No puedo soportar la injusticia, aunque haya crecido en medio de ella.

(Una reflexión a partir del caso de Toño) Por: Jhon Fredy Vásquez. Cursaba el grado noveno, cuando me echaron del colegio. Esto fue, en el Liceo Concejo Municipal de Itagüí ¿La razón? unirme a los del grado 11, en la defensa del profesor de filosofía que fue echado de la institución sin causa justa. Aunque nunca recibí clase directamente con él, si hice parte de las tertulias en los descansos donde el profesor nos enseñó a reflexionar profundamente sobre lo que ocurría en nuestro entorno y de la mano de Sócrates empezamos a dar nuestros primeros pasos en los campos de la filosofía. Filosofía igual a cuestionar, filosofía igual a pensar. Cuando recibimos la noticia de que echaban a Hernán Villa, nuestro querido maestro, pusimos un grito en el aire y se inició la primera acción estudiantil importante que se haya vivido entre los muros de tan respetadísima institución. El Liceo Concejo Municipal de Itagüí, era en ése entonces, uno de los colegios públicos de mayor nivel académico, en el sur del Valle de Aburrá. Para estudiar allí, nuestros padres tenían que ponerse a politiquear y conseguir el padrinazgo de algún político de turno, pues el presupuesto de éste colegio es aprobado por el concejo municipal. Pero valía la pena; Por ejemplo, éste colegio fue uno de los primeros en implementar en su educación, sistemas de cómputo en Antioquia y tenía muy buenos docentes. Por ser una institución tan dependiente de la política, los escándalos de corrupción que han sido tan comunes en ése municipio, de alguna forma también afectaban la imagen del Liceo. Precisamente en torno al rife rafe de los estudiantes y las directivas del colegio por la permanencia del filósofo en la institución, fueron surgiendo a la luz una serie de denuncias sobre desvío de dineros destinados para el colegio, que le subió el tono a debate. Por esos días los representantes estudiantiles y yo, como director del periódico del colegio, fuimos convocados a la asamblea nacional constituyente del 91 para los estudiantes, que además de permitirnos participar en la toma de decisiones sobre la contribución del sector estudiantil en la nueva constitución, también nos dio la posibilidad de conocer jóvenes de todo el país, con todo tipo de ideas y posturas políticas. La experiencia fue maravillosa, conocimos la realidad de Colombia más de cerca y yo personalmente, empecé a construir juicios de valor sobre la política en mi país y de cómo todos los sectores políticos defendían sus intereses particulares y no los del bien común, que era la razón que nos llevó hasta allí. Finalmente, nuestras protestas en el Liceo, terminaron en un mitin, que nos llevó a un grupo de representantes a reunirnos con el alcalde en su lujoso buró. Estábamos muertos del miedo, pero cuando estuvimos frente a él, nos dimos cuenta que tenía más miedo que nosotros. Su vaso de agua temblaba sin control, cada que el burgomaestre quería apagar una sed insaciable. “Fue una buena experiencia” Finalmente al profesor lo echaron, a varios alumnos no nos permitieron volver a matricularnos, y como la mayoría de estudiantes que protestaban ya se graduaban, prefirieron no poner en riesgo la culminación de sus estudios de secundaria. Aun así, algunas cosas cambiaron en el liceo, el manejo de los

al medioambiente. . se impusieron nuevos derechos para los estudiantes. recordé mi compromiso con éste país. coparticipes de una verdadera democracia. profesores. lideres. a la que fuimos sometidos los estudiantes por protestar en contra de la injusticia y la corrupción en nuestro colegio. pensé en todos los pelaos que cayeron en las masacres de los 90s. pensé en Vallejo. Pero ante todo pensé en mi compromiso como futuro periodista de éste “valle de lágrimas”. Recordé la persecución policial. después de haber sido entregados a los paramilitares por la policía. a manos de las fuerzas ocultas del estado. sensibles. estudiosos. en los amigos que desaparecieron en San Antonio de Prado. humanistas y todo ciudadano que defienda al pobre. la educación y todos los derechos que nos permitan sentir. Abro mi boca y empuño la pluma. recordé la historia de un camionero que fue testigo de un asesinato y luego fue acusado por el propio asesino y aún está en la cárcel de Andes. y yo aprendí a no temer decir la verdad. pelaos juiciosos. abogados.recursos tuvo mayor fiscalización. para unirme a la causa de los periodistas. que es igual o peor que México. Cuando vi el documental “Presunto Implicado”. Reafirmo mi espíritu de justicia a favor de los que no se pueden defender. la cultura. a los animales. al obrero. de los que son atropellados diariamente por las instituciones y la indiferencia de la sociedad. por el derecho al arte.

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