“Tengo la boca seca. Tengo Sed. Necesito beber un poco de agua.

Las personas que están en la habitación hablan. Algunas hablan entre ellas. Otras hablan solas. Grace está hablando con una chica. Sigo tumbado en la cama. La misma cama de sábanas blancas. Abro los ojos pero no me muevo. Si no me muevo quizás no se den cuenta de que estoy allí, o quizás, al menos no se den cuenta de que estoy despierto. ¿Están hablando de mí? Trato de respirar con cuidado, sin hacer ruido, y escuchar lo que dicen. “Han sido aceptados en el programa de adopción, no obstante aún deben esperar. Debemos comprobar que no existe ningún familiar directo en vida que pudiera reclamar la custodia del chico. Debemos poder verificarlo y estar seguros de ello antes de proceder a firmar los papeles” Es una voz entrecortada. Desganada. Triste. “Lo entendemos. Descuide. Sin embargo, qué pasa si tiene algún pariente. Un pariente cercano en vida. ¿Qué pasa si resulta que no lo hace mejor? ¿Qué pasa si también es como él? ¿Qué pasa si es como ella?” – Dice otra voz. Una voz fuerte y tosca, pero también triste. “Su madre no dejó ninguna indicación. No tenemos constancia de que hubiese ningún otro familiar. Ningún vecino conocía al padre ni a la madre. Nadie ha reclamado al chico ni nos ha aportado ninguna pista que nos pudiera servir para intentar encontrar a algún pariente”. “Es triste decirlo, pero todo hace pensar que está sólo. La única razón por la que conocemos su nombre es porque él lo había escrito con tiza en la pared”. ¿Qué nombre? ¿A quién se refiere? Quiero abrir los ojos y preguntar de quien hablan pero me da miedo hacerlo. No quiero que me toquen. No quiero hablar con ellos. “Pero no se preocupen. Si alguien viene a buscarlo y dispusiera de la potestad necesaria para acogerlo, personalmente me encargaré de que se haga un trabajo exhaustivo de investigación y seguimiento para asegurar el bienestar del niño allí donde esté” Se hace el silencio. Nadie pronuncia una sola palabra durante los próximos cinco o diez minutos. ¿Se habrán dado cuenta de que estoy aquí? ¿Saben que estoy despierto? Por unos momentos temo que me hayan visto moverme. “Bueno, en cualquier caso, por el momento solo nos queda resignarnos e intentar sobrellevarlo lo mejor posible mientras dure el periodo.” – Oigo como se marchan de la habitación. ¿Qué periodo? ¿A dónde han ido? ¿Quién es ese niño, a donde va? ¿A dónde se lo quiere llevar? Siguen hablando por el pasillo. Aún alcanzo a oírles.

Grace está ahí. No sé quién es. “Tranquilo. Si nadie lo reclamase. Ya no consigo oírlos. La pierdo de vista cuando se mezcla con el resto de las personas que se agolpan junto a la cama. Tras unos minutos de silencio.” – Intenta acariciarme la cara con la mano.“De momento. No quiero hacerlo pero creo que voy a llorar. Christian” – me dice con voz dulce. Por suerte se alejan. Junto a Grace hay un hombre. No quiero saber nada de ella. Ábrelo” Finalmente hago lo que me piden. No quiero seguir escuchando. ¿Todo suyo? Dejo de escuchar. . ¿Bienvenida a dónde? Hace días que estoy aquí. tan pronto como le podamos dar el alta y durante todo lo que dure el periodo de reasignación de custodia vivirá en una casa de acogida. Como todas las personas que veo. ábrelo. “Esta es tu fiesta de bienvenida. No quiero que me toque. Sorprendida recoge la mano.” De repente todo el mundo se calla y tornan su atención hacia donde estoy. otra de las voces insiste. hace días que no estoy en casa. Todos se mueven nerviosos de un lado para otro. Quiero que me dejen en paz. Quizás así se marchen y me dejen en paz. Me aparto. Es de noche. Después de un rato consigo calmarme. Me da igual. Noto como la piel de los brazos se me eriza. Tiene la cara desencajada. Cuando vuelvo a despertar hay un montón de gente en la habitación. Vamos. te gustará. Cruza los brazos y se retira hacia atrás. Cojo el regalo y quito el papel que envuelve la caja. Pese a no haberme movido de la cama estoy cansado. Noto que se ha disgustado. Siento un vacío en el estomago. con fuerza. Hablan de mí. utilizando las dos manos. Me mira intrigado como si esperase con curiosidad ver cómo reacciono. “Este es un regalo para ti. Ve que estoy despierto y se acerca a la cama. también parecen felices y tristes. Quiero a Car. No había vuelto a ver tanta gente desde el último día que estuve en casa. Todo el mundo me mira. No quiero saber nada de nadie.” Mi cabeza comienza a dar vueltas. Mete ambas manos en una bolsa de deporte que hay junto a la cama y saca una pequeña caja. será todo suyo. Me acurruco bajo las sábanas y aprieto la almohada contra mis oídos. Se retira. Quiero a mamá. La coloca con cuidado sobre mis piernas. Entonces. "Es un regalo para ti. Un vacío como el que se siente al acercarse al borde de un precipicio. No tardo mucho en dormirme. Tengo miedo. Vamos. La abro.

Se agacha y de la misma la foto. Serás parte de su familia. Mis ojos comienzan a rezumar lágrimas. puedes llevártela a la casa de acogida” ¿Cómo sabe el nombre de Car? ¿Casa? ¿De vuelta a casa con mami? ¿Dónde está mami? Mamí no está aquí. te prometo que cuidaremos de ti de ahora en adelante. Mamá no va a estar allí. No quiero saber nada de ellos ni de la foto. Solo hago ruidos. Mamá. Comienza a dolerme el pecho. Algo me dice que Casa no es mi Casa. La miro a los ojos. Como si supiera lo que quiero. “Cariño. Quizás Car los odie como yo odio a todas las personas que están en la habitación. Hace muchos días que no veo a mami. Grace me mira. Recoge la la mesa. así que le hemos hecho una foto para que puedas llevarla contigo siempre que quieras. Muy tristes. saca dos muñecos. Todos parecen tristes. Quiero saber que quieren de mí. Junto a Car. Por qué se la llevaron a mamá.. “Christian. Golpeo el marco de cristal contra la mesa que hay junto de la cama. No puedo respirar. el Hombre Malo y Car. ¿Casa? Yo ya tengo una casa. Él me sonríe. y también tengo una familia. junto a mí. Sonrío a Car. Es para ti. junto a Car. Retira la mesa para que no Intento quitarlos. No quiero escucharla a ella ni a nadie más. Tendrás una vida de felicidad y amor. como si hubiese escuchado mis pensamientos. No puedo ver a mami.¡Es una foto de Car! Car está sobre una mesa. Junto a la pueda alcanzarlos. La fotografía y el marco caen rotos al suelo. Todo va a estar bien. Ya tengo una casa. No entiendo nada. No entiendo. cabizbaja y compungida. Intento tirarlos al suelo. . Creo que le gusta el regalo. Está foto y la coloca en bolsa de dónde sacó la mesa. El hombre malo tampoco está ahí. Pronto. Quiero preguntarles por qué me obligaron a irme. La gente comienza a irse. Quizás no quiera que Grace los ponga allí. Quizás sepa también lo que estoy pensando. “Sabemos que te gusta Car. Todos están tristes. Tendrás la vida que te mereces” – Dice Grace. No consigo alcanzar a Car. No quiero escucharla más. Los coloca también en foto. coge a Car y lo pone en la cama. Nadie parece contento. Como Mamá.. pero no parece enfadada.” – Grace señala a la mujer que intentó tocarme y que ahora me mira desde el otro lado de la habitación. Probablemente Car no quiera ser amigo de ellos. De repente Grace se acerca a la mesa. junto a la cama. Quiero a mamá. sorprendida. La casa de mamá.

Quiero a Car y a mamá. También a él. Uno de los muñecos de Grace es amarillo. No quiero nada de ellos. Es suave y dulce. A veces incluso pienso en volver a ver al Hombre Malo. Mamá dice que Car es rojo. Pero solo cuando no es malo. Son de distinto color. pero es buena conmigo. No necesito nada de ellos. Eso significa que a mí también podría gustarme Grace. El Hombre Malo es bueno a veces. Sabe muy bien. Quizás toda esta gente triste y contenta. Hace mucho tiempo que no sonreía. “Mira. Quiero tocarlo. Está frío y tiene trozos de cosas frías. A él le gustan. Son buenos… como Car. Sonrío. Sus nombres son Sol y Bob. No lo hago porque no se sí a ella le gustará. No como mamá o como Car. Me sonríen a mí. Como mamá.¿Cómo sabe mi otro nombre? Quizás mamá se lo dijo… Si eso es así. como el sol.” -Hago lo que me dice. Ella sabe lo que estoy pensando. Se los enseño a Car. no sean malas personas. como el cielo. Grace me mira y antes de poder hacer ningún gesto me acerca una botella. Me gustan los dos colores. significa que a mamá le gusta Grace. Grace vuelve a parecer contenta de nuevo. Bebo. Espero que a Car le caigan bien porque a mí me caen bien. Grace coge los dos muñecos que había colocado junto a Car y los pone en la cama. “¿Mejor cariño?” . Tiene un pelo bonito como el de mamá. Utiliza la pajita para beber. Me cae bien. . Mis labios están otra vez secos. Creo que incluso he sonreído.Aprieto a Car con fuerza contra mi pecho. Toda esta gente nueva y extraña. Es la segunda vez en un mismo día. Le gustan también sus nombres. Así. pero se parecen a Car. Frías y dulces. El otro es azul claro. Les sonrío.

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