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EL DOCTOR MORA, ECONOMISTA Por Jesús SILVA HERZOG

Es ya bien conocida la biografía de José María Luis Mora, uno de los hombres más ilustres de México en la primera mitad del siglo xix, Nació en el año de 1794 en la pequeña población que ahora se llama Comonfort y murió en París en 1850. Hizo sus estudios en Querétaro y en la ciudad de México, distinguiéndose muy luego por su claro ta­ lento y afán de erudición. Licenciado, sacerdote y doctor; político, reformador y patriota. Su figura crece cada día, como árbol copudo y frondoso que ofrece en la llanura asilo al caminante. Durante doce años participó en la vida política de un país en for­ mación. Lo hizo con visión clara y conocimiento de la realidad, con honestidad y desinterés. Se expatrió voluntariamente poco después de la caída del primer gobierno de Gómez Parías, al que sirvió con inteli­ gencia y lealtad. En París se editaron sus dos grandes obras: "México y sus Revoluciones" y "Obras Sueltas". Aquélla en 1837; ésta en 1936. Todavía fué útil a su patria tres años antes de que su pulso dejara de latir, al desempeñar con atingencia el cargo de Ministro de IVIéxico en Inglaterra.. ^ El pensamiento de Mora se aventura por múltiples senderos. Sus libros son cam^po fértil para el estudioso, puesto que abarcan conoci­ mientos relativos a todas las ciencias sociales; derecho, historia, sociolo­ gía, ciencia económica, política, geografía, ciencias de la educación y
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Al español se tradujo en 1794 por José Alonso Ortiz. aparecen en 1817 y los "Principios de Economía Política" de Roberto Malthus en 1820. en la Imprenta de José María de Benavente. Además. el "Curso de Eco­ nomía Política" de Alvaro Flores Estrada y "México considerado como Nación Independiente y Libre" del injustamente olvidado Tadeo Ortiz. En francés se publicaron manuales de Economía Política como el de Garnier en 1796 y el de Canard en 1801. Juan Bautista Say dio a la luz pública en 1803 su "Tratado de Economía Política". El hecho de la reimpresión nos induce a pensar que ya había interés por tales estudios en nuestro país y en forma sistemática desde antes de la Independencia. obra didác­ tica y sistemática de indiscutible mérito. puede hablarse con provecho de su pensamiento filosófico. conoció muchas otras obras antes de pubUcar las suyas.50 MEMORIA DE EL COLEGIO NACIONAL estadística. Say puso en orden a Smith. como es bien sabido. Por supuesto que Mora. los estudios de Abad y Queipo. N o faltaron admirado­ res entusiastas que aseguraban que era tan importante como "La Bi­ blia" y bien pronto fué vertido a todas las lenguas cultas. publicó en Londres en el año de 1776. El "Tra­ tado de Economía Política" fué publicado en España en nuestro idioma y reimpreso en México en el año de 1814. Además. influyeron en sus ideas al mismo tiempo que la realidad cir- . Pero en este artículo voy a ocuparme solamente de las ideas eco­ nómicas y a tratar de averiguar sus fuentes de inspiración. lo divulgó e hizo también estimables aportaciones a la ciencia. lector infatigable. su célebre libro titulado "Investigación de la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones". libro que significó enorme jalón en la historia de los conocimientos económicos. "Los Principios de Economía Política e Imposición Fiscal" de Da­ vid Ricardo. el "Ensayo Político sobre el Reyno de la Nueva España" de Humboldt. Adam Smith. mas me parece que las que antes se mencionan. cabe citar los escritos econó­ micos de Jovellanos. El prologuista de la edición mexicana elogia la obra de Say y aboga por la generalización del estudio de la Economía Política.

EL DOCTOR MORA. Mora fué nombrado Miembro de Número en 1824. Varios de los artículos en aquellos años publicados se reprodujeron en "Obras Suel­ tas". En consecuencia. 1833-34. la expedición de la ley de 25 de julio de 1856. El historiador Arnáiz y Freg participa de esa opinión. 1827-30. dominaba el francés y conocía la lengua inglesa. ECONOMISTA 51 cúndante y sus meditaciones sobre los problemas de México. según mis noticias. ya existía en México una institución científica dedicada al es­ tudio de las cuestiones y los problemas económicos. que desamortizó los bienes del clero. Todos ellos ponen de relieve las dotes intelectuales y la alta cali­ dad moral del mexicano ejemplar que fué José María Luis Mora. anticipándose así a su tiempo. Propuso en 1823 que se estableciera en San Ildefonso la cátedra de Economía Política y Política Constitucional. Colaboró incansablemente en varias publicaciones periódicas. ni . Antes de terminar esta parte del presente estudio. De seguro por sus méritos y conocimientos en la materia. trabajo magistral con el cual nuestro autor obtuvo en 1831 el premio en el concurso al que convocó la Legislatura del Es­ tado de Zacatecas. por lo menos en Mé­ xico y muy probablemente en todos los países de la América Hispá­ nica. sosteniendo con muy bue­ nas razones que por el estudio de esas asignaturas debía comenzar el de la jurisprudencia. precisa mencio­ nar el "Discurso sobre la naturaleza y aplicación de las rentas y los bienes eclesiásticos". Aquí es pertinente subrayar el he­ cho interesante de que tres años después de habernos independizado de España. Mora no tuvo la suer­ te de presenciar como su dilecto amigo Gómez Farías. Este trabajo probablemente influyó en las ideas de Miguel Lerdo de Tejada y otros liberales de principios de la segunda mitad del siglo pasado. 1821-22. En­ tre ellas cabe citar las siguientes: "El Semanario Político y Literario de México". cabe considerar el precitado trabajo como anticipo de las leyes de Reforma. "El Observador de la República Mexicana". Mora. Hay quien afirma que Mora tuvo éxito en su gestión y que él mismo enseñó Economía en los años de 1823 y 24. de la Academia Mexicana de Economía Política. la cual estaba presidida por José María Jáuregui. y "El Indicador de la Federación Mexicana".

Él es. Adam. puede mejorarse diciendo que la moneda es una mercancía especial que sirve de medida del precio de las cosas y de los servicios. economistas liberales de su época. Lo anterior es correcto en términos ge­ nerales. Mora piensa que "en un tráfico limitado que ofrece utilidades exor­ bitantes. valores o riquezas temporales. Sin embargo. como todos los. al escribir Mora que la moneda es signo represen­ tativo de riquezas temporales. sin disputa el agraciado gana más y arriesga menos que en un corjiercio extendido en que el lucro no puede ser grande. # 1 ■ - * # Pero ya es bueno pasar al examen de algunas de las ideas económi­ cas del autor. Constitución de 1857. resulta muy amplia y por lo mismo sin estricta precisión terminológica. vida al agravar la tuberculosis pulmonar que lo llevó a la tumba. y en otra parte agrega que la palabra bienes en su rigurosa acepción.Smith había dicho elegantemente: "La moneda es la gran rueda de la circulación". defensor de la .. sino por la multiplicidad de las pequeñas ganancias en un gran número de ventas". La miseria que sufrió en París por largos años a. no obstante lo cual es pertinente hacer algunas observaciones. a fin de situarlo en la escuela o doctrina que le corresponde. y las rentas que consisten en impuestos perpetuos sobre la población". La definición de moneda no está mal y se parece a las definiciones que se daban en la época en que Mora escribió.cortó si. Por otra parte. los capitales que reditúan. Además. La moneda —dice Mora— es el signo representativo de toda clase de bienes.52 MEMORIA DE EL COLEGIO NACIONAL por supuesto tampoco la promulgación de la. N o pudo disfrutar el gran patriota del triunfo de sus ideas y nobles afanes. significa aquella reunión de va­ lores que constituyen los medios permanentes y duraderos de satisfacer las necesidades humanas. En cuanto a la definición de bienes como suma de valores que sa­ tisfacen necesidades humanas. la enumeración que hace de los bienes aparece notoriamente incompleta. parece sugerir que el dinero no sirve para adquirir bienes de otra índole: los bienes no terrenales de que hablan todas las religiones y que ofrecen como premio a la virtud. las más características. Luego ejemplifica: "Las tierras que producen frutos.

el beneficio es el botín". que fomentaba la producción y reducía los costos y los precios en beneficio del consumidor. Debe aclararse que en el lenguaje de la época las palabras libertad de comercio." opina que nada tan contrario al progreso económico de un país como el sistema prohibitivo.. descubiertas por los fisiócratas y los clásicos ingleses. y para Juan Carlos Leonardo Sismondi. De vez en vez se escuchaban voces discordantes. agregando que la agricultura. fué un escritor perteneciente a la escuela de los economistas liberales de su tiempo.' que forman la mayoría de la nación. En la primera mitad del siglo xix los clásicos ingleses y franceses eran los partidarios de la libertad de comercio entre las naciones. se creía en la utilidad de la libre competencia. afirmaba: "La competencia es la guerra. ECONOMISTA ^Í libre competencia. querían decir protección por medio de altos aranceles. de tal manera que no fueran obstáculo al provechoso intercambio de mercancías. frecuentemente torpe.EL ÍX)CTOR AiÓRA. pues de lo contrario se perjudicaba a los consumidores. Asegura que es el único medio de mantener el pre­ cio natural de las mercancías. Dé lo anterior se concluye que Mora no fué librecambista. Nuestro autor opina que "la baja de derechos es una fuente in­ agotable de riquezas para el erario público y para los particulares. y los vocablos sistema prohibitivo no querían decir prohibición en estricto sentido. en fin.. . no significaban necesariamente abolición de todo impuesto aduanal sino reducción considerable de los mismos. adversario de la política proteccionista. Uno y otro escriben en los primeros lustros del siglo pasado. la industria y el comercio debían gozar de libertad. la competencia rebaja el salario y aumenta las horas de trabajo. Se creía en las leyes naturales que gobiernan el mundo de lo eco­ nómico. en tanto que el alemán Federico List y otros heterodoxos. No todos pensaban lo mismo. sostenían la tesis con­ traria. era una especie de panacea para todos los males del hombre. Roberto Ovi^en. Mucho se ha discutido desde fines del siglo xviii y la discusión no ha terminado. sobre el problema del proteccionismo y del libre cambio.

porque como dice Marx. implica sacrificio de una o dos generaciones. de contribuciones a los particulares. "la tradición de las generaciones muertas pesa como una montaña sobre el cerebro de los vivos".54 MEMORIA DE EL COLEGIO NACIONAL que seguimos en México durante largos años. lo que arriba se dice respecto a la clasificación de Mora como economista liberal. Mora no se oponía a la industrialización. so­ ciales y políticos. era el interés de los consumidores. baratura de los efectos y elevación en el nivel de vida de numerosos individuos. pero pensaba que el progreso debía realizarse na­ turalmente. influencia de los utopistas y críticos sociales como Owen. No era posible que en los primeros años posteriores a la Independencia. si era posible. y no puede negarse que en parte tenía razón. Ningu­ na nación ha progresado industrialmente en los tiempos modernos. sin levantar barreras que las protejan de los productos acabados extranje­ ros. o por lo menos yo no lo he advertido. porque a él lo que más le importaba. Ahora bien. es que Mora no tenía un concepto claro respecto a las funciones de los bancos. No estaba de acuerdo con Lucas Alamán y Esteban de Antuñano quienes dieron los primeros pasos para industrializar México y reclama­ ban protección arancelaria para las nuevas industrias. Ya sabemos bien que no hay cortes verticales en la historia de los pueblos. el desagüe de las minas. No se advierte en sus obras. Ahí están los ejemplos de los Estados Unidos y de Alemania. el establecimiento de la contribución directa y un banco público que li­ bertara. no se basa únicamente en sus ideas sobre comercio exterior sino en el conjunto de sus conceptos económicos. Por supuesto que la industrialización de un país. Sismondi y otros pensadores. de la gran masa de la población. Fourier. . pero a la larga los beneficios son considerables: capitalización interna. La observa­ ción que se ocurre desde luego. quienes estaban en lo justo eran Antuñano y Alamán. a base de eficiencia y sin ninguna protección. modi­ ficaran nuestros padres radicalmente sus ideas económicas. A su juicio era menester para que la nación progresara. durante un corto número de lustros y mientras se perfeccionan y fortalecen las nuevas unidades productoras. Sin embargo. la libertad del comercio. aumento del in­ greso nacional. el fomento de la agricultura. Heredamos los errores de España.

Ahora como entonces los empleados públicos sobrepasan en nú­ mero a los estrictamente necesarios. turben sus trabajos y retarden el adelanto de las riquezas. sobre todo si se toma en cuenta el poder de compra que tenía entonces nuestra unidad monetaria. Por eso escribió: "Todo lo que es retirar capitales de la circulación y desti­ narlos al consumo es secar en su origen las fuentes de la riqueza nacional y derrocar las bases de la prosperidad pública. la economía y las contribuciones son las dos bases precisas de todo plan de hacienda pública en cualquiera nación. pues no bastando los empleos necesarios a contentar tanta ambición. El clero poseía en México bienes raíces. y además. la paciencia y todo lo que constituye el espíritu de industria. se crea­ rán otros inútiles y gravosos que entorpezcan los movimientos de la sociedad. y el autor de "Obras Sueltas" sabía per­ fectamente que la riqvieza que no circula es una riqueza muerta. aún dentro de la organización de un Estado intervencio­ nista. pero de todos modos eran ciertos los males que señalaba y lo son todavía. el valor." Todo esto es obvio y es inobjetable. perjudican al progreso de los capitales. restando así elementos a la actividad económica eminentemente productiva. Pero aque­ llos bienes estaban estancados. suma enorme para aquellos tiempos. social y político. innumerables brazos ocupados innecesariamente. El clero en nuestro país ha sido siempre fuerza negativa de todo progreso económico." Claro está que Mora pensaba en el Estado liberal. ECONOMISTA 55 Veamos lo que dice el autor que nos ocupa acerca del burocratis­ mo: "El gusto pues de los empleos altera profundamente las facultades activas de un pueblo. que según Mora alcanza­ ban un valor.EL DOCTOR MORA. aproximadamente. apaga la emulación. se constituyen en la más perniciosa y perma­ nente inacción. y . # * # Para el doctor Mora. Mas no son éstos los únicos golpes que ella recibe. destruye el carácter inventivo y emprendedor. unos en la administra­ ción pública y otros en aspirar a tomar parte en ella y que podrían darle impulso por la creación y multiplicación de efectos que aumenten la masa de la riqueza pública. de ochenta millones de pesos. que debía limitar su función a asegurar a los ciudadanos el goce de la libertad y de la pro­ piedad.

Santo Tomás de Aquino había asegurado en su "Suma Teo­ lógica". esa contribución ruinosa que el clero ha pretendido reconocía un origen divino. entre los economistas de la escuela a que pertene­ cía nuestro autor. pagaban el diezmo so pena de la eterna condenación. El doctor Mora. sino porque no es reducida a los frutos es­ pontáneos de la tierra." En otra parte añade: "Los reyes de España desde los primeros días de la conquista de América cuidaron de asegu­ rar a la Corona la absoluta propiedad de los diezmos. establecido por España en México y que sufrimos en toda la época colonial y todavía después de la Inde­ pendencia." En "Obras Sueltas".56 MEMORIA DE EL COLÍ^GIO NACIONAL la habilidad del hacendista debe consistir en lograr los mayores ahorros posibles. Estas ideas hacendarías eran comunes y corrientes en las primeras dé­ cadas del siglo pasado. la más trabajosa y menos lucrativa de todas las empresas. impuesto oneroso y antieconómico. Es que no habían observado con profundidad los fenóme­ nos del ciclo económico y sus opiniones resultaban equivocadas al apli­ carse en períodos de depresión. lo siguiente: . A propósito de impuestos. dice: "Esta injusticia todavía resulta más si se consi­ dera que la agricultura. que es evidente que los hombres están obligados al pago de los diezmos. Este gravamen se estableció por vez primera en "El Deuteronomio" y pasó de Judea a los países cristianos en la Edad Media. se pronuncia resueltamente en contra del diezmo."los diezmos. y en que los impuestos sean lo menos gravosos que se pueda. sino que se extiende aun a los que tienen el carácter de industriales. quien no obstante su investidura sacerdotal trató en 1833 de que en México fuera suprimida tan pesada contribución.. . es la sola destinada a pagar los gastos de un culto cuyo bene­ ficio se extiende a todas las clases de la sociedad rnás ricas y dedicadas a empresas más productivas. es­ cribió en "México y sus Revoluciones". continuando vigente en buen número de naciones durante largos siglos. .. particularmente en cuánto al ahorro en los gastos como norma permanente de política financiera. en parte por derecho natural y en parte por institución de la Iglesia. y todos los agricultores y aun los industriales. pobres o ricos. Si a esto se añade que el diezmo es pagado .. contribución ruinosa no solo porque se cobra sobre el total y no sobre el líquido de los productos. mas eran sin duda alguna incorrectas..

pues el recaudador que nada ha in­ vertido en la producción de los frutos que recoge. les pondrá un precio más bajo que el natural. que retenerlos a riesgo de que se le piquen o pierdan. llevándose su caudal en una cartera. y a quien tiene más cuenta salir de ellos aunque sea a bajo precio. es partidario de la pequeña propiedad y de que ésta sea trabajada por el propietario. tendremos otra circunstancia que hace más ruinosa esta con­ tribución por el modo de cobrarse. ECONOMISTA 57 en especie. obli­ gando de esta manera al labrador a que haga lo mismo y sufra una nueva pérdida sobre las que ya le ha causado el pago de un diez'por ciento. * # * El doctor Mora sabía perfectamente que el problema de la distri­ bución de la tierra es fundamental en el desarrollo de una nación. y exacción. precisos e incuestionables. tan viciosa en su naturaleza. vendiéndolos por menos de lo que costaron." Los pun­ tos de vista anteriores son claros. En resumen.EL DOCTOR MORA. como mal e inútilmente distribuida en la aplicación que de ella se hace. Además pudo agregar Mora que la tierra despierta amor en quién la fecunda con el sudor de su cuerpo y el desgaste productivo de su ener- . por lo cual no se necesita agregar comentario alguno. puesto que excluye la facilidad que tienen los que subsisten de la industria para salir de su país. Esta es la contribu­ ción del diezmo. nunca sabrán apre­ ciarlas ni sacar de ellas el partido de aquellos cuyos hábitos de laboriosi­ dad les han proporcionado lo necesario y verlas como propias. Aquí parece que Mora se refiere a terrenos dados en concesión a largo plazo para ser explotados. teniendo en ellas un capital disponible en cualquier momento. y el que éste sea sobre el total y no sobre el líquido. y que la propiedad pudiera trasmitirse con mucha facilidad. Sostiene que la propiedad de la tierra ad­ hiere al dueño a su patria con más fuerza y tenacidad que cualquiera otra. Pen­ saba que para que la población progresara en una república naciente. muchísimas veces. era menester que las tierras se dividieran en pequeñas porciones. A su parecer cuando las tierras se dan a individuos que no las han adquirido con su trabajo e industria sino por una concesión gratuita de la ley.

Lustros más tarde se modificaron las leyes mexicanas de conformi­ dad con las ideas de Mora y otros autores de pensamiento clásico libe­ ral. y del Código Civil Francés. De aquí es que los poseedores pagaban el quinto de los productos a favor de ella y eran despojados de la mina en el mo­ mento en que. En ocasiones se entrelazan inevitablemente: la economía con la ciencia política. como en Inglaterra posesión de un terreno desde el cielo hasta el infierno sino sólo de la superficie. Así volvimos en lo esencial a nuestra tradición jurídica. era que los que las trabajaban no fenían sobre ellas una verdadera propiedad. En relación con la propiedad del subsuelo. obra maestra de Napoleón Bonaparte y de sus eminentes juristas. tanto con las compañías petroleras como con los gobiernos de Inglaterra y de los Estados Unidos. * # # No es posible muchas veces establecer líneas divisorias estrictas entre una y otra ciencia. Alguien escribió más tarde que la pequeña propiedad es la espina dorsal de las naciones. con la estadística y la psico- . pues las minas colocadas bajo la propiedad de un particular no se comprenden en ellas. escribe: "la máxima de la legislación española sobre minas.58 M E M O R I A DE EL COLEGIO NACIONAL gía. Esta situación no fué modificada sino hasta el 5 de febrero de 1917. pues se en­ tendía que se les cedía con esta precisa condición. dando al propietario de la superficie también la propiedad de la parte subterránea correspondiente. teniendo que vencer dificultades sin cuento originadas por intereses creados. al establecerse en el artículo 27 de la Constitución. En México no se da al propietario. culpable o inculpable.. la ciencia política y la economía con investigaciones geográficas y sociológicas.. cesasen de trabajarla. critica la legislación mexicana que sobre esta materia heredamos de Es­ paña y creía que debíamos imitar a Inglaterra. quedando la propiedad por derecho exclu­ sivo de la Corona. sino que debían ser reputados como meros usufructuarios." Y el doctor Mora siguiendo a los escritores liberales de su tiempo. Se advierte en él la in­ fluencia del Derecho Romano. el principio fundamental de que la propiedad del sub­ suelo pertenece a la nación y de que es inalienable e imprescriptible.

" . sino que es igualmente el mayor de todos los crímenes. Efectivamente. no gobiernan sino desgobiernan.EL DOCTOR MORA. ni las naciones hubieran sido vil juguete de sus vecinos. ella destruye la independencia nacional que es el primero y más precioso de sus intereses. De aquí que en esta última parte del breve estudio sobre el doctor Mora. Mora. no sólo es la mayor prueba de imbecilidad de un gobierno que con este solo hecho demuestra que no puede dar un paso por sí mismo pues necesita de andaderas. Y no quiero concluir este trabajo sobre el Dr. los cuales no pueden obtenerse sin educación. N o son gobernantes sino verdugos. Tratar de enseñar el alfabeto y los principios cristianos a un niño desnudo y ham­ briento. sin citar sus opiniones relativas a la intromisión de extranjeros en el gobierno de una nación. Los que se apartan de esta clara y sencilla norma. la buena morada y los vestidos apropiados. y el cargo más fundado para derrocarlo y hacer que sufran el condigno castigo de tamaña maldad. De acuerdo en que sin educación no es dable disfrutar en plenitud de los bienes económicos y sociales. etc. y los entrega atados de pies y manos a un señor extraño para que disponga de ellos a su arbitrio y voluntad. que muchas veces se halla en oposición con el de la nación en que han sido acogidos. encarcelan y matan. Buscar pues la dirección de los propios negocios en un gabinete extraño. es al mismo tiempo que un error. ECONOMISTA 59 logia. gobernar es trabajar con em­ peño y sin descanso por hacer dichosa a la mayoría de la población go­ bernada por todos los medios posibles. si los hombres y los go­ biernos se hubiesen convencido de que el interés verdadero por la pros­ peridad de un país no puede existir fuera de él. Esta es una traición que los gobiernos hacen a los pueblos. no gobiernan los que oprimen.. y de que los extran­ jeros no tienen por sus vecinos otras consideraciones que las que pueden ministrarles lo que se cree el bienestar de su país. Dice así: "Jamás los pueblos habrían padecido tanto. inaudita crueldad. de que sólo el nacimiento o arraigo por familias y propiedades puede producir en los hombres un empeño verdadero por los intereses del territorio. pero no hay que olvidar la nutri­ ción del pueblo. me aparte un tanto de lo estrictamente económico. Al tratar de los gobiernos dice que su objeto estriba en proporcio­ nar a los gobernados la mayor suma de bienes.. o to­ lerar la influencia de éste en las autoridades y ciudadanos del país.

Mora en este punto. lo que prueba su indiscutible inteligencia y el valor perma­ nente de su pensamiento. como en muchos otros. Sin embargo. N o se ignora que vivimos una etapa histórica de interdependencia entre las na­ ciones.60 MEMORIA DE EL COLEGIO NACIONAL Mora escribió lo anterior hace más de cien años. . nunca como en nuestros días de imperiaüsmos son aleccionadoras sus palabras. Lo primero es inevitable. pero una cosa es la interdependencia y otra muy distinta la de­ pendencia. particularmente para los países de economías poco desarrolladas. tenía y tiene aún plena razón. lo segundo debe evitarse a toda costa.

FILOSOFÍA .