21 de Noviembre de 1921.

El heroico piloto orureño Juan Mendoza y Nernuldes, vencedor de los cielos nacionales Parte I
• Por: Ing. Miguel Salas Aguilar

El orureño Juan Mendoza y Nernuldes, fue el primer aviador boliviano al obtener el Brevet de Aviador Nº 103, el 18 de Julio de 1916. Este documento constituye un tesoro histórico, a pesar que el original se extravió durante la guerra del chaco. Poco o nada se ha escrito sobre el primer aviador boliviano, ¿por qué de esta indiferencia?, cuando su valor conquistó los cielos nacionales con sus proezas del 10 y 21 de noviembre de 1921 que enterraron el mito de que a estas alturas era imposible los vuelos. Gracias a una prolongada entrevista con la Sra. Sofía Mendoza, hija del héroe, en la ciudad de Cochabamba, y en general de la familia Soria Mendoza, toda, nace este reportaje con inéditas noticias que enaltecen y sacan del olvido la figura del heroico "dominador de los aires" el orureño Juan Mendoza y Nernuldes.

El llamado del estaño A finales del pasado siglo XIX, Bolivia conllevó trágicos acontecimientos internacionales como la nefasta guerra del pacífico de 1879, con la consiguiente pérdida de Bolivia en el escenario marítimo; posteriormente sobrevino la fratricida guerra civil de 1898 en la que se disputó la capitalía de la República, en que las fuerzas de la ciudad de La Paz salieron triunfantes, mientras que las de Sucre se replegaron heridas en su orgullo; Oruro, fue el cuartel general de las operaciones militares de uno y otro ejército, por su importante conexión ferrocarrilera inaugurada hacia el año 1892. Todos estos factores principalmente el traslado del poder político de Sucre a La Paz, y la caída de la plata y el despertar económico del estaño y su alta demanda mundial, hicieron de Oruro, una plaza de fuertes economías internacionales instaladas en la pequeña pero bien desarrollada urbe; el estaño fue el místico imán que atrajo a miles de extranjeros y nacionales en procura de fortunas, una de tantas familias fue la del joven chuquisaqueño el químico don Ángel Mendoza y María Nernuldes, quienes fueron sin saberlo padres de un niño que nació con Alas, para hacer historia. Una inquieta juventud. Juan Mendoza y Nernuldes, nació en la población de Obrajes, cerca de nuestra ciudad, el 16 de noviembre del año 1893. Motivado por las novedades mecánicas procedentes de ultramar, fue testigo presencial de los vuelos en globo del aeronauta Eduardo Laiselle, en nuestra ciudad el 4 de Julio de 1901, apenas tenía 8 años, y su corazón latía, inspirado por las novedades tecnológicas. Años después como estudiante del colegio Bolívar, fue uno de los primeros afortunados jóvenes, en tener el mayor invento llegado de ultramar: la bicicleta, con la que realizó el primer raid desde nuestra ciudad a La Paz, superando la

infinita distancia de la pampa en aquel artilugio de la invención inglesa, y que le hizo merecedor de una medalla de oro. Uno de esos pueblos indígenas apostados al camino, desconociendo el invento, hondeó ferozmente al heroico joven, a quien confundieron con Supay, quien tuvo que pasar forzadamente dos veces por la misma senda, para cumplir su aventura.

Pero su juventud, se vería afectada cuando su padre don Ángel, falleció accidentalmente al estar en contacto directo con el mortal cianuro, durante el análisis de unas muestras mineralógicas. La patriótica decisión orureña. Nuestra ciudad organizo el 26 de marzo de 1915, la primera institución aérea del país, mediante un "Comité Pro Escuela Militar de Aviación de Oruro", sin ninguna ayuda del Gobierno esta institución, logró recaudar acaudaladas cifras para este cometido, logrando aquel año el gasto de traslado del joven chileno Luís Omar Page, quien sobrevoló su frágil avión tipo Bleriot, en la pampa orureña el 30 de Julio de 1915. Entre la multitud, testigo de aquel sorprendente acontecimiento estaba el joven Mendoza, quien decidió desde entonces su futuro, y apostó por ser el primer aviador nacional. Gracias al vuelo de Luís Omar Page, la conquista por el cielo nacional, había comenzado. Meses después… "el Presidente Ismael Montes gestionó ante los gobiernos de la Argentina, Chile y España la obtención de becas, habiendo sido enviados a la Escuela de ‘El Palomar’ (Argentina), los oficiales Vásquez, Alarcón y Pareja. Mientras tanto el viril y patriota pueblo orureño, reuniendo recursos propios, enviaba al aviador Mendoza para que hiciera sus estudios en la Escuela de ‘Villa Lugano’…"

Los primeros días de enero de 1916, gracias al aporte económico de los propios orureños, sin auxilio alguno del gobierno, el hábil mecánico Mendoza partió rumbo a la distante capital argentina, con la promesa en el corazón de lograr superar las pruebas físicas, teóricas y prácticas del estudio del vuelo: ¡y todo gracias a la iniciativa a y aporte de Oruro! Un exitoso orureño en Buenos Aires. Poco se sabe de los tres militares becados por el Gobierno en las escuelas de vuelo de Argentina, Chile y España, quienes al parecer nunca lograron acumular méritos de aviadores; uno de ellos José Rafael Alarcón, murió trágicamente cuando su máquina cayó en suelo extranjero, durante un ensayo de vuelo, fue el 23 de enero de 1917. Mientras, el diestro Juan Mendoza, lograba despertar aún más el Fénix que tenía en su alma, superando los rigurosos vuelos de prueba, en la Escuela de "Villa Lugano", primero en globos aerostáticos, y finalmente los vuelos solitarios, y con ellos el examen final, logró en apenas medio año de entrenamiento, el Brevet de Piloto Internacional Nº 103, otorgado por la Federación Aeronáutica Internacional el 18 de Julio de 1916. ¡Apenas medio año de su partida! Sumado al vasto conocimiento el "diseño de máquinas y mecánica de Aviación", superando con creces en conocimiento y práctica de otros novatos militares, había ahora que demostrarlo en los cielos de su patria. En la gran ciudad de Buenos Aires, el círculo de amistades que había cultivado su carismática personalidad, lograron su permanencia un tiempo más, pero tenía que cumplir su promesa como orureño, al pueblo que había costeado su estudio. En la capital porteña, le ofrecieron ‘cielo y tierra’ por que se quedara en la escuela de vuelo, pero su lealtad pudo más, tenía que demostrar la conquista de los cielos bolivianos.

Rumbo a Oruro; en carreta, tren y aire. Hacia el 1919, regresó a Bolivia con los documentos que acreditaban su capacidad aérea, solicitando al gobierno nacional, la compra de un avión para completar el cometido del vuelo en el país. Increíblemente se negó la petición, a más de eso, los fondos del "Comité Pro Escuela de Aviación de Oruro" fueron centralizados inexplicablemente a La Paz. Y otra vez fue Oruro, quién auxilio al joven héroe en su cometido, el empresario Alfredo Etienne fue quien sugirió comprar un avión en Buenos Aires, para lograr los vuelos del piloto; nació una sociedad entre éstos quienes aportaron a mitades la compra del costoso aparato. Filmando incluso una película que hoy esta protegida en la Filmoteca de la Generalitat de Valencia-España. Ya en Buenos Aires, ambos, adquirieron un poderoso avión Fiat por un valor de 30.000 bolivianos, fuera de 1.119 pesos argentinos que representaron los gastos de transporte, hasta Uyuni. El Fiat italiano se traslado desarmado desde los hangares argentinos hasta Villazón, allí, surgió otro obstáculo, de Villazón a Atocha se carecía de via férrea, por lo que se recurrió a las carretas. Venciéndose a sudor y voluntad las dificultades el avión desarmado, fue otra vez trasladado en ferrocarril desde Atocha a Uyuni. Fue en esa población donde el avión se bautizó como "Cobija" y una vez ensamblado, el extraño aparato se elevó a los cielos nacionales, era el 10 de noviembre de 1921. El inmenso salar de Uyuni, fue testigo de las hazañas del joven orureño que se elevaba al cielo inmensamente azul. Las fiestas en Uyuni, fueron ruidosamente festejadas. ¡los Vivas a Bolivia y al valor de Mendoza!, se multiplicaron cuando la aeronave, realizó el prolongado raid Uyuni – Chivas – Pelechuco – Huanchaca – Uyuni. Mientras tanto una noticia se transmitió por el telégrafo desde Uyuni a todo el país ¡Un piloto boliviano, había conquistado los cielos nacionales!

Luego de algunos días de permanencia. El avión "Cobija", nuevamente desarmado fue transportado en ferrocarril hasta Poopó, desde donde se completaría el esperado vuelo en su ciudad natal: Oruro, donde se esperaba al joven héroe, con el mayor de los protocolos y las campanas de las iglesias, esperaban el asomo del avión para anunciar el histórico momento. Rumbo a la conquista del cielo orureño. Una vez llegado al poblado de Poopó, rearmó la maquinaria voladora. Un gran espacio se abría ante ellos, hasta su destino final… la pampa inmensa, sería el testigo de la hazaña, los pobladores veían cómo se preparaba aquella proeza mecánica, el telégrafo anuncio la noticia a Oruro, que pronto estarían allí aquellos viajeros de los aires… la población esperaba con el oído atento a las próximas noticias; y un día claro el 21 noviembre de aquel año de 1921 se alzó de la alta tierra de los andes bolivianos, al diáfano cielo aquel avión, llevando a Mendoza y al mecánico Ángel Mardesich Velarde durante un vuelo de 15 minutos, que harían historia!! ¡La gran aventura había empezado! Un gran espacio se abría ante ellos, hasta su destino final… mientras la muchedumbre se apostó por cientos en los cerros próximos, entre sendas calderas de ponche y ligeros copetines de whisky. Y por increíble que parezca, la precaución maternal optó por recluir a algunos niños o jóvenes, dentro de las viviendas. "Era prudente no salir, cuando "Juanito" Mendoza trataba de volar aquella mezcla de arado y carretón con alas… algunos creían pues, que aquello no podría remontarse en los aires y si lograba hacerlo, tendría que caer y por lo tanto era mejor estar recluido en el hogar".

Luego de un vuelo de 15 minutos, el avión llegó a su destino final: Oruro. Luego de planear sobre toda la ciudad, el avión tomó tierra en Papel-Pampa, y una

muchedumbre sacó a Juanito Mendoza, turnándose los hombros para cargar al héroe hasta la misma Plaza, donde se hicieron ruidosas manifestaciones de homenaje público. Su pecho se convirtió en una constelación de bien merecidas medallas de oro, nacidas del incomparable júbilo de su pueblo natal. Mendoza cumplió con el pueblo que había depositado en él su confianza, seis años antes, y Oruro sin saberlo demostraba ser la ciudad pionera de la aviación; donde se forjó hacia el año 1915 el anhelo de establecer la capacidad de dominar los cielos nacionales. Se dedicaron estribillos y cuecas, al valor del piloto. Pero una fatalidad se acercaba lentamente a su gloria, el centralismo vio con malos ojos la proeza del orureño. El gobierno nunca demostró afecto público al acontecimiento. Y como se verá posteriormente, nunca se le permitió ingresar a la Escuela de Aviación establecida en 1923, y el déspota gobierno de Bautista Saavedra, terminó secuestrando su preciado avión.

Inédita fotografía del aviador Juan Mendoza junto con el mecánico Ángel Mardesich Velarde, la dupla que logró completar la conquista de los cielos nacionales y con ello el nacimiento mismo de la actual Fuerza Aérea Nacional, lamentablemente ésta institución nunca rindió los honores debidos a estos grandes, atrás el también heroico avión "Cobija".

El autor de este artículo, junto con la Sra. Sofía Mendoza, hija del heroico primer aviador boliviano; cuya familia atesora una valiosa documentación dispersa en Cochabamba, Santa Cruz y Oruro, de los inicios de la aviación nacional.

Juan Mendoza, el primer piloto boliviano que surco los cielos del altiplano
Jueves, 14 de Febrero de 2013 09:12

(Publicado en el No 11 de “Historias de Oruro”, noviembre 2011). 90 años de una hazaña sin par en la historia boliviana, gloria a la aviación nacional. Por: Fabrizio Cazorla Murillo, Director de la Revista Historias de Oruro.

Todos corren al cerro. ¡Al Pie de Gallo! ¡Al Cerrato! ¡a San Felipe!. Todos pugnan por acercarse al biplano de Juan Mendoza. El cielo se ha despejado y del sudeste ruge, por el aire, el motor Fiat de 320 caballos de fuerza. Surgen serpenteos y acrobáticos giros y la aeronave desafía los más de 3700 metros de altura de la ciudad. Más de 40.000 almas quedan impresionadas. Nadie se pierde el espectáculo. Fue una mañana del 19 de noviembre de 1921. Así se inscribe una de las páginas de mayor gloria para la aviación boliviana y para la historia de Oruro. Juan Mendoza coronó su proyecto de volar en la altura y hacerlo en su tierra natal después de vencer dificultades y postergaciones. Fue el primer piloto boliviano. Pero antes hubo otros intentes. En 1914 el chileno Luis Pace voló en la zona de Papel Pampa en una avioneta de procedencia francesa. Al parecer no llegó a mucha altitud en lo que ahora es la zona sud de la ciudad. Años más tarde, en La Paz, en abril de 1920, el piloto norteamericano Donald Hudson surco los cielos

bolivianos en un triplano Curtis que fue adquirido por el Gobierno boliviano para organizar la Escuela Militar de Aviación. El vuelo se cumplió en El Alto y Viacha. Meses más tarde otros pilotos desafiaron la altitud del altiplano, unos con éxito y otros con un desenlace fatal como el aviador Maurice Burdon que falleció al estrellar su aeroplano en la zona de El Alto con un saldo de varios muertos. Pero vayamos a Oruro y comencemos la historia de nuestro aviador. Juan Mendoza y Nernuldes nació en Obras un 16 de noviembre de 1893 y en poco tiempo fijó residencia en la ciudad de Oruro. Cursó estudios en el Colegio “Bolivar” y desde muy joven persiguió desafíos ambiciosos. Una de las primeras proezas fue su primer raid en bicicleta de Oruro a La Paz en 1910. Culminó su proyecto en un camino por el que todavía circulaban lentas y pesadas diligencias. Juan Mendoza recibió su primera medalla de oro, anunciando que le próximo raid lo haría en avión. De acuerdo a Miguel Salas Aguilar, en 1915 se organiza en Oruro el Comité Pro Escuela Militar de Aviación, cuya principal actividad fue la campaña de colecta de fondos económicos destinados al pago de estudios de aviación para el intrépido Juan Mendoza quien, en pocos meses, llegó a la Argentina para estudiar en la Escuela de Aviación de Villa Lugano y en Palomar bajo la dirección de Paul Cantailbert y Mocho. Así obtuvo en 1916 su título de Piloto de Aviador Profesional a nivel internacional. Obtuvo su brevet tras cumplir una prueba final que consistía en una ascensión en globo aerostático. Su instructor de vuelo fue el francés Jorge Neuberry. En Buenos Aires recibió ofertas de trabajo como instructor de aviación, no obstante debía nacionalizarse; prefirió regresar a Bolivia y se hizo cargo de la organización del tránsito en Oruro, siendo a la vez requerido por el éxito de sus funciones en otras ciudades como Cochabamba y La Paz.

INTREPIDA HAZAÑA.
Poco tiempo después, no vaciló en el propósito de volar por los cielos bolivianos. Pretendí romper el mito de que no era posible volar en Oruro y lo consiguió en una atildada hazaña. EN sociedad con el señor Alfredo Etienne – adquirió una avioneta marca Fiat de industria italiana de 350 HP- construido para vuelos de baja altitud, sin embargo esto no fue un impedimento como aviador profesional[1]. Era el inicio de un ciclo de historias y anécdotas para Juan Mendoza y su copiloto Angel Mardesich; la dupla de valientes aviadores orureños. EL biplano fue adquirido en Argentina y trasladado por tierra y por aire, en algunos tramos, hasta la Quiaca. EL objetivo era despegar de este punto fronterizo para llegar a Oruro, pero als condiciones atmosféricas no fueron favorables. Ya en territorio boliviano tuvo que vencer algunas dificultades. Precisamente el periodista Luis Dorado contaba a propósito: “EL Fiat fue desarmado y transportado por vía férrea hasta Villazón. Allí surgió otro obstáculo. De Villazón a Atocha se carecía de comunicación ferroviaria. En tal trance se recurrió a las carretas. Realizando una serie de esfuerzos se venció el tramo señalado. Desde Atocha a Uyuni, se empleó el ferrocarril. En la “hija predilecta de Bolivia”, se armó el avión y en homenaje a la fiesta cívica de Potosí se

emprendió el primer vuelo de Bolivia. Posteriormente fue desarmado y trasladado por tren hasta Poopó de allí a Oruro se realizó el segundo vuelo”. El periódico La Patria del 11 de noviembre de 1921 refería a un telegrama sobre el vuelo de Uyuni. “Aviador Mendoza efectuó vuelo con todo éxito llevando como pasajero al Señor Humberto Asturizaga. Reina gran entusiasmo en el pueblo. Hoy efectuará otros vuelos sobre Pulacayo; mañana viaja a Oruro. Corresponsal”. Pero Juan Mendoza no llegó a Oruro aquel día sino el 21 de noviembre, pues, tuvo que llevar la avioneta hasta Poopó y desde ahí con su copiloto iniciar el segundo raid que iba a ser el más largo de toda la historia de la aviación boliviana, en ese entonces. Juan Mendoza y Angel Mardesich salieron de Poopó la mañana de 19 de noviembre cuando el reloj marcaba las 8:00; su dirección, el oeste para llegar a Oruro. Fue un viaje de 30 minutos para alcanzar la serranía orureña y sobrevolar la ciudad, que aguardaba las irrepetibles imágenes del biplano “Oruro” que orgulloso volaba nuestro límpido cielo. Juan Mendoza decía: “Para ser aviador en aquellos años se necesitaba coraje”. Así cumplió su intrépida hazaña. Logró dominar el cielo de la capital orureña. Ahí estaba entre esas 40.000 almas. El fotógrafo Carlos Portillo tomó una fotografía cuando el biplano desafiaba la gravedad y los vientos sobre los argentíferos cerros de nuestra ciudad. Fueron minutos de un irrepetible espectáculo. La gente quedó asombrada y persiguieron al biplano Fiat hasta que aterrizara en la pista de Papel Pampa. Cuando todavía la gente no había llegado al provisional aeropuerto, Juan Mendoza contaba esta anécdota: “AL descender el avión se me acercó un campesino que pensaba que venía del cielo, me besó las manos arrodillado y rendido de admiración, por lo que suponía una gracia divina”. Mucha gente había acudido al recibimiento. Hubo mujeres con arreglos florales. Todos expresaron su simpatía y lo consideraron como a un héroe . “Fui conducido en hombres hasta la plaza principal en un ambiente de fiesta” contaba Juan Mendoza al recordar que los orureños se dieron asueto sin se r feriado; la fiesta era única y merecida. Aquél histórico 19 de noviembre difícilmente ha sido borrado de la memoria colectiva. Contaba el periodista Elias Delgado: “El joven aviador de 18 años, enfundado en una chamarra de cuero, guantes de prebil, gorra enteriza y antiparras (gafas que cubrían gran parte de la cara) pasó de mano en mano, o mejor de hombro en hombro, porque todos deseaban pasearle el triunfo, entonando alegres huayños ty vitoreando con euforia la hazaña, que repercutió rápidamente en la extensa geografía nacional. Nuevamente Oruro se consagraba como escenario de pioneras realizaciones, producto de la fibra creativa de sus hijos, en todos los órdenes de la actividad humana”. No faltaron las adhesiones y los discursos como el expresado por el patriarca orureño Adolfo Mier, quien dijo: “Ciudadano orureño sois el primer boliviano que ha tomado posesión de ese grandioso elemento que rodea nuestro planeta, dándole animación y vida. Increíble y sorprendente, grata emoción causa a la vez, correr

rapidísimo al avión “Oruro” elevarse en el aire como el Cóndor de los Andes, apareciendo como una libélula sobre nuestras cabezas y perderse en el espacio como águila caudal ”. Cómo no recordar los versos del romántico poeta José Victor Zaconeta en cuyo fragm ento del poema “El Aeronauta” decía ¿a Dónde vas jinete del vacío,/ Dejando montes, llanos y poblados/ que pasan fugitivos a tus plantas/ como visiones de un ensueño alado? ¿Qué fiebre te devora , que delirio/ así te impele, paladín excelso,/ para correr en pos de lo ignorado/ por la extensión, sin límites, del cielo? ¿Qué sed de triunfo, que esplendor de gloria,/ te muestran, en lejana perspectiva,/ del vellocino los fulgores áureos/ o el lampo de la tierra prometida? Ah… ¡son la ciencia y el amor del hijo / que ama a su patria, los que así te impelen, / y harán, que, un día o triunfante o muerto,/ tu nombre en alas de la gloria vuele¡”. Pero no fue el único vuelo de nuestro aviador; desarrolló otros en Cochabamba demostrando, como siempre, inmejorables condiciones para elevar a las alturas aviones como el Fiat “Oruro”. Fue el primer vuelo que hizo a la tierra del Tunari cuando protagonizó otra de sus anécdotas: “ La más grave de mis aventuras fue cuando tuve un lamentable accidente en que se destruyó mi biplano, cuando se clavó en un barrial al tratar de aterrizar en Cochabamba: Fue en esa circunstancia que para evitar mi caída sobre la gente, me fui a clavar en el mencionado barrial, quedando casi completamente destruido el biplano. Felizmente, yo quedé completamente ileso”. Después de estos resonantes vuelos y apoteósicos recibimientos en Oruro y Cochabamba, la noticia gravitó en la opinión pública nacional. Todos se enteraron de la proeza del aviador orureño. Esta fama cobraría lamentablemente un alto precio. Esta fama cobraría lamentablemente un alto precio. Un inescrupuloso presidente como Bautista Saavedra, con voraz apetito eleccionario, invitó a nuestro aviador para formar parte de la lista parlamentaria en calidad de diputado por Oruro; sin embargo, Juan Mendoza rechazó el ofrecimiento, porque siempre se mantuvo alejado de la política. Luis Dorado sostiene que la respuesta no se hizo esperar, “ aduciendo falta de pago de impuestos, fue embargado el avión”. Fue en los primeros meses de 1922 cuando el biplano Fiat “Oruro” fue decomisado por el Gobierno y hasta el día de hoy no se sabe dónde fue a parar esta histórica aeronave, digna de cualquier repositorio nacional. Los años pasaron y la Guerra del chaco se aproximaba. Juan Mendoza acudió al llamado de la patria y se responsabilizó de la organización de la maestranza y el departamento de transportes del ejército boliviano. “Tuve a mi cargo todas las operaciones técnicas y de transportes durante la guerra” recordaba nuestro aviador. El periódico “La Mañana” refería “Juan Mendoza, espíritu dinámico montó la maestranza central con espléndidas reparticiones y es allí en aquellos monumentales talleres, donde la fragua y el yunque no cesaron un solo instante y recuperaban cientos de camiones que eran puestos nuevamente en marcha para la atención del ejército y es allí también donde miles de fusiles y cañones destrozados volvieron a prestar sus servicios calibrándolos o cambiándoles soportes. Por sus innegables beneficios se ha dicho con justicia, que lo único que no ha fracasado en la Guerra del Chaco han sido las maestranzas. Una verdad dediez y ocho kilates”.

De retorno a Oruro se dedicó de pleno a la reparación de motores. Instaló una maestranza y en ella trabajó por mucho tiempo. En mérito a su epopeya en 1945 el Concejo Municipal promulga una Ordenanza Municipal, denominando al aeropuerto de Oruro como Juan Mendoza y Nernuldes, como inalterable testimonio de su aporte a la aviación boliviana. En 1951 la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) le otorgó la condecoración “ Piloto Honoris Causa”; en 1965 recibió la Medalla al Mérito Aeronáutico; y al conmemorarse los 50 años del piloto aviador, el Gobierno Nacional le impuso el “Condor de los Andes” en el grado de oficial. Transcurrieron los años y el periodista Arsenio Minaya recordaba aquel memorable episodio del sector de Papel Pampa: “Pasaron muchos años de aquella hazaña de Juan Mendoza que todos recordaban con nostalgia y simpatía. Papel Pampa seguía allí en su inmensa soledad donde solo pastaba un hato de llamas, y que no presagiaba ningún otro acontecimiento igual a aquel día cuando un “pájaro de lata”, apareciendo en el cielo se posara en su llanura…”

BIBLIOGRAFÍA
Dorado Vásquez, E. Luis. “EL primer avión que llegó a Bolivia, fue trasladado por carreta, tren y por aire”. Periódico Presencia, La Paz 21 de julio de 1966. Fajardo Fernández, Jorge. “Oruro del 900”, Edit. Universitaria. Oruro, Bolivia 1989. Minaya Polar, Arsenio. “De la pista de Papel Pampa al aeropuerto Juan Mendoza”. La Patria. Oruro, 31 de enero de 1995; La Patria. “75 años de una hazaña sin par”. Varios autores, 10 de noviembre de 1995. Cazorla M. Fabrizio. “La intrépida hazaña de Juan Mendoza y Nernuldes” Periódico La Patria. Revista Dominical del 18 de noviembre de 2001. Periódico La Patria. Juan Mendoza, surca el cielo. 11 de noviembre de 1921. Oruro. Periódicos LA Patria y “La Mañana” de Oruro y “La Nación” y el “Diario” de La Paz. (documentos facilitador por Javier Soria Mendoza y familia Soria Mendoza).

[1] Previamente en Buenos Aires desarrolló varias pruebas en el aeródromo “El Palomar” y “Castelar”,
habiendo sido documentados estos vuelos en una película denominada “Vuelo sobre Buenos Aires del Aviador Juan Mendoza”, proyectada y recuperada gracias a los familiares de nuestro aviador. Así también se certifica que estos vuelos se cumplieron en septiembre de 1921 de acuerdo a la crónica y fotografías publicadas en la Revista La Ilustración de La Paz de 11 de septiembre de 1921.

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