CHRISTIAN DUQUOC, O. P.

REFLEXIÓN TEOLÓGICA SOBRE LA SEXUALIDAD
Réflexion tbéologique sur la sexualité, Lumière et Vie, 97 (1970) 89-108 1 Por una parte, la tradición cristiana afirma que el matrimonio y, en consecuencia, la sexualidad es algo querido por Dios y participa de la bondad primordial de la creación. Por otra parte, se insiste en una constante reserva: el matrimonio es bueno, pero es una condescendencia de Dios. El ejercicio de la sexua lidad es incompatible con la búsqueda de Dios. El ejercicio de la sexualidad se justificará por su finalidad social reproductora. En realidad, ni la aceptación ni la reserva definen el carácter original del cristianismo en materia de sexualidad. Debemos retener tanto la declaración de bondad original de la sexualidad, como la desconfianza respecto al placer, así como la valoración del celibato consagrado. En el interior de este triple ámbito es donde se desvela el sentido que el cristianismo atribuye a la sexualidad. El sentido de los datos aparentemente contradictorios de la tradición eclesial es el de una ambigüedad de la sexualidad en la búsqueda de Dios. La tradición cristiana sitúa la ambigüedad a un doble nivel: a nivel del placer y a nivel del poder. Para este segundo nivel la ambigüedad proviene de que la sexualidad está sin cesar amenazada y abocada a ser expresión de dominio. La continencia por el Reino denuncia esta amenaza y dice: la afirmación de sí mismo en la sexualidad no es expresión de dominio allí donde integra el deseo superándolo. (Sin embargo, no se excluye que en un caso concreto el celibato pueda ser una manera torcida de afirmarse a sí mismo, y que la búsqueda de Dios no sea más que una proyección de su yo hipertrofiado). La dialéctica que existe entre bondad del matrimonio y continencia evangélica testimonia que ni matrimonio ni continencia son, en sí mismos, posibilidad de una realización definitiva del hombre. Ni el ejercicio efectivo de la sexualidad ni la continencia son nada si son máscaras de dominio. La tradición cristiana no privilegia ninguno de los dos extremos, sino que mantiene una dialéctica constante entre matrimonio, continencia y Reino. El nexo estructural entre estas realidades testimonia la ambigüedad de la sexualidad -tanto en su ejercicio como en su renuncia- a no ser que la sexualidad pase del egoísmo de la pasión a la apertura al otro.

REVELACIÓN Y SENTIDO HUMANO DE LA SEXUALIDAD ¿Ilumina la revelación el sentido humano de la sexualidad? El diálogo crítico con la t radición cristiana orienta hacia una respuesta positiva: la revelación tiene algo que decir sobre la sexualidad. Pero sería un error esperar que determinase normas concretas, universalmente aplicables, que garantizasen o realizasen, con su aplicación material, el sentido humano y cristiano de la sexualidad.

al placer mismo. este rechazo me parece que supera el alcance de los argumentos propuestos. sino en sí misma la sexualidad está constantemente amenazada de narcisismo y de ser expresión de dominio. pero de ahí no se sigue que sea inocente. En este sentido. La sexualidad constituye uno de los dominios en que el ser humano debe aceptar su condición finita y comprender que lo absoluto del placer y la megalomanía del deseo no engendran sino frutos de muerte. sería atribuir a la sexualidad un privilegio inatribuible a cualquier otra actividad humana. La moralidad del placer no está ligada. Esta relatividad de las determinaciones en el sistema moral católico explica que los creyentes rehúsen hoy todo logos revelado sobre la sexualidad. Si éste es . es y será siempre lugar conflictivo. La noción de símbolo precisa que el placer no permanece humano sino en virtud de su apertura a otra realidad distinta de sí mismo. para el hombre. Para la revelación. Las determinaciones concretas provienen de un elevado número de factores culturales. el presupuesto fundamental de la inocencia de la sexualidad me parece inaceptable. La revelación no la declara culpable. O. La liberación sexual se convierte así en un acto revolucionario: huida de las antiguas represiones culturales y religiosas para volver a la espontaneidad creadora e inocente de la sexualidad original. se convierte en símbolo de otra plenitud. Este combate liberador está lleno de interés y sus argumentos son a menudo. justos. Lo sensible en el hombre es lugar de intercambio. El placer es. Los debates contemporáneos sobre la liberación sexual caen en la ligereza de querer dejar de lado la revelación bíblica. El placer. La sexualidad fue. Si la tradición cristiana rechaza que el placer sea el fin del hombre no lo hace por negar que el placer sea plenitud sensible. lo sensible en el hombre no tiene el mismo sentido ni la misma densidad que en el animal. por el contrario. el amor quiebra el narcisismo de la sexualidad y hace que renuncie a la voluntad de dominio. La revelación sólo dice una cosa: la inocencia no puede venirle a la sexualidad de sí misma. Sin embargo. pues rechazar la codificación católica no implica rechazar todo nexo entre revelación y sentido humano de la sexualidad. y que la cultura occidental ha quitado al ejercicio de la sexualidad su original espontaneidad. No sólo por razones culturales. P. es más: de su integración en un obrar humano que combata narcisismo y dominio como algo que se opone a la realización del hombre. sino a su alcance simbólico que proviene de su plenitud y del sentido del acto que lo engendra. sino de su integración en un obrar humano que no pretenda ni el narcisismo ni el dominio. anticipación y profecía. la moral tradicional católica que todavía puede encontrarse en los manuales de teología no es idéntica a la moral revelada. cambio que se fundamenta en la gratuidad de la actividad que perfecciona.CHRISTIAN DUQUOC. Afirmar una liberación que suprima todo conflicto. racionales. Ninguna revolución puede liquidar colectivamente esos conflictos de modo que se conviertan en meros recuerdos. Sería presunción afirmar que los modelos occidentales de moral sexual concreta deben ser tenidos por universales y válidos para todos los hombres. sino más bien para revalidar su densidad humana y arrancarlo de la animalidad. pasionales y religiosos que sólo ingenuamente pueden identificarse con los datos revelados. Los partidarios de esta opinión piensan que la sexualidad descansa en un sustrato natural e inocente. Creo que uno de los motivos de la lucha por la liberación sexual es la convicción de que los conflictos inherentes a la sexualidad tienen un origen cultural. sociales. la zona de intercambio entre el mundo sensible y el mundo trascendente. plenitud sensible. Con todo.

por el contrario. casi exclusivamente. Si.se convierte en anticipación de una plenitud insospechada: la de la última alegría. todo el ser del hombre -cuerpo. ahoga el alcance simbólico del placer encerrándolo en su espacio sensible. este acto es superación del narcisismo y de la voluntad de dominio. o si es fruto del dominio. Notas: 1 Este extracto resume. 104-108). narcisista. la última parte del artículo original (Págs. P. Tradujo y extractó: CARLOS MARÍA SANCHO . sensibilidad. La pregunta que en ella se hace el autor (si la revelación ilumina el sentido humano de la sexualidad) sirve para enmarcar el artículo que condensaremos a continuación. espíritu. O.CHRISTIAN DUQUOC.