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Queridos hermanos y hermanas: Los discípulos han pasado por unos días de dolor y angustia durante la Semana Santa

. Tres días después conocen su gloria, pues Jesús se les aparece en el lugar donde estaban escondidos. Ocho días más tarde realiza la segunda aparición, para confirmar la fe del incrédulo Tomás. Entonces el sufrimiento se convierte en gozo, y la duda en esperanza. Pero no durará mucho. Jesús no permanece largo tiempo con ellos. Días después, los apóstoles vuelven a su trabajo ordinario: la pesca; y es entonces cuando se les aparece Jesús por tercera vez. Probablemente es ahora cuando empieza a instruir a los suyos en el ministerio que deben ejercer en el futuro. En este evangelio aprendemos a encontrar a Jesús en las cosas de cada día.En nuestra vida tenemos que buscar la presencia de Dios en cada momento, pues Él está presente en todo lo que hacemos. Si lo hacemos así, Él bendecirá cada una de las obras de nuestro trabajo, dándonos cada día una pesca milagrosa ¿Qué sintió Pedro cuando en medio de la noche reconoció a Jesús? Su grito ¡Es el Señor! se parece al estremecimiento que nosotros podemos sentir cuando, en la dura brega de la vida, intuimos que el Señor está, aunque no nos habíamos dado cuenta. Está: En las personas que están pendientes de nosotros y cuyo amor sólo se nos hace patente cuando han desaparecido. En la comunidad cristiana que, con todo el peso de sus limitaciones, nos ofrece el pan de la Palabra y de la Eucaristía. En los que, sin alardes publicitarios, han comprendido que ya es hora de arrimar el hombro para que se abra camino la justicia. En los que son fieles a su vocación matrimonial o consagrada sin que nadie lo vaya a saber jamás. En los que, pudiendo ganar más a base de mentir, se mantienen en la verdad. Este Señor, que parece un fantasma, pero que es una presencia luminosa en medio de la noche, nos dice hoy: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. Seguid trabajando, no renunciemos a asumir nuestras responsabilidades. Atrevernos a ir un poco más lejos de donde estamos, a responder a algún nuevo desafío. De muy diversas maneras, durante el tiempo pascual, se nos invita a ir siempre más allá, como si la resurrección de Jesús nos proporcionara ese plus de audacia

Nuestras solas fuerzas no nos conducen a la experiencia de la vida. porque es como negarse a aceptar lo que ha sucedido el primer día de la semana. Otra vez la llamada a aportar ese poco que ha sido fruto de nuestra búsqueda. la gracia del Señor que se hace visible y el esfuerzo de sus amigos y amigas que escrutan sus huellas por todas partes. . de nuestro trabajo. pero sin esfuerzo. de lo más razonable. Los mensajes de esta primera semana de Pascua combinan siempre el don y la búsqueda. La búsqueda constante de lo más fácil. la senda más antipascual. es el camino más directo a la tumba. Traer de los peces que acabas de coger. y una presencia muy cercana de su gracia en nuestra vida.que necesitamos para vivir. tampoco reconocemos al Señor. sin el riesgo de lanzarnos mar adentro. Pidamos a Jesús que en esta Pascua nos conceda el don de la oración. de lo más cómodo. .