EL DESPERTAR DE VIVEKA

David P. Bruce

H.P.Blavatsky no era remilgada con las palabras. A cualquier nivel, su dominio de la lengua inglesa era impresionante. Los estilos que reflejaba iban desde lo más sutil y poético hasta lo más fuerte e incluso majestuoso. HPB se daba cuenta de que vivir la vida espiritual no era fácil; nunca intentó minimizar las dificultades que implicaba. No siendo una persona dedicada a prodigar halagos fáciles con el propósito de ganar seguidores, su consejo a los aspirantes era a menudo directo y contundente: El primer requerimiento para obtener el auto-conocimiento es hacerse profundamente consciente de la ignorancia; sentir con cada fibra del corazón que uno se engaña a sí mismo incesantemente. (Collected Writings 8:108) Aquí, HPB no se refiere a la ignorancia de nuestro vecino, de nuestro jefe, o de los políticos en el Congreso, sino a nuestro propio estado de ignorancia. Es siempre más fácil detectar los defectos de los demás que los nuestros. Ella afirma que necesitamos ser profundamente conscientes de nuestra propia ignorancia. Esto requiere una paciente y desapegada observación de nuestras actitudes, de nuestros pensamientos y sentimientos diarios. Esta ignorancia no es el tipo de ignorancia causada por falta de educación, sino que es de un tipo más fundamental. El hecho de tener un diploma de una universidad prestigiosa o de ser muy respetados por nuestros compañeros en alguna línea profesional de trabajo, no tiene nada que ver con la estricta verdad de que podemos ser patentemente ignorantes respecto al significado más profundo de la vida o de la verdadera naturaleza de nuestro ser. La gran mayoría de la gente no se preocupa en absoluto del significado más profundo de la vida y ni siquiera sospechan que detrás de la apariencia de los fenómenos mundanos se encuentran unos misterios dentro de otros. Es sólo con el despertar de la facultad del discernimiento, conocido en sánscrito como viveka, que empezamos a sentir la insuficiencia de nuestro planteamiento opaco. Es sólo con el resurgir de este poder hasta ahora dormido que intuimos la verdad de que "el cuerpo es, como la espuma, de la naturaleza de un espejismo" (Dhammapada 4.46). Es esta evidencia lo que señala el inminente debilitamiento del estupor tan arraigado, al cual ha estado sometida la facultad del discernimiento. Son los primeros aleteos sutiles de esta divina facultad, sacudida de su sopor por una interminable sucesión de vidas señaladas por placeres y dolores pasajeros, lo que nos hace preguntarnos quiénes somos y por qué estamos aquí. Esta reacción inicial a los primeros aguijones de viveka quedó expresada por Tennyson en "Dios y el Universo": ¿Se desvanecerá totalmente mi diminuta chispa del ser en tus profundidades y alturas? ¿Tiene mi día que ser oscuro por la razón, o vosotros, Cielos, de vuestras ilimitadas noches, Corrientes de Soles, giros de sistemas, y vuestro ardiente choque de meteoritos? A los Pies del Maestro señala el discernimiento como una de las cualidades esenciales para vivir una vida espiritual. Como las palabras tienen más de un significado, tal vez se necesite 1

un punto de clarificación. La palabra discernir tiene dos significados básicos: se puede discriminar contra alguien o alguna cosa y se puede discernir entre las cosas o apariencias. Los teósofos no se dedican a realizar actos de discriminación contra otros basándose en prejuicios o inclinaciones. Hacerlo sería un anatema para la vida espiritual. Lo que el aspirante al Sendero tiene que hacer, sin embargo, es percibir las sutiles diferencias que hay entre lo superficial y lo substancial, discernir la realidad que hay detrás de las apariencias, distinguir lo temporal de lo omnipresente. Es en este sentido positivo que practicamos el discernimiento. En este último sentido de la palabra, se puede ejercer el discernimiento de una manera mundana que esté realmente vacía del elemento espiritual que es el distintivo de viveka. Por ejemplo, se espera que un crítico de cine tenga la habilidad de discernir entre una buena representación y otra mediocre, entre un guión original y otro que esté lleno de clichés. Un compositor de orquesta ha desarrollado un sentido de discernimiento del sonido; comprende las cualidades tonales y los matices de cada instrumento de la orquesta. Conoce la diferencia que hay entre el sonido de una flauta y un picolo, una trompeta y un cornetín, o un violín y una viola. Dicen que un buen chef tiene un sentido de discernimiento del gusto; sabe cómo hacer salir los delicados sabores con un toque adecuado de hierbas o de especies. Cada habilidad implica un tipo de discernimiento, pero es un tipo de discernimiento que puede ejercerse sin ningún componente espiritual. El discernimiento espiritual es algo que tiene su base mucho más profunda que el nivel de la estimulación sensorial externa. Tiene su origen en lo que los teósofos llaman Buddhi. En una antigua escritura sánscrita (Viveka Chudamani) el gran maestro Shankara define el discernimiento de esta manera: A una firme convicción de la mente de que Brahman es real y el universo es irreal, se la denomina discernimiento (viveka) entre lo real y lo irreal. A los Pies del Maestro también señala el significado tradicional del discernimiento entre lo real y lo irreal, pero va un paso adelante y señala algunas variaciones: El discernimiento tiene que hacerse todavía entre lo correcto y lo incorrecto, lo importante y lo no importante, lo útil y lo inútil, lo verdadero y lo falso, lo egoísta y lo altruista. Cada una de estas cinco variaciones se elabora entonces con una simplicidad práctica. Las enseñanzas básicas encontradas en este precioso libro, junto con sus comentarios iluminatorios, han demostrado ser una fuente fidedigna de instrucción para miles y miles de seguidores. Con su simplicidad de lenguaje, es el tipo de libro al que un lector se dirigirá una y otra vez, queriendo cada vez conseguir una visión más amplia, un grado añadido de iluminación. Con la lectura repetida, sin embargo, aparece un problema sutil: Desgraciadamente, la familiaridad con escritos tradicionalmente sagrados tiende a producir... un tipo de insensibilidad reverente, una estupidez del espíritu, una sordera interna al significado de las palabras sagradas. (Aldous Huxley, La Filosofía Perenne). En otras palabras, nuestra familiaridad con A los Pies del Maestro puede llevarnos a la noción errónea de que hay solamente cinco áreas de discernimiento que necesitan

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preocuparnos, como el discernir entre lo correcto y lo incorrecto, o lo egoísta y lo altruista. Es probable, sin embargo, que esos ejemplos dados en el libro no tengan como objetivo ser una lista exhaustiva y que podamos encontrar otros ejemplos si reflexionamos. Si limitamos nuestra comprensión de una cualidad esencial como el discernimiento espiritual a lo que está escrito en un libro, ¿no estaremos limitando nuestras posibilidades de un crecimiento ulterior? Al fin y al cabo, nos dicen que deberíamos usar nuestra facultad de discernimiento "no sólo al principio del Sendero, sino a cada paso que demos en él cada día, hasta el final". Otro hecho de la vida diaria que puede necesitar el escrutinio de viveka es la diferencia entre una vida ocupada y una vida plena. Un hecho que sobresale en la vida contemporánea es su incesante preocupación por hacer cosas, ir a sitios y mantenerse ocupado. ¿Qué significa todo esto? ¿Cómo podemos tener una vida plena si no nos tomamos el tiempo para disminuir el ritmo y profundizar en las cosas? Necesitamos dedicar más tiempo a la reflexión y a la contemplación en vez de entregarnos al frenesí de la acción continuada. Una vida ocupada produce excitación. ¿Podemos discernir la diferencia que hay entre la excitación y el entusiasmo, utilizando este último término en su sentido más profundo? La excitación es de corta duración, mientras que el entusiasmo puede mantenerse. La excitación a menudo agota nuestras energías, mientras que el entusiasmo por un fin noble parece ponernos grandes reservas de energía a la disposición. Podríamos considerar la relación que hay entre el encanto y la belleza. ¿Acaso no los confundimos continuamente a los dos? ¿Acaso no perseguimos lo encantador pensando que nos satisfará como sólo la belleza puede hacerlo? El encanto sólo puede satisfacer temporalmente, mientras que la belleza es duradera y a un nivel más profundo. En nuestra cultura estamos sometidos al culto del encanto constantemente. Las obras del encanto se encuentran incluso en el reino de la espiritualidad. A este respecto, nuestra presidenta internacional, Radha Burnier, nos ha advertido con sus palabras: Vivimos en una era donde hay fuertes prejuicios contra la disciplina, la autolimitación y el sacrificio de los placeres y fines personales. Naturalmente, no faltan hoy en día los charlatanes que prometen recompensas espirituales a quienes no sacrifican nada y que tienen el dinero necesario para pagar promesas. Sin estudiar la Teosofía y sin comprender algunos principios fundamentales... muchos quedan seducidos por los senderos aparentemente fáciles que no llevan a ninguna parte y por las promesas que nunca serán cumplidas. (Discurso Presidencial, Convención Internacional de Adyar N.118,26 de diciembre de 1993). Recordando las vidas de los santos, de los sabios y de los grandes maestros espirituales, podemos observar ejemplos en los que un seguro y estable sentido de discernimiento les permitía superar las pruebas y peligros que implica el Sendero. No necesitamos esperar ninguna prueba de heroicas proporciones para ejercer nuestro poder. Nunca esgrimiremos la pulida espada de viveka si nos quedamos entre bastidores, esperando nuestra frase para entrar en el escenario de la vida, y confiando hacerlo majestuosamente para la gran ocasión. La oportunidad tal vez no llegue nunca, porque nos ganamos el derecho de entrar en la Gran Batalla tomando parte activa en las pequeñas escaramuzas de la vida. Los grandes acontecimientos de la vida llegan a aquellas almas que han vencido con éxito los más pequeños desafíos de la existencia diaria. Si nos apartamos atemorizados de su fragor, vamos a esgrimir un ridículo cuchillo en vez de una afilada espada. Como expresó L.W. Rogers,

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antiguo presidente de la Sociedad Teosófica de América, en Sugerencias para los Jóvenes Estudiantes de Ocultismo: Las cosas grandes son posibles sólo para las almas fuertes y es de los hechos triviales de la vida cotidiana de donde se saca la fuerza. The American Theosophist, final de verano, 1995 Sophia Nº 90 Junio 1996 (Editorial Teosófica) BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: EL DHAMMAPADA (El Sendero de la Ley) DIOS Y EL UNIVERSO : Tennyson LA JOYA SUPREMA DEL DISCERNIMIENTO (viveka-suda-mani): Sri Sankaracharya (Comentado por Roberto Pla) A LOS PIES DEL MAESTRO: Krishnamurti LA FILOSOFÍA PERENNE : Aldous Huxley

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