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¿Para qué sirven todos los botones de mi computadora personal?

Mientras escribo, echo una mirada a las 87 teclas tendidas frente a mí. Unas se les nota el desgaste, el cansancio después de mucho padecer el peso de mis dedos; otras, las menos, las encuentro como descansando, plácidas esperando el aporreo ocasional; pero el resto, la mayor parte de las teclas –si me apresuran diría que más de la mitad—yacen sin mancha ni desgaste, como si no las hubiera tocado nunca, sin vida. ¿Para qué ponerlas?, me pregunto. Incluso parece un poco abusivo, o cuando menos ocioso, por parte de los fabricantes que cobran por piezas que nadie –o casi nadie—usa. Suena irracional por supuesto. Suena como si dijera, por ejemplo, que los autos contaran ―exclusivamente‖ con las piezas de las cuales entendemos su funcionamiento la ―mayoría‖ de quienes manejamos un automóvil, estos –los autos—serían fabricados con solo asientos y estéreo (en el mejor de los casos, agregar llantas y tapita por donde se vierte la gasolina). Esta afirmación hace parecer la queja sobre los botones absurda, claro está. Sin embargo, los fabricantes de vehículos automotores, no colocan la caja de transmisiones sobre el asiento del copiloto, así como tampoco colocan el solenoide justo debajo del botón de prender el estéreo (el solenoide es objeto que vagamente recuerdo como un cilindro negro y del cual desconozco función, aparente o verdadera para la operación de una vieja pick-up). Si aceptamos que Ford o Nissan han tenido la prudencia de escondernos los botones que, si accionados, pudieran afectar la existencia o la vida de un automóvil, ¿por qué no exigir lo mismo de los fabricantes de computadoras? Una respuesta posible, supongo, tiene que ver con los años. Los autos cuentan con más de cien años de edad y llevan fabricándose en serie casi ochenta años. Tiempo suficiente para adaptar su funcionamiento, las necesidades de quienes los utilizan y la delicadeza de ciertos componentes. Las computadoras, en cambio, cuentan con poco menos setenta (aunque pueda ser discutible, no pueden ser más de ochenta) y su producción en serie tendrá un número de años cercanos a los cuarenta. Pero si consideramos las fechas en las cuales las computadoras comenzaron a llegar a la mayor parte de los hogares, este número apenas pasa de los treinta años. Así resulta comprensible que la ―computadora personal‖ se encuentre todavía adaptando la relación entre sus sistemas de producción y diseño, con las

brota en mis curiosidades. pensado en tiempos previos al ―ratón‖ y a la interface gráfica. a pesar de todo. que siempre tienen algo por decirse acerca de ellas. ¿Seremos más imbéciles? No me gusta la ―F12‖. en buenas ocasiones. Es decir. porque me hace sentir tonto e ignorante. pero la quiero. utilizando el teclado que en un principio fuera diseñado para ―ordenarle‖ a la computadora ―¿qué hacer?‖. Entendemos perfectamente que la tecla ―F12‖ tenga alguna utilidad—una grande incluso—solo que no la tiene para ―la mayoría‖ de quienes poseen una computadora. pero puedo aprender. ¡qué bien que las tienen!. Así. El acelerado crecimiento y difusión de las computadoras ha hecho que sigamos. parece estarlo construyendo una peculiar generación de computadoras. ¿Qué haremos cuando las máquinas solo tengan las teclas que ―podemos‖ usar? Cuando las computadoras sean ―exclusivamente‖ funcionales. Una duda. ahora no. pero ¿para qué? o ¿por qué? En otras palabras. las mismas historias todavía tienen mucho que decirnos. la historia de una máquina es la historia de las partes que intervienen para su funcionamiento. estaremos contemplando una distinta versión del teclado. La historia del teclado—ese peculiar dinosaurio de la informática—está desarrollándose. ahora. mañana.necesidades y conocimientos necesarios de quienes las utilizamos de manera ―cotidiana y generalizada‖. Los usuarios—como el sobrenombre dado a las personas en un contexto completamente virtual. Una rápida. los teclados en pantalla todavía cuentan con la odiosa tecla a la izquierda del uno pero ya no aparecen las intrigantes ―F‖ como las que tiene mi computadora personal. Uno de estos caminos. . o que. entre otras cosas. Como casi todas las historias. siguiendo la analogía con los automóviles. Antes había que escribir. novedosa. al parecer. damos click. que yo sepa. quizá mañana. La ―F12‖ aparece como si a los taxis les colocaran llantas de auto de carreras. nuevamente transformación de la computadora. porque siempre puedo aprender. en la película de ―Tron‖—nos adaptamos a la herramienta. Con la aparición de la interface gráfica y táctil (esas maquinitas a las que se les ―toca‖ para ordenarles) podemos suponer que en un futuro no tan lejano. de la historia del teclado. acelerada.