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Marx

... un fantasma recorre Europa...

Hilde se levantó de la cama y se puso junto a la ventana
que daba a la bahía. Había empezado el sábado leyendo
sobre el cumpleaños de Sofía. El día anterior había sido su
propio cumpleaños.
Si su padre había calculado que le iba a dar tiempo a leer
hasta el cumpleaños de Sofía, había calculado muy por lo
alto. No hizo otra cosa que leer durante todo el día anterior.
Pero había tenido razón en que sólo faltaba por llegar una
última felicitación. Era cuando Alberto y Sofía habían
cantado «Cumpleaños feliz». A Hilde le había dado un poco
de vergüenza.
Luego Sofía había hecho las invitaciones para su «fiesta
filosófica en el jardín», que se celebraría el mismo día en que
el padre de Hilde regresaba del Líbano. Hilde estaba conven-
cida de que ese día sucedería algo que ni ella ni su padre te-
nían bajo control.
Una cosa sí era segura: antes de que su padre volviera a
Berjerkely le daría un pequeño susto. Era lo menos que
podía hacer por Sofía y Alberto. Le habían pedido ayuda.
Su madre seguía en la caseta. Hilde bajó de puntillas al
piso de abajo y fue a la mesita del teléfono. Buscó el
teléfono de Anne y Ole en Copenhague y marcó todos los
números, uno por uno.
–Anne Kvamsdal.
–Hola, soy Hilde.
–¡Qué sorpresa! ¿Qué tal va todo por Lillesand?
–Muy bien, de vacaciones. Y sólo falta una semana para
que papá vuelva del Líbano.
–¡Qué contenta estarás, Hilde!
–Sí me hace mucha ilusión. Sabes en realidad llamo por
eso...
–¿Ah sí?
–Creo que su avión llega a Copenhague sobre las cinco el
día 23. ¿Estaréis en Copenhague ese día?
–Creo que sí.
–Quería pediros un pequeño favor.
–¡Faltaría más!
–Pero es un poco especial, ¿sabes?; no sé si se puede
hacer.
–Suena muy interesante...
Y Hilde comenzó a explicarle. Habló de la carpeta de ani-
llas, de Alberto y Sofía y todo lo demás. Varias veces tuvo
que volver a empezar porque ella o su tía, al otro lado del
teléfono, se echaban a reír. Cuando por fin colgó su plan
estaba en marcha.
Luego tendría que hacer algunos preparativos allí mismo,
pero aún no corría prisa.
Hilde pasó el resto de la tarde y noche con su madre.
Fueron al cine a Kristiansand, porque tenían que «recuperar»
un poco del día anterior, que no había sido un verdadero
cumpleaños. Al pasar por la entrada del aeropuerto, Hilde
colocó algunas piezas mas en el rompecabezas que tenía
presente constantemente.
Por fin, cuando ya tarde se fue a acostar, pudo seguir
leyendo en la gran carpeta de anillas.

Eran casI Ias ocho cuando SoIIa se metIó por eI CaIIejón. Su
madre estaba con Ias pIantas deIante de Ia casa cuando SoIIa
IIegó.
¿De dónde vIenesZ
-Vengo por eI seto.
-¿Por eI setoZ
-¿No sabes que hay un sendero aI otro IadoZ
-¿Pero dónde has estado, SoIIaZ Una vez mas, no me has
avIsado de que no vendrIas a comer.
-Lo sIento. HacIa tan bueno. He dado un paseo IarguIsImo.
Su madre se Ievantó de Ia maIeza y mIró IIjamente a su hIja.
-¿No habras vueIto a ver a ese IIIósoIoZ
-Pues sI. Ya te dIje que Ie gusta mucho dar paseos.
-¿Vendra a Ia IIestaZ
-SI, Ie hace mucha IIusIón.
-A mI tambIen. Estoy contando Ios dIas que IaItan, SoIIa.
¿HabIa un matIz IrónIco en Ia vozZ Para asegurarse dIjo:
-Menos maI que tambIen he InvItado a Ios padres de ]orunn.
SI no, hubIera sIdo un poco vIoIento.
-8ueno... de cuaIquIer Iorma, yo quIero tener una
conversacIón prIvada con ese AIberto, una conversacIón de
aduItos.
-Os dejare mI cuarto. Estoy segura de que eI te va a gustar
-Hay aIgo mas. Ha IIegado una carta para tI.
-8ueno...
-LIeva eI mataseIIos deI 8ataIIón de Ias NacIones UnIdas.
-Es deI hermano de AIberto.
-Pero SoIIa, ¡ya esta bIen!
SoIIa pensó IebrIImente. Y en un par de segundos Ie IIegó
una respuesta oportuna. Fue como sI aIguIen Ie hubIera
InspIrado, echandoIe una mano.

Le dIje a AIberto que coIeccIonaba mataseIIos raros. Y a Ios
hermanos se Ies puede utIIIzar para muchas cosas, ¿sabesZ
Con esta respuesta consIguIó tranquIIIzar a su madre. La
comIda esta en eI IrIgorIIIco -dIjo Ia madre en un tono un poco
mas concIIIador.
-¿Dónde esta Ia cartaZ
-EncIma deI IrIgorIIIco.
SoIIa se apresuró a entrar en Ia casa. La Iecha deI mataseIIos
era 15. 6. 90. AbrIó eI sobre, y encontró dentro una pequeña
nota.

¿De que sIrve esa constante creacIón a cIegas
sI todo Io creado sImpIemente desapareceraZ

SoIIa no tenIa nInguna respuesta a esa pregunta. Antes de
sentarse a comer, dejó Ia nota en eI armarIo junto con todas
Ias demas cosas que habIa Ido recogIendo durante Ias úItImas
semanas. Ya se enterarIa de por que Ie habIan hecho esa
pregunta.

A Ia mañana sIguIente, ]orunn Iue a hacerIe una vIsIta.
PrImero jugaron aI badmInton y Iuego se pusIeron a hacer
pIanes sobre Ia IIesta IIIosóIIca en eI jardIn. TendrIan que
tener aIgunas sorpresas preparadas por sI Ia IIesta decaIa en
aIgún momento.
Cuando su madre voIvIó deI trabajo, seguIan habIando de Ia
IIesta. La madre repetIa una y otra vez: «Esta vez no se
escatImara en nada». Y no Io decIa en un sentIdo IrónIco.
Era como sI pensara que una «IIesta IIIosóIIca» era
exactamente Io que SoIIa necesItaba para voIver a bajar a
tIerra despues de esas IntranquIIas semanas de Intensa Ior-
macIón IIIosóIIca.
AqueIIa noche Io pIanearon todo, desde Ias tartas y Ios
IaroIIIIos chInos, hasta concursos IIIosóIIcos con un IIbro de
IIIosoIIa para jóvenes de premIo. SI es que habIa aIgún IIbro
para jóvenes..., SoIIa no estaba muy segura.
EI jueves 21 de junIo, cuando sóIo quedaban dos dIas para
San ]uan, voIvIó a IIamar AIberto.
-SoIIa.
-AIberto.
-¿Que taIZ
-PerIectamente. Creo que he encontrado una saIIda.
-¿Una saIIda a queZ
-A Io que tú sabes. A esta prIsIón espIrItuaI en Ia que ya
IIevamos demasIado tIempo.
-Ah, eso...
-Pero no puedo decIr nada sobre eI pIan hasta no haberIo
puesto en marcha.
-¿Y eso no sera muy tardeZ Tendre que saber en que estoy
partIcIpando, ¿noZ
-Ay, que Ingenua eres. ¿No sabes que estan escuchando
todo Io que decImosZ Lo mas sensato serIa, pues, caIIarse.
-¿Tan maI estaZ
-CIaro que sI, hIja mIa. Lo mas Importante tIene que suceder
cuando no habIemos entre nosotros.
-Ah...
-VIvImos nuestras vIdas en una reaIIdad IIctIcIa detras de Ias
paIabras de un cuento muy Iargo. Cada paIabra es tecIeada por
eI mayor en una barata maquIna de escrIbIr portatII. Por Io
tanto, de Io que esta escrIto nada escapa a su atencIón.
-EntIendo. ¿Pero entonces cómo podrIamos hacer aIgo a
escondIdas de eIZ
-¡Chsss,.. !
-¿QueZ
TambIen sucede aIgo entre IIneas. AIII es donde Intento
moverme con todo Io que tengo de dobIe Iondo.
-EntIendo.
Pero tenemos que empIear juntos eI tIempo que nos queda
hoy y mañana. EI sabado estaIIara. ¿Puedes venIr enseguIdaZ
-Ìre ahora.

SoIIa dIo de comer a Ios pajaros y a Ios peces, buscó una
gran hoja de Iechuga para CovInda y abrIó una Iata de comIda
de gatos para Sherekan. Antes de Irse, dejó eI pIato con Ia
comIda deI gato en Ia escaIera.
Luego se metIó por eI seto y cogIó eI sendero aI otro Iado.
Cuando IIevaba aIgún tIempo andando vIo de repente un gran
escrItorIo en medIo de Ia maIeza. Detras deI escrItorIo habIa
un señor mayor. ParecIa como sI estuvIera caIcuIando aIgo.
SoIIa se Ie acercó y Ie preguntó su nombre.
EI hombre nI sIquIera se moIestó en Ievantar Ia vIsta.
-Scrooge -dIjo, y voIvIó a IncIInarse sobre Ios papeIes.
-Yo me IIamo SoIIa. ¿Eres un hombre de negocIosZ
ÉI asIntIó con Ia cabeza.
-E Inmensamente rIco. No quIero perder nI una corona, por
eso tengo que concentrarme en Ia contabIIIdad.
-¡Que aburrIdo!
SoIIa Ie dIjo adIós con Ia mano y prosIguIó su camIno. Pero
habIa avanzado pocos metros cuando vIo a una nIña que
estaba sentada compIetamente soIa debajo de uno de Ios aItos
arboIes. Ìba vestIda con harapos y parecIa paIIda y enIermIza.
AI pasar SoIIa, Ia nIña metIó Ia mano en una boIsIta y sacó una
caja de cerIIIas.
-¿Me compras una caja de cerIIIasZ -preguntó.
SoIIa buscó en eI boIsIIIo para ver sI IIevaba dInero encIma.
SI, por Io menos tenIa una moneda de una corona.
-¿Cuanto cuestanZ
-Una corona.
SoIIa dIo Ia moneda a Ia nIña y se quedó parada con Ia caja
de cerIIIas en Ia mano.
-Eres Ia prImera persona que me ha comprado aIgo en mas
de cIen años. AIgunas veces me muero de hambre, otras me
muero congeIada.
SoIIa pensó que no era extraño que no vendIera cerIIIas ahI
en eI bosque, pero Iuego se acordó deI rIco hombre de
negocIos aI que acababa de ver No era necesarIo que esa nIña
murIera de hambre, cuando ese hombre tenIa tanto dInero.
-Ven aquI -dIjo SoIIa.
CogIó a Ia nIña de Ia mano y Ia IIevó hasta eI rIco hombre de
negocIos.
-Tendras que procurar que esta nIña tenga una vIda mejor -
dIjo.
EI hombre, sIn Ievantar apenas Ia vIsta de Ios papeIes,
contestó:
-Eso cuesta dInero, ya te he dIcho que no quIero perder nI
una soIa corona.
-Pero es Injusto que tú seas tan rIco y que esta nIña sea tan
pobre -InsIstIó SoIIa.
-¡TonterIas! La justIcIa sóIo se practIca entre IguaIes.
-¿Que quIeres decIr con esoZ
-Yo empece con Ias manos vacIas, tIene que merecer Ia
pena trabajar ¡Eso es eI progreso!
-¡Por Iavor!
-SI no me ayudas me morIre -dIjo Ia nIña pobre.
EI hombre de negocIos voIvIó a Ievantar Ia mIrada de Ios
papeIes y goIpeó Ia mesa con su pIuma.
-No eres una partIda en mI contabIIIdad. Vete a Ia casa de
beneIIcencIa.
-SI no me ayudas, IncendIare eI bosque -prosIguIó Ia nIña
pobre.
FInaImente eI señor de detras deI escrItorIo se Ievantó, pero
Ia nIña ya habIa encendIdo una cerIIIa y Ia habIa acercado a
unas pajas secas, que empezaron a arder Instantaneamente.
EI hombre rIco Ievantó Ios brazos.
-¡Socorro! -grItó-. ¡EI gaIIo rojo esta cantando!
La nIña Ie mIró con una sonrIsa burIona.
-AI parecer no sabIas que soy comunIsta.
De repente habIan desaparecIdo Ia nIña, eI hombre de
negocIos y eI escrItorIo. SoIIa se quedó soIa, pero Ias IIamas
ardIan cada vez con mas IntensIdad en Ia hIerba seca. Ìntentó
ahogarIas pIsandoIas, y aI cabo de un rato habIa Iogrado
apagar todo.
-¡CracIas a DIos! -SoIIa mIró Ias hIerbas ennegrecIdas. En Ia
mano tenIa una caja de cerIIIas.
¿No habrIa sIdo eIIa mIsma Ia que provocó eI IncendIoZ
Cuando se encontró con AIberto deIante de Ia cabaña Ie
contó Io que Ie habIa pasado.
-Scrooge era un tacaño capItaIIsta en Cuento Ie NavIdad de
CharIes DIckens. Y a Ia nIña de Ias cerIIIas Ia conoceras deI
cuento de H. C. Andersen.
¿No es un poco extraño que me encontrara con eIIos aquI en
eI bosqueZ
-En absoIuto. Este no es un bosque normaI y corrIente, y
ahora toca habIar de KarI Marx. ConvIene que hayas vIsto un
ejempIo de Ias enormes dIIerencIas entre cIases a medIados
deI sIgIo pasado. Entremos. AsI estaremos aI IIn y aI cabo, uno
poco mas resguardados de Ia IntervencIón deI mayor.
Se sentaron de nuevo deIante de Ia mesa junto a Ia ventana
que daba aI pequeño Iago. SoIIa todavIa recordaba Ia
sensacIón que habIa experImentado aI ver eI Iago, despues de
haber bebIdo de Ia boteIIa azuI.
Las dos boteIIas estaban sobre Ia repIsa de Ia chImenea. En
Ia mesa habIan coIocado una pequeña copIa de un tempIo
grIego.
-¿Que es esoZ -preguntó SoIIa.
-Todo a su debIdo tIempo, hIja mIa.
Y con esto AIberto comenzó a habIar de Marx.
-Cuando KIerkegaard IIegó a 8erIIn en 1841, puede que se
sentara aI Iado de KarI Marx para escuchar Ias cIases de
ScheIIIng. KIerkegaard habIa escrIto una tesIs sobre Sócrates, y
KarI Marx habIa escrIto en Ia mIsma epoca una tesIs doctoraI
sobre DemócrIto y EpIcuro, es decIr sobre eI materIaIIsmo de
Ia AntIgüedad. De este modo Ios dos habIan señaIado Ias
dIreccIones de sus propIas IIIosoIIas.
-¿Porque KIerkegaard se hIzo IIIósoIo exIstencIaIIsta y Marx
materIaIIstaZ
-Marx Iue Io que se sueIe IIamar un materIaIIsta hIstórIco.
VoIveremos sobre este tema mas adeIante.
-¡ContInúa!
-Tanto KIerkegaard como Marx utIIIzaron, aunque cada uno
a su manera, a HegeI como punto de partIda. Los dos estan
marcados por Ia manera de pensar hegeIIana, pero Ios dos se
oponen a su «espIrItu unIversaI», o a Io que IIamamos
IdeaIIsmo de HegeI.
-SerIa demasIado vago para eIIos.
-DecIdIdamente. CeneraIIzando, decImos que Ia epoca de
Ios grandes sIstemas acaba con HegeI. Despues de eI, Ia
IIIosoIIa toma camInos muy dIstIntos. En Iugar de grandes
sIstemas especuIatIvos surgIó una IIamada «IIIosoIIa
exIstencIaIIsta» o «IIIosoIIa de Ia accIón». Marx observó que
«Ios IIIósoIos sImpIemente han Interpretado eI mundo de
modos dIstIntos; Io que hay que hacer ahora es cambIarIo».
PrecIsamente estas paIabras señaIan un Importante gIro en Ia
hIstorIa de Ia IIIosoIIa.
Despues de haberme encontrado con Scrooge y Ia nIña de
Ias cerIIIas, no me cuesta nada comprender Io que Marx querIa
decIr
-La IIIosoIIa de Marx tIene por tanto una IInaIIdad practIca y
poIItIca. TambIen convIene recordar que no sóIo era IIIósoIo,
sIno tambIen hIstorIador, socIóIogo y economIsta.
-¿Y Iue un pIonero en Ios tres camposZ
-AI menos no hay nIngún otro IIIósoIo que haya tenIdo tanta
ImportancIa para Ia poIItIca practIca. Por otra parte, debemos
cuIdarnos de IdentIIIcar todo Io que se IIama «marxIsmo» con
eI pensamIento deI propIo Marx. De Marx se dIce que se
convIrtIó en marxIsta a medIados de 1840, pero mas tarde
tambIen tuvo a veces necesIdad de señaIar que no era
marxIsta.
-¿]esús era crIstIanoZ
-TambIen eso se puede dIscutIr, cIaro.
-SIgue.
Desde eI prIncIpIo, su amIgo y coIega, FrIedrIch EngeIs,
contrIbuyó a Io que mas tarde se IIamarIa eI «marxIsmo». En
nuestro propIo sIgIo LenIn, StaIIn, Mao y muchos otros han
hecho sus aportacIones aI marxIsmo o «marxIsmo-IenInIsmo».
Entonces sugIero que nos atengamos aI propIo Marx.
¿DIjIste que era un «materIaIIsta hIstórIco»Z
No era un «materIaIIsta IIIosóIIco», como Ios atomIstas de Ia
AntIgüedad y eI materIaIIsmo mecanIcIsta de Ios sIgIos XVÌÌ y
XVÌÌÌ, pero pensaba que en gran medIda son Ias condIcIones
materIaIes de Ia socIedad Ias que decIden cómo pensamos.
TambIen para Ia evoIucIón hIstórIca son decIsIvas Ias
condIcIones materIaIes.
-8astante dIIerente aI «espIrItu unIversaI» de HegeI.
-HegeI habIa señaIado que Ia evoIucIón hIstórIca se mueve
hacIa adeIante por una tensIón entre contrastes, que a su vez
es sustItuIda por un cambIo brusco. Esta Idea es contInuada
por Marx. Pero según Marx, HegeI Io expresaba aI reves.
-¿Durante toda su vIdaZ
-A Ia Iuerza que ImpuIsa Ia HIstorIa hacIa adeIante, HegeI Ia
IIamaba «espIrItu unIversaI». Es esto Io que, según Marx, es
poner Ias cosas aI reves. ÉI querIa mostrar que Ios cambIos
materIaIes son Ios decIsIvos. Por Io tanto, no son Ias
«condIcIones espIrItuaIes» Ias que crean Ios cambIos
materIaIes, sIno aI reves. Son Ios cambIos materIaIes Ios que
crean Ias nuevas condIcIones espIrItuaIes. Marx subrayó
especIaImente Ias Iuerzas económIcas de Ia socIedad como Ias
que crean Ios cambIos y, de esa manera, ImpuIsan Ia HIstorIa
hacIa adeIante.
-¿No puedes ponerme un ejempIoZ
-La IIIosoIIa y Ia cIencIa de Ia AntIgüedad tenIan una
IInaIIdad meramente teórIca. No se tenIa mucho Interes por
apIIcar Ios conocImIentos a mejoras practIcas.
-¿YZ
-Eso tenIa que ver con Ia organIzacIón de Ia vIda cotIdIana
económIca en sI. La produccIón estaba mas o menos basada
en eI trabajo de Ios escIavos. Por eso Ios cIudadanos IInos no
tenIan necesIdad de mejorar Ia produccIón medIante Inventos
practIcos. Éste es un ejempIo de cómo Ias condIcIones
materIaIes contrIbuyen a marcar Ia reIIexIón IIIosóIIca de Ia
socIedad.
-EntIendo.
A estas condIcIones materIaIes, económIcas y socIaIes de Ia
socIedad, Marx Ias IIamó base de Ia socIedad. A cómo se
pIensa en una socIedad, que cIase de InstItucIones poIItIcas se
tIenen, que Ieyes y Io que no es menos Importante, que
reIIgIón, moraI, arte, IIIosoIIa y cIencIa, Marx Io IIama
supraestructura de Ia socIedad.
8ase y supraestructura, entonces.
Ahora aIcanzame eI tempIo grIego, por Iavor
AquI Io tIenes.
Esto es una copIa reducIda deI vIejo tempIo deI Partenón de
Ia AcrópoIIs. TambIen Io has vIsto en Ia reaIIdad.
En vIdeo, quIeres decIr
-Ves que eI edIIIcIo tIene un tejado muy eIegante y
eIaborado. Puede IncIuso que en Io prImero que uno se IIje sea
en eI propIo tejado y en Ia Iachada. Eso es Io que podrIamos
IIamar Ia «supraestructura». Pero eI tejado no puede IIotar en
eI aIre.
-Esta sostenIdo por coIumnas.
-Todo eI edIIIcIo tIene ante sI un sóIIdo Iundamento, o una
«base», que soporta toda Ia construccIón. De Ia mIsma manera
Marx opInaba que Ias condIcIones materIaIes Ievantan, en
cIerto modo, todo Io que hay de pensamIentos e Ideas en Ia
socIedad. En este sentIdo Ia supraestructura de una socIedad
es eI reIIejo de Ia base de Ia mIsma.
-¿QuIeres decIr que Ia teorIa de Ias Ideas de PIatón es un
reIIejo de Ia produccIón de vasIjas y deI cuItIvo de vInoZ
-No, no es tan sencIIIo, y Marx Io subraya muy cIaramente.
Hay una InIIuencIa recIproca entre Ia base y Ia supraestructura
de Ia socIedad. SI hubIera negado esta recIprocIdad, habrIa
sIdo un «materIaIIsta mecanIcIsta». Pero Marx reconoce que
hay una reIacIón recIproca o «dIaIectIca» entre Ia base y Ia
supraestructura, y por eso decImos que es un materIaIIsta
dIaIectIco. Por otra parte puedes tomar nota de que PIatón no
trabajó nI como aIIarero nI como vItIcuItor.
-EntIendo. ¿Pero vas a decIr aIgo mas sobre eI tempIoZ
-SI, un poco mas. EstudIa detenIdamente Ia base deI tempIo
e Intenta descrIbIrmeIa.
-Las coIumnas reposan sobre una base que consta de tres
nIveIes o escaIones.
-De Ia mIsma manera tambIen podemos dIstInguIr tres
nIveIes en Ia base de Ia socIedad. Lo mas basIco es Io que
podemos IIamar «condIcIones de produccIón» de Ia socIedad,
es decIr Ias condIcIones y Ios recursos naturaIes que exIsten
en Ia socIedad, todo aqueIIo que tIene que ver con eI cIIma y
Ias materIas prImas. Todo esto constItuye Ios cImIentos de Ia
socIedad, y estos cImIentos ponen IImItes cIarIsImos sobre que
tIpo de produccIón puede tener esta socIedad. Y con eIIo,
tambIen se ponen IImItes muy cIaros sobre que tIpo de
socIedad y que tIpo de cuItura se puede IIegar a tener en
generaI.
-Por ejempIo no se pueden pescar arenques en eI Sahara, y
tampoco se pueden cuItIvar datIIes en eI norte de Noruega.
-]usto. Lo has entendIdo. Pero tambIen hay mucha
dIIerencIa entre Ia manera de pensar de Ia gente de una
cuItura nómada y Ia de un puebIecIto pesquero deI norte de
Noruega. EI sIguIente nIveI abarca Ias «Iuerzas productIvas»
que exIsten en Ia socIedad. Marx se reIIere con esto a Ia cIase
de herramIentas y maquInas que se tIenen.
-AntIguamente se pescaba con barcas de remo, hoy se
pesca con grandes barcos de arrastre.
-Ya estas tocando eI sIguIente nIveI de Ia base de Ia
socIedad, es decIr quIen es eI propIetarIo de Ios medIos de
produccIón. A Ia propIa organIzacIón deI trabajo, es decIr; a Ia
dIvIsIón deI trabajo y a Ias reIacIones de propIedad, Marx Ias
IIamó reIacIones de produccIón de Ia socIedad.
EntIendo.
-Hasta aquI podemos concIuIr y decIr que es eI modo de
produccIón de una socIedad eI que decIde Ias condIcIones
poIItIcas e IdeoIógIcas que hay en esa socIedad. No es una
casuaIIdad que hoy en dIa pensemos de un modo aIgo
dIstInto, y que tengamos una moraI dIstInta a Ia que exIstIa en
una antIgua socIedad IeudaI.
-Entonces Marx no creIa en un derecho naturaI vIgente en
todos Ios tIempos.
-No, Ia cuestIón de Io que es moraImente correcto es, según
Marx, un producto de Ia base de Ia socIedad. No es, por
ejempIo, una casuaIIdad eI que en Ias vIejas socIedades
campesInas Iueran Ios padres Ios que decIdIeran con quIen se
Iban a casar sus hIjos, ya que entraba en juego Ia cuestIón de
quIen Iba a heredar Ia granja. En una cIudad moderna Ias
reIacIones socIaIes son dIstIntas. AquI te puedes encontrar con
tu Iuturo esposo o esposa en una IIesta o en una dIscoteca, y
sI uno esta suIIcIentemente enamorado, encontrara, de aIguna
manera, un sItIo donde vIvIr.
-Yo nunca hubIera consentIdo que mIs padres decIdIeran
con quIen tengo que casarme.
-No, porque tú tambIen eres hIja de tu epoca. Marx señaIó
ademas que, por regIa generaI, es Ia cIase domInante de una
socIedad Ia que decIde Io que es bueno y Io que es maIo.
Porque toda Ia HIstorIa es una hIstorIa de Iuchas de cIases. Es
decIr, que Ia HIstorIa trata, sobre todo, de quIen va a ser
propIetarIo de Ios medIos de produccIón.
-¿No contrIbuyen tambIen Ios pensamIentos e Ideas de Ia
gente a cambIar Ia HIstorIaZ
-SI y no. Marx era conscIente de que Ias reIacIones de Ia
supraestructura de Ia socIedad pueden actuar sobre Ia base
de Ia socIedad, pero rechazó Ia Idea de que Ia supraestructura
de Ia socIedad tuvIera una hIstorIa IndependIente. Lo que ha
ImpuIsado a Ia HIstorIa a evoIucIonar desde Ias socIedades de
escIavos de Ia AntIgüedad, hasta Ias socIedades IndustrIaIes de
nuestra epoca, han sIdo sobre todo Ios cambIos que han
tenIdo Iugar en Ia base de Ia socIedad.
-SI, eso ya Io has dIcho.
-En todas Ias Iases de Ia HIstorIa ha habIdo, según Marx, un
antagonIsmo entre Ias dos cIases socIaIes domInantes. En Ia
socIedad de escIavItud de Ia AntIgüedad, eI antagonIsmo
estaba entre eI cIudadano IIbre y eI escIavo; en Ia socIedad
IeudaI de Ia Edad MedIa entre eI señor IeudaI y eI sIervo; y mas
adeIante entre eI nobIe y eI burgues. Pero en Ia epoca deI
propIo Marx, en Io que eI IIama una socIedad burguesa o
capItaIIsta, Ios antagonIsmos estan ante todo entre eI
capItaIIsta y eI obrero o proIetarIo. ExIste, pues, un
antagonIsmo entre Ios que poseen y Ios que no poseen Ios
medIos de produccIón. Y como Ia «cIase superIor» no quIere
ceder su predomInIo, un cambIo sóIo puede tener Iugar
medIante una revoIucIón.
-¿Que sucede con Ia socIedad comunIstaZ
-A Marx Ie Interesaba especIaImente Ia transIcIón de una
socIedad capItaIIsta a una socIedad comunIsta. TambIen
reaIIza un anaIIsIs detaIIado deI modo de produccIón
capItaIIsta, Pero antes de centrarnos en este tema, tenemos
que decIr aIgo sobre Ia vIsIón que tenIa Marx deI trabajo de Ias
personas.
-¡Venga!
-Antes de convertIrse en comunIsta, eI joven Marx estuvo
Interesado en saber que Ie ocurre aI ser humano cuando
trabaja. TambIen HegeI habIa anaIIzado este tema. HegeI
pensaba que hay una reIacIón recIproca o dIaIectIca entre eI
ser humano y Ia naturaIeza. Cuando eI hombre trabaja Ia
naturaIeza, aI mIsmo hombre tambIen se Ie trabaja. O dIcho de
un modo un poco dIIerente: cuando eI hombre trabaja,
IntervIene en Ia naturaIeza y deja en eIIa su hueIIa. Pero en
este proceso Iabora tambIen Ia naturaIeza IntervIene en eI
hombre y deja hueIIa en su concIencIa.
-DIme que cIase de trabajo reaIIzas y te dIre quIen eres.
-Ésta es, muy resumIda, Ia tesIs de Marx. EI cómo
trabajamos marca nuestra concIencIa, pero nuestra concIencIa
tambIen marca nuestro modo de trabajar. Se puede decIr que
hay una reIacIón recIproca entre Ia «mano» y eI «espIrItu». AsI,
Ia concIencIa deI hombre esta en estrecha reIacIón con su
trabajo.
-Entonces tIene que resuItar bastante terrIbIe estar en eI
paro.
-SI, porque eI que no tIene trabajo esta de aIguna manera
vacIo. HegeI ya habIa pensado en esto. Tanto para HegeI como
para Marx, eI trabajo es aIgo posItIvo, es aIgo IntImamente
reIacIonado con eI hecho de ser persona.
-Entonces tambIen debe ser aIgo posItIvo ser obrero.
-SI, en un prIncIpIo sI. Pero precIsamente en este punto
Marx Ianza su terrIbIe crItIca sobre Ia Iorma capItaIIsta de
produccIón.
-¡Cuentame!
-En eI sIstema capItaIIsta eI obrero trabaja para otro. AsI eI
trabajo se convIerte en aIgo Iuera de eI. EI obrero es un
extraño a su propIo trabajo y por tanto tambIen se convIerte
en un extraño a sI mIsmo. PIerde su propIa reaIIdad humana.
Marx dIce con una expresIón hegeIIana que eI obrero se sIente
aIIenado.
-Yo tengo una tIa que IIeva veInte años en una IabrIca
empaquetando bombones, de modo que no me cuesta nada
entender Io que dIces. DIce que odIa tener que Ir aI trabajo
todas Ias mañanas.
-Pero sI odIa su trabajo, SoIIa, entonces, en cIerta manera,
tambIen debe de odIarse a sI mIsma.
-Desde Iuego, odIa Ios bombones.
-En Ia socIedad capItaIIsta eI trabajo esta organIzado de
manera que eI obrero esta reaIIzando, en reaIIdad, un trabajo
de escIavo para otra cIase socIaI. AsI, eI obrero transIIere su
propIa Iuerza IaboraI, y con eIIo toda su exIstencIa humana, a
Ia burguesIa.
-¿Tan terrIbIe esZ
-Estamos habIando de Marx. Tenemos que tener presentes
Ias condIcIones socIaIes exIstentes a medIados deI sIgIo
pasado. Y Ia respuesta es un sonoro «sI». EI obrero tenIa
IacIImente una jornada IaboraI de doce horas, en unas IrIas
naves de produccIón. La paga era a menudo tan escasa que
tambIen tenIan que trabajar Ios nIños y Ias mujeres que aca-
baban de dar a Iuz. Todo esto IIevó a condIcIones socIaIes
IndescrIptIbIes. En aIgunos Iugares, parte deI saIarIo se pagaba
en Iorma de aguardIente barato, y muchas mujeres se veIan
obIIgadas a prostItuIrse. Los cIIentes eran Ios «señores de Ia
cIudad». En pocas paIabras: precIsamente medIante Io que
serIa Ia marca de nobIeza deI hombre, es decIr, eI trabajo, aI
obrero se Ie convertIa en un anImaI.
-Es IndIgnante.
-Para Marx tambIen Io era. AI mIsmo tIempo, Ios hIjos de Ia
burguesIa podIan tocar eI vIoIIn en grandes y caIIdos saIones
tras un baño reIrescante, o sentarse aI pIano antes de una
espIendIda cena de cuatro pIatos. 8ueno, eI VIoIIn y eI pIano
tambIen podIan tocarse por Ia tarde tras un estupendo paseo a
cabaIIo.
¡Que Injusto!
-AsI opInó Marx tambIen. En 1848 pubIIcó, junto con
EngeIs, un manIIIesto. La prImera Irase de ese manIIIesto dIce
asI: «Un Iantasma recorre Europa, eI Iantasma deI comunIsmo»
-Me entra hasta mIedo.
-A Ia burguesIa tambIen. Porque todo eI proIetarIado habIa
empezado a Ievantarse. ¿QuIeres saber cómo acaba este
manIIIestoZ
-Con mucho gusto.
-«Los comunIstas desprecIan mantener en secreto sus
propIas opInIones e IntencIones. DecIaran abIertamente que su
meta sóIo podra aIcanzarse cuando eI regImen socIaI hasta
ahora vIgente sea derrIbado por Ia Iuerza. Que Ias cIases
domInantes tIembIen a Ia vIsta de una revoIucIón comunIsta. EI
proIetarIado no tIene nada que perder excepto sus cadenas.
TIene un mundo por ganar «¡ProIetarIos deI mundo entero,
unIos!»
-SI Ias condIcIones eran tan maIas como dIces, creo que yo
habrIa IIrmado ese manIIIesto. Hoy en dIa son dIIerentes Ias
condIcIones, ¿noZ
-En Noruega sI, pero no en todas partes. SIgue habIendo
gente que vIve en condIcIones InIrahumanas, aI mIsmo tIempo
que se producen mercancIas que hacen cada vez mas rIcos a
Ios capItaIIstas. Esto es Io que Marx IIama expIotacIón.
-EntIendo.
-EI capItaIIsta puede Iuego InvertIr parte de Ias ganancIas en
nuevo capItaI, por ejempIo, en Ia modernIzacIón de Ias
InstaIacIones de produccIón. Lo hace con Ia esperanza de
poder producIr Ia mercancIa aún mas barata y, por
consIguIente, aumentar Ias ganancIas en eI Iuturo.
-Es IógIco.
SI, puede parecer IógIco, pero tanto en este punto como en
otros, a Ia Iarga no sucedera Io que se ImagIna eI capItaIIsta.
-¿Que quIeres decIrZ
-Marx opInaba que habIa varIas contradIccIones en Ia
manera de produccIón capItaIIsta. EI capItaIIsmo es un sIstema
económIco autodestructIvo, porque carece de una dIreccIón
racIonaI.
-Eso es, en cIerta manera, bueno para Ios oprImIdos.
-SI, es Inherente aI sIstema capItaIIsta eI camInar hacIa su
propIa perdIcIón. De esa manera eI capItaIIsmo es
«progresIvo», o esta «dIrIgIdo hacIa eI Iuturo», porque es una
Iase en eI camIno hacIa eI comunIsmo.
-¿Puedes poner un ejempIo sobre Io de que eI capItaIIsmo
es autodestructIvoZ
-Acabamos de mencIonar aI capItaIIsta aI que Ie sobra un
buen montón de dInero y que usa parte de ese superavIt para
modernIzar Ia empresa; pero aIgo se gastara tambIen en
cIases de vIoIIn, ademas de hacer Irente a Ios caros habItos
que su mujer ha Ido adquIrIendo.
-¿Ah, sIZ
Compra maquInarIa nueva y no necesIta ya tantos
empIeados. Esto Io hace con eI IIn de aumentar su capacIdad
de competItIvIdad.
-EntIendo.
-Pero eI no es eI únIco que pIensa asI, Io que sIgnIIIca que
todo eI sector de produccIón se hace mas eIIcaz. Las IabrIcas
se hacen cada vez mas grandes, y se van concentrando en
menos manos cada vez. ¿Entonces que ocurre, SoIIaZ
-Pues...
-Entonces se necesItara cada vez menos mano de obra, y
habra mas y mas parados. ConsecuentenIente, creceran Ios
probIemas socIaIes y esas crIsIs constItuyen un avIso de que eI
capItaIIsmo se esta acercando a su IIn. Pero tambIen hay otros
rasgos de autodestruccIón deI capItaIIsmo. Cuando hay que
sacar cada vez mas ganancIas aI sIstema de produccIón sIn
que se cree un excedente suIIcIentemente grande como para
seguIr producIendo a precIos competItIvos...
-¿SIZ
-¿Entonces que hace eI capItaIIstaZ ¿Me Io puedes decIrZ
-No, no Io se.
-ÌmagInate que eres Ia dueña de una IabrIca. TIenes
probIemas económIcos. Estas a punto de arruInarte. Y yo te
pregunto: ¿que puedes hacer para ahorrar dIneroZ
-¿8ajar Ios sueIdos, taI vezZ
-¡Muy IIsta! Pues sI, es Io mas InteIIgente que puedes hacer.
Pero sI todos Ios capItaIIstas son IguaI de IIstos que tú, y Io
son, dIcho sea de paso, Ios obreros seran tan pobres que ya
no podran comprar nada. DecImos que baja eI poder
adquIsItIvo. Y ahora nos encontramos dentro de un cIrcuIo
vIcIoso. «A Ia propIedad prIvada capItaIIsta Ie ha IIegado su
hora», dIce Marx. Pronto nos encontraremos en una sItuacIón
revoIucIonarIa.
-EntIendo.
-Para resumIr, acaba con que se Ievantan Ios proIetarIos
asumIendo Ia propIedad de Ios medIos de produccIón.
-¿Y entonces que pasaZ
-Durante un cIerto perIodo tendremos una nueva «socIedad
de cIases» en Ia que Ios proIetarIos mantendran sometIda por
Ia Iuerza a Ia burguesIa. A esta etapa Marx Ia IIamó dIctadura
deI proIetarIado. Pero tras un perIodo de transIcIón, Ia
dIctadura deI proIetarIado sera sustItuIda por una «socIedad
sIn cIases», o comunIsmo. En esta socIedad Ios medIos de
produccIón seran propIedad de «todos», es decIr deI propIo
puebIo. En una socIedad asI cada uno «rendIra según su
capacIdad y recIbIra según su necesIdad». Ademas ahora eI
trabajo pertenecera aI propIo puebIo y cesara Ia «aIIenacIón»
capItaIIsta.
-Todo esto suena maravIIIosamente bIen, ¿pero cómo Iue
IuegoZ ¿LIegó Ia revoIucIónZ
-SI y no. Hoy Ios economIstas pueden aIIrmar que Marx se
equIvocó en varIos puntos Importantes, por ejempIo en su
anaIIsIs de Ias crIsIs deI capItaIIsmo. Marx tampoco tuvo
suIIcIentemente en cuenta Ia expIotacIón de Ia naturaIeza, que
hoy en dIa vIvImos cada vez con mas gravedad. Pero... y hay
un pero muy grande...
¿SIZ
-EI marxIsmo condujo de todos modos a grandes cambIos.
No cabe duda de que eI socIaIIsmo ha Iogrado combatIr, en
gran medIda, una socIedad Inhumana. AI menos, en Europa,
vIvImos en una socIedad mas justa y mas soIIdarIa que en Ios
tIempos de Marx. Y esto se debe en gran parte aI propIo Marx
y a todo eI movImIento socIaIIsta.
-¿Que pasóZ
-Despues de Marx eI movImIento socIaIIsta se dIvIdIó en dos
tendencIas prIncIpaIes. Por un Iado surgIó Ia socIaIdemocracIa
y por otro eI IenInIsmo. La socIaIdemocracIa, que habIa
abogado por una aproxImacIón pacIIIca aI socIaIIsmo, Iue eI
camIno eIegIdo por Ia Europa OccIdentaI. Este proceso Io
podrIamos IIamar «revoIucIón Ienta». EI IenInIsmo, que
conservó Ia Ie de Marx en que sóIo Ia revoIucIón podIa
combatIr Ia vIeja socIedad de cIases, tuvo una gran
ImportancIa en Europa OrIentaI, AsIa y AIrIca. Pero Ios dos
movImIentos, cada uno desde su Iado, han combatIdo Ia
mIserIa y Ia represIón.
¿Pero no se creó una nueva Iorma de represIónZ Por ejempIo
en Ia UnIón SovIetIca y Ia Europa deI Este.
-SIn duda, y aquI vemos de nuevo que todo Io que tocan Ios
seres humanos se convIerte en una mezcIa de bueno y maIo.
Por otra parte serIa muy Injusto echar Ia cuIpa a Marx de Ias
condIcIones negatIvas en Ios IIamados paIses comunIstas,
cIncuenta o IncIuso cIen años despues de su muerte. Pero taI
vez Marx no pensó que tambIen eran humanos aqueIIos que
Iuego Iban a admInIstrar eI comunIsmo. No habra nunca
nIngún"paIs de Ia suerte», supongo. Los hombres sIempre
crearan nuevos probIemas contra Ios que Iuchar.
-Seguro.
-Y con esto termInamos eI capItuIo sobre Marx, SoIIa.
-¡Esperate un momento! ¿No dIjIste aIgo de que Ia justIcIa
sóIo se cumpIe entre IguaIesZ
-No, Io dIjo Scrooge.
-¿Cómo puedes saber que Io dIjoZ
-8ueno, porque tú y yo somos obra deI mIsmo autor. En ese
sentIdo estamos mucho mas reIacIonados eI uno con eI otro
de Io que pueda parecer a prImera vIsta.
-¡MaIdIto IrónIco!
-DobIe, SoIIa, es una IronIa dobIe.
-Pero voIvamos a Io de Ia justIcIa. DIjIste que Marx opInaba
que Ia socIedad capItaIIsta era Injusta. ¿Cómo deIInIrIas una
socIedad justaZ
-Un IIIósoIo moraIIsta InspIrado por eI marxIsmo, ]ohn
RawIs, Intentó decIr aIgo aI respecto con eI sIguIente ejempIo:
ImagInate que eres mIembro de un consejo muy serIo que va a
eIaborar todas Ias Ieyes de una Iutura socIedad.
-Me encantarIa estar en ese consejo.
-TendrIan que evaIuar absoIutamente todo, pues nada mas
haber IIegado aI acuerdo y haber IIrmado Ias Ieyes se morIrIan.
¡Que dIces!
-Pero despues voIverIan a despertarse InmedIatamente en
esa socIedad para Ia que eIaboraron Ias Ieyes. EI punto cIave
es que no tendrIan Ia mas Ieve Idea sobre que Iugar ocuparIan
en Ia socIedad.
-EntIendo.
-Una socIedad de ese tIpo serIa una socIedad justa. Porque
habrIa surgIdo entre «hombres IguaIes».
-Y mujeres.
-Es una condIcIón evIdente. No se sabrIa sI se Iba a
despertar como hombre o como mujer. Como habrIa eI
cIncuenta por cIento de probabIIIdad, esto sIgnIIIca que Ia
socIedad serIa IguaI de buena para Ias mujeres que para Ios
hombres.
-Suena IascInante.
-DIme, ¿Iue Europa una socIedad asI en Ia epoca de MarxZ
¡No!
-Entonces a Io mejor puedes señaIar una socIedad de ese
tIpo hoy en dIa.
-8ueno, no se...
-PIensaIo un poco. Por ahora no habra mas sobre Marx.
-¿Que has dIchoZ
-¡FInaI deI capItuIo!