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CONTRA EL MITO DE LA PATAGONIA DESÉRTICA.

EL VALLE DEL ARROYO TELSEN Y LAS POSIBILIDADES DE UN DESARROLLO SUSTENTABLE
JÁUREGUI, Graciela B. – ACOSTA Mercedes Z. – JIMENEZ, Laura R. – LEMA Carlos A. CONICET, Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas (IMHICIHU), Departamento de Investigaciones Geográficas (DIGEO), Grupo Turismo Sustentable (GRUTUS). Saavedra 15 Piso 5º C1083ACA Buenos Aires. e-mail: digeo.imhicihu@conicet.gov.ar. Tel. 54-11-4953-2042 / 8548 int. 213 y 211.

Resumen:

La meseta de Somuncura acumula agua que se infiltra por sus fisuras y corre en forma horizontal debido a la capa de arcilla que se encuentra debajo del basalto. Este agua alimenta a las vertientes y los mallines que forman los microvalles en las zonas perimetrales. Uno de los más importantes corresponde al arroyo Telsen, cuya cuenca constituye un auténtico oasis con condiciones de microclima. No obstante, el actual aprovechamiento del recurso hídrico es anárquico, desorganizado e ineficiente, requiriendo de una planificación sistémica e integral que permita aumentar las áreas bajo riego y posibilite un desarrollo productivo sustentable. Palabras clave: Valle Perimetral, Microclima, Riego, Producción Agropecuaria, Arroyo Telsen

AGAINST THE MYTH OF THE DESERTED PATAGONIA. THE VALLEY OF TELSEN STREAM AND POSIBILITIES OF A SUSTAINABLE DEVELOPMENT Abstract

The Somuncura plateau accumulates the water that gets into its fissures and runs in a horizontal way due to the clay mantle that lies under the basalt. This water nurtures the slopes and moist soils that form the micro valleys at peripherals areas. One of the most important is the Telsen stream, whose river basin is an authentic oasis with microclimate conditions. Although, the actual benefit of the hydric resource is anarchic, unsystematic and unproductive, requiring a systematic and integrative planning that allows the expansion of low irrigation areas in order to get a sustainable development. Key words: Peripheral Valley, Microclimate, Irrigation, Farming Production, Telsen Stream.

La meseta de Somuncura

Tomando las palabras de Antonio Torrejón (2008), “hay dos ámbitos geográficos precámbricos de importante altura en América y de similar relevancia geológica en sus personalidades: una, la otrora Tenochtitlán, hoy México DF, la planicie con la atmósfera más contaminada del mundo”, y la otra Somuncura, una perfecta meseta de unos 14.000 km² y mil metros promedio sobre el nivel del mar. “En contraposición con México DF, Somuncura posee sólo un centenar de habitantes y su atmósfera es una de las más puras del mundo” (Torrejón, 2008). Toda la meseta patagónica está conformada por rocas precámbricas cubiertas en general por capas de lava y rodados volcánicos. Sufrió movimientos de ascenso y descenso, erosión eólica y glaciaria. En particular Somuncura, que en lengua mapuche significa piedra que suena o que habla, posiblemente en relación con el sonido que produce el viento al chocar con las rocas, es una altiplanicie basáltica con relieves de conos volcánicos, sierras, cerros de hasta casi 1.900 msnm, como el Cerro Corona, y lagunas temporarias y arcillosas. La meseta de Somuncura es una formación con varios cañadones, que son antiguos valles fluviales de paredes abruptas, producto de una hidrografía hoy inexistente, que

caracterizó al período húmedo de la Patagonia en coincidencia con el derretimiento de los glaciares. En tiempos pasados, la meseta fue cubierta varias veces por el mar, como se evidencia en los fósiles de bivalbos y fauna marina y por las formas que las aguas de mar tallaron en sus taludes formando golfos, bahías, cabos, puntas, etc. Las antiguas rías, ensenadas y caletas hoy constituyen los valles de arroyos como Cona Niyeu, Pailemán, Valcheta, Los Menucos, Maquinchao y el Caín en la provincia de Río Negro, o Talagapa, Gan Gan y Telsen en la provincia del Chubut. Por Decreto 1986 de mayo de 1993, el gobierno de Río Negro declaró área protegida a buena parte de la altiplanicie y actualmente existe un compromiso biprovincial para completar la tarea científica iniciada por un grupo dirigido por Ricardo F. Masera (1998). En tal sentido, el Banco Mundial preadjudicó recientemente el proyecto elaborado por la Dirección General de Conservación de la provincia del Chubut para desarrollar un plan de manejo participativo para el Área Protegida de la Meseta de Somuncura en Chubut (Diario de Madryn, 2008). La iniciativa fue presentada a la entidad a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, y forma parte del Programa Descentralizado de Medianas Donaciones en Argentina, el cual otorga donaciones de entre 50.000 y 250.000 dólares estadounidenses para propuestas relacionadas con la conservación del medio ambiente global. Cabe aclarar que el Fondo para el Medio Ambiente Mundial constituye la mayor fuente de financiamiento en estos casos, ya que su función es brindar apoyo a iniciativas tendientes a conservar la diversidad biológica, reducir los riesgos del cambio climático, descontaminar aguas internacionales, detener la degradación de la tierra y eliminar contaminantes orgánicos tóxicos. La meseta reviste de interés geológico, geomorfológico, hidrológico, climático, biológico, ecológico y también turístico. Hay especies y subespecies endémicas, como la mojarra desnuda, la lagartija de las rocas, la rana de Somuncura, algunas subespecies del piche patagónico y un habitante de las rocas: el pilquín o chinchillón. Los suelos de la meseta están compuestos de rocas consolidadas precuaternarias, principalmente basaltos, pero también tobas y rocas graníticas; donde las rocas están sueltas predominan los rodados tehuelches, las arenas, loes, limos y gravas. La meseta de Somuncura acumula agua de las precipitaciones y del derretimiento de la nieve, la cual se infiltra por sus grietas y fisuras y corre en forma horizontal debido a la capa impermeable de arcilla que se encuentra debajo del basalto. Este agua alimenta a las vertientes y los mallines que forman los microvalles en las zonas perimetrales de la meseta. Los mallines o “lloraderos” constituyen sitios donde aflora el agua a una temperatura de 20 ºC aproximadamente, permitiendo un tapiz vegetal importante. También hay cubetas salitrosas coincidentes con las depresiones, como la salina Quillache, el Gran Bajo Quebracho, el Bajo de los Guanacos y las lagunas Gan Gan, Taquetren, Gastre, Telsen, Coná, Zeballos, Salada y del Diablo. En síntesis, la meseta de Somuncura constituye uno de los acuíferos más importantes de la Patagonia.

El arroyo Telsen y su cuenca

El arroyo Telsen es un colector principal de régimen permanente que tiene su nacimiento unos 50 km al norte de la localidad homónima y muere al infiltrarse en el Bajo de la Tierra Colorada. Recorre unos 125 km por el departamento también homónimo en dirección Noroeste – Sudeste recibiendo distintos afluentes cuyas aguas provienen del escurrimiento de la meseta de Somuncura. Los mayores aportes los recibe del sector Nor-Noroeste a través de numerosos cañadones que drenan las vertientes austral y oriental de la Sierra Apas, siendo

muy escasos los aportes desde el Este. No obstante, a medida que avanza, el arroyo Telsen no sólo va recogiendo las aguas de algunos afluentes, sino también las de numerosos manantiales que contribuyen a mantener una corriente regular. La cuenca consta de una superficie de más de 3500 km2 y sus límites son: al Norte la zona pedemontana del macizo de Somuncura y la subcuenca del arroyo Cona Niyeu; al Este las subcuencas Salina Furchi y parte del Cañadón Sin Nombre; al Oeste las subcuencas de los arroyos Ranquilao y Sacanana y al Sur el bajo de la Tierra Colorada (Del Valle, 1978). El expedicionario Ramón Lista (1884:232), enviado por el gobierno de la Patagonia con el fin de explorar las tierras extrandinas septentrionales y realizar un informe pormenorizado, describió el recorrido del arroyo, aunque partiendo de uno de sus afluentes: “Desde su principio corre por el fondo de un cañadón y a medida que avanza hacia el Este va recojiendo las aguas de los manantiales que contribuyen á mantener una corriente regular no interrumpida. Por los 43° este arroyo formando un brusco recodo se dirije al Sud, en cuyo curso, sus aguas van renovándose con el caudal que en él depositan otros pequeños arroyos, hasta alcanzar el punto en que se pierde, en una gran depresión del terreno (...) en el fondo de la cual forma el Telsen, juntamente con los arroyos Totoras y Tunas, una extensa laguna de una superficie mayor a tres leguas á la que designé con el nombre de Católica.” Esta extensa laguna a que hacía referencia Ramón Lista, hoy casi inexistente, se corresponde con la actual laguna Chasicó, en el Bajo de la Tierra Colorada. El aprovechamiento de las aguas del arroyo Telsen, y en menor medida, de los arroyos Ranquilao y Perdido, seguramente los mencionados por el expedicionario como Totoras y Tunas, se produjo a posteriori del viaje de Ramón Lista, exactamente a partir de 1891, y la utilización de un recurso tan escaso en la zona diezmó rápidamente los caudales. Por otra parte el lecho del arroyo, al igual que el de la laguna Chasicó y el Bajo de la Tierra Colorada, son muy permeables. Como señala Del Valle (1978), las formaciones del grupo Chubut del período Cretácico, con una permeabilidad buena, permiten una rápida infiltración y los depósitos del Cuartario son también de alta permeabilidad, accediendo a un buen alimento para las aguas subterráneas. Asimismo, Ramón Lista observó que el arroyo Telsen presentaba una gradual salinización a medida que avanzaba en su recorrido, la cual como vemos no tendría su origen en la explotación agropecuaria. La presencia de suelos fuertemente salinos y sódicos hace que el agua del arroyo, en el transcurso de unos 50 o 60 km, pase de ser un agua bicarbonatadamagnesio-cálcica a un agua sulfatada-sódica. No obstante, el arroyo Telsen da lugar al desarrollo de un microvalle perimetral (Fig.1), a modo de oasis, en una región donde las precipitaciones anuales no alcanzan por lo general los 200 mm. El valle es bastante fértil y su ancho suele oscilar entre los 500 y los 600 metros, siempre bordeado por una meseta de basaltos y otras rocas ígneas. El cauce del arroyo suele abrirse en varios brazos facilitando el riego, y en su curso inferior alcanza un ancho aproximado de 7 metros y una profundidad de no más de 50 cm. El mayor caudal se alcanza entre los meses de abril y octubre, en que las aguas llegan hasta el bajo de la Tierra Colorada y desaguan en la laguna Chasicó (agua salada) (Casamiquela, 1988). Como ya lo había señalado Ramón Lista, en verano, con el menor caudal, el arroyo corre más lentamente, impregnándose de sustancias salinas. Jorge Claraz, en su Diario de Viaje de exploración al Chubut (1865-1866), nos describe: “Tomamos primero por el llano del valle, situado a unos veinte pies de altura, luego por una leve garganta, llegando después de más o menos una legua y media, al paradero. Las sierras parecen elevarse aquí a mayor

altura que antes. A ambos lados siempre las mismas formas. El paradero se llama Yagep roschkec, de yagep, agua y roschkec, podrido. Hay allí un arroyito (Telsen) muy salitre hoy generalmente sin agua, que se corta. En dos o tres puntos había agua. Es sabido que las materias orgánicas producen en las sales de SO3, en agua estancada una descomposición durante cuyo proceso se origina el HS; de ahí el olor a podrido. De ahí el nombre (…)” (Claraz, 1988:57). Fig. 1. Imagen Satelital de la Zona de Chacras del arroyo Telsen
ZONA DE CHACRAS

ARROYO TELSEN

Fuente: www.google.com, 15-08-08 Las mediciones hidrométricas del arroyo Telsen, realizadas por Agua y Energía Eléctrica en la estación de aforo Puesto Ibáñez (Chubut, 2006), dieron los siguientes resultados, expresados en litros por segundo (l/seg):  Caudal máximo diario en época de lluvias o deshielo: 450 - 500 l/seg.  Caudal mínimo diario en época de estiaje: 258 - 270 l/seg.  Caudal medio anual: 290 - 360 l/seg. En el Puesto Telsen el caudal mínimo diario alcanzó 239 l/seg, mientras que en la estancia Norzogaray se registró un caudal mínimo diario de 256 l/seg. La variabilidad del caudal y sus volúmenes son factores limitantes para la recuperación de los suelos salitrosos por medio de lavados intermitentes. No obstante, en la época invernal podría utilizarse el caudal superficial para su progresiva recuperación.

Caracterización climática del valle de Telsen

Considerando la clasificación del ruso Wladimir Peter Köppen (1846 – 1940), del año 1918, que toma como base el análisis de los promedios mensuales y anuales de temperatura y precipitación, sus oscilaciones y distribución a lo largo del año y sus efectos sobre la vegetación (Allaby, 2002; Kottek et al., 2006), el clima de Telsen es árido desértico (BW). Siguiendo en cambio la clasificación de Federico Daus y Roberto García Gache (1945), que

tuvieron en cuenta la temperatura, las precipitaciones y la humedad relativa, su clima es árido patagónico. La falta de registros climatológicos oficiales recientes no dificulta mayormente la presente caracterización, ya que un ex-presidente de la Comuna Rural de Telsen: el Sr. Demetrio Domínguez, construyó una modesta estación meteorológica en la Escuela Nº 95 y lleva un registro sistemático de precipitaciones anuales de lluvia y nieve, así como de las heladas tempranas y tardías desde comienzos del año 1989. El clima de la zona es en general templado a frío y bastante seco, con nubosidad media e índices de humedad de entre 50 % y 60 %, alcanzando mínimos de gran sequedad en verano y máximos de humedad en otoño e invierno. Los veranos son cortos pero muy cálidos y los inviernos prolongados pero no excesivamente rigurosos, presentando marcados rasgos de continentalidad, observables en las amplitudes térmicas diarias y anuales. Los vientos son frecuentes y soplan sobre todo del sector Oeste, siendo más fuertes en primavera y verano que en otoño e invierno. Estos vientos favorecen la aridez y constituyen un factor erosivo que actúa sobre las alternancias de la cubierta vegetal; son verdaderos modeladores del paisaje, ya que con su magnitud y frecuencia hacen que los finos detritos de la desagregación de tobas, arcillas y areniscas se dispersen y lleguen hasta el océano Atlántico, dando origen a grandes depresiones en la meseta. Una síntesis de las temperaturas registradas por la estación Telsen en el período 1938-1955 sería la siguiente:  Temperatura media anual: 13,9 ºC  Temperatura máxima media anual: 20,9 ºC  Temperatura mínima media anual: 6,8 ºC  Temperatura media del mes más caluroso (Enero): 20,0 ºC  Temperatura media del mes más frío (Julio): 4,4 ºC Cabe destacar que en todos los casos las temperaturas medias señaladas son superiores a las de estaciones próximas, como Bajada del Diablo, Gan Gan y Talagapa, según registros del Servicio Meteorológico Nacional correspondientes a los años 1938 a 1956 (Del Valle, 1978). Por otra parte, si bien las heladas se concentran lógicamente en los meses de invierno, como lo demuestran los registros de Demetrio Domínguez pueden ocurrir en cualquier momento del año. Por ejemplo, se han registrado heladas tempranas el 19 de enero de 1996, el 1º de febrero de 1995, el 24 de febrero de 1993 y el 8 de marzo de 1998 y se han producido heladas tardías el 18 de diciembre de 2001, el 15 de diciembre de 1991, el 6 de diciembre de 1990 y el 27 de noviembre de 2003, por señalar sólo algunos casos atípicos recientes. Las precipitaciones se producen principalmente en los meses de invierno, siendo muy ocasionales en primavera y verano y nulas en otoño. En el período 1938-1955 el promedio alcanzó los 153 mm, correspondiendo 80 mm a los meses de junio a agosto, 38 mm a los meses de septiembre a noviembre, 35 mm a los meses de diciembre a febrero y absolutamente nada a los meses de marzo a mayo. Tales guarismos son apenas inferiores a los correspondientes a Talagapa para la misma época (157 mm) y bastante superiores a los de Gan Gan (129 mm) y Bajada del Diablo (122 mm) (Del Valle, 1978). En los registros de Demetrio Domínguez se observa un mínimo anual de 93,5 mm en 1996 y un máximo de 332,5 mm en 1997 con un promedio de 212 mm y una tendencia al decrecimiento. Del mismo modo, se puede comprobar que en la década del ’90 nevó todos los años, con un promedio de 22 cm y un máximo de 76 cm en 1998, pero con la llegada del nuevo milenio ha habido varios años sin nevar. Por último, la evapotranspiración potencial según el método del estadounidense Charles Warren Thornthwaite (1948) sería de 763 mm y el Déficit Hídrico de 610,7 mm (Chubut, 2006). Como consecuencia de las características climáticas apuntadas, la

vegetación de la zona es xerófila, de tipo estepario, con escasas gramíneas en forma de matas, pequeñas cactáceas y arbustos que se levantan unos pocos metros del suelo, con raíces fuertes y largas que permiten soportar los fuertes vientos y buscar el agua, dejando al descubierto buena parte del suelo.

El sistema de riego actual y las actividades productivas en el valle de Telsen

Como hemos visto, el módulo del arroyo Telsen no alcanza en general 0,5 m³/seg, pero esto se debe a que sus aguas son utilizadas intensamente a lo largo de su recorrido para el riego de las distintas propiedades que atraviesa. En efecto, a través de los años los propietarios de las tierras fueron construyendo, sin regulación alguna, obras de ingeniería hidráulica precarias para la derivación de las aguas del arroyo con fines de riego. Se trata mayormente de canales cavados en la tierra que recorren largas extensiones distribuyendo el caudal entre los propietarios vecinos. También se levantaron algunos diques, como el realizado por el Ing. Laborda en un cañadón encajonado en sierra Apas, al Nor-Noroeste de Colonia Sepaucal. En algunos casos los pobladores captan el agua y realizan almacenamientos temporarios denominados tajamares, como el de la estancia La Pintada, perteneciente a Don Manuel Cabeza, en la sierra Negra, a unos 50 km al Noroeste del pueblo. También se han cavado pozos para la captación de aguas subterráneas, comúnmente de manera muy precaria, sin ningún tipo de revestimiento, al aire libre y en terrenos naturales, siendo muy factible la contaminación, por lo que se hace necesario una continua limpieza de los mismos. No obstante, muchos campos cuentan con manantiales, que son sitios en donde aflora el agua de manera natural, aunque su caudal varía, dependiendo del grado de infiltración de las precipitaciones. Por ejemplo, actualmente todo el pueblo de Telsen, de más de 500 habitantes, utiliza el agua proveniente de un manantial próximo, en el campo de la familia Abdala. En los últimos años se masificó la utilización de extensas mangueras de goma de unas dos pulgadas de grosor para transportar por gravedad el agua proveniente de los pozos o de los numerosos manantiales. No obstante todo lo mencionado, se observa un deficiente aprovechamiento del recurso agua, con canales y tomas que son insuficientes y en general son destruidas con las fuertes crecidas. La cría del ganado ovino requiere en la zona de superficies importantes, por lo que las estancias superan las 5.000 has (dos leguas cuadradas) y suelen tener varias veces esa extensión. A los efectos de un correcto manejo los campos se dividen en cuadros, superficies de entre 1500 y 2500 has alambradas donde se coloca la hacienda para la cría de corderos y la producción de lana. Se busca que en cada cuadro haya agua suficiente a través de vertientes naturales o en su defecto pozos. Respecto a las tareas rurales, en septiembre, antes de la parición, se esquila a las ovejas; para eso primero hay que arrearlas con caballos y perros, concentrándolas en las proximidades del galpón de esquila. Luego, a fines de noviembre se hace la señalada, consistente en efectuar cortes en las orejas de las ovejas que indican la propiedad. Cada propietario tiene una señal registrada, de manera equivalente a la marca en el ganado mayor. En esta oportunidad, además de señalarlas se les corta la cola y a los machos se los castra, porque para reproductores se buscan animales de buena calidad que no tengan la misma sangre de las ovejas del establecimiento. La señalada es una oportunidad en el campo para hacer una fiesta, equivalente a la yerra en el Norte, cuando marcan; se invita a los vecinos y a los amigos y se hacen asados, se suele jugar a la

taba, al pase inglés y eventualmente alguna carrera cuadrera. Por último, en el verano, en los meses de enero y febrero, se somete a la hacienda a un proceso de desparasitado, fundamentalmente contra la sarna, bañando o vacunando a los animales según el caso. Además de las estancias, en Telsen hay una zona de chacras que comprende unas 1000 has bajo riego. Esta zona de chacras se extienden en una estrecha faja a ambos lados del arroyo, desde la propiedad de la familia Ibáñez, a 25 km del pueblo, hasta el Centro de Desarrollo Productivo (CDP), en los límites del ejido urbano. En ella hay 22 establecimientos pero actualmente sólo 14 de ellos funcionan como unidades productivas. La principal producción consiste en pasturas de alfalfa para el ganado ovino y equino, este último muy necesario en la región para el arreo de las ovejas, dadas las características del terreno. Hay también una interesante producción avícola (pollos y pavos) y caprina, existiendo en menor medida producción apícola, bovina y porcina. Inclusive hay experiencias en la zona de domesticación de choique y guanaco, este último tanto para carne como para pelo. En cuanto a la producción frutícola, predominan las peras y las manzanas, pero también abundan las ciruelas, los duraznos, los damascos, las cerezas negras y rosadas, las guindas rojas y negras, la vid, los higos y las nueces. La horticultura incluye gran variedad de productos: acelga, repollos, zapallitos, ancos, zanahorias, papas, cebollas, tomates, lechuga, etc., en su mayoría para consumo familiar. También se producen dulces, conservas y vino con fines de autoconsumo. A modo de ejemplo, la Estancia Don Pedro de Montesino Hnos., localizada aguas abajo del pueblo, camino a Chasicó, pertenece a la familia desde 1902, en que Don Pedro llegó de Mendoza introduciendo la vid en parral. El agua se recibe y distribuye a través de un canal de 3000 metros de extensión. Actualmente cuenta con más de 200 plantas de vid de distintas variedades, aunque todas rústicas: negra, blanca, moscatel, alargada y chinche, produciendo unos 10 kg de uva por planta. No obstante, pudiendo elaborar unos 2500 litros de vino sólo produce 600 litros por año para consumo familiar. También cuenta con 80 manzanos, 12 cerezos, durazneros, higueras, nogales, etc., pero al igual que el vino, la fruta se destina para consumo propio o se regala, y entonces la única fuente de ingresos de la estancia son los ovinos, que cuenta en número de 1000. Este número es considerado, aproximadamente y según el precio de la lana, el mínimo para la sustentabilidad de una familia tipo (Stanganelli y Vergani, 2003), representando un ingreso bruto anual de 50.000 $ al que hay que descontarle todos los costos: jornales de los peones, esquila, combustible, impuestos, etc. Veamos otro ejemplo: en Cañadón Largo, tras dejar atrás la Colonia Agrícola Sepaucal y siguiendo un camino de senda y pedregoso llegamos a la Estancia El Pino, propiedad de Don Oscar Ibáñez, un señor de unos 65 años, quien vive solo en una casa que otrora albergó a doce personas. Lo encontramos podando un duraznero en la galería de la casa. El agua la obtiene de un manantial alimentado por las abundantes nevadas del invierno. La pequeña obra de ingeniería hidráulica dista apenas cien metros de la casa y desde la cámara distribuye el agua mediante canales construidos en material, hoy bastante deteriorados, y con el auxilio de mangueras de goma de dos pulgadas de grosor. Los alrededores del casco se hallan rodeados de más de 200 árboles frutales: durazneros, cerezos rosados y negros, guindos, damascos y manzanos, pero no vende la fruta y sólo una mínima proporción es aprovechada por don Oscar y algún eventual visitante. No obstante lleva mucho esfuerzo de tiempo y dinero el cuidado de los árboles con insecticidas, sobre todo los durazneros. También siembra hortalizas: tomate, lechuga, zanahoria, acelga, etc., pero sólo para consumo personal y de su familia. La principal fuente de ingresos es la lana, que se paga entre 4,15 y 4,20 U$S el kilogramo; cada oveja aporta unos 4 kg y don Oscar obtiene 5.000 kg por esquila los años húmedos y unos 3600 kg cuando hay sequía.

Como se desprende del último párrafo, las posibilidades de desarrollo productivo se ven limitadas por un recurso hídrico incontrolable: las crecidas del arroyo, de origen pluvial, suelen ser muy violentas, alcanzando los 250 m³/seg, es decir un volumen hasta mil veces superior al normal. Los desbordes resultantes son generalmente acompañados de cambios de curso del arroyo o de alguno de sus brazos. Esto produce pérdidas de tierras productivas ribereñas y graves daños en las precarias estructuras de derivación construidas por los productores, con la consiguiente salida de servicio de los canales de riego luego de los aluviones. A esto debe sumarse la situación opuesta: la disminución del caudal ante las prolongadas sequías, es decir que se producen tanto excesos como déficits en el drenaje de importantes zonas del valle. Además, como ya hemos señalado, existen problemas de tipo edáfico relacionados con la salinidad.

Hacia un mayor aprovechamiento de las posibilidades de riego

En agosto de 1983 el Ministerio de Economía, Servicios y Obras Públicas de la provincia del Chubut presentó un Proyecto para el aprovechamiento del arroyo Telsen que nunca fue llevado a la práctica (Chubut, 1983). Recientemente, la Dirección General de Obras Hídricas de la provincia presentó un nuevo proyecto con intenciones más o menos semejantes, centradas en la modernización del sistema de riego del valle del arroyo Telsen, con el objeto de regular las crecidas y extender el área bajo riego, tanto en la zona de chacras como en la zona de estancias (Chubut, 2006). En este nuevo estudio se tuvo en cuenta, entre otras cosas, la disponibilidad de agua, las características del suelo y los recursos socioeconómicos de los pobladores del valle. El proyecto supone un avance tecnológico significativo cuya implementación permitiría el manejo de la pequeña cuenca mediante un modelo productivo sostenible, con beneficios de índole ambiental, social y económico a la vez. Los objetivos del proyecto son los siguientes:  Regular las crecidas en el arroyo.  Aumentar la superficie bajo riego tanto en la zona de chacras como en la de estancias.  Optimizar el uso de los recursos agua, suelo y tecnología en la cuenca.  Posibilitar la incorporación de líneas de producción cuya transformación en origen permita incorporar valor agregado, creando puestos de trabajo.  Generar en los habitantes un mayor arraigo, a la vez que desarrollo social y económico. El gobierno provincial tiene previsto comenzar con la mejora del riego en la zona de chacras. Esto implica por un lado la construcción de obras de derivación, a ejecutarse sobre el cauce del arroyo, consistentes en azudes, tomas y canales entubados y por el otro una adecuada capacitación de los productores. Se tiene previsto la construcción de un total de cuatro azudes (Fig.2), que son diques transversales o embalses que funcionan como trampa o retén de material, haciendo que, aguas arriba, se eleve el pelo de agua para facilitar la captación de la misma mediante las tomas de agua. Estos azudes se ejecutarán mediante gaviones, consistentes en canastos de malla de alambre hexagonal a doble torsión, de forma prismática regular, que llenados con piedras de la zona se usan para obras de protección en las riberas de los ríos, para contención de taludes, etc. Las obras señaladas se complementarán con movimientos de suelo que permitirán asegurar una adecuada protección. Los canales entubados serán realizados con caños de PVC corrugado de 40 cm de sección, los que podrán transportar los caudales mínimos de estiaje para ser utilizados con un conveniente turnado. Estos canales tendrán cámaras de inspección y limpieza cada 100 metros. Por su parte, las

obras de toma de agua se construirán en hormigón armado y también se construirán cámaras vertederos que permitirán la restitución del agua al cauce aguas abajo. (Chubut, 2006) Fig. 2. Esquema de la localización de los azudes a construir en el arroyo Telsen

Fuente: Dirección General de Obras Hídricas de la provincia del Chubut, 2006.

Conclusiones y reflexiones finales

En síntesis, ubicado en el borde sur de la meseta de Somuncura, enteramente en la provincia del Chubut, el valle del arroyo Telsen tiene un microclima benigno, con manantiales de agua termal y vegetación diferenciada que le dan características de oasis. No obstante, las inundaciones aluvionales y las prolongadas sequías dificultan el desarrollo productivo en la zona, generando cuantiosas pérdidas, produciendo desaliento y contribuyendo a la emigración de la población rural. Esto podría revertirse en buena medida con la construcción de un conjunto de pequeñas obras hidráulicas de bajo costo unitario encaminadas hacia un desarrollo productivo sustentable. A partir de los años setenta se publicaron numerosos documentos que expresan la preocupación por mantener el crecimiento económico sin provocar una depreciación del medio natural y social, es decir propiciando la sustentabilidad en el tiempo de los recursos naturales. Podemos citar como pionero el Informe al Club de Roma (Meadows et al, 1972). Más recientemente, obras como las de CEPAL (1991; 1992), Leff (1994), Gudynas (1999; 2002), Riechmann (2000) y PNUMA (2003), muestran un consenso científico respecto a la necesidad de consolidar un paradigma ético que conjugue los objetivos de la economía con los principios de la ecología, el desarrollo sostenible y la participación ciudadana. La sustentabilidad implica conciliar los intereses económicos con los recursos naturales y las culturas locales, con el objeto de preservar a unos y otras para beneficio de las generaciones futuras. Así, cuando se aplica a las actividades productivas debe ser entendida como una decisión estratégica que contribuye al desarrollo local y que tiene como principios de acción al cuidado y la preservación de los espacios naturales, socioculturales y económicos. El valle de Telsen, con su microclima y sus bellezas paisajísticas, con su historia y su gente, constituye un lugar distinto, único, y como tal merece y debe ser preservado.

Agradecimiento

Los autores desean agradecer al Dr. Darío C. Sánchez por su revisión crítica del trabajo.

Referencias

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