El enemigo dorado – Alexander Key

El enemigo dorado
Alexander Key
(The Golden Enemy – 1969)

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El enemigo dorado – Alexander Key

The golden enemy Alexander Key Philadelphia, Westminster Press, 1969 Isbn: 066432441x Lc Classification: Pz7.K51 go Versión española de Paco Priego, 2006
Edición digital a cargo del traductor. El autor de la presente traducción autoriza su difusión, copia, e impresión siempre que esta respete la integridad de la misma y se realice sin ánimo de lucro.

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El enemigo dorado – Alexander Key Algo acerca de una estrella. El pastor mas joven se paró un momento bajo la temprana oscuridad, para escuchar, sin estar seguro del sonido que había llegado hasta él. Había sonado tan débil, tan lejano ¿Era el cuerno de caza de nuevo? De improviso se giró y subió corriendo la ladera cubierta de hierba hasta donde el pastor más viejo estaba esperando. –¿Lo–lo has escuchado?– jadeó. –¿Era el cuerno? –Lo parecía,– respondió el pastor más viejo. Pero he escuchado solo una llamada – y mucho más al oeste esta vez. Eso quiere decir que todavía están siguiendo a la bestia. –¿No lograrán atraparla de una vez por todas? –Están en terreno escarpado ahora, y no pueden hacer mucho de noche. Puede escapar. El pastor más joven dijo con amargura: –¡Me gustaría haber ido con ellos! Si esa cosa se escapa... –No eres un cazador, hijo. Tu sitio está aquí. –¡Pero mató a mi perro! –No fue la única cosa que mató. El pastor mas joven apretó sus manos oscuras entre sí pensando en el terror de la noche anterior. Había bajado arrastrándose escondido en la niebla, sin ser visto, y se había abierto camino violentamente a través del rebaño como si su único propósito fuese matar. Sus armas habían resultado inútiles. De los perros, solo Piloto había tenido valor para atacarle – y el pobre viejo Piloto no había durado ni un minuto. Después de esto, tan pronto como la niebla se hubo levantado, había ido a buscar a los cazadores. Ahora era de noche de nuevo, y los hombres todavía estaban persiguiendo a la cosa. –¿Porqué– preguntó –iba un animal a actuar tan locamente? Como si su único propósito fuera destruir. –Hay razones, hijo, pero no estas preparado para escucharlas aún. Estas demasiado lleno de odio. –¿Porqué no debería odiarlo? Desearía poder haberlo matado. –Matarlo no te devolverá a tu perro. –Tal vez no, pero me haría sentir mejor. –¿De veras lo haría? El pastor más joven tragó saliva. Al pensar en Piloto, a quien no volvería a ver jamás, las lágrimas corrieron por sus mejillas. De repente, el lacerante dolor de todo ello fue casi más de lo que podía soportar. Piloto había sido su único amigo de verdad. ¿Qué iba a hacer sin él? Después de un largo rato hundió los nudillos en sus ojos y miró hacia arriba. No había niebla esa noche, y las estrellas eran mucho más brillantes de lo que él había visto jamás. Directamente frente a él, elevándose por encima de las colinas, había una estrella en la que no se había fijado nunca hasta entonces. No tenía el frío brillo diamantino de las demás. Era una estrella cálida, amistosa, con algo en ella que parecía aliviar el dolor en su interior. Señaló a la estrella y preguntó su nombre. El pastor mas viejo sacudió la cabeza y dijo quedamente: –¿Porqué no le das tu mismo un nombre? Parece una buena estrella, de la clase que uno necesita en una noche solitaria. 23

¿Habría realmente gente allá? ¿Gente como él? ¿Y habría también animales? ¿Perros – y bestias que matan? 23 . pero se detuvo un momento y añadió hablando por encima de su hombro. A no ser que el hombre las haya exterminado – o haya hecho las paces con ellas. –¿Y podría haber bestias también? ¿Bestias que nos odien? –Puede ser. –¡Pero eso es imposible! ¿Cómo se puede hacer la paz con algo tan mortífero como la cosa que vino la noche pasada? –No se puede – a no ser que seas capaz de entender como se siente y porque. Finalmente. hace mucho tiempo – de un planeta como este. Yo he encontrado muchas respuestas de ese modo. Mira a tu estrella cuando me haya ido. –¡Hacer las paces con ellas!– exclamó el pastor mas joven. seguramente habrá gente viviendo allá. El pastor mas viejo comenzó a marchar hacia el campamento. Si esa estrella tiene un planeta de esa clase. y especula un poco. El pastor mas joven le vio marchar bajando por la ladera. alzo sus ojos hacia la estrella que ahora colgaba como una joya brillante sobre la colina frente a él.El enemigo dorado – Alexander Key –¿Podría haber gente allá? ¿Gente como nosotros? –¿Porqué no? Nosotros llegamos de las estrellas.

aunque aun sin preocuparse. cuando es más fácil volar por encima de todo? Pero para Pequeño Jaim – quien era visto a veces como una especie de salvaje – el bosque era un lugar de interminable misterio. que había sido añadida para diferenciarle de su padre. Frunciendo el ceño. Su mente estaba en Los Páramos y en algunas de las extrañas cosas que había encontrado. El camino que seguían había sido una vez una carretera principal. el bosque se extendía como un gran parque sobre la mayor parte del terreno. regresaba del limite de una zona desértica llamada Los Páramos. su alto hijo todavía seguía siendo Pequeño Jaim para todo el mundo. Era una cierva blanca. fue una gran conmoción para él. Pequeño Jaim se paró a escuchar mientras estudiaba el bosque alrededor. y se dio cuenta de que habían llegado a uno de esos claros. –Pero algo anda mal. y se las arreglaba para pasar más tiempo en él que en casa. descubrir de repente que el bosque se había vuelto hostil. flotando al extremo de una corta amarra. El último se paró un momento y miro hacia atrás. en la distancia. trotaba vigilante más allá. –respondió con un murmullo de sonidos que muy pocos aparte del mismo Pequeño Jaim podían entender. con algún ocasional claro de hierba donde la luz del sol descendía en diagonal y los habitantes del bosque venían a alimentarse y jugar. Esa mañana estaba extrañamente vacío. –Demasiado silencio. esa mañana. 23 . Dudas? –Preguntó.– insistió Dudas. uno de los pocos que quedaban en el planeta. y quedaba tan solo un sinuoso sendero abierto por las pezuñas de los ciervos. Cuando sucedió. Ya hacia mucho que había crecido demasiado para seguir usando la primera parte de su nombre. la nariz puntiaguda temblando. La cierva blanca era una vieja amiga. –Tengo una sensación extraña. –¿Y qué? Los pájaros no pueden cantar siempre. no se dio cuenta de que algo andaba mal hasta que el perro se paró y dio un sordo gruñido de aviso. –No lo sé. donde había estado de exploración. Hacia días cuando habían pasado por el. casi con resentimiento.El enemigo dorado – Alexander Key 1 HUELLA En el planeta verde que orbitaba la estrella del pastor más joven. A cada lado los bosques se extendían a lo ancho en la distancia. Debido a que hablaba el lenguaje de la naturaleza. el sitio estaba lleno de criaturas felices. en la Edad de la Rueda. pero de eso hacía milenios. y nadie pensaba en cambiar las cosas. Pero aunque Gran Jaim ya había muerto. una mañana. Los pájaros han dejado de cantar. El perro se mantuvo quieto con la cabeza levantada. había un aerodeslizador cargado con equipo de acampada. y conocía a cada criatura en millas alrededor. ¿Para qué caminar. Pequeño Jaim. El joven se paró sorprendido. las formas de varios ciervos que huían. Antiguos caminos lo atravesaban. pero en aquellos días nadie excepto Pequeño Jaim se preocupaba de aventurarse demasiado lejos por ellos. Ahora grandes árboles cubrían la milenaria herida en la tierra. Tras él. –¿Qué pasa. Dándose la vuelta. a la busca de traviesas ardillas que gustaban de molestarles arrojándoles nueces. Un pequeño perro blanco. le pareció. Entonces su corazón dio de repente un vuelco cuando vio. sintió el sol sobre sus hombros desnudos. decían. no prestaba atención a sus alrededores. Era uno que recordaba bien.

y pequeños e inquisitivos osos negros que gustaban de salir a su encuentro en el camino. Dudas emitió un pequeño gruñido de desaprobación. intensamente joven. para cotillear un poco y mendigar algún pastel de miel. Entro en el aerodeslizador y saco los pasteles restantes que había reservado para el cachorro de Gruñona. Se quedo así quieto de pie durante largos segundos. El hombre había cambiado mucho desde aquella época. y ni el hombre ni las bestias se habían hecho daño mutuamente durante eones. Pero ninguno había aparecido esa mañana. ella solamente esta un poco quisquillosa porque tiene un cachorro.. desde su gorro borlado en verde a sus sólidas botas marrones. pero no dijo nada hasta que se acercaron al gran árbol hueco que Gruñona y su cachorro usaban como guarida. en los telares de casa. y le había prometido más cuando volviese. En una época increíblemente lejana. Sin dar crédito. pero el cachorro apareció algo mas allá en el camino y se quedo mirándole con indecisión. aunque de la estatura de un hombre pese a su juventud. Según los pocos libros que había leído sobre el oscuro pasado. Sus pensamientos exploradores le dijeron tan solo que la fuente de lo que había sentido no estaba en ningún lugar de los alrededores. –Aw. Ella nos dirá que anda mal. una figura delgada. –Vayamos a ver a Gruñona.El enemigo dorado – Alexander Key –Espera. nunca en toda su vida. ¿Qué podía haber pasado allá hoy? –Vamos. –Ya lo veras.. –Oh. murmurando. llenas de malicia. Pero eso fue hacia mucho tiempo. Pero el frío estaba allá. Pequeño Jaim se quedó parpadeando en el bosque silencioso. ¿No lo sientes? De repente. En sus ojos brillantes y pequeños había una curiosa mezcla de curiosidad y miedo. Pequeño Jaim quedó sorprendido y no poco inquieto por el extraño comportamiento del cachorro. mirando de un lado a otro. y el día era tan templado que ni siquiera se había preocupado de ponerse su chaqueta. –¿Qué pasa? ¡Espera! La única respuesta de la cierva fue girarse y desvanecerse junto con los otros. había habido maldad en abundancia. Puede estar de mal humor. ¿maligna? Cerro sus ojos y envió su pensamiento hacia el exterior. –Ten cuidado. Sigue siendo la osa más amistosa de por aquí. –¿Qué le pasa a todo el mundo? El perro movió en redondo sus grandes ojos color ámbar. –No lo entiendo.– dijo abruptamente. morena. Solo que no soplaba siquiera una brisa esa mañana. con el pelo negro enmarañado asomando por debajo del brillo de su gorro. –Hay algo en el aire. y en él había una oscuridad que era casi. Era como si un aire helado hubiese soplado a través del bosque. extendiendo las manos. buscando. –le murmuro a Dudas. Entonces se mantuvo atrás. No olvides los pasteles de miel. El se 23 . Nunca había mantenido las distancias con él antes. destruyendo todo lo que fuese cálido y bueno. cuando el hombre había sojuzgado el planeta. Toda su ropa. ¿Porqué lo hacían los ciervos ahora – especialmente la cierva blanca? ¿Qué les había ocurrido a las otras criaturas? Siempre había habido ardillas por allá. No vio a Gruñona inmediatamente después de gritar un saludo. –la llamó. ninguna criatura había huido de él si no era jugando. Comenzaba a preguntarse si maligno era el nombre apropiado para ello. era de material diseñado y tejido por su prima L`Mara. Le había dado algunos la semana anterior. Ahora su número era reducido. Nunca. Pequeño Jaim se estremeció.

23 . Espero que sea así. ¿Pero qué era? –¿Porqué me lo preguntas? No existe esa clase de criatura. –Lo que olí era salvaje de veras.. Pasaron largos minutos antes de que se calmase lo suficiente como para pensar con claridad sobre lo que había pasado e intentase entenderlo. que nada tenía sentido. Apartó al cachorro de un manotazo. suspicaces y desconfiadas. –Tendría más sentido. –Algo muy grande y muy malo – porque eso es la clase de cosa que pasó por aquí. verdad? ¡Seguro que sabes que nunca te he hecho daño! –Pero podrías. conmocionado y tembloroso. –¿No creerás eso. –¿Quién te ha contado eso?– preguntó. grande! ¡Y brillante! No le viste cuando. – murmuro preocupado el perro. –¡Oh. Lo único es que Gruñona no estaba soñando. Pero era todo ello una experiencia tan nueva. Solo un soplo de algo salvaje. Siempre he soñado y olido cosas que no existen.. Excepto en mis sueños. era grande.. –¿No tendrás realmente miedo de mí.– Pequeño Jaim hizo una pausa y sacudió la cabeza. Era todo lo que vivía en aquella parte del bosque. No querían ya tener nada que ver con él nunca más – y todo porque era humano.. Se dio cuenta de que no eran solo los ciervos y Gruñona y su cachorro los que le rechazaban. –¿Qué es lo que anda mal. A lo mejor los dos lo hemos soñado. Eres humano.– respondió el cachorro trémulo. ¿Qué puede ser? –No puedo imaginármelo. El camino se bifurcaba aquí. haciendo que marchase chillando. Su gruñido de aviso le dejó claro que ya no era bienvenido allá. –¿Pero porqué?– exclamó anonadado. –¿A qué se parecía?– –Demasiado débil para decirlo. Así que a lo mejor no olí nada.El enemigo dorado – Alexander Key quedó parado sosteniendo un pastel de miel. –¡Pero los humanos son tus amigos! –No. –Mi especie siempre ha tenido en muy alta estima a la tuya. y arrojo de un golpe al suelo los pasteles que ofrecían las manos de Pequeño Jaim. y tan increíble. –Oliste algo – dijo Pequeño Jaim. –¿Pero no has olido nada extraño allá atrás? –Creo que una vez. y escapó sendero abajo. Se apartó de ella. Fueron interrumpidos por Gruñona. –Algo grande y de colores brillantes que ha asustado a todas las criaturas y cambiado su forma de pensar. –¿Salvaje? Todo por aquí es salvaje. Ni su cachorro. Se dio cuenta de las pequeñas criaturas escondidas. diciendo con sus pensamientos agitados mas de lo que podía expresar con sonidos. Pero algo ha pasado por aquí. Habían alcanzado la orilla de un profundo torrente que corría rápido y transparente entre altos terraplenes de rocas bordeados por inmensos árboles. vigilándole. que cargo de repente desde los árboles más allá de la guarida. como algo con lo que nunca quisiera encontrarme. verdad? –Sí. –¿Qué es lo que tienen contra el hombre?– –No lo sé. El cachorro lo miro melancólicamente pero rehusó acercarse más. Los humanos son malos. –¿Porqué?– Le gritó a Dudas. –No como esto – dijo Dudas con preocupación. Estaba lejos y era débil. Rizos? – rogó él. con cada ramal yendo a distintos puntos por donde se podía cruzar con seguridad.

–¿Volamos a casa? Él afirmó con la cabeza y ajusto una cuerda de seguridad alrededor del cuerpo pequeño y blanco de Dudas. o esta mañana temprano. –¡Lo he olido de nuevo!– dijo el perro. que tenia terribles memorias raciales. Pero frente a él estaba la evidencia de las huellas. No vio ninguna. Tiro súbitamente del aerodeslizador hacia si mismo. Se dio cuenta de que la criatura debía haber cruzado el río en ese punto. Quiero decir malo. ¿Podría el bosque haber sido visitado por un fantasma? Casi empezaba a creerlo.– Dudas se movió nervioso hacia delante. Ahora era un lugar de oscuridad y miedo. Jadeó. –¿Hey. La noche pasada. Pequeño Jaim se dio cuenta de que Dudas estaba temblando. Había planeado acampar cerca de allá y pescar para obtener su comida – una práctica casi abandonada ahora que el hombre había superado su primitiva ansia de carne – pero había perdido todo deseo de comer. siempre soñaba con ese tipo de cosas. había una huella increíblemente grande. De golpe se puso tenso y un áspero gruñido salio de su garganta. A pie.El enemigo dorado – Alexander Key En los tiempos antiguos un puente había salvado la espumeante corriente de agua directamente por encima. La excursión se ha terminado. aunque podía llegar en una hora o así usando el aerodeslizador. Eran reales. La misma gruñona era la cosa más grande de los alrededores. –Y es realmente salvaje. ¿Es que no tengo bastantes fantasmas con los de mis sueños? Mientras se elevaban y flotaban lentamente por encima del río. Busco cuidadosamente huellas que salieran del agua. pero la única señal que quedaba de él ahora era un manchado montón de rocas donde las vigas de acero debían alguna vez haber sido ancladas. Primero tenemos que encontrarla. apuntando hacia el río. Nunca le había parecido un sitio prohibido antes. Una porción de una segunda huella era todavía visible en el borde del agua. –Sube a bordo. claramente definida. Dudas volteó sus ojos ambarinos infeliz. e incluso ella no era demasiado grande. y lo llevó hacía Dudas. –¡Por el gran trueno sobre nosotros!– susurró sobrecogido. Algún devorador de carne salido del pasado. rodeando las rocas en dirección a una lengua de arena en la orilla. que pasa?– susurró. –¿Está cerca? –No lo creo – pero ha estado aquí. los ciervos y las cabras. Pero su casa estaba en esa dirección. Ahora podía ver lo que las salientes rocas habían ocultado. Por primera vez comenzaba a sentir miedo. estaba a no más de un día de camino. –Pero no hasta que hayamos localizado a esa bestia. y averiguar todo lo que podamos sobre ella. Las únicas criaturas grandes del planeta – excepto las ballenas en el mar– eran los osos. debido a que el pobre Dudas. y que el pelo detrás de su nuca estaba erizado. y se despertaba temblando para decir que algún horror había estado persiguiéndole. Sus ojos se abrieron de par en par. ¿Adónde se dirigía la cosa? Tuvo un escalofrío mientras estudiaba el bosque silencioso al otro lado del río. Solo una bestia de un tamaño y fuerza increíbles podía desafiar ese peligroso tramo del río. le estuvo 23 . –Me lo temía. Sacudió la cabeza sorprendido. Pequeño Jaim se apresuro a bajar junto al perro. tal vez. Dudas a menudo murmuraba y gemía en sueños. Con sobresalto. En la estrecha lengua de arena. Por la forma un oso debía haberlas dejado – pero seguramente un oso tan monstruoso jamás había existido.

.. Sus propios padres no la habían tenido – una desventaja que probablemente les costo la vida. nadie supo que les había pasado o donde buscarlos. su esposa.El enemigo dorado – Alexander Key repentinamente agradecido a su tío. El día que menciono que iba a Los Páramos de nuevo. pues cuando no regresaron de una expedición hacía algunos años. Usualmente. –Supongo que lo llevas en la sangre. señor. ¿qué es lo que comerás? ¿Raíces y cosas así? Pequeño Jaim miró a través de la habitación hacía su prima pequeña. –Dime. y después se había girado con una pequeña sacudida de su cabeza alargada y gris. dijo: – Bueno. pero antes de que pudiera pensar una respuesta. Andru le había mirado con curiosidad un momento. a pesar de ser uno de los principales pensadores de las Cinco Comunidades. –Pero había planeado ir a pie. que habría muerto de hambre en los bosques. –Pero eso te tomará semanas. con alguien como Emmon el Anciano que explicaba lo que se sabía de ellos. tan claramente que por un momento pareció que había hablado en voz alta. Pero Andru no tenía ni un atisbo de ella. El pelo de L'Mara era de color bronce. y pienso que es horrible.. Tira. Sintiéndose repentinamente incomodo. maravillado del hecho de que eran las dos únicas personas en la familia que podían comunicarse así.. y a los demás que le habían insistido para que llevase un aerodeslizador en su viaje. Prefiero vivir de la tierra. –Querer hacer las cosas que haces. esta vez sugiero que te lleves uno de los deslizadores más grandes. con largos y brillantes cabellos de casi el mismo color que el oro. Con sus grandes ojos brillantes. pasas por alto cosas cuando vuelas sobre ellas. Una visita a Los Páramos era parte de la educación de uno. Me hizo sentir como una caníbal. si una persona tenía la habilidad –cosa que no era infrecuente en las Cinco Comunidades– todos los cercanamente emparentados con el también la poseían en algún grado. ni tampoco Tira. – explicó. L´Mara. Igual que Gran Jaim. llego con una cesta de hilo para el otro telar. su color y sus rápidos movimientos. –¡A pie! ¿Cielos. Las ciruelas y bayas ya están madurando. porqué tienes que hacerlo tan duro? –Bueno. puedes encontrar montones de comida silvestre en esta época del año.. –Pequeño Jaim. Nadie más en las Cinco comunidades tenía el pelo de ese color. y solo. Era la clase de reacción que todo el mundo tenía cuando hablaba de ir al lugar. porque sus labios no se habían movido. Entonces se dio cuenta de que ella se estaba burlando de él usando el pensamiento. pero siempre se iba en grupo.– le dijo Andru. y hay espárragos y setas. –¿Qué es todo eso de ir a pie hasta Los Páramos? Cuando se explicó. Para la mayor parte de la gente. ¿Cómo llevaras tu equipo de acampada y suficiente comida? –No iba a preocuparme en llevar comida. –Quiero seguir uno de los viejos caminos en toda su longitud. Andru. Era una hermosa mujer.– dijo Andru.– dijo Tira. ella dijo: –Ahora estas sencillamente comportándote como un 23 . –¡Devorador de pescado!– dijo L´Mara. En cuanto a regresar allá. ella le recordaba a veces una pequeña y traviesa ardilla. una visita bastaba. su madre. abstraída en su labor. L'Mara. –Oh. Sabía que ella estaba todavía bromeando por el aspecto malicioso de su cara. dijo: –Lo comí solo para complacerte. Bueno. Sintió que le ardían las orejas. que estaba ocupada en uno de los telares. –¡Tú también comiste – y te gustó!– le contestó silenciosamente. y ver que puedo encontrar. excepto algunos pasteles de miel para los osos..

Andru resopló.– Su petición le convenció. –Sería bastante seguro para ti. Accedió finalmente a llevar uno de los deslizadores más pequeños. Si es un oso. –¿No hueles nada aun?– Le preguntó a Dudas. –Pero no podemos hacerlo. Si quieres caminar parte del camino hasta ese horrible lugar. L'Mara dijo en silencio: –Pienso que Padre se equivoca. Fue interrumpido por un súbito pensamiento inquisitivo de L’Mara. estaba sobrecargado con las cosas que había encontrado. traeme algún regalo. L'Mara le dio un gran gorro nuevo. –Todo lo que sabemos es que deja huellas parecidas a las de un oso. y el gorro que le había hecho era una maravilla en cuestión de patronaje. Tenia suficiente potencia en su unidad antigravitatoria para sostenerles a Dudas y a él y llevar todo su equipo.. El deslizador. entonces camina – pero al menos lleva a remolque un deslizador pequeño para cargar las cosas. ¿Porqué debía aquella cosa odiar al hombre? –Si tan solo pudiera echarle un vistazo. –No sería seguro. –No ha hecho daño a nada salvaje – pero yo no soy salvaje.. La mañana antes de que marcharan. –Es difícil oler nada desde aquí arriba. lo que le convierte en un fantasma. –¿No es suficiente?– gruñó el perro. Le preocupaba. –No encontrara nada que merezca la pena conservar. y se movían lentamente hacia el sur. porque el cachorro dijo que brillaba. Si la luz del sol duraba. Mi especie ha vivido con la tuya demasiado tiempo. – murmuró. llamando desde 23 . – suplicó el perro. Pequeño Jaim tiritó. las baterías se recargarían. me odiará a mí. –¿Hablar con él? ¡Oh. –Ya sabemos como es. solo que mucho más grandes. es grande como tres hombres. al menos en parte. Después de todo. sin embargo. y que realmente encontrarás algo maravilloso si buscas en el lugar apropiado. El deslizador era demasiado pequeño para verse atrapado por una tormenta. solo para asegurarnos. no pesa. Supón que encuentras algo que quieras traer a casa. Y no es negro como un oso. ¿No lo entiendes? Todo en el bosque era amistoso hasta ahora. Los habitantes de ese lugar estaban locos. Pequeño Jaim se estiró en el aerodeslizador mirando por encima de la borda al bosque bajo él El río quedaba bastante detrás de ellos ahora. por favor. –¿Es necesario?– preguntó Dudas. Pero parece que vamos en la dirección correcta. Nunca se había sentido así anteriormente. A pesar del calor del día. el ver como las nubes crecían y se dirigían hacia ellos desde el este. Aunque era todavía una niña. Ella se las arregló para entregárselo sin el menor asomo de una sonrisa.. y mantener tanto peso a flote causaba un gran gasto de las baterías solares. Alrededor de su ancha banda verde había un intrincado diseño de peces saltando. –Por favor. –Huele como un oso. Con el cinturón de seguridad ajustado a su cintura. no! –Pero tenemos que hacerlo.El enemigo dorado – Alexander Key tonto. no importa lo que apiles en él. Completamente locos. –Tal vez sería mejor que bajásemos cerca del suelo. por encima de las copas de los árboles.. era la mejor diseñadora y tejedora de su comunidad. Tenemos que encontrarlo y tratar de hablar con él. Pienso que deberíamos olvidarnos del asunto y volver a casa. lo sabia. mientras el deslizador esté a flote. Hace generaciones que los humanos y el resto de las criaturas. así que eso es lo que es – un brillante y monstruoso oso. Si odia al hombre. Esa bestia no ha hecho ningún daño.

– respondió. –Pequeño Jaim. –¿Te olvidaste de mi regalo? Era la primera vez que lo mencionaba desde que él había marchado. dímelo. y que había estado mirándolo de cerca. alguien con sus mismos pensamientos y sentimientos. ¿Qué pasa? –Nada por lo que tengas que preocuparte. ¿Había visto gente como él.El enemigo dorado – Alexander Key casa. Se dio cuenta de que las baterías solares no se recargaban a velocidad suficiente debido al gasto extra exigido de ellas. Ahora. –Pero puede que Emmon pueda decírmelo.– Miro frenéticamente alrededor en busca de un claro. pero no vio ninguno. debía haber criaturas peligrosas en él. ¿qué es? Por favor. ¿dónde estás? ¿Anda algo mal? Por seguridad siempre se mantenía en contacto con ella cuando salía. –No lo sé. y criaturas familiares? Decidió que solo lo había imaginado. cuando trató de hacerlo subir. Por un momento le pareció que realmente su estrella tenía un planeta.– le dijo. – admitió él. Te lo explicaré más tarde.. –Estoy bien. Si se trataba del viejo planeta de los hombres. Podía fingir que era real. Solo que el odio tenia que tener una razón. y comenzaron a descender lentamente en las sombras.. Le veré esta tarde.. pero no importaba... Le ayudaba pensar que podía haber otro como él allá afuera. –¿Lo hueles. –Encontré algo para ti. –Estamos volando hacia el sur ahora. así que volveremos pronto – si el tiempo no se vuelve tormentoso. –Pero sé que algo anda mal. Dudas dio un aullido de miedo cuando el deslizador rozó la copa de un árbol y se inclino hacia atrás. Pasaron rozando a través de mas hojas. que estaba incómodamente cerca. criaturas que odiaran al hombre. se enredaron con una sucesión de ramas. 23 . Dudas? –¡Sí – fuerte! ¿Qué vamos a hacer? El pastor más joven se sentó sobresaltado.. quizá con problemas como los suyos. pero en esos momentos todo pensamiento acerca de ella se había apartado de su mente. Tocaron tierra primero con la proa y se pararon suavemente sobre la densa capa de hojas que cubría aquella parte del suelo del bosque. o simplemente imaginando cosas. –Oh. Pero lo olvido al ver la cercanía de los árboles. –¡Uf! ¿Qué anda mal? –Nos falta potencia – tenemos que aterrizar. no hubo respuesta. El sobrecargado aerodeslizador había consumido más y más energía para mantenerles a flote. Miró al banco de nubes que se acercaba. sin estar seguro de si había estado dormitando y soñando.

debía haber un claro soleado donde las baterías del deslizador podrían recargarse. aunque lejos a su derecha observo una débil pincelada de brillo qué podía ser el sol en un claro. a Pequeño Jaim no le había preocupado la posibilidad de encontrarse con la criatura.. Aunque su terrible presencia podía sentirse. En algún lugar. en su desamparo.– dijo Dudas. Ahora. Había pasado un largo rato cuando sintió una salpicadura de fría lluvia sobre sus hombros y vio que habían alcanzado el primer claro. 23 . –Está – está por allá. Un trueno retumbó en la distancia. enmascarando sus pasos. El deslizador apenas había tocado tierra cuando él agarró la amarra y salto de él. cuya localización podían tan solo tratar de adivinar. Sigilosamente comenzaron a arrastrarse. era como vivir una de las pesadillas del pobre Dudas. Temblando. claro está. rozando contra los árboles y las ramas caídas. De por encima de ellos llegaba un débil sonido de viento soplando. seguro. Un súbito chasquido proveniente de algún lugar en la dirección que Dudas había señalado envió un nuevo aguijonazo de miedo a través suyo. El aerodeslizador. – susurró. Solo pequeñas motas de luz salpicaban la oscuridad. ahora andaban de puntillas. El pequeño perro se apretó contra él buscando confort. Tanto el viento como la lluvia habían amainado momentáneamente. Estaban en una de las zonas más espesas que é había visto. Se quedó helado al darse cuenta de que el sol podía no volver a brillar de nuevo en todo el día. y rápido. Sus ojos escudriñaban constantemente. Si encontraban algo de luz. Esto. y entonces miró hacia arriba. al pedazo de cielo gris oscuro encima de él. Los pelos de la nuca de Dudas se erizaron de nuevo. y las motas de luz a su alrededor se apagaron. buscando en las sombras alguna forma fantasmal que podría caer sobre ellos en cualquier momento. Quedo atrapado finalmente por una rama baja y le obligó a parar. A toda prisa. Pero una hora al sol. un miedo tremendo como nunca antes había sentido. Antes. La cubierta entera y los laterales estaban cubiertos de paneles solares. tenia el pelo erizado y enseñaba los dientes en señal de desafío – fútil desafío contra algo invisible e inaudible. rebotaba erráticamente detrás de ellos. presa del pánico. se puso su chaqueta. cuando el deslizador aun funcionaba. el brillo se desvaneció. El bosque se oscureció y el soplar del viento se intensifico.El enemigo dorado – Alexander Key 2 ENEMIGO La primera cosa a hacer. pensó Pequeño Jaim. –Vámonos. era salir de esa parte del bosque. apuntando con su nariz. con el perro trotando junto a él. Pero el viento y la creciente oscuridad solo añadieron mas temor a Pequeño Jaim.. Dudas. Pequeño Jaim lo supo al instante. moviéndose con cuidado. Las nubes habían llegado. –¿Todavía puedes oler a la cosa?– Susurró finalmente. una vez retirado todo. Donde antes habían corrido a ciegas. Estrechó a Dudas contra sí mientras estudiaba las sombras alrededor. le hizo correr sobre la enmarañada capa de enredaderas y hojas caídas. pero los cielos parecían listos para descargar en cualquier momento. Pero mientras miraba. –En silencio. a flote de nuevo después de ser liberado del sobrepeso. consiguió liberarlo y se agacho junto a él mientras luchaba contra el pánico que lo había dominado. pudo verlo. el solo pensamiento de que pudiera descubrirles resultaba terrorífico. El miedo. les daría potencia de nuevo. muchos de los cuales habían quedado tapados más de la cuenta por su equipo. –Si.

mi deslizador había caído. Un repentino y violento relámpago le hizo desistir de seguir discutiendo con ella y comenzar a buscar frenéticamente la caja de las señales de humo. y salto corriendo a bordo. Pero esa parte del bosque le era desconocida. pero podía ser tan solo una ilusión causada por la lluvia. como una ardilla asustada. Hubo un instante en que algo enorme pareció tomar forma en el sitio donde había estado. Cuando el humo se elevó desde el claro. –¡Aprisa! Mientras ascendían a toda prisa. pero ella era tozuda como un macho cabrío.. y trepó a la cabina. y él sabía que haría exactamente lo que le había dicho. En cuanto vio que el deslizador estaba lo bastante cerca. y rezó para que la lluvia esperase hasta que ella llegase. –Si Andru se entera. Si no hubieses llegado cuando lo hiciste. Lo más pesado era la bolsa que contenía las cosas que había hallado en Los Páramos. La lluvia llegó antes. O por su imaginación. se agacho en la popa para mirar abajo. –¡Salgamos de aquí!– gritó. Nunca había tenido que usarlas.. lanzo a Dudas tras ella. ¿sería capaz de volver a encontrarla? Aquellos objetos no tenían precio.. El se sacudió la lluvia de sus ropas. tiró de ella para abrirla y apresuradamente encendió uno de los bastones. pero una señal bastaba para producir una columna de humo durante todo un día – a no ser que lloviese.. 23 . Él agitó la cabeza y se seco la humedad de la cara con una mano que estaba lejos de ser firme. sujetando la amarra del pequeño deslizador.– le cortó ella. Pero L’Mara debía haber tomado nota cuidadosamente de su posición. atando la amarra a una cornamusa. ¿Cómo puedo encontrarte? –¡Mantente apartada de mí!– ordenó alarmado. ¿Dónde estás tú? –Buscándote con el deslizador grande – y no me digas que no pasa nada.– le gruño a ella. –Bueno.El enemigo dorado – Alexander Key De pronto Pequeño Jaim se dio cuenta de que el deslizador podría llevarles a él y a Dudas sin problemas si retiraba todo lo que había en la cubierta. seguiré volando por los alrededores hasta que te encuentre – y no regresaré hasta que lo haya hecho. y en forma de un diluvio cegador que apago inmediatamente la señal. –Y de todas formas soy lo bastante mayor como para saber lo que hago. –Pequeño Jaim – ¿Dónde estás ahora? –Abajo en el bosque. virando hacia el sur en una larga curva para evitar la tormenta. Así que tú verás. Así que ya es suficiente. la llamó de nuevo.–¡Este sitio no es seguro! –Si no me dices donde estás. gracias por recogernos.. izó la bolsa por encima de la borda. y si dejaba la bolsa allá.. Entonces recordó las señales de humo que Andru había insistido en que llevase siempre. –No está en casa. en la penumbra del claro. porque sé de sobras que no es así. y su pequeña boca tembló con una corriente de preguntas silenciadas. –Deberías de tener suficiente sentido común como para no salir con un tiempo así. y esa cosa. esperando con la valiosa bolsa en las manos. Estaba preparado para recibirla. No tenía sentido que L’Mara volase por allá en medio de la tormenta. L’Mara le miró con ojos muy abiertos. pues al poco el gran deslizador cubierto apareció sobre él y descendió cuidadosamente. Perderlos era algo impensable. Se preguntaba como mantenerla humeando en medio de la tormenta cuando L'Mara le llamó de nuevo. Enseguida estuvieron sobre el bosque. La encontró.

– murmuró él. L'Mara gritó repentinamente con placer. Las pocas cabras a la vista estaban apiñadas junto a los huertos cercanos a las dispersas viviendas. rodeaban los pequeños huertos y los exuberantes jardines en los cuales las casas estaban enclavadas. La colina entera estaba cubierta de terrazas para huertos y jardines. Representaba una criatura pequeña. – murmuró Dudas. El cielo permaneció cubierto. fingiendo escuchar solo las abejas. era un milagro. pero de momento estaban fuera de la tormenta. – ¿Porqué habrían de volverse todas las criaturas en contra nuestro? ¡Es – es sencillamente una locura! –Quiero hablar de ello con Emmon. La mayoría de las limpias. a menudo sin siquiera intentarlo. A través de los árboles de la cima relució el tejado de tejas rojas de la vieja casa donde el maestro de la comunidad. pero se olvido de ello momentáneamente cuando el sol se abrió paso entre las nubes y brilló en una colina a lo lejos. blanqueadas casas de las Cinco Comunidades estaban enlazadas a través de los valles por serpenteantes caminos entrecruzados que seguían los muros de piedra. y había un discordante sonido nuevo. lanuda. Cómo había sobrevivido a las terribles fuerzas del pasado remoto. oscura. abrió el pesado saco y sacó algo cuidadosamente envuelto con su chaqueta. Los muros estaban por todas partes. –He visto cosas como esa en sueños. pero ahora los ciervos se habían esfumado. solo que. –Era un fantasma. Recordando el regalo para ella. y marcaban todo el camino hacía la cima de la colina del viejo Emmon. –No lo sé. –Dudas dice que ha cazado cosas parecidas en sus sueños. –Tenía huellas como de oso. y lo había envuelto para protegerlo de los otros tesoros. Tiene todos los registros de las criaturas extinguidas. Venía de la puerta cerrada cerca del pie de la colina – el preocupado balar de las cabras reclamando atención. pero enormes. –¿Alguna especie de oso?– Era inútil tratar de ocultarle nada.El enemigo dorado – Alexander Key –¿Qué había allá abajo?– exclamó ella de pronto. normalmente le recibían a uno con una placentera mezcla de zumbidos de abeja. cuidados principalmente por sus discípulos. el canto de los pájaros y el sonido del agua saltando en las numerosas fuentes. todos los cuales eran de metal. volando sobre las colinas y prados del oeste de las Cinco Comunidades. Hoy no había pájaros cantando. Sus mentes estaban tan estrechamente ajustadas que los temores podían comunicarse tan bien como los pensamientos. –Padre no creerá esto. Emmon el Anciano. Construidos para mantener fuera a los animales en los pastos. había estado recopilando sus retazos de sabiduría y transmitiéndolos a los demás desde hacía más tiempo del que nadie podía recordar.. interrogándose acerca de las cabras. Los 23 . –Vayamos allá directamente. Dudas dijo que tenía el olor de un oso. Emmon debe saberlo. Después de aterrizar en la terraza superior permaneció un momento quieto de pie. Era el único objeto de cerámica que había encontrado. pues nada parecido había sido jamás descubierto. agitando la cabeza. Habitualmente los prados estaban salpicados de rebaños de mezclados de ciervos y cabras lanudas. Los jardines escalonados del Anciano. – le respondió él. – dijo ella en cuanto escuchó lo que había pasado. Pequeño Jaim miró hacia abajo. con orejas erguidas y grandes ojos inquisitivos de color verde. tratando de ignorar a las cabras. la música del agua y los otros pequeños sonidos familiares que eran parte de su mundo feliz y pacífico. –¡Oh! ¡Es precioso! ¿Qué es? Pequeño Jaim se encogió de hombros..

Pero por lo que respecta a porqué los continentes cambiaron y se hundieron. Hiras. muchas cosas pasaron en Los Páramos. –Explícate. y para estar siempre tan increíblemente atareados – aunque solo el cielo sabe lo que les tenía tan atareados. arrastrándose por ahí sobre ruedas. con barba blanca y frágil como una pluma. –Ha ocurrido antes. Betta. y tendríamos una nueva glaciación. Todo es cuestión de puntos de vista. –Bueno. o incluso una nube de polvo cósmico. –¡Hey. parecía tener una energía sin límite. L'Mara dijo. supongo que el clima simplemente se haría poco a poco más frío. depende. si el núcleo de la Tierra se deslizase. Nunca conoceremos la verdad. –¿Realmente ha pasado eso alguna vez – quiero decir. Cualquiera de ellos. habría que estar loco para vivir en esas espantosas colmenas de ciudades. calvo como un huevo.– decía. un deslizamiento de su núcleo. Naturalmente. a no ser que aprendamos a usar mejor el Pozo del Conocimiento.. Siempre he tenido la sensación de que eran simplemente unos asesinos. –¿Deprisa? –Bueno. que habría terremotos y volcanes y la corteza de la tierra se doblaría y los océanos se precipitarían sobre la tierra. quiero decir. Y al mismo tiempo habría vientos terribles que empujarían el aire hacia arriba y lo enfriarían en el espacio. ¿Puede tanta gente estar loca?– –¡Ja!– Dijo el Anciano.– dijo la chica. –Es posible. tomó su bolsa y siguió a L'Mara más allá de la fila de aerodeslizadores amarrados hacia la entrada. No había esperado encontrar. nos helaríamos en segundos!– Exclamó uno de los chicos. pero no lo creo. Muchas cosas podrían causarlo: un ligero bamboleo del planeta en su eje. Nadie ha sido capaz de descubrirlo. –En cualquier caso. –Nos – nos helaríamos. Del tamaño de la nube. y el hielo de los polos se derritió y lo inundó todo. pequeño como un gnomo. con una gran destrucción de vida. el lugar lleno de discípulos de Emmon. –Es lo que trato de que se os quede grabado. ¡Ja! Imaginad que nuestro sol atravesase una de esas nubes – ¿qué nos pasaría a nosotros?– Apuntó con el dedo hacía una oyente. prácticamente sin avisar – a no ser que aprendamos a interpretar las señales. –¿Fue eso lo que mató a los antiguos en Los Páramos?– preguntó Hiras. aunque Padre piensa que estaban locos. Pero eso no sería ni la mitad de malo que lo que pasaría si. En cierto sentido. Ha debido pasar numerosas veces en el pasado. Si fuese fina. sería horrible.. El anciano era un hombrecillo de piel arrugada. Entonces el joven Heras preguntó: –¿Realmente existe 23 . –Explícanoslo. eso mismo? –¡Por supuesto que ha pasado!– respondió cortante el viejo Emmon. incluida la pequeña L'Mara. Quiero decir. ¿Porqué no podía ser así? Entonces su rostro moreno se tensó. cambiando el planeta enormemente. podía armar una unidad deslizadora – un rompecabezas que a él aun le daba dificultades – o reparar las complicadas máquinas solares que liberaban a todo el mundo de los trabajos más pesados. refiriéndose a una de sus materias favoritas. A pesar de ello. –he leído en alguna parte que fue un meteorito lo que los mató. Al cruzar el umbral se paro inseguro y dejo la bolsa en el suelo.El enemigo dorado – Alexander Key estimaba a todos. –y sucederá de nuevo. nos han quedado pocos registros para guiarnos. y la temperatura caería cientos de grados enseguida. a tan temprana hora de la tarde. y de lo densa que fuese. y quería que la vida siguiese así. Hubo un repentino silencio.– Sacudió la cabeza. Estos siempre le hacían sentir incomodo. bueno.

–No se olvide del hombre. –¿De donde crees que viene la inspiración? ¿Del pequeño e insignificante cerebro del hombre? ¡Ja!– Apuntó hacia arriba con un dedo tembloroso. Todos los antiguos parecían estar preocupados 23 . digo!– exclamó. –¡Un caballo!– chilló. creo. está claro. De pronto parpadeó y miró fijamente a L'Mara. Todo el mundo quedo boquiabierto.– Hizo una pausa y miró a su alrededor.– consiguió responder. el primer medio de transporte del hombre. –Por favor. se dio cuenta por primera vez de que Pequeño Jaim estaba de pie en el umbral. Bronce. señor. pero todas de metal. –Querida niña. Esperaba que usted lo supiese. solo que mucho mas grande y sin cuernos. y algunos miembros de su familia eran grandes y fieros en exceso. mirando hacía arriba. El Anciano avanzó hacia ella. Entonces se dio cuenta de que el Anciano le hablaba. claro está. antes de que inventase las cosas con ruedas. dejarlo de lado por esos torpes y complicados artilugios que necesitaban carreteras para poder moverse sobre ellas! –¿Porqué lo hicieron?– Preguntó L'Mara. –¿Eh? ¿El hombre? –Sí. señor. –¡Bueno! Así que ya regresaste de tus vagabundeos. y de pronto supo que había ocurrido. Tengo una descripción suya en algún lugar de la biblioteca. sentada a horcajadas sobre el lomo de un extraño animal que parecía un ciervo. Hay más cosas. señor. ¿No fue en otro tiempo un devorador de carne? Y todavía come pescado algunas veces. ¡Ya era hora! ¿Fuiste tú quien encontró ese gato que tiene L'Mara? Pequeño Jaim había prestado poca atención a la conversación. y el Anciano añadió: –Un gato.El enemigo dorado – Alexander Key el Pozo del Conocimiento? El viejo Emmon le dirigió una mirada fulminante. –Encuentro esa cuestión repugnante. esperando. –¡Pero. –¡Esto debe ser un gato! L'Mara le miro sin entender. –Yo – sí. Era una figura humana vestida de una forma curiosa. La clase se agrupó alrededor mientras sacaba el mayor y más extraño de los objetos que había encontrado.– Entonces.– dijo L'Mara. –Creo que es una suerte que todas las criaturas carnívoras se hayan extinguido. ¿qué es ese objeto que tienes en las manos? Era evidente que L'Mara casi se había olvidado de lo que sostenía en sus manos.– Tuvo un ligero escalofrío. que maravillosa criatura debió ser el caballo! ¡Imaginad. todo lo que puede ser y lo que será. –Todo lo que alguna vez ha sido. El Anciano casi bailaba de contento. con la voz casi desfalleciendo. Quedan los osos. amigos. delante de tanta gente. –Porque estaban locos. Su mente estaba con las cabras. y uno o dos perros – pero estos días la peor cosa que comen es pescado. querida. – ¡Cuesta de creer! ¿Qué hay en el saco? Pequeño Jaim levantó el pesado saco y lo llevo al escritorio del Anciano. Lo único que tenemos que hacer es aprender a verlo. está siempre ahí afuera. – No – no lo sé. Podía oírlas débilmente. Emmon debía ser puesto al corriente – pero no allá. Era una criatura carnívora. a lo lejos abajo.– suplicó el Anciano. –¡Un caballo con su jinete! Contemplad. –¿Encontraste este gato en Los Páramos?– dijo el viejo Emmon incrédulo. pareciendo compungido. al pie de la colina. –Lo encontré en Los Páramos. Los demás se agruparon a su alrededor.– Sacudió la cabeza tristemente. era un animal doméstico extinguido. –¡Ah.

era incapaz de producirlas como hacemos nosotros. –Quizá es por eso por lo que los antiguos tenían siempre tanta prisa. cuando uno necesitaba comida o ropa. –No trataremos de eso ahora. sabéis. sobrepasa el entendimiento. Betta. Cada bendito segundo debía ser tan valioso. –que el nombre correcto sería dinero. –Y esta – ¡ah! Una de las primeras criaturas en ser domesticadas.– Pequeño Jaim sabía que Emmon podía enviar y recibir pensamientos. y bastante tozudas. Algo terrible ha pasado. pero así era – Ah. ¡La vaca! Era de la vaca de donde los antiguos obtenían la leche. señor. –Supongo que para evitar quedar desnudo y hambriento. que la vida se volvió extremadamente complicada. y todos los demás bailarían al son que les tocase! –Eso parece– admitió Emmon. Había un número tan grande de gente. y se las arreglaban bastante bien para salirse con la suya. Porque todo el mundo en aquellos días llevaba un instrumento para medirlo. – Se paró y sacudió la cabeza. Como podéis ver. –¡Por las estrellas que no!– Exclamo L’Mara. ¿qué es esto? Pequeño Jaim había puesto dos esculturas más pequeñas y menos perfectas sobre el escritorio. –Los hombres también se comían la vaca. debería pedir dinero prestado – pero a cambio de un precio. aunque no demasiado bien. el sistema no era perfecto. Pueden esperar. y dijo a los demás: –Quiero hablar con Pequeño Jaim sobre su viaje. –Entiendo que fue considerado como algo bueno hace tiempo. –¡Cualquier persona codiciosa con un poco de entendimiento podría pronto tener la mayor parte del dinero. En todo caso. –¿Qué es ese ruido? ¿Es el balar de las cabras? –Sí. creo que debería verlas ahora..– dijo Emmon.. Quieren verle. –Hay un grupo de ellas abajo en la puerta. –A veces dudo que unas criaturas tan bárbaras fuesen realmente nuestros antepasados. – dijo Emmon.– respondió Pequeño Jaim con dificultad. extinguida hace miles de años junto con el caballo.– Se encogió de hombros y su atención se centro en el puñado de pequeños discos de metal que Pequeño Jaim había sacado del fondo de la bolsa. Pero ciertamente eran curiosas. El resto de vosotros. le dijo silenciosamente: –Por favor.El enemigo dorado – Alexander Key por poder moverse de un lado a otro lo más deprisa posible. Realmente. –Me temo que tienen un problema. L’Mara frunció el ceño. –Creo que esto es lo que llamaban un cerdo– murmuró. 23 . ¿porqué no preparáis té y tomáis algo para comer del jardín? Hazte cargo.– dijo el Anciano. –Por piedad. –¿Pero y si no tenía dinero? El Anciano extendió las palmas de las manos. No me preguntes porqué. Y también explicaría porque tenían esa preocupación por el tiempo. Tenía que usar el dinero para comprarlas. señor. El Anciano pareció sorprendido. Emmon miró a la primera. Pequeño Jaim dijo: –¿Es – es esto lo que se conocía con el nombre de riqueza? –Creo. –Estoy harto de sus tonterías. –Lo mismo que hacían con el cerdo. Tan claramente como pudo. ¿qué es lo que esas tontas criaturas quieren? Pequeño Jaim no consideraba que las cabras fueran precisamente tontas. ¿no es así?– Preguntó L'Mara. Hubo un repentino silencio de desconcierto en la sala. –¿Para qué servía? –Como medio de intercambio.

El enemigo dorado – Alexander Key Pequeño Jaim le siguió hacia la terraza. Emmon dijo en tono quejumbroso: –¿Algo odia al hombre? ¿Cuál es el problema? Pequeño Jaim respiro profundamente y le contó lo que sabía. ¡Un trabajo tan refinado! ¿Dónde las encontraste? De momento Pequeño Jaim había perdido todo interés en sus descubrimientos. Os pedimos que nos deis protección. ¿qué es lo que está pasando? –Creo – creo que primero deberíamos hablar con las cabras. El camino al otro lado estaba abarrotado de cabras. desde luego. a cambio de su leche y lana. vosotros también estáis en peligro? El viejo macho cabrío le miró fijamente con sus ojos fríos sin parpadear. señor. Los Páramos. pero describió la profunda cavidad que había encontrado. y no era extraño que aun se supiese tan poco sobre ellos. Sus astutos tratos hacía mucho que eran motivo de chistes. El Anciano dijo: –No puedo entender nada de esas cosas que encontraste. –Bien. Con la mancha del hombre sobre nosotros. –Hemos tenido demasiados tratos con los hombres. Viejo. y nos han contado. durante demasiado tiempo. Pequeño Jaim preguntó: –¿De qué tenéis miedo? –De El Dorado. Pequeño Jaim. baló El Viejo. y la oscura abertura que conducía a lo que pudo una vez haber sido un museo. –¿Queréis un campo de tréboles de cuatro hojas esta vez. que podía entenderle solo con gran dificultad. Habían llegado al pie de la colina. fingiendo dormir. Explicó como encontró las cosas enterradas en la arena en el interior. Es enorme. El Anciano dijo: –Ahora. el tal El Dorado. mi tía? –Sí. no podemos escapar de él. Y es tan grande como para ser temido. o bastará con uno de lechuga? –Queremos protección–. Hasta Dudas se había asustado. No hay otra cosa que sea igual. miraba con ansia los melocotones maduros que crecían junto al camino y se preguntaba como iban a manejar a las cabras. pero había poco de lo que reírse ahora. le daban escalofríos a cualquiera. ¿Has oído hablar de él? –He – he oído acerca de él–. –¿Cómo el pelo de Tira. A su frente estaba un macho cabrio de pelo enmarañado con grandes cuernos y una larga barba gris que casi tocaba el suelo. Deben de ser obra de gentes anteriores a las de la rueda. siempre pedían mejores pasturas. sintiendo un nudo frío en el estomago. Las cabras. –¿Porqué le llamáis El Dorado? ¿Le habéis visto? –No lo hemos visto– respondió El Viejo. donde Dudas yacía enroscado. y tiene el pelo del mismo color pálido y brillante del de esa mujer que vive donde tú. admitió Pequeño Jaim. comenzaron a bajar por el serpenteante camino hacía el pie de la colina. con Dudas siguiéndoles. Todos le conocían como El Viejo. –Háblales tu. Averigua de qué va todo esto. e insistía en que el sitio estaba lleno de fantasmas. pero no hablo del repentino temor que le había sobrevenido. Frente a ellos en el alto muro de piedra había una ornamentada puerta de madera. que no había comido nada desde hacía horas. ni de como había salido corriendo minutos después de haber entrado. –¿Creéis – creéis realmente que porque odie al hombre. 23 . En silencio. –¿Eh? ¿Dijiste protección?– dijo Emmon. –Pero otros sí. Pequeño Jaim. ¿qué es lo que pasa?– Dijo irritado el Anciano.

y no tenía aún ninguna respuesta.. Pero había preguntas rondando por su mente. sus puños se cerraron con rabia contra la bestia que lo había matado. esperando oír el cuerno de caza. y de nuevo el pastor más joven afrontó la realidad del día. al pensar en su perro perdido. Había pasado más rato imaginando que especulando durante la noche. 23 . Ningún sonido le llegó de las colinas.. De pronto.El enemigo dorado – Alexander Key Las estrellas se desvanecieron con el alba. Entonces pensó en lo que el pastor más viejo había dicho acerca de la estrella que había estado contemplando y sacudió la cabeza. preguntas acerca del hombre y las bestias. ¿Dónde estaban los cazadores? ¿Todavía andaban tras ella? Se paró a escuchar.

pero no esperó. la noche anterior. y visto como todo actuaba. Estás dejándote llevar por tu imaginación.. supongo. como Emmon había admitido más tarde. –Pero me bastó. junto con Dudas. Cuando alcanzó la cocina. gritando mientras corría. y por supuesto.. Las cabras habían huido de sus distantes pastos y se apiñaban alocadamente bajando por los caminos hacia el valle. 23 . no existe un oso de ese tamaño. no podría haber previsto las cosas increíbles que estaban pasando ahora. Y esas ridículas cabras. rompiendo las puertas e incluso en algún lugar saltando por encima de los muros. Pequeño Jaim nunca olvidaría la forma en que Andru levanto una ceja y meneo lentamente su alargada cabeza gris. puede ser una mutación. almacenes e invernaderos. – Andru sonrió y acto seguido añadió: –Oh. –Hijo. Mientras se sentaba. no importa lo que creas haber visto.– Andru. El camino frente a él estaba abarrotado de cabras en movimiento. Tuvo un shock. –que Andru pueda pensar el algo. En cuanto al color. Los animales son tan excitables.. Ya llenaban el jardín. oyó la voz de Andru gritando alarmado. con otras empujándoles desde atrás. se había mostrado dispuesto a burlarse de la historia entera. El Dorado había llegado cruzando el bosque durante las últimas horas. y entraban a tropel en los campos inferiores. ¿Cómo controlar una estampida de cabras aterrorizadas? De pronto. Se puso los pantalones y las botas. Solo que. Quedo momentáneamente paralizado. Si hubieses estado en el bosque conmigo. o escuchando a El Viejo cuando habló con Emmon y conmigo. pisoteando las judías y el maíz. no había mucho que se pudiera hacer para proteger a las cabras. indeciso. encontró una jarra de aceite en el taller adyacente. y las cabras habían sido presas del pánico. corrió a través del patio bordeado por cobertizos. –Todo lo que vi fueron sus huellas. en realidad – aunque no había parecido creer que las cabras se hallasen en peligro inmediato. pero si las cabras entraban a los campos inferiores. Emmon se había sentido intranquilo cuando oyó hablar del gran oso – terriblemente intranquilo. y vió con desmayo que ya habían atravesado la segunda puerta. Una vez afuera. y corrió escalera abajo. –A no ser– había añadido. agarro una escoba de paja. agitando una antorcha encendida. y salio atropelládamente por la puerta del muro posterior. asustaría a todo el mundo. Eso causaría el color. El Anciano le había pedido a El Viejo algo de tiempo para encontrar una solución.. La mayor parte de la cosecha para el año próximo sería destruida. ¿Cómo detener una invasión de cabras? Nada parecido había sucedido anteriormente. Saltó de la cama y corrió a la ventana.El enemigo dorado – Alexander Key 3 TIEMPO DE DIFICULTADES Los ladridos frenéticos de Dudas despertaron a Pequeño Jaim a alguna hora de la noche. hacia la supuesta seguridad de los cercados... Una rápida mirada al exterior iluminado por la luna bastó. –¿Has visto acaso a esa criatura fabulosa?– Preguntó Andru.– le contó a su tío. y enseguida estaba corriendo hacia las cabras. Tan lejos como alcanzaba su vista había cabras balando. Pero aunque Andru se hubiese tomado el asunto en serio. se dio cuenta del asustado balar de las cabras alrededor de la casa. El daño causado a los jardines de la casa era bastante malo. Pequeño Jaim se lanzó al interior de uno de los cobertizos que daban al patio. sería una catástrofe. al igual que probablemente ya hacían con los campos.

No puedo creer que ningún animal sea capaz de hacer algo así a propósito. fueron casi imposibles de controlar. un hombre muy alto llamado Zimah. Media docena de los vecinos más cercanos. y estamos terriblemente preocupados por ello. Las cabras. –Pero sin pruebas nos costará hacérselo ver así al Consejo. incluyendo los padres de Tira. el queso y la lana para tejer? –¡Bah!– dijo Andru. Y en cualquier caso. Durante un rato todos comieron en silencio. y por una razón incomprensible. La arrugada figura con aspecto de gnomo del viejo Emmon estaba cruzando la terraza.. –Creo que este sí lo hizo. trabajando furiosamente con garrotes y antorchas hasta mucho después del amanecer. – le contestó Andru. agitando otra antorcha. estaban demasiado agotados para hablar. –Sin ellas. el oso debe ser eliminado. –Podemos obtener las tres cosas fácilmente de productos vegetales. cubiertos de porquería. –Nuestra comunidad ha sufrido graves pérdidas. para conseguir despejar los campos y cercados. y su mirada se dirigió rápidamente hacia la puerta. Hablo como hombre de ciencia. el valle era un desastre. Solo que lo encuentro increíble. –dijo el padre de Tira. – No me miréis tan espantados.– A continuación gruñó: –No me había dado cuenta de que había tantas cabras como para convertirse en una plaga. Pero para entonces. –El hombre civilizado no destruye la vida –le recordó Tira.. y levantar barricadas temporales hasta que los desperfectos en los muros pudieran ser reparados. ¿Porqué tolerar al resto de estas estúpidas criaturas?– Miró a los demás. Hubo varias caras estupefactas. Hicieron falta todas las personas capaces del valle. Ha estado volando sobre todo el territorio desde el amanecer. Vio como el Anciano entraba y aposentaba cansinamente sus frágiles huesos en el asiento al lado del de Andru. –Entonces. –El Anciano Emmon debe saberlo. debido a su gran numero. y si esa cosa es realmente culpable. ¿porqué entonces tenemos que tolerar a criaturas inferiores que pierden los nervios y se vuelven destructivas? –Andru. sabéis que son solo las cabras lanudas las que nos dan leche y lana.. Pequeño Jaim ayudo a L'Mara a servir té y platos de pastel de judías con queso... Su número me deja atónito. Si no toleramos castas inferiores de judías y tubérculos en nuestros cultivos. – dijo Zimah.. ¿de dónde sacaríamos la leche. ¿Pero porqué culpar a las pobres cabras? Fue el oso quien las condujo hasta aquí. El Consejo debería mandar eliminar a la mayoría. que hacía bellas tallas en madera. comprobando las cosas. –¡Esa bestia imposible!– La voz de Emmon estaba quebrada por la tensión. –Por 23 . –Bueno. La cara de Andru se endureció. Hubo un repentino murmullo de expectación alrededor de él. Finalmente Andru murmuró: –Jamás hubiera imaginado que algo así pudiera pasar.El enemigo dorado – Alexander Key Segundos más tarde Andru se le unía. Todo lo que crecía en los campos había sido pisoteado. dejado caer abatido en una esquina con los codos sobre las rodillas. Serios. sentía como si el frío se arrastrase por su interior. estaban desfallecidos en la sala principal de Andru. Tira dijo cortante: –¡Andru! ¡No estarás hablando en serio! –¡Cabras! Lo que pienso de ellas ahora. ¿Cómo se sentirían los habitantes del bosque si el hombre rompía la paz varias veces centenaria que había habido entre ambos? ¿O es que a nadie le preocupaba ya eso en estos días? Aunque El Dorado ya había roto esa paz. yo estoy en el Consejo. Pequeño Jaim.

y no me gustó lo que me contaron. pero era una de esas cosas que la gente siempre repetía con sorna. y finalmente hacía Comunidad Norte o a Central – a donde puedan causar un mayor daño. –Pero hay que hacer algo con respecto a la bestia.– el Anciano hizo una pausa. que crees en esa estúpida profecía! –No pensaba en la profecía. –¿Nos estas contando que esas malditas cabras están siendo guiadas alrededor de las Cinco Comunidades? –Sí. Una de ellas fue golpeada tan fuerte. Las estuve estudiando la noche pasada. Francamente. porque parecía estúpida. Es por las estrellas por lo que estoy preocupado. Todos conocéis la profecía. De repente gritó. dijo solemnemente: –Ha comenzado.– –¿Qué es lo que ha comenzado. –El Tiempo de Dificultades. –que fue a parar a las ramas mas altas de un roble. y entonces llegara el Tiempo de Dificultades. Andru le miró fijamente. nadie lo sabía. –Pero me temo. – Agitó la cabeza y continuó. Y cuando las echen de allá. –Se dirigieron hacía Comunidad Sur.– añadió extendiendo sus delgadas manos. –Malla siempre tiene razón. Sorprendido. ¿Adónde creéis que esas cabras se dirigieron después de que las echáramos de Comunidad Oeste? –Espero que se volvieran directamente a las colinas. Está en las estrellas.El enemigo dorado – Alexander Key mi vida que no puedo imaginar de donde viene. Entonces la madre de Tira. seguidos de un silencio conmocionado. –Sin duda. sintió un desagradable hormigueo bajar por su espinazo: “ El hombre será afligido por pezuñas y garras. –Tenemos que convocar una reunión inmediata del Consejo y decidir los pasos a seguir. Cuando Pequeño Jaim me lo contó por primera vez. –¿No lo crees así. –Creo que las Dificultades han comenzado. con aspecto de estar mareado. pero no hay duda de lo que está haciendo. ¿No fue así?– –No– dijo Emmon. Así que puede que la destrucción no sea tan grande. Pequeño Jaim le miró con curiosidad. Andru?– dijo mirando a su marido. está claro que tiene pezuñas y garras.– Hubo jadeos.– Suspiró y sacudió la cabeza. De donde procedía. No lo parecía ahora. –Pero todo el mundo ya ha sido avisado. Vamos a tener problemas.” Uno de los vecinos gruñó.– replicó el viejo Emmon. Anciano. una mujer delgada y tranquila llamada Malla. estoy seguro de que irán hacia Comunidad Este. estoy atónito con lo que tenemos enfrente. –que la lógica no nos sirva de ayuda.– Miró a Emmon. Madre?– Había una nota de miedo en la voz de Tira. –Bueno. esto no es más que un montón de tonterías! ¿Porqué no olvidamos lo sucedido y plantamos de nuevo? Si nos damos prisa. No he visto a la bestia aún.– dijo Andru. endureciendo su larga cara. Puede que Malla tenga razón.– Murmuró Zimah. Hay cabras muertas en los pastos – descarriadas que trataron de escapar cuando eran traídas hacia aquí. ¿No lo crees así. Los ojos asustados de Tira se volvieron hacia su padre. No podemos cambiar el porvenir. –¡Oh. – dijo suavemente el viejo Emmon. y al pensar en ella.. seguro que habrá tiempo para que crezca una nueva cosecha... Oyó como su tío decía casi con furia: –¡No me dirás. Anciano? –Sería lo más lógico. 23 . –Si. o que tiene en contra nuestro.. Pero tiene un agravio de alguna clase. Pequeño Jaim había oído hablar de la profecía durante toda su vida. –¿Agravio?– dijo Andru. y están colocando barreras.

Todo lo que sé es que las estrellas y los planetas no estaban en esta posición desde hace milenios.El enemigo dorado – Alexander Key –¿Qué clase de problemas. –Eso sería muy peligroso. Anciano? –No lo sé aun. ¿te das cuenta de en que situación estamos? Un extraño y violento animal..– gruñó Andru. ha aparecido de pronto en nuestra tierra. –Rodeemos Comunidad Sur para ver si las cabras han atravesado los muros. –Después de una invasión de cabras. señor. En caso de necesidad. Si El Dorado ha matado cabras. Amenaza nuestra misma existencia – y no tenemos siquiera un arma que podamos usar para defendernos. Era algo difícil pensar en armas. Andru. el Anciano viró hacia el sur. tendremos cabras asaltando nuestras casas la próxima vez.. –por favor. –¡Ja! ¿Realmente crees que podrías hablar con esa criatura? –Creo – creo que sí. Pero mi consejo es no intentar una segunda siembra este año. Si no nos deshacemos de esa endiablada bestia que las guía. probablemente también matará hombres si se le da la oportunidad. Las semillas se desperdiciarían. –¿Pero – pero no puede retrasar de alguna manera las cosas? Quiero decir. Si las cabras dañan algún otro de los campos importantes en las otras comunidades. muchacho. De todas formas. se diría que nos espera una hambruna!– –Podría ser. Andru. podríamos usar algo de ellas como simiente. si tan solo tuviera tiempo para hablarle. Sabes que eso nunca pasará.– dijo.. Pequeño Jaim replicó: –¿Cree que es correcto que lo matemos antes de averiguar qué es lo que anda mal? –Ciertamente no. un asesino. En cuanto a las armas. –Uh – sí. se dio cuenta de que el Anciano tenía razón. Hay diez Ancianos y veinticinco Consejeros. lo estaban. –¡Por el cielo sobre nuestras cabezas! –protestó Andru. no podremos permitirnos desperdiciar un solo puñado de grano. Grandes estrellas.. –Bueno. ¡Tenemos que apresurarnos a hacer alguna cosa! Pequeño Jaim no había considerado este aspecto. Algunos equilibrios delicados están en peligro de ser perturbados. –Se puso en pie con gesto severo y añadió: – Voy a convocar una reunión inmediata del Consejo. Pequeño Jaim consiguió que Emmon le permitiera acompañarle cuando voló hacía el Salón del Consejo en Central. puedo intentarlo. Es malo para el hombre matar. –Tenemos un montón de reservas para emergencias. ¡Oyéndote hablar. Ya he advertido a todos que no deben aventurarse demasiado lejos hasta que se haga algo. –diría que ya están pasando. Tenemos tiempo de sobra. quizá. Si todos los Consejeros votan a favor de matar a la bestia – y estoy seguro de que lo harán – haría falta el voto unánime de todos los Ancianos para derrotarles. Pero mi sentimiento personal apenas cuenta.. –No quieres que lo maten. para unas gentes que no las habían necesitado 23 . Pero por supuesto. con sorpresa. Podría pasar cualquier cosa. Murmuró: –Creo que es el oso más que las cabras lo que te preocupa. La paz entre el hombre y las bestias había estado vigente desde hacía tanto tiempo que parecía casi imposible que las Cinco Comunidades pudiesen estar en peligro. – A regañadientes. no volemos directamente.. Muy malo. Ahora.

mucha gente. tan corroída por el óxido que solo se conservaban algunas piezas de ella. Andru había dicho una vez que se trataba de un láser. 23 . –¡Bestia astuta y traicionera! –exclamó Emmon. señor. había derrotado a todos los demás. o alguna clase de poder mental. a su derecha. Pero era demasiado tarde para contener la oleada. –¿Entonces porqué guía a las cabras? ¿Porqué quiere que se conviertan en una plaga para nosotros? ¿Qué tiene en contra nuestro? ¡Ja! Yo digo que esa bestia está obsesionada con una idea fija en su cabezota – es decir. Las flechas no harían mucho efecto contra una criatura como El Dorado. –Bueno. Si votan a favor de matarlo. no he escuchado ni tan siquiera un simple grillo últimamente. Se abalanzaban ladera abajo en una sólida oleada hacia el campo más cercano. pero eran mejores que nada en caso de emergencia. y más allá de los exuberantes jardines que rodeaban las casas podían ver los fértiles campos que llenaban el valle inferior. que casi le hacia sentirse enfermo. Quiero decir que hace falta tener mucho cerebro. –Estoy casi convencido –decía el viejo Emmon. ¿qué pasará con el resto de criaturas? ¿Volverán los pájaros? ¿Volverán los animales a ser amistosos? ¡Apuesto a que no! –Era un pensamiento tan intolerable. ni tan siquiera una descarriada. –de que la bestia está loca. pero algo me dice que no es eso. que está loca. pero él no estaba seguro de como funcionaban. de hacho. Puede que sea alguna clase de locura. Era un pensamiento horrible. Se aproximaban al primero de los campos vallados de Comunidad Sur. Las cabras estaban siendo conducidas directamente contra el punto débil. Emmon de repente dio un grito ahogado. untada con veneno. y que hacer algo parecido sería asunto fácil. Mi advertencia no ha servido de nada. Pero mientras viraban en torno al pie de la colina. ¿No lo crees así. Puede que sí. Pequeño Jaim podía oír gritos de sorpresa y ver gente corriendo en la distancia. –¿Todo? ¿Hasta los pájaros? –No he visto un solo pájaro desde que llegue a casa ayer. que borró al instante de su mente.El enemigo dorado – Alexander Key durante generaciones. Pero Andru a menudo pasaba semanas haciendo algunas cosas complicadas que había dicho que eran asunto fácil. ¿Y usted? Emmon se tiro de la barba mientras miraba a los pastos que se deslizaban bajo ellos. practicaban la arquería. y Pequeño Jaim vio una gran masa de cabras irrumpiendo desde debajo de la cobertura del bosque mas adelante. Ahora que lo pienso. Por otra parte. Pequeño Jaim? –Pues – pues no. Su equipo de Comunidad Oeste. Nada las puede parar ahora. –Pero no puede estar realmente loca. para volver a todas las cosas en contra nuestro. Hasta entonces no habían visto cabras. o los otros animales no le habrían escuchado. –Hum. seguro que esta obsesionada –admitió Pequeño Jaim. sería la forma más fácil de acabar con el oso. incluida L'Mara y él mismo. y luego las suelta en el punto justo. El muro exterior tenía una brecha reciente que aun no había sido reparada. No me gusta. por miedo a que alguien pudiera leerlo. Se le ocurrió que una flecha con una punta metálica aguda. –Guía a esas cabras fuera de la vista. El campo pronto quedo sobrepasado. Pequeño Jaim tragó saliva –¿Lo ve? Es por esto por lo que quiero hablar con el y averiguar que es lo que anda mal. Los antiguos de la Edad de la Rueda habían usado algo llamado pistolas. La única pistola que había visto era una extraña reliquia en el museo de Central.

el pastor más viejo sacudió la cabeza. No puedo llegar tarde a la reunión. –Pero apenas tomará un minuto. observándolo todo. ¡Seguro que está allá! ¡Nadie lo ha visto aun. –Ya lo sé. –¡Usted desea que escape! –le acusó el pastor más joven. y hemos cometido muchos asesinatos. Verlo nos dará mejor idea de a que nos enfrentamos. Comunidad Sur quedaría tan arrasada como Comunidad Oeste. Tratemos de localizarlo. Probablemente haya escapado. ¿No crees que tiene derecho a vivir? –¡Por supuesto que no! ¡Es un asesino! Es. A su pregunta. Apuesto a que en lo alto de la colina. –El oso ha de estar cerca. puede que sea sensato. Mejor nos vamos. –No hay tiempo. –¡Espere! –suplicó Pequeño Jaim. Hay un sitio junto a un gran roble desde donde se ve todo el valle. y el pastor más joven subió por la ladera hacia donde el pastor más viejo le esperaba.El enemigo dorado – Alexander Key y algunas de las cabras asustadas ya estaban irrumpiendo a través de las puertas en los campos adyacentes. –Puede que sí. Deberíamos de estar ya en el Salón del Consejo. ¿Pero acaso importa? Nosotros solo llevamos en este planeta algún tiempo. En poco tiempo. Creo que de algún modo la bestia ha burlado a los cazadores. Conozco esa colina. hijo. –No podemos hacer nadad para ayudarles. en alguna parte. dándose cuenta de repente de una verdad que no había sabido ver hasta entonces. ¿Quién nos dio ese derecho? 23 . La tarde había llegado de nuevo. no he oído ni una sola palabra... –No. y esta es nuestra oportunidad! Emmon frunció el ceño y se encogió de hombros –Está bien. El Anciano sacudió la cabeza y hizo virar el aerodeslizador. Quedan tan pocas criaturas como ella.

El enemigo dorado – Alexander Key

4 VEREDICTO
El Anciano hizo virar el deslizador cubierto en un amplio círculo hacía el otro lado de la colina. Con cuidado, a la altura de las copas de los árboles se acercaron al claro en la cima. Finalmente, Pequeño Jaim señaló un viejo árbol que crecía junto a un montón de rocas. –Este es el lugar –susurró, tratando de ver algo en la sombra moteada por la luz del sol más allá de las rocas. –Debe estar en alguna parte por aquí. –No puedo ver nada –murmuró Emmon. –Deberíamos acercarnos más. Algo le dijo a Pequeño Jaim que ya estaban demasiado cerca. Trató de decirle a Emmon que se apartara, pero su lengua parecía paralizada. Había olvidado por completo a Dudas, que los había seguido a bordo y se había enroscado para dormir en la cabina. Ahora repentinamente el pequeño perro blanco saltó hacia adelante, ladrando con el pelo erizado. El agudo ladrido de dudas, que solo usaba en caso de emergencia, sacó a Pequeño Jaim de su trance. Al momento, su vista se aclaró. En vez de un confuso patrón de rocas brillando bajo la luz del sol, vio la increíble silueta de un oso. Su sombreado perfil se confundía con el de las rocas, y era tan enorme que sus ojos simplemente no habían sido capaces de aceptarlo como tal al principio. Durante un largo segundo, el tiempo pareció detenerse mientras lo miraba, un interminable instante en que fue consciente de cientos de cosas que jamás olvidaría. De su tamaño, mucho mayor de lo que había soñado. De su color cuando el sol le toco – el exacto brillo dorado del pelo de Tira. De la inmediata sensación de gracia contenida lista para estallar en movimiento, que otros osos no tenían. Y de lo más sorprendente de todo, sus ojos – que miraban directamente a los suyos. Ojos negros, fríos y conocedores. Ojos inteligentes. Acércate, parecían decir los ojos. Más cerca. El agudo ladrido de Dudas sonó de nuevo, y como un relámpago Pequeño Jaim alcanzó los controles, en los que el viejo Emmon parecía congelado. Al tiempo que el aerodeslizador cabeceaba hacia arriba, la gracia contenida de El Dorado se convirtió en movimiento. Si el zarpazo del oso hubiese llegado una fracción de segundo antes, el deslizador hubiera quedado hecho pedazos. Pero tan solo pasó que una de las enormes garras lo rozó de pasada en su barrido, aunque fue suficiente para hacer que el deslizador girase como una hoja en un remolino. Cuando el sorprendido Anciano fue capaz de recuperar el control, Pequeño Jaim miró hacia atrás maravillado al gran oso. Se había movido hacia el claro y ahora estaba mirándoles con calma, como si no hubiera pasado nada. –¿Porqué nos tratas así? –le gritó. –¡Hemos venido en son de paz! ¿Qué tienes contra nosotros? De que El Dorado le había entendido, a Pequeño Jaim no le cabía ninguna duda. Pero era como si le estuviese hablando a las rocas. La única respuesta fue una mirada de desprecio que parecía incluir a toda la raza humana y sus obras. –Es inútil –murmuro Emmon. –¡Ya he visto suficiente! El Consejo debe ser informado. –Condujo el deslizador de nuevo hacia Central rápidamente. Nervioso, se seco la cara con un pañuelo arrugado y añadió: –¡El cielo nos salve de semejante monstruo! ¿Te fijaste en sus ojos? Pequeño Jaim se humedeció los labios resecos. –¡Cómo no! –¡Hipnóticos! –chilló el anciano. –¡Positivamente hipnóticos! Supe que algo andaba 23

El enemigo dorado – Alexander Key mal antes de verlo, pero no podía mover la mano. Si Dudas no hubiese ladrado... Dudas admitió que lo había olido en sueños, y que casi le había hecho saltar fuera de su piel. Después añadió quejumbroso: –Desearía que fuéramos a algún otro sitio y nos olvidáramos de él. Pequeño Jaim comenzaba a desear lo mismo. Pasó su brazo alrededor del perro y oyó al viejo Emmon decir: –¡Un mutante! Eso es lo que es. ¡Un mutante imposible! Y es inteligente. Eso lo convierte en un peligro terrible. No sé porque tenemos que vernos afligidos por algo así en un tiempo como este, cuando los astros son tan amenazadores... –Su–supongo que votará a favor de matarlo. –¡Claro! ¿Qué otra cosa podría votar? Por el cielo sobre nuestras cabezas, debe hacerse así, y lo más rápido posible. Pero sin armas no se como lo haremos – a no ser que usemos veneno. Ah, flechas envenenadas, claro. Es la más horrible solución, pero se ha de hacer. Pequeño Jaim cerró los ojos y se tapo la cara con las manos. Central, a medio camino entre las demás comunidades, era la única área que podía ser llamada propiamente una ciudad. Aunque vivía poca gente en ella, tenía teatros y clubs donde todo el mundo iba ocasionalmente. Cerca de ellos había almacenes a los que todos contribuían, y otras estructuras que albergaban maquinaria y equipos donde todo el mundo se turnaba a trabajar para producir lo que era necesario. En el centro, rodeado por un parque, estaba el edificio circular del Salón del Consejo. Normalmente, cuando el Consejo se reunía, el Salón se llenaba de espectadores. Hoy solamente una pequeña audiencia rodeaba el círculo de Consejeros en el centro, pues casi todo el que no se estaba recuperando de una invasión de cabras estaba, o bien luchando contra otra, o bien preparándose para ello. La reunión ya había comenzado cuando Pequeño Jaim siguió a Emmon mientras bajaba por el pasillo. Como mandaba la tradición, Andru, que había convocado la reunión, actuaba de portavoz. Pequeño Jaim vio a L'Mara sentada junto a su madre y su abuela. Más allá había un grupo de los estudiantes mayores de la clase de Emmon. Habían visto a Pequeño Jaim llegar con el Anciano, y ahora todos le miraban expectantes, mientras se sentaba cerca de L'Mara. Ella apenas le miró, pero al instante sus preguntas silenciosas comenzaron a resonar dentro de su mente. –¿Estaban las cabras en Comunidad Sur? ¿Qué ha pasado? ¿Habéis visto al oso? –Las cabras están arrasando Comunidad Sur. – le contestó –y he visto al oso. Visualizó su encuentro con él, y escucho su jadeo al verlo ella a través de su mente. Abajo en el círculo de Consejeros y Ancianos, Andru cedió la palabra a Emmon, que describió al oso y explicó su experiencia con él. Hubo exclamaciones de estupefacción y preguntas insistentes. Entonces Andru tomó la palabra de nuevo y dijo: –No tenemos tiempo que perder. Me doy cuenta de que a muchos de vosotros os resultará difícil votar a favor de la muerte de una criatura hermana. Pero esta bestia es obviamente un mutante, y es extremadamente peligrosa. No solo puede destruir nuestras cosechas, sino que también puede causar la muerte de muchos de nosotros si no actuamos inmediatamente. Hubo un repentino silencio cuando Andru finalmente pidió que se votase. El momento era histórico. El hombre había dejado de arrebatar la vida hacía mucho tiempo. La vida era sagrada, y destruirla por cualquier razón –así lo sentía la gente– sería un acto de barbarie. Algunos de los Consejeros más sensibles, impulsados por su conciencia, se 23

El enemigo dorado – Alexander Key abstuvieron de votar. Pero uno tras otro, la mayoría de ellos se alzó y dio su consentimiento a la petición de Andru, y los Ancianos lo aprobaron. El Dorado debía morir. Pequeño Jaim había esperado esto todo el tiempo. Pero ahora, en el silencio que siguió a la sentencia de muerte, sintió una repentina tensión en su interior. Oyó a Andru decir lacónicamente –Ahora, debemos decidir como eliminar a la bestia. ¿Alguna sugerencia? Antes de que Emmon pudiese levantarse y decir nada, Pequeño Jaim había abandonado sigilosamente su asiento. Ganó el pasillo y se apresuro a llegar a la salida, con creciente horror. Una vez fuera, echó a correr. No tenía ningún deslizador con el que marchar volando, pero apenas le importaba, mientras pudiese poner la máxima distancia entre él y la reunión del Consejo. Dudas le siguió sin que se percatase de ello. Tras él, una sorprendida L'Mara le llamaba en silencio. –¿Qué pasa? ¿Porqué te marchas? –Escucha a Emmon, –le envío en respuesta. –Lo entenderás enseguida. Cruzó el parque y empezó a trotar siguiendo el primer camino que vio que le llevaba fuera de Central. Amargamente se preguntaba porqué había tenido que practicar el deporte de la arquería. Entonces se dio cuenta de que había sido porque jamás había destacado en la mayoría de sus estudios, a diferencia de otros chicos. Pero podía ganarles a todos con el arco. Era una de las pocas cosas que, al igual que hablar con los animales y abrirse camino en los bosques, sabía hacer mejor que nadie en las Cinco Comunidades. Esperaba que L'Mara le llamase de nuevo antes de que pudiese llegar demasiado lejos, y así fue. –¡Pequeño Jaim! ¿Sabías que iban a usar flechas envenenadas contra el oso? –¡Esa es una pregunta estúpida! ¿Por qué crees que me marché? –¡No hay porque ser grosero! –No puedo evitarlo. ¿Cómo te sentirías si estuvieras en mi lugar? –Oh, lo siento, Pequeño Jaim. Es horrible para el oso, pero hay que hacer algo de todas formas. Y nadie más puede tirar como tú... –No voy a cazar a El Dorado. Hay docenas de otros que pueden hacerlo. Es demasiado grande para que fallen el tiro. –Pero Pequeño Jaim, sería peligroso para cualquier otro intentarlo. Tendrían que acercarse demasiado. ¿No lo ves? Y de cualquier modo, primero tendrían que encontrarle, y eso sería aun más peligroso para la mayoría, porque no sabrían como. – Ella hizo una pausa. –¿Me estás escuchando? –¡Por supuesto que te escucho! ¿Cómo podría evitarlo? Eres como una abeja dentro de mi cabeza. –Él podía de hecho expulsarla de su mente, pero eso requería esfuerzo. Y de todas formas, no quería realmente expulsarla. Le preguntó: –¿Te pidió Andru que me llamases para que le fuera a ver a casa? –Sí. Va a hacer unas puntas especiales para tus flechas, y el Consejero Trawl va a preparar algo en su laboratorio para embadurnarlas. Creo que Andru quiere pilotar el deslizador para ti. –Nada de eso. No quiero a nadie conmigo, y puedes decirle a Andru que no vuelvo a casa. –¿Pero-pero a dónde vas a ir? –No lo sé. Déjame solo. –Oh, por favor, Pequeño Jaim, sé como te sientes, pero ni tienes porque pagarlas 23

aun funcionaba. aquel lugar había sido su hogar. comprobó. pues de repente se vio enfrentado a la soledad en un mundo donde ya no habían pájaros que cantasen. y se preguntó si sería el viejo Cabeza Loca o alguien de su familia. instalado en el tejado. Verrugas era demasiado limitado para hacer algo más que parpadear como forma de reconocimiento. Casi estuvo arrepentido cuando ella le dejó.El enemigo dorado – Alexander Key conmigo. eh. y un ojo brillante le miró con curiosidad y suspicacia desde la seguridad de una esquina. no queriendo interrumpir. Mientras la puerta se cerraba tras él con un chasquido. Un gran sapo estaba al borde de la zona iluminada por el sol. pero fue un parpadeo de bienvenida. La misma luz del sol parecía fría. –Lo siento. De pronto gritó – ¡Cabeza Loca. El sonido del agua corriendo le condujo hacia los bosques a su derecha. y enviaron su luz a través de unas aberturas en forma de cueva. se daba por asumido. y no había suciedad en las baldosas. se dio cuenta. Antes de alcanzar la penumbra inferior. Era una judía. Él habló de nuevo. ¿Quién podía haber limpiado el lugar? ¿L'Mara? Seguramente. Subió a la terraza. vio lo que parecía una ardilla listada correr para esconderse junto a la casa. Probablemente no. Si la casa de Emmon no hubiese estado tan lejos. las luces en las paredes se encendieron automáticamente. que. Un sonido apagado le condujo a través de la casa. no fue consciente de que se dirigía a un destino concreto hasta que llegó. Abrió la puerta principal. y elimino un poco la sensación de andar sin rumbo que tenía Pequeño Jaim. –¿Pero porqué? –preguntó Pequeño Jaim –¿No te das cuenta de que es 23 . aquella habría de ser tan casa de L'Mara como suya. había roto varios tarros de judías empujándolos desde un estante. atravesaba el suelo desde la despensa donde la comida en conserva siempre se había guardado. y se paró indeciso. Nadie más se habría molestado en ello. ¿Pero no entiendes que necesito estar solo para pensar? –De acuerdo. se habría dirigido hacia allá. Cabeza Loca. y había barrido la terraza y aireado la casa. y de pronto se paro. esperando a las moscas. y se inclino para tocar al sapo. Algo cayó de un abarrotado buche al suelo. Recordaba bien la puerta en el muro. y de bajada por un tramo de escaleras hasta el nivel más bajo. solo tienes que llamar. cuando Dudas aun era un cachorro. y ni siquiera el chillido de una ardilla rompía el silencio. Alguien. sonriendo. había estado allá. al que conocía desde hacía años. Aunque la zona le resultaba familiar. Si-si me necesitas. y entró. Hacía años. y había estado ocupado escondiendo su contenido en los jardines del exterior. no corras! ¿No me conoces? La ardilla se paro. sin saber que camino tomar. –Hey. como en todas las casas más antiguas. Algún día. había sido excavado profundamente en la ladera de la colina. Verrugas –dijo. Él quedo sorprendido al comprobar que el sistema de electricidad solar. un preocupado Dudas también paró y esperó pacientemente. pero le hacía sentirse mejor el ver algo de vida a su alrededor. Tras él. chillando y armando un gran alboroto. como pronto descubrió. Sintió un nudo en la garganta cuando la abrió y entró. Pequeño Jaim lo recogió. Alcanzó el límite de la ciudad enseguida. pero tardaría horas en llegar a pie. Entonces Cabeza Loca se acercó lentamente y de pronto se arrojo sobre él. pues las ventanas bajo el alero de la terraza estaban abiertas. La casa había sido barrida y el salón parecía tan acogedor como si sus padres aun vivieran allá. Un reguero de judías. Un pequeño relámpago de movimiento le llevó hacia el sótano. y pronto se encontró siguiendo un camino que trepaba por una colina rocosa.

Era como si su padre estuviese junto a él y pudiera hablarle. pertenecemos a razas nuevas – aunque que seamos o no mejores aun está por verse. Estamos a mitad de verano. Lo abrió y miró con curiosidad el grueso volumen atado con una cinta frente a él. no. Era el diario de su padre. pero no era estúpido. olvidó momentáneamente a El Dorado. conmocionado por lo que había leído. Pero yo pienso en secreto otra cosa. Frunciendo el ceño. No me gusta pensar que el hombre pudo haber perturbado un equilibrio que disparó el cambio entero – pero no puedo evitar hacerme preguntas. Hojeó lentamente el diario. Es escritorio. su padre había escrito: ¿Qué sucedió realmente en Los Páramos? ¿Fue la última gran ciudad de los antiguos destruida por un meteorito. ¿Porqué esos pocos sobrevivieron? ¿Eran más resistentes que los demás. y que todo el mundo debía almacenar provisiones. de madera oscurecida por el tiempo. ¿Tenía eso algo que ver con empezar a almacenar comida para el invierno tan pronto? Cabeza Loca no lo sabía. Cabeza Loca podía ser caprichoso y excitable. Ni una pizca. y un limitado número de pájaros y animales. no. ya habían comenzado. e inmunes a lo que fuera que mató a la mayoría? ¿O eran mutantes? Si eran mutantes.El enemigo dorado – Alexander Key demasiado pronto para enterrar cosas? ¡Especialmente las judías! –¡No. El hecho es que hubo muy pocos supervivientes: un pequeño grupo de humanos que fueron nuestros antepasados. aunque no parecía tener sentido. Después de diversos intercambios. En cuestión de segundos regreso con las mejillas vacías. Pequeño Jaim se volvió hacía un cubículo a su derecha y se sentó en una silla frente a un escritorio. no! Necesitar comida. no! –parloteó Cabeza Loca –¡Necesitar comida! –¡Pero hay mucha comida por todas partes! ¡Si los nogales están cargados de nueces! ¿O es qué no lo ves? Además. y tener alguna pequeña dificultad para comunicarse. de alguna manera le reconfortó. en ese día de creciente incertidumbre. en las Cinco Comunidades. En letra gruesa. como si el hombre no pudiese cometer errores. Emmon insiste en que fue la Naturaleza sola la causante. y sobre sucesos locales. entonces todos nosotros hoy día. pierdes el tiempo enterrando judías ahora. La mayoría de las entradas trataban sobre el tiempo y las cosechas. Darse prisa. Espero estar equivocado. ¿Qué le empujaba a ello? Cuando la ardilla regresó por segunda vez. Una pregunta a la cabecera de una página de pronto le llamo la atención. Todas brotarán –¡No. tenemos un elevado concepto sobre nosotros mismos. haciendo alguna pausa para leer alguna página. había sido bellamente labrado y empotrado en la pared por algún pariente cercano. Pequeño Jaim. Sospecho que somos el remanente de una raza de asesinos. Verlo ahora. Sabía exactamente lo que estaba haciendo. como se nos ha enseñado? ¿O es esta enseñanza una mentira? Nosotros. Lo único que sabía es que el futuro pintaba muy feo. Pequeño Jaim le preguntó –¿Has oído hablar de El Dorado? Cabeza Loca hizo una pausa y chillo algunas preguntas. ¿Pudo el mismo hombre causar la destrucción de Los Páramos? No podía 23 . y que fue el propio hombre el principal responsable de lo que sucedió en Los Páramos. ¿Qué iba a suceder? Hasta el viejo Emmon decía que las estrellas anunciaban problemas. –Cabeza Loca se retiró a toda prisa. y apunta al hecho de que la superficie entera del globo cambió por completo al mismo tiempo. pero no sabía exactamente que. Según Malla. Pequeño Jaim dedujo que Cabeza Loca estaba al tanto de que algo desagradable flotaba en el aire. hombres y bestias. Pero su padre había estado interesado en miles de cosas. Pequeño Jaim le miró pensativo mientras recogía más judías y se esfumaba de nuevo. desapareciendo a través de algún agujero secreto que conducía a la ladera rocosa de la colina.

. A no ser. o gases tóxicos de los volcanes. sino que parecen conocer con antelación cuando se acercan problemas. me he dado cuenta. que aprendamos a usar mejor el Pozo del Conocimiento. pero Pequeño Jaim no siguió leyendo. Pero sospecho que nuestros antepasados comenzaron a construirlos como escondite. Lo que pasó realmente en Los Páramos. como dice Emmon. Ella querría acompañarle. atravesó corriendo la sala. decimos. Si Pequeño Jaim fuera capaz de alguna manera. respiró 23 . y muy útil como almacén. Hasta el hombre primitivo debía ser lo bastante inteligente como para no exterminar su propia especie. Solo que ¿de qué se escondían? ¿Radiaciones. empujo la puerta trasera y corrió hacia el patio. Pequeño Jaim es aun demasiado joven para mostrarla en el tiempo en que escribo esto. hizo una breve pausa pensando en el transporte. Pequeño Jaim hizo una pausa respirando agitado. y durante el largo periodo en que nuestros antepasados debieron luchar por su supervivencia son rompecabezas que jamás lograremos resolver.¡Osos monstruosos! ¿Eran como El Dorado? Sus ojos devoraron las líneas. ¿Quería esto decir que la bestia sabía lo que se avecinaba? ¡Por supuesto que lo sabía! Pequeño Jaim se quedo mirando al frente sin ver. En la sala superior. Pero debía haber algo en la idea de los mutantes. Ocasionalmente hemos sido capaces de asomarnos un poco. Cuando la estrella apareció. Osos . El Dorado estaba tratando claramente de destruir todas sus provisiones para el futuro. aunque ya ha desarrollado una destacable habilidad para comunicarse con los animales. Un gran temor empezaba a crecer en su interior. Pero debía haber algún aerodeslizador utilizable por allá. Es solo una vieja costumbre. y su falta podía significar la muerte. y la pequeña ardilla lo sabía. La comida significaba supervivencia. o meteoritos? ¿Frío o calor extremos? ¿Animales feroces? Comprendo que hubo hace tiempo algunos osos monstruosos que eran muy peligrosos para los humanos. Se puso en pie de golpe. No solo pueden comunicarse de alguna manera entre ellos. Había aconsejado no desperdiciar ni una semilla.El enemigo dorado – Alexander Key creerlo. mientras palmoteaba suavemente los brazos de la silla con las manos. tienen habilidades telepáticas. ¿Debía llamar a L’Mara? Al instante decidió que no. Un sorprendido Cabeza Loca chilló agudamente preguntando al verle pasar a toda prisa. Algo – algo desconocido e innombrable – iba a suceder. Hasta Emmon temía que pudiese haber una terrible escasez de alimentos. aunque no hay ningún registro de que nuestros antepasados hayan tenido conflictos con ellos. Se dio la vuelta. Muchos animales. pero Jenna y yo comenzamos a pensar que nuestro hijo puede que la posea. Vio a Cabeza Loca apresurándose a almacenar comida – y a El Dorado conduciendo a las cabras para destruirla. Habían mas cosas acerca de él.. serena y bella. Han pasado tantos siglos que cualquier registro escrito se habrá deshecho en la nada. Las palabras de repente se hicieron borrosas y una idea sorprendente le sobrevino. y parecen más cavernas que otra cosa. y apresurarse a subir la escalera. pero el no se percató de ello. El pastor más joven pensó en su perro y miro infeliz a la noche mientras esperaba a que su estrella se alzara. El gran oso también lo sabía. Esta habilidad es muy poco común. Giro página y leyó: He aquí otro rompecabezas: ¿Porqué construimos los niveles inferiores de nuestras casas tal y como lo hacemos? Los excavamos en lo más profundo de las laderas de las colinas. e iba a ser peligroso. Fue como si un interruptor se hubiese conectado en lo más profundo de su mente.

Después de todo. Por un momento lo vio como un lugar pacífico. Pero de momento no parecía importarle. si allá vivían hombres.. ¿Realmente tenía el hombre el derecho a matar? 23 . En su mente pudo ver de nuevo el planeta que había imaginado.. podían tener sus mismos problemas.El enemigo dorado – Alexander Key profundamente y olvidó la rabia. Entonces se dio cuenta de que. si allá había bestias capaces de herir a los hombres. Meneó la cabeza y de pronto se pregunto porque hombre y bestias estaban siempre en conflicto. el dolor y la confusión en su interior. Los cazadores estaban todavía fuera. y la bestia que había causado tantos problemas todavía les eludía.

y se giró para ver a Dudas estrujando su pequeño cuerpo para pasar bajo la puerta trasera. por favor. que el deslizador debía hacer demasiado tiempo que no veía la luz del sol. pero el Anciano era otra historia. Pero poca gente podía. Tiempo atrás había ayudado a llevar los mejores deslizadores a casa de Andru. A toda prisa arrastró el más pesado de los deslizadores hacía el patio.El enemigo dorado – Alexander Key 5 PETICIÓN A la derecha del patio Pequeño Jaim tiro de las amplias puertas de un almacén para abrirlas y entró corriendo.. Estableció el contacto.. –Será más seguro conmigo. Sabía que era mejor que evitase a Andru mientras le fuera posible. tenía una unidad de energía lo bastante potente como para llevarle a cualquier parte. Eran rudos y descubiertos. Está terriblemente preocupado. ¿Me llevaras? –No. ¿no es así? –Por supuesto. El Anciano. –Yo. El perro le miro con reproche. y escuchar el constante tráfico de aerodeslizadores en la distancia. –¡Pequeño Jaim. hasta que se subió a bordo a toda prisa y estaba por alcanzar el contacto. Pequeño Jaim dijo –¿Porqué no ladraste? Te hubiera dejado entrar. ¿O debía llamar a L'Mara? Ella eligió ese momento para llamarle. aunque uno de ellos. ¿Puedes pasar a recogerme? ¡Y date prisa! Mientras la esperaba. –Eso es lo que quería decir. y con la mayoría de ellos necesitaba un gran esfuerzo y concentración. Siempre lo sé. tenía motivos para estar preocupado. y no tengo ningún deslizador. en una esquina. –Estoy en la vieja casa. De repente deseó que Emmon tuviese la habilidad de comunicarse con él tan fácilmente como L'Mara. No sería seguro. –¿Tienes ya las cosas claras? –Apenas. Resultó tan inútil como con el primero. donde la luz de la tarde pudiera alcanzarlo. Nunca recordaba a las Cinco Comunidades tan nerviosas como ahora. a las afueras. –¿Sabes lo que quiere Emmon? –No me lo ha dicho. No se le ocurrió pensar. pero allá. y el acaba de marcharse a la suya. Las baterías estaban descargadas. tratando de no pensar en lo que podía suceder si se equivocaba sobre lo que estaba por venir. caminaba en círculos. para estudiar algunas cartas astrales. esto es importante! ¿Dónde puedo encontrarte? –¿Qué es lo que quieres? –Emmon quiere verte enseguida. lo intento con el segundo deslizador. y también Andru. Estoy en casa ahora. pensó. Podía sentir excitación y miedo en todas las direcciones. Así que sabes a donde voy. había un par de ellos bastante antiguos que había dejado atrás. pensados para ser usados en los campos. recordaba. Desesperado. Pero puedo adivinarlo. pero no obtuvo respuesta. 23 . y se preguntó si podía permitirse esperar a que la batería se cargase. Un súbito sonido de algo escarbando en la parte trasera del patio le llamó la atención. –Tal vez. será mejor que vea a Emmon –le dijo. Todo lo que sé es lo que debo hacer. –No quería molestarte –dijo Dudas.

–Voy a pararles. Pequeño Jaim. El equipo de Comunidad Este también quiere tomar parte. Muchos de ellos se hacen los duros y los nobles. Hacía falta una habilidad y unos reflejos inusuales. –¿Qué está pasando? –Te-te dije que todo el mundo se ha vuelto loco. y después llegó el Consejero Trawl con un producto químico que ha preparado–Hey –la interrumpió él. pero cuando no volviste a casa llamó a Hiras y a los demás miembros de tu equipo de arquería. Se suponía que deberían estar de guardia por si volvían las cabras. –¿Q-qué vas a hacer. ¡incluso Padre! El equipo de Comunidad Norte ha desafiado al de Comunidad Oeste para ver quien puede localizarlo antes y dispararle la primera flecha. Él respiró profundamente. Quieren matar al oso. Sus ojos 23 . Es por el oso – por el permiso para matarlo. a tanta velocidad que se vio obligada a inclinarse y virar en redondo para poder deslizarse lateralmente y bajar en picado hacía el patio. Pequeño Jaim? El junto y apretó las manos. Pequeño Jaim sintió escalofríos. ¿No lo ves? Ella asintio con la cabeza rápidamente.. lo que sea nos hubiera pillado por sorpresa. ¿Porqué habrá tenido que llegar esta horrible bestia a arruinarlo todo? –No lo sé –murmuró. Es que parece que todo el mundo se haya vuelto loco. el equipo de Comunidad Norte aterrizó. –Emmon cree. pues el deslizador que conducía no estaba diseñado para esa clase de vuelo. –Sé lo que me hago –le contestó ella. y ese oso sabe lo que es. mejor espera a hablar con él.. –Pero. bueno. como si fueran los salvadores de todos nosotros -y algunos incluso dicen que saliste corriendo porque tienes miedo. no quería decir que llegases exhibiéndote con tontas acrobacias. Se apartó el pelo color bronce de la cara y le miró con sus grandes ojos ardiendo de furia. Era última hora de la tarde. –¿Qué-qué quieres decir con que es una cosa buena? No le veo lo bueno por ninguna parte. Es horrible. pero van a venir igualmente – y los de Comunidad Sur también. y me pone nerviosa. si puedo.. L'Mara. –una nueva clase de horror comenzaba a crecer dentro de él. Antes de que tuvieran las flechas a punto. –Hizo una pausa y le lanzó una rápida y preocupada mirada. Solo de verlo.El enemigo dorado – Alexander Key L'Mara llegó en ese momento.pero la verdad es que todos ellos están secretamente excitados al pensar en salir a cazar para matar algo. Entonces vaciló y pareció muy pequeña.. quizá podamos averiguar a tiempo de que se trata y sabremos que hacer. –¿Pero es que Emmon no les ha explicado como es el oso? ¿No se dan cuenta de lo que pasará si se acercan demasiado? –¡Por supuesto que lo ha hecho! ¿Acaso crees que les importa? En realidad no le creen. –¿Estásestás tratando de decirme que todos ellos quieren matarlo? –Sí. –Lo-lo siento. Si no hubiese venido.. algo va a suceder. –¿Te has vuelto loca? –le espetó –Cuando te pedí que te dieras prisa. Todo el mundo quiere. Se había apresurado a preparar algunas puntas especiales para ti. Pero primero debo ver a Emmon. joven y asustada. Vamos a ver a Emmon. El Anciano les esperaba en su terraza. Pero ahora. Ella despegó y se dirigió hacía la distante colina de Emmon.. Por un momento pareció una pequeña ardilla enfadada. y Emmon mostraba la tensión bajo la que se hallaba con una creciente irritabilidad. –Pero puede que sea buena cosa que haya venido. mientras saltaba a bordo tras Dudas. –Mira. Padre está furioso contigo por salir corriendo. quiero decir.

Lo mejor sería que empezaran enseguida y trabajaran toda la noche. lluvia torrencial o frío glacial. y no lo dará aunque El Dorado la mate. y las cabras? –gritó Emmon –Sabes que la bestia las llevara allá esta noche si no la matamos antes.. Cuando está cansada. Reflexiona sobre ello. Psche. –¿Eh? –La voz de Emmon era poco mas que un chirrido –¿Qué quieres decir con que lo sabes? –Es algo que tiene que ver con la comida. hechos que podamos usar. –¡Bien! –le espetó a Pequeño Jaim. tanto tus padres como yo nos dimos cuenta de qué desarrollabas habilidades poco comunes para la mayoría.. –¡Pensar! –chilló Emmon. –Emmon le empujo con la regla impacientemente. –He vuelto a mirar mis cartas. –Sí. aunque crean que aun no está maduro. ¿Porqué no pregunta a Malla? Tal vez. si lo intenta. y no hay duda de que nos acechan problemas.. o el aire esta tan lleno de polvo de los volcanes que no puedes respirarlo? ¿Lo entiendes? –en su desesperación e impaciencia. he de trata de hablar con él.El enemigo dorado – Alexander Key brillaban y retorcía con impaciencia una regla de medir que tenía en sus frágiles manos. señor. olvida por un momento esa bestia imposible y escucha lo que tengo que decirte. –En la mente de Pequeño Jaim resonaron las palabras que su padre había escrito en su diario sobre el Pozo del Conocimiento. – Las criaturas pequeñas están escondiéndola tan aprisa como pueden. –¡Bah! –explotó Emmon.. ya has tratado de hablar con él una vez. –No quiero profecías nebulosas. Y mucho más serios que ese diabólico oso. señor. ¿Dónde vamos a vivir? ¿En nuestras casas de piedra durante los terremotos? Bien. –No seas idiota. –se apresuró a decir Pequeño Jaim. –¡Por el trueno! Tú todavía no has aprendido a pensar. –No esta noche. Quiero hechos. ¿Entiendes? Hechos: qué. la ciencia me dice que hay problemas por venir – pero no me da suficientes datos para que sepamos en que dirección movernos. Ahora. Malla está en lo cierto cuando dice que el Tiempo de Dificultades se aproxima. ¿De que nos sirve? Por el cielo sobre nuestras cabezas. cuándo. El oso también lo sabe – por eso trata de destruir nuestras provisiones. cuánto.. –¡Sabías de sobra donde se te necesitaba! ¿En qué estabas pensando para salir corriendo en un momento así? –Lo-lo siento. señor. joven? –Sí-sí. cómo. Por supuesto. Las presiones podrían causar terremotos o hacer que los volcanes entren en erupción bajo el mar de nuevo. señor. pero debía ir a algún sitio y pensar. para que muramos. –¿Movernos? –¡Eso es lo que he dicho! Estamos acercándonos a fuerzas cósmicas y planetarias que podrían matarnos a todos – con calor hirviente. Te dejas arrastrar por tus emociones. –Pero no la tengo. –Ya-ya lo sé. pero ¿y si afuera está helando. Saben que algo va a pasar. –Es esto: hace años. no da un paso más. Debería usar el radioteléfono para pedir a todo el mundo en Comunidad Este y Norte que salgan a los campos y recogan todo lo que pueda comerse. señor. 23 . y chilló –¿Sabes de lo que hablo. una cabra no deja de ser una cabra. Y antes de que alguien mate a El Dorado. –¿Pero. –¡Hablar con él! –chilló el anciano.. –Sí. Es por ello que pensábamos que cierta habilidad extra se manifestaría más tarde. Ahora olvídalo y escúchame.

. El Anciano parpadeó mirándole indeciso durante un rato. y trate de detener a esos equipos de arqueros durante algún tiempo. por si alguno de los arqueros ya había partido antes de que pudiesen detenerlos. dos son mejor que uno. Apenas habían dejado la colina de Emmon cuando se le ocurrió acercarse a casa de Andru. Incluso un único dato podría bastar. Arrojó los pedazos a un lado y añadió. De pronto estalló –No pierdas el tiempo con Andru. Necesitamos datos para sobrevivir. pero no importaba. Si-si no me contesta. L'Mara es un buen piloto. y su pequeña boca permaneció tensa y cerrada. –¿Y cómo sabes tú que lo sabe? –Simplemente lo se –dijo Pequeño Jaim. A toda prisa trató de explicarle a Hiras la razón.. –No quiero meterla en esto. señor. aceleraban para alcanzar al grupo. el deslizador cambió de rumbo. un hombre robusto llamado Boras. –Se volvió hacía el deslizador.. así que mejor que me dé prisa en hablar con Andru. casi antes de que el pensamiento se formase en su mente. puede que de todas formas averigüe algo – a través de sus pensamientos.. No hacía falta que se lo dijera para que ella supiera que él solo pensaba en su seguridad. Deja que te ayude. Todavía estaban a alguna distancia de la casa de Andru cuando vieron a un grupo de deslizadores que despegaban en ese momento y enfilaban a toda prisa hacia Comunidad Sur. Ella incluso rehusaba mirarle. y entonces se detuvo para decir –es la única oportunidad que tenemos. sin embargo. ni ella se las pidió – ella persisitió tozudamente en mostrarse furisa con él por no quererla a su lado. Reconoció dos de los deslizadores al instante. –Puede matarte si vas solo. miembro de su propio equipo de arquería. 23 . pero el no quiso escuchar. y luego se abrieron de nuevo. y que el gran oso no debía ser cazado hasta que él hubiese tenido la oportunidad de hablarle.El enemigo dorado – Alexander Key el Anciano había estado retorciendo la regla en sus frágiles manos. pequeño Jaim gritó que había habido un cambio de planes. El primero pertenecía a Hiras. como si su mente estuviese conectada con la de L'Mara. –Es por eso por lo que quiero encontrarlo y hablarle de nuevo. ¡Ya me ocupo yo de él y de esos estúpidos arqueros! ¡Encuentra a esa bestia diabolica! –Miró rápidamente a L'Mara.. Es algo que debo hacer solo. –¿Pilotarás tú el deslizador? –Sí. Mientras adelantaba a Hiras. –¡No! –gritó Pequeño Jaim.. Al instante. pues condujo el deslizador exactamente a donde él quería ir. Volando justo delante de Hiras iba el capitán del equipo de Comunidad Norte. Si solo supiéramos que va a pasar. diez años mayor que él. parecían dirigidas por un infalible instinto. –¿Eh? –Los ojos chispeantes del viejo Emmon se entrecerraron lentamente. Sus manos. –Esto es cuestión de vida o muerte. y es rápida. –El oso lo sabe –dijo Pequeño Jaim. quiero decir. De repente se partió. Según mi experiencia con la criatura. Al instante. Emmon extendió las manos. ¡Pero no olvidéis ninguno de los dos ni por un segundo a que clase de charla esta acostumbrada esa bestia! ¡Ahora marchaos! Pequeño Jaim no se preocupó en darle instrucciones a l'Mara. Si usted pudiera avisar a la gente y decirles que fueran a los campos. –¿Qué clase de idea loca es esa? –gritó Heras –¡No puedes hacer que nuestro equipo se pare ahora! –¡Tenéis que hacerlo! Emmon os lo explicara.

un cuervo graznó con sorna. –Tal vez. con o sin las cabras.El enemigo dorado – Alexander Key –¡No pararé a no ser que Boras también lo haga! ¿Quieres que su equipo nos gane? –¡No discutas! ¡Esto no es un juego! Le dejaron y alcanzaron a Boras. Él se encogió de hombros. –Necesitan hierba y agua. En una tierra donde los pájaros habían dejado de cantar. –Miró rápidamente alrededor y dijo –desciende tras estas colinas y pon rumbo hacia el río. al tiempo que les ocultaba de cualquiera que volase por encima. Estoy solo suponiendo. El gran hombre ignoró su petición. –No me digas lo que debo hacer –le respondió Bors sombríamente. Si no les matan a ellos intentándolo – pero lo más probable es que no sean capaces de encontrarlo. quizá... –¿Qué podrá ser? Él se encogió de hombros. Habitualmente. 23 . –El Consejo dice que el oso debe morir. De todas formas. se tornaba un extenso tramo de rápidos poco profundos que trazaban una curva hacía el sur a través de un campo de rocas. Vuela bajo y no dejes que vean lo que hacemos. L'Mara se estremeció y susurró –¿Piensas que la bestia vendrá aquí? Él asintió con la cabeza. –Pensaba que le dijiste a Emmon que las cabras no se dejarían llevar más lejos esta noche. pero aquí. Pequeño Jaim reprimió su repentina ira contra Bors y se sentó en férreo silencio mientras L'Mara aminoraba la marcha y dejaba a los demás marchar. Solo reza para que uno de esos arqueros no lo encuentre antes. y siguió un curso irregular entre las colinas hasta que alcanzaron el río. Estaban más allá de toda razón. Hoy no había ninguno. una docena o más de osos podían verse pescando a lo largo de esa parte del río. –¿Lo ves? –susurró –Sí. tengo la sensación de que El Dorado vendrá aquí. –Tiene que comer. bordeó los bosques que rodeaban Comunidad Este. Aminoraron la marcha y flotaron bajo las copas de un grupo de árboles que cubrían con su sombra la orilla. así que pienso matarlo. Varias veces Pequeño Jaim mandó sus pensamientos a tantear el exterior. tiene que pasar por aquí para llevar a las cabras hacía Comunidad Este o Central. Los cientos de remansos de agua clara lo convertían en el lugar favorito de pesca para los osos. Creo que intentará alguna otra cosa. –Sigue siendo un oso. L'Mara descendió. El lugar les ofrecía una buena vista del río y el campo cercano.. el sonido parecía maléfico. ¡Idiotas sedientos de sangre! –Oh. –Trato de averiguar lo que pueda ser. Matando algo grande. Y a unas cuantas cabras de paso. así que de todas formas tienen que llegar hasta aquí antes de detenerse. La oportunidad de matar parecía haber afectado a todos de la misma forma. Pero aunque no toque el pescado. sentados escuchando y observando. después de rodear la parte superior de las Cinco Comunidades. buscando vacilante. El resto de deslizadores pertenecían al equipo de Bors. Permanecieron en silencio largo rato. Era el mismo que había cruzado el día anterior de regreso de Los Páramos. Esta es la mejor zona de pesca en millas a la redonda. creo que solo quieren ser héroes.. Si es un mutante. L'Mara olvidó su enfado y le miró tristemente. así que no merecía la pena perder el tiempo con ellos. ¿no? –No lo sé. En alguna parte. Ya es hora de darles a esos tontos animales una lección. y los osos comen pescado.

Perteneces a una raza odiosa. súbitos y frenéticos. momentáneamente sin palabras. –¿Eres tú ese al que llaman Pequeño Jaim? –S-sí. De repente le espetó –¡Nosotros no te hemos hecho nada! ¿Porqué nos tratas de esta manera? ¿Porqué quieres hacer daño a todos? ¡Dímelo! La gran cabeza se ladeó ligeramente y los fríos ojos le observaron. –Vuestros arqueros también están matando cabras en este momento. Tú volviste a todo el mundo en contra nuestra. antes de que en su mente se hubiese formado del todo la idea de mover el deslizador a lugar seguro. ¿Cómo lo sabes? –Lo sé. Y no lo haré. –Entonces. la mano de L'Mara los había sacado de allá. acércate. su boca moviéndose sin articular sonido. Pero los otros quieren darte caza. al instante. Pequeño Jaim. y cargo con más cosas que las que quiero saber. Pequeño Jaim. Una sombra grande. Y casi ninguna de ellas es buena. ni el poder que podía dominar a todas las criaturas cerca de él.. mientras miraba a la gran cabeza plana con los fríos ojos de obsidiana. Pequeño Jaim lo miró aprensivo. Pequeño Jaim solo pudo mirar a la criatura. Salieron disparados de debajo de los árboles y se elevaron bastante por encima de ellos. Tan solo eso ya es razón suficiente para desear ver vuestro final. amenzando lluvia.. Conmocionado. Las sombras a su alrededor se hacían más densas. He venido como amigo. Los otros quieren matarte – pero les dije que yo no lo haría.El enemigo dorado – Alexander Key cuidando de que el oso no le viese primero. Una somnolencia cayó sobre él. Los ladridos de Dudas. con el viento y la lluvia cayéndole encima. –¡No! 23 . El sol ya se había puesto y el oso comenzaba a desvanecerse en las sombras. La última cosa que deseaba era ser atrapado allá por la oscuridad. le sacaron del trance. Nunca debía olvidar la inteligencia de El Dorado. y con menos motivo que yo. y algo en su mente parecía decir: Acércate.. Sobre las colinas más allá del río el cielo se estaba volviendo de un feo color gris. –Pe-pero es que he estado buscándote. te matarán. –Pues debería. He venido sin armas. De pronto. –Ya lo sé. Abajo. vio la monstruosa forma dorada dibujada por los últimos rayos del sol como si brillase incandescente. Lo hizo más con el pensamiento que con palabras. ¿porqué no nos dejas en paz? Tú empezaste todo esto. baja. La oscuridad llegaría pronto. Soy el último de mi especie. –Tu amistad no significa nada para mí. Por el rabillo del ojo. –No hay nada más que hablar. cuando el mal tiempo les alcanzase. y el sol poniente se acercaba a la sierra a su derecha. a traves de un claro en la bóveda del bosque. El sol finalmente toco las cumbres. Su disgusto crecía a medida que se acercaba la lluvia. Durante largos segundos pareció que el oso rehusaría desdeñosamente contestar. Fue una conmoción cuando hablo. Se agarró a la borda de la cabina abierta. y si te encuentran. e incluso mataste cabras. En ese momento se dio cuenta de que una sombra se había movido en el suelo bajo él. y oyó como L'Mara jadeaba al verlo por primera vez. recuperó el habla y suplicó: –¡No te vayas – por favor! T-tengo que hablar contigo. y había en el una cualidad mortífera que le sacudió con fuerza demoledora..

¿no era así cómo había sido siempre? Pero una idea de pronto le preocupó. Después de todo.¿Qué va a pasar? Una fría ráfaga de aire y lluvia ahogo su voz y envió el deslizador a la deriva sobre las copas de los árboles. Lo único que había averiguado es que había una fuerza terrible tras aquella cortina. Había algo equivocado en ello. ¿No te dice esto nada? –¡Si están matando cabras –gritó –es porque tú les empujaste a ello! Tú odio contra nosotros no tiene sentido. En la creciente oscuridad no pudo ver más a la criatura. Pequeño Jaim.El enemigo dorado – Alexander Key –Así es. y que el hombre estaba en el suyo al disponer de ellas según decidiera. –Eres tú quien tiene una idea equivocada sobre si mismo. por favor! ¿Qué va a pasar? Dime . ¿De verdad eres tan estúpido como para esperar que del huevo de la serpiente salga otra cosa que una serpiente? –¿Uh? –Él miró hacia abajo. Pequeño Jaim. sintiéndose asqueado y derrotado. Trato de decirse a sí mismo que las criaturas feroces no tenían derechos de ninguna clase. ¿Y si las bestias después de todo tenían derechos? ¿Y no era posible que el hombre no fuese lo que él se figuraba ser? 23 . Mientras L’Mara luchaba por mantener el control del deslizador. pero el planeta imaginario aun estaba claro en su mente. él consiguió colocar la cubierta de lona sobre la cabina para protegerles de la lluvia. A continuación se hundió en su asiento. –No comprendo. pues la noche se había nublado y podía escuchar el ruido del viento en la distancia. ¿De qué estás hablando? No hubo respuesta. y de nuevo le llenaba de dudas. Se había levantado un viento que barría las hojas debajo de él. Con repentino miedo gritó –¡Espera. Ni una sola vez había sido capaz de penetrar la cortina que ocultaba los pensamientos de El Dorado. Tienes una idea equivocada sobre nosotros. Su estrella ya no era visible. ¿Qué iba a pasar? El pastor más joven desenrolló su capa y se cubrió con ella. simplemente por ser quien era.

–Sales 23 . comenzó a informar a informar a Emmon. vio a Andru ocupado en el nicho del radioteléfono. pero al instante Andru levanto la mirada. Con L’Mara y Dudas abriéndole camino. aguda y mordaz. pero Andru no quiso escuchar. Preocupado. pero no tan rápida e intensamente como la negrura que de repente les cayó encima.. Fue seguida de alarma. una cosa es que arriesgues tu vida. pero para asegurarse abrió una de las ventanas y miró hacia fuera. Solo alguna luz difuminada podía verse ocasionalmente. –Aw. apresurándose a reunirse con ellos. ardillita. dijo severamente: – Joven.El enemigo dorado – Alexander Key 6 LLUVIA Estaba completamente oscuro y lloviendo con furia antes de que llevasen diez minutos de camino. –No estábamos perdidos. Durante un rato L’Mara se sentó temblando. –Pequeño Jaim conocía el camino en la oscuridad. –Trató de explicar a su tío que la oscuridad era antinatural y que había llegado demasiado deprisa. Un fuerte sentido de la orientación le decía a él donde estaban. incapaz de hablar. la encontró. Andru. donde Hiras y otro joven trataban de obtener fuego de un montón de madera húmeda. Pero no importaba – él fue consciente inmediatamente de su miedo.. pues no había comido nada desde la mañana. Quería desesperadamente hablar con el Anciano de nuevo. y nadie sabe. y Tira corrió a la habitación y se abrazó a L’Mara. así como del hecho de que se había perdido. Sin embargo. pero no tenías ningún motivo para arriesgar también la de L’Mara. fue suficiente para satisfacerle. –Ya he tenido bastante de tu estupidez y tu rebeldía –espetó Andru. Cuando abrió la puerta pudo sentir el aroma de comida caliente en la cocina. Me alegro de no haber ido solo. El hambre se hizo sentir. En silencio. –se apresuró a decir L’Mara. Aparte de los bastante disgustados miembros de los equipos de arqueros que habían sido sorprendidos por la lluvia. Media hora más tarde ella conseguía aterrizar el deslizador a salvo en el patio de Andru. y la echo sobre ellos mientras salían y corrían hacia el porche. Otro deslizador se ha perdido. comenzó a dirigir la mano de L’Mara. pues la lluvia se intensificó y comenzó a batir estruendosamente sobre ellos. y se puso en pie de golpe. ¿Porqué no regresasteis antes? –No hubiera servido de nada. o ahora estaría colgado de algún árbol por ahí. –¡Gracias al cielo! –dijo fervientemente. ni las empinadas colinas a los lados contra las cuales podían fácilmente estrellarse. pero no había contado con encontrarlo allá. No podían ver las peligrosas copas de los árboles bajo ellos. Gente preocupada y asustada. Él nunca había oído una lluvia semejante. señor. Pequeño Jaim pasó un reconfortante brazo alrededor de ella. Pero al instante olvidó el hambre. les vio. Se sintió repentinamente aliviado al ver al viejo Emmon envuelto en una manta acurrucado junto a la chimenea.. busco una lona bajo el asiento. Bors estaba de pie mirando ceñudo detrás de él. pues la casa estaba llena de gente. pero notó la repentina sensación de felicidad en ella. y era demasiado tozuda para pedir ayuda.. Pequeño Jaim había esperado que oscureciese pronto. No podía ver su cara en la oscuridad. –Hemos estado llamando todo el rato. diciendo –lo has hecho muy bien. L’Mara nunca admitiría tener miedo. pero era prácticamente inútil. Encendió el reflector para L’Mara.

. Era un sonido aterrador. –Malla. –Seguro que sí –dijo Pequeño Jaim. señor. me dijo que éramos nosotros los que teníamos una idea equivocada sobre nosotros mismos. señor? ¿Es alguna criatura extinguida. –Madre.El enemigo dorado – Alexander Key corriendo de la reunión del Consejo. y asintió con la cabeza. llegó y dijo –yo sé lo que va a pasar.. Va a llover. Está pasando ya. –Dijo-dijo que pertenecemos a una raza odiosa. No-no pude averiguar nada. abalanzándose hacía él y sujetándole del brazo. –La vimos. Este año. ¿Viste a la bestia de nuevo.. y que esa es razón bastante para querer nuestro fin. –¡Por supuesto que se inundaran! Esas zonas siempre se inundan cuando hay tormentas fuertes. Me pregunto si ese oso diabólico sabía que iba a llover así.. todos los cultivos de raíces están plantados en esas zonas. podían los cielos contener tanta agua como la que arrojaban sobre ellos? Entonces se dio cuenta de que Bors le miraba con el ceño fruncido. pero no quiso decírmelo. muchacho! Pequeño Jaim vacilo. –¿Dónde viste al oso? –preguntó Bors. y llover.. se preguntaba Pequeño Jaim. –Todos hemos tenido demasiado hoy. Andru –interrumpió el viejo Emmon. ¿Qué tiene esa diabólica criatura que decirnos? Pequeño Jaim se humedeció los labios. al sur de Comunidad Este. –¿Y qué más? ¡Habla... Ha pasado ya varias veces que yo recuerde. –¿La viste? –chillo con voz aguda Emmon. –¿Realmente la visteis – y pudiste hablar con ella? –Sí. –Calmate. o tan solo una palabra que usamos cuando alguien no nos cae bien? –¿Serpiente? –chilló Emmon impaciente –¿Qué tienen que ver las serpientes con esto? ¡Dime lo que dijo la bestia! –Cuando-cuando le dije que tenía una idea equivocada de nosotros. –¿Bien. –¿Se inundaran? –Repitió Andru. en vez de hacia Comunidad Norte. –¿No te das cuenta de lo que pasará con los campos de Comunidad Norte y Este? Se inundaran. –Nadie podrá salir a recoger nada de esos campos ahora. –Er. señor. ¿Cómo. –Por eso llevó las cabras hacia Comunidad Sur. –¡Así que nos llama serpientes! –De pronto chillo –¿Pero qué va a pasar? ¿Le preguntaste? ¿Pudiste averiguarlo? Pequeño Jaim tragó saliva. ¿Qué es una serpiente. y qué dijo? ¡Habla! –El Anciano le sacudía casi frenético. La firme y vieja casa retumbaba con su sonido. Por un momento se hizo el silencio mientras todos escuchaban asustados la lluvia. y toda la cosecha se perderá en el suelo. y llover. Entonces preguntó si era tan estúpido como para esperar que del huevo de la serpiente saliese otra cosa que una serpiente. y estamos al límite. Era como si estuviera sumergida bajo una monstruosa catarata. por favor –suplicó Tira.. Les dije que no debían hacerlo así. –¡El cielo nos ampare! –susurró Emmon. 23 . –Le pregunté. Pequeño Jaim? La sala quedó repentinamente en silencio. –¡Escúchame! –insistió Malla. con voz aguda y áspera por la tensión. luego rehúsas. –En algún lugar junto al río. Emmon le miró fijamente. Pero ahora es de vital importancia para nosotros averiguar todo lo posible sobre el oso. la madre de Tira. Pequeño Jaim hizo una mueca al escucharlo. y el retumbar de la lluvia en el exterior parecía ahora el doble de ruidoso.

consiguió balbucear algo acerca de probar el veneno. –Hemos vivido en paz durante siglos. –¿Adónde quieres ir a parar. Puedo entender a Dudas. –¡Bárbaros! –gritó mirando de uno a otro. –¡Has dejado que la bestia viva para ponernos en peligro a todos! –La bestia no es el verdadero peligro –gritó Pequeño Jaim. –Y de todos modos. No pienso matar. Bors? Bors gruñó. –No tenía mi arco –dijo Pequeño Jaim. –¿Qué estaban probando el veneno? ¿Quién lo hizo? –alzó mas la voz. –¿Así que esa es la excusa para matar cabras? –dijo Pequeño Jaim furioso. –¡Él si puede! –gritó L'Mara. y entonces la voz le falló por completo. –le replicó Bors sombríamente. –Estoy de acuerdo con él –espetó Andru. La pequeña boca de L'Mara se tensó. no lo hubiera usado. –Pero no podrías entender nada que se dijeran entre sí Pequeño Jaim y el oso. L'Mara? L'Mara tuvo un escalofrio. y entonces se dio cuenta de que todo había sido hecho con la aprobación y exhortación de Andru.. –Te has vuelto en contra de tu propia gente en 23 . –Sabes que no puedo hablarle a los animales de la forma que Pequeño Jaim lo hace. Ca-casi no podía creerlo. y al resto de vosotros. –Sí. –¡Estúpido loco amante de los animales! –rugió Bors. –Resopló. –Y hubiese matado más si hubiese tenido más tiempo. pero. ¡Y ahora todos de golpe empezáis a matar! –Una cabra es solo una cabra –le espetó Hiras. –Miró alrededor suyo y se dio cuenta de pronto que Bors no era el único que había matado aquel día. Bors dijo –¿Oiste como le hablaba a Pequeño Jaim? Ella miró con curiosidad al gran hombre. y Pequeño Jaim dijo –Bors. –Ya he tenido bastante de tonterías por hoy. –No pienso tolerar ese tipo de lenguaje en mi casa. –En vez de actuar como un idiota. ¡Pídele disculpas a Bors! Pequeño Jaim se lo sacudió de encima. Andru dijo con voz severa: –¿Vas a pedir disculpas? –¡Jamás! Los labios de Andru se tensaron. –¿Quién mató las cabras? –¡Yo maté un montón de ellas! -rugió Bors. –No pienso hacerlo. Lo veía en sus ojos. así que puede haberse estado engañando a sí mismo. Lo que he dicho. Hiras lo había hecho. –Es alguna otra cosa. y muchos otros. –Solo pretendo averiguar la verdad sobre este amante de los animales. ¿Y qué? –¿Cómo qué y qué? ¡Que-que eres peor que el oso! ¡Eres un bárbaro! ¡Eso es lo que eres! ¡Un sucio bárbaro sediento de sangre! Andru le sujetó por el hombro y le hizo girar de cara a él..El enemigo dorado – Alexander Key –¿Y tú también lo viste. y la lluvia es solo parte de ello. pero no puede hablar a los animales mejor de lo que yo pueda hacerlo. Era enorme. lo mantengo. Ninguno de nosotros puede. –Tiene una gran imaginación. fingiendo que puedes hacer algo de lo que no eres capaz. –¡Cállate! –ordenó Andru. y nos llamábamos civilizados. deberías haber matado a la bestia cuando tuviste la oportunidad. –No he siquiera empezado. –¿Acaso importa? Deberíamos habernos librado de ellas hace mucho tiempo. creo que ya has ido demasiado lejos. Emmon alzo la mano en señal de protesta.

–¡Es una locura salir en una noche así! ¡Andru. Jamás me disculparé. Jamás. cuando se hundió tiritando en el asiento. hubiera sido imposible usar el deslizador. el torrente se convirtió en una serie de lagos cada vez más grandes. Cuando dejo atrás el último muro de piedra de las afueras de Comunidad Oeste. Al final él le contestó –Para de preocuparte por mí. Se dirigió al deslizador y trepó al interior. habría volado sobre los árboles confiado en la brújula de su mente para guiarle a su destino. descendió mas cerca del suelo. Había casas ocasionalmente a ambos lados. –Entonces me marcho. no puedes hacerle esto! ¡No puedes! –Aun está a tiempo de pedir disculpas –dijo Andru secamente.El enemigo dorado – Alexander Key favor de las bestias. y finalmente encontró terreno más elevado. claro esta. Cada pocos minutos L'Mara llamaba para preguntar asustada si se encontraba bien. Al instante siguiente.. ajusto los reflectores y comenzó a seguir el difuso sendero entre los muros. ya en la puerta. La lluvia ahogaba completamente el brillo de cualquier luz. y la rugiente catarata que le golpeó le dejó empapado al instante.¿Tú qué crees? –Todavía pienso que la lluvia es solo una parte. En el silencio que siguió cuando se volvió hacia la puerta. no puedes quedarte aquí. sus ojos enormes mirándole. Encontró difícil distinguir nada más allá de dos o tres pies. el solo peso del agua que caía parecía haber detenido todo movimiento del aire. Si te niegas a pedir disculpas. y pudo sentir la angustia de L'Mara. había abierto de un tirón la puerta y se apresuraba a salir bajo la lluvia. Estaba demasiado alterado para pensar en la lona que él y L'Mara habían usado antes.. Pequeño Jaim fue consciente del retumbar de la lluvia. Más tarde. Pero bajo este increíble diluvio no podía permitirse perder contacto con la tierra. dijo: –Sabéis como me siento por lo que habéis hecho. –Suponía que estaba en Central porque parecía que había estado viajando durante horas. insultas a las personas bajo mi techo. no quedó nada para guiarle y se vio forzado a confiar por completo en su instinto. Cuando estuvo encima del camino que llevaba a Central. Solo entonces. Pronto estaré a cubierto. oyó a Tira suspirar y llamarle. Pequeño Jaim hizo una breve pausa en el umbral y miró a Andru. Con una voz que no parecía la suya. 23 . descubrió que Dudas había venido con él. en terreno más bajo. Acerco al tembloroso perro hacia el para darle calor. y fue capaz de despegar lentamente y con cuidado abrirse camino hacia fuera del patio. –¿Dónde estás ahora? –En Central. De algún modo voy a averiguar que. A poca distancia de casa de Andru el camino que seguía se convirtió en un torrente. aunque tenía que adivinar cuando pasaba junto a una. Entonces. Pero por el momento. –¡Espera! –gritó Tira. conecto las luces y trató de ver a través de la lluvia. Si hubiese habido más viento. En cualquier otro momento. de pie con sus pequeños puños apretados fuertemente contra su cara. Y ahora. Un ligero cambio en el sonido de la lluvia le hizo pensar que había edificios cerca a ambos lados. L'Mara dijo –Todos excepto Emmon y Abuela Malla creen que no habrá más de que preocuparse cuando pare la lluvia -excepto el oso.

Su 23 . Una vez. Entonces rápidamente se desvaneció cuando el sueño de la extenuación lo barrió. Con gesto cansado sacó otra manta del arcón.pero creo que ya se que andaba haciendo El Dorado en Central. quedó sorprendido al oír el timbre de nuevo.. Mientras se estiraba bajo la manta sus puños se cerraron en repentino odio contra la implacable criatura que había traído tantos quebraderos de cabeza a las Cinco Comunidades. sus pensamientos se centraron en el oso. y temblaba por algo más que el frío mientras trataba de encontrar su camino rápidamente en la oscuridad. Estaba solo haciendo suposiciones respecto al almacén. y la echó por encima de Dudas y de si mismo mientras se hundía en el diván mas cercano. o tal vez un gran árbol que había caído después de que la lluvia arrastrase el suelo bajo sus raíces. para salvar lo que se pueda. y preguntó rápidamente: –¿Qué es. justo cuando bordeaba con el deslizador un muro en busca de una puerta conocida. usando la luz solo para localizar el camino cuando se extraviaba entre los árboles. –¿Qué ha pasado? ¿Dónde estás? Antes de contestar. llueva o no llueva. Muchos grandes árboles caerían esa noche. Muy débil en la lluvia. No había tomado nada desde la mañana temprano. Pero creo que está cerca. pero en su interior tenía la enfermiza convicción de que el oso lo había derruido. frotándose los ojos y preguntándose dónde estaba. pensó que era mejor levantarse. al ir recordando. Era exactamente el tipo de cosa que El Dorado haría. mientras se deshacía de las ropas mojadas y buscaba en un arcón en busca de una manta. pero creo que estamos a salvo. Estaba destruyendo el almacén principal. Trató de decirse a sí mismo que era solo un trueno a lo lejos. le contestó: –Estoy bien -estoy en casa ahora. Por la forma en que se sentía estaba seguro de no haber dormido demasiado.. ¿Era un timbre eso que había oído? De pronto. Era consciente de las preocupadas preguntas de la mente de L'Mara. Él nunca lo había sentido antes. Tan pronto como los escalofríos cesaron. se apresuró a cruzar la puerta del jardín y entrar en casa. –¡Oh. Pequeño Jaim apagó el reflector. Fue consciente del shock en ella cuando respondió. Continuó a ciegas. Pero todo el mundo -todos nosotros. podría ser que no tuviese tiempo. y si lo dejaba para la mañana. Al instante. Se quedó tumbado un momento. el oso? –Sí. por encima del rugir de la lluvia.El enemigo dorado – Alexander Key Le interrumpió un sordo gruñido de Dudas. La razón se le hizo clara más de una hora después. cuando la verdad le golpeó con una fuerza conmovedora. tomo a Dudas y. creyó oír un sonido mas pesado y de alguna forma diferente proveniente del área detrás de ellos.será mejor que venga aquí tan pronto como salga el sol. o no habrá mucho que comer este invierno. Lo he olido. Pero mientras se apresuraba a alejarse. El odio era una extraña y horrible emoción. No estaba para nada seguro de estar a salvo. Dentro. no! –exclamó. dejando el deslizador en el patio. Al instante L'Mara llamó espantada. encender un fuego y buscar algo de comer. No puedo entender que busca aquí. No más de una hora o así. El ladrido agudo de Dudas le despertó al alba. – ¡Pero-pero ahí es donde todo el grano y las conservas se guardan! ¡Es horrible! ¿Qué vamos a hacer? –No podemos hacer nada de momento. así que le dijo: – Dudas ha olido al oso en algún lugar detrás nuestro. ¿Qué estaba haciendo El Dorado en Central en una noche como esta? Tenía que haber alguna razón.

aunque no había razón para lo contrario. –Entonces continuo: –Nadie me creyó anoche cuando les conté lo que me dijiste sobre el oso destruyendo el almacén. vio a L'Mara con una pesada cesta en las manos. con el tejado hundido y la lluvia colándose por él. y herramientas para abrirse camino entre los escombros. Durante largos segundos después de haber desconectado el altavoz.. Era tan solo que hacía mucho que no lo oía. y ahí estaba. aunque escucharla ahora le causo un shock. –Están fuera. Se preguntaba que podía encontrar para alimentar al pobre Dudas. –Los cazadores tienen a la criatura acorralada en un cañón. Se sintió extraño llevando las ropas de Gran Jaim. Su pequeña cara estaba demacrada por la falta de sueño. Le estaba royendo por dentro. Así que han mandado a por refuerzos y armas suplementarias. pero sus grandes ojos estaban saltones. Era aterrador. y le miró con reproche.. Es un sitio peligroso. se quedó de pie estrechando la manta alrededor de él. Tenemos que ir allá enseguida. No era la clase de cosas que un perro puede comer. Encontró algunas cosas viejas de su padre y descubrió que le iban a la medida. cuando oyó la puerta del patio abrirse y cerrarse rápidamente. Por un instante se sorprendió de que el equipo aun funcionara. Pronto estuvieron en camino llevando palas y recipientes.El enemigo dorado – Alexander Key insistente. Por la ventana junto a él podía ver que la lluvia todavía caía. pero no son suficientes para ir tras ella. sentir el mordisco del invierno en el aire. Era muy consciente del hambre ahora. Llegando al recibidor. comenzó a correr por la casa. Era la señal de emergencia del radioteléfono. Dudas olió su parte. conectó el altavoz.. pero no había tiempo de cocinar nada de la despensa del sótano. repetitivo sonido venía de la esquina de la sala. sacudiendo desesperado la cabeza. –Hubo una llamada de emergencia hace unos minutos. Dale de comer a Dudas mientras busco algunas herramientas y sacos. igualmente. Corrió hacia él... En la húmeda madrugada el pastor más joven escuchó en silencio mientras el pastor más viejo relataba lo sucedido. y quedo paralizado al oír a un excitado Consejero de Central anunciar la destrucción del almacén principal. ¡Verlo te hace enfermar! ¿Qué vamos a hacer ahora? –Ya lo he oído –le interrumpió él. Toda persona hábil era llamada a presentarse inmediatamente para ayudar a salvar las provisiones. ¿Qué iba a pasar? Ahora que la gente tendría que apretarse en cinturón. todo derrumbado. Era demasiado dulce. El sonido hizo que se pusiera en pie y echase rápidamente una manta sobre sus hombros. El pastor más joven no dijo nada. ¿iba el clima a volverse más y más frío? De pronto. Planean cubrir los bordes del cañón y disparar desde allá a la bestia hasta matarla. Estaba llena de cosas de comer. y la bestia tiene ventaja. pero calmo su apetito.. –También traje tus ropas –dijo atropelladamente. No se había dado cuenta de que había crecido tanto. Era la noticia que Pequeño Jaim había estado esperando. temblando de frío. Lo mejor que pudo hacer fue abrir una jarra de fruta que su madre había puesto en conserva hacía años. buscando ropa seca. aunque ya no era el diluvio cegador de la pasada noche. en el deslizador. ¡Pero lo hizo! Acabo de pasar por allá. 23 . y ver afuera un mundo aun cubierto por la hierba de mitad del verano.

23 .El enemigo dorado – Alexander Key –¿Y bien –dijo el otro –no estás contento de oírlo? La matarán.. La volaran en pedazos.. –No-no lo sé. ¿No es lo que querías? El pastor más joven se giró.

Parecía imposible que El Dorado. Estaba construido a prueba de los elementos. y las dos estaban de rodillas. De repente exclamó –¿Acaso no lo es? Si hubiese matado a El Dorado -y podría haberlo hecho de haberlo intentado. Sencillamente. La misma escena. pudiese causar semejante destrucción. Tira.. y allá estaba el aterrador hecho de los muros derrumbados enterrándolo todo bajo toneladas de roca.. 23 . Pequeño Jaim extendió el último saco a medio llenar sobre las baldosas de la sala principal. conduciendo la lluvia y el barro al interior. conmoción e incredulidad. La recompensa a tanto esfuerzo era desagradablemente pequeña. –¿Qué pasa. Si algo de lo que quedaba quería salvarse. tratando de extender las pocas fanegas de los pegajosos víveres recatados para que se secasen mejor. trigo y varias clases de legumbres. Pequeño Jaim solo pudo boquear con una sensación de mareo. Pequeño Jaim? –Nada –murmuró. Los hombres que habían planeado el almacén hacía años habían hecho un buen trabajo. La madre de L'Mara había volado allá para ayudarla. Todavía tendríamos el almacén. empapando el grano. no tendríamos ahora este problema. Durante horas torrentes de agua habían estado precipitándose dentro de las ruinas. No puedo leer tu mente como hace L'Mara. que eran enviadas a las casas más cercanas para ser puestas a secar.El enemigo dorado – Alexander Key 7 TRAMPA Al ver por primera vez el almacén derruido. Por fin de vuelta a casa. Pequeño Jaim vio la zanja que había sido astutamente excavada alrededor de parte del edificio. porque albergaba las provisiones suplementarias de las que las Cinco Comunidades dependerían en caso de emergencia. perdido en una sopa de barro y escombros. Mientras los cariacontecidos miembros de los equipos de arqueros montaban guardia -porque quién decía que la bestia no iba a volver para atacar a la multitudbrigadas de excavadores trabajaban locamente llenando recipientes con empapadas masas de productos.si lo hubiese matado cuando todo el mundo me lo pidió. A media tarde apenas la décima parte de lo almacenado había sido rescatado. –Sí que pasa. mordiéndose los labios. para permitir que el diluvio arrastrase los cimientos. Rápidamente se quitó el chubasquero y las botas húmedas. Todo aquel que lo vio esa mañana tuvo la misma reacción. El resto. levantando rocas y abriendo agujeros en el tejado para alcanzar el grano. Ahora la mayor emergencia que se recordaba estaba sobre ellos. había que darse prisa. Te culpas por lo sucedido. La gente de Central ya estaba trabajando frenéticamente cuando pequeño Jaim y L'Mara llegaron para ayudar. Otros se apuraban a llegar desde todas las direcciones. Allá un fuego había sido encendido en la chimenea tanto tiempo sin usar. y la calefacción solar conectada. no podía ser. pero puedo adivinar lo que piensas. Él la miró un momento. se repetía en docenas de casas de la zona. Pero lo había hecho. Había de ser así. Ella suspiró. y se sentó en el suelo cerca del fuego para expulsar el frío de su cuerpo. a pesar de su increíble fuerza. Cubrían el suelo en una curiosa mezcla de maíz. Trabajaban como mulos. Pequeño Jaim lo sabía. y del tejado hundido. era irrecuperable. estirazando su cansada espalda le miró y sacudió tristemente la cabeza.

yo soy solo una niña para ti. –Pero puede que estuviese equivocado. No hay excusa para la matanza sin sentido. A no ser que sea porque soy la única persona que puede hablarle. –No puedo dejarte. por eso he traído todos nuestros arcos. –Y-y estoy segura de que hubiera tratado de matarnos si nos hubiéramos acercado más. Si hubiese querido. –No esta vez. Aunque ese monstruo no haya matado aun a nadie.. Incluso si lo consigo tan solo con unas pocas horas de antelación. Eso es lo que importa. –¡No! Siempre debes defender lo que crees. Pero hiciste lo que creíste correcto.. –Debo hacerlo –dijo él con determinación. ¿Quién podría impedírselo? Pero sabe lo que se avecina. en cualquier caso. L'Mara dijo rápidamente –De acuerdo. odiándonos. Sé más cosas sobre él ahora. Francamente. e-estoy asustada. –Aw. Pero El Dorado lo sabe. te digo que la lluvia es solo parte de algo más. –No es la lluvia..El enemigo dorado – Alexander Key –Puede ser. seguro que averiguo algo. Pequeño Jaim dijo: –No creo que esa sea su intención. –miró arriba de pronto y preguntó –¿Si no es la lluvia. –¡Matarte! ¿Pero porqué? –No lo sé. Estaba muy disgustada por el tema la otra noche. L'Mara... así que ha decidido simplemente destruir nuestras provisiones. Tan pronto como haya dormido algo. No creo que nadie deba salir desarmado de momento. seguro que habría matado a muchos de nosotros fácilmente.. Es como una pesadilla. –¿Qué hay de malo en eso? También te pareces a Tira. yo simplemente me moriría. –No quiero decir que una persona no deba defenderse si es atacada. 23 . de todos modos. ¿Cómo puedes tener razón si haces a otra gente sufrir? Si hubiese matado al oso.. Casi en un susurro dijo: –No puedo entenderlo.. Si sigo tras él. Puede que tenga que seguir a al oso por todas partes. Los ojos de Tira eran trágicos.. pero también orgullosa de ti por lo que le dijiste a Bors y a los demás. pensaba que habíamos dejado atrás este tipo de cosas. –Pero ten cuidado. No de forma directa. –¿No lo ves? No quiero matarlo. venida de la nada. Tal vez no quiere que averigüe algo. bien.. tendremos una oportunidad de salvarnos. Tira hizo una pausa y meneó la cabeza de nuevo. pero parece que no es así. L'Mara jadeó. porque si te pasase algo. y acosarlo durante días. –La única explicación que le encuentro –le respondió –es que es a mí a quien quiere matar. y con Dudas para ayudarme estaré bastante seguro. –Se encogió de hombros. –¿Pero no os atacó a Emmon y a ti? –preguntó L'Mara. Tan solo te recuerdo a una ardilla. –No-no puedo siquiera adivinarlo.. Una bestia como esta. y no tendre muchas excusas para no hacerlo si no trato de averiguar lo que sabe. y dejar que la Naturaleza haga el resto. yo voy contigo. mientras se agachaba para ayudarla a extender el grano. Puede ser muy importante. –¡No es verdad! Ella es hermosa. yo. –Eso también vale para mí –respondió él. –De acuerdo –dijo ella en silencio.. voy a volver a intentarlo con él. entonces de qué tenemos que preocuparnos? ¿No tienes ninguna idea? El sacudió la cabeza cansinamente. pero si tú vas. –El caso es que eso es lo que parece. Y de todas formas –añadió –necesito que haya alguien en casa con quien pueda estar en contacto continuamente. –No pensaras realmente que la lluvia. –¡No! –exclamó Tira.

Sabía lo que L'Mara pensaba. –Así es como ha de ser. –Debes hacerlo –insistió. Pequeño Jaim. Por un momento. Ni siquiera me escuchará. no hablo hasta que la casa se hubo perdido de vista tras él en la lluvia. En el último minuto. –Debo ser honesto con él –dijo severamente. No debéis haber dormido demasiado con esa pandilla de arqueros rondando toda la noche. –¿Qué pasa? –Cuando salgas mañana a buscar a esa bestia. Ella no se daba cuenta de que en un año o dos sería una belleza. Tiene que comer.y pueden prepararse su propia comida ellos mismos. como había pasado el día anterior. Entonces le llamó silenciosamente. él lo sabrá. ¿Iba el fin del mundo a llegar ese día? Desde luego. por favor ten cuidado! Si realmente quiere matarte. más vale que os marchéis ya. Él le aseguró que tendría los ojos abiertos y le pidió que parase de preocuparse. Vosotras necesitáis descansar más que yo. y no averiguare nada de él –¿Estás seguro de eso? Él asintió. Ella sacudió la cabeza. escúchame. La lluvia arreció con la temprana oscuridad. –Deberías ser capaz de olerlo en alguna parte. tratará de engañarte. Tira sacudió la cabeza abatida y no dijo más. casi cedió. Tira dijo –¿porqué no te vas a dormir? Parece que estás a punto de derrumbarte. –Nos quedaremos aquí. Ella se encogió de hombros. quiero que lleves tu arco. –¡Pero si ni siquiera conoce el significado de esa palabra! –Sí que lo sabe. –Voy a rodear Comunidad Norte y a volar lo más bajo que pueda –le explicó a dudas. Pequeño Jaim la estudió con un vago sentimiento de temor. Él es honesto a su manera. y se dirigió lentamente a Comunidad Norte. porque no quedaría ni un alma en las Cinco Comunidades. De nuevo trató de convencerle de que lo llevara con él. –¿No lo ves? Si no lo soy. –¡Por favor. de pie con los ojos muy abiertos junto a ella. seguro que lo encontramos en el río. ¡Si esta lluvia horrible no para pronto! –Está empeorando. él lo sabrá. A ella se le descolgó la mandíbula y le miro con unos ojos tan abiertos de asombro que él se hubiese echado a reír si no se encontrase tan agotado. Entonces dirigió su atención a la gris escena a su alrededor. 23 . entonces sus puños se cerraron y miro afuera a la lluvia. Pero apartó el estuche a un lado. y se preparaba para marchar. –No importa. –¿Honesto con una bestia asesina como esa? –gritó ella. –No puedo dejarte marchar a enfrentarte con esa criatura sin nada con que defenderte. en un año o dos. y continuo cayendo sin signo de querer parar. casi sin tocar la comida que ellas habían preparado. que seguramente no es gran cosa. Si voy armado. –No puedo hacer eso. si El Dorado no era detenido.. Tira corrió y trajo el estuche que contenía el arco y las flechas. Lo primero es el grano. –Estoy bien. Si L'Mara y tú tenéis que volver a Comunidad Oeste. Temo que vuelva a oscurecer temprano otra vez. pero eso no te hace a ti fea. L'Mara. así que vigila las trampas. Andru tiene a sus amigos con él -están planeando como matar al oso. pero al alba amaino un poco de nuevo. Bien. y se dio cuenta de que también Tira pensaba igual.. nada de eso importaría. Me contó lo que opina de nosotros. es hora de que oiga la otra versión. Pequeño Jaim. Tenemos que secarlo antes de que brote. Si no encontramos el rastro así. lo parecía. El temor se tornó aprensión mientras desayunaba aprisa.El enemigo dorado – Alexander Key –Seguro que sí. y no tendré ninguna oportunidad.

y se suponía que existían continentes más cálidos hacia el sur. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Es tan real como nosotros.. has visto algún pájaro volando hacia el sur? –Desde luego. ¿No es motivo suficiente? Pequeño Jaim frunció el ceño. antes de que llegasen las cabras. Todos los campos más bajos estaban anegados. con cadenas de islotes desérticos. y come peces fantasma. –Nunca dije que no fuera real. y dijo quejumbroso. ¿Adónde iría la bestia? Pequeño Jaim giró pasadas las casas dispersas de os campos mas altos y comenzó a volar lentamente sobre las colinas boscosas bajo ellos.El enemigo dorado – Alexander Key –Los fantasmas no comen –murmuró Dudas. En cuanto a pescar. –¿Puedes oler algo? –preguntó. He visto y olido cosas como él en mis sueños. Estanques y anchos lagos se extendían a través de los campos hasta unirse al ancho río. si no estaban lejos. ¿Porqué no nos olvidamos de todo el asunto? –Sabes que no puedo hacer eso. Pero eso pasaba hace eones. pero no cerca. antes de la lluvia. –¡Oh. excepto colinas rocosas llenas de cuevas. Tenia la sensación de que El Dorado estaba rodeando las Cinco Comunidades. cuando los inviernos eran crudos. –No nos hará ningún bien encontrarlo. –No exactamente –murmuró el infeliz Dudas. pero lo olvidó cuando vio los campos inundados de Comunidad Norte. o nunca encontraremos nada con esta lluvia. –No es un fantasma. pero aun es un oso. O puede que sea solo que sé que está en algún sitio cerca y desearía que no fuese así. –¿Hum qué? El perro blanco se acurruco cerca de él buscando calor. pero eso era muy difícil con el terreno tan inundado. La vida era hermosa entonces. –¿Huh? ¿Qué quieres decir con eso? –Está en el aire. No era extraño que no se les oyese cantar. el monstruo había aparecido de pronto sin avisar. Así que los pájaros habían huido todos. –¡Volar hacia el sur! ¿Para qué? –Para escapar de aquí. y después el interminable océano. La noche anterior. y todos los osos comen pescado. No se había dado cuenta hasta entonces de lo terriblemente inundada que había quedado el área. hubiéramos volado hacia el sur. Pero El Dorado le eludía. Dudas giro sus ojos tristes hacia él.. Pero tu especie se supone que es mas lista que la mía. Entonces recordó que. –¿Dudas. y gruñó. hazlo a tu manera! Es un fantasma. y ahora una de ellas aparece. Puede que sea grande. y tu me dices que no es un fantasma. buscando. Ese es el problema. Ahora pega tu hocico a la ventana y sigue oliendo. –Hemos pasado tan buenos tiempos juntos antes de que llegase. sería casi imposible con el río desbordado por la lluvia cubriendo tanto terreno. hubo un tiempo en que los pájaros. –Hum. Oí montones de ellos la otra noche. Continuamente enviaba su pensamiento hacia el exterior. Si fuésemos la mitad de listos que los pájaros. según Emmon. ¿Porqué tiene que ser ahora así? 23 . ¿O es que los pájaros habían ido a las cavernas? Se devanó los sesos acerca de los pájaros un rato. Le resultaba fácil sentir la presencia de muchas criaturas. e incluso algunos animales. ¿Pero porqué al sur? No había nada allá. habían emigrado según las estaciones.

¡Juzgado por el Consejo! ¿Sería capaz Andru de hacerle algo así? ¿De convertirle en un paria? Sabía que Andru sería capaz. L'Mara llamó. ¿Porqué será tan listo? –Es un mutante –murmuró Pequeño Jaim. Para la gente que no sabe usar el arco. sin duda. –Pero no puedo ver mucho con esta lluvia. y de que ha aprendido a usar el Pozo del Conocimiento. deben haber muchos a tu alrededor. ¿Te pidió que me dijeses algo? –Sí –admitió ella. Cada vez que se acercaba al río encontraba más dificultades para eludirlos. Y no me siento bien. y que trataba de ocultárselo. L'Mara dijo – ¿Hay algún deslizador cerca de ti? –No puedo ver ninguno –le respondió. –Suéltalo –le urgió. Desearía que él no fuese tan listo. y decidió que sería perder el tiempo. y preguntó por su posición. para de hablar y ayúdame a encontrarle! –contestó irritado Pequeño Jaim. –Hay más. Hacía más de un siglo desde la última vez que una persona había sido juzgada por el Consejo por herir a un semejante. –¿Qué oportunidades tenemos contra algo así? –No muchas. como había estado haciendo cada pocos minutos. Cuando se la dio. Padre y el Consejero Trawl los están preparando ahora. y solo debía elevarse a la altura de las copas de los árboles para ver los puntos grises del primer grupo de ojeadores volando sobre las colinas y siguiendo los pequeños valles que llevaban al río. estaba agradecido a la lluvia. y que si no les ayudas a matarle él-él hará que el Consejo te juzgue y-y te convierta en un paria Pequeño Jaim estaba atónito. Y la gente comenzaba a hacer cosas que no hubiese soñado ser capaz de hacer una semana antes. habrán explosivos. Me gustaría que dejases de hablar de esa manera –gruñó Pequeño Jaim entre dientes. –¿no crees que es mejor matarlo antes de que sea demasiado tarde? –¡Oh. –Dile a Andru que-que voy a encontrar el oso yo solo. Dice que tú puedes rastrear el oso mejor que nadie. Tiene que ver con Andru. Había sido expulsada de las Cinco Comunidades. Y que no quiero tener nada que ver con su cacería. –Estoy seguro de que es muy viejo. en la 23 . y de repente él sintió que algo la preocupaba mucho.El enemigo dorado – Alexander Key –No lo sé. Le ayudaba a ocultar sus movimientos y a evitar ser visto a distancia. Pero Andru estaba furioso por todo lo sucedido. Deben haber cientos de deslizadores. L'Mara hizo una pausa. La cacería estaba en marcha. Desesperanzado le contestó. La lluvia debía haber afectado a todos los deslizadores del mismo modo. Había que culpar a alguien. –No puedo evitar sentir lo que siento. cubriendo todo el territorio. –Pues entonces –dijo Dudas taciturno. Era un remolino de espuma blanca que se hacía cada vez más ancho hasta perderse en el gris de la distancia. –Ha-ha mandado orden de que regreses y te unas a la cacería. – Todavía pienso que tiene que comer –le murmuró a Dudas –y eso quiere decir pescado. Padre ha organizado una gran cacería. me temo. Se preguntó si debía volver y cambiarlo por otro. Cuando viraba el deslizador de nuevo. Aun así. Al mediodía el deslizador que estaba usando comenzó a comportarse un tanto más lento. ¿Pero dónde ira a capturarlo? Voló con cuidado sobre el agua mirando río arriba. volando en grupos. –Bueno.

Entonces Pequeño Jaim fue lanzado a través de la lluvia junto con piezas del deslizador. Entonces una zarpa con el poder de un trueno golpeó el deslizador y lo hizo pedazos. pequeño Jaim voló lentamente río arriba. Como que no deberíamos estar aquí ahora. si ese oso era tan grande como El Dorado. lanzando su insignificante cuerpo hacia delante al ataque. Se deshizo de su ceñida chaqueta y nado hacia el perro. Dudas? –Sí. Por un momento se encontró mirando a los fríos ojos de la criatura que les había tendido la trampa.. y a través de la lluvia gris podía discernir un área llena de grandes rocas.El enemigo dorado – Alexander Key otra dirección. algo blanco pasó junto a él luchando débilmente. al no ver ningún movimiento excepto el agua arremolinada. No había señal de la bestia. –¿Hueles algo. Enfadado dirigió el deslizador al tejado del molino y lo mantuvo allá mientras estudiaba cada palmo del curvilíneo tramo de agua que podía verse desde allá. Luchó por salir 23 . dio toda la potencia al deslizador. enseñando los dientes. El frenesí de ladridos de Dudas le hizo ponerse de pronto en pie. El Dorado! Sé que estás cerca. tratando de elevarse a una altura segura. –¿Dónde estás? –gritó cerrando los puños. Parece que venga de por arriba. se estrechaba entre altos desfiladeros y se curvaba. Con la inundación sería el mejor sitio para que un oso pescase. Él pasó un brazo por encime del perro y dijo: –No hay nada que temer. El río le volteó.. lo he olido débilmente. –Dudas –jadeó agonicamente. Una monstruosa forma brotó hacía arriba. La cascada junto a la que había sido construido casi había desaparecido bajo la tremenda avenida de agua sobre ella. deslizo la capota hacia atrás para tener mejor visión. consiguiendo finalmente pasar un brazo a su alrededor. Puede que no averigüemos demasiado. Ignorando el diluvio. –¿Viene de río arriba? –No podría decirlo con la lluvia. y al segundo siguiente el helado río le atrapaba y le arrastraba... –simplemente es que a veces sé cosas. Era Dudas.. He venido en son de paz. a la espumeante corriente tachonada de rocas. –¡Para de decir tonterías y usa tu hocico! Sabes que tenemos que encontrar a esa cosa. Finalmente. Miró como loco alrededor de él.. No me voy a acercar a él. se mantuvo tras la gran estructura y avanzó poco a poco hasta poder ver el tramo del río tras la curva. tiro de él y le arrebato el cuerpo inerte de las manos. no te mueras! Por favor. voló río arriba hacia las rocas. Tras estudiar las orillas cuidadosamente. Su respuesta fue demasiado lenta. pero no tenemos elección. perdiéndose de vista más allá de la difusa sombra de un viejo molino. Dudas estaba de pronto temblando. Horrorizado. la débil lucha cesó. De pronto. Una roca debajo de él cambió de forma. –No es eso –murmuró Dudas. Al acercarse al molino. –¡Por favor. Mientras luchaba por mantener la cabeza fuera del agua. Pero cuando lo atrajo hacia él. Más allá del molino el río se ensanchaba. De pronto el río estalló en violento movimiento. Pequeño Jaim tuvo una breve visión de Dudas. se dio cuenta de que la sangre manchaba el agua y de que los ojos de dudas estaban vidriosos. Hoy la voz del río era un gran rugido. –¡Contéstame.

Si le disputan al hombre su derecho. te daré caza hasta matarte! La estrella del pastor más joven aún no había aparecido sobre el banco de niebla al este. mueren. entumecido por el frío y exhausto. pero podía sentir la cercanía de la bestia. Le agitó y le hizo levantarse. Simplemente lo toma. con los labios apretados y los puños cerrados. –¡Vine en son de paz! –gritó roncamente. sintiendo una abrumadora sensación de pérdida. se derrumbó en el alféizar. Si no tienen donde ir. Había unas escaleras en la esquina que llevaban al piso superior. por espacio de unos segundos que parecieron alargarse hasta convertirse en largos minutos. La corriente le empujo dentro de él y prácticamente le arrojó contra una ventana rota y semisumergida. ¿La habrían matado ya? –¿Es el hombre tan perfecto –decía el pastor más viejo –y sus necesidades tan grandes. De pronto toda la negra amargura del odio le invadió como un poderoso veneno. que tiene derecho sobre toda la creación? –¿Que-que quiere decir? –Supón que el hombre quiere los árboles para su propio uso. o un pedazo de tierra. Alzó los puños temblorosos en señal de desafío. –¿Era también así hace mucho. en el planeta del que vinimos? –Me temo que sí. Jadeando. pensó en la pérdida de su perro y en la bestia que lo había matado. 23 . Entonces. libró una dura lucha para salir del río antes de que le arrastrase al molino y por encima de la hirviente blancura que una vez había sido unas cataratas. y conseguir meterse dentro. Apenas tuvo tiempo de agarrarse con sus dedos entumecidos al marco de la ventana. Los cazadores la tenian acorralada en un cañón. y todas las criaturas que vivían en los árboles o la tierra han de marcharse.El enemigo dorado – Alexander Key a la superficie. mirando con la mente en blanco a la lluvia mientras un gran vacío en su interior comenzaba a llenarse lentamente con el odio. Un remolino enfrente de él le salvo. Nadó hacia ellas y subió hasta otra ventana que se abría justo encima de aquella por la que había entrado. también mueren. extrañamente nervioso. No podía ver a El Dorado en la lluvia. Mientras esperaba a que apareciese. –¡En paz! ¿Me oyes? –Su voz se alzó hasta convertirse en un alarido. –¡Te haré pagar por lo que has hecho! ¡Te mataré! ¡Aunque sea la última cosa que haga en mi vida.

peinando cada palmo de tierra de las Cinco Comunidades. No fue necesario que le explicase lo que había pasado. No había sitio en su interior para nada mas que el odio. Esa debía ser una de las razones.. Seguro que te das cuenta. encontrar al traicionero monstruo y destruirlo. Solo quería correr bajo la lluvia. Parecía imposible que la intrigante bestia pudiese escapar a tantos cazadores. ¿Porqué la ha tomado contigo? ¿Acaso es que sabe que eres la única persona que puede hacerle daño? Él sacudió la cabeza. con las mandíbulas apretadas. –No puedes volver a salir.! Pequeño Jaim apretó los dientes y atravesó sombrío la casa para buscar ropa seca. Pequeño Jaim –comenzó.. Él la miró sombrío. Ellos nunca habían mirado al perro como a un animal. no tendrás ninguna oportunidad frente a ella.. pero no pudo. Queríamos a Dudas. Dudas era uno más de la familia.? –Entonces con súbita ansiedad – ¿Dónde está Dudas? Él abrió la boca para contárselo. Cuando regresó estaba completamente vestido y listo para marchar. completamente agotado. envuelto en la manta que L'Mara le había llevado. Y debían haber docenas y docenas más. aunque había otro motivo. –Sé como te sientes. Él no recordaba haber llamado a L'Mara más de lo que recordaba haberse quitado las botas y la chaqueta para escapar del río. –Mi arco.. 23 . –Nosotras también queremos ver a esa criatura muerta. obviamente leyendo sus pensamientos. –El-el oso lo mató. fue consciente del tráfico de muchos deslizadores sobrevolándoles. Y en cuanto a ti. L'Mara sollozó. –¿Dónde está mi arco? –preguntó. –¡Oh. –Me voy –gruñó. –Escúchame. todavía cubierto de grano puesto a secar. dijo: –Ellos-ellos no tienen nada que temer. por encima del retumbar de la lluvia en el tejado. Era como una fuerza negra que expulsaba todo lo demás de su mente. Fuera. El miembro más joven. ¿Qué oportunidad tenían los cazadores contra semejante inteligencia? L'Mara.. según sonaba. Tira colocó firmemente las manos sobre sus hombros y le obligó a sentarse junto al fuego.... –¡Pequeño Jaim! –jadeó... Después miró al suelo. pero no al precio de perderte a ti.. no. el niño al que todos querían. Ella apareció tan rápidamente que él se dio cuenta de que debía haberse puesto en camino mientras él aun estaba en el agua. Tira corrió a su encuentro. –Espera –dijo Tira. Docenas. Cuando llegó a casa. –Hizo una pausa y su voz tembló un poco al continuar.El enemigo dorado – Alexander Key 8 EMBOSCADA Una llorosa L'Mara voló al molino y llevó a Pequeño Jaim a casa después de buscar en vano el cuerpo de Dudas. tú eres importante para nosotras dos. especialmente para L'Mara. Estaba todo tan agónicamente vívido en su mente que cada terrible segundo de todo ello fue instantáneamente comunicado a la de ella. lo haría. –¿Qué es lo que. Pero no olvides que L'Mara y yo tenemos parte en esto también. Si sales tal y como estás ahora.. Sabes ahora que tratará de matarte si tiene la oportunidad. pero tú sí. Pero por supuesto.

De golpe se puso en pie.. –Y nada debe pasar – dijo ella en silencio. Intentar otra cosa era simplemente impensable. Tira le miró inquisitiva. –Simplemente lo presiento. y si sales ahora. Puede que vuelva allá de noche. –Lo dudo. cerrando sus pequeños puños. pero es demasiado listo para dejarse ver dos veces en el mismo sitio.. especialmente en la parte trasera excavada en la roca. que tuviese suficientes bayas. No podía. pero te creo. sería el fin de los dos. tan cuidadosamente. –Es por eso que debemos planearlo todo -oh. –Parará esta noche. Él sacudió la cabeza. resistirse a ella. mientras pensaban. Tira tomo una bandeja de grano y comenzó a separar desperdicios.antes de que salgas. Pero no importaba. ardillita. –¡Por favor-por favor! Si sales sin ninguna clase de plan. no. Ella suspiró. tiene que ver algo con la comida. –¿Cómo puedes estar seguro. Si lo dejamos aquí. –¿Entonces dónde irá? –Eso es lo que me pregunto. Casi lo tengo.El enemigo dorado – Alexander Key más importante. Tira dijo: –¿No comen bayas los osos? –Deberíamos dejarlas de lado en este caso. –¿Qué te hace pensarlo? Él se encogió de hombros. –¿Quieres decir que quiere algo aparte de pescado para comer? –Sí. lo tendríamos. ¡Has de ser más listo que él! ¡Tienes que serlo! ¿Es que no lo entiendes? Nunca había visto a L'Mara tan insistente y determinada. y la lluvia dura mucho más. –Sería mejor que lo llevásemos abajo. –¡Le encontraré de todos modos! ¿Dónde está mi arco? –¡No! –gritó L'Mara de nuevo. Siempre estarían los dos juntos. y si algo le pasaba a uno. no! No sabes siquiera donde ir. –No lo hará –murmuró Pequeño Jaim.. Pero lo estoy. Si pudiera averiguar que es. te tenderá otra trampa. –De acuerdo. –Hará calor. pero siendo de pronto ambos más fuertemente que nunca de ello.. –Todavía está húmedo –murmuró ausente. Quiero decir. corriendo hacia él y empezando a golpearle la espalda con sus pequeños puños. –Estoy perdiendo el tiempo –murmuró. en momentos como ese. –Espero que tengas razón. de hecho. es tan grande. Hubo un intervalo de silencio. Es sorprendente lo seco y caliente que se está allá. Sus mentes estaban tan conectadas que. 23 . El odio no había amainado dentro de él. Pequeño Jaim? –No-no lo sé. En voz alta. –¡No! –gritó L'Mara ferozmente. que le eludía. –¡No.. al nivel inferior. era como tener una sola mente.. L'Mara dijo –¿Crees que se quedará cerca del río? Él agitó la cabeza.. Pero ahora se sentía capaz de apartarlo a un lado y pensar fríamente en lo que había que hacer. Lentamente se sentó de nuevo. No podía quedarse sentado allá toda la tarde sin hacer nada. – Tengo que encontrarle... estaba el hecho de que en el futuro ninguno de los dos podría vivir junto a alguien que no fuera el otro. –Es extraño. como un terremoto? Eso es lo que Emmon parece pensar. –Emmon piensa que yo debería saberlo. Sin necesidad de hablarlo. pero no lo sé. Solo que qué pasara cuando pare de llover. –¿De verdad? –de nuevo sus ojos se clavaron en él... Si pudiera recordar algún matorral grande en alguna parte.. ¿Qué seguirá al calor? ¿Frío terrible? ¿O será algo que cambie la tierra.

La bestia podría llegar en cualquier momento a partir de entonces a pesar de los cazadores. Pequeño Jaim sacó su arco. Cerca del borde inferior del prado. ¿Pero cual es el lugar más seguro para almacenarlos? ¿Sabías que tu madre puso un montón de frutas y galones de miel en jarras de cristal? Están bien seguras en el nivel inferior -a no ser que haya un terremoto. en un último intento febril de examinar cada posible escondrijo antes de que la oscuridad les atrapase. ¿hacía cuántos días? Era difícil recordarlo. –La mayoría de las colmenas están cerca de Comunidad Oeste. alerta. –Allá es donde irá esta noche. –Claro. La luz comenzaba a desvanecerse un poco cuando llego al prado. volando entre los árboles cuando era posible. Pero recuerdo haber volado por encima de algunas esta mañana.. pero no importaba. Les habría sido difícil verla.. agrupadas bajo los arboles al lado de un campo abandonado. los ojos enormes.. pero la cacería que había estado en marcha casi todo el día no había parado. De pronto se paró.. incluso a plena luz del día. no tenían ni idea de lo habilidosas que algunas de sus criaturas podían ser. ¿No sabían que un oso -cualquier oso. ¿Pero cuáles? Él se puso en pie de nuevo y comenzó a caminar en círculos alrededor de la habitación más allá de las pilas de grano.. cuando se cansa de pescado. Los evitó cuidadosamente y tomó precauciones para ocultar su destino. tratando de evaluar el viento y la lluvia mientras trazaba su plan. Su pensamiento sorprendido era tan fuerte como si hablase en voz alta. Muchas familias tienen suficientes alimentos secos y enlatados para varios meses. que nunca se adentraban en el bosque. incluso la cuerda. contestando a la pregunta no formulada.. En silencio. Todavía llovía cuando marchó a la tarde. Un campo dorado que era una masa de plantas silvestres en plena flor. descendió en un pequeño claro del bosque a distancia del ruinoso muro de piedra que rodeaba la zona. roba algunas colmenas. El deslizador era lento e incomodo de manejar. justo cruzando las colinas desde aquí. –Ya lo sé. que decidió eran lo máximo que 23 . Los cazadores volaban bajo ahora. ¿Dónde las había visto? Había cientos de ellas. Durante un rato se quedó quieto. Del carcaj sacó tres flechas. Gente como Bors y Andru.. cerca del río. –¿Miel? ¡Eso es lo que estaba buscando! L'Mara le miró comprendiendo al instante. en el lado opuesto a las colmenas. Entonces se acordó. Da la mejor miel de todos. lo armó y lo coloco junto a él. y le disgustaba la idea de que se mojase. Así que pienso que lo más sensato sería. con tantas cosas como habían pasado. y muy lentamente. Vio como L'Mara le miraba con cara de pronto pálida y demacrada. Era un bello objeto de madera laminada que el viejo Zimah y él habían tardado largas semanas en fabricar. No iba demasiado lejos. Prácticamente en todas las direcciones podía ver las sombras de otros deslizadores. escuchando y mirando. Usó el viejo deslizador que había sacado al patio para recargarlo. –Es curioso como algunas respuestas te vienen y otras no.. entonces se perdería todo-.puede moverse a través de la maleza a pocas yardas de una persona sin que esta se de cuenta? Por supuesto que no. Pero era resistente al agua. Puede que con el tiempo.El enemigo dorado – Alexander Key Ella suspiró de nuevo. Ese viejo campo con los muros rotos. –Sí –gruñó él. si son muy cuidadosos. De cualquier forma me he estado preguntando que hacer con las provisiones. Y cuando llegue. le estaré esperando. le pareció.

Pero rezó para no tener que usarla. ennegrecidas por el veneno. Entonces. Ella tenía razón. sujeto las dos restantes contra la empuñadura y se movió con cuidado hacia el muro de piedra. con el veneno quemándole por dentro. el olor del hombre que. le era favorable. ahora se daba cuenta. y el cazador escondido y protegido por el muro. sin aviso. La fría lluvia caló enseguida a través de la pesada chaqueta que llevaba. Una flecha debía bastar. Dependía de la lluvia. –Está bien –murmuró salvajemente. Las estrellas comenzaban a brillar sobre él. pero lo consiguió concentrándose en los alrededores y en los pasos que debía seguir. era una protección. Pero el deslizador estaba escondido más allá de cualquier posibilidad de detección. sujetaría las otras dos contra el arco con su mano izquierda.. o te delatará.. Miro con dureza a las puntas de metal. La bestia sabrá donde estás. Cuando preguntó a Tira acerca de él antes. miró aprensívamente. Pero quizá la lluvia pudiese lavarlo. claro. coloco una flecha. Lo único que preocupaba a Pequeño Jaim era su propio olor. En un bolsillo de su chaqueta tenía una pequeña linterna para usar en caso de emergencia. al menos de momento. tan pronto como el veneno se deshizo. Tiene una reacción violenta. El viento. y. La lluvia. y tan inusual que era inconfundible con cualquier otro olor. había dicho: –La lluvia no lo limpiara. En el silencio que siguió. desdibujadas bajo los árboles. Debía poner la mente casi en blanco. El río estaba en esa dirección. estaban a más de sesenta ardas de distancia. Pero pensaba que podría. que no pudiese distinguir las colmenas cuando oscureciese. Su aprensión creció cuando la noche se hizo más clara. era tan fuerte que solo un poco de él impregnaba cualquier cosa que tocase. listas para ser usadas al instante. ¡Una luna casi completamente llena! 23 . pero pensaba usarlas todas. desde luego.seguramente se acercaría desde el bosque que rodeaba el límite superior del prado. ¿Qué pasaba? Miró hacia arriba rápidamente y vio que el cielo se despejaba. pero decidió que no. pero la ignoró. Mientras una flecha estaba en la cuerda. Es una especie de goma que se adhiere al metal. Ahora apenas podía cambiar de posición por miedo a que sus movimientos fuesen oídos.. y no como una criatura viva. Las hileras de colmenas. ¿Y si el veneno no actuaba bastante rápido? Bien pensado.. roto solo por alguna gota cayendo de los árboles. De pronto. A no ser. e incluso expulsar a L'Mara de ella. Meditó el acercarse más. El blanco también podía llegar desde atrás. –¿Cuánto-cuánto tarda en matar? –Bueno. Se desprendió del chubasquero que llevaba y lo enrolló. –Me gustaría que él muriese lentamente. guardándolo junto al carcaj con las flechas restantes bajo una de las correas de seguridad del deslizador. entiendo que las cabras con las que lo probaron murieron en cuestión de segundos. Mejor el frío y la humedad que un abrigo que se arrastrase y pudiese engancharse en cualquier parte. paró de llover. Hacerlo requería esfuerzo. ¿era la luna eso que asomaba sobre los árboles por el este? Lo era. eso era lo mejor. Agarró el arco. ¿Cómo enfocar una luz sobre el blanco y disparar al mismo tiempo? El blanco -tenía mucho cuidado de pensar en él como un simple blanco. viendo la cara que ponía L'Mara. –¡Brota de ti! Debes ocultarlo de algún modo. Andru me dijo que se disuelve rápidamente a la temperatura de la sangre. según Dudas. preguntó: –¿Qué pasa? –Tu-tu odio –susurró. dificultando sus movimientos.El enemigo dorado – Alexander Key podía manejar con habilidad al mismo tiempo.

¿Porqué no llegaba el blanco? ¿Se había equivocado y estaba en el lugar erróneo? Sus piernas empezaban a dormírsele de estar agachado sin moverse tanto tiempo. En cualquier otro momento el coro hubiera resultado agradable a sus oídos. informe blanco que debía aparecer pronto entre las colmenas. pues estaba escondida en las sombras más allá de la niebla. Hay algo que deberías saber. y pronto las voces de cientos de ranas se elevaban en un coro que sonaba a ambos lados del prado. Dentro de pocos minutos se vería forzado a levantarse para permitir que la sangre circulase por ellas. En ese instante el coro de ranas calló de golpe. La luna -ya no dorada sino de un siniestro color rojizo. Pero las ranas son sensibles. esperándola.. sabría al instante que algo andaba mal. Aun así. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que vio el cielo nocturno despejado que se había olvidado de la luna. como esas mortíferas pistolas usadas durante la Edad de la Rueda.. pálido. en cualquier parte. no pueden ver tan bien como oyen. Con cuidado comenzó a retroceder. advertida instantáneamente de su acceso de cólera. además de peligroso. Con esfuerzo aparto a un lado el odio y trató de pensar solo en el blanco. Un arma diseñada para matar.El enemigo dorado – Alexander Key Espantado. tratando inconscientemente de hacer su cuerpo más pequeño. algo que desgarrase la carne y los huesos. –¿Pequeño Jaim? Quedó conmocionado. Un enorme. y sabía que en cuanto comenzase a moverse de nuevo su fuerte croar cesaría. Entre las sombras del prado. Durante un largo rato el tiempo pareció ralentizarse para Pequeño Jaim. comenzó a volverse cálido. y arrancase alaridos de agonía de su víctima. ¿Qué debía hacer? Podía ver las colmenas tan claramente ahora como había podido verlas antes por la tarde. En el silencio el ruido pareció lo bastante fuerte como para oírse en todo el prado.se elevó hasta que brilló justo sobre él. Era un sonido de vida en un mundo que casi parecía muerto. –¡Cuidado! – rogó L'Mara. La gran bestia había llegado. –Pequeño Jaim –llamó la criatura de nuevo. se sorprendió al oír una rana comenzar a croar en algún charco de lluvia detrás de él. Se volvía más brillante a cada segundo. se pegó más al ruinoso muro y se acurrucó agachándose más cerca del suelo. tan frío durante la lluvia. Pero debía permanecer en absoluto silencio. Era estúpido. Gradualmente la humedad dejó de gotear de los árboles. Mientras esperaba escuchando. Su pie rozó con raspante sonido una inadvertida pila de escombros caídos del muro y se quedó helado. algo le llamó. Las criaturas como el blanco. Solo tenía que acertarle con una flecha. recordaba Pequeño Jaim. deseó tener un arma más potente que un primitivo arco. Solo los jirones de niebla que empezaban a elevarse sobre el prado evitaban que se sintiese totalmente expuesto. El aire. Así que quizá era mejor quedarse donde estaba. Pero no podía disparar. permanecer allá cuando podía acertarle al blanco fácilmente al doble de distancia. y sabía que estaba allá. y en cuanto se elevase por encima de los árboles le iluminaría directamente. El blanco. si estaba cerca. y la mortífera fuerza del veneno significaría su rápida destrucción. Otra rana se le unió. 23 . –escúchame.

y el pastor más joven la encontró muy reconfortante. Ninguna nave les siguió. –¿Qué sucedió? –Nadie lo sabe. Pero el hombre no puede nunca apartarse demasiado de su hermano. aunque nunca lo sabremos seguro. el pastor más viejo había dicho: –Tal vez.El enemigo dorado – Alexander Key La estrella era muy brillante cuando finalmente apareci ó. Los que llegaron aquí eran colonos.. Tal vez. que huían de algo que no les gustaba. 23 .. ¿Podría aquel planeta ser el antiguo hogar del hombre? Cuando lo había preguntado antes. si hubiese aprendido a tener en cuanta a las otras criaturas. ni ningún mensaje llegó jamás. Entiendo que perdimos contacto con el viejo planeta después de abandonarlo.

con cuidado. Llego un agónico momento en que supo que había legado al limite de su resistencia. Eso debía ser. Pero algo estaba detrás de él. ¿Había sido su movimiento el que había hecho callar a las ranas. volvió los ojos a la derecha. Si se giraba para disparar demasiado pronto. ¿Dónde estaba El Dorado? ¿Le habría visto levantarse la criatura. pero supo al instante que solo tenía segundos para decidir que hacer. tratando de ganarle la espalda? Sintió frío al pensar en la increíble habilidad a que se enfrentaba. y estaba arrastrándose a través de los árboles. Si lograba hacerle hablar. Debía levantarse y dejar que la sangre le circulase por las piernas. envió su pensamiento. Solo el conocimiento de lo traicionero que era el gran oso hizo posible que sujetase la lengua. Sus ojos barrieron el prado y los árboles que lo rodeaban. –Pequeño Jaim –llamó la bestia por tercera vez. Debes oír lo que tengo que decirte. Sus ojos no veían moverse nada más que los lentos jirones de niebla. y estar sobre él antes de que pudiese soltar la segunda. Pero la bestia sabe que estoy aquí. Lo lejos de él que estaba el gran oso era algo que solo podía adivinar. pero su localización exacta le era desconocida. No podía ver nada que mereciese el riesgo de una flecha. así que si tiene algo que decir. Otra vez sintió la imperiosa necesidad de hablar. Pequeño Jaim consiguió permanecer quieto. como si una inteligencia de hierro hubiese agarrado su mente. El monstruo sabía que estaba cerca. Pequeño Jaim trató de ignorar la insensibilidad que trepaba por sus piernas y de concentrarse en las sombras del área de las colmenas. Los osos dependen del olfato y el oído mucho más que de la vista. Sus músculos se tensaron y su mente se aceleró. tratando de romper su silencio.El enemigo dorado – Alexander Key 9 DUELO Durante largos segundos después de que la bestia hablase. armado para matar. 23 . A pesar de la luz de la luna. forzando la vista para mirar lo mas lejos posible por encima del hombro. El Dorado no podía verle. ¿Qué haría la criatura a continuación? Trató de ponerse en el lugar de El Dorado pero la creciente incomodidad le hacía difícil pensar. o era solo otro truco? Sintió un casi superpoderoso deseo de responder. De momento estaban en tablas. Sin mover la cabeza. Apretó los dientes y se obligó a permanecer inmóvil. Unas pocas ranas dispersas que habían comenzado a croar de nuevo al instante callaron. Pero si disparaba un momento demasiado tarde. ¿Porqué la criatura le llamaba? ¿Tenía realmente algo que decir. y comenzó a sentir un hormigueo en sus pies dormidos.. casi sin atreverse a respirar. aunque la bestia estuviese herida de muerte. –Contéstame. Pasó el tiempo. la increíblemente rápida bestia podría esquivar fácilmente la primera flecha. Se alzó cuidadosamente. no tendría tiempo de escapar del barrido de esas zarpas fabulosas.. le localizaría y el oso tendría la ventaja. Podía sentirlo. Al mismo tiempo. tanteando con cuidado. ¿porqué no lo dice? Entonces se dio cuenta de la razón. o alguna otra cosa era la causa? Sintió un dolor punzante en las piernas. Una sombra no sería más silenciosa.

. pero algo le urgía a apartar la mirada de allá. vio atónito al monstruo cargar contra él a través del prado. Ahora cargaba contra él. Tropezó con una piedra y cayó. Por un agónico intervalo de una docena de latidos no pudo ver nada en la niebla. rechinando los dientes y resoplando. El súbito recuerdo del pobre Dudas rompió el hechizo. Pequeño Jaim lo miró. Su pulso corría tan aprisa como su mente. La luz de la luna brilló en algo clavado en su hombro. Comenzó a girar. se preguntó si se habría equivocado. La niebla era más densa en una zona. Las piedras volaron en todas direcciones. El monstruo debía estar acercándose. –¡Muere! ¡Muere! Oyó a la flecha golpear una rama invisible y supo que había errado a un costado del blanco. ¡Bestia traicionera! La ira explotó en su interior. ajustándola a la cuerda y tirando de ella hacia el oído. pozos de sombras oscuras a la luz de la luna. Finalmente atravesó derribando el muro hacia la derecha y se desvaneció en los bosques al otro lado. Por un instante de conmoción. Envió de nuevo su pensamiento a tantear.El enemigo dorado – Alexander Key Muy lentamente comenzó a deslizar los pies. se le venía encima con la velocidad del viento. a lo largo de la parte exterior del muro. Le sobrepasó. rabia y desesperación. Solo habían árboles. 23 . No pudo ver donde había ido a parar. Apenas a treinta yardas de distancia. Pero él ya estaba girando sobre sus codos. y los largos jirones de niebla. Pequeño Jaim gritó de odio y disparó la última flecha. Pequeño Jaim se quedó donde había caído con las manos temblorosas aferradas a la hierba del prado. Todo el odio que había sentido hacía tan poco se desvaneció. Una le rozó la cabeza y le hizo caer de rodillas. Apenas había dado tres pasos a su sombra cuando oyó un gran estrépito detrás de él. Vio con creciente horror como la criatura dorada retrocedía agitándose frenéticamente mientras el veneno circulaba por su cuerpo. de repulsión por lo que había hecho. Era la tercera flecha. Mientras la flecha dejaba el arco hubo una erupción de movimiento en la niebla y vio como la segunda flecha pasaba rozando un hombro monstruoso y se perdía inofensiva en la niebla. La gran bestia había saltado esquivando el tiro. De pronto un grito terrible brotó de él. pues ya no quedaba tiempo. Lo consiguió y se lanzó hacía delante. Entonces pareció volverse loca. Sus piernas dormidas no le respondieron. pero se movía demasiado deprisa para frenar en seco. Pequeño Jaim se giró y tiró de la flecha hacia su oído. pero ahora no fue capaz de sentir nada cerca. Se giró y trató de saltar por la grieta en el muro al otro lado. pero cuando pudo mirar. un sonido petrificante de agonía. El muro era su única esperanza.. Los sentía como muñones medio muertos. Entonces se percató de que El Dorado había detectado su tanteo mental y estaba eludiéndolo. junto todas sus fuerzas para saltar rápidamente por encima del muro hacía el prado. La criatura estaba ya sobre él. tratando de ponerse en pie y arrancar a correr. esparciéndolas a derecha e izquierda. –¡Sucio diablo! –gritó soltando la primera flecha. arrastrándose fuera de su alcance. Pero ya preparaba la segunda flecha. Por un momento le pareció imposible escapar de la cosa que tanto quería su vida. Atónito. Como un relámpago. viró y una zarpa que podría aplastarle como a una mosca barrió en arco descendente. En su lugar llegó una creciente sensación de nausea. Cuando estuvo seguro de que la bestia había dejado atrás la puerta y corría tras él. y cargó contra las colmenas. A mitad de camino la bestia paró de golpe.

pero si no funcionaba rápido. – Hizo una pausa y añadió sombrío: –Dedebo ir tras él. Este último pensamiento le pareció casi inhumano. Entonces. la violencia del veneno le impulsaba a una todavía más rápida carrera. Preocupado. Sin embargo. No le sirvió de nada. comenzó a rezar para que viviera hasta que la atrapase. En vez de matarle. –Es el veneno. Con tantas vidas en juego. se encontró a sí mismo rezando para que la criatura no muriese antes de que la atrapase. Corrió al deslizador. Seguirla era desagradablemente fácil. Si tenia que ser así. –¡Oh cielos! Cómo. No le afecta como imaginábamos. sobre la cadena de colinas del otro lado y hacía el bosque. Le guió a través del río. ¿Pero aguantaría la batería del deslizador hasta entonces? 23 . ¡Y ya sabes lo que le hizo a las cabras! ¿No va a morir de todas formas? ¡Por favor. así que seguro que se derrumbaría pronto. la locura remitiría y le contaría lo que quería saber. así sería. Se-se ha vuelto loco. pero Pequeño Jaim se obligó a aceptarlo. tal vez. tal vez podría obligarle a hablar. Fue consciente de la conmoción de ella. – No es un truco – respondió. a pesar de su tamaño y fuerza. O. –Estoy bien –le dijo. El oso no ha muerto. como el estallido de un trueno en su mente.. Pero había que hacerlo.. Entonces. Pero lo estaba haciendo. –¿seguro que tienes que hacerlo? Andru dijo que había suficiente veneno en cada punta como para matar a docenas de criaturas como él. la última cosa que quería era seguir al monstruo y acabar lo que había comenzado. qué. esto no podía durar mucho.. El veneno era un estimulante temporal. si se negaba. y acabar con su sufrimiento. A no ser que cerrase su mente a ella. –Pero –protestó. o alguna clase de lanza. Había estado sin funcionar demasiado tiempo. comenzó a perder velocidad. por supuesto. en vez de desear que la criatura muriera rápidamente. Era el cómo hacerlo lo que no sabía. No hubiera creído que el monstruo. pudiera moverse más rápido que el deslizador. pero algo horrible ha pasado. –Está pasando por la peor clase de agonía. Según pasaban lentamente los minutos. trató de exprimir más velocidad del destartalado deslizador. le esta quemando por dentro y el dolor le vuelve loco. Gradualmente. ¿Con otra flecha envenenada? La idea le hizo estremecer. tendría que usar otros medios. ¿Dónde estaba el arco? Lo encontró bajo una de las rocas que habían volado cuando El Dorado atravesó el muro. Su cuchillo. Tendría que probarlo. reparó el arco con una cuerda de repuesto del estuche.de averiguar la calamidad que iba a suceder. He de ir tras él. despegó y voló sobre las copas de los árboles en la dirección que la bestia había seguido. antes de morir. El único daño sufrido era una cuerda rota. que lo impulsaba más allá de su resistencia. no podías tener escrúpulos sobre la manera de salvarlas. En aquel momento de horrenda victoria. Se movía a un ritmo furioso. El gran oso lo sabía. y había tenido muy poco para recargarse. –A-acerté a la bestia. Por otra parte la bestia atormentada por el dolor parecía incansable. la agonía de El Dorado era como un carbón ardiendo al rojo vivo.El enemigo dorado – Alexander Key Entonces se dio cuenta de las frenéticas preguntas de L'Mara golpeando su mente. Pronto se derrumbaría debido a la extrema extenuación. Puedo sentirlo. Quizá. no cabía duda de ello. Si no otra cosa. se le ocurrió que esta era la última oportunidad -la única oportunidad posible. Pequeño Jaim! Esto podría ser otro de sus trucos..

Le confirmó que El Dorado se dirigía efectivamente a Los Páramos. El Dorado. estaba una milla por delante de él ahora. L'Mara era su único enlace con casa. pues no podía hacer otra cosa. Mientras bajaba del deslizador. Pero no tuvo tiempo de pararse a especular sobre los motivos de todo ello. ¿Y si el oso se recuperaba? Pero esa era una posibilidad que Pequeño Jaim no estaba preparado para afrontar. Era rojo. –¡Pequeño Jaim! ¿Has visto la luna? –¡Pues claro que la he visto! ¿Cómo podría no darme cuenta? –¿Pero-pero qué pasa? ¡Tiene un aspecto horrible! –No lo sé. también lo hacía el deslizador. pues de pronto el deslizador comenzó a descender gradualmente. Si averiguaba algo. Sabía que había sido afortunado al lograrlo. ¿Qué pasaría con el oso mientras tanto? La enloquecida criatura todavía estaba corriendo a través del bosque.El enemigo dorado – Alexander Key De pronto Pequeño Jaim deseó haber regresado para cambiar de deslizador antes de seguir a la bestia. ¿Viviría todavía por la mañana y sería él capaz de localizarla? Desesperado se dio cuenta de que él también debería descansar todo lo que pudiese. L'Mara podría traerle un deslizador mejor. pero no fue ese el primer hacho del que tuvo conciencia. aunque no lo bastante para que se notase en la milla de distancia que les separaba. Si el oso aminoraba la marcha. Por supuesto. miró a las estrellas para orientarse. y como pudo se las arreglo para regresar hacia allá y hacer un aterrizaje sin demasiadas sacudidas. Dijo eso solo porque ella estaba asustada y fue lo primero que se le ocurrió. El montículo quedaría iluminado con la primera luz del día y el deslizador acumularía energía suficiente para volar al cabo de una hora. Incluso el cielo parecía curiosamente brillante. ¿Hacia dónde se dirigía la criatura? ¿Hacia Los Páramos? Esa parecía su ruta. Durante los siguientes segundos tuvo las manos ocupadas tratando de evitar las copas de los árboles que venían a su encuentro. habría de comunicarlo a través de ella. aunque comenzaba a ser difícil escucharla en la distancia. L'Mara llamó de repente. –¿Has hablado con Emmon de esto? 23 . Había pasado hacía poco sobre un pequeño montículo. pero el no se sentía así. ¿Pero porqué de entre todos los sitios precisamente ese? Para asegurarse de que esa era su dirección. Había estado tan concentrado en seguir a la bestia que no se había dado cuenta de si el color había cambiado gradualmente. Ahora era demasiado tarde para eso. e instantáneamente la rechazó. La bestia no hacía ninguna pausa. como si faltara poco para el amanecer. Comenzaba a aminorar la marcha. y fue una visión que le aterrorizó. Lo primero que vio fue la luna. Lo que le llamó la atención fue su color. sobre las rocas expuestas a la intemperie. pero no sería sensato. Durante largo rato se concentró en él. sino de un terrible y antinatural rojo ardiente. No rojizo como antes. esperando que se derrumbase en cualquier momento. De pronto un pensamiento le sobresaltó. y existía la preocupante posibilidad de que se quedara sin energía dentro de pocos minutos. casi desierto de vegetación en la cima. Había sobrepasado el cenit y se movía hacia el oeste en su camino de descenso en ángulo agudo respecto al camino del oso. obligándole a aterrizar. y estaba demasiado lejos. tan bien como podía juzgarlo. o lo había hecho en los últimos minutos. pero probablemente sea tan solo gas volcánico o polvo en las capas altas de la atmósfera. Era el único punto despejado a la vista. Ya había volado mucho más allá de lo que él hubiera esperado.

y nos odia.. pero de alguna forma no puedo culparla por ello. –Supongo que sí. – Estoy a más de la mitad del camino hacía Los Páramos – dijo. La larga cacería había terminado...El enemigo dorado – Alexander Key –He tratado de hacerlo. bueno. –Es extraño –dijo el pastor más joven esa tarde.? –No lo sé. Solo reza para que el oso aun esté vivo cuando pueda atraparlo.. –¿Pero cómo podrás. –¿Te sientes mejor sabiendo que ha escapado? –Preguntó el pastor más viejo con calma. Es todo tan aterrador. –Ya habría amanecido para cuando llegases volando hasta aquí. cómo puede nadie dormir estando las cosas como están? ¿Dónde estás ahora? Ella quería venir en su busca.. donde su estrella se alzaba. –He cambiado de opinión. pero él le ordeno que se quedara donde estaba. Si otras criaturas nos tratasen a nosotros de la misma forma en que nosotros las tratamos a ellas. –Pero-pero pensé que querías verlo muerto. –¡Mira! – exclamó.. La astuta bestia había escapado de la trampa del cañón. –Quería ver a esa cosa muerta. pero no contesta. pero me las arreglaré de alguna forma. El pastor más joven calló y miró al este.. Pero ahora. Tienes que permanecer cerca de un teléfono por si averiguo algo. –¿Dios mio. ¡Su color ha cambiado! 23 . Es peligrosa. y los derrotados cazadores habían regresado. –No te preocupes y duerme un poco. –Algo anda mal..

¿Qué-qué piensas tú. pero ningún sonido de pájaros le saludó. trataba de mantener a la gente en calma lo mejor que sabía. Solo dile a Emmon lo que te he dicho. Y será mejor que también lleve algunas cabras. Ahora tengo que darme prisa en encontrar al oso. completamente despierto en un instante.. Probablemente había alcanzado Los Páramos y estaba fuera del alcance de su sondeo. –Dice lo mismo que tú. –¿Pe-pero porqué? –No lo sé. pero sabía que se acercaba a toda prisa.. aunque es inevitable que haya terremotos. Cree que deben estar en erupción en alguna parte del mar. Todo el mundo está asustado. Se incorporo de golpe. en la misma dirección en que había volado durante la noche. consiguió ocultar sus temores y fingir que no había nada de que preocuparse. Emmon. Supón que algo envenena el aire y mata todas las abejas -y no creas que no es posible. El gran oso debía estar vivo. No queda mucho tiempo. ¿Acaso había llegado el fin del mundo? Pero cuando L'Mara le llamó un momento más tarde. Algo hizo que se diera cuenta con sobresalto de que lo que sucedía ahora no tenía relación con otra cosa más que con el gran terror que se aproximaba. Los terremotos.. Horas. pero finalmente se convirtió en un tormento. El terror llegó. Pero Emmon dice que los volcanes están bastante lejos. en el refugio mas seguro de su colina. Con creciente inquietud envió su pensamiento a sondear el bosque. ¿Cuántas horas tenía? ¿Cuatro? ¿Cinco? Todo lo que tenía era una súbita sensación de urgencia. y el mundo se volvió de un rojo ardiente. y que no hay que preocuparse por ellos. es horrible! Pero todos los Ancianos advirtiéndonos para que salgamos de las casas hasta que todo haya pasado.¿Te das cuenta de que nunca más tendríamos miel ni leche? –¡Oh. –Es solo gas o algo por el estilo en la atmósfera – le aseguró. como si una cuerda se estuviese tensando lentamente en su mente. Pequeño Jaim? Él titubeó. en un cielo del color del cobre. hasta que tuviera más información.. Entonces de pronto el sueño cambió. Es solo una idea. Quedaban solo algunas horas. sobre los tiempos en que él y Dudas merodeaban por el bosque juntos y todas las criaturas eran amigas suyas. por supuesto. El deslizador estuvo a flote de nuevo con el sol de la mañana. ¿Estaba muerto El Dorado? Sus mandíbulas se tensaron y sacudió la cabeza. No podía siquiera adivinar su naturaleza.. Por largo tiempo consiguió ignorarla. De repente dijo: –Dile a Emmon que lleve algunas de sus abejas al interior. El desagradable brillo 23 . Lo miró boquiabierto de asombro.. lleno de pájaros que cantaban. Con impaciencia lo elevó por encima del bosque. –¿Has conseguido hablar con Emmon de ello? –Sí –respondió ella.El enemigo dorado – Alexander Key 10 LOS PÁRAMOS Durante el breve periodo por el que consiguió dormir. monstruoso y flameante. Comenzó como un sueño feliz. Sobre el bosque silencioso el sol se había alzado. que los volcanes son la causa. Un sol rojo. y las deje bien profundo. Era por la mañana. Pequeño Jaim soñó con los días pasados. –Puede que haya terremotos -no lo sé aún-. Con el calor antinatural una creciente sed empezó a incomodarle. rehusando considerar la posibilidad. No encontraron nada vivo.

Si el enorme cuerpo aun respiraba. Un liquido negro supuró del hombro del oso. El oso no se movía. mientras examinaba cuidadosamente el área con ojos y mente. Pero sus tanteos mentales no encontraban nada que pareciese estar vivo. Sorbió agua del cubo. se dio cuenta de que era sed. ¿Se habría disuelto todo el veneno de la punta? ¿Que pasaría si la sacaba? De nuevo corrió. que limpió y llenó. sin un solo árbol que lo mitigase. Aminoró la marcha. Se retorcía como un profundo arañazo a través de los escombros. Entonces.. El agua había atraído a la criatura hasta allá. Para ahorrar tiempo engulló varios tragos rápidos en el torrente. con algo de sorpresa. se preguntó si aquello no sería otra trampa. Los ojos de la gran bestia estaban cerrados. mientras bajaba cautelosamente del deslizador. De pronto su atención se dirigió a la flecha. Por un momento pensó que era dolor. podía haber sido causada por el colapso de una cavidad. Aquí y allá en los agujereados escombros -había depresiones y hoyos por todas partes. y luego busco a toda prisa en el cofre del deslizador un viejo cubo de plástico.El enemigo dorado – Alexander Key blanco de Los Páramos en la distancia le recordó la escasez de agua en adelante. a una docena de yardas más allá de la sombra. Las formas podían haber sido una vez edificios. Los segundos pasaron. tomó la flecha y la extrajo rápidamente. Ahora el calor ardiente parecía empeorar. Su brillo cobrizo sobre Los Páramos parecía intensificar lo horrible del lugar. con la flecha todavía sobresaliendo de lo alto de su hombro. Por un momento. Era una vasta extensión de desolación extrema. Retrocedió y se quedó en tensión. esperando. sin ninguna huella que llevase hacia ella. Se ensanchaba hasta cubrir el horizonte. Frente a él el brillo blanco crecía. aunque parecía imposible que el hombre una vez hubiera vivido allá. y se concentró sombríamente en localizar al oso. El Dorado yacía inmóvil a la sombra de la pared del barranco. corrió hacia la charca y lo lleno. De pronto aguzó los sentidos. Tomó el cubo.se erguían curiosas formas de roca erosionada. y 23 . y luego dejó que el deslizador flotase a la deriva. con el cubo entre las rodillas. Cambió de rumbo y descendió junto a uno de los pequeños torrentes que desembocaban en el río. Pequeño Jaim no podría haberlo detectado por signos externos. Voló hacia ella y comenzó a derivar a lo largo de los bordes.. y que fuese el hombre el único responsable de semejante mundo de pesadilla. La verdad era evidente. lanzándola lejos. y pensó con añoranza en el deslizador cubierto que debía haber tomado la noche anterior. En menos de un minuto volvía a estar de camino. La atención de Pequeño Jaim regresó a un área hundida en la distancia. vio una charca de agua de lluvia. un desierto de arena abrasada y desgastados escombros grises. En el silencio el sol abrasador era casi insoportable. Incluso después de toda la lluvia el único verde a la vista era el de algún raquítico grupo de cactos ocasional. Pequeño Jaim agarro el cubo que había traído y corrió a verter su contenido en la boca semiabierta de El Dorado. mientras el bosque comenzaba a estrecharse y desaparecer. y la locura de continuar sin ella. Era solo por la silenciosa y casi irracional ansia por el agua por lo que sabía que su enemigo aun vivía. pues había notado algo bajo él. Entonces. Como muchas otras depresiones. pero se había derrumbado antes de alcanzarla. Ahora el gran oso estaba muriendo. se echó una poca en la cara.

. retrocediendo hacia el deslizador. –¿Porqué. Tembló. será mejor que me mates –respondió la criatura. 23 . No fue por autoprotección por lo que el hombre destruyó mi especie. –Si todos los hombres fueran como tú. Con el arco tensado en la mano y una de las flechas envenenadas restantes en la cuerda. Los ojos de la bestia parpadearon y después se cerraron.. –Si aun sientes algo de gratitud por haber sido curado.. Ahora.. pero el hombre siempre se ha tomado ese derecho. se quedo de pie mirado a su enemigo. Pequeño Jaim? Los músculos se tensaron en las mandíbulas de Pequeño Jaim. llegó el primer pensamiento directo de El Dorado. –¡Eso no puede ser verdad! A-a no ser que fuera en defensa propia. –¡Dímelo -o por las estrellas sobre nosotros te juro que haré arder con otra dosis de veneno. –¡No te creo! –Es la verdad.? –¡Sí! –¿Crees honestamente. la herida casi mágicamente comenzó a cerrarse y a sanar. en nombre de Dios. De pronto gritó –¿Qué-qué es. Pequeño Jaim. de que perteneces a una raza de destructores? Los más temibles y despiadados. –Soy más viejo de lo que piensas.. ¿No te das cuenta. dejó que goteara en la boca monstruosa.. destructores que este planeta jamás ha conocido. pero no lo son. Pequeño Jaim.. Para alimentarse.... con fiera frustración. han pasado cientos de años desde que la gente se viera forzada por última vez a. No es agradable recordar tanto. pero tú no puedes ser tan viejo como para recordarlo.. pero eso fue hace eones. –¡Dímelo! –gritó. –¡No te he seguido hasta aquí para escuchar tus locas ideas sobre la gente! ¡He venido para salvarles! ¿Qué va a pasar? –Alzó el arco y tiró de la flecha. Los ojos negros se abrieron.... Sé que el hombre era carnívoro. Y de cualquier forma.. tal vez. puedes pagarme fácilmente. Nadie destruye la vida por diversión.. Y mi memoria llega mucho más atrás de mis propios días.. así que lo mejor es que mueran. me has curado.... Trajo más agua.. –¿Todavía quieres saber. lo que el hombre te ha hecho a ti? –Destruyo toda mi especie. Pequeño Jaim tembló con súbita ira. Lentamente la gran cabeza se alzó. –¡Dispara. lo que va a pasar.. Pequeño Jaim... Pequeño Jaim! Pequeño Jaim miró con desespero a su enemigo. No puedes decirme. –No más derecho que el hombre. débilmente.. Lo hizo por deporte. que tu gente. y dejó entonces el cubo junto a ella en la arena. Abrió la boca y trató de hablar.. pero no fue capaz.El enemigo dorado – Alexander Key vertió agua sobre la herida... Especialmente cuando se está solo. De pronto.. lo merece? –¡Por supuesto que lo merecen! –gritó Pequeño Jaim. Una vez limpia.y esta vez morirás! –Entonces. o para salvar la propia. –¿Qué derecho tienes tú a decidir quien vive y quien muere? Algo parecido a un suspiro salio de la garganta de El Dorado. Las lágrimas acudieron a sus ojos. –Mírame. arrojó su arco a un lado.. –¡Estás-estás equivocado! Debes estarlo.

No era por alimento por lo que eran cazadas. para vagar eternamente solo. El cachorro escapó. mientras los músculos se le marcaban bajo la piel dorada. o sus cabezas a modo de trofeo.. –Estamos simplemente en un punto muerto. o sus cuernos. Los últimos en morir fueron dos grandes osos. Has visto una pequeña parte de lo que realmente sucedió. Con creciente horror gritó contra la visión. me matarás ahora que tienes la oportunidad. de grandes animales desconocidos para él. Lo que has visto es el pasado. se encontró de pie en una colina boscosa con una gran casa detrás de él. se dejo caer contra la pared rocosa y miró a su enemigo. Yo solo te he ayudado a verlo. En vez de estar en un barranco de Los Páramos. –Entonces sabes que nada se pierde. –Siento lo de tu perro. En rápida sucesión.. la charla despreocupada de los tiradores. –No-no te entiendo.El enemigo dorado – Alexander Key Contra su voluntad. Pequeño Jaim se encontró mirando a los fríos ojos de ébano de El Dorado. y de orgullosas y hermosas bestias que ningún hombre volvería a ver nunca más. 23 . en el barranco mirando a El Dorado. –De no ser porque mataste al pobre Dudas. No eran abatidos para servir de alimento. Pequeño Jaim. Si eres listo. tal y como sucedió. A un lado había una gran pila de pájaros muertos. porque no ha sucedido aun. La gran bestia estaba más fuerte ahora. La gran cabeza estaba más alta. –¡Paralo! –gritó Pequeño Jaim poniendo las manos sobre sus ojos. que me ha dado problemas. De veras. Pequeño Jaim tragó saliva. Tú eres uno de esos detalles. nunca. pero nunca con claridad. y puedes verlo igual de claro? –Puedo verlo. La gran bestia estaba mucho más recuperada. que solo conservaba sus pieles moteadas. Pequeño Jaim no pudo creer la evidencia frente a sus ojos. y había poder en el pensamiento que le ordenó: –Contempla el pasado. –S-sí. que lucharon contra el hombre hasta el último aliento para salvar a un cachorro dorado. Con gesto severo recogió su arco. Durante un momento de conmoción. todo a su alrededor se desvaneció. –Ya veo. sintiendo asco en el corazón. Pronto volveré a ser tan fuerte como siempre. Recuerda lo que vas a ver.. –No era ningún truco. Pequeño Jaim. Jadeando. –¡Paralo! ¡Ya he visto suficiente! De pronto estuvo de nuevo en Los Páramos. Seguramente habrás oído hablar del Pozo del Conocimiento. Pero podía oír el agudo estampido de las armas. pues otros sirvientes preparaban grandes platos de comida en mesas bajo los árboles. y los ojos negros le miraban intensamente. No tenía intención de hacerle daño. y oler los ricos aromas de la comida. Al instante. –¿Qué-qué clase de truco era ese? –consiguió decir roncamente. fue testigo de la masacre de incontables criaturas llenas de gracia. Eran abatidas en rojo dolor para mayor gloria del cazador. De pronto. hombres y mujeres armados con escopetas disparaban contra pájaros que habían sido espantados por sirvientes en los prados detrás de ellos.. A menudo los detalles son oscuros. Pequeño Jaim retrocedió. Solo querías librarte de mí. –¿Y el futuro? ¿Está también ahí. la escena cambió. –Nuestra lucha no ha terminado –le dijo la bestia en tono de advertencia. Delante de él.

¿Qué va a pasar? ¡Dímelo! Dímelo enseguida – o te dispararé todas las flechas que tengo. No eres como los demás de tu especie. Hordas de gente se pisoteaban unos a otros. había olvidado por completo el calor.El enemigo dorado – Alexander Key –Por supuesto. Tus antepasados asesinaron a millones de los de su propia raza. no puedo ver el final. Y siempre solo. y en el cielo oscuro un constante tronar mientras pequeñas naves se movían como pececillos asustados. contra su voluntad. Pequeño Jaim quedó anonadado al encontrarse en medio de una pesadilla más horrible que cualquier cosa que hubiera sido capaz de imaginar. Oía el aullar de las sirenas. y las demás criaturas podrían tener al fin una oportunidad. era prácticamente seguro que la raza humana pronto se habría extinguido. ayudame! ¿Cómo puedes condenar a los hombres por algo que pasó hace tanto tiempo? ¡No es justo! ¡Han cambiado! ¿No te das cuenta? –¿Cambiado? ¡Bobadas! ¿No sabes que desde siempre han hecho algo de lo que ninguna otra criatura ha sido jamás culpable? ¿Y que ese mal todavía está en ellos? –¿De-de qué se trata? –Desde tiempos inmemoriales han masacrado a los de su propia especie.está ya casi encima nuestro. y vagar por las islas desiertas y las ruinas del mundo. en Los Páramos. luchando por alcanzar los subterráneos. demonio asesino e intrigante... Y en números más allá de toda cuenta. Pequeño Jaim se quedó en el sitio temblando.. –¡Dispara! Deseo que lo hagas. el miedo y la furia estaban por todas partes. La locura. me emboscaste y mataste a mi perro. Con la terrible urgencia del momento. Si te hubiese matado. –No he aprendido a hacerlo. para toda la eternidad. –¿Porqué? –gritó él –¿Porqué? –Por ser quien eres. Estaba en una ciudad monstruosa durante sus horas finales. ¿Cómo obtener información de una criatura tan obstinada. –¡Pero tú lo sabes! –gritó con voz agitada. Entonces de golpe el cielo y la tierra fueron barridos por fuerzas titánicas. Pequeño Jaim. –Los ojos de obsidiana chispearon. –No me hiciste ningún favor cuando me diste de beber y me salvaste la vida. perturbaron un equilibrio y destruyeron por completo el mundo que conocían. Lo único que se es que esa cosa –sea lo que sea. Pequeño Jaim miró al monstruo con estupefacción. tan poco temerosa de la muerte. sucedió. –Mírame. El 23 . –¿Quieres-quieres decir que tenías miedo de que pudiera ser capaz de leer en el Pozo del Conocimiento y avisar a la gente a tiempo de salvarla? –Había esa posibilidad. Pero ahora. Tú no sabes lo que es estar siempre solo. –¡No! –Sí. Peor aun. –Pero no puedo –dijo con amargura. –¡No! ¡No! ¡Es imposible! No pudieron. momentáneamente sin palabras. el rugir de los motores que abarrotaban las enmarañadas hileras de calles. De golpe levantó el arco. Al instante el barranco desapareció. ¿quién sabe? Mientras vivas. y arderás y arderás desde dentro. un poder sujetó su mente y le ordenó: – Contempla de nuevo el pasado.. tan inmune a las amenazas? –¡Por favor! –suplicó desesperado. Aquí mismo.. Una vez más. y seguirás ardiendo.. He vivido demasiado tiempo. e hiciste todo lo que pudiste para destruir a mi gente. –Tú. –¡Por favor.

pero todos hemos salido de casa para estar seguros... Pequeño Jaim fue incapaz siquiera de gritar. ¡Puedo sentirlo! Algo le dijo que en ese momento ella estaba en un peligro mayor aun. –Pero los terremotos. Fueron construidas para soportar tempestades que ya hemos olvidado.. Vuelve adentro. –Las casas podrán soportarlo.. –¡vuelve a entrar en casa! ¡Aprisa! Envía una llamada de emergencia para que todos hagan lo mismo. De repente fue consciente de que una asustada L'Mara le llamaba. y entonces con desesperación se dio cuenta de que debía habérsele caído durante su huida. bajo el calor creciente. la conexión entre ambos se rompió. –L'Mara –llamó mientras corría sobre la arena temblorosa. jadeando. –¡Pequeño Jaim! ¡Pequeño Jaim! – decía frenéticamente. Se puso en pie dando manotazos y echó a correr. y el golpear de enormes olas cuando los mares inundaron la tierra. Le quemaron haciéndole levantarse. Finalmente quedó solo el silencio de la arena y los escombros a su alrededor. venía hacia él de nuevo. y le era difícil ordenar sus pensamientos. y que todo el mundo debería regresar a casa lo más aprisa posible. Dile a todos que lleven mantas a los niveles inferiores. A través de la brillante flama pudo ver la silueta del gran oso en la revuelta detrás de él. Cuando volvió a caer.. y parece el sitio más seguro de los alrededores. Estaba en la parte superior del barranco donde había desembarcado en Los Páramos. Los escombros le hicieron tropezar y cayó sobre las ardientes arenas.. Había un propósito mortífero en los movimientos de la criatura. El oso. huyendo de un pasado que siempre estaría presente y que se negaba a abandonarle. pero eso fue antes de que su visión se aclarase en parte y fuese capaz de separar pasado y presente. –Entonces de pronto. pero todavía podía ver el horror de que había sido testigo. Le siguió el aguijonazo de las nieblas venenosas. Hace un calor terrible.El enemigo dorado – Alexander Key creciente estrépito se torno en estremecedor silencio mientras el acero y la piedra de la ciudad comenzaban a gotear como cera fundida. Corrió ciegamente. y supo que ella 23 . Pero todavía estaba confuso debido a los terrores que El Dorado había arrojado sobre él. La tierra misma parecía temblar bajo sus pies. –¿Dónde estás? ¡Por favor. Entonces de pronto se detuvo cuando la tierra tembló de nuevo y cayeron escombros dentro del barranco.. Durante largos segundos. el suelo aun tiembla. Especialmente las mas viejas. con el desgaste de los siglos. Se arrastró hacia él. Se puso de pie y corrió. y que mantengan las puertas cerradas. el soplar de grandes vientos. Pequeño Jaim buscó a tientas su arco. así que Madre y yo y todos los vecinos hemos ido a ese pequeño sitio debajo de casa. completamente recuperado... Miró a su alrededor. pudo verlo. hacía tanto tiempo acontecido. Que vayan tan abajo como puedan. y hundió la cabeza. estaba en la relativa frescura de las sombras.. Se está bastante más fresco debajo de los árboles aquí. Cayó temblando cuando sintió el deslizamiento del eje del planeta. Los terremotos predichos habían comenzado. Le vio dirigirse hacia él aprisa. contesta! –E-estoy en Los Páramos –consiguió decir aturdido –Estoy bien -pero vosotros¿Está temblando la tierra? –Sí. el mordisco de increíbles calores y fríos. El tiempo se arremolino a su alrededor. Frente a él había un charco de agua de lluvia en el hueco de una roca. y de había estado tratando de atraer su atención desde hacía rato. dijo ansiosamente –¡Pequeño Jaim! ¿Qué anda mal? Estás en peligro. El monstruo estaba de pie ahora.

entonces vio la gran forma dorada surgiendo enfrente de él. lentamente. Pequeño Jaim. Pequeño Jaim le miró con desespero. Sintió una repentina oleada de felicidad. –Llegara por el este -lo notarás primero. 23 . Una soledad como nunca había conocido cayo sobre él. Pero apenas había recobrado la respiración cuando el viento se convirtió en un aullido. –Es-es cuestión de minutos – jadeó. ¡Haz lo que te digo! Con gran esfuerzo. –Descansa. Finalmente la gran cabeza asintió como queriéndole decir: “Has ganado. ofreciendo protección. y pudo ver de pronto lo que había de venir. y quedó envuelto y cubierto por una piel caliente que expulso todos los punzantes agijonazos del cortante viento. La primera gran ráfaga de él lleno el mundo de arena y le lanzo de cabeza al barranco.” Entonces. Mis ojos se han abierto.. al borde del barranco. Conocía muchas cuevas que le ofrecerían protección. Tus ojos se han abierto. pensó. y se preguntó si El Dorado había enviado allá a las criaturas del bosque para guarecerse. Un ligero viento se había levantado. –¿Qué es lo que viene? Cuánto tiempo. y las enormes zarpas le rodearon y le llevaron hacia abajo. y abruptamente se volvió frío. Gritó contra la agonía de un frío que casi le dejó helado en el sitio. ¡Bajas a los niveles inferiores! ¡Rápido! –¿P-pero y tú? ¿Qué harás? Cómo. Pero en unos minutos oscurecerá el sol. Quería tan desesperadamente vivir.. cerró su mente a la de ella. Hasta ese instante no había sabido lo que era. se dio la vuelta y comenzó a regresar al interior del barranco.un viento. que agitara la atmósfera y traerá un frío instantáneo. pero allá no había sitio adonde ir. ¿Pero porqué ha tenido que pasar tan tarde? Dentro de pocos minutos estaría muerto. – Es lo que causa el calor. ocultando el repentino desamparo que sentía. pero todas estaban tan lejos que ni siquiera el más rápido de los deslizadores le permitiría llegar a tiempo. Pequeño Jaim –dijo la bestia. Algunas de las cuevas eran enormes. mirándole en silencio. El calor de mi cuerpo te mantendrá a salvo hasta que todo esto haya pasado. pero ahora para su desesperación las tormentosas visiones del pasado se esfumaron... –Estamos en el borde de una gran nube de polvo cósmico – le dijo rápidamente... y se levantara un viento. No en aquella parte de Los Páramos. Durante un largo instante la bestia se quedo de pie. No había terminado de pensarlo cuando supo que así era.. Entonces el día comenzó a oscurecer rápidamente y escuchó el gemido del viento creciente. mirando de reojo al oso. morirás en segundos. El Dorado se había parado a alguna distancia detrás de él. –¡Olvídate de mi! Me las arreglare solo. Corrió hacia adelante. si ese frío te alcanza. haciéndole señas para que se acercase con las zarpas abiertas. arremolinado la arena caliente alrededor suyo. El cielo cobrizo ya comenzaba a oscurecerse. Entonces paró de correr y se giró para enfrentarse al gran oso. Entonces ella llamó asustada. –Y dile a L'Mara que no hay nada más que temer..El enemigo dorado – Alexander Key debía tener problemas para convencer a los demás de que abandonaran la imaginaria seguridad del refrescante lago. dando volteretas hasta que estuvo por debajo del suelo de Los Páramos. Un viento terrible.

y por todas las criaturas de ese distante globo giratorio. –¿Qué-qué es lo que anda mal en ella? –susurró. Se desvanecía. Miraron a la estrella mientras ascendía lentamente por el cielo. Incrédulos. –No lo se. debido a que tenía el extraño sentimiento de que algo de gran importancia había pasado. De nuevo se preguntaba sobre su extraño color la pasada noche.. El pastor mas joven tartamudeó dando gracias y se sentó en la hierba. No fue consciente del paso del tiempo hasta que el pastor más viejo dijo: –¡Allá está – tu estrella! Esta roja esta noche. qué es lo que tienes ahí? –Un regalo para ti –dijo el pastor más viejo con calma. hasta que la niebla llegó y oculto todo lo que había sobre sus cabezas.El enemigo dorado – Alexander Key Más cosas acerca de una estrella. De pronto desapareció. Las manos del pastor más joven abrazaron al perro mientras se giraba para mirar. un hocico frío toco su mejilla y una lengua caliente lamió feliz su cara. los dos observadores se sentaron sin articular palabra. De pronto el pastor más joven jadeó. Quiza una gran nube la está ocultando. Ahora el cielo estaba despejado.. pero sus ojos se mantuvieron fijos en el punto del horizonte por donde siempre aparecía. Era demasiado pronto para que su estrella se hubiera alzado. –¿Cre-crees que alguna vez volverá? El pastor mas viejo no contesto enseguida. tan roja que casi daba miedo. –¡Se está apagando! No había error posible. rezó una plegaria adicional por todos aquellos a quienes pudiera concernir. Finalmente. Se había esfumado por completo. abrazando a su nuevo amigo. Realmente se apagaba. ¿Realmente se había vuelto roja. y los dos la habían mirado durante más de una hora. Creo que volverá a brillar de nuevo. suspiró y pregunto: –¿Qué puede haber pasado allá? –¿Quién sabe? Hay nubes en el espacio. creo que sí. hijo. y entonces exclamó con placer: –¡Es un cachorro! –Sí –dijo el pastor más viejo. El pastor más joven abrazó a su perro para reconfortarse y pensó en el planeta que estaba seguro de que existía allá. ¿Qué habría sido de él? Rezó una silenciosa aunque sentida plegaria por sus gentes. los dos la miraron. –Creo que ya es hora de que tengas otro perro. Pero deba haber una razón. –¿Y digo. Más roja que anoche. mirando al lugar donde la estrella había estado. El pastor más joven corrió durante el crepúsculo subiendo por la ladera hacía donde l pastor más viejo esperaba. Entonces. Durante un largo rato. –¿Un regalo? –el pastor más joven miró a la pequeña forma oscura que sujetaban frente a el. o solo lo parecía por algo que había en la atmósfera? El pastor más viejo se había mostrado muy interesado. Era verdad. La estrella estaba alta sobre las colinas ahora. 23 . pero se volvía más mortecina por minutos. Su corazón desbordaba. ¿Qué aspecto tendría su estrella esta noche? Entonces de pronto lo olvido todo cuando alcanzó la cima de la ladera y vio que el pastor más viejo sostenía algo en sus manos. Pero al final asintió con la cabeza y dijo: –Sí. Su estrella era muy roja esa noche.

El enemigo dorado – Alexander Key 23 .

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