Caracas, 08 de junio de 2012 Estimado Sr.

Bocaranda, Agradezco de antemano la posibilidad que me otorga para explicar la situación que fue tratada en su columna del pasado jueves 7 de junio de 2012 y publicada en el diario El Universal, en sus versiones impresa y digital, así como en runrun.es. Como bien sabe, en toda historia existen dos versiones y me gustaría que analizara la mía y pudiera hacer las rectificaciones que corresponde. En 2005 me separo de la Sra. Cecilia Manzur, madre de mis hijos, en Perú, haciéndose efectivo el divorcio en enero del 2007. En Agosto de 2007 me caso con la Sra. Luisa Mayorca en Caracas, donde residía en ese momento, bajo régimen de sociedades gananciales, es decir bienes patrimoniales y gananciales separados antes, durante y disuelto el vínculo matrimonial. Por diferencias irreconciliables me separo definitivamente de la Sra. Mayorca en Setiembre del 2010 y regreso a Lima, Perú, para asumir nuevos compromisos laborales. Al ser nombrado Embajador en Venezuela en Octubre del 2011, le pido a mi ex esposa, Cecilia Manzur, que me acompañe, junto a nuestros hijos mellizos menores de edad (9 años), durante el espacio de mi misión aquí, lo cual sucede a partir de Enero 2012. En ningún momento frente a la Cancillería peruana o venezolana o ante organización legal alguna declaré que estuviera casado con Cecilia. Entiendo que nuestra presencia en eventos sociales pueda generar cierta confusión, pero el status oficial de acreditación de Cecilia, con quien comparto una gratificante relación de padres y amigos es de Acompañante Permanente del Embajador.

Durante el espacio de tiempo aquí descrito llevé a cabo varios intentos infructuosos por conseguir una separación de mutuo acuerdo de la Sra. Luisa Mayorca. Ante la imposibilidad de avanzar por una vía amistosa, coloqué una Demanda de Divorcio en Febrero del 2012. En Marzo del 2012 la demanda es admitida por los Tribunales en Venezuela. Incluso, luego de varias notificaciones del Tribunal a las que la Sra. Mayorca no ha respondido, se elaboró un documento de compulsa para que se dé por citada y notificada, a lo cual la Sra. Mayorca sigue sin responder. Quiero ser enfático en destacar que -independientemente del complejo proceso de separación entre la Sra. Mayorca y yo, y de las variadas e infundadas acusaciones por su parte hacia mi personabajo ningún aspecto ni estatuto estoy involucrado en una situación de bigamia, ya que no existe matrimonio secundario en mi situación legal. Venezuela es un país en el que tengo profundas raíces desde mi temprana juventud. Aquí crecí, obtuve mi educación universitaria y me formé como profesional. Por lo que al ser nombrado representante de mi país ante esta querida nación, lo consideré como uno de los más altos honores de mi carrera, el cual asumí con gran humildad y compromiso y escogí compartir con mis hijos y su madre. Le pido pues, en este contexto, que rectifique ante sus audiencias y el país, la información acerca de mí situación personal, ya que como puede imaginarse, una acusación de este tipo ha afectado a terceras partes, entre ellos mis hijos pequeños, de manera contundente. Agradeciendo de antemano su gestión, Se despide, Luis Enrique Raygada Souza-Ferreira