Estrategias • Elecciones • Presencia sobrenatural

Bruno Rivas F.
Periodista

Después de muerto, Hugo Chávez sigue siendo un actor decisivo en la política de su país. El uso y abuso de su imagen fue clave en la campaña de su delfín, Nicolás Maduro.

Mantra chavista
El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, mencionó más de 7.200 veces el nombre de Hugo Chávez desde que falleció su líder hasta el día de las elecciones presidenciales.

Venezuela mira los pajaritos

E

l 2 de abril pasado, y en plena campaña electoral, Nicolás Maduro sorprendió al mundo al emitir un impresionante anuncio. Ese día el líder oficialista contó cómo, durante una visita a la casa natal de Hugo Chávez, tuvo un encuentro sobrenatural con su mentor. “De repente entró un pajarito, chiquitico, y me dio tres vueltas acá arriba… Silbó un ratico, me dio una vuelta y se fue y yo sentí el espíritu de él [Hugo Chávez]”, relató sin sonrojarse el candidato oficialista. Las reacciones no se hicieron esperar. Figuras de la oposición como Leopoldo López señalaron que Maduro requería una evaluación mental por sus declaraciones y en las redes sociales las burlas y los ‘memes’ tenían al presidente encargado como protagonista. Incluso su rival Henrique Capriles afirmó que estaba destruyendo el legado de Chávez. ¿Pero, pensando en efectos prácticos, realmente Maduro estaba destruyendo la imagen de su mentor? ¿Solo estaba cosechando burlas? Analistas consultados por El Comercio consideran que gestos como ese fueron parte de una calculada estrategia de campaña que influyó en los resultados de las elecciones presidenciales del domingo pasado. Unos comicios en los que si bien no estuvo físicamente presente, Chávez sí lo estuvo en espíritu.

AFP

Campaña emocional. Luego de reencarnar a Chávez en un pajarito, Maduro usó la imagen repetidas veces durante sus presentaciones.

Capriles apuntó a la ausencia
Si Nicolás Maduro buscó en todo momento mantener viva la imagen de Hugo Chávez, Henrique Capriles hizo lo contrario: resaltar su ausencia. El opositor golpeó duro a Maduro señalando que no estaba a la altura de su antecesor y que el chavismo ya no tenía un verdadero líder. Para la especialista en márketing político Giovanna Peñaflor, esa estrategia beligerante no le convino porque lo alejó de los sectores populares que podían temer una vuelta al pasado. Sin embargo, para el experto en márketing político Gustavo Rodríguez, tomar esa actitud era la única carta que le quedaba. “Ya no le convenía asumir la actitud moderada que mostró en la campaña contra Chávez”, expuso.

La presencia de Hugo

Las elecciones del 14 de abril se dieron cuando todavía la mitad del país se estaba secando las lágrimas. Solo habían pasado cinco semanas de la muerte del líder del chavismo y la cercanía temporal entre los dos sucesos no fue casual. Justamente, el mismo día del velorio del fallecido presidente se anunciaba la fecha de elecciones y se proclamaba a Maduro como candidato. “El chavismo buscó acortar el proceso de elecciones y acercarlo a la muerte de Chávez y su legado porque le convenía. De esa manera podían conseguir el voto de aquellos que se identificaban con su fallecido líder”, señaló a este Diario la especialista en márketing político Giovanna Peñaflor. Y también al poco tiempo de su muerte empezó el proceso de mistificación de

Chávez. En ese mismo velorio Maduro hacía referencia a un encuentro con una mujer que lo había consolado diciéndole que su líder había muerto porque su espíritu era tan fuerte que su cuerpo no pudo contenerlo. Luego, tras la elección del papa Francisco, proclamó también suelto de huesos que el líder bolivariano había influido en la elección del Sumo Pontífice. “Es parte de la creación del mito y de la historia. Chávez tenía una relación muy cercana con un pueblo que tiene creencias que corresponden a las alusiones que hace Maduro”, anota Peñaflor. “El decir que Chávez ha influido desde el cielo para la elección de un Papa latinoamericano revela una mentalidad donde lo maravilloso y lo mágico se confunden con lo real”, hizo notar a El Comercio el doctor en Sociología y catedrático de la PUCP Gonzalo Portocarrero. Pero lo que también se vio durante esta campaña fue una mimetización de Maduro con Chávez. Analistas políticos venezolanos como Teodoro Petkoff señalaron que el

presidente encargado se había convertido en una mala copia del fallecido presidente. A pesar de las críticas, esa estrategia también tiene un sentido. “Maduro busca ser el heredero de un capital político, un carisma muy potente en Venezuela”, expuso Portocarrero. “El candidato del chavismo utilizó la estrategia que también suelen usar las marcas: apoyarse en una personalidad exitosa. Hay subproductos que se apoyan en una marca paraguas y les va bien”, explicó a este Diario el especialista en márketing político Gustavo Rodríguez. Por esa razón los expertos consultados coinciden en sostener que los votos cosechados por el presidente se deben más a Chávez que al mismo Maduro. “Los votos del chavismo expresan más el voto de un sector afecto al paternalismo que a Maduro. Es un grupo que tiene miedo a perder su sostén”, detalló Rodríguez. Al parecer de tanto invocarlo, Chávez le terminó haciendo el milagro a su pupilo.
Lima, domingo 21 de abril del 2013 Internacional 7