Políticas de Protección de Niñez La protección infantil es un término amplio que se utiliza para describir las filosofías, políticas, normas

, pautas y procedimientos encaminados a proteger a la niñez contra daños tanto intencionales como no intencionales. En el contexto actual, se refiere especialmente al deber de las organizaciones – y de las personas vinculadas a dichas organizaciones – frente a los niños y niñas bajo su cuidado. No podemos ignorar los problemas de protección infantil más amplios que enfrentan las organizaciones en las comunidades en las que trabajan – por ejemplo, violencia doméstica, abuso y maltrato policial, explotación sexual con fines comerciales, etc. Todas las organizaciones tienen la responsabilidad de hacer todo lo que esté en sus manos para proteger a los niños y niñas con los que están en contacto, independientemente de que los daños sufridos tengan lugar dentro o fuera de la organización. No obstante, las políticas institucionales de protección de niñez particular inciden únicamente en la problemática de la protección infantil al interior de las organizaciones – esto es, durante el proceso de selección de personal, en la gestión, en el comportamiento del personal y de los niños y niñas, en el entorno físico de las instalaciones, etc. Todas las organizaciones que trabajan con niños y niñas, ya sea directa o indirectamente, tienen la obligación moral y legal de proteger a los niños y niñas bajo su cuidado contra los daños tanto intencionales como no intencionales. Política institucional de protección infantil es una declaración de intención que expresa el compromiso de salvaguardar a los niños y niñas contra los daños y comunica claramente a todas las personas los requisitos que se exigen de ellas para proteger a la infancia. Contribuye a crear un entorno seguro y positivo para niños y niñas y a demostrar que la organización toma con seriedad su deber y su responsabilidad de diligencia. La política representa el inicio, y no el final, de la protección de la infancia Una política de protección infantil proporciona un marco de principios, normas y pautas en la cual sustentar la práctica individual e institucional en áreas tales como: • Creación de una organización “segura para niños/as” y “amable con los niños/as” (en lo que se refiere tanto a la seguridad del entorno como a la protección contra el abuso y el maltrato físico, psicológico y sexual) • Prevención de abuso y maltrato • Selección y capacitación del personal • Pautas de conducta (código de ética) / actitudes apropiadas e inapropiadas firmadas por todo el personal. Conductas de apoyo y protección a la niñez que deberían darse dentro de una organización y prohibir conductas de acoso, violencia, explotación, discriminación y otras. • Pautas de comunicación sobre niños y niñas. • Reconocimiento, reporte y respuesta frente a acusaciones de abuso y maltrato • Ramificaciones de las conductas irregulares para aquellas personas que no se ciñan a la política institucional Una política de protección infantil no necesariamente se refiere únicamente al abuso sexual, pudiendo incluir además todos los aspectos relacionados con la protección de la infancia, entre ellos, pero no de manera exclusiva, los siguientes: medidas disciplinarias, medidas de salud y seguridad, daños físicos, manejo de información sobre niños y niñas, procedimientos apropiados de selección de personal y gestión, así como otras conductas irregulares. Todas las organizaciones (trabajen directa o indirectamente con personas menores de 18 años) están obligadas a asumir la responsabilidad de proteger a los niños y las niñas. Las políticas y procedimientos de protección infantil pueden prevenir falsas o maliciosas acusaciones de abuso y maltrato. Una política institucional clara puede guiar el manejo de situaciones difíciles. En momentos de crisis puede ser más difícil pensar con claridad y con una política podrán reaccionar de manera informada y evitar acusaciones de respuestas sesgadas a favor o en contra de alguna persona. Las acusaciones de abuso y maltrato, fundadas o no, pueden destruir la reputación de una organización. Esto puede tener graves implicaciones para la recaudación de fondos, además de dañar la reputación del sector de ONGs que trabaja con la niñez en general. Al mismo tiempo, los donantes están exigiendo de manera creciente a las organizaciones que desarrollen políticas de protección infantil como parte de los criterios para otorgar financiamiento. De ChildHope: http://www.childhope.org.uk/toolkit.php

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