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Francesc Capdevila, alias Max, nacido en Barcelona en 1956, es uno de los nombres más significativos de la historieta española.

Fue uno de los iniciadores del cómic underground español a mediados de los años setenta. Ilustrador consagrado, historietista prestigioso, se interesó por la literatura infantil a raíz del nacimiento de su hija. Desde sus comienzos, cuando creó a personajes tan populares como Gustavo o Peter Pank, hasta su reciente Bardín, más reflexivo pero igualmente rebelde, Max ha desplegado un repertorio gráfico y narrativo capaz de moverse en todos los registros y géneros. Con su línea clara, deudora de la tradición valenciana, y su dominio del medio, cuenta historias humorísticas, airadas, tristes, surrealistas..., siempre con una inusitada sensibilidad y una patente voluntad de ruptura y experimentación. En 1997 recibió el Premio Nacional de Ilustración Infantil y Juvenil por su trabajo en el libro L'ultima moda. Gran Premio del Saló en el 2000 en reconocimiento a su carrera. Y en 2007 el primer Premio Nacional de Cómic por Bardín, el superrealista.

No soy uno de esos genios torrenciales y originales, todo lo contrario, a veces mi pobre cabecita se atasca a falta de estímulos externos. Necesito que me cuenten cosas. Luego yo, a partir de ahí, hago mis elucubraciones, procuro asimilar y luego cuento otras cosas a los demás, que nunca son exactamente las mismas que me han contado a mí.

He ido derivando también, en el trazo y en todo, cada vez a un minimalismo y a una limpieza máxima. No sé por qué, pero a mí me parece que lo máximo a lo que puedo aspirar como dibujante es a conseguir expresar el máximo de emoción con el mínimo de líneas. Y hacia ahí voy. De hecho es la única cosa que tengo mínimamente clara en mi vida artística y creativa. Todo lo demás, cada vez que llego a un cruce cambio de dirección.

Nunca he querido ir de autor “culto” ni trabajar para las élites intelectuales. Más bien al contrario, me encanta coger conceptos de “altura” y bajarlos al suelo, a ver qué pasa. La mitología precede a la invención de la escritura: es de origen pre-literario, es decir, oral. Y el cómic es, básicamente, también oral: ¿acaso no vemos los diálogos saliendo físicamente de la boca del personaje, envueltos en la nube de su aliento? Eso no lo vemos en la literatura, ni en el cine, no lo vemos ni en la realidad.

Que le reconozcan a uno la valía de su trabajo significa mucho, proporciona autoestima en tiempos de crisis y da ánimos para seguir en la brecha. Y nada de dormirse en los laureles “Cuando llegues a la cima de la montaña, sigue subiendo”.

El león y el ratón La liebre y la tortuga El lobo, el cerdito, el pato y la oca L'ultima moda Yoshi y la lluvia La sirenita Juan sin miedo ¡Fiesta mayor! Lavado de cerebro La pirámide falsa El secreto del astrónomo El hombre de los fritungos ¡Ya sale el sol! Todos los colores ¿Dónde está la nieve? ¡Cuántos amigos! De excursión ¡Vaya susto! ¡Cuánto ruido! Papá, ¿qué es? El ruiseñor Mi primer Cid El Cantar del Mio Cid Biografía del segundo cocodrilo Hagamos caso al tigre Colección “Todo Max”: Peter Pank Gustavo en comecocometrón Como perros El canto del gallo El beso secreto La muerte húmeda Mujeres fatales

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