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COMENTARIO DE POEMAS DEL 27. Por Rafael Roldán Sánchez. I. Un poema de “Versos humanos”.

El Ciprés de Silos. Enhiesto surtidor de sombra y sueño que acongojas el cielo con tu lanza. Chorro que a las estrellas casi alcanza devanado a sí mismo en loco empeño. Mástil de soledad, prodigio isleño; flecha de fe, saeta de esperanza. Hoy llegó a ti, riberas de Arlanza peregrina al azar, mi alma sin dueño. Cuando te vi señero, dulce, firme, qué ansiedades sentí de diluirme y ascender como tú, vuelto en cristales. Como tú, negra torre de arduos filos, ejemplo de delirios verticales, mudo ciprés en el fervor de Silos. 1. TEMA. El tema del poema es la firmeza de la fe que el Ciprés de Silos simboliza para el poeta. 2. RESUMEN. El poeta ve, en la altura y la verticalidad del Ciprés de Silos, un símbolo del anhelo de eternidad que la fe provoca en el hombre. Por eso, identifica la figura del ciprés con una serie de imágenes de objetos que se separan con fuerza de la tierra (“surtidor”, “flecha”, etc.). A continuación, el poeta habla de sí mismo para confesarle al ciprés cómo llegó hasta él falto de espíritu y cómo, tras contemplarlo, sintió, quiso sentir, esa confianza en la fe que se desprende de la apariencia del árbol. 3. ESTRUCTURA. Podemos dividir el poema en tres partes: la primera (versos 1º a 6º) consiste en una serie de metáforas que identifican el aspecto del ciprés, al que todavía no se nombra, con el ansia espiritual, casi mística, de alcanzar el cielo, símbolo aquí del mundo que está más allá de la realidad; la segunda (versos 7º y 8º) muestran las circunstancias físicas, acaba de llegar a un sitio que todavía no se nombra, y espirituales, el poeta es un hombre sin fe, desde las que se escribe el poema. Es este estado espiritual el que justifica el asombro y la pasión de las metáforas de los versos precedentes; la tercera (los versos restantes) es el resultado de las dos anteriores: impresionado por el árbol, el poeta quisiera sentir esa fuerza espiritual que aquél parece tener.
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“te vi”. Pero para que el sentimiento religioso sea más intenso. un “chorro”. 10º y 11º. “lo/co-em/pe/ño”). con el dolor que produce la duda de no saber que nos aguarda tras la vida. esta figura sobrepasa la medida de un verso y llena el siguiente. cualidades que revelan ese anhelo por llegar al cielo. “delirios” ) y las cualidades (“mudo”) que el poeta atribuye al ciprés. la anteposición del adjetivo “enhiesto” a “surtidor” se refiere a la posición del ciprés para destacar la rectitud de su posición y su altura. “ca/si-al/can/za). dulce. al igual que hace el alma humana movida por la fe. Gerardo Diego utiliza una serie de imágenes que muestran al árbol como un ser que. una serie de metáforas insisten en la misma idea de que el árbol se esfuerza por separarse de la tierra: el árbol es un “surtidor”. Todo el poema es una apóstrofe. crea un ritmo lento que se adecua muy bien al vagar del que habla el poeta en esos dos versos. la personificación del árbol mediante las acciones (“acongojas” . que cause la impresión de experimentar las mismas vivencias que el poeta. el segundo. con rima consonante en –eño y –anza. en el 4º (“de/va/na/do-a”. Encontramos encabalgamientos dignos de destacarse entre los versos 1º y 2º. “dulce” por el sentimiento de esperanza y fe que emana del ciprés. “loco empeño”. compuesto por dos cuartetos. “y ascender como tú”. sino que igual que el ciprés llega hasta el cielo. contemplando el ciprés (“cuando te vi”). Ya desde el primer verso. en (a partir de aquí el alumno anotará las demás sinalefas). un “mástil”. firme” (v. anclado en la tierra. “como tú”). y dos tercetos encadenados. Con este fin. Los sentimientos enfatizan esta idea de que en el árbol existe la voluntad de desprenderse de la tierra. “fe”. 3º y 4º. Hay sinalefa en el 1º verso (“som/bra-y”). el poeta. parecen aludir a su carácter.4. una “flecha”. “esperanza”. Para explicar por qué este árbol provoca este sentimiento. convierte la figura del ciprés. Gerardo Diego utiliza fundamentalmente tres recursos: -el primero. El poema es un soneto en endecasílabos. El poema revela la emoción religiosa del poeta ante el Ciprés de Silos. en el 3º (“que-a”. porque más que referirse a aspectos físicos del árbol (imposible en el caso de “dulce”). “una saeta” y una “torre”. la apóstrofe del poeta al ciprés. En el encabalgamiento de los versos 10º y 11º encontramos la misma sugerencia: el deseo del poeta de subir se muestra también con una frase más larga que la medida de su verso. COMENTARIO ESTILÍSTICO. tiende a elevarse con fuerza hacia el cielo. “señero” y “firme” porque no cesa en su empeño por “ascender” al cielo. puesta de relieve por el uso de la segunda persona (“acongojas”. al comunicarlas al árbol. -ales y – ilos. 7º y 8º. El encabalgamiento de los versos 7º y 8º. los sentimientos (“de sueño”. A lo largo del poema. También podríamos considerar que es una personificación la gradación de adjetivos “señero. “soledad”. La disposición de la rima es: ABBAABBACCDEDE. que 2 . al alargar cada apóstrofe (invocación que nos dirigimos a alguien) al ciprés en dos versos. esta frase escapara hacia el verso siguiente: así lo sugiere el comienzo del verso 11º. con rima consonante en – irme. Las acciones muestran la altura del ciprés como el producto de un deseo del árbol por llegar hasta arriba. “a ti”. una “lanza”. “alcanza” “ascender”). su copa. Se trata de una voluntad no muy distinta de la de un hombre que vive la religión de una manera crítica. De ahí que el esfuerzo del ciprés sea un “loco empeño” o un “ejemplo de delirios”. el poeta hace que el árbol lo comparta con él. no como el resultado del simple crecimiento de una planta. “mis/mo-en”. 9º). Este anhelo descubre las ansias espirituales del mismo Gerardo Diego y. dejando para el final el sujeto de la oración. A continuación. como si del mismo modo que el poeta se ilusiona con escapar de la tierra. en el 2º (“que-a/con/go/jas”). le habla de su propio anhelo de elevarse igual que el propio árbol. la gran altura del árbol: la apóstrofe no puede ser contenida en un solo verso. Los dos de los cuatro primeros versos parecen querer sugerir.

sube hacia el cielo sin llegar a él. “chorro”. negra torre de arduos filos. Estas metáforas.. con su timbre vibrante. el hipérbaton: este recurso se emplea en el poema de modo muy concreto para resaltar la inquietud espiritual del poeta. Esta gradual apertura de las vocales. De ahí que Gerardo Diego lo haya usado con frecuencia en este poema. que suspira también por conocer ese cielo y tampoco lo consigue. en los tres últimos versos. Para revelar la profundidad con que vive esta situación y. sombra. en final de sílaba (surtidor de sombra) y por el predominio de vocales cerradas (“Enhiesto surtidor de sombra y sueño”). donde la anteposición del complemento directo al verbo evoca el fracaso del árbol en su tesón por llegar al cielo. etc. por las tres consonantes dentales (enhiesto surtidor). y sigue con la alternancia de e y a. el sonido duro de la k (“casi alcanza”) y de la l y la n en posición trabada (“alcanza”) apoya esta sensación de que el árbol se eleva movido por una determinación fuerte. mi alma sin dueño”) a la tenacidad de la fe representada por el árbol (“Cuando te vi señero. encaminarla hacia el cielo como lo está el árbol (“flecha de fe”. la “fe” y la “esperanza”. la emoción con que comienza el poema se debe en parte a la aliteración provocada por la s (enhiesto. puesto que su tema es un hecho irracional. para terminar con la imposición de la a. la intensidad de la fe que el poeta experimenta ante el árbol. el sentimiento religioso en el árbol es una lucha (de ahí que tenga “lanza” y sea “flecha” y “saeta”) por escapar de este mundo. en un reflejo del alma del poeta. las metáforas que relacionan al ciprés con armas (“lanza”. Gerardo Diego emplea de modo destacado la aliteración y una serie de recursos sintácticos: la aliteración: este recurso permite. esto es. firme”). “flecha”. Y. en el poema el poeta muestra las debilidades de su alma y las esperanzas que aguarda: debilidades que son una fe poco consistente. además de aludir a la altura del árbol. el verso 3º comienza con la repetición de o. 4. como en toda oración. sentimientos 3 . 2. revela este estado de ánimo: “como tú. la misma aliteración de vocales abiertas se da en el verso 6º (“flecha de fe. “que a las estrellas”. cuando está a punto de lograrlo. “casi alcanza”. quizás porque las palabras no dan la idea exacta de lo que siente. como pone de manifiesto el hipérbaton del tercer verso (“que a las estrellas casi alcanza”). imitar la forma de una plegaria. con esa aliteración final de la a. Al igual que ocurre con el poeta. como su propia fe. esperanzas que consisten en recuperar esa fe. por las consonantes en posición implosiva. sin rumbo (“mi alma sin dueño”). La apóstrofe. 3. Analizamos ahora los ejemplos más claros: 1. “saeta”). sobre todo. transmitir sentimientos y sensaciones que el escritor prefiere insinuar a explicarlos. la vivencia de la fe. frustración que explicaría que el árbol represente la “soledad”. además. sueño). “saeta de esperanza”). quizás. que alude a la emoción despertada por el árbol. La aliteración de la r . parece hacer del poema una especie de oración en la que el poeta opone su espíritu desvalido y confuso (“peregrina al azar. un “mástil”. la de la s y las vocales aporta al verso un ritmo misterioso. dulce. saeta de esperanza”) para resaltar la confianza en la fe que el árbol simboliza para el poeta. el tercero. donde el hipérbaton destaca la frustración de quien se esfuerza por alcanzar el cielo. como las que hacen de él un “surtidor”. Ya hemos comentado el del verso 3º. La aliteración de las dentales y las consonantes en posición implosiva refuerza la impresión causada por la altura del árbol./ejemplo de delirios verticales/mudo ciprés en el fervor de Silos”. parece querer representar la voluntad que impulsa al árbol hacia arriba. llega a embargarlo por completo. destacan en el ciprés la intención por despegarse del suelo y el coraje que pone en ese trabajo.

9º. segundo. “de esperanza”) añade a las metáforas sobre la altura del ciprés los sentimientos que esa misma altura despierta en el poeta. al final del poema. los siguientes hipérbatos insisten en esta busca y en la desazón que produce: el de los versos 7º y 8º. el poeta Gerardo Diego. la gradación : este recurso está unido en el texto a los dos anteriores. “ejemplo de delirios verticales”). y el que por fin se lo nombre lo convierten en el símbolo del estado ideal del alma. el de esa fe “firme” simbolizada por el ciprés. formada por un nombre más su complemento preposicional. el poeta no tiene más remedio que identificar por fin al árbol. primero. que casi lo presenta como un monje más. se trata de una estructura muy sencilla. en el v. queda al final de la oración para destacar el estado de desasosiego que sentía el poeta antes de su encuentro con el árbol. “mi alma sin dueño”.14º. “sentí”. COMENTARIO CRÍTICO. la gradación “señero. “ejemplo de delirios verticales”. En los dos primeros versos del segundo cuarteto. “flecha de fe”. al contemplar el Ciprés de Silos. por último. emana hacia quien lo contempla y lo consuela (“dulce”) y. porque con ellos parece que el poeta intenta nombrar todo lo que siente ante el árbol. es símbolo del desasosiego religioso del hombre y de la tendencia del alma a aferrarse a la fe. se da en el verso 9º junto al asíndeton: en este verso. “de fe”. como explicaremos a continuación al hablar del paralelismo. el ciprés. es símbolo de la firmeza en el anhelo por alcanzar el cielo. puesto que su propio nombre y el lugar en que se encuentra expresan todo el sentir religioso de Gerardo Diego. 12º. El poema muestra el sentimiento religioso de un hombre. donde el simbolismo del árbol se intensifica de verso en verso: en el v. “mudo ciprés en el fervor de Silos”. pero no dicha. 12º. donde el verbo. 13º. En principio. el del silencio producido por la certeza que infunde la fe. el asíndeton: este recurso aparece en los versos 5º. unidos al asíndeton. y en todos ellos contribuye a manifestar el arrobamiento. En los tres últimos versos. manifiestan la gran impresión que el ciprés ha causado en el poeta. “de delirios verticales”) o con otro complemento preposicional añadido al primero (“en el fervor de Silos”). en el v. “saeta de esperanza”. el del verso 10º. firme” consiste en la profundización en la grandeza espiritual del árbol que. Así. “de diluirme”. 13º y 14º. parece lo más natural que alguien que esté en este 4 . y parece también que esa emoción es tan grande que sólo acumulando imagen tras imagen puede ser sugerida. donde el complemento preposicional (“de soledad”. para resaltar el nuevo estado que el poeta quiere lograr tras ver el árbol. Precisamente. donde el sujeto de “llegó”. Los paralelismos. tras dos metáforas que sustituyen al ciprés (“negra torre”. todo lo que el árbol significa para él. “negra torre”. la repetición: aquí este recurso se utiliza en los versos 11º y 12º (“como tú” es la expresión repetida) y resalta el afán del poeta por compartir esa fe inconmovible “eleva” al ciprés hacia las “estrellas”. tenemos que el complemento preposicional se enriquece con un adjetivo (“de arduos filos”. destaca frente a cualquier otra (“señero”). el paralelismo: en todos los casos. rasgo éste que parece ser el esencial para el poeta. dulce. la personificación del ciprés. - - - 4. 6º. que el poeta siente ante el ciprés. tiene una fe inquebrantable frente a cualquier adversidad (“firme”). Así. casi el éxtasis. La otra gradación relevante la tenemos en los tres versos finales.propios del alma que busca a Dios sin tener la seguridad de que exista. se coloca entre el nombre “ansiedades” y su complemento del nombre. encontramos “mástil de soledad”.

No parece que un “alma sin dueño” pertenezca a un hombre con fe. “qué ansiedades sentí”) que se refieren tanto al ciprés como al poeta. llegando a experimentar un sentimiento cercano al éxtasis. “fe”. Sin embargo. Más bien. esa llegada es la de alguien que va buscando algo de lo que carece. “negra torre”. “esperanza”. olvidado del mundo y ensimismado en su propia fe. aluden a ese función del monasterio medieval como lugar de reflexión. de esfuerzo o de lucha (“con tu lanza”. al fin y al cabo. sino que su alma es “peregrina al azar” y. que es lo mismo que decir hasta Dios: “qué ansiedades sentí de diluirme/ y ascender como tú. fe. La llegada del poeta al monasterio no se presenta como la de un hombre que venga a visitar un lugar sagrado para admirarlo y rendir culto a Dios en él. “el fervor de Silos”. Esta idea explicaría las expresiones de dolor (“acongojas al cielo”. Si lo interpretamos así. De ahí que. pero que nunca alcanza la seguridad de que exista. casi mística si consideramos el deseo del poeta de perder su consistencia humana y elevarse hasta el cielo. “mi alma sin dueño”. como el asceta. y es conducido allí casi por casualidad. todas estas palabras se refieren al sentir de este último y lo que desvelan es un hombre que. un convento medieval. Puesto que el ciprés es un símbolo de las vivencias del propio poeta. Incluso las imágenes “mástil de soledad” y “prodigio isleño” evocan esa necesidad que siente el hombre de apartarse de los demás para dedicar su vida exclusivamente a Dios. “delirios verticales”). “chorro que a las estrellas casi alcanza”. creado para apartar al hombre de la sociedad y concentrar su atención únicamente en dios. “alma sin dueño”. “en loco empeño”. se adentran en este suplicio espiritual del hombre que adivina otro mundo. Esta influencia del ambiente se muestra claramente en el poema: las últimas palabras. simbolizada en ese ciprés “mudo” del final. “mástil de soledad”. “delirios verticales” y “fervor”: una inquietud humana. que viaja con rumbo fijado. “qué ansiedades sentí de diluirme/ y ascender como tú. pero que no logra superar su propia soledad. Versos como el 3º. y frente a un ciprés experimente un momentáneo desapego de los problemas terrenales y se refugie en una vivencia religiosa pura. además. busca la certeza de la existencia de Dios a través de la belleza del mundo. no un mundo que existe al margen del nuestro. “arduos filos”) y de frustración (“a las estrellas casi alcanza”. que lo siente. la religión sea “loco empeño”. “flecha de fe”. “saeta de esperanza”. en el poema. 5 .ambiente. el soneto no describiría otra cosa que una emoción religiosa particularmente intensa. vuelto en cristales”. vuelto en cristales”. el poema responde más a las inquietudes de un hombre que necesita creer que a las de alguien que cree plenamente. o el 10º y el 11º. Incluso la “mudez” del ciprés (“mudo ciprés”) insinúa que el propio árbol está reconcentrado. siguiendo el curso de un río (“riberas del Arlanza”): el poeta no es un peregrino cualquiera. “soledad”.

“Rosa-fría. Rosa-fría sube a la luna y patina sobre ella. patinadora. ¡Adiós. 3. -la tercera parte (primer terceto) se centra en el patinaje de Rosa-fría. el ascenso de la muchacha a la luna. tu bufanda rizada sube al cielo. -en la segunda parte (segundo cuarteto) el poeta se despide por primera vez de Rosa-fría y ella aparece comenzando ya a patinar sobre la luna. la nieve cubriendo la luna. da un revuelo de campana de lino. con la imagen de la bufanda. como se deduce de que sólo el silencio y la luz existan a su alrededor. Rosa-fría. ¡Adiós.. patinadora! El sol albea las heladas terrazas siderales.. Rosa-fría se aleja sobre la luna. Tema. Resumen. Finalmente. mientras vas el cristal resquebrajando. novia mía! De vellorí tu falda. Como comentaremos.Comentario de un poema de Marinero en tierra. Un silencio escarchado te rodea. dejando volar su falda y rodeada por la luz que produce el polvo de hielo que se desprende de su patinaje. de Rafael Alberti. El tema del poema es la contemplación de Rosa-fría patinando en luna. en el pañuelo tirante y nieve de la nevería. patinadora de la luna”. patinando. este tema puede ser la imagen idealizada de un amor que ha terminado. según revela ese giro de la falda que evoca a una Rosa-fría que parece probar el hielo. El poeta le cuenta a Rosa-fría que la luna está cubierta de nieve. e insinúa. como un adiós que el aire claro estría. Malva-luna. Estructura. mientras se aleja en el horizonte. Ha nevado en la luna. Los abetos patinan por el yelo. 6 . inmersa en ese mundo lunar de nieve y ajena a cualquier otra cosa que no sea patinar. destejido en la luz de sus fanales. 1. tras de ti. mientras amanece. 2. El poema puede dividirse en cuatro partes: -la primera parte (primer cuarteto) presenta la situación que motiva la partida de Rosa-fría.

en “nevando-en”. Sólo en un cuento infantil se hace posible que una muchacha patine sobre la luna y sólo una muchacha con ese nombre hace posible que el hecho se represente en nuestra imaginación.. donde el complemento directo (“las heladas terrazas siderales”) se separa del verbo (“albea”). “mientras vas el cristal resquebrajando”. “el sol albea las heladas terrazas siderales” (“las terrazas” son los cielos). Sus versos son endecasílabos. sino también el énfasis que el narrador da a los momentos más destacados de los cuentos.) tras de ti. o su ausencia en este caso. - - - - - 7 . sea mediante la personificación (“tu bufanda rizada sube al cielo”) o la metáfora (“tu falda. y ver. Hay encabalgamiento entre los versos 6º y 7º. patinadora” en los versos 5º y 12º. y dos tercetos. la sinestesia que. “tu falda”. también con la intención de que en él se refleje el ánimo de Rosa-fría: “en el pañuelo tirante y nieve de la nevería” (“el pañuelo” es la superficie helada de la luna). que recuerda las derivaciones de algunas canciones infantiles. “¡Adiós!”. El poeta utiliza la sinalefa en varios versos: en el primero. donde el complemento del nombre (“de campana”) se separa de su sustantivo (“revuelo”) y entre los versos13º y 14º. 4. Esta impresión de cuento infantil se refuerza además en otros detalles. que. Malva-luna. las metáforas que embellecen el la descripción del paisaje. la descripción de todo a través de la mirada del poeta. el ansia con que disfruta hasta el punto de romper el hielo (“mientras vas el cristal resquebrajando”). alusión al polvo de nieve desprendido al patinar. de este modo. “vas el cristal resquebrajando” (“el cristal” es el hielo). como en los cuentos. patinando”). transforma el sonido. como asombrado por cada gesto suyo igual que el niño que escucha el cuento infantil. aunque tiene la peculiaridad de que el verso inicial del segundo terceto está distribuido en dos líneas distintas.. como: la personificación del paisaje (“los abetos patinan por el yelo” y “el sol (. que evoca el de personajes de cuentos infantiles como Blancanieves y. la derivación del verso 8º.-en la cuarta parte (segundo terceto) el poeta se despide definitivamente de Rosa-fría que. que aparece como espectador directo de la escena y que le habla realmente a Rosa-fría (“tu bufanda”. por la delicadeza con que evoca las acciones de Rosa-fría a través del movimiento de su ropa. “un silencio escarchado”. mientras llega el día. con rima consonante en –ea. Comentario estilístico. con idéntica finalidad que las metáforas anteriores.. De esta mirada fascinada se desprende una impresión de ternura. dividido en dos hemistiquios de 6 y 5 sílabas respectivamente. “destejido en la luz de sus fanales”. pues el que deshaga el “silencio” en la “luz de sus fanales”. se marcha patinando por el horizonte. da un revuelo de campana de lino”). la aliteración de la r en el verso 11º.. 5. parece compartir y proteger la felicidad de la protagonista. la misma sensación produce la anáfora de “Adiós. Rosa-fría. que con la fuerza de su sonido no sólo sugiere la ruptura del “yelo”. en algo que se puede tocar. en el tercero. en “sube-al”. “nieve de la nevería”. El primer rasgo destacable del poema es el nombre de su protagonista. El poema es un soneto formado por dos cuartetos. -ales y –ando. Esta sinestesia muestra también el regocijo con que Rosa-fría se entrega al patinaje. “tras de ti”). Métrica. sugiere su ímpetu al patinar. prepara el ánimo del lector para aceptar el ambiente fantástico y la historia maravillosa que se va a contar. de rima consonante en ía y –elo. “vas”.

alude también a un carácter menos inocente y alegre. libro al que pertenece el poema. a la madurez en que desemboca esta edad. en el 12º. o mejor. nombre que la pinta hermosa y algo distante. quizás porque aún no comprende el amor. la segunda. con la llegada del sol. sería el amor juvenil que. a un distanciamiento entre el poeta y Rosa-fría. El poeta. como el paso de la inocencia de la primera juventud. en la provenzal. Es éste un tema frecuente tanto en la lírica tradicional como. dos elementos del poema. nosotros preferimos la primera interpretación por dos razones: la primera. la despedida acaba precisamente en “patinadora”. Hemos centrado el análisis estilístico en ese carácter de cuento infantil que. el poema. con el cambio de color que implica (las rosas no suelen ser “malvas”). idealizado en la belleza de los gestos de la amada al patinar. La sensación de grandeza que se deriva del adjetivo “siderales” añadido a las “terrazas”. Deberíamos intentar explicar ahora por qué el poeta ha usado aquí este tono. La alegría de Rosa-fría al patinar y el júbilo con que el amante la contempla reflejarían el placer de la unión de los amantes. que parece referirse más a una despedida. nombre que. Al no aludir ya a la relación entre ambos.- la transformación de Rosa-fría en Malva-luna al final del poema. parecen rotos definitivamente los lazos que unían al poeta y Rosa-fría. a través de la fantasía de Rosa-fría patinando sobre la luna. como otros poemas de “Marinero en tierra”. al adjetivo “patinadora” lo sigue la aposición “novia mía”. “Malva-luna”. revela la distancia tan extensa que ya se ha abierto entre los dos enamorados. al menos. que llegaría a su punto culminante en el poema en la aliteración del verso 11º y en los puntos suspensivos con que acaba este mismo verso. con la madurez de la amada. De todos modos. 8 . tiene este soneto. 6. reflejada en el juego de patinar sobre la luna. sobre todo. a “Malva-luna”. que la llama “novia mía”. Si se tiene en cuenta la influencia de la lírica medieval en la generación del 27. la pierde para siempre. Quizás es posible interpretar la metamorfosis final. el símil del verso 4º (“como un adiós que el aire claro estría”). La muchacha pasaría de ser “Rosa-fría”. Esta impresión provocan. El primero. y muy especialmente en Alberti. El amor de Rosa-fría sería una imagen más de ese paraíso irrecuperable. igual que la metamorfosis que sufren los personajes de los cuentos infantiles al superar los obstáculos a los que se enfrentan. por las que se desplazan Rosa-fría y el sol. además de al color menos brillante de la luna al amanecer. como también lo hace en la lírica tradicional. de Rosa-fría a Malva-luna. la constante aparición de la infancia como un paraíso perdido en “Marinero en tierra” (idea que se refleja también en ese marinero sin mar del título). más establecido en la realidad simbolizada por el sol que la persigue. que deja de ser su amor para ser sólo una mujer. Comentario crítico. Podríamos entender también el soneto de otro modo. puntos suspensivos que evocarían ese éxtasis en que ya no se puede hablar. El cambio de nombre de la muchacha. estaría describiendo el encuentro de los amantes en la noche y su separación a la llegada del día. simbolizaría la pérdida de la virginidad. que con el posesivo añade ternura y profundidad al amor del poeta por la muchacha. es la variación que se da en la anáfora de los versos 5º y 12º: mientras en el 5º. no a un acercamiento.

2. sino el caliente aliento que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo. porque quiero morir. un crepitar de la luz vengadora. Resumen. 9 . Este beso en tus labios como una lenta espina. Tema. quiero ser tú sangre. Tu forma externa. experimenta el poeta. El tema del poema es la sensación de fundirse con el universo que. Cuerpo feliz que fluye entre mis manos. 1. volando a la región donde nada se olvida. porque quiero vivir en el fuego. al hacer el amor. teñido del amor. esa lava rugiente que renegando encerrada en bellos miembros extremos siente así los hermosos límites de la vida. es todavía unas manos. como el brillo de un ala. pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo. brillo de un sol que entre mis manos deslumbra. como un mar que voló hecho un espejo. porque este aire de fuera no es mío. luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza. “Unidad en ella”. deja que mire el hondo clamor de tus entrañas donde muero y renuncio a vivir para siempre. Quiero amor o la muerte. deja que mire. enrojecido el rostro por tu purpúrea vida. de Vicente Aleixandre. donde graciosos pájaros se copian fugitivos.Comentario de un poema de La destrucción o el amor. un repasar de tu crujiente pelo. quiero morir del todo. Deja. rostro amado donde contemplo el mundo. cráter que me convoca con su música íntima. diamante o rubí duro. con esa indescifrable llamada de tus dientes. Muero porque me arrojo.

. Estructura. esas sensaciones que ha vivido durante esos momentos: la de ser parte del mundo. tienen ritmo gracias a recursos de repetición como la anáfora [“Quiero amor (. En la segunda estrofa. el paralelismo (“Cuerpo feliz que fluye entre mis manos/rostro amado donde contemplo el mundo”: la estructura de los dos versos es “sustantivo + adjetivo + relativo + verbo + complemento”). los besos y las caricias lo llevan a sentir que se une. 4. “luz o espada”). Si además tenemos en cuenta que. en los que el poeta expone las razones por las que muere) o el uso frecuente de estructuras bimembres (“diamante o rubí”.. 10 .Cuando el poeta acaricia el cuerpo de su amada. En el poema se pueden distinguir tres partes: -en la primera (versos 1º al 8º) el poeta describe las sensaciones iniciales que lo embargan al contemplar y acariciar el cuerpo de la amada. Comentario estilístico. En la primera parte. deja”).. en la que la felicidad del éxtasis amoroso. para el poeta. “muero y renuncio”. quiero morir (. el cuerpo en su conjunto es ahora “diamante o rubí duro” y “brillo de un sol”. el cuerpo “fluye”. Entonces quiere perder el sentido de la realidad y que su conciencia quede anulada en la contemplación de ese cuerpo. desde el cielo (“donde graciosos pájaros se copian fugitivos”) hasta la tierra (“la región”). El poema está compuesto por versículos. que se reflejan en otra superficie. 5. estimula los sentidos del poeta hasta que percibe sensaciones intensas. por la progresiva vehemencia de la expresión.)”]. “la región donde nada se olvida”. son los ojos del poeta reflejados en los de su amada.)/quiero (. que el poeta está describiendo las sensaciones que lo invaden al hacer el amor. en las caricias posteriores al éxtasis erótico. es decir. quizás podríamos pensar que los pájaros que “se copian”. sumergirá al poeta en esa unidad del mundo. igual que si fuera un río. Queda fascinado por la textura y el color de la piel de la mujer y su boca lo atrae irresistiblemente hacia ella. En la primera estrofa. la amada es una tierra a la que el amante se une. la enumeración (véanse los versos 9º y 10º. Y. sintiéndose él mismo como parte de todo (“donde nada se olvida”). Métrica. Finalmente. en las que se confunden los múltiples elementos de la realidad. Entre estos recursos.. la reduplicación (“Deja. el rostro de la amada encierra en sí todo lo que existe (“rostro amado donde contemplo el mundo”).. 3. a través de la mujer. Se trata de versos de medida irregular y sin rima que. símbolo de la unidad del universo. tiene la impresión de que éste se le escapa y siente que la cara de ella es la imagen del mundo. sobresalen: las metáforas que identifican a la amada con las diversas formas de la naturaleza. sin embargo. para Aleixandre.. manifestado en las dos referencias a las manos que acarician. -la segunda (versos 9º a 20º) sugiere. copiándose allí antes de dirigirse (así interpretaríamos el “volando” del siguiente verso) hacia el cuerpo. de arte mayor todos menos el 23º. los recursos literarios intentan sugerir cómo la excitación del contacto físico.). al universo. “quema y dora”. -en la tercera (versos 21º al 27º) el poeta parece evocar.

a ese mundo simbolizado por la amada. “la región donde nada se olvida”. resulta la culminación de esa gradación.) que (. después se vuelve materia real que se entrega por completo a su tacto (“rubí duro”) y. la gradación. sino por el espíritu en que se concentran todos los sentidos del cuerpo. en los versos 5º y 6º. el mineral. por último. como si escapara del amante. que muestra la progresiva entrega de la voluntad del amante a la amada: los verbos de los dos primeros versos. la formación de todos los versos mediante oraciones nominales. Son metáforas sobre la atracción irresistible del cuerpo amado. igual interpretación cabe hacer de “la llamada de tus dientes”. indican un estado de ánimo tranquilo y gozoso. las metáforas. la fluidez del cuerpo se transforma en resistencia mineral y la contemplación del rostro en deslumbramiento. donde todos los elementos del universo se integran: el cuerpo en un principio “fluye”. para señalar que los sentidos del tacto y la mirada provocan que el deseo domine por completo las facultades del amante. las personificaciones del cuerpo o de las metáforas referidas a él. relacionadas con las anteriores. a la unión con la amada. luego mineral cristalino y finalmente luz intensa es una gradación que muestra la progresiva fascinación (o exitación) del poeta ante el cuerpo de la amada: primero. referida a la boca de la que ahora surge una “música íntima” y. más adelante. las metáforas alusivas al misterio del instinto. “música” parece referirse a la voz. las oraciones nominales reflejan un estado de ánimo abrumado por la belleza que sus sentidos le transmiten y embargado totalmente por esas sensaciones. “graciosos pájaros”. “el caliente aliento” (verso 11º). se impone con una fuerza insuperable a sus sentidos hata casi anularlos [“brillo (. es decir. que trasladan a lo descrito el sentimiento de gozo del poeta: “cuerpo feliz”. admirado por la belleza femenina. los “pájaros” del rostro de la amada son “fugitivos” y van “volando”. pero. que presentan el acto amoroso como el paso a una realidad plena. la luz. como si la confusión o el asombro inicial del poeta le impidieran abarcarlo (“fluye entre mis dedos”).. las imágenes de la “música íntima” y de la “llamada de tus dientes” revelan que esa preponderancia de los sentidos ha aniquilado la voluntad del poeta y se deja conducir adonde ellos lo empujan. ese cuerpo parece escapársele jugueteando (“feliz”).. sobre la huida y el viaje a otro mundo. porque representa el deseo de superar las impresiones de la “forma externa” y entrar en ese mundo que la amada le ofrece (en la metonimia de “la llamada de tus dientes”). puesto que después hablará de cómo siente la lengua de ella en su propia carne. que vuelve irresistible la pasión amorosa y hace presentir que en ella se encuentra la plenitud del mundo: en “me convoca con su música íntima”. Este cambio en que el cuerpo es río.. el cuerpo va encarnándose progresivamente en las distintas materias que forman el universo: el líquido.. donde la voluntad busca ser anulada. donde “dientes” puede ser una metonimina por “boca” o simplemente el primer instrumento del placer que aguarda al poeta en la boca de la amada.) deslumbra”]. como el propio poeta entregado a sus sentidos. - - - - 11 . La metáfora del “cráter”.De este modo. sin verbos (salvo los de las subordinadas de relativo): esta estructura se debe a que los primeros ocho versos constituyen una invocación al cuerpo acariciado. es decir. además. pero “íntima” deja entender que no es una voz percibida por el oído. referidos al tacto y a la vista (“fluye” y “contemplo”).

“donde nada se olvida”. la reiteración. que describen el movimiento de aproximación a la amada (“me arrojo” y “si me acerco”). como la anáfora. empleado en los ocho versos. “brillo de un sol”. deja que mire”). El poeta se sigue sirviendo de la metáfora. el tacto (el calor de la lava) y el oído. que son alusiones a la sangre. “cráter”) y las sensaciones experimentadas por el amante (“que fluye entre mis manos”. sobre todo. finalmente (versos 17 º-20º). en ese anhelo de unirse a la amada. la súplica a la amada (“deja. la invasión del cuerpo del amante por el calor del cuerpo amado (“enrojecido el rostro por tu purpúrea vida”) significan que los amantes ya están piel contra piel y que se aproxima el clímax del amor (“renuncio a vivir para siempre”). intenta expresar el grado extremo de sensibilidad que el placer desarrolla en los sentidos. que con la confusión de sensaciones refleja la excitación de los sentidos del poeta: en “mire el hondo clamor” se mezclan la vista y el sonido. diamante o rubí duro”). y la enumeración de las metáforas en los versos 5º al 6º intentan reflejar. las metáforas referidas al calor y al color rojo. el apasionamiento de la primera parte se transforma en ansia vehemente de ser parte de la amada y la realización de ese deseo: es la descripción del espíritu del amante al hacer el amor. establece el vínculo que hay entre la amada (“cuerpo”. que. las sucesivas hipérboles (“quiero morir del todo..- el asíndeton. Analicemos algunos de esos recursos: la gradación que. pero ahora hay un apreciable cambio en el empleo de recursos. “rostro”. y las referencias al “aire de fuera” y al “caliente aliento” indican que existe todavía una distancia entre los amantes. más apropiados para expresar la violencia con que el poeta vive esos instantes. de las oraciones de relativo con “donde” y de los versos 1º. “región”. “donde contemplo el mundo”. las acciones del poeta. la de t y r en el verso 5º. recurso ideal para transmitir la intensidad sensual de las caricias: la repetición de f y l en el primer verso ( “Cuerpo feliz que fluye”) sugiere la suavidad con que las manos se deslizan por la piel. de modo parecido a como lo hacen las oraciones nominales. muestra el crecimiento progresivo del arrebato del poeta hasta alcanzar el éxtasis del placer: primero (versos 9º-12º). la percepción más viva del calor de la sangre (“esa lava rugiente”) y de su fluir (“regando bellos miembros extremos”) y la imagen del verso 20º (“siente así los hermosos límites de la vida”). a continuación (versos 13º a 16º). etc./ quiero ser tú. la aliteración. la derivación. pues se prefiere algunos de carácter más enfático. la repetición. - - - En la segunda parte. tu sangre”). el mismo fin pretende el hipérbaton del verso 6º: “entre mis manos deslumbra”. el pleonasmo de “rubí duro”. “que entre mis manos deslumbra”. al realzar una cualidad implícita en el rubí. en “lava rugiente”. “el - - 12 . la viva sucesión de esas impresiones que asaltan al amante. la alusión a la sangre (“tu purpúrea vida”) y al “clamor de tus entrañas” y. esencia de la vida y símbolo del anhelo de unión con la amada: “quiero vivir en el fuego”. la sinestesia. 6º y 7º (estructurados con un sustantivo a principio de verso más una oración de relativo a continuación). “que me convoca con su música íntima”). subraya el gozo ante la materialidad de la carne (“tu forma externa. el paralelismo de los dos primeros versos (analizado en el apartado de métrica). revelan que el amante alcanza la plenitud placer amoroso. que descubre una exacerbación absoluta de los sentidos.

y su transformación en “espejo”. la abundancia de adjetivos y participios. que se da en todos los versos como si el poeta quisiera reflejar el sucesión frenética de las impresiones de la pasión./quiero ser tú. - - - - En la tercera parte. esa realidad inmensa. Es significativo que el símil sustituya a la metáfora. expresan la calma que ahora siente el amante y el gozo por la vivencia de “unidad” con el mundo que ha tenido: -el símil es el recurso con que comienza esta parte. el asíndeton. un hecho casi imposible que se produce en un instante.. la paradoja. las figuras de repetición. cuando la excitación va a llegar al clímax: “quiero amor o la muerte. tu sangre”. la anáfora (con “deja” comienzan los versos 13º y 15º). quiero morir del todo. en ella. indica que el camino iniciado en la imagen del verso 4º.. ya se ha concluido y ahora. del tacto y del oído: “el caliente aliento”. El adverbio “todavía” revela que las caricias y sensaciones de las que ahora se habla son la pervivencia de ese acto amoroso. que. puesto que la comparación supone un mayor distanciamiento que la identificación: la metáfora sustituye a la realidad y es. alcanzados los “hermosos límites del mundo”. “los hermosos límites”. un recurso más intenso. haciendo referencia en algunos casos a los sentidos de la vista. “quiero amor o la muerte”.. “enrojecido el rostro”. una vez culminado el amor. igual que la sinestesia. morir”). agotados por los “límites” adonde los empujó el placer. presenta una imagen especialmente delicada: el brillo de una ala es algo difícil de captar. destacarían la plenitud lograda en el amor: como un mar donde se refleja el mundo. por tanto. La misma anteposición del adjetivo “lenta” refleja esa calma física del nuevo estado del amante. “purpúrea vida”. las hipérboles. de ahí que este recurso provoque. “hondo clamor”. junto con la repetición de “quiero”. de modo que ésta nunca queda oculta tras la imagen. “esa lava rugiente”. su recuerdo es una impresión permanente: “nunca podrá destruir la unidad de este mundo”. pero una pervivencia donde ya no está la pasión anterior: “repasar” el pelo es un gesto que ya no manifiesta deseo alguno. El símil del verso 23º. que manifiestan el ansia de absoluto. la espina.. la reiteración (“deja. la idea del mar.”). mientras que el símil describe la realidad. subraya el cambio de sensibilidad en los sentidos. “como el brillo de un ala”. que provocaría un dolor fuerte e inmediato.. de llegar por el placer a diluirse en la amada y. Los recursos más destacados. “como un mar que voló hecho un espejo”.. encontramos el relajamiento que sigue al placer erótico. porque quiero vivir en el fuego”. deja que.caliente aliento”. cuyo significado ya hemos explicado: la derivación (“muero . el paralelismo (“porque me arrojo. “esa lava rugiente”. Esta pérdida de intensidad se observa ya en el primer símil. Esta delicadeza manifiesta tanto la profundidad de las sensaciones vividas como la pervivencia. “voló”. un ritmo más vehemente en los versos 18º y 19º. refleja la confusión de múltiples sensaciones y deseos que produce la excitación erótico: “Muero porque (.. del 13 . “enrojecido el rostro por tu purpúrea vida”. el cuerpo de la amada ha llenado de vida el cuerpo del amante. El verbo en pasado del verso 22º. porque quiero morir/porque quiero vivir en el fuego”). En el siguiente símil. un espejo donde todo el universo encontraría su reflejo. “teñido del amor”.) quiero morir. “volando a la región donde nada se olvida”. en el universo: véase el ejemplo citado en la gradación. que enfatizan la sensualidad del amor. “este beso en tus labios como una lenta espina”: el adjetivo “lenta” unido a un objeto. por tanto. “teñido del amor”. El verbo “voló” continúa la metáfora del verso 4º sobre el viaje a otra realidad que se realiza al hacer el amor. “bellos miembros extraños”.

“un crepitar de la luz vengadora”. atentos incluso a lo más tierno. Comentario crítico./ luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza”. Las metáforas sobre la luz declaran que el amante ha tenido una experiencia de tipo místico en la que la unión con la amada ha supuesto una revelación de la unidad del mundo. la suavidad de los gestos exteriores son el reflejo de la felicidad que siente el amante. pasa a identificar las dos experiencias (“quiero amor o la muerte”). Las palabras iniciales. Si lo interpretamos así. las metáforas que identifican con la luz y con la muerte la experiencia de amar: “un crepitar de la luz vengadora. de “la lava rugiente”. puesto que expresaría la convicción de que esa muerte es un paso hacia la unión definitiva del individuo con el mundo. porque los vínculos que unen a la materia es lo único verdaderamente eterno para el poeta: “nunca podrá destruir la unidad de este mundo”. Estaríamos frente a una experiencia de tipo místico. “espada mortal”) se refieren a la integración de la conciencia del poeta en esa unidad: a la impresión de haber perdido la conciencia de sí mismo como individuo y haberse sentido parte de ese todo. Las referencias a la muerte (“vengadora”. la entrega absoluta al placer de la carne. en la que el hombre libera sus instintos y olvida la represión de las normas sociales. al unirse en la muerte. el poeta se confunde con el resto de la materia del cosmos. Por este motivo.recuerdo de hasta la más ínfima de esas sensaciones. Las palabras finales representan también la confianza en que será el cuerpo el que haga pervivir el espíritu. . un conocimiento espiritual. destruiría Aleixandre uno de las ideas más combatidas por el surrealismo: la fijación por distinguir entre el cuerpo y el espíritu y el miedo ante la busca de placer a que nos impulsa el primero. de “la región donde nada se olvida”. 6. en la muerte. porque en ambas el individuo deja de ser quien cree ser y alcanza lo que sería su identidad primigenia: la de ser materia del cosmos. como se aprecia en el poema. “un repasar de tu crujiente pelo”. se aprecia en el verso siguiente en la percepción del sonido del cabello al ser acariciado: “un repasar de tu crujiente pelo”. como antes en el amor. la experiencia definitiva del hombre junto al amor. El éxtasis amoroso sería un reflejo de la muerte y así se explicaría el “quiero amor o la muerte”. el verso 27º (“pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo”) parece indicar que el poeta ve también esa muerte como una imagen de la muerte real que nos aguarda (“espada mortal que sobre mi cuello amenaza”). de este modo. de esa unidad. Esa agudeza extrema de los sentidos. “cuerpo feliz”. pero ligada al placer de la materia. Sin embargo. 14 . El poema es un ejemplo de las inquietudes que determinan la poesía surrealista de Vicente Aleixandre. A partir de las obsesiones surrealistas por buscar la expresión del subconsciente en la sexualidad. Y a la vez. del “mar que voló hecho un espejo” o del “brillo de un ala” revelarían cómo. el hombre se diluye en el universo y pasa a formar parte de él. Se cumpliría. los menos tamizados por la civilización y la cultura: aquellos que compartiría con el resto de los seres naturales. De ahí. puesto que la oración adversativa implica la idea de que el poeta sí podrá ser destruido. Las imágenes de “los graciosos pájaros fugitivos”. instintivo. con todo lo que también está hecho de materia. del “cráter”. el hombre se funde para siempre con ese universo presentido en el amor. simbolizan esa unión de cuerpo y espíritu en el hombre. conduce a la intuición espiritual de al auténtica realidad del universo. a través de esa intuición. el verso 27º supondría una rebelión contra la muerte del individuo. Vicente Aleixandre desarrolla su poesía a partir de dos ideas muy relacionadas entre sí: en el orgasmo. Tras la exaltación de la carne y cumplido el deseo que ésta ha despertado. en el poema se pasa de las metáforas del fuego a las de la luz: la pasión. la ilusión surrealista de hacer aflorar los intinstos más primitivos del hombre.el predominio del cuerpo y de las metáforas referidas a él es reemplazado aquí por el de las acciones: “este beso”.