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EL COMERCIO

MIÉRCOLES 17 DE ABRIL DEL 2013

Wolfgang Münchau Especialista en economía europea

El misterio de la moneda única con muchos valores
ILUSTRACIÓN: VÍCTOR AGUILAR RÚA

Un sondeo del Banco Central Europeo muestra que las familias en Europa del norte tienen un patrimonio neto mucho menor que los de Europa del sur. Los activos netos promedio por familia en Alemania son un poco menores a los €200.000, mientras que en España son de €300.000 y en Chipre de €670.000. No, esto no es un error tipográfico. Los periódicos alemanes han protestado que los alemanes pobres están rescatando a los chipriotas ricos. Esta interpretación es incorrecta, pero la verdad detrás de estos hallazgos contraintuitivos es todavía más preocupante. Lo que el sondeo revela no son los diferenciales de patrimonio, sino los tipos de cambio de facto entre las economías de la Eurozona. No son medidas del patrimonio neto, sino de los desequilibrios, y estos son enormes. Desde el inicio de la Eurozona, los salarios y los precios al consumidor se han mantenido totalmente constantes en Alemania. En Europa del sur, el nivel general de salarios y de precios se ha incrementado año tras año. Durante el período, esta persistente brecha de inflación ha llevado a una gran discrepancia sobre los precios de los activos. Por eso, un departamento en Milán cuesta mucho más que uno en Múnich, la ciudad con los precios inmobiliarios más altos en Alemania. Un euro alemán compra más inmuebles en Múnich que un euro italiano en Milán. En el agitado debate alemán acerca de estas cifras, la aten-

ción se centra en el patrimonio medio– la estadística que señala el centro exacto si se tuviera que clasificar a las familias por su patrimonio. Al revisar la mediana, la brecha se vuelve aún más extrema. En los países con diferenciales de patrimonio extremadamente grandes, como Alemania, donde unos pocos superricos poseen gran parte de la tierra y de los inmuebles, la mediana es considerablemente menor al promedio. Medidas en términos de la mediana, las familias alemanas ocupan el último lugar entre todos los países de la Eurozona, con un patrimonio neto de apenas €51.000, mientras que las familias chipriotas poseen un patrimonio neto medio de €267.000. La explicación para esta diferencia es la baja tasa de propiedades en Alemania – muy por debajo del 50%. Esto significa que el alemán medio no posee una casa, mientras que el chipriota o el español medio sí– . La mediana es la estadística que se debe citar cuando se quiere decir que el típico alemán es más pobre que el típico español. Pero es una afirmación sin sentido, pues se basa en las distribuciones dentro de los países. Si se desea comparar entre países, lo mejor es considerar el promedio. La brecha no es tan dramática, pero es todavía muy grande. Si el patrimonio neto promedio del alemán es de €200.000 por familia y el patrimonio neto promedio del español es de €300.000, y si además sé que los alemanes no son realmente menos ricos como nación, haciendo el cálculo por familia, entonces esta brecha me dice en

“ Un departamento en
Milán cuesta más que uno en Múnich, la ciudad con los precios inmobiliarios más altos de Alemania”.
qué medida mínima Alemania y España tendrían que ajustar sus tipos de cambio reales. La verdad es que la brecha posiblemente sea más grande. Llego a creer que la familia alemana promedio es más rica que la familia española promedio. Si mi hipótesis es correcta, entonces el desequilibrio entre Alemania y España –tal como lo señalan esas cifras– sería aun mayor. En una unión monetaria, el ajuste solo puede ocurrir mediante movimientos reales de salarios y precios. Dado que Alemania no está atravesando

una inflación y es poco probable que lo haga a futuro, no veo alguna posibilidad de que eso ocurra ni siquiera a largo plazo. Mi conclusión es que, a la larga, este ajuste se producirá por una variación nominal de los tipos de cambio– lo que significa que alguien tendrá que salir de la Eurozona o recurrir a una moneda paralela. En otras palabras, si la misma unidad de cuenta nos da una cifra de patrimonio para España mayor que para Alemania, y si se sabe que esto no puede ser verdad, entonces debe haber algo equivocado en la unidad de cuenta. La otra solución potencial es que podría haber un problema con los datos, pero no veo ninguna falla en las técnicas estadísticas empleadas por el BCE. Tal vez tienen los precios de vivienda equivocados. Los estadísticos realmente tienen dificultades para conseguir las bajas en los

precios de vivienda después de una burbuja. Pero este tipo de diferencia no podía representar esa gran brecha. De hecho, este punto de vista también se relaciona con la evidencia anecdótica. Regresando al año 1999, mi propia experiencia era que los restaurantes y los taxis en Berlín eran más baratos que los restaurantes o los taxis en Bruselas o París, pero ahora las diferencias se han vuelto extremas. Curiosamente, la diferencia de precios también afecta a los bienes negociables: los mercados minoristas transfronterizos en Europa no están funcionando de manera eficiente. Esto me lleva a la conclusión de que la unidad de cuenta no es realmente la misma a lo largo de la Eurozona – que España y Alemania tienen un euro diferente. Esta es también la razón por la que creo que los europeos del sur tienen un motivo racional para cambiar sus ahorros a cuentas bancarias en el norte – porque esta sería la única forma de preservar el valor de sus euros a largo plazo–. Por supuesto, yo no creo que el Banco Central Europeo o cualquier otra institución europea llegue a la conclusión de que el euro no es el mismo en Alemania que en España. Es su trabajo negarlo. Sin embargo, la imposición de controles de capital en Chipre ha sentado un precedente. Ahora tiene una nueva moneda a la que yo llamo el euro chipriota. Según el estudio del BCE, Alemania también tiene su propia moneda –el euro alemán– y está ampliamente subvaluada.
Traducido por: SANDRA CAPCHA H.

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