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El Menón de Platón y su influencia en el pensamiento occidental

Para ser muy esquemático, voy a dividir esta influencia en 7 tópicos diferentes:

1. La teoría de la definición 2. La teoría de la virtud 3. La teoría de la ciencia 4. La teoría política 5. La teoría psicológica 6. La teoría de las Ideas 7. La teoría de por qué se condenó a un hombre justo (=Sócrates).

1. La teoría de la definición. El diálogo nos pregunta, como sabemos, si la virtud o excelencia es adquirida por medio de la educación y medio ambiente o bien es natural, por naturaleza. Es claro que los griegos estaban divididos respecto de esto. Es claro además que hay contraejemplos para cada tesis: padres virtuosos tienen hijos no virtuosos y la mucha enseñanza no consigue siempre hacer de alguien un virtuoso. Esta cuestión no es resuelta plenamente en el diálogo, aunque parece que Platón se inclinara por creer que después de todo se trata de una cierta ecuación entre naturaleza y enseñanza, por lo menos esta es su posición general si se mira hacia La República. También en el diálogo se hace una distinción entre sustancia y cualidad, distingo que no había aparecido antes. El asunto viene a colación porque parece incorrecto preguntar si la virtud es natural o adquirida si antes no se ha aclarado siquiera qué es la virtud. El diálogo muestra su vocación transitoria al no detenerse en este punto sino creer que se puede seguir avanzando por medio de la metodología de las hipótesis, que no es sino la primera versión de Platón del método dialéctico. Se supone que la virtud o cualquier sustancia es así y se deduce a partir de tal hipótesis todo lo que se pueda hasta llegar a una contradicción. Si hay contradicción se prueba que la hipótesis era falsa, si no, se anota como verdadera y se trata de probar que la otra posición o hipótesis es falsa.

En el proceso de dar una definición, Sócrates se muestra ahora capaz de hacer definiciones (una suerte de contrasentido si se piensa en que nada sabe). En estas definiciones Sócrates echa a ver (i) la necesidad de que exista una diferencia específica en el género que se ha elegido para definir la realidad buscada. Por ejemplo, el hombre es un animal, pero no todo animal, sino que una cierta especie de animal, por ejemplo racional. Además, (ii) el diálogo enseña a definir tomando objetos de la física y no de la moral, un cierto contrasentido si se piensa que Sócrates más adelante en Fedón va a decir que no cultivó la física (ni tampoco, aparentemente, la matemática). Así, la figura es lo que acompaña siempre a un color y también figura lo que delimita a un cuerpo. Éstas son buenas definiciones y sirven para orientar a Menón, pero a la vez proponen el problema de si se puede hacer una definición sin contar con términos primitivos que a su vez se resuelvan en términos aún más primitivos (o sea, propone por primera vez el problema de los objetos últimos del conocimiento humano). 2. La virtud: ¿nómos o phýsis? Es el tema del diálogo, aunque puede decirse que no es la principal cuestión tratada allí. En todo caso en el ámbito estricto de esta cuestión, Platón agrega dos temas que son muy relevantes: (i) que sin prudencia y justicia parece no haber ninguna cualidad moral. Es decir, nadie puede decirse valiente si sus actos de valentía carecen de justicia y moderación. Así con cualquier otra virtud. Lo que dice aquí brevemente Platón, lo va a tratar con mayor profundidad en el diálogo Protágoras. Entonces surge de aquí un segundo aspecto: (ii) que la integridad moral es lo que se busca y se desea y no cualidades morales aisladas, porque éstas al menos no pueden aislarse de la justicia y la prudencia. Nadie puede ser virtuoso si lo que realiza lo realiza sin justicia. El ejemplo del diálogo es mandar a los otros: nadie será virtuoso así si no lo hace con justicia y proporción. Lo que se esconde en este punto es un problema de magnitud. En efecto, casi ni importa que el niño y el esclavo no manden y por ello no puedan ser virtuosos, sino que el peso recae en que si toda virtud presupone la justicia, entonces la justicia es la virtud o sea que basta la justicia para ser virtuoso. Tal vez el punto se resuelve si decimos que la justicia auxilia nuestras virtudes más específicas y que solo así, con este auxilio, somos virtuosos. 3. La teoría de la ciencia. Ésta parece ser el punto de mayor magnitud en el diálogo. Esta teoría se desarrolla a través de tres aspectos: (i) reminiscencia (=conocer es recordar). Y (ii) la distinción entre saber, opinión verdadera y mera opinión. Y (iii) una primera imagen 2

de la anatomía y fisiología del entendimiento humano. El punto (i) se ve como respuesta a la paradoja de Menón, a saber, que si se acepta que nada sabemos sobre algo, entonces el progreso del conocimiento es imposible, ya que no habría medios para avanzar, pues si se buscan pistas empíricas ¿por qué serán esos casos de lo que queremos definir? Y si se busca la definición a través de otros medios que los empíricos (=ejemplos), ¿qué principios deberíamos escoger para llegar a la definición? La paradoja es seria. Entonces Sócrates (que es el Sócrates de Platón) sostiene que (a) el alma es inmortal (b) el alma inmortal ha conocido la verdad antes de esta vida y (c) conocer no es más que recordar aquello que ya sabemos, aunque en la actualidad lo poseamos confusamente. Nótese que el ejercicio de Sócrates con el esclavo es para dar una confirmación de esta tesis. Toda alma humana es omnisciente, cree Platón en el Menón y ello permite establecer por primera vez una teoría de la ciencia consistente y a la vez bastante amplia como para que el mismo Aristóteles la considerara como una teoría rival a su propia teoría de la ciencia (Cf An Pr 71a28). Además (ii) Platón quiere establecer una distinción que es fundamental para aclarar el empeño socrático, que todo no es saber o no saber, o sea poder definir algo o no poder definirlo, sino que el saber tiene grados. El saber preciso, exacto, universal y verdadero, el saber de la ciencia, es aquel que no solo parte de opiniones verdaderas que actúan como principios sino que une las proposiciones por consideración del fundamento o de la causa. Platón aquí aunque no lo aclara se refiere indudablemente a la demostración. Así, una opinión verdadera demostrada es ciencia. Pero igualmente existe la opinión verdadera. Ésta es posible sólo si se acepta la reminiscencia, pues la verdad es la referencia de lo contemplado en otro tiempo cuando el alama estaba en su estado puro y contempló la verdad misma (lo que más tarde, en Fedón, será llamado Ideas). Así, un hombre puede llegar con esfuerzo y tras una búsqueda a opiniones verdaderas, pero estas se caracterizan por ser verdaderas y aisladas, es decir, carecen de demostración. La opinión verdadera será muy importante para la aclaración que luego hará en materia de filosofía política al indicar que hay políticos que poseen opiniones verdaderas pero no ciencia. Finalmente, la opinión es un simple prejuicio, una creencia que no proviene del recuerdo sino una falsa relación o vinculación entre dos cosas que no se relacionan verdaderamente. La frase que Platón comienza a repetir a partir de aquí es que verdad es decir que es lo que es y decir que no es lo que no es: lo falso es lo contrario. Opinión así es casi sinónimo de decir algo falso. Además (iii) Platón se encarga de bosquejar una imagen de la inteligencia humana. 3

Se reconocen las funciones de los sentidos que son base normalmente de las meras opiniones. Se reconoce además la función del entendimiento que es la base de la demostración y por tanto de la capacidad que tenemos para fundamentar lo que nos parece verdadero y finalmente tenemos la función de la inteligencia que es el medio por el cual llegamos a recordar verdades u opiniones verdaderas, pues las reconocemos en nuestro interior aisladamente. Así que sentido, intelecto e inteligencia se articulan en una imagen viva del entendimiento humano. Es claro en todo caso que esto está meramente bosquejado en el Menón, pues en el Fedón agrega ciertas leyes psicológicas como la de asociación de nociones o imágenes para la conformación de una noción más precisa sobre algo. Y en Teeteto se hace ver que la ciencia puede ser definida como opinión verdadera acompañada de razón. Esta razón es, desde luego, la que fundamenta por consideración de la causa o fundamento la verdad de una noción o proposición. 1 4. La teoría política. El Menón también propone una teoría política. En ella Platón opone dos tipos de hacer política y a la vez dos tipos de políticos. Por un lado, está el hombre de sistema, podríamos decir, es decir, aquel que cree que la política es una ciencia. En relación a lo dicho arriba, este hombre pensaría que todas las decisiones políticas deben ir bien fundamentadas como si la política fuera en verdad una ciencia. Así la administración del bien público es una cuestión que tienen que ver con las buenas fundamentaciones que hacemos a lo que nos parece bueno. Se opone a este procedimiento el del hombre bien hadado, por decirlo así, es decir, de aquel que parte de opiniones verdaderas y aunque no pueda o no quiera fundamentar sus creencias, al menos tienen buenas ideas. Este hombre es aquel que se llama inspirado, que logra ver lo que la comunidad necesita y lo aplica o consigue sin importarle tanto si sus ideas y proyectos pueden ser rigurosamente justificados. La posición de Platón desde la República es, me parece, que ninguno de estos dos políticos está bien capacitado para gobernar, sino el filósofo, es decir aquel que teniendo un gran capital humano (una buena naturaleza) logra avanzar en el conocimiento de las ciencias y sobre todo en la contemplación del bien en sí mismo o Idea de Bien. Es decir en este diálogo medio Platón supera la posición del Menón estableciendo que el filósofo es superior como gobernante. 5. El diálogo también propone una teoría antropológica o psicológica que va más allá del bosquejo de la función cognoscitiva humana basada en la función de los sentidos y la
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Ver aquí también nº6.

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inteligencia. Platón intenta a través de la teoría de la reminiscencia, que sostiene que conocer es recordar, un dualismo. En filosofía se llama dualismo a la doctrina que sostiene que el alma y el cuerpo son ambos sustancias. Aristóteles, por ejemplo, no es dualista, porque más bien creyó en contra de Platón que el hombre es la unión hilemórfica de cuerpo y alma, por lo que ni el alma ni el cuerpo pueden subsistir separadamente (aunque es cierto que deja ver que hay probabilidades de que la inteligencia sea separada y subsista independientemente). Platón es la primera doctrina dualista bien fundamentada y en el Fedón va a sostener que el cuerpo es más bien un lastre para el alma, una cárcel que contamina la pureza de una realidad que es superior. El dualismo se asocia

evidentemente con la inmortalidad del alma y con su subsistencia independiente del cuerpo, es decir al alma no necesita del cuerpo para ser lo que es y además cuando el cuerpo se corrompe y muere el alma continua su vida, pues ésta es inherente al alma. Más aún alma es sinónimo de vida para Platón. El hombre es su alma ya que el alma es la parte más valiosa del compuesto, claramente más valiosa que el cuerpo. Es natural pensar que esta antropología le de valor a una ética, pues en ésta se habrá de cuidar el alma como la finalidad del buen vivir. Vivir bien es cuidar del alma y por eso el tema se asocia también con la doctrina del intelectualismo moral, que sostiene que todo mal es ignorancia y que lo que hacemos lo hacemos siempre bajo la opinión de que es bueno. El intelectualismo moral es la doctrina característica de Platón en materia ética y se puede formular también de este otro modo: el conocimiento del bien es suficiente para ser buenos. (Aristóteles en la Ética a Nicómaco va a rechazar esta doctrina por no dar lugar al fenómeno de la voluntad). 6. La teoría de las Ideas. Aunque las Ideas y la teoría de las Ideas no aparezca explícitamente en el diálogo las subsecuentes aclaraciones de Platón en el Fedón, especialmente, no dejan ninguna duda de que en el Menón están citadas como la verdad, es decir, son la referencia del recuerdo, o sea, son aquello cuya verdad hemos perdido u olvidado al entrar en este cuerpo y comenzar nuestra vida humana. Son pues la referencia última de toda verdad. La teoría de la Ideas se complementa con la teoría de la reminiscencia ya que el alma inmortal ha conocido en otro tiempo las Ideas, o sea, la verdad acerca de todo. Es pues hasta cierto punto un error que la teoría de la reminiscencia se tome en un sentido puramente mítico, pues no es la intención de Platón, me parece, sostener la verdad de la teoría de las Ideas en un mito, sino en una realidad psicológica que es un 5

hecho, a saber, que nuestro conocimiento siempre parte de un conocimiento anterior y que este conocimiento es siempre sostenido por la verdad misma sobre las cosas, es decir, en las Ideas. El ejemplo del esclavo que logra entender la verdad del teorema de Pitágoras (nótese que es probable que el Menón haya sido escrito por Platón tras su primer viaje a Sicilia, tierra de pitagóricos y de profundo conocimiento de la geometría) es un fundamento racional de la reminiscencia y de la teoría de las Ideas. 7. La teoría de por qué se condenó a Sócrates. Al leer la Apología se puede creer razonablemente que la sentencia adversa a Sócrates se debe a: i) su arrogancia irritante que propone ser mantenido en el Prytaneo como un campeón olímpico. O bien ii) a una cierta confusión moral e intelectual de la época que ni logra ver lo bueno de la actividad dialógica de Sócrates ni logra evaluar en comparación que lo presuntamente malo de Sócrates es menor que lo bueno que, admitidamente, se ve en él (como defender la ley en toda circunstancia, honrar a los dioses, etc.). Me parece que el Menón agrega esta vez por boca de Platón el que se condena a Sócrates porque la Atenas de entonces, salvo muy contadas excepciones, está sometida a la tiranía de la opinión. Y que lo bueno y lo malo no nacen de opiniones verdaderas ni menos de ciencia sino de meras opiniones. En este sentido, lo que Platón diría es que se condenó a Sócrates, según él, en Carta VII, el hombre más justo de su tiempo, porque Atenas en general ya había adquirido la mala costumbre de hablar sin saber lo que se dice, es decir, hablar en el sentido de no decir nada, sino hablar por opinar. Una opinión como dijimos arriba se caracteriza por no poseer ninguna justificación racional válida, pues si la poseyera, sería o constituiría parte de una ciencia.

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