You are on page 1of 22

Seminario Internacional de

Miami
Miami International Seminary
14401 Old Cutler Road. Miami, FL 33158. 305-238-8121 ext. 315

INTRODUCCION A LA MAYORDOMIA
CRISTIANA

REVISIÓN VERANO 2005

Esteban De Vries
Un curso del Seminario Internacional de Miami / Miami International Seminary.
14401 Old Cutler Road Miami, FL 33158. 305-238-8121 ext. 315. Email,
MINTS@ocpc.org. Web site, www.mints.edu

1
Al Lector
Este estudio es diferente en que cada parte comienza con dos lecturas bíblicas. Nosotros
pedimos que usted lea estos dos pasajes antes de leer la parte que les corresponde. Al no
leerlos, Ud. quedará sin la base necesaria para entender la lección y contestar las preguntas.

Introducción
• ¿Cuánto tengo que darle a Dios de mi dinero?
• ¿Cuál es mi responsabilidad financiera en cuanto a la iglesia?
• ¿Hasta dónde llega el deber cristiano?

Cuando se habla del tema, Mayordomía, nosotros pensamos en palabras como


responsabilidad, deber y aun obligación. Hacemos preguntas como las precedentes.
Pensamos, primeramente, en nosotros mismos y en nuestra obligación: en lo que nosotros
tenemos que hacer. Creemos que la mayordomía es algo que hacemos con lo nuestro para
Dios, con cuando dedicamos algo de nuestro tiempo, algo de nuestro dinero, algo de
nuestro esfuerzo a Dios. Algunos piensan que deben hacerlo porque lo prescribe la ley.
"Hay que cumplir con la ley." Segundo, a veces pensamos que Dios necesita algo de lo
nuestro para hacer Su obra. Como si El no recibiera lo que nosotros le tenemos que dar, no
pudiera trabajar.

Pero cuando nosotros pensamos así, estamos profundamente equivocados. La mayordomía


no comienza con nosotros, comienza con DIOS. No comienza con deberes, ni obligaciones,
ni responsabilidades. La mayordomía comienza con la GRACIA. Y antes de preguntar,
¿Qué tengo que hacer por Dios? tenemos que preguntar ¿Qué hizo Dios por mi? y ¿De
dónde proviene todo lo que tengo?

La meta principal de este estudio es hacernos ver y entender la relación entre Dios, el
mundo y el hombre. Una vez que entendamos esta relación, podremos hablar con
entendimiento de la mayordomía.

En las lecciones que siguen, nosotros vamos a ir desarrollando una definición bíblica de la
mayordomía. Por ahora nosotros vamos a decir solamente que la mayordomía significa
administración. Al final del estudio vamos a ampliar esta definición hasta que lleguemos a
una definición bíblica, amplia y adecuada. Para lograr este objetivo se han seleccionado dos
pasajes bíblicos para cada lección. Uno del Antiguo Testamento, y el otro del Nuevo
Testamento.

Otra meta que tenemos es la de enseñar la unidad de la enseñanza bíblica en cuanto a este
tema. Muchos dicen que la enseñanza del Antiguo Testamento es totalmente diferente a la
del Nuevo. Nosotros no lo entendemos así. Aunque haya diferencias, veremos que la base
es la misma. Dios no ha cambiado.

2
Capitulo 1: Dios, Dos Veces el Dueño de Todo
La Mayordomía y La Creación
Lea Génesis 1:1, 26-31 y Mateo 25:14-30. ¿Cómo se hace uno dueño de algo? Nosotros
todos entendemos que hay solamente dos maneras legítimas de hacerse dueño de algo:
hacerlo o comprarlo. Si usted hace algo de materiales que ya son suyos no hay nadie que le
pueda quitar lo que usted ha hecho. Es suyo porque usted lo hizo. Sea una casa o sea una
pequeña silla, lo que usted hace con lo suyo pertenece a usted.

Si usted no lo puede hacer, es posible que lo pueda comprar. Las cosas que nosotros
compramos también nos pertenecen. Por ejemplo, yo no sé cómo hacer un libro, pero he
comprado muchos y ahora son míos. La gente que los hizo me los vendió por una cantidad
de dinero. Ahora ellos son los dueños de este dinero y yo de los libros que me vendieron.

Dios, según Génesis 1:1, creó todo lo que existe. Y por haberlo hecho todo, El es el Dueño
de todo. De hecho, Dios es el único que tiene el verdadero derecho de dueño por haber
creado algo. Nosotros siempre tenemos que usar algo que existe para hacer lo que
queremos. Dios creó lo que quería de la nada, y por todo Dios es Dueño puro y absoluto.
No hay ningún otro que pueda reclamar lo que es de Dios.

¿Quien será el dueño actual del mundo? Según Génesis 1, no hubo ninguna transferencia
del título del mundo. Dios sí entregó todo lo que había creado al hombre, pero no se lo
entregó como posesión. El hombre habría de ser el mayordomo o administrador de lo que
pertenecía a Dios. Podía disfrutar de algunos privilegios como mayordomo, pero el hombre
de ninguna manera se convirtió en el dueño de todo.

Vemos lo mismo en la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30). Esto es muy explícito en
versículo 27, donde el dueño le dice al siervo, "Debías haber dado mi dinero a los
banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses." El dinero del
dueño no fue regalado, fue invertido.

¿Cómo llega el hombre a tener (o administrar) lo que tiene? El primer paso es dado por
Dios. Dios le entrega, Dios le concede, Dios le presta al hombre todo lo que hay en este
mundo. Lo que tenemos, sea mucho o sea poco, lo tenemos por pura gracia y lo tenemos
prestado. Pero el hombre también tiene algo que hacer. El segundo paso es el de recibir la
gracia del Dueño y dedicarse a la buena administración de lo recibido.

La Mayordomía y La Salvación
Lea Isaías 43:1-7 y I Timoteo 2:5,6. En estos días los periódicos están llenos de artículos e
historias de secuestradores y rehenes. A veces los secuestradores son terroristas políticos
que reclaman algo del gobierno, y a veces son meramente ladrones en búsqueda de mucho
dinero. El resultado es el mismo. Alguien que era libre, que vivía tranquilamente con su

3
familia y sus seres queridos, pierde su libertad y tiene que ser rescatado, redimido o
comprado de nuevo.

Aunque la situación no sea exactamente igual entre Dios y el hombre, la ilustración nos da
una idea de lo que Dios hace por nosotros. Siendo pertenencia divina, nosotros nos dejamos
secuestrar por el pecado. Dios, para redimirnos o rescatarnos, tiene que pagar el pago de
justicia.

Según Isaías 43:1-7, ¿Qué ha hecho Dios por nosotros? Es aquí en este pasaje donde Dios
nos da una idea de su doble función en nuestra vida. Usando nombres como "Creador tuyo"
y "Formador tuyo," en versículo 1, Dios deja muy claro que somos su pertenencia por
habernos creado. Y lo repite en versículo 7, "...los he creado, los formé, los hice." Dentro
de estos paréntesis de creación Dios habla también de la salvación. "No temas, porque yo te
redimí.... Yo soy tu Salvador.... A Egipto he dado por tu rescate...." Dios nos hace y Dios
nos salva. Nos crea de la nada y luego nos rescata de nuestro pecado. Podemos verlo aquí
en el Antiguo Testamento tanto como lo vemos con Cristo en el Nuevo Testamento. Dios
crea y salva a su pueblo. Así es, dos veces, nuestro Dueño y Señor.

Pero hay una diferencia muy importante entre nosotros y la gente secuestrada: en nuestro
caso somos nosotros los criminales. Queremos ser secuestrados y queremos servir al
secuestrador. En casi todos los casos de secuestro se espera que el rehén haga todo lo
posible por escapar. Se espera que él haga tanto como su familia para ganarse la libertad.
Desgraciadamente, nosotros, los pecadores y rehenes del pecado, estamos contentos como
somos. Alguien nos tiene que rescatar en contra de nuestra voluntad. Así que no queriendo
nosotros ser rescatados, el sacrificio de quien nos quiso rescatar es aun más grande. Pablo
dice en Romanos 5:8, "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros."

Según I Timoteo 2:5,6, ¿Cuál fue el pago dado por nosotros? ¿A quién le fue pagado y por
qué? El pago fue Cristo mismo, El se dio por nosotros. Así que el pago del pecado es la
muerte, Cristo murió por nuestros pecados. Algunos creen que el pago fue hecho al Diablo
porque al caer el hombre en el pecado el Diablo se convirtió en dueño nuestro. Pero no es
así. El pago fue el pago de justicia, hecho a Dios. El Diablo, aunque pretenda ser dueño de
muchas cosas, también es pertenencia de Dios. No es dueño de nada. Lo que fue comprado
en el Calvario fue nuestra salvación y nuestra libertad. Nuestra alma ha pertenecido siempre
a Dios, y tenía que ser juzgada por su justicia.

Preguntas

1. ¿Cuáles son las dos creencias equivocadas que muchos tienen con respecto a la
mayordomía?
2. ¿Cuáles son las dos metas que tenemos para este estudio?

4
3. ¿Son muy diferentes la enseñanza del Antiguo Testamento y la del
Nuevo?___________ ¿Por qué si o no?___________
4. ¿Qué pidió Dios que el hombre hiciera en Génesis 1:26-31?
5. ¿Por qué decimos que Dios es el único dueño verdadero
de la tierra?
6. ¿Cómo es nuestra condición de rehenes del pecado distinta a la condición de
rehenes secuestrados por criminales?
7. ¿Cuáles son las dos maneras en que Dios muestra que El es nuestro Dueño?

5
Capitulo 2: Áreas Específicas De Mayordomía

En cierto sentido es muy fácil decir que Dios es Dueño de todo. No nos cuesta nada decir
que Dios es el Dueño de todo el mundo. Sea cristiano o no, la mayoría de la gente en este
país lo cree. Sí, Dios es el Dueño de los cielos, de la tierra y del mar. Podemos decir
también que todos los hombres pertenecen a El. Está bien, no hay ningún problema. Casi
todo el mundo lo cree. Mientras hablamos en términos muy generales nadie se incomoda.

Pero qué sucedería si nosotros le preguntáramos a alguien, ¿A quién pertenecen los 20


pesos que están en su bolsillo? ¿A quién pertenecen todas las horas que usted pasa viendo
la televisión? ¿A quién pertenecen todos los dones y talentos que usted tiene? ¿A quién
pertenecen todas las cosas que están dentro de su casa?

Ahora no es tan fácil decir que Dios es el Dueño de todo. Si hablamos de todo en términos
generales, está bien. Pero cuando comenzamos a hablar de algunas cosas específicas, cosas
que consideramos "nuestras", el asunto se pone más difícil. Dios puede ser Dueño de todo,
pero no queremos que El se fije en lo nuestro. Como El tiene tanto, esperamos que pase por
alto lo que nos ha concedido, "lo nuestro".

En esta segunda parte del estudio nosotros vamos a considerar algunas áreas muy
específicas de la mayordomía. No vamos a hablar tanto de "todo el mundo" sino de las
cosas pequeñas. Estudiaremos la parte del mundo que está bajo nuestra administración.
Estudiaremos nuestro tiempo, nuestros dones y nuestras posesiones. Y al concluir, veremos
que Dios no es solamente Dueño de todo el mundo, sino que es Dueño también de todo lo
"mío".

El Mundo Físico
Lea Génesis 1:28, 2:15 y Levítico 25:1-7. Nosotros lo vemos todos los días. Una guagua
deja la parada y se tira de ambos lados un aguacero de desperdicios. Las orillas de las
carreteras se han convertido en depósitos de basura. Y en algunas ciudades y pueblos aún
las orillas de los ríos y del mar son los lugares más "populares" para echar la basura. La
belleza de la naturaleza se convierte en la fealdad del hombre. En vez de labrar y guardar la
tierra, parece que hay una competencia para destruirla. ¿Qué haremos? ¿Le toca al cristiano
preocuparse por el medio ambiente?

Aunque ya no vivimos en el huerto de Edén, creemos que lo que Dios les dijo a Adán y Eva
nos lo dice a nosotros ahora. El nos ha puesto aquí para trabajar la tierra y cuidarla. El
hombre siempre ha querido explotar la tierra y sacar todos los beneficios posibles para si
mismo. Sin pensar en el día de mañana, los seres humanos han destruido países enteros así.
Haití es solo un ejemplo entre muchos de hasta dónde nos puede llevar el interés personal
de algunos seres humanos. Los más culpables son, por supuesto, los más grandes. Las
compañías internacionales y nacionales, y los gobiernos que pueden hacer más pero no lo

6
hacen.

Sin embargo, tenemos que comenzar donde estamos. ¿Cómo está la limpieza de su
comunidad? ¿Qué podría hacer usted para mejorar el medio ambiente de su comunidad y su
país? ¿Cómo nos beneficia la limpieza comunitaria? El cuidado de nuestro mundo sí nos
toca a nosotros, y algún día Dios nos preguntará "¿Y cómo usaste (o, cómo trataste) la
tierra que yo te di?" ¿Qué le diremos?

Según Levítico 25:1-7, ¿Por qué no podía sembrar ni cosechar el israelita el séptimo año?
La primera razón era para recordarle a Israel que toda tierra pertenecía a Jehová su Dios.
Seguro que los israelitas no querían que se perdiera cada séptimo año. Lo podían ver como
una pérdida grande y totalmente innecesaria. Ellos sí podían comer de lo que la tierra
producía en el séptimo año, pero no se les permitía sembrar, cosechar ni vender como los
demás años. El séptimo año era el año en que Jehová declaraba, "¡Esta tierra no es suya! Es
mía y yo les diré qué hacer con ella."

La segunda razón tiene que ver con el bienestar de la misma tierra. A largo plazo es mucho
mejor dejar descansar la tierra un año de cada siete, que cultivarla continuamente. La tierra
resulta más fructífera si tiene este descanso, tanto como el hombre resulta más productivo si
está bien descansado. Aquí se ve que Dios está proveyendo para la buena administración de
la tierra, tratando de evitar los abusos que el hombre iba a cometer.

Como hemos dicho en otras lecciones, Dios tiene derecho absoluto en cuanto a la tierra - el
mundo físico. Cada vez que le hacemos cualquier daño a esta tierra estamos abusando de
los derechos divinos. Aunque gozamos de una posición muy alta en la creación, somos
responsables ante Otro por todo lo que El nos ha prestado. Debemos recordar siempre que
el mundo físico pertenece a Dios y que algún día El pedirá cuentas.

El Tiempo
Lea Eclesiastés 3:1-15 y Mateo 25:1-13. "¡El tiempo es dinero!" Así dicen y creen muchos
norteamericanos. En algunos casos la famosa puntualidad norteamericana viene de su
búsqueda continua de más y más dinero. "Cada hora perdida es mucho dinero perdido y no
se debe perder ni un centavo."

La actitud norteamericana en cuanto al tiempo es muy chocante con la actitud latina. Aquí
no es muy raro que en una oficina que se abre a las 8:00 los empleados lleguen a las 8:30.
Y en muchas iglesias es peor. A los cultos que están para comenzar a las 7:00, no se les
puede dar inicio hasta las 7:30 o las 8:00 de la noche.

Las dos actitudes están equivocadas. La norteamericana porque cree que el tiempo es otra
posesión propia. "¡Mi tiempo vale mucho porque es mío, y yo soy importante!" La actitud
latina está también equivocada porque tampoco entiende el verdadero valor del tiempo.

7
La puntualidad es importante y necesaria, no porque el tiempo es mío, sino porque el
tiempo, todo el tiempo, pertenece a Dios. Así consideramos que la frase "hora cristiana" es
mucho mejor que "hora americana" u "hora dominicana", porque la "hora cristiana"
representa nuestra actitud con respecto al tiempo. La hora, y todo el tiempo, pertenece a
Dios.

Qué quiere decir Eclesiastés 3:11, "¿Todo lo hizo hermoso en su tiempo"? En todo este
pasaje, el Predicador está diciendo que Dios ha asignado "tiempo" para todas las
actividades de la vida. Estas actividades pueden ser "vanidad de vanidades" o pueden tener
significado, propósito e importancia, dependiendo del punto de vista de la persona. Si
reconocemos que Dios es soberano, Dueño del tiempo y de la actividad, y si vivimos según
este entendimiento, todo será "hermoso". De lo contrario, si no vemos la mano de Dios en
"nuestro" tiempo y "nuestra" actividad, todo llegará a ser "vanidad de vanidades". Lo
importante para nosotros, según el Predicador, es reconocer que todo viene de y vuelve a
nuestro Dios soberano. Pablo repite algo semejante en I Co. 8:6 cuando dice: para nosotros,
sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros
somos para él: y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por
medio de él.

En cuanto a la parábola de las diez vírgenes, creemos que hay dos puntos y que están
íntimamente relacionados. Primero, nosotros debemos ser prudentes. Así que el tiempo es
un don de Dios, debemos administrarlo bien. No debemos dejar que el tiempo pase sin
utilizarlo para algo. Cada persona prudente hace planes en cuanto a cómo va a usar el
tiempo. Si tenemos algo importante mañana, sería mejor que hiciéramos las provisiones
hoy. Las vírgenes prudentes se habían preparado. Habían hecho sus planes. Las insensatas
no habían hecho nada. El segundo punto es que no hay nadie que sepa cuanto tiempo le
queda. Jesús usaba muchas parábolas para enseñar que el tiempo puede ser muy corto.
Debemos dedicarnos a lo más importante primero, para que no se pierda la oportunidad.

Dios quiere, según el Predicador de Eclesiastés, que participemos en todas las actividades
de la vida. Que trabajemos, que pasemos tiempo con nuestra familia, que estudiemos, que
participemos de las actividades de la iglesia, que estemos en todo. Lo que hacemos
debemos hacerlo para El. Y según la parábola, debemos hacer todo prudentemente,
reconociendo que el tiempo es corto.

Los Dones Espirituales


Lea Éxodo 35:30-36:1 y I Corintios 12:12-27. Hay mucha discusión en estos días acerca de
los "dones espirituales". Principalmente por la fuerte presencia de los grupos pentecostales,
la iglesia evangélica ha aceptado la idea de que los únicos dones espirituales son los
mencionados en I Corintios 12. Pero la Biblia dice que todos los dones y todos los talentos
son espirituales en el sentido de que vienen de Dios y no son "nuestros". Si usted es un
buen comerciante es porque Dios lo hizo así y lo dotó con este don. Si usted es electricista

8
o músico, ebanista o pintor, usted es lo que es porque el Señor lo hizo así. Nosotros, en
cambio, queremos recibir la honra y la gloria por lo que el Señor nos dio. Pretendemos ser
el autor de nuestros dones y pensamos que merecemos el mérito por poseer estos dones.
Veremos también que los dones vienen de Dios y son de El.

¿Qué dice Moisés de Bezaleel y Aholiab en Éxodo 35? El dice a los hijos de Israel que
estos dos hombres habían sido llenados con el Espíritu Santo. Dice también que su arte, su
inteligencia, su ciencia y su conocimiento técnico eran todos dones del Espíritu Santo.
¿Podría ser que aún las habilidades comunes sean dones del Espíritu Santo? ¡Claro que sí!
Puesto que Dios nos ha hecho y nos ha dotado con todo lo que tenemos, sí podemos decir
que todos nuestros talentos son dones divinos. Y al entenderlo así comprenderemos porqué
Dios, y no nosotros, merece la honra y la gloria por lo que nosotros hacemos con estos
dones.

Por ejemplo, si tenemos las habilidades y la ambición necesaria para conseguir un buen
empleo, ¿conseguimos el empleo por lo que hicimos nosotros o por lo que Dios hizo en
nosotros? Por lo que Dios hizo en nosotros. Y así aun el empleo viene de la mano de Dios y
no de nosotros. Todo lo perfecto y todo lo bueno vienen de Dios.

Los dones de I Corintios 12 son una clase de dones dada para la edificación de la iglesia.
Específicamente se tratan aquí los dones que se utilizan en los cultos. No son ni más ni
menos "espirituales" que los dones de Bezaleel y Aholiab. La tarea de Pablo en este pasaje
era hacer que los corintios entendieran lo que era correcto y apropiado para el culto. Lo
bello de este pasaje es la igualdad con que se tratan todos los dones. Todos son necesarios,
todos son importantes, y todos son de Dios. Pues, ninguno puede decir al otro, "Yo soy más
importante que tú." Tampoco puede ninguno gloriarse de su don, porque el don no viene de
la persona, sino de Cristo.

Puesto que todos los dones vienen de Dios, ¿cómo debemos usarlos y desarrollarlos?
Debemos decirle "Gracias" a Dios por medio del buen empleo de los dones que El nos ha
dado. Con cada don el Señor nos provee una manera en que podemos servirle. ¡Hagamos
todo lo posible con nuestros dones como un sacrificio de gratitud!

Las Posesiones

Yo tengo un hijo que se llama Samuel, y Samuel siempre quiere ayudar a su papá. Cuando
Samuel tenía apenas 3 años, conocía bien mi caja de herramientas. Cada vez que yo tenía
que hacer algo en la casa o con la guagua, Samuel estaba allí tratando de prestarme su
ayuda con una llave o un martillo en la mano. Siendo tan pequeño, Samuel no podía hacer
nada y a veces la situación se complicaba mucho por su ayuda. Sin embargo, me complacía
que él me quisiera ayudar, y que él estuviera interesado en el trabajo. Aunque su ayuda era,
a veces, una molestia para mi, así tenía que aprender y algún día sabrá. Supongo que es así
con Dios y nosotros también. No nos necesita pero le complace y le agrada ver que estemos

9
interesados en su obra y que queramos participar. Aunque seamos una molestia ahora, El
quiere que aprendamos con lo que tenemos para usarnos más tarde - cuando seamos
grandes.

Lea Salmo 50:12 Por qué dice Dios "¿Si yo tuviese hambre, no te lo diría"? Dios aquí está
dejando claro que no es el hombre el que alimenta a Dios, sino que es Dios quien le da de
comer al hombre. Aparentemente los israelitas se habían confundido. Ellos pensaban que
Dios dependía de ellos para su existencia. Como si no fuera por ellos, Dios no podría ser
Dios. Por esto Dios explica aquí y en otros pasajes que es auto-suficiente, que no necesita
nada. Es el hombre el que se beneficia de los sacrificios, ofrendas y otros actos de servicio.
Si esta participación no viene de un profundo sentido de gratitud, o sea de un corazón
limpio y dedicado a Dios, no vale nada ni para Dios, ni para el hombre.

¿Sabía, usted, que sus ofrendas podían lograr tanto? Parece que Dios sabía que no sería tan
fácil para nosotros entregarle lo que Él nos había prestado. Por esto, nos provee tantas
bendiciones para motivarnos a participar así en su obra.

¿Con qué propósito nos ha dado Dios todo lo que tenemos? Para servirle a El y para
conformarnos a su imagen. Primero, Dios pide que le sirvamos con todo lo que tenemos.
Este es el propósito no sólo del diez por ciento, sino de todo. Segundo, Dios quiere que
seamos como El y que sintamos y experimentemos el amor suyo. Recibiendo, podemos
experimentar algo de su amor; dando, lo sentimos en su plenitud.

Preguntas
1. ¿Cuales son las dos razones por las cuales los Israelitas tuvieron que dejar descansar
la tierra cada séptimo año?
2. ¿Cómo podían los israelitas comer de la tierra durante el año de descanso?
3. ¿Debemos ser puntuales? ¿Por qué?
4. ¿Cómo pueden nuestras actividades llegar a ser "hermosas"?
5. ¿Cuáles son los dos puntos de la parábola de las vírgenes?
6. ¿Cuál es la característica distintiva de los dones mencionados en I Corintios 12?
7. Cuáles eran los dones de Bezaleel y Aholiab? ¿De dónde venían estos dones?
8. ¿Son algunos dones más espirituales que otros? Explique su respuesta.
9. ¿Según Pablo en II Corintios 9:6-15, qué se espera lograr con la generosidad
cristiana? Vamos a elaborar una lista de beneficios mencionados en II Cor 9:6-15
como resultados de la generosidad cristiana. A usted le toca encontrar el (los)
versículo(s).

a. Que haya una buena cosecha vs.


b. Que el dador tenga lo suficiente vs.
c. Para que abunde para toda buena obra vs.
d. Ser enriquecidos en todo para liberalidad vs.

10
e. Que los santos sean suplidos en su necesidad vs.
f. Que Dios sea glorificado vs.
g. Que el evangelio sea profesado vs.
h. Que los que reciben oren por los que dan vs.

10. ¿Cuáles son algunas de las razones para ofrendar?


11. Al no poder hacer algo perfectamente para Dios, ¿debemos rehusar
hacerlo?___________ ¿Por qué si o no?

11
Capitulo 3: El Propósito Del Diezmo Y De La Ofrenda En
La Iglesia

Una parte de la administración o mayordomía de los bienes y dones del Señor consiste en el
ofrendar en la iglesia. Como hemos visto en las otras lecciones, el hecho de ofrendar no es
todo lo que abarca la mayordomía. Pero la ofrenda y el diezmo sí son partes importantes de
nuestra administración. Por medio de la ofrenda y el diezmo podemos responder a la gracia
divina con una muestra de nuestra gratitud. También podemos corregir algunos abusos y
ayudar en casos de gran dificultad. Y así también, podemos sostener la obra de la iglesia.

En esta sección del estudio nosotros veremos el propósito del diezmo y de las ofrendas en
la iglesia. Ya sabemos que Dios es dos veces el Dueño de todo. ¿Por qué es necesario que
su pueblo le devuelva lo que ya le pertenece? Y si tenemos poco, ¿por qué quiere Dios que
le demos de esto? Trataremos de contestar estas preguntas a continuación.

Pero antes de entrar en materia debemos aclarar algunos términos importantes. Se habla
mucho del diezmo y la ofrenda dentro de la iglesia pero es raro que se tome el tiempo
necesario para explicar el significado de estas palabras y de dónde vienen en la Biblia. Por
esto lo haremos aquí.

Diezmo
El diezmo es, sencillamente, la décima parte (10%) de lo que uno recibe o tiene. El diezmo
de 100 pesos sería 10 pesos. La práctica del diezmo ocurre por primera vez en Génesis
14:20. Abraham, después de derrotar a sus enemigos y libertar a Lot, le da al sacerdote
Melquisedec la décima parte de lo que había ganado en la batalla. En el Antiguo
Testamento el diezmo es parte de la ley. Dios exigía que los judíos dieran la décima parte
de sus bienes en reconocimiento de que El era Dueño de todo.

En el Nuevo Testamento Jesús tiene que corregir la actitud de los Fariseos en cuanto al
diezmo. Por esto Jesús critica la práctica del diezmo en los evangelios (Mateo 23:23 y
Lucas 11:42). En verdad lo que critica Jesús es la actitud de los Fariseos, quienes creían
que, habiendo cumplido con la ley del diez por ciento, podían hacer lo que quisieran con el
restante. Pero no es así. El diez por ciento representa, en verdad, el cien por ciento y con el
diezmo queremos decir que todo pertenece a Dios, no solo la décima parte.

Ofrenda
La ofrenda es simplemente lo que uno da a Dios. El diezmo es un tipo o una clase de
ofrenda, y puede haber otros también. Así que el diezmo refiere específicamente al 10%, la
ofrenda llega a significar algo diferente al diezmo, o sea, lo que uno da por encima o por
debajo del diezmo.

12
Muestra de Gratitud
Lea Génesis 8:18-22 y Lucas 7:36-50. ¡GRACIAS A DIOS POR SU DON INEFABLE!
Así se titula esta serie de estudios referente a la mayordomía. Nosotros, según el apóstol
Pablo, creemos que la fuente de toda generosidad debe ser la gratitud que sentimos por lo
que el Señor ha hecho por nosotros. Su ofrenda, su sacrificio no pudo haber sido más
grande ni más costosa. En verdad, Dios se ofreció sin tener en cuenta el sacrificio. Hizo
todo lo necesario, sin importar el costo, para salvarnos. Veremos en este estudio a algunos
que respondieron a Dios de una manera semejante, sin calcular el costo. Y nos
preguntaremos, ¿puede, un buen mayordomo, olvidarse del costo en ciertas situaciones?

¿No fue muy irresponsable el sacrificio de Noé? Hay que pensar en el contexto del
sacrificio. ¿Qué había pasado antes de que Noé hiciera este sacrificio? El diluvio. ¿Y qué
pasó en el diluvio? Génesis nos cuenta la historia en el capítulo 7:21 y 22, "Y murió toda
carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil
que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida
en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió." Hoy día cuando hay pocos animales
de cierta especie se establecen leyes o se hacen decretos para proteger la vida de estos
animalitos. Pero Noé tomó de lo poco que había, mató y sacrificó a Jehová. ¿Irresponsable?
Desde el punto de vista humano, sí, fue muy irresponsable. Había que proteger la vida
después de una crisis así. Pero desde el punto de vista cristiano, no; no fue irresponsable.
Para Noé fue una expresión de gratitud y de fe. El Dios que había dado la vida, y luego se
la había quitado, tenía todo bajo control. Con los animales sacrificados Noé expresaba que
todo animal y toda vida pertenecían al Señor, y le decía "gracias" al Señor por haberle
protegido su vida.

¿Por qué ungió a Jesús la mujer pecadora? En Lucas 7:36-50 tenemos otra ofrenda
extravagante. Jesús explica que ella hace esto por amor y gratitud. Habiendo sido
perdonados sus muchos pecados, ella quiere responder a la gracia de su Señor. Imagínese
cómo reaccionaría usted si viera a una prostituta lavando y ungiendo los pies de algún líder
religioso con su cabello. "¡Pero ven acá, esto es demasiado!" Así reaccionaron los
discípulos en una situación semejante. Y aun se quejaron en cuanto al precio del perfume.
"¡Debemos ser más responsables que esta!" Pero Jesús, en las dos ocasiones, dice que es
una ofrenda apropiada. Lo más importante no era el valor del perfume, sino la actitud de la
persona que lo ofreció. "Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados,
porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama."

¿Cuál fue el motivo de las ofrendas en los dos pasajes? El motivo fue la gratitud, y el
propósito de las ofrendas era hacer visible esta gratitud (acciones de gracias). En los dos
casos hubo cierto desperdicio. Los animales en el caso de Noé eran escasos y casi extintos.
¿Por qué había que sacrificarlos? Y el perfume de la mujer probablemente tenía gran valor.
¿No hubiera sido mejor venderlo y dar el dinero a los pobres? No. En ambos casos los
ofertantes hicieron lo correcto. Los dos reconocían que Dios era el dueño y dador de todo, y
que no había ofrenda que fuera demasiado grande.

13
Mantenimiento de la Obra Cristiana
Lea Números 18:21-24 y I Corintios 9:7-14: Desde la primera vez que el pueblo de Dios
comenzó a reunirse, ha habido algunos "gastos" que tienen que cubrirse. Desde el tiempo
del tabernáculo, el pueblo de Dios ha tenido que "levantar fondos". La Biblia deja muy
claro que esta participación le toca a cada miembro de su pueblo. Nosotros ya sabemos y
entendemos esto por experiencia. Los casos de emergencia, el mantenimiento de la iglesia,
proyectos especiales, apoyo para el pastor, viajes de evangelismo y aun fiestas de cosecha -
todo cuesta dinero. Siempre ha sido así. Veremos en esta lección que el Señor nos da el
privilegio de participar en todos los aspectos de su ministerio por medio de nuestras
ofrendas.

Los levitas del Antiguo Testamento constituían la tribu que Dios había elegido para servir
en su tabernáculo y luego en el templo. Ellos no recibieron una porción de tierra como
heredad cuando llegaron a Canaán. En vez de recibir tierra, Dios quería que vivieran de Su
mano y Su provisión.

Dios quería que la gente que guiaba la vida espiritual de su pueblo se dedicara totalmente al
ministerio. Dios quería que esta parte de su pueblo fuera diferente y especial. Ellos se
sostendrían, no de un empleo, ni por su propia tierra, sino por el diezmo dado por el pueblo.
Lo más importante en todo esto era el simbolismo. Los levitas, dependiendo del pueblo de
Dios para su sustento, eran un símbolo de la dependencia de Israel de su Dios. El hecho de
que el levita no tenía tierra, que no tenía con qué ganarse la vida, representaba el hecho de
que Israel, sin Dios, no tenía nada. Pero con Dios tenía de todo y no tenía que preocuparse
por nada. Y así vemos que nuestra heredad verdadera tampoco es de tierra o de la riqueza
de este mundo, sino el mismo Señor.

En el Nuevo Testamento encontramos estas palabras: Así también ordenó el Señor a los que
anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Esta es la regla bíblica. El caso de Pablo
era una excepción, pero la regla y el principio no cambian por esto. El mismo Pablo lo
enseñó. Y así quiere el Señor que sea. Lo más importante es que la obra del ministerio no
sea la obra solamente del pastor, sino la obra de toda la comunidad de fe. Cuando el pastor
lo hace todo y cuando la iglesia no le apoya, los miembros de la iglesia quedan fuera del
ministerio de Dios. O sea, no estamos funcionando como el cuerpo de Cristo. También, si
los pastores fueran pagados por una misión extranjera, sería el ministerio de los pastores y
la misión, pero no de la iglesia local. La única manera de incluir a la iglesia en todo el
ministerio del Señor es incluirla en esta responsabilidad.

Aunque no se habla de construcciones o templos en el Nuevo Testamento, vemos que en el


Antiguo Testamento Moisés pidió las ofrendas del mismo pueblo. Ellos, de lo poco que
tenían, tenían que proveer para esta obra. Lo interesante es que Moisés también tuvo que
pedir que el pueblo dejara de ofrendar, pues había ofrendado más de lo que se necesitaba
(Éxodo 36:2-7).

14
La Obra de Misericordia
Lea Levítico 19:9,10 y Santiago 2:14-17. La Biblia está llena de mandatos divinos en
cuanto al cuidado de los pobres y los necesitados. La historia del éxodo de Israel de Egipto
sirve como un patrón para el comportamiento del pueblo de Dios. Dios, repetidamente,
recuerda a su pueblo la manera en que El le ayudó cuando tuvo necesidad. Esta ayuda, esta
salvación, se convirtió en la regla que gobernaba las relaciones entre los israelitas y los
necesitados, dentro y fuera de su comunidad.

Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás
como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro
Dios....

Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Jehová vuestro Dios que os
saqué de Egipto. Levítico 19:34 y 36

¿Pensaba Dios en los pobres cuando dio a Israel su tierra prometida? ¡Claro que sí! Aunque
Canaán era una tierra que "fluye leche y miel", Dios sabía que por el pecado siempre habría
sufrimiento y siempre habría pobreza. Los padres de familias se enfermarían y se morirían.
Sequías y hambres pasarían; extranjeros vendrían en búsqueda de refugio, y siempre habría
que proveer para los pobres y necesitados. Ahora bien, puesto que toda la tierra pertenece a
Dios, mandó que se dejara siempre una parte para los pobres y los extranjeros. Así también
ellos podían comer. El libro de Rut nos enseña cómo funcionaba este sistema en Israel y
vemos cuánta ayuda brindó a Rut y Noemí. En aquellos días (y hoy también) Dios no
quería que se diera ayuda solamente cuando se presentara la necesidad, sino que fuera una
parte de la vida de todos. En esta forma el pueblo de Dios podía y puede reflejar la
misericordia y compasión de Dios a un mundo que lo necesita desesperadamente. ¿Le toca
a la iglesia hacer algo con las necesidades físicas tanto como con las espirituales? ¡Claro
que sí! Nosotros vemos en Levítico que el pueblo de Dios tenía que proveer algo para los
pobres y extranjeros todo el tiempo. Vemos la misma preocupación divina en casi todas las
partes de la Biblia. Dios siempre le recordó a su pueblo, Israel, que El tuvo compasión para
con ellos cuando eran esclavos en Egipto, y que por esto ellos también debían tener
compasión para con los pobres y extranjeros dentro de su pueblo. La misma historia se
repite en el Nuevo Testamento:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió
por nosotros. Romanos 5:8

¿Que dice Santiago del "cristiano" que puede ayudar pero que no quiere hacerlo? Santiago
dice que no es cristiano. Santiago no niega aquí lo que dice Pablo en cuanto a la salvación
por fe, sino dice que esta fe, si es una fe verdadera, debe producir fruto. Y si no produce, es
porque está muerta. ¿Ahora cada uno de nosotros tiene que preguntarse, Está viva la fe mía,
o está muerta? Ya sabemos como probarla. Solamente tenemos que medir nuestra actitud
frente a la necesidad del otro para saber cómo está la fe nuestra.

15
Preguntas

1. ¿Criticó Jesús la práctica de diezmar?


2. ¿Es posible ofrendar demasiado a Dios?
3. ¿Cuál debe ser el motivo principal de nuestras ofrendas?
4. ¿Qué simbolizaba la relación entre los levitas y el pueblo
de Israel?
5. ¿Cuáles de los gastos de la iglesia deben ser pagados por la misma iglesia?
6. ¿Qué debía hacer el pueblo de Israel para ayudar a los pobres, según el mandato de
Dios?
7. ¿Qué podemos hacer nosotros semejante a lo que debía hacer Israel para los pobres?
8. ¿Qué dice Santiago del "cristiano" que rehúsa ayudar al necesitado?

16
Capitulo 4: Mayordomía Y El Pobre

En esta sección del estudio nosotros quisiéramos ver algunos asuntos que tienen que ver
con la situación en que nos encontramos. Vivimos en un mundo pecaminoso e injusto.
Muchos de nuestros lectores conocen bien las dificultades de la pobreza y la miseria que
ésta trae. ¿No hay una mayordomía especial para el cristiano pobre? Esta sección se titula
"Mayordomía y El Pobre" y en ella trataremos de contestar algunas preguntas que surgen
en este contexto de mucha pobreza. ¿Qué dice la Biblia al pobre acerca de la mayordomía?
¿Qué dice la Biblia en cuanto al sistema injusto en que vivimos? ¿Qué dice la Biblia en
cuanto a la prosperidad?

Estas son algunas de las preguntas que queremos estudiar aquí. Pero mientras nosotros nos
acercamos a la conclusión de este estudio, tenemos que recordar que todos somos viajeros.
Nuestra vida y nuestra comodidad física sí le importan a Dios. Pero la bendición de Dios
llega mucho más allá de las riquezas físicas. Imitemos a Abraham, quien...

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en
tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que
tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Hebreos 11:9-10.

Pobreza y Generosidad
Proverbios 11:24-31 y II Corintios 8:1-9. En muchísimos contextos misioneros, la
generosidad del país que envía a un misionero llega a ser un impedimento para la iglesia
que lo recibe. Aunque nos parece una locura que la generosidad llegue a ser un obstáculo,
es cierto.

Esto sucede cuando las iglesias de los países desarrollados creen demasiado en sus propios
recursos. Estas iglesias envían a sus misioneros y aseguran que dichos misioneros tengan lo
suficiente para "ayudar a los pobres". Frecuentemente, sin saber y sin querer, se toma una
actitud de superioridad. También sin querer y sin saber se pone la confianza y la fe más en
los recursos y la gente del mundo desarrollado que en el Dios de todo el mundo. El
misionero que viene de este contexto trata de proveer todo. Pero esta generosidad pica y
muerde. Después se ve que al quitarle a la iglesia nacional la oportunidad de ser generosa,
se le ha quitado también la bendición de Dios.

Pablo veía la generosidad como una gracia dada por Dios tanto a los pobres como a los
ricos. Pablo confiaba más en Dios que en el dinero. No obstante, es obvio que se necesita
dinero así como el que nos ayudemos los unos a los otros. Pero si la ayuda del uno impide
la generosidad del otro ya no es ayuda, es un impedimento.

17
Según Proverbios 11:24-31, ¿Tenemos que ser ricos para ser generosos? El versículo 25
dice, "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado." Esto
significa que Dios bendice a los generosos, sean pobres o sean ricos. La idea es que la
generosidad resulta en la bendición de Dios. Hay muchos que no quieren dar de lo que
tienen porque tienen poco. A este Dios les dice: "Si ustedes dan poco, les doy poco. Si dan
mucho, les doy mucho." Como nos enseña la viuda que dio sus últimas blancas, no tenemos
que ser ricos para ser generosos. Dios quiere que seamos todos generosos tanto como El ha
sido generoso con nosotros. Y así continúa el ciclo de generosidad.

¿Qué quiere decir Proverbios 11:31? Quiere decir solamente que Dios es justo y que
nuestra recompensa comienza aquí en la tierra. No implica que todos los cristianos serán
ricos, pero sí quiere decir que Dios bendecirá a los que le son fieles. Si trabajamos
fielmente, si siempre hacemos la voluntad de Señor, nuestra vida será mejor y el Señor nos
prosperará.

En II Corintios 8:1-9, Pablo habla de una gracia muy interesante. La gracia dada a estas
iglesias era la gracia de la generosidad. En versículo 2 Pablo dice que a pesar de sus
circunstancias difíciles (o por medio de ellas) Dios les hizo abundar "en riquezas de su
generosidad." En el versículo 6 Pablo habla de "esta obra de gracia" cuando está hablando
de su generosidad y, en el versículo 7 dice, otra vez, "esta gracia." Queda muy claro que
Pablo consideraba que la generosidad era un don de Dios dado a todo cristiano sincero. Y
para él, tanto como para Jesús, la generosidad de las comunidades pobres era la prueba más
bella de esta gracia. La ofrenda del rico no le cuesta nada, pero en la ofrenda del pobre se
refleja el amor de Dios y la gracia divina.

¿Podemos probar nuestra sinceridad con dinero? Según Pablo en el versículo 8, la respuesta
es Sí. Pablo no nos quiere mandar a que ofrendemos, pero sí reconoce que nuestra ofrenda
es una medida de la sinceridad de nuestro amor. El que ama poco, poco da. El que ama
mucho, mucho da. Esta es, según Pablo, una prueba legítima.

Es indispensable recordar que Dios no se limita a nuestros recursos. Uno de los ejemplos
más grandes de su poder ocurrió con el muchacho que le dio a Jesús sus 5 panes y 2
pescados. De poco Dios puede hacer mucho. Y, a juzgar por la Biblia, nuestro Dios siempre
prefiere trabajar con las ofrendas sinceras de los pobres. Estos no se confundirán en cuanto
a la fuente de la bendición.

Mayordomía: ¿Garantía de Prosperidad?


Lea Malaquías 3:10-12 y Filipenses 4:11-13 y 18-20. Salud y prosperidad. Estas son las dos
promesas de la mayoría de los tele-evangelistas y demás predicadores que vienen a nuestro
país para hacer campañas y luego se van. "¡Dios quiere que prosperemos! ¡Dios quiere que
estemos en salud! Lo único que necesitamos para tener riqueza y salud es fe. ¡Si lo
creemos, lo tendremos!" Lamentablemente estos evangelistas dejan atrás miles de personas
decepcionadas que sí creen, pero todavía son pobres; y miles más que también creen, pero

18
que no se han sanado de sus enfermedades. ¿Les falta fe a estas personas que no se han
convertido en ricos? ¿Les falta fe a los que mueren de cáncer? Nosotros diríamos que no, y
en esta lección veremos porqué. Vamos a estudiar una de las promesas del Antiguo
Testamento y también veremos la actitud de Pablo en cuanto a este mismo asunto.

Lea Malaquías 3: 10-12 Como nosotros vimos en la última lección, nuestras ofrendas son
pruebas y medidas de nuestra fe en Dios. Pero aquí dice que cuando ofrendamos
sinceramente, podemos probar también la gracia de Dios. Si queremos saber cuántas
bendiciones Él tiene para nosotros, tenemos que hacer la prueba; tenemos que ofrendar con
fe y alegría. Nuestro problema es que no sabemos cómo ni cuándo el Señor nos va a
bendecir, y por esto, preferimos quedarnos con lo seguro, con el dinero que tenemos en el
bolsillo. Pero si confiamos en El, El proveerá a nuestras necesidades y nos bendecirá en la
manera que nunca hemos imaginado.

Puede ser que Dios le bendiga a Ud. con riqueza en este mundo, y son muchos los que han
sido bendecidos de esta manera. Pero puede ser también que Dios le dé otra recompensa,
algo que vale mucho más que alguna suma de dinero. Dios quiere que lo pongamos a la
prueba, pero no quiere que lo tratemos de manipular para nuestro bien. Si uno quiere
invertir en el reino de Dios, uno tiene que aceptar la voluntad de Dios en cuanto a su
inversión.

Lea Filipenses 4: 11-13 y 18-20. Pablo probó las profundidades de la gracia de Dios. Se
entregó totalmente a la voluntad de su Señor. Pero nosotros vemos en sus epístolas y
también en Hechos que él pasaba hambre, que era pobre y que casi siempre estuvo
enfermo. En Hechos 9:16 el Señor le dice a Ananías acerca de Pablo, "porque yo le
mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre." ¿Qué pasó? ¿Se cambió el
sufrimiento por la bendición? No. Sí había mucho sufrimiento en la vida de Pablo, pero
donde había sufrimiento había aun más bendición. A veces es necesario que el Señor quite
lo que no es importante para enseñarnos lo que sí es importante. En el caso de Pablo, el
Señor le quitó muchas bendiciones físicas para enseñarle la belleza y la riqueza de la
salvación que tenemos en Cristo. No hay nadie en la Biblia que hable más que Pablo de
riqueza, pero cuando Pablo habla de riqueza no está pensando en oro ni plata. Está
pensando en la sangre de Cristo y en el poder de su Espíritu.

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." ¡Esto sí es rico!

Preguntas

1. ¿Cuándo llega la generosidad de uno a ser un impedimento para el otro?


2. ¿Cómo trata Dios a los generosos, según Proverbios 11?
3. ¿Cuál fue la gracia dada a la iglesia de Macedonia? ¿En qué sentido era una
"gracia"?
4. ¿Cómo podemos entender la promesa del Señor en Malaquías 3:10?

19
5. ¿Prometió Dios a Pablo, que su sufrimiento había acabado? ¿Qué le prometió?
6. ¿Hay recompensa aquí en la tierra para nuestras ofrendas y buenas obras? ¿Qué
clase de recompensa?
7. ¿Qué significaba "riqueza" para Pablo?
8. ¿Qué significa "riqueza" para usted?

20
Conclusión

Pablo gozaba en sus debilidades. Por medio de ellas Pablo podía ver el poder y la riqueza
de su Señor. Cada vez que a Pablo no le fue posible, el Señor pudo. Cada vez que Pablo no
tuvo, el Señor sí tuvo. Y así cada crisis en la vida de Pablo se convirtió en otra ventana por
la cual brillaba la gracia de Dios. Y mientras Pablo se iba vaciando, el Señor lo iba
llenando. Llenándolo con lo que importaba y lo que duraba. Como decía Jesús:

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones


minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y
donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón. (Mateo 6: 19-21)

Por medio de este estudio hemos querido hacerles sentir la profundidad de la gracia de
nuestro Señor. Hemos querido enseñar que en este ambiente de gracia el Señor nos llama a
responder. Nos llama a cuidar y multiplicar lo que ya nos ha dado. Nos llama a ser
generosos como El ha sido tan generoso con nosotros. Nos llama a ser mayordomos, dignos
de llevar el nombre de su Hijo, dignos de llamarnos "Cristianos".

21
Tabla de contenido
AL LECTOR 2

INTRODUCCIÓN 2

CAPITULO 1: DIOS, DOS VECES EL DUEÑO DE TODO 3

LA MAYORDOMÍA Y LA CREACIÓN 3
LA MAYORDOMÍA Y LA SALVACIÓN 3
PREGUNTAS 4

CAPITULO 2: ÁREAS ESPECÍFICAS DE MAYORDOMÍA 6

EL MUNDO FÍSICO 6
EL TIEMPO 7
LOS DONES ESPIRITUALES 8
LAS POSESIONES 9
PREGUNTAS 10

CAPITULO 3: EL PROPÓSITO DEL DIEZMO Y DE LA OFRENDA EN LA IGLESIA 12

DIEZMO 12
OFRENDA 12
MUESTRA DE GRATITUD 13
MANTENIMIENTO DE LA OBRA CRISTIANA 14
LA OBRA DE MISERICORDIA 15
PREGUNTAS 16

CAPITULO 4: MAYORDOMÍA Y EL POBRE 17

POBREZA Y GENEROSIDAD 17
MAYORDOMÍA: ¿GARANTÍA DE PROSPERIDAD? 18
PREGUNTAS 19

CONCLUSIÓN 21

TABLA DE CONTENIDO 22

22