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LA HISTORIA DEL ADOBE

El adobe es una de las técnicas de construcción más antiguas y populares del mundo. Su uso ha sido registrado a más de 10 mil años en las más variadas zonas y climas del planeta. Hassan Fathy (1899 – 1989) fue un notable arquitecto egipcio pionero en el uso de esta tecnología, que es aun hoy considerada apropiada en Egipto. Él restableció el uso del adobe empleando métodos de diseño y materiales

antiguos. Integro la situación económica rural del país con el amplio conocimiento de la arquitectura antigua y técnicas de diseños de ciudades. Entrenó los habitantes locales para construyeren sus propias casas y nos dejo al mundo su gran legado. El adobe era sin ninguna duda el material más usado para la construcción cotidiana, algunos palacios de reyes, e incluso algunas partes de templos. También era frecuente en los muros que protegían ciudades, palacios y fortalezas. En la época protodinástica, de hecho, era el elemento básico de construcción, seguido a cierta distancia de la piedra y la madera, siendo además muy abundante. Así, albañil y alfarero se denominaban con la misma palabra, iqed , que derivaba de una raíz cuyo significado era moldear la tierra. No es de extrañar, dada la escasez de buena madera, que ya a comienzos de la Ia Dinastía, cuando se solucionaron los problemas de la edificación con adobe, la época de los templos y palacios de madera se viese sustituida por la de los edificios de barro cocido al sol que imitaban a sus antecesores. En efecto, su apariencia parece más bien la de edificios de madera y juncos, lo que se ve acrecentado por la decoración pictórica de los muros. EL ADOBE EN LA CULTURA EGIPCIA: Por otro lado, en esta época y en prácticamente toda la historia del Egipto faraónico, el adobe resultó ser el material más indicado para la construcción de viviendas: su mayor ventaja, su capacidad como aislante térmico, permitía proteger del fuerte sol durante el día y del frío por la noche; su mayor defecto, la poca resistencia a la humedad, no era un problema en un país tan seco como Egipto. En este período protodinástico el tamaño de los adobes oscila entre 23 x 12 x 7 y 26 x 13 x 9 centímetros para la construcción de muros. Pero también se empleaba para realizar otros elementos arquitectónicos, como por ejemplo molduras: cañas verticales que rematan las fachadas, dinteles de pequeños nichos y marcos de ventanas, a veces piezas de sorprendente gran tamaño. También se hicieron ladrillos de adobe de menor

tamaño para algunos revestimientos delicados, llegando a ser en estos casos de 17 x 5 x 5 centímetros.

Un equipo de obreros haciendo adobes. Dos llevan agua desde el estanque en grandes jarras, otro está de pie sobre una mezcla de barro y paja, mientras que otro llena con ella un molde de madera, que lo añade a la hilera de adobes secándose. Piedra caliza policromada de la tumba de Rekhmire. Sheikh Abd el-Qurna. Tebas Occidental. XVIII. Extraída de Strouhal: La vida en el Antiguo Egipto, 1994, p. 68. Cabe preguntarse por qué si conocían el ladrillo cocido (y lo conocían con toda seguridad) no lo emplearon en sustitución del adobe, en teoría mucho más frágil. En efecto, no se documenta el uso de ladrillo en Egipto hasta la época romana y ello es debido a la gran calidad del adobe egipcio. Es un adobe muy consistente, realizado con limo aluvial del Nilo mezclado con una cierta cantidad de paja o arena, que hoy día se conserva en muchos edificios en excelentes condiciones pese a su antigüedad. La fabricación requería una serie de pasos. En primer lugar había que recoger la arcilla del valle, humedecerla adecuadamente y mezclarla bien con la paja o la arena, amasando abundantemente. El secreto para lograr una mayor resistencia consistía en dejar la mezcla sumergida en agua durante varios días. Con ello se consigue que la paja se descomponga en parte y suelte un légamo que actúa sobre la arcilla haciéndola más viscosa y consistente cuando se seca. El paso final es dejar secar al sol con una fuerte presión la mezcla obtenida. El trabajo de realizar los adobes parece sencillo y no demasiado duro. No obstante, en la Instrucción de Kheti se dice: “debo hablarte también de los alfareros. Sus riñones sufren porque trabajan al sol, poniendo ladrillos, sin ninguna ropa. En lugar de la falda o kilt llevan sólo un trozo de taparrabos. Sus

manos están hechas tiras a causa del cruel trabajo; tienen que amasar todo tipo de inmundicias. Comen pan con sus manos, a pesar de que solamente se la pueden lavar una vez al día”. HISTORIA DEL ADOBE EN EL PERU: En Perú existe la ciudadela de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América, perteneciente a la Cultura Chimu, (1200-1480). Chan Chan se ubica en el valle de Moche, frente al mar, a mitad de camino entre el balneario de Huanchaco y la ciudad de Trujillo, capital del departamento de La Libertad en la costa norte del Perú. El sitio arqueológico cubre un área aproximada de veinte kilómetros cuadrados. La zona central está formada por un conjunto de diez recintos amurallados (llamados "ciudadelas") y otras pirámides. Este conjunto central, cubre un área de seis kilómetros cuadrados, aproximadamente. El resto, está formado por una multitud de pequeñas estructuras mal conservadas, veredas, canales, murallas y cementerios.

HISTORIA DEL ADOBE EN ESPAÑA: En España, es característico, entre otras, de las regiones secas de Castilla y León donde se añade paja al barro. Las construcciones de adobe se suelen remozar con una capa del mismo barro con lo que dan ese aspecto tan curioso de las casas típicas de Tierra de Campos. También es usual en regiones semi-desérticas de África, América Central y América del Sur (rancho.)

CONSTRUCCIÓN CON ADOBE EN EL SIGLO XXI . La construcción con adobe es casi tan antigua como la historia de la civilización, sus propiedades son tan favorables, que pueblos distantes entre sí y con culturas completamente distintas construyeron con adobe desde sus humildes chozas hasta palacios y ciudades enteras. El adobe esta hecho del material más abundante que existe y aquel cuyo nombre hemos escogido para nuestro planeta, La Tierra. En México la mayoría de las viviendas humildes fueron construidas con adobe, es por ello, que su uso se ha asociado con la construcción de baja calidad y así, en la precipitada carrera por aprovechar los materiales y métodos de construcción modernos, aunado a las agresivas campañas publicitarias de las compañías cementeras a mediados del siglo pasado, su uso fue perdiéndose, sin embargo hoy en día esa percepción ha cambiado y en estos tiempos en que buscamos alternativas sustentables vuelve a tomar auge como un material cuyas propiedades son únicas y sus ventajas inigualables. En 1982 construí mi primera casa con adobe, siendo aun estudiante de arquitectura en una prestigiada universidad de la ciudad de México donde me enseñaron a diseñar y construir complejos turísticos, residenciales e industriales, a analizar y sintetizar la información necesaria para el correcto funcionamiento de aeropuertos, centros comerciales o ciudades enteras. Pero al querer averiguar algo tan simple como el método para utilizar el material de mayor uso en nuestro país, me sorprendió el conocimiento superficial que los profesores tenían acerca del material, su uso, sus propiedades o su método constructivo. Fue como si el adobe hubiese entrado en un letargo, dando paso al bloque de cemento y arena, material que

le da ese característico color a nuestras ciudades modernas y que aunado a la estandarización de la arquitectura, ya sea en México o en la India, ha colaborado a hacer que la mayoría de los hogares, oficinas y espacios públicos sean lugares poco sanos, mal adaptados a su entorno, contaminantes y sin personalidad local. Hacer esta primera casa de adobe, piedra, madera y barro, me abrió las puertas de un conocimiento popular que se extendió mucho más allá del adobe, los materiales, el entorno, la forma y la tecnología apropiada, para llegar a lo que hoy es la tendencia principal en la arquitectura moderna y llamamos arquitectura sustentable o verde y que fusiona conocimiento y tecnología tradicional y moderno para lograr espacios sanos, confortables, no contaminantes, reciclables, de bajo impacto ambiental, con eficiencia energética y bien adaptados a su entorno y cultura. El adobe, que es lo que nos ocupa en este artículo, cumple con todos los parámetros de la arquitectura sustentable, difícilmente se puede pensar en un material con mejores propiedades y ventajas por no hablar de su versatilidad y belleza. Es un bloque hecho de tierra, arena, fibras vegetales, agua y secado al sol, Es abundante y versátil, respira, absorbe, evapora y regula, no se pudre, no se incendia, no le entra la polilla, tiene poco mantenimiento, evita la humedad de manera que no habrá malos olores ni hongos, regula la temperatura, el grado de ionización idónea, permite el paso de aire limpio, dispersa sustancias contaminantes y canaliza la energía positiva. Su producción se logra con el 3% de la energía utilizada en la producción de los bloques modernos y es reciclable, no produce gases tóxicos, no hay desechos, no hay contaminación, no hay residuos, no tiene efectos secundarios ni padecimientos asociados a su uso. Tradicionalmente se produce mezclando tierra arenosa y arcillosa con agua, se cubre y deja reposar por una noche, para dar tiempo que el agua se incorpore a los demás ingredientes, exactamente de la misma forma en que un buen panadero dejaría reposar su masa antes de dar el amasado final, al otro día se le da forma y se compacta rellenando moldes de madera rectangulares o de cualquier forma que nos sea útil y finalmente se colocan en el piso, se desprenden del molde, se secan al sol hasta que estén lo suficientemente secos para poder manipularlos y finalmente se apilan de canto para terminar de secarse y ser transportados. Al correr de la era moderna, se fueron perdiendo siglos de conocimiento acerca de la tipología y materiales correctos para construir casas adaptadas al entorno; Si analizamos la arquitectura de los siglos anteriores al XX, tiempos sin energía eléctrica, ni maquinaria que

regulara nuestro hábitat para darnos confort, nos damos cuenta que en cada región se construía de una forma particular, con materiales locales abundantes, de manera que las casas estuvieran naturalmente bien adaptadas al clima, la luminosidad y el entorno en general. Se utilizaba tanto el diseño como los materiales idóneos para que el espacio fuera confortable y sano, por ejemplo, para generar y preservar el calor en la montaña o promover la brisa y disipar el calor en clima cálido. Se utilizaba un material versátil, abundante, de poco mantenimiento y gran durabilidad. Paradójicamente, el siglo XX, el siglo del conocimiento y la ciencia, dio preferencia a materiales, tecnología y sistemas constructivos que se traducen en alergias, problemas respiratorios, dolores de cabeza y un aire viciado, característico de los edificios modernos cerrados y regulados por maquinaria a grandes costos energéticos y que desprenden gases tóxicos. Es curioso que nos preocupemos tanto de la contaminación atmosférica y las condiciones de deterioro a la que hemos llegado, sin darnos cuenta que pasamos la mayor parte de la vida entre los muros de nuestra casa u oficina, en la mayoría de los casos, un espacio construido con fines funcionales, ajustado a la economía y la moda y pocas veces diseñado con parámetros de salud y confort. Es tiempo de que nuestro hábitat vuelva a ser reflejo de nuestro entorno, nuestras aspiraciones y el bienestar común. El adobe fue el material predilecto por la mayor parte de las culturas del mundo, sus resultados positivos perduraron milenios y se convirtieron en tradición popular, ahora este material tiene un resurgimiento a nivel global ya sea como adobe, cob, tierra apisonada o bajareque, existen un sinfín de libros y un interés creciente por un público con ganas de vivir sanamente y ver un mejor entorno. Han pasado 25 años desde aquella primera casa, ahora dirijo un despacho dedicado al diseño y construcción de espacios verdes, hemos construido residencias, hoteles, escuelas, y edificios públicos, colaborado en proyectos de asistencia social, proyectos de restauración ecológica y proyectos turísticos sustentables, siempre queriendo aprender más y con el mismo entusiasmo y pasión. Todo empezó por el interés en un bloque de adobe; Después de todo siempre puede acudirse a la madre tierra en busca de refugio.

ELABORACION DE LOS ADOBES:

RECONOCIMIENTO DEL SUELO PARA FABRICAR ADOBES El suelo para fabricar adobe debe tener un contenido de arcilla comprendido entre 20 y 30%. No debe ser muy arcilloso porque al secar se contrae demasiado y se fracturan los adobes. Tampoco debe tener poca arcilla porque las partículas de arena no se adhieren y se formarían adobes pocos resistentes. A continuación se muestran 3 pruebas de campo para reconocer si el suelo es adecuado o no. Puede seleccionarse cualquiera de estas pruebas y se notase que el suelo contiene mucha arcilla, se tiene que agregar arena y repetir la prueba hasta lograr un suelo adecuado.

TAMIZADO DEL SUELO El suelo para fabricar adobes no debe tener piedras grandes ni materias orgánicas, por lo que debe ser tamizado usando una malla con cocada de 3/8 de pulgada, como se muestra en la figura. El material retenido por la malla debe ser desechado, y los terrones pueden ser pulverizados.

FABRICACION DE ADOBES: GRAVERAS O MOLDES: En primer lugar, deben fabricarse gaveras de madera con fondo, para evitar que el adobe presente mucha irregularidad en su cara de asentado. Estas gaveras deben tener unas dimensiones internas mayores en un centímetro que las dimensiones del adobe, porque el suelo se contrae al secar. Por ejemplo, para el caso de la Biblioteca, los adobes enteros serán de 30x30x8 cm, por lo que las dimensiones internas de las gaveras serán 31x31x9 cm, mientras que para los medios adobes las dimensiones internas de los moldes serán 31x16x9 cm.

PREPARACION DEL SUELO:

Se hecha agua al suelo hasta formar barro, revolviéndolo con una lampa. Luego se le deja dormir durante un día, para que la arcilla pueda humedecerse totalmente. Para evitar que le caiga la lluvia, es conveniente tapar al suelo preparado con un plástico grueso.

Al día siguiente, debe agregarse paja (de trigo, ichu o grama) con una longitud no mayor que 5cm y en una proporción: 1 de paja por 5 de suelo, para que la paja controle la fisuración por secado del suelo. Esta mezcla debe revolverse nuevamente y si se ha secado demasiado, debe echársele más agua hasta que la mezcla sea trabajable.

P A J A

PREPARATIVOS PREVIOS: 1) Seleccionamos un terreno plano y limpio tendal, cubriendo la superficie con arena fina, para que el adobe no se quede pegado. De preferencia el tendal debe ser techado con esteras para proteger al adobe del sol, mejor si se techa con plástico para protegerlo de la lluvia.

2) Antes de preparar cada adobe, debe de lavarse el molde y espolvorearle arena fina, para que resbale al desmoldarlo.

FABRICACION DEL ADOBE: La masa de barro que cabe en las dos manos, debe ser lanzada con fuerza al interior del molde, hasta que sobresalga del molde. Después, con una regla mojada se enrasa la superficie y se desmolda al adobe en el tendal, uno al lado del otro.

SECADO Y APILADO: Transcurridos unos tres días, y en el mismo tendal, los adobes se ponen de canto uno al lado del otro, para que se sequen totalmente durante una semana. Después se les apila como se muestra en la figura, siempre protegiéndolos de la lluvia con un plástico. Pasados 28 días se les puede utilizar para construir los muros. Durante esta etapa de secado, puede construirse la cimentación.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS ADOBES

VENTAJAS:
A) SIMPLICIDAD DE EJECUCIÓN: Los bloques de adobe son elaborados por los mismos moradores o familiares. Éstos se pegan con mezcla de lodo y cal para formar una pared robusta y a la vez flexible. B) ECONOMÍA: Se estima que el costo de una vivienda rustica de tierra autoconstruida e incluso auto gestionado, no sobrepasa de 15 dólares por m2. C) AISLAMIENTO TÉRMICO Y ACÚSTICO: El adobe trabaja como un acumulador térmico de doble dirección, que conserva la temperatura interior relativamente uniforme. Baja conductividad térmica. D) PRODUCCIÓN SIN CONSUMO DE ENERGÍA: Al ser producido a mano, no se utiliza ningún tipo de maquinaria, químico ni materiales no naturales. E) PRODUCTO RECICLABLE: En su fabricación, utilización en la construcción y demolición, los materiales son todos reutilizables y biodegradables. F) AHORRO DE TRANSPORTE: La materia prima está siempre presente en el lugar de construcción con el ahorro consiguiente en su transporte.

DESVENTAJAS:
A) DURABILIDAD: Por los factores climáticos se encuentra expuestos a erosiones, humedad, etc. B) FRAGILIDAD FRENTE A DESASTRES NATURALES: Por los desastres naturales tenemos sismos e inundaciones. C) PRODUCCIÓN SIN CONSUMO DE ENERGÍA: Por no utilizarse energía se requiere mucho desgaste físico y demoras en la producción de los adobes. D) NIVELES: No se puede construir edificaciones de más de un nivel por el área sísmica. E) ABSORCION: Ya que el adobe se compone de barro mezclado con paja y solo secado al sol, por no estar horneado su resistencia a la absorción de humedad es relativamente bajo. F) ACEPTABILIDAD SOCIAL: Las desventajas de esta técnica están en función del propio proceso de fabricación que puede resultar lento ya que se requieren dos o tres semanas para poder utilizar las piezas en caso de que la producción se haga en obra. El proceso también depende de las áreas de pisado, secado y acopio, que comandarán la continuidad de producción mientras se espera por el secado de las piezas anteriores. Por lo tanto, esta técnica requiere cierta previsión de infraestructura para contar con superficies horizontales y limpias, y zonas protegidas para evitar que el agua de lluvia afecte a la producción.