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REALISMO I. FILOSOFÍA.

El vocablo realismo forma familia con las palabras «real» y «realidad» (v.) y, como éstas, procede del latín res (cosa). Se designan con él las actitudes que, en distintos planos de la vida humana (v. II-VIl), subrayan el valor de las cosas por sí mismas, la primacía de lo real, entendiendo por tal lo en-sí, con anterioridad y al margen de la relación -cognoscitiva y operativadel hombre con las cosas. En el ámbito del conocimiento (v.), el r. consiste en la afirmación de una realidad que existe en sí y que no es, por tanto, simple proyección del sujeto cognoscente. Se trata de actitudes y afirmaciones que son naturales y espontáneas en el espíritu humano. Conocimiento realista o filosofía realista, en su sentido más propio, viene a ser sinónimo de ciencia o filosofía verdadera, perfeccionamiento del conocimiento natural y espontáneo. (v. t. II). a) El realismo exagerado se remonta a Platón (v.), para el cual las ideas o esencias son lo verdaderamente real, entes inmutables, permanentes, siempre idénticos a sí mismos. Lo verdaderamente real no son, p. ej., los hombresindividuos de este mundo, mortales y cambiantes, sino el hombre-esencia, que es y no puede no ser, aunque no exista (existir es un modo deficiente de ser). Las ideas o esencias no son, por tanto, conceptos, aunque sí objetos inteligibles, ni son tampoco parte integrante del mundo sensible. Tanto nuestros conceptos como el mundo sensible le son dependientes de alguna manera, pero las ideas o esencias constituyen un nivel de realidad distinto del de aquéllos y del de éste, nivel que por lo demás es el supremo: lo verdaderamente real. Para el r. exagerado, por tanto, los universales (lo que solemos considerar habitualmente como entidades abstractas) son verdadera y formalmente reales, y con una realidad suprema y radical, que es el fundamento del mundo sensible. Los representantes más caracterizados de este r. en la Edad Media son los componentes de la Escuela de Chartres (v.) y Guillermo de Champeaux (v.).

chartres

champeaux

platon

b) El realismo moderado parte de Aristóteles (v.), que concibe lo inteligible como estructura de lo sensible. El mundo físico está constituido por entes individuales, pero las esencias de éstos son estructuras inteligibles, comunes a numerosos individuos idénticos. Para el r. moderado, por tanto, la universalidad se da formalmente en el concepto, pero potencialmente está en las cosas sensibles .

aristoteles

Realismo frente a racionalismo e idealismo. La progresiva relevancia que el pensamiento de muchos modernos concede a la conciencia frente a las cosas culmina en el idealismo absoluto, para el cual la postulada identidad entre realidad y racionalidad se funda en la primacía radical de la razón (v.). El movimiento arranca del racionalismo de Descartes (v.), y más remotamente del esencialismo en la concepción del ente de algunos escolásticos, como, p. ej., Suárez (V. REALIDAD, I). Descartes no reconoce más verdad que la fundada en el autoconocimiento; a partir de él, la idea no es un medio, sino el objeto del conocimiento intelectual. Kant (v.) dará otro paso adelante, al declarar teóricamente incognoscible la cosa en sí y concebir el objeto como resultado de la función conformadora del sujeto (V. RACIONALISMO; IDEALISMO).

El nominalismo es una doctrina filosófica según la cual todo lo que existe son particulares. 1 Esto generalmente se afirma en oposición a quienes sostienen que existen los universales o las entidades abstractas. 2 El nominalismo niega la existencia de universales tanto de manera inmanente (en los particulares) como trascendente (fuera de los particulares). En rigor, la doctrina opuesta al nominalismo no es el realismo, que acepta la existencia tanto de particulares como de universales, sino el universalismo, que sostiene que todo lo que existe son universales. Nominalismo de predicados

Según el nominalismo de predicados, un particular tiene la propiedad P si y sólo si cae bajo el predicado «P».1 Por ejemplo, Sócrates y Platón son hombres porque el predicado «es un hombre» se aplica a ambos. Y éste es el caso para todos los atributos de similitud entre objetos. La principal crítica de esta visión es que no proporciona una solución suficiente al problema de los universales en serio. Parece que no proporcionan una explicación metafísica de lo que lo convierte en el caso de que un grupo de cosas son similares o están de acuerdo en el atributo. Nominalismo de conceptos

Según el nominalismo de conceptos, un particular tiene la propiedad P si y sólo si cae bajo el concepto P.1 Una crítica que se hace a esta doctrina particular es que para explicar entidades problemáticas como los universales se recurre a otras entidades problemáticas: los conceptos (entidades mentales). Nominalismo de semejanza Según el nominalismo de semejanza, un particular tiene la propiedad P si y sólo si se asemeja adecuadamente a un caso paradigma (o casos paradigma) de un P.1 Por ejemplo, el netball y el críquet serán deportes si y sólo si se asemejan lo suficiente a casos claros de deportes, como el basquet y el béisbol. Algunos nominalistas de semejanza admiten que la relación de semejanza en sí es un universal, pero es el único universal que es necesario. Eso pone de manifiesto el espíritu del nominalismo. Otros argumentan que cada relación de semejanza es un particular, y es una relación de semejanza sino en virtud de su semejanza con las relaciones de semejanza otros. Esto genera una regresión infinita, pero muchos coinciden en que no es vicioso.

Conceptualismo El Conceptualismo admite la existencia en nosotros de conceptos abstractos y universales (de donde su nombre), pero sostiene que no sabemos si los objetos mentales tienen o no algún fundamento fuera de nuestras mentes o si los objetos individuales en la naturaleza poseen respectivamente y cada uno por sí mismo las realidades que concebimos como efectivas en cada uno de ellos. Los conceptos tienen un valor ideal; no tienen valor real, o al menos no sabemos si tienen valor real. el conceptualismo es una doctrina que se encuentra a medio camino entre el nominalismo y el denominado realismo medieval. El conceptualismo mantiene que aunque los universales (abstracciones o ideas abstractas) no tienen existencia en el mundo externo, existen sin embargo como ideas o conceptos en la mente y que allí implican algo más que palabras. Esta teoría está en abierta oposición al nominalismo que defiende que los universales son simples ruidos guturales sin ninguna materialidad y que sólo los objetos individuales y concretos tienen existencia real. El conceptualismo fue adoptado por el filósofo escolástico francés Pedro Abelardo, entre otros muchos.

CONCLUSIONES
-El nominalismo (v.) afirma que nada hay universal sino nuestras palabras. - El conceptualismo (v.) defiende que también los conceptos son formalmente universales, pero no en función de un supuesto paralelismo entre el entendimiento y la realidad, sino como mera consecuencia de la estructura mental humana. - El realismo mantiene que la universalidad significativa es reflejo de la universalidad conceptual, y ésta a su vez responde a una cierta universalidad de lo real. Entre los realistas, sin embargo, es preciso establecer una distinción, que tradicionalmente viene designándose con los nombres de realismo exagerado o absoluto y realismo. moderado. INTRODUCCION En este trabajo hablaremos sobre el problema de los universales , que es planteado en la edad media con la disputa entre el conceptualismo, el realismo y el nominalismo.

Mi charla:

El vocablo realismo forma familia con las palabras «real» y «realidad» (v.) y, como éstas, procede del latín res (cosa). Se designan con él las actitudes que, en distintos planos de la vida humana (v. II-VIl), subrayan el valor de las cosas por sí mismas, la primacía de lo real, entendiendo por tal lo en-sí, con anterioridad y al margen de la relación -cognoscitiva y operativadel hombre con las cosas. En el ámbito del conocimiento (v.), el r. consiste en la afirmación de una realidad que existe en sí y que no es, por tanto, simple proyección del sujeto cognoscente. Se trata de actitudes y afirmaciones que son naturales y espontáneas en el espíritu humano. Conocimiento realista o filosofía realista, en su sentido más propio, viene a ser sinónimo de ciencia o filosofía verdadera, perfeccionamiento del conocimiento natural y espontáneo. (v. En la historia de la filosofía occidental, el r. se ha presentado en tres dimensiones diferentes, de alguna forma conexas entre sí: 1) Ante el problema de los universales (v.), las posiciones realistas, diversamente matizadas, se oponen al nominalismo (v.) y al conceptualismo (v.). 2) En el pensamiento moderno, el r. es el contrapunto, gnoseológico y metafísico, del racionalismo (v.) y del idealismo (v.). 3) A partir del s. XIX, el positivismo (v.) postula el atenerse a los hechos, tal como son, sin que se les sobrepongan interpretaciones, teorías, proyecciones, etc., considerándose por eso a sí mismo como un r., aunque no lo es; como tampoco son realistas otras corrientes ideológicas, más o menos inspiradas en el llamado positivismo, que se autocalifican también como r. aunque son racionalistas o idealistas (sobre todo el materialismo, v., y especialmente el de Marx, v.). Por eso nos ocuparemos de las dos primeras dimensiones indicadas a) El realismo exagerado se remonta a Platón (v.), para el cual las ideas o esencias son lo verdaderamente real, entes inmutables, permanentes, siempre idénticos a sí mismosLas ideas o esencias no son, por tanto, conceptos, aunque sí objetos inteligibles, ni son tampoco parte integrante del mundo sensible. Tanto nuestros conceptos como el mundo sensible le son dependientes de alguna manera, pero las ideas o esencias constituyen un nivel de realidad distinto del de aquéllos y del de éste, nivel que por lo demás es el supremo: lo verdaderamente real. Para el r. exagerado, por tanto, los universales (lo que solemos considerar habitualmente como entidades abstractas) son verdadera y formalmente reales, y con una realidad suprema y radical, que es el fundamento del mundo sensibleLos representantes más caracterizados de este r. en la Edad Media son los componentes de la Escuela de Chartres (v.) y Guillermo de Champeaux