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La médica Leopoldo Alas «Clarín»

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. todo lo comprendía el entrometido. Pero lo que yo quería decir primero no se refiere a la gravedad y rareza del mal. acostumbrado don Eleuterio. No digo que estuviera enfermo de mucho cuidado. Narciso un enfermo de mucho cuidado. y puede que nunca alcance la de oro. empeoraba y no se podía acertar con el remedio.. a la mala manía de hablar delante de sus enfermos legos en los términos del arte.Librodot La médica Leopoldo Alas «Clarín» 2 Era D. ante los cuales el torero necesita tomar bien las medidas a las distancias. siquiera fuese a la violeta. Tampoco esto va bien. para no verse en la cuna. y si no pedía la Extremaunción no era por falta de miedo. solían convenir. o sin ella.. y el paciente. sino a la condición personal de D. y con las voces técnicas más precisas le combatía. Al cual le costaba más trabajo hacerse respetar. no era manco en la griega. Narciso. y el otro muy hueco porque lucía su erudición trayendo a cuento a los ilustres varones que habían renegado de médicos y medicinas. y. y al tiempo. en que la Medicina está en la edad de piedra. ponía el grito en el cielo. sobre todo porqué empeoraba. etc. establecer distingos. porque. como hay toros de mucho cuidado también. Si estaba enfermo de mucho cuidado.. discutía con él. hombre influyente y de mucho viso. ni los enfermos se alarmaban demasiado. y en seguida. autor de libro o artículo de revista. Narciso alguna de esas palabrotas poco tranquilizadoras para quien las entiende. o cualquier otra barbaridad. preocupadísimo. el médico muy vano porque creía que era un acto de imparcialidad sublime y de abnegación el confesar él semejante bancarrota (palabra de moda en las ciencias). y no para curarle. Según Montaigne.. cosas. muy grave. Y no valía que las palabras terminadas en itis o en algia... fuesen de uso completamente nuevo. anhelante. como dice un personaje de Zaragüeta... Los dos hacían alarde de su escepticismo terapéutico. a veces se le escapaba delante de D. le ponía las peras a cuarto al doctor. «Cómo dijo Molière. o mejor.. La familia de don Narciso pagaba el suplemento de las pejigueras que tenía que aguantar el facultativo. no se le podía plantar.. o de laboratorio. en fin. preciosa existencia. y por contra aprensivo. El médico era a don Narciso lo que el torero a esos toros. sino para que se volviese a sus casillas. acabadas de componer por un sabio. mentir. como las llamaba el médico por no insultar al otro. sudar ciencia y paciencia. porque así ni él mentía ocultando la gravedad del mal. Aquello era un purgatorio. erudito. que él tenía el hígado mechado. porque don Narciso. de úlceras. pese a todas sus. el médico. se alborotaba. le exigía conocimientos exactos a lo que a él le pasaba por dentro. Dijo Quevedo». sacaba en limpio. y. sobre todo si tomaban juntos a la sazón café y copa. le desesperaba. en nombre de la autoridad de la ciencia. no era deslenguado. entendámonos. le presentaba objeciones.. o el riñón cubierto. Narciso. analizaba los componentes del terminacho flamante. que era un enfermo de mucho cuidado. Había que tranquilizarle.. y otras no menos bárbaras. etc. porque no le entendían. porque la frase es de doble sentido. hombre nerviosísimo. y a los quiebros.. 2 Librodot .. en fin. en fin. porque como picaba también en las lenguas sabias. además. y sea con ayuda del léxico. conocimientos que el doctor estaba muy lejos de poseer. Lo peor era que. como todos los muy enamorados de la propia. filósofo escéptico y aficionado a leer de todo. ni había seguridad alguna en el diagnóstico. contra lo que le aconsejaban sus intereses. ya lo creo. cuando estaba sano el amigo D. Don Eleuterio aguantaba todas estas impertinencias porque el parroquiano o cliente era de oro por lo bien que pagaba.

los átomos. Don Narciso asustado. Y aunque decía ji o ja. con voz seca. y sin embargo. y resuelvo que esto es lo que conviene.. lo probable era que no.. se irritaba el otro.. porque le gustaba ser claro. todo se reducía a conjeturas.. gritaba él... Y así se pasaba la vida. Narciso. a la cabecera de la cama de D. No se sabía si existían los átomos.. porque D.. no comprendería. pues. De modo que todo estaba en el aire. ¡y a don Narciso le llevaban los demonios. que traigan pluma y papel. sin duda). y la verdadera química estaba en mantillas. etc. no dijo qué cosa era aquella.. 3 Librodot . eran indispensables para la química. Tanto cree usted en esas pócimas como yo. el médico. Eleuterio a regañadientes.. Eleuterio se puso muy serio.. ni lo que puede sobrevenir en el hígado. ni usted ni nadie sabe lo que yo tengo en el bazo. A sus tímidas indicaciones. al médico no le permitía decir más que ja. o pase usted al despacho.. y ni aún esto era ya muy seguro. Y no dio más explicaciones. no pudo mostrar la energía de otras veces para ponerse al cabo de lo que se iba a hacer con él. Narciso.Librodot La médica Leopoldo Alas «Clarín» 3 Y claro.. Cada vez más acoquinado.. dijo D.. se trata de algo muy complejo. Y no hay que andarse con bromas. profano al fin. «O ji o ja». tomó el pulso. recurrir a la Medicina.. examinó detenidamente al enfermo. contestó (seguro de ejercer en aquella ocasión cierto poder sugestivo): -No puede usted entender la fórmula de esto: es cosa nueva. según las recientes disputas de Ostwald. sacó el reloj. ¿con qué cara le hablaba don Eleuterio de la eficacia de las recetas ni aún de la probabilidad de los diagnósticos? ¿No habían convenido en que el juego fatal de los fenómenos naturales era demasiado complejo para que el hombre pudiera tener la pretensión de penetrar en su enmarañada urdimbre? Todo iba a dar a la química. impuso su voluntad y declaró que iba a recetar una cosa que estaba indicadísima para evitar complicaciones serias que podían sobrevenir. Cornu. ji era la muerte y ja la salud. esta noche he estudiado la cuestión. mal. débil. -¿El qué? -Es seguro que estamos. ¡Todo es farsa! Usted me lo ha confesado mil veces.. pero sin él... * ** Un día D. de que ya había indicios. haciéndola más miserable y menos apetecible de tanto apetecer prolongarla y de tanto temer la muerte.. Pero en diciendo él ja (la salud. Y ja decía D. Narciso se iba por la posta. que usted. por decir algo: -Bueno. es seguro. por de pronto.. sorprendió y sobrecogió al paciente.. porque no quería que el importantísimo negocio de su rápida curación dependiese de nada hipotético.. a hipótesis.. podrá el remedio no servir. y exclamaba: -¿Usted qué sabe? A mí no se me engaña.. y con un tono autoritario que. cuando había que agarrarse a un clavo ardiendo.

en el fondo de la química.. -este hombre está loco. siendo el hombre microcosmos. a suponer en la realidad. escuelas.. porque desconocía la naturaleza. allí se aseguraba que las enfermedades y los remedios en cada ser individual eran diferentes también. como media hora después de tragarse la pócima. sacó de un bolsillo interior una cartera. ¿Quién ha dejado esto aquí? ¡Ah! ya caigo. significando que la verdad para cada cual era diferente. -Como no era carta.. entre paradojas e hipérboles. individual. misteriosas relaciones. ¡quién lo había de decir! Aquí tengo el pensamiento secreto de mi médico: este papel se le ha caído de la cartera cuando la sacó para escribir la receta. Este papel se cayó de la cartera de D. apoyando el papel en la cartera misma. respeto de la ciencia tradicional. se suponía que. revolviendo impaciente los pliegues del arrugado embozo del lecho. ¡Cosa más rara! Eran unos apuntes que podían llamarse reflexiones sueltas acerca de la Medicina en general. Nervioso. de un doctor.. incongruencias. Y leyó. y aún la existencia de tales elementos de la vida natural. y suponían un criterio de escepticismo caprichoso.. después de entregar a uno de la familia el papelito. tenía. y en cambio se veía clara una tendencia a admitir la eficacia de lo maravilloso. Y esas plumas de usted nunca parecen. la tomó el enfermo. y nadie podía decir de sus causas ni de sus efectos. tomaban a contrapelo la patología. ¡Dios mío. Se exageraba en aquel papel la autosugestión. como un doctrino. a quien se le han hecho los sesos caldo. sarcasmos feroces contra médicos. Así como Protágoras había dicho que «el hombre era la medida de todo» con relación al conocimiento. y eso que es usted escritor. Narciso. de leyes naturales.. en la forma que al salir había detallado el médico. diferentes para cada cual. se despidió con pocas palabras y salió. etc. y no hubo más. imágenes alambicadas y extravagantes. símbolo de su victoria sobre el empecatado D. tengo prisa. ni cosa por el estilo.. escribió rápidamente la receta. Narciso. ¡Pero qué reflexiones (No sólo eran incoherentes. hipótesis científicas. un mundo aparte. tropezó con un papel escrito. Y diciendo y haciendo. traigo yo papel y lápiz. y en pie. Aquí mismo.. Quería aprovechar aquel momento de dominio sugestivo sobre el enfermo. por autarquía y autonomía de la vida universal-individual. según palabras que se leían allí. buscó en ella un papel y un lápiz. Después venían burlas sangrientas. -¿Qué es esto? pensó. y yo estoy en manos de este demente. este papel representa el íntimo pensar de mi médico... Vino la medicina. virtudes cuasi morales de los llamados simples con que no contaba ni podía contar la Medicina. pero con aspecto de triunfo. y esto es obra de un loco ilustrado.. y no quería dilaciones por causa de pormenores materiales. -No cabe duda. D.Librodot La médica Leopoldo Alas «Clarín» 4 -No: no hace falta. todo en estilo nerviosísimo. su curiosidad no encontró resistencia cuando le pidió que leyera aquel documento. Narciso. a merced mi salud de los caprichos de una vesania! 4 Librodot .. sino que subvertían todo el orden de la terapéutica. guardó sus chismes de escribir. Eleuterio. * ** Así.. -pensó D.

pero también puede suceder que su mal no tenga relación ni con el efecto nocivo ni con el benéfico del resultado de la combinación compleja de agentes. -¡Reventar. Lo que hay que hacer es.. corre prisa. qué serie de la lotería me habré tragado yo! -Pero ¿estás loco?. el médico.) El que no se aventura no pasa la mar. jugar el todo por el todo.. Aceite. -le preguntaban. Eleuterio.Librodot La médica Leopoldo Alas «Clarín» 5 Y siguió leyendo. Porque había leído esto: «El único médico bueno del mundo no es médico. Y.. víctima del pánico. Debió de haberse quedado hueco. la Casualidad. Se colgó del cordón de la campanilla. Una receta debe ser algo así como un décimo o muchos décimos.. -Irán a la botica. es médica: la Casualidad». -¡Lo que me habrá dado ese loco! ¡Dios mío! ¡Qué números... 5 Librodot . Puede también suceder que ésta resulte inofensiva para todo temperamento y para todos los órganos.. por último. La firma. y de repente dio un grito espantado. pedía socorro. o de la total.. o de reventar». no desaparece por sí solo. El mal. todos de positiva eficacia en su género. Se llamó a D... Por aquella boca salió a poco. o de la reunión de varios. -Pero ¿qué hace aquí ese hombre? Don Eleuterio creyó que deliraba.. Le venció la debilidad y se quedó entre aletargado y dormido. De este modo. reventar de seguro! -gritaba don Narciso fuera de sí.. -No. y las de reventar. Narciso. El motivo es obvio. Y entonces tenemos la receta modelo.. El médico y el enfermo deben de ser valientes. es verdad. ¡Venga aceite! Bebió no sé qué cantidad fabulosa de aceite. En fin.. La receta debe contener la mayor cantidad posible de principios curativos que no se neutralicen.. Pronto. yo no. no. es tarde. («¡Loco rematado!» gritaba al llegar aquí D... un contraveneno. «Sólo podéis curar vuestros males jugando a la lotería. hubo explicaciones. -No. sino en la herradura. casi decidido a saltar de la cama.. «¡Envenenado! ¡Estoy envenenado!» Decía lleno de terror a los parientes y criados que rodearon el lecho. para aumentar las probabilidades de curar.. si no se ha dado en el clavo.. Don Narciso sintió que se sentía muy bien.. puede suceder que la acción de alguno de los componentes. la médica única. se puede matar al paciente.. lo que no puede decirse.. un vomitivo. después de muchos despropósitos. a posteriori. jugar a la lotería el mayor número posible de billetes. Jugad muchos billetes y podréis tener más probabilidades de sanar.... No es cierto que la ignorancia en que estamos del fondo virtual de la esencia de las cosas aconseje la abstención de medicamentos. sea la que se buscaba a ciegas. a escape. ¡todo el aceite que haya en casa!.. Cuando despertó don Narciso lo tenía inclinado sobre su cabeza. por lo común. observándole.. en todos los estados.

-No. -Sobre todo me ha curado. sino lo que usted tomó para arrojar lo otro.. D. Quien le ha curado a usted ha sido la médica. Reconozco. la médica. el aceite. acertó con ese testamento científico. -¿Aceite? -Si no aceite por necesidad. sé positivamente. pero la verdad es que usted tenía dentro algo que no sabemos lo que era. Eleuterio.. algo que surgiera el mismo efecto. y que le hacía falta librarse de ello.. Eleuterio. Le han curado a usted entre un demente y la Fortuna. éste..Librodot -¡La medicina! -dijo D. la Casualidad. y se libró. 6 Librodot . por curiosidad lo había recogido entre otros muchos que había dejado un pobre estudiante de Medicina que había muerto loco en el hospital. A los pocos días del susto y de desfondarse. La médica Leopoldo Alas «Clarín» 6 Aquel papelito que tanto había alarmado al enfermo no era cosa de su médico. por creer que yo estaba chiflado. el loco del hospital. El médico se echó a reír. y dijo: -Puede. Dos locos. no era lo que yo le di.. y yo no caía en ello.. Y una tarde. que lo que usted necesitaba.. La cosa parece muy grosera. que había estudiado muy bien la rápida y milagrosa curación espontánea del inaguantable cliente. le dijo: -Pues hay que confesarlo. don Narciso se paseaba ya por casa y comía con apetito.