AUSTERIDAD FISCAL: ¿SOLUCIONA O EMPORA LA CRISIS ECONÓMICA?

Jesús Castillo More (*) En un reciente artículo (La depresión del Excel), el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, pregunta ¿Puede un error de codificación en una hoja de cálculo, haber destruido casi por completo la economía occidental? con la que pone sobre el tapete el debate de si la austeridad fiscal soluciona o empeora la crisis económica, de cuya respuesta depende la política económica adoptada para solucionar los problemas de empleo, producción y crecimiento de los países. El debate se ha caracterizado por eminentes economistas en ambos bandos, influyendo las decisiones macroeconómicas de los ministros de economía y directores de los Bancos Centrales en lo referente a la política económica basada en la política fiscal de gasto público y en la política monetaria. Partidarios de la austeridad fiscal, versus partidarios de la expansión fiscal recomendada por Keynes para superar la crisis en el caso de la gran depresión mundial de los años 30, liderados por Kenneth Rogoff , ex economista jefe del FMI, versus el Keynesiano Paul Krugman. El primero goza de reconocimiento mundial entre los economistas a partir de su libro Fundamentos de Macroeconomía Internacional, escrito junto con el profesor Obstfeld, publicado en 1996. Trece años después, junto con la profesora Carmen Rinhart, también de Harvard, publicó el libro Esta vez es Distinto, donde reconstruían las crisis financieras y sus implicancias desde 1800, para finalmente, el año 2010, escribir el artículo Crecimiento en Tiempo de Deuda, argumentando que una vez que la deuda supera el 90% del PBI, el crecimiento económico cae en picada. El hecho es, dice Krugman, que Reinhart y Rogoff alcanzaron rápidamente un estatus casi sagrado entre los autoproclamados guardianes de la responsabilidad fiscal; la afirmación sobre el punto de inflexión se trató no como una hipótesis controvertida, sino como un hecho incuestionable. Sin embargo, anota , muchos economistas señalaron que una correlación negativa entre la deuda y el comportamiento económico, no significa necesariamente que la deuda elevada fuese la causa de un crecimiento lento. Una cosa es correlación y otra causalidad, quien causa a quien, lo que se resuelve con un buen modelo econométrico, que puede demostrar lo contrario. Este es el caso de Japón, que se endeudó enormemente después de que su crecimiento se hundiese a principios de los noventa. Investigadores de la Universidad de Massachusetts han descubierto que los autores habían omitido algunos datos, empleado procedimientos estadísticos poco habituales y cuestionables y finalmente cometieron un error de codificación de Excel. Al corregir estos errores, resulta cierta correlación entre la deuda elevada y el crecimiento lento, sin nada que indique cuál de ellos causa qué, pero sin rastro alguno de ese umbral del 90%. Lo importante, dice Krugman, es que los entusiastas de la austeridad anunciaron con bombos y platillos, que ese supuesto punto de inflexión del 90% era un hecho probado y un motivo para recortar drásticamente el gasto público, incluso con un desempleo elevadísimo. Por eso debemos situar el fiasco de Reinhart y Rogoff, concluye Krugman, en el contexto más amplio de la obsesión por la austeridad: el evidentemente intenso deseo de los legisladores, políticos y expertos de todo el mundo occidental de dar la espalda a los desempleados y, en cambio, usar la crisis económica como excusa para reducir drásticamente los programas sociales. Lo que pone de manifiesto el asunto de Reinhart y Rogoff es la medida en que se nos ha vendido la

austeridad con pretextos falsos. Durante tres años, el giro hacia la austeridad se nos ha presentado no como una opción, sino como una necesidad. La moraleja es que al mejor cazador se le van las balas, y es mejor asegurarse antes de cometer errores tan graves basándose en el prestigio profesional, que son errores humanos no del Excel, para lo cual debemos contar con equipos profesionales altamente calificados, como afortunadamente los tenemos dirigiendo el MEF y el BCRP, luego de una capacitación de calidad primero en sus respectivas universidades, luego en el BCR como estudiantes seleccionados , donde posteriormente son becados para su especialización en el exterior, evitando así, seguir al pie de la letra recomendaciones de expertos que pueden estar equivocados como en este caso, que significa políticas económicas que en vez de solucionar el problema del desempleo lo han empeorado. Keynes mostró que lo que es cierto para un individuo no es cierto para un país. La austeridad, que para un individuo puede equilibrar su economía, aplicada a un país puede significar desempleo, caída en el gasto en consumo y consiguientemente caída de la actividad económica y agravamiento de la crisis. Es tarea del MEF y del BCR evitar la recesión, el desempleo y la inflación, con un manejo adecuado de la política fiscal y monetaria, para amortiguar las repercusiones de la crisis de la economía mundial. (*) Profesor de la Universidad de Lambayeque (UDL).

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