Cartas del Padre Pío 11/4/1915

Hija querida del Padre celestial:

Su corazón es siempre el templo del Espíritu Santo. Que Jesús visite su espíritu y la consuele y la sostenga y saque del estado de desolación extrema en que la bondad de su Padre ha querido colocarla. Así sea. Perdone mi atrevimiento al permitirme dirigirle esta pobre carta mía sin haberle conocido nunca personalmente, porque debe saber que hace muchos años ruego al Divino Maestro darme a conocer ante El su alma y sus designios divinos sobre Ud. También ha sido beneplácito suyo manifestarme el estado actual en que Ud. se encuentra y El mismo me manda escribirle esta carta para que con ella reciba consuelo.

Que sea siempre bendito El también en esto. Hago votos ardientísimos al Señor para que la presente le sirva de mucho alivio y de total seguridad. Ahora Jesús me hace saber que no tema el amplio estado espiritual por la crisis actual que atraviesa, ya que todo resultará a gloria suya y al perfeccionamiento de Ud. El quiere que deje y abandone todos esos temores que tiene acerca de la salvación eterna, que no aumente esas sombras que el demonio va haciendo cada vez más densas para atormentarla y separarla de Dios si eso le fuera posible. Su desolación actual no es que Dios la abandone, ya que su divina misericordia la va haciendo cada vez más acepta: El permite todo esto para asemejarla a su Hijo divino en las angustias del desierto, del huerto y de la cruz. Lo mejor que puede hacer es aceptar con alegría y serenidad la prueba presente sin desear verse liberada. Humíllese bajo la poderosa y paternal mano de Dios, aceptando con sumisión y paciencia las tribulaciones que le envía para que pueda exaltarla dándole su gracia cuando El la visite.

Que toda su solicitud en medio de las tribulaciones, que la invaden totalmente, se centre en un abandono total en los brazos del Padre celeste, ya que El tiene sumo cuidado para que su alma, tan predilecta, no sea sometida al poder de Satanás.

Humíllese, pues, ante la Majestad de Dios y dele gracias continuamente, a tan buen Señor, de tantos favores con lo que sin cesar enriquece su alma de Ud. y confíe cada vez más en su divina Misericordia. No tema, vuelvo a repetirle en el Señor, quien le ha ayudado hasta ahora continuará hasta su salvación.

el alma. en lugar de consolarla la hiere.Ud. El ejemplo de esta santa. la luz que trae consigo es tan altísima que. que le hacía ver a Dios en lontananza sin tener posesión efectiva alguna. Para obrar todas estas maravillas es necesario que una causa aflictiva interior las realice. Y esto proviene de que esta gracia que produce luz tan sublime encuentra al principio el alma indispuesta para la unión mística y la penetra en forma purgativa y. se salvará. que después de haberle purificado el espíritu con tan agudas puñaladas. Y así. lo unió finalmente a Dios con perfecto amor. por lo que estaba transida de un dolor tan agudo que la hacía morir. siendo cierto que la misma mano que la ha sostenido hasta ahora.? Esta réplica sería aceptable si se tratase de gracias de orden inferior. recibe la corona que te he preparado desde la eternidad. Ahora bien. Ahora me parece que legítimamente puede ponerme esta objeción: Si es ésta una gracia -como Ud.y toda gracia da luz al alma. Ahora bien. ha purgado el alma. cuanto más elevada es una gracia. cuando dicha luz. son poquísimas las almas que se hacen dignas de tal merced. y diré a esta así transformación en Dios o casi Dios por participación. toda gracia produce luz. Necesita que sea despojada de toda potencia y de toda inclinación natural a fin de poder ser elevada a obrar de otro modo más divino que humano. tanto más sublime es su luz. la penetra entonces de forma iluminativa y la hace ver y la lleva a la unión perfecta con Dios. penetrando el alma de modo trabajoso y desolador. quiero decir de aquellas gracias que el Señor suele conceder a todos. antes de llegar a esta unión. sino también en cuanto a sus raíces en la mayor medida posible durante la vida presente. la coloca en extrema aflicción y angustia interior de muerte. luz que proviene de una singularísima gracia que no a todas las almas que caminan al cielo concede el Señor. . mejor dicho. También Santa Teresa fue sometida a tan durísima prueba: también ella experimento. llenándola de grandes sufrimientos en el apetito sensitivo y de graves angustias y sufrimientos espantosos en sus potencias espirituales. esposa mía.. el efecto de esta luz purísima. Y ya que la gracia con que el Señor la ha enriquecido al presente es tan alta y sublime que tiende directamente a transformar el alma en una sola cosa con Dios. el caso es muy diferente y yo hablo precisamente de Ud. con estos medios. haciéndole enumerar infinitas victorias. en cambio. es luz y. Pero fue precisamente esa luz. y tal vez de modo bastante más penetrante que Ud. lo dicho por el profeta: "entre las tinieblas resplandecerá la luz" y luz en verdad es su actual desolación. sublimará su alma hasta la unión perfecta de amor. La gracia del Señor de que se halla penetrada. Más aún. y no es otra la gracia singularísima de que acabo de hablar y con la que el Señor la regala. Aquí. por consiguiente. el enemigo se revolcará en su rabia." Confianza ilimitada en el Señor debe tener pensando que el premio no está lejos: no pasará mucho tiempo sin que se realice en Ud. por consiguiente. continuará apoyándola hasta aquel instante en que su alma se oirá invitada por el Esposo celeste: "ven. Dice. en lugar de iluminarla la obscurece. por qué a mí en vez de luz me trae tinieblas. necesita que sea purificada de sus defectos y de todas sus inclinaciones hacia las cosas materiales y sobrenaturales. y esto no sólo en cuanto a sus actos.

Comprendo muy bien que el encuentro es duro. la consolación inefable. los defectos que os reconocéis y que han echado raíces en alguno de vosotros. pero anímese pensando que el mérito del triunfo será y ande. penosísima la lucha. reconociendo vuestros defectos. sírvale de estímulo y le haga combatir con fuerte ánimo para que. Sé que entre vosotros los hay que han olvidado prontamente la gran estima que . -------------------------------------------------------------------------------- Mis queridísimos hijos: ¡La gracia del Señor sobreabunde en vuestros corazones transformándolos totalmente en El! Recibo con indecible consolación vuestra carta rebosante de filial afecto y me anima a ser sincero siempre con vosotros y a no dejar de amonestaros con franqueza en lo que os veo defectuosos. Esta vuestra constancia me hace esperar que. ¿. aunque no en todos? No me modero en notificároslos. Dios sea bendito. carísimos hijos.mártir de amor. libremente. En primer lugar tengo que congratularme con vosotros de la constancia que tenéis en el servicio del Señor. la gloria inmortal y la recompensa eterna. pueda obtener el premio a las almas generosas. en los que habitualmente caéis sin determinada y deliberada voluntad. Ruegue por mí. que continuamente la recuerdo ante el Señor. como ella. os resolveréis a extirparlos con la asistencia de la gracia divina que os sobreabunda. Termino recomendándole que viva tranquila porque nuevamente asegura Nuestro Señor Jesús Cristo que no hay lugar a tener miedo. pues. Un pobre sacerdote capuchino.Cuáles son. por la santísima bondad que prodiga a esas vuestras almas que mi corazón ama verdadera e incomparablemente como a mí mismo. Que Jesús la consuele siempre. Ensanche su corazón y deje al Señor que obre en Ud.

Elevad frecuentemente vuestras almas a Dios. Tengo la esperanza de que no volverán a caer en semejantes faltas. No penséis jamás. pero debéis haceros fuertes. están. leed buenos libros con la mayor frecuencia que posible os sea. Los hijos del siglo se encuentran todos separados los unos de los otros. Padre Pío. sed asiduos en la meditación.. Todo me hace esperar la confianza total que tengo en Dios y la gran estima que me tienen estos queridos muchachos. Aparte de esto que os he comunicado no tengo motivos más que para congratularme con vosotros. tengo que lamentarme vivamente con los culpables. pero los hijos de Dios. Referente a esto. y recordad lo que tan a menudo os he repetido sobre el particular. lo que es peor. pero con mucha devoción. Veo que vuestros corazones están siempre llenos de buenos deseos y esto me hace esperar que os entregaréis con todas vuestras fuerzas a corregiros de lo que os he manifestado en esta carta y también de todo aquello que os dije mientras fui vuestro director. y encomendadme siempre a la divina piedad como incesantemente hago por vosotros. A ésos no les recuerdo otra cosa. ni les reprendo. siempre unidos. que es el mismo Dios. Se responde con arrogancia a esta dirección y. que ama perfectamente la vuestra. carísimos hijos. más que la solemne promesa que me hicieron momentos antes de separarse de mí. mis queridísimos hijos. Capuchino . o sea.. Amad mi alma. Tened mucho cuidado de vuestros corazones para purificarlos y fortalecerlos a medida del número y magnitud de las inspiraciones que recibáis. porque tienen el corazón en distinto lugar. en las oraciones y en el examen de conciencia varias veces al día.se debe a quien tiene sobre ellos la dirección inmediata. que debéis trabajar igualmente en la práctica de la fidelidad a Dios para renovar vuestros propósitos con la misma frecuencia con que los transgredís y estando de sobre aviso para reconocer vuestra miseria y así no transgredirlos. teniendo el corazón donde tienen su tesoro y no teniendo todos más que un mismo tesoro. que la distancia del lugar separe las almas que Dios ha unido con el vínculo de su amor. se hace uno el sordo cuando es reprendido por alguna travesura. Sé que os entristeceréis porque no podréis corregiros eficazmente de vuestras imperfecciones. por consiguiente.