Análisis comparativo de autores.

1. Vincular, articulando, la noción de encuadre y contrato de comunicación con el Modelo Speaking de Dell Hymes. El modelo mnemotécnico Speaking de Hymes, engloba los dieciséis componentes de los actos de habla necesarios para analizar el contexto de interacción comunicacional. Estos componentes son la Forma del mensaje, el Contenido del mensaje (A), la Situación (S), la Escena (S), el Hablante o emisor, el Destinador, El oyente, receptor o audiencia, el Destinatario (todos ellos P), los Propósitos-resultados, los Propósitos-metas (ambos E), la Clave, los Canales, las Formas del habla (I), las Normas de interacción, las Normas de interpretación (ambas N) y los Géneros (G). Según Hymes “los dieciséis componentes pueden agruparse bajo las letras de la palabra clave SPEAKING: settings (situación), participants (participantes), ends (fines), act sequences (secuencias de acto), instrumentalities (instrumentos), norms (normas), y genres (géneros)”. La situación (settings) remite al contexto tempo-espacial de la interacción

comunicativa así como la “definición cultural de una ocasión como un tipo de escena determinado”, ajustándose a la noción de encuadre inherente a todo acto de lenguaje (constructo de la relación entre contexto y discursividad), los fines (ends) de la interacción comunicativa, los objetivos, propósitos y resultados obtenidos están estrechamente ligados a la noción precedente. Si consideramos el contrato de comunicación como aquello que posibilita la interpretación que del emisor haga el interpretante, estableciéndose como eje articulante de esa relación, la noción de clave es fundamental en la medida que provee “el tono, la manera o el espíritu con los que se realiza el acto”, pudiendo llegar a ser un acto no verbal. Los canales, al igual que la clave, estarían vinculados a esta noción, ya que comprende la “elección de los modos de transmisión del habla”. Asimismo las formas del habla abarcan todas las normas de interpretación de una comunidad dada. Todos estos componentes del modelo de Hymes forman parte de la categoría Instrumentos (instrumentalities).

2.

Puntos de convergencia y de divergencia entre Blanchet y Bourdieu respecto a la práctica de la “Entrevista No Dirigida”.

Es fundamental tener presente que toda entrevista se basa en “interacciones sociales que se cumplen bajo la coacción de estructuras sociales” (Bourdieu), las conductas de los actuantes de esa interacción particular, están regidas por una compleja trama de experiencias particulares y por el propio contexto situacional (Blanchet). Para tratar de evitar una postura ingenua al abordar la intervención no directiva y su análisis “sólo la reflexividad (…) permite percibir y controlar sobre la marcha, en la realización misma de la entrevista, los efectos de la estructura social en la que ésta se efectúa” (Bourdieu). Para Blanchet, la puesta en tensión en la capacidad discursiva de representar hechos y pensamientos, y la reflexión sobre el mismo discurso, aseguran desarrollar una buena entrevista, evitando “toda ruptura de comunicación” (Blanchet). Para reducir la violencia simbólica inherente a este tipo de interacciones, Bourdieu propone nuevamente el camino reflexivo, “establecer una relación de escucha activa y metódica” lejos tanto de la no estructuración extrema, como del encasillamiento propio de los cuestionarios. Para esto es necesario contar con la suficiente cantidad de información que permita excluir preguntas fuera de lugar, y por otro lado posibilite, la capacidad de improvisar preguntas pertinentes, apoyadas en hipótesis bien formuladas. Con respecto a las relaciones de poder presentes en la entrevista no dirigida, pese a la asimetría de la interacción (el entrevistador es quien detenta la asignación de objetivos y usos de la misma) el discurso producido en ella es totalmente una co-producción (con variantes propias del contexto particular – social, espacial, temporal- de cada integrante de la relación), un constructo comunicacional que deviene de una relación donde cada uno de los actores (entrevistador/entrevistado) obtiene del otro aquello que legitima su función, “cada uno engaña un poco al otro engañándose a sí mismo: el encuestador se aferra a la ‘autenticidad’ del testimonio de la encuestada porque cree haber descubierto una palabra en bruto, densa, inviolada, que otros no supieron ver (…) la encuestada finge ser el personaje que se espera en ese encuentro (…) y se asegura así (…) el reconocimiento del valor literario de su palabra”.

3. Establecer las consecuencias problemáticas que extrae Oxman (1998: 38 y sigs.) del uso exclusivo de la función referencial del lenguaje en el análisis del contenido ampliamente utilizado en las ciencias sociales en general y en antropología en particular.

Para Oxman la utilización exclusiva de la función referencial del lenguaje (aquella que establece una relación de correspondencia entre signo y contexto, dando cuenta del estado de las cosas a través del lenguaje) en el análisis del contenido, ha traído aparejadas dos consecuencias problemáticas; la primera de ellas deviene del privilegio exclusivo de esta función sobre las otras (expresiva, apelativa, meta lingüística, etc.) centrando el “registro del material de campo limitado al código de la lengua en sentido estricto”, lo que lleva a dejar de lado en el análisis de la entrevista de investigación, todas aquellas expresiones alternas al interés referencial (gestualidad, intertextualidades, errores, silencios, etc.) capaces de generar información de carácter más fidedigno y/o significativo. Relacionado con esto Lacan (citado en Oxman) dice que “un acto fallido es un discurso exitoso”. Una segunda consecuencia se desprende de ese uso exclusivo de la función referencial, directamente vinculada a la “correspondencia entre los enunciados y los hechos”, que implica la imposibilidad de problematizar, desde esta perspectiva, la previcación del lenguaje, ya que asume la “’transparencia’ tanto del lenguaje respecto de aquello que nombra como del hablante respecto de su decir” . Así, ciertas concepciones derivadas de la filosofía del lenguaje tales como “la consideración de verdad de un enunciado, no respecto de un estado de las cosas sino como verdad en un modelo, posible por la reflexividad del lenguaje” o la contextualidad (espacial-social-temporal) de los enunciados, relacionados a las comunidades del habla que configuran una cierta noción de verdad, ya que la veracidad de los enunciados depende no sólo de la significación de las palabras, sino del contexto de comunicación.

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