Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia.

1 Héctor Quijada

DEFENDER EL TERRITORIO DE LA CULTURA DEL LADRILLAZO. EL CASO DE MURCIA
Del libro: “¿Y ahora qué? Impactos y resistencia social frente a la embestida ultraliberal”. Libros en acción. 2012. Héctor M. Quijada Guillamón Miembro de Ecologistas en Acción

La Región de Murcia sigue sufriendo actualmente las consecuencias de lo que hemos dado en llamar “cultura del ladrillazo”, una forma de denominar el modo en que la economía capitalista globalizada incide sobre nuestro territorio, entendiendo por este, no sólo en medio físico donde más se visualizan sus consecuencias a través del deterioro de la naturaleza, sino también lo que tiene que ver con las cuestiones sociales, tan ligadas al modelo de producción y consumo que tantos problemas acarrea. También podríamos hablar de “cultura el hormigón” o “cultura del asfalto”, a fin de cuentas, la realidad de los últimos tiempos nos ha mostrado sobradamente como la especulación, la corrupción y la injusticia social, vienen en muchos casos en el mismo paquete que ladrillos, hormigón y asfalto. Para su funcionamiento, esta economía desarrollista requiere de la explotación y consumo de los recursos naturales, sobre todo del suelo y el agua, los cuales mercantiliza, aplicando la misma lógica de dominación social que ya se ejerce desde los poderes económico y político, adornada como siempre de un supuesto interés general. Si bien el predominio del sector inmobiliario y el ladrillo es una característica de esta etapa económica, entre los años 2003 y 2008 se dio un periodo de máximo apogeo de la “burbuja inmobiliaria”, que afectó a la práctica totalidad de los territorios del Estado español, lo que generó una serie de movimientos de contestación de gran resonancia. Sin embargo, no hay que olvidar que este modelo de desarrollo ya venía dándose en buena medida desde mediados de la década de los 90, teniendo su origen incluso varias décadas atrás, como también lo hizo el movimiento ecologista, que ya cuenta en el sureste ibérico con más de treinta años de existencia. Y llegamos hasta hoy, en medio de la denominada crisis, donde los problemas acarreados por estas políticas desarrollistas son más reales que nunca. A las agresiones perpetradas contra la naturaleza hay que sumar ahora las consecuencias sociales de primer orden. Tras el “boom del ladrillo”, a la ruina económica de las administraciones locales que se las prometían muy felices con el milagro inmobiliario, al aumento del paro y, en definitiva, al trasvase de riqueza que ha supuesto desde la población trabajadora a los bancos, al sector inmobiliario, a los políticos gobernantes y a las clases pudientes que siempre se han beneficiado de este negocio, hay que sumar también una de las consecuencias directas que el modelo ha traído consigo: las personas afectadas

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 2 Héctor Quijada

por las hipotecas, consecuencia que, como siempre, recae principalmente sobre la población más empobrecida pero que a su vez, ha generado un firme movimiento de contestación y resistencia que ha despertado gran apoyo y solidaridad en tierras murcianas. La unión de fuerzas siempre ha dado muy buenos resultados y ejemplos de ello tenemos muchos y variados. La coordinadora “Murcia No se Vende”, uno de los más significativos, ha llegado a movilizar a miles de personas y a decenas de grupos de todas las zonas de la Región de Murcia contra la especulación urbanística y la defensa de los espacios naturales durante los años de “locura inmobiliaria”. Quizá sea bueno ahora hacer un repaso para ver cómo está la situación actual, realizando una aproximación al contexto en el que se mueven las luchas en este momento. El parón de la construcción, efecto del estallido de la burbuja inmobiliaria, dejó “colgados” a la mayoría de convenios urbanísticos y paralizada la venta de residencias en “resort”, que hasta hace poco se extendían como una plaga por todos los municipios murcianos. A pesar de ello, muchos de los grandes proyectos, sobre todo los que se plantean en la zona costera, siguen vigentes, aunque sin haberse iniciado. Son los casos de los megaproyectos más emblemáticos, como la AIR de Marina de Cope, el macropuerto de contenedores del Gorguel, así como otros que llegaron ya iniciado el periodo de crisis como supuestos proyectos salvadores de la economía murciana, como el parque temático de la Paramount. Lejos de la más mínima autocrítica o de cualquier replanteamiento de las bases del actual modelo económico, la clase política murciana, junto a la patronal, siguen apostando firmemente por el mismo negocio de siempre. Una buena muestra de ello fue el encuentro que bancos de inversión, fondos soberanos y representantes gubernamentales de Oriente Medio celebraron en el mes de octubre de 2011 en Murcia, en el Arab-Spanish Investment Forum. El gobierno regional, junto al que acudieron una veintena de empresas murcianas que buscan capital para sus proyectos inmobiliarios y turísticos, aprovechó la presencia de los inversores para captar financiación destinada al parque temático de la Paramount, la nueva dársena de contenedores de Cartagena (en la Bahía del Gorguel) y la gran central fotovoltaica que se proyecta en Lorca y que será la mayor de Europa. Se presentaron once proyectos a desarrollar en la Región de Murcia, de los que siete se centraban en el turismo residencial (La Verdad, 2011). Este evento fue contestado por el movimiento “Murcia No se Vende”, que organizó el Foro Alternativo de Desarrollo Sostenible, en el que también participaron otras organizaciones y personas a título individual. El objetivo fue hacer reflexionar sobre la calidad democrática de los posibles inversores, la democratización de la economía regional y sobre el impacto de determinados megaproyectos multimillonarios para los que se intenta captar fondos. El foro alternativo también sirvió para dar voz a otras alternativas económicas más sostenibles desde el punto de vista ecológico y social.

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 3 Héctor Quijada

Numerosos proyectos inmobiliarios que la crisis frustró, buscan ahora capital para intentar ponerse en marcha de nuevo, entre ellos Aledo Senior Golf Resort, Tébar Golf Resort (Águilas), Novo Carthago (Cartagena) y El Roblecillo (Caravaca), no exentos de haber sido relacionados con algunos casos de corrupción urbanística. Otros necesitan inversores extranjeros para seguir adelante y completar su desarrollo, como Inversiones Resorts Mediterráneos, que gestiona los complejos de Polaris, Roda Golf y Peraleja Golf (Mollejo, 2011). En cuanto a las infraestructuras de transporte (carreteras, autovías y autopistas; ferrocarril y AVE; aeropuertos y puertos) son otro caso emblemático de política desarrollista en la Comunidad Murciana, al que se tienen que enfrentar los movimientos de defensa del territorio. A las autovías y autopistas de la red estatal ya construidas y en funcionamiento (A-30, A-91, A-7 y AP-7), hay que sumarle los más de 400 kilómetros que formarán la red autonómica, la mitad de ellos en proyecto o en construcción, en una región de 11.314 kilómetros cuadrados y casi millón y medio de habitantes. Se ha desembocado así en una sobredimensionada red de autovías y autopistas en forma de malla que supondrá una enorme división y fragmentación del territorio regional, sin un beneficio real para las personas, pues en muchos de los casos ni siquiera está justificada la duplicación de la vía por su escaso tráfico. Valga como ejemplo de “cultura del asfalto”, la ruinosa autopista Cartagena-Vera (AP7), que contó con rechazo social y ecologista desde que se proyectara. Es un claro ejemplo de que las infraestructuras de transporte en Murcia no son un producto de la industria turística, si no que se construyen para generarla, en clara referencia al proyecto urbanístico en Marina de Cope, provocando así grandes pérdidas económicas que son ahora socializadas. Ecologistas en Acción ha mostrado reiteradamente su rechazo a que se usen fondos públicos para rescatar esta infraestructura destructora e inútil que nunca debería haberse construido. Esta organización sigue librando su lucha contra las grandes infraestructuras de transporte por carretera, cuestionando y posicionándose en contra de todas y cada una de las autovías proyectadas, también cuando se trata de adecuaciones desmesuradas, enfrentándose a una realidad difícil, en la que los mitos sobre un supuesto “déficit de infraestructuras” y la necesidad de nuevas y de más capacidad siguen predominando. A pesar de ello, está clara la necesidad de apostar por un modelo de transporte radicalmente distinto al actual, que no se base en el tráfico motorizado, que prime las necesidades reales de la sociedad, en el que se reduzca el transporte de mercancías y personas. Volviendo al litoral, el proyecto de construcción de una terminal de contenedores, también denominado macropuerto, en la Bahía del Gorguel es precisamente una de las infraestructuras que, de llevarse a cabo, pueden destruir de un plumazo toda una franja litoral no urbanizada de la costa murciana. Este proyecto ha aglutinado en su contra las fuerzas de todos los grupos ecologistas regionales, organizaciones sociales y vecinales de la zona (http://salvemoselgorguel.com, 2012). La oposición al mismo ha acarreado incluso multas a ocho compañeras y compañeros de Ecologistas en Acción que en el año 2009 realizaron un acto de protesta encadenándose en la puerta de la Autoridad

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 4 Héctor Quijada

Portuaria de Cartagena, institución (http://noalmacropuerto.blogspot.com, 2012).

promotora

del

proyecto

No hay que olvidar que los movimientos de defensa del territorio en el sureste han estado centrados la mayoría de veces en salvaguardar los espacios naturales existentes, los ya protegidos, pero también los que merecían estarlo. Valga como ejemplo el caso Cerrichera, el más conocido por su repercusión en los medios y que coincidió con la época de más contestación social a la política depredadora de espacios naturales ejercida por el Gobierno murciano. A raíz de las denuncias de los grupos ecologistas ANSE y Ecologistas en Acción en 2006 se destaparon los intentos de urbanizar y desproteger una superficie con protección europea LIC y ZEPA1, junto a irregularidades administrativas, oscuros intereses económicos y corrupción a nivel local y regional, acabando con la imputación de altos cargos del Gobierno autonómico, incluyendo al ex consejero de medio ambiente, Francisco Marqués, que finalmente es detenido en 2009, acusado de los delitos de prevaricación y cohecho, caso que todavía sigue en los tribunales. El otro ejemplo lo tenemos en Marina de Cope, un gran proyecto estrella del desarrollismo regional que planea la urbanización de más de 85.000 hectáreas en el único tramo de costa virgen de la Región de Murcia. El complejo turístico estaría compuesto por 9.000 casas, 20.000 plazas hoteleras, 2.000 amarres y 5 campos de golf, así como la creación de una marina interior artificial. Todo esto tiene cabida bajo la desprotección de unas 15.000 hectáreas del Parque Regional de Cabo Cope y Puntas de Calnegre, que el Gobierno Murciano modificó en el año 2001. Además, con ello se justifica la construcción de la autopista de peaje Cartagena - Vera. Se trata de una de las actuaciones urbanístico-turísticas más ampliamente contestada por el movimiento ecologista y ciudadano (http://cabocopevirgen.blogspot.com, 2012), a través de campañas, denuncias y numerosas manifestaciones en la zona. Sin dejar el litoral, toca denunciar que tras más de 20 años del cese de los vertidos industriales a la Bahía de Portmán, uno de los mayores desastres perpetrados en el Mar Mediterráneo, no sólo sigue sin ser solucionado, sino que la necesaria regeneración de la bahía parece transformarse ahora en una oportunidad especulativa para los políticos de turno. Vecinos y ecologistas denuncian las numerosas promesas incumplidas por los sucesivos gobiernos y las eternas luchas partidistas que han jugado “sucio” con el desarrollo futuro del pueblo de Portmán, olvidando que su recuperación es una deuda histórica y una necesidad ambiental y social. Cabe recordar que el desastre de Portmán se produjo por la dejadez y connivencia durante años de los poderes públicos con la empresa responsable de los vertidos: Peñaroya. El Aeropuerto Internacional de la Región de Murcia, construido en la pedanía murciana de Corvera, el cual se pretende poner en funcionamiento en 2012, es otra infraestructura innecesaria para la región, dada la cercanía de otros aeropuertos internacionales, como
1

LIC: Lugar de Importancia Comunitaria y ZEPA: Zona de Especial Protección para las Aves.

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 5 Héctor Quijada

el de Alicante, en El Altet, o el de San Javier (Murcia), junto al Mar Menor y a escasos kilómetros del nuevo aeropuerto. Se trata más de una cuestión política y económica de “altos vuelos” que de una necesidad real para los y las habitantes de la región. De esta forma ha sido cuestionado tanto por la coordinadora “Murcia No se Vende” como por la Iniciativa Jurídica “Prolitoral” y por Ecologistas en Acción, organización que participa en ambas. Con la llegada del AVE a Murcia por el este de la capital se culmina una política de infraestructuras basada en la gran obra, ligada o justificada en casi todos los casos a los tópicos y mitos que asignan a estos proyectos un papel clave en el desarrollo económico, la creación de empleo y el reequilibrio territorial, cuando sabemos que la realidad es muy distinta. Esta idea de progreso y desarrollo es utilizada sobre todo para el sector turístico, que incluye el paradójico “turismo residencial”, que es básicamente la construcción masiva de urbanizaciones y resorts. Con este panorama no es de extrañar que las luchas en defensa del territorio hayan sido una constante desde hace varias décadas. Algunas con más tradición por sus antecedentes, como las que se han venido articulando en defensa del litoral murciano2. La coordinadora “Murcia No se Vende” ha sido la heredera de la Plataforma del Litoral, de manera que mantiene viva una de las actividades de protesta más antiguas de la región, como son las Marchas en Defensa del Litoral. De hecho, la zona litoral y pre litoral sigue amenazada y es donde se concentra el grueso de los proyectos urbanísticos y especulativos de la zona, que al mismo tiempo conserva espacios todavía sin alterar. El ladrillo también se ha comido en los últimos años miles de metros cuadrados de tierras fértiles en la Huerta de Murcia. Ante esta situación nace en 2007 Huermur, Asociación para la Conservación de la Huerta de Murcia, frente al grave deterioro y peligro de desaparición en que se encuentra este espacio, que guarda unos enormes valores históricos, arqueológicos, etnográficos, naturales y socioeconómicos. Desde su creación han desarrollado una importante labor en este campo, que hasta entonces no terminaba de tener la relevancia que se merecía dentro de las luchas en defensa del territorio murciano. Se han llevado a cabo actuaciones y actividades en distintos ámbitos, como la difusión, concienciación, estudio y denuncia, entre otras. Junto a Huermur han ido colaborando otras asociaciones, así como diferentes especialistas en arqueología, medio ambiente y urbanismo. Juntos se ha formado el Colectivo de Asociaciones Pro-Patrimonio, con el fin de coordinar las actuaciones en su defensa. Esta asociación también ha preparado una serie de soluciones y alternativas, tanto para el sistema de riego tradicional como para la recuperación de variedades tradicionales de frutales y hortícolas. Consideran básica la participación pública y por
2

En 2006 se llevó a cabo una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en Defensa de la Protección de los Espacios Naturales en la Región, que consiguió un respaldo total de 14.700 firmas, reuniendo 4.700 firmas más de las 10.000 requeridas para llevar a la Asamblea Regional una propuesta de derogación de la Ley del Suelo y la directrices de ordenación del litoral, aprobadas por el Gobierno murciano. La mayoría del PP rechazó la ILP con 25 votos en contra.

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 6 Héctor Quijada

ello han denunciado algunas actuaciones de la Junta de Hacendados, así como incumplimientos y trabas impuestas por el Ayuntamiento de Murcia al acceso a la información y la actuación de las asociaciones. En el Valle del Guadalentín toca ahora desmontar la farsa de la Paramount, aunque aún estamos lejos del nivel de debate social creado en pleno tsunami urbanístico, con Condado Alhama. Ahí queda también la fallida intentona de Aledo junto a Sierra Espuña que, aunque no ha llegado a consumarse, el nivel de destrucción alcanzado tras la roturación de los terrenos es un ejemplo de la sinrazón del modelo urbanístico murciano. Ecos antidesarrollistas también se van sumando a esta lucha, por ahora con la difusión y la importante tarea de crear conciencia, desde la edición de interesantes trabajos sobre la especulación urbanística y el tema del agua en el sureste, así como de los grandes megaproyectos de infraestructuras que se ejecutan sobre el territorio murciano. Como ya citábamos, fruto de una de las consecuencias de la coyuntura actual de crisis surge la Plataforma de Personas Afectadas por la Hipoteca en la Región de Murcia (PAH-Murcia), promovida por el Foro Social de Murcia y la Asociación Murciana de Consumidores y Usuarios, CONSUMUR-FACUA- Consumidores en Acción, cuenta además con el apoyo de diversos colectivos y organizaciones sociales. El objetivo principal de la Plataforma es la defensa de los derechos de las personas que no pueden hacer frente al pago de sus hipotecas, la mayoría de gente trabajadora y familias que se han quedado en paro, con escasos ingresos económicos para subsistir. Con la acción directa solidaria han logrado impedir ya más de 60 desahucios3 desde que en diciembre de 2010 paralizaran el primero. La PAH ha denunciado en repetidas ocasiones la injusta Ley hipotecaria que provoca este tipo de situaciones, para cuya modificación promueve una ILP exigiendo, entre otras cosas, que introduzca la dación en pago como forma de saldar totalmente la deuda. Mientras tanto, una nueva actuación urbanística aprobada por el Ayuntamiento de Murcia, esta vez para la construcción de alrededor de 1300 viviendas, en 33 edificios de hasta 5 plantas, en el entorno del santuario de la Fuensanta y el Parque Regional del Valle y Carrascoy, cercano a los núcleos de las pedanías de Santo Ángel y Algezares, ha hecho que numerosas asociaciones vecinales, organizaciones sociales y políticas creen la Plataforma en Defensa del Paisaje de la Fuensanta, para reivindicar la paralización del proyecto. Lo curioso en este caso es que la parte de terrenos más grande del plan parcial son propiedad del Obispado de Cartagena, hacia el cual también se dirigen las críticas con el lema “a dios rogando y la iglesia especulando”. Por su parte, no hay que olvidar a los grupos que desde lo local trabajan y luchan en los diversos pueblos de la región, como Caralluma desde el Noroeste y Anida en el Altiplano, así como otros en el Valle del Guadalentín, el Valle del Segura o los municipios litorales.
3

Un total de 63 desahucios paralizados hasta marzo de 2012.

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 7 Héctor Quijada

Se trata de no arrojar la toalla, pues a veces incluso la lucha de una sola persona puede “pararle los pies” a la avaricia especuladora. Es el caso de Pascual Carrión, un pastor de Jumilla que paralizó una urbanización de 2285 viviendas y un campo de golf, al darle los tribunales la razón porque se le impediría seguir con el pastoreo y por no disponer de abastecimiento de agua suficiente para el proyecto. El negocio del “ladrillazo” hubiera sido imposible si no fuera por el uso que se ha hecho de un recurso tan indispensable como es el agua, que políticos y empresarios han utilizado para su propio interés particular, con el discurso del supuesto déficit hídrico, al margen de cualquier necesidad humana real. De esta forma en Murcia tiene agua quien tiene dinero y posibilidades de hacer negocio con ella. La amenaza de esquilmar hasta la última gota de agua de la Cuenca del Segura, se materializó en su día con la realización de varios sondeos para captar las aguas subterráneas de su cuenca alta, en la Sierra del Segura, lo que se conoce como pozos de sequía, actuación que acaba de conseguir la declaración de impacto ambiental favorable por parte del Ministerio. Ante esto se vienen movilizando las gentes de los pueblos de Sierra del Segura albaceteña, en la “Plataforma en Defensa de las fuentes de los ríos Segura y Mundo”, hartos de que la Confederación Hidrográfica del Segura les siga exprimiendo el recurso que da vida a sus fuentes y a sus pueblos. En su día fueron los embalses, cuya deuda histórica todavía queda pendiente. Ahora son los pozos; por ello, la indignación de los vecinos y vecinas aumenta cuando saben que, con el pretexto de la sequía, pretenden exprimir el agua de la sierra para trasvasarla a través del río Segura y, de esa forma, poder satisfacer la insaciable avaricia de los resort y campos de golf de la costa murciana. De la lucha a la puesta en práctica de experiencias sostenibles. En 2006 decíamos que uno de los retos de los movimientos sociales de defensa del territorio era conectar con las experiencias sostenibles que se estaban llevando a cabo, desde lo local, para construir la autonomía local frente a la imposición de las políticas globales (Calvente, Nieto Mazarrón, & Quijada Guillamón, 2006). Hoy podemos decir que buena parte de la gente que participa en las en las luchas en defensa del territorio, lo hace también en algunas de las experiencias dónde se están poniendo en práctica esas alternativas reales desde lo colectivo. Son pues caminos que se recorren juntos, que se complementan y fortalecen si van unidos. Entre las experiencias tenemos unas que se consolidan, como los diversos grupos de productores y consumidores ecológicos, unas de larga tradición y otras que se inician, la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS), La Red Autogestión y Apoyo Mutuo (RAMA), Sureste Ibérico en Transición, el Centro Social Okupado “La Guardería”, el Centro Social Autogestionado “Al Trajín”, grupos de trueque, proyectos de bioconstrucción, las Ferias itinerantes de Autogestión que se están celebrando en distintas localidades murcianas, organizadas por las asambleas locales y de barrio impulsadas a raíz del 15-M, así como otras muchas iniciativas que van surgiendo en

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 8 Héctor Quijada

estos momentos. Son en definitiva, espacios en los que poner en práctica aquello por lo que estamos luchando para transformar la realidad. Entre todo esto, y a partir de las experiencias vividas hasta hora, resulta oportuno plantearse una serie de cuestiones a tener en cuenta para afrontar las luchas en defensa del territorio. Una de las principales es la necesidad de crear conciencia colectiva. Hemos aprendido que la ley por sí sola no evita que el “ladrillazo” se apodere de nuestras vidas, sino que hace falta crear conciencia para que la gente se dote de la fuerza necesaria para movilizarse. Hemos visto como es esencial la movilización de las luchas locales, promoviendo el apoyo mutuo entre los afectados y afectadas en los territorios, así como una buena coordinación. Otra cuestión básica es seguir defendiendo la autonomía con respecto a los partidos políticos, para evitar ser utilizados en la pugna de estos por conseguir el poder o mantenerlo. Resulta necesario crear debate e implicación social sobre qué futuro queremos construir para nuestros territorios. Se debe informar y debatir sobre los proyectos urbanísticos o de infraestructuras concretos, pero también sobre el sistema político, económico y productivo que se ha venido ejerciendo para comprender cómo se ha llegado al actual deterioro, promoviendo cauces de implicación e intervención social para decidir sobre el futuro de nuestros territorios. Tener claros nuestros objetivos para no caer en las trampas de la burocratización de los conflictos que suponen los trámites legales de los proyectos, pues la experiencia muestra que en la burocratización y judicialización el poder tiene las de ganar, ya que éste genera las leyes que dan cabida a los proyectos que les interesa, y al mismo tiempo, tiene la capacidad de poder pagar a los técnicos y los abogados que se necesitan para llevarlos a cabo, a diferencia de los escasos recursos económicos que los movimientos sociales manejan. Al poder le beneficia que empleemos nuestro tiempo en usar un lenguaje de papeles y leyes, más que a utilizar el lenguaje para dialogar y poder concienciar a la población, movilizando a los afectados de cada territorio y promoviendo acciones directas no violentas y de desobediencia civil. Una visión de conjunto de lo que han venido siendo las luchas en defensa del territorio en el sureste ibérico muestra que los procesos de movilización que se han dado en las diferentes épocas y escenarios han sido muchos y variados, con momentos de gran repercusión que han coincidido con los períodos de mayor fervor urbanísticoespeculativo. Visto de manera superficial, podría parecer que nos encontramos en un momento en el que la movilización y el debate en torno a estas cuestiones se desinflaron al mismo tiempo que lo hizo la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, la realidad viene a ser muy distinta: por un lado, porque el panorama sigue siendo el de agresión permanente al territorio murciano en pos de la falaz promesa de desarrollo feliz y riqueza venida de la mano del ladrillo y la explotación extrema del agua, a pesar de estar sufriendo ahora las consecuencias de su estrepitoso fracaso. Por otro, porque como

Defender el territorio de la cultura del ladrillazo. El caso de Murcia. 9 Héctor Quijada

acertadamente escribía Ramón Fernández Durán en 2006 “el debate sobre la locura inmobiliaria ha estallado y ya no se frenará”, y en esas estamos. Esto es así porque las actuales luchas organizadas, que se mantienen o bien se activan ante nuevos conflictos, no vienen de la nada, como hemos tenido ocasión de comprobar en lo hasta aquí escrito. A su vez, es momento de confluencia de variadas experiencias y dinámicas que surgen desde abajo, en el que esforzarnos para que nuestras luchas se organicen en torno a modelos de funcionamiento horizontales, de manera que no reproduzcan los modos de dominación que, como hemos visto, terminan siendo nefastos para la sociedad y la naturaleza.

Bibliografía consultada cabocopevirgen.blogspot.com.es. (26 de marzo de 2012). Calvente, J., Nieto Mazarrón, M., & Quijada Guillamón, H. (2006). La especulación del territorio y sus respuestas por un nuevo movimiento social. Ecologista; Libre Pensamiento; Lletra A. La Verdad. (26 de octubre de 2011). Valcárcel "vende" a los árabes el potencial económico de la Región. La Verdad . Mollejo, J., (27 de octubre de 2011). La región busca el resurgir del turismo residencial de la mano del capital árabe. La Verdad . noalmacropuerto.blogspot.com.es. (02 de abril de 2012). salvemoselgorguel.com (25 de marzo de 2012).