Athenea Digital - 11(1): 15-40 (marzo 2011) -ARTÍCULOS-ISSN: 1578-8946

Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad Urban assemblages: ANT and the examination of the city
Ignacio Farías
Social Science Research Center Berlin farias@wzb.eu

Resumen
Este artículo presenta nuevas perspectivas de investigación y desafíos analíticos que la teoría del actor-red (TAR) abre para los estudios urbanos. En primer lugar, se revisan cómo los principios de relacionalidad híbrida y asociatividad plana de la TAR están siendo adoptados en los estudios urbanos para ampliar simétricamente la ecología urbana a nohumanos e impugnar concepciones escalares del espacio y economías urbanas. A continuación, se propone que la TAR trae consigo un desafío más fundamental relativo a la concepción de la ciudad como objeto de estudio. Mientras su comprensión habitual como objeto espacial, entidad político-económica y/o forma sociocultural subraya su carácter singular, estable y delimitado, la TAR permite pensar la ciudad como un objeto múltiple y decentrado. La noción de ensamblajes urbanos se introduce entonces para dar cuenta de la circulación y devenir de la ciudad en múltiples redes híbridas y translocales. El artículo concluye sopesando algunas de las consecuencias de este examen de la ciudad, especialmente el reposicionamiento del problema de la complejidad, urbana en este caso, como punto, si no de partida, entonces al menos de llegada para la TAR.

Abstract
This article presents new research perspectives and analytical challenges that actor-network theory opens for urban studies. First, it reviews how the ANT principles of hybrid relationality and flat associativity are being adopted in urban studies to symmetrically expand the urban ecology to nonhumans and contest scalar conceptions of urban space and economy. Second, it proposes that ANT brings along an even more fundamental challenge related to the understanding of the city as a research object. While common understandings as a spatial object, political-economical entity and/or sociocultural form underlie its singular, stable and bounded character, ANT allows thinking the city as a multiple and decentered object. The notion of urban assemblages is introduced to account for the circulation and becoming of the city in multiple hybrid and translocal networks. Finally, it concludes by discussing some consequences of this examination of the city, especially the reassertion of the problem of complexity, especially urban complexity, if not as a starting point, then at least as a point of arrival for ANT.

Palabras clave: Relacionalidad híbrida; Asociatividad Keywords: Hybrid relationality; Flat associativity; City plana; Ciudad como objeto; Ensamblajes urbanos; as object; Urban assemblages; Complexity Complejidad

La teoría del actor-red (TAR) vive horas claves y con ella también las ciencias sociales. Durante los últimos 30 años, y de la mano de los trabajos de Bruno Latour (2005; Latour & Woolgar, 1986), Michel Callon (1986, 1998), John Law (1986, 2004), ésta se ha ido consolidando como una perspectiva productiva y sugerente para el estudio del mundo contemporáneo, y que ha transformado significativamente la comprensión sociológica y antropológica de la producción de conocimiento científico, del desarrollo y la innovación tecnológica, de prácticas médicas y de cuidado, de controversias sociotécnicas y ecológicas, etc. La TAR involucra, de hecho, mucho más que una teoría particular sobre un determinado ámbito societal, y su alcance e impacto ha comenzado a traspasar los límites de los estudios de ciencia y tecnología donde fuese primeramente desarrollada. De esta forma, lo que

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Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad

crecientemente comienza a estar en juego, a ponerse a prueba en trabajos de investigación y publicaciones, a evaluarse y discutirse en la comunidad académica, es la capacidad de la TAR para transformar fundamentalmente la manera cómo las ciencias sociales conciben y practican sus objetos de investigación. Callon es probablemente el principal pionero de esta acelerada expansión de la TAR a nuevos terrenos. Desde mediados de los años 90, su apuesta ha sido someter la TAR al 'test del mercado' (1998; 1999), y dar luz así a un programa alternativo de sociología económica (Çalışkan & Callon, 2010; Callon, 2006). Tal empresa no sólo ha cambiado la sociología económica contemporánea, desplazando la atención a la construcción sociotécnica de mercados y al rol de las ciencias económicas en la performación de agentes y objetos de mercado. También ha permitido enriquecer la propia TAR, expandiendo sus vocabularios conceptuales y capacidades analíticas. Un problema de la primera TAR que la sociología económica deja en evidencia es la relativa pobreza de sus análisis de la figura del actor, el cual tiende a ser convertido en héroe del management sociotécnico (Latour, 1988), o a permanecer indeterminado, diluido en redes sociotécnicas (Latour, 1996a). El estudio de la economía obliga, entre otras cosas, a hacerse cargo de la pregunta por la determinación del actor económico y sus capacidades calculativas sin renunciar a los principios metodológicos de la TAR que involucran, precisamente, no dar una definición a priori de los actores, o del rol de humanos y no-humanos en su constitución. Este artículo persigue un objetivo equivalente: explorar los desafíos asociados al establecimiento de unos estudios urbanos inspirados en la TAR y al mismo tiempo ampliar el repertorio conceptual y capacidad analítica de la misma TAR. Obviamente, este ejercicio descansa en contribuciones claves realizadas por un número importante de sociólogos, geógrafos y urbanistas. El propio Latour junto a la fotógrafa Emilie Hermant (1998) llevaron a cabo un proyecto de investigación de extrema originalidad sobre las múltiples formas y espacios en los que se enacta la ciudad de París. El libro-web Paris Ville Invisible muestra que París no existe en un espacio o escala espacial delimitada, sino que es compuesta de formas diversas en diversas redes sociotécnicas. De la misma forma, los libros Cities: Reimagining the Urban, de Ash Amin y Nigel Thrift (2002) y Splintering Urbanism, de Stephen Graham y Simon Marvin (2001) son obras claves que anteceden esta exploración. Ninguna de ellas, sin embargo, se propone discutir sistemáticamente los desplazamientos y transformaciones en los estudios urbanos que se derivan de la TAR. Ese es precisamente el aporte que este artículo pretende realizar. Esta es una tarea particularmente difícil, pues la misma TAR constituye un objeto-conocimiento dinámico y fluido, que no sólo ha mutado su forma, sus vocabularios y sus énfasis en los últimos 30 años, sino que se encuentra atravesada por múltiples vertientes teóricas. Es de hecho notable el sinnúmero de conceptos invocados en distintos contextos y momentos para definir aquello que caracteriza a la TAR: sociología de la traducción, sociología de la mediación, lecciones sobre objetos, antropología simétrica, perspectiva sociotécnica, programa performativo, sociología de las asociaciones, semiótica híbrida, etc. La misma noción de 'teoría del actor-red' ha sido criticada, rechazada y recientemente reivindicada por los mismos quienes primeramente la acuñasen (ver Law & Hassard, 1999). Esta fluidez y dinamismo se debe en parte a la tremenda prolifidad de los académicos trabajando en este campo; en parte también a la diversidad de vertientes teóricas que informan y empujan a la TAR en diversas direcciones: la filosofía de Michel Serres (Serres & Latour, 1995), el método genealógico de Michel Foucault (1977), la ontología fluida de Guilles Deleuze y Félix Guattari (1987), el pragmatismo de John Dewey (2000), la sociología de la imitación de Gabriel Tarde (2006), la noción semiótica de actante de Algirdas Greimas (Greimas & Courtes 1990), etc. Al mismo tiempo, la TAR se desarrolla en constante interacción y confrontación con

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la sociología de la política y la moral de Luc Boltanski y Laurent Thevenot (2006). La pregunta clave es. entorno construido y naturalezas urbanas. Algunos la consideran más bien un método basado en el principio de simetría generalizada. La TAR no se verifica. Bruno Latour (1999) identificó los que a su juicio constituían los cuatro problemas centrales de la teoría del actor-red. no de verdad o veracidad. Probablemente la mejor alternativa sea considerarla un paradigma. Las siguientes dos secciones proponen un ejercicio inverso. sino en producir un primer mapa de los puntos de encuentro entre dos espacios intelectuales heterogéneos. Pinch & Bijker. para proponer luego. La noción de red ha sido ampliamente usada en los últimos años para hacer referencia a redes técnicas. y no sólo complicado. cómo la TAR se extiende y desenvuelve en el espacio de los estudios urbanos. esto es. La primera sección sugiere que la TAR. los principios de una ontología alternativa para el objeto ciudad. Este comienza. 1989). demuestra o refuta en ninguno de sus objetos de estudio. por su 17 . en la cuarta sección. el ejercicio que se propone en este artículo no consiste en la simple importación de un concepto o de un método determinado para el estudio de un campo nuevo. dar cuenta del carácter complejo. El punto clave entonces es que el encuentro entre la TAR y los estudios urbanos involucra el encuentro de dos multiplicidades. En consecuencia. por nombrar solo algunos de los más prominentes. Aquí se introduce la noción de ensamblajes urbanos. otros prefieren hablar de una sensibilidad. 1991. Los problemas del compuesto 'actor-red' son claves para entender el principio de relacionalidad híbrida que quiero destacar aquí. la escala y las economías urbanas. La segunda sección discute el aporte que el seguimiento plano de asociaciones puede hacer a la comprensión del espacio. multidisciplinario y atravesado por múltiples programas de investigación. el feminismo cyborg de Donna Haraway (1991). obliga a ampliar la ecología urbana para incluir simétricamente sistemas técnicos. con su énfasis en una relacionalidad híbrida. El cuarto problema era el guión que une y separa actor y red. informáticas y cibernéticas. en la tercera sección. actor y red. más bien. Collins & Pinch 1982. Relacionalidad híbrida y la ampliación de la ecología urbana En una intervención programática. los estudios urbanos constituyen también un ámbito extremadamente heterogéneo. tal como queda en evidencia en lo que sigue de este artículo. la antropología de la naturaleza de Philippe Descola (2003). Por otra parte. de la vida urbana. la antropología del medio ambiente de Tim Ingold (2000). pero sí de plausibilidad y éxito de descripciones y explicaciones.Ignacio Farías una serie de programas sociológicos y antropológicos contemporáneos: las distintas tradiciones de estudios de ciencia y tecnología (Bloor. la postfenomenología de Don Ihde (1993). El problema con la teoría es evidente: la TAR no es una teoría. sino que ofrece una posición ontológica sobre la cual fundar la investigación empírica y a partir de la cual definir parámetros. La noción de actor. El artículo concluye enunciando uno de los mayores desafíos que la ciudad plantea a la TAR. con un análisis crítico de las distintas concepciones de la ciudad en cuanto objeto de estudio que predominan en los estudios urbanos. Los tres primeros eran precisamente los tres conceptos que dan nombre a esta perspectiva: teoría. Las primeras dos secciones de este artículo exploran transformaciones puntuales en el estudio de la ciudad que se siguen de dos principios analíticos claves de la TAR. Todo análisis del ‘impacto’ de la TAR en los estudios urbanos es en este sentido imposible. y en constante construcción y reconstrucción. con lo que ha perdido toda relación con la noción francesa original de reseaux más cercana a la idea de rizoma o de enredo.

sin embargo. objetos mágicos. normas. En primer lugar. especialmente empresas y grupos. En buena parte de la investigación urbana. pues precisamente la geografía es también la disciplina que se ha hecho cargo de la pregunta por la forma como estos grandes sistemas técnicos de la ciudad – entendidos como infraestructuras . Por otro lado. e imágenes emergen y se constituyen relacionalmente (Barthes. Ahora bien. Hacerse cargo de este principio de relacionalidad híbrida en los estudios urbanos implica ampliar la ecología de la ciudad en tres direcciones fundamentales: sistemas técnicos. En tal espacio híbrido. redes de energía o de agua. estos sistemas han sido ignorados debido a su presunto carácter técnico. la TAR transforma el estudio de los sistemas sociotécnicos de la ciudad. De esta forma. el problema del compuesto 'actor-red' es que sugiere que la TAR busca proponer una alternativa o. es decir. Esto es sumamente interesante. que coincide en forma importante con la noción derrideana de différance (Lehmann.Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad parte. esto es. entre elementos heterogéneos y no por sí mismo sociales. la geografía urbana más tradicional ha seguido derroteros similares influenciada fuertemente por la geografía humana y cultural. el objetivo de la TAR. la geografía encarna muy bien una dualidad más general en la aproximación a los sistemas sociotécnicos de la ciudad. parientes. cuando estos sistemas devienen objeto de investigación urbana. LéviStrauss. económicas y sociales. significado o comunicación. En ese sentido. En consecuencia. 2004). lo que distingue a ANT no es la perspectiva relacional. se ve afectada en forma significativa por la posición que ocupan en espacios relacionales (White. 2008). Latour 1996b). de la misma manera que la sociología de sistemas sociales desarrollada por Niklas Luhmann (2007) se basa en un concepto de diferencia relacional. ya como instancia infraestructural que determina lo que ocurre 18 . dado que el énfasis está puesto en relaciones transversales entre cuerpos. La antropología estructuralista y la semiótica dejaron en evidencia que mitos. Latour 1999). Al menos desde los años 80. objetos.determinan sus configuraciones espaciales. individuos. la red captura el contexto social en el cual la acción tiene lugar. carreteras. Baudrillard. las que hacen posible su inter-acción (ver Callon 1986. y que sugiere que mientras 'actor' captura el problema de la agencia. la sociología de redes norteamericana se orientó también a demostrar que la identidad y capacidades de acción de individuos y otros actores sociales. sino más bien dar cuenta del carácter híbrido del espacio en el cual ocurre lo social. Así. telecomunicaciones. que las redes de relaciones observadas consideren simétricamente entidades propias de distintos ámbitos materiales y semióticos. Así. Las relaciones sociales implican más bien relaciones de fuerza entre los distintos elementos enredados. peor aún. materialidades. lo social no puede ser reducido a un tipo de entidad o medio como intención. una solución. 2003. 1979). las nociones de actor y red designan dos caras de una misma moneda. se propagó la tesis de que las entidades sociales se constituyen a partir de su posición en redes de relación más amplias. tales como sistemas de transporte. dos formas complementarias de dar cuenta de lo social y su incrustación en un principio de relacionalidad híbrida (cfr. 1969. es problemática especialmente dado el guión que la vincula a la noción de red. Al menos desde el auge del estructuralismo en la mitad del siglo 20. animales. especialmente de corte sociológico y antropológico. la pregunta que se plantea refiere más bien a la forma en que son administrados o manejados por determinadas instituciones y culturas políticas urbanas. tecnologías. entorno construido y naturalezas. Este no es. y en ningún caso patrimonio de la TAR. objetos cotidianos. a la oposición acción y estructura. símbolos. Las perspectivas relacionales abundan: los conceptos de habitus y campo en la sociología de Pierre Bourdieu (1985) se construyen también relacionalmente. textos. es importante precisar que los enfoques relacionales son prácticamente omnipresentes en la teoría social y cultural contemporánea. sino el carácter híbrido o heterogéneo de las relaciones que estudia.

desigualdad. consumo etc. media y posibilita prácticas urbanas y formas de acción que se despliegan en la ciudad (Guy & Moore 2005). objetos complejos cuyos límites tienden a coincidir con los de la ciudad. su enorme potencial para dar cuenta de fenómenos de otra forma invisible para los estudios urbanos queda en evidencia en los últimos trabajos de Graham (2005. que se expresaría en su excesivo alarmismo y aproximación universalista a procesos de astillamiento urbano. y proponen una interesante distinción entre las infraestructuras de la ciudad como ensamblajes sociotécnicos. Aun cuando a juicio de Olivier Coutard y Simon Guy (2007). Junto a Nigel Thrift. 2006b) sobre estrategias de guerra urbana que demuestran hasta qué punto estos sistemas sociotécnicos pueden devenir cuestiones de vida o muerte para ciudades y ciudadanos. sus espacios públicos y edificaciones que ocurren entre distintos grupos sociales y étnicos. si se observa este entorno construido con una lupa híbrida. los que precisamente buscan descubrir las negociaciones cotidianas. que mueven consigo toda la ciudad. Ahora bien. sino socio-técnicos y. Ahora bien. editado por Ralf Brand. y la ciudad como proceso sociotécnico resultante de la interacción de estos múltiples ensamblajes (Farías. como segregación. pobreza.. a partir de su entrelazamiento en sistemas sociotécnicos. Ambos enfatizan cómo distintos grupos de actores conciben y negocian estos sistemas u operaciones tecnológicas y su articulación en el tejido urbano.Ignacio Farías en la ciudad. el entorno construido abre. primero. cuyo diseño y forma han sido concebidos en los estudios urbanos fundamentalmente en términos de su cualidad simbólica y como parte de formas de representación política. 1999. pero irrelevante para el estudio de la cultura urbana. ponen en evidencia. 1994). ya como dimensión técnica sujeta a estrategias de gobernanza. La instalación definitiva de tales perspectivas sociotécnicas en los estudios urbanos ha sido obra de Stephen Graham y Simon Marvin (2001). 2006a. segundo. En su libro Splintering Urbanism(2001) presentan de forma integrada y coherente buena parte de la literatura existente y de sus propias investigaciones sobre tecnología y ciudad. la TAR refuerza y radicaliza aproximaciones alternativas que asumen que no es posible trazar una diferencia a priori entre lo técnico y lo urbano. En este contexto. Graham (2007) ha sido pionero en mostrar la centralidad de políticas y prácticas de mantenimiento y reparación en las ciudades y cómo éstas se integran en ciclos económicos de adquisición y consumo. políticas y simbólicas en torno a la forma de las ciudades. 1984). deviene evidente que más que un reflejo de procesos de otra naturaleza. Dos estudios claves en estas líneas son el de Thomas Hughes (1983) sobre la electrificación de las metrópolis occidentales y el de Eduard Aibar y Wiebe Bijker (1997) sobre las controversias en torno al plan Cerdá de extensión de Barcelona. la idea de que las ciudades constituyen grandes artefactos sociotécnicos fue primeramente desarrollada por historiadores y sociólogos de la tecnología abocados al estudio de los así llamados 'grandes sistemas técnicos' (Coutard. Un número reciente del Journal of Urban Technology. 1996) sobre la economía simbólica de las ciudades y sobre los llamados 'paisajes de poder'. como la que se enfoca en la construcción social de la tecnología (Pinch & Bijker. explora precisamente el rol activo que juega el entorno construido 19 . 2009b). este trabajo incurre en una forma de determinismo tecnológico suave. Además de lo anterior. movimientos urbanos. el principio de relacionalidad híbrida transforma también el estudio del entorno construido y de la arquitectura. Tanto esta perspectiva. El aporte clave de este libro es precisamente abordar y explicar temas clásicos de la sociología urbana. Summerton. y que entienden que estos sistemas sociotécnicos son mediadores claves de buena parte de los fenómenos urbanos. que estos sistemas no son simplemente técnicos o construidos socialmente. Un ejemplo de lo anterior son los trabajos de Sharon Zukin (1991.

Yaneva. Fregonese & Brand. como la conducción de automóviles. que muestran el carácter situado. 2003). la noción de una “hybrid creature composed of organism and machine” (1985. algunos todavía atrapados en un cierto determinismo tecnológico (Mitchell. 2009). otros. es posible situar una serie importante de estudios etnográficos. persistencia y obduración. Tal como lo ha mostrado Nigel Thrift (2004). 2009. 1996. sino que se constituye en situaciones locales y concretas: en el hogar. Ahora bien. 2009. en la oficina. Callon. 2006. pero establece una innecesaria ecuación del entorno construido con pura estabilidad. Delgado tiene razón en destacar el carácter fluido. es posible y necesario sostener que lo urbano no se puede reducir a la arquitectura. 1994. 2008). tácticas y sistemas. deterioro y remodelamiento del entorno construido.Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad en la mediación de la radicalización y violencia urbana en distintas ciudades europeas (ver Brand. En consecuencia la idea de una urbanización cyborg implica desplazar nuestra atención desde la ciudad como sistema sociotécnico hacia formas híbridas de ser humano en la ciudad y de participación en la esfera pública urbana. las cuales son posibilitadas precisamente por el entrelazamiento de humanos y no-humanos. estratégica. Tal comprensión del entorno urbano construido se deriva a su vez de una comprensión reduccionista de los procesos de diseño urbano y arquitectónico como basados en una mirada abstracta. 1998. sobre prácticas de diseño arquitectónico y urbano. En Flanerie for cyborgs. sino de las transformaciones que lo anterior implica para las naturalezas urbanas. que la ciudad implica un plus de vida. impredecible. Bajo esta denominación es posible reunir trabajos con énfasis diversos. distribuido y negociado de estas prácticas y cómo ellas dependen de múltiples tipos de conocimiento. Ciertamente. 2009. actores y criterios de valor (Brain. más interesantes. totalizadora. en la ciudad y en los espacios urbanos es posible encontrar una multiplicación 20 . 2009. Jacobs. Una investigación urbana basada en la TAR se conecta también con aquellas perspectivas que ponen el acento en la noción de 'urbanización cyborg' (Chatzis. Ewenstein & Whyte. 1) desafía radicalmente las nociones de naturaleza humana. 2002. y Dossick. inspirados en la TAR. 2009. y que pone en evidencia la tremenda maleabilidad y flexibilidad del entorno construido (Gieryn. se tratan naturalezas no-humanas y los devenires animales y geológicos de la ciudad. 2005. sino como mediado e incluso posibilitado por ella. orientados a dar cuenta no tanto del rol de los sistemas técnicos en la ciudad. tal lectura no sólo se basa en un cierto romanticismo humanista. sobre procesos de construcción. el cyborg es una figura que emerge situacionalmente. Lo anterior permite entonces contrarrestar la lectura dicotómica de la ciudad y lo urbano propuesta por Michel de Certeau (1988) cuando opone las estrategias de poder del planificador urbano inscritas en el entorno construido a la resistencia inmaterial desplegada en tácticas y prácticas del transeúnte. Fiore-Silvast. También es posible hacer referencia a una segunda línea de investigación etnográfica. Swyngedouw. etc. Su 'naturaleza' no resulta de la adición de prótesis técnicas a un cuerpo. 2009). Yaneva. Guggenheim. Frente a ella. En la mayoría de los casos. Esta perspectiva ofrece así buenas razones para resistir la sugerente definición de lo urbano que propone Manuel Delgado (1999) como la ciudad menos la arquitectura. Neff. Houdart & Chihiro. pero el punto es que ese plus de vida debe ser pensado no en oposición a la arquitectura. pero es importante también dar cuenta de la proliferación de formas híbridas de existencia humana en la ciudad. contingente. sino que además es incapaz de dar cuenta de prácticas claves que tienen lugar en la ciudad. p. de efervescencia. 1996). también inspirada por la TAR. efervescente de lo urbano. Gandy. Al menos desde el Manifiesto para Cyborgs de Donna Haraway (1985). 2001. Rob Shields (2006) argumenta que al igual que el flaneur.

esto es. reivindicaciones y protestas emergen mediadas por dispositivos tecnológicos. Ambos ponen en evidencia que movimientos sociales y espacios públicos urbanos congregan y constituyen sujetos políticos cyborg. hay un énfasis en la gobernanza de las naturalezas urbanas y su articulación con cuestiones de modernización. Tales consideraciones lo llevarían incluso a reconciliarse con la noción de teoría del actor-red. un compañero. así como el estudio de Monique Girard y David Stark (2007) sobre asambleas ciudadanas y foros híbridos en Nueva York después del 11 de Septiembre. menos conocido. hay todavía muy pocos trabajos que traten las naturalezas urbanas en este sentido activo (Hinchliffe. El ejemplo clásico es el estudio de William Cronon (1991) sobre el papel del río Chicago en la historia de Chicago. ése sería el significado original de la sociología. un asociado. cuyas demandas. el cual muestra el rol determinante que juegan formaciones geológicas en procesos de desarrollo urbano y económico. estructuración escalar del capitalismo. Si bien en esta reciente literatura se encuentran múltiples referencias a la TAR. 1997). Degen y Whatmore. sino que se propone seguir detalladamente las cadenas de casualidad mediadas por el río a fin de dar cuenta de cómo éste promueve una particular vía de desarrollo. 2006. por la incorporación de ciertas capas minerales al casco urbano que posibilitan nuevas formas de crecimiento en altura. 2005). Asociatividad plana y el descentramiento de espacios y economías urbanas El segundo tipo de desplazamientos que la TAR impulsa en los estudios urbanos se deriva de su ferviente anti-estructuralismo y el consiguiente énfasis en el estudio empírico de asociaciones actuales entre entidades heterogéneas y la composición de programas de acción y de colectivos. una perspectiva que se basa en el seguimiento de los rastros que dejan los actores con una mirada micro. ANT. movimientos sociales. De hecho. voces. Para Latour (2005). y en una comprensión de la naturaleza como objeto de prácticas y políticas de metabolismo urbano más que como un agente que participa y transforma el colectivo urbano en direcciones no previstas. 21 . Daniel López y Noel García (2009) sobre el papel jugado por tecnologías sonoras en la mediación de sensaciones de conmoción y convicción política. vegetales y animales. Tal como Latour (2005) lo ha destacado. contiene la idea de una hormiga y ofrece así un modelo sugerente para pensar la perspectiva metodológica y analítica necesaria para estudiar lo social. protestas y asambleas urbanas constituyen otro espacio interesante de cyborgizacion en la ciudad. Los sistemas de transporte urbano son el ejemplo más evidente de lo anterior. justicia social y otros temas claves de los estudios urbanos. Socius es aquel actor que sigue a otro. Su sigla en inglés. el estudio de las naturalezas urbanas se encuentra en ocasiones todavía basado en una distinción a priori entre lo natural y lo social. conocimientos. Lo social no equivale a ningún tipo de estructura o sistema. Kearnes. Dos ejemplos notables de lo anterior son el estudio de Israel Rodríguez. sino a este trabajo de asociación. y ha conducido a una serie de estudios sobre la llamada ecología política de la ciudad (Heynen. sin embargo. observa Latour. Otro ejemplo. pero también la actividad política. es el estudio de Manuel DeLanda (2000) sobre cómo la historia de los asentamientos urbanos y sus fases más importantes se corresponde con distintos procesos de mineralización. Kaika y Swyngedouw. nuevas economías y nuevas intensidades urbanas. De esta forma. aquello que distingue el trabajo de Cronon es que no amplía su descripción a los contextos políticos o sociales de la época.Ignacio Farías y concentración de tales devenires cyborg. Swyngedouw. El entrelazamiento entre naturaleza y ciudad destacado por esta noción de urbanización cyborg involucra también entidades geológicas.

pero que lleva a cubrir grandes distancias. y esto es lo más importante. En consecuencia. condenada primero a la exclusión por el Althusserianismo ortodoxo en los años 70 (Merrifield. la producción del espacio constituye el ámbito clave que subyace y explica todas las otras transformaciones del capitalismo contemporáneo. Buena parte de los estudios urbanos críticos contemporáneos se basa en el esfuerzo pionero de autores como Manuel Castells (1974). 1989). Esta perspectiva tiene profundas implicaciones para los estudios urbanos. por ejemplo. sin embargo.Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad casi corta de vista. esta situación tiene en cuenta escalas y miradasasolapadas. Para Castells (1974). fue lentamente recuperada por autores como David Harvey (1989) y Edward Soja (1989) durante los años 80. no Tales diferencias hacen referencia niveles cualitativamente distintos de lo social y a exclusivamente locales diferentes tipos de vínculo social. En ese contexto. 2000). estructura y Si. 2000). la TAR rechaza distinciones entre lo global y lo local. La imagen de la hormiga deja en evidencia el carácter colectivo y distribuido de toda línea de acción (para una crítica ver Ingold. especialmente tras la publicación en inglés de The production of space (Lefebvre. y de que el espacio es múltiple. Más que reconstruir esta discusión. sugiere que las formas de circulación del capital son claves para la producción de escalas geográficas y observa que múltiples escalas se encuentran en una relación de dependencia e interacción entre unas y otras. En su libro de 1970 La Revolución Urbana. Slater & Ariztía. Esta tesis de Lefebvre. es la homiga y el pajaro a la vez En consecuencia. quisiera intentar precisar la crítica y el aporte que la TAR puede hacer y está haciendo a esta línea de investigación (Latham & McCormack. el que subyace además al estudio de las economías urbanas. tal como la planteaba siguiendo la ortodoxia althuseriana. aquello que convirtiera a Lefebvre en un autor clave para los estudios urbanos fue precisamente su reformulación de la pregunta por el modo de producción capitalista desde la economía al espacio. se ha sumado en los últimos años la tesis de su fijación escalar (Brenner. 1991). La ciudad constituiría además una escala clave. 2003) y David Harvey (1989) por realizar un análisis marxista de la ciudad. la TAR permite dar cuenta de VARELA importantes diferencias cuantitativas en la extensión de las asociaciones. Ella se propone entonces seguir translocalmente las asociaciones entre los distintos actores enredados en una línea de acción determinada. pero sin distinguir a priori distintos tipos de espacio o de niveles para actores de distintos tamaño. el vínculo social es el resultado de un trabajo siempre local de traducción y asociación entre entidades actuales y constituidas situacionalmente. 1998). en especial en lo que refiere al tema de la producción del espacio. La cuestion urbana. y sobretodo. pasaba por comprender cómo funciona el modo de producción capitalista en contextos urbanos y cómo se dan en la ciudad las relaciones sociales de producción y de clase. Por su parte. La noción de escala geográfica. pues ofrecería un espacio privilegiado para la articulación espacial 22 . Disiento: es de idea y vuelta. lo micro y lo macro. La crítica clave que Lefebvre haría a esta aproximación es que no se hace cargo de la pregunta por la producción del espacio (ver Merrifield. El fenómeno urbano suplantaría a la industrialización como la principal fuerza histórica del capitalismo y motor para la acumulación. son importantes puntos de partida común que facilitan el diálogo entre los estudios urbanos y la TAR. estrategias y circulaciones. se encuentran así en el centro de los más recientes debates en los estudios urbanos. por ejemplo. 2008). A la tesis de una fijación espacial ( spatial fix) del capitalismo (Harvey. 2009. perosituación. Henri Lefebvre (1991. 2009). hasta devenir en un punto de paso obligado para los estudios urbanos críticos. Para la TAR. así como los procesos históricos de producción y articulación de múltiples escalas espaciales. el carácter plano de las asociaciones. Neil Smith (1992). Lefebvre (2003) sugiere que lo que sigue a la revolución industrial en la historia del capitalismo es una revolución urbana. Evidentemente las ideas de que el espacio es producido por medio de distintas prácticas. así como de asimetrías en las capacidades de acción de distintos actor-redes.

las ciudades funcionan como catalizadores de demanda agregada por medio de la producción de mercados. instituciones y conexiones que desbordan los límites espaciales de estos clusters y de la ciudad misma. Pensar el espacio y la escala como productos que de alguna manera devienen independientes de las prácticas y procesos que les dan origen – esto es lo que significa estructuración – implica caer en la trampa del fetichismo. en el sentido marxista de considerar como real y ontológicamente autónomo aquello que es más bien un atributo de redes de asociación. por su parte. sociales e institucionales posibilitadas por la ciudad y las regiones que las circundan (Porter.Ignacio Farías del capitalismo. el espacio constituye un efecto relacional. por medio de su principio de asociatividad plana. Storper. En ese sentido. es decir. Más que un producto reificado. sostener. Y. 1994). tal como han observado Koray Çalışkan y Michel 23 . los estudios urbanos han tendido a concebir las ciudades como unidades económico-políticas incrustadas en redes de competición inter-urbana por la atracción de capitales globales (Harvey. 1998). Crítico de perspectivas que se enfocan en la producción de escalas en singular. Neil Brenner (2001) se ha concentrado en el papel que juega el Estado en la producción y articulación de múltiples escalas y en la estructuración escalar del capitalismo. la geografía económica ha explicado la competitividad y capacidad de innovación de industrias urbanas a partir de su aglomeración e incrustramiento en redes económicas. ciertamente histórico. y como se explica en la siguiente sección. Tal como en Paris Ville Invisible (Latour & Hermant. cuyas dinámicas dejan de poder ser explicadas en virtud de las escalas y espacios en que se encuentran incrustadas ('embedded'). Estos autores sugieren que si las ciudades juegan un papel clave para las economías urbanas. aquello que distingue a estas perspectivas es la comprensión de procesos de producción del espacio como procesos de estructuración que traen consigo una suerte de autonomización de los espacios producidos respecto a las prácticas que los constituyen. Sallie Marston (2000). 1997). Ahora bien. el énfasis se desplaza entonces desde la pregunta por el espacio o la escala de la ciudad a la pregunta por los múltiples sitios donde se produce y enacta la ciudad. como resultados que hay que mantener. Este 'subyacer' supone una separación entre agentes y espacios que no es sólo analítica. Esta noción es precisamente lo que la TAR. 2009a) o Richard Smith (2009). Ciertamente. como lo hacen Nigel Thrift (ver Farías. 1989. Esto. defender. esta geografía crítica coincide con la TAR en que estos espacios o escalas se corresponden con redes de actores y objetos. 1995. pero que requiere un constante trabajo de mantenimiento. Lo anterior tiene también importantes consecuencias para el estudio de las industrias y economías urbanas. pero la diferencia clave es que comprenden estos espacios como subyacentes a las prácticas de estos agentes. permite poner en cuestión. Sassen. Por una parte. a su vez. y que dependen más bien de una multiplicidad de espacios. ha investigado el papel central que juegan concepciones y relaciones de género y reproducción social en la constitución del hogar como escala geográfica clave del capitalismo. Tal como observan Ash Amin y Nigel Thrift (2002). Dicho esto. la TAR permite pensar en esos productos desde un modelo de guerra. Por otra. Esta es precisamente la tesis de que las escalas espaciales son productos históricos. hace necesario prestar atención a los sitios donde ese trabajo de producción y mantenimiento del espacio tiene lugar. el estudio detallado y microscópico de incluso las economías urbanas más aglomeradas revela que éstas no se encuentran sometidas a una tiranía de la proximidad y del cara-a-cara. éste radica más bien en sus efectos sobre la demanda. Más que como recursos para la producción económica o como máquinas de regulación. sino también una separación histórica y real. sino más bien por redefinir aquello que se denomina 'productos'. más allá de si se trata de una producción de escalas en singular o plural. el gran aporte que la TAR puede hacer a esta discusión no pasa tanto por insistir en que '¡No hay escalas!'.

Es difícil de hecho concebir trabajos de investigación urbana interesantes que no propongan múltiples conexiones entre estas tres y otras dimensiones. observada e investigada como una entidad estable en múltiples contextos de representación y práctica. predomina en los estudios urbanos una concepción de la ciudad como un objeto único. y el cual está relacionado con su objeto de estudio. la TAR obliga a partir con el estudio de redes tecno-económicas translocales para observar cómo éstas atraviesan la ciudad constituyendo tanto industrias como mercados. de los hechos científicos como 'móviles inmutables' (Latour. Michael Smith. 2005) pueden ser de especial utilidad para los estudios urbanos. transaccionales y procesuales de la vida urbana (por ejemplo. 2001). coherente y estable. Esta ocupación con la noción y la forma empírica de los objetos comenzó muy tempranamente con la descripción. la ciudad. éstas implican comprender la ciudad como un objeto espacial. El problema que se discute sin embargo es el de la extrapolación. a pesar de las importantes diferencias de perspectiva que revisaré a continuación. Es más. esto es. Para efectos analíticos. Brenner critica las distintas estrategias retóricas que usan diversos autores para extrapolar sus resultados de investigación a otras ciudades. La ciudad como objeto: lecciones de TAR Las secciones anteriores describen transformaciones específicas que la TAR impulsa y refuerza en los estudios urbanos. 1987). que la TAR plantea a los estudios urbanos. Estas 'lecciones sobre objetos' (Law & Singleton. presentando las ciudades bajo estudio como arquetipos. 1986). como objetos que a pesar de su desplazamiento en un espacio euclidiano mantienen una posición e identidad estable en el espacio-red en que se constituyen (Law. 2002). Es importante sin embargo ir más allá de estos aspectos relativamente puntuales. Es posible distinguir al menos tres formas de concebir la ciudad que desde los primeros días han informado los estudios urbanos y que comparten este énfasis en la unidad ontológica del objeto ciudad. en la mayoría de los casos la ciudad se concibe como una entidad que puede ser identificada. La discusión metodológica que levantasen Robert Beauregard (2003) y Neil Brenner (2003) sobre el papel de los estudios de caso en los estudios urbanos es un ejemplo de lo anterior.Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad Callon (2010). como una entidad económico-política y como una formación/práctica socio-cultural. Éstas perspectivas no son por supuesto alternativas excluyentes. no el de la unidad del objeto de estudio que se asume como ontológicamente dado. para comprender el desafío global. En términos simples. La TAR dispone de las herramientas analíticas y conceptuales para embarcarse en tales discusiones sobre la ontología de los objetos. sin 24 . los procesos de mercadización dependen no sólo de una multiplicidad de actores y agentes situados en espacios diversos. y la forma como ésta ha sido y puede ser concebida. o más fundamental. 2000) y cuerpos múltiples (Mol. pues si algo la ha distinguido desde sus orígenes hasta hoy es su tremenda precisión etnográfica y sofisticación analítica para seguir y conceptualizar objetos. La TAR transforma así radicalmente la forma de pensar la relación entre ciudad y economía. En vez de partir desde la ciudad para estudiar el sistema económico-productivo que se constituye en su interior. aún cuando buena parte de la investigación urbana contemporánea ha explorado y revelado aspectos relacionales. tales discusiones no han puesto en cuestión la unidad ontológica del objeto ciudad. donde si bien se ha planteado muchas veces la pregunta respecto a la perspectiva adecuada para comprender y estudiar la ciudad. De hecho. prototipos o estereotipos del urbanismo contemporáneo. por ejemplo. Esta ocupación con objetos difíciles ha continuado especialmente de la mano del trabajo de Annemarie Mol sobre tecnologías fluidas (de Laet & Mol. sino que dependen además de tipos de conocimiento económico.

they are ex-cities as well. Esta perspectiva ha ejercido una tremenda influencia al menos desde la fundación de la Escuela de Chicago y la difusión de su perspectiva ecológica. metropolinización y fragmentación urbana que ponen en crisis tal noción de ciudad (Fishman. the city without. o bien este objeto desaparece. 1987. conduce a una disyuntiva similar. En un espacio de esta naturaleza. deviene una ex-ciudad o una postmetrópolis como Los Angeles. to stress their oxymoronic ambiguity. en menor medida. y en preguntas sobre la disolución espacial de la ciudad moderna. Más allá de las sofisticaciones analíticas de algunos de estos modelos. En primer lugar. El principal objetivo de investigación en este contexto es comprender las dinámicas espaciales y de diferenciación de la ciudad como resultado de fuerzas económicas y presiones poblacionales. En términos espaciales. mercados inmobiliarios. es posible encontrar. ‘Technosuburbs’. la postmetropolis tiene la forma de una exopolis. 1996). explica Soja. es heredera de esta concepción de la ciudad como sistema espacial unitario. como una mancha urbana. Scott & Soja. Los trabajos de Max Weber (1986) sobre las primeras ciudades 25 . 2000). 1991). como un objeto geométrico en un espacio euclidiano. sucesión. Resulta particularmente interesante observar que si bien este diagnóstico es radicalmente opuesto al de la Escuela de Chicago. frente a una ciudad o metrópolis como Chicago. coherentes y delimitadas. mejor. invasión. 1991). existen solo dos posibilidades empíricas: o bien estamos frente a un objeto delimitado. Cabe destacar el papel clave que juega aquí la Escuela de Los Angeles (Dear. etc. diferenciación funcional. Roderick McKenzie (1926) y. lo que estas perspectivas testifican es la persistencia de una comprensión de la ciudad como unidad o sistema espacial delimitado y constituido por lugares estables y fijos. resulta conveniente distinguir estas tres formas de concebir la ciudad. Robert Erza Park (1952) era que las ciudades constituyen un nicho espacial delimitado al interior del cual se asientan las comunidades humanas siguiendo patrones reconocibles. Sabatini. 1984. exclusión y segregación espacial (por ejemplo. una ex-ciudad: Some have called these amorphous implosions of archaic suburbia ‘Outer Cities’ or ‘Edge Cities’. These are not only exocities. orbiting outside. Frente a este énfasis en la ciudad como sistema espacial cerrado. la que enfocando sus investigaciones empíricas en la gigantesca zona metropolitana de Los Angeles propone una visión posmodernista del urbanismo basada en la inversión de las relaciones entre periferias urbanas y centro. los cuales son resultado de procesos ecológicos de competencia. ‘Metroplex’. p. que pone el énfasis en la dimensión económico-política de la ciudad. collectively. La premisa básica del trabajo de Ernest Burgess (1925). y explorar hasta qué punto ellas convergen en la comprensión de las ciudades como entidades estables. others dub them ‘Technopoles’. ambas tradiciones de investigación urbana comparten una misma ontología de la ciudad como forma espacial delimitada o. ‘Silicon Landscapes’.Ignacio Farías embargo. especialmente en los EEUU. Una tradición distinta de estudios urbanos. 1996. Garreau. Exopolis. 2002. their city-full non-cityness. predomina una comprensión de la ciudad como una formación espacial. una larga tradición de investigación centrada en procesos de suburbanización. ‘Postsuburbia’. La noción de postmetropolis introducida por Soja (1996) es un buen ejemplo de lo anterior. Buena parte de la investigación urbana contemporánea sobre procesos de gentrificación (Hamnett. 238). no longer what the city used to be (Soja. etc. caracterizada estructuralmente por su tamaño. densidad. I will name them.

Weber ciertamente no sería quien concibiera las ciudades como nodos económicos en un sistema económico más amplio. el cual sería además de gran influencia para 26 . entonces simplemente no puede ser. y su rol en el desarrollo del capitalismo. 1992) son usadas en los estudios urbanos al menos desde los años 80 para enfatizar la polarización socio-económica de las ciudades contemporáneas. 1991). Aun cuando el criterio primordial fuera la centralidad geográfica de la ciudad en un espacio euclidiano. posibilitada por la comprensión de las ciudades como unidades económico-productivas. y que el rasgo distintivo de las mismas era más bien su función como unidades productivas y plazas de mercado. pero sus trabajos prepararon ese camino. el problema con la descripción de la ciudad como una entidad es el de la sinécdoque. o bien la ciudad es un nodo. se encuentra a la base de muchos estudios contemporáneos sobre las ciudades mundiales (Friedman. En la mayoría de los casos. Por lo visto. p. sino una entidad económico-productiva que mantiene su identidad y coherencia en virtud de las relaciones que mantiene con otras entidades equivalentes. Tal perspectiva. la teoría de Christaller enfatizaba también la importancia del tipo de nodos que la ciudad representaba y el alcance de sus conexiones. esto es. lo local y lo global –. no espacial. ya que contribuyen a esconder. Marcuse (2006) es muy claro al respecto: “you don't get 'a' city. Por otra parte. 1989).Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad de la Europa medieval. Peter Marcuse (2006). es clave revisar aquellas tradiciones de estudios urbanos que describen la ciudad como una formación sociocultural y analizar acaso también aquí surgen problemas equivalentes en la definición de la ciudad como objeto. la constatación y análisis de las profundas divisiones que atraviesan la ciudad trae consigo el colapso del objeto. Por último. y esto es lo interesante. Gordon & Harloe. estaba a su vez posibilitada por ciertas estructuras políticas de gobierno que regulaban el funcionamiento de las ciudades. destacaba Weber. 14). competición inter-urbana (Harvey. no bastaban para definir la ciudad. 1986). when you put all [interest] groups together” (2006. sino también ideológicas. 1991. 1991) y de ciudades divididas (Fainstein. las alternativas sugeridas. las ciudades no sólo son consideradas como unidades económico-productivas. de hecho. insiste en que tales representaciones de la ciudad no son sólo reduccionistas. 1985) y muchos otros enfoques contemporáneos. ciudades globales (Sassen. o bien pura diferencia. 2005) o la ciudad descuartizada (Marcuse. Aun cuando estas nociones han sido justamente criticadas por movilizar distinciones analíticas simplistas – los pobres y los ricos. Ahora bien. p. Weber fue. 5). tales como la ciudad fragmentada (Häussermann & Kapphan. Tal perspectiva puede remontarse al innovador trabajo de George Simmel (1903) sobre la vida mental de los habitantes de grandes ciudades. Esta función económico-productiva de las ciudades. o bien es una o simplemente no es. El geógrafo alemán Walter Christaller (1933) desarrolló en los años 30 la influyente teoría de los lugares centrales en la que precisamente explicaba las características espaciales de la ciudad y su bienestar material a partir de su posición relativa en redes económicas regionales. sino además como entidades que actúan en espacios regionales o globales. son claves para definir esta perspectiva sobre la ciudad. subrayan la misma idea de la ciudad como un objeto partido. tales como tamaño o densidad. si bien involucran un análisis más preciso de la polarización socioeconómica. Una noción clave que se repite constantemente es que las ciudades son “the major actors in the new global economy” (Sassen. tapar las profundas divisiones sociales y económicas que persisten en las ciudades. la teoría urbana desemboca en el mismo problema mencionado anteriormente: si la ciudad no se puede concebir como una entidad económico-política. Aquí. por ejemplo. En este contexto la ciudad se constituye como un tipo distinto de objeto. tomar una parte de la ciudad por la totalidad de la misma (Amin & Graham. 1997). uno de los primeros en señalar que criterios espaciales estructurales. Las nociones de 'ciudad dual' (Mollenkopf & Castells.

La ciudad podrá entonces no constituir una formación espacial delimitada o una entidad político-económica integrada. esta cultura pública urbana constituye más bien un ideal de convivencia urbana característico sólo de ciertas ciudades (Zukin. 2004). 1929) y su comprensión de la ciudad como un estado mental. la unidad analítica clave son los espacios públicos y de tránsito. esta cultura urbana se encuentra directamente asociada a un tipo de espacio público característico de las ciudades europeas. conduce al mismo tipo de dilemas que observamos antes y en dos niveles. el barrio constituía la unidad analítica clave para observar las distintas formas de esta cultura urbana. and in so far as. Aquello que define y constituye a la ciudad no es una forma espacial ni una función económica. En la tradición más contemporánea de estudios de vida cotidiana en la ciudad. street railways.Ignacio Farías Park (1925. la ciudad comienza a disolverse y desaparecer frente a nuestros ojos. La ciudad se imagina entonces como un objeto fluido. ni en los barrios ricos. Tal como observáramos al comienzo. una buena investigación urbana implica ciertamente la articulación de estas tres dimensiones. 3) La comprensión de la ciudad como una herramienta que deviene parte de la ciudad viva por medio del uso y los hábitos de individuos y comunidades desplaza el foco de atención hacia las costumbres y prácticas de los urbanitas. estable y coherente. La pregunta que es preciso plantear entonces es: ¿cultura o práctica urbana de quién? Y con ello. influenciada por las nociones ecológicas discutidas. p. vertiginosa. o bien como un objeto imposible. pero su combinación no resuelve el problema de fondo. with the vital forces resident in individuals and in the community (Park. La respuesta es evidentemente negativa. es posible también conceder que las revisadas son nociones claves que subyacen a buena parte de los estudios urbanos. distingue. Sin embargo. sin límites claros y fragmentado. anónima. conecta y mantiene unida. y para la subsecuente idea del urbanismo como un estilo de vida (Wirth. and so forth become[s] part of the living city only when. buildings. la cultura urbana. Tal como observa Delgado (ver Farías. Así. 1996). Es en las tácticas ciudadanas de desplazamiento y movilidad en espacios públicos donde aquello que constituye la ciudad. capaz de mantener su identidad a pesar de – e incluso gracias a – sus pequeñas variaciones y adaptaciones locales. pues constituye una suerte de gramática generativa. pública. más que una formación sociocultural característica de todas las ciudades. En la tradición de la Escuela de Chicago. y es que la ciudad se concibe o bien como un objeto delimitado. pero en todos ellos mantiene una unidad de estilo. Esta breve revisión es ciertamente incompleta e incurre en gruesas simplificaciones de un campo de estudios mucho más complejo y plural. like a tool in the hand of man. 1925. formal organisation. sino su cultura urbana: Much of what we ordinarily regard as the city – its charters. Por una parte se plantea la pregunta de si acaso la cultura urbana se despliega por definición en toda ciudad. especialmente la calle (Delgado. 27 . y propone una aproximación etnográfica a sus diversas manifestaciones. En ciudades como las latinoamericanas tal espacio público urbano sencillamente no existiría. que sigue los pasos de Michel de Certeau (1988) y de Henri Lefebvre (1991). esto es. pero lo que sí tiene es una cierta cultura que la caracteriza. 2007). nuevamente. through use and wont they connect themselves. se despliega. 1938). Ahora bien. ni en los barrios pobres. La forma como se manifiesta la cultura urbana ciertamente varía en distintos lugares. Esta tradición de investigación concibe la ciudad como una determinada forma cultural. 1999. incluso esta comprensión de la ciudad como objeto cultural fluido.

la TAR propone una alternativa distinta basada en la noción de composición (Latour. 28 . sino en un adentro. existe al interior de determinadas redes de prácticas. la ciudad deviene real. y que producen representaciones de la misma. 2003). la circulación de personas. En ese sentido. lo que permite comenzar a entender las ciudades como un efecto relacional e interior de redes de prácticas urbanas. Frente a ello. Ahora bien. El énfasis en el trabajo de composición permite además entender que lo real. El segundo principio que se sigue del anterior es que la ciudad no es construida socialmente. la noción de construcción social no es capaz de dar cuenta del papel activo que juegan cuerpos. los que pueden incluso estar situados a miles de kilómetros de distancia de las ciudades que performan. Por lo mismo. en fin. en definitiva. El adentro en el que habitan los objetos. la ciudad puede ser compuesto de forma más o menos cuidada. los que imaginan sus objetos de estudio como entidades independientes e incluso anteriores a las redes y prácticas que los constituyen. aviones militares. sean estos hechos científicos. más o menos cosmopolítica. dando cuenta de cómo objetos son hechos y deshechos en sitios y contextos de prácticas particulares. obras de arte. se produce al interior de una red translocal de actores y prácticas orientadas precisamente a representar el mundo como independiente y anterior a las propias prácticas de representación. La ciudad entonces no sólo se actualiza en redes heterogéneas y depende de la acción colectiva de entidades heterogéneas.Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad Ensamblajes urbanos y la ciudad múltiple La contribución central que la TAR está en condiciones de hacer a los estudios urbanos pasa precisamente por el delineamiento de una ontología alternativa de la ciudad. Si bien es cierto que la noción de construcción social concibe a los objetos como constituidos en un adentro. se actualiza y. ésta se concibe como un proceso ex nihilo (Latour. Desde sus orígenes. es importante destacar tres de sus principios claves. trabajadores y turistas. el mundo. ésta apela a una noción homogénea de sociedad o de cultura como un espacio simbólico e imaginario. así como sus formas de acción y resistencia no son consideradas en los relatos de la construcción social. una infinidad de prácticas que tienen lugar en la ciudad no se orientan necesariamente a la performación del objeto ciudad. tecnologías. es el adentro de redes de prácticas sociomateriales. de la res extensa por ejemplo (Latour. la TAR ha impugnado esta metafísica de la presencia. al mismo tiempo. o ciudades. 2009). Éstas redes de prácticas no devienen urbanas por el hecho de estar situadas en la ciudad. El primero sugiere que la ciudad no existe en un afuera. es precisamente esta concepción de lo real como un adentro. Esto hace evidente que. las redes de abastecimiento. pero que no puede existir sin un trabajo de composición. 2010). Si bien tal ontología múltiple puede aquí solo comenzar a ser imaginada y esbozada. sino que implica un trabajo de composición. Es más. las distintas redes de objetos y prácticas que sustentan la operación de la ciudad. materiales. conectan múltiples espacios dispersos geográficamente. naturalezas y humanos en las redes de prácticas en las que la ciudad se actualiza y deviene un objeto. destinos turísticos. sistemas de transporte. sino precisamente porque se orientan a la performación de la ciudad. y no un afuera. Los sistemas sociotécnicos. una concepción descentrada de este objeto esquivo y confuso que enfatiza su multiplicidad. Este principio se deriva de la crítica que John Law (2004) hace del realismo subyacente a los métodos de las ciencias sociales. sino que resulta además de un trabajo composicional por el cual se definen las formas de convivencia entre distintos tipos de objetos y agentes. Incluso la noción de un afuera real y objetivo. los flujos medioambientales. dado que tales entidades no sociales.

como red de alcantarillado. sino que es simultáneamente todas estas cosas. p. No estamos entonces frente a varias ciudades superpuestas.. 27) Esta concrescencia no sólo sugiere que los encuentros y asociaciones de entidades producen realidades urbanas emergentes. la cual precisamente enfatiza un tipo de multiplicidad cualitativa que resulta de tensiones temporales o duracionales: entre lo real y lo posible. and because they exhibit ‘concrescence’ (Amin & Thrift. Por una parte. como patio de recreo para skaters y practicantes de parkour. como espacio de consumo. etc. Latour (2005) introduce el verbo 'ensamblar' para dar cuenta de cómo lo social es producido por medio de asociaciones entre entidades humanas y no humanas. y sin referencias explícitas al trabajo de Deleuze y Guattari. sino que además da cuenta del carácter procesual de la ciudad. compuesto simultáneamente de múltiples maneras. 6). 2010. 2006. como sistema de transporte. No se trata entonces de una multiplicidad epistemológica. Se compone en distintas redes de prácticas simultáneamente como ciudad turística. sino que resulta de las potencialidades y tendencias virtuales internas al objeto y que implican múltiples posibilidades de devenires conjuntos. lo real abre horizontes de posibilidades realizables. esto es. como paisaje de poder. Ahora bien. Esta noción sin embargo ya ha comenzado a ser importada por la TAR y puesta en uso especialmente para el estudio de los agenciamientos sociotécnicos que median la relación entre la ciencia y el conocimiento económico y los mercados y mundos económicos que éstos performan (Çalışkan & Callon. 2002. El trabajo de Mol (2002) es clave para comprender que las distintas formas como se enacta un objeto en distintos espacios y tiempos implica la movilización de ontologías diversas: “(i)f it is not removed from the practices that sustain it. reality is multiple” (2002. esto es. sino de una multiplicidad ontológica. como espacio público para acciones políticas y manifestaciones ciudadanas. como un lienzo gigante para graffiteros y street-artists. 2007). que se deriva de las distintas perspectivas desde las que se puede conocer a un objeto único. como mercado inmobiliario. 2009). Millo & Muniesa. como jurisdicción territorial. The accumulation of these entities can produce new becomings – because they encounter each other in so many ways. aun cuando estén condicionados por ella. como espacio vigilado. Callon.Ignacio Farías El tercer principio es que la ciudad constituye un objeto múltiple. Callon. La ciudad difiere de los cuerpos estudiados por Mol (2002) en que las múltiples formas en que ésta se actualiza no dependen sólo de las redes de prácticas por las que circula. como espacio de tránsito. La noción de ensamblajes urbanos es particularmente adecuada para dar cuenta de esta multiplicidad de la ciudad (Farías & Bender. y entre lo actual y lo virtual (ver Deleuze. Cabe destacar que la noción de ensamblaje (o agenciamiento) no proviene del repertorio conceptual de la TAR. Al respecto. de la concrecencia de entidades heterogéneas: The city is made up of potential and actual entities/associations/ togetherness . Por la otra. Una ciudad como Barcelona existe de múltiples maneras. sino además del crecimiento conjunto. Esto hace necesario considerar la noción bergsoniana de multiplicidad. 1988). más allá de la forma como 29 . es preciso hacer dos precisiones. Por otra parte. sino de los trabajos de Deleuze y Guattari (1987). because they can be apprehended in so many ways. los que multiplican la realidad. La multiplicidad no resulta así sólo de las distintas redes de prácticas en las que se actualiza un objeto. como milieu creativo. p. una multiplicación de lo real tendría lugar como resultado de las tendencias virtuales de lo actual – fuerzas no actualizadas que empujan lo real hacia actualizaciones no previstas. sino frente a un objeto múltiple.. El punto clave es que la ciudad no es simplemente un agregado de niveles o redes.

transeúntes. instituciones culturales. museos etc.). Así. etc. restaurantes. Los ensamblajes urbanos no constituyen. realizaciones finales de la ciudad. Éste es precisamente el principio al que apela Latour (2005) cuando señala que lo social son las asociaciones entre entidades no sociales. Los ensamblajes tienen así una cualidad emergente. en el sentido que las partes se constituyen por el papel que juegan en el todo. La referencia a estas capacidades de acción es clave. 2008a). monumentos. “agencements are arrangements endowed with the capacity to act in different ways. éstos al mismo tiempo pueden ser analizados a partir de la distinción entre propiedades y capacidades. 9). diversos actores humanos (guías turísticos. Ahora bien. es preciso introducir es entre propiedades actuales de las partes y sus capacidades que devienen actuales solo en la interacción con otras entidades. De hecho.). el punto clave es que ninguno de estos elementos se agota. prestadores de servicios de hospitalidad (hoteles. la noción de ensamblajes urbanos debe ser especificada en dos sentidos puntuales que se derivan directamente de la propuesta de Deleuze y Guattari (1987).Ensamblajes urbanos: la TAR y el examen de la ciudad el concepto ensamblaje/agenciamiento es usado por estos autores.). aunque dependen de ellas. haciendo proliferar los planos y capacidades de acción en la ciudad. Los ensamblajes se basan entonces en relaciones exteriores entre las partes. cuya causa no es atribuible a ninguna de las entidades que participa de un ensamblaje o agenciamiento. Es importante observar también que la noción de ensamblaje describe la emergencia de nuevos espacios y tipos de actividad y acción colectiva. la que emerge como tal por medio del ensamblaje de elementos altamente heterogéneos y que incluyen desde elementos del entorno construido (edificios. la noción francesa de agencement tiene una evidente cercanía etimológica a los conceptos de agente y agencia. estabiliza o consume en el ensamblaje turístico. Farías. la noción de ensamblaje permite pensar todos como constituidos por partes heterogéneas. Los ensamblajes urbanos involucran así la actualización de ciertas capacidades de producir la ciudad. Un ejemplo de lo anterior es la ciudad turística. pues las relaciones entre partes y todo se basan en un principio de exterioridad. Según Çalışkan y Callon. y que participan de múltiples otros ensamblajes urbanos. Sin embargo. estas interacciones afectivas no constituyen su identidad actual. Cada componente o entidad que forma parte de un ensamblaje se constituye con independencia de su participación en ese ensamblaje. 2008a). Estas relaciones exteriores son posibles por las capacidades de estos componentes o entidades para afectarse mutuamente. según DeLanda (ver Farías. La noción clásica veteroeuropea de unitas multiplex concibe relaciones de interioridad entre las partes y el todo. Los ensamblajes no constituyen totalidades en ese sentido. lo que permite que la ciudad se constituya como un objeto múltiple. 30 . Tal como explica Manuel DeLanda (2006. La distinción clave que. sino que se hallan entrelazados y concatenados en múltiples niveles. sistemas de transporte público. etc. etc. parques. (Farías. etc. grandes sistemas sociotécnicos (buses. esto implica que las partes devienen inseparables del todo que las constituye y que el todo deviene una totalidad indivisible. en ese sentido. p. 2008b). deviniendo actual en múltiples ensamblajes urbanos. pues pone en evidencia que mientras los ensamblajes urbanos resultan de la actualización de capacidades de las entidades que los componen. la ciudad como entidad múltiple que resulta del entrelazamiento de ensamblajes urbanos se caracteriza por la producción de complejidad urbana. la clave del concepto está en la forma como concibe las relaciones entre estas parte y el todo. depending on their configuration” (2010.). en el sentido de que involucran conjuntos de relaciones que no se explican a partir de las partes. Ahora bien. aeropuertos. Ahora bien.

que Latour prefiere llamar complicación. Latour (1996b) excluye lo complejo del estudio de las sociedades con humanos. esta predilección por la sofisticación y complicación sociotécnica lleva en el mejor de los casos a una fascinación con las redes sociotécnicas de la ciudad. esto es. no una operación actual. Esta complejidad urbana resulta de las capacidades de interacción de ensamblajes urbanos y la multiplicación de posibilidades de acción. La ciudad y la vida urbana ponen. 2000). mercados financieros. En el peor de los casos. Esto es posible porque en la ciudad las posibilidades de interacciones entre elementos son siempre infinitamente mayores a las relaciones que pueden ser establecidas entre elementos. grandes sistemas sociotécnicos. Ahora bien. pero sí ciertos énfasis a fin de tratar problemas específicos de los campos en cuestión. En consecuencia. etc. En las sociedades con humanos. 233). La ciudad es una unidad compleja en el sentido que representa el límite de un orden abierto a la posibilidad de que en cualquier momento elementos diversos pueden interactuar y establecer relaciones. de aquello que no participa directamente en ningún programa de acción. La introducción de la noción de 'ensamblajes urbanos' es un ejemplo de lo anterior.Ignacio Farías Complejidades urbanas: el desafío de lo virtual La introducción de la TAR a un nuevo ámbito de estudio no puede ocurrir sin transformaciones. pero que puede irrumpir de pronto y transformar la acción. tales transformaciones no implican cambiar las premisas analíticas de la TAR. p. por considerarlo un rasgo característico de sociedades de primates. hospitales. La ciudad y la vida urbana confrontan a la TAR con la cotidianidad de lo complejo. El estudio de la ciudad requiere entonces dar cuenta del carácter cotidiano de la complejidad de lo urbano. ella lleva a perder de vista la centralidad de la articulación de lo cotidiano y lo complejo en la vida urbana. le resulta fácil caricaturizar situaciones de complejidad como propias de sociedades primates. Este horizonte virtual es precisamente lo que rescata el concepto de lo cotidiano entendido como ese nivel de las prácticas que no puede ser reducido a ninguna actividad especializada (Lefebvre. la TAR ha sido principalmente aplicada para el estudio de objetos y espacios complicados: laboratorios científicos. cuando se aplica al estudio de la ciudad. la “successive presence of discrete variables. ésta noción importada desde la filosofía de Deleuze y Guattari (1987) permite dar cuenta de una característica clave de la ciudad que no puede ser capturada adecuadamente con las herramientas conceptuales de la TAR. En la medida que Latour (1996b) iguala la complejidad a una operación actual. esto es. 1996b. que implica “the obligation to take into account a large number of variables at the same time” (1996b. la complejidad representa un horizonte de posibilidades de actualización. En un artículo programático. procesos y eventos en los que queda en evidencia el complicado trabajo de asociación de humanos y no-humanos. oficinas de arquitectos globales. Y se ha especializado en el estudio de proyectos y controversias. p. and folded into one another in the form of a blackbox” (Latour. de los cabos sueltos. 228). Sin renunciar a los principios básicos de la TAR. En ese sentido. 101). “la complejidad es la unidad de una multiplicidad” (2007. en evidencia que la complejidad equivale más bien a un horizonte virtual de posibilidades que resulta de la imbricación de múltiples ensamblajes urbanos. Tal como Callon (1999) lo explica para el caso de la sociología económica. El problema del que es preciso dar cuenta es el de la complejidad urbana como una experiencia cotidiana. El estudio de lo cotidiano en la ciudad implica entonces dar cuenta de las posibilidades y tendencias no actualizadas. 2002) o como lo infraordinario (Sheringham. objetos y tecnologías jugarían un rol clave en la estabilización de lo social y la transformación de la complejidad en algo distinto. which can be treated one by one. Tal como observa Luhmann. 31 . sin embargo. bolsas de comercio. p.

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