You are on page 1of 9

EN TORNO AL SILENCIO Y LA PALABRA EN LA DRAMATURGIA DEL EXILIO DE TERESA GRACIA.

1 Wendy-Llyn Zaza Universidad de Auckland

Han transcurrido 70 años desde el estallido de la Guerra Civil Española. Aun así, esa guerra que provocó el desdoblamiento de la España republicana en una España «cautiva» y otra «errante», sigue siendo tema pendiente de reconciliación definitiva. Tal situación se debe, en primer lugar, a que las mismas intransigencias ideológicas que la motivaron en 1936 perdurarían durante buena parte del siglo XX. Durante la dictadura, las “cicatrices más profundas [que] se originaron en la magnitud misma del salvajismo y la violencia del conflicto” eran de imposible curación, al verse “exacerbadas por la pertinaz negativa de Franco a ofrecer la menor reconciliación a los vencidos” (Graham 33). Es más: bajo el franquismo, la guerra que precedió a la dictadura se recrudece de otra forma cuando a las represalias que se traducen en el cruento sufrimiento humano se suma una nueva arma que obra en poder exclusivo del régimen: la historiografía oficial. 2 Fenecidos el dictador y la dictadura, sería de esperar que la transición hacia un sistema democrático se perfilase como la coyuntura lógica para rectificar en la mayor medida posible el carácter unilateral de la historiografía franquista. Sin embargo, en ese entonces se produce el segundo motivo por no tratar el mal, cuando el ansia por la ya tardía recuperación de la memoria histórica se estrella contra una reticencia endémica en los propios políticos encargados de llevar a buen término dicha transición. Valga como ejemplo del denominado «pacto de silencio» la siguiente declaración del dirigente
1

Algunas ideas presentadas en esta comunicación tienen su origen en un breve escrito mío, “La dramaturgia de Teresa Gracia: Del silencio a la palabra”, publicado en Art Teatral en 2004. 2 Existe una apertura incipiente en la historiografía española que se remonta a la fundación, en París en 1961, de Ruedo Ibérico, editorial que un año más tarde publicaría la versión española de La Guerra Civil Española de Hugh Thomas y El laberinto español de Gerald Brenan.

1

el futuro de todos. Los responsables de tal empresa no están solos en su tarea. en esa época. comparten un denominador común: aquellas heridas de una España desgarrada por la guerra. el género que más abunda. al decir de Javier Villán. Por su parte. 2 . no han terminado de cicatrizar. el teatro se mantiene —cerrándose las salas de Madrid. pero debemos dejárselo a la Historia y en el presente tenemos que asegurarnos de que las cicatrices de la guerra no se vuelvan a abrir” (cit. en 70 años. puesto que. Ahora. “[c]uando una cultura vuelve la espalda a su memoria crítica. la novela tarda en consolidarse (Campillo 18). una indagación por parte de historiadores españoles acerca de su pasado reciente no tarda en plasmarse en una nueva apertura en la historiografía de la pluma tanto de los vencidos como de otros solidarios con el antifranquismo. viene combatiendo la amnesia y el olvido que. Barcelona y Valencia de la zona republicana sólo durante unos días con posterioridad al 18 de julio de 1936—.comunista Santiago Carrillo en 1982: “En este país habrá que hacerlo algún día [investigar las atrocidades]. E hipotecando su futuro” (153). Desde la Guerra Civil hasta hoy la cultura en general ha destacado por su defensa de valores republicanos y la promoción de un cambio social revolucionario (Campillo 10). exposiciones visuales y foros virtuales de centros de estudios y asociaciones. De ahí el flujo continuo de valiosas publicaciones de índole sociopolítica e histórica que. así como las de las generaciones posteriores. hace incompleta nuestra democracia” (12). Por sí solas. aunque el que se escribe y se lleva al escenario en plena guerra no es tanto el clásico. sino que también se comprometería el presente y. en cuanto a la literatura que documenta los momentos más destacados de la Guerra Civil. en palabras de Alfonso Guerra. está falsificando el presente. de no abrirlas de nuevo para así combatir las intolerancias ideológicas existentes en la sociedad española y la ignorancia premeditada o irreflexiva. por consiguiente. sino más bien un “teatro de urgencia”. 3 Cabe señalar que. “empobrece nuestra historia. mesas redondas. del franquismo y del exilio. En cambio. las aportaciones de los supervivientes de la contienda. no sólo se perpetuaría esa amnesia y olvido de conveniencia de unos. Pese a la miopía intelectual de unos y el binomio amnesia-olvido no menos interesado de otros. la poesía es. 3 A pesar de la férrea censura en vigor durante la dictadura. en España y en el extranjero. junto con la labor concienciadora de congresos como este mismo. en Graham 32). por ser el que “se adapta mejor que cualquier otra forma de Arte a las circunstancias históricas de la guerra de España” (Salaün 10). muchas veces improvisado (Bertrand de Muñoz 21).

las obras de la guerra y la postguerra que se ponen en escena entre 1988 y 1995 conllevan “una manifiesta intención de llamar la atención sobre la importancia de volver de nuevo los ojos a un pasado no tan lejano que todavía podía ofrecer claves para revisar los caminos emprendidos por la sociedad española del momento” (86). por contar sólo 7 años de edad cuando la exiliaron en 1939. como metáfora de lo que significó para la sociedad. obra en la cual ofrece su primera visión reflexiva y analítica del destiempo y destierro del exilio. los dramaturgos” (68). en base al juicio de que “[l]as grandes obras no se pueden improvisar. así como en personajes anónimos (Vilches de Frutos 82-83). si bien. y en nombre del colectivo. Ni mucho menos. tan turbio como era el de la lucha cainita. . no en el país que la vio nacer. sino en un campo de concentración del sur de Francia y los cementerios de los alrededores. no pueden salir en un ambiente social y político tan atormentado. Franco) funcionó como principal motivo temático de la transición política española y. la Guerra Civil y el exilio siguen siendo temas de sus obras. Por lo que a los dramaturgos exiliados se refiere. . . entre 1975 y 1982. las condiciones de creación deben ser favorables. [Q]uise ser portavoz de miles de mujeres y también me pregunté 4 3 . añoranza de una patria desconocida” (“Prólogo” 10). El teatro se volvió a convertir en centro de atención sobre un pasado reciente que nadie quería que se repitiera. 4 Sin embargo. permitir una reflexión más pausada. el primer —y de hecho el último— punto geográfico específico en su literatura del exilio se halla. Con toda probabilidad se trata del lugar donde nace en Teresa Gracia una conciencia particular de lo que son el ser y estar del exilio. César Oliva señala que “[e]s evidente que la reciente historia (guerra civil. dictadura. más libre de tensiones” (Bertrand de Muñoz 21). durante la época 1982-1987 aparecen obras centradas en destacadas figuras. más de dos lustros median entre su retorno En cuanto a los estrenos.La dramaturgia española no ha dejado de desempeñar un papel importante en su incansable lucha en dos frentes —la difusión de textos éditos e inéditos. De modo parecido. de obras teatrales que versan sobre la Guerra Civil y el franquismo. Además. incluso a partir de 1975 y hasta en su teatro de fin de siglo (Díez Méndez 298). y la escenificación— tanto en España como en el exilio. Cuando me iba dando cuenta de que no lo escribía otro u otra fue cuando me fui decidiendo y dije: «Voy a tener que ser yo» . por consiguiente. 5 Como explica Teresa Gracia con respecto a Las republicanas: “¿Por qué he escrito yo estas cosas? Porque no las ha escrito nadie antes. . a partir de la experiencia propia. Por consiguiente. Mas no es hasta finales de los años 60 o comienzos de los 70 cuando la autora deja descansar en unos folios la versión original de Las republicanas. . 5 De modo parecido. En cierto sentido la dramaturgia de Teresa Gracia se inscribe en tal marco. hay quienes opinan que el teatro “de valor duradero” se escribe retrospectivamente. a la autora le faltaría siempre una imagen de España que le sirviese de punto de arranque: “No pudo ser el exilio. para mí.

definitivo a España en 1980 y “La ex exiliada”. una y otra vez. Es la de muchos otros. Sin embargo. sus primeras poesías publicadas en Destierro también abrazan a esa voz colectiva: “Entonces comprendí que podía prestar mi voz a los que ya no la tenían. en Marco 48). A primera vista parecen ininteligibles. . del silencio que acompaña a la palabra perdida cobra un mayor valor comunicativo cuando a ellos se les suma lo que se denomina el silencio del emisor. dos. [e]s a alguien como el silencio a la palabra” (“La ex exiliada” 216)—. Tales silencios corresponden al del desespero. al estar reducido al silencio en esa tierra de nadie. 28 de octubre de 1998). mientras que de la omnipresencia de la muerte surge un nuevo concepto de vida. los que quedaron en los campos de concentración tanto tiempo. a partir de una de las equivalencias características de su escritura: “[H]ay tantos silencios como palabras” (“La ex exiliada” 216). 6 Ese velo de silencio que reposa sobre los años transcurridos entre el hecho y la producción literaria. pero sus silencios. 6 Según César de Vicente Hernando. 4 . no debe descartarse un significado propio ni del silencio ni de la palabra. por consiguiente. el nexo silencio-palabra viene a representar la articulación muerte-vida. . La reiteración. La primera dimensión del lenguaje del silencio como signo que buscamos en el teatro del exilio de Teresa Gracia es su función esencial para conferir sentido a la palabra. y le otorga la misma suerte que les qué hubiesen hecho ellas de haber vuelto a España” (entrevista personal. . para dar voz a las múltiples modalidades del silencio que se originan a raíz de la escisión forzada de España. por ser ésta el “último suspiro . se levanta parcialmente en Las republicanas y “La ex exiliada” cuando Teresa Gracia recurre a la palabra —el vehículo de expresión por excelencia del teatro—. como si no pudiese flotar en el aire. el significado de ese caos lingüístico se capta cuando nos damos cuenta de que el silencio como confín de la palabra está fuera de su lugar. Sin embargo no puede ser así: ese silencio obedece a la pérdida de la palabra. a grandes rasgos. mientras que el texto no revela sino una perpetuación del exilio tras el regreso. De modo parecido. sino que también evoca la vida concentracionaria que aboca en una muerte real o figurada. 28 de octubre de 1998). que tiene por fin esbozar la trayectoria del silencio a medida que éste va transformándose en palabra. el recluso se halla reducido a un no-ser. en base a una equivalencia de Teresa Gracia —“Nadie . el silencio expresa el exilio a modo de negación en grado superlativo. Semejante alteración no sólo impide la formación natural de las palabras «vida» y «muerte». junto con alguna palabra que salía de ellos y volvía a caer. pieza breve cuyo título refleja el anhelo de la autora por dejar atrás su condición de exiliada. y la confluencia de la vida en muerte. “La ex exiliada” data de los años 90 (83). la propia autora representada en Las republicanas a través de la niña que fue. o quizá sólo un día porque murieron al siguiente” (cit. Silencio y palabra son. Así. 7 Si éste fuese un silencio de la espera. eran muy significativos” (cit. Si bien. De ahí que el silencio no sea sino el del desespero. en Marco 48). digo. de quien está fuera de su elemento” (7). Destierro. Ese poema. terminaría por anunciar la palabra. debemos contemplar los vocablos “damuer tevi damuer tevi damuer tevi” (25) que articula María Teresa. . los dos hilos que se moverán por el presente estudio. Pero si es en el silencio donde “[l]os elementos que constituyen el lenguaje oral o escrito se verifican” (García Barriuso 21). ya no es mi voz. que se manifiesta cuando la lengua se encarna en una exiliada más: calificándola de “desterrada” la autora la personaliza. Teresa Gracia alude a tal eventualidad con respecto a las mujeres de Las republicanas: “No eran precisamente intelectuales. 7 Así describe Teresa Gracia los campos de concentración donde estuvo ella (entrevista personal. un año. Como portador de significado propio. o “no man’s land”. sus silencios. El silencio suele presentarse en nexo indisoluble con la palabra.

a fin de renacer en estado puro. Allí. con función de patria. lengua y su patria cuando. Tal filosofía del silencio auroral que se descubre en el exilio está estrechamente vinculada a la «vocación Antígona» zambraniana. entrando por los ojos en una “celda secreta” (Las republicanas 47). A diferencia de todas esas figuras literarias de Antígona. Como los exiliados. . los reclusos llevan su lengua “a cuestas” (14). la encarnación de la heroína trágica. la de María Zambrano permanece en la tumba.toca a los reclusos en el campo de concentración. según la cual los exiliados se hallaban “caídos entre las grietas de la historia” (Michael Marrus. . Asimismo. . para María Zambrano. viene así a ser esa mujer que se alza y se desvanece. de esa palabra perdida surge una relación simbiótica entre exiliados. en pos del silencio auroral. es el lecho de muerte de aquellos reclusos que. de realizarse la equivalencia muertesilencio. que se oculta y se deja ver. puesto que su camino hacia atrás es. 9 cuyo silencio se convierte en el de la espera y la esperanza. más se acerca al “instante de pura trascendencia en que el ser absorbe en sí vida y muerte. No obstante. el entorno mismo que simbolizan los vocablos “damuer tevi” obliga a la apertura de otra vía de comunicación. a la vez. es cierto que el exilio transcurre la mayoría de las veces en un silencio inexorablemente unido a la muerte. . y cosas imaginarias. por otra parte. Teresa Gracia es. donde puntualiza que “[l]a vocación de Antígona —o la vocación “Antígona”— precede a la diversificación entre filosofía y poesía. van amueblando tu vida… pero algunas son como sillas rotas en la mentira. transmutando la una en la otra” (Zambrano. por una parte. al observar María Teresa. 8 Si la Antígona de Sófocles se sitúa en “un marco de silencio” donde la heroína “camina por una tierra desolada . un camino hacia delante. aunque la palabra desenterrada puede leerse en el mar —"¿[n]o son cien metros de mar la extensión de una página llena?" (15)—. la que no duerme aunque crea estar dormida. 9 En el prólogo del poemario Destierro de Teresa Gracia. que no te tenga ella que quitar más que la vida” (“La ex exiliada” 215). el regreso a España supondría la restitución de la palabra y el retorno a la vida. como conciencia de la Historia y símbolo de reconciliación. en Dreyfus-Armand María Zambrano introduce el concepto «vocación Antígona» en su prólogo filosófico de La tumba de Antígona. palabra-vida. La razón en la sombra 247). muda” y la de Kierkegaard es “la heroína del silencio” (Virasoro 205-06). sin embargo. la verdad abre caminos” (38). junto con sus mantas y sus olores. al tiempo que. en el umbral entre la vida y la muerte. “[t]ras la frente se condensa todo. 8 5 . que pesan más que las que tienes. y su patria. De modo parecido. para llegar a ella en estado puro: “Si quieres tú ofrecerle a la Muerte un Ser limpio y entero. Ahora bien. en los hombros” (54). De ahí la aseveración retrospectiva de Teresa Gracia: “[L]ogré vivir en el mismo centro de mi patria (la lengua)” (“Prólogo” 12). la abandonada-prometida que nunca podrá descansar ni hallar sosiego hasta que llegue el día señalado. Invicta-derrotada una y otra vez mientras esta nuestra historia dure” (“Para el Destierro” 10-11). De ahí que esa aurora venga a representar el momento fundacional donde se alumbra el nacimiento a la conciencia. “entre todos . la mera presencia de los exiliados en España tras la muerte de Franco desmiente la historiografía franquista. se inicia una metamorfosis interior. para que la persona vaya abriéndose a la vida. cit. María Zambrano puntualiza que “Teresa Gracia . es un código ético de cómo ser en la vida. la lengua se constituye en espacio. el mar. que “esos encuentros… [m]e van formando el carácter” (50). la que vela desojada mientras alimenta la lámpara. tropiezas. y no la tierra. en el que se puede vivir. En Las republicanas dicho propósito aparece recalcado por la metamorfosis de María Teresa en sí misma de mayor. niña. De nada sirve “[d]esenterrar la palabra enterrada” (12) en la arena. . allí reposan. . ésta antes del cruce en que el filósofo y el poeta con tanto desgarramiento en algunos se separan” (La tumba de Antígona 24). En un sentido. ella también está afligida por la aridez de la tierra extranjera: “[N]o daba de sí aquella tierra como para que se hablara en ella un idioma tan hermoso como el nuestro” (Las republicanas 3). ése es el camino hacia la muerte. Se trata de la mirada cuando. tras haber intentado huir a nado. Cuanto más se profundiza en ese camino abierto por la verdad.

De modo parecido. en la lucha por la liberación de Francia y en el tiempo? ¿Daríamos abasto para recibir los abrazos de la población reunida en los andenes de las estaciones o en los muelles de los puertos para esperar a sus hermanos de allende la frontera o los mares? (“Prólogo” 15) 11 10 Entrevista personal (28 de octubre de 1998). En la misma pieza. cit. patria perdida y tan añorada por otros. extrae del silencio esas cosas Vinculando la salida con la huida. Teresa Gracia puntualiza que “[q]uizá el poeta pone orden. de la polémica en torno a la palabra. cuyo rencor se deriva. debido a que el reencuentro de las dos Españas —la «cautiva» y la «errante»—. pasando la hostia de una mano elevada a otra. se presenta también como co-protagonista al encarnarse en el personaje de la Anciana. país ocupado por unos. A diferencia del silencio cuya demarcación del confín de la palabra en el exilio se deriva en un caos lingüístico. patente en alegaciones como “era cierto que los exiliados se habían llevado la palabra. Sólo a través de sus movimientos puede hace sentir su presencia cuando se pronuncian palabras clave. Por tanto. 6 . La ilusión es unilateral. sino que tampoco es cierta su imagen de una España reconciliada (Guerra 13). 10 En segundo lugar. empezamos muchos a preocuparnos por nuestro retorno. el silencio del regreso pasa a denotar el confín de los discursos. en Marco 52). el anhelado regreso cuarenta años más tarde se hace a título individual.37) y fueron declarados muertos por el régimen (Abellán 112). Con respecto a su función literaria. del mismo modo que el cura que celebraba la misa en los campos de concentración también rogaba silencio. 11 En su debido momento. no es motivo de júbilo. tales como “lengua” (213) –el órgano sin el cual la lengua como vehículo de expresión queda relegada al silencio—. la voz” (Jato 137). las siguientes palabras de Teresa Gracia recogen el ansia y la ilusión de los exiliados ante su inminente regreso: En los años setenta. Para tal acto se precisa de un poeta. ¿Volveríamos todos juntos. en los campos alemanes. Así se estipula en las acotaciones al director: “Pasa un tiempo cargado de silencio” (217). después del éxodo de hasta medio millón de españoles en 1939. En primer lugar. los que vuelven no sólo encuentran que su percepción de España formada a lo largo de los años en el exilio no corresponde a la España postfranquista. y “España” (214). Debidamente vestida de luto. No obstante. ella es una voz en sí callada. nace del silencio la “verdad que puja por salir” (Gracia. Por último. que puede ser la autora misma o un personaje a quien ésta ha conferido dicho papel. sólo cosecha decepciones. salvo los que se quedaron en las playas francesas. y “[q]uisisteis dejar a nuestros padres y abuelos mudos” (“La ex exiliada” 218). no debe sorprendernos la comparecencia del silencio en “La ex exiliada”. en parte. la Anciana exige silencio poniendo en los labios el dedo índice de una mano y luego de la otra. se enfrentan a cierta hostilidad arraigada en los de la España «cautiva». como salimos.

cabe destacar que es con esperanza que la protagonista de “La ex exiliada” pide permiso para entrar al final de la pieza. el silencio del receptor informa de lo «no existente todavía»: la feliz reincorporación de los ex exiliados tras su regreso a España.no dichas. Valga como ejemplo la escueta mención de 1492 y 1939 en Las republicanas y “La ex exiliada” para evocar la intolerancia religiosa e ideológica. Ahora bien. No obstante. mientras no se le abra esta puerta figurada. el poeta de “La ex exiliada” se ve obligado a encomendar a la hoja en blanco los silencios de María. Por consiguiente. calladas. cabe destacar el uso de la “lengua de la poesía”. no se recuperará el nexo palabra-vida. del mismo modo que hay palabras que nacen del silencio para expresar lo «no dicho». hay parlamentos ante los cuales tanto Teresa Gracia como los personajes con quienes comparte el papel de poeta se encuentran impotentes. De los frutos de su labor. hay otras que nos llevan de regreso al silencio. a las que va quitando. “Prólogo” 12). El poeta es el partero del silencio” (“La música de la montaña” 63). Tal uso de la “lengua de la poesía” permite a Teresa Gracia depositar en una sola palabra toda una historia. para que se conviertan en palabras. que obedece al rigor de la “poesía dramática” según el cual la palabra “ha de medirse” aún más que en la poesía «pura» (Gracia. en sonido. para así expresar lo «indecible» del exilio. Las distintas dimensiones del silencio y de la palabra aquí estudiadas ponen de manifiesto aspectos quizá no suficientemente conocidos del exilio propiamente dicho y del regreso. Ante la pregunta —“¿Se puede?” (15)—. no habrá diálogo. En este sentido. no existentes todavía. jirones de silencio. Teresa Gracia se avala tanto del silencio como de la palabra para su teatro del exilio. así como toda clase de consecuencias que tuvieron que sobrellevar los supuestos heréticos y disidentes. Solidaria con la fuente de su obra dramática y coherente con sus principios. mientras dure el silencio de la espera. Pese al predominio del nexo silencio-muerte. OBRAS CITADAS 7 . al final de la misma pieza. precisamente.

Geneviève. Pre-Textos. Horacio González Trejo. Isabel. En Maria Campillo (intro. 1984. una tarde y una vida de la señorita Pura. 1992. De la guerra civil a la muerte de Franco. El exilio como constante y como categoría. Madrid: Visor Libros. Guerra. Alfonso. 7-16. 1943. Dreyfus-Armand. El laberinto español: Antecedentes sociales y políticas de la guerra civil. — “La música de la montaña”. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Crítica. En Julio Martín Casas y Pedro Carvajal Urquijo. Cano Ruíz.). Vol. Trad. José Luis. 2002. Díez Méndez. “Introducció”. Patricio. 7-21. “Prólogo al lector”. y notas). García Barriuso. 1962. Destierro. Brenan. Campillo. Madrid: Endymión. Valencia: Pre-Textos. Teatro Histórico (1975-1998). Laberintos: Anuario de estudios sobre los exilios culturales españoles 3 (2004) 212-18. Valencia. Graham. En José María Parreño y José Luis Gallero (eds. “Prólogo”. 1992. 9-47. París: Ruedo Ibérico. Barcelona: Laia. — — Las republicanas. Trad. 297-307. Teresa. Maryse. “Acercamiento a la bibliografía y trayectoria literaria del teatro histórico español (1975-1998)”. Gracia. Casas Viejas y Una mañana. Gerald. 1999. 1982. Dolors Poch. “La guerra civil española y la creación literaria”. 2004. Burgos: Monte Carmelo. 61-69. En José Romera Castillo y Francisco Gutiérrez Carbajo (eds. 1982. Robert. 1984. En Teresa Gracia.). Silencio: Análisis y estructura. 8 poetas raros. Bertrand de Muñoz. 2001.Abellán. 2000. Barcelona: Plaza & Janés. España: Anatomía de una democracia. J. Textos y representaciones. El exilio de los republicanos españoles en Francia. 1. Contes de guerra i revolució (1936-1939). Madrid: Ardora. Barcelona: Planeta. 8 . Maria. Trad. Madrid: Biblioteca Nueva. — “La ex exiliada”. Anthropos 148 (1993) 6-24.

Jesús Moreno Sanz (ed. Javier. 63-71. Mónica. De ironías y silencios. Virasoro. La razón en la sombra. “La recuperación de la memoria”. “Para el Destierro. Entrevista con Teresa Gracia”. 1982. “El arte de la lira.). César de. Madrid: Visor Libros. Art Teatral 19 (2004) 103-04. — — La tumba de Antígona. Textos y representaciones. En José Romera Castillo y Francisco Gutiérrez Carbajo (eds. Salaün. Serge. Oliva. Zaza. Thomas. ADE Teatro 64-65 (1988) 82-86. “La dramaturgia de Teresa Gracia: Del silencio a la palabra”. Madrid: Ediciones Siruela. 1999. Zambrano. 1967. 1961. Notas para una filosofía impresionista. Quimera 87 (1989) 48-52.” En Teresa Gracia. 7-11. 1993. La Guerra Civil Española. Trad. “Teatro histórico: la elección del género como clave de la escena española contemporánea”. “Escribir el pasado contra el presente: Las Republicanas”. Wendy-Llyn. Kassel: Reichenberger. Villán. Valencia: Pre-Textos. El lenguaje bíblico en la poesía de los exilios españoles de 1939. Vicente Hernando. Vilches de Frutos. 1995. Mª Francisca. “Teatro histórico en España (1975-1998)”. En José Romera Castillo y Francisco Gutiérrez Carbajo (eds. Mónica. La poesía de la guerra de España.). 2004. México: Siglo Veintiuno. 1985. 1999. Madrid: Castalia. Barcelona: GrijalboMondadori.Jato. 1997. María. Marco. 73-92. Neri Daurella.). Destierro. Madrid: Visor Libros. Barcelona: Gedisa. César. Teatro Histórico (1975-1998). Textos y representaciones. Teatro Histórico (1975-1998). ADE Teatro 98 (2003) 153-54. Hugh. 9 . José María.