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Número 4 de una revista enormérrima con delirios de grandeza

IN DUBIO PRO VERITAS

www.laComunadelosDesheredados.wordpress.com
Marzo-Mayo de 2009 (año 2047 de la Era Hispánica) Año II
2

L LL La Comuna a Comuna a Comuna a Comuna
de los de los de los de los
Desheredados Desheredados Desheredados Desheredados
Director
Duque de Algaida
Subdirector
Pablo Guevara
Tesorero
Satur Martínez
Editan
Ateneo Joven
Tertulia Cultural «El Templo»
Contacto
lacomunadelosdesheredados@yahoo.es

Invocamos al grifo, el animal
fabuloso que igual guarda un
camino que el Árbol de la Vida,
para que vigile nuestra labor. Si
nos atacan, que nos defienda; y si
nos desviamos del espíritu que
ahora nos inspira, que nos lo
reproche y nos enmiende.
3 Estimados amigos
4 Vamos a fundar la primavera… Duque de Algaida
4 Leyendo un poema de Ungaretti A. Ugueruaga
5 Sentido teológico del holocausto Alberto Buela
7 Última palabra D. Dantes
8 Contra la estolidez ¡Aburríos! Juan Sintierra
9 Canto general Duque de Algaida
10 Durmiendo en el cine Rober Lago
11 Memoria de un sueño Barón de Villalobos
17 La Puta y la Trompeta Satur Martínez
18 Nuestros poetas Miguel Gómez, Silvia Llanos,…
19 Citas, pasajes, fragmentos
20 Nomen mysticum Al Al Al Al- -- -Zugabi Ibn Zugabi Ibn Zugabi Ibn Zugabi Ibn Abd Al Abd Al Abd Al Abd Alla la la lah hh h
21 Especial Día del Padre Salvador Puig
22 Especial Día del Padre Arturo Pérez-Reverte
23 Noticias
24 De ruta hacia lo desconocido Satur Martínez Satur Martínez Satur Martínez Satur Martínez
25 «El origen de las especie» Pablo Guevara
26 Estoy mal Jorge Pons
27 FIN.
Fotografía de portada: Jorge Pons.
«Son vanas y están plagadas de errores las ciencias que no han nacido del
experimento, madre de toda certidumbre».
(Leonardo Da Vinci)
INDICE

-LCDLD#04-
Estimados amigos:

Salud.
Estáis ante un número especial. Hemos cambiado el formato: ahora las páginas son más
grandes. Como la revista en sí -enormérrima-, supongo. Caben en sus páginas más cosas,
así que esperamos que no sean vean mermadas ni la calidad ni la facilidad de la lectura.
Sabemos que tenemos asignaturas pendientes. De momento, hemos sacado a la luz un
monográfico, el dedicado a Salvador Dalí en el primer número. Pero queremos más,
aspiramos a más. Nos gustaría, en el futuro, hablar de Larra y de Poe (doscientos años
hace de sus nacimientos), de Ganivet (porque sí) y de tantos más que nos acompañan en
nuestros brindis que sería injusto olvidarnos de alguno.
Otro que nació en el mismo año fue Darwin. Ha sabido Pablo Guevara, nuestro
subdirector, aprovechar la ocasión y hacer lo que otros no hemos podido, hacer un tributo
a uno de nuestros referentes. Para los demás tenemos reservado, en el futuro, más páginas
de éste proyecto.
Especial hincapié queremos hacer en el Día del Padre. Dentro del Especial podréis
encontrar la carta que Salvador Puig Antich le escribió al suyo en el umbral de su
martirio, y la que el maestro Pérez-Reverte le escribe a su hija al ver que alza el vuelo.
Son dos muestras del espíritu que nos mueve.
No queremos terminar sin agradecer a todos nuestros colaboradores sus aportaciones a
la revista. No sólo por nosotros (nuestra vanagloria importa poco), sino porque están
demostrando una predisposición a trabajar y avanzar juntos por un camino que, digan lo
que digan, será ingrato y laborioso, pero a la larga nos reportará la mayor alegría de toda
vida: haber dejado tras de sí un rastro que puedan seguir los demás. No como lacayos, sino
como compañeros de viaje.
A todos vosotros, por cuarta vez, bienvenidos a La Comuna de los Desheredados.



3
Vamos a fundar la
primavera…
A la mujer infinito.
Iban aquí unas poesías que, ustedes perdonen,
no voy a publicar. Por supuesto, estaban
teledirigidas a la misteriosa «mujer infinito»,
pero hoy se me hace imposible llevarlas a
cabo.
El acto de escribir forma parte de nosotros
y forja nuestra propia persona, y por ello no
reniego en absoluto de las líneas que, en su
momento, lancé al ruedo. Pero la salida de
tiesto con que ahora me presento ante ustedes
debe ser perdonable y justificable a la luz de
razones que no puedo explicar.
Venía también con ellas una foto regalada
para su uso por una fiel colaboradora. El
escritor rasga los folios con su propia sangre,
y con ello se hace daño a sí mismo (aunque
tenga carácter terapéutico y, a veces,
preformativo. Nuestra obra es siempre
autobiográfica), pero lo que nunca debe hacer,
otra cosa es que lo haga, es dañar a los demás.
Por ello, recapacito y no la publico. Y
menos, bajo los poemas de marras.
Eso sí, lanzaré un órdago. Para no dejarles
con la miel en los labios (aunque sé que a esa
«mujer infinito» de que les hablo no debería
dedicarle los poemas de que hablo, al menos
por ahora), va una de ellas a continuación…
Sólo sé que quiero estar
contigo
si me dejas,
contigo
de aquí al fin.
Contigo
aunque me duela
y te suplique
que me saques
que no puedo
estar aquí.
Duque de Algaida
Leyendo un poema de Ungaretti Leyendo un poema de Ungaretti Leyendo un poema de Ungaretti Leyendo un poema de Ungaretti
Por Andrés Ugueruaga
«Nada es más pernicioso para una jovencita que «Nada es más pernicioso para una jovencita que «Nada es más pernicioso para una jovencita que «Nada es más pernicioso para una jovencita que
la familiaridad con otras jovencitas» la familiaridad con otras jovencitas» la familiaridad con otras jovencitas» la familiaridad con otras jovencitas»
S SS Sö öö ör rr re ee en nn n K KK Ki ii ie ee er rr rk kk ke ee eg gg ga aa aa aa ar rr rd dd d, ,, , F FF Fo oo or rr rf ff fö öö ör rr re ee er rr re ee en nn ns ss s D DD Da aa ag gg gh hh ho oo og gg g
Creo que pocos poemas son más sugestivos que ese llamado 'No llores Más', de Giusseppe Ungaretti.
Para de matar a los muertos,
no llores más, no llores más
si esperas no perecer.
Su susurro es imperceptible,
ellos no hacen más ruido
que el crecimiento de la hierba,
felices donde el hombre no transita.
Es interesante el planteo que hace: concibe la vida después de la muerte, y el llanto ('No llores más, no llores
más') que en este caso implica la muerte y por ende la vida.
El poema escrito por Ungaretti es un feliz almacigo de vida y muerte, las dos, en sólo siete versos, aparecen y
desaparecen. Pero por otra parte está también lo imperceptible, que se suele poner en juego en cualquier obra
de arte, en cualquier poema de Ungaretti…
Eso que el poeta califica como imperceptible, es justamente esa, la palabra de la que se sirve para situar la vida
de los muertos, en "el crecimiento de la hierba", allí donde el hombre no anda, con algo que no hace ruido...
Eso puede ser el ritmo, el destino o algunas otras cosas en las que tiene lugar lo silenciado ya sea por olvido o a
la fuerza. "
Vale la pena recordar este poema ya que es como que el poeta apalabró un misterio, que dio nacimiento a un
poema que nada dejará a fin de cuentas, en claro. Pero Ungaretti no fue el primero ni el ultimo en percibirlo.
Dijo Angelus Silesius: "Te nutres de imágenes cuando tú mismo eres imagen.
¿Cómo piensas tú, pues, subsistir?". Pienso que en hechos tan triviales como el crecimiento de la hierba, la
atención de una imagen, en cosas tan intangibles y desmesuradas a la vez hay algo que nosotros no sabemos que
ni siquiera suponemos que existe. Para Rumi el olvido es "una cura, una forma de acercarse al otro lado", para
él es "la muerte como olvido de esta tierra. Aniquilación y olvido." Sin embargo es curioso lo que se puede
llegar a decir respecto a esto último: si la muerte es olvido de esta tierra, porqué en esta tierra está también ese
olvido. Queda por saber cuál es el contenido del mismo, qué es lo que no aceptamos recordar y ser. Por lo
menos este breve poema citado, en algún instante, parece desmembrar y recordar ese misterioso olvido. Ω
4
En filosofía el abordaje de un tema o asunto tiene que
realizarse desde una primera aproximación filológica,
esta es la enseñanza que nos han dejado filósofos
contemporáneos como Zubiri, Heidegger o Wagner
de Reyna. Pues esta primera y elemental razón hace
que podamos barruntar a priori el sentido último del
tema. Es ésta, una de las paradojas de la actividad
filosófica que así como la natación donde se aprende
a nadar nadando, de la misma manera se aprende a
filosofar filosofando. Y la zambullida filosófica nos la
facilita el sentido último o primero, según se
interprete, de los términos del tema a estudiar que, en
general, nos revelan el aspecto prístino del asunto.
En este caso podemos afirmar que la palabra
holocausto proviene del griego ολος = holós, que
significa todo o completamente y del término
καυσις = kausis, que significa acción de quemar, de
modo tal que el sentido etimológico primario de
holocausto es la acción por la cual se quema todo
aquello que se somete. Así para los griegos un
holocausto era un gran incendio que arrasaba con
todo un bosque. Los antiguos israelitas cambiaron el
sentido y lo limitaron a “un sacrificio en que se
quemaba toda la víctima”.
La caracterización de holocausto como sacrificio
está vinculada a la historia bíblica de Abraham e Isaac
cuando en el libro del Génesis se cuenta: “Y Dios
puso a Abraham a prueba y le dijo: toma a tu hijo, tu
hijo único, al que amas, Isaac; ve con él al país de
Morija, y allí ofrécelo en holocausto sobre una de las
piedras que te diré” (1).
Y la historia sigue que Abraham se levantó
temprano ensilló su burro y llevó a Isaac mientras
“cortaba leña para el holocausto” al tercer día de
marcha dejó su burro y a sus dos ayudantes y marchó
al lugar del sacrificio “tomó también la leña para el
holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac” (2) cuando
iba a degollar a éste un ángel de Dios lo detuvo y de
repente vio un carnero enredado en un zarzal y “lo
ofreció en holocausto en vez de su hijo”(3).
Vemos como el término holocausto se repite en un
breve relato al menos cuatro o cinco veces lo cual
hace indudable su sentido de sacrificio con acción del
fuego.
LA EMBOSCADURA
El sentido
teológico del
holocausto
Por Alberto Buela (*)
5
Esto explica el por qué de que las organizaciones
judías (B´nai Brit, Consejo judío mundial, Gran
Sanedrín, Rabinato de Israel, etc.) exijan la
exclusividad del término holocausto para designar
solo el genocidio nazi contra los judíos y critican la
aplicación de la misma palabra para otros grupos de
víctimas como los gitanos, los católicos, los
prisioneros de guerra, los opositores políticos, o por
extensión los genocidios de Armenia, Ruanda, Biafra,
Camboya o Darfur.
Es que en un primer sentido teológico, el
holocausto se entiende como la culminación de una
larga historia de persecución y antisemitismo que
sufrieron los judíos desde el martirio y muerte de
Jesús, el Mesías por ellos no reconocido. El
holocausto vendría así a acallar el horrible retumbo de
dos mil años del: “crucifícale, crucifícale” (4), el
grito de los sacerdotes judíos con que pidieron a
Pilatos la muerte de Cristo. Y este odio a Cristo se
proyectó luego al cristianismo que es, en la
interpretación judía clásica, la principal fuerza
motora, el principal responsable del antisemitismo
que condujo al holocausto. Es por ello que nunca
serán, a sus ojos, suficientes los perdones a granel
solicitados por los sucesivos papados de Juan Pablo II
y Benedicto XVI, siempre exigirán más, nunca
estarán conformes, jamás satisfechos.
Debemos en estos días, a propósito de las inoportunas
declaraciones de monseñor Williamson, al excelente y
objetivo historiador valenciano Vicente Blanquer el
develamiento del segundo sentido teológico del
concepto de holocausto. (5)
“Las críticas contra monseñor Williamson olvidan
que son los judíos los que irrumpen en el plano
teológico al hablar de Holocausto (con mayúscula) y
no lo hacen en forma inocente sino mesiánica, para
dar a la segunda Guerra Mundial, el papel de
momento concluyente de las profecías del canto del
Siervo Sufriente de Yaveh -Is. 53- y sostener que los
judíos y no Jesucristo son el Cordero de Dios del que
habla Isaías”.
Y es el capítulo 53 de Isaías uno de los más
viscerales dentro de la polémica teológica entre judíos
y cristianos (en la medida en que aún hoy quede
algún teólogo católico strictu sensu, cosa que
desconocemos). Allí en el canto IV se afirma:
“Despreciado, rehecho de los hombres, varón de
los dolores, maltratado y humillado como cordera
que va al matadero por lo que no le hicimos ningún
caso. Pero él mismo tomó sobre sí nuestras
dolencias aunque nosotros lo reputamos como un
leproso”. Los teólogos cristianos ven en este
capítulo una referencia directa a Jesús el Cristo, esto
es, el Mesías esperado por el pueblo de Israel desde
el fondo de la historia, y una premonición de su
sacrificio y crucifixión, mientras que los teólogos
judíos sostienen que estos sufrimientos pueden ser
entendidos perfectamente como una referencia al
Holocausto.
Así el rabino Isajar Moshé Teijtel en su libro
Alegre madre de hijos sostuvo que fue la reticencia
de los judíos en aceptar al sionismo la que condujo
a Auschwitz. Dios estaba dándole a Israel la gran
oportunidad de recuperar su tierra ancestral para
construir allí el hogar de los judíos perseguidos pero
estos continuaron con su pecaminosa pasividad y
les sobrevino por ello el castigo.
Vemos así claramente como la teología judía del
holocausto termina por justificar la existencia del
sionismo y consecuentemente del Estado de Israel.
No obstante esto, existe, aunque
minoritariamente, una corriente teológica judía
contraria a esta teología del holocausto como la del
rabino Ioel Teitelboim (1888-1979), jefe de la secta
jasídica de Satmer, quien afirma en su libro Vaioel
Moshe que el gran pecado de los judíos habría sido
"la idolatría" del sionismo. Su fundamento es que el
pueblo judío debería mantenerse privado de todo
poder físico y entregarse a la guía de Dios, aun
cuando esto le signifique persecuciones y matanzas.
No deberíamos resistir la judeofobia puesto que el
exilio es un castigo divino al pueblo de Israel, que
podrá resolverse sólo cuando llegue el Mesías y lo
disponga. Así lo explica uno de sus voceros más
bulliciosos: "La verdadera actitud judía es la de la
sumisión al decreto divino que concierne a nuestro
exilio entre las naciones del mundo. Nos ha enviado

► al exilio a causa de nuestras injusticias unos
contra otros y de nuestra infidelidad hacia El. La
injusticia de las naciones en contra de nosotros, es
nuestro castigo". Esta misma actitud se aprecia en el
reciente y valiente libro de Fabian Spollansky La
mafia judía en la Argentina(2008) donde su autor les
reclama a sionistas confesos como Eduardo Elsztain,
el mayor terrateniente de Argentina, a su socio
Marcelo Mindlin y al rabino Tzvi Grümblatt a
quienes cuestiona diciendo: ¿Rebe, es de judíos
hacerse millonarios en tan poco tiempo y hacerse
dueños de la Argentina? Y ¿Rebe, es de judíos poner
plata en todas las patas de las campañas políticas
para estar bien con todos? Desde nuestra ética varias
veces milenaria no vamos a silenciar este abuso que
nos hiere y nos humilla”. (6)
Esta intención de querer igualar con el sacrificio
de Jesucristo los sufrimientos del pueblo de Israel a
manos de los nazis y entenderla como un Holocausto
y no como un genocidio es específicamente
anticristiana. Con razón afirma el citado Blanquer: “Y
con la teología del Holocausto el pueblo judío se está
forjando un nuevo becerro de oro. Se ha cansado de
esperar y se ha escogido a sí mismo como ídolo. Lo
cual pone de manifiesto que, lejos de ser custodios de
la promesa, la han perdido, no porque alguien se las
haya arrebatado, sino porque el pueblo judío ha
renunciado consciente y voluntariamente a ella.
Cayendo en el mismo pecado que el demonio en su
pretensión de hacerse adorar. Y ese es el fondo de la
cuestión”.
Es por ello que los grandes teólogos católicos en la
época que los hubo, Juan Maldonado; Sören
Kierkegaard, Luís Billot, en nuestro país Julio
Meinvielle, no han dejado de remarcar siempre que el
mesianismo hebreo es un mesianismo carnal. Y que
como tal siempre ha exigido de Dios muestras
palpables y evidentes. Y la infinita distancia que han
puesto entre ellos y su dios Jehová “con temor y
temblor se acercó Abraham al Señor”, ha hecho que
vivan “al otro”, al cristiano como amenaza. Sin darse
cuenta que: “Ellos son los signos vivientes, quiéranlo
o no, que nos recuerdan la Pasión del Salvador”
según enseña San Bernardo de Claraval.
Por todo ello y muchas y profundas razones más,
este es solo un artículo breve de divulgación, es que
debe hablarse de genocidio nazi sobre los judíos y no
de holocausto. Incluso parece ser que ha ganado
popularidad la palabra hebrea Shoáh que significa
catástrofe y el Estado de Israel ha declarado el 12 de
abril como su día, a pesar que su presidente Simón
Péres en su última visita a Turquía sostuvo sin
avergonzarse que el único genocidio es el del pueblo
judío, dejando para los otros incluso mayores en
número, como el caso de los ucranianos, el carácter
de asesinatos masivos.
Además, y esto no es de menor valor teológico, la
matanza de judíos por los nazis debe de entenderse
como genocidio y no como Holocausto, para dejarles
a ellos abierta la capacidad de conversión, pues la
idea de Holocausto clausura esta posibilidad.
Ese esfuerzo extraordinario y maravilloso de los
judíos conversos. Que en general son hombres muy
bien dotados. De hecho la conversión es un don, pues
el converso la pide al Señor. Si nos detenemos
mínimamente en los conversos que han hecho
filosofía en el siglo XX (Husserl, Edith Stein, Simone
Weil, Bergson, cito al pasar) vemos que son hombres
de una enjundia fuera de lo común y que ha sido su
profunda y raigal metanoia aquella que les brindó, en
definitiva, la posibilidad a su mejor realización
filosófica. Es la conversión aquella que les permitió
agotar su plenitud de ser, pues ellos rompieron la
distancia infinita que los separaba del dios de "temor
y temblor de Abraham" que es lo Absolutamente
Otro, para entenderlo como "formando parte",
participando del Dios misericordioso, el Dios vivo de
la gracia, que comprende acabadamente la naturaleza
humana. Admiramos y respetamos sobremanera esa
capacidad de conversión, de metanoia, que han tenido
estos grandes hombres en el orden filosófico.
Metanoia que los llevó luego a sus más grandes
realizaciones. Así como deploramos esa actitud
vergonzante de sedicentes teólogos católicos que
abandonado el hablar de verdad con ellos abandonan
“el bien de los judíos”, por el bienestar y la
plaisenterie junto a ellos. Así recogen y llevan todas
sus tesis (la de los judíos) en un amasijo de teología
cristiana inaudito e incomprensible. En este sentido
la última actitud de la jerarquía de la Iglesia con
relación a este tema es de una liviandad (termino
muy suave) teológica que impresiona, para mal,
tanto a judíos como a cristianos.
Es lamentable que no haya un solo teólogo de
nota o significativo que no levante estas dos
importantísimas distinciones teológicas, que
acabamos de hacer en este artículo, y que por el
contrario la inmensa mayoría se sume, se someta y
adopte las tesis judías sobre el sentido del
holocausto como tesis católicas y lo peor es que las
hayan salido a defender como verdades de fe. Un
despropósito teológico absoluto.
(*) alberto.buela@gmail.com
Notas:
(1) Génesis, 22, 2.
(2) Génesis, 22, 6.
(3) Génesis, 22, 13.
(4) Evangelio de San Juan, 19, 6.
(5) Blanquer, Vicente: A propósito de las polémicas
declaraciones de monseñor Willamson, Bitácora
Digital, agencia de Internet febrero 2009.
(6) Sepollansky, Fabián: La mafia judía en la
Argentina, Buenos Aires, Ed. anibalgoransky.com,
2008.
Alberto Buela es filósofo y escritor, además de
fundador de la revista de metapolítica Disenso. Con
método fenomenológico, ha escarbado en el
pensamiento aristotélico, hegeliano, de la «filosofía
perenne», social y, a nivel metapolítico, en la
redefinición de Iberoamérica. Es autor, entre otros,
de El Protréptico de Aristóteles, Hegel: Derecho,
Moral y Estado, Ensayos Iberoamericanos y
Ensayos griegos.
6

Nota informativa:

La Comuna de los Desheredados se hace
enteramente responsable de cuantas opiniones de
cualquier pelaje viertan sus colaboradores.
Asumimos por tanto con sumo gusto las
consecuencias de lo que aquí se publica.
No somos la carroña burguesa que a la mínima se
acobarda.
Detractores, ¡os esperamos!

(Envía tus colaboraciones a
lacomunadelosdesheredados@yahoo.es)
Llevo tiempo madurando una idea, un proyecto que
me había marcado y que sin duda por comodidad o
falta de compromiso siempre he ido postergando. Hay
varios motivos por los cuales estas letras las escribo
ahora y las expreso de la siguiente manera, pero sin
duda en las últimas semanas se han ido juntando una
serie de variables que han servido para confirmar mis
ideas sobre la realidad alterna en la que vivimos y me
han hecho comprender la necesidad de no cerrar los
ojos, de no girar la cabeza, de tener una vida crítica,
entendida esta no como un afán de destruir, al
contrario, con un HUMANO interés por construir. Es
importante que nos vayamos dando cuenta del mundo
en que vivimos, basta de tragarnos sin
cuestionamiento lo que se nos presenta, de repetir
como simples grabadoras la escena que nos montan,
hay desde hace unos pocos años una innovación
tecnológica que ha comenzado a “ejercer” este
privilegio sin tener plena conciencia de ello y es la
inteligencia artificial ¿hemos llegado realmente al
patético momento en que una máquina producto de la
ciencia, conocimientos y sueños del hombre supere en
humanidad a su creador?
Es hora ya de volver a lo importante, a nuestros
orígenes a lo que realmente importa. Perder el miedo
de buscar la verdad, de abrazarla sea cual sea su
consecuencia, el hombre tiene el inmenso regalo de la
trascendencia, sin embargo, no es una elección, cada
uno no puede elegir si desea o no dejar su huella,
pasar por el mundo, por el tiempo y no que el tiempo
y el mundo pase por él. Es un regalo, lo he dicho

Última 8
palabra
7
antes sin embargo también es una obligación, algo
que el hombre tiene que buscar. La esencialidad de la
naturaleza humana se basa en la grandeza de saberse
conocedor de sus propios límites y por tanto gran
conocedor de lo que puede llegar a ser, de hasta
dónde puede llegar. El hombre ha demostrado en más
de una ocasión la tremenda fuerza y capacidad de la
que es orgulloso dueño, el límite está allí hasta donde
nuestros complejos nos dejan llegar; siempre lo
hemos sabido, la única forma de vencer es
venciéndose a uno mismo.
Vindicatio es una figura jurídica (pido perdón a
los abogados, juristas, estudiantes de derecho y demás
entendidos, mi fuerte no son las leyes) que se utiliza
en el derecho romano como medio para ejercer la
retribución de algo que se te ha quitado o algo que era
tuyo. He considerado el nombrar así esta columna por
un motivo muy simple, necesitamos reivindicar la
esencia y naturaleza propia del hombre, esta acción
debe ser dirigida sobre nosotros mismos en un primer
momento, darnos cuenta de que es lo que hacemos
por marcar la diferencia en un mundo de autómatas y
en caso de no ser así, cuestionar que es lo que podemos
hacer por abrir nuestros ojos a esa realidad. Después
debemos dirigir esa combustión y hambre de verdad
hacia la gente, hacia grupos políticos, culturales,
sociales, etc. Seamos de una vez un arma contra el
nihilismo, la facilidad y la superficialidad.
El deber de llegar más allá de lo que se nos oculta,
de lo que se nos impone como una ÚLTIMA
PALABRA,. es una necesidad innata en nuestra
naturaleza. Ω
Por D. Dantes
DESPERTA
FERRO
8
Vaya por delante que el «aburríos» no es más que ironía y juego de
significados. Aburrirse según la acepción moderna (no tener el tiempo
ocupado completamente por actividades que constituyen fines en sí
mismas, y fines perversos: no pensar) dista de la mía y de la de mis
maestros como la que de libertad tienen un socialista científico y un
conservador tradicionalista.
Escribía Guy Debord en 1967 que «la gente se muere de aburrimiento».
Completamente cierto. Se muere de aburrimiento y, para evitarlo, cae en el
vicio del ocio, del juego de títeres, del asqueroso dejarse llevar por
cualquier mamarrachada. Y es que en el Mundo Moderno no se debe
pensar. Si lo hiciéramos, llegaríamos a conclusiones que poco o nada
convienen a quienes manejan el cotarro. Para ello, nada mejor que distraer
al populacho con el panem et circenses del ocio.
Y, frente a eso, frente a esa arma del sistema que es el ocio, frente a la
especulación con el tiempo libre de sus súbditos, frente a la planificación y
rentabilización atroz de la vida de los hombres, hay que aburrirse. Pero en
sentido positivo. La vida es demasiado bonita como para perderla tirado en
un sillón, impasible, por llevarle la contraria a unos paletos sin corazón.
Sería infantil: «ahora me enfado y no respiro». No obstante, sería mucho
mejor que convertirse en un gordo seboso y grasiento que pasa las tardes
espachurrado en el sofá de casa con el mando de una videoconsola en una
mano y una bebida oscura y gaseosa cuyo nombre me resisto a propagar,
fundiendo sus neuronas a lomos de un coche de carreras o de un guerrero
ridículamente épico, cuando no está con el mando de la televisión y
chupando tele-mierda (es que la basura se recicla…), ya sea mediante la
espeluznante prensa de las vísceras o la nada erótica pornografía terrorista
y terrorífica de canal local.
Si leer a un clásico es aburrirse, quiero aburrirme. Si meditar es aburrirse,
quiero aburrirme. Si pasear es aburrirse, quiero aburrirme. Si tomar unas
copas con amigo hablando de algo más que del coño de la Bernarda o de
las tetas de la Ramona, o de lo que va a hacer la multinacional Polopos C.
F. en la Liga del banco ese que subvenciona la guerra, por Dios, que me
dejen aburrirme.
Se ha perdido el contacto con la realidad. Perdidos en los senderos del
idealismo (antes el del Nuevo Testamente, ahora en el, digamos por ahora,
«poscristiano»), la experiencia como fuente de conocimiento y de
felicidad se ha dejado de lado de nuevo en aras de una vida ficticia. Así,
vemos cómo una inquietante mayoría se deja llevar por la vida falsa e
irreal de lo digital. En Internet podemos ver que hay gente que cree que
tiene amigos porque habla con ellos en redes sociales tediosamente
insalubres, grupos que se pretenden organizados y dispuestos para la
acción (política, social, cultural, religiosa, etcétera; de ello habla también
el editorial de la página tres), almacenes de noticias y crónicas de sucesos
que nada importan, pero que hacen distraer el paso de las horas,…
Y todo esto viene porque paseaba el otro día por las calles de mi ciudad
cuando me topé con un cartel curioso. «VUELVAN EN SÍ:
ABÚRRANSE», rezaba. El resto del texto lo tienen a la derecha de éstas
líneas. Lo firmaba unas Brigadas de Acción Propagandista de las que no
sé absolutamente nada, pero que sin duda llevan unos aires surrealistas que
provocan un interés singular. Ω
Contra la estolidez
¡Aburríos!
Por Juan Sintierra
VUELVAN EN SÍ:
¡ABÚRRANSE!
1. La cultura del ocio nos obliga a pagar por cualquier tipo de
diversión/entretenimiento.
2. Éste sistema de suministro de placeres desvirtúa e impide,
precisamente por su esencia mercantil, cualquier tipo de
relación humana real no productiva.
3. El ocio establecido funciona como la válvula de escape
mínima necesaria para no permitir una disfunción efectiva en
la estructura que lo sostiene.
4. Actualmente, esta válvula de escape permitida se reduce a:
- Fármacos de uso permitido con fin exclusivamente
lúdico inofensivo, promoviendo pasividad.
- Inflación de pornografía con fines económicos que se
erige como paradigma de relación sexual,
desvalorizando cualquier otra. Cuando hablamos de
fútbol nos referimos al televisado y nosotros no estamos
jugando.
- Banalización de todo razonamiento crítico mediante el
“humor” en los medios masivos de comunicación.
5. Sólo mediante la destrucción y boicot del sistema de ocio se
posibilitarán nuevos tipos de relaciones.
¡ABAJO EL HUMOR!
EL HUMOR DICTADO POR LA
TELEVISIÓN SÓLO REFUERZA AL
SISTEMA QUE LO SOSTIENE.
♠ ♥ ♣ ♦
[Iban, en los carteles, éstas palabras acompañadas por una foto de los
presentadores del programa de humor Sé Lo Que Hicisteis, Ángel Martín y
Patricia Conde. Aparecieron una buena mañana pegados por los locales
expendedores de ocio (cineclub, casino, comida rápida, universidad,...), aunque
mucho nos tememos que enseguida fueron retirados por sus guardianes.]
Canto a los vacíos,
a los que lloran en las sombras.
También a los que sufren
la triste soledad del desarraigo
y a quienes padecen escondidos
los males de este mundo decadente.
A cuantos buscan la ilusión
y sólo encuentran decepciones;
a los guerreros, a los valientes
que imaginan, a los que sueñan,
a quienes desentierran y admiran
los mil mundos subyacentes.
Que no se rindan, que peleen,
que se alegren con el Sol imponente
que se alza y atraviesa nuestras almas
y con la obscura noche transparente
en esas ingrávidas y densas veladas.
Que defiendan su vida,
¡qué no sucumban ante nada!
Hay un mundo antiguo que aún no hemos perdido…
Está en el sutil guiño de amor a un hombre,
en la suave caricia a una mujer
y en el sabor de un beso al caer.
Está en la sonrisa de un curtido anciano,
en las sabias sentencias de un abuelo
y en un cuento que sortea el paso del tiempo.
Está en el espontáneo apoyo de un amigo,
en una tarde de conversación
y en las horas sin decir nada.
Está en la brisa que nos roza impune,
en un río que corre atormentado
y en el culmen de una poética tormenta.
Está en la soledad de un instante sin ruido,
en el whisky contorneando el hielo
y en el humo ascendente del tabaco.
Está en la atávica belleza de un libro perdido,
en los bosques que resisten en lo oculto
y en las ruinas de un pueblo abandonado.
Está en los niños, en el arte,
en la cumbre de un sacro monte
y en la misteriosa proporción de una estatua milenaria.
Está en la grandeza de la Naturaleza,
en las olas de arena del desierto
y en las dunas inmensas del mar.
Está en lo atractivo de una vida peligrosa,
en sentir el vértigo a tus pies
y en la intensidad de un viaje a la aventura.
EL CORAZÓN DEL BOSQUE
Canto general
Por el Duque de Algaida
Está en la encina sólida y fuerte,
en el valor de tener orgullo
y en la efímera belleza de un cerezo en flor.
¡Sinceridad, benevolencia, respeto!
¡Coraje, rectitud, lealtad!
¡Todo eso es el honor!
Búscate una atalaya,
embóscate presto y veloz.
Y si sabes concluir las sutiles enseñanzas
que nos transmite la tradición
(y aún así te quitas las cadenas
de tal sanguínea imposición)
habrás vencido a la muerte
y tu espíritu será esa flor
que nace y muere en pocas horas,
pero que en bella…no hay parangón.
¡He aquí al nuevo hombre!
¡He aquí la salvación!

9
“El cine actual es una basura”. Esta frase, que podría
ser un axioma científico a partir del cual construir
cualquier argumento, es repetida una y otra vez por
cualquier amante del séptimo arte. En una de esas
ocasiones en las que, esperanzado, ve una película de
estreno, tarda tres fotogramas en arrepentirse del
colosal gasto causado por su ingenua esperanza en un
mundo mejor, un cine mejor.
El arte no es sólo una representación de la
realidad, la realidad pintada en la mente del artista: el
arte también es un reflejo de la sociedad que lo
contempla. La causa de esto es que el arte es
comercial, necesita de inversión por parte del público,
de las contribuciones de las empresas, de las, ¡oh,
escandalosas! subvenciones gubernamentales.
Podemos estudiar, a partir de la proliferación de las
mismas, los intereses de los que las contemplan (pues
los productores invierten o bien en obras que gustan
al espectador o bien en obras que les gustan a ellos,
como espectadores). Así, es posible realizar un
estudio antropológico a partir de las producciones
cinematográficas.
¿Qué filmes tienen hogaño mayor calado en el
público? El cine masticado, hollywoodiense, “más
dirigido al corazón que a la cabeza”, como dice
Woody Allen en “Love and death” (“La última noche
de Boris Grushenko”, avatares de la traducción
creativa). El cine que, a través de diálogos mediocres
pero sensibles (sensibleros), logra engatusar al
espectador. ¿Por qué? Por el poder de la música.
Nietzsche acierta: la música es el lenguaje del ser
humano. El hombre es un ser pasional, que traslada al
intelecto sus emociones. Y la música es la máxima
expresión del intelecto del hombre, pero también es el
lenguaje puramente connotativo. Sí, es el Nietzsche
romántico, casi schilleriano, pero certero en su juicio.
La música de Wagner, por no salirnos del ejemplo
nietzscheano, transmite historias a través de las
emociones producidas por la combinación musical. El
«Hazte fuerte en los viejos sueños
para que nuestro mundo
no pierda la esperanza».
Ezra Pound.
Durmiendo en el cine
Por Roberto Lago
10
que escucha siente tristeza, alegría, orgullo… Y se
introduce en la historia. A veces de una manera
absolutamente irracional. Aquí es donde los malignos
directores entran. Cine basura que no toca casi ni de
forma accidental el intelecto del que lo ve. Cine
estúpido para gente… ¿No es el apelativo “gente”
insulto ya bastante grande?
Decía Bías, el gran Bías de Priene, que “la
mayoría son imbéciles” (ho polloi kakoi). Se quedó
corto. Todos son imbéciles. Todos somos imbéciles.
Necesitamos desconectar de nuestro intelecto horrible
que percibe lo feo del mundo, necesitamos golpes
brutales de adrenalina que nos hagan olvidarnos del
espíritu del hombre libre, necesitamos… ser animales.
Ser lo que somos. Y es necesario que, de vez en
cuando, salgamos de nuestra grandiosa estupidez, que
es nuestra racionalidad, para entrar en nuestra
estulticia natural. Seres que racionalizan, que aspiran
a más de lo que pueden conseguir, que sueñan, como
decía don Miguel de Unamuno, a un Dios para que
ese Dios les sueñe a ellos; que después descubren que
es un Dios plagado de contradicciones, hasta tal punto
que hay que dejar de soñarlo, para situarlo en el
Estado o en el hombre mismo (Marx y compañía,
cristianos seculares, intentaron esto). Estupidizarse de
vez en cuando es, de todas las formas posibles, un
elogio erasmista a la locura.
No se pueden racionalizar todas las producciones
cinematográficas. Tenemos el ejemplo en los Estados
totalitarios del siglo XX: el control total del contenido
del cine para que no se produzca ningún tipo de
jovialidad trivial, ningún tipo de alegría
descontrolada. El cine que sólo tiene que educar la
razón humana. Educar, del latín educere, conducir.
Conducir el espíritu hacia la nada de la absoluta
estupidez.
Es necesario, por tanto, que existan algo más que
películas de culto, que haya vida más allá de algunas
películas de Tarkovski, Bergman o Kubrick que son
muy lentas, aunque excelsas. El ser humano no
puede sobrevivirse a sí mismo, sobrevivir a su
propia grandeza. La inmortalidad es un precio muy
grande a pagar, el intelecto que olvida el juego es
un intelecto muerto. ¿Pero es necesario que nos
debiliten con dolorosas producciones que aborre-
gan, que conducen al paroxismo, a la inutilidad y a
la incompetencia de la mente? Cine emotivo, sí;
cine estúpido, a veces; basura eterna, jamás.
Hace falta una educación artística. Más si cabe,
una educación cinematográfica. El cine y la música
son los dos artes a los que los ciudadanos tienen
más acceso: un hombre que no lee ni ve pinturas o
esculturas escucha música o ve alguna que otra
película. ¿Cómo un hombre no va a ver una de esas
películas basura de Will Smith, valga la redun-
dancia, una y otra vez, si no conoce absolutamente
nada de Woody Allen, los Hermanos Marx, el cine
de terror o los grandes clásicos? Para disfrutar del
cine es necesario ser educado antes en el cine.
Existen clásicos que, en un momento dado, pueden
ser aburridos, y necesitan de una concentración
especial por parte del espectador; otros, en cambio,
son obras de arte espectacular-mente divertidas. En
el mismo Kubrick observamos esta dicotomía:
“2001”, una película que pide paciencia; o “La
chaqueta metálica”, cuya primera parte es una de las
más desternillantes obras maestras de la historia del
cine.
Hay vida más allá de los estólidos filmes que
piden que el cerebro se separe del resto del cuerpo:
es necesario conocerlos. Conocer grandes filmes es
aprender de nosotros mismos, de lo que podemos o
no queremos ser. Es abrir un mundo de posibili-
dades gracias a uno de los tipos de arte a los que el
público más accede. Que la relajación no se
convierta en una norma: la vida es demasiado corta
como para que las butacas del cine sean nuestro
cementerio. Ω

Memoria de un sueño
Barón de Villalobos
Levantaste tus ojos, todavía podía ver los últimos surcos que habían dejado las lágrimas
en tus pupilas, rastro de la pena, la duda o el miedo que habían dejado una huella
indeleble en tu alma, igual al viento que marca sus caminos serpenteantes en las dunas
del desierto. De fondo, el calor de tu mirada, esa tonalidad oscura que le daba a tus ojos
una profundidad casi exagerada, ensayada, y sin embargo a la vez cálida y
comprensible.
- ¿Por qué has vuelto? ¿Por qué ahora? – preguntaste mientras contenías un
sollozo que había nacido en lo más profundo de tus recuerdos, de aquel pasado en el que
nada de esto ocurría y en el que todo era mucho más fácil.
- Nunca me fui – alcancé a contestar con un hilo de voz que delataba mi propio
estado de nerviosismo.
Iba a empezar a hablar pero no encontré entonces las palabras en mi mente, había
pensado tantas veces en ese momento que ahora me parecía ridículo el estar viviéndolo
y no poder decir palabra. Lo volví a intentar con similar resultado, al abrir mi boca
ningún sonido salía, era incapaz de pronunciar palabra.
- Lo tenía todo tan ordenado, tan “ensayado”… y ahora no puedo decir nada – dije
mientras me encendía un cigarrillo, más por desviar la atención que porque realmente
me apeteciera fumar.
Sonreíste, fue rápido, fugaz simplemente un instante para volver a esa expresión tan
elocuente pero que no era capaz de interpretar.
11
- Desde cuando empezaste a fumar, es un mal hábito del que nunca te creí capaz,
no me gusta.
- ¿Qué puedo decir? Supongo que el tiempo además de envejecernos nos regala
ciertas costumbres autodestructivas para recordarnos lo vivos que estamos.
- Eso es una tontería, no tiene ni pies ni cabeza. Si fumas no es porque el universo
se ha confabulado para que así sea, simplemente lo haces a pesar de saber que no
deberías hacerlo. Nadie mejor que tú para saber los efectos del tabaco.
Esbocé una sonrisa obligada, totalmente vacía y sin sentido para quitarle
importancia al asunto mientras apagaba el cigarrillo del que no había llegado a llevar a
mi boca siquiera dos veces. Tus ojos se fijaron una vez en más en mí, había ese destello
de orgullo en ellos, esa forma de ser tan tuya que rejuvenecía y fortalecía al saber que
tenías razón y además notar que yo también lo sabía.
Suspiré. Intentaba de algún modo penetrar esa aura pesada que cubría tus
pensamientos de manera que pudiera tener la vaga certeza de saber qué pensabas, pero
me resultaba del todo imposible. Cada vez que creía ver un destello reconocible en ti, en
seguida se desvanecía la imagen, corría escondiéndose mientras se reía. Torpemente
intentaba darles alcance en un territorio que no sólo no era mío, sino que además llevaba
muchos años sin visitar.
Sabía que tu mente estaba con alguna idea importante. Esa falsa tranquilidad en tu
cuerpo, la verticalidad de tu postura, tus piernas cruzadas, la rigidez de tu delgado
cuello, todo era una señal de alarma, un recordatorio a los que estaban alrededor que no
eras del todo tú, que había algo que ocupaba tu atención y que estabas particularmente
inaccesible.
Como ves, no sé por qué a pesar de saber todas éstas cosas, casi por instinto me
daba cuenta o mi mente procesaba todas esas señales, casi como si no fuera del todo
consciente de ellas, sin embargo, de alguna manera era incapaz de ponerme a buen
recaudo, eras como una fuerza que me obligaba a verla a pesar de su ferocidad, pocas
veces te había visto tan hermosa y tan tú como en aquel momento, era todo “mágico” de
alguna forma.
Dejé de intentar hablar, quizá por miedo a seguir pareciendo un tonto sin tener la
palabra adecuada o quizá simplemente por el darme cuenta de la suerte que tenía de
estar ahí, de tenerte delante y poder verte. Había perdido la noción del tiempo que había
pasado. Cada día al verme al espejo la imagen que me respondía era la de un presente de
sobra conocido. No fue hasta tenerte delante cuando advertí que la imagen que me
saludaba del otro lado, aunque yo mismo, no era nada parecida a la de hace tantos años,
cuando éramos apenas unos niños jugando a permanecer cerca no importa que.
Mentiría si digo que fue asombro lo que comencé a sentir entonces, es algo que
sabes todo el tiempo, sin embargo evitas confrontarlo o algo que simplemente no habías
notado hasta ahora. El verte ahí delante me hizo darme cuenta de los cambios más
superficiales y visibles que había efectuado, pero también me hizo percatarme de los
tuyos. Lentamente, con mucho cuidado para evitar ser descubierto como un niño que
comete una travesura me detuve a ver y a recordar cada parte de ti, de esa anatomía que
tan conocida tenía en mi juventud cuando encajabas perfecta en mis brazos al darte un
abrazo. Me fue inevitable recordar aquellas ocasiones cuando me contabas que habías
12
disminuido una talla y para comprobarlo me pedías que te de un abrazo, después de
todo quien mejor que yo para notar eso, con todo el tiempo que te tenía en mis brazos
era lógico pensar que sería el primero en notarlo. Una pequeña risa salió dentro de mí, la
anécdota me hacía recordar todos esos momentos y recordaba lo calmado que parecía
todo entonces, te vi sonreír a la vez, como si supieras exactamente en que estaba
pensando y no hicieran falta palabras y no hacían falta.
Me fijé en tu pelo, mucho más sobrio, una melena corta a la altura de los hombros,
elegante pero muy casual, te daba un aire de superioridad que siempre te había quedado
muy bien y que en mí resultaba como un imán. Con algo de recelo pero atrapado ya por
la inmensa curiosidad recorrí tu rostro. Los dos rasgos más característicos y que quizá
más me habían llamado la atención siempre, seguían estando ahí. Tus ojos, grandes y en
sí mismo tan elocuentes mantenían aquella fuerza demoledora capaz de conseguir lo que
sea que se proponían. Noté que seguías pensando que era tu seña más favorecedora, tus
ojos sobresalían de todo el cuadro, y es que siendo muy discreta y casi imperceptible
habías conseguido resaltarlos con un fina capa de maquillaje, casi de forma natural, que
no hacía más que confirmar lo que la naturaleza te había dado, enmarcarlo de una
manera más poderosa.
Casi inmediatamente bajando por tu nariz llegué a una parte que aunque
personalmente nunca te había gustado demasiado, a mi me parecía particularmente bella
en ti, tus labios. La forma en que se movían lentamente mientras bebías o simplemente
la forma que cerraban la imagen de mi mundo me hundía en un cuento increíble y lleno
de magia, el simple recuerdo de su roce producía un escalofrío en mi espina dorsal
difícil de disimular -pero cómo hacerlo-, durante mucho tiempo, y aún ahora, el simple
hecho de estar cerca de tus labios resultaba una prueba muy dura a la cual resistirse.
Tu rostro era exactamente como lo recordaba, seguías teniendo expresión dura pero
llena de dulzura, esa sonrisa que ahora solo se dejaba ver por momentos, tan refrescante
para el alma en sí misma. Y sin embargo ahora eras distante, inalcanzable quizá. A
pesar de ser tan familiar me fijé que había varios detalles que te alejaban de mí, que te
alejaban de todo lo que había sido anterior. A pesar de eso, y quizá por sobre todas las
cosas, por eso me parecías mucho más hermosa.
Bajé por tu mentón y me deslicé lentamente bajo tu cuello hasta adentrarme en tus
hombros y bajar hasta lo que me permitía ver la mesa sentada como estabas. Me
sobrecogí, la sensación era extraña, me eras tan familiar y sin embargo a la vez eras una
perfecta desconocida para mí. Todavía podía recordar con detalle lo que se sentía besar
tus labios, podía decirte casi de memoria cómo olía tu piel o cómo se contraían los
músculos de tu boca al sonreír o incluso cómo se movían tus cejas impregnando de una
fuerza abrumadora tu mirada cuando algo te molestaba o te sentías indefensa o
confundida, y sin embargo estabas ahí y me sorprendía todavía con saber que a pesar de
estirar mis brazos todo lo que pudiera estarías totalmente fuera de mi alcance, no habría
nada que yo pueda hacer para tocarte.
- ¿En qué estás pensando? Escuché que me hablabas, tu voz me arrastro de
manera violenta al mundo real, me sentí súbitamente ridículo.
- En ti…
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Alcancé a responder, me parecía que había estado durante horas viéndote y sin
embargo si habían pasado un par de segundos, era absurdo pensar que supieras lo que
mi mente discutía, me dí cuenta que para mí todavía seguías siendo la persona –quizá la
única- que siempre me comprendió, por eso es que me parecía en cada momento que
sabías lo que pasaba por mi cabeza, aunque la propia situación se encargaba de
desmentirlo con rotundidad.
- Creo que ya ha pasado suficiente tiempo como para esa respuesta, me la decías
cuando apenas eras un niño
- Quizá tengas razón, pero esta vez es totalmente cierto, a pesar de que me
gustaría pensar en algo más que no seas tú.
Me detuve, respire profundamente mientras mis dedos jugaban con lo que podían
encontrar sobre la mesa. Alcé la mirada para darme cuenta que mi respuesta te había
sorprendido, supuse que no por el mensaje sino por lo rotundo del mismo, nunca y era
algo que a mí mismo me costaba pensar hubiera sido capaz de decir que te quería fuera
de mis pensamientos, y sin embargo ahí estaba yo que sin pensarlo había hecho una
declaración de intenciones en toda regla, aunque resultaba banal al fin y al cabo, la
prueba era que estaba sentado ahí sin apenas moverme.
- Es lo único que te he pedido siempre- dijiste clavando tus ojos en mí – que me
dejes ir…
Reí. Lo recuerdo porque pude ver como tus ojos brillaban, siempre tuve la
impresión de que sabías que no era del todo feliz, que siempre había algo que me
arrastraba y que cuando sonreía te sentías más completa, en tus propias palabras,
“…cuando sonríes brillas…”, aún lo recuerdo y no puedo evitar que una sonrisa se
dibuje en mi rostro.
- ¿Qué te deje ir? – Pregunté finalmente- Que yo sepa no te retengo a la fuerza ni
he aparecido en tu camino
- Sabes perfectamente que no me refiero a eso, ¿por qué en todos estos años no
has estado con nadie?, ¿por qué no has reconducido tu vida?
Comenzó a sonarme a la historia de siempre, después de todo eras quizá tú la única
persona que no tenía ningún derecho de opinar al respecto, te habías ido hace tanto que
era absurdo pensar que puedas saber que había hecho con mi vida
- Es como si persiguieras mi fantasma… - dijiste como adivinando lo que
comenzaba a pensar y a incomodarme tanto.
- Tranquila, hace tiempo que dejaste de ser el centro de mi mundo, simplemente
he tomado decisiones que me han alejado de la opción de asentarme en un lugar fijo, he
viajado mucho y he estado pendiente de muchos proyectos – mi voz me sonó fría, era
otra vez la persona que había dejado de tener relación contigo, esa persona fría y
calculadora, insensible en la que me había convertido según las personas que más
tiempo me conocían.
- Es exactamente lo que pretendo decirte, he dejado de ser el centro de tu mundo,
de cualquier mundo, es por eso que te pido que me dejes ir- mientras hablabas noté que
por tus mejillas resbalaban lágrimas de amargura, de desesperación, no recuerdo nunca
14
haberte visto tan vulnerable y tan segura a la vez, sin embargo para mí nada tenía
sentido, la cabeza me daba vueltas y comenzaba a pensar que esta conversación como
muchas otras no llevaban a ningún lado.
No pude evitar el enfadarme notando lo absurdo que había detrás de todo esto. Hace
años habíamos tenido la misma conversación aunque entonces las cosas eran distintas,
la situación había sido distinta, ¿por qué me seguía resultaba tan fastidioso?, quería ante
todo que sepas que para mí todo había cambiado, que era distinto, que había continuado
con mi vida a pesar de todo y aunque esta había tomado un camino nunca planeado.
- Tuve un sueño muy raro – empecé por tranquilizarme- hace mucho tiempo. Al
principio me dejaba muy mal cuerpo, ahora cada vez menos y se ha convertido en un
simple recuerdo, un ciclo normal de mi insomnio. Sueño que asisto a tu funeral y en el
momento de acercarme al féretro para despedirme me encuentro con mi cuerpo en el
ataúd. ¿Extraño no?
- No, es justo por eso que estoy aquí, debes dejar que me vaya
- Deja de repetir eso, creo que te sobrevaloras, no eres más el centro de mi mundo.
- Si eso es cierto dime porque estás tan asombrado y porque me tienes aquí
delante, porque te fuerzas a llevar esta discusión con alguien que no esta en tú mundo,
en el mundo…
- No lo sé, supongo que estoy tratando de darle una oportunidad al recuerdo del
cariño que alguna vez hubo, le debemos eso al menos- dije a pesar que las palabras
salieron sin ningún sentimiento de mi boca, evidentemente ni siquiera yo estaba
convencido de eso, ni siquiera yo lo creía.
Seguía viéndote y cada vez me parecías más distante, cada vez mis propias palabras
parecían alejarte mas de mi, llorabas, no se si por la tensión que se había apoderado del
momento, por lo ridículo de la situación o la melancolía de lo que habíamos vivido, solo
recuerdo que llorabas mientras yo sin moverme de mi sitio me alejaba más y más de ti.
De pronto todo me pareció borroso, todo se difuminaba en mi mirada, nada lo veía
claro, pensé estar llorando pero al llevar mi mano a los ojos estos estaban secos. Alcé
mi vista buscando tu rostro pero este ya no estaba ahí, no podía distinguir esos detalles
que hace apenas minutos veía encandilado.
Tuve una repentina sensación de hastío, en un momento un escalofrío recorrió mi
espalda y me sentí mareado, mi cabeza no paraba de dar vueltas. Levanté una vez más
mi vista hacia ti, a pesar de no distinguir tu gesto sabía que era de preocupación pero me
dio la sensación de que lo esperabas, que no fue una sorpresa.
- No estás bien, eso salta a la vista, debes dejarme ir- dijiste acercándote un poco
al abismo que nos separaba.
- Para ya con eso, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?- dije mientras inclinaba
mi cuerpo sobre la mesa colocando mis codos sobre ella mientras mis manos cubrían
mis ojos intentando darles un descanso.
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- Es como en tu sueño -dijiste con voz segura. Debes enterrarme y en vez de eso te
entierras tú conmigo, tienes metido en la cabeza que tienes que seguirme
- Insisto otra vez, creo que no me has oído antes, las cosas ya no son como antes-
alcance a decir antes de darme cuenta de lo que pasaba.
- Justamente tiene todo que ver – tu voz tenía un tono triunfal que hería mi
orgullo- ¿lo vas entendiendo ahora?, todo está relacionado, por eso, porque me importas
debes dejarme ir.
Esta vez taladró la frase mi cabeza. Tenía la sensación de caer vertiginosamente a un
foso sin fondo, todo tenía sentido.
- No fue un sueño ¿verdad?- dije apenas con un hilo de voz
Alcé mi mirada para ver como negabas con la cabeza.
- No, no era un sueño, era un recuerdo- dijiste mientras tu voz y tu presencia se
desvanecía en lo más profundo de mi confundida memoria…
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"En ocasiones veo fantasmas", dijo el poeta.
Yo, en cambio, veo mujeres todas ellas sin ropa
acariciando el aire como ángeles con predisposición a
servirte una copa de vino. Otras veces, creo que son
esbirros demoníacos dispuestos a sacarte los ojos
mediante el ridículo y la vanidad característica de
cada una. Esa falta de raciocinio, característico en el
ser humano, es un cabrón bailarín dentro del cuerpo
de una mujer, aquello que las hacen tan especial es a
la vez lo que más odiosas las hacen.
Mientras digo ésto, me viene a la memoria la
historia de una pequeña y hermosa Trompeta. Ésta,
fuera de toda razón y lógica social, iba tocando una
buena noche por las calles de La Habana cuando, a un
ateo de su existencia, se le apareció y le habló.
Entonces, mientras ella tocaba con melancolía y
sufrimiento, pena y alegría, regocijo y desasosiego,
me contó lo larga que había sido su vida, lo arduo y
fracasada que habían sido sus experiencias, hasta me
relató como dejó de regar una hermosa flor que más
tarde se marchitaría, pero me dijo que a pesar de ello
se sentía espléndida y llena de música. Más tarde,
entre canción y canción, se puso a tocar una melodía
que me llegó de especial manera a lo más profundo de
mi alma, nos miramos y me lanzó un guiño mágico
que nunca olvidaría.
A lo largo de mi estancia en tierras coloniales,
medité ese guiño que tan extático me había dejado.
Pensé y pensé pero no lograba describir el
sentimiento que de mi alma, más tarde, brotaría.
La Puta y La Puta y La Puta y La Puta y
la la la la
Trompeta Trompeta Trompeta Trompeta

17
Sentado en una loseta de piedra y ultrajado mi
honor por el robo de 5 €(al ser engañado a la hora de
comprar un brebaje local, buscando el aplazamiento
de tan inspiradora noche), me levanté y proseguí mi
feliz camino por la taciturna Habana ya bien
adentrada la magrugada. Andado muchos metros ó
muchos kilómetros(es imposible saberlo), ante mí se
personó una agradable y escuálida muchacha, su
educación era meticulosa a los ojos de un borracho y
sus caderas eran capaces de levantar lo más muerto y
flácido de todo mi ser. A lo largo de ese eterno pero
corto camino, me abrió su corazón como si el
desahogarse con un desconocido fuese cosa de todos,
se me insinuó en numerosas ocasiones pero sin perder
el rubor del que carecen las prostitutas vulgares y las
no tan vulgares. Más tarde y tras fijarme
detenidamente en su rostro, todo lo muerto y flácido
de mi ser empezó a descender. Ciertamente me
encontraba ante una mujer marcada por la falta de
cariño y la necesidad material. Jamás me pidió dinero
ni objetos de valor, estaba dispuesta a acompañarme
para hacerme compañía y, si mi falta de tacto, ética ó
abuso de riqueza la pretendieran, ella se hubiese
entregado a mi para dar comienzo a un camino nuevo,
una fuente de mantenimiento temporal y goce
sentimental. En su momento, asentí y di por hecho la
incorrección de los actos que bailaban por mi cabeza,
pero ahora...
¿Que habría hecho si se volviese a dar tan recóndita
situación?...No dejo de preguntármelo.
Aunque la respuesta seguiría siendo la misma,
hay algo que añoro. Esa mirada desvalida, orgullosa
y llana, ese pudor de principios forzados dando pie
a subsistir en terrenos materiales y sentimentales.
Esa humildad y franqueza a la hora de darse a
conocer, me enseñaron que hay mujeres más dignas
que otras y que no necesariamente las de peor
condición tienen que ser las peores. En este caso, es
posible que ésta fuera de las mujeres más
extraordinarias que he conocido y que conoceré.
Hay momentos en que me gustaría volver atrás
y "haberla puesto mirando a Gibraltar", otras veces
he querido repetir ese paseo y las demás veces hacer
ambas cosas. Aún no he escogido definitivamente
ninguna de las tres opciones, las cuales siguen
bailando por mi cabeza tanto de día como de noche.
Lo que me molesta de esta situación es, haber
encontrado todo lo que aprecio de una mujer en un
puta y no en otra(socialmente calificada como "más
digna").
Así que, lectores de medio pelo, románticos de
una revista virtual y enemigos de la realidad social
que vivimos diariamente a regañadientes, yo os digo
y os reconozco; "nunca conocí nadie más
merecedora de mi persona, mi alma y mi amor que
esa puta, y si a partir de ahora alguien me pregunta
que debe hacer para que me merezca, yo le
responderé; sé puta y aprende a tocar la
Trompeta...". Ω
Por Satur Martínez
PALMAM QUI
MERUIT FERRAT
XII
El Sol prefiere callar
y ya le he puesto tu nombre
a todas las estrellas del firmamento
en aquellas largas noches en vela.
La Luna se mantiene escondida
por no ser otra más en mis poemas,
triste, silenciosa, abatida,
por escuchar tantas veces mis penas.
¿Cuántos se estarán enamorando
ahora que lloro mi dolor?
¡Cuántos estarán cantando
a lo que tanto añoro, tu amor!
XIII
Tú, tú puedes ser...
y yo, yo he bebido demasiado.
Tú, sí, ahora recuerdo...
pero esta vez me he pasado.
Imagínatelo, tú y yo...
me empeño en recordar.
Quizás algún día tú y yo...
¡Dios! Mis ilusiones, ¡qué cárceles!
Pero imagínate dónde llegaríamos...
a veces preferiría morirme ya.
Para siempre, nuestro amor, tan eterno...
es mejor despertar,
pero cómo me gusta soñar...
XIV
Antes de nada quiero recordarte
que un día dijiste “para siempre”;
lo supongo, no podrás acordarte...
pero tanto mi inmensa alegría
como la más desoladora melancolía
huelen a ti, visten como tú...
Y hoy la lejanía, ¡qué ironía!
Pero hoy la distancia
es lo único que tenemos en común.
Un día fuimos magníficos, eternos;
hoy solo cristales
a merced del zigzagueo del destino,
gotas de agua en un mar turbio,
pájaros que huyen en bandada.
Pero te recuerdo que para ti
la palabra eternidad tuvo en su día
verdadero sentido de plenitud.
Y hoy la empuñas con tal desdén...
a veces quisiera creerte,
de veras,
pero son tan pocas veces...
Miguel Gómez, Olivetti Studio 46
I
Me consumo
entre nieve y sobredosis.
Replican las campanas del Santo Oficio.
Sonrío
entre riscos y botellas.
Ayer agotamos demasiados vicios.
Despierto
entre restos y desechos.
La escoria recuerda a mis instintos.
Duque de Algaida, Pirenaicas
I
Y si los sueños que antes venían
a otros aislados fulminan;
corazón ingrato que tus lágrimas,
ágiles y fuertes que antes bajaban
en otros rostros tu frío resbala,
sensaciones ocultas que otros descubren
ilusiones nuevas en otros vives;
vida que ahora prestas
engañosa en tus máscaras que dulces presentas
¡ingenuos aquellos que controlarte pretenden!
No saben que eres tú quien de ellos se ríe.
II
Dulce de ingenuo pensamiento,
de risas calladas y esquiva mirada,
tímida en tus movimientos
y sin duda bella en tu actuar.
Dulce, o simplemente bella,
lejana y oscura a la vez,
cercana y radiante,
tu calor sobrecoge
en tu vientre que acuna,
los sueños se materializan
ahora despierto y consciente,
mi destino en ti se cumple,
has tardado en llegar,
a mi lado te sientas,
de la mano me llevas.
Corcel galopante que cierras caminos,
Muerte te llaman…simplemente ¡amiga!
Pablo Guevara, Beefeater
XXXI
Pensamientos me quitan,
el sueño, madre,
desvelada me dejan,
vuelan y vanse.
El sentimiento de esperanza
de que todo vuelva a ser
lo que fue hasta ayer,
y las ganas de romper una lanza
sin consumar mi venganza
me visitan, madre,
desvelada me dejan,
vuelan y vanse.
XXXII
Tu oportuna despedida
el menos oportuno de los días.
Mis ganas de volver
a donde nunca fuimos.
Nuestra ingenua ilusión
por retomar viejas batallas.
Silvia A. Llanos, Caídas
IV
Hoy no existís,
nadie me rodea.
Os he hecho morir.
Solo, aislado, solo.
Silencio, tranquilo, nadie.
Triste, amargado, feliz.
Duque de Algaida, Pirenaicas
Nuestros poetas
18
Pasajes, citas, fragmentos
ȱ
ȱ
ȱ
ȱ
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ConȱeIǰȱIaȱanlinomiaȱenlreȱeIȱindividuoȱyȱIaȱsociedadȱseȱresueIveȱenȱbeneficioȱdeIȱprimeroȱyǰȱsislemalicamenleǰȱenȱdelrimenloȱdeȱIaȱinslanciaȱnormalivaȱsociaIǯȱRebeIdeȱ
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CuIluraǯȱ Creoȱ queȱ unaȱcanciónǰȱ unȱ poemaǰȱ unȱ Iibroȱesȱ unȱespacioȱenȱeIȱqueȱIaȱ Iiberladȱesȱ infinilaǯȱ Yȱ deberiamosȱ deǰȱ conȱ lodasȱ nueslrasȱ fuerzasǰȱ Iucharȱ paraȱ queȱeseȱ
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Michc!ȱOnIravǰȱManijicsicȱnc!cnisiaȱ
19
I
El nomen mysticum es el nombre que recibe el
iniciado al ingresar en una orden secreta,
simbolizando con ello el renacimiento que tiene lugar
con esa ceremonia.
Por ejemplo, el místico ocultista Harvey Spencer
Lewis, primer Imperator de la Antigua y Mística
Orden Rosae Crucis (creada en 1915 en Estados
Unidos), recibía el nombre de Sar Alden, donde Sar
es un acrónimo de Son of Ra, Hijo de Ra.
Así, también, sabemos que el nombre iniciático de
Iván Aguelli, iniciador de René Guénon en el sufismo
más ortodoxo -del que se erigió como valedor y
primer representante en Occidente-, fue Abd-el-Hadi
o Habdul Haddi.
Algo parecido podemos verlo en el bautizo de
personas mayores, donde el neófito recibe un nombre
cristiano muchas veces distinto del que tenían. Han
vuelto a nacer, pero esta vez dentro de una comunidad
distinta. O con el Sumo Pontífice de la Iglesia
católica, que toma un nuevo nombre para su
«reinado», conociéndosele por él dentro de la
comunidad católica. En principio, sólo sus fieles
deberían utilizar el nombre iniciático, una vez que
éste adquiere carácter pontificio.
Y es que el nomen mysticum es de exclusivo uso en el
dominio iniciático, y no puede ser revelado en el
dominio público, pues ese nombre representa una
faceta del ser de esa persona que no puede
manifestarse ante los profanos. De ahí su carácter
oculto. Por lo mismo, el iniciado no utiliza su nombre
profano en el dominio iniciático, pues debe
despojarse de su identidad pública al actuar como
iniciado.
Se trata de un símbolo más que, como indica
Guénon (Abdel Wahid Yahia), no hay que confundir
con una medida de prudencia, sino como el indicativo
de la existencia de hecho de dos entidades diferentes:
la pública y la iniciada. Cuando alguien utiliza el
nombre iniciático en ámbitos profanos está
desviándose del sentido que éste tiene.
Apunta Javier Sierra en su novela La cena secreta
que el nombre Juan era el «nomen mysticum que
llevan todos aquellos depositarios de la Iglesia
espiritual», contraponiéndola a la Iglesia oficial. El
Nomen Nomen Nomen Nomen mysticum mysticum mysticum mysticum
y El Arcano mayor XIII El Arcano mayor XIII El Arcano mayor XIII El Arcano mayor XIII


apóstol Juan, Juan Bautista, la papisa Juana,…
Ya sea como elemento de trasmisión espiritual, o
como máscara que encubre a la persona real que hay
tras un personaje socialmente reconocible, se trata de
un medio de ocultación, imprescindible para una vida
nueva.
II
El arcano mayor XIII, La Muerte, simboliza el
cambio y la transformación. Se nos habla con él de la
muerte espiritual -normalmente no física- de la que
debe nacer una nueva vida. Es, por tanto, el momento
de la regeneración. Pero se ha de tener cuidado, pues
un cuerpo no puede vivir sin alma… Ésta muerte,
aunque simbólica, espiritual es peligrosa, pues
puede provocar un profundo desarraigo que mate a
la persona.
Recordad aquella escena de la película Matrix,
en la que se explica que cualquier suceso de la vida
«onírica» o surreal tiene repercusión en la real.
Es también representante de lo dinámico de la
vida, donde lo que parecía estático puede mutar. En
la mayoría de las barajas se la representa con una
guadaña, recortando las malas hierbas. Sin
embargo, en la Rider, que es la que he escogido,
aparece galopando. Ante ella, unos se atemorizan y
otros le rinden pleitesía. Derroca reyes (poder
material) y provoca admiración en los sacerdotes
(poder espiritual). Con ello nos lleva a un símbolo:
al Caballero Muerte lo que realmente le importa es
lo metafísico. Es en ese plano donde opera los
cambios, ya sea con la muerte física, que nos
transforma forzosamente, o por otra vía, la de la
mera trasmutación del ser.
El tarot Rider fue creado en 1910 por Arthur
Edward Waite, ocultista y fundador de la secta
Amanecer Dorado u Orden Hermética del Alba
Dorada (Golden Dawn) en 1891, grupo al que
pertenecieron históricos esotéricos como Arthur
Conan Doyle, Bram Stoker (escritor de Drácula),
Yeats o el mago inabarcable Aleister Crowley,
futuro miembro de la Ordo Templi Orientis. Waite
llevaba una línea esotérica que intentaba
compaginar lo racional con lo mágico, algo que
intentó con tratados como el Clave pictórica del
Tarot (1910), oponiéndose con ello a la línea
estrictamente esotérica de Crowley. Más adelante se
integró en los Rosacruces.
El tarot Rider-Waite fue pintado por Pamela
Colman Smith con un simbolismo muy cuidado,
donde los arcanos menores tienen casi tanta
importancia como los mayores. Como en la mayoría
de los mazos anglosajones, tiene intercambiados La
Justicia con La Fuerza, El Loco lleva el número
cero y el arcano XIII lleva escrito el nombre
(aunque en la imagen que he escogido está
recortado).
A partir de 1971, cuando su hija recupera los
diseños, adquiere gran popularidad, rivalizando con
el modelo marsellés, el más famoso. Ω
Por Al-Zugabi Ibn Abd Allāh
20
REDACCIÓN.- Teniendo en cuenta que el presente número de La Comuna de los Desheredados ha salido a la luz poco después del 19 de marzo, habremos dejado a
nuestras espaldas la festividad cristiana de san José, esposo de la Virgen María y padre, aunque putativo, de Jesús de Nazaret. Por ello se celebra el Día del Padre.
No es que desde la Redacción de esta revista estemos muy de acuerdo con las celebraciones de este tipo, pues más bien nos parecen un invento de El Corte Inglés y la
sociedad mercantilista; sin embargo, queremos aprovechar la trascendencia que tiene ya esta fecha entre nosotros para rendir un homenaje al padre en un sentido
peculiar. Lejos de nosotros la intención de vendernos al mejor postor.
No queremos dejarnos llevar por sentimentalismos banales. Queremos llamar la atención sobre la figura del padre como precedente y guía del hijo. Vemos en
muchas ocasiones cómo el padre es la representación frustrada del hijo, una proyección de él en el futuro.
Ésta carta de Salvador Puig Antich, último condenado a garrote vil en el Régimen del General Franco, anarquista, miembro del MIL, acusado de asesinar a un
policía, nos ofrece todo el patetismo y la dramática tensión que, dentro de una familia, se viven al tener por un lado la entrega de un hijo a una idea y el apego a la
vida que tiene un antiguo luchador al ver que su hijo sigue el mismo camino y, además, lo culmina con el sacrificio nunca suficientemente alabado de la muerte.
Cuando la sangre llama
H HH Ha aa ay dos cuestiones sobre l y dos cuestiones sobre l y dos cuestiones sobre l y dos cuestiones sobre la aa as que quiero expres s que quiero expres s que quiero expres s que quiero expresa aa arme con rme con rme con rme con su su su sum mm ma aa a cl cl cl cla aa arid rid rid rida aa ad. d. d. d.
1. Los hijos conocen 1. Los hijos conocen 1. Los hijos conocen 1. Los hijos conocen a aa a los p los p los p los pa aa adres más de lo que éstos se dres más de lo que éstos se dres más de lo que éstos se dres más de lo que éstos se su su su suponen e im ponen e im ponen e im ponen e ima aa agin gin gin gina aa an. Y sé, sin n. Y sé, sin n. Y sé, sin n. Y sé, sin
mucho m mucho m mucho m mucho ma aa argen p rgen p rgen p rgen pa aa ar rr ra aa a el error, que el error, que el error, que el error, que a aa a p pp pa aa arte de sorprenderte de m rte de sorprenderte de m rte de sorprenderte de m rte de sorprenderte de ma aa aner ner ner nera aa a brut brut brut bruta aa al los l los l los l los
a aa acontecimientos d contecimientos d contecimientos d contecimientos del dí el dí el dí el día aa a 25 del p 25 del p 25 del p 25 del pa aa as ss sa aa ado mes, te h do mes, te h do mes, te h do mes, te ha aa abrás pregunt brás pregunt brás pregunt brás pregunta aa ado much do much do much do mucha aa as veces s veces s veces s veces a aa a ti mismo ti mismo ti mismo ti mismo
si h si h si h si ha aa as hecho todo lo neces s hecho todo lo neces s hecho todo lo neces s hecho todo lo necesa aa ario p rio p rio p rio pa aa ar rr ra aa a d dd da aa ar r r r a aa a tu hijo los mejores medios posibles p tu hijo los mejores medios posibles p tu hijo los mejores medios posibles p tu hijo los mejores medios posibles pa aa ar rr ra aa a s ss sa aa alir lir lir lir
a aa adel del del dela aa ante en est nte en est nte en est nte en esta aa a vid vid vid vida aa a. Y . Y . Y . Y su su su supongo que h pongo que h pongo que h pongo que ha aa as p s p s p s pa aa as ss sa aa ado dí do dí do dí do día aa as de intr s de intr s de intr s de intra aa anquilid nquilid nquilid nquilida aa ad d d d a aa a c cc ca aa aus us us usa aa a de est de est de est de esta aa a
cuestión. cuestión. cuestión. cuestión.
No teng No teng No teng No tenga aa as en s en s en s en a aa absoluto problem bsoluto problem bsoluto problem bsoluto problema aa as de est s de est s de est s de esta aa a índole. H índole. H índole. H índole. Ha aa as hecho por mí y por todos tus hijos lo s hecho por mí y por todos tus hijos lo s hecho por mí y por todos tus hijos lo s hecho por mí y por todos tus hijos lo
que tu concienci que tu concienci que tu concienci que tu conciencia aa a te h te h te h te ha aa a dict dict dict dicta aa ado como válido. No te lo reprocho, sino que te doy l do como válido. No te lo reprocho, sino que te doy l do como válido. No te lo reprocho, sino que te doy l do como válido. No te lo reprocho, sino que te doy la aa as gr s gr s gr s gra aa aci ci ci cia aa as. s. s. s.
Me h Me h Me h Me ha aa as d s d s d s da aa ado un do un do un do una aa a form form form forma aa ación que me h ción que me h ción que me h ción que me ha aa a permitido permitido permitido permitido a aa afront front front fronta aa ar respons r respons r respons r responsa aa abilid bilid bilid bilida aa ades des des des y ser c y ser c y ser c y ser ca aa ap pp pa aa az de z de z de z de
d dd da aa arles respuest rles respuest rles respuest rles respuesta aa a. . . . A AA Actu ctu ctu ctua aa almente estoy enfrent lmente estoy enfrent lmente estoy enfrent lmente estoy enfrenta aa ado do do do a aa a unos hechos unos hechos unos hechos unos hechos su su su sum mm ma aa amente gr mente gr mente gr mente gra aa aves y l ves y l ves y l ves y la aa as s s s
respons respons respons responsa aa abilid bilid bilid bilida aa ades de éstos l des de éstos l des de éstos l des de éstos la aa as s s s a aa acepto enter cepto enter cepto enter cepto entera aa amente y sé que no v mente y sé que no v mente y sé que no v mente y sé que no va aa a a aa a ser fácil. Pero soy yo y ser fácil. Pero soy yo y ser fácil. Pero soy yo y ser fácil. Pero soy yo y
sólo yo quien tiene que sólo yo quien tiene que sólo yo quien tiene que sólo yo quien tiene que a aa afront front front fronta aa arl rl rl rla aa as. s. s. s.
2. 2. 2. 2. A AA Ahor hor hor hora aa a estoy bien. Físic estoy bien. Físic estoy bien. Físic estoy bien. Física aa amente me encuentro c mente me encuentro c mente me encuentro c mente me encuentro ca aa asi recuper si recuper si recuper si recupera aa ado. De tod do. De tod do. De tod do. De toda aa as form s form s form s forma aa as no s no s no s no
tengo g tengo g tengo g tengo ga aa an nn na aa as de h s de h s de h s de ha aa abl bl bl bla aa arte de mi vid rte de mi vid rte de mi vid rte de mi vida aa a en prisión, pero sí decirte que no tengo «concienci en prisión, pero sí decirte que no tengo «concienci en prisión, pero sí decirte que no tengo «concienci en prisión, pero sí decirte que no tengo «conciencia aa a de de de de
mártir» y que no me gust mártir» y que no me gust mártir» y que no me gust mártir» y que no me gusta aa an, en n, en n, en n, en a aa absoluto, los bsoluto, los bsoluto, los bsoluto, los a aa actos gr ctos gr ctos gr ctos gra aa atuitos. No tuitos. No tuitos. No tuitos. No su su su sufr fr fr fra aa as por mí, y s por mí, y s por mí, y s por mí, y a aa aunque no unque no unque no unque no
será fácil creo qu será fácil creo qu será fácil creo qu será fácil creo que yo solo puedo y debo e yo solo puedo y debo e yo solo puedo y debo e yo solo puedo y debo a aa afront front front fronta aa ar l r l r l r la aa a situ situ situ situa aa ación. ción. ción. ción. A AA Además l demás l demás l demás la aa as visit s visit s visit s visita aa as de mis s de mis s de mis s de mis
herm herm herm herma aa an nn na aa as y los p s y los p s y los p s y los pa aa aquetes de comid quetes de comid quetes de comid quetes de comida aa a son son son son a aa apoyos que en estos momentos poyos que en estos momentos poyos que en estos momentos poyos que en estos momentos a aa adquieren un gr dquieren un gr dquieren un gr dquieren un gra aa an n n n
v vv va aa alor. lor. lor. lor.
A AA Aunque polític unque polític unque polític unque política aa amente nunc mente nunc mente nunc mente nunca aa a est est est esta aa aremos de remos de remos de remos de a aa acuerdo, deseo, dese cuerdo, deseo, dese cuerdo, deseo, dese cuerdo, deseo, desea aa arí rí rí ría aa a, tu , tu , tu , tu a aa apoyo mor poyo mor poyo mor poyo mora aa al l l l
como p como p como p como pa aa adre, dre, dre, dre, como hombre que h como hombre que h como hombre que h como hombre que ha aa a conocido tempor conocido tempor conocido tempor conocido tempora aa ad dd da aa as borr s borr s borr s borra aa ascos scos scos scosa aa as en s en s en s en su su su su vid vid vid vida aa a, pero que , pero que , pero que , pero que
nunc nunc nunc nunca aa a h hh ha aa a renunci renunci renunci renuncia aa ado do do do a aa a unos principios que cree justos. unos principios que cree justos. unos principios que cree justos. unos principios que cree justos.
T TT Ta aa al vez ve l vez ve l vez ve l vez vea aa as est s est s est s esta aa as p s p s p s pa aa al ll la aa abr br br bra aa as f s f s f s fa aa alt lt lt lta aa as de sentimientos. Y no es s de sentimientos. Y no es s de sentimientos. Y no es s de sentimientos. Y no es a aa así. Tenemos dem sí. Tenemos dem sí. Tenemos dem sí. Tenemos dema aa asi si si sia aa ad dd da aa as cos s cos s cos s cosa aa as s s s
en común p en común p en común p en común pa aa ar rr ra aa a no c no c no c no ca aa alibr libr libr libra aa ar el signific r el signific r el signific r el significa aa ado ex do ex do ex do exa aa acto de est cto de est cto de est cto de esta aa as p s p s p s pa aa al ll la aa abr br br bra aa as. Quiero est s. Quiero est s. Quiero est s. Quiero esta aa ar cl r cl r cl r cla aa aro de ro de ro de ro de
c cc ca aa abez bez bez beza aa a, , , , a aa ahor hor hor hora aa a más que nunc más que nunc más que nunc más que nunca aa a, y no me gust , y no me gust , y no me gust , y no me gusta aa an ni l n ni l n ni l n ni la aa as gr s gr s gr s gra aa andes l ndes l ndes l ndes la aa ament ment ment menta aa aciones ni l ciones ni l ciones ni l ciones ni la aa as s s s
explosiones de sentimientos. Quiero que comprend explosiones de sentimientos. Quiero que comprend explosiones de sentimientos. Quiero que comprend explosiones de sentimientos. Quiero que comprenda aa as el signific s el signific s el signific s el significa aa ado de est do de est do de est do de esta aa a c cc ca aa art rt rt rta aa a y sé que, y sé que, y sé que, y sé que,
a aa aunque doloros unque doloros unque doloros unque dolorosa aa amente, intent mente, intent mente, intent mente, intenta aa arás co rás co rás co rás comprender mprender mprender mprender a aa a tu hijo. tu hijo. tu hijo. tu hijo.

Siempre Siempre Siempre Siempre tuyo tuyo tuyo tuyo, ,, ,
S SS Sa aa alv lv lv lva aa ador dor dor dor Puig. Puig. Puig. Puig.
ESPECIAL DÍA DEL PADRE 21
Nadie dijo que fuera fácil
REDACCIÓN.- Éste artículo pertenece a la columna Patente de corso que Arturo Pérez-Reverte mantiene desde hace años en la revista XL Semanal.
Homenajeamos con ella al padre atento, que ha sabido llevar de la mano a su hija por los duros senderos de la vida y que, llegado el momento, sabe soltarle y dejarle
andar sola. Sólo ellos saben la satisfacción a ver cómo un hijo es ya una persona completa, que dispone de todos los elementos para manejarse en los avatares de la
vida. En un mundo de botarates ignorantes, saber que has legado una criatura digna de llamarse humana no tiene comparación. De toda esa emoción, éstas líneas nos
trasmiten una mínima parte.

Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor. Quizá el botín de tan larga campaña –y lo que te queda todavía– no
sea lo dorado y brillante que uno espera cuando la inicia, a los doce o trece años, con los ojos fascinados de quien se
dispone a la aventura. Pero es un botín, es tuyo, es lo que hay, y es, te lo aseguro, mucho más de lo que la mayor parte de
quienes te rodean obtendrán en su miserable y satisfecha vida. Tú has abordado naves más allá de Orión, recuerda.
Tienes la mirada de los cien metros, esa que siempre te hará diferente hasta el final. Fuiste, vas, irás, esos cien metros más
lejos que los otros; y durante la carrera, hasta que suene el disparo que le ponga fin, habrás sido tú y habrás sido libre, en
vez de quedarte de rodillas, cómoda y estúpida, aguardando.

Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía por ese mundo de méritos numéricos y ausencia de
reconocimiento, donde te viste obligada a arrastrar contigo al niño de papá, al tonto del haba, al inútil carne de
matadero, con tal de llevar a buen término el trabajo para el que te bastabas en solitario. Has crecido y sabes que las
oportunidades no estaban en los otros, sino en ti. Que no había nada malo en aquella chica tímida que se llevaba libros a
las horas libres de tutoría; que buscaba la mirada de los profesores inteligentes, no para hacerles la pelota, sino por
sentirse cómplice y no estar sola. La jovencita que sobrecargaba la mochila con El guardián entre el centeno o El señor
de los anillos, que en la excursión del cole a Madrid prefería ver el Planetario, el Prado o el Reina Sofía a dejarse la
garganta en el parque de atracciones. Que se enfrentaba a la hostilidad de compañeros cretinos porque era la única que
había leído las Sonatas de Valle-Inclán o sabía quién era Wilkie Collins. Ahora que miras hacia atrás con madurez,
comprendes que cada vez que alguien ninguneó tu forma de ser, te insultó, te miró por encima del hombro, no hizo sino
precipitar tu aprendizaje y tu lucidez. Tu certeza de ser mejor, más despierta y diferente.

Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Entras en la edad adulta sin que nadie pueda imponerte
una sonrisa falsa cuando el mundo y su estupidez, su envidia, su mezquindad, te hagan fruncir el ceño. Ahora tienes la
certeza de que no te equivocaste, y de que la niña callada en el banco del fondo puede ser vengada por la mujer que hoy
la recuerda. Sabes ya que puedes ser feliz a tu manera y no a la de otros, con tus libros, con tus películas, con tu familia,
con esos amigos que no sabes cuánto tiempo van a durar y por eso aprecias tanto, con la mirada serena que ahora posas a
tu alrededor, en la calle, en el trabajo, en la vida. En la muerte. Ahora sabes que la virtud, en el más hondo sentido de la
palabra, está en ese aguante de tantos años, cuando cerca estuvieron de convertirte en otra. Comprendes al fin que los
malos profesores son un accidente sin demasiada importancia, pues eres tú quien aprende; y la vida, incluso con sus
insultos, con sus malvados, con sus tragedias, con sus reglas implacables, la que te enseña. Nadie dijo que fuera fácil.

El otro día fuiste a ver Salvad El otro día fuiste a ver Salvad El otro día fuiste a ver Salvad El otro día fuiste a ver Salvador y saliste del cine or y saliste del cine or y saliste del cine or y saliste del cine asombrada, llorando. No por la película, ni por la suerte del
protagonista, sino por la certeza de que los ideales de aquel muchacho ya no tienen sentido, porque ninguno los
sustituye ahora, porque la gente de tu edad se divide en dos grandes grupos: una minoría de analfabetos desorientados,
pasto de demagogia barata en manos de políticos sin escrúpulos, y una masa inerte cuya única aspiración es salir en
Gran Hermano o ponerse hasta arriba el sábado por la noche; jóvenes con garganta y sin nada que gritar, que se irían
por la pata abajo puestos en la piel de Salvador Puig Antich, o a los que, viendo El crimen de Cuenca, la sola visión del
garrote vil haría cerrar los ojos con escalofríos en la nuca. Pero tus lágrimas, amiga, demuestran que tienes razón. Que no
te equivocaste al amar al conde de Montecristo y al Gabriel Araceli de Galdós, al buscar el secreto genial de un soneto
de Borges o Quevedo, al transitar, jugándotela, por los senderos sin carteles luminosos en los pasillos oscuros de la
Historia. Al hacer de cada esfuerzo, de cada miedo, de cada desengaño, de cada ilusión y de cada libro, un martillo con
el que picar los muros espesos que te rodean.

Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a
la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a
los imbéciles.
22 ESPECIAL DÍA DEL PADRE
Noticias
Mueren algunas personas en accidentes de circulación

Aumenta la tensión entre los partidos mayoritarios

Detienen a unos etarras huidos

Innovación en la cocina española

Suben la inflación, las hipotecas y la gasolina

El Presidente hace nuevas promesas

La Oposición reta al Gobierno

USA hace balance de la guerra

Se destapa una nueva trama urbanística

Jornada de protesta de los sindicatos mayoritarios
(Para ahorrarle tiempo, le resumimos las noticias del mes en titulares. No son distintos de los que encontrará
en los grandes medios de comunicación. Esperemos que sean de su gusto y provecho).
23
€ ? $
Ya está bien de crisis. Que nos dejen en paz con ella, sabremos torearla. Como habrán visto, en
esta revista no se ha nombrado ni una puñetera vez la dichosa catástrofe. No queremos saber
nada de las campañas publicitarias y de los recursos fáciles para subir las ventas, para crecer en
popularidad, para reírse de la gente.
Si algún día se acuerda el viento de mi
que me llame por mi nombre
y mande al Ave Fénix en mi busca.
Si algún día no volviese,
a lo comunmente aceptado como vida,
griten y alaben el estoico camino del sufrimiento
y acéptenlo como recto ideal de vida.
Abandonen la tibieza de la despreocupación
y comiencen o den paso al camino de uno mismo.
Si el Ave Fénix no regresase con la buena nueva
canten mis historia;
"cuenten que caminé entre gigantes.
Los hombres brotan y se machitan
como el trigo invernal,
pero estos hombres nunca morirán.
Cuenten, que viví en los tiempos de la soberanía popular,
EXCIDERAT PACIS MENTI EX OMNIUM ANIMIS
De ruta hacia lo
desconocido
Por Satur Martínez
triste arma de ignorantes y acomodados de punta gastada por desuso.
Cuenten, que viví
en los tiempos del pútrido bienestar social,
suicidio de la nómada virtud experimental.
Cuenten, que quise vivir
en los tiempos de Don Alonso Quijano..."
En cambio, si no vuelve el Ave Fénix,
cuenten que lo cacé con mi machete
y me lo comí por necesidad,
me hice un collar con sus huesos
y una almohada con sus plumas.
Pero la verdadera razón de mi acto será,
demostrar que nunca me dio caza la muerte
sino un alegre final,
al no dejar testigos de mi derrota
ni al descubierto las penas una triste moral.
24
«La ignorancia genera confianza más
frecuentemente que el conocimiento,
son aquellos que saben poco, y no esos
que saben más, quienes tan
positivamente afirman que este o aquel
problema nunca será resuelto por la
ciencia».
CHARLES DARWIN
Sin duda lo primero que me llama la atención al
centrarme en Darwin, de quien celebramos este año
su bicentenario, es su curiosidad y capacidad de
observación. La aparición de personajes como
Darwin, Humboldt o Wallace en el siglo XIX
significó a primera vista un espaldarazo a lo que
vendrían a ser los cimientos de la ciencia moderna
con todos los grandes adelantos y catástrofes que ésta
ha acarreado. Sé que puede sonar pretencioso, sin
embargo estoy seguro que fueron los forjadores de la
nueva incertidumbre, de alguna forma la
modernización del pensamiento griego, una segunda
edad de oro para el campo del conocimiento que se
esparciría por los más variopintas ramas del
conocimiento humano, germen de un avance sin
límites que mal llevado amenaza con destruir en sí
mismo la misma esencia del hombre.
Sin embargo y a pesar del aporte evidente de
Darwin en el campo que le corresponde quiero llamar
la atención en un aspecto de su aporte que muchas
veces pasa desapercibido, el impacto cultural y social
que significó la inclusión de una teoría totalmente
contradictoria a las buenas normas que había
delimitado la sociedad victoriana, en sí mismo, su
teoría supuso una evolución, una mutación de la
sociedad, de su forma de vida para adaptarse a una
realidad hasta entonces desconocida y que tardaría en
ser comprendida. Incluso hoy con los avances en la
ciencia y las aparentes evidencias al respecto hay
quien insiste en que no son más que conjeturas
fantasiosas con falta de juicio mientras abren puertas
a teorías si cabe más descabelladas con el título de
diseño inteligente.
CUM TACENT CONSENTIUM
«El origen de
las especies»
Por Pablo Guevara
25
Es así que la neta observación de un hombre (con
el permiso de Wallace, siempre existirá la discusión
acerca de la autoría de la teoría más famosa y
controvertida de la ciencia) cambió y puso en jaque a
una sociedad y a una forma de pensar.
Y es que Darwin significó en sí mismo una gran
revelación, algo que hasta esa época parecía
totalmente imposible, acercar la ciencia a la gente,
dejó de ser un símbolo lejano para convertirse en un
tema recurrente en las sobremesas, tema
particularmente discutido hasta el hartazgo y que
inspiraría un temor y curiosidad sin igual a una
sociedad hasta entonces aburrida y carente de
curiosidad por el porque de las cosas. Es por eso que
no me sorprende la relevancia que adquirió, y que
adquiere aún hoy las crónicas de un hombre que se
dedico básicamente a la observación e interpretación
de aquello que está oculto al ojo humano y a los ojos
del conocimiento.
A los doscientos años de su nacimiento creo
importante rendir homenaje a esa persona que sin
saberlo influiría en la historia, solo así se entiende que
se hable hoy por hoy de darwinismo social por
ejemplo.
“El origen de las especies” se tituló su obra más
emblemática, donde deja patente su teoría, muchas
veces criticada porque es una pregunta que en sus
páginas no responde, personalmente creo que la
respuesta era en si tan evidente que el título se explica
a sí mismo. Con su texto Darwin ocasionó su
particular “origen de una especie”, la cual ha crecido
a límites simplemente insospechados. Ω

A rey muerto, A rey muerto, A rey muerto, A rey muerto,
rey puesto. rey puesto. rey puesto. rey puesto.
Estoy mal
Por Jorge Pons
26
Estoy mal,
claro que estoy mal.
Pero ¿tú qué te creías,
que nada iba a pasar?
Y unos brazos etílicos
aparecen de la nada.
Me cogen, me abrazan,
me empujan a acabar
solitario, borracho,
tirado en cualquier bar.
Estoy mal,
evidente que estoy mal.
Por una vez seme sincera,
¿en qué pensabas al hablar?
Allí abajo, en el oprobio,
no se está del todo mal,
pero las hienas me atacaban
sin dejarme respirar,
como si quisieran violarme
y hacerme naufragar.
Estoy mal,
¿cómo no estar mal?
Una duda se me impone,
¿hubo sinceridad?
Quién podría decirme
poco tiempo atrás
que algún día llegaría
quien me hiciera tropezar,
quien me dejara indefenso,
quien me hiciera dudar.
Estoy mal,
coño si estoy mal.
Después de eso que dijimos,
¿hay que reflexionar?
Nunca fui yo vulnerable
pero veo el tiempo pasar,
ese tiempo que se escapa
y ya nunca volverá,
ni sus ratos en silencio,
ni los descansos para hablar.
Estoy mal,
por Tutatis que estoy mal.
¿Dejarás que todo acabe
en penosa muerte natural?
Mujer que eres infinito,
mujer que me has hecho soñar,
me pregunto día tras día
quién podría hacerme amar
y me respondo «sólo una,
sólo tú, quizá».
Estoy mal,
cómo duele estar mal.
Si al final todo fue nada,
carajo, qué maldad.
Estoy mal,
irremediablemente mal.
Si todo fue una broma…
maldita mezquindad.

[Notas para la representación:
§1
Sobre un fondo blanco, un hombre vestido de traje, con capa española, sombrero de copa y bastón negro con empuñadura plateada aparece
sentado en un trono de madera oscura. Tiene la cabeza gacha, como mirando entre los brazos que se apoyan en el bastón.
§2
Mientras anda como si desfilara, erguido, unos borrachos pedigüeños con botellas de vino en las manos le agarran y tiran de él hacia abajo.
Colocan las botellas en su boca para forzarle a beber, ensuciándole del líquido elemento. Están vulgarizando el elixir, la bebida de los
dioses.
§3
Consigue zafarse de los insoportables alcohólicos y prosigue su andar. A un lado una joven guapa, hermosísima, vestida como una joven
bohemia con aires victorianos, le insta con sonrisa sugestiva a acercarse. Él obedece y…cae al vacío.
§4
Cinco mujeres lascivas que nacen de sus sueños (como él mismo) se le lanzan encima agarrándole y zarandeándole por las ropas.
Alguna lame su cuello con la lengua, otra intenta desabrocharle el pantalón, otra más quiere quitarle la capa. Él mira al frente con los ojos
muy abiertos, como impresionado, indiferente a lo que hacen con él.
§5
Reacciona y la emprende a bastonazos con todas. Cuando termina, recoge a una de ellas del suelo decide soñar más intensamente con ella.
Lo hace miserablemente, sin prestarle atención. Más por pasar el rato que por interés.
§6
El caballero se acerca a la mujer que antes le hizo caer, pero no la mira, sino que investiga el suelo, como buscando el agujero por el que
antes cayó. Usa para ello también el bastón.
§7
De pronto, empieza a gritarle a la señorita, que estaba cosiendo en una butaca. Ella se levanta y también vocifera. Él le señala el agujero,
pero ella no mira y parece recriminarle algo.
§8
El hombre mira su reloj del bolsillo con cara lastimosa. De su inicial impasibilidad ha pasado a mostrar preocupación y prisa.
§9
Junto al señor aparece una encina a la que se le secan las hojas y se caen muy rápidamente. Algo imposible, pues es de hoja perenne, pero
así ocurre y él, consciente de que las apariencias de eternidad ocultan siempre la temporalidad de los sentimientos, se preocupa aún más.
§10
Mirando desolado a los alrededores, comprende que sólo está ella y que sólo con ella se le alegra el corazón. Ella sigue encarándole, pero
callada y con los brazos en jarra, desafiante.
§11
Andando sólo, con la cabeza gacha, llega a su trono y se dispone a sentarse. Cuando está a punto de subirse, agarrando ya con una mano
uno de los brazos para apoyarse, vuelve la vista atrás, esperando verla ir hacia él.
FIN.]
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GiovanniȱIapiniǰȱȱȍIrefacioȱaȱIaȱprimeraȱediciónȎȱdeȱ||ȱccascȱ!cȱ|csȱji|cscjcsǯȱ
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(Fin de La Comuna de los Desheredados, n. º 4)