La construcción de la identidad en los procesos de interacción

Jorge Galindo1 Introducción Hoy en día no resulta inusual que mientras vemos el televisor o leemos una revista, la publicidad nos invite a comprar algo para que podamos ser “nosotros mismos”. En el fondo de este artilugio mercadotécnico yace una de las ideas centrales de nuestra época, a saber: que cada de nosotros en tanto que yo auténtico e indivisible posee una identidad (por así decirlo) “nuclear”. Lejos de ser una idea que sólo sirva para constatar que un individuo, al ser lo que es, sólo puede ser idéntico consigo mismo, la noción de identidad en el mundo moderno remite –tal y como se mencionó arriba– a un principio de autenticidad e indivisibilidad. Así, a la idea de identidad en tanto que “mismidad” se le suma la noción de identidad en tanto que igualdad de sustancia. Deudora lejana de la filosofía aristotélica, la idea de identidad como unidad de sustancia es aquélla que permite que diversas instancias de la sociedad moderna (entre ellas, la publicidad) nos puedan exigir que seamos “nosotros mismos”. Bien podríamos decir que para esta concepción el fin último de nuestra vida es, justamente, llegar a ser lo que efectivamente somos, pues de lo contrario estaríamos traicionando nuestra “esencia” individual. Entre otras cosas, esta forma de ver la identidad posibilita aquello que Pierre Bourdieu llamó: “la ilusión biográfica” y que remite, en lo fundamental, a la idea de que “la vida es una historia y que una vida es inseparablemente el conjunto de los acontecimientos de una existencia individual concebida como una historia y el relato de esta historia” (Bourdieu, 1997, p. 74). Así, la enorme mayoría de lo relatos biográficos presupone la existencia de una identidad nuclear que da consistencia al relato. Para esta forma narrativa todo cambio en el individuo debe interpretarse, en primera instancia, como la actualización de una potencialidad, como un acercamiento a su verdadero yo.
Profesor-Investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana – Cuajimalpa, jorgegalindo45@hotmail.com
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la sociología se ve obligada 2 . sino una radical transformación de todo lo el concepto tradicional de identidad (tanto el filosófico como el sensocomunista) supone. Observación Abordar el problema de la identidad desde el punto de vista de la sociología no implica. esta aproximación al concepto de identidad resulta inadecuada. la autenticidad e indivisibilidad propias del concepto sensocomunista de identidad resultan difíciles de constatar. La particularidad de esta reflexión yace en que no se llevará a cabo desde una perspectiva teórica particular. hacen del individuo su unidad de observación. analizar la forma en que las diversas formas de identidad fungen como elementos estructurados y estructurantes del mundo social. el concepto de identidad pierde sus contornos nítidos y su carácter aproblemático. Para cumplir cabalmente con este objetivo será necesario desarrollar algunos conceptos preliminares (observación y doble contingencia). Así.Más allá del sentido común. También para las ciencias sociales (tal vez debería decirse: especialmente para las ciencias sociales). Para poder brindar una respuesta satisfactoria a la pregunta por las condiciones de posibilidad de algo (en este caso: las condiciones de posibilidad de la emergencia de una identidad). Desde esta perspectiva la identidad deja de ser conceptuada como un “algo” para convertirse en una realidad procesual. como las arriba mencionadas. Una vez hecho esto se definirá el concepto de interacción para. Empero. sin embargo. Así. el sociólogo no se interesa por saber qué es la identidad. Pensar la identidad desde la sociología implica pasar de las preguntas por el qué a las preguntas por el cómo. haciendo eco del cuestionamiento típicamente kantiano. sino por la condiciones de posibilidad de la misma (¿cómo es posible que una identidad emerja?). por así decirlo. los problemas derivados del concepto “esencialista” de identidad no se agotan en los análisis de aquellas disciplinas que. para diversos enfoques psicológicos y psicoanalíticos. En este sentido. posteriormente. un mero cambio de “escala” (a saber: el paso del individuo a la sociedad). el presente escrito tiene por objetivo llevar a cabo una reflexión teórica sobre el tema de la identidad desde la sociología. sino que busca hacer converger a los más diversos observadores.

En este caso el lado preferentemente indicado –en tanto que valor de enlace– es. psíquico o social) distingue mediante operaciones. decimos que el sistema económico observa el mundo cuando estamos en la presencia de operaciones económicas orientadas por la forma pagar / no pagar. El rendimiento cognitivo derivado del empleo del concepto de observación yace en la posibilidad de escapar de las aporías propias de la ontología. a saber: la distinción ontológica ser / no ser. es una forma de dos lados. Para esta perspectiva toda observación. la observación de segundo orden permite. sino de un concepto cibernético. Ahora bien. pues. aquél que se posiciona en el pago. La observación de segundo orden es. antes de presentar esta nueva distinción directriz será necesario hacer un breve rodeo sobre el concepto de observación. para poder procesar información es necesario que la operación de observación indique uno de los lados. Gracias a esto. Por su parte. En este sentido. una observación de observaciones que al mismo tiempo que puede ver más que la observación de primer orden a la que observa. pues. sino a la manera en que un determinado sistema (ya sea orgánico. la sociología ya no se ve constreñida a preguntar por las sustancias que constituyen al mundo social. Empero. Todo aquello que queda fuera de la forma de dos lados se designa con el concepto de unmarked space. así como sobre la inadecuación de la perspectiva ontológica para dar cuenta de la complejidad que actualmente reviste el fenómeno identitario. y a sustituirla por una forma de observación basada en el concepto de observación. simultáneamente. en tanto que distinción. el lado no indicado de la distinción –el no pago– hace las veces de valor reflexivo del sistema y como tal –una vez actualizado– permite al sistema la observación de la contingencia de toda operación económica. Cuando en el presente escrito se habla de observación no se remite a la acción de un individuo que ve algo. de un concepto antropomórfico. no deja de ser nunca una observación de primer orden para otro observador. Así. qué duda cabe. No se trata. ver más y lo mismo que la observación de primer orden ya que es capaz de ver lo que el otro no ve pero no puede ver 3 . Más específicamente debemos de hablar de un concepto propio de la llamada cibernética de segundo orden. sino por las distinciones empleadas por el observador mediante una observación de segundo orden. ya que distingue algo de algo.a abandonar la distinción directriz fundamental del pensamiento viejo-europeo. por ejemplo.

Podemos decir que algo (o alguien) es y que. como toda forma. pues. una complejidad adicional por su carácter reflexivo ya que son expectativas de expectativas. Sin embargo. En el terreno específico de los sistemas sociales las expectativas adquieren. es idéntico a sí mismo. ya que “en sí” la observación de segundo orden no es tal y sólo podrá definirse en estos términos en relación a otra observación (la cual para todo fin práctico será etiquetada como “de primer orden”). sino mediante la recursividad. Por otra parte. mientras que una cosa no podrá contravenir la identidad que se le ha atribuido (un libro nunca nos pedirá que lo clasifiquemos junto a una puerta por el mero hecho de que ambos objetos se pueden cerrar). ésta puede ser confirmada en distintos contextos. porque la repetición de una determinada operación permite condensar y confirmar un determinado sentido. En este sentido. 4 .que no puede ver lo que no puede ver. sin embargo. sino una forma de dos lados que permite observar al mundo desde la distinción ser / no ser. Hay. Lo que esta forma no nos permite ver es que la realidad no es algo que esté ahí. por lo tanto. Una vez establecida la identidad mediante la condensación. Así. Para esta perspectiva la ontología no es la doctrina del ser. Evidentemente. el esquematismo de observación propio de la ontología ha generado (y sigue generando) enormes rendimientos cognitivos. Un claro ejemplo de lo anterior es la diferencia entre la silla como cosa y la silla como concepto. mediante el establecimiento de una distinción inicial podemos llegar a observar la identidad de algo gracias a la repetición de una determinada indicación. Para una sociología apoyada en la cibernética de segundo orden el problema de la identidad no puede resolverse recurriendo a figuras como el ser “en sí” o la realidad “en sí”. un aspecto relacional inherente al concepto de observación de segundo orden que ayuda a escapar de las aporías propias de la vieja ontología. podemos decir que algo es una cosa cuando hemos condensado mediante la recursividad su identidad en cuanto tal. el concepto de dicha cosa sólo podrá surgir si somos capaces de tratar la pluralidad como unidad. sino una construcción dependiente del observador. De tal suerte que tanto los sistemas psíquicos como los sistemas sociales hacen uso de las identidades para organizar expectativas. Así. esta distinción tiene su punto ciego y por lo tanto su límite.

desde el punto de vista del problema de referencia pueden verse como equivalentes funcionales. p. 2008) 5 . Empero. El concepto de doble contingencia fue acuñado por Talcott Parsons para dar cuenta de la manera en que “las gratificaciones de ego están sujetas (are contingent on) a su elección entre las alternativas disponibles.2 En el particular caso que nos incumbe. Para poder dar cuenta de ellos es necesario definir brevemente el concepto de interacción con el que se trabajará a lo largo del presente escrito. Doble contingencia La emergencia de lo que comúnmente denominamos sociedad depende de la complementariedad de expectativas. Al respecto. a saber: el problema de la doble contingencia. a su vez. por ejemplo. véase: (Galindo. Así.otro individuo cuyas expectativas no se ven correspondidas siempre estará en condiciones de negar lo que de él se dice. la dupla habitus / campo de Pierre Bourdieu y la noción de actor-red de Bruno Latour pueden ser vistas como respuestas equivalentes al problema de la doble contingencia inherente a lo social. 16). quien resolvía este problema mediante la remisión a un marco normativo común. la sociología contemporánea apuesta por otras respuestas que si bien desde el punto de vista de la correspondiente perspectiva teórica resultan divergentes. pues sin ella toda coordinación de la acción sería imposible. Pero. Esto quiere decir que en el resultado de toda relación social nada es necesario ni imposible. el problema de la doble contingencia adquiere rasgos particulares. a diferencia de Parsons. el problema basal de la sociología remite a la inherente doble contingencia de toda situación social. el concepto de sistema social de Niklas Luhmann. a saber: en la reflexión sobre la forma en que la identidad se construye en los procesos de interacción. 2 En otro lugar he puesto de manifiesto la complementariedad entre las sociologías de Pierre Bourdieu y Niklas Luhmann. Es justamente en este contexto de expectativas reflexivas donde surge el problema de referencia de la sociología como disciplina científica. En este sentido. 1951. la reacción de alter estará sujeta a la selección de ego y resultará de una selección complementaria de parte de alter” (Parsons & Shils.

la economía. jerarquía y la reproducción de decisiones. en sentido estricto la teoría de sistemas sociales de Luhmann debería ser conocida como una teoría del sistema / entorno. así como un medio de comunicación simbólicamente generalizado cuyo rendimiento yace en hacer relativamente más probable una comunicación altamente improbable– y las organizaciones estructuran su comunicación mediante criterios de membrecía. debe ser concebido como parte de su entorno. la forma en la que ésta se estructura varía de un sistema a otro. Por esta razón. que la teoría sea incapaz de dar cuenta de la forma en que la sociedad –entendida como comunicación– se relaciona con su entorno a través de acoplamientos estructurales. por lo tanto. es importante mencionar que para la teoría de sistemas el concepto de entorno no resulta secundario. por ejemplo. De tal suerte que todo aquello que no sea comunicación no puede pertenecer a la red operativa de los sistemas sociales y. Todo lo anterior no quiere decir. 3 6 .3 Si bien todos los sistemas sociales constan de comunicación. Ahora bien. en la teoría de Luhmann un sistema se define. justamente.La interacción como sistema social En franco contraste con la tradición sociológica que ha hecho de los sistemas compuestos por individuos o por acciones el centro de los desarrollos teóricos. etc. Es obvio que la comunicación no sería posible sin un entorno físico y orgánico capaz de soportarla. claro está. los sistemas de Justo en este sentido he desarrollado el esbozo de una perspectiva teórica integral que permita dar cuenta de la manera en que. la política.) se estructuran a partir de la resolución de un problema funcional de la sociedad moderna –razón por la cual generan un código binario capaz de procesar la información. ni accesorio. como la unidad de la diferencia entre sí mismo y el entorno. los automatismos corporales propios del habitus bourdiano pueden ser vistos como un medio de acoplamiento estructural con los sistemas sociales. Así. Remito una vez más a: (Galindo. el derecho. No obstante. Muy por el contrario. 2008). el presente trabajo se suma a la propuesta de Niklas Luhmann quien nos invita a conceptuar a los sistemas sociales como sistemas compuestos exclusivamente por comunicación. mientras que los sistemas societales (como son: la ciencia. resulta crucial no confundir a la red operativa del sistema con sus condiciones materiales de emergencia.

En primer lugar. Sin embargo. ya que incluso todo intento de no comunicar se convertirá en una forma de comunicación. Así. para que un sistema de interacción emerja es necesario que los participantes queden incluidos en esta red de percepciones de carácter reflexivo (percepción de la percepción de la percepción). Evidentemente. un mandatario se reuniera con todos y cada uno de los involucrados. los sistemas de función pueden recurrir a las interacciones para resolver problemas derivados de su respectiva doble contingencia sin renunciar a su especificidad operativa.interacción se caracterizan por ser sistemas sociales en los que la comunicación entre alter y ego se estructura mediante la distinción directriz presente / ausente. el hecho de que dos científicos se encuentren en un simposio no implica que el tema de su charla será la ciencia misma. la política hace uso de ella en las sesiones parlamentarias. la participación en los sistemas de interacción resulta algo relativamente sencillo. ni la economía ni la política se agotan en estas interacciones. ni ser familiar de nadie. está claro que no todo lo que acontece en una interacción contribuye necesariamente para la reproducción de un sistema de función. como queda de manifiesto en 7 . es decir es aquel sistema social en el que los participantes en la comunicación se encuentran presentes físicamente. a diferencia de lo que pasa con el resto de los sistemas sociales. con todo lo importante que puede resultar para la negociación. Además. En lo que respecta a la economía está claro que hoy en día existe una cantidad ingente de operaciones económicas a distancia realizadas con la ayuda de medios tecnológicos. pues aquí no hace falta tener un determinado título universitario. Una vez en él la comunicación resulta inevitable. para tomar una decisión. Por su parte. Con el simple hecho de que el resto de los presentes pueda percibir que los percibo basta para quedar incluido en el sistema. En segundo lugar. ni ser miembro de una organización. de la misma manera que el sistema económico puede recurrir a la interacción para cerrar un negocio. Sin importar cuán compleja sea. por ejemplo. la política no puede apostar completamente a los encuentros cara a cara. Por esta razón. Lo anterior puede ejemplificarse por dos vías. una interacción nunca dispondrá de la complejidad estructural para sustituir a un sistema de función. Esta copresencia física permite que cada participante en el sistema de interacción perciba que está siendo percibido por los demás participantes. Sería imposible que. en la sociedad moderna. Así.

como se dijo. que el cambio se oriente a la realización de un potencial oculto en el individuo que de esa manera podría llegar a ser más idéntico a sí mismo). Es. podemos decir que para el concepto sensocomunista de identidad (deudor. 8 . existe mucha comunicación interactiva que no remite a sistema funcional alguno. las cosas son siempre más complicadas ya que la identidad no sólo tiene un carácter eminentemente contextual. pues. En este sentido. accesorios. en la interacción es imposible no comunicar. de una vieja concepción de este fenómeno) las relaciones entre ésta y la interacción son. Justo aquí es donde los dos conceptos centrales de la presente reflexión se relacionan. todo encuentro interactivo sería llevado a cabo por dos o más individuos posesores de sendas identidades personales. Así. un exitoso procesamiento de la contingencia en toda interacción no sólo lleva implicado un correcto empleo de los códigos o un conocimiento de los temas. prácticamente. sino también un adecuado manejo del cuerpo y de todos aquellos dispositivos materiales (ropa.la clásica pregunta por la hora que nos hacen en la calle. la identidad resulta algo tan sustancial que. Para esta visión. sino fundamentalmente la forma en que ésta se constituye en los procesos de interacción. la comunicación interactiva también se caracteriza por el hecho de que la percepción reflexiva implicada en la presencia física recíproca hace del cuerpo un vehículo comunicativo. etc. Así. como ya se decía antes. Existe. Más allá de los aspectos temáticos que le son propios. pues. evidente que gran parte del éxito de todo proceso interactivo dependerá de aquello que Erving Goffman denomina: el manejo de la impresión.) fundamentales para su “presentación en sociedad”. que en los procesos interactivos del mundo empírico. una clara diferencia entre la interacción y el resto de la sociedad. por demás claras. El marco conceptual desarrollado a lo largo del presente escrito nos permitirá ver. sin embargo. Identidad e interacción Si regresamos brevemente a la idea con la que se inició este texto. Por esta razón. nada puede transformarla (a menos. en el siguiente apartado no sólo se mostrará la manera en que la interacción necesita de la identidad. claro está. sino que requiere un enorme esfuerzo práctico para su mantenimiento.

p. por más tolerantes que seamos. 14) Es importante mencionar que esta identidad social virtual no sólo remite a tipificaciones de carácter profesional como en el ejemplo del médico. En principio. pues. el manejo exitoso de la doble contingencia en la interacción depende en primera instancia de que los participantes logren mantener una definición de la situación congruente con aquello que se quiere comunicar. La heterosexualidad del resto del mundo funciona así como una expectativa normativa que estructura nuestros encuentros. De estas consideraciones se desprende un primer elemento que nos ayuda a entender la manera en que la identidad funciona en los procesos sociales de interacción. el colgar posters en las paredes de un consultorio es algo tan alejado de nuestra imagen ideal de lo que debe de ser el consultorio de un médico serio que. Así. por ejemplo. una identidad social virtual previa a cualquier encuentro (Goffman. un médico debe movilizar una enorme cantidad de recursos simbólicos y materiales para que los pacientes que lo visiten lo lleguen a considerar un agente competente en su profesión. Existe. Cabe recordar que en el mundo social no basta con ser algo. 2008. sino que existan tipificaciones sociales capaces de orientar nuestras expectativas. el sentimiento de realidad que se desprende de toda actuación social podría venirse abajo. podemos observar que para que las interacciones puedan llevarse a cabo no basta con que los participantes tengan una identidad auténtica. difícilmente podremos evitar sentir que algo no está bien no sólo con el lugar. Así. que en la interacción la comunicación va más allá de lo meramente funcional. el gusto del médico por el rock (así como su “mal gusto” por colgar posters en su consultorio) no nos dice nada sobre sus competencias. Si los participantes en la interacción son incapaces de mantener esta congruencia entre definición de la situación y oferta comunicativa. esta 9 . Sin embargo. Evidentemente.En efecto. Tenemos. pues para ser hay que parecer. un hombre heterosexual piensa por lo regular que las mujeres con las que se encuentra en un bar son también heterosexuales (especialmente si éstas son “femeninas”). Si llegáramos a un consultorio que en lugar de tener en las paredes los diplomas que certifican la competencia de nuestro médico nos topáramos con posters de grupos de rock sería difícil depositar nuestra confianza en su diagnóstico. por ejemplo. pues. sino con la persona. por esta razón toda constatación de lo contrario es proclive a convertirse –por escandalosa– en tema de charla. Así.

la identidad personal presupone que cada individuo (en tanto individuo) es único. sin embargo. p. imbricados históricamente. A diferencia de las identidades sociales. A este respecto Goffman reflexiona: “En nuestra sociedad referirse a una mujer en tanto que esposa de alguien es colocarla en una categoría que no tiene más que un miembro. 78). Esta unicidad. Además de las identidades sociales. sin embargo hay toda una categoría implicada de la cual ella es simplemente un miembro. En primer lugar. En este sentido puede afirmarse que muchos de los problemas de las relaciones de pareja en estos tiempos de búsqueda de la igualdad de género se derivan del mantenimiento en diversos sectores sociales de esta identidad estereotipada. En nuestra época el nombre funge como el soporte de la identidad por excelencia. a pesar de ello. y que dará luz a los hijos. que agasajará a nuestros amigos. p. a saber: la identidad personal. sino básicamente de dos aspectos empíricos.anticipación no siempre se ve corroborada en la realidad. En 10 . Hay rasgos originales. tenemos que para poder convertir a un individuo en persona –es decir. que cuidará del hogar. todo encuentro presupone un contraste entre la identidad que consideramos que un determinado individuo debe tener y los atributos efectivos que este posee. 2008. existe en el centro un ordenamiento completo de las expectativas socialmente estandarizadas que tenemos respecto de su conducta y su naturaleza como modelo de la categoría ‘esposa’: por ejemplo. lo cual nos lleva a tener que distinguir entre la identidad social virtual arriba mencionada y la identidad social efectiva. no parte de una esencialidad de carácter metafísico. que tiñen las márgenes de nuestra relación con esta persona. la sociedad emplea otro mecanismo reductor de complejidad para resolver el problema de la doble contingencia. 2008. Será una buena o mala esposa con relación a las expectativas estandarizadas que los otros maridos de nuestro grupo tienen respecto a sus esposas” (Goffman. el contraste entre las expectativas de rol y lo que efectivamente ocurre en un determinado encuentro puede verificarse en todo momento. la sociedad construye lo que siguiendo a Goffman podríamos denominar: soportes de la identidad (Goffman. incluso cuando nos encontramos con gente conocida. Así. para poder hacerlo partícipe de la comunicación–. Si bien es cierto que este mecanismo es particularmente claro en el caso de que interactuemos con un extraño. Un claro ejemplo de esto puede observarse en las relaciones de pareja. 74).

los hechos sociales de una única historia continua. nos queda claro que en ninguna persona del mundo éstos se encuentran combinados de la misma manera. que se convertirá luego en la melosa sustancia a la cual pueden adherirse aún otros hechos biográficos” (Goffman. la voz. tenemos que la identidad personal “se relaciona con el supuesto de que el individuo puede diferenciarse de todos los demás. puede ser enmascarada) un efectivo soporte de la identidad personal. Todo lo anterior muestra que la identidad personal desempeña una función estructurante en la organización del mundo social. uno puede llegar a pensar que aquello que sentimos respecto a nuestra identidad es algo que nos pertenece sólo a nosotros en tanto que individuos. sino que induce en nosotros el esquema clasificatorio que nos permitirá. por una parte. conocer nuestro lugar en el espacio social y. por su parte. aquello que un determinado individuo diga sobre cómo experimenta su identidad. De tal suerte que si bien estamos en condiciones de aceptar que una gran cantidad de individuos pueden llegar a compartir diversos rasgos. el iris y el ADN. esto no es del todo así ya que la sociedad no sólo nos atribuye una identidad. una observación más aguda del fenómeno nos mostrará su lado eminentemente sociológico. sino como una trayectoria de socialización particular. por la otra. En términos de la teoría de la práctica de Pierre Bourdieu nos encontramos aquí ante la formación de un determinado habitus. existen otros soportes tales como el número de pasaporte. 79). Como es obvio que todos éstos pueden ser falsificados (y el sujeto puede usar nombres falsos). p. como en los copos de azúcar. desarrollar los sentimientos correspondientes. Claros ejemplos de lo anterior pueden observarse en las huellas digitales. En efecto. y que alrededor de este medio de diferenciación se adhieren y entrelazan. Así. a saber: a la experiencia subjetiva que un individuo tiene de su identidad. sin embargo. En segundo lugar. 2008. la sociedad ha hecho del cuerpo (más allá de la cara. Además de las identidades sociales y de la identidad personal existe otro aspecto del concepto sociológico de identidad que debe tomarse en cuenta: Nos referimos a aquello que siguiendo a Erik Erikson podríamos denominar: identidad del yo. el CURP y el RFC. Así. Si bien es cierto que este concepto parece remitir a un fenómeno enteramente psicológico. Entra aquí la noción de biografía.nuestro país. puede llegar a 11 . la identidad personal se construye gracias a que todo proceso de socialización resulta irrepetible. no como la realización de un destino. la cual.

De tal suerte que. un descrédito amplio. De ese modo.mostrarnos algo sobre la sociedad en la que vive. a veces recibe también el nombre de defecto. Más allá de los comentarios normativos que suelen derivarse de dicha constatación. sino también un dispositivo social que contribuye al manejo de la expresión y a la definición de una determinada situación. Evidentemente. de lo que se hablaba en el apartado anterior. en una persona casi enteramente malvada. 2008. No cabe duda que aún en nuestros tiempos de tolerancia y de corrección política siguen existiendo dichas categorías. Justo porque podemos distinguir las identidades 12 . “Mientras que el extraño está presente ante nosotros puede demostrar ser dueño de un atributo que lo vuelve diferente a los demás (dentro de la categoría de personas a las que él tiene acceso) y lo convierte en alguien menos apetecible –en casos extremos. sino que necesita evitar a toda costa caer en una categoría estigmatizada. para no caer en la trampa del discurso sobre la identidad de carácter metafísico es necesario desarrollar controles metodológicos rigurosos y reconocer que lo que se dice sobre la identidad no es un mero reflejo de un sentimiento subjetivo. está claro que en ninguna sociedad todas las identidades poseen la misma capacidad de fungir como reductores de contingencia. para poder llegar a posibilitar la aceptación por parte de un alter de una propuesta comunicativa. a modo de efecto. 14). a ego no sólo le basta con representar “correctamente” la identidad que le corresponde. La identidad estigmatizada En los apartados anteriores se ha hablado de la manera en que la identidad mediante el desarrollo de expectativas contribuye a la reducción de la doble contingencia y con ello posibilita la reproducción del orden social. justamente. Un atributo de esta naturaleza es un estigma. a saber: la existencia de los esquemas clasificatorios. sin los cuales sería imposible que la sociedad desarrollara lo que podríamos denominar su inherente tendencia al conservadurismo epistemológico. En este sentido. peligrosa o débil–. tal y como nos dice Goffman. dejamos de verlo como una persona total y corriente para reducirlo a un ser inficionado y menospreciado. falla o desventaja” (Goffman. Ahora bien. en especial cuando él produce en los demás. en términos sociológicos lo que este tema muestra es. p.

uno puede –y debe– usar a Weber contra Weber para ir más allá de Weber. 2000. en relación a los clásicos de la sociología nos dice: “Para mí. sino que. o ambos. Conclusiones El presente texto ha tenido por objetivo central el desarrollo de una reflexión desde la sociología de la manera en que la identidad no sólo emerge en los procesos sociales de interacción. contra Marx para ir más allá de Marx y. p. funge como condición de posibilidad de la emergencia de éstos. En este sentido. De la misma forma. la reflexividad de dicho manejo se vuelve una competencia práctica. que la identidad es un fenómeno estructurado y estructurante del mundo social. 63 y ss. Pero una ‘Realpolitik del concepto’ capaz de evitar el eclecticismo presupone en primer lugar la comprensión previa de la estructura del espacio teórico en el que emergen las antinomias ficticias” (Bourdieu. pues. no científica. la cuestión de la fidelidad a los padres fundadores de las ciencias sociales se reduce a lo siguiente: si uno es o no marxista. Para llevar a cabo esta labor no sólo se han recuperado los clásicos aportes de Erving Gofmann sobre la identidad. De hecho.“buenas” de las “malas” somos capaces de actuar en consecuencia. p. ocultando nuestros “defectos” en aras de que éstos no afecten la definición de la situación que conviene a nuestra oferta comunicativa. Este manejo expresivo no debe ser visto como algo completamente consciente. uno debería seguir la advertencia de Marx cuando dijo ‘yo no soy marxista’. Cada pensador ofrece los medios para superar las limitaciones de los demás. pues cuando un individuo se ha visto permanente sometido a avergonzarse de su estigma y a ocultarlo para no desagradar a los demás. o weberiano es una alternativa religiosa. la reflexión aquí esbozada es un claro ejemplo del espíritu heterodoxo alentado por el mismo Bourdieu en su artículo “Viva la crisis” (Bourdieu. 13 . un habitus.) donde. 2000. en ocasiones. hacer lo que Marx podría haber hecho. a su vez. 76). en su propia lógica. sino que también se ha recurrido a ideas y conceptos venidos de otras tradiciones sociológicas tales como la teoría de sistemas de Luhmann y la teoría de la práctica de Bourdieu. Hemos visto. Uno puede pensar con Weber o Durkheim.

& Shils. (2007) La sociedad de la sociedad. E. derecho y clases sociales. E.  Goffman. P.  Galindo. (1951) Toward a general theory of action. (1991) Sistemas sociales. (2006) La presentación de la persona en la vida cotidiana. Barcelona: Anthropos.Bibliografía  Bourdieu. N. Buenos Aires: Amorrortu. T. N. (2000) Poder.  Bourdieu. México: Alianza. Barcelona: Anagrama. P. Buenos Aires: Amorrortu.  Parsons.  Luhmann. J. Bilbao: Desclée. Autoobservación teórica de la sociología.  Goffman. (2008) Estigma. (2008) Entre la necesidad y la contingencia. La identidad deteriorada. (1997) Razones prácticas. Nueva York: Harper Torchbooks. 14 . México: Herder. Theoretical foundations for the social sciences. E. Lineamientos para una teoría general.  Luhmann. Sobre la teoría de la acción.

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