8.4.

Liturgia penitencial

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Liturgia Penitencial
1. Introducción
(Se introduce la celebración con estas palabras u otras semejantes) Lector: Nos hemos reunido como comunidad, con el anhelo profundo de convertirnos y ayudarnos mutuamente a caminar hacia el Padre, con una vida nueva, rejuvenecida en el amor, por el perdón del Dios de la misericordia. Hemos sido escogidos por él para ser sus instrumentos y apóstoles. Pero sentimos cuánto le hemos fallado e impedido la fecundidad de su Obra, por nuestra debilidad y miseria. Por eso venimos ahora a pedirle perdón y a reconciliarnos con él. Que el Señor nos acoja, nos regale su perdón y nos dé una vida nueva. Comencemos cantando El Alfarero. Canto: El Alfarero Señor, yo quiero abandonarme, como el barro en las manos del alfarero. /:Toma mi vida y hazla de nuevo. Yo quiero ser, yo quiero ser, un vaso nuevo:/ Saludo del Sacerdote: Iniciemos esta celebración penitencial en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Hermanos, queremos decir un sí renovado a Dios, a su amor, a su misericordia. Tantas veces le hemos dicho no, cuando pensamos sólo en nosotros mismos, cuando no tendemos la mano a quien lo necesita, cuando cerramos nuestro corazón a Dios y a los demás; cuando nos refugiamos en nuestro pequeño mundo, en nuestra comodidad y tranquilidad. Debíamos ser luz del mundo y sal de la tierra. Pero nuestra luz no siempre ha brillado y nuestra sal muchas veces se ha vuelto insípida. Por eso decimos al Señor: Hoy, Señor, tú sales a nuestro encuentro; acoges nuestro arrepentimiento y nos quieres perdonar. Tú nos das fuerzas para volver a caminar animosos, con alegría y confianza. Hacia ti volvemos nuestra mirada; queremos dirigir nuestros pasos nuevamente hacia el ideal. Nos acercarnos a ti, Señor, para pedirte perdón. Canto: Perdón, Señor, porque pequé contra ti. Piedad de mí, Señor, en tu bondad, en la abundancia de tu amor, borra mi falta; lava tú de mi maldad todo vestigio, purifica mi alma del pecado.

En ella percibimos una vez más la riqueza del corazón del Padre que nos acoge. ilumíname Espíritu Santo ven. Acompáñame. Tú quieres rectitud en lo profundo. Liturgia penitencial 2 Pues mi falta yo la conozco. . mi pecado no se aparta de mi mente. Abramos nuestro corazón con humildad reconociendo nuestras faltas. ven (3) en el nombre del Señor. Hacemos un momento de silencio mirando al Padre que nos sale al encuentro. Contra ti. lo que tus ojos aborrecen. 3. Liturgia de la Palabra Lector 2: Escuchamos ahora la parábola del hijo pródigo. ilumíname. perdona y enaltece. toma mi vida.4. Examen de conciencia (Podemos tomar asiento) Sacerdote: Ahora vamos a hacer un examen de conciencia frente a Dios nuestro Padre. 11-32. contra ti sólo pequé. en mi interior quisieras tú que sea sabio. 15. Espíritu Santo.8. Santifícame y transfórmame Tú cada día. rocía mi alma y seré limpio. Lector 3: Imploremos ahora al Espíritu Santo para que él nos permita ver nuestra realidad y pecado y vuelva nuestro corazón nuevamente al Padre. Acompáñame. Santifícame y transfórmame. ven. Sacerdote: Lectura del Evangelio de san Lucas: Lc. 2. yo lo hice. ven. Canto: Espíritu Santo. si me lavas cual nieve quedaré.

para conseguir lo que queremos. en su inmenso amor. pero. tú estás siempre cerca nuestro. a la televisión. porque no sabemos confiar en su amor de Padre. No los momentos más lúcidos y plenos del día. te pedimos perdón por nuestra frialdad e indiferencia para contigo. No sabemos apreciar y valorar que él. pero tu Palabra permanece dormida en una hermosa Biblia cerrada y polvorienta. ten piedad.. Liturgia penitencial 3 Lector 1: Padre Dios. Lector 3: Padre Dios. Lector 1: De ti sólo nos acordamos cuando sentimos que nos haces falta. Lector 2: Sin embargo.8. Señor. Todos: Señor. Olvidamos que hemos sido comprados al precio de la sangre de Cristo. por la debilidad de nuestra fe. sino el instante final. Celebrante: Señor.. para ti. te pedimos perdón por la debilidad de nuestra fe. ten piedad. . Nuestra fe es débil porque no sabemos ver la presencia paternal de Dios en tantos acontecimientos de nuestra vida. nos envió a su Hijo para rescatarnos del pecado. Todos: Perdón. misterio de amor y gracia del Dios escondido en el Pan que dejamos de recibir. para atraernos a su corazón y hacernos sus hijos predilectos. antes de dormirnos. Lector 4: Nos cuesta la oración y nos cuesta la Eucaristía. Nos abrimos a los diarios. porque no sabemos esperar su acción bondadosa. Lector 2: Muchas veces la conciencia de nuestra debilidad es más fuerte que nuestra fe en el infinito amor y misericordia de Dios Padre. Tenemos tanto tiempo para tantas cosas. en algún lugar de la casa.4. sólo las migajas. Señor.

por nuestra frialdad e indiferencia para contigo. Lector 3: Y sobre todo. Lector 2: Perdón. Padre bondadoso. Tantas veces lo imaginamos un sacerdote cercano y acogedor. te pedimos perdón por nuestra tibieza como schoenstattianos. ten piedad. por no ir al Santuario. Celebrante: Cristo. Lector 4: Perdón. por la debilidad de nuestra vinculación al padre fundador.8. Liturgia penitencial 4 y cuando más te necesitamos es cuando pensamos estar más plenos. por nuestras vinculaciones tomadas a la ligera. Reducimos el Santuario sólo a un lugar hermoso y tranquilo y así deja de ser para nosotros el centro vivo de nuestra conversión. Todos: Cristo. Lector 1 y 2: Perdón. Señor. criticando. la fuente que alimenta y fortalece nuestros anhelos de conquistar las más altas cumbres. Lector 3: Padre Dios. ten piedad. Señor.4. Señor. . Por reducir nuestra vida de grupo a una reunión. Señor. Lector 1: Perdón. pero nos desentendemos de su Obra y nos olvidamos que estamos llamados a ser colaboradores suyos. Señor. cuando todo va bien y a nuestro alrededor hay alegría. observando y. nuestro taller de transformación. Por dejar que otros hablen y participen mientras nosotros nos quedamos a la distancia. perdona lo débil de nuestra vinculación a María a quien tú. quizás.

te pedimos perdón por las faltas y omisiones en nuestro encuentro como esposos. la fidelidad.4. Todos: Perdón. el cariño. infantil. tantos gestos de cariño no expresado. ten piedad. Señor. ten piedad. por nuestra tibieza schoenstattiana. Lector 2: Padre Dios. Liturgia penitencial 5 elegiste para ser la Madre y Colaboradora de tu Hijo en el misterio de la redención. al obsesivo ordenamiento doméstico para que todo quede en su lugar . tanta dureza frente a su pequeñez. hemos minimizado nuestra vinculación a ella. Lector 4: El nos la regaló como nuestra Madre en el momento más solemne de la historia. Lector 1: Señor. Todos: Señor. sin preocuparnos de hacer crecer y madurar el amor de nuestra alianza con ella y de hacer de esa alianza el camino más seguro para llegar hasta ti. la comprensión. Lector 1: Perdón. la hemos reducido a una piedad pedigüeña. Padre Dios. olvidando exigirnos a nosotros mismos. el servicio. por el tiempo excesivo dedicado a la televisión. al pie de la cruz. a la lectura de revistas superficiales. Lector 4: Tanta insistencia en corregir al tú.8. en exigirle perfección. Lector 3: Tanta palabra de gratitud no pronunciada. cuando entregaba su vida por nosotros. Celebrante: Señor. tanto apoyo y aliento no manifestado. Tantas cosas que damos por evidente: el amor.

reprensiones y castigos innecesarios. Señor. por la intolerancia con que recibimos sus peticiones. y no dejamos tiempo para profundizar en ello. Liturgia penitencial 6 y brillen el encerado y los vidrios. Lector 2: Cuántas veces nos hemos reprimido en expresarle nuestros afectos. en sus juegos y desórdenes. te pedimos perdón por lo que hemos fallado como padres frente a nuestros hijos.4. una manifestación de la filialidad que tú nos pides y una ocasión para servir como tú lo hiciste. Lector 4: Por la impaciencia con que muchas veces escuchamos a nuestros hijos. Lector 3: Padre Dios. de la responsabilidad y del deber. en sus preguntas y alegrías. y nuestro lenguaje ha sido sólo el de la eficiencia. más brillo y transparencia que en todo lo material que nos rodea. sino en abrir caminos para hacer surgir y crecer esa vida que tú les ha regalado y que a nosotros nos has confiado para cuidar y enriquecer. Todos: Cristo. por la debilidad de nuestro encuentro como esposos. cuántas veces oscurecemos en nosotros tu rostro que ellos necesitan ver. Todos: Perdón. Celebrante: Cristo. Lector 1: Señor.8. por no saber ver. ten piedad. ten piedad. . con nuestros enojos. Lector 2: Olvidamos que en el misterio del tú hay más hermosura y encanto. Olvidamos que nuestra tarea de padres no consiste sólo en poner límites y prohibiciones.

y trabajar como esclavos de los ídolos del consumismo. porque no te hemos abierto las puertas del mundo de nuestro trabajo. ten piedad. Señor. muchas veces no trabajamos para vivir y crecer con esa libertad de los hijos de Dios. por lo que hemos fallado como padres ante nuestros hijos. prestigio y poder. Y por eso. Todos: Perdón.4. Todos: Señor. en nuestra oficina. más hijos tuyos. Liturgia penitencial 7 Hemos olvidado aquel lenguaje de las caricias. Padre bondadoso. del afecto. que es el lenguaje que nos gusta escuchar de ti. para hacerlo más humano y más divino. Lector 3: Perdón. en un medio para ganar dinero. Lector 3: Padre Santo. te pedimos perdón por no saber involucrarte en nuestro trabajo cotidiano. Lector 4: No consideramos el trabajo de cada día como una colaboración con tu obra creadora y como un medio para hacernos más personas. Todos: Perdón. Señor. de la misericordia. de la sonrisa. por no haberte involucrado en el mundo de nuestro trabajo. Celebrante: Señor. Señor. en nuestro hogar. no te dejamos entrar en nuestro lugares de trabajo. más obra tuya y nuestra también. Lector 2: Más bien vivimos para trabajar. Señor.8. . Lector 1: Hemos transformado el trabajo en una obsesión. ten piedad. Te hemos alejado de nuestros afanes y negocios.

Lector 1: Perdón.4. Lector 4: Padre. lo noble y lo bello que nos rodea: en nuestro amor de esposos y padres. por no mirar a los que caminan a nuestro lado. en las innumerables bendiciones que ellos nos atraen de tus manos paternales. a Cristo que nos visita en nuestras propias cruces y sufrimientos. te pedimos perdón por nuestros ojos cerrados. en la sencillez y simplicidad de nuestros hijos.8. ten piedad. por nuestros ojos cerrados para no mirar en nuestra vida y en la de los otros la cruz del Viernes Santo y la alegría esplendorosa de la Resurrección. ten piedad. Lector 2: Nuestras puertas se cierran y no queremos mirar ni escuchar a Cristo que golpea y pide ayuda. para no mirar a nuestro alrededor. Lector 4: Señor. Todos: Perdón. ante la bondad. Liturgia penitencial 8 Celebrante: Cristo. . Todos: Cristo. en la ternura y transparencia de su sonrisa. a quienes sufren enfermedad y desolación. a Cristo que carga su cruz en nuestros hermanos. Lector 3: Señor. a los que no tienen un trabajo digno. a los que viven en la pobreza y la miseria. Señor. por no ver tus deseos en lo que acontece en nuestra comunidad nacional. también nuestros ojos se cierran ante la hermosura de las cosas simples de cada día. también hemos cerrado nuestros ojos y no hemos sabido apreciar el regalo que tú nos has hecho al llamarnos a participar en Schoenstatt para llegar a ser hijos fieles de la Iglesia. en la pureza de su amor y de sus ojos.

Todos: Amén Celebrante: En un momento de silencio. no la que da el mundo. Liturgia penitencial 9 Celebrante: Señor. Todos: me confieso a Dios todopoderoso. la paz esté con nosotros. Canto: La paz esté con nosotros. Regálanos un corazón reconciliado con Dios y con nuestros hermanos.. ten piedad. que con nosotros siempre. Celebrante: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros.. perdone nuestros pecados. ante . Señor Jesús.8. siempre esté la paz. de la alegría en el amor de Dios. pidiendo su gracia para hacerlo. . prometemos al Señor esforzarnos por ser más fieles y coherentes en el futuro. 4..4. Como signo de la reconciliación. cada uno pidamos perdón por cuanto hemos hecho sin el debido amor. nos damos unos a otros el signo de la paz. nos dé un corazón nuevo. y lleve a la vida eterna. Momento de perdón y reconciliación Celebrante: En un momento de silencio y de rodillas. (Pausa de silencio) Celebrante: Rezamos juntos: Yo pecador.. ten piedad. la paz esté con nosotros.. sabiéndonos hermanos como hijos de un mismo Padre. que nos podamos extendernos las manos unos a otros. Todos: Señor. tú nos diste tu paz..

Canto: Mi alma glorifica al Señor O bien: El Señor hizo en mí maravillas 6. ahora volvemos a nuestra vida cotidiana. Por eso nos consagramos a ella nuevamente diciendo: Oh Señora mía. . Renovación de la Alianza de Amor Celebrante: Hermanos. dóciles y fieles en manos del Señor. Bendición final: Celebrante: da su bendición y despide.. Liturgia penitencial 10 5..8. queremos ser instrumentos aptos.. que ella siempre nos acompañe y enseñe a decir Sí a Dios Padre en todas las circunstancias. Pidamos a María. Renovados en nuestro corazón. nuestra Madre y Reina. Que ella nos enseñe a amar y a servir a nuestros hermanos como ella lo hizo.4.