahora. de cara a Lorenzo. Un coro de voces lo siguió y su eco se expandió arriba y abajo del paseo de Grácia bajo aquella hermosa noche de primavera. Un abogado era como un médico. La ventana estaba abierta y tuvo un estrernecírniento. atruenan la razón en marcha es elfin de la opresión. pero esto es muy importante. como él.. y unir de nuevo su mano a la suya. quizas m Y las banderas. puño en alto. -vaciló la voz. Abrazó a su hermano de golpe.. Repitió la operación cinco veces. Se dirigió a la cama con el retrato. y también jóvenes.. -¡Ber . ¿se encuentra bien? -Sí. Valeríano 1 LOSAÑOS ROJOS Lo veían... hermosísima. Berta sacó la fotografía de Arnanda del portarretratos. Encerrados.. -El hombre perdió la alegría inicial. ¿de acuerdo? -Sí. la Pasionaria. uno acada lado. La Internacional. Internacional silenciada durante-Sara. perdone. toda su declaración de principios: -Te quiero. cantosy gritos por la calle. Un río humano de personas y banderas. _¡Berta! íQué sorpresa! No se excusó. escuche lo que voy a decirle y no haga preguntas. junto al teléfono. El frasco con las pastillas estaba en la mesita. Marcelino. ¿qué haces? -refunfuñó él. -Encontrará un sobre a su nombre. La llave estará debajo del felpudo de la puerta principal. los nada de hoy todo han de ser A"émonos todos. Madrid rojo. no llame. ¿De dónde habían salido? artillo. Del pasado hay que hacer añicos. tenía que estar siempre disponible. Se las puso en la boca y cogió el vaso de agua para ayudar a ingerirlas. Sé que puedo confiar en usted. corno él. Volvió a mirar ajofre. el mundo va a cambiar de base. ¿me está escuchando? -Sí. entre Lorenzo y ella.. de acuerdo. -Ya no tardo -le dijo. toda España. Lo más importante que hará por nosotros. Sé que es domingo y que está de vacaciones. por favor. Abrió el recipiente y echó las primeras píldoras en la palma de su mano. Había abuelos llevando de la mano a sus nietos. Se oían voces. -¿Dónde estuvieron estos cuarenta años? -se preguntó Valeriano. hasta vaciar todo el frasco y quedarse sin agua. muy dulce Hasta que pronunció sus últimas palabras. de pronto. legión esclava en pie a vencer. Esperando y resistiendo.JORDI SIERRA I FABRA la familia. cenando o a punto de cenar.. Había mujeres que en un día normal habrían pasado por amas de casa. No se habría quedado en el piso en un momento corno aquél. ! escolgó de nuevo para dejar el Colgó el aparato y luego lo d auricular así. Apenas si podía andar. Llegó una pausa. La muchacha sonreía feliz desde sus veinte años arrebatados posteriOrmcnte por la muerte. pero ya le daba igual. Guillén. -Un momento. El último beso fue para él. -íCállate. 11 ¡les. décadas.. -Jofre. Barcelona roja. y lo colocó en el centro. un mundo. Sara tenía los ojos muy abiertos. Llopís. -¿Y Lorenzo? -También. viejo gruñón! ¿Yo? -¿A que ya no puedes ni cantar? -¡Cantar y echarte un pulso! -rezongóJofre. mucho. es que. Sánchez Albornoz. Marcó el número y esperó. por favor.. Que pase un feliz sábado. en plena SemanaSanta y a aquellas horas de la noche. la dormida Las viejas banderas rojas9 la hoz Y el In años. Valerianol -le dijo-. -Dígale que soy Berta Aguirre. Siga al pie de la letra las instrucciones que en él se especifican. Gajes del oficio. -Díizame? -El señor Navarro. Mira esto. .. en píefamética legión. Jofre cantaba.

ya se paseaba por España. libres. los jefes de Estado Mayor.. en cambio. Si ella hubiese muerto antes. La normalidad estaba en la calle mucho antes que en las leyes. Poder gritar lo que eres en plena calle. -Pero no todos eran comunistas. el Partido Comunista pidió su legalización. -Especial es poco. ya echaba a andar y no pudieron con ella. Eso también era una arma. en el que estutían. No estaban preparados. Su exilio acabó aquel 9 de abril. era imposibl s la salud de vo a punto de morir Berta. -No he querido contarte antes cómo les devolvieron el cadáver. la auténtica constancia de que la guerra había terminado. Suárez. y esa provocación era demasiado.. Pero como te he dicho. -Sí. aun sin estar legalizados. menos de un mes después. Marina y Aire. por la forma corno se produjo. arde la legalización y dar la noticuatro ministros decidieron a media t cia a los medios informativos. Siempre hemos dicho que el suyo fue un amor diferente. EpíLOGOS 1977-2002 EPíLOGO 1 -Querrás saber qué fue de la hija de Lucía y Tedesio. no sé. Tuvieron la pasión y la épica de los grandes. hay un epílogo. y la Pasionaria regresó el 13. El 22. Pero el golpe se produciría igualmente menos de cuatro años después. Santiago Carrillo. el 11 de febrero. los capitanes generales.. Fue una medida tan clandestina. Jofre lo hizo poco antes de Navidad. Y tenían razón en todo. el Partido Socialista Obrero Español o la Unión General de Trabajadores ya habían celebrado congresos. los exiliados sintieron que habían vuelto a casa. aunque muy arriesgado. En . la palabra «guerracivil» nunca existió en los libros franquistas. Pero se trataba de normalizar un país que raramente pudo ser normal. Suárez y tres 0 -De hecho. corno Arriba o El Alcázar. pero los militares. Valeriano Puig. Pita da Veiga. Ya en el 77. la pataleta final. fue la primera señal. Era el interlocutor necesario para estabilizar las cosas y Suárez lo entendía así. El Rey. oportuno. murió en julio.JORDI SIERRA I FABRA -¿Por qué se suicidó Berta? -Por amor la enfermedad de Lorenzo Y Su SO-¿No se volvió loca con ¡edad? lve loco. los comunistas: ellos eran la bestia negra. La historia ya llegaba a sus puntos 97 . los pocos que estaban de acuerdo en el propio gobierno. le echaron un pulso a la historia y a los militares. por fin. -El 3 de mayo. de forma natural. miles de jóvenes se habrían sentido atraídos por él. -Y eso es todo. y en setiembre de¡ 76 había hablado con el ministro de Defensa. lo que sea.cieran. un amor puro y absoluto. pero no el PCE. Los dos lo sabían: ee.. lo prohibido. Los periódicos franquistas.. Ellos entendieron quehabría partidos. Pero los comunistas. al legalizarse el Partido Comunista. -Lo que simbolizó aquello fue mucho más allá de¡ hecho de ser o no ser comunista. -No entonces. o epílogos.Y Adolfo Suárez ponsabilidad en los días os aprovechando que era Semana Santa Y tomó el toro por los cuern es de Estado Mayor la mayoría de sus ministros y la Junta de Jef estaban de vacaciones. Sara ya había regresado a México tras enterrar a su marido. sé que él habría hecho lo mismo. aunque luego salió en libertad provisional. y ésa era una idea muy bonita. rniles de personas. La muerte no te vue 1 uno sin el otro no exisEs la hora de la verdad. LOS cornunistas habían dado una lecció de la matanza de Atocha. Hubo algún más y algún menos pero.. así que lo detuvieron en diciembre. una noche. La noche en que se legalizó el Partido Comunista. -No. se legalizó el PCUS. si bien en pañales. Suárez y otros. La historia ya no estaba para gaitas. que por muchas vueltas que le dieran. como lo era el partido que había que legalizar. apenas dos semanas después de la matanza de Atocha. La muerte te enfrenta a todo. que era el secretario general. el día 7. era como cualquier otro. Oespué Lorenzo empezó a resquebrajarse. es decir.. El primer mitin comunista legal se celebró cuatro días después. Marc. socialista o. -Entonces. -Pero no hubo golpe de Estado. Ya no había dos Españas. Suárez ya tenía en mentellevar la democracia hasta sus últimas consecuencias. sin que te detengan. -Ese día. ah. -Aquí termina todo. como el de Marina. los de¡ Ejército. -Y la historia termina ese 9 de abril de 1977. Fraga llegó a decir que aquello había sido un golpe deEstado. El día 6 apareció en el Boletín Oficial de¡ Estado y pasó al fiscal de¡ reino para que dijera si había delito o presunción de su comisión que debiera dar lugar al ejercicio de acciones penales. -¿Cómo se legalizó el Partido Comunista? -En 1976. aquello tenía que seguir adelante Y sacarlo de la vía que se h n de madurez y resmuerta. los cantos.. No me ha parecido. Aquél fue el día clave de la transición. defendían una idea que ha sido siempre muy válida: la clandestinidad. El 15 de junio se celebraron las primeras elecciones generales democráticas en España después de cuarenta y un años. El fiscal determinó el mismo día 9 que la inscripción de un partido político no estaba afectada por no sé qué artículo de¡ Código Pena¡. porque los pilló por sorpresa. -¿Cómo fue? LOSAÑOS ROJOS sencillo. que pudo votar ese día. feliz.. excita mucho a la juventud. el Consejo General de( Ejército tuvo una reacción muy dura. que salieron a la calle porque entendieron de qué iba la cosa.. te golpeen o te encarcelen.. Yo me quedo con aquellas imágenes de las banderas. no sólo de izquierdas. el Partido Comunista Unificado de Catalunya. e interpretaciones resumen i. Con el PCE clandestino.. Todos habían luchado «contra el comunismo».. que aunque pudiera resultar ¡legal y se denegase luego su solícitud. En ese tiempo la democracia. -Aquel día debió de ser muy especial. eso no acarreaba responsabilidades para los solicitantes. El atentado de )a calle del Correo. Dimitieron ministros.. Pero ésa fue la trastienda. en lo legal y en su visión de futuro.. fueron implacables... el ministro de la Gobernación suspendió la inscripción y el 1 de abril el Tribunal Supremo revocó ese dictamen. Aquello era imparable. Si era legal perdía encanto.

Este día se hallaba ella en compañía de su esposo. En los días siguientes. bien por nuevas torturas. Causa37. y en el caso de mí yerno. en cambio. De mi yerno TEDESIO no volvimos a tener noticias. en Jefe Marina y Aeronáutica. Presentación al Cdo. Ésa fue la última vez que se los vio con libertad. estando esposada. Tenía la mitad del rostro destrozado por itakasos. A preguntas sobre la imposibilidad de que LUCíA pudiera estar libre. fue secuestrada el 19 de junio de 1976 en la Capital Federal. CARTAS: al Gral. hospitales. Así iníciamos la búsqueda de los desaparecidos. Pero será mejor que leas esto. Causa 29. con vida. a las 3. TEDESIO CAMPOS MIRANDA. 125. que se la llevó impunemente actuando como sí fuera su padre. Recurso Extraordinario de Apelación ante la CorteSuprema de Justicia.572. en la localidad de Isidro Casanova en laque nos hallábamos. presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. A preguntas sobre el bebé. desgarros vaginales. LOSAÑOS ROJOS 98 . para incitar a la confusión. mientras se les requería a no moverse. rechazado el 22-8-77. y le faltaban los dos pezones de los pechos. supimos que mi híja.0 Juzg. 107. Junta Militar.. y en un automóvil. cortas en nalgas. DILIGENCIAS REALIZADAS: Denuncía en comisaría 39 (el 20-6-76 a las 9. al insistir. fueron sacados al exterior. PERSONALES: Visitas a casas cuna. presentado el 15-3-78. Habeas Corpus 2. Por informaciones extraoficiales supimos que por lo menos mí hija LUCíA había sido llevada a la Escuela de Mecánica de laArmada. la parte inferior del abdomen medio arrancada y quemada. Expte. el subcomísarío declaró de nuevo no saber nada. Videla. Ministerio del Interior. grávida en esos días de ocho meses. sola. y que dio a luz en el hospital Doctor Cosme Argerich. Estado Mayor Conjunto. 3 Secr.o Juzg. 215.15 horas). 4. donde fueron introducidos en sendos automóviles y por separado. es el momento. Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Tras esto. Audiencias en la Dirección de seguridad Int. cuando no sabía conducir. 112. violentaron la puerta y penetraron en el interior entre doce y veinte personas. Causa 329. bien por todo ello. veintitrés años.o 3 y Cristíanía. Mi hija. sin su marido. autoridades eclesiásticas. Recurso de queja por privación de Justicia ante la Corte Supremo de Justicia1 de la Nación. Allí fuimos atendidos por el subcomisarío que. sobre el 9 o el 10 de julio de 1977.112. mostrándonos el documento de identidad de LUCíA. LUCU fue devuelta a laEscuela de Mecánica. Cdo. se nos dijo que el cadáver no presentaba estado de gravidez y. La niña le fue arrancada de las manos inmediatamente. y que fue muerta en el acto al intentar lahuída.40 de la madrugada. muslos y plantas de los pies. «a efectos que se nos comunícarían». sin que se haya sabido nada más de ella. Causa Penal 17. la cabeza rasurada. minoridad. Ahora. mi hija TERESA. ler Cuerpo de Ejército. y cercíorándose de nuestra identidad. -Mamá. El cadáver presentaba asimismo perforaciones de bala en el vientre. El cuerpo nos fue entregado por una funeraria tras ser depositado en ella por la policía. con las manos atadas a la espalda. M. en el domicilio conyugal. Encañonados por sus armas. fui a distintas comisarías sin que en ninguna de ellas se me facilítara información sobre la detención referida.o 12. bien por falta de atenciones médicas. Policía Federal. de la capital. para ser entregada a un hombre con el uniforme de la Armada y cierta graduación. efectuadas a quemarropa(detalle que no concuerda con la teoría policial de haber sido abatida tratando de escapar en un coche de un control). estudiante de Derecho en la Universidad Nacional. que debía de haber nacido ya para esa fecha.o Juzg. jueces de menores. CAMPOS ALCARAZ Niña nacída durante el cautiverio de su madre LUCíA ALCARAZ PUIG. Sin resultado. Alarmada por el hecho. -¿Qué es? -Una fotocopia de una denuncia interpuesta por Natalia a finales de los años setenta. Apelación CámaraFederal en lo Criminal y Correccíonal. Instr. Pese a no hallar prueba alguna que lo justificase. el día 7 de julio de 1976. Por no haber acatado la orden de detención. sin noticias posteriores. 223. Ratificada en Juzg. Instr. en los dos o tres días siguientes al parto. rechazado el 4-1-78. partido de La Matanza. Después de largos trámítes. fue sacada de la Escuela de Mecánica de la Armada en una ambulancia a primeras horas de la mañana con síntomas de un parto ínmínente. de veinticuatro años. Causa V 195 (en trámite).279. uno a uno. Habeas Corpus 3. donde murió.327. aunque al menos seis de ellas vestían de civil. sito en la calle de Rafael Obligado.JORDI SIERRA I FABRA culminantes sin necesidad de acentuar el dramatismo. DNI n. nos informó de que mi hija había fallecido en un operativo de control deautOmóviles.007179. Habeas Corpus 1. El 17 de julio de 1976 recibimos una citación de la comisaría número 9 manifestándonos que debíamos concurrir urgentemente a la subcomisaría de Isidro Casanova.852. Causa 15.989. con intervención de¡ Área Operacional 114 de La Matanza. la mayoría con uniformes militares.. A las siete y treinta y cinco minutos de la tarde. según consta. rechazado el 14-1176. ello se había producido en la Rutanacional n. Todos los esfuerzos encaminados a saber de su paradero toparon con un muro de hermetismos oficiales. El domicilio fue registrado. nos fue entregado finalmente el cadáver de mí híja. Causa 35. Se nos dijo que ni mi hija ni su marido habían sido oficialmente detenidos. etc. pero sin muestras de haber sangrado. en la cual se pierde su rastro durante los días siguientes al hecho. en un lamentable estado de descomposición y ruina. Federal 2 Secr.225. PERSONA DESAPARECIDA: N. En todos estos casos. mutílados salvajemente. por lo que es fácil imaginar que fueron llevadas a cabo después de su muerte real. mí marido ELíAS. y por nuevas informaciones extraoficiales. brazos. Int. Según el subcomisarío. rechazado el 8-3-77. ese mismo día. -¿Sí? -Jan fuerte es? -Tú mismo. el subcomísarío declaró no saber nada. 30 Secr. mi hijo Óscar y yo misma nos presentamos en todos los estamentos oficíales pertinentes. rechazado el 15-1177. la boca sin apenas dientes. fue golpeada lo mismo que su marido. Ahí está todo. Ministerio de Defensa. esto es. y quedó en un estado de completo caos tras ello. Con posterioridad. RELATO DE LOS HECHOS: LUCíA ALCARAZ PUIG. Instr. 7 Secr. en esas fechas y llevando detenida más de tres meses. los obligaron a tirarse al suelo. a una niña a la que no se impuso nombre alguno.

Su Santidad Juan Pablo /l.o 3. 1 EPILOGO 2 1993 Llevaba dos días de espionaje. -¿Sabes qué edad tengo? -suspiró Natalia. Sucedió en 1993. Esperanza no entendió nada. la perdía y regresaba al punto de partida para volver a empezar. Mi padre no era militar. en aquel momento del tercero. DENUNCIANTES: NATALIA PUIG y ELíAS ALCARAZ. Se hace dífícil de entender. Setenta y uno. -¿De quién es? -preguntó. que ellos la hubiesen cambiado. Por suerte estaba ágil. Ahora sí. El final de su camino no era sino el comienzo de uno nuevo y mejor. -Entonces. La había visto hablar con amigas. y vestía bien. ahora con otro talante. sino los familiares de los treinta mil desaparecidos de los que se burlaron una y otra vez. con amigos. no muy alta pero sí proporcionada. Ginebra. -Mía. Siempre temió que fuese diferente. ni aparecen en los periódicos. -¿Quién fue el militar que se quedó con la niña? -El mismo hombre que torturó y mató a Lucía. Buenos Aires.. había llorado sin poderlo evitar. Esperanza echó un distraído vistazo en su dirección y sonrió al ver que ella le sonreía. tardaron mucho tiempo. n. -Una segunda fotografía fue a parar del bolso alas manos de la adolescente. sobre todo para la muchacha.. el más terrible. agosto de 1979. Italia. -Me gustaría hablar contigo. más o menos a tu edad. Argentina. suficientes para percibir su encanto femenino. Caminó hasta el banco y se sentó a su lado. siguiéndola si iba a pie. No hubo ningún comentario... Caminaba con una carpeta o los libros apoyados sobre el pecho. C. No era más que una anciana inofensiva. tienes diecisiete años. Destilaba ternura. se le pasó igual que un soplo. igual que muchas adolescentes tímidas o avergonzadas de sus senos. espere. sentada en aquel banco del parque. al verla. pero la aceptó en sus manos.. A la muchacha no le pareció que estuviese loca. División Derechos Humanos de Ginebra. Mi madre era hija de españoles y tenía aquí a sus 99 . A Natalia se le paró el corazón. ella había conocido a Elías en el barco. Cruz Roja Internacional. Lo más cerca que había estado de ella eran unos tres metros. DOY FE de que todo lo expuesto más arriba se ajusta exactamente a la verdad y es de mí conocimiento.. aunque no menos duro. son reales. 327. Y lo más importante: naciste en Argentina. la sacó y se la pasó. A su misma edad. -No sé. Por eso quería que lo leyeras entero. apreciar lo hermoso de su pelo o la línea rosada de sus bonitos labios. -Mira ésta. -Espere. -Voy a enseñarte una fotografía.873. a modo de coraza. -Lo imagino. Y de eso hacía una eternidad que. embajadas de Estados Unidos. ¡la encontraron¡ -Sí. Quedaba tan sólo el acto final. Reía siempre con ganas. A la fuerza. No los dejó escapar. Su momento. Necesitaba de toda su energía y valor. Esperanza frunció el entrecejo. Se enfrentó otra vez a sus ojos. International Comission of Jurísts. Esas cosas nunca salen a la luz. Un camino que seguirían juntas y que compartirían. cariño. sin embargo. Lajoven de la fotografía era su vivo retrato. José Augusto Leiva. esbelta. ONU. Y llevo diecisiete buscándote. Tu padre era militar. -¿Cuánto? -Esperanza tenía tu misma edad entonces: diecisiete años.. Ahora la chica estaba seria. -¿Qué significa esto? -quiso saber Esperanza.097. echando la cabeza hacia atrás para soltar toda su felicidad envolviendo aquellas carcajadas.957. ¿lo entiendes ahora? -Sí. y por todo lo que pasaron. -Hola -dijo Natalia. Luego lo había superado. tenía una empresade exportación que vendió a causa de la crisis y por eso nos vinimos a España siendo yo muy niña. -Te pareces. Más que mirarla. -Hola. -Nunca había leído nada parecido. domiciliados en calle Bucarelli. Abrió el bolso. Subcomisión Prevención y Discriminación y Protección a las Minorías. Sus dos compañeras se levantaron y la dejaron sola. LOSAÑOS ROJOS Dos días y de pronto. Amnistía Internacional.. -Se llamaba Lucía -dijo Natalia. Esperanza era preciosa. Natalia la absorbía. un enorme y profundo sentimiento de paz. -La violencia humana es tan cruel. -Prefería dártelo al final. En muchos de estos casos. Os mudasteis a España cuando se inició el giro político en Argentina y tu padre se vio obligado a renunciar por miedo. aunque. se retrepó un poco en su asiento y abrió uno de los libros que sostenía sobre su regazo. Porque si de algo estaba segura era de que aquella niña tenía que ser como había imaginado. apostada cerca de su casa para verla salir. La emoción descarnada de tantos años de incertidumbre. sin noticias posteriores. Un minuto. Venezuela y España. sobre todo si uno se considera normal. Buenos Aires. Su oportunidad. ¿verdad? -continuó Natalia. Hasta que volvió de nuevo la vista al sentir que aquella mirada persistía. mamá. tan insensata. Siguió leyendo. -¿A mí? ¿Por qué? -Te llamas Esperanza Leiva Barrios. quieres ser bióloga. hija única. no mucho más. Y continuó sin esperar una respuesta que no llegó-. Resume bastante bien lo sucedido. Murió hace tres años. o rondándola a la espera de su oportunidad. aunque la muchacha a veces se le hacía inalcanzable. La primera vez. capitán de la Armada. suficientes para ver sus ojos y recordar los de su madre. estudias.JORDI SIERRA I FABRA TRÁMITES INTERNACIONALES: Presentación a la 0EA: Caso 3. L. Pero existen. Ella no se movió. Tu madre se llamaCarmen Barrios Salazar. y no sólo ellos.

-Puede que un día lo escriba. -No me has dicho si llegaste a conocerla en persona. hasta obsesionarla. era tiempo de reconciliación y perdón. ¿y ahora? -No sé. la de los Puig. el dinero de Lorenzo y Berta lo recibimos nosotros. No se me ocurrió. Es lo último que desearía causarte. -iHuy! Sigues emocionado. Natalia se quedó cerca de su nieta un tiempo. Yo no era nadie. Más allá de los ventanales. y por eso para mí ha seguido siendo siempre Lorenzo. está casada y tiene una niña a la que puso el nombre de Lucía. el único Lorenzo. A mí me apasionó desde el primer momento. y llegarán hasta el futuro. La propia Sara siguió anotando lo que les sucedía a los suyos. Natalia murió hace tres años. hijo. El precio fue saber la última verdad. De las mejores. -Sara. Herminia y sus hijos. la de los Alcaraz.. -¿Por qué no lo hizo Sara? -Puede que se sintiera demasiado implicada. a mí me caían bien los dos. Víctor y Valeriano. y no tuvo descendencia. -¿Es lo que te contaron? -No entiendo. y por la conexión de Elías con Natalia y lo importante que fue el vínculo entre Ramón y Valeriano. Tuvieron tres. Florencio Cardoso. un día. Esperanza es bióloga.. claro. En vida de su padre. Ernesto. Pero Sara me hizo parte de la historia. -¿Por qué te envió esto? -El relato que Lorenzo escribió y que le entregó a Valeriano aquel día en Madrid le impactó mucho. no estaba preparada. y luego viajaron también Óscar. Ana Soler murió en 1992. en 1990. -Que no. Aún creo que es fascinante. Me gustaban. sí. la de Valeriano y todos los Puig. está hablando? súbitamente pálida. ni yo se lo pregunté.JORDI SIERRA I FABRA padres. ahora sí. como si en lugar de lo que eran fuesen ellos mismos. -¿No te dicen nada estas fotografías? -No. Pero la madre adoptiva no tenía ninguna culpa. -¿Y por qué me ha estado buscando? Había imaginado aquella conversación un millón de veces. pero una correspondencia es mucho más fuerte e intensa. La emoción pudo con ella.. y tú eres aquella niña. después de dar a luz a su hija. Tienes los ingredientes precisos. pensó que me interesaría el resto. Se lo dio y se largó. Los detalles más íntimos.. Ismael también murió. Al terminarlo todo se encontró con un apasionante y emotivo documento que venía a ser también un reflejo de la historia de los exiliados y su vida en México primero y en otros países latinoamericanos después. En 1976 torturó y mató a una mujer llamada Lucía Alcaraz Puig. Elías había muerto en 1984. empezamos una correspondencia en la que surgió el resto.. Te pasaré algunos de sus libros. ¿Quién nos queda? -La rama cubana. -¿De qué. la vida de Lorenzo y Berta. nunca se llevaron demasiado bien. porque él mantenía los tics autoritarios y ella en cambio se parecía más a su verdadera familia. No me lo dijo en ninguna carta. para bien o para mal. sólo Mireia Pons Balaguer.. Había visto la escena en su mente casi a diario. Carlota se casó y también vive en México. querida --contuvo su propia emoción-. Según los papeles de Sara. De no ser por ella. anda. -¿Los Puig? -Miriam Puig y Edelmiro viven en México. Marc. -Siento hacerte daño. -Y llegamos a Sara. -Dame un beso y lárgate. Su áninio se deshacíacomo una fina arenilla. De ahí que me enviara esta caja con fotocopia de todo. pero has de saber la verdad. Empezó a guardarlos en la caja. Como sabes. Tienes todo el siglo xxi por delante. es decir. -José Augusto Leiva era capitán y servía en la Escuela de Mecánica de la Armada. -Bien. escribió también la historia de su familia. Me encontré siendo la heredera impensada de una pequeña fortuna. A partir de él. y cuando ella supo que iba a morir a causa de su cáncer. -Hizo bien. la de los Alcaraz. Así que nunca odíé a Esteban. -¿Qué verdad? -Lucía Alcaraz era tu madre. la documentación. ni siquiera formaba parte de ninguno de ellos. -Me llamo Natalia. Los Leiva vivían en Sevilla. Sara conocía mi existencia por el relato de Lorenzo. que yo merecía hasta los más mínimos detalles. los protagonistas de la historia. con lacual se quedó. Mireia lo vio salir por la puerta y ella se quedó con las fotocopias. había muerto cinco años antes. -Pues eso es -Extraordinario. Punto y final. Su marido. con su marido y dos hijas. -Oh. mamá. -No. José Augusto Leiva debió de ver en ella desde siempre a la hija de una roja. Miriam ya es abuela.. Y a pesar de todo. en 1999. eres capaz. Pasó sus últimos años libre de¡ fantasma que lo había perseguido desde que salió de Mauthausen. Soy tu abuela Natalia. -¿Ni el parecido? -¿Quién es usted? -hizo la pregunta decisiva. con casi cuarenta años. y eso genera rechazo a pesar de todo. -exhaló Esperanza. Teresa se casó ya mayor. -Te quiero. o incluso él fue un reflejo de padre que adopté teniendo en cuenta que el mío me había abandonado. viendo las olimpiadas de Barcelona.. LOSAÑOS ROJOS -¿Sabes? Me alegra que quisieras que te lo contara. Su marido no le dijo que tenía las manos manchadas con la sangre de la verdadera madre de la niña. pero fue suficiente para quererlos. me escribió para preguntarme cómo habían muerto él y Berta. ya que su esposa no podía tener hijos. Pero. ¿cómo iba a hacerlo? Por otra parte. Sus tres hijos son ya mayores. Fueron una especie de abuelos. le respondí interesándome por lo que ella pudiera saber y. Ellos viven todos en Buenos Aires. Nunca supo la procedencia de Esperanza. que el primo de mi abuela había sido asesínado por Esteban Torres. -Una vez demostrada la verdad. -Juan y Tatiana. Esperanza quedó muy unida a su abuela.. EPíLOGO 3 2002 -¿Por dónde quieres que empiece los resúmenes finales? -Por Natalia y su nieta. He llorado su muerte porque para mí era una buena amiga. una hermosa luna llena 100 . todo. Tuvieron cuatro hijos. El testimonio de un tiempo irrepetible. Es tu turno. los papeles repartidos por encima de lamesa. Los vi poco. con cuidado.. viven en La Habana. una serie de vidas cruzadas que llegan hasta hoy. y no dejó de hacerlo hasta ahora.

en primavera de 2002. más allá de lo que pueda testimoniar. Este libro fue concebido y escrito en Barcelona y Vallirana (España). del Fondo de Cultura Económica de México en España. al recuerdo de Víctor y los fragmentos de sus canciones utilizados en algunos capítulos. datos en Internet que yo he aprovechado. que ha sido parte vital en el desarrollo de las páginas argentinas de esta obra. Gracias asimismo a la indispensable Crónica del siglo XX. por el libro que me prestó. de Planeta México. privada u oficialmente. que me facilitaron su información. bibliotecas. en que se emplea su nombre real. Todos los personajes de este libro son imaginarios. salvo aquellos puntuales e históricos. NOTA DEL AUTOR Muchas personas han aportado datos o su esfuerzo personal y material en la elaboración de esta obra. aMaría Luisa Capella y Carmen Sierra. tanto de exiliados como de sus descendientes. así como a Pablo Neruda. que lo alentó a seguir. Gracias a la Fundación Víctorjara y ajoanjara. y a todos los testimonios recogidos. mi «conseguidor» y amigo indispensable. a las Madres y Abuelas de la plaza de Mayo. editada por Plaza y Janés. LOSAÑOS ROJOS 101 . ajaume Comas por su aporte médico. a Montserrat Navarro. Y gracias. datos y correcciones lingÜísticas. A Miquel Alzueta. a jesús Raúl Anaya Rosique. a Emili Rosales.JORDI SIERRA I FABRA caía sobre el pueblo y el Mediterráneo en una noche cualquiera de primavera. y ala documentación facilitada hace ya veinte años. a cuantos insertaron. a Alberto Monterde. en diversos medios informativos. a Trini Torner y a su hijo por su amable colaboración. archivos o hemerotecas. Mi gratitud más allá de lo hurnano a todas ellas. por sus correcciones y su fundamental cooperación. que me enfrentó al reto.