Ing. María Antequera Twitter: @mery_3000 Nuevos hábitos del consumidor venezolano.

El descubrimiento del Mercadeo y la afirmación de la necesidad de uso de la herramienta, no ocurrieron simultáneamente en todas las empresas, son realmente cuando la mayor parte de ellas, descubren que su adopción es factor decisivo para el éxito y la supervivencia en una sociedad cada vez más abierta, liberalizada y supercompetitiva. Hoy se detienen a meditar su compra, hacerla más racional, menos impulsiva, lo que conlleva a que la gerencia de mercados se detenga a evaluar los hábitos, costumbres, tradiciones de compra del actual consumidor. Sin duda alguna, todo ello ha afectado al comportamiento tradicional de compra del venezolano y obliga a que la gerencia de mercados este atenta ante las estrategias que la competitividad está utilizando principalmente la foránea a fin de no seguir perdiendo a los consumidores ganados. Definitivamente, el consumidor venezolano ha originado cambios significativos en su comportamiento porque además como nos lo señala Florsilvestre Carrero Sus características en el presente son: -Planificación de los gastos, de acuerdo al orden de prioridades, es decir, excelente administración del dinero disponible. -Preferencia en el uso de tarjetas de crédito, al momento de realizar las

compras e incluso pago de servicios del hogar. Eliminación de productos alimenticios de la cesta básica; así como sustitución por marcas más económicas. - El venezolano, normalmente indaga cuáles son los sitios que mejores ofertas ofrece, antes de efectuar las compras. - Limitaciones de las actividades recreativas a paseos en la ciudad o reuniones en el hogar. - Compra de vestido y calzado por temporadas del año (diciembre – pago de utilidades, épocas escolares). - Acceso a créditos para compra de vivienda y vehículos. - Eliminación de seguros de vida y de vehículos. - Atención y preparación a la escasez de productos. - Escogencia de planes económicos para servicios tales como: teléfono y televisión por cable.

EN POSITIVO El consumidor venezolano se caracteriza por ser optimista y aunque considera que la economía, tanto familiar como la del país, en el presente no está bien estima que mejorará de cara al futuro.

Al consultar a la población sobre cómo ven la situación económica de su familia respecto a noviembre de 2010, 65% considera que es mejor. Al preguntarles por la situación económica del país, 62,7% dice que es mejor. En cuanto a la disposición de comprar bienes duraderos 46,3% manifestó estar dispuesto a hacerlo. Es por ello, entre otros factores, que Datanálisis prevé un alza de 6,5% en el consumo al cierre de este año. Actualmente, de acuerdo con la medición realizada por Datanálisis, 43,9% de la población vive con ingresos promedio de 3.755,95 bolívares; 35,7 % de la población tiene un ingreso familiar de 5.123,54. En el estrato medio de la población, integrado por el 18,3%, el ingreso es de 10.100 bolívares; mientras que en el alto, 2,1% de los hogares, está alrededor de los 21.000 bolívares fuerte. El entorno económico del país ha modificado el comportamiento de consumo de la población, convirtiendo al venezolano en un consumidor cauteloso, que busca ofertas y precios bajos; dispuesto a reducir los gastos, a sustituir productos y resignado a llevar a casa lo que hay en los anaqueles y no lo que está buscando. Aunque este año se ha evidenciado una leve recuperación del salario real de 3,5%, el consumidor sigue siendo racional al momento de realizar sus compras. Esa racionalidad que ha adquirido está marcada por dos de los factores que han caracterizado al mercado en los últimos años: altos precios y escasez, que siguen estando presente en la mente del consumidor.

Del consumidor al prosumidor Más allá de las dificultades que afrontan los hijos de la “aldea global”, una sociedad con jóvenes sobreexpuestos a la información, más adaptados y más influenciadores, ha promovido un importante cambio en el consumo. Hoy, han pasado de ser un “consumidor personal hedonista” a un “prosumidor social integrado”, es decir, un individuo pro activo, curioso, exigente, cuyo consumo es resultado del manejo de información, una persona motivada por el deseo de innovación y el compromiso con su entorno. La generación G busca coherencia, honestidad en vez de la hipocresía, modelos a seguir y no doble moral. A juicio de Esperanza Sarmiento, directora de Arena, para cautivar a esta generación G las marcas deben posicionarse como auténticas, innovando constantemente, a la vez que ofrecen flexibilidad, control y diversión. “No basta con centrarse en las necesidades de su target y demostrarle respeto, también deben ganar la confianza de los padres”. Para los productos y marcas es esencial estar en sintonía con las aspiraciones y necesidades de los jóvenes porque son “influenciadores, creadores de

tendencias, fuentes de inspiración y futuros consumidores principales”, afirma Sarmiento. El estudio de Arena concluye que los jóvenes consumidores se definen por los siguientes puntos: 1. Afirman no dejarse influenciar por la publicidad pero prefieren lo anunciado en avisos. 2. No se impresionan por recomendaciones de las celebridades. 3. Valoran la publicidad masiva como fuente de información y recordación de marca. 4. Asimilan la publicidad en los lugares cercanos a ellos. En la búsqueda de mejores precios.

Conclusión:

Los consumidores de hoy se detienen en hacer sus compras, son menos impulsivas, buscan y detallan los costos más bajos y hasta acuden en sitios comunes como mercados, abastos. Definitivamente el comprador venezolano a originado cambios significativos en su comportamiento.