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El sonido es una onda propagada en el movimiento vibratorio de un cuerpo, en un medio elástico líquido, sólido o gaseoso.

Según estudios realizados es sabido que el sonido en los humanos es percibido por medio de unas variaciones de presión del aire, que están en contacto con el tímpano, la membrana situada en el fondo del conducto auditivo externo, pero a pesar de que el hombre puede percibir sonidos, no le es posible percibir ultrasonidos porque estos no hacen contacto con el tímpano, ni infrasonidos porque la longitud de onda en proporción al tamaño no de nuestro cuerpo no se relaciona con la longitud de onda de los infrasonidos. Así nuestro campo auditivo en la escala de intensidad sonora está limitado, por debajo, con el umbral de audición y, por arriba, con el umbral del dolor, que traería consecuencias en la audición del individuo tales como pérdida parcial o total de la audición. Pero por ejemplo en las personas con limitaciones visuales, sus demás sentidos se desarrollan mucho más por la falta de la visión. Pues precisamente el desarrollo de los demás sentidos y en especial el auditivo se ha aprovechado en Valencia, España, donde la tecnología logró un gran avance que permite que el sonido sea utilizado como ayuda para personas con limitación visual, este invento consta de unas gafas que poseen dos micro cámaras y auriculares que por medio de sonidos le proporcionan al sujeto una imagen acústica de lo que le rodea. Y así, la tecnología ha contribuido una vez más al desarrollo de la sociedad con limitaciones físicas. Actualmente se sabe que los jóvenes están deteriorando el sentido auditivo, exponiéndose durante largos periodos de tiempo a sonidos excesivos, bien sea por el alto nivel de ruido al que están expuestos en clase con sus compañeros, en el tráfico de la ciudad, por escuchar música en auriculares con excesivo volumen, etc. Todos estos excesos traen consecuencias que llevaran a perder el sentido de audición poco a poco provocando síntomas como ansiedad, aislamiento, alteraciones fisiológicas, pitidos internos, vértigos, interferencias en la comunicación, sin olvidar los daños psicomotores en la recepción y comprensión auditiva durante el proceso educativo, formativo y universitario del sujeto. Una solución para esta problemática es realizar campañas informativas y educativas con el objetivo de asesorar y concientizar a las comunidades sobre las consecuencias del ruido y sobre los problemas de salud que pueden sufrir, si no toman medidas preventivas acerca del cuidado del sentido de la audición. Por otro lado es necesario cobrar multas a las industrias, discotecas y gran variedad de lugares emisores de ruido, que sobrepasan a menudo el límite de intensidad sonora establecido y, aún más en una ciudad como Bogotá, donde es ineludible la protección a la integridad de los ciudadanos, así que es preciso implantar medidas defensivas y preventivas, basándonos en las las alarmantes consecuencias que trae consigo la contaminación acústica, que afecta a la población mundial actual.