Presentación

Tradicionalmente orientados al estudio de las causas, lógicas y formas de la violencia, los estudios sobre las sociedades en situaciones en conflicto y postconflicto se han orientado recientemente hacia sus estéticas, sus significaciones, sus antropologías. Desde las nuevas perspectivas y de la mano de los nuevos paradigmas en las ciencias sociales, las miradas se han alejado de las lecturas teleológicas y casuísticas, de las explicaciones totalitarias, de los discursos oficiales de la paz y de la guerra, para aproximarse a la complejidad de las experiencias de quienes ejercen y de quienes son víctimas de la violencia y de las relaciones entre ellos. Los sujetos y sus voces, por su parte, han adquirido un papel protagónico. Siguiendo a hombres y mujeres concretos en lugares y tiempos concretos, algunas de las preguntas han sido reformuladas para poder dar cuenta de las formas diferenciadas en que se

ejerce la violencia en función del género, la etnicidad, la edad y las trayectorias personales, de las formas específicas en que las violencias afectan las vidas de todos los días y de las maneras específicas en que la violencia marca espacios, deja huellas, se territorializa. De manera paralela aunque articulada a los estudios sobre la violencia, los estudios sobre las sociedades en situaciones en conflicto y postconflicto se han orientado también hacia la forma en que las sociedades se relacionan con lo acontecido, a los debates acerca de qué, cómo y con qué fin se recuerda y se olvida. Haciendo de los derechos humanos su nuevo paradigma, y tomando el estandarte de Memoria, Verdad, Justicia, hombres, mujeres, movimientos y organizaciones de las sociedades en situaciones de conflicto y post-conflicto vincularon las políticas de las memorias con las políticas de la igualdad y la diferencia, interrogándose e interrogándonos con respecto a los vínculos entre violencia e invisibilidad, entre masacres y miseria, entre diferencias e injusticias históricas. Los Estados, por su parte, se han visto confrontados con su responsabilidad de asumir la necesidad de una verdad, un reconocimiento y una esfera pública en donde las distintas voces sobre lo acontecido sean integradas en el conjunto de las narrativas. Los perpetradores de las violencias, sus cómplices y sus aliados, sumándose a la dinámica, han recurrido a la retórica del recuerdo y de la memoria para la exculpación, la disolución de las deudas en la responsabilidad mayor de la sociedad en su conjunto, y la producción y circulación de las versiones heroicas de sus violencias. Así, una multitud heterogénea de sujetos, movimientos y organizaciones, con distintas prácticas comunicativas, diferentes niveles de acceso a las audiencias, y envueltos en relaciones desiguales de poder, ponen en el espacio público sus memorias diversas, heterogéneas, múltiples, en donde se juegan y entran en conflicto las prácticas del recordar, la dimensión pública y colectiva del recuerdo, el carácter restrictivo y excluyente de la historia oficial, la centralidad de los relatos y de las narrativas emergentes, las formas diversas del recordar. Y lo que pudo haber sido una esfera pública imaginada como un proyecto común y público de tranquilizante consenso, un espacio de armonía colectiva, la causa, prueba y consecuencia de lo común de nuestras metas, la vigilia de nuestra reconciliación definitiva, nos muestra su otra cara: un escenario de chismes, amenazas y mensajes entre líneas, de mensajes encubiertos, de poderes que se ejercen en las sombras, de voces que se acallan por las balas. Y esa esfera se sitúa, además en un escenario en el que la omnipresencia de la guerra, real o imaginaria, impone, persistente, el pasado en el presente; en un contexto cuyas múltiples temporalidades no logran acallar la presencia permanente de la guerra; en un continente en el que la guerra y la violencia, al igual que sus memorias, se conjugan siempre en tiempo presente.

Hablamos de unas memorias mediadas que implican objetos, representaciones, performances, narrativas, arquitecturas. Mediaciones de la memoria, en torno y por medio de las cuales se interviene entre la experiencia de lo vivido y la construcción de su condición pública y que modifican las aproximaciones, las percepciones, y las relaciones con las violencias, las memorias y la justicia. Son mediaciones las que intentan hacer compresibles los actos de violencia sufridos como son también mediaciones las que posibilitan la legitimación de la violencia ejercida, la construcción social de la impunidad. A partir del análisis comparativo en este seminario ofrecemos herramientas metodológicas y conceptuales para el análisis, la crítica y el debate de las mediaciones de las memorias de los tiempos presentes. El seminario se desarrolla en cinco sesiones: 1. Mediaciones y memorias del presente (Lunes 22 de abril) 2. Agravios y desagravios en clave intercultural (Martes 23 de abril) 3. Interpretaciones del poder y las violencias. (Miércoles 24 de abril) 4. Arqueología y arquitectura de las violencias y la reparación (Jueves 25 de abril) 5. Practicas comunicativas del honor y el deshonor (Viernes 26 de abril)

A quienes está dirigido El seminario está dirigido a estudiantes de postgrado, investigadores y académicos, artistas, curadores, periodistas, comunicadores, funcionarios, promotores culturales, así a como personas de comunidades y colectivos movilizadas.

Modo de funcionamiento El seminario está compuesto de 5 sesiones cada una de tres horas diarias, de 9 a.m a 12 p.m., del Lunes 22 al Viernes 26 de abril en el Centro Ático. Se utilizan imágenes, videos, y mapas como herramientas de análisis. A los participantes se les ofrecen materiales útiles en el desarrollo del seminario. El seminario cuenta con una bibliografía de referencia disponible en formato digital para los participantes.

Informes e inscripciones Centro Ático. Calle 40 # 6-39 Tel. 3208320, ext. 3218. http://www.javeriana.edu.co/atico/web

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